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La economía a través del tiempo (II): individuo y colectivo, comunidad y sociedad

Puede que a algunos les parezca innecesario tener que detenerse en lo que voy a tratar de desarrollar. Sin embargo, he visto que en numerosas ocasiones – no tanto desde el ámbito académico, pero sí desde el informal – se suele caer en un análisis político e histórico que, a mi juicio, peca de reduccionista por emplear una dicotomía que no es realista. Estoy hablando de la popular disyuntiva de “individuo contra colectivo”.

De forma que se podría realizar una división entre autores “colectivistas” y autores “liberales” o “individualistas” que nos serviría para saber quiénes son los “buenos” y quiénes los “malos”. Evidentemente, estoy exagerando un poco para tratar de hacer ver al lector con claridad lo que estoy tratando de analizar. No obstante, estoy seguro de que numerosas personas sabrán detectar sin atisbo de duda y con bastante precisión el tipo de argumentario al que estoy haciendo referencia.

Ni reduccionismos ni anacronismos

Para generar debate y contraste he decidido traer otra disyuntiva que, a mi parecer, es más realista y nos ayuda mejor a entender los cambios y contextos históricos y las propuestas de los diferentes autores. Es decir, lo que estoy tratando de evitar es el obvio reduccionismo – y anacronismo– de decir que Platón en “La República” está siendo socialista. Desde luego, también quiero evitar la exaltación de personajes como Protágoras por interpretar que su concepto de “hombre-medida” es más individualista y, por tanto, está más acertado.

Voy a poner un ejemplo para que se pueda ver bien, pero no con autores sino con varios tipos de agrupaciones humanas. En una dicotomía que pretende contraponer al individuo y al colectivo, una familia en la que hay ciertas cosas comunes es susceptible de interpretarse como una idea colectivista. Voy más allá. Una comunidad de monjes en la cual hay determinados bienes que son de uso común puede entenderse como una “sociedad colectivista”. Está claro: en estos casos tanto determinadas propiedades como libertades se ceden en favor de un grupo de personas. Esto es lo que ha llevado a muchos a pensar que los cristianos primitivos –especialmente en la era apostólica – eran una especie de protosocialistas – algo que desmontamos en la conferencia “Cristianismo primitivo y riqueza” organizada por el Instituto Juan de Mariana –.

Desmond Morris y Ferdinand Tönnies

Para poder evitar caer en esos errores, como he dicho, me ha parecido que podría estar interesante traer a colación a dos autores que dicen una cosa muy parecida pero desde campos completamente diferentes. Estoy hablando de Desmond Morris en su obra “El zoo humano” y de Ferdinand Tönnies en “Comunidad y Sociedad”. El lector avispado podrá intuir en este punto cuál va a ser la propuesta que voy a plantear y de qué manera nos servirá para evitar llamar “socialista” a cosas que en realidad no lo son.

Para Morris (1970) –un zoólogo que se puso a estudiar al Ser Humano siguiendo los mismos criterios que mantenía con los animales– una supertribu es una población en la cual las personas que conviven ya no conocen personalmente a cada miembro de la comunidad, lo que se consiguió mediante un proceso que comenzó con tribus, grupos personales, y desembocó en grandes grupos impersonales (p.8). Sin embargo, bajo la supertribu se mantendrían formas tribales que él llega a relacionar con equipos de fútbol o determinadas asociaciones, aunque la más intuitiva para nosotros puede llegar a ser la familia.

La etología como antropología

Dado que el autor interpreta que la configuración supertribal provoca comportamientos anómalos – entre otras cosas por la falta de empatía que surge ante el constante bombardeo de imágenes de personas que están por la calle y un contacto despersonalizado con ellas– sostiene que la legislación viene a corregir estas distorsiones. “De este modo, podemos considerar la ley como un instrumento equilibrador, tendente a contrarrestar las distorsiones de la existencia supertribal y que ayuda a mantener, en condiciones antinaturales, las formas de conducta social que son naturales a la especie humana” (pp.10-11).

De forma que la ley tendría, bajo estos supuestos, más fuerza sobre la población en aquellos sitios en los que la supertribu es más impersonal. Es decir, para Morris hay una causalidad entre la masificación y el intervencionismo.

Comunidad y sociedad

Dos conceptos parecidos a tribu y supertribu maneja Tönnies (1947) cuando habla de comunidad y sociedad:

La relación misma, y también la unión, se concibe, bien como vida real y orgánica —y entonces es la esencia (Wesen) de la comunidad—, bien como formación ideal y mecánica —y entonces es el concepto (Begriff) de sociedad (p.19).

Ferdinand Tönnes

En este texto es especialmente relevante el concepto “vida real” como forma de definir a la comunidad. La vida real vendría a ser lo que asimilamos, lo que percibimos, lo que conocemos. En la comunidad es donde nace la persona y mediante ella se define. En línea con lo que una vez escuché en boca del prof. Bastos: “Para la comunidad somos personas, nos conocen, saben nuestros defectos y virtudes… Para el Estado somos un número en el DNI”. En este caso, para Tönnies, eso que Bastos llamó Estado sería algo muy parecido a la “sociedad”.

Lo antiguo y lo nuevo

Pero como estamos hablando de historia, para saber la importancia que esto tiene y la razón que me ha llevado a dedicar este texto a ello, vamos a ver más diferencias que comunidad y sociedad tienen para Tönnies (1947):

Comunidad es lo antiguo y sociedad lo nuevo, como cosa y nombre (…) comunidad es la vida en común duradera y auténtica; sociedad es sólo una vida en común pasajera y aparente. Con ello coincide el que la comunidad misma deba ser entendida a modo de organismo vivo, y la sociedad como agregado y artefacto mecánico (p. 21).

Ferdinand Tönnes

El hombre en comunidad y en sociedad

Y es que teniendo esto claro, podemos entender que cuando nos referimos a eso que antes llamamos “colectivismo” estamos pensando en ese “agregado y artefacto mecánico”, esa masa bajo la que se diluye la individualidad y que a su vez destruye nuestros lazos –nuestra comunidad o tribu– dejándonos solos. Y cuando recuperamos aquel “individualismo” nos damos cuenta de que puede llegar a entenderse de dos maneras. Por un lado, un individualismo definido dentro de su contexto íntimo y cercano – que correspondería a un individualismo comunitario– y, por otro lado, un individualismo solipsista en el que ese contexto ha sido absorbido por la masa – que correspondería a un individualismo social–.

Ahora, después de lo visto, podemos llegar a aplicar estas ideas a nuestro análisis de forma que cuando lleguemos a grupos – o a sus defensores– que impliquen algún grado de vida comunitaria – especialmente propiedad comunal– podamos no caer en reduccionismos tales como asumir que esas ideas son “colectivistas”. La familia – o una comunidad de monjes– se diferencian del socialismo enormemente, pues este trata de darle a la sociedad características propias de la comunidad – o a la supertribu características tribales– y la familia mantiene su forma dando sentido a la existencia de la persona.

BIBLIOGRAFÍA

Morris, D. (1970). El zoo humano (2.a ed.). PLAZA & JANES

Tönnies, F. (1947). Comunidad y sociedad. Losada. (Original work published 1960)

Serie La economía a través del tiempo

(I) El estudio de la historia del pensamiento

(II) Individuo y colectivo, comunidad y sociedad

Cómo los confinamientos, y no el covid, marcaron a una generación

  • Los confinamientos y las restricciones han aumentado la pobreza, las carencias educativas y de desarrollo de los niños de todo el mundo.
  • Suecia, que mantuvo la normalidad, no aprecia ningún deterioro en la salud y desarrollo de sus niños.
  • Los niños nunca han sido un grupo vulnerable al covid, ni siquiera los niños inmunocomprometidos.

En la hora en que propios expertos de la OMS reconocen que las vacunas covid para niños y adolescentes no aportan beneficio reseñable (sí, como hemos leído, y todo esto más de 2 años después de promover lo contrario) por el simple hecho de su muy bajo riesgo (un estudio de enero de 2022 concluía que incluso en niños inmunocomprometidos el riesgo del covid seguía siendo bajo o muy bajo), es momento también de empezar a pedir cuentas por precisamente todo el impacto no del covid sino de la respuesta al mismo sobre la salud de niños y adolescentes.

El ejemplo de Suecia

En comparación con toda la inmensa mayoría de países embarcados en una tan extrema como experimental respuesta a una pandemia, en Suecia (el país donde jamás un niño llevó una máscara, jamás fueron confinados y jamás faltaron a sus clases), los estudios concluyen que los niños NO tuvieron ninguna falta de desarrollo y éste se produjo con plena normalidad. Repitamos: el país occidental sin mascarillas ni confinamientos vio a sus niños y adolescentes desarrollarse con plena normalidad. Tampoco se observó en la infancia sueca ningún aumento de la brecha educativa por rentas o clase social como en los demás países occidentales analizados. Y mientras casi todo el resto de Occidente veía cómo sus niños reducían en promedio un 20% su actividad física, en Suecia los niños no redujeron ésta lo más mínimo.

En Suecia es inconstitucional cerrar las escuelas. Anna Ekstrom, ministra de educación sueca explicó su decisión de no cerrar escuelas en 2020 no sólo por un derecho constitucional sino por el papel fundamental que juega la escuela en la vida de los niños. En toda Escandinavia se hizo un esfuerzo por interferir lo mínimo posible en la vida de los niños. Aunque Dinamarca decidió en marzo de 2020 cerrar las escuelas, en abril ya estaban reabriéndose con normalidad. Suecia, por cierto, no sólo nunca hizo enmascarar a ningún niño sino que tampoco recomendó nunca las vacunas covid para menores de 12 años (y para primavera de 2022 ya las desaconsejaba para menores de 18). En junio de 2022, el director del Instituto Nacional de Salud de Dinamarca afirmó “haber sido un error” haber recomendado las vacunas a los menores de edad.

Niños enmascarados

Aunque ya sabemos que las máscaras no sirven ni han servido contra virus, todos los estudios consistentes han mostrado que enmascarar a los niños no ha prevenido nada, ni estudios de España, de Finlandia o de Estados Unidos. Niños que se acabarán preguntando en un futuro por qué les hicieron taparse la boca durante 2 años o más para un virus que apenas les afectaba. Porque lo cierto es que los niños suecos tuvieron menos mortalidad que, por ejemplo, los confinados y enmascarados hasta la saciedad niños británicos.

Recordemos, igualmente, para mostrar comparativamente la pura experimentación (que consiguió China, que hiciéramos a su imagen y semejanza) en que se basó la respuesta al covid, que en 2017-18 Estados Unidos sufrió una de las más severas epidemias de gripe común de los últimos tiempos. Más de 80.000 estadounidenses fallecieron de gripe, entre ellos 180 niños. Y nunca se planteó ningún confinamiento, ningún cierre de escuelas, ningún enmascaramiento, ningún testeo masivo de la población.

