Warren, en casa
El gobierno de Warren Sánchez es lo que parece: una campaña electoral.
El gobierno de Warren Sánchez es lo que parece: una campaña electoral.
Los argumentos desde el juego limpio y el consecuencialismo no pueden fundamentar la autoridad política del Estado independientemente de su contenido.
Cada vez son más evidentes los graves problemas que presentan los sistemas democráticos.
Cospedal y Sáenz de Santamaría se han preparado ocho largos años para afrontar la lucha por suceder a Mariano Rajoy.
Se generaliza en los medios un sentimiento acrítico por el que se deja pasar de largo aquello que en otros sería imperdonable.
La sociedad española reclama cada vez más democracia interna en el seno de los partidos políticos.
Yo, particularmente, no tengo miedo al bipartidismo si es con un diputado de distrito.
Parece probable que el número de mujeres haya sido decidido por motivos propagandísticos y electorales.
Rajoy deja un PP mucho más débil que la formación que existía cuando comenzó a presidirla.
Si los elegidos en el Congreso popular que se viene se dedican a hacer sangre a Ciudadanos se van a equivocar enormemente.