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Las consecuencias económicas de los aranceles de Trump

Por Holly Jean Soto. El artículo Las consecuencias económicas de los aranceles de Trump fue publicado originalmente en FEE.

Trump afirmó recientemente que «los aranceles son lo mejor que se ha inventado nunca», mientras hablaba de su propuesta de imponer un arancel del 60 por ciento a las importaciones chinas y aranceles generales del 10 al 20 por ciento. Sin embargo, los aranceles tendrán enormes costes económicos para el pueblo estadounidense.

El primer problema de la política arancelaria de Trump es que no entiende el principio económico básico de la ventaja comparativa. Contrariamente a la visión de Trump del comercio internacional como un juego de suma cero, no deberíamos intentar especializarnos en aquello en lo que otros países son mejores. Producir todo internamente en nombre de la protección de los empleos y la fabricación de Estados Unidos no es económicamente ventajoso. Eso es un mito económico.

La teoría económica básica nos muestra que si fuéramos autosuficientes en todas las cosas, el coste de oportunidad sería demasiado alto. Sin embargo, si nos especializamos en lo que hacemos mejor a un coste inferior al de nuestros competidores, estaremos mejor. La realidad es que el libre comercio permite a las personas acceder a una mayor variedad de bienes a un coste menor que si intentaran producirlo todo internamente. Entonces, ¿por qué Trump no entiende un principio económico básico que todos aprendimos en el instituto?

Un juego de suma cero

Un segundo problema es que Trump considera nuestro déficit comercial como un juego de suma cero, pero es un mito económico que importar más de lo que exportamos nos haga estar peor. En realidad significa que somos ricos. Antiguamente, se creía que la riqueza de una nación provenía de las reservas de oro y plata que poseía el país y, por tanto, los países debían potenciar las exportaciones y resistirse a las importaciones para maximizar esta riqueza metálica.

Adam Smith demostró que esto era erróneo en su Riqueza de las Naciones. Demostró que existe un problema cuando sólo se observa el déficit o el superávit de la balanza comercial internacional. En cambio, si los bienes y servicios disponibles para el pueblo estadounidense son mayores como resultado del comercio internacional, entonces los estadounidenses son más ricos, no más pobres.

La tercera cuestión es que las tácticas de castigo de Trump, como el arancel del 200% a John Deere, no consiguen resolver la raíz del problema del empleo y la fabricación en Estados Unidos. La realidad es que las empresas estadounidenses como John Deere están sufriendo los costes provocados por una mala política económica. Dichas políticas han incrementado los costes laborales y de fabricación en Estados Unidos. Los costes laborales suponen más de la mitad de los gastos generales de fabricación para empresas como John Deere, por lo que, naturalmente, tienen el incentivo de minimizar los costes trasladando los puestos de trabajo y la fabricación al extranjero. La pregunta no debería ser «¿Cómo puedo castigarles para que se queden?», sino «¿Cómo reducimos los costes de que hagan negocios aquí en EE.UU.?». El castigo y la intimidación no hacen nada para resolver la raíz del problema.

El “uso inteligente” de un arma de destrucción económica

Trump promete que su «uso inteligente de los aranceles» restaurará la fabricación estadounidense, pero la verdad es que estas políticas solo ofrecerán costes más altos a los fabricantes y consumidores estadounidenses y exacerbarán la inflación. La historia nos ha demostrado que han sido los consumidores estadounidenses, y no los países extranjeros, los que han pagado -y seguirán pagando- los aranceles. Las estimaciones muestran que los aranceles costarían al hogar estadounidense típico más de 2.600 dólares al año.

Aunque el plan de Trump de reducir el tipo del impuesto de sociedades del 21% al 15% empezará a resolver los problemas de la cadena de suministro estadounidense a los que nos hemos enfrentado y tendrá un impacto positivo en el crecimiento económico, los beneficios se verán contrarrestados, al menos en parte, por sus costosas políticas arancelarias, especialmente para la clase media y baja. La triste realidad es que sus propuestas políticas tienen un enfoque de «7 pasos adelante, 10 pasos atrás» para el crecimiento económico.

La realidad es que los países que están abiertos al comercio y la inversión tienden a experimentar un crecimiento económico sostenido a largo plazo y niveles de vida más altos, mientras que los países que aplican mayores restricciones y aranceles al comercio internacional tienen un crecimiento económico más débil.

En resumen, los aranceles nunca abaratan los productos. Sólo el libre comercio puede hacerlo.

Ver también

Donald Trump se define como el hombre-arancel. (María Blanco).

Con Trump nace el capitalismo de matones. (María Blanco).

Las guerras comerciales no son fáciles de ganar. (Juan Ramón Rallo).

Desenchufar el progreso: contra los aranceles sobre los vehículos eléctricos

Por Matthew Prescod. El artículo Desenchufar el progreso: contra los aranceles sobre los vehículos eléctricos fue publicado originalmente en el IEA.

Los que queremos vehículos más baratos y ecológicos estamos preocupados: Los responsables políticos occidentales parecen dispuestos a garantizar que sigan siendo caros. A principios de este mes, la UE impuso aranceles elevados a las importaciones chinas de vehículos eléctricos, hasta un 45% en un periodo de cinco años. Los aranceles impuestos por la UE en octubre y por EE.UU. en mayo se basan en la creencia de que los vehículos eléctricos chinos dominarán sus mercados en el futuro y que los impuestos preventivos a la importación pueden evitarlo. En contra de las aspiraciones de los responsables políticos, estos aranceles van a hacer subir los precios de los vehículos eléctricos en Occidente, obstaculizarán el progreso hacia el cero neto y no lograrán detener la marcha de los vehículos eléctricos chinos hacia los mercados extranjeros.

Los defensores de los aranceles argumentan que el apoyo estatal a los vehículos eléctricos chinos es históricamente amplio, que esto ha dado lugar a una competencia desleal, y que el campo de juego podría nivelarse haciendo que estos coches sean más caros de importar. Es cierto que la política industrial china ha prestado un apoyo sustancial a su industria nacional de vehículos eléctricos. Desde 2009, se calcula que la industria china de vehículos eléctricos ha recibido al menos 231.000 millones de dólares en subvenciones y ayudas. La mitad de esta cantidad corresponde a exenciones del impuesto sobre las ventas para los consumidores nacionales, y el resto a financiación de programas de I+D, infraestructuras como puntos de recarga y contratos públicos.

Ayudas mil millonarias

Sin embargo, también es cierto que los responsables políticos occidentales han prestado apoyo industrial a sus manufacturas nacionales, sólo que a un nivel mucho más bajo y dirigido a diferentes partes de la industria. Tras la recesión de 2008, el Gobierno estadounidense rescató a la industria automovilística con 80.000 millones de dólares. En 2009, siguió la generosidad con préstamos por valor de 8.400 millones de dólares a fabricantes de automóviles que desarrollaban tecnologías de vehículos alternativos.

Más recientemente, en 2021 se destinaron más de 7.000 millones de dólares a préstamos para construir infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos, y la Ley de Reducción de la Inflación de 2022 proporcionó miles de millones en ayudas financieras para impulsar a los fabricantes que producen y venden baterías en Estados Unidos. En Europa, la UE destinó más de 90.000 millones de euros en un periodo de seis años a la iniciativa de investigación Horizonte Europa, centrada en la tecnología verde, incluidos los vehículos eléctricos y la producción de baterías.

Por poner otro ejemplo, en 2017 se fundó la Alianza Europea de Baterías con el objetivo de crear una cadena de valor europea de fabricación de baterías para vehículos eléctricos. Por no mencionar que algunos Estados, como Francia y Alemania, han aportado miles de millones de financiación nacional para infraestructuras de VE y para apoyar la transición de la industria automovilística. La hipocresía de los responsables políticos europeos y estadounidenses, que tachan de juego sucio la aplicación de tácticas similares, aunque a un nivel nominal inferior, socava la legitimidad de sus afirmaciones.

Si el gobierno chino quiere subvencionar al consumidor europeo la compra de vehículos eléctricos…

Pero incluso si los EE.UU. y la UE practicaran lo que predican, eso seguiría sin ser motivo para el proteccionismo. En un mundo ideal, en el que ningún Estado subvenciona a ninguna industria en particular, la mejor política comercial es la de arancel cero. En nuestro mundo menos que ideal, en el que algunos Estados subvencionan algunas industrias, la mejor política comercial sigue siendo… ¡los aranceles cero! Si el Estado chino quiere subvencionar los vehículos eléctricos, es su decisión. Entonces deberíamos comprar sus vehículos eléctricos subvencionados y embolsarnos las subvenciones incluidas en el precio. Desde el punto de vista del consumidor, da igual que la ventaja de costes de los fabricantes chinos de vehículos eléctricos se base en fundamentos económicos (por ejemplo, salarios más bajos) o que sea artificial e inducida por las políticas.

Desde el punto de vista económico, sabemos que los aranceles provocarán un aumento de los precios para los consumidores y una reducción de las posibilidades de elección. Con menos competencia en el mercado automovilístico, los fabricantes occidentales podrán aumentar sus precios sin miedo a perder cuota de mercado, ya que las barreras protectoras limitan las opciones del consumidor. La reducción de la competencia también ahoga la innovación, al disminuir la motivación para mejorar sus vehículos eléctricos y ofrecer una mejor relación calidad-precio.

Problemas causados por la protección del mercado interior

Una de las principales causas de los problemas de los fabricantes de automóviles occidentales no es la falta de subvenciones, sino el hecho de haber llegado tarde a la tecnología de los motores de combustión interna. Por ello, tienen dificultades para desarrollar vehículos eléctricos a la misma escala y al mismo precio que los fabricantes chinos. Este reto se refleja en el hecho de que los precios medios de los vehículos eléctricos en Estados Unidos y Europa son más del doble que en la región Asia-Pacífico, lo que hace que estos productos estén fuera del alcance del consumidor medio.