Confinamientos y esperanza de vida

En países como EEUU por ejemplo se puede fácilmente comprobar cómo al menos un tercio de la pérdida de esperanza de vida en 2020 se debió a los confinamientos (que tampoco salvaron vidas). Y eso asumiendo que las muertes covid fueron correctamente contabilizadas, cuando la realidad es que muchos expertos apuntan a lo contrario, que hubo y hay una sobreestimación.

Ahora veamos la anormalidad en todos los países con imposiciones y restricciones a través de las consecuencias de éstas que la propia prensa reconocía.

Efecto sobre los niños

  • Daily Telegraph. El devastador efecto de los confinamientos en los niños británicos.

Comenta cómo muchos niños llegan a primaria sin saber pronunciar su propio nombre. En sólo un año entre 2019 y 2020, los problemas de adaptación al nivel escolar en Reino Unido aumentaron del 35% al 46%.

  • USA Today. Problemas de desarrollo cognitivos en bebés.

La denominada ‘generación covid’ tiene retrasos de desarrollo fuera de lo normal. Los niños de esta generación empiezan a hablar, caminar e interactuar más tarde. Sufren de mayor ansiedad y tendencia a la agresividad.

  • 20 Minutos. Se constata una pérdida del 35% de todo el aprendizaje de un año escolar.

La revista científica Nature Human Behaviour analizó datos de 42 estudios en 15 países, hallándose por ejemplo pérdida apreciable de capacidades que ya habían sido adquiridas y un aumento de la brecha educativa entre las clases altas y las bajas.

  • The Spectator. Datos sobre el impacto de los confinamientos en los niños.

Todos los parámetros de desarrollo infantil analizados en el estudio Early Chilhood Inequalities sufren un deterioro apreciable entre 2019 y 2021

  • NBC. Emplear más tiempo con hijos y nietos y sus gérmenes mejora nuestra respuesta al covid

Inmunidad cruzada

En diciembre de 2022, tras más de 2 años con restricciones, medios mainstream como la NBC nos vienen a decir gracias a dos estudios, justamente lo contrario de lo hasta entonces recomendado. El primer estudio en cuestión de verano de 2022 hablaba de una inmunidad cruzada de la que nos beneficiaríamos al interactuar con los niños. En concreto, el estudio halló una diferencia significativa de riesgo de hospitalización entre familias sin niños y familias con niños. Recordemos que en 2020, las autoridades difundieron el miedo anticientífico a los niños, que en lugar de supercontagiadores ahora se saben inmunizadores.

  • Journal of Medical Ethics del British Medical Journal. No son éticos los mandatos de vacunas en centros escolares y universidades cuando el riesgo para estos grupos de los refuerzos de vacunas covid parece superior al beneficio

Pasaporte sanitario

La revista de ética médica del British Medical Journal exponen la dudosa ética médica de exigir pasaporte sanitario covid y vacunas en centros escolares y universitarios, como sucedió y aún sucede en algunos casos en Estados Unidos, por ejemplo.

  • Time. Las restricciones mundiales por el covid agravaron el trabajo infantil.

El reportaje trata el caso de Bangladesh, un país con un cierre de escuelas draconiano por lo prolongado desde 2020. Save the Children reporta la misma experiencia junto con el aumento al maltrato infantil.

  • BBC. 228.000 niños fallecieron en el sudeste asiático por las restricciones covid

El artículo de basa en cifras de la ONU. Por ejemplo, comenta cómo las restricciones, confinamientos, faltas de tratamiento adecuado por esas restricciones y el olvido de otras enfermedades han hecho aumentar en estos países los casos de tuberculosis, malaria o tifus.

  • RTVE. Las mascarillas impiden a los niños identificar emociones.

Abusos y pobreza

Lo más truculento de este reportaje de la cadena pública es que busca psicólogos que intenten minimizar los daños, asegurando que ‘ya recuperarán’ lo perdido en años posteriores. Según lo cual, todo deterioro al aprendizaje puede ser justificable y fácilmente solventable, como si nunca marcara a un niño estar dos años de su pleno desarrollo con importantes carencias.

  • BBC. Una pandemia de abusos infantiles

En este caso se centra en Filipinas a partir de los datos de Unicef y Save the Children donde “más de dos años de confinamientos y cierres de escuelas dejó vulnerables a los niños en casa con padres con necesidad de obtener dinero”.

  • UNICEF. 150 millones más de niños viven en la pobreza desde la respuesta al covid

Esto ha supuesto un aumento de al menos el 15% de niños en la pobreza. Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF reconocía la responsabilidad de los confinamientos.

Ahora la cuestión es, ¿realmente estamos dispuestos a olvidar todo esto? Y tan o más importante, ¿alguien alguna vez pagará por todo el daño tan innecesariamente hecho a los niños?

El lenguaje económico (XXVI): Publicidad (II)

En el artículo anterior defendimos la actividad publicitaria frente a ciertas acusaciones infundadas; no obstante, la publicidad también puede inducir a confusión o ser directamente falaz y manipuladora. Esto es frecuente cuando se pretende erosionar la imagen de competidores comerciales.

Tu boca no está de oferta

Este confuso eslogan es un tipo de metonimia donde se sustituye el objeto —el tratamiento dental— por el lugar donde se realiza —la boca. Ha sido utilizado por algunos colegios de dentistas para alertar a la población de posibles abusos: publicidad «engañosa», precios «excesivamente» bajos, uso de materiales de «mala» calidad, prácticas «erróneas», intrusismo, etc. Ciertos argumentos aquí esgrimidos deben ser analizados críticamente.

Primero: en general los consumidores tienen dificultades para valorar la calidad de ciertos servicios. Pero no por ello son engañados fácilmente: consideran la fama del dentista y/o la reputación de la marca (clínicas), los procesos (atención al paciente, tiempos de espera en la consulta), evidencia física (instalaciones, higiene), etc.

Precio y calidad

Segundo: es arbitrario afirmar que un precio sea «excesivamente» bajo. Por un lado, los consumidores —ceteris paribus— prefieren pagar lo menos posible; por otro lado, se ven constreñidos por su capacidad adquisitiva. Además, el precio no es el único factor determinante en la compra: la proximidad de la clínica al domicilio o la financiación también son considerados.

Tercero: «menor» calidad no es sinónimo de «peor» calidad. En el mercado todas las calidades son bienvenidas, lo que permite el ajuste a los diferentes presupuestos de cada cual. No entendemos por qué motivo los servicios dentales deben ser ajenos a esta realidad económica. Por ejemplo, un servicio realizado por un odontólogo novel en instalaciones modestas y con materiales de menor calidad deberá ofertarse necesariamente a precios bajos. Los servicios dentales low cost benefician principalmente a los clientes con menor capacidad adquisitiva, que antes no tenían acceso al servicio.

En definitiva, las clínicas dentales, como cualquier negocio, pueden y deben utilizar todas las estrategias y recursos de marketing a su alcance con sólo dos condiciones: a) Comunicarse verazmente con sus clientes para que tomen decisiones informadas, y b) Cumplir los contratos.

La sanidad no se vende

Este eslogan, usado por colectivistas y otros adoradores del Estado, ataca injustamente el libre mercado de productos y servicios sanitarios. La metonimia, en este caso, sustituye lo particular —un específico bien— por un concepto general —la sanidad. Ya sabemos que nadie consume sanidad en general, ni medicamentos en general, ni va al médico en general.

Referirse a clases de bienes conduce a confusión porque «en el mundo externo no hay clases» (Mises, 2011: 148). Todas las acciones humanas son referidas a cantidades discretas de bienes específicos, según la ley de la utilidad marginal.

La valoración de los bienes no tiene nada que ver con el orden en que cabe clasificar a las distintas categorías de necesidades, sino con el orden de las necesidades concretas.

(Böhm-Bawerk, 1998: 252)

Defender al pequeño comercio y al consumo local

Existe una multitud de campañas publicitarias, con sus respectivos eslóganes, en «defensa» del pequeño comercio y del consumo local. Según sus promotores —políticos y asociaciones de comerciantes— consumir bienes producidos en zonas próximas o vendidos en comercios de proximidad es beneficioso para la economía local. Los ecologistas, por su parte, afirman que este consumo beneficia al medio ambiente porque se reducen las emisiones de CO2 producidas por el transporte de mercancías.

En primer lugar, podríamos preguntarnos: ¿defenderse de quién? Ya hemos visto que la retórica bélica es falaz en economía. El pequeño comercio no necesita defensores porque nadie lo ataca. Únicamente los consumidores provocan la reducción de unos negocios y la expansión de otros; en el primer caso, los empresarios ineficaces son reemplazados por otros mejores. El mejor ejemplo es la proliferación de pequeños negocios — bares, restaurantes, tiendas de alimentación, bazares, peluquerías— regentados por empresarios chinos.

Transferencia coactiva de dinero

En segundo lugar, cualquier campaña gubernamental destinada a fomentar el consumo local no es gratis y supone una transferencia coactiva de dinero desde los contribuyentes hacia comerciantes y empresas de marketing específicos. Debe ser el empresario, grande o pequeño, quien soporte exclusivamente los costes de cualquier campaña publicitaria.

Los promotores del consumo local no pueden alcanzar su objetivo —mejorar la economía de la región— persuadiendo a los consumidores para que adquieran productos más caros o de peor calidad. Este consumo sacrificial, lejos de dar fruto, empobrecerá a los consumidores de la región, sostendrá artificialmente a las empresas menos eficientes e interferirá la adecuada asignación del capital. Como nos recordaba Mises (2011: 1019): «La aplicación de teoremas económicos falsos se traduce en consecuencias indeseadas».

Bibliografía

Böhm-Bawerk, E. (1998). Teoría positiva del capital. Madrid: Aosta.

Mises, L. (2011). La acción humana. Madrid: Unión Editorial.

Serie ‘El lenguaje económico’

(XXV) Publicidad (I)

(XXIV) El juego

(XXIII) Los fenómenos naturales

(XXII) El turismo

(XXI) Sobre el consumo local

(XX) Sobre el poder

(XIX) El principio de Peter

(XVIII) Economía doméstica

(XVII) Producción

(XVI) Inflación

(XV) Empleo y desempleo

(XIV) Nacionalismo

(XIII) Política

(XII) Riqueza y pobreza

(XI) El comercio

(X) Capitalismo

(IX) Fiscalidad

(VIII) Sobre lo público

(VII) La falacia de la inversión pública

(VI) La sanidad

(V) La biología

(IV) La física

(III) La retórica bélica

(II) Las matemáticas

John Lennon era en realidad un pésimo modelo a seguir

Lawrence W. Reed. Este artículo fue publicado originalmente en FEE.

