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Etiqueta: Javier Milei

Los desafíos de Milei como presidente libertario más allá de Argentina

El objetivo del liberalismo es la cooperación pacífica entre todos los hombres y entre todas las naciones

Ludwig von Mises

Cuando un mandatario, sea cual sea su inspiración ideológica y política, económica o religiosa, asume como fundamento básico unos principios filosóficos como el ideal que guiaran sus políticas económicas y sociales en su respectiva nación. No solo los adopta, frente a sus respectivos connacionales, como lógicamente y naturalmente debe de ser, sino a nivel internacional, con los grupos e individuos que comparten sus ideales en mayor o menor medida.

El caso del presidente Javier Milei, no escapa a esta premisa. Más cuando los fundamentos ideológicos, de corte liberal, que el mandatario argentino ha tomado como bandera política y económica, en especial los de la llamada escuela austriaca de economía, a la cual nos suscribimos.  Se ha cuestionado históricamente desde ámbitos políticos, académicos, pseudointelectuales e ideológicos.

Cuestionamientos que han procedido tanto de la izquierda radical totalitaria marxista-leninista como de los defensores del populismo estatal amparado en formas de gobiernos supuestamente “democráticas”, como los que se conocen hoy en día bajo el nombre de movimientos progresistas de diferentes vertientes, hasta las expresiones del totalitarismo fascista y neofascistas, pasando por los gobiernos con capitalismo de estado y políticas intervencionista y mercantilistas.  

Desafíos en el orden político argentino

En lo que respecta orden interno argentino es importante destacar que la victoria alcanzada por el presidente Milei bajo los postulados ideológicos de la escuela liberal austriaca de economía se da en el marco de un entorno institucional, cultural y político, que le es esencialmente adverso y de difícil manejo político. Pues los adversarios de los principios del pensamiento económico y político liberal de la escuela austriaca de economía, en los escenarios antes señalados, juegan con reglas diferentes a las que por mandato ético y moral utilizan los que hemos sido defensores del liberalismo.

El Presidente Milei en su discurso de recepción del galardón Juan de Mariana el pasado 21 de junio del 2024, destacó una de las frases más usadas en sus discursos de campaña, lo siguiente:

Por eso, recurrentemente, en nuestros actos de campaña cerrábamos con la definición de liberalismo de Alberto Benegas Lynch (hijo), con algunas mutaciones que yo le hice: el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en la defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad.  

Javier Milei, presidente de Argentina

En sintonía con la anterior cita, el Presidente Milei sostuvo en lo referente a los aspectos morales de su política económica que

no es solamente la cuestión de la economía. Nosotros interpretamos la economía desde una cuestión moral. El diseño de la política económica tiene que ver con una cuestión fundamentalmente moral, es decir, cuáles son los valores que están detrás de eso. Y claramente, frente a eso, nada puede contra el liberalismo.

Javier Milei.

Zigzagueando por el terreno político

No obstante, el Presidente Milei destacó los graves desafíos que ha tenido que enfrentar al tratar de implementar su programa de gobierno, recalcando al respecto que

La verdad es que cuando ustedes plantean el objetivo, les aviso que no es un movimiento rectilíneo uniforme. Es decir, uno no va zigzagueando porque es un imbécil ineficiente, sino que en el medio puede ser que haya pozos; que haya un montón de cosas, y las tiene que ir esquivando. Y no solamente eso, sino que también se encuentra con otros problemas, donde los oponentes políticos también disparan. Entonces, ustedes están esquivando los pozos en el camino, y mientras están esquivando, los opositores están disparando.

Javier Milei.

Siguiendo con este mismo orden de ideas, Javier Milei resaltó de igual forma que las marañas de traiciones que ha tenido que enfrentar, en su entorno político al señalar. Al respecto, el mandatario argentino señalo:

Como si esto fuera poco, mientras defendemos las ideas de la libertad, también aparecen los liberales egipcios, que, por un lado, hablan de libertad y por el otro le venden la patente de corso al mejor postor. Hasta hablan de la eficiencia del gasto público. Y no solo eso, uno tiene que seguir avanzando y peleando por las ideas, y lo peor de todo es que hasta tiene que lidiar con las mentiras y demás.

Javier Milei.

Desafíos y amenazas en el orden internacional

El fenómeno Milei se produce en una coyuntura social, política e histórica asincrónica, en lo referente a la transmutación que está sufriendo, de lo que se ha conocido como el Orden Liberal International (OLI), surgido después de la Segunda Guerra Mundial. Orden que ha venido experimentando fuertes desafíos y amenazas, que han ido debilitando sus cimientos, políticos e ideológicos, como consecuencia del enfrentamiento geoeconómico y geopolítico, entre China y los EE.UU. principalmente y el resto de sus respectivos aliados, principalmente, y la presencia de detractores internos de este orden en el seno de las propias sociedades occidentales. 

El surgimiento de gobiernos y regímenes que se han aprovechado de mecanismos democráticos para después perpetuar regímenes principalmente dictatoriales de izquierda populistas, con tendencias totalitarias, y que han pretendido ser un referente mundial de modelo político a seguir, son una de las principales amenazas que el proyecto de corte liberal enfrenta el Presidente argentino a nivel internacional. 

Dentro de este contexto, el gobernante argentino ha tenido que lidiar con fuertes críticas provenientes principalmente de otros mandatarios latinoamericanos de confesada tendencia izquierdista, como: Gustavo Petro de Colombia, Manuel López Obrador de México, Daniel Ortega de Nicaragua, y principalmente las procedentes del régimen venezolano hacia la gestión de Milei, y los señalamientos que este ha realizado a las políticas socialistas, regulatorias e intervencionistas que han fracasado en Venezuela. Y por último, es importante mencionar las tensiones entre los gobiernos de Argentina y España, y el cruce mutuo de críticas y acusaciones que se ha producido entre los gobernantes de ambas naciones. Enfrentamientos estos que han terminado de configurar un escenario internacional de desafíos y amenazas por parte del proyecto de gobierno del mandatario argentino.

Un capitalismo maniatado

Más allá del estilo y discurso personal de Javier Milei y de su narrativa política, en la difuminación de su mensaje ideológico, en contra las excesivas intervenciones del estado, en favor del libre mercado, sus cuestionamientos a los altos impuestos, y a las regulaciones sociales. Como lo dejo claro en su discurso en Davos, en el cual el líder argentino envió un mensaje de salvación a «Occidente» de los peligros de un capitalismo excesivamente regulado, al señalarles que «No se dejen amedrentar por los parásitos que viven del Estado».

Lo que realmente está detrás de todas estas detracciones tanto en el ámbito interno del sistema político argentino como en su entorno internacional, es que las políticas del gobierno de Milei basadas en los postulados básicos de la escuela austriaca de economía, representan no sólo un peligro ideológico que pone  al descubierto el fracaso en mayor o menor medida de las políticas económicas de todos los gobiernos y regímenes de tendencia izquierdistas-populista y pseudodemocráticos  a nivel global. Lo que ha provocado la ira de unas hienas que se avalanchan sobre este proyecto desde diferentes latitudes.

Milei como amenaza

Pues éstos ven como amenaza un eventual éxito de la gestión del gobernante argentino. Podría llegar a ser un buen referente ideológico de corte liberal a nivel global. Ha puesto en práctica exitosamente, en un país como Argentina con un pasado populista fuertemente arraigado. 

Como reflexión final tendremos que tener muy presente que todos aquellos que desde diferentes posiciones y tribunas hemos defendido los postulados básicos del liberalismo, y  en especial los principios de la escuela austriaca de economía, que los desafíos y compromisos del mandatario argentino van más allá de su nación. Pues si el mismo llegase a fallar en la implementación de sus políticas económicas y sociales, e incurriese en cualquier acto que pueda ser considerado como contrario a los postulados morales y filosóficos que el mismo defiende, tendrían unas graves consecuencias. Consecuencias no solo para la nación argentina, sino para el resto de los defensores del liberalismo a nivel global. Ya que el caso argentino se citará como un mal referente práctico en lo que a implementación de las políticas liberales se refiere por parte de sus adversarios a nivel global.

Ver también

Discurso de recepción del Premio Juan de Mariana de Javier Milei

Buenas noches. En primer lugar, quiero dar las gracias al Instituto Juan de Mariana por esta enorme distinción. Hace un año, por estos temas de las campañas y demás, con mi hermana nos tocó venir a Madrid. En esas casualidades, o las fuerzas del cielo, o el orden espontáneo, me llevaron a ponerme en contacto con Manuel Llamas, y por responsabilidad de él, tuve el honor de venir a la cena en la cual se premiaba al doctor Anxo Bastos, a quien tanto admiro, como tantos otros a quienes ya voy a mencionar.

También tuve la suerte de que ese día me tocara la mesa Murray Rothbard. Hoy creo que fue más que una casualidad, porque, de hecho, gracias a leer el artículo de Murray Rothbard, Monopolio y Competencia, yo me convertí a la escuela austriaca, en una edición publicada por Libertas, que había sido traducida por el papá de nuestro prócer de la libertad y, claramente, uno de mis mentores, el doctor Alberto Venegas Lynch (hijo), a quien tanto le debo y con quien tengo tanta gratitud por todo lo que ha enseñado y por su generosidad para conmigo. También, en un contexto bastante hostil en el cual fui desarrollando mi presencia en el liberalismo y en la política.

Agradecimientos a Jesús Huerta de Soto, Gabriel Calzada y Ricardo Rojas

Y en ese contexto, también quiero dar las gracias por las palabras del profesor Huerta de Soto. Ha sido tan importante inspirándonos a todos, donde sus clases en YouTube son una verdadera revolución. También quiero dar las gracias por las palabras del profesor Ricardo Manuel Rojas, que en algunas partes, ahora cuando hablo, lo voy a mencionar. Siempre ha sido tan generoso conmigo y en varias ocasiones me ha ayudado mucho.

También quiero darle las gracias a Gabriel Calzada. Tuve la oportunidad de conocerlo en la Universidad Francisco Marroquín, cuando fui a presentar un libro que se llama Desenmascarando la mentira keynesiana. Todavía mi profundidad en la escuela austríaca no era la que tuve en el futuro, pero ya había claros indicios de que, por lo menos, sabía por dónde andaba la cosa, al menos.

Y en esta charla, para hoy, yo tenía preparada una suerte de síntesis de mi reciente libro, que se llama Capitalismo, Socialismo y la Trampa Neoclásica. Básicamente, dice de la teoría económica a la acción política. Es un libro donde básicamente exploro los problemas de diseño de la teoría neoclásica y cómo ello conduce al socialismo. Son cinco bloques y me pareció que, a la luz de los discursos y a la luz de las interacciones que fui teniendo, puede que pueda aportar algo de valor contándoles mi experiencia, sobre todo en lo que tiene que ver con la política.

“Nosotros interpretamos la economía desde una cuestión moral”

Entonces, la charla la voy a particionar. Voy a hablar un poco de lo que tiene que ver con las cosas que estamos haciendo en el gobierno y, por otra parte, después voy a entrar en el tema de la discusión que quería dar, pero de manera mucho más sintética y mucho más concentrada.

Una de las cosas que mencionó el profesor Huerta de Soto, extremadamente valiosas, es cuando él señala el rol del conocimiento de la teoría económica. Les puedo asegurar que eso es fundamental. Hay un dicho que a mí me gusta repetir recurrentemente, que dice: “El que no sabe lo que busca no entiende lo que encuentra”, y esto tiene un rol fundamental cuando uno diseña la política económica y cómo uno se aferra a ese rumbo. Desde el primer momento supimos hacia dónde queremos ir, es decir, el norte está claro. Nosotros queremos ir ahí, y eso viene dado por todo lo que uno hace, su background, la forma en la cual se ve la economía.

Pero no es solamente la cuestión de la economía. Nosotros interpretamos la economía desde una cuestión moral. El diseño de la política económica tiene que ver con una cuestión fundamentalmente moral, es decir, cuáles son los valores que están detrás de eso. Y claramente, frente a eso, nada puede contra el liberalismo.

El liberalismo

Por eso, recurrentemente, en nuestros actos de campaña cerrábamos con la definición de liberalismo de Alberto Benegas Lynch (hijo), con algunas mutaciones que yo le hice: el liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en la defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad.

Sus instituciones son la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la libre competencia (pero en el sentido austríaco, no en el sentido neoclásico), la división del trabajo, la cooperación social, y donde solamente se puede ser exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad y de mejor precio. En ese sentido, eso es un marco rector, y nosotros como objetivo tenemos que hacer que Argentina vuelva a ser grande nuevamente. La única forma de lograr eso es que Argentina vuelva a ser libre nuevamente. Y eso es lo que marca el norte.

Poderes constituídos y liberales egipcios

La verdad es que cuando ustedes plantean el objetivo, les aviso que no es un movimiento rectilíneo uniforme. Es decir, uno no va zigzagueando porque es un imbécil ineficiente, sino que en el medio puede ser que haya pozos; que haya un montón de cosas, y las tiene que ir esquivando. Y no solamente eso, sino que también se encuentra con otros problemas, donde los oponentes políticos también disparan. Entonces, ustedes están esquivando los pozos en el camino, y mientras están esquivando, los opositores están disparando. Y no solo que están los opositores están disparando, sino que, además, como si todo eso fuera poco, como nosotros decidimos cortar la publicidad oficial, los medios de comunicación se dedican todo el tiempo a estar hablando pestes de nosotros.

Como si esto fuera poco, mientras defendemos las ideas de la libertad, también aparecen los liberales egipcios, que por un lado hablan de libertad y por el otro le venden la patente de corso al mejor postor. Hasta hablan de la eficiencia del gasto público. Y no solo eso, uno tiene que seguir avanzando y peleando por las ideas, y lo peor de todo es que hasta tiene que lidiar con las mentiras y demás.

En ese sentido, les voy a contar mi versión de dónde nos encontramos, de lo que estamos haciendo y a dónde estamos yendo, para empezar a discutir algo del trasfondo teórico que, desde mi punto de vista, es importante.

Déficit fiscales

Cuando nosotros llegamos al poder, los déficits gemelos de Argentina ascendían a 17 puntos del PBI. Básicamente, ustedes saben, aquellos que hayan estudiado toda la literatura de indicadores tempranos de crisis, que los déficits gemelos por cuatro puntos del PBI es una luz amarilla; ocho puntos del PBI es alerta de cataclismo.

Imagínense recibir 17 puntos del PBI de déficits gemelos. Eso es lo que nosotros recibimos. Estructuralmente, de esos 17 puntos, 15 estaban en el sector público nacional, donde cinco puntos correspondían al déficit del Tesoro y 10 puntos del PBI en el Banco Central, es decir, el déficit cuasi fiscal.

Para tener una idea de los desmadres monetarios que hizo el Gobierno anterior, a lo largo de 4 años habían emitido para financiar el fisco 28 puntos del PBI. De esos 28, 13 fueron emitidos durante el último año de gobierno, en la aventura electoral en la cual se lanzaron tratando de ganar como fuera. De hecho, entre otras cosas, siendo la campaña sucia más grande de la historia de la humanidad, donde, por ejemplo, un determinado gobierno al gobierno oficialista le dio 1000 millones de dólares para gastar en ensuciar al que fuera a correr esa elección.

Por eso, en algún momento, ustedes entraban en YouTube en cualquier parte del mundo, querían chequear o ver un video mío, y les aparece algo diciendo que yo estaba diciendo alguna atrocidad. Si estas cosas eran levantadas por personas que aún sabiendo que eran mentiras. Es más, en una de esas mentiras que hizo alguien ligado al liberalismo, por poco mata a nuestro candidato a ministro de educación, que le dio problemas cardíacos y casi lo terminan demandando por algo que supuestamente filtró uno de los nuestros.

Campaña con una motosierra

En ese sentido, lo que quiero señalar es que nosotros a la campaña le hicimos con una motosierra, que tenía que ver con el recorte del gasto público con 1 dólar, que era la forma popular que la gente entendió la competencia de monedas y eliminar el Banco Central. Pero nos dijeron que era imposible. De hecho, hoy los sommeliers del ajuste y que hablan y que el ajuste y que es más, tijerita y licuadora. Yo no sabía que si el 90% del ajuste es ajuste de motosierra, a eso lo llaman tijerita. Es un problema de orden de magnitudes, es decir, el 10% del ajuste es licuadora. Pero bueno, así son de honestos intelectualmente algunos economistas.

Lo lamentable, que esas cosas también lo repiten los liberales, que más grave aún, pero algunos están vendidos y cobran para repetir este tipo de aberraciones. En este sentido, una de las cosas más formidables que nos pasó es que cuando tuvimos la primera reunión de gabinete, cuando empecé a decir lo que queríamos hacer, algunas partes dijeron que lo que yo quería hacer era imposible.

Por lo tanto, dije que aquellos que creían que era imposible que se fueran, porque sí iba. Era un día de 40 grados, o sea, si yo iba le preguntaba al heladero de la esquina vendiendo helados, también decía que era imposible. Así que a mí no me importaba si me decían que era imposible, a mí me tenían que traer cómo se hacía lo que yo quería hacer. Y así empezamos e hicimos el ajuste fiscal. De hecho, hicimos el ajuste fiscal más grande en la historia de la humanidad, no solo el de la Argentina.

Hacia la hiperinflación

En el inicio, básicamente con el desastre con lo que nos encontrábamos, habíamos visto que teníamos que frenar la emisión monetaria. En la primera semana de diciembre, los precios subían al 1% diario, es decir, al 3700% anual. Y en los primeros 15 días de diciembre, se había acelerado a un ritmo del 7500% anual.

No solo eso, sino que cuando ustedes toman la inflación mayorista, que es un indicador anticipado de la inflación, de hecho la inflación de diciembre fue del 54%. Eso anualizado da 17.000%. Entiendo, que la inflación del 35% del último mes es un número espantosamente alto y que, anualizándolo, es al 50% anual. Pero la verdad es que pasar de 17.000 a 50% anual sin tener la hiperinflación en el medio que licue los salarios reales, sin tener controles de precio, sin fijar el tipo de cambio y sin tener expropiaciones, vaya que es una aventura increíble.

Pero es más, la dificultad monetaria no solo era por todo lo que había emitido el gobierno anterior, no era solo el problema de la financiación del fisco, sino que también era el problema de los pasivos remunerados que nos generaban 10 puntos de déficit fiscal. En ese sentido, también tuvimos que tomar estrategias bastante difíciles donde los pifiadores seriales que hoy siguen criticando, la erraron, pero ninguno reconoce que la erró. Porque nosotros, en lugar de buscar ir a una tasa de interés real positiva, lo que nosotros buscamos es arbitrar con la moneda extranjera, con el dólar contra el que los argentinos sustituyen. Entonces, eso implicaba una alta tasa en dólares, pero en términos reales negativos.

Los pasivos remunerados

Y si la esterilización funcionaba, nos iba a permitir además bajar fuertemente los pasivos remunerados y al mismo tiempo la tasa de interés, que estaba arriba del 250%. Hoy está en el 40% y el déficit cuasifiscal de 10 puntos del PBI va a terminar siendo de un punto, por lo que ya corrió, no por lo que viene para adelante.

Y esto también es importante, porque el gobierno anterior, donde esa deuda con el Banco Central estaba 30, 60, 90, 120, 180, 270 y 360 días, no sé si ingenuamente, pero la pasaron toda a un día. Esto no lo hicieron por casualidad, no lo hicieron inocentemente. Argentina tenía una brecha cambiaria del 200%, la relación del tipo de cambio entre el paralelo y el oficial era de 3 a 1. Además, tenía deuda con importadores por el equivalente a 50.000 millones de dólares, por lo cual parte del sistema productivo estaba parado, porque ya nadie podía importar.

Además, Argentina tenía el crédito, el acuerdo con el fondo caído, teníamos 25.000 millones de dólares de deuda que vencían externamente, donde la gran mayoría eran con organismos multilaterales. Y estábamos con ese problema. Teníamos cerca de 15.000 millones de dólares de dividendos retenidos, teníamos vencimientos de deuda en pesos por el equivalente a 90,000 millones de dólares. Entonces, básicamente, los pasivos remunerados serán prácticamente cuatro veces la base monetaria.

Una bomba de relojería hacia la hiperinflación

Por lo tanto, ¿cuál era la gran apuesta del gobierno anterior? Era que nosotros no fuéramos liberales libertarios, sino que fuéramos liberales libertarados. En esa situación, ellos creían que nosotros íbamos a ignorar las relaciones entre stock y flujos y que un stock en esas características se podía convertir en un flujo instantáneamente. Y de esa manera, en un día, se iba a multiplicar entre 4 y 5 veces la cantidad de dinero. Y vamos a tener todo el estrangulamiento de las divisas que querían salir. En ese contexto, hubiéramos generado una hiperinflación y después la maquinaria peronista de los saqueos y demás hubiera hecho todo el trabajo durante el mes de diciembre, lo que quedaba de diciembre para ellos volver en el mes de enero.

Reaccionamos frente a esa situación, siendo muy críticos por los liberales, en especial por los liberales egipcios. En ese sentido, sobre lo que nosotros decidimos, sí hubo un uso intensivo de la teoría económica. Nosotros estábamos en el Hotel Libertador y los colores del hotel son violeta, es decir, más orden espontáneo imposible. Entonces, estábamos con Luis “Toto” Caputo, este brillante hombre que tengo como ministro de economía, quien hoy es presidente del Banco Central. Santiago Bausili también estaba en esa reunión, más Fede Furiasey Martín Voltaire. Y había que decidir dónde poner el tipo de cambio. Sabíamos que si abríamos, generábamos un desastre. Sabíamos que íbamos a ser castigados por los liberales libertarios o aquellos que omiten el problema de los stocks. Les valdría bien el otro apodo.

La cuestión del tipo de cambio

Y una de las cosas: el consenso de mercado tan fatalmente arrogante, decía que había que poner el tipo de cambio en 600 pesos. Y que en función de eso, dado ese 600, había una hipótesis de mejor dinámica de la tasa de inflación. Dicho sea de paso, nosotros pusimos el tipo de cambio en 800 porque corregido por Impuesto País se iba e igualaba el tipo de cambio de mercado. Entonces, decían que iba a ser un desastre inflacionario mucho peor. Y sucede que ahora, con un tipo de cambio más alto, hay menos inflación. Y son los mismos que hablan del tipo de cambio atrasado. Tienen un problema de inconsistencia de modelos graves.

Digo, porque después dicen: “No, porque este opiné, este opiné”, opinaron todos los pifiadores seriales. No pegaron una, aviso. Son muy poquitos los que acertaron. Recién tuve la posibilidad de saludar a una persona que se presentó y que me dijo que era amiga de Pablo Arriazu, el hijo de Arriazu. Es uno de los pocos que sí la ven.

Y en ese sentido, ¿por qué elegimos el tipo de cambio ahí? Y esto es teoría económica pura. Porque si yo iba un número más parecido al tipo de cambio de mercado, aún cuando no era perfectamente mercado. Que era lo interesante, que yo achicaba el exceso de demanda de divisas. Y al achicar el exceso de demanda de divisas, achicaba el exceso de oferta del resto de la economía.

Una cadena de efectos

Entonces, achicando el exceso de bonos, subía el precio de bonos. Y, por ende, la tasa de interés y el riesgo país caían. Por lo tanto, el nivel de actividad económica también se achicaba, y lo hacía a diferencia entre ahorro e inversión. Y, por lo tanto, se achicaba el exceso de oferta de bienes y, por ende, la actividad caía menos. No solo eso, sino que además, el exceso de oferta en el mercado de trabajo también se hacía menor y, por ende, el salario real caía menos.

Y esto es interesante porque cualquier persona que lo hubiera dicho, que íbamos a hacer un ajuste fiscal de 15 puntos del PBI, nos hubiera dicho que íbamos a volar por los aires. De hecho, nosotros teníamos un desequilibrio monetario peor que el de la crisis del Rodrigazo del 75. La situación del balance del Banco Central era peor que la que tenía el Banco Central en el año 89, previo a la hiperinflación de Alfonsín, y los indicadores sociales eran peores que al final de la convertibilidad en el 2001.

La tormenta perfecta

Por lo tanto, no solo que teníamos todas las condiciones para que fuera la crisis más importante de la historia argentina, porque combinaba los tres elementos de las tres peores crisis de la Argentina, sino que además teníamos estructuralmente cierta debilidad en materia de estructura legislativa y estructura de poder. Y eso también es muy interesante, y ahora voy a hacer una reflexión sobre eso. En ese contexto, fíjense que nosotros, haciendo un ajuste de estas características, el PBI en el primer trimestre cayó 7%. Claro, uno dice, no es tremendo. Ahora, cuando ustedes toman la crisis de la convertibilidad durante el 2002, el PBI cayó 10,9%, casi 11%, pero en el segundo trimestre, donde tomó todos los ajustes, el PBI cayó 16%.

Es decir, que el uso de la teoría económica no solo evitó, sino que por lo menos 10 puntos más de caída del PBI. Eso, en términos sociales, no es menor porque también nosotros hicimos toda una revolución en lo que tiene que ver con la cuestión social. Nosotros sabíamos que el ajuste iba a ser muy duro, sabíamos que iba a ser recesivo porque cuando uno hace un ajuste, aumenta el ahorro y eso tiene una contrapartida de inversión, la actividad va a caer y eso se iba a sentir en términos de empleo y en términos de salarios reales. Y ya veníamos con un nivel de pobres e indigentes muy alto.