La exclusión de los vehículos eléctricos chinos también frenará el impulso a la descarbonización en las economías occidentales. El transporte representa casi un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos y la UE, y un 22% en el Reino Unido. Como señaló la Comisión sobre el Cambio Climático del Reino Unido, el transporte es actualmente el sector de la economía británica que más emisiones genera. Si el Reino Unido quiere llegar a cero emisiones netas en 2050, necesitará que el 55% de los vehículos sean eléctricos. En lugar de dar la bienvenida a los vehículos eléctricos asequibles, las tarifas excluirían a los innumerables consumidores que esperan opciones más asequibles.

Adam Smith

Como escribió Adam Smith en La riqueza de las naciones,

Ampliar el mercado y reducir la competencia, es siempre el interés de los comerciantes.

Adam Smith. La riqueza de las naciones.

Aunque la imposición de aranceles beneficia a los productores nacionales a corto plazo, perjudica a todos a largo plazo. Los responsables políticos británicos harían bien en resistirse a la creciente ola de proteccionismo y reconocer que el crecimiento económico y la descarbonización dependen de abrir puertas, no de levantar barreras. Demos la bienvenida a los vehículos eléctricos asequibles, vengan de donde vengan, y dejemos elegir a los consumidores.

Ver también

Europa le da la espalda al libre comercio. (Robert Tyler).

Guerra comercial: la tragedia del proteccionismo. (Ignacio Moncada).

Titulitis, una patología letal para pobres, sabios, y poco afortunados

España sufre de titulitis aguda. Es extraño el caso en el que algún español no ha rechazado una argumentación o la labor de una persona, por más buena que fuera, por el simple hecho de que quién lo realizaba era una persona sin un título en la materia. Es más típico aún observar de forma extraña al que no tiene el bachillerato, o más aún al que no posee la Educación Secundaria Obligatoria. En España, por cada respiro que damos surge un título académico y por supuesto una centena de defensores férreos de que sin ese título no se puede saber de esa materia. Estas situaciones, no solo son comunes. Son un absurdo y algo extremadamente prejuicioso, y realmente dañinas.

Manuel y Mª Dolores

No sé si letal sería el término. Yo creo que sí; la titulitis mata de forma social y de forma económica y física a las personas de bajos recursos. El hecho de tener que acceder a un título para realizar determinadas labores crea una barrera de entrada en el mercado laboral e intelectual que en muchos casos es difícil de sortear. Cuando argumento me gusta y suelo emplear ejemplos, reales o imaginarios, y eso es lo que voy a hacer.

Maria Dolores y Manuel, naturales de Erustes (Toledo), son una pareja de aquellos emigrantes que buscaban una vida mejor en la urbe de Madrid, ambos tienen unos 60 años y 50 de ellos han sido allí, en Erustes. Maria Dolores es hija del que era doctor del pueblo y estuvo durante 35 años ayudando a su padre en su consulta en tareas de enfermería. Ha aprendido de él distintas formas de diagnóstico, conocimientos avanzados en anatomía gracias a diversos libros y enseñanzas que le daba su padre, y a una amplia formación en primeros auxilios. Vamos, con total atrevimiento y contundencia, diría que Maria Dolores es una enfermera en toda regla (pero no con todas las de la ley).

Manuel

Por su parte, Manuel, es hijo de los que eran profesores del pueblo. Dos personas cuanto menos sabias, que enseñaron a la generación de su hijo conocimientos básicos en materias como matemáticas, lengua, biología o historia. Su hijo al terminar la escuela, decidió quedarse con sus padres para ayudarles. Expandió sus conocimientos a partir de la base de sus padres y lograron que en la escuela de Erustes se diera formación en inglés y filosofía. Gracias a un familiar, el hijo pudo irse un año a trabajar a Londres de lavaplatos. Allí aprendió inglés. En esa estancia en Londres también comenzó a realizar un curso online sobre filosofía, en el cuál aprendió una mayor cantidad de conocimientos sobre filosofía que los que ofrecían sus padres en la escuela. En resumen, Manuel, termina obteniendo unos conocimientos mayores a los de sus padres, además, tiene un método de enseñanza infalible que hace que la escuela de sus padres mejore notablemente los resultados de los alumnos.

Cómo el lugar de nacimiento y estatus económico invalidan un conocimiento y formación de décadas

Sin embargo, no todo es tan feliz, el dinero que hay y que produce la actividad económica de sus padres, y la suya propia, es bastante reducido. Ninguno de los dos puede ir a Madrid a estudiar una carrera. Y desde las nuevas leyes y la obsesión por los títulos, el legislador (sin estudios en algún caso), obliga a que en la escuela haya titulados en magisterio. Y en la consulta, titulados en enfermería. Manuel y Maria Dolores, se ven abocados a irse del pueblo. Se asientan en Móstoles en un piso y comienzan a buscar empleo. Los empleos disponibles son escasos.

No tienen formación oficial y por tanto, nada que acredite su validez en base al criterio de quién otorga esas titulaciones y se ve beneficiado de ese sistema (pues reciben la formación que este quiere y ve adecuado a sus intereses), el estado. Ambos sufren una barrera de entrada al mercado laboral por un motivo, su falta de formación titulada. Ambos tienen conocimientos, experiencia y formación de sobra para ejercer de lo que ejercían sus padres. En caso de no existir las titulaciones, o al menos no estar dictadas por ley, las empresas del sector educativo o sanitario podrían realizar una prueba, o no, a Maria Dolores y a Manuel, de esa forma, ambos podrían realizar libremente su proyecto vital a pesar de la dificultad que les causa su lugar de nacimiento y estatus económico.

¿Quién era el estado para decir que Manuel no era profesor? ¿Quién era el estado para decir que Maria Dolores no era enfermera?

Claudia, una mujer con un golpe de mala suerte

Claudia es una trabajadora del departamento de calidad de una empresa sanitaria desde que tiene 23 años. Cuando comenzó, no se requería formación en ese puesto y llevaba 15 años en ella. De repente, el legislador, mediante el Real Decreto 192/2023, decide que para ese puesto es necesario tener la licenciatura en farmacia. La empresa sabe perfectamente que Claudia realiza de forma idónea el trabajo, por lo que deciden seguir confiando en ella, realizan unos ‘arreglillos’ y durante 5 meses logran apañar la falta de formación reglada. Las dos partes ganan.

En un momento dado, en un afán de hacer cumplir con lo impuesto, se envía por parte del Ministerio de Trabajo una inspección y se descubre que Claudia, ejerce sin titulación. La empresa es sancionada y ella inmediatamente despedida, a pesar de los ruegos de su jefe y ella al inspector para poder salvar la situación. Claudia, se ve en la calle con 40 años, embarazada de 3 meses, y con una hipoteca por pagar. En esta situación, decide abortar, pues ve inviable mantener por sí misma sin trabajo a su futuro hijo, esto le lleva a una depresión y cae en el alcoholismo.

Su situación empeora con el tiempo, esa formación tampoco es suficiente para lograr conseguir una mejor vida, los precios suben por el aumento de regulaciones y la inflación, ella está estancada y no puede abandonar su adicción. Claudia, en cuestión de menos de 5 años ha perdido por la imposición de la titulación su empleo estable, el proyecto de vida que quería tener con su hijo y su hogar, tiene una adicción y se ve abocada a puestos laborales donde no quiere desarrollarse, con esta situación y en completa soledad, Claudia decide optar por la peor vía y bajo los efectos del alcohol y con una depresión severa, se suicida.

Todo esto, al imperio de la ley y al criterio del estudioso en derecho pero sin idea de su profesión, les daba igual que ocurriera y aún así, obligaron a la empresa a contratar a personal licenciado para esos puestos, por lo que esa imposición y la titulitis, han hecho que Claudia se encuentre en una situación económica y mental nada fácil de superar.

¿Quién era el estado para decir que Claudia no podía hacer su trabajo?

Raúl, un pequeño sabio en la fábrica de hielos

Raúl es de Cebreros (Ávila). Desde pequeño ha sido puro nervio y siempre ha sentido intriga por lo que le rodeaba. Un día, con 12 años, decidió hablar con el alcalde de su pueblo y a partir de esa charla comenzó a interesarse por la política y el derecho. Eusebio y Virginia, los padres de Raúl, son una familia tradicional. La madre es ama de casa y el padre trabaja en la vendimia y distintos trabajos de temporada. Por suerte, Raúl tiene acceso a una gran biblioteca con decenas de manuales de derecho, un código civil, otro penal, una constitución y centenares de artículos sobre la temática en casa de Rogelio, que es el juez del pueblo.

A los 15 años comienza a leerlos, ya ha terminado su formación obligatoria y aprovecha los momentos en los que deja de trabajar con su padre para aprender de ello. Cuando llega a los 20 años, tiene unos conocimientos en derecho bastante amplios. Quiere ser abogado y montar su despacho en el pueblo, de forma que pueda ayudar a las gentes de la comarca en su defensa y de esa forma lograr que no tengan que gastar dinero en ir a pleitos en Madrid o Ávila o contratar abogados de allí. Rogelio, le dice que para ello debe sacarse la titulación en derecho, un máster en abogacía y además, un examen del Ministerio de Justicia, a pesar de querer ser un abogado privado. Esto es inviable para Raúl, no puede irse a la ciudad a estudiar, tiene que ayudar a su padre y no hay dinero. Además, aunque podría tratar de educarse a distancia, la cantidad de años que debe dedicar a la formación (en muchos casos totalmente ajena a la profesión que quiere desarrollar), hace que Raúl descarte por completo la opción de ser abogado.

