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‘Todo depende de los incentivos’

Dice Naomi Klein, en su libro La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, que el modelo de libre mercado propuesto por Milton Friedman y sus seguidores se consiguió establecer en muchos países no porque fuese un planteamiento que contase con el apoyo popular, sino gracias a impactos sociales ocasionados por grandes desastres que conmocionaron a la gente y que permitieron instaurar unas medidas que eran, precisamente, impopulares. Cualquiera diría que lo que Klein afirma que realizaron los friedmanitas y demás seguidores de la Escuela de Chicago es lo que han intentado algunos de nuestros políticos. Sobre todo a la vista de ciertas fotografías, retiradas después, pero que aparecieron en las redes sociales, y que permiten advertir, con claridad, las estrategias “agendistas” de ministras como la de Igualdad.

En contra de lo que pueda parecer, se me hace muy difícil, cuando la gente está, todavía, buscando a sus seres queridos y quitando escombros de las calles, utilizar lo ocurrido en Valencia para tratar de analizar qué cosas podrían cambiarse para evitar que sucesos como el ocurrido vuelvan a tener lugar, ya sea allí, o en cualquier otro sitio. Pero también creo que es una obligación moral, para aquellos que no podemos estar allí quitando barro, analizar la situación y, modestamente, tratar de influir, en la medida de nuestras posibilidades, para que la gente vea la necesidad de adoptar soluciones que en conciencia consideramos las más correcta: por el bien de los demás, y de nosotros mismos. Y para ello lo primero que tenemos que hacer es darnos cuenta de algunas falacias que damos por ciertas, más desde una suerte de fe, que desde la razón. 

Información e incentivos

Tanto el mercado privado como las estructuras políticas se enfrentan a dos grandes problemas, el de la información y los incentivos, que con detalle ha estudiado la Teoría de la elección pública, de Buchanan, entre otros. Quienes han sido seleccionados como representantes y directores de las políticas públicas deben poder conocer las necesidades y las preferencias de las personas a quienes sirven. Los políticos están a nuestro servicio, o, al menos, deberían estarlo, que no se nos olvide. Y deben proporcionar los bienes y los servicios que se deben proveer, según la organización política del país, por el Estado. Pero, además, y casi más importante, deben tener los incentivos correctos que guíen sus acciones en el sentido adecuado.

Y es que, en contra de lo que parece creer la gente, la democracia no garantiza que se vayan a obtener los resultados queridos por los ciudadanos, como por desgracia estamos viendo. Cierto es que tampoco el libre mercado es infalible y puede garantizar nada. La cuestión es determinar cuál de los dos modelos, el estatal o el privado, está mejor enfocado, en principio, para tener un mejor desempeño. Y la Teoría de la elección pública explica, creo que sin lugar a dudas, que quien mejor lo hace es el sector privado, precisamente porque en él la búsqueda de información información y los incentivos hacen que se alineen mejor los intereses de los distintos grupos sociales.

Políticos y burócratas tienen intereses propios

Pero el modelo que tenemos ahora mismo es el que es, y flaco favor nos haría, en el corto y medio plazo, preocuparnos exclusivamente de cambiar el modelo, ya que eso requiere tiempo y mucho esfuerzo. Por eso, sin perjuicio de tener en mente el objetivo a largo plazo, que instituciones como el Juan de Mariana hacen que no se olvide, conviene analizar también lo que tenemos, para tratar de mejorar, en la medida de nuestras posibilidades y hasta que no se cambie el modelo.

Autores como James Buchanan, Anthony Downs o Gordon Tullok, en su análisis económico de la política, parten de un principio claro, y que, creo, es el más realista: en la política sucede lo mismo que en el mercado, los individuos persiguen su propio interés, no el de otros. Tendemos a creer que los políticos, por el hecho de estar en el poder, dejan de ser hombres, y se convierten en una simbiosis perfecta de ángel y robot que les lleva a ser capaces de buscar, con el mayor rigor, el bien común. Y eso no es así: el político persigue, como lo hacemos los demás, su interés personal, tanto en su ámbito privado como en el público; y confiar en lo contrario es, me temo, una ingenuidad y un riesgo terrible.

Y sus intereses no son los nuestros

En efecto, tanto los políticos, como los funcionarios, persiguen sus intereses personales dentro de un marco normativo e institucional que guiará sus esfuerzos en una determinada dirección; el problema es que esta dirección no tiene por qué coincidir con el interés de los votantes. Así, el objetivo de los políticos tiende a ser siempre la reelección, y el de los funcionarios, maximizar el presupuesto sobre el que deciden y minimizar el esfuerzo que deban que realizar. Evidentemente puede haber otras motivaciones, pero la tendencia fundamental, la fuerza que tiende a galvanizarlo todo, es la que es, y no por una maldad o egoísmo especial, sino como consecuencia de la propia naturaleza humana. 