Hace sesenta años, la Beatlemanía sacudía el mundo de la música. En The Atlantic, Colin Fleming se refiere a 1963 como “ese año mágico y formativo para la banda”, “el año en que los Beatles encontraron su voz” y “el annus mirabilis de la banda”. Sentó las bases para su legendaria primera visita a Estados Unidos en febrero de 1964.

Yo tenía 10 años en 1963, pero recuerdo perfectamente los noticiarios en blanco y negro de grandes audiencias británicas gritando adulación en las actuaciones de los Beatles. Parecía que la atención se centraba especialmente en su fundador, vocalista y guitarrista, John Lennon. Con el tiempo, llegó a ser idolatrado como activista por la paz con un punto de gurú místico. Su asesinato en 1980 lo canonizó en la mente de demasiados.

Una mala persona

Dejen de adorar a John Lennon, por favor. Era un idiota, un maltratador, un hipócrita, un mentiroso en serie, un rompehogares, un drogadicto y un padre horrible. Incluso disfrutaba burlándose de las personas discapacitadas, mofándose de ellas y acosándolas una y otra vez.

Como uno de los Beatles, escribió algunas canciones memorables. Pero también escribió (o coescribió) algunas de las peores letras que jamás hayan salido de una pluma.

El tirano y asesino Fidel Castro llegó a idolatrar a Lennon, lo cual dice mucho. En 2000, Castro puso su nombre a un parque de La Habana (Cuba), colocó una brillante estatua de bronce del cantante y patrocinó un concierto en honor del hombre de Liverpool.

En los más de 42 años transcurridos desde la muerte de Lennon, la glorificación continúa. Ancianos que deberían saberlo mejor dicen a los jóvenes que Lennon era un icono de la paz y el amor, y que la vida en el mundo nunca ha vuelto a ser la misma desde que le dispararon en diciembre de 1980. Hay biografías en el mercado que cuentan la pura verdad sobre él, como The Lives of John Lennon, de Albert Goldman. Pero en lugar de leerlas, los adoradores de Lennon prefieren revolcarse en el mismo mundo de ensueño en el que el cantante se drogaba a menudo.

Un maltratador

Lennon era famoso por maltratar a su primera esposa, Cynthia. La abofeteó con fuerza en la cara, en público, en múltiples ocasiones. Tras años de violencia doméstica, numerosas relaciones adúlteras con otras mujeres y un hijo (Julian) al que John ignoraba en gran medida, el matrimonio de seis años se disolvió en 1968. ¿Hombre de paz y amor? Cuenten conmigo como escéptico.

En 1969, Lennon se casó con la artista multimedia japonesa y defensora de la paz Yoko Ono. La pareja colaboró en causas musicales y políticas de izquierdas, y más tarde tuvieron un hijo (Sean). Se separaron en 1973, lo que permitió a John mantener una relación amorosa de 18 meses con la ejecutiva musical May Pang. John y Yoko se reconciliaron más tarde.

Tras su muerte en 1980, Yoko se centró en pulir el legado de John a través de sus compromisos públicos y lanzamientos musicales. Residente durante cinco décadas en Nueva York, anunció el mes pasado (febrero de 2023), a la edad de 90 años, que abandonaba la Gran Manzana para instalarse en la granja familiar de Catskills.

Uno de los proyectos post-John de Yoko tuvo lugar en 1990. Su objetivo era conmemorar el 50 cumpleaños de su difunto marido. Adoptó la forma de una retransmisión sincronizada y mundial de la popular canción que coescribió con John en 1971, Imagine.

Imagine y los Jemeres rojos

La primera vez que la canción me llamó la atención fue cuando apareció en los minutos finales de la película de 1984 The Killing Fields, basada en las experiencias de dos periodistas, el estadounidense Sydney Schanberg y el camboyano Dith Pran, durante el reinado de terror de los comunistas jemeres rojos en Camboya, de 1975 a 1979. Más de dos millones de personas murieron (aproximadamente una cuarta parte de la población del país) a manos del régimen. En la película, Dith Pran fue interpretado por el Dr. Haing S. Ngor, un camboyano que sufrió tormento y tortura hasta su huida en 1979. Ganó un Oscar al mejor actor de reparto por su interpretación.

El Dr. Ngor se convirtió en mi amigo personal poco después del estreno de la película. Pasamos horas juntos hablando de sus experiencias y de la película. Cuando creyó que era lo bastante seguro para visitar Camboya en 1989, por primera vez desde su huida una década antes, me pidió que le acompañara, junto con un pequeño grupo de otros amigos.

Le pregunté a Haing Ngor qué pensaba de Imagine y de su papel en la película. Reconoció que la melodía era hipnotizante, incluso inquietante, pero no expresó ninguna simpatía por el mensaje de su letra, esencialmente marxista. A lo que John y Yoko pedían a los oyentes que “imaginaran”, Ngor había sobrevivido a penas para contárselo al mundo. No tuvo que “imaginar” el horror utópico de la canción; lo sufrió personalmente.

Una canción ¿por la paz?

Por desgracia, la canción ha embaucado a millones de personas a lo largo de los años. Su encanto seductor y diabólico la sitúa regularmente entre las favoritas de los británicos. En udiscovermusic.com, el apologista de Lennon Martin Chilton escribió recientemente:

John Lennon describió la canción como “una campaña publicitaria por la paz”, y no es de extrañar que su conmovedor himno sea un faro para quienes anhelan la armonía mundial. Imagine, escrita en marzo de 1971 durante la guerra de Vietnam, se ha convertido en una permanente canción de protesta y en un duradero emblema de esperanza.

Martin Chilton

Pensemos en la visión que John y Yoko nos piden en la canción, que comienza con “Imagina que no hay cielo; es fácil si lo intentas; no hay infierno debajo de nosotros; sobre nosotros sólo cielo”.

Aquí y ahora

En lenguaje llano, eso sugiere que debemos fingir que la humanidad es sólo un accidente. Sin Creador, sin vida después de la muerte, sin justicia final ni responsabilidad, simplemente el aquí y ahora y eso es todo. Esa ha sido la fórmula de las peores tiranías y asesinatos en masa de la historia mundial, y la Camboya de los Jemeres Rojos fue el ejemplo por excelencia. Al instar a los oyentes a no imaginar ni el Cielo ni la religión (y, por tanto, ningún Creador), la canción desafía lo que la ciencia está desacreditando cada vez más, a saber, que todo evolucionó de la nada y no tiene ni principio ni fin.

“Imagina a toda la gente viviendo para hoy”, exhorta la canción. Eso es lo que hacen hoy en Corea del Norte y a eso se redujo la vida bajo los Jemeres Rojos en Camboya. No planifiques tu futuro porque el dictador lo hará por ti. En una sociedad libre, vivir como si el mañana importara es un poderoso incentivo para vivir bien hoy. También es la razón por la que la gente ahorra, invierte, tiene hijos y construye hogares y vidas. Pero no en la utopía que soñaron John y Yoko.

“No tener posesiones” para ti, pero no para mí

“Nada por lo que matar o morir”, dice la canción. En realidad, ésa es una de las características del Cielo, un lugar que los Lennon imaginaron unas líneas antes. En la Tierra, se me ocurren unas cuantas cosas por las que a menudo merece la pena matar o morir: defensa propia, salvar a los seres queridos, acabar o impedir la esclavitud, por nombrar algunas.

“Imagina no tener posesiones”, dice la letra. Esa sí que es una idea ganadora. No es tuya, aunque hayas trabajado por ella, la hayas creado, te hayas sacrificado por ella, la hayas comprado o te la hayan regalado. Pertenece a otros, o al ficticio “todo el mundo”. Así lo “imaginaron” Pol Pot en Camboya y Mao Zedong en China. No es un “ideal”, es una reliquia bárbara de la Edad de Piedra. Es una receta para el empobrecimiento masivo.

Fidel Castro, fan

“Vivir la vida en paz”, se nos pide que imaginemos. Pero, ¿cómo de pacífica crees que sería una sociedad si no dejamos que la gente conserve sus cosas? ¿Y cómo te aseguras de que no tengan “posesiones” en primer lugar? ¿Pidiéndoles educadamente que no adquieran ninguna? Buena suerte.

Ahora ya sabes por qué el violento déspota Fidel Castro tenía debilidad por John Lennon. Si el comunismo cubano es un parque al estilo Disney, Imagine es su tema, la contrapartida del molesto It’s a Small World que algunos nunca pueden quitarse de la cabeza.

Al final de la lúgubre pesadilla distópica de Imagine, John y Yoko pronuncian: “Puedes decir que soy un soñador”. Sería una afirmación bastante caritativa, dada la estupidez de la canción. La gente decente no debería querer formar parte de sus malvados sueños.

Fabricar mitos y demonizar la disidencia

Mark Pulliam. Este artículo fue originalmente publicado por Law & Liberty.

Los pantanos febriles de la ideología extremista a menudo producen, además de una retórica extremista, absurdas teorías de la conspiración. Este fenómeno sempiterno existe en todo el espectro político: Supuestas conspiraciones sobre QAnon, los Illuminati, los masones, las máquinas de votación Dominion, la fluoración, el Área 51 y la colusión Trump-Rusia; supuestos engaños sobre el alunizaje, el 11-S, el tiroteo de la escuela primaria Sandy Hook y Los protocolos de los sabios de Sion; y afirmaciones de que el presidente Dwight D. Eisenhower era un “agente dedicado y consciente” de la Unión Soviética, que el Holocausto no ocurrió, y muchas más.

¿Quién puede olvidar la afirmación de Hillary Clinton en 1998 en el programa Today de la NBC de que los ataques políticos contra su marido (el entonces presidente Bill Clinton), relacionados con la investigación Whitewater y su negación perjura de mala conducta sexual con la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky, eran el resultado de una “vasta conspiración de la derecha”?

De la conspiranoia al éxito en ventas

Naomi Oreskes y Erik Conway, autores del éxito de ventas Merchants of Doubt (subtitulado “Cómo un puñado de científicos ocultó la verdad sobre cuestiones como el humo del tabaco o el cambio climático”), han escrito un nuevo libro, The Big Myth (El gran mito), que inventa una teoría de la conspiración que empequeñece la audaz acusación de Clinton.

Con el subtítulo “How American Business Taught Us to Loathe Government and Love the Free Market”, The Big Myth sostiene -o más bien arenga, a lo largo de más de 500 páginas- que la economía de libre mercado no funciona y que el afecto de los estadounidenses por el capitalismo se debe únicamente a una campaña de propaganda masiva, “fabricada” y “prostituida”. Esta audaz tesis es a la vez descabellada y poco convincente; incluso ridícula.