La política social de Javier Milei

Por lo tanto, hubo una duplicación de la asignación universal por hijo, del plan alimentar para que no le falte el alimento a los chicos, o un plan que se llama Mil Días, que es darle asistencia a las mujeres embarazadas. Además, se les dio contención a los alumnos para que puedan tener útiles. Y no solo eso, sino que además, para evitar el trauma que implica tener que cambiar de colegio para un chico y la situación que eso genera también en la familia, dimos asistencia para que pudieran cubrir las cuotas de los colegios privados de bajos recursos.

A pesar de toda esa contención, obviamente el ajuste fiscal en los primeros meses llegó a siete puntos del PBI. Como necesitábamos cinco, ya un punto lo dejamos correr. Entonces, con los seis del tesoro, más los nueve del Banco Central, estamos en 15. Es más, ahora con todo esto el país hubiera estallado y, sin embargo, no estalló. Y sin embargo, critican la política social del gobierno.

Los intermediarios de la pobreza

Bueno, porque hay algo que hizo el Gobierno que fue interesante y es terminar con los intermediarios de la pobreza, es decir, gente que levanta la noble causa de dar contención a los más necesitados. Aunque sabemos que de fondo, como dice el profesor Huerta de Soto, los planes contra la pobreza generan más pobreza, pero aún teniendo eso en la cabeza nosotros cambiamos la dinámica de la asistencia. Históricamente, en Argentina, la asistencia era darle el pescado a la gente. Ya los revolucionarios, en nuestro caso, fue el nombre que tiene el Ministerio, se llama Ministerio de Capital Humano. Nuestro objetivo no es darle pescado a la gente. Nuestro objetivo es enseñarles a pescar, enseñarles a ser un empresario. Y si pueden, que tengan su propia empresa de pesca.

Y en ese contexto también hubo algo muy interesante, aviso porque si ustedes miran por los diarios o se informan con los medios de comunicación o con analistas tendenciosos, han criticado a la ministra de Capital Humano enormemente. Se creen que, además, la ministra de Capital Humano tiene un defecto: es amiga mía, entonces tiene que ser honesta. Entonces creen que yo tendría problemas en echar a alguien de mi gabinete porque es amigo. Bueno, el jefe de gabinete que fue eyectado hacía 18 años que era amigo mío no cumplió los objetivos y se fue. Pista: acá es cumplir los objetivos, el que los cumple los cumple y el que no los cumple, por más que lo conozca hace 20 años, 30 afuera.

Recuperación en abril

Y ahí también, si ustedes se fijan, estamos tomando la inflación. Cuando ustedes empiezan a mirar los indicadores de actividad, si miran los del primer trimestre, claramente son malos. Pero cuando ustedes empiezan a mirar los indicadores de abril y algunos indicadores que ya aparecen de mayo, van a ver claramente un rebote, que la economía está rebotando, que la economía está recuperándose. Los veo tan interesados que me parece que no voy a hablar de teoría económica y solamente voy a hablar de lo que estamos haciendo, es decir, liberalismo aplicado one one, dicho por el que lo está haciendo. (Deja sus papeles en otro sitio). Se acabó la tentación, y ahora voy a hablar de lo que estoy haciendo.

Enriqueciéndose con las ayudas a los pobres

En ese sentido, hubo algo también muy interesante: una de las cosas que descubrió la ministra de Capital Humano es que cuando se daban los planes sociales, se les daba una tarjeta. Cuando se les daba esa tarjeta, uno creía que el beneficiario lo cobraba entero. Bueno, les aviso que no.

¿Cómo funcionaba? Cuando ustedes recibían ese programa, ustedes después tenían que certificar que habían trabajado, y cuando iban a buscar esa certificación, ahí se quedaba la mitad. Entonces, sabiendo que el primer trimestre iba a ser muy duro, una de las cosas que hicimos, una gran acción de la ministra de Capital Humano, fue justamente quitarle la obligación de la prestación. Bueno, esa situación fue bastante complicada. No para la gente, que ahora iba a recibir el doble de dinero, y es por eso que, instantáneamente cuando nosotros hicimos esto, los gerentes de la pobreza anunciaron una marcha masiva.

En esa marcha masiva, nosotros teníamos la información: ellos estaban planeando juntarse 100.000 personas, decían que iban a ir 50.000 para después mostrar como un gran logro que iban 100.000. Entonces, se imaginarán, cuando la ministra de Capital Humano hizo esto, la cantidad de cosas que salieron a decirle al final: “Este es un gobierno liberal que termina siendo populismo, populismo de derecha”. Y en realidad, era cortarle el curro a los ladrones de los gerentes de la pobreza.

Una marcha en defensa de sus privilegios

En ese contexto salen a hacer una marcha, y ahí también con nuestra brillante ministra de Seguridad, la doctora Bullrich, que además tuvo la grandeza (aunque su opción de cambio fue derrotada en las elecciones), no solo nos apoyó en el proceso electoral sino que además aceptó ser nuestra ministra de Seguridad. Junto al ministro de Infraestructura de ese momento, ¿qué es lo que hicimos? Creamos un número para que la gente denunciara las extorsiones. Dijimos que el que corta no cobra.

Y eso, el ministro de Infraestructura, lo que hacía, utilizaba la red de transporte, la que más usaba, para decir cosas aberrantes de mí, para decirles que si no iban a pasar a las marchas no pasaba nada, que ellos iban a seguir cobrando sus planes. Y al mismo tiempo, la doctora Bullrich me presentó un protocolo de seguridad en el cual no dudé ni medio segundo en apoyar incondicionalmente. El día de la marcha, nosotros terminamos poniendo, el gobierno nacional 12.000 efectivos para recuperar una de las demandas de la población, que era recuperar la calle que estaba tomada por los vándalos y que toda la población era extorsionada por este conjunto de delincuentes.

Bueno, de las 100.000 personas que esperaban llevar, llevaron 3.000. Había más efectivos que personas en la marcha, y eso implicó un fuerte golpe sobre esas organizaciones. No solo empezamos a poner en caja la inflación, sino que estamos recuperando la economía. También pusimos en caja a la calle. Hoy en la Argentina, no es de los violentos, sino de quien quiere trabajar. Y el que corta no cobra, y el que hace disturbios va preso.

Si no saben ajustarse ni al tiempo otorgado

Pero no solo es una cuestión de lo que nosotros estamos planteando en términos de la estrategia de estabilización y lo que tiene que ver con la estrategia de poner el control en las calles. Nosotros también dijimos que íbamos a apuntar a recuperar el crecimiento económico y que, obviamente, eso implicaba hacer una reforma del Estado. Bueno, lo primero que hicimos fue bajar la cantidad de ministerios a la mitad, que, muy a mi pesar porque me hubiera gustado que otro fuera mi video más popular, es afuera.

Ese es el video más popular de los que tengo y que todo el mundo se volvió, al igual que el que no hay plata. Y esto es muy interesante con el que no hay plata, los distintos políticos de distintos pelajes o están perdidos totalmente porque son socialistas de los más rancios, o son socialistas puros, keynesianos, dos tipos que ignoran la restricción de presupuestos.

Miren, les voy a contar algo. Había algo que, cuando era diputado, me producía una cosa tremenda, me ponía de tremendo mal humor. Y es que nos asignaban tiempos para hablar, cada cual en función del tamaño del bloque que tenía. Tenía una determinada cantidad de tiempos. Entonces, si ustedes querían entender por qué en 123 años, 113 habíamos tenido déficit fiscal, si de las 22 crisis que tuvimos desde el año 1901 hasta ahora, de las 22, 20 tenían origen fiscal, ahí lo tenían. Todo en la cámara donde se vota el presupuesto. Ninguno respetaba la restricción de presupuesto. Si les daban 5 minutos, hablaban 10. Y si les daban 10, hablaban 20. Son unos violadores sistemáticos del presupuesto. ¿Cómo no iban a ser el desastre que hicieron?

El endeudamiento es inmoral

Entonces, ahí también dimos algunas batallas importantes que fueron clave para lo que estamos haciendo, porque una de las cosas que ustedes pueden notar en todos mis discursos es que siempre dije: yo no voy a votar presupuestos con déficit fiscal. Y explicaba que, por ejemplo, si ustedes tienen déficit fiscal, y por eso es tan importante el tema de los valores, si ustedes lo votan con endeudamiento, eso es profundamente inmoral. Porque, en realidad, lo que están diciendo es que la fiesta de hoy se paga con impuestos futuros; es decir, que ustedes están de fiesta hoy y le están pasando la cuenta a sus hijos, a sus nietos. Y en lugares donde está vigente la agenda asesina del aborto, hasta gente que ni siquiera ha nacido podría llegar a ser el extremo.

Entonces, en el endeudamiento es inmoral. Es el primer punto. El segundo, es de hecho, Argentina abusó tanto de eso que es el máximo defaulteador de la historia moderna. Dicho sea de paso, nosotros recibimos el país con 2900 puntos de riesgo país. Llegamos a bajarlo a cerca de 1150, hasta hace unas pocas semanas, donde la política que no solo no ayuda, sino que además trata de destruir, nos hizo saltar el riesgo país a 1600. Ahora, de vuelta está bajando porque bajo ningún punto de vista voy a entregar el equilibrio fiscal. Me van a tener que matar, me van a tener que sacar de la Casa Rosada para hacer un déficit fiscal, porque no se los voy a entregar.

Argentina: hiperinflaciones sin guerra

La otra cosa que pueden hacer es financiarlo con emisión monetaria. No por nada Argentina le sacó 13 ceros a la moneda. Tuvo dos hiperinflaciones sin guerra. Podríamos sacarle tres ceros más. También es inmoral, como dice el brillante libro del profesor Ricardo Rojas, la inflación es un delito, el verdadero delito. Y eso lo plantea muy bien el profesor Rojas: es la emisión monetaria, el señoriaje.

Porque esos economistas, no ustedes, pueden emitir hasta lo que crece la demanda del dinero y si fuera lineal con el PBI. Entonces, en cuanto crece el PBI, eso es una farsa también, eso es un delito, también es una estafa, porque que la inflación sea cero no significa que no haya estafa. Porque si no hubieran emitido, hubiera habido deflación. Y eso le hubiera devuelto el dinero a la gente y esa sí que es una política bien pro- pobres. Sin embargo, a los seudo-progresistas les gusta emitir dinero a lo loco.

Entonces, en ese punto nosotros en el saneamiento que hicimos del Banco Central, hoy, prácticamente ya les digo que el cuasi fiscal es cero. De acá para adelante, cero. Quedaban cerca de 18.000. Teníamos una base monetaria de 15 billones de pesos y teníamos pasivos remunerados por 18 billones. De esos, 12 estaban en bancos públicos, 7 en el Banco Nación, donde gran parte de esas tenencias del otro lado son del Tesoro Nacional.

Una segunda etapa de la reforma monetaria

Lo que tiene que ver con la provincia de Buenos Aires, que son 3 billones, tiene tanto déficit fiscal el soviético de la provincia de Buenos Aires que usa el Banco Provincia y por lo tanto, esa no lo puede tocar. Y el resto está mayoritariamente con el gobierno de la ciudad, con quien tenemos una excelente relación. Entonces, solamente nos queda un problema de 6 billones. La última colocación de letras para hacer la mutación desde el Central al Tesoro ascendió a casi 6 billones de pesos. Están casi contra las cuerdas; los tenemos nocauts.

El único problema que nos queda en el Banco Central en este momento es un instrumento contingente, unas puts. El gobierno anterior, como no conseguía el financiamiento para el Tesoro, desde el Tesoro y con el aval del Fondo Monetario Internacional, utilizó instrumentos contingentes. ¿Y cuál es el problema con eso? Que en el balance con el Banco Central, ese pasivo queda registrado por el valor del contingente. OUn sea, con una fracción muy pequeña del pasivo que ustedes tienen abierto. Entonces, ustedes no lo ven prácticamente adentro del Banco Central y, sin embargo, hay un potencial de emisión por cuatro puntos del PBI. Por lo tanto, el día que terminemos con eso, ahí va a empezar la segunda etapa de la reforma monetaria.

El tiempo es de Dios

(Pregunda desde el público: “¿Cuándo comenzará?” Respuesta del presidente Milei: “El tiempo es de Dios”).

En ese contexto, necesito cerrar el acuerdo con los puts y en eso me tengo que poner de acuerdo con los bancos. Nosotros, además, estamos trabajando en una reforma del sistema financiero para separar la banca de inversión con la reserva de valor, de modo que el sistema se convierta en antecorridas. O sea, el almacén de valor es un encaje al 100%, y en la banca de inversión ustedes van a tener títulos y se va a ir acomodando en función de cómo fluctúen los precios. Por lo tanto, se terminaron las corridas.

Entonces, cerrado el grifo fiscal, cerrado el grifo financiero, cerrado el grifo externo, porque el tipo de cambio va a ser libre, vamos a ir no solo a un sistema de libre competencia de monedas, sino que, vamos a declarar la emisión monetaria un delito de lesa humanidad. Y, en ese caso, si llegara a haber emisión monetaria, va a ir preso el presidente de la nación. Yo creo que me lo pueden aprobar porque tienen tantas ganas de meterme preso.

Va a ir preso el ministro de economía, el presidente del Banco Central, el directorio del Banco Central y los diputados y senadores que acompañen una medida de esas características. Dicho esto, lo que va a suceder, ustedes me pueden decir: “No, bueno, pero Argentina violó sistemáticamente las leyes.” Es cierto, pero al ser caratulado delito de lesa humanidad, es imprescriptible. Entonces puede venir un gobierno y cambiarlo, pero atrás puede venir otro liberal y meter preso a todos los delincuentes.

Y cerrar el Banco Central

Por lo tanto, al quedar fija la cantidad de pesos, y en la medida en que los individuos necesiten monetizar, van a traer sus propias monedas y van a hacer las transacciones en las monedas que deseen. Y si ustedes se fijan, eso va a hacer que cada vez el peso tenga muchísimo menos rol o importancia dentro de la cantidad de transacciones que se hacen, y va a llegar un momento en que va a ser tan chico que vamos a cerrar el Banco Central.

Finalmente, voy a hablar sobre el programa de crecimiento económico, voy a hablar sobre la transición, y voy a hablar sobre las reformas. Una nota de color: porque hay muchos “libertarados”, libertarios egipcios, que dicen que nosotros estamos aumentando la presión fiscal. “Milei no es liberal en eso porque subió los impuestos.” Bueno, vamos contra esos mentirosos. Si yo tenía 15 puntos de emisión monetaria, 15 puntos de señoriaje, que es robo directo sobre los argentinos, y solo me llevé un punto y medio del impuesto país y les devolvía a los argentinos 13 puntos y medio, ¿aumentó la presión fiscal o bajó en el neto? Aprendan a hacer las cuentas, burros.

Es más, te lo subrayo: el gasto público en términos reales cayó un 30%. La verdadera presión fiscal que enfrenta un país, ¿saben qué es? Es el gasto público, y cayó un 30%. Por lo tanto, estamos corriendo al Estado del medio. ¿Y por qué es importante eso? Porque ahora hay 15 puntos del PBI que se los comía el Estado y ahora, ¿en qué se convierte? En el ahorro que vuelve a la inversión.

Vuelve el crédito a largo plazo

Por lo tanto, ahora la inversión va a ser financiada por ese ahorro. Piensen que cuando nosotros llegamos al poder se hablaba de hiperinflación. El 85% de los argentinos creía que iba a haber una hiperinflación; hoy, menos del 20% cree que puede haber una hiperinflación. De ser el problema más acuciante de la Argentina, la inflación ahora pasó a estar en tercer lugar. Que me vengan a decir que no se puede, porque sí se puede.

Y no solo eso, sino que además volvió el crédito a 30 años. ¡Vaya que lo estamos haciendo! Entonces, no solo eso será un elemento que va a potenciar el ahorro y, por ende, la inversión, Argentina es una economía que viene de 20 años de populismo salvaje y está profundamente descapitalizada. Por lo tanto, eso hace que el valor del producto marginal del capital, si ustedes quieren el retorno del flujo del fondo de la firma, si lo quieren poner en términos de finanzas, eso hace que sean enormes y que estén muy por encima del WACC, o sea, del costo de oportunidad. Y eso también potencia la inversión.

Pero como si todo eso fuera poco, en la medida que Argentina recupere la economía y se vuelva a expandir, nosotros no vamos a aumentar el gasto público, lo vamos a mantener fijo. Por lo tanto, en la medida que uno pueda ir creciendo y se generen nuevos recursos, nosotros vamos a ir bajando impuestos. Y de hecho, el impuesto país que hoy está en 17,5%, de acuerdo a la perfección de la salida de la ley bases y de la ley fiscal que está enviada por necesidad de los gobernadores, no por nosotros, porque tenemos equilibrio, en ese contexto vamos a bajar ese impuesto del 17 y medio al 7 y medio.

Una reforma como ninguna otra

Así que, para aquellos que hablan de la suba de impuestos, no solo mienten y no toman el agregado burros que no entienden de equilibrio general, sino que además también empezamos con la reducción de impuestos.

Por otra parte, hay gente que dice que no tenemos un programa a largo plazo. Es increíble, porque la reforma más grande que se hizo en la Argentina fue la que hizo Menem, y esa reforma del Estado tenía 100 artículos, eran 100 reformas. Y dicen, “no, la desguazada ley bases”.

Bueno, la desguazada ley bases es cinco veces más grande que la reforma de Menem. No solo eso, si le sumamos el decreto de necesidad y urgencia, que la evidencia ha probado que tengo razón, la reforma es ocho veces más grande. O sea, estamos haciendo la reforma estructural más grande de la historia Argentina, que es ocho veces más grande que la que le sigue.

¿Por qué es importante esto? Porque aquellos países que son más libres, son 12 veces más libres que los que son reprimidos, crecen más del doble, tienen un 25% menos de pobreza en el formato estándar, y un 50% menos de pobreza en el formato extremo. ¿Y por qué esto es tan importante? Esto es muy importante, porque estas reformas lo que van a hacer es que Argentina en el índice de libertad económica escale 90 puestos. Es decir, que Argentina entraría en un sendero de crecimiento que podría ser que en un determinado periodo de tiempo, llamémosle 35 o 40 años, nos podríamos convertir en un país como Alemania.

Ni Alemania ni Irlanda. Más allá

Sin embargo, tengo algunas noticias extras para decirles. A mi parecer, parecerme a la libertad económica de Alemania, no me gusta. Es más, el país que más libertad económica tenía era Irlanda, y eso en 35 años hizo de ser el país más miserable de Europa a tener un PBI per cápita 50% más alto que el de Estados Unidos. La verdad sabe que nosotros tenemos pendiente 3.200 reformas estructurales más, y no solo vamos a ser libres como Irlanda, vamos a hacer el país más libre del mundo y vamos a hacer el país más próspero del mundo.

Y para finalizar, y esto sí ya es lo último y tiene que ver con algunas de las cosas que estamos haciendo, a mí hay algunos textos que me marcaron mucho. La idea combinada que hace Kirchner cuando demuestra la superioridad en términos morales del capitalismo, porque es interesante cómo arranca ese libro. Kirchner dice: “Sí, sí, la superioridad productiva del capitalismo es innegable. Si está construida sobre bases injustas, no vale la pena defenderlo. No importa que sea más productivo, está construido sobre algo injusto y no vale la pena defenderlo.” Entonces, él avanza que es el único sistema justo, y para eso se vale del principio de apropiación de Locke y se vale de la idea de Hayek como proceso de descubrimiento en el mercado.

El fenómeno de la convergencia

Eso es muy interesante porque cuando ustedes estudian la literatura del crecimiento económico, mi especialización con o sin dinero. Se supone que entiendo cómo se hace para crecer una economía y cómo bajar la inflación, y parece que esta última está funcionando y la otra, créanme, que también. Pero es muy interesante el planteo de Hayek. Si ustedes lo ponen y lo contrastan con la teoría del crecimiento económico, una de las cosas que hace es buscar y tratar de describir cómo llega a un estado estacionario con o sin crecimiento.

Pero lo interesante es que según como ustedes modelen la función de producción, aparece un fenómeno que se llama convergencia. Eso es interesante porque los países que suelen estar rezagados crecen más rápido que los que están adelante. Se hacen las reformas del mercado y entonces, en un tiempo, alcanzan a los países desarrollados, si ustedes quieren llamarlos de alguna manera.

Y esto es muy interesante porque si ustedes van mirando la historia de la humanidad, la cantidad de años que se necesita para duplicar el PBI es menor. El primero que lo logró fue Inglaterra, que tardó 58 años, luego Estados Unidos, y así sucesivamente hasta el caso de Corea, que tardó 10 años, o el caso de China, que tardó 7 años. Es más, es tan interesante el caso de China que no solo duplicó el PBI per cápita en 7 años, sino que los 7 años que le siguieron, también, obviamente haciendo reformas pro-mercado, es decir, que en 14 años multiplicó por cuatro el PBI per cápita.

El odio a la máquina

Entonces, lo que ustedes ven es un proceso de aceleración. Y ¿por qué pasa esto? Porque en realidad esas oportunidades del mercado en los países que están desarrollados ya fueron descubiertas. Entonces, ustedes lo que tienen que hacer es tener buenas instituciones. Instituciones que defiendan la vida, la libertad y la propiedad, y el principio de no agresión, las ideas de la libertad. Y cuando ustedes hacen eso, van a crear un ambiente para que las empresas se puedan desarrollar, para que los emprendedores puedan descubrir y apropiarse desde su descubrimiento. Y eso hace que ustedes puedan converger, y cuanto más libres sean, más rápido lo van a hacer. Cuanto más los ayude la tecnología, más lo van a poder hacer.

Por eso, mi última gira por Estados Unidos tuvo que ver con ir a ver a los empresarios más importantes del mundo tecnológico. Porque, ¿qué es la inteligencia artificial? No es ni más ni menos que una nueva suerte de Revolución Industrial, una situación donde se da un aumento de la productividad nunca visto. Y el único riesgo que tiene eso, todos habrán leído Hayek cuando dice el “odio a la máquina”. Bueno, ustedes habrán visto a los políticos, pareciera que tuvieran el odio a la máquina, la falacia erudita.

Murray N. Rothbard

Y es interesante porque están basados en un montón de mitos, que son todas mentiras que la Escuela Austríaca sabe que son todas mentiras. Y con eso, lo que hacen es regular. Pero ¿qué es lo que pasa? Cuando ustedes regulan, esto en economía es el problema de las no convexidades son esos problemas que nos inventamos en la cabeza, los economistas, para determinadas propiedades normativas, llámese óptimo de Pareto en nuestro modelo de equilibrio general, y que en realidad no tienen nada que ver con la vida real.

Por eso, para mí fue muy revelador el artículo de Murray Newton Rodman sobre monopolio y competencia. Me di cuenta que después de dar 25 años de clases de microeconomía, todo lo que había enseñado sobre estructura de mercado estaba mal. O sea, fue más productivo leer esas 140 hojas en tres horas que todo lo que había estudiado antes. Pero no por nada, uno de mis hijitos de cuatro patas se llama Murray.

Y en ese sentido, los monopolios ya cuando lo había tomado a Adán Smith de la definición de Lord Coke. Monopolio era cuando el monarca o el señor feudal exigía en una determinada un determinado lugar se vendió un solo producto de una sola empresa. Y si eso no era cumplido se lo sancionaba con la ley, se les cortaba la cabeza o los mataban. Ahora si yo tengo 10 empresas de celulares y aparece una que a su mejor celular o mejor precio y más barato, y sí las otras 9 van a quebrar. ¿O acaso están llorando por los fabricantes de velas? Gracias, Edison.

El paradigma neoclásico

Entonces, fíjense en esto, siguiendo el paradigma neoclásico, intentan regular esas empresas como si fueran competitivas en el sentido neoclásico. Eso quiere decir que les quitan la cuasi renta, es decir, los beneficios extraordinarios. Si ustedes les quitan las cuasi rentas, el resultado es que quedan como una empresa de rendimiento constante a escala. Es decir, les matan el potencial de crecimiento económico. Es decir, que con las regulaciones, con las cuales Europa es uno de los lugares que más sufre en el mundo esas regulaciones, por ende, el lugar que menos crece en el mundo. Justamente, el Estado y sus regulaciones están matando el crecimiento económico.

Entonces, ¿qué es lo que nosotros les ofrecemos? Desregular, apertura, libertad para que puedan invertir. Por lo tanto, abrazando las ideas de la libertad, no castigando a la población con la aberración del aborto. Porque la población permite mayor división del trabajo y, por ende, permite mayor crecimiento económico y mayores rendimientos económicos crecientes a escala. La famosa fábrica de alfileres de Adam Smith, limitada por el tamaño del mercado, es un canto a defender la vida, no la muerte.