Pero es que, además, hay una preferencia natural, en el político y en cualquiera, a procurar los beneficios a corto plazo, postergando los costes al futuro. Y, encima, todos determinamos nuestros objetivos a través del tamiz de ciertas teorías (intereses, ideologías…) que llevan a que algunas de las decisiones que tomamos se adopten incluso asumiendo que los resultados van a ser negativos -en algunos aspectos- para nosotros y para los que nos rodean. Y los políticos no son diferentes.

Inundaciones en Valencia

Creo que a ninguno se le escapa, a poco que haya estado pendiente de las noticias, que los tres problemas que hemos planteado -podríamos haber hablado de otros, pero alargarían el artículo más de lo conveniente- han estado presentes en Valencia: preferencia natural a buscar resultados en el corto plazo postergando los costes al futuro (que ha llevado a utilizar los recursos, escasos por naturaleza, para obtener réditos que se manifestaban en el corto plazo, y no en un futuro lejano y que a lo mejor no llegaba: ¿para qué acometer obras costosas cuyos beneficios no va a disfrutar la gente mientras gobierna el político bajo cuya dirección se ejecutan?).

También ha estado presente que la actuación no ha estado motivada actuar no para alcanzar un mayor bienestar de la gente, sino por ideología (que ha llevado a devolver los lechos, de los ríos y los barrancos, a situación primitivas, anteriores a las acciones del hombre dirigidas a atemperar, precisamente, los rigores extremos de la naturaleza: demoliendo presas que podrían haber ayudado en Valencia, o que pueden ayudar en un futuro en otros lugares); preocuparse más por dominar el “relato” que por solucionar los problemas reales, a fin de no perder votos, suceda lo que suceda en la realidad diaria de los votantes. 

Pero los ciudadanos podemos hacer mucho. No ya solo, como está ocurriendo con las decenas de miles de voluntarios -valencianos y de otros lugares-, para paliar las consecuencias de las malas decisiones de nuestros políticos, sino también para obligarles a que alineen más sus decisiones con nuestros intereses. Y es que las acciones de los políticos, aun a pesar de los incentivos señalados, pueden cambiar.

La apatía

En efecto, dado que el objetivo de los políticos es la reelección, dependerá de la actitud de los votantes cómo intenten los políticos alcanzar su fin. Si los votantes son racionalmente apáticos, están desinformados, o se han adherido a teorías erróneas, el incentivo del político no será sacarlos de su error. Querrán ofrecerles lo que buscan. Sus esfuerzos no se destinarán a satisfacer sus necesidades, ya que ello implica grandes esfuerzos, riesgos, y que las consecuencias de sus actos se materialicen principalmente en el largo plazo. Les será más sencillo esforzarse por conocer bien las creencias de sus votantes y utilizar la retórica adecuada a fin de obtener su voto.

Es lo que haríamos la mayoría, si estuviésemos en su lugar. De ahí el interés que todos los políticos manifiestan, sean de un color u otro, por controlar la educación y los medios de comunicación, cercenando, si es necesario, la libertad de prensa.

Por el contrario, si los ciudadanos saliesen de su apatía, se obligasen a analizar las cosas en profundidad, valorasen las decisiones que se toman con objetivos a largo plazo, etc… si se hiciese todo eso, los políticos, precisamente para obtener la reelección, tendrían que cambiar su forma de actuar y los criterios que guían sus decisiones.

Información e incentivos: los votantes

Evidentemente, los mismos problemas de información e incentivos que planteamos respecto de los políticos, existen respecto de los votantes. ¿Nos compensa a cada uno de nosotros dedicarle tiempo y esfuerzo a analizar con detalle lo que hacen nuestros políticos y funcionarios, máxime cuando nuestra capacidad de influencia -un solo voto- es muy escasa? ¿No estamos también nosotros influidos por la preferencia por el corto plazo y por disfrutar lo antes posible de los beneficios de las cosas que nos afectan postergando los costes al futuro? ¿Acaso nuestro enfoque no está condicionado también por nuestras ideologías? ¿No nos preocupamos fundamentalmente de nuestro bienestar particular, importándonos poco el bien común? Es evidente que sí, pero también es evidente que si nosotros no hacemos el esfuerzo por cambiar, difícilmente lo harán quienes nos gobiernan; además de que careceremos de la autoridad moral para exigírselo. 

La sociedad civil está demostrando, en Valencia, que es capaz de olvidarse de los propios intereses y centrarse en solucionar también los problemas ajenos. Sólo por eso merece la pena tener esperanza y, gracias a esa esperanza, tiene más sentido hacer el esfuerzo. Sus esfuerzos no se destinarán a satisfacer sus necesidades, ya que ello implica grandes esfuerzos, riesgos, y que las consecuencias de sus actos se materialicen principalmente en el largo plazo. Les será más sencillo esforzarse por conocer bien las creencias de sus votantes y utilizar la retórica adecuada a fin de obtener su voto. Es lo que haríamos la mayoría, si estuviésemos en su lugar. De ahí el interés que todos los políticos manifiestan, sean de un color u otro, por controlar la educación y los medios de comunicación, cercenando, si es necesario, la libertad de prensa.