¿Conspiración? No, proyecto compartido

Para ser justos, los autores rechazan astutamente el término preciso “conspiración”, prefiriendo en su lugar la formulación sinónima de “un grupo de industriales”, que actúan bajo un “paraguas” común, comprometidos en un “proyecto” coordinado para promover el mito del capitalismo entre el público estadounidense.

Oreskes y Conway afirman que una “red interconectada… de personas… utilizó este apoyo mutuo para promover un mito singular”. Se trata de una teoría de la conspiración, aunque los autores no se atrevan a llamarla por ese nombre. La supuesta conspiración para “fabricar” la “falsa idea” del capitalismo (o el epíteto preferido de los autores, “fundamentalismo de mercado”, utilizando un término popularizado por George Soros) como un acuerdo superior al mando y control gubernamental es realmente enorme. ¿Quién estaba en el ajo? Resulta que casi todo el mundo.

Uno no, ¡todos!

Entre los conspiradores de amplio espectro se encuentran la Asociación Nacional de Fabricantes, General Electric, los hermanos Koch, la Fundación para la Educación Económica, la Sociedad Mont Pelerin, la Fundación Heritage, el Instituto Cato, el American Enterprise Institute, el Wall Street Journal, Ronald Reagan (como presidente y, anteriormente, como presentador del popular programa de televisión GE Theater), Ayn Rand, el departamento de economía de la Universidad de Chicago, Leonard Read, William F. Buckley Jr. y, sorprendentemente, Ludwig von Mises (“un absolutista que simpatizaba con el fascismo”), Henry Hazlitt y los premios Nobel George Stiglitz, Milton Friedrich y Friedrich Hayek.

El Gran Mito implica incluso a Laura Ingalls Wilder (autora de la entrañable serie La pequeña casa de la pradera) y a su hija, la “periodista libertaria” Rose Wilder Lane. De hecho, prácticamente todas las figuras libertarias y de centro-derecha que han defendido puntos de vista económicos en el último siglo son supuestamente cómplices de esta conspiración masiva para engañar al público estadounidense sobre los méritos míticos del capitalismo frente a la regulación gubernamental de la economía. La premisa implícita de El gran mito ofrece una visión esclarecedora de la mentalidad izquierdista que prevalece en el mundo académico: Los santurrones autores suponen que todo el mundo compartiría su visión democrático-socialista del mundo (que ellos declaran “la verdad”) en ausencia de codicia o engaño. El desacuerdo de buena fe no es posible. Lo llaman demonizar la disidencia.

Todos sospechosos

Como defensor de la economía de libre mercado, sigo sin estar seguro de si soy víctima de la conspiración (habiendo sido influido por Capitalismo y Libertad y Libre de Elegir de Friedman en mi juventud), un cómplice involuntario (habiendo escrito para la publicación The Freeman de FEE) o un co-conspirador no anunciado (sin ni siquiera ser consciente de su existencia).

No importa, el atractivo de las teorías de la conspiración -tanto para los ideólogos como para los fiscales demasiado entusiastas- es que la red es lo suficientemente grande como para atrapar a una amplia franja de presuntos autores. En la enloquecida culpabilidad por asociación de El Gran Mito, todas las relaciones entre los partidarios del capitalismo son sospechosas. Así, los autores señalan sin aliento que el presidente de Sun Oil, J. Howard Pew – “una figura destacada” en una de sus (muchas) bête noires, NAM- “también apoyó a Billy Graham y Norman Vincent Peale”. (Entre los feligreses de Peale estaban Fred y Mary Trump)”. Voilà, ¡los puntos se unen!

El último apocalispis en la sección de no ficción

El Gran Mito cuenta con elogiosos comentarios de varios académicos, escritores y políticos de izquierdas, como la profesora de la Universidad de Duke Nancy MacLean, cuyo trabajo de 2017 sobre el Premio Nobel de Economía James Buchanan, Democracia encadenada, fue amplia y rotundamente condenado; Jane Mayer, coautora de Strange Justice (1994), un relato tendencioso de las audiencias de confirmación de Clarence Thomas; y el senador ultrapartidista estadounidense Sheldon Whitehouse (D-RI).

¿Detectan un patrón? El Gran Mito es un sermón apocalíptico dirigido al coro de los woke: “Nuestro futuro depende de rechazar [el gran mito]”, que “ha bloqueado los esfuerzos que debemos hacer para invertir el calentamiento de nuestro planeta y proteger la existencia misma del mundo tal como lo conocemos”. ¡Arrepentíos! ¡El fin está cerca!

Un hombre de paja

¿Cuáles son los elementos de la supuesta conspiración para promover los méritos del capitalismo? Aunque admiten que los argumentos a favor del libre mercado contienen un “núcleo de verdad” -la asignación eficiente de recursos y la señalización de las preferencias de los consumidores, por ejemplo-, Oreskes y Conway señalan que el capitalismo no es perfecto, citando el uso del trabajo infantil, las lesiones en el lugar de trabajo y otros “costes sociales” que eran una característica de la América de finales del siglo XIX.

Se trata del clásico argumento del hombre de paja. Los defensores del capitalismo no sostienen que los mercados libres sean perfectos, sino que son superiores al feudalismo preindustrial, al que sustituyeron o a modelos alternativos gestionados por el Estado. La mayoría de la lista de “defectos” que recitan los autores se resolvieron hace mucho tiempo.

Todos culpables

Los autores tampoco argumentan de forma persuasiva que las relaciones públicas rutinarias, los grupos de presión y las actividades de marketing de las empresas, los grupos industriales (como las empresas privadas de servicios públicos) y las asociaciones comerciales constituyan “conspiraciones” nefastas o “propaganda”. De ser así, K Street en Washington DC sería la escena de un crimen y la flotilla de intereses especiales liberales (activistas del cambio climático, partidarios de los ESG, sindicatos de profesores, abogados litigantes, sindicatos de trabajadores, defensores de las energías renovables, el movimiento LGBTQ, etc.) y sus portavoces mediáticos en CNN, MSNBC, WaPo, el NYT et al. serían igualmente “culpables”.

Las caricaturas, los panfletos, las columnas en los periódicos y los programas de radio -las herramientas de relaciones públicas de antaño- han sido suplantados por la televisión por cable, los blogs y las redes sociales, pero el principio sigue siendo el mismo: en una sociedad libre, el derecho a abogar en nombre propio en el tribunal de la opinión pública está consagrado en la Primera Enmienda.

Antes lo llamábamos libertad de expresión

Influir en la opinión pública mediante la propagación de ideas -en contraposición a los mandatos gubernamentales- se llama “discurso”, no “conspiración”. Si tratar de influir en la dirección de la educación superior a través de la filantropía corporativa es de alguna manera corrupto, entonces las campañas universitarias bien financiadas en nombre de la teoría crítica de la raza, la política de identidad, la diversidad/equidad/inclusión, la “justicia social”, el reconocimiento de las tierras indígenas y otras causas queridas por la izquierda son igualmente culpables. Lo mismo puede decirse de los esfuerzos contemporáneos por promover la política liberal (en contraposición al individualismo) a través de las iglesias tradicionales.

El movimiento del siglo XX que Oreskes y Conway condenan se ha invertido -sin su objeción- en las últimas décadas. ¿Acaso el capitalismo despierto, el Foro Económico Mundial y las fundaciones creadas por magnates progresistas de las grandes tecnologías no son más que la contrapartida moderna (y el reverso) de los esfuerzos de relaciones públicas de las empresas estadounidenses de hace un siglo? Si Hollywood tenía una agenda en las décadas de 1940 y 1950, ¿no ha cambiado ahora la marea poderosamente en la dirección opuesta? ¿Es lícito quejarse de la influencia “conservadora” del pasado en diversos ámbitos sin reconocer al menos las tendencias contrarias (y aún vigentes) que siguieron? El Gran Mito simplemente ignora la influencia compensatoria de la izquierda – “la larga marcha”- sobre las instituciones estadounidenses.

Una tesis que convencerá a los ignorantes

A los que se mueven en círculos de centro-derecha les hará gracia la idea de que facciones tan dispares -y a menudo enemistadas- trabajarían (y supuestamente lo hacen) de común acuerdo: libertarios y conservadores; ateos y sectarios; católicos y protestantes; la vieja derecha y los think tanks del establishment de Beltway; las grandes empresas y los puristas del libre mercado, etcétera. Cualquiera que esté familiarizado con las disputas internas entre estos grupos encontrará risible la perspectiva de una conspiración.

Aunque muchas personas participaron supuestamente en la “campaña de propaganda” para promover el libre mercado frente a la regulación gubernamental, los autores señalan a Ronald Reagan como principal culpable.

Ronald Reagan

Para Oreskes y Conway, el eslogan de Reagan (de su discurso inaugural de 1981), que “el gobierno no es la solución a nuestro problema; el gobierno es el problema”, ejemplifica la falsa narrativa del “fundamentalismo de mercado”, que nos impide hacer realidad los beneficios utópicos -la salvación, incluso- del Gran Gobierno al estilo nórdico. Para que el lector no piense que exagero, he aquí los párrafos finales de El Gran Mito:

La deificación de los mercados y la demonización del gobierno [sic] nos han privado de las herramientas y las ideas que necesitamos para abordar los retos que tenemos ante nosotros: vivir vidas largas y saludables, generar prosperidad y coexistir en concordia entre nosotros y con los habitantes no humanos de nuestro planeta. Es hora de que rechacemos el mito del fundamentalismo de mercado y volvamos a abrazar las herramientas de probada eficacia que tenemos a nuestra disposición. Hace falta gobernanza para abordar los problemas que las personas, persiguiendo nuestro propio interés, creamos. No hace falta ser socialista para llegar a esta conclusión. Sólo un observador.

Ronald Reagan estaba equivocado. Nuestros problemas más graves no han surgido por exceso de gobierno, sino por defecto. El gobierno no es la solución a todos nuestros problemas, pero sí a muchos de los más graves. (Énfasis añadido.)

Oreskes y Conway

El Gobierno está aquí para ayudarte

Anteriormente en el libro, los autores opinan de forma irrisoria que “en algunos países, el poder central concentrado puede ser una amenaza para la libertad, pero Estados Unidos no es uno de ellos”. En otras palabras: “No te preocupes, el gobierno está aquí para ayudarte”. Sorprendentemente, Oreskes y Conway citan la pandemia de COVID -posiblemente desatada en el mundo debido a la investigación de “ganancia de función” financiada por el gobierno federal en Wuhan- como ejemplo de “por qué algunos problemas exigen soluciones gubernamentales sustanciales”.

(Otras “soluciones” favorecidas por los autores incluyen leyes estrictas de control de armas, un tipo impositivo marginal superior sobre la renta del 91%, la eliminación de la desigualdad de ingresos, generosas prestaciones sociales, reducción del gasto en defensa y, por supuesto, una acción gubernamental masiva para hacer frente a la “amenaza existencial” del cambio climático).

