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Ordinalidad, cardinalidad e intensidad de las preferencias

Como todas las ciencias, la teoría económica se construye y desarrolla a partir de modelos de la realidad. Un modelo no es más que una simplificación de la realidad, que se queda con aquellos aspectos de la misma que se consideran necesarios para explicar el fenómeno objeto de la ciencia. Si el modelo no es el adecuado, porque no se han escogido los parámetros explicativos adecuados, su funcionalidad será limitada y conducirá a resultados erróneos. Por el contrario, si se seleccionan un exceso de parámetros, se hará innecesariamente complicado, y también puede conducir a errores.

Es por ello que la elección del modelo es fundamental, a la vez que un paso tremendamente complicado. Lo normal es que se empiece por un modelo sencillo y se compruebe su potencia explicativa. Si funciona, se descubren siempre flecos que el modelo no acaba de explicar satisfactoriamente, pero que quizá podría hacer si se le incorporaran nuevas características. Así evolucionan las ciencias, mediante el equilibrio entre potencial explicativo y la complejidad del modelo.

Praxeología

Para la metodología de la teoría económica, la praxeología, el modelo más importante que hay que definir es el del ser humano, pues es la causa final de todos los fenómenos económicos. Si modelamos el ser humano como un robot maximizador, nos encontraremos con la escuela económica neoclásica y sus desastres teóricos, que han suscitado críticas procedentes de todos los campos de investigación complementarios, comenzando por el de la psicología.

La economía austriaca, por su parte, reduce el ser humano a su jerarquía de preferencias. Es evidente que el color del pelo o el número de neuronas del cerebro, o la religión que profesa, son parámetros igualmente importantes del ser humano, pero parecen carecer de potencial explicativo para los fenómenos económicos (con independencia de que estas otras variables sí puedan tener influencia en la jerarquía de preferencias).

Es más: a efectos de desarrollar la teoría económica, ni siquiera es necesario conocer cuáles son las preferencias concretas que tiene el individuo. Nos basta saber que tiene una serie de preferencias ordenadas, en el sentido de que es capaz de decidir entre dos opciones de acuerdo a dicho orden, aunque en muchas ocasiones tal acto, ni siquiera sea de raciocinio, pueda ser un impulso. Además, dicha jerarquía de preferencias puede variar en el tiempo, un aspecto también fundamental para la teoría económica.

Preferencias

La otra característica de la naturaleza humana que retienen los modelos austriacos del individuo, aunque no aparece explicitada en muchas ocasiones, es su creatividad. Si bien en este artículo no trataré de ella, hubiera sido incorrecto no citarla como parte del modelo, pues sus repercusiones son brutales y es quizá el principal factor que separa la teoría económica austriaca de otras escuelas.

Volviendo a la jerarquía de preferencias, y tal como la hemos definido, se trata de una jerarquía ordinal[1]. Las preferencias carecen de un valor absoluto asociado: lo único que sabe el individuo es que prefiere A a B, no que A le da una utilidad numérica superior a la que confiera a B. En esto también se separa la economía austriaca de la neoclásica, que sí precisa estos numeritos para poder construir sus funciones, derivadas y maximizaciones. Para los neoclásicos las preferencias son cardinales.

Para determinar cuál de los dos modelos de preferencias es más próximo a la realidad, solo nos queda hacer introspección. Pero, ojo, cuando el lector haga el ejercicio, trate de no confundir valor con precio. Que no se sienta tentado de decir que sus preferencias son cardinales solo porque observa un precio que está dispuesto a pagar para satisfacerlas.

Un ejemplo: si la barra de pan cuesta 1 euro y el individuo la compra, ello no implica que el cardinal de la barra de pan tenga un valor de 1 euro. Lo único que se puede decir es que el individuo valora la barra de pan en más de 1 euro, reflejo una vez más de una jerarquía ordinal y no cardinal.

Jerarquía praxeológica

En ocasiones, se acusa al economista austriaco de que este modelo de jerarquía ordinal simplifica excesivamente la realidad, al no tener en cuenta la intensidad de las preferencias de los individuos, que sí consideraría un modelo cardinal de preferencias.

Me explico: la jerarquía praxeológica declara que el individuo prefiere A antes que B. Pero no dice nada sobre si lo prefiere mucho más o es casi indiferente entre ambas opciones. Evidentemente, una jerarquía cardinal sí afloraría tal diferencia de intensidades. Por ejemplo, puede que ambos individuos 1 y 2 prefieran A a B, pero a lo mejor el individuo 1 la prefiere mucho más. Con la cardinalidad podríamos medir cuántas veces más prefiere el individuo 1 A a B, y lo mismo el individuo 2.

Es indiscutible que existen diferentes intensidades en las preferencias de los individuos, es un hecho empírico indiscutible, que podemos observar de forma introspectiva. Yo prefiero una película o ver un partido de bádminton a ir a la discoteca, pero prefiero mucho más ver la peli a ir a la discoteca, mientras que aunque preferiría ir al partido de bádminton, tampoco es algo que me fascine sobremanera.

La cuestión es si incorporar esta realidad al modelo de individuo mejoraría la potencia explicativa del que tenemos. Para ello, basta observar cómo cambiarían las distintas teorías sobre los fenómenos económicos que conocemos.

La teoría del valor

Empezando por la teoría clave, la del valor, ¿cambia de alguna forma si incorporamos al modelo distintas intensidades en las preferencias? La teoría del valor lo explica basándose en nuestras preferencias y las unidades de recurso disponibles. La preferencia marginal que se va a poder satisfacer con los recursos disponibles va a ser la misma con independencia de que dicha preferencia sea mucho o poco más preferida que la siguiente que se queda sin satisfacer. Así que la teoría del valor no sufriría alteraciones como consecuencia de la complicación del modelo.

Se podría hacer un análisis similar con la teoría del precio, la del dinero, o la del emprendimiento. Y tiendo a pensar que concluiríamos que no hay efectos. Incorporar la intensidad de las preferencias al modelo, sea como fuere, no tendría consecuencias teóricas relevantes. Dicho de otra forma, la intensidad de las preferencias de los individuos es tan relevante para la teoría económica como lo puede ser, sí, el color del pelo, el número de neuronas del cerebro o la religión que profesan.

¿Es posible que un hecho tan aparentemente relevante para los individuos no tenga repercusiones económicas? Por supuesto que las tiene, pero no a nivel teórico, sino a nivel empírico, o particular si se quiere.

Implicaciones para el marketing

Los emprendedores que sean conscientes de esta diferencia de intensidades en las preferencias pueden tratar de hacer discriminación de precios, segmentación en terminología de marketing. Si dos individuos prefieren una barra de pan a 1 euro, pero el individuo 1 la prefiere mucho más, a lo mejor está dispuesto a comprarla por 1,5 euros. Si el emprendedor es capaz de segmentar el mercado entre los dos, aflorará esa diferencia de intensidades de una forma concreta en el precio que el individuo 1 está dispuesto a pagar. Y que, repito, no supone una cardinalidad de la preferencia.

Es más, si este proceso de diferenciación se pudiera llevar al límite, proponiendo un continuo de precios a los compradores en el que estos se autoseleccionan al precio máximo que están dispuestos a pagar (supuesto que me parece completamente irreal incluso en el contexto de Internet e Inteligencia Artificial), alguien podría decir que se ha dotado de cardinalidad a las preferencias del individuo, al menos para ese bien en concreto. Y es cierto que si se pudiera incrementar la granularidad del precio, a partir de cierto punto (por ejemplo, 1 céntimo de euro), se podría aproximar el valor de la preferencia por el precio pagado. Pero incluso en esta circunstancia la preferencia seguiría siendo ordinal.

Conclusión

En resumen: el fenómeno real de diferentes intensidades en las preferencias de los individuos no tiene relevancia a efectos teóricos. Su incorporación al modelo lo complicaría innecesariamente. Dicho fenómeno, en cambio, sí podría aflorar empíricamente con ofertas segmentadas de los emprendedores, como de hecho sucede. Se podría incluso llegar al extremo de asignar una posible cardinalidad a las preferencias. Pero todo ello seguiría careciendo de relevancia explicativa teórica, y sin alterar la esencia ordinal de la jerarquía de preferencias.


[1] Sospecho que ni “ordinalidad” ni “cardinalidad” son téminos existentes en español, aunque sí existan en inglés “ordinality” y “cardinality”. En ausencia de alternativas aceptables, disculpe el lector ambos extranjerismos.

Ver también

Problemas de la Escuela Austríaca de Economía (II). (Francisco Capella).

El caso Tornado Cash

El pasado martes 14 de mayo la justicia holandesa condenó a 64 meses de cárcel a Alexey Perstev, por blanqueo de capitales, concluyendo que es responsable de dicho delito. Perstev es uno de los principales programadores y consejero delegado de PepperSec, empresa que desarrolló el software “Tornado Cash” para combinar transacciones de ethereum.

A imagen y semejanza de Bitcoin, las transacciones de ethereum son públicas y se puede realizar un seguimiento de cada una de ellas. Esto supone un grave problema de privacidad y para mitigarlo existen herramientas que combinan las transacciones de varios usuarios, de manera que a partir de la combinación en adelante se dificulta muchísimo su seguimiento. En Bitcoin también existen estas herramientas de combinación o coinjoin como por ejemplo whirlpool de Samourai, que también ha sufrido un ataque por parte del Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusando también a sus desarrolladores de blanqueo de capitales.

Servicios coinjoin y servicios de mixers

Es importante distinguir los protocolos que pretenden ser descentralizados, como coinjoin, de los servicios de mixers. En el segundo caso estarían incluidos individuos o entidades que reciben unidades de Bitcoin en custodia que mezclan y redistribuyen de vuelta a los usuarios a cambio de una comisión.  Son servicios centralizados en los que hay que confiar la custodia a un tercero. No es lo mismo porque un coinjoin es simplemente software libre que los usuarios deciden usar, mientras que un mezclador centralizado es un servicio.

Para que se entienda correctamente, no es lo mismo inventar el concepto de sobre inviolable para detectar la manipulación de un envío, que el servicio de mensajería que transporta el sobre. Y si estuviéramos en un circuito de mercancías ilegales, en lugar de “mensajeros” hablaríamos de “mulas”. Pues bien, los programadores de software como coinjoin o tornado cash son los inventores del sobre inviolable, mientras que a los gestores de mixers centralizadas serían las “mulas”.

La utilidad principal de los protocolos de combinación es proporcionar privacidad o anonimato a los poseedores de activos digitales al portador. Atención ¡al por-ta-dor!. En este contexto es esencial tener en cuenta la característica de ser al portador, y es lo que en mi opinión tanto los legisladores como los tribunales están obviando de manera extremadamente imprudente o más bien temeraria.

La privacidad

La privacidad es uno de nuestros derechos fundamentales, pero es que cuando se trata de activos al portador es además un elemento absolutamente crucial para la integridad física del propietario y la de su familia, poniendo en serio peligro el derecho a no ser coaccionado, extorsionado o agredido e incluso amenazando el derecho a la vida. Cuando se trata de activos al portador, es crítico que a los delincuentes les resulte muy difícil saber cuánta riqueza al portador posee un individuo y relacionarla con su nombre y/o domicilio.

La privacidad es una medida de seguridad elemental en este caso. Por eso el tópico y pésimo argumento de “si no has hecho nada malo, no tienes nada que ocultar” es más disparatado si cabe en este contexto, porque evidentemente sí que existe un más que legítimo motivo para que los individuos oculten su riqueza al portador. 

La dervergüenza del FBI

Se podría argumentar que no hay mayor problema si la entidad que custodia los datos personales lo hace de forma segura. Pero es precisamente en ese argumento donde reside el disparate. Es un hecho total y absolutamente contrastado que custodiar de forma segura un volumen relevante de datos personales es material y técnicamente imposible. Todas las bases de datos con datos personales acaban resultando comprometidas. No es una cuestión de si lo serán o no, sino de cuando. Hace pocos días le pasó al Banco Santander y a la Dirección General de Tráfico. También le ha pasado a la agencia tributaria, al punto neutro judicial. Incluso el Pentágono, la NSA, el FBI, la NASA o el departamento de defensa de los EEUU han sido hackeados en una o varias ocasiones. 
Por tanto, basta con relacionar  la cadena de bloques con una base de datos que contenga datos de activos digitales al portador y datos personales de las muchas que custodian exchanges y otras entidades financieras para poder hacer un seguimiento relativamente sencillo de dichos activos. En este sentido y a raíz de la detención de los desarrolladores de Samourai, la alerta del FBI advirtiendo a los ciudadanos para que no adquieran criptoactivos sin facilitar sus datos personales es absolutamente vergonzosa viniendo de quien viene. Precisamente el FBI conoce perfectamente la cantidad de bases de datos con datos personales que resultan comprometidas día sí y día también.

Tornado Cash

Pues bien, Tornado Cash es una herramienta para romper la trazabilidad de unidades de ether, que son activos digitales al portador. Si por ejemplo un usuario compra unidades de ethereum a otro particular sin dejar rastro en una base de datos centralizada de un exchange, usando después la herramienta Tornado Cash puede romper la pista para que el vendedor no pueda hacerle ya ningún seguimiento.

