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El lenguaje económico (XXXVIII): Las ‘zonas tensionadas’

Cada vez es más frecuente el uso de la expresión “zona tensionada” para referirse al elevado precio de los alquileres en una determinada ciudad o barrio. Hoy criticaremos esta metáfora económica proveniente de la física. En primer lugar, de igual forma que la hipertensión arterial es mala para la salud, alguien podría pensar que los elevados precios del alquiler también causan una peligrosa tensión en el mercado.

Conspicuos economistas han utilizado la analogía del enfermo y el médico para justificar el intervencionismo; por supuesto, el enfermo es el libre mercado y el médico es el Estado, que “puede contribuir significativamente a curar la enfermedad” (Samuelson y Nordhaus, 2006: 34). Lo cierto es que en economía no hay “hipertensión”, no hay mercados “enfermos”, ni tampoco los gobiernos son curanderos milagrosos. Los elevados precios de ciertos bienes —alimentos, préstamos, alquileres, electricidad, etc.— produce en los consumidores una reducción material de su nivel de vida y, en consecuencia, un malestar.

Zona tensionada

¿Qué significa “zona tensionada”? Sencillamente, que los precios del alquiler se han incrementado marcadamente en comparación con otros precios tomados como referencia. El gobierno considera inadmisible que algunos precios —alquileres— sean “demasiado” altos y, al mismo tiempo, que otros —salarios— sean “demasiado” bajos, debiendo alterarlos mediante mandatos. Las principales señas del intervencionismo son la arbitrariedad y la coacción. La teoría económica predice que la interferencia del libre proceso de formación de precios conducirá al empeoramiento de la situación, especialmente la de aquellos a quienes el gobierno pretende favorecer. Analicemos los errores de esta falaz idea de “zona tensionada”.

Primero, los cambios (lentos o súbitos) en los precios constituye una circunstancia propia del mercado, debido a cambios de oferta y demanda. Un repunte de los precios del alquiler significa una mayor escasez relativa de vivienda. Algunas causas son: a) Aumento de la demanda por afluencia de inmigrantes, trasvases de población de unas zonas a otras (del campo a la ciudad), atomización de las familias, etc. b) Interferencia de la oferta por intervenciones previas (poco suelo disponible, regulaciones urbanísticas) y por falta de protección jurídica de la propiedad; por ejemplo, el aumento del alquiler vacacional (a expensas del residencial) se debe a esto último y también a su mayor rentabilidad.

Siempre habrá precios altos

Segundo, la (mal) llamada «tensión» o acusada diferencia de precios del alquiler entre ciudades, barrios o zonas es inevitable, siempre ha existido y seguirá existiendo porque la vivienda es un bien de consumo muy heterogéneo. Las casas de una misma zona, calle o incluso de un mismo edificio pueden tener significativas diferencias de precio, por lo que todo intento de uniformidad resulta una misión imposible. La dificultad práctica a la que se enfrenta el planificador económico es la falta de información para tomar decisiones (Huerta de Soto, 2010: 100) y cualquier criterio empleado: espacial (zona, altura, metros cuadrados construidos), temporal (antigüedad de la vivienda, duración de los contratos) o económico (ratios, topes de precios) es necesariamente arbitrario y producirá los efectos ya conocidos: disminución de la oferta de vivienda.

Tercero, intervenir el mercado del alquiler apelando al mítico “interés general” es otro sofisma. El interés nunca es “general”. Precios altos del alquiler beneficia a los arrendadores y perjudica a los arrendatarios. Todos los vendedores desean precios altos y todos los compradores desean precios bajos, pero nadie está obligado a intercambiar si considera que el precio es inconveniente. Considerar un precio “demasiado” alto (comprador) o bajo (vendedor) es una cuestión subjetiva que solo compete al individuo que rechaza el intercambio. Es un error intelectual arrogarse la facultad de conocer el precio “verdadero” o “justo” de las cosas (Hayek, 2015).

Control de precios

La situación descrita arriba es la que el gobierno pretende cambiar mediante el control de precios. Las formas de intervención varían. Si el gobierno fija topes máximos pretende transferir renta de los arrendadores a los arrendatarios y si ofrece ayudas directas a los primeros o deducciones fiscales a los segundos, traslada el coste de las medidas al resto de contribuyentes. De cualquier modo, el control de precios beneficia a unos a expensas de otros.    

Conclusión. Si el gobierno desea una reducción del precio del alquiler en las “zonas tensionadas”, en lugar de intervenir el mercado del alquiler, debería: A) Desregulación urbanística e inmobiliaria para aumentar el suelo disponible y la edificabilidad de las parcelas (alturas permitidas). B) Mejorar la protección jurídica de los arrendadores (impagos, okupas) para que un mayor número de viviendas vacías salgan al mercado. C) Facilitar la rehabilitación de vivienda removiendo las restricciones legales y la burocracia. El libre mercado no provoca tensión alguna. Es el gobierno quien ha “tensionado” los precios del alquiler de vivienda al haber restringido legalmente la oferta. Dice Mises (2018) que el intervencionismo o “tercera vía” es inestable y que el gobierno solo tiene dos opciones: abandonar su manía de regular y volver al capitalismo o extender su espiral intervencionista y progresar hacia el socialismo.  

Bibliografía

Hayek, F. (2015). La fatal arrogancia. Madrid: Unión Editorial.

Huerta de Soto, J. (2010). Socialismo, cálculo económico y función empresarial. Madrid: Unión Editorial.

Mises, L. (2018). “The middle of the road leads to socialism”. Alabama: Mises Institute.

Samuelson, P. y Nordhaus, W. (2006). Economía. Méjico: McGraw Hill (18.ª ed.).

Serie ‘El lenguaje económico’

Margaret Thatcher puede enseñar a los conservadores de hoy cómo ganar

Por Harry Phibbs. Este artículo fue publicado originalmente en CapX.

El fin de semana pasado asistí a una conferencia en la Universidad de Buckingham organizada por el Margaret Thatcher Centre con el apoyo de la Freedom Association. Sospecho que Thatcher habría aprobado el tono de los debates. Y es que la conferencia no se centró en la nostalgia por sus logros. Ni en las deficiencias de sus sucesores (aunque ambos temas surgieron). Se trataba del futuro.

Un examen riguroso de los cambios legislativos y de otro tipo necesarios para que nuestro país vuelva a la senda del fortalecimiento de la libertad en lugar de su erosión. Sir Conor Burns, diputado conservador por Bournemouth Este, fue uno de los oradores. Se había hecho amigo de Thatcher en sus últimos años y dijo que cuando le preguntó por glorias pasadas, ella respondió: “Pero como mi padre siempre decía, lo que cuenta no es lo que has hecho. Es lo que haces después”.

Carentes de toda esperanza

La conferencia pudo haber sido bastante díscola. Algunos eran periodistas, otros políticos. Algunos eran miembros del Partido Conservador, otros de Reform UK. Pero en lugar de caer en discusiones y recriminaciones, el ambiente fue fraternal. Se hicieron varias referencias al “movimiento conservador”, sin ningún sentido de la ironía de que se estaba parodiando a la izquierda. Charlando con los presentes, había un análisis compartido de que los conservadores se enfrentaban a la derrota, que la causa era la incapacidad de aplicar políticas conservadoras o de articular principios conservadores y que había pocas perspectivas de que esto cambiara en los próximos meses.

El consenso era claro: los conservadores sólo podrían mejorar su suerte si redescubrían su sentido del propósito, y ésta era la única perspectiva viable de salvación nacional.

Como dirían los aficionados al fútbol de todo el mundo, “es la esperanza lo que te mata”. Los reunidos en Buckingham estaban llenos de serena calma, ya que carecían de toda esperanza de victoria conservadora en las elecciones generales. Esto podría resultar erróneo, por supuesto, en estos tiempos tan volátiles. Pero ese era el ambiente.

El Estado Quango (quasi-autonomous non-governmental organization)

También existía la sensación de que, en algún momento, los conservadores volverían al poder tras haber aprendido que había que eliminar las barreras que impedían la aplicación de las políticas conservadoras. Así, Greg Smith, diputado conservador local y presidente de Conservative Way Forward, denunció lo absurdo de verse limitado por la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria, dados sus supuestos socialistas y su historial de previsiones salvajemente inexactas.

Durante el fin de semana se habló mucho de la necesidad imperiosa de desmantelar el Estado quango. Al igual que la derogación de la Ley de Igualdad de 2010, la Ley de Derechos Humanos de 1998, la Ley de Reforma Constitucional de 2005 (que creó el Tribunal Supremo) y la retirada del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Sin estas reformas fundamentales, resultaba inútil que los ministros conservadores se quejaran de los excesos de Woke. Los funcionarios acusados de obstruccionistas podían replicar: “No disparen al mensajero”. La policía puede alegar que interpreta la ley siguiendo las directrices de la Fiscalía de la Corona. Las universidades, las administraciones locales y el Servicio Nacional de Salud pueden encogerse de hombros y decir que sólo están cumpliendo lo que la Ley de Igualdad exige como deber de igualdad del sector público.

La vivienda

La vivienda se consideraba una cuestión crucial si se quería ganar a las generaciones futuras para el conservadurismo. La propiedad de la vivienda solía ser una causa distintivamente conservadora, generalmente vinculada a una forma de fortalecer la unidad familiar, una gran fuente de independencia del Estado. La propiedad privada y la posibilidad de transmitir una herencia representan una afrenta al igualitarismo. No se está cumpliendo. “Los treintañeros no pueden clavar un clavo en la pared y colgar un cuadro porque no son propietarios de la pared”, afirma James Price, del Instituto Adam Smith.

La liberalización de las normas urbanísticas para aumentar la oferta de viviendas se consideraba la solución. No en vano, Sir Jacob Rees-Mogg pronunció un encendido discurso en la cena de la conferencia, en el que combinó el buen humor con una seria determinación por ver avanzar la causa de la libertad. Mucha gente comentó que debería convertirse en el próximo líder conservador mientras hacían cola para hacerse selfies.

Lecciones para hoy

Desde el calibre de sus candidatos hasta el estado de las asociaciones conservadoras, el Partido Conservador como organización fue objeto de numerosas críticas. John Stafford, defensor de la democracia en el Partido Conservador, señaló que la Constitución del Partido Conservador exige a sus miembros “sostener y promover los objetivos y valores del Partido”, pero no menciona en ningún punto del documento cuáles son esos “objetivos y valores”. Los altos cargos consideran a Stafford un poco alborotador.

¿Qué lecciones deberían aprender los conservadores de hoy de Thatcher, no sólo sobre qué creer, sino también sobre cómo ganar? Ha surgido el mito de que era intransigente e impulsiva. Pero a menudo se mostraba cautelosa, lo que resultaba exasperante para algunos de sus partidarios más devotos. Reconocía si alguien era “uno de los nuestros”, pero hacía grandes esfuerzos por mantener la unidad del partido. Había muchos puestos de trabajo para los “mojados”, siempre que estuvieran dispuestos a aplicar políticas de libre mercado como la privatización y la desregulación.

Era una política de convicciones, pero una política al fin y al cabo. Su ideología no era secreta. Pero si era necesario tomar un camino tortuoso, estaba dispuesta a hacerlo con tal de llegar al destino deseado.