El Gran Mito es el QAnon de la izquierda: una fantástica teoría de la conspiración que sólo los seguidores más ilusos y crédulos podrían tomarse en serio. El Gran Mito promueve, en lugar de disipar, un gran mito: el mito de que el socialismo y el control gubernamental funcionan, y que el capitalismo y la libertad no.

Twitter libera el código de su sistema de recomendaciones

El 31 de marzo de 2023 es un día histórico. Twitter ha liberado el código de su algoritmo de recomendaciones. Así lo ha publicado Elon Musk:

Para contextualizar, veamos qué es eso de que «Twitter ha liberado el código de su algoritmo de recomendaciones». Liberar un código significa publicarlo con una licencia libre. Cuando no se indica lo contrario, por defecto y por culpa de las leyes internacionales de propiedad industrial e intelectual y organizaciones como la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (https://www.wipo.int/portal/es/), publicar un código, al igual que un texto, no conlleva que sea libre. Simplemente, que se puede leer y estudiar. Para que un programa se considere debe cumplir una serie de requisitos.

Libertades de código

Según la Free Software Foundation, las cuatro libertades del código son:

    Libertad 0 o de uso.- La libertad de usar el programa, con cualquier propósito.

    Libertad 1 o de estudio.- La libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a las propias necesidades. 

    Libertad 2 o de distribución.- La libertad de distribuir copias del programa, con lo cual se puede ayudar a otros usuarios.

    Libertad 3 o de mejora.- la libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie.

Para ayudar a los programadores a garantizar estas cuatro libertades, la  Free Software Foundation (FSF) creó la Licencia Pública General o GPL.

Si bien es cierto que hay otras definiciones de libertad en el código, como las que hace la Open Source Iniciative y otras licencias libres, como la Python Software Foundation License, no es este el motivo de este artículo. Ya trataré estos asuntos en posteriores entregas.

Lo importante ahora es entender qué implica que Twitter haya puesto a disposición de cualquier persona a través de la red social para desarrolladores GitHub el código de su algoritmo de recomendaciones y por qué esto es tan importante.

Una trampa para las trampas

Para empezar, cualquier persona con unos conocimientos suficientes de programación puede estudiar cómo funciona ese sistema de recomendaciones, lo que lleva a dos cuestiones principales (siempre y cuando el código utilizado en los servidores de Twitter sea el mismo que han publicado en GitHub):

  • Que cualquiera puede adaptar sus mensajes para ser más recomendado.
  • Que Twitter no puede trampear para que unos mensajes sean más recomendados que otros.

Ahora las reglas son iguales para todos.

Miles de ojos vigilando

Es cierto que no todo el mundo será capaz de entender ese código, pero al ver que Twitter publicaba su algoritmo de recomendaciones, no he podido evitar ‘clonar’ el repositorio y tras un primer visionado rápido, se ve un código limpio y bien estructurado, lo que facilita su estudio. Quizá poco documentado para mi gusto, pero limpio y con lenguajes muy extendidos (Scala, Java, Starlark, Python, C++ y Rust).

Con unas tecnologías tan extendidas, estando el código disponible y conociendo cómo somos los programadores, estoy seguro de que varios miles de desarrolladores no dormirán por estar analizando línea a línea cómo está programado ese sistema de recomendaciones.

Lo que nos lleva a otra conclusión: si hay algún tipo de error o maldad en ese código, será inmediatamente reportado, bien a la empresa que gestiona la red social (qué mejor carta de presentación para conseguir un puesto de trabajo en Twitter que corregir un error en su propio código) o bien, mediante otros cauces que hagan ganar más notoriedad pública a aquel que encuentre algún fallo.

Ley de Linus

Como dice Eric S. Raymond en lo que él acuñó como «Ley de Linus» (no Linux, sino Linus, por Linus Torvalds):

Dada una base lo suficientemente amplia de probadores y colaboradores, casi todos los problemas se identificarán con rapidez y su solución será obvia para alguien.

Así que cualquier usuario, sepa o no sepa programar, va a estar seguro de que no sólo las reglas son transparentes sino que el código sólo puede mejorar.

Además, la libertad 0, permite que cualquier usuario pueda usar ese código con cualquier propósito. Con la cantidad de enemigos que tiene Twitter y Elon Musk, seguro que la mano invisible levanta una multiplicidad de servicios cuya única finalidad sea fiscalizar que el código publicado sea el mismo que el código utilizado. O, al menos, que la plataforma devuelva los resultados esperados según el código publicado.

Modificación y comunicación

Otro punto muy importante, con consecuencias imprevisibles, es que ese código puede no sólo ser usado por cualquier persona, sino modificado y distribuido, no sólo el código tal cual, sino el código modificado.

Por no alargarme demasiado, usaré un símil: ¿imaginan que CocaCola publicase su receta y permitiera que cualquiera pudiera usarla y comercializarla como creyese conveniente? ¿Y que además de poder usarla, pudiera mejorarla o adaptarla a los gustos de públicos concretos?

Es cierto que hay millones de programas libres y que el movimiento del Software Libre no ha hecho más que crecer y crecer desde la creación de la FSF en 1985. Seguramente, el proyecto libre más famoso será el sistema operativo GNU/Linux, pero la mayoría de los servidores de Internet funcionan con software libre, tanto en el sistema operativo, como en otros servicios (web, correo electrónico, FTP…), la mayoría de las páginas web están desarrolladas con herramientas libres, como WordPress, PHP, Python, Laravel, JavaScript, Bootstrap… y también a nivel de usuario, con Open Office o Mozilla Firefox, entre otros programas ampliamente extendidos entre los usuarios.

Usaré estas tres últimas herramientas citadas para reforzar mi idea de que esta decisión de los directivos de Twitter es histórica.

Bootstrap

Bootstrap es, seguramente, el framework de CSS más usado actualmente y el más popular en GitHub. Sin entrar en tecnicismos, diremos que es una colección de herramientas para hacer que las páginas web se vean bien en cualquier dispositivo y, además, se vean bonitas. Es una herramienta desarrollada por el propio equipo de Twitter y liberada en 2011.

Es decir, Twitter no ha necesitado a Elon Musk para liberar código. Ya sabían por propia experiencia que conseguir que un pequeño proyecto nacido en una hackweek haya alcanzado estos niveles de popularidad sólo es posible si es software libre. Pero no es comparable en absoluto. Bootstrap es un conjunto de herramientas para construir otras aplicaciones, ni de lejos es el núcleo del negocio de Twitter. Que cualquiera de nosotros usásemos los pinceles de Goya, la guitarra de Paco de Lucía o las plumas de Cervantes, no nos convertiría en genios de la pintura, de la música o de la literatura.

Ni Firefox ni OpenOffice

Esta decisión, creo, tiene más que ver con la historia de Firefox o de OpenOffice. En un principio, Netscape lideraba el uso de navegadores pero, en la llamada «guerra de los navegadores», perdió cuota de mercado a favor de Internet Explorer, por lo que liberaron su código, lo que dio paso a la creación de Mozilla y, posteriormente, a Mozilla Firefox.

Algo parecido pasó con StarOffice que, en medio de una competencia durísima con el Office de Microsoft, SunMicrosistems compró la empresa StarDivision en 1999 y el año siguiente liberaron el código llamándole OpenOffice.

Gracias a liberar el código de ambas herramientas, estas mejoraron más rápido que cuando eran privativas. También mejoraron muchísimo más que su competencia. Por ejemplo, las pestañas de los navegadores o exportar a PDF, llegaron mucho antes a los programas libres que a los de Microsoft. Por mucho dinero que maneje una única empresa, sus recursos siempre serán mucho más limitados que los de la Comunidad del Software Libre.

Efectos de la liberación del código

Aunque un usuario no estudie el código de las herramientas que usa, por lo que, a priori, podría parecer irrelevante el hecho de que un programa sea libre o no, los efectos derivados del hecho de ser libre son fundamentales para su desarrollo técnico y su evolución en el mercado.

Veamos tres de ellos:

    1.- La confianza del usuario. Cualquier usuario que usa software libre sabe que está libre de amenazas externas o malware, ya que siempre hay alguien que ha estudiado ese código.

     2.- El soporte recibido. No hay más que hacer una búsqueda en Internet de cualquier herramienta libre para ver la cantidad de documentación, tutoriales, cursos, foros con preguntas y respuestas… que nos podemos encontrar.

     3.- La calidad. Al no tener restricciones para la mejora, siempre que un programador tiene una necesidad, la va a programar. Y como la comunidad le ha aportado mucho y el esfuerzo de desarrollar esa mejora ya lo ha realizado, la tendencia natural es a compartir su código.

¿Como un virus?

Habitualmente se dice que el copyleft tiene un «efecto vírico». Vírico no sólo porque las obras derivadas siguen siendo libres, sino porque se expande de forma imparable. Este efecto es mucho más importante, si cabe en una red social, que vive del servicio que ofrece el software, no de dar servicios al software.

Una red social debe expandirse como un virus. Y debe convivir con otro replicante egoísta, el meme. Debe permitir esa simbiosis para expandirse. Debe permitir esa simbiosis para sobrevivir. Debe expandirse para sobrevivir y debe sobrevivir para expandirse.

El líder en redes sociales en números de usuarios es Facebook, que tiene casi tres mil millones. Twitter tiene unos 556 millones de usuarios.  Y hay varias redes sociales con más usuarios que Twitter, como YouTube, Whatsapp o Instagram.

Pero ninguna ha liberado su código.

Es imposible saber el efecto que esto va a suponer en el mercado de las redes sociales. Pero podemos intuir que no va a tener ningún efecto negativo, ya que mostrar transparencia a los usuarios difícilmente va a tener efectos negativos. Y que los efectos van a ser muy positivos, como en los casos que hemos visto y, concretamente, en el caso de Bootstrap, conocen bien en Twitter.

Elon Musk y Baltasar Gracián

En septiembre de 2022, Musk nos sorprendió nombrando a Baltasar Gracián y su «Oráculo manual y arte de prudencia» en Twitter y en español:

Ahora, ha demostrado que algo ha aprendido de él y de su aforismo 252:

Ni todo suyo, ni todo ageno: es una vulgar tiranía. Del quererse todo para sí se sigue luego querer todas las cosas para sí. No saben éstos ceder en la más mínima, ni perder un punto de su comodidad. Obligan poco, fíanse en su fortuna, y suele falsearles el arrimo.
Conviene tal vez ser de otros para que los otros sean dél, y quien tiene empleo común ha de ser esclavo común, o «renuncie el cargo con la carga», dirá la vieja a Adriano. Al contrario, otros todos son agenos, que la necedad siempre va por demasías, y aquí infeliz: no tienen día, ni aun hora suya, con tal excesso de agenos, que alguno fue llamado «el de todos». Aun en el entendimiento, que para todos saben y para sí ignoran. Entienda el atento que nadie le busca a él, sino su interés en él, o por él.