Otro uso es que nadie pueda averiguar a qué causas políticas o sociales haces donaciones ¿Está bien que el gobierno de Nicolás Maduro pueda saber qué personas donan a partidos de la oposición? ¿O que Santiago Abascal si llegara al poder pudiera saber qué ciudadanos apoyan financieramente a Podemos, Sumar o el PSOE?

También puede servir para asegurar que nadie pueda relacionar saldos pequeños si estos están identificados cuando se unifican con otros saldos grandes que el mismo usuario atesora anónimamente. Si dichos saldos los filtras previamente mediante esta herramienta, nadie podrá relacionar que el saldo grande anónimo es de la misma persona que el saldo pequeño anteriormente identificado. Sin ser exhaustivo, estos son ejemplos de uso totalmente legítimos de Tornado Cash, pero podría haber infinitos ejemplos.

¿Servicio o simple programa de ordenador?

Es cierto que los desarrolladores de Tornado Cash pueden haber cometido el error de que la puesta a disposición del público de este software libre pueda parecer un servicio. Que pueda interpretarse que Tornado Cash operaba como una corporación y no tanto como un simple programa de ordenador que cualquiera pueda utilizar libremente. Si su actividad se puede interpretar como la provisión de un servicio y no como simple programación de software, entonces la acusación tiene más fácil argumentar que han violado las leyes al no implantar la normativa aplicable para las entidades que proporcionan servicios financieros.
En cualquier caso, teniendo en cuenta que la privacidad es absolutamente legítima por las razones de seguridad elemental que he explicado, proporcionar un servicio de anonimato o privacidad para un activo que carece de forma inherente de esta característica es un servicio legítimo. Y debería ser más que obvio que la propia naturaleza del servicio requiere que no se recopile ni un solo dato personal, pues sería una contradicción absoluta del servicio.

Los jueces tienen que aplicar la ley, pero el problema aquí es que claramente las leyes de prevención de blanqueo de capitales (PBC, o AML por sus siglas en inglés), obligan a unos procedimientos de identificación que si bien pueden tener efectos netos positivos en activos nominativos, son no ya absurdas sino temerarias y contraproducentes cuando se trata de activos al portador Las bases de datos centralizadas que están obligados a mantener los sujetos obligados por esta ley, y que relacionan nombre y domicilio con activos al portador, son una verdadera alfombra roja a disposición de los delincuentes para saber qué familias y domicilios es más rentable asaltar. 

El ejemplo del cuchillo de cocina

En todo caso, la motivación de la sentencia deja abierta la duda jurídica de si en la legislación europea actual sería legal un servicio que anonimice totalmente fondos sin recopilar ningún dato personal, y siempre y cuando el proveedor de servicios impida, o haga lo técnicamente posible por impedir, que fondos sospechosos puedan entrar en el mezclador.

Por otro lado, la ley holandesa no parece muy garantista en cuanto a la intencionalidad en la comisión de delitos. A la vista de la sentencia parece suficiente la mera previsión de un uso ilícito de tu software para ser responsable de un delito de blanqueo de capitales. Es decir, que en la fase de desarrollo pudiera haberse considerado posible que otros terceros totalmente ajenos a los desarrolladores de Tornado Cash podrían usarlo para el blanquear activos. En la nota de prensa en inglés de la sentencia publicada por el tribunal podemos leer: “Tornado Cash no impone ninguna barrera para blanquear activos procedentes de delitos” (traducción libre). ¿Deben los diseñadores de cuchillos de cocina establecer barreras técnicas para impedir que alguien los use para asesinar? Perplejo me quedo.

Funcionalidades voluntarias

La realidad es que los desarrolladores sí implementaron barreras. Pero para el tribunal las medidas no fueron suficientes porque no eran obligatorias. Hasta donde sabemos en la industria, las únicas medidas que se pueden implantar en este caso es que la herramienta rechace entradas de fondos provenientes de direcciones de criptoactivos ya identificadas como ilícitas. Por ejemplo direcciones en las que se han depositado criptoactivos procedentes de un robo de un exchange. Por resumir, que el sistema tenga en cuenta listas negras para excluirlas de participar en las combinaciones de activos digitales al portador.

Sin embargo, el tribunal se toma este asunto con extremada ligereza como si la gestión de listas negras fuera una cuestión sencilla. ¿Cuántas transacciones hacía atrás hay que tener en cuenta? Además, las listas negras tienen el gran problema de quién las gestiona. Si son descentralizadas cualquiera podría incluir a cualquiera, serían un caos, inservibles. Y si son centralizadas, ¿Quiénes serán los “ángeles” que las gestionen? ¿Qué pasa si el gestor o el regulador decide que toda salida de un coinjoin entra automáticamente en la lista negra? ¿Estarían esas listas exentas de los intereses ideológicos, políticos o económicos de sus gestores? No padre. Es muy posible que precisamente por esta razón los desarrolladores de Tornado Cash incluyeran esta funcionalidad como voluntaria. De manera que, por ejemplo, como usuario puedas elegir entrar solo en aquellos lotes de mezcla con direcciones que no están en ningún blacklist.

Implicaciones de la sentencia

En definitiva, el enfoque de la justicia holandesa en este caso es extremadamente preocupante porque demuestra que no hay ni la más mínima voluntad de defender el derecho al anonimato de los usuarios legítimos de activos digitales al portador, que de hecho son el 99,99% de los usuarios. Lo que queda después de esta sentencia es:

  • Meter a un programador en la cárcel por haber ejercido su libertad de conciencia y de invención.
  • Que los delincuentes que blanquearon activos con Tornado Cash sigan impunes, y sigan blanqueando capitales con Tornado Cash (es un smart contract que no se puede parar) o mediante otras alternativas.
  • Que el 99,99% de usuarios legítimos, ciudadanos honestos e inocentes, no puedan o teman usar herramientas para salvaguardarpara salvaguardad su privacidad. Y es que dificultar o encarecer el uso de estas herramientas perjudica principalmente los usuarios honestos, que son el 99,99%, y apenas incomoda a los delincuentes que son el 0,01%, pues pues no tienen mayor problema en gastar buena parte del dinero robado en formas más costosas o peligrosas de ofuscar los activos.
  • Inseguridad jurídica total sobre el uso de herramientas para la privacidad de activos digitales. ¿Es en cualquier caso ilegal? ¿Si un usuario inocente combina sus activos con los de un delincuente sin saberlo, es cómplice del delincuente? 

El derecho a permanecer anónimo

Al ciudadano honesto se le conculca el derecho al anonimato, dejándolo a merced de los criminales si estos enlazan su riqueza al portador con su domicilio. Convirtiendo el derecho al anonimato en un privilegio de facto reservado solo para los delincuentes, igual que los traficantes de drogas tienen hoy el monopolio de comerciar con ellas. La realidad es que esto no es más que la consecuencia de aplicar unas leyes que no están pensadas para combatir la delincuencia, sino que utilizan la excusa del crimen para limitar o eliminar los instrumentos negociables al portador para controlar al ciudadano con el verdadero objetivo de satisfacer la voracidad fiscal del Estado.

En los años 90 tuvimos una batalla similar al respecto de los algoritmos de cifrado que un pequeño grupo de héroes, los cypherpunks, consiguió ganar doblegando al mismísimo gobierno de los EEUU alegando que el software es free speech y por tanto está protegido por la primera enmienda. Fueron las llamadas guerras cripto o “cryptowars”.

El cerco a la libertad por medio de la tecnología

Es importantísimo tener en cuenta lo acertadísimo de la decisión de los tribunales, pues independientemente del uso que se pueda hacer del software, no podemos perder de vista que el software no son más que un conjunto de reglas abstractas como puede ser el algoritmo de euclides o el teorema de Pitágoras. Es decir, se trata de información, de ideas.  Y pretender prohibir o regular el software es pretender meterse en nuestras cabezas, prohibir ideas o regular nuestro pensamiento. Y esto es una de las formas de totalitarismo más terroríficas.

A la vista de estos hechos recientes, queda claro que lo que se ganó en los 90 no fue ninguna guerra sino tan solo una batalla. Estas batallas pasan desapercibidas porque los medios de comunicación apenas les prestan atención, pero son absolutamente esenciales para nuestra libertad. 

El caso Tornado Cash es una muestra más del peligrosísimo cerco de los gobiernos a la tecnología como herramienta para la libertad. Tenemos múltiples ejemplos, recientemente a nivel nacional tuvimos el intento de cerrar Telegram, el control de los influencers en redes sociales, o el modelo de hacienda 721 para la declaración de monedas virtuales. Este cerco es un ataque continuo e incansable a nuestras libertades pero no por ello los amantes de la libertad debemos dejar de denunciarlo y combatirlo con todas nuestras fuerzas.

Ver también

El dinero como tecnología y bitcoin como mejora (I). (Eduardo Blasco).

El dinero como tecnología y bitcoin como mejora (y II). (Eduardo Blasco).

Javier Milei ante el Cato Institute

En primer lugar quiero agradecer al queridísimo amigo Agustín Etchebarne, director de la Fundación Libertad y Progreso y a Peter Gotler, presidente del Cato Institute, por permitirme hablar en este encuentro hoy, compartiendo programa con intelectuales de renombre en el medio académico liberal, a quienes he estudiado y admirado durante años. Quiero comenzar refiriéndome un poco al momento que enfrenta la Argentina y a la titánica tarea política, económica y cultural que estamos emprendiendo desde el gobierno nacional.

Un reto fabuloso

Habiéndose cumplido hace pocos días seis meses del inicio de nuestro mandato, quiero detenerme un momento en remarcar el tamaño de la hazaña que estamos llevando adelante el ministro Caputo y su equipo, porque a veces uno escucha algunos políticos o analistas económicos y por lo que dicen, parece idea que vivieran en otro país: parecería que viven en Narnia.

Así que vamos a poner brevemente en perspectiva el trabajo de nuestro equipo económico. En diciembre recibimos como herencia déficit gemelos por 17 puntos del PBI; una brecha cambiaria de 3 a 1 entre el dólar paralelo y el oficial y un sobrante monetario similar al de la previa del Rodrigazo; un estado endeudado casi al borde del default; precios que viajaban ya al 1,5% diario y que conjugados con la deuda del Banco Central nos llevaba camino una hiperinflación, con el agravante contar con indicadores de pobreza mucho peores que en la antesala de cualquier otra crisis de nuestra historia.

O sea, en buen romance recibimos un cuadro de situación peor a la previa de la herencia del Rodrigazo, en términos de desequilibrio monetario, una situación en el Banco Central muchísimo peor que la que había en los inicios del 89, previo a la hiperinflación de Alfonsín, y con indicadores sociales que eran aún peores que los que teníamos en el 2001. Estábamos frente a lo que iba a ser la peor crisis de toda la historia Argentina.

Esperando a que estalle la inflación en manos del gobierno libertario

Y vale la pena también decirlo, que el gobierno que se iba tenía conciencia de ello. Especulaba con que nuestra posición libertaria decidiera abrir todo de manera instantánea. Y esto es interesante porque habían pasado todos los pasivos remunerados a un día, con un desequilibrio de stocks fenomenales, la deuda de las SIRAS por 50 mil millones de dólares, la deuda por los dividendos, deuda en pesos venciendo por el equivalente a 90 mil millones de dólares, 25 mil millones de dólares de deuda externa por vencer con organismos multilaterales, con el acuerdo con el Fondo caído.

Un gobierno que, además, a lo largo de los cuatro años emitió por el equivalente 28 puntos del PBI, pero de esos 28, 13 los emitió durante el último año. Y hay que decírselos en la cara, ellos esperaban que nosotros liberáramos todo, ignorando la dinámica de los stocks y que todo estallara tal que nos tiraran la gente a la calle, no descarten la metodología de ellos de tirar muertos en la calle, ir por los saqueos. Cosa que algunos periodistas promueven desde sus espacios. Claman por libertad de expresión pero están llamando a cometer delitos, lo cual también es un delito. Y en ese contexto, que toda la crisis hiciera el trabajo, el ajuste sucio y ellos volver como redentores a inicios de 2024.

Un gran ajuste

En solo 6 meses de gestión frenamos en seco el financiamiento del Tesoro con emisión monetaria, hicimos el ajuste del gasto público más grande de la historia de la humanidad y logramos el primer trimestre con superávit fiscal y financiero en el sector público nacional, luego de 20 años. En ese contexto además bajamos sistemáticamente las tasas del Central y estamos desactivando la bomba de deuda en pesos. Incluso en un contexto de alta inflación, a pesar de lo que muchos decían que no se podía.

