No subamos el salario mínimo
Incrementar por ley el salario mínimo dificulta la contratación de los más desfavorecidos.
Incrementar por ley el salario mínimo dificulta la contratación de los más desfavorecidos.
Parece que los políticos han llegado a un pacto tácito con los hoteleros perezosos para eliminar competidores y reducir posibilidades de creación de riqueza.
La verdadera austeridad la han practicado en Portugal y con un gobierno de izquierdas.
Nos empeñamos en seguir con una mentalidad burocrática y rígida que nos lastra a todos.
Las licencias solo sirven para encarecer las tarifas del taxi y para financiar parte de la jubilación del taxista a través de su inflada reventa.
Los taxistas deberían recibir una bonificación en sus impuestos por las licencias pagadas a precio desorbitado porque se limitaba la oferta artificialmente.
Un conjunto de intereses políticos insensatos ha reconocido la demagogia populista como parte del acervo de la Unión Europea.
Los bancos saben que el 95% de los hipotecados harán lo que han hecho siempre: pagar puntualmente sus cuotas.
Si la propuesta es aprobada, ello necesariamente repercutirá en la subida del precio de los billetes de otras personas.
No extraña que organizaciones ecologistas de extrema izquierda hagan frente común con asociaciones empresariales de hostelería y hoteleras.