En el ámbito privado hay esperanza

Por el contrario, si los ciudadanos saliesen de su apatía, se obligasen a analizar las cosas en profundidad, valorasen las decisiones que se toman con objetivos a largo plazo, etc… si se hiciese todo eso, los políticos, precisamente para seguir siendo reelegidos, tendrían que cambiar su forma de actuar y los criterios que guían sus decisiones.

Evidentemente, los mismos problemas de información e incentivos que planteamos respecto de los políticos existen respecto de los votantes: ¿nos compensa a cada uno de nosotros dedicarle tiempo y esfuerzo a analizar con detalle lo que hacen nuestros políticos y funcionarios, máxime cuando nuestra capacidad de influencia -un solo voto- es muy reducida? ¿No estamos también nosotros influidos por la preferencia por el corto plazo y por disfrutar lo antes posible de los beneficios de las cosas que nos afectan postergando los costes al futuro? ¿Acaso nuestro enfoque no está condicionado también por nuestras ideologías? ¿No nos preocupamos fundamentalmente de nuestro bienestar particular, importándonos poco el bien común? Es evidente que sí, pero también es evidente que si nosotros no hacemos el esfuerzo por cambiar, difícilmente lo harán quienes nos gobiernan; además de que careceremos de la autoridad moral para exigírselo. 

La sociedad civil está demostrando, en Valencia, que es capaz de olvidarse de los propios intereses y centrarse en solucionar también los problemas ajenos. Sólo por eso merece la pena tener esperanza y, gracias a esa esperanza, tiene más sentido hacer el esfuerzo. 

Ver tanbién

Son los incentivos, estúpido. (Ignasi Boltó).

La política sin romance de Buchanan. (María Blanco).

Contra los planes de todos los gobiernos. (Jaime Juárez).

Historia de Aragón (X): El pactismo y los fueros de Aragón

El pactismo fue un régimen político que se desarrolló dentro de una sociedad dividida entre estamentos privilegiados y no privilegiados. Como la propia palabra indica, el elemento que define el pactismo es el pacto, que llenaba la vida política y estaba presente en todos los actos de la comunidad. Este pacto no siempre poseía la misma fuerza, dependiendo de las circunstancias políticas se manifestaría de una forma u otra.

Existen dos visiones diferentes del pactismo, una visión filosófica y una visión historicista:

  • El pactismo filosófico es una construcción mental, una formulación de una doctrina política. Hace referencia a la teoría política, con independencia de que se ponga en práctica.
  • El pactismo historicista es aquel perteneciente al mundo de la realidad. Es decir, como se desarrolló esta doctrina política. A su vez, dentro de este pactismo historicista hay dos subdivisiones:
  • Pactismo político: Está ligado al Reino de Aragón. El pactismo político aragonés está basado en una relación entre una colectividad, el reino, y una persona singular, el rey. Entre reino y rey existía un acuerdo para limitar la actuación política. Este pactismo surgía de un equilibrio de fuerzas de poder entre el monarca y el reino que desembocaba en la necesidad de negociar y pactar.
  • Pactismo jurídico: Era el existente en Cataluña y Valencia. El pactismo en el espacio catalán y valenciano estaba sustentado por un contrato monetario entre el rey y el reino. Pero no había ese equilibrio de fuerzas que existía en el caso aragonés.

Pactos y fueros

No debemos confundir la idea de pacto con leyes. El pacto es el acuerdo para limitar la actuación política que surge del equilibrio de fuerzas entre el rey y el reino. Las leyes, en este caso los fueros, son normas previas que van a guiar el desarrollo político y social. A estas normas se va a incorporar la idea del pacto. Es un sistema político que tiene que aceptar, respetar y mantener los antiguos fueros a la vez que va a permitir la participación del reino en la elaboración de las nuevas leyes.

Los fueros en Aragón son unas leyes de naturaleza práctica que van a surgir de la colaboración y la participación del reino en su redacción a través del pacto realizado con el monarca. Este equilibrio de fuerzas surge en el siglo XIII. Dentro de estas fuerzas el Justicia va a ser la fuerza moderadora. A la vez que se crea esta fuerza moderadora, la posibilidad del rey para acceder a este sistema va a venir ligada a la firma del privilegio general de 1283.

El rey se compromete con el reino a observar y confirmar los fueros, usos, costumbres y privilegios del reino de Aragón. Los fueros eran un conjunto de leyes foral enriquecido a lo largo de los siglos, que englobaba toda la legislación civil, penal y procesal del reino. Es un cuerpo legislativo ingente, muy amplio, pues recoge todas las tradiciones y libertades aragonesas. Tiene influencias del derecho romano, eclesiástico, germano e islámico.

