Crisis y desigualdad
El desencadenante de la crisis no puede ser ni la desigualdad, ni la falta de demanda, ni de crecimiento económico, ni de mano de obra. Igual es otra cosa.
El desencadenante de la crisis no puede ser ni la desigualdad, ni la falta de demanda, ni de crecimiento económico, ni de mano de obra. Igual es otra cosa.
Tal vez lo que Colau busca es, precisamente, ir reduciendo la importancia del sector hotelero. “Si el turista no es como yo quiero, mejor que no venga”, parece ser su lema.
La visión corporativista y fascistoide de la economía se impone.
Los capítulos analizan los mensajes populistas de partidos como Podemos y el PSOE en su intento por conquistar el poder, así como engaños del actual gobierno para mantenerse en él.
Hay que mirarse al espejo y actuar en consecuencia o el atraso español de siglos pasados nos va a parecer una broma comparado con lo que se nos viene encima.
Si desaparecen los elefantes africanos pero no los jabalíes españoles es precisamente porque en España sí se pueden cazar los jabalíes.
Una casa de 100m² podría costar lo mismo que un coche de baja gama: 10.000€, 3-5 años de ahorro de un español medio. Por qué no tenemos estos precios: sencillo, está prohibido.
Lógicamente, la explotación siempre es algo privado. Lo público nunca es malo, y nunca explota.
El mercado laboral español sí está enfermo –por mucho que la última reforma laboral haya ayudado a que esté un poquito menos enfermo– y, por ello, necesita de un tratamiento de shock: un tratamiento de shock que se llama liberalización plena.
Para buscar alianzas políticas frente a los intereses del pueblo, la izquierda y la derecha procuran asustar a sus súbditos frente a la competencia