Una anécdota con Elon Musk

Ahora les voy a contar una anécdota divertida de Elon Musk, esto les va a gustar… Estábamos en la primera reunión con Elon Musk y él me plantea el problema demográfico. Entonces nos ponemos a discutir el tema demográfico. Y a él le preocupa que la población está creciendo cada vez menos y que hay un problema con la tasa de natalidad. Entonces, se nos frena el motor de la innovación. Y él propone revertir el lavado de cerebro que se hizo en la población con todo lo que fue el Club de Roma, cuyos archivos se desclasificaron los archivos de Nixon.

Donde proponían una cuestión científica sobre los elevados del aborto, pero los que no saben es que es una agenda antigua. Si ustedes miran el libro de Éxodo de la Torá o Sashemó o sea el Pentateuco del Antiguo Testamento, ya se aplicaba esto desde hace tiempo. O sea, que no tienen nada de moderno hacerse los cancheros Pro Choice. Pro choice es una manga de retardatarios de hace 4000 años. Y en un momento me dice: “Bueno, no. Entonces hay que trabajar para limpiar ese lavado de cerebro. El liberalismo tiene los fundamentos para hacerlo, con el respeto del derecho a la vida. Probablemente no hay mejor ejemplo que el de Walter Block del avión, con ese no pueden nunca.

“Hay que traer hijos al mundo”

Pero hay algunos imbéciles que dicen: “no, no es conservador, está en contra del aborto”. No, Milei es liberal de verdad, no es un asesino que está a favor del asesino en el vientre de la madre. Lo peor de todo es que estas cosas me las diga alguien que no es liberal y que un imbécil que se dice liberal, un liberal egipcio, se lo avale. Pero, al margen de eso, me dice Musk: “Bueno, hay que empezar a traer hijos al mundo”. Bueno, está bien, me parece bárbaro. Y entonces por casa, ¿cómo andamos? Entonces le digo: “Bueno, mire, yo tengo hijos, tengo cinco.” “Sí, pero los de cuatro patas no cuentan.”

Así que además, Elon Musk me dice en un tramo de la charla, miren qué fabuloso. Y eso explica por qué es exitoso y eso es festejable, ponderable. Dice: Yo me levanto todas las mañanas pensando en qué problema le puedo arreglar a la humanidad. Listo, es el benefactor social del que nosotros hablamos, el empresario exitoso es ese. Por lo tanto, lo que quiero decir es lo siguiente: abrazando las ideas de la libertad y utilizando la tecnología, ¿saben qué? Podemos recrear el paraíso en la tierra. Pero ese paraíso en la tierra solo va a ser posible abrazando las ideas de la libertad.

Muchas gracias y…
¡Viva la libertad, carajo!

Discursos de Javier Milei

Javier Milei ante el Cato Institute

Milei ante el Instituto Milken: “Argentina puede ser la nueva meca de Occidente”

Diez políticas de Estado

El fracaso del modelo neoclásico

Davos: «Occidente está en peligro»

Primer discurso del presidente Javier Milei: «Hoy comienza una nueva era en Argentina»

Algunas cuestiones disputadas del anarcocapitalismo (XCII): Javier Milei y la anarquía política

La llegada a la presidencia de un estado de relativamente grandes dimensiones, como es la Argentina, por un declarado seguidor de la doctrina anarcocapitalista, como Javier Milei, es desde luego una oportunidad de oro para contrastar primero cómo funciona un estado, y segundo, los problemas que puedan existir para implantar, no ya el anarcocapitalismo, sino un programa liberal clásico.

Ni siquiera minarquista, pues el programa político de este ideario reduce el alcance del estado sólo a ámbitos seguridad y la justicia, y aún estas funciones en una escala lo más reducida posible, y de momento las reformas previstas en el decreto ommnibus de Javier Milei, no son tan ambiciosas y dudo mucho de que vayan mucho más allá de ese decreto, no por que él no quiera sino porque muchos de los suyos aparentemente no.  Con que sea capaz de llevar a cabo sólo una parte de lo que en el se propone ya sería un un gran éxito. Y creo que ello, menos en el ámbito legislativo, se va a conseguir. Otra cosa es su implementación, pero eso quedaría para mas adelante.

La anarquía política

Y  esto no es porque el presidente Milei reniegue de sus principios, que de momento parece que no lo hace. Es más, su discurso público sigue siendo más o menos el mismo que antes de asumir el cargo. Sino porque Javier Milei se ha encontrado con otra anarquía; no la del mercado sino la que impera en el mundo político. Antes de comenzar a analizarlo es también pertinente hacer una advertencia que tiene que ver con el alcance del poder.

En economía han sido bastante bien estudiadas las economías de escala, pero despiertan bastante menos interés las economías de alcance. Esto es, aquellas que miden la capacidad de control que tiene un dirigente sobre la actuación de sus subordinados, sea en el espacio público o en el privado. Algo de esto se apunta en el debate del cálculo económico sobre el socialismo, cuando se habla de capacidad de procesamiento de información. Pero no se aplica al interior de las organizaciones.

Límites al control de las organizaciones

Los manuales clásicos de administración, como el clásico de Kast y Rosenzweig, se detienen algo en este tema. Y tampoco está de más consultar sobre estos temas a Henry Mintzberg, uno de los principales estudiosos de la organización contemporánea en su poco conocido (en nuestros ambientes) La estructuración de las organizaciones.

Este debate, por desgracia, no se ha incorporado al maistream austríaco, a pesar de que este concepto podría ser muy útil a nuestros debates. En especial los referidos al cálculo económico dentro de empresas y gobiernos. 

Esta es bastante estable, pues las capacidades humanas de control efectivo son relativamente reducidas. Se calcula que entre seis y diez personas es el control directo máximo que puede alcanzar un líder, ya partir de entonces debe delegar en otros. Ni siquiera los medios informáticos permiten incrementar el alcance porque también las actividades que llevan a cabo los subalternos que usen estos medios se hará mucho más compleja y difícil de controlar.

Un viejo libro de unos de los  grandes genios del estudio de la administración pública, Christopher Hood, titulado en español Los alcances de la administración pública, nos da cuenta de cuales son estos problemas. También de los medios imperfectos que se usan para intentar hacerlos manejables y dar la apariencia de control. El uso de  controles aleatorios es uno de ellos, por ejemplo.

Estructura en árbol del control de los subalternos

Esta breve alusión a la teoría de la organización tiene como fin recordar que el presidente Javier Milei sólo puede controlar una parte muy reducida de la actuación de sus ministros. Y sólo aquellas actuaciones que despierten el interés de los medios o que lo comprometan muy seriamente serán objeto de su atención. No por vagancia o desinterés, sino porque su capacidad de control está muy limitada. Y más siendo una persona que, como es normal, gasta buena parte de su tiempo en reuniones, viajes al extranjero o cumbres mundiales, sin contar todas las ceremonias y actos a los que se ve obligado a asistir por cuestiones de representación de la nación.

Esto es, la mayoría de los detalles de las medidas que toma el gobierno no llegan al conocimiento de presidente. Y es por esto por lo que existen gobiernos colegiados y no mandatos de una sola persona. La delegación es, pues, imprescindible. Y a estos niveles debe hacerse con personas de la más absoluta confianza, si es que esto existe en el mundo político. Lo mismo acontece a otros niveles con los ministros, que tampoco son capaces de controlar todo su ámbito de administración. Y de ahí para abajo, hasta llegar a los llamados burócratas de ventanilla, que también son casi siempre dificiles de controlar, aunque no tanto como en los niveles superiores. Hay otro libro muy interesante: el de Michael Lipsky, Street-level Bureaucracy que ilustra muy bien este punto.

De ahí la importancia que tiene la cohesión ideológica a la hora de organizar un gobierno que va a confrontar con otros actores estatales muy poderosos y bien organizados, como policías, profesores, jueces o altos cargos técnicos de la administración.

Anarquía interna del Estado

Cuando en artículos anteriores nos referimos a la anarquía interna en los estados explicamos que la coordinación de estos depende bien de medios económicos, esto es, sueldos y prebendas, (incluyendo a veces la tolerancia con prácticas corruptas), bien de medios ideológicos, como un sentimiento claro de misión inspirado por algún ideario fuerte compartido por los miembros. Esto incluye también a veces el chantaje referido a la revelación pública de información delicada que fuerce la renuncia del elemento díscolo. O también el medio más común, que es el de combinar ambas formas de cohesión. Lo único excluido dentro del estado es el uso de la fuerza en el interior del estado, pues entonces esta cohesión tan fuerte no se podría dar.

Pero  lo primero y principal que hay que cohesionar es el propio partido o grupo político, pues si esta no se da es muy difícil competir con los otros grupos de poder dentro de un estado. Visto desde fuera no parece que el presidente Milei haya enfatizado mucho en la cohesión ideológica de su gabinete o de su partido, La Libertad Avanza, coalición que respalda al presidente. Parece que combina elementos libertarios con conservadores clásicos argentinos, en el que los primeros, representados en el Partido Libertario, no parecen estar en mayoría.

La cuestión de las coaliciones

Al ser una coalición de fuerzas, no tiene un ideario definido; sólo el que cada uno de sus partidos establece. Han llegado a acuerdos para presentar un programa común que todos puedan respaldar. Una coalición es por definición anárquica. Esto es, cada una de las fuerzas en las que descansa la coalición es formalmente soberana para abandonar el acuerdo, y por lo tanto tiene que contar con algún tipo de incentivo para permanecer en ella.

Cuando se negocia algún tipo de medida con otras fuerzas dentro de la coalición de gobierno, que incluye fuerzas de la derecha tradicional y del viejo radicalismo argentino, cada una de las fuerzas debe ratificarla, normalmente de forma tácita, para que esta se ejecute. Lo mismo ocurre cuando se negocia con fuerzas ajenas al gobierno, que pueden ser fuerzas de la oposición, gobiernos provinciales o locales. Lo mismo acontece con las relaciones con la administración pública, las policías, el ejército y la magistratura, sin contar, claro está, con los grupos de presión económica asociados al estado argentino.

Esto, es el proceso legislativo y de gobierno, al no contar con máquinas de partido bien engrasadas organizativa o ideológicamente, se convierte en una constante negociación entre fuerzas. Por definición, al ser la postura del presidente Javier Milei la más radical en el sentido de libertaria, sólo podrán resultar cesiones en su ideario de máximos. Si bien las otras fuerzas por su parte también tendrán que aceptar cesiones en su conservadurismo o intervencionismo para seguir manteniendo la coalición. Y este quizás sea suprincipal logro político a medio y largo plazo, el de cambiar aunque sea parcialmente el discurso de la derecha argentina.

Implantar un programa libertario sin libertarios

A esto se suma que en su gabinete hay poca presencia libertaria, por lo menos no consta que ninguno de los principales libertarios argentinos, que acostumbran a ser consistentes y muy biens formados, quizás por el entorno en que han desarrollado sus carreras. Pero no es lo mismo un gobierno en el que sus miembros interiorizan las ideas que uno en el que hay que explicarles las razones de porque se toman unas o otras decisiones. Y dejados a su propio impulso, tienen que tomar ellos decisiones por su cuenta. Al no poder el presidente fiscalizarlas todas, se dejarán llevar por sus propias ideas o intereses. Y harán lo que entiendan pertinente de acuerdo a ellas, no a los principios defendidos por el líder. 

No es de extrañar que muchos partidos, en especial los que aspiran a hacer transformaciones sociales profundas, hagan mucho uso de la pureza ideológica, aunque sea como simple señal, para disuadir a los arribistas. También lo hacen para garantizar una cohesión mínima que permita avanzar en los programas. Descuidar esto puede llevar a muchas disfuncionalidades y a descoordinación dentro de la coalición dominante, por usar un término de Mintzberg,

Decisiones contradictorias

Así, por ejemplo, podemos ver cómo en medio de un ajuste económico a gran escala, con resultados evidentes, se compran aviones militares de caza a Dinamarca. No entro a discutir si son o no necesarios. lo que cabría discutir es si el momento es o no oportuno. Esto se hace seguramente por presiones del sector militar del estado, o para mantener su lealtad. Por otro lado, podemos ver cómo se establecen controles de precios en las aseguradoras, tras haberlos retirado hace poco tiempo, en flagrante contradicción con el ideario del señor Milei. Y sabiendo este, como sabe, (y lo sabe bien) las consecuencias de tal tipo de intervención.

Muy probablemente la medida se tomase por algún ministro. Haría lo que se entiende como normal hacer en la política argentina (y del resto del mundo) para mantener el apoyo del electorado de mayor edad o para satisfacer a la opinión pública. También se ven ciertas disputas entre el presidente y la vicepresidenta a la hora de enfrentar votaciones, que resultó en el rechazo del Senado (presidido por la vicepresidenta). No quiero pensar mal del nuevo gobierno, pero si fuera en otro país diría que incluso hay un punto de mala fé. No sería extraño. Las tensiones entre presidentes y sus subordinados, y más si estos tienen partidos propios, son habituales en todos los gobiernos del mundo.

Mi compañero enemigo

Los enemigos son siempre los nuestros, los de enfrente son meros adversarios. También se dio algún conato de rebeldía dentro del propio partido a la hora de asignar portavoces, aprovechando que Milei estaba de viaje en el extranjero. No son graves estos problemas, de momento, pero es necesario ser consciente de ellos y afrontarlos. No basta con ganar unas elecciones para gobernar.

El problema es que Javier Milei se encontró con la anarquía, peor no con la económica sino con la política. Coordinar una organización como el estado, que es anárquico de partida, requiere entender bien su funcionamiento interno y conocer los medios, como la ideología, para poder cohesionarlo y llevar adelante programas bien dirigidos. Los politólogos acostumbran a saber poco de economía y los economistas poco de política. Es hora de integrar ambos conocimientos y sacar conclusiones. De momento el balance es positivo en muchos aspectos. Yo, de hecho, nunca había visto nada parecido. Y el premio que le otorga el Instituto es, por tanto, bien merecido. Pero se trata también de que siga siéndolo en el futuro.

Ver también

“Argentina puede ser la nueva Meca de Occidente”. Discurso de Javier Milei en el Instituto Milken

Buenos días a todos. Quiero comenzar por agradecer al Milken Institute, a todos los involucrados en la organización de este evento y personalmente a Michael Milken por hacer este encuentro posible (celebrado en Argentina). El Instituto Milken ha sido, durante décadas, una de las pocas organizaciones de inserción internacional que se ha mantenido incólume defendiendo los verdaderos principios del capitalismo y las ideas de la libertad, algo lamentablemente escaso en el mundo de hoy.

Hace algunos meses me paré frente al mundo en el Foro Económico de Davos, y les transmití una profunda preocupación por el camino que Occidente ha tomado en los últimos años. Lo que dije en aquella presentación, que aparentemente fue muy comentada, es que Occidente está en peligro. Está en peligro porque sus líderes hace tiempo se alejaron de las ideas de la libertad, ideas que hicieron de Occidente la hazaña civilizatoria más importante de la historia humana. Y en vez de defender las ideas que generaron la prosperidad de la que todos aquí gozan, escuchan cantos de sirena que conducen inexorablemente al socialismo y en consecuencia a la pobreza. Les dije que lo sé a ciencia cierta, porque vengo de la Argentina, donde todo esto, tristemente, ya ocurrió a lo largo de los últimos cien años.

Profetas de un futuro apocalíptico que ya llegó

En algún sentido, los argentinos somos profetas de un futuro apocalíptico que ya hemos vivido. Todas estas discusiones de hoy, basadas en supuestos deseos bienpensantes de querer ayudar al prójimo, basadas en una idea errónea acerca de la naturaleza y la función del estado, sostenidas por teorías económicas que han sido largamente refutadas por los datos y la empiria, nosotros los argentinos las vivimos hace cien años y lamentablemente fueron escuchadas. El resultado ya todos lo conocen. De tener el PBI per cápita más alto del mundo, a tener un país donde el 60% de la población es pobre.

Si bien la Argentina debe ser tal vez el caso más paradigmático en la historia del mundo occidental del fracaso de las ideas colectivistas, no es la excepción sino la regla. Siempre que se ha intentado, el socialismo ha sido un fracaso en lo económico, un fracaso en lo social, un fracaso en lo cultural y además, como es una filosofía que va en contra de la naturaleza humana, no han tenido otro mecanismo para implementarlo que asesinando a 150 millones de seres humanos.

La superioridad del capitalismo

Pero hoy no vengo aquí, a la Meca del Capitalismo, a hacer una crítica del socialismo, sino que vengo a hacer una defensa del capitalismo frente a ustedes, que son los verdaderos héroes de la historia del progreso de Occidente. Si bien hoy está sujeto a una crítica corriente, defender el modelo de la libertad realmente no es difícil, porque la relación directa entre la aplicación del capitalismo de libre mercado y la explosión de prosperidad que la humanidad ha vivido en los últimos 250 años es fácil de demostrar.

Si uno mira un gráfico de la evolución del crecimiento económico a lo largo de la historia de la humanidad, uno estaría viendo un gráfico con la forma de un palo de hockey: una función que se mantuvo constante durante el 90% del tiempo y se dispara exponencialmente a partir del siglo 19. O sea que desde el año 0 hasta el año 1800 aproximadamente, el PBI per cápita del mundo prácticamente se mantuvo constante, pero a partir del siglo XIX, y a raíz de la Revolución Industrial, el PBI per cápita no solo aumentó sino que lo hizo de forma exponencial, multiplicándose por 15 y generando una explosión de riqueza que sacó de la pobreza al 90% de la población del mundo, llegando al punto de que para el año 2020 solo el 5% de la población global vivía en la pobreza extrema.

Sólo 250 años de capitalismo

Lejos de ser la causa de nuestros problemas, el capitalismo de libre empresa como sistema económico es la mejor herramienta que, como especie, hemos conocido para terminar con el hambre, la pobreza y la indigencia a lo largo y a lo ancho del planeta. Pero si bien el éxito del capitalismo es fácil de demostrar, lo que no es tan accesible para muchos es el contrafáctico, es decir, cuánto mejor estaríamos si el mundo hubiera adoptado masivamente el capitalismo desde el principio. Para tener una idea de lo que hubiera sido el mundo con el capitalismo desde el principio, vamos a hacer un pequeño juego mental.

Si uno mira la evolución de la economía global en los últimos 250 años, el PBI per cápita del mundo se multiplicó por 15. Es decir, el mundo que conocemos hoy, lo que llamamos progreso, es producto de haber adoptado el capitalismo de libre mercado en el último 5% de la historia de la humanidad.

Si uno proyecta ese mismo crecimiento exponencial hacia atrás, uno encuentra que si el mundo hubiera adoptado el capitalismo de libre mercado desde el principio, el PBI per cápita del mundo hoy sería 300 veces mayor de lo que es ahora, lo que significa que el PBI per cápita del mundo hoy estaría en 1.500.000 dólares. O sea que si el mundo hubiera adoptado el capitalismo de libre mercado desde el principio, hoy no habría un solo ser humano que viviera con menos de 30.000 dólares al año.

La Argentina y la inferioridad del colectivismo

Como dije antes, tal vez el mejor ejemplo sea el ejemplo argentino. Nuestra historia entera es un testimonio de lo que puede ocurrir cuando se abandona el modelo de la libertad y se lo reemplaza por experimentos colectivistas. Cuando la Argentina sancionó y comenzó a aplicar su primera Constitución liberal, allá por el año 1860, tardamos solo 35 años en convertirnos en una potencia mundial. Pasamos de ser un país de bárbaros, a ser el primero de la historia humana en erradicar el analfabetismo, con un producto bruto interno total superior a la suma de Brasil, México, Paraguay y Perú juntos.

Teníamos más tendidos de vías de tren que la suma de todos los países de Latinoamérica. Éramos comparados con Alemania, con Estados Unidos, y con Inglaterra. Y gente de todos los confines del mundo se escapaba de naciones que hoy envidiamos, y cruzaban el océano para buscar una oportunidad en nuestras tierras. Un capataz podía aspirar a que su hijo fuera productor. Un obrero a que su hijo fuera constructor. Un trabajador analfabeto a que su hijo tuviera estudios y pudiera tener un trabajo calificado. Se trató de una explosión de actividad comercial, productiva, de formación humana, demográfica y cultural con escaso parangón en la historia humana.

Pero en el pico de este proceso, bajo la premisa bienpensante de querer distribuir entre todos la riqueza producida, la dirigencia argentina comenzó a aplicar la mal llamada doctrina de la “justicia social”, que concibe que el Estado tiene que hacerse cargo de las infinitas necesidades de la gente. Una teoría que se pelea con la realidad porque, nos guste o no, las demandas son infinitas pero los recursos siempre son finitos.

Gasto, impuestos, deuda, inflación

Producto de esta forma de entender la relación entre Estado y economía, se aumentó el gasto público de manera brutal. Para financiar esa expansión del gasto primero asfixiaron a los argentinos con impuestos. Cuando estos no alcanzaron, empezaron a quemar el stock de reservas acumuladas en nuestros años dorados. Cuando esto no alcanzó empezaron a tomar deuda. Y cuando ya nadie nos quería prestar porque nos habíamos convertido en el mayor defraudador serial de la historia, comenzaron a imprimir dinero de manera ilimitada.

Para que tengan dimensión de qué estamos hablando, desde el año 1949 la base monetaria en Estados Unidos se multiplicó 16 veces, mientras que en Argentina se multiplicó la astronómica cifra de 25 mil trillones de veces. No, no está mal el dato. Sí, es un número real, no lo estoy inventando. Lo repito: la base monetaria se expandió 25 mil trillones de veces.

Un siglo de fracaso económico y social

Ese es el nivel de descalabro que pueden producir los políticos si se les permite desviarse de los principios básicos de la economía de mercado. Y este ciclo no lo vimos una vez sino una decena de veces. Se rompieron una y otra vez todas las reglas básicas de la economía, para sostener el afán de los políticos de gastar lo que no tenemos. Y como resultado natural de estas medidas, vimos cómo nuestros ciudadanos comenzaron a empobrecerse sistemáticamente, hasta caer al puesto número 140 del mundo en el ranking de PBI per cápita, habiendo llegado a multiplicar por 10 la pobreza tan solo en los últimos 50 años.

Por 100 años repetimos este patrón tóxico, amontonando experimento colectivistas sobre experimento colectivista. Y llegamos el año pasado a uno de los pisos más profundos de este ciclo, cuando asumimos el gobierno y encontramos una situación tan crítica que, de continuar todo como estaba, la economía se encaminaba a una hiperinflación del 15.000% por año.

O sea que como economista y como argentino, conozco en carne propia cómo jugar con fuego, puede extraviar a un país de las vías del progreso y robarle 100 años de historia. Por eso, hace algunos meses en Davos, me pregunté ¿cómo puede ser que desde la academia, los organismos internacionales, la política y la teoría económica, se demonice un sistema económico que ha sacado de la pobreza más extrema al 90% de la población mundial? ¿Por qué Occidente quiere renunciar por su propia cuenta a los principios y creencias que lo hizo llegar adonde llegó? ¿Y por qué insiste con experimentos para los cuales hay ejemplos históricos de su fracaso, como es el caso de la Argentina?

El empresario como benefactor social

Claro que cuando hablamos de Davos no hablamos de cualquier foro. Se trata quizás de la institución global que ha tenido mayor influencia en orientar la dirección política y económica, tanto de naciones como corporaciones, sociedades y organizaciones no gubernamentales a lo largo de los últimos 40 años. Pero ocurre que quienes lideran Occidente se han olvidado de una verdad elemental, y es responsabilidad moral de quienes aún la recordamos, defenderla y declamarla: y esa verdad ineludible es que la libertad económica en búsqueda del interés individual produce beneficios colectivos; y que, por lo tanto, el empresario que arriesga capital en pos de una ganancia es un benefactor social.

Porque en un sistema que garantiza las instituciones clásicas del liberalismo – la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la libre competencia, la división del trabajo y la cooperación social – la única forma de ser exitoso es sirviendo al prójimo con bienes o servicios de mejor calidad o mejor precio.

Marcos teóricos equivocados y sus consecuencias

Sin embargo, quienes conducen las principales naciones y organizaciones de Occidente no dan suficiente crédito a esta idea, y miran la economía desde un marco teórico que cree que el mercado es imperfecto, que produce “fallos” y que requiere de la intervención estatal para perfeccionarlo. El problema de esta concepción, es que justifica intervenciones que traen más problemas que beneficios, y atentan contra el crecimiento económico. Porque no solo no resuelven el problema que pretendían resolver, sino que obstruyen lo que Hayek llamaba el “proceso de descubrimiento”.

El mercado, presuponiendo la libre competencia y un sistema de precios libres con señales claras, constituye un mecanismo de extracción y transmisión de información en el que, a mayor libertad, mejor funcionamiento.

O sea que el mercado libre es un proceso de descubrimiento en el cual el capitalista encuentra sobre la marcha el rumbo correcto, en la búsqueda constante por ofrecer bienes y servicios de mejor calidad o mejor precio.

Quienes bregan por el intervencionismo no solo impiden el funcionamiento virtuoso del mercado sino que encima se felicitan a sí mismos e intercambian medallas de responsabilidad social en pomposas ceremonias; mientras que terminan promoviendo una agenda de valores que le abre la puerta poco a poco al socialismo y la miseria.

