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Vie, May 10

La quinta libertad del doctor Letta

Que las perspectivas económicas de la Unión Europea son lamentables, no lo duda nadie. Que ello se debe a la hiperregulación, muchas veces producto de la persecución de objetivos políticos como la transición digital o ecológica, lo empiezan a sospechar una mayoría de europeos. En este contexto, y en el del comienzo de un nuevo ciclo político con las cercanas elecciones europeas, se esperaba con gran expectación en círculos de burócratas y políticos el informe que la Comisión Europea junto con algunos estados miembro habían encargado el señor Enrico Letta sobre el Mercado Único[1].

Del Mercado Único ya hablé aquí hace unos cuantos meses. No cabe duda de que el gran éxito de la Unión Europea se ha construido sobre este concepto, que es genuinamente económico. El Mercado Único es un espacio en que se dan las llamadas cuatro libertades de circulación: circulación de bienes, de servicios, de capitales y de personas. Como se desprende de la definición, es una construcción que incrementa las libertades de los europeos, y por ello supuso un éxito económico sin precedentes, en coherencia con lo que la teoría económica nos anticipa.

Profundizar en el Mercado Único parece, lógicamente, la manera de mejorar aún más el bienestar, y a eso trata de dedicar su informe el señor Letta. Pero, ¿cómo se profundiza en las libertades antes enumeradas? Parece obvio que habrá que buscar los obstáculos legales que existan a las citadas circulaciones, y proponer que se eliminen. Así es como empezó todo, con la eliminación de los aranceles al acero y al carbón que promovió la antigua CECA.

La Comisión Europea contra el Mercado Único

Lo que ocurre es que en la actualidad la mayor parte de los obstáculos legales a las cuatro libertades vienen de la regulación de la propia Comisión Europea en busca de objetivos políticos como los aludidos en el primer párrafo, de los que estamos todos un poco saturados, y cuesta ver su contribución a nuestro bienestar.

En todo caso, para el señor Letta las cuatro libertades del Mercado Único no son suficientes, y esto es así porque “El marco del Mercado Único, enraizado en la definición de las cuatro libertades (…) está basado fundamentalmente en principios teóricos del siglo XX[2]”. Y puesto que el concepto de Mercado Único es económico, los principios teóricos a los que se refiere Letta han de ser necesariamente económicos.

Hay que preguntarse, por tanto, si la teoría económica del siglo XXI es distinta de la del siglo XX. A lo que los economistas tendríamos que responder que no: el ser humano, causa y explicación última de los fenómenos económicos, no ha evolucionado en sus estructuras físicas y psíquicas, aunque hayan variado radicalmente sus preferencias. En otras palabras, nadie ha propuesto una nueva teoría del valor desde la marginalista en 1871, y eso es porque la teoría del valor sigue estando tan vigente en el siglo XXI como lo estaba en el XX y desde que el Homo sapiens es Homo sapiens.

Una quinta “libertad”

¿Y cuál es esta propuesta estelar basada en los principios teóricos del siglo XXI? El establecimiento de una quinta libertad: una libertad que “mejore la investigación, la innovación y la educación en el Mercado Único[3]. ¿Libertad de qué? No acaba de quedar claro. ¿Acaso no tenemos los europeos libertad para mejorar dichos aspectos de nuestra vida sin que se haga nada al respecto?

La cosa empeora cuando, a continuación, Letta nos explica qué clase de iniciativas él considera que ahondan en dicha libertad. El lector comprobará con desmayo que se trata de regulación, regulación y más regulación, y además la que afecta a los sectores tecnológicos punteros. Letta recoge como ejemplos el Digital Market Act, el Digital Services Act, el Artificial Inteligence Act, el Data Act y el Data Governance Act. Ninguna de estas normas incrementa la libertad de innovar o investigar, sino todo lo contrario, ponen límites arbitrarios a las cosas que pueden hacer los emprendedores en la Unión Europea, y su consecuencia es el tristísimo papel que tiene en estos momentos la región en los mercados relacionados con Internet.

Trastocar los principios del mercado único

Pero, claro, como para él estas normas alimentan su quinta libertad, propone un camino similar para la computación cuántica, la biotecnología, la biorrobótica y el espacio, entre otros. Evidentemente, de seguirse sus consejos, ocurriría lo mismo en estos prometedores mercados, que lo que ya hemos visto que ha pasado en Internet.

Si el señor Letta considera que en la Unión Europea no existe libertad para investigar, innovar o educarse, lo coherente es que proponga que se elimine la regulación que limita dichas libertades, y no que la ponga como ejemplo para incrementar aquella libertad que precisamente están limitando.

Aunque le pese a Letta, los principios teóricos del siglo XX siguen siendo válidos en el siglo XXI. Y esos principios nos dicen que a mayor libertad, mayor innovación, mayor progreso y mayor riqueza. No son meros principios teóricos. Se han probado una y otra vez hasta la saciedad, siendo una prueba más de su vigencia el propio Mercado Único europeo. Esta es la verdadera ruta hacia la prosperidad, y no una falsa quinta libertad que camufle nuevos delirios intervencionistas.

Notas

[1] Disponible aquí.

[2]The Single Market framework, rooted in the definition of the four freedoms, – the free movement of people, goods, services and capital – is fundamentally based on 20th-century theoretical principles.” (Pág. 7, traducción propia)

[3]to enhance research, innovation and education in the Single Market.” (traducción propia).

Ver también

El señuelo del mercado único europeo. (Fernando Herrera).

Fernando Herrera

Autor de la investigación

Documento de la investigación

La quinta libertad del doctor Letta

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