El papel del Justicia de Aragón

Para legitimar el pactismo se va a buscar un origen mítico del pacto, para unir el pactismo filosófico con el pactismo real. El origen estará en 300 caballeros que se refugiaron en los Pirineos tras la invasión musulmana. Allí surgen lo que conocemos como los Fueros de Sobrarbe, un pacto primitivo entre los caballeros para acordar la creación de un poder entre caballeros y rey, donde de alguna manera el rey fuera un primus inter pares. Esta va a ser la base ideológica que los aragoneses van a utilizar para justificar el pactismo.

En este mito fundacional nos vamos a encontrar dos ideas fundamentales: la limitación del poder real y la búsqueda de la defensa de los intereses del reino. Este mito va a girar en torno a la elección del primer rey que va a estar sometido a las leyes. De aquí la idea de leyes antes que reyes. Y el juez que va a intermediar entre rey y reino será el Justicia de Aragón. El rey tenía que jurar defender los reinos ante el Justicia, mencionando estas palabras: Nos, que somos tanto como vos y todos juntos valemos más que vos, os hacemos rey de Aragón, si juráis los fueros y si no, no.

Compilaciones

Al llegar al siglo XIII empezó a haber una serie de normas de uso común que empezaron a denominarse fuero de Aragón. Por el mandato de Jaime I, el obispo Canellas creó una compilación de los fueros de Aragón. Esta tenía dos colecciones, una primera reducida y una segunda que se llamó Compilación Mayor. En su versión romance es conocida como El Vidal Mayor. Este va a ser un código de leyes aragonesas que va a adquirir la calidad de fuero pactado. Son un instrumento vivo, se van ampliando y modificando por esa acción conjunta del rey y el reino dentro de las Cortes.

Esta unificación jurídica del reino está sustancialmente conseguida en 1247 con el Vidal Mayor. Estas leyes van a tardar en imponerse en algunas zonas que habían obtenido fueros de frontera, como el fuero de Teruel, que solo a finales del siglo XVI va a pasar a formar parte de los fueros generales de Aragón. Se van a ir unificando los fueros del reino, pero se mantienen en algunas zonas fueros particulares.

A lo largo de los siglos XVI y XVII los fueros de Aragón van a ir completándose y alterándose, existiendo distintas compilaciones de derecho aragonés. Estas van a mantener su vigencia hasta su derogación por los Decretos de Nueva Planta en 1707.

Serie ‘Historia de Aragón’

¿Tiene sentido Liberland?

Liberland es ya una realidad desde que Vít Jedlička, actual presidente de Liberland y activista político asociado al partido libertario Svobodní en República Checa, lo estableció el 13 de abril de 2015. Situado en el río Danubio en la frontera entre Croacia y Serbia, es la nación más libre del mundo, y está basada en un sistema de gobierno bajo Blockchain y en unos principios libertarios que buscan maximizar la libertad, bajo el rule of law, la autonomía sobre el propio cuerpo, la libertad de asociación, el libre comercio o la libertad de movimiento. La propuesta es crear el gobierno más libre posible siguiendo ejemplos como Liechtenstein o Singapur.

La primera pregunta que uno puede hacerse es por qué están creando un Estado. Lo primero de todo es que es complejo decir que estén creando un Estado tal y como lo conocemos, ya que los impuestos serán voluntarios, pero sí se está estableciendo un gobierno encargado principalmente de cierta administración y de las relaciones internacionales. Porque, siguiendo la Convención de Montevideo de 1933, para ser reconocido internacionalmente se necesita tener un territorio definido, una población permanente, un gobierno operativo y capacidad para las relaciones diplomáticas.

Es el mundo en el que vivimos, en el que, si una nación no es reconocida, los Estados impiden ir allí a sus ciudadanos y toda empresa que se establezca será apartada del mercado internacional. Como mencioné en un artículo sobre el Coto Mixto, la secesión (en este caso la ocupación de un territorio no reclamado) solo es posible si las relaciones con los vecinos y las élites burocráticas son buenas.

Sistema de gobierno de Liberland

De momento, el gobierno de Liberland es provisional, hasta que se pueda escribir una Constitución de mínimos, establecer relaciones internacionales y poder realizar elecciones generales. La Constitución reconocerá la soberanía individual de cada persona sobre su cuerpo y mente, y sobre los recursos escasos de los que cada uno se apropie, permitiéndose su libre uso, venta o destrucción. El Principio de No Agresión será fundamental, y ningún gobierno podrá violarlo. Por tanto, el robo está y seguirá prohibido en Liberland, por lo que también los impuestos. El gobierno no puede ni podrá exigir impuestos a sus residentes o ciudadanos digitales. Su única forma de financiación serán contribuciones voluntarias para servicios o proyectos específicos.

La idea del Congreso se basa en elecciones directas al estilo de democracia suizo, pero no bajo la idea errónea de “un hombre, un voto”. La idea que lo subyace es la meritocracia, y las elecciones dependen de la delegación voluntaria de poder político a los candidatos mediante la Blockchain a través de los méritos (LLM), que dependen de las contribuciones a Liberland, y son usados para votar a candidatos, retirar el voto o votar en referéndums.

