El problema de la autoridad política y el contrato social
El Estado no es moralmente aceptable porque el acuerdo que nos ofrece no es válido.
El Estado no es moralmente aceptable porque el acuerdo que nos ofrece no es válido.
Los sesgos cognitivos y limitaciones en la toma de decisiones también aplican en políticos, funcionarios y académicos al servicio del aparato estatal.
Lo verdaderamente importante es saber discernir qué es correcto y qué no lo es.
Las mujeres tenemos algo especial y hemos de rebelarnos. La naturaleza debió haber sido más sabia y hacernos a todos iguales…
El Estado pasó a ser considerado como un ente angélico preocupado por el bien común y la satisfacción del interés general.
El mayor efecto de esta destrucción bíblica ha sido la demolición institucional.
Parece que -por fin- asistimos a movimientos de rebelión contra la manipulación del idioma y de la enseñanza.
El libertario entiende que el Estado está sobredimensionado y sabe que corregir esto redundará en mayor calidad de vida para todos.
Al haber sacralizado la democracia nos vemos abocados a cabalgar contradicciones.
El liberalismo es una herejía, pero no se comprende hasta qué punto llega.