Una dirección clara

Allí donde los laboristas habían acumulado intereses electorales, Thatcher vería si podía hacerles una oferta mejor. A los trabajadores con la protección de estar empleados en una industria nacionalizada se les ofrecieron acciones gratuitas cuando se privatizó. Una forma de reducir el poder sindical era dar más poder a los sindicalistas, por ejemplo, en las votaciones de huelga. Los laboristas ofrecieron a los inquilinos de los ayuntamientos alquileres muy inferiores a los del mercado privado. Thatcher contraatacó ofreciendo el derecho de compra con un gran descuento sobre el precio de mercado.

Thatcher sería clara sobre la dirección que quería tomar, pero cuidadosa a la hora de anunciar políticas específicas. El manifiesto conservador de 1979 no contenía demasiados detalles. Pero nadie podía quejarse de que no supieran lo que iban a conseguir cuando eligieron a Thatcher. El momento era clave. Si algo era impopular, ella estaba dispuesta a aplicarlo si creía que funcionaría y se demostraba que lo haría antes de las siguientes elecciones generales.

En cuanto a las técnicas de campaña, Thatcher era una modernizadora. Su decisión de contratar a Saatchi y Saatchi para animar los carteles de campaña y las emisiones políticas suscitó muchas burlas. Tuvo suerte con sus enemigos. Cuando se enfrentó al intransigente Arthur Scargill y al general Galtieri, le resultó más fácil justificar una respuesta decidida.

Tener al Estado como siervo, y no como amo

Así que hubo una buena dosis de pragmatismo sobre las políticas y las batallas a librar. Sin embargo, los propios principios estaban profundamente arraigados y claramente articulados. ¿Cómo, si no, podrían haberse logrado conversiones? Sir Graham Brady, presidente del 1922 y orador en la conferencia de Buckingham, citó un discurso de Thatcher en 1975, en la conferencia del partido pocos meses después de que se convirtiera en líder:

Permítanme darles mi visión. El derecho de un hombre a trabajar como quiera, a gastar lo que gana para tener propiedades, a tener al Estado como siervo y no como amo, éstas son la herencia británica. Son la esencia de una economía libre. Y de esa libertad dependen todas las demás libertades.

Por supuesto, no todo el mundo que viera ese vídeo en los informativos de televisión aquella noche estaría de acuerdo con ella. Puede que no les gustara su ropa o su voz. Pero sabían que creía en lo que decía y que no estaba en política por motivos personales, sino por una misión patriótica. Cuatro años después, se había convencido a un número suficiente de personas para que saliera victoriosa.

Esa es la base sobre la que los conservadores pueden volver a ganar.

Ver también

Cambio y libertad: el legado de Margaret Thatcher. (Alfredo Crespo).

El invierno del descontento. (Cristóbal Matarán).

Gracias, Thatcher. (Daniel Lacalle).

La dignidad humana y la política en Dune

Por Kody W. Cooper. Este artículo fue publicado originalmente en Law & Liberty.

Dune: Parte II es un éxito de taquilla digno de tal nombre. Con más de 200 millones de dólares en taquilla hasta la fecha, es la película más taquillera de 2024, y la prueba de que, en la era de la fatiga de las películas de superhéroes -así como del fracaso narrativo que caracterizó a la trilogía de La guerra de las galaxias de Disney-, existe una posibilidad real de atraer al público con nuevas e interesantes historias y adaptaciones en el género de la space opera.

El hijo de Frank Herbert, Brian, afirmó que Dune es a la ciencia ficción lo que El Señor de los Anillos a la fantasía, lo que naturalmente invita a comparar las adaptaciones cinematográficas. Es similar en ambición y escala a las películas originales de El Señor de los Anillos. Dune es una epopeya que se extiende por múltiples mundos, a la que dan vida interpretaciones poderosas y efectos visuales espectaculares (ayudados por el CGI que, a diferencia de gran parte de la trilogía de El Hobbit, no resta valor a la historia, sino que la realza), y una banda sonora de infarto. Otra comparación que se me ocurre es más notable: lo conservadora que es la película, en muchos de los mejores sentidos del término. Me centraré aquí en los temas de la dignidad humana, la fe y la razón, y la fe política.

Dignidad humana

La película transmite un mensaje sobre la dignidad de la vida humana desde la concepción hasta la muerte. Al principio de Dune: Segunda Parte, el protagonista Paul Atreides y su madre embarazada son refugiados en el duro mundo desértico de Arrakis, su casa ha sido aniquilada en un ataque furtivo de sus enemigos, los Harkonnens. Paul pregunta a su madre cómo está “ella”, señalando su barriga. Miembro de la tenebrosa orden Bene Gesserit, con habilidades preternaturales que incluyen la capacidad de determinar el sexo de sus hijos en el momento de la concepción, Lady Jessica responde que su hija nonata está bien. También se refiere a ella como la hermana de Paul. Se da por sentado que la niña por nacer ocupa roles objetivos como el de hija y hermana y que está atada por los lazos del deber y el amor a sus hermanos y padres.

A medida que avanza la historia, también lo hace el embarazo de Jessica, y el público ve desarrollarse a la hermana plenamente humana de Paul con impactantes imágenes dentro del vientre materno, retratando a Alia desde su estado embrionario hasta etapas posteriores. En un momento dado, bajo amenaza de muerte, Lady Jessica se ve obligada a ingerir una sustancia venenosa que los Fremen llaman “Agua de la Vida”, lo que le provoca convulsiones que ponen en peligro su vida. Pero los Fremen no sabían que estaba embarazada. Cuando se dan cuenta de que, sin saberlo, han puesto en peligro a la niña, se lamentan: ¿¡Qué hemos hecho!?

Pocas veces se ha visto en la gran pantalla una condena moral tan contundente, aunque sutil, del aborto inducido químicamente. Dune envía un mensaje claro de que la vida humana tiene dignidad desde el momento de la concepción.

Los muertos

Afortunadamente, la hija nonata de Lady Jessica, Alia, sobrevive, y la sustancia le confiere nuevos poderes a ella y a la niña. Lady Jessica incluso habla con su hija nonata, que adquiere la capacidad preternatural de las Bene Gesserit de comunicarse telepáticamente. Esto sirve para hacer avanzar la trama y profundizar en el misterio de las Bene Gesserit. Pero también subraya que Alia es una persona, radicalmente capaz de pensar y elegir.

Si los Fremen reconocen claramente la dignidad de la vida humana naciente, también tratan a sus muertos con una dignidad especial. Cada Freman muerto se somete a un elaborado ritual religioso que devuelve su cuerpo al desierto, y su agua a la tribu. Mediante un sistema de bombas, se vacía el agua del cadáver. Se vierte en un estanque sagrado dentro de una especie de enorme catedral subterránea, del que nunca se debe beber ni perturbar, aunque uno se esté muriendo de sed. En el libro, mientras Jessica observa el ritual religioso de los Fremen, reflexiona: “El encuentro entre la ignorancia y el conocimiento, entre la brutalidad y la cultura, comienza en la dignidad con la que tratamos a nuestros muertos”.

La ceremonia contrasta fuertemente con la forma en que los Fremen tratan a sus enemigos muertos. A sus cuerpos les succionan el agua para utilizarla con fines mundanos y luego los queman. Pero esta acción no es alabada; de hecho, Dama Jessica vomita cuando es testigo de ello. Como nos enseña la tradición literaria épica, de la que el relato de la Ilíada sobre la contienda por los cadáveres de Patroclo y Héctor es uno de los mayores ejemplos, existe una tentación perenne entre los hombres en guerra de profanar los cuerpos de sus enemigos caídos.

Fe y razón

El poder de la fe y las trampas del fanatismo son también temas centrales de la película. En la película anterior, aprendimos que durante siglos las Bene Gesserit han cultivado cuidadosamente líneas de sangre con la esperanza de traer al Kwisatz Haderach, una figura mesiánica con una mente sobrenatural que puede “tender puentes entre el espacio y el tiempo” y guiar al hombre hacia un futuro mejor.

Antes de la llegada de Paul a Arrakis, la orden Bene Gesserit ya había plantado las semillas de la profecía, predicando un próximo salvador, el Lisan al Gaib. Lady Jessica se aprovecha de ello y aviva las llamas de este mensaje para convertir a los no creyentes. Uno de los misterios de la película es si las profecías son meras mentiras creadas por el hombre para servir a los intereses de la Bene Gesserit o si en realidad hay alguna causa superior, invisible y más que humana, que orquesta los acontecimientos, incluido el programa de reproducción.

Ocho tías católicas

Brian Herbert sostiene que las Bene Gesserit (cuya vestimenta parece similar al hábito de las monjas) se inspiraron en las ocho tías católicas irlandesas de su padre. Al parecer, intentaron “imponerle” el catolicismo cuando era niño. ¿Por qué? Puede ser que Herbert viera a sus tías católicas a través de una lente maquiavélica. Esto se refleja (por ejemplo) en la llamada Missionaria Protectiva (MP) de la Bene Gesserit, un uso maquiavélico de la religión. La MP son leyendas y profecías predicadas por toda la galaxia sobre las Bene Gesserit que beneficiarían y protegerían a una Hermana Bene Gesserit si alguna vez se encontrara en apuros. Sin embargo, muchas profecías Fremen son lo suficientemente elaboradas y detalladas como para parecer ir más allá de las necesidades de los MP. Ello indica un posible origen sobrenatural.

El interés amoroso de Pauls y su maestra en las costumbres Fremen, Chani, tienen una visión maquiavélica de las cosas. Desde su punto de vista, los cuentos son mentiras creadas por el hombre y herramientas de los interesados en el poder. Porque, razona, cuando el pueblo espera un salvador, espera en lugar de levantarse contra sus opresores. Por otra parte, la fe incuestionable del fundamentalista es más peligrosa cuando se concentra en el salvador. Entonces se convierte en su amo y en un déspota.

Por su parte, Pablo tampoco se considera una figura mesiánica. Duda en “ir al Sur”, donde millones de fundamentalistas le esperan para coronarle y luchar por él, precisamente porque prevé el potencial de muerte masiva que desataría una guerra santa.

Lisan al Gaib

Mientras tanto, Stilgar, el mentor convertido en discípulo de Pablo, representa la perspectiva de la fe. Aunque ha sido testigo de la humanidad de Pablo, también ve signos de divinidad o de una misión divina. Stilgar considera que la supervivencia de Lady Jessica es un milagro que demuestra que Paul es el Lisan al Gaib. Pero Paul señala, honestamente, que su entrenamiento Bene Gesserit es la razón por la que sobrevivió, no un milagro. Stilgar racionaliza que el Lisan al Gaib es demasiado humilde para proclamar que él es el Lisan al Gaib. Ello prueba aún más que lo es, sugiriendo fideísmo, una especie de fe excesiva o ciega que no responde a la razón.

Pero el frío escepticismo de Chani, una especie de razón excesiva o racionalismo cerrado a la posibilidad de la fe, también queda escarmentado. Que sepamos, ningún hombre ha sobrevivido a la ingestión del Agua de la Vida. Cuando Pablo bebe, llega a las puertas de la muerte, y Jessica informa de que no volverá a menos que Chani le salve. Se decía que las lágrimas del manantial del desierto revivirían a los Lisan al Gaib. Y Chani revela a Paul que su nombre secreto, Sihaya, significa “manantial del desierto”. Hace referencia a una profecía en la que no tiene fe.