Por tanto, Liberland no es una democracia por sufragio universal, sino una democracia orgánica en función de los méritos. Esta idea recuerda a las repúblicas mercantiles, que mencionan Lord William Rees-Mogg y James Dale Davidson en The Sovereign Individual, como Venecia, y que estaban controladas por sus clientes, los comerciantes mayoristas (p. 201). Como dato, sus primeras elecciones han sido el 6 de octubre de 2024 y han salido elegidos, por ejemplo, Justin Sun, el fundador de TRON, como primer ministro, o el expolítico croata Ivan Pernar.

Nacionalidad

Como he dicho antes, la soberanía en Liberland depende de los méritos, y se vota a través de un sistema de Blockchain. De ahí también se saca la nacionalidad, que actualmente se encuentra en los 5000 méritos o 10000 dólares americanos, aunque se puede pedir la residencia electrónica por 150 dólares. La residencia electrónica permite registrar empresas en la Blockchain, y la nacionalidad participar en los procesos políticos. Si bien existe una criptomoneda gubernamental, el dólar de Liberland (LLD), la idea es y será permitir la libertad monetaria, y una de las criptomonedas más usadas es Bitcoin. Esto también lo mencionaban Rees-Mogg y Davidson como un ejemplo de la soberanía comercializada en la era de la información, con un gobierno empresarial que permita un alcance práctico mayor para la toma de decisiones y permita la autodeterminación (p. 495).

Ideas por desarrollar

El proceso de colonización es complejo, pero ya hay fronteras definidas de facto con Croacia (con Serbia es el Danubio) en las que los croatas han puesto policía permanente. La idea fundamental se basa en la apropiación originaria de Locke, por lo que no está permitido de momento comprar terrenos de tierra por Internet. Es una restricción lógica, ya que podría llegar un gran fondo u otro Estado y comprar todo el terreno de Liberland.

Aun así, todavía no está públicamente definido cómo serán las vías públicas, o si habrá, y qué normas habrá en ellas. La policía será un servicio de seguridad a pedido a través de la aplicación de Liberland, en la que ya se contratan trabajos a través de la Blockchain. El sistema de justicia será privado mediante arbitraje como funcionaba el derecho mercantil, en el que las sentencias privadas se respetaban, según Bruce L. Benson en The Enterprise of Law: Justice Without the State, porque,

Las decisiones de los tribunales mercantiles estaban respaldadas por la amenaza del ostracismo, una sanción de boicot muy eficaz. Si un tribunal mercantil dictaminaba que un comerciante londinense había incumplido un contrato con un comerciante de Colonia en una feria de Milán, por ejemplo, el comerciante londinense tenía fuertes incentivos para pagar la indemnización que el tribunal juzgaba adecuada. Si no lo hacía, otros comerciantes dejarían de comerciar con él (pp. 35-36).

Bruce Benson. The Enterprise of Law: Justice Without the State.

Relaciones internacionales

Finalmente, las relaciones internacionales de Liberland están mejor que nunca. El excongresista americano Ron Paul apoyó abiertamente a Liberland y el presidente argentino Javier Milei también. Grandes empresarios como Vitalik Buterin, el cofundador de Ethereum, se interesaron por el proyecto. Los gobiernos más favorables respecto al proyecto son el argentino, el dominicano y se espera que con Donald Trump el americano, ya que diversos congresistas y senadores republicanos apoyan la idea, todo ello conseguido a través de su ministro de exteriores, Thomas D. Walls. También tienen relaciones con el Vaticano, por lo que se espera la construcción de una parroquia católica en un futuro próximo. En España, un embajador es Pol Victoria, autor de El Manifiesto Austrolibertario, que organizó el 7 de noviembre de 2024 el primer evento oficial de Liberland en España.

Liberland es uno de esos proyectos fundamentales para entrar correctamente en el Tercer Milenio, demostrando que la secesión y descentralización no son malas. Solo hace falta ver que la descentralización en la Edad Media europea fue junto al cristianismo lo que creó la próspera civilización Occidental, esa misma civilización que se encuentra en decadencia desde la caída del Imperio Austrohúngaro. Por tanto, espero que Liberland sea el primero de muchos proyectos para volver a nuestras raíces y para realizar el sueño del que habló Hans-Hermann Hoppe:

Mi sueño es el sueño de una Europa que consista en 1,000 Liechtensteins.

Ver también

New Hampshire, paraíso libertario. (Félix Moreno).

Es el mundo de Donald Trump y tenemos que vivir en él

Por Steve Davies. El artículo Es el mundo de Donald Trump y tenemos que vivir en él fue publicado originalmente en CapX.

La notable y decisiva segunda victoria electoral de Donald Trump demuestra que el realineamiento de la política estadounidense que él propició hace ocho años no ha desaparecido, sino que se ha afianzado aún más. Los demócratas salen claramente perjudicados.