Quiero también ahí mencionar, porque esto es importante: cuando nosotros hablábamos del ajuste que íbamos a hacer decían que era imposible. Algunos caraduras que decían que no se podía ajustar más que un punto del PBI, cuando nosotros hicimos el ajuste del Tesoro, nosotros esperábamos alcanzar el equilibrio financiero a lo largo del 2024 y lo logramos en el primer mes de gestión. Entonces dijeron que lo habíamos hecho de manera con cosmética contable, digo cosmética contable para ajustar cinco puntos del PBI es bastante difícil. Pero esos mismos que decían que no podíamos ajustar más que un punto, después se encontraron con que no solo tuvimos superávit financiero en enero, tuvimos superávit financiero en febrero, tuvimos superávit financiero en marzo, tuvimos superávit financiero en abril, en mayo y vamos a terminar el primer semestre con superávit.

Déficit cuasifiscal

Y no solo eso, sino que, en paralelo, teníamos un déficit cuasifical de 10 puntos del PBI y hoy lo hemos bajado 9 puntos del PBI. Llevamos ajustado hasta este momento el equivalente de 15 puntos del PBI. Y todo eso lo hicimos en menos de 6 meses. Muchas veces me causa como gracia también cuando dicen “dijo que iba a bajar los impuestos y lo subió” y la pregunta es la pregunta es, ¿qué creen que es el señoreaje? El señoreaje es una estafa. Estamos achicando el señoreaje 15 puntos del PBI. Le estamos devolviendo a la gente 15 puntos del PBI.

Por eso, mientras que en el mes de diciembre discutíamos la hiperinflación, cosa que también muchos deshonestos intelectuales tratan de dejar de lado informando solamente lo que pasaba con el IPC y no lo que pasaba con el índice de precios mayoristas, que dio 54%. Y ese número anualizado da 17.000. La inflación mayorista de abril fue del 3,4%, lo cual anualizado da 50%. Entiendo que 50% es una aberración, es una aberración. Pero en el escenario alternativo, veníamos viajando al 17.000%. Sería bueno que sean más honestos intelectualmente.

El papel de la tasa de interés

Otra discusión que también me parece muy interesante, y que tiene un gran valor académico desde mi punto de vista, es la discusión de la tasa de interés. De utilizarla como instrumento de política económica para controlar la inflación. No es nuevo mi desagrado con esto de manosear la tasa de interés. No es nuevo mi desagrado con esa perspectiva keynesiana de que la tasa interés se determina en el mercado monetario. Porque la tasa de interés existe, porque existe el tiempo, no porque existe el dinero. Existe porque existe el tiempo. Y existe con individuos que están dispuestos a pasar consumo del presente al futuro, ahorrar; y hay individuos que están dispuestos a pasar la producción del presente al futuro, o sea, invertir. Y por ende, la tasa de interés es un mecanismo de coordinación intertemporal, no el resultado de andar imprimiendo papelitos de colores.

En ese contexto nosotros consideramos que la inflación es siempre, en todo lugar, un fenómeno monetario que se genera por un exceso de oferta de dinero, ya sea o porque aumentó la oferta o porque cayó la demanda, o pasó las dos cosas a la vez, que hace que caiga el poder adquisitivo del dinero y eso implica que todos los precios expresados en unidades monetarias suban.

Cómo frenar la emisión de dinero

Por lo tanto nuestra apuesta era frenar con la emisión de dinero. Teníamos la convicción y estábamos logrando cerrar la emisión para financiar al fisco, pero teníamos otro problema que era la emisión endógena de dinero: si ustedes se fijan la mayoría de los analistas en esos momentos nos recomendaban poner la tasa de interés en niveles reales positivos. Si le hubiéramos hecho caso, hoy la relación entre pasivos remunerados y base monetaria estaría arriba de 8, estaríamos discutiendo el problema del carry trade, estaríamos discutiendo la bomba de las Leliqs y bajar la inflación sería literalmente imposible.

Sin embargo, nosotros decidimos arbitrar la tasa de interés en dólares. Implicaba una tasa de interés real negativa en pesos y eso fue permitiendo poner en orden la hoja de balance del Banco Central. En simultáneo, con el superávit fiscal eso también nos permitió una sustancial caída del riesgo país y nos permitió recrear un mercado de deuda para la deuda del gobierno, en una tarea monumental llevada a cabo por el secretario de finanzas Pablo Quirno y que en conjunción con el presidente del Banco Central, empezaron a mutar la deuda que estaba en el Banco Central, a llevarla a donde originalmente debería haber estado, frente al financiamiento del desequilibrio fiscal, que era en las cuentas del Tesoro.

Pasivos remunerados

Eso hace que hoy la relación de pasivos remunerados respecto a la base monetaria se encuentre en 1,2 veces. Es decir que lo redujimos a un tercio. Pero es importante tener idea de las nociones cuantitativas de eso. Nosotros hoy tenemos una base monetaria de 15 billones de pesos y tenemos pasivos remunerados por 18 billones de pesos. Ahora, lo interesante es que esos 18 billones de pesos, 12 billones están en manos de los bancos públicos. De esos 12 billones, siete están en el Banco Nación, donde además la contrapartida es que hay 3.5 billones de depósitos del Tesoro dentro del Banco Nación, por lo tanto, hay siete que no son un problema. Hay tres que están en manos del Banco Provincia Buenos Aires.

Digo, si bien el enano comunista es un enemigo de la libertad y en especial de este gobierno, el hecho de que tenga déficit fiscal hace que use al Banco Provincia como mecanismo de financiamiento y tiene la posición tan exigida en liquidez que no la puede mover de ahí. Y lo que queda, gran parte está con el gobierno de la Ciudad. Por lo tanto, el problema verdadero que enfrentamos son 6 billones de pesos. Y piensen que hemos tenido, en alguna de las colocaciones, ofertas por 18 billones de pesos. Es decir, que el problema de los pasivos remunerados, ese problema de emisión endógena lo tenemos prácticamente acorralado.

El problema de los puts

Sin embargo, también quiero manifestar que una vez que terminemos con eso, todavía queda una etapa final para resolver el problema del cepo, que es resolver el problema de los puts. Probablemente sea una de las mayores perversiones que cometió el gobierno anterior. Frente a la no voluntad de los bancos de financiar al tesoro, utilizaron de manera indirecta al Banco Central. Y una forma que además tuvo la complicidad del Fondo Monetario Internacional, lo financiaron con instrumentos que son puts. Entonces, ¿cuál es el problema? Dentro del balance del Banco Central lo que figura es el monto del put y no los pasivos contingentes que están abiertos.

Para que tengan un orden de magnitudes esos pasivos contingentes representan cuatro puntos del PBI, cuando hoy la base monetaria es de 2.8. Imagínense lo que sería tirar toda esa cantidad de dinero a la calle. Imagínense que además y tomen conciencia de esto que no son ni siquiera puts europeos, donde ustedes tienen definido el plazo donde vencen; son puts americanos y se pueden ejecutar en cualquier momento. Por lo tanto, una vez que terminemos con los remunerados, lo que estamos haciendo es trabajar sobre la solución del problema de los puts para definitivamente ahí sí abrir el cepo.

El programa resulta efectivo

En ese contexto, también estamos confiados porque hoy entre lo que tenemos de base monetaria y pasivos remunerados eso ya llega a seis puntos del PBI, cuando históricamente la demanda de base en el siglo XXI, osciló entre 8 y 9 puntos del PBI. Por lo tanto, una vez que terminemos de resolver el problema de los puts yo me comprometo a que vamos a abrir definitivamente el cepo. Entonces, dichas estas referencias tanto en el plano fiscal como en el plano monetario, producto del ancla fiscal y el ancla monetaria, la inflación está bajando de forma contundente desde hace 5 meses. Es más, en pocos días se conocerá el dato de inflación correspondiente a mayo y todo indica que estará por debajo de los cinco puntos.

En definitiva, nuestro programa de estabilización está demostrando su efectividad. Ahí también quiero mencionar la deshonestidad intelectual de muchos de nuestros colegas, porque puedo ser Presidente pero no dejo de ser economista, ni lo voy a dejar de ser. Además, después de esto me tengo que seguir ganando la vida como conferencista, por eso renuncié a mi jubilación de privilegio para que quede claro.

Entonces, bueno, me sacaron del discurso. Estoy fuera del discurso hace rato. Pero bueno, nada, voy a seguir. A mí lo que me parece es el tema de la deshonestidad intelectual de nuestros colegas, y uno tiene que entender las características también de quién toma las decisiones. Un programa de estabilización básicamente tiene tres partes: tiene una política fiscal, de ajuste, tiene una política monetaria y una política cambiaria.

Los políticos no son dioses

Obviamente que, fruto de que nos lavaron el cerebro durante más de 100 años con políticas socialistas y dirigistas, creen que tiene que haber cosas sectoriales, que hay que controlar los precios, que hay que manejar la dinámica de tal precio, que hay que controlar el otro. Muchachos, soy liberal libertario, yo no voy a hacer ese tipo de porquería. Yo creo en la libertad, no creo que los políticos son dioses.

Es más, otra cosa que también me parece profundamente deshonesta intelectualmente, porque aparte no es que baja… “uy, por arte de magia baja la inflación”, hay un programa que es lo que hace bajar la inflación. Y en ese sentido a mí me sorprende porque si uno tiene la evidencia, debería ser por lo menos más sincero. Pero además lo estamos haciendo en un contexto donde estamos recomponiendo precios relativos. Por lo tanto, cuando uno quiere mirar la inflación, ok, no les gusta mirar los mayoristas porque prueba que se equivocaron y que las cosas están funcionando mucho mejor de lo que esperaban.

Ok, lo entiendo, pero cuando van a mirar la inflación, digo lo más honesto intelectualmente sería mirar la núcleo, la core. Pero no, no importa, que sigan negando los logros, obvio que no la ven. Entonces, me parece que habría que estar mirando la núcleo. Igual, ¿saben qué? No hay problema, porque no solo vamos a estar batiendo a la núcleo sino que también vamos a batir a la general. Vamos a llevar aplastada la inflación.

Las ideas de la libertad son más fuertes

Y, como si esto fuera poco, hemos gobernado estos primeros seis meses del año cuesta arriba, gestionando la peor herencia de la historia y sin el Poder Legislativo ni los instrumentos con los que todos los gobiernos antes que el nuestro han contado. Esto no es un tema menor. No es que a nosotros la política no nos acompañó. La política, desde antes de asumir, nos ha puesto palos en la rueda. Nos pusieron palos en la rueda terminando de romper la hoja de balance del Banco Central. Y nos ponen palos en la rueda cada uno de los días que intentamos gobernar.

Pero, ¿saben qué? Todo esto está probando que las ideas de la libertad son más fuertes, porque a pesar de la casta inmunda política, lo estamos logrando. Estamos venciendo la inflación. Pero el país necesita cambios profundos, reformas económicas de base que excedan las decisiones de política económica inmediata que puede tomar un presidente. Y hoy, mientras se discute en el senado de la nación el proyecto de reforma económica, social, tributaria y fiscal más ambicioso desde el retorno de la Democracia, no pueden quedar dudas que la Argentina está ante un punto de inflexión.

Podemos insistir por el camino que nos trajo hasta acá, insistir con el modelo del estado presente, pero que realmente solo está presente para algunos y hunden la miseria al resto. Podemos insistir con el modelo del gasto desbocado, del interior productivo drenado y ultrajado por la política desde Buenos Aires, de la presión impositiva asfixiante, de la deuda, de la emisión monetaria, del desaliento de la actividad económica y de la burocracia que entorpece todo.

Retomar el camino abandonado

O alternativamente podemos retornar la senda a la libertad de la que nunca nos deberíamos haber extraviado: retomar las ideas y valores que alguna vez hicieron de la Argentina una potencia mundial, retomar la defensa de la vida la libertad y la propiedad privada. Y aspirar a ser un país a la altura de nuestra identidad y nuestra historia una vez más.

Lo malo es que hemos perdido mucho tiempo. Perdimos el tiempo de un siglo. Hace 100 años que dilapidamos el stock de recursos, riquezas y ventajas que nuestra edad dorado nos legó. Lo dilapidamos al servicio de la nada, al servicio de quimeras. Pasamos de ser potencia, a ser un país de resultados mediocres. A pesar de que nuestro pueblo no es mediocre, es excepcional. El modelo de la justicia social y del Estado presente ató de manos y sumió en la miseria un pueblo excepcional y este tiempo lamentablemente nunca lo vamos a poder recuperar. Lo bueno, es que la sociedad argentina, por primera vez en años, se movilizó para exigir un vuelco en una dirección radicalmente distinta.

Eligió como presidente a alguien que en campaña se asumió y se animó a decir verdades que cualquier otro político hubiera ocultado con pudor. La sociedad eligió el camino de la libertad, a sabiendas de todos los costosos y sacrificios que eso conllevaba en el corto plazo y lo eligió con la mayor cantidad de votos individuales de la historia de la democracia argentina.

Un siglo perdido

Sin embargo, para algunos políticos el mandato popular de cerca de 15 millones de argentinos no significó nada. Porque su prioridad no es la sociedad que demanda a viva voz un cambio, no es el país que necesita ser reencauzado para prosperar, sino su interés personal y rastrero de la casta política que se resiste a hacer las reformas porque saben que si se las hacen esto va a funcionar y no vuelve más.