La subversión de los pilares occidentales

Esta forma de entender los mercados es también la que está detrás de un fenómeno que ya ha trascendido la moda, y se ha vuelto un mandato en la cultura occidental, que me quiero tomar un momento para comentar. Hablo de una cultura autorepresiva y autoflagelante que se ha difundido en el mundo corporativo, en el mundo periodístico, en el mundo de la educación y en el mundo del entretenimiento.

Una cultura donde producto de distintos tipos de coacción, todas directa o indirectamente promovidas por el estado, se persigue al privado para que se someta a mandamientos de supuesta moral, en cuestiones como el género, la cuestión racial o la cuestión ambiental, que muchas veces terminan atentando directamente contra la libertad y la capacidad de las empresas para generar riqueza.

Se trata de conceptos que llevan al absurdo de castigar el mérito para premiar la diversidad, de regular la libre circulación de ideas para evitar ofender a algunas pocas almas sensibles, de demonizar el optimismo tecnológico por miedo al cambio climático. Son ideas y conceptos que castigan la ambición y premian la mediocridad. Que castigan el riesgo y premian el conservadurismo.

Ese panfleto detestable

En definitiva, son ideas que promueven pasiones tristes y bregan para que seamos versiones cada vez más pequeñas de nosotros mismos. Cuando son precisamente la innovación, la ambición, incluso la codicia en la acción humana, las que impulsaron el desarrollo de nuestra especie. O sea: como civilización, habiendo visto de qué somos capaces, estamos eligiendo desconfiar de nuestra propia capacidad, negar nuestra propia virtud, nuestra propia identidad y cometer lo que es, a todas luces, un suicidio colectivo.

Hoy, ya demasiado tarde en algunos lugares, vemos con horror los frutos que empiezan a dar estas ideas. Por ejemplo esta semana aquí mismo, en Estados Unidos, con las decenas de miles de jóvenes a lo largo y a lo ancho de los campus universitarios, reivindicando el terrorismo islámico y promoviendo el antisemitismo. O sea, literalmente, la futura élite de Occidente enemistada con su propia cultura.

Marx decía, en ese panfleto detestable que escribió con Engels, que el capitalismo llevaba en sí el germen de su propia destrucción. Esperemos que, como con el resto de las cosas que escribió, haya estado equivocado.

La verdadera responsabilidad social: la excelencia humana

Ahora, no se equivoquen. Yo sí creo que el sector privado tiene un mandato de responsabilidad social muy claro. Pero no tiene que ver con hacerse el moralista o el culposo. La verdadera responsabilidad social del empresario es un efecto natural del funcionamiento libre de su propia actividad económica: el mandato de producir bienes y servicios de mejor calidad o mejor precio.

Ese mandato redundará en la generación de mercados más competitivos, con sociedades mejor satisfechas y, en última instancia, no solo satisface demandas sino también ensancha los horizontes de lo que el hombre quiere y puede hacer, a través de la innovación tecnológica.

O sea que ese mandato redundará al final del día, en una tendencia a la excelencia humana y al enaltecimiento de nuestra especie. No es un mandato de moralina superficial que se cumple regulando el libre mercado. Es un mandato de gloria que se cumple desatándolo. Por el contrario, cuando el afán de algunos por regular obtura la pulsión humana de crear, y la ata de manos, estamos ante un problema.

Porque construir un futuro prometedor para la especie es imposible si hay ideas buenas que, no importa lo buenas que sean, son consideradas demasiado heréticas para ser exploradas. Porque construir un futuro prometedor para la especie es imposible si sacrificamos el mérito, la competencia y los resultados, en el altar de la diversidad. Dado que fueron precisamente la libre circulación de ideas, y un sistema de incentivos que promueve el esfuerzo y el mérito, los pilares sobre los que se construyó Occidente.

Cruzar las fronteras del quehacer humano

Entonces quiero hoy reivindicar las grandes ambiciones de nuestra especie y nuestra civilización. Desde que existen los mercados libres hemos cruzado frontera tras frontera. Hemos sacado al mundo entero de la pobreza en 250 años. Hemos puesto hombres en la luna y ahora miramos a Marte. Y lo hemos hecho gracias a la ambición, la creatividad y el optimismo de hombres como ustedes, que se asociaron entre sí en pos de la búsqueda de la propia felicidad.

No tenemos que perder la fe en esa ambición primal que los humanos tenemos como guía. Somos una especie de exploradores, de creadores, de inventores. No de burócratas. Y es el empresario-aventurero, no el burócrata de escritorio, la clase de hombre que encarna en el presente esta cualidad atemporal del espíritu humano.

Por eso, no quiero dejar de celebrar el esfuerzo de mi amigo Elon Musk por pisar Marte. Porque entendemos que la exploración espacial está a la altura de nuestro destino como especie exploradora, demasiado grande para estar confinados a este planeta.

Tenemos la obligación moral de proteger los pilares que hicieron posible todo este edificio de ambiciones, logros y sueños. Esos pilares sobre los que está edificada la historia del progreso humano son la defensa de la vida, de la libertad y de la propiedad. Si los olvidamos, o los damos por sentados, corremos el riesgo de perderlo todo.

El giro argentino al liberalismo

Miro a la Argentina, con todos los cambios que estamos emprendiendo, y veo que estamos a contramano del mundo. Porque mientras en el resto del mundo las ideas de la libertad están bajo asedio, en la Argentina se erige una fe renovada en ellas. Mientras Occidente gira hacia el control y hacia la imposición, la Argentina gira hacia la confianza en sus ciudadanos en el ejercicio de su libertad. Mientras Occidente gira hacia el déficit, la burocracia y el Estado entrometedor, Argentina gira hacia la austeridad, hacia el ahorro y retira al Estado de la actividad económica.

En fin, mientras Occidente gira hacia el chamanismo económico, y hacia formatos insostenibles de heterodoxia que ponen en peligro el futuro de todos, la Argentina vuelve al sendero de la razón. Y lo hace con amplio apoyo en todos los estratos de la sociedad. Porque después de décadas de recesión en Argentina, el consenso pro-capitalista es transversal a la sociedad.

Un duro y rápido ajuste del Estado

Por eso estamos pudiendo hacer el ajuste del Estado más rápido y más grande de la historia de la humanidad, sin perder un solo apoyo en el camino. Esto es porque la sociedad entendió que vale la pena hacer el esfuerzo que requiere dar un cambio de rumbo. El modelo del “Estado grande” es una cárcel, y la sociedad argentina lo entendió.

Por eso apoya la ley que estamos impulsando en el Congreso, que es el proyecto de reforma del Estado, tributaria, fiscal y regulatoria más importante de los últimos 150 años. ¿Cómo puede ser que la fuerza política en mayor minoría parlamentaria de la historia democrática, en un contexto de penuria económica total, pueda impulsar la reforma más ambiciosa de la que se tenga memoria y lo haga con apoyo popular? Porque la sociedad argentina exige un cambio de rumbo profundo y urgente para volver a abrazar las ideas de la libertad.

Cuando tomamos el timón del Estado y de la economía argentina en diciembre, anunciamos desde el primer día que con nosotros se acababa el déficit y, en consecuencia, se acababa la emisión monetaria y la inflación.

Estamos cumpliendo

El establishment no nos quiso dar crédito y se dijeron muchas cosas. Se dijo que hacer un ajuste de más de un punto del PBI era imposible. Se dijo que tener déficit cero en el primer año era imposible. Por último, se dijo que una política de tasas bajas no serviría para reducir la inflación. Pero hemos desafiado estos pronósticos y estamos cumpliendo nuestros objetivos.

En tan solo 5 meses logramos el primer trimestre con superávit fiscal y financiero en el sector público nacional luego de 20 años, habiendo heredado de la administración anterior un déficit consolidado de más de 15 puntos del producto entre déficit del tesoro y déficit del Banco Central; lo cual es, sin exagerar, una hazaña de proporciones históricas a nivel mundial. Bajamos drásticamente el gasto público reduciendo en un 76% las transferencias discrecionales a los estados provinciales, ajustando en un 87% la obra pública, eliminando el 50% de los cargos políticos, cerrando organismos innecesarios y eliminando la pauta publicitaria.

Frenamos en seco el financiamiento del tesoro con emisión monetaria; y producto del ancla fiscal y monetaria, la inflación empezó a bajar y sigue bajando semana a semana desde hace 4 meses. En simultáneo, llevamos adelante una política de baja sistemática de tasas sin que el tipo de cambio ni la inflación se disparen, lo cual todo el establishment juraba era imposible.

El poder y el periodismo, en contra

Y todo esto lo hemos hecho con toda la política, la mayoría del periodismo y una buena parte del poder económico prebendario en contra, y sin los recursos jurídicos que le solicitamos al Congreso y con los que todos los presidentes de los últimos años han contado. Lo cual es esperable en parte, porque por cada partida presupuestaria que recortamos hay un privilegio o negocio que le estamos quitando a algún político o a algún amigo. Pero así, aún ante semejante adversidad, estamos cumpliendo y los resultados acompañan.

Todavía queda mucho trabajo por delante, pero tenemos un rumbo en el cual la mayoría de los argentinos confía, y un plan para lograrlo. Tenemos por norte achicar al Estado para agrandar a la sociedad, tendiendo a un gasto público consolidado del 25% del PBI. 10 puntos menos que el de los Estados Unidos y la mitad del de Francia, para tener punto de comparación.

Reducir los impuestos tras reducir la inflación, que es un impuesto

Tenemos por norte devolverle a los argentinos cada peso que ahorremos, primero eliminando la inflación y luego, el día de mañana, reduciendo los impuestos. Y tenemos por norte desarmar la maraña de regulaciones en la que se ha convertido la Argentina, para liberar la actividad económica y desatar su fuerza productiva. Por eso hemos sancionado una orden ejecutiva adonde derogamos más de 350 leyes. Por eso estamos impulsando una ley que contiene reformas en el plano fiscal, laboral, previsional y tributario, incluyendo un régimen de promoción de crédito para grandes inversiones.

En total, entre ambos instrumentos habremos introducido cerca de 700 reformas estructurales en los primeros cinco meses de gobierno. Un programa de reformas 7 veces más grande que la reforma del Estado impulsada por el presidente Carlos Menem a principios de los 90, el último gran proyecto liberal que tuvo la Argentina.

En otras palabras, estamos haciendo realidad el programa reformista más ambicioso de los últimos 150 años. Porque la única manera de sacar al 60% de los argentinos de la pobreza es con crecimiento económico y solo hay crecimiento económico con libertad. No hay otra manera.

Nuestra visión

Para nosotros la única tarea del Estado es proteger la vida, la libertad y la propiedad de los argentinos, para que cada uno pueda ser arquitecto de su propio destino. Esta es nuestra visión. Es una visión parecida a la que sostuvieron todos los países prósperos de Occidente en los momentos grandes de su historia.

La tarea del Estado no es poner plata inventada en el bolsillo de la gente, sino asegurar las condiciones macroeconómicas y jurídicas para que el sector privado pueda desarrollarse por su cuenta. Un Estado que vela por la vida, la libertad y la propiedad de los individuos; y un sector privado pujante que arriesga, apuesta por el país y genera riqueza. Nosotros establecemos las bases. El sector privado se encarga del resto.

Por eso, a esta presentación de quiénes somos y qué queremos para nuestro país que les he traído hoy, le quiero agregar una invitación. Tanto a todos ustedes como también a sus pares del mundo y de la Argentina.

Después de décadas de estancamiento, la Argentina tiene todo dado para emprender un proceso de convergencia económica que nos coloque a la par de las grandes potencias del mundo. La convergencia económica se da cuando los países que tienen menores ingresos per cápita crecen más rápido que los más desarrollados hasta el momento en que logran alcanzarlos. ¿Por qué? Porque somos desde hace décadas una olla a presión, hirviendo con la tapa cerrada. Lo único que hay que hacer es destaparla y reanudar lo que Hayek llamaba la tarea del mercado como proceso de descubrimiento.

El mercado como proceso de descubrimiento

Para nosotros, reanudar ese proceso de descubrimiento va a generar un salto de crecimiento brutal, porque las posibilidades de crecimiento tienden a ser mayores cuanto más extensas sean las capacidades subutilizadas de un país. Desde este punto de vista, si en un país la utilización efectiva de sus recursos fue impedida durante décadas, y de un día para el otro se normaliza, lo lógico es esperar tasas de crecimiento enormes, proporcionales a todo lo que hay por explotar. Por eso la baja capitalización de la economía fruto de 20 años de un populismo empecinado en destruir el capital, va a generar oportunidades de inversión enormes para aquellos que apuesten por el país.

Por lo tanto, Argentina no solo podría mostrar altas tasas de crecimiento como consecuencia de las oportunidades por descubrir dado su bajo nivel de desarrollo, sino que además, ante la brutal destrucción de capital ocurrida en el pasado, ello daría un enorme retorno con solo poner en marcha las ideas y proyectos ya descubiertos pero entorpecidos por capas de regulaciones innecesarias. Así, mediante la recomposición del ahorro fiscal, una drástica reducción de la carga tributaria, y afianzando el respeto por los derechos de propiedad, haremos que alcanzar el desarrollo deje de ser un sueño, para volverse una realidad.

La Argentina, nueva Meca de Occidente

Hoy está acá para decirles que Argentina está preparada para ese enorme desafío. Estoy convencido, sin la más mínima duda, que Argentina tiene todas las condiciones para ser la nueva Meca de Occidente. Es un país seguro, alejado de cualquier frontera conflictiva, en un mundo que cada día se aleja más de la paz. Es un país abierto a entablar relaciones comerciales con todo el mundo, que es además la mayor garantía posible para perpetuar la colaboración y alejarse de la guerra.

Tenemos ventajas comparativas en donde elijamos mirar. Tenemos la tierra más fértil del mundo, fuimos revolucionarios en siembra directa, y con uno de los sectores agroindustriales más desarrollados del mundo. Y tenemos una cordillera rica en litio, plata, oro y cobre. Minerales que la economía global necesita y que por negligencia, falta de inversión, y falta de ambición, nos hemos resistido a explotar.

Tenemos un mar abundante en recursos ictícolas. Tenemos una conexión directa con la próxima frontera humana, que es la Antártida. Y tenemos una concentración de diversidad geográfica y ecológica de la cual solo 2 o 3 países del mundo podemos hacer alarde; con montaña, con desierto, con glaciar, con bosque, con selva, con playa, con altiplano, con lagos, esteros, estepas y vastas llanuras que se pierden en el horizonte.

Y tenemos también la ventaja comparativa más importante de todas: capital humano de primera categoría. Recursos formados en universidades locales que son líderes de la región. El país con más premios Nobel de Latinoamérica, y al mismo tiempo, el país con más unicornios per cápita de la región. Y, esto no es menor, ya que se trata de ciudadanos entrenados al calor de una vida entera de volatilidad económica.

Giro tras un siglo y medio

¿Cómo va a haber otro pueblo mejor preparado que el argentino, si al argentino nunca le quedó más alternativa que vivir escapándole al asedio del Estado para poder vivir en paz? Y hoy, por primera vez en 150 años, y a contramano de un mundo cada vez menos libre, la Argentina se convierte día a día en un país más libre. Por primera vez en 150 años estamos generando las condiciones para convertir todos los dones que Dios nos dio, en una promesa de prosperidad. La tarea del capitalista es descubrir. La tarea de la humanidad misma es descubrir.

Y son las naciones como la nuestra que nacen de ese espíritu de descubrimiento las que mejor lo encarnan. No es casualidad que las economías más dinámicas de Occidente en los últimos 100 años hayan sido las americanas, con los Estados Unidos a la cabeza. No es casualidad que el foro de los burócratas se realice en Europa y el foro de los descubridores se realice aquí en América. Tenemos espíritus distintos.

La Argentina hoy sigue siendo un país, una nación, un pueblo, ávido por descubrir y ser descubierto, como lo fuimos a fines del siglo XIX. Y estamos listos, ya comenzamos la carrera para emprender un salto cuántico en materia de producción y desarrollo. La ventana de oportunidad para esta nueva fiebre del oro no será eterna. Es hoy. Es ahora.

Empresarios: el progreso humano encarnado

Por eso les digo también a los empresarios argentinos: no se duerman en sus laureles, porque encontrarán que hay actores de afuera con más capital y mayor capacidad de asumir riesgo, dispuestos a hacer las inversiones que el país necesita. En esta nota, quiero finalizar invitando a todos los aquí presentes, que son los héroes de la historia del progreso de la humanidad, a que si creen como yo, en la superioridad del capitalismo de libre empresa; que si creen como yo, que Occidente se encamina a un lento pero seguro retroceso; que si creen como yo, que el mérito, la ambición, la libertad, la innovación y el optimismo son valores esenciales de la especie humana que deben ser premiados; quiero invitarlos a que apuesten por Argentina.

Ayúdenme, ustedes, que son el progreso humano encarnado, a hacer de la Argentina la nueva Roma del siglo XXI. A hacer de la Argentina una tierra de oportunidades para todos aquellos que estén dispuestos a habitar nuestro suelo. Son ustedes lo que pueden demostrarle a los burócratas del mundo que están destruyendo Occidente, que las ideas de la libertad son la única forma de alcanzar la prosperidad. Apuesten por Argentina y escribamos juntos un nuevo capítulo en la historia del progreso de Occidente.

¡Viva la libertad, carajo! Muchas gracias.

Que Dios bendiga a los argentinos. Y que las fuerzas del cielo nos acompañen”.

Discursos de Javier Milei

Diez políticas de Estado

El fracaso del modelo neoclásico

Davos: «Occidente está en peligro»

Primer discurso del presidente Javier Milei: «Hoy comienza una nueva era en Argentina»

Al Sr. Martín Caparrós, de un argentino a otro

He estado leyendo en estos últimos meses la cantidad de notas que ha estado escribiendo en el diario El País, acerca de nuestro presidente Javier Milei. Tenemos la coincidencia de vivir ambos en España, pero por motivos muy diferentes: en mi caso he huido de la inseguridad que han generado 20 años de Kirchnerismo, fruto de políticas ¨Inclusivas¨ que excluían a nuestro pueblo del acceso a la educación de calidad, la cultura y las buenas costumbres, fundamentalmente las del trabajo. Esto sumado a las prácticas garantistas que amigos del poder como el Dr. Zaffaroni han enseñado entre los jueces, nos arrojaron a las garras de una inseguridad insostenible. Y, aquí, el motivo por el que me fui. En su caso se trata de algo distinto.

Montoneros

Muchos montoneros salieron huyendo para no ir presos, como tantos otros que han atacado la tranquilidad social, han puesto bombas incluso en los colegios que hoy dicen defender: los públicos. Como aquéllos que han secuestrado y realizado un sinfín de atrocidades. Así, luego de huir a Europa para evadir las penas que le correspondían, comenzaron su historia. Muy diferente a la historia de la mayoría de los 600.000 argentinos que hoy habitan en España, debido a que la fiesta de gastos y el falso estado de bienestar llegaron a su fin e hicieron imposible vivir en nuestro amado país.

Especialmente me resulta muy curiosa la aprensión que demuestra de forma permanente, desde hace décadas, contra la figura del expresidente argentino Carlos Saúl Menem. Gracias a sus indultos a los montoneros se han librado de las penas que debía pagar. Y, además, se han hecho de mucho dinero por las indemnizaciones que Menem ha repartido para pacificar el país a muchos de sus amigos. Claro que de eso no se queja…

Me gustaría decirle que podría estar de acuerdo con la crítica realizada contra algunas manifestaciones del diputado Benegas Lynch, pues se prestan a malas interpretaciones y podría haber expresado mejor lo que pensaba: nadie quiere que los niños trabajen en lugar de educarse, y si eso sucede es un efecto rebote de las malas políticas económicas y la corrupción que Argentina ha  sufrido a diario desde décadas.

Revolución social desde países capitalistas

Y no puedo dejar de recordar e imaginarme a niños como Julio Salazar de 14 años, asesinado en el atentado terrorista del 6 de agosto de 1972. Juan Eduardo Barrios de 3 años, asesinado por terrorismo el 6 de diciembre de 1977. La lista sigue con muchos niños muertos; imagino cómo hubieran sido sus vidas, si hubieran ido al colegio y en qué habrían trabajado si las organizaciones terroristas de las que usted formó parte no los hubieran matado. Por ello concluyo en que quizás el Diputado cometió un error a la hora de expresarse, pero lo de usted y los suyos fue aún mucho peor, pues implicó la muerte de niños inocentes.

Sigo leyendo sus prosas, las que percibo como palabras de un político frustrado, con un dejo de anarquista de izquierda, pero que vive en el primer mundo, (casi en algo más nos parecemos, yo soy anarcocapitalista), y no encuentro enfoque periodístico en sus redacciones, sino un intento desesperado de que los demás piensen como usted. Por cierto, me pareció patético que TVE le invitara como único comentarista de nuestra patria en su programa especial sobre las elecciones presidenciales argentinas, como patético hubiera sido que nuestra TV Pública invitara a un exmiembro de ETA para hablar de unas elecciones generales en España.

Acerca del hambre y su afirmación de que los productores son los responsables de ella, déjeme decirle en defensa de nuestras tierras agrícolas y ganaderas, que cada vez que la política destruyó con su intervencionismo estatal al país y lo llevó a una nueva crisis, los productores trabajando el campo generaron las riquezas de la patria con las que, pese a todo, se salió adelante.

Argentina crece de noche: los políticos duermen

Así se creó el dicho popular que se repetía en el 2001 de que mientras los políticos duermen Argentina crece. Claro, de noche sigue creciendo la siembra que los productores regaron sobre los campos. La pena es que, en tantos años de intervencionismo socialista, restricciones estatales e impuestos forzados por la violencia del estado, no se pudo producir más, ya que el dinero que podía invertirse en mejorar los bienes de capital para hacer más alimentos se los gastaba el socialismo en sostener su orgía de gastos y subvenciones políticas.

En los días que lleva el gobierno de Milei, se está sincerando el costo de la fiesta de las últimas décadas: de un estado inmenso y costoso, de los planes anti-hambre, que trajeron más hambre, abandono social y educativo, de las políticas de precios máximos, que causaron hambre y escasez. Éstas políticas sí generaban que sea más rentable vender alimentos en el exterior que en el interior. De los planes sociales, herramienta de sometimiento del socialismo. Y un sinfín de errores intervencionistas que se intentaron solucionar con más intervencionismo, como si se le echara queroseno al fuego para apagarlo. Y como era de esperarse, el fuego avanzó y el país está en llamas. Ahora: ¿me puede seguir afirmando que un presidente que no lleva aún 5 meses en la Casa Rosada es responsable de semejante destrucción? Espero que sea sincero al menos consigo mismo.

Un Perón maduro

Cuando critica a Milei por levantar la imagen y la esperanza de los argentinos igualando a nuestra patria de antaño a las potencias mundiales de entonces, lo entiendo, ya que la izquierda siempre tiene por meta destruir la historia, la moral social y luchar contra el patriotismo. Es curioso que los dos vivamos en España y parece que a usted nunca le agradecieron los españoles cuando Argentina en 1948 enviaba alimentos para paliar el hambre. Claro que es mejor no hablar de Perón, ya que a su organización el 1 de mayo de 1974 los echó de la Plaza de Mayo y los llamó “estúpidos e infiltrados”. Ese es el peronismo que yo pregono, no el primero que tuvo muchos errores. Me gusta más el del General que regresó maduro de la tierra madre.

Continuando con la grandeza de la patria de la que habla Milei, se trata de la potencialidad argentina ante el mundo, ya que el mundo en ocasiones nos ha observado, incluso con temor, debido a las condiciones que tenemos para ser potencia mundial. La pena es que nuestros políticos, ¨la casta¨, se ha ido robando y mal gastando todo. Acerca del Señor Menem, que indultó a tantos colegas terroristas suyos, lo que hizo fue insertar a Argentina nuevamente en el mundo, con gran similitud a lo que está haciendo actualmente Javier Milei.

Regalos envenenados

He leído que además dice que Milei intenta sacarle al estado cualquier posibilidad de regulación y protección de los más débiles y permitir que los empresarios tengan todo el poder en su relación con los trabajadores. Y dice que el mercado es ¨la ley de la selva¨. Quiero expresarle que la única manera de que los más pobres dejen de ser los más pobres es justamente que el estado deje de querer regular sus vidas. Que la protección que planteó el estado socialista sufrido hasta hoy en Argentina consistió en ponerles plata en el bolsillo con el menor esfuerzo, a costa de otros que se esfuerzan mucho para sobrellevar el día a día con una carga impositiva que no deja de crecer.

El dinero es un regalo envenenado y la “protección” que se le estuvo dando a la gente es un virus que infecta el alma y los lleva a depender de un estado incapaz de sacarlos de la pobreza, al contrario, cada año infecta más pobres y agranda más la brecha social.             

Los trabajadores son un bien de capital humano fundamental para el funcionamiento de las empresas. No hay empresarios inversores sin “empresarios” trabajadores, ya que los segundos aportan al proceso de producción su fuerza laboral para producir las ganancias futuras. Por ello si los empresarios inversores tuvieran la posibilidad de relacionarse libremente con los ¨empresarios¨ trabajadores, sin coacción e imposiciones del gobierno, esa relación sería mucho más justa para ambas partes.