Trump y los republicanos ganaron entre todos los grupos sociales y niveles de renta, salvo entre los mayores de 65 años, los ricos y las mujeres con estudios universitarios. También hubo ganancias significativas en más del 80% de los condados ahora declarados, en todas las regiones de EE.UU., con las mayores ganancias en varios condados urbanos en lugares como Pensilvania. Todo ello contribuyó a que se convirtiera en el segundo candidato republicano en 34 años en ganar el voto popular. Lo más llamativo fue su avance entre los hombres de las minorías: obtuvo el apoyo del 46% de los hispanos y del 24% de los afroamericanos. Todo esto deja a los demócratas en un lugar mucho peor que en 2016, sin ningún sitio donde esconderse.

Pero, ¿qué pasa con el resto del mundo? Esto tiene dos aspectos. El primero es el impacto de Donald Trump en la política electoral fuera de Estados Unidos, especialmente en Europa. El otro es lo que su regreso podría presagiar para las relaciones internacionales y el asediado sistema internacional. La primera es la más aparentemente sencilla, pero en realidad más compleja.

Otras políticas de la derecha

La conclusión obvia es que la victoria de Trump fomentará y envalentonará cierto tipo de política de derechas, la que normalmente se describe como «populista de derechas» o «extrema derecha». La otra cara de la moneda es que el éxito de los republicanos, no solo por la victoria de Trump, sino por haber ganado las dos cámaras del Congreso, no será bien recibido por la derecha dominante ni por sus homólogos más radicales, por razones que quedarán claras. Lo que Trump ha hecho en los últimos ocho años es transformar el Partido Republicano. Ya no es el partido de Reagan, al que ahora se recuerda con cariño, pero que ya no es una brújula ideológica. Tampoco es ya el partido del neoconservadurismo y su agenda de política exterior, como demostró el respaldo de Dick Cheney a Kamala Harris.

Los republicanos son ahora el partido del nacionalismo económico, el restriccionismo de la inmigración, un papel activo del gobierno en la política económica y un sistema de bienestar basado en la ciudadanía. Muchos partidos de derecha en Europa, incluidos algunos de los descritos como «derecha populista», siguen comprometidos con una combinación de nacionalismo en cuestiones de identidad y migración, con el apoyo al libre mercado y límites al papel del gobierno.

Esta combinación va a ser cada vez más difícil de mantener, entre otras cosas, por la contradicción entre el nacionalismo y la naturaleza global del capitalismo contemporáneo. Varios partidos populistas, como Vox en España y el Partido del Progreso en Noruega, están experimentando un creciente movimiento hacia la posición «conservadora nacional» y alejándose de lo que podríamos llamar «libertarismo en un solo país». El ejemplo y la influencia de un gobierno estadounidense unido va a fomentar este movimiento, ya completo en lugares como Francia y Polonia.

El fracaso de los neoconservadores

En las relaciones internacionales, el resultado de las elecciones es un claro repudio de los votantes y políticos republicanos a la política exterior globalista de los neoconservadores, que casi todos apoyaron a Kamala Harris. Veremos un cambio hacia un unilateralismo de «América primero». Esto significa que bajo Donald Trump, Estados Unidos se alejará de la noción de que es una «nación propositiva» con la misión de remodelar el mundo hacia la democracia liberal, el liberalismo social y el libre mercado. En su lugar, se reconocerá la realidad de un mundo multipolar. Esto plantea cuestiones difíciles, y para los europeos, en particular: sobre sus capacidades de defensa, la guerra de Ucrania y Oriente Medio. Ni la izquierda ni la derecha han pensado seriamente en ello.

Por último, ¿qué pasa con los liberales clásicos? Celebrarán la derrota de una agenda woke radical, pero estarán consternados por el resto. El proteccionismo de Trump, el nacionalismo económico y los intentos de controlar la migración (lo que inevitablemente significa autoritarismo doméstico) son contrarios a sus instintos. Lo que necesitan es una reflexión seria sobre el tipo de orden internacional que quieren ver, y el desarrollo y la articulación de argumentos positivos y sustantivos a favor de cosas como una economía y una sociedad globales cosmopolitas.

La gobernanza progresista tecnocrática

Éstos deben ir más allá de los argumentos económicos para llegar a una visión más completa del florecimiento individual y colectivo y de lo que se necesita para mantenerlo en el mundo. Lo que no deben hacer a cualquier precio es atarse al barco que se hunde de la gobernanza progresista tecnocrática, con su negación del debate político real y su afirmación de una agenda cultural que pocos comparten y que se impone, restringiendo la libertad de expresión. Sin embargo, también deben darse cuenta de que la alianza con los conservadores que marcó la época de la Guerra Fría ha terminado. Es una posición solitaria, pero potencialmente estimulante.

Ver también

Trump: el antiliberal por excelencia. (Andrés Ureña Rodríguez).

Propuestas de Trump en favor de la libertad. (Daniel Morena Vitón).