Baltasar Gracián

Mark Zuckerberg sigue los pasos de Bill Gates (del quererse todo para sí se sigue luego querer todas las cosas para sí. No saben éstos ceder en la más mínima, ni perder un punto de su comodidad).

Elon Musk, por el contrario, ha preferido seguir el consejo de Baltasar Gracián (conviene tal vez ser de otros para que los otros sean dél) y de Eric S. Raymond (resulta evidente que el libre mercado de culto al ego en Linux funciona mejor en este aspecto que la financiación masiva para la producción comercial de títulos de referencia de los fabricantes de software).

El regalo egoísta de Musk

Este regalo de Elon Musk a la comunidad le ha hecho ganar a Twitter de un plumazo miles de programadores, documentadores, betatesteadores y un sinfín de colaboradores a los que no hubiera podido fichar de ninguna otra manera. Y ha conseguido limpiar la mala fama que se ha ido ganando en los últimos años de la manera más fehaciente posible, al más puro estilo Linus Torvalds: «Talk is cheap. Show me the code» (Hablar es barato. Enséñame el código).

Copyleft Fernando Vicente. Puede copiar este texto.
Escrito originalmente en Markdown con vi sobre Ubuntu GNU/Linux, usando sólo software libre.

El rescate de Silicon Valley Bank

Alex J. Pollock. Este artículo fue originalmente publicado en Law & Liberty.

A pesar de las pérdidas de los mercados financieros y los desplomes de 2022, las agencias gubernamentales seguían asegurándonos que el sistema bancario estaba en buena forma. Hasta que dejó de estarlo. Entonces citaron el “riesgo sistémico” como razón para un rescate. ¡Sorprendidos de nuevo!

El Silicon Valley Bank (SVB) quebró el 10 de marzo a bombo y platillo, como correspondía a la segunda mayor quiebra bancaria de la historia de Estados Unidos. Resulta que quebró por el error en su balance de pedir prestado a muy corto plazo e invertir a muy largo plazo, un error tan elemental que demuestra una notable incompetencia financiera.

Los antecedentes

La quiebra de SVB fue precedida por el colapso de Silvergate Bank, y seguida por la quiebra de Signature Bank (la tercera mayor quiebra bancaria), por las colas de clientes que retiraban dinero de First Republic Bank, y por la presión sobre bancos conocidos por tener grandes pérdidas no realizadas en sus inversiones. Como siempre ocurre en una crisis bancaria, el gobierno intervino. En este caso, garantizó los depósitos no asegurados de los bancos en quiebra -y presumiblemente de todos los bancos- y creó una línea especial de préstamos de la Reserva Federal respaldada por el Tesoro de Estados Unidos que concederá préstamos sin garantía a los bancos que tengan grandes pérdidas en el valor de mercado de sus bonos y valores respaldados por hipotecas.

Tras la quiebra de SVB, los depositantes ricos, incluidos los capitalistas de riesgo y los barones de la criptomoneda, presumiblemente actores financieros sofisticados, cuyo dinero quedó atrapado en la quiebra, comenzaron inmediatamente a suplicar al gobierno un rescate. (Es razonable suponer que aquellos entre los suplicantes que son grandes contribuyentes demócratas de Silicon Valley pudieron conseguir que sus llamadas a Washington fueran atendidas).

Depósitos: préstamos no garantizados a los bancos

La situación del SVB nos recuerda que los depósitos son en realidad préstamos no garantizados al banco con otro nombre. Como todo el mundo sabe, hasta 250.000 dólares por depositante y por banco, están garantizados por el gobierno. Para cualquier cantidad más allá de eso, como prestamista, estás en riesgo, o se supone que lo estás. Si el banco quiebra, te conviertes en un acreedor no garantizado de la masa insolvente. Todos los grandes depositantes del SVB lo sabían perfectamente.

No obstante, optaron por conceder préstamos no garantizados de enormes cantidades, en un caso de 3.300 millones de dólares a un banco mal gestionado. Pensando correctamente en ellos como prestamistas, ¿deberían los prestamistas sofisticados que hacen malos préstamos sufrir las pérdidas correspondientes? Por supuesto.

Walter Bagehot

La sabiduría perpetua de la gestión de un banco fue expresada por Walter Bagehot, el gran pensador financiero y socio él mismo de un exitoso banco privado, hace 150 años. Los bancos, tanto los que han fracasado como los amenazados, lo han reaprendido a su pesar en los últimos días. Escribió Bagehot en 1873:

Un banquero, al tratar con el dinero de otros, y dinero pagadero a la vista, debe estar siempre, por así decirlo, mirando detrás de él y viendo que tiene reserva suficiente en caso de que se le pida el pago…. La aventura es la vida del comercio, pero la cautela… es la vida de la banca.

Walter Bagehot

Bagehot añadió que lo que se necesita es “una sabia aprensión, y esto es lo que todo banquero entrenado aprende por los hábitos de su oficio y la atmósfera de su vida”. Pero la dirección del SVB y de otros bancos en quiebra, quizás demasiado atrapada en un entorno especulativo y demasiado centrada en las relaciones públicas, no desarrolló la suficiente aprensión.

“Todo banquero tiene que demostrar que es digno de crédito”

La perspicacia de Bagehot refleja la lógica inherente a las corridas bancarias. Una vez que un banco ha perdido su credibilidad y ha comenzado una retirada generalizada de depósitos y otros créditos, el titular de un depósito no garantizado por el gobierno (un préstamo no garantizado al banco, como hemos dicho) se enfrenta a una lógica imperiosa.

Aguantar y mantener el depósito en el banco ahora en riesgo tiene cero ventajas. Lo mejor que puede conseguir es que le devuelvan su dinero. Pero tiene una enorme desventaja: puede sufrir una gran pérdida en fondos que suponía que tenían un riesgo mínimo, puede tener incluso el dinero que finalmente recupere inmovilizado en una suspensión de pagos, se habrá convertido en un tonto de primera clase y, si es un gestor profesional de dinero a corto plazo, puede perder su trabajo. En resumen: cero ventajas, enormes inconvenientes. Así que coge el dinero ahora. Todos los demás hacen el mismo cálculo totalmente racional, y adiós banco.

Todas las declaraciones desesperadas de los directivos del banco, mientras duren en sus puestos, de que en realidad todo va bien, no harán sino convencerte de que las cosas deben de ir realmente mal, y todas las súplicas del gobierno para que mantengas la calma y la confianza confirmarán que tu miedo está justificado. Como también dijo Bagehot: “Todo banquero sabe que si tiene que demostrar que es digno de crédito… de hecho su crédito ha desaparecido”. Esto se está demostrando ahora una vez más.

Yellen descarta el rescate

“Yellen descarta el rescate” comenzaba el titular de la primera página del Financial Times del 13 de marzo, el lunes siguiente al cierre el viernes del SVB. Pero cuando el periódico llegó a mis manos, ya se había anunciado un enorme rescate.

El artículo del FT relataba que “la Secretaria del Tesoro Janet Yellen… desestimó las peticiones de algunos de los que tenían dinero atrapado en SVB de lanzar un rescate a gran escala”. “Pero”, continuaba, “las autoridades estadounidenses se enfrentaban a crecientes llamamientos de inversores, empresarios y algunos legisladores para que intervinieran con mayor contundencia para garantizar que todos los depositantes fueran rescatados”.

El estado al rescate de los ricos capitalistas

Por supuesto, ese “todos” sólo significaba que los grandes depositantes debían ser indemnizados, puesto que los que tenían reclamaciones hasta la respetable cantidad de 250.000 dólares ya estaban garantizados. Los 250.000 dólares cubrían obviamente a todas las viudas y huérfanos y a cualquier persona de medios modestos. Estas son las personas que los defensores de las garantías de depósito del gobierno siempre argumentan que son poco sofisticados y no pueden entender cómo funciona un banco, por lo que necesitan ser protegidos incondicionalmente. Pero ya lo estaban. Así que la cuestión real era rescatar a capitalistas de riesgo muy sofisticados, promotores de criptodivisas y multimillonarios varios, todos ellos muy capaces de entender la naturaleza y los riesgos de la banca al estilo del SVB.

¿Debería rescatarse a prestamistas tan sofisticados de sus propios errores financieros?

Un socio de una empresa de capital riesgo de Silicon Valley escribió en este contexto: “Estoy seguro de que muchos verán la desaparición [de SVB]… y se reirán alegremente de cómo la industria tecnológica acaba de recibir un azote”. Que así sea. No buscamos un trato especial ni limosnas”.

Pero buscaban un trato muy especial y una limosna muy grande: que el gobierno les diera en efectivo inmediato el 100% de sus reclamaciones no aseguradas sobre un banco en quiebra. Y recibieron la limosna. El que uno se sorprenda o no por esto es quizás una medida de su cinismo.

Los amigos ricos del Partido Demócrata

Es fácil para los cínicos imaginar las llamadas de los ricos depositantes no asegurados y sus agentes ante el Tesoro de EE.UU., la Reserva Federal y la Casa Blanca. Naturalmente, los mensajes en Internet no tardaron en hablar de favores políticos a los contribuyentes demócratas de Silicon Valley.

Como mi colega, Benjamin Zycher, consideró el asunto:

Ahora que se ha anunciado el rescate de los depositantes del SVB al 100% en lugar del límite nominal de 250.000 dólares, es difícil discernir si la motivación principal es evitar futuras avalanchas bancarias… o un esfuerzo a la antigua para recompensar a los amigos ricos del Partido Demócrata en Silicon Valley.

Benjamin Zycher

Como sugiere Ben, probablemente sean ambas cosas.

Robar a Juan para dárselo a Pedro

Cada rescate significa tomar el dinero de unos para dárselo a otros. El presidente Biden ha afirmado que este rescate no implica dinero de los contribuyentes. Por el contrario, hace que el Tesoro de Estados Unidos, es decir, los contribuyentes, sean los primeros en asumir las pérdidas de los préstamos insuficientemente garantizados que la Reserva Federal concederá a los bancos en el marco del plan de rescate. Cada rescate de este tipo tiende a fomentar la asunción de riesgos y la falta de prudencia en el siguiente ciclo.

Mientras tanto, las pérdidas para la Corporación Federal de Seguros de Depósitos derivadas del rescate de los ricos depositantes del SVB se imputarán a todos los demás bancos. Eso sigue significando quitar dinero a otras personas para dárselo a los grandes depositantes del SVB. Así que a un banco pequeño, sólido y cuidadoso de, digamos, una pequeña ciudad de Wisconsin, se le quitará dinero para dárselo a los capitalistas de riesgo, barones de las criptomonedas y multimillonarios de California, para cubrir sus pérdidas por la incompetencia del Silicon Valley Bank. Esa es la idea. ¿Qué le parece?