Por eso, a 6 meses de haber asumido nuestro gobierno, aún hacen lo imposible para que nuestro programa no prospere. Por sobre los 100 años que ya perdimos ellos nos hacen seguir perdiendo tiempo, porque saben que nuestro programa pone en riesgo el sistema injusto del que ellos se alimentan. No es la primera vez que digo esto: la historia de los últimos 100 años de nuestra patria permite un vistazo, una pequeña ventana a lo que podría pasar con el resto del mundo libre si baja la guardia y se deja seducir por el socialismo.

Porque son las mismas ideas que hoy están en boga entre las élites de occidente las que en Argentina destruyeron la libertad y nos condenaron a la pobreza. Ideas que posiblemente en algunos casos salen de una causa noble, que es darle asistencia al más débil o al que menos tiene. Pero que tiene un vicio en la raíz que es la intervención estatal como instrumento para impartir justicia social. Tienen que entender que la caridad es buena, pero si se hace con el bolsillo propio, como decía Rothbard: es increíble lo infinitamente caritativa que puede ser la gente, cuando el bolsillo que paga es de otro.

La (in)justicia social

En este contexto, el Estado ni está en su derecho, ni es capaz de impartir justicia a través de la distribución de la riqueza, porque la justicia social es un concepto equivocado a nivel moral, a nivel teórico y a nivel empírico. En el plano moral porque todo acto de distribución supone el acto de coacción previa, que es confiscarle sus bienes a un privado que son suyos por derecho natural. Lo cual significa que el Estado es una organización criminal y violenta, en tanto se financia con una fuente coactiva de ingresos llamada impuestos.

En el plano teórico, porque por definición a mayor intervención estatal menos libres son los mercados y peor funcionan, produciendo miseria en vez de riqueza. Como decía Hayek “cada vez que el Estado interviene genera un resultado peor a que si no se hubiera entrometido”. ¿Por qué? Porque la intervención estatal introduce distorsiones en el sistema de precios, impide el correcto cálculo económico y, en consecuencia, anula lo que Hayek llamaba “el correcto funcionamiento del mercado como proceso de descubrimiento”. Esto es, en la búsqueda constante por competir en el mercado, el capitalista encuentra el rumbo correcto.

Pero esto solo puede ocurrir en un sistema de precios libres que extraigan y transmitan mejor la información acerca de las cantidades de qué bien o de qué servicios son demandados y a qué precio. El colectivismo, al inhibir este proceso de descubrimiento y al dificultar la apropiación de lo descubierto, ata al emprendedor de las manos y le imposibilita producir mejores bienes y ofrecer mejores servicios a un mejor precio.

La inferioridad del socialismo

Y por último, como si todo esto no alcanzara, también está a la vista la evidencia empírica de la inferioridad del socialismo. Si miramos los índices de libertad económica, los países más libres tienen un PBI per cápita 12 veces más grandes que los reprimidos. E incluso los habitantes del decil más bajo del sistema libre, viven mejor que el 90% de la población de los países reprimidos. O sea que el capitalismo de libre empresa es superior al socialismo incluso en la principal tarea que presumen el socialismo hace mejor, que es ayudar a los relegados.

Lo que está en la base de todo esto es que hay una relación directa y probada entre represión y miseria, por un lado; y por el contrario hay una relación probada entre libertad y prosperidad. Y las ideas socialistas son fundamentalmente incompatibles con la prosperidad, precisamente porque son incompatibles con la libertad. Son incompatibles la anulación de la competencia con la defensa del mérito y el esfuerzo; son incompatibles el control burocrático con la creatividad y la innovación; son incompatibles la distribución dirigida con la generación de riqueza; y en el fondo son incompatibles un estado grande con atribuciones amplias que se mete en cada uno de los asuntos privados de la gente, con tener una sociedad libre, creativa y pujante, que pueda generar la riqueza para sí y para las futuras generaciones.

El reencuentro con las ideas de libertad

Hoy parece que la Argentina y buena parte del mundo libre giran en direcciones contrarias. Mientras algunas potencias de Occidente se olvidan las normas básicas que trajeron la prosperidad de la que gozaron en las últimas décadas, la Argentina se reencuentra con esas ideas y valores y vuelve a apostar por el modelo de la libertad. Mientras los países desarrollados se vuelven pesados en regulaciones, en imposiciones injustificadas, nosotros quitamos las regulaciones que desde hace década atan de las manos a nuestro pueblo e invitamos a los capitales del mundo a cooperar con la Argentina; porque entendemos la actividad económica libre como el acto de cooperación más natural que tiene la especie humana.

Esto es, en Argentina nos estamos reencontrando con las ideas que hicieron del occidente moderno la hazaña civilizatoria y de desarrollo económico más grande de la historia humana. Y queremos ser un refugio para quienes defienden y viven estas ideas a lo largo y a lo ancho del planeta. Siempre hubo una puja entre quienes innovan y quienes regulan; entre quienes generan y quiénes confiscan; entre quienes exploran el territorio y quienes luego dibujan los mapas y trazan los límites.

Siempre hubo y habrá una puja entre el privado y el estado. Hoy en el sector tecnológico, que es el sector más dinámico de la economía global, esa puja es palpable. Los grandes visionarios del sector huyen de las regulaciones que les buscan imponer la dirigencia política global infectada de socialismo. Yo les digo hoy a ustedes lo que ya le he dicho a estos actores en persona: esta Argentina está del lado del sector privado, no del Estado; está del lado de los que trabajan, de los que comercian, de los que se esfuerzan, está del lado de quienes arriesgan, invierten, innovan.

La convergencia

Como decía, está del lado de quienes arriesgan, invierten e innovan, que son por naturaleza benefactores sociales y va a defender con uñas y dientes las ideas de la libertad, porque sabemos que en ellas está la fórmula para la prosperidad. Pero no se trata solo de tener las ideas correctas, también hay que tener condiciones materiales que nos acompañan. Porque después de décadas de estancamiento, la Argentina tiene todo dado para emprender un proceso de convergencia económica que nos coloque a la par de las grandes potencias del mundo en pocas décadas. En el fondo, la pregunta es ¿Qué es el proceso de convergencia?

Acá también vale la pena hacer una nota metodológica sobre lo que hacemos los economistas, ¿no? Porque la convergencia es algo que cuando ustedes miran la historia de la humanidad, aquellos que abrazan las ideas de la libertad la logran, pero nuestros modelos de crecimiento están simplificado detrás de determinado formatos de la función de producción. Y que en realidad no tenemos ni el fundamento de por qué se termina convergiendo. En el fondo, surge en función de la concavidad que tenga la función de producción y cuán lejos estemos del equilibrio del stock de capital per cápita del Estado estacionario. En definitiva, de lo único que estamos hablando es de una relación matemática y está vacía de contenido. La convergencia no se da porque sí, porque entonces si no todo país que estuviera rezagado, sin lugar a dudas, podría crecer sin hacer nada y eso es falso.

Libertad: descubrimiento y apropiación

Por eso yo enfatizo tanto en dos trabajos: en el trabajo de Hayek y en el trabajo de Locke, que es sintetizado por Israel Kirzner: esta idea del mercado como proceso de descubrimiento y el principio de apropiación de Locke, en un contexto donde se respeten los derechos de propiedad. Si ustedes hacen eso, la convergencia se va a dar, porque hay un montón de cosas que había que descubrir y ya las descubrieron otros.

Y es por eso que a lo largo de la historia de la humanidad cada vez se necesita menos años para duplicar el PBI per cápita: el primero en lograrlo fue Inglaterra que tardó 58 años, pero el último en hacerlo fue China y lo hizo en 7 años. Es más, en 14 años multiplicó por cuatro su PBI per cápita, porque lo duplicó una vez y lo volvió a duplicar y lo hizo a partir del impulso de las zonas liberadas al mercado. Entonces no es que la convergencia es algo que se va a dar de modo tautológico, por la forma que tiene la función de producción, que además no tiene contrapartida empírica. Porque la contrapartida empírica son los rendimientos crecientes, no los rendimientos marginales decrecientes.”

Más que Carlos Menem

Y ahí, la clave justamente es que lo que está de fondo y lo que está de fondo son las ideas de la libertad. Yo en algunas de las filminas que vi pasar de esta conferencia, por ejemplo, mostraba la relación entre el PBI per cápita entre los países libres y los reprimidos. Es más no solo eso, los países libres crecen más que el doble que los reprimidos. Entonces, la clave pasa por ahí, en el entramado institucional que permite la convergencia. Y si ustedes a eso le suman las mejoras que estamos viendo en términos tecnológicos, en especial con inteligencia artificial, esa convergencia puede ser acelerada.

Entonces, la Argentina tiene hoy, de prosperar nuestra reforma, la oportunidad de iniciar este proceso de convergencia para alcanzar niveles de vida similares a los países más desarrollado en la Tierra. Más o menos para que se den una idea, la reforma estructural más grande que se hizo en Argentina en la historia fue la de Menem, en los 90. La reforma que nosotros estamos enviando en la Ley Bases, es cinco veces más grande que esa. Y si ustedes le suman el DNU, el cual aún sigue en pie, estamos haciendo reformas estructurales ocho veces más grandes que lo que fue la reforma más grande de la historia Argentina. Y después vienen los caradura a decir que no hay plan.

90 puestos en el índice de libertad económica

Es más, de prosperar esta primera fase, nosotros escalaríamos 90 puestos en libertad económica y nos empezaríamos a parecer a países como Alemania, como Francia, como Italia. Pero eso a mí no me alcanza. Uno podría pensar en Irlanda, salvo lo que está haciendo en este momento. Digo, que hizo que con las reformas pro mercado de ser el país más miserable de Europa hoy tiene un pedido per cápita 50% mayor que el de Estados Unidos, y ese podría ser un modelo. También se queda corto respecto a nuestras ambiciones. Nosotros tenemos todavía 3.200 reformas estructurales pendientes. Nosotros las vamos a llevar a cabo quiera o no quiera la política. Y vamos a hacer de Argentina el país más libre del mundo Y después están las cuestiones de la coyuntura también.

Porque somos desde hace década una olla presión hirviendo con la tapa cerrada, lo único que hay que hacer es destaparla y reanudar la tarea del mercado como proceso de descubrimiento. Donde la baja capitalización de la economía, fruto de 20 años de populismo empecinado en destruir el capital, ya eso mismo genera oportunidad de inversión enormes para aquellos que apuesten por el país. Así, reduciendo el déficit, reduciendo la carga impositiva sobre la actividad económica, defendiendo a rajatabla los derechos de propiedad, habremos de alcanzar el desarrollo deje de ser un sueño para volverse una realidad.

El socialismo inhibe la apropación del descubrimiento

Pero no solo que tomamos las decisiones correctas en materia de libertad económica y respeto de los derechos de propiedad, podemos converger en un plazo relativamente corto a niveles de riqueza de los que gozan los principales potencia del mundo hoy, sino que la convergencia económica para nosotros está simplificada, porque no debemos pasar por este trabajoso proceso de descubrimiento del que Hayek hablaba, ya que otros lo han hecho por nosotros, que era lo que estaba explicando sobre los fundamentos de la convergencia.

No hay nada que inventar para alcanzar los niveles de riqueza de los principales países del Mundo. Solamente hay que generar las condiciones de respeto a la propiedad privada para que los actores del mundo privado puedan tomar el conocimiento de aquellas que ya hicieron el proceso de descubrimiento económico y reproducirlo.

Eso facilita el proceso de generación de riqueza y crecimiento económico. Es decir, ya han hecho el trabajo por nosotros. El arduo proceso de descubrimiento en el que un actor encuentra una necesidad y desarrolla un producto o servicio para satisfacerla ya ocurrió y ocurre todos los días allí donde sí se respetan los derechos de propiedad.

Porque sin apropiación no hay proceso de descubrimiento posible. Por eso fracasó y va a fracasar siempre el socialismo. Porque inhibe el proceso de apropiación de lo descubierto, destruyendo la innovación y, en consecuencia, la generación de riqueza. Por esta razón, por el hecho de que el privado aprende del proceso de descubrimiento de terceros, es que el crecimiento económico a nivel global se viene acelerando hace más de 100 años y cada vez se acelera más.

La nueva Meca de Occidente

Si a esto le sumamos las herramientas tecnológicas con las que contamos hoy, como por ejemplo la inteligencia artificial ese proceso de convergencia económica para alcanzar los niveles de vida de los países desarrollados puede ser incluso mucho más corto de lo que creemos. Todo esto implica que, en una sola generación, la Argentina podría pasar de ser un país pobre a un país de los países más importantes del mundo. Lo único que necesitamos es volver a abrazar las ideas de la libertad, defender la vida y defender la propiedad.

Entonces, quiero retomar algo que manifesté en las últimas semanas ante los empresarios más poderosos del Mundo, en los sectores tecnológicos que son las fronteras de la actividad económica. Argentina alguna vez fue una tierra de promesas, que capturaba la imaginación de aventureros y emprendedores porque estaba todo por ser hecho, porque sabían que podían hundir su esfuerzo y capital y les iba a ir bien, porque había un Estado que protegía los derechos de propiedad y protegía la libertad de asociación entre privados.