Las consecuencias económicas de los aranceles de Trump. (Holly Jean Soto).

Jacques Rueff visita a Javier Milei

Por Alejandro A. Chafuen y Leónidas Zelmanovitz. El artículo Jacques Rueff visita a Javier Milei fue publicado originalmente por Law & Liberty.

El país estaba en bancarrota cuando Javier Milei asumió la Presidencia de Argentina en diciembre de 2023. Llegó al cargo con el apoyo de más del 56 por ciento de los votantes, ofreciendo una visión libertaria de la política económica encarnada en la promesa de dolarizar la economía, algo que la mayoría de los votantes entendía y apreciaba.

La dolarización, sin embargo, no fue el camino emprendido por la administración de Milei, al menos de momento. En su lugar, Milei nombró ministro de Finanzas a Luis Caputo, un economista de la corriente dominante, ex operador y banquero central que ha aplicado un plan económico muy ortodoxo centrado en una rígida austeridad fiscal y un estricto control monetario cuantitativo. Eso sorprendió a muchos que perciben a Milei como un economista influido por la Escuela Austriaca de Economía. La competencia de divisas y la liberalización económica son, respectivamente, el acuerdo monetario y la política económica preferidos por la mayoría de los economistas austriacos actuales.

En nuestra opinión, razones políticas y económicas (tanto prácticas como teóricas) determinan las elecciones del Presidente Milei, y argumentaremos que un enfoque económico propuesto por primera vez por el economista francés Jacques Rueff ayuda más que otros marcos teóricos a explicar sus elecciones. Un reto abrumador.

El reto económico

Es importante no subestimar la gravedad de los problemas que Milei se propuso abordar cuando asumió el cargo. La inflación anualizada estaba fuera de control, acercándose a la hiperinflación. El banco central tenía obligaciones a corto plazo que pagaban tipos de interés estratosféricos que triplicaban la base monetaria. Además, el gobierno nacional registraba un déficit de aproximadamente el 5% del PIB. El riesgo del país superaba los 2.500 puntos sobre los bonos del Tesoro estadounidense, y se encontraba de facto en situación de impago, con reservas netas negativas de divisas en el banco central. Ni siquiera se habían pagado las importaciones en los meses anteriores, lo que provocó un desabastecimiento de combustible y medicamentos.

La irracionalidad de los arreglos económicos argentinos va mucho más allá, con un mercado laboral completamente rígido y muchos otros males: Precios relativos en completo desorden debido a los controles de precios y a una moneda sobrevalorada. Un sector público ineficiente con un tamaño de más del 40 por ciento del PIB, excepcionalmente alto para una sociedad de renta media. La economía era y sigue siendo cuasi-autárquica, con aranceles extremadamente altos y todo tipo de protecciones a la industria nacional en el lado de las importaciones, controles de capital y un sistema fiscal basado en derechos sobre las exportaciones agrícolas, siendo otros bienes primarios como los minerales, uno de los pocos sectores de la economía capaces de competir internacionalmente.

El reto político

Las dificultades políticas a las que se enfrenta el gobierno de Milei son igualmente enormes. Su coalición con un partido centrista ocupa menos de un tercio de los escaños del Congreso argentino. En el poder judicial, la última palabra la tiene un tribunal supremo compuesto por jueces designados políticamente, y amplios sectores de la burocracia, junto con los gobiernos provinciales y locales, que son hostiles a cualquier intento de cambiar el statu quo. Dadas esas realidades, el plan que sigue Milei seguramente no es el que soñaba aplicar.

Sin embargo, lo está intentando. Las reformas propuestas que requerían aprobación legislativa están en su mayoría estancadas en el Congreso, pero el 28 de junio de 2024 se aprobó una «Ley de Bases» suavizada, que incluye algunas reformas microeconómicas bienvenidas pero insuficientes para atraer la inversión extranjera. Hay que reconocer que esto es difícil debido a la incertidumbre macroeconómica. Muchas de sus propuestas, que fueron objeto de un «decreto de emergencia», fueron declaradas inconstitucionales por los tribunales. Su administración se quedó con instrumentos muy básicos y limitados para reformar la economía: la imposición sobre las exportaciones, la retención del gasto discrecional por parte del gobierno nacional y la manipulación de los tipos de cambio y de interés por parte del banco central. Estas son realmente sus únicas herramientas. Como el personaje televisivo de ficción MacGyver, Milei tuvo que desarmar una bomba de relojería nuclear con un clip.

Dolarización e índice Big Mac

Si Milei hubiera tenido más apoyo en el parlamento, las reformas microeconómicas y las privatizaciones del lado de la oferta podrían haber reducido la recesión resultante de la fuerte reducción del gasto discrecional. A falta de ello, los tipos de interés extremadamente altos, cuando se miden en dólares estadounidenses (como hace todo el mundo en Argentina), y la escasez de pesos en la economía, han reducido drásticamente la demanda interna.