La economía de la Inteligencia Artificial (I): ¿estamos alcanzando la frontera de la innovación?

La Inteligencia Artificial (IA) es una rama de la informática que busca desarrollar sistemas que sean capaces de realizar tareas que, hasta ahora, requerían de la inteligencia humana. Esta tecnología ha experimentado un gran avance en las últimas décadas, gracias a la combinación de algoritmos de aprendizaje automático y grandes cantidades de datos. La inteligencia artificial tiene implicaciones significativas en la economía y en la sociedad. Puede transformar la forma en que trabajamos, nos comunicamos y nos relacionamos entre nosotros. A medida que la IA se desarrolla y se integra en nuestra vida cotidiana, es importante reflexionar sobre sus beneficios y riesgos potenciales. El objetivo es garantizar que se utilice de manera responsable y equitativa.

El párrafo que acaba de leer ha sido generado por una de las muchas herramientas de IA que se han puesto de moda en los últimos tiempos (ChatGPT). Cada vez somos más los que hacemos uso de las herramientas que nos ofrece para mejorar nuestro desempeño laboral, organizar nuestra vida diaria o simplemente por curiosidad. Que esté cada vez más presente en nuestro día a día tiene implicaciones en numerosos aspectos, y la economía no es una excepción. Es por eso por lo que en los próximos artículos analizaré varias de las consecuencias que tiene y puede tener la inteligencia artificial en el campo económico. Sirva esta primera pieza como introducción a esta cuestión.

El avance de la tecnología

La humanidad se ha caracterizado por vivir momentos de grandes avances tecnológicos, pero también ha habido épocas de bajo desarrollo. De hecho, actualmente es común escuchar debates sobre si es plausible pensar que la productividad se ha estancado en las últimas décadas. El motivo es que hemos alcanzado los límites del progreso, por lo que ahora solo nos queda crecer en el margen. Esta idea combina bastante bien con la de que el progreso tecnológico sigue una trayectoria con forma de S. Esto es, primero se caracteriza por arrojar un crecimiento paupérrimo, para después dar paso a un rápido crecimiento hasta alcanzar una cierta estabilización. Esta última fase sería la que estamos viviendo en el presente.

La inteligencia artificial podría alterar esta tendencia. El potencial de la tecnología suele ser subestimado, porque normalmente se basa en predicciones lineales. Empero, cuando arraigan en la sociedad y un porcentaje significativo de la población participa de un determinado avance, el crecimiento tiende a ser exponencial. Aunque existen ciertos límites a lo que algunos autores denominan singularidad.

Sobrecarga de información

Existe una sobrecarga de información. Nunca habíamos tenido acceso tan rápido a tanta cantidad de contenido. Evidentemente, esto tiene consecuencias positivas, como la de “democratizar” el conocimiento. Pero también aumenta la información irrelevante, la cual hay que filtrar. Y no solo es eso, a más conocimiento, los rendimientos tienden a ser decrecientes, por lo que hay que dedicar un mayor esfuerzo para alcanzar unos niveles de innovación similares a los previos.

Asimismo, este conocimiento no está distribuido de manera equilibrada. Por lo que los que sepan utilizar la información y el nuevo conocimiento, tendrán mayores capacidades y aumentarán las diferencias con respecto a los have-nots. La derivada puede ser un aumento de los conflictos sociales y políticos, y un mayor respaldo de los movimientos populistas. También podríamos ver a políticos oponer resistencia o manipular las nuevas tecnologías en su beneficio.

¿Las ideas son más difíciles de encontrar?

En un sugerente paper, Bloom et al. (2020) se preguntan si las ideas son más difíciles de encontrar en la actualidad. Para ello, parten del modelo de crecimiento económico de Solow, de tal modo que el crecimiento a largo plazo se puede dividir en dos elementos: el número de investigadores y su productividad. Si la innovación se hubiese estancado, eso implicaría que o bien ambos componentes se han estabilizado, o bien que el crecimiento de uno está siendo contrarrestado por el deterioro del otro.

Pero primero cabe preguntarse qué se entiende por idea, o al menos, qué unidad se debe utilizar para medir el crecimiento de la innovación. Algunos ejemplos hallados en la literatura son la productividad o el número de patentes. Por ejemplo, en el campo de la salud, puede usarse como output de innovación el número de años de vida salvados. La variable input, es decir, la variable que se define como idea que toman los autores, es la del número de publicaciones científicas en PubMed. De esta manera, se captura el esfuerzo en investigación con el objetivo de reducir la mortalidad para una enfermedad en particular. En este artículo, se ofrecen los resultados para el cáncer de mama y las enfermedades del corazón.

La productividad de las ideas

Lo que encuentran es que la productividad de las ideas para todos los cánceres, medida como la ratio de años de vida salvados por número de publicaciones, aumentó hasta mediados de 1980, pero desde entonces ha descendido por un factor de 1,2. Esta cifra es todavía mayor para los casos específicos del cáncer de mama y de las enfermedades coronarias. Estos resultados también son encontrados en otros campos, como en todo tipo de cultivos y semiconductores.

Pero para obtener unos resultados más representativos, acaban utilizando datos a nivel de empresa. Como variables output, emplean promedios decenales del crecimiento anual en los ingresos por ventas, capitalización bursátil, empleo e ingresos por productividad laboral. La variable insumo es el gasto en investigación y desarrollo. Mientras que se observa un alto crecimiento del número de investigadores (entre un 2,4% y un 8,8% por año), la productividad de la investigación para las variables mencionadas anteriormente ha caído entre un 4,2% y un 14,5%. En promedio, la productividad ha descendido un 9%, acumulando una disminución de 2,5 veces cada década. O, dicho de otra manera, actualmente son necesarios 15 investigadores más que hace 30 años para producir la misma tasa de crecimiento de los ingresos empresariales.

Análisis de datos

En la misma línea, Park et al. (2023) han analizado lo disruptivo de las nuevas investigaciones. Para ello, haciendo uso de bases de datos donde se recolectan varios millones de papers científicos, consideran dos tipos de avances o contribuciones: (1) contribuciones que mejoran las ramas del conocimiento existentes y (2) contribuciones que suponen una disrupción con respecto al conocimiento previo, “haciéndolo obsoleto e impulsando la ciencia y la tecnología en nuevas direcciones”. Luego, generan un índice que captura la naturaleza de la contribución (si consolida el conocimiento existente o se trata de algo disruptivo). El indicador varía desde -1 (consolida el conocimiento) hasta 1 (es disruptivo con respecto al conocimiento existente). La conclusión alcanzada por los investigadores es que tanto los papers como las patentes son cada vez menos disruptivas, independientemente del campo de estudio.

El papel de la inteligencia artificial

Es decir, las innovaciones parece que han abandonado el terreno de los rendimientos crecientes. Evidentemente, existe una gran heterogeneidad por industria y sector, pero de manera agregada la productividad de la investigación se ha deteriorado. Existen hipótesis muy atractivas que consideran que el avance del conocimiento exige mayores habilidades y capacidades, por lo que los nuevos investigadores deben concentrar sus capacidades en muy pocas áreas. O lo que es lo mismo, deben estar sumamente especializados para comprender una tecnología en concreto. Por eso, es necesario que el número de empleados cualificados sea mayor para obtener rendimientos.

Sin embargo, la inteligencia artificial parece hacer otra cosa distinta, a saber, hace prescindible no solo el trabajo manual y repetitivo, al igual que tecnologías de siglos y décadas pasadas, sino que pone en duda la necesidad de ciertos trabajos realizados por personal cualificado. Es decir, la IA bien podría poner en entredicho lo escrito más arriba y favorecer un crecimiento exponencial en poco tiempo. El crecimiento de la innovación se ha producido de manera extensiva en los últimos tiempos. ¿Habrá un cambio de paradigma? La duda es del todo pertinente, y son muchos los campos que pueden verse afectados. Es por eso que le invito a leer los futuros artículos que publicaré en la web del IJM.

La economía a través del tiempo (I): el estudio de la historia del pensamiento

Doy gracias al Instituto Juan de Mariana por haberme cedido este pequeño espacio en el que voy a tratar de realizar un divertido viaje a través del tiempo. Con esta sección no pretendo desarrollar ningún tipo de argumentación o filosofía sino, más bien, aventurarme, en compañía del lector por una travesía por la historia del pensamiento económico que es, en realidad, una porción interesante de la historia del pensamiento Humano.

Esto último es bastante relevante para lo que nos atañe. La economía no es una ciencia al uso; tiene sus particularidades. Estudia las relaciones existentes entre las cosas –los objetos, bienes y servicios– y nosotros. Es decir, opera en dos ámbitos fácilmente separables: lo humano, que implica creatividad y libertad; y lo material, que se suele relacionar con lo mensurable y susceptible de someterse a una computación.

Una disciplina compleja

Estas circunstancias, que convierten a la economía en algo tan divertido, han provocado numerosas discusiones relacionadas con el método que se debe utilizar para estudiar los hechos económicos. Es por ello por lo que el economista debe de ser consciente de que su disciplina es mucho más complicada de lo que cree, con un desarrollo histórico asombroso y profundamente emocionante.

De lo anterior se puede deducir mi intención con esta sección: defender que la historia de la economía y su pensamiento es esencial para un buen conocimiento de la realidad – además de ser entretenida–. Es por ello por lo que trataremos de resaltar aspectos más desconocidos y cuestiones llamativas que contribuyan a la generación de la curiosidad. No se va a construir un manual que pueda servir de estudio, sino un conjunto de escritos que promocionen la lectura y el interés sobre el tema.

Una ciencia que habla con otras ciencias

Hay que ser conscientes de que en un viaje que pretende revisar los diferentes puntos de vista que han existido sobre la economía tendremos la imperiosa necesidad de detenernos sobre cuestiones filosóficas. Uno de los problemas habituales a la hora de comprender esto es que se suele ver la economía como una ciencia aislada. No obstante, es imprescindible entender que para muchos razonamientos económicos debemos de partir de unas concepciones claras sobre antropología, epistemología, ontología… Cosas que pertenecen al campo de la filosofía. Esto no es algo exclusivo del menester de esta sección, en general todas las ciencias sociales –o parcialmente sociales– necesitan de la filosofía.

Esto es algo que se puede ver con el siguiente ejemplo. Yo, sinceramente, creo que uno de los principales debates de la sociología como la pelea entre el estructuralismo y la agencia no se diferencia, en la raíz, del debate de la economía sobre el valor –objetivo o subjetivo– o de la polémica de auxiliis dentro de la teología. Los tres dilemas, en realidad, pertenecerían a una misma cuestión y, de resolverse uno de ellos, los tres estarían resueltos. Todos nos hablan del papel de la voluntad humana en la realidad, otros, incluso, ponen en cuestión su propia existencia.