Hoy tenemos todo para volver a recorrer ese camino y convertirnos en la nueva Meca de Occidente. Tenemos los recursos naturales que el mundo necesita, prestos a ser aprovechados. Tenemos el mejor capital humano de la región, curioso y formado para afrontar los desafíos del presente. Y por primera vez, en 150 años, nos convertimos cada día en un país más libre.

Crecimiento económico con gasto público plano

Con estas condiciones tenemos la oportunidad de estar a la vanguardia del desarrollo tecnológico y energético, como ya lo somos en el sector agrícola. Por ejemplo, podemos ser un hub global de desarrollo en Inteligencia artificial, que es un mercado de alta exigencia y alta remuneración, que va a facilitar un salto en productividad a una cantidad inmensa de cadenas de valor de la economía y que también va a permitir reformar el estado para que funcione mejor y deje de dilapidar los recursos de los contribuyentes. Ustedes ya saben que en la medida que la economía crezca, el gasto yo lo voy a mantener pisado. ¿Para qué? Para devolverle el dinero a los que lo generaron genuinamente y originalmente: al sector privado.

En este sentido, tenemos la obligación de aprovechar esta oportunidad. Se lo debemos a los argentinos de bien demostrarle que su esfuerzo es para algo, que al trabajo y al sacrificio le corresponde una mejora en su calidad de vida. Quiero recordarle a los argentinos lo que después de acumular fracaso tras fracaso nos olvidamos pero que el resto del mundo conoció durante los últimos 100 años: que la libertad económica trae prosperidad y trae prosperidad para todos, no solo para algunos. Por todo esto, volviendo a mi idea inicial, hoy como sociedad, como país y como dirigencia política estamos ante una bifurcación: o persistimos en el camino de la decadencia o nos animamos a recorrer el camino de la Libertad. Hasta se está dando en la calle esa batalla. Afortunadamente, tenemos una gran ministra de Seguridad y que está poniendo la calle en orden, como prometimos en campaña.

Beneficios de la libertad

La sociedad ya eligió cuál de los dos caminos se abren y quiere emprender. Ya tomó el riesgo que implica elegir la libertad. Y, desde la presidencia, estamos emprendiendo ese rumbo con las herramientas con las que contamos. Ahora le toca el turno al resto de la política de decidir si acompaña o si le da la espalda al mandato popular de vivir en un país más libre y con una economía más dinámica, o si insiste en persistir en el camino de la servidumbre, condenándonos a todos a la miseria.

Todavía están a tiempo de trabajar juntos y demostrarle a la sociedad que la dirigencia política puede estar a la altura de sus demandas. Nosotros no tenemos otra ambición que generar las condiciones materiales y espirituales para que la Argentina vuelva a ser un país próspero. No nos interesa el poder político como fin en sí mismo, no nos interesa ganar nada a título personal.

Retirar al Estado

Estamos acá dispuestos a dejarlo todo al servicio de nuestra causa, incluso si nos costara nuestro propio bienestar personal. Si logramos generar la estabilidad necesaria para reactivar la actividad económica, si logramos abrirle paso a la libertad, si logramos retirar el Estado lo necesario para que la sociedad pueda florecer, habremos tenido éxito.

Porque la actividad económica libre redundará en beneficios para el común de la sociedad. Si logramos esto, no será un triunfo nuestro, sino de la sociedad en su conjunto, que habrá logrado dejar atrás 100 años de estatismo y decadencia. Por eso, mientras transitamos el camino a aquella nueva Argentina, les agradezco a todos ustedes por estar aquí. ¡Dios bendiga a los argentinos y que la fuerza del cielo nos acompañe! ¡Viva la libertad, carajo!

Discursos de Javier Milei

Milei ante el Instituto Milken: “Argentina puede ser la nueva meca de Occidente”

Diez políticas de Estado

El fracaso del modelo neoclásico

Davos: «Occidente está en peligro»

Primer discurso del presidente Javier Milei: «Hoy comienza una nueva era en Argentina»

Cambio de tercio en la economía europea

En los últimos meses y semanas hemos podido observar cómo los datos y tendencias que las principales instituciones y casas de análisis hacían públicos contribuían a alejar la imagen de crisis en la economía europea. A diferencia de lo que se podía esperar en 2022 y 2023 con la inflación disparada, problemas en el mercado energético o disrupciones en la industria, durante la primera mitad de 2024 parece que gran parte de estos problemas se habrían solucionado parcial o totalmente.

Cabe destacar que este no ha de ser un discurso triunfalista -ni el tono de esta columna lo pretende-, dado que las estimaciones de la Comisión Europea aún son muy modestas (crecimiento del PIB de la UE del 1% en 2024 y del 1,6% en 2025). Sin embargo, sí cabe afirmar que estamos ante un cambio de tercio en lo que a dinámicas económicas se refiere.

Política de tipos y política fiscal

En primer lugar, uno de los principales cambios que estamos observando es la política económica del BCE, con Lagarde bajando los tipos por debajo del 4,5% y con una tendencia que se espera a la baja, dando lugar a una mayor laxitud monetaria en la Eurozona durante los próximos años. Esto no afectará únicamente a los consumidores y empresas, sino también a los gobiernos, que tendrán mayor margen para una política fiscal de carácter expansivo, sin que esto se vea necesariamente reflejado en la calificación crediticia, por un menor coste de endeudamiento.

De la misma manera, los gobiernos tendrán mayor margen de política fiscal, no solo por el menor coste de la deuda, sino también por las nuevas reglas fiscales europeas que, como bien sabe el lector, fueron relajadas de manera notable tras su reciente reforma. Por lo tanto -aunque no sea ni remotamente lo idóneo- durante los próximos meses y años veremos un significativo aumento del consumo público, sobre todo en un entorno en el que tanto China como el gigante norteamericano han pisado el acelerador en lo que a políticas de estímulo fiscal se refiere. “Gracias” a las nuevas reglas fiscales (que no se focalizan en realizar ajustes de gasto inmediatos al superar la barrera de déficit y deuda establecida) los gobiernos europeos tratarán de compensar el irrisorio crecimiento de la productividad y los ingresos per cápita con mayores inyecciones de gasto público.

Empleo y cadenas de valor

Otro aspecto que ha mejorado notablemente en la economía europea son los niveles de empleo, no porque hayan descendido hasta cifras extraordinarias, sino porque en un contexto como el de los últimos años -de elevada incertidumbre y riesgo geoeconómico- han resistido sorprendentemente bien en la mayoría de los países europeos. De hecho, una de las tendencias económicas más sorprendentes de 2023 fue que, con un crecimiento del PIB testimonial en la Eurozona, se generaron más de dos millones de empleos. La explicación real, más allá de que en determinados países como España se generaran un gran número de empleos públicos, se halla en la evolución a la baja de los salarios reales en un entorno de elevada inflación, reduciendo el coste real de contratación.

Por otro lado, uno de los principales factores que han contribuido a la estabilización de la economía no solo europea, sino asimismo global, ha sido la normalización del funcionamiento de las cadenas globales de valor, con el comercio volviendo a niveles medios en lugares últimamente tan problemáticos como pueden ser el Mar Rojo o el estrecho de Ormuz.

La energía

Además, si uno de los principales dolores de cabeza económicos de los últimos años fueron los costes de la energía, su relajación ha contribuido asimismo de gran manera a la estabilización económica. Además, mientras que durante las pasadas décadas la seguridad energética europea se fue deteriorando paulatinamente por una mayor dependencia de Rusia y otras potencias ajenas a la UE, tras la invasión de Ucrania la UE ha ido ganando cada vez más independencia energética, significando un importante cambio estructural. Todo ello unido a unos mayores precios del carbono, una regulación energética más efectiva y una mayor licitación de permisos para renovables han contribuido a estabilizar la oferta y los precios de la energía en Europa.

La seguridad energética se ha convertido, de hecho, en un factor clave en la economía europea, siendo casi la principal razón para la mejora de las expectativas económicas. De hecho, si observamos el estado de la economía basándonos en el Índice de Sentimiento Económico, veremos que tanto Francia, Alemania, España o Italia -por nombrar algunos países- ya se encuentran por encima de 100. Esto que muestra que las perspectivas económicas en estos países son superiores a la media de las dos últimas décadas.

Cambio de tercio

Es la industria la que lidera la tendencia al alza, por la moderación de los precios de la energía y garantía de suministro. También y el sector servicios, con preponderancia del crecimiento del turismo. De hecho, si analizamos una estadística alternativa, como puede ser el PMI (Purchasing Manager Index), veremos que las cuatro mencionadas economías se encuentran por encima de los 50 puntos, es decir, en zona de expansión.

Para los próximos semestres la expectativa es que la situación económica sea positiva, principalmente por la moderación del crecimiento del nivel de precios. Aunque es verdad que el IPC aún se sitúa en el 2,6% -seis décimas por encima del objetivo del BCE-, la reciente bajada de tipos indica que el BCE espera que la contención del avance del nivel de precios se mantenga en el tiempo. Todo ello facilitaría la financiación de nuevos proyectos al disminuir el coste de la deuda y tornaría más atractiva la inversión en la Eurozona, unido a los múltiples factores comentados con anterioridad.

Por lo tanto, aunque Europa no afronte una de las épocas de mayor crecimiento económico de las últimas décadas, sí cabe afirmar que tras la incertidumbre y volatilidad pasadas con la pandemia primero y la invasión de Ucrania después (con sus múltiples consecuencias geoeconómicas), en Europa parece que vuelve la estabilidad.

Ver también

Un necesario cambio de marco de la política económica

Juan Álvarez y Méndez (Mendizábal) y su desamortización

Es imposible entender las claves políticas, sociales y económicas de la Historia de España de los últimos doscientos años sin detenerse en Mendizábal, aunque sólo fuese por la desamortización general de 1836. Su huella en la historia fue más profunda y duradera de lo que se imagina y está inseparablemente unida al momento en que el proceso revolucionario, abierto en España desde 1808, se encontraba en una crítica situación, en la que Mendizábal fue decisivo. Justo en el periodo de 1834 a 1837, durante la Primera Guerra Carlista.

A la distancia de más de ciento ochenta años del momento culminante de su carrera, aproximarse a su figura significa afrontar el debate sobre el alcance y las alternativas de las revoluciones españolas del siglo XIX. Si preguntásemos hoy sobre Mendizábal, muy pocos sabrían dar razón del personaje, su tiempo y sus circunstancias. Y es que la obra del más célebre Primer Ministro de la España del siglo XIX y gran reformador de la vida española, ha quedado finalmente sepultada en el silencio de la desinformación y el desinterés.

El mausoleo en que descansan sus restos, de Federico Aparici, dedicado a él y a otros cinco destacados liberales españoles del siglo XIX, es su único recuerdo y la mejor prueba del olvido de su figura. Y la estatua de Mendizábal, obra de José Gragera, sufragada por una suscripción pública en 1855 y erigida en la también perdida Plaza del Progreso (actualmente de Tirso de Molina), en 1869, fue destruida en 1939. Ese mismo año también fue retirado su nombre del callejero de Madrid, si bien esto último se palió en 1980, al reponerlo a la calle del barrio de Argüelles que le dedicó el Ayuntamiento de Madrid a su muerte en 1853.

España y la revolución

Las transformaciones políticas y sociales de la modernidad iniciadas con el Renacimiento, tardarían tiempo en hacerse realidad. Sus primeras plasmaciones surgieron con las revoluciones liberales de los siglos XVIII y XIX, pero la revolución no fue clara ni unívoca, pese a la aureola legendaria construida luego, alrededor de la voz “revolución”. La Revolución Española, comenzada en 1808, se orientó inicialmente hacia las tradiciones políticas más puramente nacionales y, entre 1808 y 1814 pareció seguir vías diferentes a las adoptadas por la Revolución Francesa de 1789. Andando el tiempo, el proceso revolucionario terminó adaptándose a pautas del revolucionarismo francés, sobre todo a partir del decenio 1834-1844.

La actuación de Fernando VII, la intervención exterior, de la que la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis (1823) fue la más notable, o la sumisión de nuestras elites ilustradas a los patrones intelectuales franceses, aunque no constituyan por sí mismas explicaciones plenamente satisfactorias, ayudan a entender el proceso de adaptación sufrido en la mentalidad y en el obrar de los revolucionarios hispanos. Unos cambios en los que la figura de Mendizábal se yergue, solitaria, entre la tradición liberal demócrata genuinamente española, representada por las Cortes de Cádiz, y las vías del revolucionarismo francés.

Pero, ¿quién fue, este polémico gaditano que, desde su ínfimo origen plebeyo, logró alcanzar la fortuna como financiero, las más altas magistraturas de la nación como político, y el reconocimiento y la fama más generales?

Patriota y conspirador liberal

Hijo de unos modestísimos traperos gaditanos que poseían una pequeña tienda de lonas, tejidos e hilados, sus padres no le pudieron costear estudios, si bien le orientaron hacia el comercio. Hombre corpulento y de talla imponente, superaba el 1,90 m., de estatura, lo que le valió el sobrenombre de “Don Juan y Medio”, y dotado de potente voz, gran aplomo y excelente oratoria, que le daban una presencia impresionante, era capaz de imponerse en las más arduas y complejas situaciones. Mendizábal, gran lector, aprendió varios idiomas y, andando el tiempo, llegó a conocer con profundidad los asuntos financieros y la economía práctica.