Un equilibrio entre fe y razón

A su pesar, Chani se convierte entonces en un instrumento indispensable para el cumplimiento de una profecía que conoce íntimamente desde su infancia porque era su homónima. En este caso, no se ofrece ninguna explicación racional que invoque la intromisión de la Bene Gesserit, para que se produzca un conjunto de circunstancias tan fortuitas para que se cumpla un presagio tan minucioso.

No obstante, Chani se mantiene firme en su maquiavélica creencia de que todos los acontecimientos pueden explicarse en términos de meras causas secundarias, que compiten entre sí. La piadosa interpretación de Stilgar parece más razonable. ¿Podría ser en realidad un milagro, una señal de una causa primera superior que lo orquesta todo? Tanto los piadosos como los impíos están de acuerdo en que al menos algunas personas que han pretendido hablar en nombre de Dios o de los dioses han inventado mentiras, locuras o leyendas. Y sin embargo, ¿no podría una Primera Causa omnisciente, omnipotente y omnibenevolente obrar a través de tales causas secundarias, incluso a pesar de ellas mismas? Como escribió Herbert en un apéndice de Dune, ¿no podría haber existido un “plan superior” del que incluso las Bene Gesserit “eran completamente inconscientes”?

De ahí que Dune sugiera la necesidad de equilibrar fe y razón para evitar las trampas del fideísmo y el racionalismo. Se trata de un mensaje religioso profundamente conservador. Cuando estos dos escollos se manifiestan en la política, se producen malos resultados.

La fe política

Ha habido muchos falsos mesías en la historia de la humanidad, que tratan de instrumentalizar la fe con el fin del poder temporal. Una señal reveladora es que prometen construir el paraíso en la Tierra. Dune nos enseña lo poderosa que es esta tentación. Arrakis es un planeta desértico del que se dice que una vez fue un mundo con agua y árboles. La promesa del salvador es precisamente que convertirá Arrakis en un paraíso verde y exuberante. Al igual que César al cruzar el Rubicón, Paul se dirige al sur, al menos en parte, por la aparente necesidad de preservarse a sí mismo y a sus amigos. A pesar de sus reticencias, asume el papel de mesías político y promete llevar a los Fremen al paraíso, a pesar de los horrores que prevé.

Dune nos enseña así algo cierto sobre el destino de todas las fes políticas. Las antiguas religiones políticas (incluida la fe de los paganos en sus dioses patrones y la fe de los judíos en su patrón Jehová). Las religiones políticas racionalistas modernas (incluidos el fascismo y el comunismo). Algunas versiones del Islam y los cultos demagógicos contemporáneos de la personalidad instrumentalizan en última instancia la fe para el bien común temporal. Y todos ellos acaban, como debe ser, en decepción. Porque un rey meramente humano sólo puede proporcionar bienes temporales. Y ningún bien terrenal puede saciar el deseo de eternidad que hay en el corazón del hombre.

La lección conservadora de Dune

En nuestra fracturada república constitucional, cada vez más estadounidenses de todo el espectro político cuestionan el republicanismo. Porciones sustanciales de demócratas y republicanos creen que nuestro sistema republicano ya no es viable y que deben explorarse alternativas. De ahí que, como señala Joseph Holmes, cada vez más estadounidenses coqueteen con la tiranía, entendida como “poder bruto para efectuar cambios”.

La enseñanza conservadora de Dune es que el culto a la personalidad y sus signos reveladores de demagogia e intrigas milenaristas son peligrosos. E, implícitamente, que la moderación política, el compromiso prudencial y el cambio incremental deben ser valorados en política. Hay que resistirse a la tentación de imbuir incluso a los personajes más atractivos con un poder bruto, sin limitaciones por las normas constitucionales y el Estado de Derecho. Aunque el mesías político consiga implantar con éxito los cambios deseados, inevitablemente desatará innumerables furias. De los pueblos que sucumben a la fe política fideísta y racionalista, hay que decir con el profeta Oseas: “Siembran el viento y cosechan el torbellino”.

Ver también

Juego de tronos, versión española. (Ignacio Moncada).

Por qué la realidad supera la ficción. (Fernando Herrera).

‘Mercado hasta donde sea posible, Estado hasta donde se pueda reducir’ (I)

En Colombia, muchas personas quieren saber acerca de la tradición libertaria; de la ideología política del derecho de la propiedad privada y del principio de no agresión que busca imponer serios límites al poder estatal. Por esta razón, hace unos días varios libertarios fuimos invitados a una universidad en Bogotá para hablar sobre libertarismo. A la reunión, terminaron asistiendo mayoritariamente estudiantes, algunos profesores y periodistas. Se le llamó Libertarismo para no libertarios. El objetivo no solo era hablar en términos sencillos del libertarismo. Era también someterlo a una especie de prueba de estrés a partir de la presentación de preguntas difíciles, lo cual se hizo.

Dos impresiones

No de manera inesperada, surgieron preguntas a las que les subyacía una misma preocupación. ¿Y qué pasa con el Estado? ¿Lo eliminamos o lo reducimos? Las respuestas a las preguntas me dejaron con dos ideas claras.

La primera de ellas fue que, dentro de la tradición libertaria, encontramos varias manifestaciones. Además del único anarcocapitalista, que fui yo, encontramos a otros libertarios. Ellos no sólo no tienen problema alguno con aceptar la existencia del Estado, sino que, además, consideran que es positivo que se encargue de algunas cosas. Ante esto, pude ver en varios grados la noción liberal de autores como Ludwig von Mises, para quien el Estado es el monopolio de la coerción, creado por la sociedad para crear y mantener el marco institucional que permita tener a raya a los agentes que opten por la violencia privada para satisfacer sus necesidades. Y no a los medios económicos de la producción y el intercambio voluntario.

Un botón para eliminar al Estado

La segunda cosa que mequedó reafirmada fue una especie de aprensión del resto de los panelistas a siquiera contemplar la noción ante un público curioso de una sociedad sin Estado; de eliminar al Estado, de tal manera que la sociedad, el concierto deacciones individuales, se diera su propio orden. Yo traté de dejar clara -en muy, muy poco tiempo- la idea de ser el Estado tanto éticamente indefendible, como económicamente ineficiente. Llegué hasta el punto de afirmar que, de existir un botón para eliminar el Estado se me ampollaría el dedo oprimiéndolo.

Mientras, los demás muy cuidadosamente se apartaron de tales soluciones. Y confiaron al Estado algunas funciones. Algunos de mis compañeros, incluso, se afanaron a tranquilizar al auditorio, dejándole saber que se apartaban de mí en aquellas opiniones. El respiro de tranquilidad tácita fue casi que ensordecedor. Fue un momento de soledad para mí.

Casi que al final de la última ronda de preguntas, uno de mis estimados compañeros soltó una oración, que resultó como un bálsamo apaciguarte para el resto de ellos. Pretendía comprender alguna posición libertaria que, por un lado, diera algún tipo de preponderancia al mercado. Pero siempre que -Dios no lo permita- no llegue al extremo de concebir la eliminación del Estado.

La fatal afirmación

“Mercado hasta donde sea posible, Estado hasta donde se pueda reducir”. Tanto el auditorio, como el resto de mis compañeros de panel pudieron respirar tranquilos, ante la impresión creada de que el libertarismo, al menos en algo, rescata la existencia de algo como el Estado. Estamos tan acostumbrados a él que el costo de no encontrarlo cada mañana se estima, preliminarmente, como prohibitivo.

Yo entiendo de dónde viene la afirmación anterior, la que sugiere que el mercado tiene un límite máximo, mientras que el Estado tiene un límite mínimo. En la mitad vivimos, supuestamente, como agentes de la sociedad. Proviene del temor que generaría la confusión  de que, de la noche a la mañana, de haber sido exitosa la opresión de mi botón, en la mitad de la noche, mientras todos mis compañeros de panel duermen, el Estado, la banda criminal cuyos ingresos provienen del arrebato involuntario de la propiedad de los demás, dejara de existir. ¿De dónde, se preguntarían todos, proviene el orden? ¿De dónde, se seguirían preguntando, proviene el permiso para comerciar con unos y no con otros? Y ¿De dónde provienen los jueces, los policías, etc., sino es el Estado?

¿Hasta dónde es posible el Estado?

Yo creo estar al tanto de que la confusión sería real, sin duda alguna. Sin embargo, estoy convencido de la superioridad de la economía de mercado para dar respuesta a tales preguntas, incluso más rápido de lo que se anticipa normalmente, siempre y cuando los precios puedan cumplir su función social de transmitir información acerca de las preferencias de los agentes del mercado al respetarse la propiedad privada sobre los factores de producción. Lamentablemente, tendremos que dejar para otra discusión las posibles formas de producción privada de ciertos medios de los que se ocupa actualmente el Estado.

Ahora bien, a pesar de entender de dónde proviene aquella afirmación, no ha dejado de inquietarme desde la que la escuché. “Mercado hasta donde sea posible”. “¿Hasta dónde es posible el mercado?”, me pregunté todo el tiempo durante el viaje de vuelta a mi casa. ¿Cuál es, si existe, el límite máximo del mercado? Más allá de ese punto, donde comienza a ser imposible, ¿qué sucede? ¿Habrá monstruos abominables al fondo del abismo? Pero, por otro lado, ¿cuál es el límite mínimo del Estado? Si lo que se quiere es mantenerlo tan mínimo como sea necesario ¿desde qué punto lo es?

La pregunta de cuál es el límite mínimo del Estado trataré de contestarla en un siguiente texto -la Parte II de esta breve colección. Por ahora, el esfuerzo lo dedicaré a tratar de contestar la primera pregunta.

¿Hasta dónde es posible el mercado?

El mercado es el proceso a través del cual los agentes del mercado intentamos coordinar nuestras acciones con las de los demás.

A través de este proceso, transformamos mentalmente cosas en medios, que son escasos, para satisfacer nuestras necesidades, que son subjetivas y, por ende, infinitas. Que aquellos sean escasos, mientras estas sean infinitas, nos presenta un constante problema, como agentes del mercado. Esencialmente, siendo infinitas las necesidades, tenemos que decidir qué producir en determinado momento para satisfacer determinadas necesidades. No podemos satisfacer todas las necesidades al mismo tiempo, debido a la escasez esencial de los medios.

La producción es, a su vez, el ajuste que hacemos de nuestras acciones, encaminadas a satisfacer necesidades, de acuerdo con los designios de la razón -nuestra razón. Es un fenómeno espiritual, que nos permite asignar medios escasos en el presente para satisfacer necesidades futuras, de acuerdo con la información que transmiten los precios. Por medio de esos precios se nos revelan las necesidades de nuestros semejantes de acuerdo con sus respectivos grados de urgencia. Por medio de esos precios, también, tenemos información acerca de los costos de producir. Compramos porciones de ciertos factores de producción -como horas de trabajo de los trabajadores, y porciones de otros factores originarios de producción, como materias primas. Y por medio de este proceso, de las cosas que nos rodean, creamos constantemente medios para satisfacer las necesidades que constantemente se están generando en la mente de los agentes del mercado.