Economía de no economistas

Jenofonte, Aristóteles o San Agustín no fueron, en esencia, economistas. Sin embargo, mencionaron y estudiaron aspectos relacionados con esta ciencia. Elementos que sirvieron de influencia para pensadores posteriores y que, inevitablemente, de alguna u otra forma afectaron a escuelas económicas concretas. Dentro de la propia escuela austriaca hay quien se reconoce más aristotélico y hay otros que se dicen kantianos. Me gustaría que hubiera algún “hesiodélico” que se sirviera de Hesíodo para defender una edad de oro y algún “ovidiense” que hiciera lo mismo pero de una forma más latina, pero de eso no hay.

Bromas aparte, sí es verdad que vulgarmente se relaciona con Adam Smith el inicio del pensamiento económico. Ya no es sólo que con esto nos olvidemos de figuras como Cantillon o William Petty, sino que dejamos de valorar a multitud de personas que en el pasado contribuyeron a nuestra disciplina con mayor o menor acierto pero con una obvia rigurosidad. La prueba está, sin lugar a dudas, en que esta institución lleva el nombre de Juan de Mariana.

Ideas e historia

Por último, no hay que olvidar que para esta encomienda debemos de tener presente siempre el contexto histórico. No me gustaría tener que pararme mucho sobre esas cosas –puesto que a mí lo que realmente me interesa son las ideas–, sin embargo hay cuestiones muy curiosas que trataremos de comentar. Lo bueno de los filósofos –que son los que más hablaron de estas cosas en la antigüedad – es su aspiración a lo universal y, por lo tanto, a dejar un poco de lado lo que les estaba sucediendo a ellos concretamente.

Aún así, hay que entender que los cambios políticos, o incluso comerciales, han afectado enormemente a la visión que se ha tenido sobre el mundo en las diferentes épocas. La economía dentro de la Edad Media ha estado repleta de investigaciones morales, algo que se puede mantener algo en Smith y que con el tiempo, a veces, se va olvidando por aquello de tratar de imitar a las ciencias naturales.

Como si las personas importaran

Mi opinión ha sido siempre que la economía no puede separarse de una manera tan definitiva de lo moral. Al final, cuando hablamos de cómo deben de administrarse los bienes escasos llevamos en la mochila un juicio moral. Lo mismo sucede cuando ponderamos si una medida política ha sido “positiva”. Hay autores de nuestra época, como Schumacher, que han querido recuperar un poco ese sentido moral.

Por eso el subtítulo de su libro “Lo pequeño es hermoso” es “Economía como si las personas importaran”. Aunque ahora parezca algo llamativo, en la antigüedad –como veremos – era algo más habitual. Soy sincero cuando digo que me parece la posición correcta –asumir una postura moral, no encubrirla y hacer economía aceptándola abiertamente – pues todos tenemos sesgos y es honesto ser capaz de mostrarlos.

En definitiva, abrir nuestra perspectiva y conocer la amplitud de la economía nos puede servir para evitar una fatal arrogancia. Nos mostrará que nuestra disciplina se entremezcla con otras creando, a veces, una simbiosis que les hace completamente codependientes. La complejidad de lo real es tan avasallante como fascinante.

Serie La economía a través del tiempo

(I) El estudio de la historia del pensamiento

(II) Individuo y colectivo, comunidad y sociedad

La sabiduría de Mario Vargas Llosa

Lawrence Reed. Este artículo fue publicado originalmente en la FEE.

En su extraordinario nuevo libro, La llamada de la tribu, el Nobel peruano Mario Vargas Llosa explica hasta dónde le ha llevado su viaje intelectual. En los años 50 y 60 fue un socialista que incluso coqueteó con el comunismo cubano. Gracias a tener una mente abierta y observadora, lo superó. Desde hace 50 años, defiende la libertad y el libre mercado del liberalismo clásico. Escribe,

La igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades no significan igualdad de ingresos… Porque eso sólo sería posible en una sociedad dirigida por un gobierno autoritario que “igualara” económicamente a todos los ciudadanos mediante un sistema opresivo, acabando con las diferentes capacidades individuales, la imaginación, la inventiva, la concentración, la diligencia, la ambición, la ética del trabajo y el liderazgo. Esto implicaría la desaparición del individuo, subsumido en la tribu.

Mario Vargas Llosa

Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friedrich A. Hayek…

El primer capítulo de La llamada de la tribu vale por sí solo el precio del libro. A partir de ahí, el libro es aún mejor. El autor dedica cada uno de los siete capítulos siguientes a los intelectuales cuya obra le hizo pasar de ser un joven marxista fatuo a un liberal clásico maduro y reflexivo: Adam Smith, José Ortega y Gasset, F. A. Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean-François Revel. Lo recomiendo con entusiasmo.

Este 28 de marzo, Vargas Llosa cumple 87 años. Esta actualización de un ensayo anterior que escribí con motivo de su 85 cumpleaños en 2021 es mi manera de felicitar de nuevo al Gran Viejo de la Libertad de América Latina.

Defensa de la libertad frente a China

Cuando el coronavirus estalló en todo el mundo en marzo de 2020, Vargas Llosa provocó las críticas del régimen comunista chino cuando afirmó que la pandemia podría no haber ocurrido si China “fuera un país libre y democrático en lugar de una dictadura”. (Se aprende mucho de un hombre simplemente por quiénes son sus enemigos).

Escribiendo para periódicos de Perú y España, señaló lo que el mundo sabe ahora como un hecho indiscutible, a saber, que “al menos un prestigioso médico, y quizá varios, detectaron este virus con tiempo suficiente y, en lugar de tomar las medidas correspondientes, el gobierno trató de ocultar la información y de acallar esa voz, o esas voces sensatas, y trató de sofocar la información, como hacen todas las dictaduras”.

El “prestigioso médico” al que aludía Vargas Llosa era el doctor Li Wenliang, de 34 años, una de las primeras víctimas tanto del virus como de la cleptocracia comunista que trató de ocultarlo.

Los tiranos mentirosos de Pekín se tomaron un descanso de su genocidio contra los uigures, su persecución de los cristianos, su probable liberación (accidental o intencionada) del virus COVID de un laboratorio de Wuhan, su aplastamiento de las libertades en Hong Kong y su acoso a Taiwán para reprender a su contrincante peruano por su “difamación arbitraria” y sus “opiniones irresponsables y prejuiciosas”. Merece llevar esas acusaciones como una insignia de honor.

Cuando se pudo arreglar Perú…

Perú perdió una oportunidad de grandeza cuando sus votantes fracasaron por un estrecho margen a la hora de elegir Presidente a Mario Vargas Llosa en 1990. Se trata de un hombre que fue lo suficientemente inteligente como para rechazar el socialismo cuando vio la tiranía y las privaciones que producía en lugares como Cuba. Es reconocido en todo el mundo como uno de los mejores novelistas latinoamericanos de los últimos tiempos.

Más recientemente, el pueblo de Perú saltó del acantilado por el socialismo cuando eligió al “socialista democrático” Pedro Castillo como su Presidente en 2021. Cuando hombres o mujeres del signo de Castillo llegan al poder, su componente socialista prima sobre el democrático y las libertades comienzan a desaparecer. Castillo apenas cumplió un año en el cargo cuando, en diciembre de 2022, fue destituido y destituido por intentar un golpe de Estado muy poco democrático. Los peruanos deberían haber escuchado a Vargas Llosa hace años, en cuyo caso podrían haber evitado este doloroso episodio.

Hace trece años, Vargas Llosa recibió el Premio Nobel de Literatura “por su cartografía de las estructuras de poder y sus mordaces imágenes de la resistencia, la revuelta y la derrota del individuo”. Decir la verdad al poder es un motivo frecuente en sus novelas y ensayos; también es un compromiso personal en su propia vida.

Elogio de la lectura y la ficción

En la conferencia que pronunció en Estocolmo el 7 de diciembre de 2010, sostuvo que la base de la buena literatura es la libertad de expresión. Titulada “Elogio de la lectura y la ficción”, dijo que lo más importante que le había ocurrido en la vida era aprender a leer a los cinco años. La lectura, explicó, “transformó los sueños en vida y la vida en sueños y puso el universo de la literatura al alcance del niño que una vez fui”. Pronto se dio cuenta de que “para que floreciera la literatura, primero era necesario que una sociedad alcanzara la alta cultura, la libertad, la prosperidad y la justicia”.

Un crítico de la conferencia declaró que era “un tributo rotundo al poder de la ficción para inspirar a los lectores a una mayor ambición, a la disidencia y a la acción política”.

Con motivo del 87 cumpleaños de Mario Vargas Llosa, comparto los siguientes extractos de su conferencia. Espero que los lectores se unan a mí para desearle muchos años más poniendo su pluma al servicio del bien de la humanidad.


Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola. Sin las ficciones seríamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideología o una religión. Quienes dudan de que la literatura, además de sumirnos en el sueño de la belleza y la felicidad, nos alerta contra toda forma de opresión, pregúntense por qué todos los regímenes empeñados en controlar la conducta de los ciudadanos de la cuna a la tumba, la temen tanto que establecen sistemas de censura para reprimirla y vigilan con tanta suspicacia a los escritores independientes.

Mario Vargas Llosa

Como todas las épocas han tenido sus espantos, la nuestra es la de los fanáticos, la de los terroristas suicidas, antigua especie convencida de que matando se gana el paraíso, que la sangre de los inocentes lava las afrentas colectivas, corrige las injusticias e impone la verdad sobre las falsas creencias. Innumerables víctimas son inmoladas cada día en diversos lugares del mundo por quienes se sienten poseedores de verdades absolutas.

Mario Vargas Llosa

No debemos dejarnos intimidar por quienes quisieran arrebatarnos la libertad que hemos ido conquistando en la larga hazaña de la civilización. Defendamos la democracia liberal, que, con todas sus limitaciones, sigue significando el pluralismo político, la convivencia, la tolerancia, los derechos humanos, el respeto a la crítica, la legalidad, las elecciones libres, la alternancia en el poder, todo aquello que nos ha ido sacando de la vida feral y acercándonos –aunque nunca llegaremos a alcanzarla– a la hermosa y perfecta vida que finge la literatura, aquella que sólo inventándola, escribiéndola y leyéndola podemos merecer. Enfrentándonos a los fanáticos homicidas defendemos nuestro derecho a soñar y a hacer nuestros sueños realidad.

Mario Vargas Llosa

¡Feliz 87 cumpleaños, Mario Vargas Llosa!