Qué es la economía de mercado

Cuando aparece un gobierno a regular el valor mínimo del salario, en realidad está imponiendo lo máximo que van a cobrar las mayorías. Por el contrario, sin esta imposición el adelanto de las ganancias futuras que proporciona el inversor al empleado, sería mucho más productivo gracias a su capital, sería proporcional a lo que representa su aportación en el proceso de producción de los bienes a vender, significando un importe de salario mucho mayor que cualquier salario mínimo. Verá que en esta relación que planteo ambos son tratados como empresarios, teniendo por ese tratamiento derecho a negociar sus condiciones. Sin embargo, en el proteccionismo que usted plantea, los trabajadores son ninguneados y condenados a ganar el mínimo.   

Le comparto una fabulosa frase sobre la libertad de mercado, que no es ¨la selva¨, sino la verdadera libertad donde cada participante aporta su capital, (intelectual, de fuerza humana, económico, tiempo, etc.) para lograr al fin del proceso de producción, un bien que generará una rentabilidad a dividir proporcionalmente, según el aporte que cada uno haya contribuido a la cadena de valor: “La economía de mercado es un sistema social de división del trabajo basado en la propiedad privada de los medios de producción”. (Ludwig Von Mises, La acción humana,15ª edición Unión Editorial, Madrid 2023).

La casta

Termino mis consideraciones acerca de sus ataques a los pocos meses de gobierno libertario en la Argentina, dándole la razón en algo más: Milei descubrió ya que hay algo muy engorroso llamado “política”, que es lo que moviliza a “la casta”. Y lo está descubriendo a fuerza de decepciones, incluso entre sus libertarios, ya que la política se nutre de intereses. Por ejemplo, los suyos y los de otros periodistas que Milei llama “ensobrados”. Y así mismo hoy recordaba cómo, en el mes de noviembre de 2023, durante el gobierno de izquierda de Fernández, la Embajada Argentina ante España pagó unos 80.000 euros (costo muy llamativo por una simple solicitada), al periódico en el que Usted escribe todas sus notas contra Milei.

Dejo abiertas para los lectores las reflexiones al respecto. Milei está inmolando su vida en la política para intentar revertir décadas de las orgías de gastos, subvenciones, corrupción, emisión monetaria desmedida y estado grande. Tal vez lo logre y yo, voy a darle la posibilidad de demostrarlo.

El ‘plan América’ y el mito de la dolarización

El dinero es, en su más pura esencia, intercambio de trabajo. Por eso la política monetaria debería ser neutral. La emisión de dinero no debería conocer de ideologías.

Acaba de salir al mercado el libro El Plan América (ISBN 9788409557349). Este libro explica los pasos que debe seguir Argentina para salir del agujero monetario en el que se encuentra. El Plan América es la única vía que, sin aplicar con rigor el Consenso de Washington, permite reactivar la economía, recobrar la soberanía monetaria, atraer inversiones no especulativas, controlar la dominancia fiscal y la dominancia monetaria, estabilizar el valor de cambio y evitar la inflación, etc. Este libro cambiará la historia de Argentina por basarse en el Patrón Interés, un novedoso sistema de emisión de dinero que dota valor a la moneda basándose en los activos nacionales, con un ancla o límite de emisión monetaria más robusto que el propio oro.

Uno de los capítulos del libro está dedicado a analizar el mito de la dolarización. Resumimos brevemente las reflexiones que el libro ofrece sobre esta tramposa herramienta monetaria.

Errores técnicos flagrantes de la dolarización

Desde una perspectiva técnica, la dolarización presenta las siguientes debilidades:

  1. La dolarización es inmoral. Para conseguir la masa monetaria óptima de giro, la cantidad de dinero que necesita en la actualidad la nación para funcionar con normalidad, Argentina tendría que enviar 45.000 millones de dólares de commodities (carne, cereales, etc.) a los EE.UU, 45.000 millones de trabajo argentino para que los americanos envíen papelitos de colores. Esto no es lógico. Es más, para frenar cualquier corrida bancaria o crisis puntual monetaria, es decir, para que el BCRA pudiese actuar como prestamista de última instancia de todo el sistema, tendría que enviar otros 10.000 millones de commodities para obtener más papelitos de colores. Los americanos vivirían como reyes a costa del pueblo argentino.
  2. La dolarización es cara e infinita. Cuando la economía argentina aumente y necesite incrementar la masa monetaria en circulación o de giro, deberá igualmente enviar más trabajo argentino a los Estados Unidos a cambio de billetes verdes. Si esto no se consigue, los precios de los productos sufrirán deflación.
  3. La dolarización hace depender la economía Argentina de las necesidades comerciales norteamericanas. Si los norteamericanos deciden vetar ciertos productos que ellos no producían pero ahora producen, Argentina sufriría monetariamente (ver más detalles en el libro).
  4. Competencia Comercial Insana. Si todos los países hispano hablantes hicieran lo mismo que recomienda el líder de La Libertad Avanza, si todos los países estuvieran dolarizados, existiría una mayor oferta de commodities para la misma demanda. Esto será terrible para Argentina y todos los países dolarizados (ver más detalles en el libro). La competencia entre países iberoamericanos por el mercado norteamericano o chino ya existe, pero si pierdes blindaje monetario nacional es más difícil amortiguar los shocks de demanda de cualquier tipo.
  5. La dolarización es dependiente de la política de bloques. Si Argentina no compra a los EE.UU. aviones militares, los norteamericanos podrían vetar los productos argentinos.
  6. Inflación. El Presidente Milei y toda su cohorte de economistas, han afirmado que con la dolarización la inflación desaparecería en Argentina. Esto es terriblemente inexacto por motivos empíricos y técnicos (ver más detalles en el libro). Desaparecería la hiperinflación, pero la inflación persistiría, como ocurre actualmente en EE.UU., Ecuador, etc.
  7. Situaciones extremas. La dolarización total que propone el Presidente Milei para Argentina, con la supresión del Banco Central y la aniquilación del Peso argentino, impediría que el Estado, en situaciones extremas, pudiese emitir dinero. Por ejemplo, en el supuesto de una pandemia similar a la COVID19, donde la actividad privada y los ingresos por impuestos caen totalmente, ¿cómo emitiría dinero un Estado sin Banco Central? ¿Cómo atenderían sus compromisos las diferentes administraciones si los impuestos caen por culpa de una sequía?  La sequía de 2023 redujo la producción agrícola, según algunas fuentes, en más de un 40%, siendo el campo el 8% del PIB, pero el 50% de las exportaciones argentinas.
  8. Dependencia del mercado exterior. Al carecer el Estado de capacidad de emisión monetaria, la obtención de dólares dependería del turismo, la inversión extranjera y de las exportaciones. Si uno de estos capítulos fracasa, todo el castillo de naipes se tambalean (ver más detalles en el libro)
  9. Problemas laborales. Cuando el dólar aumenta de valor respecto a todas las monedas, la economía dolarizada pierde competitividad frente a países competidores no dolarizados, provocando problemas laborales internos por factores exógenos. Si el dólar se deprecia, la economía dolarizada gana competitividad. Además los países que tienen una economía fuertemente dependiente de las exportaciones de materias primas, como Argentina, y por tanto sus monedas están vinculadas indirectamente al dólar, cuando el precio de las materias primas cae, se observa un fuerte aumento del desempleo e importantes caídas del PIB. Si la economía estuviese totalmente o fuertemente dolarizada se necesitaría una gran flexibilidad del mercado laboral…. (ver más detalles en el libro). El tener una moneda propia permite amortiguar los impactos económicos exteriores.
  10. El pueblo como amortiguador monetario. Una economía dolarizada tiende a equiparar el nivel de vida local con el de los EE.UU., tanto en el coste de los productos y servicios como en el de los salarios (ver más detalles en el libro).
  11. La dolarización es insegura. Al perder la soberanía monetaria, el Estado Argentino no tendría capacidad para determinar qué dinero es auténtico o cual es falso… (ver más detalles en el libro) En el mundo se calcula que más del 20% de los dólares son falsos.
  12. Riesgo de colapso del dólar. El dólar dejará de ser la moneda hegemónica mundial antes de 25 años, porque el déficit comercial norteamericano, el endeudamiento y el crecimiento de su masa monetaria es insostenible. Si todos los billetes norteamericanos que circulan por el globo retornaran a su país de origen, EE.UU implosionaría. Las reservas de los bancos centrales del mundo en dólares pasaron del 72% en 1999 a un 58% en el año 2023. Siguiendo esta proporción, en 25 años el dólar perderá su liderazgo mundial… (ver más detalles en el libro). EEUU está inundado el planeta de dólares. Todo tiene un límite.
  13. El problema de la dolarización y la disciplina fiscal. Como hemos dicho, el objetivo último de la dolarización es acabar con la inflación. La dolarización obliga a las AAPP, en gran medida, a controlar el gasto público, pero la dolarización no lo limita… (ver más detalles en el libro) Si no se consigue disciplinar fiscalmente a las AAPP, no existirá hiperinflación, pero la inflación seguirá existiendo porque las AAPP seguirán emitiendo deuda pública (sustitutos monetarios) para cubrir el déficit público. Dolarizar sin disciplina fiscal no tiene ningún sentido y, si se alcanza la disciplina fiscal tampoco es necesaria la dolarización porque la inflación se habrá acabado.
  14. Pérdida de la función de prestamista de última instancia. (ver más detalles en el libro)
  15. El problema histórico de la equivalencia de valor. Este es un problema histórico que se remonta a los problemas del sistema bimetálico de oro y plata, que fue finalmente abandonado por el Patrón Oro. Existen muy pocos países plenamente dolarizados y, cuando en un país conviven dos monedas de curso oficial o de forma oficiosa, existe una permanente y lógica variación del valor de las monedas por el devenir de sus emisores…. (ver más detalles en el libro). Este es un gran negocio para unos pocos, los cuales provocan tendencias no naturales en las equivalencias de valor para ganar dinero.
  16. No elimina la prima de riesgo país ni aun estando  la economía totalmente dolarizada. Se reduce, pero no la equipara. La prima de riesgo depende del emisor y no de la denominación facial de la emisión.
  17. La dolarización es una dejación de funciones, de responsabilidades. ¿Qué hará Argentina si en el año 2053 el dólar colapsa y pierde gran parte del valor actual? Tendrá que hacer lo que no quiere hacer hoy (ver más detalles en el libro).

Evidencia Empírica del fracaso de la dolarización

Otra importante razón para no dolarizar una economía es la evidencia empírica. Algunos economistas presentan a países dolarizados como casos de éxito, cuando en realidad existen indicadores económicos que contradicen estas opiniones. Solo nano países o países pequeños, como Panamá, estrechamente vinculados a los EE.UU., conviven con el dólar de una forma razonable…. (ver más detalles en el libro, donde se analizan las variables individualmente fundamentales de los países dolarizados).

Cambio de Rumbo de D. Javier Milei y Emilio Ocampo

El Presidente D. Javier Milei, hace cinco años era contrario a la dolarización (ver documento gráfico que se ha viralizado recientemente).[1] Durante todo el proceso electoral defendió vehemente la dolarización, y ahora está reculando por la divulgación de nuestras ideas. 

Ante la nueva realidad que ha descubierto, el Presidente Milei viene argumentando que él siempre ha defendido la competencia de monedas, lo cual es cierto; pero no es menos cierto que:

  1. Ha venido insinuando en multitud de ocasiones que la dolarización se podría realizar de forma inmediata. Presumía que él disponía del apoyo de “una de las instituciones financieras más importantes del mundo que le facilitaría los dólares”.
  2. Él siempre se ha mostrado a favor de una urgente dolarización, como lo demuestra su twit de fecha 28 de Junio, en el que no habla de competencia de monedas. Dio a entender al electorado que él era favorable abiertamente a la dolarización y que tenía todo armado para su desempeño, pero ahora parece ser que no dispone del apoyo financiero para dolarizar.
  3. Después de dinamitar el Banco Central, a la única moneda que no se le permitiría competir es al Peso. La competencia de monedas es una utopía temporal que solo sobrevive hasta la aparición del “banco hegemón monetario”. La competencia de monedas, como solución mágica, está siendo dimensionada y mitificada por el Presidente Milei (ver libro).
  4. El gran problema de Argentina no es la inflación, como afirmaba el Presidente Milei en su twitte, sino un problema institucional, de cumplir y hacer cumplir las normas. Gracias al Patrón Interés hoy la inflación ha dejado de ser un fenómeno monetario para transformarse en un fenómeno político. Desde el año 2013, con el descubrimiento del Principio de Crecimiento Progresivo de la Masa Monetaria, sabemos a priori la cantidad de dinero que necesita el mercado para que el dinero mantenga su  poder adquisitivo.

La pignoración de la deuda pública en pesos, por contravalor de 50.000 millones de dólares, que se pretende dar en garantía para obtener dólares y hacer frente a las necesidades de la masa monetaria en giro será un buen negocio. No lo dudemos, el fideicomiso propuesto por Emilio Ocampo dará muchos beneficios a todas las partes que intervengan en el proceso.

Parece evidente que tanto la  competencia de monedas como la dolarización es una utopía propia de economistas que no dominan el sistema monetario.

El Presidente Milei puede hacer mucho daño al movimiento liberal si no consigue, de un modo u otro, sacar adelante la economía argentina. Ha generado tantas expectativas que si no despliega las promesas realizadas, si las desarrolla tarde o si las ejecuta y fracasa, el coste político será enorme para el liberalismo. Tal fue el método utilizado, el desprecio con el que trató al resto de fuerzas políticas, y la seguridad con la que se presentó a las elecciones que, cualquier cosa que no sea el éxito tendrá una factura política en relativamente un breve espacio temporal.

[1] https://www.youtube.com/watch?v=RmrBGh1z9_k

Ver también

Una visión crítica de la competencia institucional normativa. (Miguél Gurrea).

Una crítica al patrón interés. (Miguél Gurrea).

Por qué se puede (y debe) dolarizar Argentina en el 2024. (Luis Espinosa Goded).

Una propuesta para dolarizar la Argentina sin devaluación ni aumentar la deuda. (Adrián Ravier).

Dolarizar la Argentina es posible e imprescindible. (Adrián Ravier).

¡Quién sufriera una dictadura de Javier Milei!

El recientemente elegido presidente de Argentina, Javier Milei, quería liberalizar la economía de su país a marchas forzadas para posibilitar el crecimiento de la riqueza desde el primer momento. Que eliminar regulación facilita la creación de riqueza por los emprendedores, creo que necesita poca argumentación. Y, en todo caso, yo tampoco podría mejorar la que dio el presidente argentino en la alocución con que presentó sus medidas, a la que remito al lector. Consecuentemente, Milei planeaba derogar un montón de normas que regulaban aspectos diversos de la actividad empresarial en su país, algunas de ridiculez apabullante.

La sorpresa viene cuando vemos que dichas normas liberalizadoras, que no hacen más que devolver la libertad a los individuos al eliminar restricciones administrativas para su actividad, sufren obstáculos en el Congreso argentino causados por los representantes de los mismos individuos a los que se va a dar más libertad. Obstáculos que llevaron al presidente a retirar su ley del debate parlamentario hasta nueva orden.

La cuestión que se suscita es a mi entender peliaguda: ¿pueden los representantes del pueblo oponerse a que se le devuelva al pueblo la libertad? Y es peliaguda porque, en el fondo, la discusión va de democracia y libertad, algo que amplias capas de la sociedad ven como idénticos.

¿Permiso para restituir la libertad?

El sentido común te dice que, si vas a poner obligaciones a alguien, le tendrías que pedir permiso y, posiblemente, explicar por qué dichas obligaciones, limitaciones de su libertad, son buenas para él. En cambio, si le vas a quitar las obligaciones que le estaban coartando, ¿necesitas su permiso? Es absurdo: se las podrás quitar y, si él quiere seguir teniéndolas, que se sujete a ellas voluntariamente.

Es por ello que los reyes de Castilla convocaban las Cortes cuando querían fijar un impuesto, pero no hay registros de que las convocaran para quitarlo. Nadie necesita permiso para quitar un impuesto, pero sí es necesario dicho permiso para ponerlo. De la misma forma, los Estados Generales que convoca Luis XVI, sin saber que supondrán su perdición, no eran para levantar los impuestos a los ciudadanos, sino para imponerles unos nuevos.

Con este análisis, es claro que Milei no debería necesitar ningún permiso para derogar aquellas normas que en la actualidad suponen mermas a la libertad de los argentinos. Lo podría hacer mediante lo que solemos llamar “decretazo”, sin tener en cuenta los organismos establecidos democráticamente.

Evidentemente, si hiciera esto, se le calificaría de tirano y antidemócrata. Pero, ¿cómo puede ser que un tirano reduzca voluntariamente su poder devolviendo la libertad a los oprimidos? Hay una clara contradicción in terminis. ¿Sería un tirano Milei por no aprobar sus decretos de liberalización mediante un procedimiento democrático? ¿No lo es, en cambio, quien aprueba medidas contrarias a la libertad, eso sí, por cauces democráticos (como, por cierto, hacen las instituciones europeas)? ¿Qué es más importante, vivir en libertad o vivir en democracia?

Libertad-democracia

Esa es la pregunta que tenemos que responder para determinar si Milei es un tirano o no. Desde un punto de vista económico, la respuesta no ofrece dudas: la libertad, el mercado libre, es el motor que permite el crecimiento de la riqueza y la mejor satisfacción de las necesidades de los individuos. Desde el punto de vista moral, para muchos tampoco ofrece dudas que la libertad es el valor superior, pero aquí ya no se puede soportar la respuesta científicamente. Empíricamente, todos recordamos o conocemos países “democráticos” de los que la gente huía o huiría si pudiera, empezando por la antigua República Democrática de Alemania, y alcanzando la República Popular Democrática de Corea (la del Norte).

A mí no me cabe duda de que tener libertad es mucho mejor que tener una democracia, y que la libertad es compatible con regímenes dictatoriales (entendidos como aquellos en que el pueblo no elige al jefe de Gobierno). En todo caso, lo que se observa en Argentina, y padece Milei, es que la democracia puede ser un obstáculo para la libertad, por extraño e increíble que suene.

Ánimo, Milei

¿En qué condiciones ocurre esta oposición libertad-democracia? Una de las razones evidentes tiene que ser la existencia de los privilegios a que hacía referencia en el artículo anterior: solo los privilegiados que están beneficiándose de la ausencia de libertad de la sociedad se pueden oponer a que ésta recupere aquella. De ello se deduce que la abolición de derechos-privilegios y la recuperación de la libertad son situaciones equiparables, la una va con la otra.

Solo queda animar a Milei a que siga por el camino que ha emprendido, de eliminar privilegios y devolver libertades a los argentinos, aunque ello le suponga la calificación de dictador (que no tirano) y antidemócrata. No tardarán en verse los resultados, y todos desearemos “sufrir” una dictadura como la de Milei. Tanto la deseamos que le acabamos de otorgar el premio 2024 del Instituto Juan de Mariana.

Ver también

Discurso de Javier Milei ante el Congreso: diez políticas de Estado

Discurso del presidente de Argentina, Javier Milei, ante el Congreso. 1 de marzo de 2024.

Diputados y senadores del Congreso de la nación, gobernadores, ministros de la Corte Suprema de Justicia, Embajadores y quienes nos acompañan hoy en este recinto, nos reunimos aquí como marca la Constitución nacional para comunicar el estado de nuestra nación a todo el pueblo argentino que nos está mirando a lo largo y a lo ancho de todo el país.

En el día de hoy se cumplen exactamente 82 días desde que asumimos el desafío de conducir la nación en lo que es posiblemente el momento económico más crítico de su historia. Luego de más de 100 años de insistir con un modelo empobrecedor y habiendo olvidado casi por completo las ideas que hicieron grande en nuestro país, los últimos 20 años han sido particularmente un desastre económico, una orgía de gasto público, emisión descontrolada que tuvo como resultado la peor herencia que ningún gobierno en la historia Argentina haya recibido jamás.

La situación al comienzo de la presidencia de Javier Milei

De hecho los déficits gemelos que heredamos alcanzaron los 17 puntos porcentuales del PBI, muchos de los datos económicos de la herencia que recibimos son públicos desde el día 1 en que tomamos el mando del país: cinco puntos de producto de déficit fiscal en el tesoro y 10 puntos de déficit fiscal generado por el Banco Central, sumando un total de 15 puntos de déficit consolidado. Una deuda descomunal con importadores y organismos multilaterales de crédito que nos dejaban al borde del default.

Reservas netas negativas en el Banco Central por 11,200 millones de dólares; precios de energía y transporte reprimidos en algunos casos hasta un quinto de su valor real y el dólar con una brecha del 200% entre el oficial y el Paralelo. Una emisión desenfrenada en los últimos años de gobierno por 13 puntos del PBI, sumados a los más de 15 puntos del PBI que se habían emitido.

Durante los primeros tres años de gobierno a su vez durante la primera semana de diciembre la inflación minorista corría un ritmo del 3700 por ciento anual durante la segunda se aceleró al 7500% anual. Mientras que para aquellos que consideran que estos números son una fantasía la inflación del 52% mensual en mayorista implicaba una inflación anual del 17,000%.

Números que cuadraban de modo perfecto con el sobrante monetario y el potencial de emisión derivado de los pasivos remunerados del BCRA. Entiendo que algunos políticos suman con dificultad, salvo que se trate de la propia. Por lo que pedirles que computen una función de crecimiento geométrico es un oxímoron para aquellos que no la han visto, no la ven y no la verán.

Pobreza en Argentina

Nada de todo esto es nuevo. Sin embargo el desastre no termina ahí, en la medida que auditamos la administración pública nacional y se van metalizando algunos síntomas rezagados del caos económicos que nos dejaron, vamos conociendo en mayor profundidad el tamaño de la crisis que heredamos. Una crisis que está presente en todas las dimensiones de la vida de la sociedad.

Tal vez el indicador más descarnado de la herencia que hemos recibido lo conocimos recientemente al haberse hecho público el dato de que cerca el 60% de los argentinos se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Sin embargo para algunos pareciera que la pobreza apareció de un día para el otro. Les comento que el salario real resulta de la productividad marginal del trabajo y que la misma viene dada por la acumulación del capital. Por eso la tan mentada frase de combatiendo al capital atenta contra la inversión, reduce el stock de capital por habitante y como consecuencia de ellos los salarios reales.

Esta locura la que nos ha llevado el populismo ha hecho que el salario promedio en dólares al tipo de cambio paralelo -porque el precio es al que hay- sea de $300 cuando la década de los 90 había llegado a los 1800 dólares, en moneda de hoy serían $3000. Esto es el populismo nos quitó el 90% de nuestros ingresos, llegando a un nivel de locura tal donde un tercio de los trabajadores formales son pobres.

Peronismo: una ideología para un Estado depredador

Esto es un dato desgarrador que revela crudamente la brutalidad de la herencia que hemos recibido y los estragos que ha producido el famoso modelo del estado presente. De ser el país más rico del mundo cuando abrazamos las idead de la libertad a ser un país donde seis de cada diez argentinos son pobres, mientras la mayoría de los políticos como muchos de ustedes son ricos.

A esta tragedia de la pobreza que se ha multiplicado por 10 en los últimos 50 años se le suman como problemas adicionales deudas sociales y problemas profundos en todas las dimensiones de la vida argentina. Una sociedad con cifras récord de indigencia y que al mismo tiempo nunca en su historia repartió tanta asistencia social como ahora. Donde buena parte es asistencia funciona como botín de guerra para organizaciones de izquierda que le roban la plata a quienes dicen defender y atenta contra aquellos que la producen.

El sistema de pensiones

Una sociedad con un mercado laboral donde el sector privado formal se encuentra congelado, que producto de la rigidez y sus altos costos laborales hace 12 años no produce un solo puesto de trabajo nuevo. Mientras, el empleo público y el trabajo informal son lo único que crecen. Y como si fuera poco un sistema previsional quebrado que cuenta cada día en menos ingresos en proporción a sus gastos y que en los últimos 10 años incorporó casi cuatro millones de beneficiarios sin aportes a través de moratorias que son una afrenta moral para todos aquellos que durante toda su vida cumplieron con su responsabilidad.

Los jubilados, víctimas de esta herencia continúa atados a una fórmula que quisimos cambiar porque pulveriza sus ingresos en un régimen de alta inflación a causa del gobierno pasado, y que si no fuera por la recomposición discrecional de los bonos que estamos llevando adelante hubiera redundado en una pérdida de hasta 40% de su poder adquisitivo. De hecho el uso recurrente de bonos compensatorios es una clara muestra de lo mal diseñada que está la fórmula y que la misma requiere ser modificada de manera urgente de modo tal que los jubilados no sean víctimas de los desaguisados de la política.

El crimen se enseñorea en las calles argentinas

En materia de seguridad nos encontramos con una sociedad abandonada a su suerte, ciudades enteras reales del narcotráfico, las calles tomadas por el cabo y el desorden. Ambos generados por las organizaciones de izquierda en su afán de extorsionar constantemente a los distintos gobiernos, un caos que la política alimentó durante los últimos 20 años para beneficio propio. Frente a ellos una fuerzas de seguridad maltratadas y pisoteadas por los gobiernos anteriores que los ataron de manos y les impidieron cumplir con su trabajo, poniéndose del lado de los delincuentes. Ejemplificado en el absurdo de soltar presos durante la pandemia.