Cálculo económico

A su vez, por medio del cálculo económico del que somos capaces, en procesos complejos de producción, se generan las ganancias y las pérdidas. Las tenemos por una especie de “sugerencias” por parte de los consumidores a los productores y a los trabajadores. También a los dueños de medios de capital y a los de porciones de tierra. Esas sugerencias nos indican si continuar o desistir de algunos cursos de acción productiva, en la medida de que puedan o no significar un desperdicio de recursos.

En otras palabras, de haber distraído la producción hacia cursos de acción que no resultaban, en el fondo, tan urgentes como se habría juzgado inicialmente, las pérdidas que experimentaríamos serían la señal que estuviéramos esperando de haber juzgado erróneamente las necesidades de los demás y de haber producido algo que nadie nos estaba demandando. Es a través, entonces, de la producción en el proceso de mercado que se juzga qué es necesario y qué no, de tal manera que los agentes de este pongamos manos a la obra y dirigimos nuestra acción hacia aquellos cursos de acción que resultan serlo -y no nos distraigamos con los que no lo son.

Así, si el mercado termina produciendo tres jueces menos de los que los cálculos del ministerio nos sugieren será porque se calculó económicamente que insistir en la producción de aquellos tres superfluos jueces sería una terquedad, que terminaría distrayendo valiosos recursos en su producción.

Hasta donde alcance la mirada

Pues bien, ¿hasta dónde llega, entonces, el mercado? La única conclusión a la que podemos llegar es que el mercado no tiene límite; o, mejor, que el límite que tiene el mercado en crear medios, de la nada, para satisfacer necesidades que constantemente están surgiendo, es temporal, en el sentido de que es cuestión de tiempo para que se manifieste la necesidad por medio del sistema de precios y se ajuste la acción en función de la satisfacción de tales necesidades. El límite del mercado es la imaginación, que es lo mismo que decir que no tiene límite alguno. Mal haría aquel que enuncia que el mercado hasta donde sea posible para imponer un límite al mismo, cuando, en realidad, lo que está haciendo es manifestar los límites de su propia imaginación, impidiendo a la función empresarial contestar la pregunta.

El límite del mercado es, entonces, la mirada del empresario hacia el futuro, que es aguda y que mucho alcanza. Y por supuesto que las decisiones de producir en favor de los demás pueden resultar equivocadas. ¡Si es que la mirada puede ver algo en el horizonte y confundir patinetas voladoras con mesas de planchar! Lo interesante en este punto, y con esto termino esta primera parte, es que el error y desperdicio de un empresario, se entiende como la oportunidad de corrección de otro. Y eso es el mercado: un proceso incesante, sin límite, de prueba y error -nunca en equilibrio, ¡pero sí que buscándolo constantemente!

Ver también

La contradicción lógica del anarcocapitalismo. (Alejandro Sala).

Anarcocapitalismo, minarquismo y evolucionismo. (Francisco Suárez).

Más problemas del anarcocapitalismo. (Francisco Capella).

El impacto de los riesgos geopolíticos sobre la competencia

La competencia no es sólo la base de la protección del consumidor, sino que es además el incentivo para el progreso.

Herbert Clark Hoover (Político estadounidense 1874-1964)

La libre competencia se define como un escenario en el cual los agentes económicos pueden aplicar las estrategias que decidan, dentro del marco de la ley, para maximizar sus ganancias, minimizar sus pérdidas y captar a un target de consumidores determinado. Sin que en este proceso interfieran fuerzas ajenas al mercado. Esta premisa es una condición transcendental para la existencia de una economía de libre mercado.

El tema de la libre competencia y la defensa de la misma desde la perspectiva de la libertad de los mercados es un pilar fundamental del pensamiento económico y político del liberalismo. Pues los defensores del libre juego de la oferta y la demanda argumentan que es el modelo más eficiente en lo referente a la fijación de precios y producción. Pues en un mercado de competencia perfecta, ningunos de los oferentes ni demandantes de bienes y servicios puede de manera individual influir en el libre juego de la oferta y la demanda y por ende en la fijación de precios y producción de los mismos.

Beneficios de la libre Competencia

La particularidad de la Libre Competencia reside en dos libertades fundamentales: La primera, la libertad de decisión de los competidores para concurrir al mercado en busca de unos potenciales compradores, y la segunda, en la libertad de los consumidores para escoger y adquirir bienes y servicios ofrecidos en condiciones de competencia.

Bajo el ejercicio de estas dos premisas fundamentales, la libre competencia ha demostrado ser el mejor motor de una economía, pues asegura el derecho de todas las empresas y personas a participar con eficiencia y en igualdad de condiciones en las actividades económicas. Logra, así, ofrecer productos y servicios con la mejor combinación de precio, calidad, seguridad, variedad e innovación. Maximiza de igual forma el bienestar de los consumidores y de la sociedad en general. Lo que termina creando un círculo virtuoso socioeconómico y tecnológico en favor de los sectores con menos recursos económicos, pues finaliza generando un spillover o efecto derrame positivo, sobre toda una sociedad.

Detractores de la libre competencia.

No obstante, es importante hacer hincapié en el concepto socialmente erróneo que existe en la mentalidad colectiva de muchos países, en especial en naciones en vías de desarrollo, con fuerte cultura populista e izquierdista, y que según el cual, la libre competencia solo beneficia a los grandes emporios empresariales en detrimento de las grandes mayorías.

Siguiendo con este orden de ideas, los cuestionadores de la libre competencia sostienen, que esta conduce a la concentración de riquezas en pocas manos y al predominio de los actores económicos fuertes por encima de los débiles. Siendo este último supuesto a nuestro juicio válido sólo en los escenarios en los cuales el Estado con sus políticas intervencionistas beneficia a sectores determinados, sea por intereses personales, políticos o ideológicos. Lo que produce los efectos negativos que paradójicamente no tienen cabida en la esencia misma de la libre competencia.

Lo que termina siendo este señalamiento una falacia en contra de la libre competencia, ya que paradójicamente esa intervención estatal es por excelencia   contraria a los postulados básicos de la misma, antes mencionada.

La intervención estatal, los Monopolios, los oligopolios y los fallos del mercado.

La libre competencia, es por definición contraria a las regulaciones de mercado, y de igual forma a la existencia de monopolios y oligopolios que distorsionen la dinámica arriba descrita como ya hemos señalado. Pues la misma se trata de una concepción que presupone un mercado transparente, honesto, en el que los consumidores logren informarse respecto a la calidad y el valor de los productos, y puedan elegir abiertamente entre la oferta disponible de marcas, y bienes y servicios a consumir.

No obstante, en el mundo real, los agentes económicos no siempre compiten entre sí en igualdad de condiciones justas y neutras, ya sea porque el Estado interviene signado por intereses particulares o ideológicos, a través de restricciones, subsidios y políticas tarifarias, órdenes de contratación o compras sesgadas a favor de ciertos grupos. O por prácticas por parte de algunos competidores que actúan de manera desleal, controlando un sector del mercado a su favor en función de su influencia política sobre un gobierno determinado.

De igual manera existen ciertos riesgos de exposición a ilícitos anticompetitivos que obedecen a factores del mercado, como aumento del contacto con competidores y proveedores, entre ellos   acuerdos de precios y colusión, fraude en la contratación, carteles de materias primas, asignación de cuotas de mercado/clientes a externos entre otras prácticas. Este tipo de distorsiones suelen corregirse y regularse con legislaciones antimonopolísticas y pro libre competencia. Al margen de la efectividad de estas regulaciones tanto en su concepción como en su implementación y posterior eficacia, este género de competencia desleal intrínseca a los agentes económicos puede reducirse a través de los esquemas legales al interior de cada Estado.  

Los desafíos geoeconómicos y geopolíticos sistémicos globales a la libre competencia.

A diferencia de los riesgos de exposición que responden a factores de mercado antes señalados, el mayor desafío a la libre competencia global, a la luz de todo el proceso de reconfiguración geopolítica y geoeconómica que el mundo ha venido experimentando principalmente en los últimos cinco años,   proviene principalmente en este momento de dos dinámicas:  la primera es la referente a  los crecientes procesos de autoritarismo creciente  a lo interno de muchas sociedades a nivel mundial, con la consolidación en las mismas, de sistemas de gobierno políticamente dictatoriales o autoritarios de diferentes inspiraciones ideológicas,  los cuales no respetan los más elementales derechos a la  propiedad privada y  de la libre competencia.

Estos gobiernos han terminado reconfigurando una   dinámica empresarial privada con fuertes condicionamientos políticos, no en función de incentivar la libre competencia en los mercados, sino en favorecer prácticas que distorsionan a la misma, como el manejo mafioso o coercitivo de acuerdos sujetos a los designios políticos del régimen en cuestión tanto en su ámbito interno, como el externo al mismo.

La segunda ha obedecido a la dinámica  retaliativa de tipo comercial principalmente y financiera en segundo orden, entre los Estados Unidos y China, primariamente y sus demás aliados respectivamente, producto del enfrentamiento geoeconómico y geopolítico entre estos contendientes, con la implementación mutua de medidas arancelarias, de prohibiciones y sanciones sobre la comercialización de ciertos bienes y servicios  entre otras políticas, que han impactado negativamente el desempeño de la libre competencia a escala mundial.

Secuelas

Las secuelas de estas dinámicas amenazantes no pueden enfrentarse con ningún tipo de legislación antimonopólica o correctivas dirigidas a neutralizar  prácticas distorsionadoras de la libre competencia en los mercados. Ambas obedecen a intereses y conflictos de tipo político y geoestratégico donde los principios jurídicos y económicos que guían la libre competencia de los mercados, se ven supeditados y anulados por los imperativos de tipo político, y  por  rivalidades geoeconómicas y  estratégica entre actores con valores, intereses y visiones del mundo disimiles.

Escenario este que ha traído como secuelas, competencias desleales entre los respectivos actores privados y estatales, con la consiguiente pérdida de eficiencia y productividad en la asignación de recursos económicos a nivel global, lo que ha terminado generando un efecto spillover o de derrame negativo sobre los sectores económicos de menores recursos a escala mundial. En contraposición al efecto de derrame o spillover positivo que suelen producir los mercados altamente competitivos sobre sus respectivas sociedades.

Ver también

Los costes de la fragmentación económica global. (George Youkhadar).

Los peligros de la guerra comercial. (Álvaro Martín).

Algunas cuestiones disputadas del anarcocapitalismo (XCI): la corrupción y el Estado

Se discute mucho en España acerca del último escándalo de corrupción. Está referido a la compra de mascarillas sanitarias en el contexto de la epidemia del COVID. Como son materia sub judice, no me voy a pronunciar si las acusaciones de la UCO de la Guardia civil  tienen o no fundamento. Sólo dispongo de la información publicada en los medios. Tampoco quiero especular si responden a algún tipo de luchas por el poder dentro del partido socialista o entre los distintos poderes del estado, enfrentados entre sí por la cuestión de la amnistía a los delitos derivados del proceso independentista catalán.

Sólo quisiera hacer un análisis del caso que, como siempre se reduce a un caso concreto, se señala a los culpables como una especie de ovejas negras dentro del partido afectado y se ataca al partido rival diciendo que ellos son aún peores. Nada nuevo. Este análisis algo más detallado y no circunscrito al estado español nos haría ver que es precisamente en tiempos de crisis cuando este tipo de conductas se hace más frecuente por la mayor laxitud en los controles en estas circunstancias.