Voluntario contra los franceses, en 1808, ganó su primera fama en la Guerra de la Independencia (1808-1814). Trabajó después en la intendencia militar, donde sirvió a la causa nacional en el asedio de Cádiz. Como tantos, saludó la proclamación de la Constitución de 1812, de la que siempre fue partidario. En el curso de la guerra contactó con elementos masónicos y, después de 1814, se integró en logias, como la gaditana de “El Taller Sublime”. Allí coincidió con Istúriz y Alcalá Galiano, quienes serían con el tiempo sus rivales.

Financiero de éxito en Londres

En 1819, fue destinado como comisario de abastecimientos militares de la fuerza expedicionaria concentrada en Cádiz, para someter la rebelión independentista americana, desde el que participó en la revolución de 1820. Tenía 30 años cuando secundó al coronel Riego que, el 1 de enero de 1820, proclamó el restablecimiento de la Constitución de Cádiz. Fue de los pocos que acompañó al coronel sublevado en los difíciles días de enero y febrero de 1820, en que parecía que la Revolución fracasaba. Pero tras los pronunciamientos de La Coruña, Barcelona, Zaragoza y Pamplona, en marzo, los amotinados triunfaron y Riego pudo entrar en Madrid en triunfo. Durante el Trienio Liberal, Mendizábal permaneció alejado de la política activa, abriéndose paso en Cádiz como negociante y financiero.

Condenado a muerte por Fernando VII, en 1823, escapó huyendo a Inglaterra. Una vez allí, se abrió camino en Londres, donde dispuso de un establecimiento financiero propio y de éxito. Todo ello, junto con sus conocimientos sobre el comercio exterior británico, le permitieron informarse de las circunstancias de la política internacional en la compleja época que media entre 1814 y 1834, cuando surgieron las naciones iberoamericanas, tras la emancipación del Brasil y la fragmentación de la América Hispana independizada.

El salto a la política

Mendizábal se sintió siempre inclinado a la política. Su pertenencia a la masonería le permitió conocer a los exiliados españoles en Londres y en París, a los que ayudó, y mucho. Y, así, fue ganando fama y renombre en esos círculos. Y la política le llevó a participar en la peninsular e iberoamericana con sus intervenciones en Brasil y Portugal, para afianzar el trono del liberal Emperador Pedro I, en Brasil, y el de su hija, la reina liberal María Gloria, en Portugal, entre 1832 y 1835. En junio de 1835, fue nombrado Ministro de Hacienda en España, a la que retornó en septiembre de ese mismo año.

Para entonces, los éxitos de Mendizábal en Portugal le habían convertido en referencia política del liberalismo. El joven voluntario nacional de 1808 y revolucionario de 1820, era a sus 45 años el hombre del que muchos españoles esperaban un milagro. Por eso fue nombrado Ministro de Hacienda por el Conde de Toreno: si Mendizábal había podido resolver a favor de los liberales las crisis sucesorias de Portugal, ¿por qué no llamarlo de vuelta a España, para que hiciese otro tanto?

Mendizábal no llegó a integrarse en el efímero gabinete del Conde de Toreno, sino que le planteó a él y a la Reina Regente, María Cristina, que la única solución a la crisis arrastrada desde 1833 era nombrarle a él Primer Ministro. Una propuesta atrevida para la que contó con el apoyo de los medios liberales y de la diplomacia inglesa. Ello determinó su nombramiento el 14 de septiembre de 1835.    

Primer ministro

Llegó al poder en un momento difícil. Bullía la revolución, la autoridad del gobierno estaba desprestigiada y el carlismo extendía la guerra civil, sin que los gobiernos anteriores hubiesen logrado apenas nada. En el verano de 1835, el descontento degeneró en motines y revueltas y se formaron Juntas Revolucionarias provinciales. El crédito público estaba arruinado, la Hacienda Pública vacía, la producción agrícola en baja, el comercio destruido, el fantasma del hambre se veía llegar y el carlismo progresaba y amenazaba extenderse. Sin embargo, Mendizábal acogió su nombramiento casi como una recompensa a sus esfuerzos y sacrificios por la libertad, pese a la enorme dificultad de la tarea. Desde el primer momento tuvo claro su objetivo: la pacificación, base fundamental para la creación de riqueza.

Y se produjo el milagro. Mendizábal puso en práctica su programa de gobierno, las Juntas Revolucionarias se disolvieron y cesó el desorden. Para gobernar, contó con el mejor grupo de dirigentes de que dispusieron los liberales en todo el siglo, integrando a todas las tendencias. Olózaga fue su Gobernador Civil de Madrid (Jefe Político) y, como Secretario de la Presidencia del Gobierno, tuvo a Donoso Cortés. En el Ejército, sin cesar a nadie, combinó los mandos entre veteranos reconocidos y oficiales jóvenes distinguidos en campaña, y en Baldomero Espartero encontró al comandante capaz de ganar la guerra.

Mendizábal, reformador

La primera cuestión que atendió el nuevo gabinete, en otoño de 1835, fue la obtención del llamado voto de confianza, que permitió a Mendizábal gobernar con poderes excepcionales. El voto de confianza le fue otorgado con un amplísimo apoyo de la cámara. En los ocho meses que gobernó, puso en marcha reformas de calado, algunas de ellas aún perduran, y se acometieron importantes cambios políticos y económicos. Para hacer frente a la difícil tesitura militar a la que se enfrentaba, puso en marcha tres medidas:

– La Quinta de los 100.000 hombres que, aunque apenas alcanzó los 50.000, se haría famosa en toda Europa por el novedoso sistema introducido, adoptado luego por muchos países. Establecía que podía eludirse el servicio mediante el pago de 4.000 reales, o de un caballo apto para la campaña y 1.000 reales.

Reformas militares y administrativas

– La militarización de la Milicia Nacional, constitucionalizada en 1837, bajo mando político de los Ayuntamientos y profesional de militares de carrera. La componían voluntarios reclutados entre propietarios, empresarios, profesionales liberales y de oficios y comerciantes, que pagasen una determinada contribución. Formaba una fuerza mixta, policial y militar. En la guerra, prestaron apoyo a las tropas regulares, que así no distraían muchas fuerzas de guarnición. La Quinta no reclutó los 100.000 hombres previstos, pero la Milicia Nacional aportó un contingente de más de 200.000 voluntarios.

– La obtención de ayuda militar directa de Francia, Inglaterra y Portugal, países integrantes de la Cuádruple Alianza, que llegaron a desplegar en España un total de algo más de 10.000 hombres, a la vez, en los momentos de mayor intensidad de la guerra, en 1836 y 1837.

La principal reforma administrativa de Mendizábal fue la creación de las Diputaciones Provinciales, aún existentes. Javier de Burgos, Ministro de Martínez de la Rosa, creó en 1834 las provincias, como demarcaciones administrativas. Las Diputaciones permitieron integrar la revolución de las juntas provinciales y organizar la administración provincial, estableciendo la conexión administrativa entre el gobierno nacional y los gobiernos municipales.

La desamortización general

La desamortización de 1836 no fue la primera, ni tampoco la última. Campomanes ya la recomendó en 1765, pues, en torno al 70% de la propiedad inmobiliaria estaba en poder de las llamadas “manos muertas”. Además, tras la supresión de los Jesuitas en 1773, el Papado dio a los reyes de los países católicos la facultad de suprimir órdenes religiosas integradas por 12 o menos miembros, quedándose con sus bienes, a cambio de garantizar la subsistencia de los disueltos. Jovellanos retomó la idea en su famoso Informe sobre la Reforma Agraria, a finales del siglo XVIII, y el Ministerio Godoy inició medidas desamortizadoras en 1801. Durante la Guerra de la Independencia se aplicaron desamortizaciones, tanto por el gobierno de José Bonaparte, como por las Cortes de Cádiz, que e suspendieron en 1814. Y nuevamente se adoptaron medidas análogas entre 1820 y 1823, que fueron suspendidas -que no abolidas- en 1824.

La desamortización de Mendizábal comenzó con un Decreto, de octubre de 1835, que declaró disueltas la totalidad de las órdenes religiosas que tuviesen 12 o menos integrantes, aunque luego se amplió. Y, por Decretos de febrero y marzo de 1836, se estableció la nacionalización de sus bienes y su venta. La desamortización desplegó efectos económicos positivos. La enorme masa de “bienes nacionales” fue la base que permitió restaurar el crédito internacional de España, ordenar y sanear la Hacienda Pública, destruida desde 1808 y, sobre todo, permitió crear un mercado inmobiliario digno de tal de nombre.

Consecuencias de la desamortización

En su Historia Político-Administrativa de Mendizábal (1858), Alfonso García Tejero cifró en 10.340 millones de reales los ingresos económicos obtenidos con la desamortización, uniendo el efectivo reunido y la deuda amortizada, en años en que el presupuesto anual era algo superior a los 800 millones de reales.  

Consecuencia de la desamortización fue la creación del mercado inmobiliario, el aumento de las roturaciones y de las superficies cultivadas, y de los excedentes agrícolas que pudieron dedicarse al mejor abastecimiento del mercado nacional y de mercados extranjeros. Y aumentó la recaudación tributaria, por el incremento de las bases imponibles. Esa acumulación de recursos permitió impulsar el desarrollo industrial en los decenios siguientes, como han destacado quienes, como Velarde Fuertes, han estudiado el proceso.

Se ha objetado que la desamortización provocó cuantiosas pérdidas materiales en el patrimonio histórico-artístico eclesiástico español, de lo que no cabe dudar. El debate sobre la misma, hoy en día muy amortiguado, fue muy intenso durante todo el siglo XIX y buena parte del XX.

El fin del gobierno de Mendizábal y sus últimos años

El cese de Mendizábal se urdió en Palacio, por la Reina Regente, con el embajador francés e Istúriz, el 15 de mayo de 1836. El nuevo gabinete, dirigido por Istúriz, fue muy cuestionado en el ejército y en las provincias, que no comprendían el fulminante cese de quien había enderezado la difícil situación del año anterior. La reacción liberal se intensificó y, el 12 de agosto, el motín de los sargentos de la Guardia Real en La Granja de San Ildefonso (Segovia), derribó al gabinete Istúriz, restableció la Constitución de 1812, e impuso un gobierno encabezado por Calatrava, en el que Mendizábal ocupó la cartera de Hacienda.

Mendizábal es un personaje atípico entre los jefes de gobierno españoles de la época moderna. De humildísimo origen, llegó a Primer Ministro sin ser noble, ni cortesano. No fue militar, ni político profesional, ni funcionario, y no se perpetuó en la actividad política. Fue un hombre del comercio y un activo financiero con inquietudes políticas, pero sin veleidades caciquiles, lo que hace de él un caso único entre los gobernantes hispanos de los últimos doscientos años.

Ha pasado a la historia como el líder de la revolución iniciada en 1808, que logró su triunfo definitivo. Pero, en realidad, más que el líder, fue el dominador de la oleada revolucionaria abierta en 1834 y salvó el trono de Isabel II. Hombre de orden e inclinado al concierto y al acuerdo, dirigió un país en guerra civil y protagonizó la quiebra de la unidad liberal. Abandonó el Ministerio de Hacienda, por última y definitiva vez, en 1843, y tuvo que exiliarse de nuevo. Retornado en 1847, vivió hasta su muerte rodeado de una amplísima consideración general. Murió en Madrid, en 1853, y su entierro constituyó un acto de duelo nacional. 

Ver también

El ominoso expolio de la desamortización. (Daniel Ballesteros).

Breve aproximación al liberalismo en España. (Mateo Rosales).

Desamortización civil. (Cristóbal Matarán).

El minado de bitcoin, la nueva energía nuclear

En un vídeo publicado recientemente, Sabine Hossenfelder explicaba los aspectos positivos y negativos del minado en la red Bitcoin. Es un buen análisis desde el punto de vista técnico para acercarse al tema, pero lo más remarcable es que reconoce que ha tenido que estudiar bastante para poder realizar el vídeo.

Sabine no es una youtuber cualquiera. Es físico teórico, y la mayoría de sus vídeos aborda temas como la materia oscura, agujeros negros o teoría de cuerdas. Que Bitcoin sea desafiante para ella nos da una idea de que ese dinero de internet para frikis es mucho más de lo que parece.

El minado en Bitcoin es el registro de transacciones en bloques. Como no existe un registrador oficial, se exige a quien quiera realizar ese rol una prueba de trabajo enérgicamente exigente. De este modo, cualquier intento de manipulación es demasiado costoso para ser asumido. Es una característica vital de la red que, hoy en día, no puede ser sustituida.

Eso implica que transmitir riqueza en la red de Bitcoin supone gastar energía. Esto puede suponer una sorpresa a mucha gente que nunca se haya parado a pensar en ello, pero no es nada nuevo.

