¿Qué fue del alquiler?
Cabe esperar una contracción de la oferta de vivienda de alquiler y un encarecimiento de las rentas y garantías que propondrán los arrendadores para celebrar el contrato.
Cabe esperar una contracción de la oferta de vivienda de alquiler y un encarecimiento de las rentas y garantías que propondrán los arrendadores para celebrar el contrato.
La reforma laboral puede haber contribuido a flexibilizar los salarios y, gracias a ello, a minimizar la caída del PIB y del empleo.
A nuestro mercado laboral le falta empleo de calidad, flexibilidad, productividad, empresas más funcionales… de consensos va sobrado.
Coase demostró en 1960 que las externalidades pueden no ser fallos del mercado sino del marco institucional.
Las subvenciones y ayudas no tienen tanto sentido en un mercado global.
La derecha, en su simplismo habitual, ha dictaminado que todo se resuelve desde un centralismo idealizado e irreal.
He visto la imagen cientos de veces, y usted también, pero solo le presté atención en las recientes manifestaciones de los trabajadores de Navantia en San Fernando, Cádiz, esta vez en defensa del acuerdo comercial con Arabia Saudí. Vi la foto en la portada de El Mundo, y la pancarta decía lo de siempre: “Carga de trabajo ¡ya!”.
Es posible que mi mayor interés obedeciera, precisamente, a la hipocresía de las autoridades socialistas sobre la venta de armas a los saudíes, que es análoga a la de todos los políticos, solo que un poco más descarada. En efecto, parecía el no va más ese afán de jugar con bombas que no causan víctimas “colaterales” porque son tan, tan precisas, etc. Y, por supuesto, las contorsiones de estos defensores de los derechos humanos a la hora de vender según qué cosa a según quiénes. El más espectacular, como siempre, fue Pablo Iglesias, que dijo al mismo tiempo que no se podían vender armas a Arabia Saudí pero que sí había que construir los buques de guerra que se le iban a vender. La aporía tenía una solución admirable: ¡que el Estado español comprara esos barcos! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?
Fueron esas absurdas declaraciones las que me llevaron a reparar en el extraordinario texto de la pancarta, tantas veces repetido que lo tomamos como algo natural y evidente. No lo es, por supuesto. Es un texto completamente asombroso. Para reconocerlo, basta con que hagamos el siguiente ejercicio intelectual: supongamos que Inditex empieza a atravesar una fase complicada, con graves caídas en sus carteras de pedidos. Y supongamos que, ante la perspectiva de un recorte de plantilla, los trabajadores de Zara se manifestaran con una pancarta exigiendo: “Carga de trabajo ¡ya!”. ¿Qué diríamos?
La respuesta es evidente: diríamos que eso no tiene sentido. Inditex es una empresa privada, con accionistas privados y trabajadores privados. Cuando una empresa privada entra en dificultades, el abanico de posibilidades es grande, desde el ajuste y la recuperación hasta el cierre total y despido de toda la plantilla.
Claro que puede haber en esa empresa conflictos laborales, manifestaciones y huelgas. Pero nunca esa pancarta, que solo se entiende porque Navantia es una empresa pública, manejada desde siempre por políticos y burócratas, y cuyos sindicatos mantienen con ella una relación peculiar, que no existe en el sector privado.
Esa relación aparecía plasmada en la foto que vi en El Mundo, y clarificada por un manifestante que portaba un cartel con este mensaje amenazante al presidente del gobierno: “Pedro: ven a explicar tu política social”.
La retórica era notable: al ser pública, esa empresa no es realmente una empresa, sino un brazo de la política, y, en todo caso, dependerá siempre de las autoridades, y sus contratiempos serán soportados por los contribuyentes.
La mayoría de votantes carece de cultura económica, desconoce los efectos diferidos de la medida y colabora, sin saberlo, a su propia ruina.
El burócrata siempre piensa que sus errores los deben pagar los demás, empresas y consumidores.
Decir que en España el 34% de los asalariados españoles obtuvo en 2017 ingresos inferiores al salario mínimo es una afirmación altamente engañosa.