Corrupción en la guerra

Analícese con cierto detenimiento el comportamiento de los políticos en tiempos de guerra. Ya  desde los romanos (Lauro Martines en su Tiempo de guerra  es un excelente ejemplo histórico, centrado en los  tiempos del renacimiento y el barroco) se observa cómo se aprovechan por todo tipo de desaprensivos, obviamente vinculados al poder político, para hacer negocio con los suministros necesarios para la guerra. E incluso en el comercio de tales insumos con los enemigos.

Hay abundantes historias al respecto relativas a prominentes y muy conocidas dinastías norteamericanas que relatan este tipo de comercios y corruptelas en tiempos de las dos grandes guerras mundiales. No sería de extrañar, por tanto, que pudiese abundar la corrupción en los tiempos del COVID, y no creo que tal fenómeno se hubiese circunscrito a España, en el caso claro está  de que  pudiese probardse que este fenómeno se hubiese dado en el seno de nuestro estado.

La corrupción, instrumento del Estado

Pero me interesa más en este artículo destacar la funcionalidad que para un estado, cualquiera de ellos puede tener la corrupción como instrumento para facilitar la coordinación de los individuos que componen el mismo. No discutiremos aquí, lo dejaremos para algún artículo posterior, si la corrupción tiene o no su origen en la intervención estatal en la vida económica o social, aunque es obvio que algún tipo de relación existe. Me interesa más la funcionalidad de las prácticas denominadas habitualmente como corruptas. En puridad no todas lo son. Podríamos hablar también de una corrupción activa y otra de carácter defensivo, algo que también dejaremos para algún análisis ulterior.

En artículos antiguos enfatizamos en el carácter anárquico que opera en el  interior de los estados y afirmamos que esta coordinación se basa bien en compartir ideas comunes, en ideologías, bien en intereses económicos compartidos por sus miembros, o por ambos a la vez. Cuando analizamos estos factores de coordinación podemos encontrar también aspectos más siniestros, como el chantaje. Éste también merecería un capítulo aparte. Pero en puridad no lo considero como uso de la fuerza, o el uso de prácticas corruptas, que si bien emparentado también con el chantaje creo que merecería también un análisis aparte. De lo que se trata es pues de determinar si la corrupción puede ser en determinados casos o en determinados páises ser funcional para la coordinación de los distintos grupos que conforman un estado.

La corrupción “necesaria”

Un estado podría funcionar sin corrupción. De hecho, en algunos de ellos, si bien no se ha erradicado del todo, sí que se ha minimizado mucho. Y se circunscribe sólo a espacios muy limitados del aparato estatal, como la venta de armas o de infraestructuras a otros países. Países que aún funcionan con elevados grados de corrupción, y pudieran por tanto exigirla a la hora de contratar, o están excluidos por alguna razón del comercio normal. Es el caso de estados en guerra o estados sancionados internacionalmente.

En estos casos, el comercio honrado es imposible. Y por “razones de estado” o de interés económico se produce este tipo de intercambio. Puede generar grandes cantidades de “dinero negro”. También se establecen relaciones personales con gente dedicada a la intermediación en este opaco mundo. Esa gente puede después comprometer a los políticos encargados de estos menesteres.

Son frecuentes los escándalos de este tipo que vinculan en ocasiones a jefes de estado o miembros de la realeza, en estados en los que aparentemente la corrupción es muy baja. Los viejos escándalos de la Lockeed, o de los diamantes de Bokassa que afectaron al estado francés son buenos ejemplos. Me temo que siguen ocurriendo. Y que cuando, con el tiempo, se estudien las guerras actuales, como las de Ucrania, se descubrirá algún escándalo de este tipo. Pasará rápidamente al olvido, salvo que se use como munición en alguna batalla interna dentro de la clase política.

Mantener a los políticos y a sus organizaciones

Puede que este tipo de corrupción se acepte en mayor o menor medida por la población y no despierte excesivo escándalo. Pero ello no obsta para que se reconozca que los estados, incluso los más aparentemente ejemplares, hacen uso de ella. Lo hacen porque facilita sus objetivos de obtener fondos para sus empresas, sean públicas o “estratégicas” o para obtener ventajas en el tablero geopolítico mundial. Sin contar, claro está, que el dinero obtenido por esos medios alimenta intermediarios bien conectados o incluso políticos. Es dinero que no puede declararse legalmente y es de entender que reclamen algún tipo de compensación por los riesgos asumidos.

Peor vista, en cambio, la corrupción más frecuente en nuestro entorno cultural. Esto es, la que afecta a la financiación de los partidos políticos o a la remuneración de sus dirigentes. Una consideración que les afecta mientras están en ejercicio de sus cargos, pero también cuando los abandonan. Los partidos son organizaciones anárquicas en las que son frecuentes los abandonos y las traiciones. Al tiempo son estructuras caras de mantener, no sólo para pagar a sus funcionarios sino por los cada vez más elevados costes de las campañas electorales.

Incentivos para la colaboración en la corrupción

Además, para llevar a cabo ciertas actividades corruptas, es necesaria cierta coordinación entre los actores que la lleven a cabo; desde el que se encarga del cobro al cargo político con responsabilidades en el gobierno que efectivamente hace la compra o la concesión. Esto no quiere decir que todos los partidos políticos sean necesariamente corruptos. Ni que todos sus cargos lo sean. Sólo que en un momento dado esta división del trabajo favorecida por la existencia de una organización podría serles funcional a líderes carentes de escrúpulos.

Es un fenómeno también extendido por todo el mundo. Se puede contrastar en series políticas como Baron Noir, con usos semejantes en muchos países. Quizás sea porque este tipo de prácticas, como muchas otras, las aprenden unos de otros. Y las adaptan a las circunstancias y características de cada lugar. El problema añadido es que, por lo que se conoce, en las distintas causas judiciales de financiación de partidos no todos los fondos obtenidos se dedican a la organización. Los intermediarios y cargos se reparten parte de él.

A efectos de los que estamos analizando aquí, estos recursos extra obtenidos por cargos y líderes corruptos sirven como una suerte de “incentivo selectivo” por usar la terminología de Mancur Olson. El incentivo garantiza la lealtad de estos miembros del partido a sus líderes. Primero, porque están contentos con los rendimientos que obtienen. Y segundo, porque temen que en caso de cambiar de bando, sus corruptelas se denunciarán por quien mejor las conoce y que normalmente las tiene documentadas. De esta forma, temerá perder no sólo su carrera dentro de la clase política sino también el verse inmerso en procedimientos penales.

El grave problema de contar con miembros honrados

La corrupción, de esta forma, garantiza la fidelidad de algunos miembros clave del partido. Y evita tentaciones de cambio de alianza o de partido. Ello garantiza la estabilidad de liderazgos o incluso de gobiernos. Las denuncias de corrupción, de hecho, se usan muchas veces para desembarazarse de rivales políticos o como forma de venganza por algún agravio o incumplimiento. El miembro honrado de la clase política es en una situación anárquica como la política un individuo incontrolable. De ahí que la corrupción pueda verse como una forma efectiva de control.

La corrupción refuerza los tradicionales cementos de la clase política: la ideología y los medios económicos. Y los combina, para reforzar la cohesión de la clase política. Pero bajo ningún concepto puede ser considerada en sentido estricto como el uso de la fuerza, pues se entra en ella de forma voluntaria. Se parte de la expectativa de una ganancia por parte del corrupto. En ocasiones no se piensa quedar atado a ella, muchas veces de por vida.

Fidelidad y efectividad del mando político

Y cuando se hace uso de ella, no sólo se usa en el interior de los partidos, sino  también en las relaciones entre los distintos grupos que conforman el estado. Por ejemplo, las puertas giratorias no son conideradas legalmente como corrupción, pero podrían perfectamente ajustarse a la definición. Son, en ocasiones, pagos en diferido entre los distintos grupos que constituyen el estado. Y sirven para cohesionarlo.

También sería funcional la tolerancia con la corrupción con determinados colectivos; burocratas o fuerzas de seguridad especialmente. Los mantendría satisfechos, y permite que no interpongan resistencia a las directrices de los poderes. Así lo afirma Andreski en su reeditado libro Parasitismo y subversión en América Latina. Como vemos, la corrupción tiene muchas aristas y es un tema muy espinoso de analizar. Pero ntiendo que este tipo de análisis que, cómo no, puede ser dsicutido, es necesario a la hora de entender no sólo el funcionamiento sino también su enorme capacidad de acción y su coherencia interna. Si la corrupción no deja de estar de actualidad, me temo que tendré que volver a analizar más aspectos del tema.

Ver también

¿Libertad o corrupción? (Jorge Valín).

Socialismo y corrupción, dos caras de la misma moneda. (Pablo Martínez Bernal).

Pero, ¿qué es la corrupción? (José Carlos Rodríguez).

Los programas ‘sociales’ son antisociales

Tenemos qué reconocer que la izquierda es muy astuta para llegar al poder. Nos gana de calle a los liberales. Es porque la izquierda tiene muchos años de experiencia. Cuando los primates formaban tribus hace miles de años, imponían un esquema de organización natural para esos tiempos. Alguien asumía el papel de jefe y los demás debían obedecer. Era una organización piramidal. El jefe podía nombrar un encargado de cazar búfalos y los que le acompañaban tenían que obedecer al subjefe y así lo demás. Nadie les dijo que eso era comunismo, socialismo, fascismo o nazismo porque esos términos se acuñaron mucho tiempo después.

Las tribus eran disciplinadas, los tiempos así lo exigían. Si en la cacería uno se quedaba atrás se lo podían comer los lobos. Si por haragán desobedecía la orden del jefe, era cruelmente castigado; si comía más que los demás, el resto de la tribu lo podían castigar, etc. El caso es que todos tenían que obedecer las órdenes, ideas, o planes del jefe. Y no podía ser de otra manera, no se podía contradecir al jefe, pues podía rodar su cabeza.

Aunque por costumbre pensar y ordenar era el privilegio y responsabilidad del jefe, siempre podía surgir un disidente. Alguien que criticara al jefe, alguien que rompiera las reglas. El jefe decía que tenían que caminar hacia donde se esconde el sol, pero el disidente decir que era mejor caminar hacia donde sale el sol. Este personaje tenía que salir corriendo y llevarse a su mujer e hijos para formar otra tribu donde ahora él sería el jefe. Y así ocurrió durante miles de años. Pero ahora podemos reconocer que esos disidentes, esos hombres que se tomaron el derecho de pensar y aplicar sus ideas, son los que fueron transformando y mejorando el mundo.

El anhelo del dictador

Hoy podemos reconocer que allí donde hay más gente que piensa y toman decisiones se construye un mundo mejor, pero no todos lo piensan así. Los hay quienes prefieren seguir con el esquema de un jefe, rey, monarca o dictador que se preocupe por darle todo a su pueblo. Son los resabios de los tiempos de las cavernas, pero modernizadas. Ahora se le puede llamar socialismo o comunismo o economía del bienestar. Y así se genera toda una teoría bien estructurada, con pensadores muy conocidos y que detentan el poder absoluto. Se creen los iluminados que pueden organizar la producción, el trabajo, la distribución y dar felicidad al pueblo. La izquierda es una corriente de pensamiento apoyada por Carlos Marx, Lenin, Stalin, Mao Tse Tung, John Maynard Keynes, Paul Samuelson, Piketty y otros.