Raúl tiene 50 años, trabaja en la fábrica de hielos que llegó cuando él tenía 45 al pueblo, tiene ya un proyecto de vida que se ha limitado por no haber podido ser abogado. Raúl era verdaderamente un erudito en el derecho, podría haber sido un abogado excelente, le encantaba sobre todo los asuntos mercantiles, pero lamentablemente, el no tener un título no le permitió poder defender a quién libremente acudiera a él para ejercer su defensa en un juicio. La zona perdió un abogado excelente, él perdió parte de su ilusión y está realizando algo que nunca quiso hacer por la responsabilidad con su familia y la inviabilidad económica, y todo, porque existía un título que nada más que acredita unos supuestos conocimientos, que por supuesto, él ya tenía.

¿Quién era el estado para decir que Raúl no sabía de derecho y abogacía?

Conclusión

Los títulos no son la mejor forma de acreditar conocimientos, de hecho, hasta el propio estado desconfía de ese modelo cuando realiza exámenes para acceder a un puesto en la administración pública, cuando podría guiarse por las notas que se sacan durante el proceso de adquisición de los títulos. Los títulos, crean barreras de entrada para aquellos que no pueden acceder a esa formación, por el motivo que sea. Y los títulos, arruinan en muchos casos mentes que podrían ser brillantes de no ser porque existen estos papeluchos que en muchas ocasiones son empleados para desacreditar a las personas sin ni siquiera acreditar si tienen el conocimiento.

En este artículo, no me opongo a que haya procesos de selección, es normal, es natural que los haya, no me opongo a que haya formación. Me opongo, de forma firme, a que el sistema esté basado en un modelo que dinamita a los autodidactas, que crea barreras de entrada, que nos subyuga a unos planes de estudio estipulados, que en muchos casos son insuficientes y cuyo único objetivo es la adoctrinación por parte del de siempre, el estado. Me opongo, de forma firme, a que haya vidas arruinadas porque no se tuviera el tiempo o los medios materiales para conseguir el título que acredite unos conocimientos, que hay otras muchas formas de adquirirlos que estudiar donde se otorguen estos títulos, y que sobre todo, no siempre son adquiridos.

Cómo el mundo se hizo rico

Vivimos en un mundo que, de la noche a la mañana, se ha vuelto rico. Es normal que no nos lo parezca, y que sigamos centrando la atención en las muchas miserias que quedan por resolver, al igual que el pez no es consciente del agua en el que nada, hasta que le falta. 

La humanidad ha vivido siempre, hasta ayer, en la pobreza, al borde mismo de la subsistencia. Pero esto empezó a cambiar hace poco más de dos siglos, hace apenas un suspiro. Entonces algunos países europeos comenzaron a experimentar un crecimiento económico de enorme intensidad y sostenido en el tiempo, volviéndose exponencial. 

Otros países, con el paso del tiempo, se fueron sumando a esa explosión económica. Y así nos encontramos hoy imbuidos en un nivel de prosperidad, bienestar y esperanza de vida sin precedentes. ¿Cómo se produjo esta transformación económica? ¿Por qué se produjo en unos países antes y con más intensidad, y en otros ha llegado más tarde o en menor medida?

Instituciones inclusivas y extractivas

La respuesta de los economistas Daron Acemoglu, James Robinson y Simon Johnson les acaba de valer un Premio Nobel de Economía. Señalan que la clave de la prosperidad de un país la encontraremos en sus instituciones. 

La prosperidad emergería allí donde prevalezcan las «instituciones inclusivas»: aquellas que incentivan a los individuos a hacer el mejor uso de sus talentos, habilidades y criterio en la actividad económica, entre las que destacan el respeto a la propiedad privada, el imperio de la ley, la libre concurrencia para profesionales y empresas, y la provisión de servicios públicos que nivelan el terreno de juego para intercambiar y contratar. 

Por el contrario, donde imperan las «instituciones extractivas», donde una élite política prioriza la extracción de rentas y restringe las libertades más básicas, se consagra el estancamiento y se perpetúa la pobreza.

La ambigüedad de los recién premiados

La tesis de los recién premiados suena muy bien, y no resulta extraño que haya recibido el aplauso de economistas de un amplio espectro ideológico: desde libertarios radicales, pasando por liberales clásicos y socialdemócratas, hasta socialistas convencidos, han celebrado la tesis de las instituciones inclusivas. Y es que ahí radica su principal problema: Acemoglu y sus colaboradores han terminado convirtiendo el término «instituciones inclusivas» en un cajón de sastre lo suficientemente ambiguo como para que cualquiera, empezando por ellos mismos, pueda terminar colgando esa etiqueta a todo aquello que les guste o les ayude a contentar a un amplio espectro ideológico, aunque sea en perjuicio de la verdad científica.

Parafraseando la crítica de Henry Hazlitt a Keynes, podría decirse que Acemoglu, Robinson y Johnson no proponen ideas originales y correctas: o bien exponen ideas que son correctas, pero que no son originales, como la importancia para la prosperidad del respeto a los derechos de propiedad y la libertad económica; o desarrollan ideas originales, pero incorrectas: cuando tratan de bajar a los detalles de su teoría o aterrizarla sobre ejemplos históricos concretos, terminan viciando sus aportaciones con sus particulares fobias y filias ideológicas y las trufan de importantes errores históricos.

Teorías de la prosperidad

En 2022, los economistas Mark Koyama y Jared Rubin publicaron el libro How the World Became Rich, en el que tratan de explicarse por qué ese estallido de crecimiento económico empezó en Gran Bretaña a partir del siglo XVIII, y no en otro momento o lugar, así como por qué unos países se han sumado entusiastas a ese desarrollo y otros en mucha menor medida. Para ello no pretenden ser originales, más bien al contrario: primero recopilan y exponen las principales teorías sobre el desarrollo económico que otros autores han desarrollado y luego tratan de ponderar su relevancia a la luz de los hechos históricos.

Así, desfilan por sus páginas diversas teorías sobre qué termina causando la eclosión de la prosperidad. Se exponen, por supuesto, la teoría de las instituciones de Acemoglu, Robinson y Johnson, así como la de otros premiados como Friedrich Hayek o Douglass North, con especial énfasis en la importancia de los derechos de propiedad privada, el imperio de la ley y los límites al poder político. 

Jared Diamond, Deidre McCloskey, Max Weber…

Otros autores, como Jared Diamond, achacan la prosperidad a causas geográficas: a la forma de los continentes, al clima, al acceso a mares y ríos navegables, a la fertilidad de las tierras o a la abundancia de recursos naturales y fuentes de energía.

A continuación, se repasan teorías que señalan que la clave está en determinados cambios culturales, desde la adopción de una mentalidad burguesa, ahorradora e industriosa (Deirdre McCloskey), a la ética protestante (Max Weber) o a la penetración de la alfabetización. 

También se exponen teorías que hacen énfasis en la natalidad, en las que el elemento diferencial es la autorrepresión reproductiva: reduciendo la natalidad, los incrementos de productividad no serían devorados por aumentos de la población, la renta per cápita podría aumentar y los padres podrían permitirse reinvertir en mejorar las condiciones y el potencial productivo de sus hijos, escapando así de la trampa «malthusiana». 

Por último, se da voz a las teorías, típicamente izquierdistas, que tratan de explicar la riqueza y la pobreza en función de si dicha población fue, siglos atrás, colonizadora o colonia, esclavista o esclava.

Una revolución con múltiples causas

Entonces, ¿qué hizo que el crecimiento económico explotara en Gran Bretaña a partir del siglo XVIII? ¿Qué hizo que Europa occidental, Estados Unidos, Japón y otros países de Asia y Oceanía, se fueran incorporando a este crecimiento intenso y persistente? 

La respuesta, según Koyama y Rubin, reside en cómo muchos de estos factores convergieron y se reforzaron mutuamente en el lugar y el momento adecuados. Fue en Gran Bretaña donde se dio una primera combinación única de instituciones inclusivas, buena ubicación geográfica, recursos naturales y fuentes de energía accesibles, un mercado suficientemente amplio para aprovechar la extensión de la división del trabajo, una cultura burguesa, industriosa e innovadora, y una población alfabetizada y que, merced a una menor natalidad, podía reinvertir en sus hijos.

Así, la producción pudo ir aumentando, la población ahorrando y generando capital, y se fue reinvirtiendo en mejoras progresivas de la productividad, en un círculo virtuoso que se manifiesta en un crecimiento económico exponencial y un creciente nivel de prosperidad.

Acemoglu, Robinson y Johnson: trampas y errores

Una vez puesta en marcha esta maquinaria de generación de riqueza, resulta cada vez más fácil sumarse a ella: basta cumplir con el respeto mínimo imprescindible a la propiedad privada, a la libertad económica y a la apertura comercial, para convertirse en un destino de inversión atractivo y atraer enormes flujos de capital deseosos de cruzar las fronteras y transformarse en capital productivo.

La obra de Acemoglu, Robinson y Johnson, por sus trampas y errores, seguramente no merezcan un Premio Nobel. La de Koyama y Rubin, ni siquiera pretende merecerlo. Pero ambos sí merecen ser leídos, no solo porque contienen ideas interesantes y relevantes, sino también porque son realmente entretenidos.

Aunque si al lector le basta con un breve resumen, el profesor Miguel Anxo Bastos nos ofrece uno que, en tan solo cinco palabras, condensa con precisión las causas de la prosperidad de las naciones: «¡Capitalismo, ahorro y trabajo duro!».

Ver también

¿Cómo afectan las instituciones al crecimiento económico? (Álvaro Martín).

El lenguaje económico (XLV): huelga de alquileres

El 12 de mayo de 2017, en Hostafrancs, (Barcelona) se funda el Sindicat de Llogatres (Sindicato de Inquilinos) con el objetivo de hacer frente al incremento de los precios del alquiler y la especulación inmobiliaria.