En lo que respecta a la educación una crisis que ya arrastra décadas que es cada vez más profunda y que ha redundado en que hoy la mitad de los chicos de tercer grado no entiende que leen en Argentina y el 70% no puede resolver un problema de matemática básica. Esta es la realidad actual del país con más premios Nobel de la región, que supo ser en su pasado un faro de calidad educativa. El analfabetismo incipiente es a nuestra educación lo que la inflación es a nuestra economía.

Educación, Sanidad y Defensa

En el plano de la educación superior la creación de universidades se ha convertido en un negocio más de la política y en los profesorados e institutos de formación docente proliferan currículas educativas de izquierda, abiertamente anticapitalistas y antiliberales en un país en el cual lo que se necesita en más capitalismo y más libertad.

En materia de salud un sistema empujado hacia una crisis de desabastecimiento causada por la política comercial irresponsable del gobierno anterior que dejó a médicos pacientes y familias sin stock de insumos médicos de todo tipo y en particular de medicamentos especiales como los oncológicos. Todo esto en el medio de la farsa el estado te cuida durante la pandemia, donde si hubiéramos hecho las cosas como un país mediocre hubiéramos tenido 30.000 muertos de verdad, mientras que tuvimos 130,000 con el dolor enorme que eso significa.

Nos vendieron la idea de que el Estado trabaja como un seguro, pero en la vida real, cuando el siniestro ocurre, defaultea. En términos técnicos, eso ocurre cuando se roban la prima, tal como se puede inferir de un Estado que todo lo hace muy mal.

En el plano de la Defensa heredamos un ejército desfinanciado y hasta desprestigiado por el propio Estado, sin los recursos ni la preparación para hacer frente a los desafíos de un mundo en constante cambio y cada vez más alejado de la Paz. Como si fuera poco, esta debacle nacional nos está llevando cada vez más a la irrelevancia en el concierto de las naciones; volviéndonos incapaces de proteger nuestro propio territorio y obligándolos a arrastrarnos ante los países más cuestionados del mundo.

Milton Friedman

Esta es la realidad que nos dejaron a nosotros que somos por derecho e historia uno de los países más importantes del mundo. Un país que hace 120 años tenía uno de los tres PBI per cápita más alto del mundo y recibía inmigrante de todos los confines del planeta. Detrás de todos estos males nos encontramos con un Estado nacional inoperante, quebrado y que no puede ni siquiera cumplir con sus funciones básicas. Un Estado que hace todo y todo lo hace mal, generando perjuicio en cada aspecto de la vida social en que se entromete.

Tal como señalara Milton Friedman, nada bueno del estado se puede esperar. Según el padre el monetarismo existen cuatro formas de gastar. Uno puede gastar el dinero propio en uno o en terceros, mientras que lo mismo se puede hacer con el dinero de otros. Así la mejor manera de gastar es el dinero propio en uno mismo, ya que uno sabe lo que quiere y cuánto le costó ganarlo. Es decir se maximiza el beneficio.

Por otra parte, cuando se gasta el dinero propio en otras personas se minimiza el costo, mientras que cuando se gasta el dinero de otros en uno mismo se cae en el despilfarro. Por ende, esto se deriva que no hay forma peor de gastar que gastar el dinero de otros en otros. Justamente lo que hace el Estado. Es por ello que a mayor Estado presente, mayor despilfarro y menor bienestar para los argentinos de bien.

Una Administración fallida

El informe de situación de las 114 dependencias de la Administración Pública Nacional realizado por la SIGEN y la Secretaría de Transformación del Estado ha arrojado información alarmante, entre las que destaca una deuda consolidada de cerca de 3.000 millones de dólares en bienes y servicios impagos. Un Estado que no solo no controla sino que lo que controla, lo controla mal. Diseñado no para cumplir sus funciones básicas, sino para generar un kiosco en cada lugar donde sea posible para beneficio del burócrata de turno.

Tal vez el caso de los seguros que hemos visto recientemente los medios sea el mejor ejemplo de esto. Un sistema diseñado para generar un intermediario entre los distintos organismos del Estado de manera de poder cobrar retornos de cada operación. Un sistema corrupto que ha generado cientos de millones de dólares de retorno que terminaron en los bolsillos de los políticos. Es esa tal vez la mejor definición que podemos dar de la situación en la que hemos encontrado el estado: una organización criminal, diseñada para que en cada permiso, en cada regulación, en cada trámite y en cada operación haya una coima para el político de turno.

Una corrupción a todos los niveles

Este esquema putrefacto está extendido a todos los poderes del Estado: tanto el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial; y en todos sus niveles, nacional, provincial y municipal. Sustentados por medio de comunicación que viven de la pauta oficial y formadores de opinión ensobrados que miran para el otro lado o que eligen cuidadosamente a quien acusar y a quién no. Sustentado también por empresarios prebendarios que apoyan este modelo porque el retorno de pagar una coima es más tentador que el desafío de competir en el mercado. También por sindicalistas que entregan a sus trabajadores, engañándolos con supuestos beneficios mientras promueven un régimen laboral que solo los beneficia a ellos.

Es decir un sistema en absoluta bancarrota moral e intrínsecamente injusto. Un sistema que solo puede generar pobres y a costa de ellos produce una casta privilegiada que vive como si fueran Monarcas, que llega absurdos obscenos de impunidad como por ejemplo el que vivimos esta semana cuando nos enteramos de que un ex gobernador metió tras las rejas sin debido proceso a un ciudadano por 50 días, meramente por el crimen de hablar mal de la corona en un chat privado. Ofende el silencio de aquellos que se dicen republicanos

Por si no se escuchó por los aplausos: ofende el silencio de aquellos que se dicen republicanos.

Gasto público, despilfarro y casta parasitaria

Tras haber visto con mis propios ojos y en detalle la vulgaridad del despilfarro con el que la política se acostumbró a vivir, ratifico una vez más que no se trata de impericia. Que un sistema que haga tanto daño a tanta gente no es casualidad el desastre en lo que nos han sumergido. Se trata de un esquema consciente y planificado se trata de lo que yo llamo el modelo de la casta. Es que hay una relación íntima entre los privilegios de la política y el malestar del común de los argentinos.

Es precisamente el modelo económico del Estado presente, un régimen de gasto público alto, déficit fiscal, deuda y emisión monetaria. El sistema del que la casta política se sirve para expropiar riqueza de los argentinos de bien y dárselos a sus clientes y amigos. En este sistema, lo que está en la base del deterioro es generalizado en los últimos 100 años, la construcción de una fachada, un negocio amparado en la mentira. Este es el lamentable estado material y espiritual de nuestra Nación.

Hace muchos años que denunciamos este modelo ante la sociedad. Y hace poco más de tres meses, después de 100 años de paulatina decadencia y más de una década de caída libre a la miseria, una mayoría silenciosa levantó la voz. Esa mayoría silenciosa que se compone de los que trabajan, de los que producen, de los peones rurales que se levantan a las cuatro de la mañana, del que atiende un negocio, del cuentapropista, del trabajador informal, del joven que no encuentra trabajo y de las amas de casas que tienen la enorme tarea de educar a nuestras generaciones futuras.

Ciudadanos desprotegidos del Leviatán

Una mayoría silenciosa de aquellos ciudadanos argentinos desprotegidos, que no los invitaron a sentarse en la mesa del poder, en la que siempre se definió el rumbo del país. Esa Argentina despertó, asistió a las urnas y puso en la Presidencia a un hombre recién llegado a la vida política, que conduce una fuerza política nueva, que puede no tener mayorías parlamentarias, ni intendentes, ni gobernadores, pero que sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo hacerlo y tiene la convicción para hacerlo.

Un Presidente que puede no tener el poder de la política, pero que tiene el poder de la convicción y el apoyo de los millones de argentinos que quieren un cambio de verdad. Porque como dicen las sagradas escrituras en el libro de Macabeos y que se conmemora en la fiesta de janucá: la victoria en la guerra no depende de la cantidad de soldados sino de las fuerzas que vienen del cielo.

Hace 35 años en su primer discurso acerca del estado de la nación el presidente Carlos Saúl Menem dijo que el coraje de un pueblo no se comprueba únicamente en el campo de batalla o al enfrentar desgracias sino que también se comprueba por la cantidad de verdades que es capaz de soportar.

Un duro ajuste

Él le hablaba al pueblo argentino en un contexto con algunas similitudes económicas al contexto actual, que lo instaban a tomar decisiones difíciles similares a las que me toca tomar a mí hoy. Durante la campaña electoral le hablamos al pueblo argentino con la verdad por primera vez en décadas y el pueblo lo comprendió, lo aceptó y nos eligió. A pesar de que había otros candidatos que prometían las mismas soluciones de siempre, repitiendo el mismo discurso conciliador y engañoso de siempre, por primera vez en mucho tiempo la sociedad eligió al candidato que prefería decir una verdad incómoda que una mentira confortable.

Nosotros le planteamos a la sociedad que la única forma de evitar una catástrofe económica peor sería con un ajuste del gasto público brutal y rápido. Le planteamos a la sociedad también que la corrección de los precios reprimidos y la inflación rezagada producto de la emisión monetaria generarían meses de inflación muy alta y también que sanear la economía destrozada que heredábamos implicaría sacrificio y dolor y tardaríamos en salir del pozo. Firmamos un contrato electoral de esfuerzo y sacrificio porque 100 años de decadencia no se dan vuelta de un día para el otro.

Pero al mismo tiempo, asumimos un compromiso con los argentinos de que el esfuerzo iba a valer la pena, porque hacerlo nos iba a permitir cumplir dos objetivos: primero nos permitiría terminar con la inflación para siempre y avanzar en las reformas estructurales para que la Argentina vuelva a ser un país próspero y pujante; segundo, nos permitiría terminar con el régimen de apartheid político que hay en la Argentina desde hace décadas. Un régimen en que los políticos y sus amigos son ciudadanos de primera y los argentinos de bien son ciudadanos de segunda.

La reducción del gasto público más profunda de la historia

Por eso, por el mandato de cambio que nos dio la gente y con el aval de haber dicho la verdad y nada más que la verdad en campaña, durante nuestros primeros 82 días en funciones hemos llevado adelante el programa de gobierno más ambicioso del cual se tenga memoria. En el plano económico, comenzamos por destruir el huevo de la serpiente: el déficit fiscal.

Hemos avanzado en la reducción del gasto público más profunda de nuestra historia, haciendo un recorte de cinco puntos del PBI en tan solo un mes redujimos el gasto primario del Estado Nacional en 40% en términos reales, donde dicho resultado surgió de eliminar la obra pública, reducir el 98% de las transferencias a las provincias, reducir los ministerios a la mitad, echar empleados públicos fantasmas, eliminar planes sociales a personas que no lo necesitaban, terminar con los intermediarios de la pobreza y reducir al mínimo la flota de autos, asesores y teléfonos celulares. Es decir, si bien ha habido licuación, ha habido mucho más de motosierra, todo para la política.

Déficit fiscal en 112 de los 123 últimos años

En definitiva es un ajuste que ha sido realizado mayormente sobre el sector público nacional y no como se hizo siempre aumentando impuestos y cargando todo el peso sobre el sector privado. Como ya no se habrán escuchado decir en los últimos 123 años la Argentina tuvo déficit fiscal en 112 de ellos. El déficit fiscal y la lucha contra la alta presión fiscal son para nosotros la madre de todas las batallas, son la causa de la pobreza y del estancamiento de los últimos 100 años. Luego de décadas de gobierno que despilfarraron el dinero de los pagadores de impuestos, la Argentina vuelve a contar con un gobierno que va a cuidar cada uno de los pesos que con trabajo y sudor los argentinos pagan.

Segundo: evitamos el default con el FMI y otros organismos multilaterales en el que íbamos a caer a 11 días de haber asumido. Tercero: cortamos con la emisión monetaria que es la única y probada causa de la inflación. Y a través de un ambicioso programa financiero avanzamos con el saneamiento del balance del Banco Central. De hecho, desde que llegamos al gobierno hemos comprado en el mercado cerca de 9 mil millones de dólares, donde pese a esta emisión, la ejecución de puts contra el BCRA y el pago de intereses a los pasivos remunerados, la contracción por BOPREAL y por el ajuste fiscal, ha logrado mantener la base monetaria constante. Esto es, para la misma base monetaria en pesos, hoy tenemos 9.000 millones de reservas adicionales que cubren más del 90% de la misma.

Los logros de los primeros días

No solo eso, la base monetaria que durante el siglo XXI se ha ubicado en torno al 9% del PBI. Hoy solo representa el 3%, mientras que si consideran la versión amplia algo sólo factible en una crisis de confianza furiosa, la misma está en línea con el promedio histórico. Por ello, en el último mes se ha desplomado el precio del dólar paralelo.

La brecha con el dólar de importación corregido por impuesto país ha desaparecido y los futuros del dólar se han alineado con las pautas establecidas por el BCRA, en un contexto en el cual el precio de los bonos sube, el riesgo país baja y las acciones vuelan por las nubes, pese a los intentos de algunos degenerados Fiscales por sabotear el futuro de los argentinos de bien. Por lo tanto en este contexto, pese a que aún quedan algunos meses de alta inflación, la misma seguirá cayendo fuertemente y la salida del cepo estará cada vez más cerca.

Cuarto: hemos podido resolver el problema de la deuda de los importadores, que era una espada de Damocles de 42 mil millones de dólares que colgaba sobre la cabeza de todos los argentinos. Como consecuencia de todas estas medidas económicas, llegamos al superávit tanto primario como financiero en nuestro primer mes de gobierno, lo cual constituye un récord global en la historia del capitalismo moderno. Y como si fuera poco hemos tomado todas estas medidas únicamente con los resortes del Poder Ejecutivo sin apoyo de ningún tipo del resto del arco político salvo honrosas excepciones.

Una doctrina del orden público

Pero nuestro trabajo no se limita únicamente a lo económico. En seguridad hemos inaugurado una nueva doctrina del orden público que nadie se animó a implementar, a pesar de que era inequívocamente el único camino correcto. En primer lugar, empezamos a hacer cumplir la ley sin excepciones. Por eso liberamos la calle del flagelo de los paros constantes a través de nuestro protocolo de orden público. En todas y cada una de las manifestaciones que se convocaron en estos casi tres meses de gobierno y que comenzaron inmediatamente apenas asumimos, rompiendo un récord en la historia democrática, en todas ellas mantuvimos el orden y evitamos el corte indiscriminado de calles mediante un despliegue controlado de las fuerzas de seguridad.

Además, estamos intimando a las organizaciones que convocan a manifestarse para que se hagan cargo del costo de los operativos policiales. Segundo, cuidamos a las víctimas y a quienes nos cuidan. Se terminó con nosotros la cultura vil del despreciar a las fuerzas del orden y a las víctimas del delito y el enaltecer a los delincuentes. Por eso, estamos impulsando una ampliación del marco de legítima defensa y de cumplimiento del deber, para que no termine entre las rejas los ciudadanos que se protegen a sí mismos o los policías que protegen a los ciudadanos, mientras los delincuentes pasean libres por nuestras calles.

Asistencia social

Tercero: somos inclementes en el combate contra el crimen organizado. Por eso a través del Operativo Bandera desplegamos efectivos nuevos de las fuerzas federales en Rosario. Y gracias al trabajo de prevención se logró disminuir en estos dos meses casi un 60% el homicidio doloso en la vía pública en las zonas controladas por las fuerzas federales. Por eso, también creamos un sistema de gestión especial para presos de alto riesgo de nuestro sistema penitenciario. De ahora en más estarán controlados por un grupo de élite para evitar que sigan cometiendo delitos desde el encierro, práctica que lamentablemente se volvió moneda corriente en el último tiempo.

Respecto a la asistencia social, nos comprometimos a terminar de una vez y para siempre con el negocio de los gerentes de la pobreza, que usan la intermediación de planes como mecanismo recaudatorio y como recurso extorsivo para manipular a los que menos tienen. Por eso llevamos adelante un proceso de auditoría de los planes sociales que arrojó, como sospechábamos, que al menos 52.000 planes Potenciar Trabajo estaban asignados de forma indebida a beneficiarios que no cumplían las condiciones. Planeros VIP que cobraban fraudulentamente sin necesitarlo, muchos de ellos mientras viajaban en avión al exterior, muchos con conexiones espúreas en la política, muchos empleados públicos y cuya eliminación del padrón redundó en un ahorro anual de 43.000 millones de pesos.

Adiós a la extorsión de grupos político-criminales

Por eso también implementamos la línea 134 del Ministerio de Seguridad, que nos ayudó a poner al descubierto el mecanismo perverso que las organizaciones piqueteras usan para llevar gente contra su voluntad a la manifestaciones, bajo amenaza de quitarles el plan. Recibimos cerca de 80.000 llamados que decantaron en más de 1300 denuncias judicializadas y llegamos a descubrir, gracias a este sistema de denuncias, a la cara más oscura de este fenómeno: una banda política en Chaco que explotaba sexualmente a mujeres y arbitraba sus planes sociales.

Estamos terminando con la extorsión de las organizaciones sociales hacia los beneficiarios. Y gracias al protocolo de seguridad, instrumentado por la ministra Patricia Bullrich, estamos terminando también con la extorsión cotidiana que las organizaciones sociales le imponen a la sociedad cada vez que cortan una calle. Siempre lo dijimos: en nuestro gobierno el que corta no cobra.

Pero nosotros tenemos la vocación de proteger lo más posible a las víctimas del sistema empobrecedor que estamos intentando cambiar. Ningún argentino tiene la culpa de que la inoperancia y avaricia de los políticos hayan destruido sus ingresos y menos los más vulnerables. Por eso decidimos terminar con el sistema de intermediación de la asistencia y fortalecer los mecanismos de asistencia directa.

Ayudas

En esa línea, hemos duplicado los montos de la Asignación Universal por Hijo, la asignación por embarazo y la tarjeta Alimentar. Hemos también compatibilizado percibir asistencia social con tener un salario de hasta un millón de pesos, para que quienes perciban un plan social puedan reintegrarse, con el tiempo, al mundo del trabajo. También absorbimos funciones que realizaban en forma no auditada sin registro y sin control las organizaciones sociales como es la entrega de alimentos. Ahora sabemos exactamente qué pasa con cada bolso de comida que se reparte.

En materia educativa multiplicamos por cuatro la ayuda escolar para que las familias que se vieron afectadas por aumentos drásticos en este nuevo inicio de clases puedan comprar los útiles y materiales escolares que sus chicos necesitan. Esta medida va a beneficiar a las familias de 7.300.000 chicos, desde nivel inicial hasta el secundario.

En una Argentina donde los chicos no saben leer y escribir, no podemos permitir más que Baradel y sus amigos usen a los estudiantes como rehenes para negociar paritarias con los gobiernos provinciales

Por eso, incluimos en el decreto de necesidad y urgencia a la educación como servicio esencial, lo cual le sacará el arma de la mano a los sindicatos y los obligará a prestar al menos un 70% del servicio educativo durante cualquier huelga.

Estado mínimo, corrupción mínima

Siempre dijimos que le pedimos el voto a la gente, no para que nos dé el poder a nosotros, sino para devolvérselo a los argentinos. Esa cruzada empieza por reducir el tamaño del Estado a su mínimo indispensable y purgarlo de privilegios para los políticos y sus amigos. Por eso pasamos de 18 a 8 ministerios y de 106 a 54 secretarías, reduciendo los cargos públicos jerárquicos en más de un 50%. Eso sí es motosierra.

Por eso, también cancelamos la publicidad oficial en medios de comunicación por un año, lo que va a redundar en un ahorro de más de 100 mil millones de pesos, si tomamos como parámetro lo que se gastó el año pasado. Es una inmoralidad que en un país pobre como el nuestro, los gobiernos gasten el dinero de la gente para comprar voluntades de periodistas.

Además, eliminamos agencias de gobierno como el INADI, que además de cumplir el rol de policía del pensamiento, contaba con un presupuesto anual de 2.800 millones de pesos para mantener militantes rentados.

En esta misma línea, vamos a cerrar la agencia Télam que ha sido utilizada durante las últimas décadas como agencia de propaganda kirchnerista.

Más recortes de gastos para los políticos

Redujimos las transferencias discrecionales a las provincias al mínimo, recursos que históricamente se usaron como moneda de cambio para comprar apoyos políticos. Para que dimensionen de qué se trata: si lo actualizamos al valor de hoy el año pasado el estado nacional gastó 5,4 billones de pesos en transferencia discrecionales a las provincias. Tanto yo como en mis funcionarios, viajamos en vuelos comerciales y no en aviones privados, como están acostumbrados a hacer los políticos que tienen una concepción laxa de Para qué sirve un avión sanitario.

Por eso en los próximos días la Administración Nacional de Aviación civil establecerá un nuevo criterio regulatorio para que ningún político ni familiares de políticos puedan usar aviones privados, salvo para cuestiones estrictamente oficiales.

También desde el primero de marzo ningún funcionario que viaje con un pasaje pagado por un organismo público puede acumular millas para viajes personales, un privilegio sin sentido que grafica la perfección el modelo de la casta.

Terminamos también con el festival de los vehículos oficiales que los usaba cualquiera para cualquier cosa, como si un director de recursos humanos necesitara chofer. Todos los ministerios han cumplido con el mandato de decomisar al menos el 30% de su flota.

También eliminamos las SIRAS y licencias no automáticas para las importaciones, de modo tal que le hemos puesto un punto final a la discrecionalidad y al amiguismo. Ahora el que quiere importar lo puede hacer sin preguntarle a nadie. Se acabó la era de las coimas a cambio de permisos de importación.

Decreto de necesidad y urgencia

Por último, firmamos también un mega decreto de necesidad y urgencia para, por primera vez en tres décadas, devolverle la libertad a los argentinos, en vez de cercenarla. En ese decreto estaban incluidos 366 artículos que eliminan o modifican regulaciones que entorpecían la economía, le complicaban la vida a la gente para proteger algún privilegio o agravaban los problemas que pretendían solucionar. Dentro de estas cosas quiero resaltar: liberamos la elección de las obras sociales para que los trabajadores ya no estén presos del sindicato de su actividad y puedan elegir cuál prestador de servicio prefieren.

Derogamos la nefasta ley de alquileres y pasó exactamente lo que dijimos: la oferta de bienes en el mercado se duplicó de diciembre a febrero y en consecuencia el valor en términos reales de los alquileres bajó. Derogamos también la nefasta ley de abastecimiento, que era una herramienta que los políticos utilizaban para extorsionar a las empresas y prohibimos la potestad de la política de prohibir exportaciones. Modernizamos la legislación laboral para facilitar la contratación del empleo registrado, algo que fue combatido por los sindicatos.

Sin embargo, todos estos logros primerizos representan únicamente la superficie de los grandes cambios que venimos a implementar en la Argentina. Para profundizar en nuestra misión de terminar con los privilegios de la política y sus amigos estamos enviando al Congreso un paquete de leyes anti casta del cual quiero compartir con ustedes alguno de sus componentes.

Que los partidos políticos los financien sus militantes

Eliminaremos las jubilaciones de privilegios para Presidente y Vicepresidente. Obligaremos a los sindicatos a elegir sus autoridades a través de elecciones periódicas, libres y supervisadas por la Justicia Electoral, que limitará los mandatos de esas autoridades a cuatro años y establecerá un tope de una sola reelección posible.

Los convenios colectivos específicos que realizan en asociación libre los trabajadores de una empresa o grupo de empresas primarán sobre los convenios colectivos del sector. Vamos a terminar con esa locura de imponerle a la gente las condiciones laborales que define atrás de un escritorio un señor que no trabaja hace 30 años.

Las personas condenadas por corrupción en segunda instancia no podrán presentarse como candidatos en elecciones nacionales. Además, todo ex funcionario público con condena firme en segunda instancia por delitos de corrupción perderá automáticamente cualquier beneficio que tenga por haber sido funcionario.

Reduciremos drásticamente la cantidad de contratos para asesores de los diputados y senadores de la Nación. Ha sido una práctica común de la política que los representantes del pueblo armen pymes de 30 o 40 asesores cada uno, dilapidando los recursos de los argentinos.

Se descontará la jornada del sueldo a los empleados del Estado que no vayan a trabajar por motivo de paro. Y a su vez, eliminaremos el financiamiento público de los partidos políticos: cada partido tendrá que financiarse con aportes voluntarios de donantes o afiliados propios.

Fin a la era de la inflación

Todos los economistas serios del mundo, salvo algunos perros falderos de la política Argentina, coinciden que financiar el tesoro con dinero emitido por el Banco Central genera inflación. Esto no es opinable: financiar el tesoro con emisión está simplemente mal, técnica y moralmente mal. Esto es así porque genera inflación y porque licúa la capacidad de compra de todos los argentinos ¿y para qué? Para poner plata en la mano de la política que no la usan para otra cosa que su provecho personal. Sin embargo en Argentina lo hemos hecho una y otra vez y como resultado somos uno de los países que más inflación ha tenido en la historia moderna.