Por el lado de los que prefieren que haya muchos individuos que piensen y tomen decisiones están los llamados liberales, neoliberales, anarcocapitalistas. Autores como Juan de Mariana, Adam Smith, Carl Menger, Böhm von Bawerk, Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Milton Friedman, Jesús Huerta de Soto y otros. Sin embargo, esta corriente de pensamiento es muy nueva. La teoría solo la tienen algunos tanques de pensamiento y prácticamente está excluida de las universidades públicas y privadas.

En efecto, salvo cuatro o cinco universidades norteamericanas, el resto están dominados por filosofías marxistas y keynesianas. En América Latina solo hay una universidad que rechaza el marxismo. Y en Europa, todas las universidades abrazan el marxismo y están  dominadas por autoridades izquierdistas.

Obediencia y maná

En realidad, la izquierda tribal ha conformado al mundo con estructuras sólidas. No sólo dominan la educación de los pueblos. También dominan la salud, los sistemas monetarios, la banca… Impone reglas a las empresas, establece impuestos para mantener una enorme burocracia que nada produce, pero sí estorba a la gente que tiene iniciativa para emprender. Es una izquierda tribal que sabe mantener el poder, sea con cuartelazos, con procesos democráticos o con nuevas estrategias como son los “programas sociales”.

Quién se puede oponer a la ayuda a los ancianos. “Ya trabajaron toda la vida y tienen derecho a una pensión hasta que mueran”. La gente, que poco sabe de los efectos destructivos para una economía capitalista, lo aplaude. O las becas del gobierno a las madres solteras, a los estudiantes, a los universitarios, a los deportistas, a los incapacitados. El plan es hacer que todos los habitantes estén supeditados al subsidio del gobierno. Así, por lo pronto, ya ganaron la voluntad del ciudadano para que siga votando por esos buenos hombres de izquierda. Y ven la diferencia: “otros gobiernos se embolsaban los impuestos y este si reparte”. No saben que con esas “políticas de bienestar” se están suicidando.

Los impuestos

A pocos les interesa de dónde salen los recursos para que el gobierno ande regalando dinero y menos les interesa los efectos destructivos para la economía. Los recursos que maneja el gobierno son los impuestos directos que pagan los empresarios, comerciantes, profesionistas independientes, son los que no están en el aparato gubernamental.

Pero también son los recursos que contrata a manera de empréstitos nacionales o foráneos. Puede contratar a 10 0 20 años, al fin que cuando tenga qué pagar, el gobernante ya estará muerto. También puede usar la maquinita que imprime billetes. Es un impuesto furtivo que da popularidad, la gente se siente feliz de recibir dinero a cambio de nada. Y como dice Milton Friedman, la resaca viene después, cuando llega la inflación y el dinero pierde poder adquisitivo.

Trataré de explicarte el efecto destructivo del dinero que regala el gobierno. Supongamos que es una economía con un capital de 100 pesos y que por efecto del trabajo productivo se genera una ganancia del 10%. Esa economía tendría ahora un valor de 110 y ahora tiene mayor capacidad de producir, pues las ganancias se invierten y con ello se genera más fuentes de trabajo, se compra materia prima y se producen más bienes para beneficio de la sociedad. Sin embargo, si el gobierno usa esos diez pesos para regalarlos, entonces no habrá inversión, ni se comprará materia prima, ni se generan nuevos productos, ni se generan nuevos puestos de trabajo.

La destrucción de la economía

Y no solo se estanca la economía, sino que se pierden los incentivos para seguir produciendo. Los capitalistas prefieren cerrar e irse a lugares donde no haya tanta hostilidad gubernamental. Es así que esos que recibieron dinero del gobierno, se transforman en cómplices de la destrucción de la economía y de su propio futuro. En resumen, esos “programas sociales” son más antisociales porque destruyen a la gente, la pervierten y la transforman en una especie de mascotas que esperan las croquetas del gobierno. Es como si alguien los acostumbra a vivir drogados.

Ya no necesitan pensar ni luchar por la vida, ni producir algo que al prójimo beneficie. Los campesinos se olvidan de sembrar y mejor esperan el cheque regalado de cada mes, las madres solteras ya no buscan trabajo, pues teniendo cinco hijos reciben lo que nunca antes. Ahora viven del erario, es decir, de impuestos. Pero los impuestos son robo. Sin decirles nada, el gobierno populista los ha transformado en delincuentes, los ha incorporado al campo de la corrupción. Y esta gente subsidiada es la que le dará el voto al gobierno populista, dado que cree que eso se puede sostener ad infinitum. Sin embargo, tarde o temprano se quedarán las arcas vacías, la gente exigirá que le sigan regalando y de allí a la destrucción de la sociedad faltará solo un paso.

Sobre la expansión crediticia conjunta

El debate entre la Escuela Bancaria y la Escuela Monetaria ha trascendido a la historia del pensamiento monetario de forma permanente. Durante la polémica, se discutió sobre el papel de los medios fiduciarios en los sistemas monetarios. Por un lado, la Escuela Bancaria defendía que estos eran necesarios para satisfacer la demanda monetaria. O, en términos de John Fullarton (2018), las necesidades del comercio. Sin embargo, la Escuela Monetaria, que apreciaba el papel de la disciplina en los sistemas monetarios, postuló, aunque con una perspectiva embrionaria –al no haber tenido lugar las aportaciones seminales de Mises, Hayek y Böhm-Bawerk en la teoría del capital– que la libre emisión del dinero bancario era perjudicial para la estabilidad económica a largo plazo, siendo esta la causa endógena del ciclo económico.

Precisamente, la tesis de Parnell –perteneciente a la Escuela Bancaria– consistía en que todo banco que emitiera medios fiduciarios en exceso sufriría un reclamo de sus reservas por parte de otros bancos mediante las cámaras de compensación interbancaria. Fijémonos que este proceso es análogo a aquel descrito por la Ley del Reflujo de Fullarton, que expone cómo todo banco que expanda en exceso su balance acabará viéndose sometido a una clara tensión por el reclamo de sus pasivos por parte de los demás bancos.

Los economistas McCulloch y Longfield argumentaron que este proceso tendría lugar siempre y cuando esta expansión crediticia no fuera simultánea en todos los bancos porque, de lo contrario, el mecanismo de la compensación interbancaria se vería anulado. Con todo, también es pertinente analizar el papel que tendría el público en la aceptación de estos nuevos pasivos, pues de ello dependerá si permanecen en el sistema económico o no.

Los procesos de mercado en la banca libre

Antes de realizar este análisis, enumeraremos los procesos que tienen lugar exclusivamente en un sistema bancario libre con reserva fraccionaria –para más información al respecto, véase Selgin (2011)– respecto a aquel en el que existen leyes de curso forzoso y un banco central con la prerrogativa gubernamental sobre la emisión de la moneda:

  • La eficiencia dinámica. En su célebre artículo sobre el tema, Huerta de Soto (2009) explica que la eficiencia en un sistema se alcanza cuando no existen obstáculos al ejercicio libre de la función empresarial, de manera que esta pueda ejercer su conocimiento creativo para resolver los desajustes que surgen en los órdenes económicos. De esta manera, siempre que aparece una oportunidad de ganancia, los empresarios –entendidos estos como los seres humanos con una capacidad innata creativa (Ibidem)– actuarán de manera descentralizada para resolver los desajustes que surgen intrínsecamente en un sistema económico cuyos integrantes tienen preferencias subjetivas cambiantes y donde el conocimiento se encuentra disperso.
  • La competencia. En un sistema bancario libre, los bancos tratarán de absorber cuanta más financiación posible sin que se deprecien sus pasivos, favoreciendo que existan medios de pago de calidad para estabilizar el valor del dinero y evitar fluctuaciones distorsionadoras sobre el tipo de interés, el tipo de cambio y el nivel de precios. De cualquier otro modo, los agentes económicos perderían confianza en los medios fiduciarios de los bancos, y se retirarían a atesorar activos reales, provocando una deflación secular. Es erróneo, por lo tanto, pensar que cualquier cantidad de dinero es óptima, pues ello supone un ajuste cuasi automático de todos los precios de la economía, lo cual es imposible tanto por el incentivo de los vendedores de mercancías como por las rigideces contractuales de los factores de producción –por mucho que existiera un mercado completamente libre y flexible. La competencia, por consiguiente, posibilita que la cantidad de medios de pago se equipare con la utilidad marginal que le conceden los agentes económicos o, dicho de otra manera, con la demanda monetaria.

Convertibilidad y efecto reflujo de Fullarton

  • La convertibilidad. Muchos han sido los sistemas monetarios que se han sustentado sobre activos financieros convertibles en un activo real, tal y como puede ser el patrón oro del siglo XVIII y XIX. Como breve apunte, es relevante que exista siempre un activo real líquido y con una oferta inelástica que sirva como una reserva de valor de última instancia a la que puedan recurrir los agentes económicos en caso de que los medios fiduciarios –con una oferta profundamente elástica– se deprecien por posibles incentivos perversos que puedan tener los bancos. Esta característica, en suma, ejerce como otro límite a la expansión crediticia de los bancos, que no desearían ver drenadas sus reservas –todo esto, de nuevo, bajo un patrón oro clásico. Cabe mencionar que podría surgir un dinero fiat emitido de forma descentralizada por los bancos, de una oferta totalmente elástica, teniendo todas las características mencionadas menos la [3].
  • La Ley del Reflujo de Fullarton y las cámaras de compensación. Una de las críticas al argumento de la expansión crediticia simultánea es que, eventualmente, los medios fiduciarios emitidos en exceso acabarían siendo devueltos al banco (reflujo) mediante el mecanismo de las cámaras de compensación, perdiendo en consecuencia capacidad de financiación en el mercado (Fullarton, 2018). Aunque a priori podría aparentar que en caso de una expansión crediticia simultánea las cámaras de compensación no darían lugar al reflujo, esto solo sería cierto si todos los bancos emitieran la misma cantidad en términos relativos de medios fiduciarios, porque, en contraposición, los bancos cuyos pasivos han excedido su demanda en el mercado se verían abocados al proceso de las cámaras de compensación.

El efecto sobre el precio de los bienes de consumo

Supongamos, por un momento, que se puede producir una expansión de medios fiduciarios simultánea sin ningún proceso como los descritos anteriormente. El primer escenario que hemos de plantearnos es lo que ocurriría en la estructura productiva si los nuevos medios fiduciarios fueran invertidos en la última etapa, a saber, la de los bienes de consumo. En este caso, tendría lugar una expansión en el valor nominal de los bienes de consumo, siempre y cuando la emisión agregada de medios fiduciarios se aleje del equilibrio monetario. Expresado mediante el clásico triángulo hayekiano.

No obstante, asumir que esto sucedería tras una expansión crediticia simultánea ignora el papel de la demanda de los agentes económicos para atesorar estos activos financieros (Selgin, 2024). Y, aunque bien es cierto que un banco siempre puede reducir el tipo de interés de sus activos al llevar un cabo un swap de IOUs para que sus acreedores acepten sus pasivos, no es tan evidente que el público los aceptará sin una tasa de descuento sobre los mismos.