Sindicato vs. asociación

Habitualmente, para la promoción de sus intereses, los consumidores crean asociaciones y los trabajadores crean sindicatos. Entonces, ¿por qué llamar sindicato a una asociación? Según Luis Vega (2007: 196), estamos ante: «Falacias debidas a usos equívocos de términos, abusos de imprecisión, deslices discursivos…».

Las asociaciones de consumidores pueden ser informativas (i.e. OCU) o incluso más activistas y reivindicativas (i.e. FACUA), pero no emplean directamente la violencia. Por su parte, como vimos el pasado septiembre, el sindicalismo es una institución que persigue sus fines violentamente, siendo la huelga una de forma de «acción directa». Los marxistas han sido pioneros en esta estrategia de llamar (y convertir) sindicatos a las asociaciones, por ejemplo, el Sindicato de Estudiantes español, fundado en 1986, organización estudiantil, comunista, revolucionaria y anticapitalista, declara que: «La lucha es el único camino».[1] La finalidad de esta mutación es clara: legitimar el derecho a ejercer violencia que, como consumidores, no tienen reconocido legalmente.

Los sedicentes huelguistas

Un inquilino no es un trabajador, sino un consumidor. No es el empleado de su casero, sino su cliente. No existe una relación laboral entre ambos. En España, ni los estudiantes, ni los inquilinos, ni los consumidores, en general, tienen derecho a organizar una huelga. Dejar de pagar parte o la totalidad de la renta no es una huelga, es una acción concertada para incumplir los contratos y sustraer a los arrendadores específicas cantidades de dinero. Vean la lógica de estos sedicentes huelguistas: si el gobierno no interviene el mercado —bajando los precios del alquiler— actuaremos nosotros mismos aplicando unilateralmente un descuento en los importes de la renta. Si el seguimiento de la «huelga» tiene éxito y el número de impagos es elevado, el Estado no tendrá capacidad para hacer justicia y efectuar los desahucios y lanzamientos de estos okupas sindicados.

El falso «derecho a la vivienda»

Los siete ponentes que redactaron la Constitución española de 1978 [2] tienen mucha culpa de lo que ocurre, pues consagraron en su texto un falso derecho que hoy es interpretado (positivamente) en forma de reclamación.

Art. 47. Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

El derecho genuino a la vivienda (al igual que el resto de derechos) es negativo, es decir, entendido como ausencia de interferencia ajena en la construcción, compra o alquiler de una vivienda. Es la regulación estatal, no los arrendadores, quien viola realmente este derecho. Los «huelguistas» se equivocan pensando que alguien —¿el gobierno? ¿la sociedad? — tiene el deber de proporcionarles un techo digno.

Las consecuencias

Toda violación del derecho de propiedad tiene un efecto descivilizatorio. La intervención del mercado del alquiler, que algunos proponen, producirá inevitablemente los nefastos resultados que predice la teoría económica (Rothbard, 2013). Un escenario más sombrío sería el éxito de la falsa huelga y que los alzados impagaran —total o parcialmente— sus rentas. La inseguridad jurídica de este acto revolucionario provocaría una retracción automática de la oferta del alquiler residencial, agravando aún más la situación.

Bibliografía

Rothbard, M. (2013): Poder y Mercado. [Versión Kindle]. Guatemala: UFM.

Vega, L. (2007): Si de argumentar se trata. España: Montesinos.

Notas

[1] Pág. Web: sindicatodeestudiantes.net

[2] UCD: Gabriel Cisneros Laborda, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón y José Pedro Pérez-Llorca  Rodrigo; PSOE: Gregorio Peces-Barba Martínez; PCE: Jordi Solé Tura; AP: Manuel Fraga Iribarne; y por Minoría Catalana: Miquel Roca i Junyent.

Serie ‘El lenguaje económico’

Los ciclos de Kondratieff, la conexión de Jackson y la explicación de Fekete

Nikolai Kondratieff era un economista soviético que desarrolla la teoría de los ciclos largos: periodos de expansión, estancamiento y recesión que duraban alrededor de sesenta años. Kondratieff nace en Kostroma pero se muda a San Petesburgo a estudiar con Mikhail Tugan-Baranovsky. En 1919 se muda a Moscú y en 1920 funda el Instituto de la Conjetura. En 1922 Kondratieff escribe por primera vez sobre su teoría y en 1925 esta gana fama después de ser publicada como artículo y, posteriormente, como libro en 1928. Su obra se dio a conocer a un mayor público en 1926 con su traducción al alemán y en 1935 con la publicación de un artículo exponiendo su teoría en inglés. 

En este artículo en inglés, Kondratieff presenta cuatro olas. En la primera, la expansión dura desde finales de los años 1780s o principios de los 1790s, hasta los 1810s, con una depresión que duraba desde los 1810s hasta los 1840s. El segundo ciclo duraba de los 1840s hasta los 1890s, terminando la expansión—y, por tanto, empezando la recesión—alrededor de los 1870s. Por último, el crecimiento del tercer ciclo dura hasta 1914-1920 y la recesión desde ahí hasta los tiempos en los que escribe Kondratieff.

Los ciclos largos son periodos de acumulación de capital—Kondratieff enfatiza el capital tangible, al observar la riqueza material, pero también es importante recalcar el capital intangible que se forma durante estos periodos—a medida que las fuerzas productivas avanzan hacia un nuevo nivel de desarrollo, más elevado. Pero en un momento determinado comienza un declive de la actividad económica, para volver a crecer más tarde desde un nuevo punto más elevado que el punto de partida original. Con esto, Kondratieff defendía que el capitalismo, lejos de estar abocado al fracaso, seguía un patrón de crecimiento económico sostenible.

Nicolai Kondratieff

León Trotsky criticó el trabajo de Kondratieff, pues este suponía interpretar el capitalismo como un sistema cíclico que se corregía periódicamente. Trotsky, por el contrario, defendía que el capitalismo no experimentaba “ondas” de crecimiento y crisis como algo inherente, sino que se dirigía inexorablemente hacia una crisis final y definitiva que lo desmoronaría por completo. Según Trotsky y otros críticos marxistas, la visión de Kondratieff parecía atribuir al capitalismo una estabilidad que ellos consideraban inexistente; su teoría sugería que las crisis no ponían en cuestión la supervivencia del sistema, sino que formaban parte de un mecanismo de renovación interna. Para Trotsky, esto era un enfoque ilusorio, pues interpretaba las aparentes fluctuaciones cíclicas como simples respuestas temporales del capitalismo ante las turbulencias externas de la superestructura, y no como elementos endógenos al sistema.

La polémica entre Kondratieff y Trotsky fue el inicio del declive para Kondratieff. Hasta entonces, su carrera había prosperado considerablemente; aunque no era bolchevique, sus conocimientos técnicos y su habilidad en el análisis cuantitativo lo habían llevado a colaborar en el diseño de un plan quinquenal para el sector agrícola ruso en 1923. Durante los años iniciales de la planificación soviética, cooperó con Bujarin y otros líderes en el desarrollo de la Nueva Política Económica (NEP), a la que apoyaba plenamente.

Gilbert E. Jackson

Sin embargo, la crítica de Trotsky y su aparente “defensa” de la estabilidad capitalista hicieron que Kondratieff fuera visto con recelo, etiquetado como simpatizante de ideas revisionistas. Tras el abandono de la NEP, su suerte se selló: en 1928 fue destituido de su puesto en el Instituto de Moscú, y en 1930, bajo órdenes de Stalin, fue arrestado y condenado a ocho años en un campo de trabajo. Aunque por mucho tiempo se creyó que había fallecido en 1931, Kondratieff murió en ejecutado por un pelotón de fusilamiento en 1938.

Para llegar a esta conclusión que le costaría la vida, Kondratieff utilizaba una serie de más de una veintena de indicadores, entre los que destacan—por la importancia que les daba el mismo economista—el nivel general de precios y el tipo de interés (de los bonos de deuda pública). 

Como señala Antal Fekete, en el estudio de estos dos indicadores destaca Gilbert E. Jackson. Encontró una conexión entre los dos y la existencia de ciertos ciclos largos. Llamó a esta interdependencia entre precio y tipos de interés “la conexión”. A veces los precios suben y los tipos de interés aumentan posteriormente o bajan los precios y luego caen los tipos y a veces los tipos de interés suben y los precios también lo hacen o los tipos bajas y le siguen los precios.

Antal Fekete

Frank A. Pearson y George Frederick Warren lo intentan explicar diciendo que la subida o bajada del precio era la causa y que unos tipos de interés altos o bajos la causa, pues los acreedores notarían la subida en el nivel general de precios y pedirían compensación de los deudores por la pérdida de poder adquisitivo en forma de un mayor tipo de interés y que cuando los precios bajasen, el poder adquisitivo de la moneda aumentaría y la competencia entre acreedores les obligaría a bajar los tipos. El problema con esta explicación, como dice Jackson, es que no da una explicación a “la conexión”, la cual se da por ambas vías: a veces el precio sube y el tipo de interés le sigue, pero a veces es el tipo de interés el que sube y el precio el que le sigue.

Fekete nos da una explicación: 

“Los ahorradores frustrados venden sus bonos y colocan los beneficios en commodities. Así, un nivel de precios al alza puede caracterizarse por enormes flujos de dinero especulativo del mercado de bonos al mercado de commodities. A medida que se venden los bonos, sus precios caen, es decir, el tipo de interés sube junto con el nivel de precios. Pero tan pronto como los precios empiezan a caer en serio, el flujo de dinero se invierte y se desplaza del mercado de commodities al mercado de bonos, y cuando se compran bonos, sus precios suben, es decir, los tipos de interés bajan, emulando de nuevo el movimiento de los precios.”