Con nosotros se acaba: vamos a enviar un proyecto al Congreso para penalizar por ley al Presidente de la Nación, al ministro de Economía, a los funcionarios del Banco Central y a los diputados y senadores que aprueben un presupuesto que contemple financiar déficit fiscal con emisión monetaria, para terminar de una vez por todas y para siempre con estas prácticas insostenible moralmente y criminal. Y además propondremos que dicho delito esté a la altura de un delito de lesa humanidad de manera tal que sea imprescriptible, para que tarde o temprano paguen el costo de sus acciones.

Estas son solo algunas de las reformas que vamos a implementar. Avanzaremos ya sea a través de proyecto de ley, de decretos o modificando regulaciones, en el proceso de regulación económica más ambiciosa de nuestra historia; porque si no cambiamos este modelo económico de raíz, la Argentina no tiene futuro.

Intereses creados y resistencia al cambio

Sin embargo, todas estas medidas que hemos implementado como también los proyectos de reforma que hemos promovido han sido recibidos con recelo y desconfianza por buena parte de la dirigencia política argentina, por no decir con abierto rechazo. Lo que pasó con el capítulo laboral del DNU y con la ley de Bases y Punto de partida para la libertad de los argentinos, que reflejaban algunos de los cambios los que queremos avanzar, demuestra cabalmente este punto. Una ley que tiene como Norte volver a abrazar el modelo de la Libertad inspirados en las ideas de alberdi de la generación del 37 que viene a liberar las fuerzas productivas de los argentinos, a devolver libertades, a terminar con privilegios y negocios de la casta, fue manoseada y rechazada por una parte de la clase política que se resiste a cambiar.

Porque no debemos engañarnos hay un sector importante en la vigencia política que no quiere abandonar los privilegios del antiguo régimen. Los vimos en las violentas manifestaciones frente al congreso, en las declaraciones de los sindicalistas que se resisten a entender que la Argentina de los privilegios se terminó, en el accionar de diputados que pidieron el voto apoyando el cambio, pero que pretendieron traicionar su mandato mientras nadie veía. Lo vimos también en la reaparición de los jinetes del fracaso como Sergio Massa, Pablo Moyano, Juan Grabois y Máximo Kirchner. Incluso con la reaparición de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner que ha sido responsable de uno de los peores gobiernos de la historia.

Los periodistas también

Pero también lo vimos con periodistas, que frente a la decisión de terminar con la pauta oficial han decidido salir a defender sus privilegios de manera descarnada, llegando a caer en delitos de calumnia e injurias y mentir de manera depravada. Lo vimos también en gobernadores a los que sólo les importa asegurarse la caja para poder seguir con la fiesta del gasto público, la pauta oficial, los recitales de artista con alto cachet y dudosa calidad, los aviones privados y tantos otros vicios a los que nos tienen acostumbrados los políticos hace décadas.

Evidentemente hay muchos actores del establishment político y económico del país que no quieren dejar atrás la Argentina del fracaso; algunos por miedo al cambio, otros porque son los beneficiarios de este antiguo régimen. Es importante que la sociedad comprenda que fue la resistencia de gran parte de la política a renunciar a sus privilegios lo que boicoteó la ley, como quedó de manifiesto cuando hubo 142 votos rechazando el artículo de la eliminación de los fondos fiduciarios. Durante todo el proceso de negociación para la sanción de la ley se puso en evidencia un sector de la clase política que no entiende el momento histórico, ni para qué nos eligió la gente.

No hemos venido a participar de un juego corrupto

Nosotros no vinimos a jugar el juego mediocre de la política, no vinimos a prestarnos al toma y daca de siempre, a emular esos políticos que supeditan sus proyectos al intercambio de favores, cargos y negocios. No vinimos a hacer más de lo mismo. Vinimos a cambiar el país en serio. Por eso, antes que aprobar un proyecto vaciado de contenido preferimos retirarlo. No negociamos el cambio y vamos a cumplir la promesa que le hicimos a la sociedad, con o sin el apoyo de la dirigencia política. Lo haremos con las herramientas que nos puedan brindar o lo haremos únicamente con los resortes legales del Poder Ejecutivo, como venimos haciendo hasta ahora. Porque nosotros cuando nos encontramos con un obstáculo, no vamos a dar marcha atrás, vamos a seguir acelerando.

Ahora, la realidad es que hoy nos encontramos frente a un punto de inflexión. La crisis que hemos caracterizado es mucho más profunda que simplemente material: es una crisis de horizonte porque todo lo que hemos probado los argentinos los últimos 100 años ha fracasado. Ya no quedan opciones: la conclusión lógica es que la única alternativa posible es hacer algo diametralmente distinto o lo que se ha hecho en el pasado. Eso es lo que estamos intentando hacer nosotros: volver a las bases volver a las ideas que hicieron grande a este país.

No rehuimos el conflicto

Sin embargo, nos hemos encontrado con una resistencia indeclinable a realizar cualquier cambio. Hemos encontrado una voluntad por construir cualquier reforma. Todo atisbo de cambio que implique un sacrificio para la clase política ha sido rechazado. Algunos porque no lo entienden la gravedad de la situación en la que nos encontramos y se aferran a tradiciones pasadas que solo han producido fracasos y otros que se resisten a perder sus privilegios, sus negocios o su comodidad. Esto nos deja de frente a dos escenarios posibles: el primero es el camino en el que estamos inmersos, el camino de la confrontación, el del conflicto. Ese no es el camino que elegimos y lo hemos demostrado, haciendo el intento de enviar a esta honorable casa un ambicioso proyecto de ley, con la expectativa de que fuera acompañado.

Ahora, si bien no elegimos el camino de la confrontación, tampoco le escapamos. Porque sabemos desde el día que decidimos meternos en política quedar esta pelea no iba a ser fácil. Quiero decirles, sin embargo que si eligen el camino la confrontación, se encontrarán con un animal muy distinto al que están acostumbrados. Porque a diferencia de algunos de los que están acá o de quienes nos miran desde su provincia, la política para nosotros no es un fin en sí mismo. No vivimos por la política, no vivimos de la política, no tenemos ambición de poder. Lejos de todo eso, lo único que tenemos es sed de cambio.

La causa de la libertad

Nosotros no tomamos decisiones pensando en nuestra carrera política. Nosotros vinimos enarbolar las banderas de la libertad, con plena conciencia de que íbamos a tener que pagar los costos de la fiesta obscena que muchos de ustedes realizaron. Porque lo que nos mueve a nosotros no es el poder por el poder mismo, sino nuestra causa sagrada: la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada de los argentinos.

No buscamos ni provocamos la confrontación, no queremos discutir el pasado. Venimos a plantear una agenda de futuro, porque como dice el refrán “El Secreto del cambio es concentrar toda tu energía, no en luchar contra los viejos, sino en construir lo nuevo”.

Nosotros venimos a poner nuestra energía en construir lo nuevo, pero quiero decirles a todos los que están acá y a quienes nos están mirando que si lo que buscan es el conflicto, conflicto tendrán.

Porque a diferencia de algunos de ustedes, que están pensando en su próxima elección o en sus propios intereses, nosotros solo pensamos en defender la causa de la Libertad, en reconstruir nuestra Nación y en brindarle un futuro de prosperidad a nuestros hijos a cualquier precio.

Sin embargo, la confrontación no es el camino que queremos ni el que elegimos hay otro camino posible, un camino distinto, un camino de paz y no de confrontación; un camino de acuerdo y no de conflicto. Acuerdo sí no el consenso contra el cambio

Un océano de corrupción

Debo ser honesto en decirles que no tengo demasiadas esperanzas de que tomen este camino. Creo que la corrupción, la mezquindad y el egoísmo están demasiado extendidos. Pero si bien no tengo demasiadas esperanzas, tampoco las he perdido. Es más, quiero que me demuestren que estoy equivocado, quiero desafiarlos a que demuestren que la política puede ser más que lo que es, que podemos aspirar a ser mejores, que demuestren a que a pesar de nuestras diferencias podemos anteponer los intereses de la nación a los miserables intereses electorales.

Por esta razón y con el deseo de estar equivocado en mi desconfianza hacia muchos de ustedes, es que quiero aprovechar esta ocasión para extenderles una invitación. Hoy, en la primera apertura de sesiones de nuestra administración, quiero convocar tanto a gobernadores como expresidentes y líderes de los principales partidos políticos, a que depongamos nuestros intereses personales y nos encontremos el próximo 25 de mayo en la provincia de Córdoba para la firma de un nuevo contrato social llamado pacto de mayo: un contrato social que establezca los 10 principios del nuevo orden económico argentino.

Diez políticas de Estado

De esta manera, espero que podamos dejar atrás las antinomias del pasado, abandonar las recetas del fracaso y volver, tal como hicieron nuestros padres fundadores hace más de 200 años, a abrazar de una vez y para siempre las ideas de la libertad. Ese pacto de mayo tendrá por fin establecer las 10 políticas de Estado que el país necesita para abandonar la senda del fracaso y comenzar a recorrer el camino de la prosperidad. Esas 10 políticas de Estado son: uno, la inviolabilidad de la propiedad privada. Dos, el equilibrio fiscal innegociable. Tres, la reducción del gasto público a niveles históricos en torno al 25% del PIB. Cuatro, una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio.

Cinco, rediscutir la coparticipación Federal de impuestos y terminar para siempre con el modelo extorsivo actual. Seis, un compromiso de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del país. Siete, una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal. Ocho, una reforma previsional que le dé sustentabilidad al sistema, respete a quienes aportaron y aporten y permita a quienes prefieran suscribirse un sistema privado de jubilación. Nueve, una reforma política estructural que modifique el sistema actual y vuelva a alinear los intereses de los representantes y los representados. Diez, y por último, la apertura de comercio internacional de manera que la Argentina vuelva a ser un protagonista del mercado global.

Estas 10 ideas, que son las bases del progreso de cualquier nación, podrán sentar las condiciones del crecimiento argentino por los próximos 100 años, para que una vez más Argentina sea un faro de luz para occidente.

Están todos convocados

Toda la política está convocada a acompañarnos. No nos importa quienes sean, de donde vengan, ni qué de ideas hayan defendido. Para mostrar el compromiso del gobierno de avanzar en esta dirección, he instrumentado al Jefe de Gabinete, al Ministro de Economía y al Ministro del Interior a que, como primer paso antes de firmar el Pacto de Mayo, convoque a los gobernadores de todas las provincias argentinas a la Casa Rosada para firmar un preacuerdo y sancionar tanto la ley bases como un paquete de alivio fiscal para las provincias.

Sancionadas ambas leyes, como muestra de buena voluntad, podremos empezar a trabajar en un documento común basada en estos 10 principios esbozado previamente, para así el 25 de mayo de este año reunidos en la Docta, podamos dar inicio a una nueva época de gloria para nuestro país.

Esta es la oferta que nosotros ponemos sobre la mesa: quedará en ustedes y en el resto de la dirigencia argentina saber aprovechar la oportunidad de cambiar la historia; o de lo contrario pretender continuar por este camino de decadencia, por el cual nos han traído ese día. Veremos quiénes están sentados en la mesa trabajando por los argentinos y quienes pretenden continuar por este camino de servidumbre.

“Nuestras convicciones son inalterables”

Quiero ser claro acerca de la naturaleza de esta convocatoria: nuestras convicciones son inalterables. Ordenaremos las cuentas Fiscales de la Argentina con o sin la ayuda del resto de la dirigencia política. Pero si el resto de la política acompaña, lo haremos más rápido y mejor, con menor costo social y mayor costo para quienes viven de este sistema. Si el resto de la política acompaña las reformas que implementaremos tendrán un carácter más duradero y en consecuencia, generarán mayor seguridad para los actores económicos locales y extranjeros, lo cual redundará en acelerar el crecimiento económico, la caída de la pobreza y la mejora del bienestar.

Este momento histórico no es para cualquiera. No es para dirigentes que especulan políticamente, no es para quienes piensan que gobernar es un concurso de popularidad, no es para los que quieren mantener sus privilegios a costa de un país quebrado y no es para almas bellas, para los cuales las formas o las comas en un texto pesan más que la voluntad de cambio. Es para hombres o mujeres de Estado, para patriotas, para aquellos que piensan en la historia, que están dispuestos a arriesgarlo todo en beneficio de la Nación, porque arreglar este país requiere de enormes sacrificios.

“No gobernamos para ser populares”

Nosotros no gobernamos para ser populares. La búsqueda de popularidad es un mal consejo para un líder. Es esa brújula la que empujó a los gobiernos de los últimos 20 años a postergar medidas que si bien eran difíciles, eran también necesarias. Nosotros no escuchamos esos cantos de sirena, no gobernamos para ser populares ni hoy ni mañana. Gobernamos para todos los argentinos, incluso para los argentinos que aún no nacieron. Para que algún día, dentro de 30 años, cuando la Argentina sea una potencia mundial, las generaciones futuras miren para atrás y digan “fue ahí, en la Docta, nuestra querida provincia de Córdoba que comenzó el camino a la prosperidad”.

Por eso tenemos la mano firme, porque tenemos el rumbo claro. Por eso, también aceptamos pagar todos los costos políticos para lograr esos cambios, inclusive costos políticos que no nos correspondan. Porque si el precio de arreglar este país es caer al ostracismo, allí me encontrarán con orgullo, porque para nosotros no hay nada más sagrado que la lucha por la libertad. Miro a la Argentina y veo un país con todo por hacer, un país rico en recursos naturales, rico en capital humano y con un espíritu hambriento de prosperidad, pero encerrado, encorsetado y reprimido por un modelo que solo puede conducir al fracaso. Nosotros vinimos a devolverle la libertad a los argentinos, porque solo una sociedad libre puede progresar.

En una bisagra de la historia de Argentina

Solo una sociedad dinámica, que trabaja, que emplea, que comercia, que produce, que importa, que exporta, sin que nadie le diga que ni cómo puede prosperar. Solo siendo una sociedad libre podemos aprovechar como nación los dones naturales que Dios nos ha concedido. Miro a la Argentina hoy, tengo la certeza de que con las ideas de la libertad como faro este país aún tiene todo para retomar el camino de la prosperidad. Para eso gobernamos, para volver a hacer de la Argentina una de las grandes naciones del mundo líder y referencia de la región, una potencia productiva agrícola energética comercial marítima y tecnológica, llena de vida, voraz por poblar los rincones de la patria con el espíritu de frontera que alguna vez nos caracterizó. Ese es el país con el que sueño y para el que gobierno.

Para concluir este mensaje, a los gobernadores, los dirigentes, los distintos partidos del sistema político, y a los diputados y senadores que se encuentran aquí presentes, hoy les digo, están ante un momento bisagra en la historia Argentina. Pueden aferrarse a un sistema injusto del cual la gran mayoría de la sociedad es víctima, o bien pueden dejar sus intereses particulares y prejuicios ideológicos de lado, colaborar con nuestra misión del cambio, ayudarnos a transformar el país y pasar a la posteridad como patriotas. Si eligen estar a la altura de las circunstancias y presentarse en Córdoba para firmar el Pacto de Mayo, tanto yo como el pueblo argentino reconoceremos ese gesto como un acto de humildad y valentía, y una señal clara de que podemos trabajar juntos sin rencores.

Paciencia y confianza

A los argentinos les pido solo una cosa, paciencia y confianza. Falta un tiempo para que podamos percibir el fruto del saneamiento económico y de las reformas que estamos implementando. Es más, todavía no hemos visto todos los efectos del desastre que heredamos, pero estamos convencidos que vamos por el camino correcto porque por primera vez en la historia estamos atacando el problema por su causa, el déficit fiscal, y no por sus síntomas. Por eso les pido paciencia y confianza, porque por más oscura que sea la noche, siempre sale el sol por la mañana.

El rey Salomón le pidió a Dios sabiduría para distinguir el bien del mal, coraje para elegirlo y templanza para mantenerse en ese camino. Yo le pido lo mismo para mí y para todos los aquí presentes. De esta manera quedan inauguradas las sesiones ordinarias número 142 del honorable Congreso de la Nación. Que Dios bendiga a los argentinos y que las fuerzas del cielo nos acompañen. Muchas gracias y viva la libertad, carajo…viva la libertad, carajo…viva la libertad, carajo.

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Hola a todos. Yo soy el león. Yo también los amo. Viva la libertad, carajo. Parece que lo que decían como fenómeno barrial, se agrandó un poco el barrio. En primer lugar, muchas gracias por esta invitación, En cuanto a la conferencia, del día de hoy, dado el impacto de la Conferencia en Davos, en que señalé que Occidente está en peligro, dado el avance de las ideas estatistas, hoy haré foco en los fundamentos técnicos que sostenían dichas apreciaciones políticas, en aquella conferencia. Así, haré foco sobre cómo el modelo neoclásico y su visión de los fallos del mercado son funcionales al avance del socialismo y cómo eso destruye al crecimiento económico poniendo un freno a las mejoras contra el bienestar y la lucha contra la pobreza.

En cuanto a la génesis de este problema, el problema es un problema metodológico entre modelos vs. realidad. Dado que la realidad es siempre muy compleja de analizar se analiza con modelos, pero – en términos generales – cuando el modelo no mapea con la realidad un corrige el modelo, descarta el modelo y el problema con el mundo neoclásico es que frente a este problema, que el modelo no mapea con la realidad se enojan con la realidad, llamándola fallo de mercado.

El óptimo de Pareto

El origen de este problema tiene que ver cuando se pone a estudiar las cualidad normativas del equilibrio competitivo. Es decir que, mientras que el análisis se centraba en la existencia, en la unicidad y en la estabilidad, eso no constituía un problema grave, desde el punto de vista político. Y en rigor, el problema aparece cuando ingresa el análisis normativo de la mano del análisis de Pareto. Básicamente la idea del óptimo de Pareto es que yo no puedo mejorar a alguien sin empeorar a otro. Concretamente, si estoy en una situación, donde puedo mejorar a alguien y hago una mejora para alguien, sin empeorar a otro, eso se llama mejora Paretiana. Y obviamente, cuando esas oportunidades se agotan significa que estamos en el óptimo de Pareto.

Y es ahí, donde aparecen las definiciones de fallos de mercados, que tienen distintos nombres; uno es las no convexidades, es decir la existencia de rendimientos crecientes, o para decirlo más popularmente, estructuras de mercados concentrados y monopolios. Otros casos son las externalidades: los bienes públicos en formación asimétrica y el “Dilema de los Prisioneros”. Y en realidad, todas estas definiciones tan elegantes son todos elementos que habilitan la intervención del Estado y con eso el avance de los estatistas y los socialistas.

El mercado como proceso de cooperación social

Pero para que no quede tan en abstracto voy a hacer un ejemplo aplicado: supongamos que estamos en el momento en que nos alumbrábamos con velas y todavía no había llegado Ericsson; obviamente en el momento en que aparece Ericsson con la lamparita, todos los fabricantes de velas van a la quiebra. Naturalmente si le hubiéramos prestado atención a los intervencionistas, hoy, en lugar de tener esta hermosa conferencia, con todas estas luces, seguiríamos con velas; así es como los socialistas arruinan nuestras vidas. Por suerte descartemos el óptimo de Pareto y avancemos con el progreso tecnológico. (APLAUSOS).

Entonces lo primero que tenemos que entender es qué es el mercado, tener una buena definición de lo qué es el mercado. En este sentido, el mercado es un proceso de cooperación social, donde se intercambian derechos de propiedad, voluntariamente. De hecho – dado que los intercambios son voluntarios – no es posible hablar de fallos de mercado porque nadie estaría haciendo acciones auto flagelantes. Por lo tanto, cuando definimos bien mercado todas las definiciones de intervención se derrumban.

Las instituciones del mercado

Por otra parte, también es muy importante tener bien claro cuáles son las instituciones sobre las que se construye la idea del mercado. Dos instituciones muy importantes son la propiedad privada y los mercados libres de intervención estatal, porque – básicamente – si voy a estar intercambiando derechos de propiedad quiere decir que la propiedad privada es importante. Y si los intercambios no son voluntarios, no hay lugar para la presencia intromisiva y violenta del Estado. (APLAUSOS)

En este sentido, cuando se hace un intercambio y alguien entrega un bien, a cambio de dinero, eso fija un registro histórico, llamado precio. Y ese registro histórico, denominado precio es un mecanismo de transmisión de información, que además se transforma en un mecanismo de coordinación porque hace que – algunas personas –sean oferentes y otros sean demandantes.

Y como no necesariamente la cantidad demanda coincide con la ofrecida, cuando la demanda es mayor que la oferta, los precios suben y en su caso contrario bajan. Es decir, hay un proceso de ajuste. En definitiva, la propiedad privada y los mercados libres determinan el funcionamiento del sistema de precios y eso es lo que permite hacer cálculo económico. Y esto muestra por qué el socialismo en ninguna de sus vertientes puede funcionar, en el caso más extremo porque no hay propiedad privada, por lo tanto no se pueden hacer los intercambios que requiere el mercado. Y en segundo lugar, las versiones más light que permiten la existencia del sector privado, la intromisión del Estado mete ruido en el sistema de precios, y cuanto más Estado hay, más violencia hay, más distorsión hay y peor funciona el sistema.

La libre competencia

Otra de las instituciones importantes para los mercados es lo que se llama la libre competencia, pero no en el sentido neoclásico de la competencia perfecta, sino en términos de entrada y salida. Y por otra parte hay dos instituciones que son muy importantes que son la división del trabajo y la cooperación social. La división del trabajo quién mejor la explicó fue Adam Smith: una persona sola podía producir solamente 20 alfileres, pero si se partía en quince la tarea, cada uno podía producir 5 mil alfileres, estamos hablando de 75 mil alfileres, pero cuál es el problema si no hay demanda para 75 mil alfileres, no va a haber tanta división del trabajo.

Y esto combinado con la idea de combinación social, termina siendo absolutamente destructivo para las ideas socialistas. Una es: Yo podría estar odiando a él, pero necesito que el compre mi producto, por lo tanto, inexorablemente lo tengo que dar bien. Por eso, como decía Bastiat, “Donde entra el comercio, no entran las balas”. Y promover el libre comercio es promover la paz.

Y al mismo tiempo, del mercado como proceso de cooperación social es una tremenda bomba en contra del socialismo, porque si los intercambios son libres, eso significa que las dos partes que intervienen en el intercambio, ganan los dos. Por lo tanto, no hay lugar para la teoría de la explotación, no hay lugar para la plusvalía, no hay lugar para el marxismo y el socialismo.

El empresario como benefactor social

A su vez, es importante señalar, en la lógica del mercado, que un empresario exitoso es un benefactor social. Porque en el capitalismo de libre empresa solamente es posible ser exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad o de mejor precio. Y si ese empresario no lo está haciendo bien, podrá aparecer otro que pueda brindar el mismo bien a un mejor precio, o el mismo precio, mejor calidad, y eso va a llevar a la quiebra a los ineficientes y va a potenciar el bienestar; Y por ende, los empresarios, son benefactores sociales porque nos brindan bienes de mejor calidad, a un mejor precio, mientras que van creando puestos de trabajo y progreso en toda la sociedad. Por lo tanto, abracemos a los empresarios que son la base de la prosperidad.

Por lo tanto, dada esta introducción, vale la pena enfrentar, ahora, dónde está el dilema neoclásico. Esto dentro de la teoría del crecimiento económico y su evidencia empírica se llama: “El palo de hockey”. Si ustedes miran la historia, desde la era cristiana hacia adelante, el PBI per cápita entre el período en entre el año 0 y el 1800, prácticamente estuvo constante.

Murray N. Rothbard

Sin embargo, desde el año 1800 hasta aquí, se multiplicó por más de 15 veces, y en ese mismo período, la población en el año 1800 era de 800 millones de seres humanos, y hoy se ha multiplicado por 10. Es decir, que aumentó la productividad per cápita y, además, el PBI aumentó cerca de 150 veces, a punto tal que estamos en el mejor momento de la historia de la humanidad. Todo esto, a pesar de la existencia del Estado. Y en este mismo periodo de tan importante crecimiento económico, la pobreza extrema pasó del 95% de la población al 5%. Sin embargo, esta presencia de rendimientos crecientes significa que hay estructuras concentradas, es decir, que hay monopolios. Entonces, la pregunta es: si se generó tanto bienestar ¿Por qué la teoría neoclásica dice que los monopolios son malos, si nos trajo tanto bienestar y tanta caída en la pobreza?

Y en realidad, como diría Murray Newton Rothbard, el inventor del anarco capitalismo, el problema es que el análisis neoclásico está mal. Supongamos que tengo 10 empresas compitiendo por hacer teléfonos celulares, y una de ellas descubre una técnica para hacer un teléfono de mejor calidad a un mejor precio, naturalmente hay 9 empresas que van a quebrar. Sin embargo, ¿Alguno de ustedes se quejaría por tener mejores teléfonos a un mejor precio? Por lo tanto, fuera la teoría neoclásica.