De nuevo la convertibilidad

Dicho de otra manera, si la confianza que se tiene sobre los pasivos a la vista que emiten los bancos no se mantiene, lo que ocurrirá será que el poder adquisitivo de estos decrecerá, limitando la capacidad de financiación del banco mediante la emisión de medios fiduciarios. Además, tampoco hemos de olvidar el papel que juega la convertibilidad como reserva de valor de última instancia.

Y es que, tras esta pérdida de confianza, los agentes económicos recurrirán al dinero en sentido estricto al que se convierte el pasivo a la vista. Esto es lo que sucede, en parte, con la demanda internacional de las monedas fiat actuales, ya que, tras periodos de depreciación monetaria, la demanda internacional de la moneda –por ejemplo, el dólar– se reduce, y, en consecuencia, la capacidad del Estado de emitir sus pasivos, tal y como ocurre con la expansión crediticia simultánea.

El efecto sobre la estructura de bienes de capital

Resulta un tanto más difícil, empero, vislumbrar lo que podría ocurrir si los agentes invirtieran los nuevos pasivos a la vista en proyectos de inversión alejados de la etapa final de consumo. La teoría austriaca del ciclo económico más ortodoxa –propuesta inicialmente por Mises y Hayek– sugiere que toda expansión crediticia conduce necesariamente al ciclo económico, porque se distorsiona el tipo de interés natural y se alarga artificialmente la estructura productiva (Mises, 2012).

Obsérvese que la concepción implícita del ahorro que contiene el tipo de interés natural es altamente restrictiva, tratando únicamente la acumulación de saldos de tesorería y no la relación entre los bienes presentes en función de los futuros. Si analizamos el proceso de emisión de un sustituto monetario, aquel que intercambia bienes de orden superior o de consumo por un medio fiduciario está concediéndole financiación al emisor y renunciando temporalmente a la disponibilidad sobre esos bienes de consumo. En definitiva, los sustitutos monetarios son ahorro real y genuino siempre y cuando otros agentes económicos mantengan ese sustituto monetario en sus saldos de tesorería.

Descalce de plazos y descoordinación temporal

La cuestión de más enjundia radica en la fuente de la descoordinación que, tal y como describe la teoría austriaca del capital, produce un ciclo económico. En una estructura productiva que se extiende a lo largo del tiempo, siempre hemos de tener en cuenta el plazo de los pasivos con los cuales se sostiene tal actividad, pues de lo contrario nos encontraríamos con una descoordinación temporal que sí que engendra distorsiones en una estructura productiva insostenible en el tiempo (Rallo, 2019).

Por ello, ninguna expansión simultánea de medios fiduciarios generará necesariamente el ciclo económico siempre y cuando se mantenga el equilibrio monetario descrito en el apartado anterior y no se origine el descalce de plazos en el sistema bancario. En consecuencia, es de especial interés señalar que financiar etapas productivas a largo plazo con un ahorro real a corto plazo sí que produce distorsiones sobre la actividad económica, engendrando el ciclo económico.

Una equivocada teoría del valor de los medios fiduciarios

En conclusión, esta crítica a la banca con reserva fraccionaria adolece de una suposición de raíces objetivistas, a saber, que los medios fiduciarios son necesariamente sustitutos monetarios perfectos. Esto no es de extrañar dado que su teoría del valor de los medios fiduciarios es esencialmente la misma que la de un activo real (Rallo, 2019). Es esencial comprender que el valor de todo activo financiero depende los flujos de caja descontados esperados, y estos del deudor. Si se pierde confianza en este, entonces la demanda del medio fiduciario se reducirá y así el precio del medio fiduciario, a no ser que el banco absorba esta cantidad excedentaria de activos financieros para que se mantenga el equilibrio monetario. Y basta con que un banco emita medios fiduciarios en exceso como para que se materialice en el mercado la menor presencia de sus pasivos por una menor demanda de los mismos.

La demanda monetaria depende, en última instancia, de los bienes de consumo que se ofrezcan en el sistema económico intertemporalmente, ya que la demanda monetaria con motivo de transacción conlleva a la renuncia de bienes de consumo de terceros, lo cual también sucede con la demanda con motivo de especulación y precaución, solo que en períodos de tiempo más alargados. Es imposible teóricamente que se emitan de forma simultánea medios fiduciarios que generen desequilibrios monetarios a largo plazo, dado que los procesos descritos con anterioridad posibilitan que su emisión se adapte óptimamente a su demanda.

Bibliografía

Fullarton, J. (2018). On the Regulation of Currencies. Forgotten Books.

Huerta de Soto (2009). The Theory of Dynamic Efficiency. Routledge.

Huerta de Soto (2020). Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos. Unión Editorial.

Mehrling, P. (2012). The inherent hierarchy of money en Social Fairness and Economics. Routledge.

Mises, L.v. (2012). La Teoría del Dinero y el Crédito. Unión Editorial.

Rallo, J.R. (2019). Una Crítica a la Teoría Monetaria de Mises. Unión Editorial.

Selgin, G. A. (2011). La Libertad de Emisión del Dinero Bancario. Ediciones Aosta.

Selgin, G. A. (2024). Banks are Intermediaries of Loanable Funds. Cato Institute.

Ver también

La moneda fiat como problema, y la banca libre como solución. (César Táboas).

La necesidad de un banco central. (Eduardo Blasco).

Críticas infundadas a la banca libre y con un coeficiente del 100 por ciento. (José Carlos Rodríguez).

La diplomacia remunerada

En algo han medrado algunos de los regímenes más brutales de nuestra época. Y todavía lo son, más allá de su natural pretensión de perpetuarse en el poder a costa del atropello de los derechos humanos de los ciudadanos y la persecución constante contra la disidencia. Un éxito obtenido a partir del despliegue de una estrategia de propaganda y de diplomacia en beneficio propio.

Estamos en un contexto de polarización que se experimenta en el mundo occidental de forma generalizada. El camino hacia las elecciones presidenciales en Estados Unidos es un caso paradigmático actual. En ese terreno se debaten, todavía, cuestiones que hace algunos años se habían pensado superadas. Es el caso de la conservación de la democracia o el reconocimiento de su institucionalidad. Este es un principio sine qua non para la convivencia. Así, emergen motivaciones, objetivos comunes y personas que exponen una de las fuerzas naturales de la condición humana: el afán de supervivencia.

El expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó Bolivia unos días atrás. El acto se encuadra en el marco del seminario internacional ‘Nueva arquitectura financiera regional, desafíos para una mejor integración en un mundo de cambios’. El seminario reunió a varios representantes del Grupo de Puebla, en su calidad de portavoces del socialismo del Siglo XXI. Fueron Luis Arce, presidente de Bolivia, Alberto Fernández, expresidente de Argentina o Delcy Rodríguez, ideóloga y mano derecha de Nicolás Maduro.

La diplomacia remunerada

En una de las varias entrevistas que sostuvo el expresidente español, manifestó su interés en mediar en la construcción de una alternativa viable para la unidad del Movimiento al Socialismo – MAS (partido de Evo y Luis Arce, ahora divididos). Sería una muestra de inevitable consenso entre ambos bandos, hoy en confrontación directa.

No es la primera vez que en tiempos de crisis asoma la oscura sombra del Grupo de Puebla o de portavoces como Rodríguez Zapatero para influir en el desenlace visible de un proyecto que se cae a pedazos y tratar de evitarlo. Hablamos de la separación del MAS y su inestabilidad interna. Puede convertirse en uno de los motivos de su posible derrota electoral en 2025.

La ‘diplomacia remunerada’ ha sido parte de un plan perfectamente diseñado y eficiente para el despliegue de la estrategia propagandística de los regímenes socialistas actuales. Lo vislumbró el mundo el siglo pasado cuando el régimen comunista ruso hacía uso de todo un aparato de inteligencia para generar un contra-discurso que seduzca a una parte del mundo occidental democrático hacia ese drama siniestro que fue el estalinismo. No obstante, ya se había diseñado parte de este apartado y estrategia antes de morir Lenin.

Rodríguez Zapatero obvia los atropellos a los Derechos Humanos

Estos representantes que forman parte de la diplomacia oportunista entran en franca contradicción cuando de análisis de la realidad se trata. Son conscientes, eso sí, de que la ‘revolución’ (llámese bolivariana, socialista, progresista) requiere algo más que ganarse a las masas. Esta revolución necesita de periodistas, clase media, artistas, etc. En síntesis: creadores de opinión. El expresidente español habló de los desafíos de Bolivia. De su economía, de su política y de su sociedad, omitiendo mención alguna de los más de 200 presos políticos y los más de 2000 exiliados como consecuencia de la persecución política impulsada por Evo primero y Arce después.

Tampoco hizo ninguna referencia al arresto ilegal del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho. Ni habló sobre la serie de irregularidades denunciadas a la comunidad internacional de los procesos judiciales contra la expresidenta de Bolivia, Jeanine Áñez. Áñez cumple tres años de ilegal reclusión tras una sentencia a diez años de privación de libertad por el régimen del MAS.

Una forma envilecida de reciclaje

En otro sentido, habla de consenso e integración regional; de democracia y de diálogo. Mientras, en España se dedica a defenestrar y acusar a los partidos de oposición desde el estrado del Partido Socialista, hoy empapado de casos de corrupción en las más altas esferas del poder ejecutivo.

Rodríguez Zapatero hoy no ocupa ningún cargo de relevancia en su país, ni institucional ni orgánico. Pero ha decidido ser el portavoz de las dictaduras latinoamericanas y uno de los principales cabecillas de la banda del Grupo de Puebla. En el fondo no defiende una ideología ni una idea política. Ni siquiera una amistad o cierta empatía política que pudiese existir. Se trata, sencillamente, de una forma envilecida de reciclaje a la que optan quienes no tienen otra forma de mantener cierta vigencia y subsistencia.

En el caos se puede crear y defender una mentira, pero la consecuencia más cara siempre será creérsela. En el caso del expresidente, esto último es posible que no ocurra. Vivir de la mentira no es lo mismo que perseguir un ideal, por más infame que este resulte.

Ver también

El agotamiento de la nueva ola populista. (Mateo Rosales).

La diplomacia de la vergüenza. (Mateo Rosales).

No bloquean Telegram, pero el peligro de la propiedad intelecutal sigue vivo

Un juez de la Audiencia Nacional ordenó que se bloquease de forma cautelar en el estado español la aplicación de mensajería instantánea Telegram porque se distribuyen contenidos con propiedad intelectual. Luego rectificó, pero el peligro sigue existiendo. La idea de propiedad intelectual es un mito que permite a los legisladores un poder casi infinito ya que, al legislar sobre un concepto tan vago y abstracto, permite aplicar control sobre cualquier aspecto de la vida de los individuos.

Además, es tan sencillo saltarse un bloqueo como el de Telegram, que esta sentencia era inaplicable. Por lo tanto, no sólo nos encontramos ante una sentencia que afectaba a 8,5 millones de usuarios, independientemente del uso que le den a esta aplicación, sino que supone una pérdida de confianza a las leyes españolas.

Debate en la UFM

El pasado 2 de marzo participé en un debate en la Universidad Francisco Marroquín sobre la propiedad intelectual, defendiendo una postura contraria a la legislación de eso que llaman la “propiedad intelectual”.