La conexión a largo plazo entre los precios y los tipos de interés

Es decir, los periodos inflacionarios (de alza de precios) están acompañados por un aumento en las tasas de interés, lo cual se asocia con una salida de dinero del mercado de bonos hacia el de materias primas. En la fase deflacionaria, la relación se invierte: el dinero fluye de nuevo hacia el mercado de bonos, lo que lleva a una disminución en los precios y en las tasas de interés.

Otra manera de describirlo es diciendo que las variables V y P en la ecuación cuantitativa del dinero (MV=PQ) están conectadas. V es la velocidad, la cantidad de veces que una unidad monetaria cambia de titularidad en una unidad de tiempo. La inversa de V (1/V) es la demanda monetaria. La demanda monetaria es lo que dictará el tipo de interés. A mayor voluntad de atesorar dinero, menor será el tipo de interés. Es decir, a mayor 1/V, menor i. Por lo que, a menor V, menor i o a mayor V, mayor i.

Como hemos visto con “la conexión de Jackson”, P e i están conectados por el movimiento entre mercado de deuda pública y de commodities, por lo que V está conectado con P. A veces es el cambio de precio el que altera la demanda monetaria y a veces los cambios en la demanda monetaria alteran el nivel general de precios. Esta conexión no tiene por qué existir necesariamente en todo tipo de economías, solo en economías monetarias con mercados de bonos y de materias primas. 

El patrón oro

Para Fekete fue el abandono del patrón oro el detonante de los ciclos de Kondratieff, pues con el patrón oro, los ahorradores podían influir en la tasa de interés mediante la acumulación de oro, restringiendo el crédito y estabilizando la economía. Al retirarse el oro como regulador, los ahorradores recurren a los bonos, creando un flujo especulativo en estos mercados, que genera periodos deflacionarios e inflacionarios. Es decir, la eliminación del patrón oro desestabiliza la estructura de tasas de interés, lo que aumenta la volatilidad en los precios y las tasas, generando alternancias extremas de inflación y deflación, características de los ciclos de Kondratieff.

Esta teoría, aunque pudiera tener sentido, no serviría como explicación teórica de los ciclos largos, pues Kondratieff detectó el origen de estos desde 1780, cuando todavía operaba el patrón oro. Una posibilidad es que la explicación de Fekete sirva para explicar los ciclos largos desde el abandono en el patrón oro, los cuáles podrían haber aumentado la frecuencia y/o la intensidad desde entonces.

Ciclos de Kondratieff

La explicación para estas olas previas al abandono del patrón oro y a la necesidad de los agentes de refugiarse en el mercado de bonos para preservar su liquidez puede encontrarse en la explicación más común en la literatura para estos ciclos: en el lado real de la economía. Los ciclos largos de alto y bajo crecimiento podrían ser el resultado de innovaciones técnicas y periodos de evolución.

La primera ola vendría causada por la invención del motor de vapor y el crecimiento de la industria textil. La segunda podría haber sido desencadenada por el surgimiento de la industria siderúrgica, que acarreó el aumento del transporte y, con ello, el mayor movimiento de personas y mercancías. El tercer ciclo largo coincidiría con la Segunda Revolución Industrial, caracterizada por su mayor uso de la ciencia para mejorar los procesos tecnológicos, acelerando el ritmo del cambio tecnológico. Este sería el primer periodo en el que la complementariedad de los bienes de capital y las habilidades de los trabajadores generaría progreso tecnológico y económico. El cuarto y el quinto ciclo ya podrían haber sido causados por el abandono del patrón oro—y el venidero sexto—o haber sido desencadenados también por el lado real de la economía e intensificados por la falta de oro como estabilizador de los tipos de interés.

Ver también

Propuestas de Trump en favor de la libertad

El 5 de noviembre de 2024 se celebran las elecciones presidenciales en los EE.UU., que son seguramente las más importantes de Occidente, debido a toda la influencia político-militar que tienen los EE.UU. actualmente. Si bien la campaña ha tenido luces y sombras, tiene elementos profundamente libertarios, que deben tenerse en cuenta.

Política exterior

Uno de los principales argumentos a favor de Trump es su política exterior. Si bien se llegó a especular que los EE.UU. con Trump entraría en guerra con Irán para ayudar a Israel, lo que provocaría un desastre geopolítico como las guerras en Iraq y Siria, parece ser que ha dado marcha atrás, y el candidato a vicepresidente J.D. Vance ha dicho abiertamente sobre Israel y una supuesta guerra contra Irán:

“A veces vamos a tener intereses que se superponen, y a veces vamos a tener intereses distintos. Y nuestro interés definitivamente es no entrar en guerra con Irán. Sería una enorme distracción de recursos y sería extremadamente costoso para nuestro país.”

Sobre la guerra en Ucrania, Trump ha prometido acabarla en 24 horas. Su propuesta más probable será congelar los fondos hacia Ucrania y obligar a sentarse a Zelensky y a Putin para negociar. Quizá no sea la respuesta más satisfactoria para los ucranianos, pero actualmente la guerra solo sigue debido al suministro constante de armas por parte de Europa y EE.UU. Pero quizá ya basta de sacrificar vidas de ucranianos en el frente.

Hans Hermann Hoppe

Como dice el profesor Hans-Hermann Hoppe:

El hecho de que la guerra aún se prolongue y haya costado cientos de miles de vidas, millones de refugiados y destrucción masiva se debe únicamente a la masiva ayuda financiera, logística y militar que sigue fluyendo hacia Zelensky y su banda desde la banda de Biden y sus subordinados, bandas de ligas menores y líderes de bandas en Alemania, Francia, Gran Bretaña, etc.

Desde una perspectiva libertaria, la guerra es la salud del Estado. Y la posición de Trump de acabar la guerra en Ucrania mediante un tratado de paz y de no entrar a combatir contra Irán es sin duda beneficiosa. Como decía Bastiat: “donde entre el comercio no entran las balas.” Si bien Trump tiene ciertas ideas proteccionistas, es innegable que durante su anterior mandato se sentó con diferentes líderes con la única intención de acabar todas las guerras posibles, y no hay duda de que con él Rusia no hubiese invadido Ucrania.

Eliminación del impuesto sobre la renta

Respecto a la cuestión comercial, parece ser que la guerra comercial con China no va a ser tan diferente de la que ha sido con los demócratas, pero Trump no ha renunciado a los aranceles. Es más, pretende también ciertas disputas comerciales con la Unión Europea. Pero la Unión Europea no está en situación de criticar a Trump debido a que hicieron lo mismo con Reino Unido tras el Brexit, cuando el UKIP británico solo quería acuerdos de libre comercio.

Volviendo a Trump, ¿hay algo bueno en sus aranceles? La respuesta es que más o menos. Y es que Trump ha propuesto acabar con el impuesto federal a la renta, centrándose en recaudar a través de aranceles. La recaudación sería menor, y se tendrían que eliminar muchas agencias estatales y servicios públicos, es decir, reducir profundamente el gasto público. La otra opción sería imprimir, lo que sería un desastre.

Pero si la idea va por el primer camino, sería eliminar lo que es un impuesto revolucionario, que se añadió en tiempos de guerra mediante de la decimosexta enmienda de la Constitución. Eliminarlo sería reducir el tamaño del Estado y volver a un Estado mínimo, que puede encajar con la visión aislacionista que poco a poco va calando entre los republicanos. Como dijo el mismo Trump:

Cuando éramos un país inteligente, en la década de 1890… fue cuando el país era, relativamente, el más rico que jamás había sido. Tenía todos los aranceles y no tenía impuesto sobre la renta.

Reducción del gasto público

Sobre esa reducción del tamaño del Estado, Elon Musk plantea una agencia llamada DOGE (Department of Government Efficiency) que reduzca 2 trillones de dólares el presupuesto federal, lo que sería aproximadamente un 30%. Una cantidad jamás vista desde el New Deal. Pero el mejor momento ha sido cuando el político libertario Ron Paul ha escrito en X:

¿Elon recortando $2 billones del presupuesto? ¡Gran idea! Empecemos con algunos de los MAYORES receptores de subsidios: Complejo militar-industrial. Complejo farmacéutico-industrial. Ah… y ¡terminemos con la Reserva Federal!

A lo que Elon Musk, quien se ha dedicado los últimos meses a recomendar obras de Hayek, ha respondido: “Needs to be done”. Con esto quiero acabar diciendo que puede ser la campaña presidencial más interesante en mucho tiempo, pese a los complicados inicios en los que Trump parecía inmerso en el Deep state y, si todo va bien y el Deep state lo permite, pueden aplicarse muchas medidas en favor de la libertad.

Ver también

Trump: el antiliberal por excelencia. (Andrés Ureña Rodríguez).

EE.UU. paga la retórica de Trump con una caída de las exportaciones agrícolas a Méjico. (Antonio José Chinchetru).

El genio político de Donald Trump. (José Carlos Rodríguez).

Donald Trump se define como el hombre-arancel. (María Blanco).

La teoría fiscal del nivel de precios (II): el modelo intertemporal

En el artículo previo de esta serie, analizamos las premisas básicas de la teoría fiscal del nivel de precios basándose en un modelo con dos periodos:

Imagen que contiene Diagrama

Descripción generada automáticamente

En función de este modelo, explicamos cómo el valor real de la deuda se ajusta a aquel de los superávits esperados descontados, pues estos son activos que el gobierno puede emplear para reabsorber la base monetaria –y, ceteris paribus, la oferta monetaria– y para mantener una la confianza de los tenedores de deuda gubernamental, de modo que no huyan de los pasivos estatales, incluyendo dentro de estos la moneda fiat. 