Los errores del análisis neoclásico

Entonces, veamos dónde están esos errores de la teoría neoclásica. En la versión más simple es porque dicen que el precio del monopolio es mayor que el de la competencia y que la cantidad producida es menor que en competencia. Sin embargo, ese análisis es errado porque tiene varios problemas; en primer lugar porque es solamente un análisis de equilibrio parcial, solo considera el equilibrio en un solo mercado, y no considera el resto de la economía. Es decir, yo tengo el monopolio sobre Javier Milei y ustedes tienen el monopolio de ustedes mismos, sobre cada uno de ustedes, y eso no tiene nada de malo, afortunadamente somos todos distintos, gracias a Dios. Es más, festejamos nuestras diferencias porque no nos gusta la uniformidad gris del socialismo.

Pero no solo está mal por ser un análisis de equilibrio parcial que no considera el resto de los mercados, sino que, además, es tan burdo que no considera los efectos futuros, es decir, el impacto en el futuro de estas estructuras de mercado. De hecho, esto me hace recordar un hermoso libro de un economista y pensador americano, Henry Hazlitt, que se llama, La economía en una lección, que decía: “La diferencia entre un buen economista y el mal economista, es que el mal economista solamente mira el mercado en un período, mientras que el buen economista mira todos los mercados y no solo el presente, sino también el futuro”.

El equilibrio general

Por lo tanto, esto estaría mostrando que el análisis tradicional del monopolio y por el cual se los regulan, es parte de un mal análisis económico. Y si, además, tomamos el rol que toman las ganancias como elemento para generar crecimiento económico, además, meterse con los beneficios implica impactar negativamente sobre el crecimiento. Entonces, la pregunta es: ¿Cuál es la verdadera respuesta, o el verdadero fundamento de este análisis? Y en realidad la respuesta no está en el análisis económico, está en la estructura matemática que usa el equilibrio general. Básicamente, tiene que ver con el análisis del óptimo de Pareto y el problema de las no convexidades en el conjunto de producción.

El óptimo de Pareto, para que el equilibrio existente sea óptimo de Pareto, tanto los consumidores como los productores deberían estar maximizando. Y el problema es que cuando tenemos rendimientos crecientes tenemos funciones de producción convexas y el problema con esas funciones es que no se puede encontrar un máximo.

Modelo neoclásico: una visión mecanicista del hombre

Naturalmente, eso es un error matemático también porque si yo tengo rendimientos crecientes puedo encontrar un máximo si utilizo todas las dotaciones de la economía y entonces ahí aparecería otro problema que me quedaría una sola empresa; pero eso que parece algo empíricamente correcto también tiene otro error conceptual porque básicamente implica desconocer la naturaleza de la firma y entre otras cosas, deja de lado el hecho de que las firmas son manejadas por seres humanos y naturalmente cuando ustedes más quieran trabajar para producir más, el costo de oportunidad del tiempo libre crece fenomenalmente.

De qué le serviría un trabajo de que le ofrezcan 12 millones de dólares al año si ustedes tuvieran que trabajar los 7 días de la semana 24 horas. Se van a chocar contra su propia humanidad. Sin embargo, el análisis neoclásico trabaja a las firmas como si fueran máquinas y no como empresas que dependen, son de los seres humanos.

Finalmente, otras de las críticas que se le hacen a los monopolios es que generan menos cantidades producidas en la economía y eso también es falso porque ese dinero que ganan los monopolistas, evidentemente lo pueden volcar al consumo y generar producción y empleo en otros lugares de la economía.

Análisis neoclásico del monopolio

Ahora vamos a hacer un par de casos que irriten más a los keynesianos. ¿Qué sucede si esas grandes ganancias las ahorramos? Ese ahorro se transforma en inversión en otras empresas y eso genera crecimiento del producto y del empleo en otros sectores. No se pierde nada. O supongamos que este monopolista es tan ambicioso que quiere invertir todo en su propia empresa. Tal que todo su ahorro se transforma en inversión. Pero esa inversión significa más capital, más productividad, mayores salarios y al mismo tiempo más producción del bien, por lo tanto baja el precio, por lo tanto mayores salarios y menores precios, por lo tanto, todo ganancia de bienestar.

Es más, entonces como ya no le podemos encontrar más ataques al monopolista, ya que si consume genera bienestar, ya que si ahorra en el sistema financiero genera bienestar y si ahorra e invierte en sí mismo también genera bienestar. Ahora pensemos que pasa si el “maldito empresario” decide enterrar ese dinero. Así nadie puede acceder a ese dinero.

¿Qué es lo que va a ocurrir? Se va reducir la cantidad de dinero en la economía y van a bajar los precios beneficiando a toda la población. Y es más, este empresario tan malo a los que más va a beneficiar son a los que menos tienen porque son lo que se benefician de la deflación. Por lo tanto, todo lo que acabamos de ver es que todos los análisis que justifican la intervención lo único que hace es crear más Estado y mayor daño a la gente.

Intervención y destrucción

Por lo tanto, para cerrar esta presentación, voy a mostrar como la intervención socialista lo que hace es destruir la economía. Y básicamente este ataque que hacen los socialistas es básicamente desde dos puntos de vista. Por un lado está la regulación de los monopolios, que al regular los monopolios quiebra el efecto de los rendimientos crecientes y hacen que las economías se estanquen. Si se regulara bajo el ideal neoclásico la cuasi renta sería cero. Y por lo tanto estaríamos en un mundo de la competencia perfecta donde no hay incentivos a crecer.

En el fondo lo que hace es abortar el proceso de destrucción creativa a la Shumpeter. Porque estos procesos de destrucción creativa parten de la idea de resolver algunos problemas de la sociedad que les permite más dinero y eso es lo que genera el progreso tecnológico y el crecimiento. Por lo tanto, si regulo los beneficios, si regulo la ganancia, el problema que voy a tener es estancamiento. Al margen de que regular precios y cantidades implica destruir el derecho de propiedad.

La situación de Argentina

De hecho, les voy a contar un caso de un país que conozco, llamado Argentina. Un país que entró al siglo XX siendo uno de los países más ricos del mundo y que sin embargo hoy está 140 en el ranking mundial, con más de 50% de pobres y más de 10% de indigentes. Y cuando uno mira la cantidad de regulaciones, uno va a entender por qué.

Dentro de nuestros equipos de gobierno, hemos descubierto, por el momento, 380 mil regulaciones que traban el funcionamiento del sistema económico. Y de hecho, nuestras dos grandes pedidos de medidas, de reformas estructurales, el DNU y la Ley de Bases, propuestas que proponen darle más libertad a los argentinos, ir hacia estructuras de mercado más competitivas y sobre todas las cosas, eliminar la corrupción de la política, nos encontramos con grandes resistencias por parte de los beneficiarios de este sistema decadente, que empobrece a los argentinos de bien en favor de la casta corrupta.

Donde la casta corrupta se compone de políticos ladrones, que ponen sus privilegios por encima del bienestar de los argentinos, por empresarios prebendarios que hacen negocios con los políticos corruptos, por medios de comunicación corruptos que están muy enojados con nosotros porque les eliminamos la pauta oficial, también por los sindicalistas que se ocupan de sus negocios en contra de la gente, y además por aquellos profesionales que son funcionales a la religión del Estado que viven de defender a estos corruptos. Por lo tanto, tomarán conciencia de la gran pelea que estamos dando. Pero no nos vamos a rendir en volver a hacer Argentina grande nuevamente.

La justicia social es violenta e injusta

La otra gran amenaza por donde atacan los socialistas y el estatismo es básicamente la discusión entre eficiencia y distribución, donde ahí se señala al capitalismo como un sistema hiper individualista y se lo compara con el altruismo socialista con el dinero ajeno. Siempre con el dinero ajeno. Y esta aberración se lleva a cabo en nombre de la justicia social, donde Friedrich A. Hayek hablaba de las palabras comadreja. Donde cada vez que le ponían un adjetivo, significaba totalmente lo opuesto. De hecho como dice el gran Jesús Huerta de Soto, la justicia social es violenta e injusta, no es ni justa ni social ni nada, es una aberración.

En primer lugar, es injusta porque implica un trato desigual frente a la ley y la redistribución que implica la justica social es robarle a uno para darle a otro. Lo que hace que la justicia social además de ser violenta sea injusta. En el mismo sentido, esto se agrava con la idea de la democracia ilimitada. Es decir, la democracia originalmente fue diseñada para respetar el derecho de las más pequeñas de las minorías, el individuo. Pero cuando ingresan las ideas socialistas e ingresa la idea de la democracia ilimitada, ingresa el populismo. Pero para que no quede en algo tan abstracto les voy a dar un ejemplo. Supongamos que se juntan cuatro lobos y una gallina. Ahora vamos votar por qué se come hoy a la noche. Se acaban de comer la gallina.

Israel Kirzner

En el fondo eso también es lo que pasa en la economía. La gallina de los huevos de oro es el segmento que genera riqueza, pero por la forma de la distribución del ingreso, el 80% de la población tiene un ingreso menor que el ingreso promedio. Y ahí es cuando aparece el político populista que dice que hay que sacarles a los ricos para darle a los pobres. No solo Venezuela, Argentina y todo el populismo latinoamericano.

Y cuando eso ocurre, se destruye los beneficios y se destruye el crecimiento económico. Si lo quieren en términos prácticos, Argentina es un país que produce alimentos para más de 400 millones de seres humanos y la presión fiscal sobre el sector productor de alimentos es del 70%. Es decir que el Estado se queda con el alimento de 280 millones de seres humanos. A pesar de ello, hay 5 millones de argentinos que no les alcanza para comer gracias al maldito Estado.

Otra parte que también discuten los socialistas y que tiene que ver con la distribución del ingreso, dicen que el sistema es injusto, hay un hermoso libro de Israel Kirzner, que se llama creatividad, capitalismo y justicia distributiva. Y ese libro parte de la hipótesis que Kirzner dice, el sistema capitalista es más productivo pero que si fuera verdaderamente injusto, no habría motivos para defenderlo.

El mercado como un proceso de descubrimiento

En ese sentido, trabaja sobre dos ideas, trabaja con el principio de apropiación de Locke, el que se lo descubre se lo queda. Si ustedes descubren algo, son los dueños de esos. Y la otra idea es la de Hayek, que es la de mercado como proceso de descubrimiento, que implica que no hay una torta para repartir, sino que esa torta se va creando cuando se va produciendo. Por lo tanto, si esa torta se va descubriendo mientras que ustedes van avanzando en el proceso productivo, por lo tanto, lo lógico es que esa torta sea apropiada por aquel que la fue descubriendo. Por lo tanto, ahora el sistema no solo que es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo.

Y la verdad es que digamos todo esto a los socialistas los tenemos más que en jaque mate, ya les diría que… por eso les voy a dar una más, les voy a dar bis. Naturalmente cuando uno regula los monopolios, regula las empresas, lo que eran los procesos competitivos y al mismo tiempo introduce en concepto de la justicia social, evidentemente eso conduce al estancamiento.

El aborto

Y ese estancamiento dado el crecimiento de la población lleva al empobrecimiento paulatino de ese país, ¿Y cómo corrigen esto? lo corrigen con la agenda asesina del aborto. Una agenda asesina que podemos encontrar sus orígenes ya con los egipcios intentando exterminar a los judíos o con el caso de Malthus con su tratado sobre la población y la ley de hierro y salarios que promovía en control de la natalidad; o más cercano -a fines de la década del 60- el Club de Roma, donde el Club de Roma decía que como mundo se movía con energía fósiles y como esas energías no son renovables, predecían que en el año 2000 se iban a agotar esos recursos.

Y sin embargo, esa situación lo que iba a generar es que no hubiera alimentos para todos y que nos íbamos a morir y que solamente quedaríamos mil millones de personas en el planeta tierra. Y en base a eso, hoy habiéndose desclasificado los archivos de Nixon y Kissinger sabemos que propusieron esa agenda asesina del aborto; donde, por ejemplo, (INAUDIBLE) tiene más locales que McDonald´s en todo el mundo.

Julian Simon

Pero afortunadamente se equivocaron de nuevo porque hoy en mundo viven 8 mil millones de seres humanos. Sin embargo, no cesan esa agenda asesina, de hecho, el postmarxismo frente a su derrota en lo económico traslado sus batallas de lucha de clases a otros aspectos de la vida, por ejemplo, el ecologismo; donde plantea la lucha del hombre con la naturaleza, donde culpan al ser humano del calentamiento global, cuando esto ya ha pasado cuatros veces en la historia del planeta tierra y no vivía el ser humano, y donde para corregir este problema a los neomarxistas no se le ocurre otra cosa que exterminar a los humanos, si verdaderamente tuviéramos un problemas de recursos deberíamos estar esperando colonizar otros planeta, no condenarnos a la muerte.

De hecho, todos esos análisis en contra del crecimiento de la población son falsos, entonces le quiero dejar el caso de un economista muy optimista que se llamaba Julian Simon, que señalaba que el crecimiento de la población traía más progreso tecnológico, entonces, por ejemplo, señalaba que había crecimiento tecnológico impulsado por la demanda, donde básicamente al haber más personas y haber problemas de escases y demás eso afectaba al sistema de precios y generaba nuevas reformas y nuevos progresos tecnológicos para resolver dichos problemas, y por otra parte señalaba el progreso tecnológico impulsado por el lado de la oferta, donde -por ejemplo- las chances de que tenga Mozart es mucho más grande si vive 1 millón de personas que si viven 10.

Un mensaje optimista

En definitiva, el mensaje es el siguiente: no dejen avanzar al socialismo, no avalen la regulación, no avalen la idea de los fallos del mercado, no permitan el avance de la agenda asesina y no se dejen llevar por los cantos de sirena de la justicia social; yo vengo de un país que compró todas esas ideas estúpidas y de ser un país de los más ricos del mundo está en el lugar 140. Por lo tanto, no entreguen su libertad, peleen por su libertad, porque si no pelean por la libertad los van a llevar a la miseria.

Pero quiero dejarles también un mensaje de optimismo, Argentina parecía un país de ovejas condenado a la pobreza que nos marcan los socialistas y recuerdo cuando inicié mi carrera política para ser diputado Nacional dije: que yo no venía a guiar corderos, venía a despertar leones. Y fue así que cada día despertamos más leones y el mensaje de la libertad, no solo nos llevó a la presidencia a la Presidencia de la Argentina, sino que además estamos despertando a todo el mundo. Por lo tanto, no cedan frente a la lucha por la libertad, ¡viva la libertad carajo! ¡viva la libertad carajo! Muchas gracias.

Discurso pronunciado por el presidente de Argentina, Javier Milei, el 24 de febrero de 2024 en la CPAC.

Ver también

Javier Milei: la persuasión y la negociación median con el éxito. (George Youkhadar).

Los cien días de Milei (Cristóbal Matarán).

Las corridas de toros y el futuro de Argentina. (Santiago Dussan).

Las ideas importan, y mucho. (Mateo Rosales).

La hora de la verdad de Javier Milei. (Mateo Rosales).

Victoria de Milei: lo que puede aprender España. (Benjamín Santamaría).

Maradona, el asado y la libertad. (Alfredo Reguera).

Javier Milei, un libertario camino de ser presidente de Argentina. (Santiago Dussan).

Javier Milei y la bandera de libertad. (Mateo Rosales).

¿Es Milei el milagro económico que necesita Argentina? (Fernando Vicente).

Milei, la opción liberal. (Mateo Rosales).

Milei logra el primer superávit en una década, y los medios lo silencian

Por John Miltimore. Este artículo ha sido publicado originalmente en FEE.

Los argentinos fueron testigos de algo asombroso la semana pasada: el primer superávit presupuestario del gobierno en casi una docena de años. El Ministerio de Economía anunció las cifras el viernes, y el Gobierno obtuvo un superávit de 589 millones de dólares.

El superávit de Argentina se produce tras los ambiciosos recortes del gasto federal impulsados por el recién elegido Presidente Javier Milei, que incluían la reducción de la burocracia, la eliminación de las campañas publicitarias del Gobierno, la reducción de los subsidios al transporte, la pausa de todas las transferencias monetarias a los gobiernos locales y la devaluación del peso.

Camino al superávit

Dice Daniel Di Martino:

El ministro de Economía de Javier Milei acaba de anunciar un “paquete de emergencia” de medidas para equilibrar completamente el presupuesto en 2024 equivalente a más del 5% del PIB. Esto equivaldría a un paquete de austeridad de 1,4 billones de dólares en un solo año en la economía estadounidense.

Las medidas incluyen: Despedir a todos los empleados públicos que lleven menos de 1 año contratados. Supresión de toda la publicidad gubernamental y del gasto relacionado con proyectos. Se recortan un 34% los cargos públicos. No más transferencias a los gobiernos locales. Suspensión y cancelación de todas las infraestructuras públicas (sujetas a mucha corrupción en el pasado). Reducción de las subvenciones a la energía y el transporte. Devaluación del peso de 350 a 800 pesos por dólar. Eliminación de las cuotas y licencias de exportación e importación. Aumento temporal de los impuestos no agrarios a las exportaciones e importaciones al mismo nivel que los agrarios para uniformizarlos. Ampliación temporal de las ayudas directas a través del subsidio familiar y la tarjeta de débito de ayuda alimentaria

Discurso en Davos

Las políticas de Milei, que él mismo ha descrito como una especie de “terapia de choque”, llegan en un momento en que Argentina se enfrenta a una crisis económica histórica alimentada por décadas de gasto público, impresión de dinero y peronismo (una mezcla de nacionalsocialismo y fascismo).

Estas políticas han hecho que la tasa de inflación en Argentina, antaño uno de los países más prósperos de América Latina, supere el 200%. Hoy casi el 58% de la población argentina vive en la pobreza, según un estudio reciente.

Y Milei culpa con razón a las retrógradas políticas económicas argentinas de su difícil situación, políticas que, señala, se están extendiendo por todo el mundo. Dijo Milei en un reciente discurso en Davos:

Los principales líderes del mundo occidental han abandonado el modelo de libertad por diferentes versiones de lo que llamamos colectivismo. Estamos aquí para decirles que los experimentos colectivistas nunca son la solución a los problemas que afligen a los ciudadanos del mundo, más bien son la causa fundamental.

El silencio de los medios

La revelación de que Argentina ha hecho algo que el gobierno de Estados Unidos no ha hecho en más de dos décadas -obtener un superávit presupuestario- parece un acontecimiento de interés periodístico. Sin embargo, para mi sorpresa, no pude encontrar ni una palabra al respecto en los principales medios de comunicación estadounidenses, ni en el New York Times, ni en Associated Press, ni en el Washington Post, ni en Reuters. (El New York Sun parece ser la única excepción). Tuve que buscar la noticia en los medios de comunicación australianos. (Para ser justos, la Agence France Presse también se hizo eco de la noticia).

Se podría argumentar que estos medios no están muy interesados en la política y la economía de Argentina, pero eso no es exactamente cierto. Associated Press ha cubierto ampliamente la política argentina y Milei, incluyendo un artículo reciente que informaba de cómo las políticas del nuevo presidente estaban induciendo “ansiedad y resignación” en la población. Lo mismo puede decirse de Reuters y otros periódicos. Un cínico podría sospechar que estos medios simplemente no desean informar sobre buenas noticias de Argentina, ahora que Milei es presidente.

De hecho, a raíz de la noticia de que las reformas de Milei ya habían dado lugar a un superávit presupuestario, tanto Reuters como AP publicaron artículos destacando un nuevo estudio bajo el titular “La pobreza en Argentina alcanza su nivel más alto en 20 años”. Resulta difícil responder a la pregunta de por qué los medios de comunicación estadounidenses optan por ignorar los logros presupuestarios de Milei y destacar el aumento de la pobreza en Argentina, que lleva décadas gestándose.

Captura mediática

La decisión podría deberse al hecho de que estos medios han descrito a Milei como un “libertario de extrema derecha” y una figura “similar a Trump” (aunque Trump, a diferencia de Milei, no es un libertario ni un liberal clásico). Otra posibilidad es que estas instituciones mediáticas estén sufriendo algo conocido como “captura mediática”.

La captura de los medios de comunicación puede adoptar diversas formas y tiene numerosas definiciones, pero el Centro de Asistencia Internacional a los Medios de Comunicación (CIMA) la define como

Una forma de fracaso de la gobernanza que se produce cuando los medios de comunicación promueven los intereses comerciales o políticos de grupos de interés especiales estatales o no estatales que controlan la industria de los medios de comunicación, en lugar de exigir responsabilidades a esos grupos e informar en interés del público.

Los ejemplos más obvios de captura de los medios de comunicación serían los medios que se niegan a cubrir historias debido a amenazas explícitas de represalias por parte de actores poderosos. Tal vez un patrocinador diga que retirará la publicidad si se publica un reportaje sobre los efectos secundarios de su producto, o tal vez un poderoso director de Hollywood amenace con represalias si se informa de sus abusos sexuales. Tal vez una determinada familia real amenace con cortar el acceso a su red si publica una entrevista con una víctima del tráfico sexual que dice haber sido víctima de un miembro de esa familia real.

Murray N. Rothbard

Todos estos son escenarios muy reales de medios capturados, y tales situaciones pueden tener un profundo impacto en el periodismo independiente. “Los medios capturados pueden pasar de vigilantes a desdentados aparatos de relaciones públicas, ignorando las noticias del día”, señala CIMA. Por eso el gobierno se interesa tanto por los medios de comunicación. El economista Murray Rothbard escribió célebremente que, dado que “su dominio es explotador y parasitario”, el Estado tiene un gran incentivo para moldear la opinión y la ideología, que son la fuente del poder.

Pocas herramientas son más eficaces para moldear el pensamiento que los medios de comunicación, razón por la que los mayores tiranos del siglo XX hicieron todo lo posible por controlarlos.

Los sistemas constitucionales, por supuesto, requieren más sutileza. Por eso, como escribió Rothbard, el Estado compra “la alianza de un grupo de ‘Intelectuales de la Corte’, cuya tarea es embaucar al público para que acepte y celebre el gobierno de su Estado particular…”. El Estado dispone de varios métodos para “comprar” la lealtad de los medios de comunicación y otras personas que pueden moldear la opinión, y algunos de ellos son francamente chocantes.

Periodistas al servicio del poder

En 1977, el legendario reportero Carl Bernstein publicó en Rolling Stone una serie de documentos que demostraban que la CIA había pagado durante años a cientos de periodistas estadounidenses para que trabajaran en nombre de la Agencia.

“Algunas de las relaciones de estos periodistas con la Agencia eran tácitas; otras, explícitas. Hubo cooperación, acomodación y solapamiento. Los periodistas prestaron toda una serie de servicios clandestinos”, escribió Bernstein, que junto con Bob Woodward destapó el escándalo Watergate.

Y continuó diciendo:

Algunos de los periodistas eran ganadores del Premio Pulitzer, distinguidos reporteros que se consideraban embajadores sin cartera de su país. La mayoría eran menos exaltados: corresponsales en el extranjero que descubrieron que su asociación con la Agencia ayudaba a su trabajo; colaboradores y freelancers que estaban tan interesados en las hazañas del espionaje como en escribir artículos; y, la categoría más pequeña, empleados de la CIA a tiempo completo que se hacían pasar por periodistas en el extranjero. En muchos casos, según demuestran los documentos de la CIA, se contrató a periodistas para que realizaran tareas para la CIA con el consentimiento de las direcciones de las principales organizaciones de noticias de Estados Unidos.

Carl Bernstein

Otras formas de captura mediática

Para que quede claro, no estoy sugiriendo que la CIA esté pagando a las organizaciones de medios de comunicación mencionadas para que no escriban historias halagadoras sobre Milei. La captura de los medios de comunicación, como ya se ha dicho, adopta diversas formas. Y mi corazonada es que normalmente implica presionar y ofrecer incentivos de forma más sutil que las contrapartidas manifiestas.

Lo que quiero decir es que ninguna institución es más eficaz en la captura de medios de comunicación que el gobierno, que tiene incluso más recursos y poder que los directores de Hollywood y las familias reales. Y la principal de las muchas agendas del Estado es su propia autopreservación. Esto pone al Estado en desacuerdo con los libertarios del libre mercado como Javier Milei, que desean crear una sociedad más próspera reduciendo (o eliminando) la influencia del gobierno en nuestras vidas. Y ésta es la razón por la que un éxito rotundo del libre mercado en Argentina es probablemente una noticia desagradable tanto para el Estado como para los intelectuales de la Corte a su servicio.

El poder del libre mercado

El problema es que la economía de libre mercado es la única fuerza que puede salvar a Argentina de una espiral de muerte económica.Un superávit financiero sólo dos meses después de una presidencia libertaria. Un milagro.

Maggie Anders:

Un superávit financiero sólo dos meses después de una presidencia libertaria. Un milagro. Anteriormente, Argentina registraba déficits fiscales extremos, pasando la factura al argentino medio a través de los impuestos y de una inflación extraordinaria (más del 100% interanual). ¡Bravo, Milei!

Desde países como Hong Kong e Irlanda hasta países del antiguo bloque soviético como Estonia y más allá, los mercados libres han transformado economías en dificultades y empobrecidas con lo que Adam Smith reconoció hace mucho tiempo como la receta sorprendentemente simple para la prosperidad: “paz, impuestos banos y una administración de justicia tolerable”. Lo mismo ocurrirá en Argentina, si se da la oportunidad, lo cubran o no los medios de comunicación.