El ejemplo de las transacciones inmobiliarias

Vamos a tomar como ejemplo los inmuebles. Si quiero transmitir un piso de mi propiedad a otra persona, entran en juego terceros agentes: notaría, oficina de impuestos y registro de propiedad. Estos tres actores tienen personal, instalaciones y material que consumen energía. Pero eso no acaba ahí, para que el derecho de propiedad sea respetado se necesitan otros elementos: sistemas de seguridad en los accesos, policía y tribunales. Y con todo ello, es posible que el derecho no sea respetado por fallos en la ley, desidia de funcionarios o ideas estúpidas en la clase dirigente del país.

Otro ejemplo más similar a Bitcoin son los bancos. Si quiero transmitir un número de unidades monetarias a un tercero de forma remota, debo utilizar la red bancaria. Para ello necesito una cuenta a la vista contratada en un banco. O sea, tengo que ser acreedor de un tercero que tenga licencia bancaria. Esa deuda la puedo transmitir telemáticamente a otra persona que sea a su vez acreedor del mismo banco, o de otro que pertenezca a la misma red que el mío.

Esas entidades, sus sistemas informáticos y la red que las comunican consumen energía. Pero su coste energético es mucho mayor. Para que el pasivo bancario pueda ser intercambiable, se necesitan una serie de instituciones que garanticen su solvencia. Una de esas instituciones es el banco central, cuyas decisiones sobre la política monetaria provocan movimientos de miles de millones en activos financieros. Por lo que podemos decir sin exagerar que es el organismo más enérgicamente demandante de nuestras sociedades.

El problema de la generación de energía

En definitiva, el consumo energético por el minado de Bitcoin no es más que otra forma en que la civilización intenta mantener el orden. Un trabajo, eso sí, que es fácil de medir en MWh, pero esa simplicidad debería jugar a su favor, no en su contra.

La simplicidad no se restringe a la contabilidad de su consumo. Los dispositivos que registran las transacciones son llamados mineros. Estos artilugios son sumideros de electricidad que pueden trabajar de forma económicamente viable siempre que el precio de MWh esté dentro de un rango que establece el mercado de la red Bitcoin. Esto los hace un agente muy interesante en la estabilización de precios en los mercados eléctricos, y con ello, en la estabilidad de la propia red eléctrica. Alberto Mera lo explica de forma detallada en este artículo. Yo lo voy a intentar resumir en pocos párrafos.

La electricidad en una red se debe consumir a la vez que se produce. Para ello se predice la demanda y se gestiona la generación. Esta gestión se puede realizar de dos formas: con criterios técnicos o con criterios económicos. Lo más eficiente es que se tengan en cuenta los dos. Así se intenta garantizar la seguridad del suministro de la forma más económica posible. El problema que tenemos actualmente es que la integración de fuentes energéticas renovables daña la competitividad de las fuentes convencionales, pero no se puede prescindir de éstas por motivos técnicos (seguridad del suministro). Por lo que se deben crear incentivos para que este tipo de centrales sigan operando, lo que impacta en los precios.

Minado y demanda de energía

Pero existe una forma de atacar el problema por otro lado: gestionar la demanda. Ahora esa gestión se limita a un sistema que permite que grandes consumidores paren su maquinaria durante unas horas. De hecho, el sistema se usa tan pocas veces que cuando se hace cunde cierta alarma injustificada en la prensa, ya que no deja de ser una herramienta más a la hora de gestionar la red, pero siempre se asocia a la posibilidad de un cero energético inminente. El minado de Bitcoin podría cambiar bastante las cosas.

Los bloques de Bitcoin se minan cada 10 minutos, durante todo el día, todos los días del año. Los dispositivos que realizan esta función pueden trabajar bajo demanda y, lo que es importante, se pueden apagar a voluntad. Sobre todo, si reciben una pequeña compensación que pueden determinar mecanismos de mercado. Esto puede tener varias ventajas decisivas en una red eléctrica:

  • Permite absorber rampas de generación renovable como la fotovoltaica.
  • Estabiliza los precios en momentos de gran aportación renovable.
  • Da una herramienta más al operador de la red para garantizar la estabilidad.

El almacenamiento de energía

La crítica que se hace a esta propuesta es que ese consumo de energía se puede destinar al almacenamiento, lo que sería mucho más eficiente. Podría estar de acuerdo si ese almacenamiento existiera hoy en día, pero lo cierto es que no existe. En cambio, los mineros de Bitcoin sí están disponibles, y su capacidad de migrar allí donde la energía pueda ser consumida a precios razonables, les hace ser un candidato perfectamente válido para cubrir la necesidad de regulación de demanda hasta que el almacenamiento termine llegando.

Aunque el problema del debate del almacenamiento es el mismo que hemos analizado al principio. No se puede determinar que el consumo de energía en el registro de transacciones de Bitcoin sea menos necesario que el consumo de energía en cualquier otra cosa. Lo que sí se puede determinar es que el consumo de energía de Bitcoin es mucho más flexible que el de cualquier otra alternativa. Y eso es lo que debería primar.

Pero como el rechazo a la energía nuclear nos ha enseñado durante estas décadas, las decisiones sobre las redes eléctricas no tienen por qué ser racionales. El minado se verá como un desperdicio de energía para quien no le dedique medio centenar de horas a estudiar el tema. Y eso descarta a casi la totalidad de nuestras élites. Poco a poco, las sociedades con instituciones más expuestas a la competencia irán adoptando la tecnología, y otras las irán imitando. Esperemos que los vídeos de Sabine, los artículos de Alberto y textos como éste sirvan para agilizar el proceso.

Ver también

Bitcoin y el despilfarro de energía. (Manuel Polavieja).

Bitcoin como almacén de valor. (Fernando Herrera).

Bitcoin, mineros, y comisiones de transacción. (Manuel Polavieja).

El problema de bitcoin. (Jon Aldekoa).

David Boaz (1953-2024)

Por Diogo Costa. El artículo David Boaz (1953-2024) fue publicado originalmente en FEE.

He recibido con gran pesar la noticia del fallecimiento de David Boaz, amigo, mentor y gigante intelectual del movimiento libertario. Miembro distinguido del Instituto Cato, el influyente trabajo y liderazgo de Boaz dio forma al movimiento libertario moderno y defendió los principios perdurables del liberalismo clásico.

A lo largo de sus 43 años en el Instituto Cato, David Boaz sirvió de piedra angular moral para un liberalismo que se tomaba en serio la tradición liberal más amplia. Como becario y más tarde empleado a tiempo completo en Cato, fui testigo directo de la potencia intelectual de Boaz y de su labor pragmática y productiva como editor y mentor de una generación de académicos. Su libro Libertarianism: A Primer, posteriormente actualizado como The Libertarian Mind, ejerció una enorme influencia en mí y en muchos otros. Tuve el honor de trabajar en la traducción de la obra de Boaz al portugués, y se convirtió en un libro clave para influir en una nueva generación de libertarios en mi país natal, Brasil.

El liberalismo en su contexto

El libertarismo de Boaz era persuasivo e histórico. En lugar de defender una visión estrecha y sectaria, situaba el libertarismo en el contexto más amplio del liberalismo, presentándolo como una manifestación de principios antiguos. La insistencia de Boaz en remontar los orígenes del liberalismo clásico a la Revolución Científica sirvió de recordatorio de que el liberalismo debe seguir siendo una filosofía de aprendizaje para mantener su vigencia. Abogó contra el libertarismo nostálgico, afirmando que no hubo una edad de oro del libertarismo, ni siquiera en la fundación estadounidense. En cambio, subrayó la importancia de seguir progresando, sobre todo en la ampliación de la libertad y las oportunidades para los grupos marginados.

Cuando se le preguntó por el mayor logro del libertarismo, Boaz señaló inicialmente la abolición de la esclavitud, y luego amplió su punto de vista, subrayando que «someter el poder al imperio de la ley» era la razón de ser subyacente del movimiento libertario, del que el abolicionismo era un logro muy notable. Reconoció que «la eterna lucha de la Libertad contra el Poder nunca terminará» y que «siempre habrá gente que quiera vivir su vida en paz, y otros que quieran usar el poder para imponer sus agendas».

David Boaz reconoció que siguen existiendo desafíos a la libertad, como «la continua falta de valores de la Ilustración en gran parte del mundo, los insostenibles estados del bienestar en los países ricos y los intereses que luchan contra la reforma, el deseo recurrente de instituciones políticas centralizadas y verticalistas como la Eurozona, la teocracia islamista y la propagación de respuestas “populistas” y antilibertarias al cambio social y a la crisis económica». Sin embargo, se mantuvo optimista, afirmando que «el libertarismo ofrece una alternativa al gobierno coercitivo que debería atraer a las personas pacíficas y productivas de todo el mundo».

Fernando

Aunque a menudo pesimista a corto plazo, Boaz era un optimista a largo plazo sobre la libertad. Contribuyó a establecer un tipo de libertarismo que, como presidente de la Foundation for Economic Education, considero quizá el más exitoso. Boaz no temía cambiar de opinión en público, reconociendo que la lucha contra la esclavitud, el racismo y otras formas de opresión era esencial para el proyecto liberal.

A pesar de los retos a los que se enfrentaba la libertad, Boaz seguía siendo optimista y un libertario progresista. Creía que “los principios simples y atemporales de la Revolución Americana -libertad individual, gobierno limitado y mercados libres- son aún más poderosos e importantes en el mundo de la comunicación instantánea, los mercados globales y el acceso sin precedentes a la información de lo que Jefferson o Madison podrían haber imaginado”. Boaz veía el libertarismo no sólo como un marco para la utopía, sino como «el marco indispensable para el futuro».

El legado de David Boaz es de rigor intelectual, defensa de principios y compromiso con el proyecto permanente del progreso humano. Comprendió que los retos a los que se enfrentan hoy el liberalismo y la libertad no son los mismos que cuando se incorporó al Cato Institute, y trabajó para garantizar que la tradición liberal clásica siguiera siendo dinámica y respondiera a las necesidades de un mundo en constante cambio. Echaremos mucho de menos a David Boaz, pero su tradición y su estilo libertario seguirán inspirándonos y guiándonos en la Foundation for Economic Education y más allá.

Ver también

William Buckley, creador de un movimiento. (José Carlos Rodríguez).

¿Es Rand Paul realmente libertario? (Adolfo Lozano).

La violencia política no es para tomársela a broma

Por Theo Zenou & Sam Bidwell. El artículo La violencia política no es para tomársela a broma, fue publicado originalmente en CapX.

No tiene precedentes en la política británica.

Por primera vez, según reveló PoliticsHome el lunes, se ofrece seguridad a todos los candidatos a las elecciones generales. Desde orientación y sesiones informativas hasta detalles de protección para personas de alto riesgo. Nunca antes se habían tomado medidas tan drásticas, ni siquiera en los años setenta y ochenta, cuando el IRA perseguía a los políticos británicos.

El martes, el líder de Reform UK, Nigel Farage, fue objeto de un ataque durante la campaña electoral cuando una joven le lanzó un batido. Algunos comentaristas calificaron el incidente de broma inocua, pero cualquier ataque -físico o verbal- a un político es inaceptable. Nunca debe ser motivo de risa. La próxima vez que un político sea agredido, el coste podría ser considerablemente mayor que una factura de tintorería.

La amenaza de violencia se cierne sobre las elecciones generales. Las autoridades se temen lo peor. Nuestra investigación muestra por qué.

En un próximo informe para la Henry Jackson Society, examinamos el aumento de la violencia política en las democracias occidentales, incluido el Reino Unido. Definimos la violencia política como los actos de violencia por motivos políticos dirigidos contra los políticos. Existe en una escala que va desde el asesinato y las amenazas de muerte hasta el acoso, la intimidación y el lenguaje violento en las redes sociales. Ninguna ideología tiene el monopolio del uso de la violencia política. La ejercen extremistas de todas las tendencias. Su objetivo: promover -o frustrar- una causa política, cerrar el debate y dividir a la sociedad.

Fernando

La política británica está cada vez más plagada de violencia política. En la última década, han sido asesinados dos diputados: Jo Cox por un terrorista supremacista blanco en 2016 y Sir David Amess por un terrorista islamista en 2021. Políticos de todos los partidos reciben un torrente de amenazas y abusos. Entre 2015-16 y 2022-23, el presupuesto anual gastado por la Autoridad Independiente de Normas Parlamentarias para mantener a salvo a los parlamentarios ha pasado de 171.000 libras a 3,3 millones de libras, según datos de la IPSA analizados por el Instituto para el Gobierno, un aumento de casi 20 veces.

Los diputados han sido objeto de insultos a menudo racistas y misóginos. Han recibido una enorme cantidad de amenazas de muerte y violación. Han sido acosados en la calle por sus electores. Sus oficinas han sido objeto de actos de vandalismo. A veces han amenazado a sus familias. En algunos casos, incluso se han presentado manifestantes ante las casas de los diputados.

Las amenazas de violencia e intimidación son ajenas a nuestra forma de hacer las cosas, debemos resistirnos a ellas en todo momento”, declaró el Primer Ministro Rishi Sunak en marzo.

