El Estado y el 11-M
No lo olvidemos, nadie en la historia ha provocado más muertes violentas que los aparatos estatales. Particularmente contra su propia población.
No lo olvidemos, nadie en la historia ha provocado más muertes violentas que los aparatos estatales. Particularmente contra su propia población.
No es que no tengamos que “explotar” los recursos o las posibilidades que nos plantea nuestro satélite, sino que los Estados tienen necesidades muy distintas a los ciudadanos.
Para los preocupados por la casuística extravagante: si necesitas robar algo para salvar tu vida en una situación excepcional, roba y luego paga la multa, pero no pretendas que tenías derecho.
Lo que realmente hace ricos a los países son los incrementos de productividad, y estos dependen en gran medida de la acumulación de capital, que se consigue mediante ahorro.
Cuando se pregunte por qué ninguno de nuestros políticos es realmente íntegro y honesto, recuerde que para luchar por el poder se desaconsejan esas virtudes.
Uno de los vídeos más interesantes que he visto últimamente fue el que mostró Pablo Herreros en la Thinking Party de la Fundación Telefónica
La inmigración de personas cualificadas agrega capital humano al país de acogida de la forma más barata y expeditiva.
España necesita un marco institucional en que Podemos pueda gobernar sin que las inversiones se paralicen o queden amedrentadas amplias capas de la población.
Ha causado estupor la propuesta de Podemos relativa a que ciertos cargos de la judicatura o de Defensa “estarán necesariamente compuestos por personas (…) comprometidas con el programa del Gobierno del Cambio”.
En medio del sobresalto diario por las denuncias y juicios de casos de corrupción, asistimos a una inquietante escena de negociaciones para formar gobierno en las que el partido más votado está ausente.