Flujo de superávits esperados

Con todo, la comprensión que nos puede proporcionar un modelo con únicamente dos periodos es, más bien, limitada. Como bien sabemos, la acción humana se desarrolla en un contexto dinámico, en el que el tiempo juega un papel fundamental (Mises, 2023). Si bien este modelo nos puede ser de utilidad para construir cierta intuición sobre la teoría, no es suficiente para explicar los cambios en las variables a lo largo de un periodo concreto. 

Mientras que el valor de la deuda pública a corto plazo viene determinado por el valor presente de los superávits esperados en un corto espacio de tiempo, el de la deuda pública a largo plazo se encuentra ligado al flujo de superávits esperados durante un período más prolongado. Por ello, es incorrecto entender la formación del nivel de precios como una reacción mecánica a los superávits esperados de los períodos más próximos en el tiempo, tal y como sugiere el modelo con el que hemos iniciado este artículo. Para ello, será necesario crear un modelo intertemporal que ilustre de forma rigurosa la realidad económica.

Representando estos procesos económicos matemáticamente (Cochrane, 2023):

Diagrama, Esquemático

Descripción generada automáticamente

De esta manera, es imprescindible entender que el nivel de precios no viene determinado por las finanzas del Estado en un momento concreto, sino por el flujo de superávits o déficits esperados. Esta es la lógica que subyace a reemplazar el modelo de dos períodos que ya introducimos en el artículo anterior con el intertemporal: el nivel de precios no reacciona de forma mecánica a los superávits o déficits presentes, sino a los esperados en un espacio temporal prolongado, que dependerá, en última instancia, del plazo de la deuda emitida por el gobierno. 

Tipos de interés y política monetaria bajo la TFNP

Hasta ahora, hemos tratado únicamente la política fiscal sin analizar cambios en la política monetaria. ¿Qué ocurre si los superávits y las ventas de bonos se mantienen inalteradas, pero se incrementan los tipos de interés? ¿Y si los tipos de interés y los superávits van en direcciones opuestas? ¿Qué consecuencias tiene sobre la TFNP una política de tipos de interés negativos? Este tipo de preguntas contienen una serie de implicaciones muy relevantes para la TFNP, y que han de ser resueltas si se quiere construir una teoría sólida sobre el nivel de precios.

En la actualidad, los bancos centrales controlan la base monetaria mediante los tipos de interés, y que dependen de cada banco central (Stigum, 2007). Unos bajos tipos de interés implican que los bancos centrales están creando reservas, ampliando su balance y, en consecuencia, aumentando el gasto o la demanda agregada dentro de la economía. Por contrapartida, una subida de tipos de interés significa lo contrario, es decir, una contracción de la base monetaria.

Efectos de la política de tipos

Si introducimos la política fiscal en este razonamiento teórico, la comprensión de la política monetaria como único método estabilizador cambia radicalmente. Unos tipos de interés más altos con un endeudamiento elevado y sin un compromiso del gobierno de realizar ajustes fiscales puede llevar, incluso, a generar inflación. Al incrementar los tipos de interés del banco central, también lo hacen los intereses devengados por la deuda pública de los gobiernos. Ello conduce a un menor superávit o a un mayor déficit primario, financiado con más deuda, lo cual ya sabemos que puede tener un gran efecto sobre el nivel de precios. 

Bajo este marco teórico se puede comprender, incluso, la viabilidad de los interest rate pegs con un nivel de precios estable, es decir, unos tipos de interés constantes en el tiempo. Al asumir una política fiscal pasiva –a saber, aquella en la que los superávits reaccionan en una relación 1:1 con la inflación–, distintas tradiciones, como la monetarista, argumentaron en contra de dicha propuesta (Friedman, 1968). La TFNP, en contraposición, sugiere que una política fiscal “activa” tiene una gran influencia sobre el nivel de precios (Cochrane, 2023).

Las lecciones de política fiscal y monetaria que podemos extraer de la teoría fiscal del nivel de precios se incardinan en la defensa de que la política fiscal tiene una gran influencia sobre el nivel de precios, razón por la cual es necesaria una coordinación entre ambos ámbitos de la política pública para establecer un control efectivo del nivel de precios. La efectividad de la política monetaria depende de la política fiscal, y viceversa, y la primera no es en absoluto prescindible en la TFNP. 

Expectativas

Volvamos al enunciado principal de la TFNP: “el nivel de precios se determina de manera que el valor real de la deuda se ajusta al valor presente y descontado de los superávits esperados”. Esta última palabra es central en esta teoría: precisamente porque estamos analizando el valor de un activo financiero como es el caso de la moneda fiat, las expectativas determinan en gran parte este valor y su precio en el mercado (Rallo, 2017).

Gracias a haber sustituido el modelo de dos períodos con el intertemporal, hemos formalizado que estas expectativas se corresponden a un flujo indefinido de superávits, y no a aquel del período posterior. Este avance teórico que encabeza la teoría fiscal del nivel de precios se puede observar en contraste a la típica formulación de la teoría cuantitativa del dinero, en virtud de la cual los cambios en la oferta monetaria influían directamente en el nivel de precios (Friedman, 1956), tal y como se puede apreciar en la siguiente representación gráfica:

Gráfico

Descripción generada automáticamente con confianza media

En contraposición, la TFNP ofrece una perspectiva algo más sofisticada y que se integra de un modo mucho más adecuado en la realidad económica. La determinación del valor del dinero fiat –entendiendo este valor como la inversa del nivel de precios (1/Pt)– también se encuentra influenciado por las expectativas (Et) de los agentes económicos sobre la solvencia y las finanzas del gobierno. En forma gráfica:

Gráfico

Descripción generada automáticamente

Deterioro del balance del banco central, demanda de pasivos estatales y refinanciación de deuda gubernamental

En este sentido, las expectativas pueden afectar a la determinación del nivel de precios tanto desde el cuantitativo como cualitativo, a través de los siguientes procesos:

  1. Deterioro del balance del banco central: puesto que la mayoría de los bancos centrales mantienen deuda pública en su balance, este es un activo con el cual pueden reabsorber moneda fiat y estabilizar su valor. Si los acreedores desconfían en la solvencia relativa del gobierno a largo plazo, el valor de la deuda pública en el mercado decrecerá, de la misma manera que lo hará la calidad del activo financiero –a fin de cuentas, recordemos que el valor del activo financiero depende de aquel de los activos que sirven como su colateral.
  2. Reducción de la demanda de los pasivos estatales: si los agentes económicos pierden confianza sobre la solvencia del gobierno, tendrá lugar una caída de la demanda de los pasivos de este –recordemos que el valor de un activo financiero se encuentra ligado a la solvencia percibida del emisor. Y, como la moneda fiat es un pasivo más del Estado (Rallo, 2017), también se reducirá la demanda monetaria, bien sea mediante el atesoramiento de activos reales, de otras monedas fiat y activos financieros o simplemente consumiendo sus saldos de tesorería (Ibidem).
  3. Incapacidad de refinanciar la deuda. Recordemos, en primer lugar, que en este modelo el gobierno puede retirar moneda fiat del sistema mediante los superávits (s) y las ventas de bonos estatales (Qt*Bt):

Menor margen de maniobra

Si se reduce la demanda global de la estructura de deuda del gobierno –dentro de la cual no solo está la moneda fiat, sino también todos los bonos que emite–, la consecuencia directa será que el gobierno perderá la capacidad de estabilizar el nivel de precios mediante la venta de bonos que generan un reflujo de la moneda fiat.

Como vemos, mientras que 1) y 2) afectan a la calidad de la moneda fiat, 3) hace referencia a la cantidad de moneda fiat que permanece en la economía. Todos estos tres procesos, como se observó en la ilustración inicial, afectan directa o indirectamente al nivel de precios bajo el marco de la TFNP.

¿Y la deuda a largo plazo?

En el inicio del presente artículo ya explicamos la necesidad de incorporar un flujo intertemporal de superávits esperados y descontados en el modelo inicial, dado que el valor de cada bono se determinaba en función de los superávits esperados en el mismo vencimiento. A raíz de este razonamiento, surgen diferentes implicaciones sobre el nivel de precios en relación con el plazo de vencimiento de la deuda.

Pero primero, hemos de entender que los Estados se endeudan de forma regular mediante la refinanciación, o roll-over, de esta: pagan la cantidad inicial a devolver emitiendo deuda por ese mismo valor nominal, teniendo que hacer frente únicamente a los gastos de intereses. En consecuencia, una huida generalizada de la deuda gubernamental a corto plazo no se produciría porque el gobierno no es capaz de generar los superávits necesarios, sino porque es incapaz de refinanciar esa deuda mediante nuevas emisiones, en un proceso similar al de un pánico bancario (Cochrane, 2023). 

Para la TFNP, el nivel de precios se comporta de distinta manera si la estructura de deuda del gobierno es a corto o a largo plazo. Mientras que la deuda a corto plazo es más volátil respecto a los superávits o déficits presentes, la deuda a largo plazo se valora en relación con un flujo de superávits más extendido y, en consecuencia, genera comparativamente más estabilidad en las finanzas del gobierno y en el nivel de precios (Cochrane, 2001).

Conclusiones

En este artículo, hemos avanzado en una comprensión más global y realista de lo que es y lo que no es la TFNP, gracias a haber expuesto un modelo intertemporal que nos permite explicar la variación de los superávits a lo largo de varios períodos. Esto es esencial al integrar las expectativas y los flujos de superávits esperados en las teorías macroeconómicas, al influir estos de forma significativa sobre el nivel de precios.

Si cabe extraer una conclusión fundamental de este artículo, es que la política fiscal es fundamental en términos macroeconómicos. Evidentemente, los tipos de interés, las operaciones de mercado abierto, o la oferta monetaria son imprescindibles para entender las fluctuaciones en el nivel de precios. Sin embargo, tanto o más importantes son los superávits y déficits primarios, los plazos de vencimiento de la deuda pública y demás variables fiscales que tienen una gran influencia sobre la economía real y financiera.