Acabé mi exposición de motivos con cinco puntos, que me servirán como guía para analizar la amenaza de secuestro a Telegram:

  • Al legislar un mito, se le está dando la potestad al legislador para que legisle sobre cualquier cosa.
  • Al legislar para fomentar la innovación, se le está dando la potestad al legislador para que legisle sobre la economía.
  • Al legislar un mito, se le está dando la potestad al poder legislativo para que determine partidas presupuestarias para financiar el mito.
  • Al legislar un mito, que acarrea otros mitos, se le está dando la potestad al poder legislativo para que legisle, y determine partidas presupuestarias, sobre otros mitos derivados.
  • Y, porque, al legislar sobre lo ilegislable, se crean leyes innecesarias y, como dijo el Padre Juan de Mariana:

Las leyes son muchas en demasía, y como no todas se pueden guardar, ni aún saber, a todas se pierde el respeto”.

La propiedad intelectual como mito

En otro artículo analizaré más detenidamente los problemas que supone la propiedad intelectual. Ahora me centraré en el caso de Telegram y simplemente dejaré aquí unas pinceladas sobre por qué no puede existir eso de la propiedad intelectual. El intelecto, o las ideas, no pueden tener propiedad, porque no puede haber escasez de ideas. El hecho de que A tenga una idea y se la transmita a B, no convierte a A en menos poseedor de la idea, sino que esa idea ahora la tienen A y B. Además, el hecho de que A replique la idea de B, le puede beneficiar en dos motivos:

  1. Una idea nunca está sola. Si A, aporta una idea a B, pasa a ser parte del acervo de B, que la conjuga con el resto de sus ideas y, cuando B se la devuelve a A, no le devuelve exactamente la misma idea, sino interpretada y conjugada con otras de las ideas de B. Si A la incorpora a su acervo es porque la modificación de B es, subjetivamente, valiosa para A. Por lo tanto, A, o no pierde, o gana aportando ideas a B.
  1. Si A toma una idea de B, y la replica, le está homenajeando. Si no le cita, no pierde nada, pero si le cita, está influyendo en aquellas personas a las que envía su interpretación de esa idea y hace que, subjetivamente, para aquellas personas que puedan estar de acuerdo con la idea original o con la interpretación, el acervo de A adquiera mayor valor. De nuevo, o no pierde, o gana.

Ni mucho menos mortis causa

Además, como defendía Roberto Santos cuando batallábamos contra las patentes de software: no puede considerarse propiedad a algo que no puede transmitirse ni inter vivos, en iguales condiciones que “lo” original ni, mucho menos, mortis causa.

Las ideas no son equivalentes ni intercambiables. Un saco de trigo lo podemos intercambiar por otro saco de trigo. Una furgoneta y una motocicleta, no son el mismo bien, pero en determinadas circunstancias pueden ser intercambiables. Sin embargo, la idea de que “la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa” no es intercambiable por la idea de que “un soneto es una composición poética de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos”.

Las propiedades son bienes escasos y rivales, que pueden ser poseídos, transferidos y excluidos por sus dueños. Las ideas son bienes abundantes y no rivales, que pueden ser compartidos, difundidos y mejorados por muchas personas sin que nadie las pierda. Por lo tanto, “propiedad intelectual” es una contradicción en los términos. Sin embargo, diversos códigos legales lo recogen. Veamos por qué.

El estado como creador de monopolios

La propiedad intelectual es una restricción al mercado y a la competencia al otorgar derechos exclusivos sobre las obras, se impide que otras personas desarrollen productos o servicios similares o derivados. Esto limita la innovación y la creatividad, y perjudica a los consumidores, que tienen menos opciones y precios más altos. Además, la propiedad intelectual crea monopolios artificiales, que distorsionan el sistema de precios.

Lo vimos muy claramente cuando se impuso el canon digital, una sanción a todo el que compre un producto que se pueda usar para copiar obras, independientemente del uso que se le de a este producto.  O, como en el caso de Telegram, de las herramientas usadas para distribuir información. Con Telegram secuestrado, no se podrá distribuir material protegido, pero tampoco los enlaces a las páginas o canales de Youtube de los creadores, por lo que se sanciona tanto al potencial receptor de esas obras como a los autores, especialmente, a los autores independientes.

Patentes sobre los medicamentos

Veamos el caso de las patentes sobre medicamentos, donde se conjugan dos mitos, la propiedad intelectual y la salud pública:

  1. Las restricciones a la investigación y desarrollo de nuevos fármacos dificultan la producción de nuevos medicamentos o el abaratamiento de los ya conocidos.
  1. Las restricciones y la burocracia eliminan del mercado a todos aquellos investigadores independientes o empresas pequeñas que no pueden asumir los costes legales, administrativos y burocráticos para poder competir en un mercado regulado.
  1. Estas restricciones condenan a la muerte o a enfermedades a seres humanos, lo cual es grave, pero, sobre todo, a los más pobres, lo cual lo convierte en mucho más grave, porque no condena sólo al enfermo, sino también a su entorno.

Por lo tanto, las leyes de propiedad intelectual desincentivan la producción, al generar el temor a la

incertidumbre, lo que lleva a actuar como si realmente hubiera escasez de ideas. ¿Qué motivación puede llevar a un boticario a investigar si sabe que cuando intente ayudar al prójimo poniendo sus descubrimientos en el mercado, le van a denunciar por violar patentes? ¿Qué motivación va a tener alguien en ayudar al prójimo si va a tener que invertir un dineral en abogados y burocracia?

La propiedad intelectual, una censura cobarde

Los gobiernos y sus entidades satélite, como la SGAE, aparte de la censura, que puede ser contraproducente para los censores por estar socialmente mal vista, pueden invertir grandes cantidades de recursos y usar la fuerza para condicionar la creación y distribución de obras.

Nadie crea ex nihilo, sino que toda idea o toda creación surge de alguna previa, bien sea evolucionando algo anterior o pensando contra algo anterior.

Tampoco las cadenas de televisión denunciantes, que se nutren de contenidos de terceros, con programas o secciones en programas sobre contenidos de redes sociales. Pero tienen un condicionante grave, y es que cobran subvenciones públicas. Y lo que es peor, lo que cobran del estado es una cantidad ridícula. Por ejemplo, Atresmedia generó unos ingresos de 971,4 millones de euros, según información ofrecida por la propia cadena, de los cuales, sólo 12,51 millones fueron del gobierno (un 1,29%).

Con la denuncia de Atresmedia, MediaSet y Movistar Plus por presunto uso no autorizado de contenido audiovisual sometido a derechos de autor, la amenaza del bloqueo a Telegram conlleva un peligro mayor que no poder usar esta aplicación, que es el monopolio de la información por parte del gobierno.

Control al mercado de la información

Cervantes no lloriqueó a los tribunales cuando Avellaneda publicó su Quijote. Su respuesta fue publicar la Segunda parte del ingenioso caballero don Quixote de la Mancha. Ofrecer un mejor producto al mercado y que, además cerrase la posibilidad de que Avellaneda, o cualquier otro, pudiera escribir una continuación.

Quizá podrían otros autores escribir obras derivadas, como hicieron Camón Aznar o Pedro Centeno. Incluso Tarantino copia ideas de Don Quijote, especialmente, en Django desencadenado. Pero ya se encargó Cervantes con el final de su segunda parte que el lector siempre sepa que es una obra derivada.

Es decir, en ausencia de proteccionismo estatal, es el mercado el que se regula solo, creando los mecanismos no sólo para la libre distribución de las ideas, sino que los autores son los que se preocupan de protegerse a si mismos.

La pérdida de respeto a las leyes

Las leyes de propiedad intelectual no son naturales ni universales, sino que son cambiantes en el tiempo y en el espacio, por lo que favorecen a los intereses de ciertos grupos, normalmente, los más cercanos al gobierno de ese territorio en ese momento.

La propiedad intelectual ha llevado al aumento de litigios, en los que las disputas legales se centran más en proteger derechos que en fomentar la creatividad y la innovación. De nuevo, estos litigios a quien más favorecen son a aquellos que pueden permitirse el lujo de litigar. En el caso de un autor que hace, por ejemplo, un fanfilm basado en algún personaje con derechos de autor, si entra en juicios contra la productora, se va a encontrar en una asimetría en la cantidad de recursos que puede disponer para esos litigios. Lo cual desincentiva a la hora de producir obras.

La misma asimetría que se encuentra un youtuber que usa un contenido de Atresmedia frente a Atresmedia cuando usa contenidos de youtubers. ¿Acaso tiene en los tribunales las mismas posibilidades de ganar un generador de contenidos independiente que una empresa que mueve casi mil millones de euros al año?

En el caso de la orden judicial para el bloqueo de Telegram, tenemos una derivada más siniestra todavía. Y es que es imposible hacer cumplir ese bloqueo. Para poder controlar el acceso a una herramienta como Telegram, el juez que dictaminó el secuestro tuvo que pedir a los proveedores de internet que bloqueasen el acceso a Telegram.

Sortear el bloqueo a Telegram

Al no haber sido efectiva dicha sentencia, nunca podremos saber si con soluciones sencillas como cambiar los servidores DNS, usar un servidor proxy o con un DNS inteligente (DNS+proxy), podría haber valido para saltar la restricción estatal, pero lo que ningún juez español puede controlar son otras situaciones, como:

Uso de VPNs por parte de los usuarios: una VPN o Red Privada Virtual es como un túnel seguro en Internet. Imaginemos Internet como una carretera pública por donde circulan todos los datos. Una VPN crea un camino privado dentro de esa carretera grande, donde los datos pueden viajar protegidos y ocultos, evitando que otros los vean o accedan a ellos.

Cuando usamos una VPN, la conexión a internet se redirige a través de un servidor especial de la VPN. Esto hace que parezca que el usuario está accediendo a internet desde una ubicación diferente, lo cual inutiliza el bloqueo de los proveedores de acceso a Internet.

Red Tor: Aunque más lenta, la red Tor ofrece una alta privacidad y puede ayudar a evitar bloqueos de ISP.

Túneles SSH: establecer un túnel cifrado entre el equipo del usuario y un servidor remoto SSH fuera de la restricción judicial.

Otras herramientas, como Discord.

Antes fueron leyes que reyes

Imponer una restricción que no se podía hacer cumplir, lo que conlleva es un debilitamiento de la percepción subjetiva de las normas. El hecho de que haya tenido que rectificar conlleva un mayor debilitamiento de esa percepción subjetiva de las normas. Esto tiene una parte buena, que es el debilitamiento de la tiranía. Vuelvo a Mariana: 

El poder de los príncipes es débil cuando dejan de respetarlo sus vasallos.

Juan de Mariana

Pero otra parte mala, que es la normalización del incumplimiento de las normas. Aunque actualmente en España vivamos en un sistema con un enorme poder por parte del gobierno, no todas las leyes tienen origen tiránico. Como decía el fuero de Sobrarbe:

Antes fueron leyes que reyes.

El problema de que a todas se les pierda el respeto es que en ese “todas” están también las que garantizan una convivencia pacífica, la propiedad, la integridad y la vida.

Ver también

La propiedad intelectual como ‘derecho social’. (Albert Esplugas).

Ideas inapropiables. (Albert Esplugas).

Cuatro siglos de propiedad intelectual. (Antonio José Chinchetru).