En respuesta, el líder laborista Sir Keir Starmer emitió una declaración en apoyo de Sunak. El Primer Ministro tiene razón al abogar por la unidad y condenar el comportamiento inaceptable e intimidatorio que hemos visto recientemente”, declaró Starmer, añadiendo que “los representantes electos deben poder hacer su trabajo y emitir su voto sin miedo ni favoritismos. Esto es algo en lo que están de acuerdo todos los partidos y que todos deberíamos defender”.

La normalización de la violencia política

Y, sin embargo, corremos el riesgo de que la violencia política se normalice. Según la Comisión Electoral, sólo el 61% de los británicos adultos considera «totalmente inaceptable» que se amenace verbalmente a los diputados en público. Sorprendentemente, esa cifra se desploma a sólo el 31% entre los jóvenes de 18 a 24 años.

Estas cifras obligan a explicar por qué la violencia política es peligrosa. En pocas palabras: la violencia política es fundamentalmente antidemocrática. Como escribió Abraham Lincoln en 1863: «Entre hombres libres, no puede haber una apelación exitosa de la papeleta a la bala».

Ninguna democracia puede funcionar cuando sus cargos electos están bajo coacción y las disputas políticas se resuelven con bates de béisbol. Los adversarios políticos no son enemigos jurados. La capacidad de discrepar pacíficamente es el requisito previo para una sociedad libre.

Pero no basta con denunciar la violencia política. También debemos encontrar colectivamente soluciones para atajarla.

No permitir el acoso

Las autoridades hacen bien en reforzar la seguridad de los políticos, pero hay que hacer más. Deberían prohibirse las protestas ante los domicilios de los diputados. Intimidar a una figura política debería tipificarse como delito agravado. Y habría que perseguir a los grupos que emplean la violencia política.

Pero no nos equivoquemos: el genio no volverá a meterse en la botella sólo con medidas punitivas. Para resolver realmente el problema de la violencia política, vamos a tener que ser audaces. Debemos lograr nada menos que una renovación democrática.

Ahora es el momento de actuar con decisión. De lo contrario, la violencia política seguirá aumentando. Si no actuamos, corremos el riesgo de que se convierta en una característica permanente de la vida política británica.

Theo Zenou y Sam Bidwell son los autores de «From the Ballot to the Bullet», un informe sobre la violencia política que publicará la Henry Jackson Society a finales de este mes.

Ver también

El fiasco de los fondos europeos

El nuevo estudio del Instituto Juan de Mariana pone la lupa en el programa NextGeneration EU y su desarrollo entre los años 2021-2023, así como los primeros meses de 2024. El documento, caracterizado por un meticuloso análisis de los fondos europeos, arroja las siguientes conclusiones:

  • España recibirá 163.000 millones del programa NextGeneration EU. A lo largo del primer trienio de ejecución, los pagos efectivamente realizados han sido del 45,5 por ciento en 2021, el 39,6 por ciento en 2022 y el 27,3 por ciento en 2023. A la economía real han llegado apenas 20.000 millones, un 75 por ciento menos de lo esperado.
  • La opacidad ha sido una de las características centrales del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La Intervención General de la Administración del Estado no desglosa los fondos realmente invertidos desde verano de 2021. De igual modo, la Conferencia Sectorial que gobierna la coordinación del programa con las comunidades autónomas lleva más de tres años sin celebrar una sola sesión. Numerosos organismos públicos y privados han reprochado al gobierno su falta de transparencia, que también ha sido criticada por la Comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo.
  • El modelo de gestión por el gobierno está condenado por diseño. En la medida en que se han introducido numerosos procedimientos burocráticos, el resultado ha sido el que cabía esperar, con numerosos cuellos de botella y parones administrativos.
  • El gobierno español afirmó que los fondos europeos elevarían el crecimiento de forma espectacular, hasta el punto de incrementar la tasa anual de aumento del PIB en 2,5-3 puntos. Sin embargo, el efecto real fue cinco veces menor en los primeros años de desembolso de los fondos y, a medio plazo, será más de un 50 por ciento más bajo de lo esperado. Por otro lado, el 60 por ciento de la mejora del PIB en 2023 se explica por el aumento de la deuda pública.
  • En cuanto al empleo, los niveles efectivos de ocupación son hoy más bajos de lo esperado antes de la aprobación de los fondos europeos, a pesar de que el gobierno prometió crear 800.000 empleos gracias a estos recursos. En la práctica, el paro efectivo está subiendo, al haberse incrementado de 3.773.000 a 3.790.500 personas entre diciembre de 2022 y el mismo mes de 2023.
  • Otro de los aspectos positivos que el gobierno asociaba a su Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia era la mejora que inducirían los fondos comunitarios en los niveles de actividad e inversión privada. Pues bien, si comparamos las cifras alcanzadas a finales de 2019 con los registros de cierre del primer trimestre de 2024, vemos que la inversión está un 2,2 por ciento por debajo, con una caída cercana al 6,2 por ciento en la formación bruta de capital fijo de maquinaria y bienes de equipo y un descenso de 2,6 puntos porcentuales en la inversión en el sector de la construcción.
  • Aunque los gastos de las Administraciones eran un 11,3 por ciento mayores al final del primer trimestre de 2024 que a cierre de 2019, el PIB solamente ha subido un 3,7 por ciento durante el mismo periodo, lo que se traduce en una tasa de aumento anual muy baja, cercana al 0,8 por ciento. Por otro lado, el gasto en I+D se sitúa un 50 por ciento por debajo de la media europea y la inversión extranjera cayó un 20 por ciento durante el pasado año 2023, alcanzando registros hasta un 50 por ciento menores que los observados al comienzo de la Administración Sánchez.
  • El grueso de los fondos europeos han ido a parar al propio sector público. Entre los principales receptores de estos recursos, el 80 por ciento son distintas instancias del Estado y menos de un 20 por ciento son empresas privadas. Además, se puede estimar que, frente a un presupuesto de casi 80.000 millones comprometidos en ayudas a fondo perdido, el gobierno ha planteado 37.000 millones de nuevos gastos estructurales, desembolsos corrientes, subsidios y subvenciones, etc.
  • El desbloqueo de los fondos lleva aparejada la aprobación de distintas reformas que, en la práctica, no solamente no tendrán efectos positivos, sino que suponen verdaderas contrarreformas de impacto francamente negativo en la economía española. Tres ejemplos claros de ello son la Ley de Vivienda (que está hundiendo la oferta de pisos disponibles), los cambios en el sistema de pensiones (que dispara las cotizaciones sociales mientras ensancha el agujero de la Seguridad Social) o los nuevos modelos de medición del empleo (plagados de maquillaje estadístico).
  • España debe bloquear los fondos europeos que aún no se han comprometido y desembolsado y poner en marcha un programa masivo de incentivos fiscales que permita devolver recursos al sector privado, dejando la ejecución de estos recursos comunitarios en manos de las empresas, que podrán asumir los fondos europeos por el lado de la oferta. Hasta la fecha, el gobierno de Pedro Sánchez ha desechado esta posibilidad y apenas ha comprometido 483 millones de euros en una pequeña línea de incentivos fiscales en I+D que supone un magro 0,6 por ciento del total de ayudas a fondo perdido movilizadas en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

    Descargar el informe completo.

La rebelión de Atlas: más actual que nunca

Atlas, en la mitología griega, era el titán condenado por Zeus a sostener la bóveda celeste sobre sus hombros. En La rebelión de Atlas, monumental novela de Ayn Rand, este titán se utiliza como metáfora que representa a los individuos productivos de la sociedad: empresarios visionarios y trabajadores competentes que, mediante su dedicación, sacrificio y buen hacer, sostienen el mundo. ¿Qué pasaría si Atlas, cansado de cargar con el peso de los cielos, harto de ser maltratado y humillado, decidiera rebelarse y sacudirse los hombros?

Ayn Rand nació en San Petersburgo en 1905, donde pronto recibiría la vacuna contra el socialismo. Huyó de Rusia y se afincó en Estados Unidos, donde presumiría de ser más estadounidense que nadie, pues no lo era por la lotería del nacimiento, sino por convicción personal. Allí desarrolló una fructífera carrera como escritora y filósofa, de marcada tendencia libertaria. En 1957 publicó su obra maestra: La rebelión de Atlas. Este llegó a considerarse el libro más influyente en Estados Unidos después de la Biblia.

Recientemente, Deusto ha republicado las obras de Rand en una cuidada colección con una traducción mejorada; una reedición que me ha animado a emprender, por fin, esta vieja lectura pendiente, durante tanto tiempo aplazada. Y esta reedición llega en el momento preciso, pues la crítica de Rand a la destrucción de la sociedad mediante el intervencionismo y el expolio estatal es hoy más necesaria que nunca.

¿Quién es John Galt?

En La rebelión de Atlas se entretejen muchos libros en uno solo. Por un lado, es una novela apocalíptica en la que el mundo se encamina a la destrucción, pero no debido a la típica catástrofe natural, ni a una pandemia, ni a una invasión zombi o a una guerra nuclear, sino debido a la deriva política hacia un creciente estatismo.

La rebelión de Atlas también es una novela épica, una batalla de titánicas proporciones entre el bien y el mal: los individuos que reclaman libertad se rebelan contra esa maquinaria estatal que va acumulando poder y control sobre la población, que cercena sin piedad la libertad, que premia la irresponsabilidad y que castiga la excelencia.

También tiene parte de obra de misterio, en la que los más productivos van desapareciendo, abandonando sus empresas y sus trabajos, siguiendo a un misterioso líder llamado John Galt, dispuesto a «parar el motor del mundo». Mientras, una pregunta se propaga incesante de boca en boca: «¿Quién es John Galt?»

Pero, por encima de todo, La rebelión de Atlas es un tratado filosófico: Rand entreteje todas las tramas sobre el tapiz de la filosofía «objetivista» que ella misma alumbró. A través de los personajes, la autora expone su visión de la realidad, de la naturaleza humana, de la ética, de la política, de la economía y de las relaciones personales.  

Contra el intervencionismo económico

En la novela, el principal impulsor de la trama es el creciente intervencionismo del Estado. La clase gobernante, compinchada con empresarios privilegiados, líderes sindicales, científicos subsidiados y periodistas comprados, van aprobando regulaciones y expropiaciones cada vez más dañinas. Las demoledoras consecuencias del estatismo, a su vez, generan adicionales dosis de interferencia estatal, provocando un imparable bucle de destrucción económica.

Así, se imponen medidas de redistribución coactiva de los recursos; se regula y asfixia a los empresarios exitosos; se impide la expansión y la adecuada financiación de las empresas; se coacciona a los emprendedores más capaces desde medios de comunicación comprados; y se imponen impuestos prohibitivos a los más productivos para subsidiar a los improductivos, a aquellos que se arriman al calor del poder político.

Ante el destrozo económico generado, los gobernantes deciden imponer controles generalizados de precios, de salarios y de empleos; incluso, se establece un racionamiento político de la producción y el intercambio. El gobierno abusa de la emisión de papel moneda, provocando inflación y el expolio de los ahorros. Y se nacionaliza la innovación, la inversión y la ciencia, cosechando un acelerado retroceso tecnológico y la miseria generalizada.

El capitalismo como ideal ético

La rebelión de Atlas deja claro que el estatismo genera destrucción económica y que, si no se le pone freno, desemboca en un empobrecimiento generalizado. No en vano, Rand fue una avezada estudiosa de algunos de los más lúcidos economistas de su época, como Ludwig von Mises. Pero una idea permea toda la obra: que el capitalismo, el libre mercado, la libertad individual y el derecho a la propiedad privada no son solo recomendables por sus benéficas consecuencias económicas, sino que, ante todo, conforman un ideal ético.

Expoliar por sistema a quien satisface las necesidades ajenas en el mercado libre, para entregar lo expoliado al improductivo, no es que sea económicamente ineficiente, sino que para Rand es éticamente reprobable. De igual manera, el intervencionismo del Estado, buscando incrementar el poder y control sobre la población, tampoco es un mero problema económico sino, ante todo, ético: es una vulneración a gran escala de los derechos individuales más básicos, consustanciales a la naturaleza humana.

Una sociedad condenada

Ayn Rand nos legó en La rebelión de Atlas, en boca del personaje Francisco d’Anconia, un visionario recordatorio para sus lectores del futuro: «Cuando veáis que el comercio se realiza, no por consentimiento, sino por coacción; cuando veáis que para poder producir necesitáis obtener autorización de quienes no producen; cuando observéis que el dinero fluye hacia quienes trafican, no en bienes, sino en favores; cuando veáis que los hombres se enriquecen por soborno y por influencia en vez de por trabajo, y que tus leyes no te protegen contra ellos, sino que les protegen a ellos contra ti; cuando veáis la corrupción siendo recompensada y la honradez convirtiéndose en autosacrificio, podéis estar seguros de que vuestra sociedad está condenada».

Resulta difícil leer La rebelión de Atlas en nuestros días y no ver reflejada, nítida como la imagen de un espejo, la deriva intervencionista y autodestructiva a la que nos llevan nuestras clases gobernantes.

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