Bibliografía

Cochrane, J. H. (2001). Long-Term Debt and Optimal Policy in the Fiscal Theory of the Price Level. Econometrica, 69(1), 69–116.

Cochrane, J.H. (2023). The Fiscal Theory of the Price Level. Princeton University Press.

Friedman, M. (1956). The Quantity Theory of Money – A Restatement. En Milton Friedman (ed.), Studies in the Quantity Theory of Money, University of Chicago Press, 3-21.

Friedman, M. (1968). The Role of Monetary Policy. The American Economic Review, 58(1), 1-17.

Mises, L.v. (2023). La Acción Humana. Unión Editorial.

Rallo, J.R. (2017). Contra la Teoría Monetaria Moderna: Por qué imprimir dinero sí que genera inflación y por qué la deuda pública sí la pagan los ciudadanos. Ediciones Deusto.

Stigum, M. (2007). Stigum’s Money Market. McGraw Hill.

Ver también

La teoría fiscal del nivel de precios (I): una introducción. (César Táboas).

La teoría fiscal del nivel de precios. (Jon Aldekoa).

Automattic, o cómo la generosidad hace ganar dinero

Cuando navegamos por páginas web, más allá de las redes sociales, leemos blogs, periódicos on line, páginas personales… una gran cantidad de contenidos y finalidades, pero casi la mitad de esas páginas tienen algo en común: están hechas con WordPress. 

WordPress, el CMS más usado

WordPress es un CMS (Content Management System o Sistema de Gestión de Contenidos), es decir, un software que gestiona los contenidos que muestra una página web. Los CMS son sistemas que suelen ofrecer una interfaz de usuario amigable y herramientas que facilitan la personalización y el mantenimiento del contenido. Dicho de otro modo: es una herramienta para hacer páginas web y más, como aplicaciones móviles, sin tener que saber programar. 

Facilitando tanto la vida a sus usuarios, no es de extrañar que tantos sitios web usen CMS, ya sea WordPress, Joomla o Drupal. Pero lo llamativo de WordPress es que es la herramienta que gestiona un 43% de las páginas web de Internet. Para ser un líder tan indiscutible, no sólo su facilidad de uso es importante, sino todo su ecosistema.  Veamos algunos de los puntos más importantes. 

El mercado premia a los generosos

En Internet, lo más libre es lo que más triunfa entre los usuarios. Sin entrar en herramientas más técnicas como podrían ser los lenguajes de programación o frameworks, lo podemos comprobar cada vez que accedemos a Wikipedia, plataforma que todo el mundo visitamos con mayor o menor frecuencia y que se ha convertido en la principal enciclopedia a nivel mundial gracias a ser libre y descentralizada. 

WordPress lo mantiene la empresa Automattic que asume los costes del desarrollo y una comunidad de desarrolladores no adscritos a Automattic que, aunque aporten algo de trabajo a WordPress, son los principales beneficiarios de que haya una empresa como Automattic detrás de este proyecto.

Hay veces que cuesta entender fuera del mundo del software estas simbiosis entre grandes empresas y desarrolladores independientes, pero el beneficio de los desarrolladores independientes se ve muy claramente si extrapolamos este formato al mundo offline: la cantidad de negocios que surgen siempre alrededor de los supermercados y centros comerciales. Cuanto más grande es superficie comercial y más flujo de clientes, más tiendas surgen a su alrededor. 

También en el mundo online se producen simbiosis similares. Véase, por ejemplo, cuántas empresas venden en Amazon (u otros grandes marketplaces) y cuánta gente gana dinero a través de los sistemas de afiliación de Amazon. Cuanto más generoso es Amazon, más afiliados tiene, cuantos más afiliados tiene Amazon, más flujo de tráfico genera Amazon, cuanto más tráfico tiene Amazon, más ganan las tiendas, cuanto más ganan las tiendas, más ganan los afiliados.

Automattic, generador de negocios de terceros

Del mismo modo que Amazon, Youtube, los centros comerciales y todos los negocios basados en generar negocio para sus colaboradores, Automattic genera a su alrededor una gran cantidad de modelos de negocio. 

Los más evidentes serían los negocios que pueden crear su página web sin coste alguno gracias a que WordPress es Softare Libre y pueden descargarse libremente de Internet. Pero es tal el compromiso de Automattic con que sus usuarios puedan generar negocio que menos de tres años después de que apareciese la primera versión de WooCommerce (un plugin de WordPress para comercio electrónico) en el mercado, ya lo había comprado Automattic.

Al igual que WordPress, Automattic distribuye WooCommerce con licencia GPL. No seré yo quien defienda el uso de WooCommerce, ya que prefiero otras herramientas, pero sí me parece muy importance lo que implica que tanto WordPress como WooCommerce se distribuyan como Software Libre: una empresa o un particular que quiera crear una tienda en Internet, no tiene que empezar desembolsando dinero para el software de su comercio electrónico, sino que puede usarlo sin coste. Sólo pagará si voluntariamente quiere pagarlo y sólo cuando ese empresario considere oportuno. Así, sí que se fomenta el emprendimiento.

La aportación de Automattic

Pero no sólo los que usan ese software pueden ganar dinero, sino que los desarrolladores y diseñadores que aportan software a WordPress pueden ganar dinero gracias a Automattic de varias formas. 

Por un lado, fomenta la distribución de plugins de WordPress a través de la página oficial de plugins de WordPress, costeada por Automattic, donde alojan tanto plugins de uso gratuito, como con servicios freemium. Pero también tiene sistemas de partners y afiliación para aquellos que les aporten clientes. 

Y fuera del ecosistema Automattic, hay multitud de marketplaces donde se pueden distribuir servicios para WordPress, como plugins o temas. Por ejemplo, ThemeForest y Envato Market no forman parte de Automattic, pero no tendría sentido vender temas o plugins de WordPress sin el trabajo de Automattic. 

Las cuentas de Automattic

Gracias a la generosidad de Automattic para hacer ganar dinero a todo su entorno se ha convertido en el referente a la hora de implementar webs. Que prácticamente la mitad de los sitios web de Internet usen WordPress, habiendo tantísimas herramientas para el desarrollo web, es digno de admiración. Pero más digno de admiración son las cuentas que presenta Automattic. Genera ingresos a través de varios productos y servicios relacionados con WordPress. Algunos de los más destacados son:

WordPress.com, donde ofrecen planes de suscripción para alojar sitios web, que van desde opciones gratuitas hasta planes premium con características avanzadas. WooCommerce, su segundo gran producto, es una plataforma de comercio electrónico que permite a los usuarios crear y gestionar tiendas en línea. Automattic gana dinero vendiendo extensiones y servicios adicionales para WooCommerce.

Jetpack es un plugin desarrollado por Automattic que mejora la seguridad, el rendimiento y la gestión de sitios WordPress. Akismet es un servicio de filtrado de spam para comentarios en blogs, también desarrollado por Automattic. Tanto Jetpack como Akismet tienen planes de suscripción que generan ingresos recurrentes a Automattic. Además, Automattic obtiene ingresos a través de otros productos y servicios como VaultPress (copias de seguridad y seguridad para WordPress), Gravatar (servicio de avatares) y WordPress VIP (soluciones empresariales para grandes sitios web).

Estos servicios de pago le han generado unos ingresos de 710 millones de dólares en 2024, lo que le permite añadir a toda la lista de acciones generosas patrocinar los WordCamps y generar 4.100 puestos directos de trabajo. Un ejemplo más que tratar a la comunidad como el principal activo de un proyecto convierte a la comunidad en el principal activo de un proyecto.

Serie ‘El negocio del software libre’

Lecciones del ascenso de Netflix y la caída de Blockbuster

Por John Dalton y Andrew Logan. El artículo Lecciones del ascenso de Netflix y la caída de Blockbuster fue publicado originalmente en FEE.

Es el año 1997. Es noche de cine. Te subes al coche y conduces hasta Blockbuster. Cuando abres la puerta, las nuevas películas salen de las estanterías: Independence Day, Space Jam y Romeo + Julieta, de Baz Luhrmann. Una vez elegida tu película, Reservoir Dogs, de Quentin Tarantino, te diriges a la primera fila. Cuando el adolescente que atiende el mostrador te impone una multa de 40 dólares por el retraso en el pago de Apollo 13, no puedes evitar preguntarte si existe una forma mejor y más cómoda de alquilar películas, sin recargos por retraso.

Una versión de esta historia fue el discurso del cofundador de Netflix, Reed Hastings, al explicar la génesis de Netflix y el problema que pretendía resolver. Hastings admite ahora que en realidad no pagó 40 dólares de recargo por Apolo 13. Sin embargo, la verdadera historia de Netflix es mucho más turbia que una anécdota empaquetada.

El economista de origen austriaco Joseph Schumpeter -más conocido por sus teorías de la innovación- puede ayudarnos a entender los efectos de innovaciones como Netflix. En su obra magna de 1942, Capitalismo, socialismo y democracia, Schumpeter describe la destrucción creativa desencadenada por la innovación como un proceso «de mutación industrial… que revoluciona incesantemente la estructura económica desde dentro, destruyendo incesantemente la antigua, creando incesantemente una nueva».

Ejemplo de destrucción creativa

Los economistas han utilizado su teoría para dar sentido a los cambios provocados por las incesantes olas de innovación que se estrellan contra las estructuras económicas, sociales, culturales y políticas de nuestro mundo.

La interacción competitiva entre Netflix y Blockbuster puede verse como un ejemplo «puro» de destrucción creativa, en el que los beneficios de la creación se aceptan ampliamente, incluso con la destrucción que la acompaña. Esto contrasta con el caso de Uber en Nueva York, donde las autoridades intentaron detener la destrucción creativa, con un éxito limitado.

Hoy, la economía estadounidense está en la cúspide de la próxima gran ola de innovación tecnológica. El lanzamiento de ChatGPT y la subida del precio de las acciones de Nvidia señalan el comienzo de la nueva Era de la IA. Sin embargo, en medio de esta incertidumbre, la historia de innovaciones anteriores ilumina los posibles caminos a seguir y lo que el futuro depara a las empresas y los trabajadores estadounidenses. Las historias de Blockbuster y Netflix frente a Uber y los taxis de Nueva York -y cierto economista austriaco- iluminan el camino.

El rápido ascenso de un gigante y su precipitada caída

Durante más de dos décadas, Blockbuster fue un coloso y un icono doméstico. En 2019, solo quedaba un Blockbuster en Bend (Oregón), un colapso impresionante. ¿Cómo llegó a ocurrir esto?

Blockbuster fue fundada en 1985 por David Cook, cuya empresa proporcionaba software informático a la industria del petróleo y el gas de Texas. Gracias a su experiencia en gestión de datos, Cook diseñó Blockbuster para que funcionara según un modelo de centro y radios, en el que un almacén central almacenaba enormes existencias de películas nuevas y utilizaba el modelo predictivo de Cook para enviar los tipos y números adecuados de películas a las tiendas individuales. Con el inventario concentrado fuera de las instalaciones, resultaba barato abrir nuevas tiendas Blockbuster.

En 1987, sólo dos años después, Wayne Huizenga, un empresario en serie e inversor estadounidense, adquirió Blockbuster por una suma no revelada. El crecimiento de la empresa fue supersónico. En un momento dado, Blockbuster abría una nueva tienda cada 17 horas.

En el punto álgido de su crecimiento, en 2004, la empresa tenía 9.100 tiendas, 84.300 empleados y unos ingresos de 6.000 millones de dólares. Sólo 16 años después, 9.099 de esas tiendas habían cerrado.

Blockbuster no era rival para una confluencia de nuevas tecnologías, modelos de negocio y competidores. Como señaló Schumpeter, las empresas tradicionales pueden ser lentas a la hora de innovar y vulnerables a la destrucción creativa. La confianza de Blockbuster la hizo vulnerable a dos amenazas que rondaban las aguas.

Cuando Blockbuster despreció a Netflix

La primera era la tecnología del DVD. Los DVD eran más pequeños, más baratos, más duraderos, ofrecían mejor calidad de imagen que las cintas VHS y permitían a los estudios de Hollywood vender películas directamente al público. Esto suponía una amenaza para Blockbuster, que actuaba como intermediario de alquiler entre las caras cintas VHS producidas por los estudios y los consumidores preocupados por el presupuesto.

Blockbuster tenía una forma de salir de este predicamento y la desaprovechó. En 1997, Warner Brothers ofreció a Blockbuster alquilar los DVD de Warner Brothers antes de que se vendieran al público, a cambio de una reducción del 40%. Blockbuster rechazó el trato. Warner Brothers ofreció entonces el mismo trato a Wal-Mart, que lo aceptó. Wal-Mart superó rápidamente a Blockbuster como la mayor fuente de ingresos del estudio. Schumpeter no se sorprendería.

La segunda amenaza era un modelo de negocio basado en la suscripción que acababa con los recargos por demora. En 2000, Blockbuster ingresó 800 millones de dólares por este concepto, pero también generó un gran resentimiento entre los consumidores. Netflix, fundada en 1997, fue pionera en un modelo basado en la suscripción en el que los consumidores pagaban una cuota mensual fija por alquilar un número determinado de películas.

En 2000, Blockbuster tuvo la oportunidad de comprar Netflix por 50 millones de dólares. En un momento irónico, Marc Randolph, cofundador de Netflix, señala que John Antioco, consejero delegado de Blockbuster, y otros ejecutivos se rieron de los dirigentes de Netflix. Una vez más, Schumpeter no se sorprendería.

Una nueva tecnología, un nuevo mercado

Netflix abrió un nuevo mercado: nadie antes había utilizado el correo para entregar DVD. Otra innovación fue un algoritmo predictivo en el sitio web de Netflix que sugería nuevas películas. Después de ver cada película, los usuarios podían puntuarla, y el algoritmo utilizaba los historiales de visionado y las puntuaciones de los usuarios para predecir lo que les podría interesar a continuación.

El modelo de negocio de Netflix aprovechaba los puntos débiles de Blockbuster. Las numerosas tiendas de Blockbuster, que antes eran una ventaja, se volvieron demasiado numerosas para el control de calidad, lo que dio lugar a una experiencia de usuario poco fiable. Netflix estaba totalmente en línea, ofrecía una interfaz fácil de usar y se podía acceder desde el sofá del cliente. Y, por supuesto, los ingresos de Blockbuster se alimentaban en gran medida de las tristemente célebres e impopulares tasas de demora, un problema que Netflix eludía por completo.

En enero de 2010, las acciones de Blockbuster habían caído un 91% desde su máximo, y la empresa dejó de cotizar en la Bolsa de Nueva York. En 2011, Blockbuster se declaró en quiebra.

Destrucción… y creación

Si Blockbuster es la destrucción en nuestro estudio de caso, Netflix es la creación. Del mismo modo, al comienzo de la Era de la IA, ChatGPT y sus competidores son ejemplos de la creación. La destrucción serán las empresas y los trabajadores que no puedan o no quieran innovar frente a los desplazamientos causados por software como ChatGPT, muy probablemente en el trabajo de cuello blanco, como la codificación informática.

Pero al igual que en anteriores oleadas de innovación, los desplazados encontrarán nuevas funciones en el nuevo panorama que hoy son inimaginables. ¿Quién en los años 90 podría haber considerado una ocupación la creación de contenidos en línea?

El caso de Netflix frente a Blockbuster muestra cómo, si se deja que prospere en un mercado libre y operativo, el vendaval de destrucción creativa de Schumpeter sopla con una fuerza increíble, mejorando la calidad de vida a través de la innovación, pero a veces dejando un rastro de destrucción a su paso, como en el caso de Blockbuster. Pero, ¿qué ocurre cuando la creación no va totalmente acompañada de destrucción?

Uber se mete en el carril de los taxis de Nueva York

La interacción competitiva entre Uber y los taxis de Nueva York puede considerarse un ejemplo «impuro» de destrucción creativa. Uber tuvo una dura entrada en Nueva York, topándose con monopolios atrincherados, millones de dólares de grupos de presión y egos políticos enfrentados.

Irónicamente, en su día fueron los taxis los innovadores, surgidos de la destrucción creativa del coche de caballos. Los taxis no soltaban estiércol, se desplazaban mucho más deprisa que los caballos y no necesitaban descansar.

En la década de 1930, Nueva York contaba con más de 30.000 conductores, que trabajaban más horas y cobraban tarifas cada vez más bajas. Los pasajeros empezaron a preocuparse por la seguridad, temiendo que los taxistas estuvieran retrasando el mantenimiento.

De estas preocupaciones surgió la concesión de licencias: La ciudad de Nueva York repartiría un número fijo de licencias de taxi, llamadas medallones. Sus partidarios argumentaban que los medallones limitarían artificialmente la oferta de taxis, aumentando su precio pero reduciendo la congestión de las calles y garantizando la seguridad de los viajes. En 1937, el alcalde Fiorello La Guardia introdujo el sistema oficial de licencias y medallones de taxi, que aún se utiliza.

Cuando la economía se recuperó tras la Gran Depresión, también lo hizo la demanda de servicios de taxi, pero la ciudad mantuvo el mismo número de licencias. Los precios de los medallones se dispararon. Siguieron la regulación y la sindicalización.

Un monopolio

Los taxis de Nueva York se habían convertido en un monopolio público y las empresas de taxis dominaban el mercado sin que las fuerzas de la competencia se opusieran. No es de extrañar, pues, que el sector del taxi se viera sorprendido por un nuevo enfoque del transporte urbano que puso patas arriba su funcionamiento desde los tiempos de los coches de caballos.

En octubre de 2011, se subastaron dos medallones de taxi por la cifra récord de un millón de dólares cada uno y Uber entró en Nueva York. Uber no requería dinero en efectivo, estaba disponible bajo demanda y a menudo era más barato.

Las empresas de taxis se vieron obligadas a mejorar sus servicios, adoptando máquinas de pago sin efectivo, reservas por Internet y tarifas más bajas. Pero eso no fue todo.

La era de la inteligencia artificial

Las compañías de taxis también presionaron al gobierno de la ciudad de Nueva York para que adoptara normas protectoras que limitaron el crecimiento de Uber y mantuvieron vivas a las compañías de taxis, demostrando que la destrucción creativa no siempre está garantizada, especialmente cuando los operadores tradicionales pueden bloquear la ventaja competitiva de los nuevos competidores y asegurar así su propia supervivencia.

Las historias de Netflix y Uber nos ayudan a entender los posibles futuros en la Era de la IA. En las industrias en las que se permite que la innovación florezca y siga su curso, podemos esperar cambios a medida que surjan nuevas empresas, desplacen a las más antiguas y se conviertan en nuevos líderes del mercado. Las industrias con protecciones políticas arraigadas presionarán para que el gobierno las proteja y resista los efectos del cambio tecnológico.

Ambos caminos prometen muchos trastornos e incertidumbre. Pero, como bien sabía Schumpeter, cuando se deja que siga su curso, la destrucción creativa impulsa el crecimiento económico y, en última instancia, conduce a una mejora del nivel de vida y a nuevas formas de hacer las cosas que hoy son inimaginables.

Ver también

La crisis del sector audiovisual. (Alberto Illán Oviedo).

Competencia y tecnología. (Daniel Lacalle).

Cooperación y competencia. (Francisco Capella).

Estudio interdisciplinario de la cooperación y la competencia. (Miguél Solís).