La primera realidad práctica ante una posible dolarización fue la supresión de la demanda de dólares a la paridad oficial de 400 pesos por dólar en diciembre de 2023. Desde entonces, una devaluación a 800 pesos por dólar más una paridad rastrera del 2 por ciento mensual, que llevó el tipo oficial a 963 pesos por dólar nueve meses después (en septiembre de 2024), no ha saciado la demanda ni siquiera en medio de una sequía total de pesos. Si se liberalizaran los mercados de divisas -empezando por poner fin al «cepo»- para permitir la dolarización de la economía, la demanda de pesos se reduciría significativamente, y la hiperinflación seguiría siendo muy probable.

Muchos argentinos están preocupados por la política económica de Caputo. Desde la devaluación de diciembre, la inflación ha reducido el poder adquisitivo real del dólar. El índice Big Mac recogido por The Economist es la prueba más prosaica de ello: en enero, inmediatamente después de la devaluación, era posible comprar un Big Mac en Argentina por 3,83 dólares, mientras que en Estados Unidos el coste era de 5,69 dólares, con una infravaloración implícita del 33 por ciento. Siete meses después, en julio de 2024, el precio del Big Mac en dólares en Argentina subió a 6,55 USD, con una sobrevaluación implícita de la moneda local de alrededor del 15 por ciento.

Prioridad cero: reducir la inflación

Sin embargo, hay consenso en que la prioridad del Gobierno es reducir la inflación. El Banco Central ya no financia al Tesoro. Desde junio no se emiten nuevos pesos ni siquiera para comprar divisas, un estricto control cuantitativo. Con ello, la inflación se ha desplomado del 25 por ciento mensual en diciembre al 4 por ciento mensual desde mayo, a pesar de una recuperación significativa (aunque insuficiente) de algunos precios controlados de la economía, como la energía, las telecomunicaciones, el transporte público y similares.

La interpretación más benigna del plan de Caputo es que el gobierno apuesta a llevar la inflación a cerca de cero en 2024 para que el 2 por ciento de la paridad móvil comience a devaluar gradualmente la moneda en 2025 antes de comenzar a liberalizar los controles de capital. Esto revitalizaría el sector exportador y la economía a tiempo para ayudar al gobierno a ganar la mayoría en las elecciones de finales del año que viene.

Supongamos que el gobierno puede ponerse de acuerdo con la oposición en la legislatura o conseguir apoyo financiero del FMI. En ese caso, el objetivo de inflación cero y tipo de cambio neutro podría alcanzarse sin deflación, sin reducir aún más el gasto público ni expulsar a los prestatarios privados debido a los altos tipos de interés y la represión financiera. Sin eso, hay que tragar la amarga medicina sin ningún recubrimiento de azúcar.

Muchos dudan de la conveniencia de administrar la amarga medicina de forzar los precios reales a la baja antes de permitir la flotación del tipo de cambio. Ludwig von Mises, en su seminario, «comparaba a menudo tal proceso con un conductor de automóvil que hubiera atropellado a una persona y luego tratara de remediar la situación dando marcha atrás sobre la víctima.»

Un nuevo paradigma

Llegamos así al marco teórico propuesto por Jacques Rueff, que puede ayudarnos a explicar las políticas de la administración Milei. Sostenemos que, lejos de contradecir cualquier lección de la economía austriaca, las ideas de Rueff pueden entenderse como un refinamiento del pensamiento cataláctico, que tiene en cuenta elementos que normalmente quedan fuera del cuadro. Durante el periodo de entreguerras, Rueff fue un economista y funcionario muy respetado en Francia.

Durante el gobierno de Vichy, Rueff se refugió en una pequeña ciudad del sur de Francia. A pesar de su ascendencia judía, el gobierno del mariscal Petain, padrino de su boda, no le molestó en absoluto. Rueff recopiló entonces su obra magna, «El orden social», con algunos textos que había escrito sobre el equilibrio estático en los años 20 y 30, y redactó una nueva hipótesis sobre el equilibrio económico «dinámico». Su enfoque dinámico de la economía se basaba en la aplicación de los derechos de propiedad privada para explicar el valor del dinero y su función central en el mantenimiento del orden social.

Para Rueff, en la actividad económica regular, es la creación de nueva riqueza, ya sean bienes o servicios, una vez reconocida por los demás miembros de la sociedad al comprarla a un precio determinado, lo que «acredita» a los productores de esa riqueza con «verdaderos derechos» a disponer de lo que esté disponible para la venta en la sociedad. A la inversa, a través del proceso presupuestario, el Estado puede crear «falsos derechos» emitiendo deuda o dinero por encima de su capacidad para atender al servicio de esas obligaciones con su flujo de ingresos existente.

Jacques Rueff

Rueff ve una clara relación entre la disponibilidad de bienes y servicios en el lado «real» de la economía y la creación de derechos «verdaderos» y «falsos» sobre esos bienes en el lado «abstracto» o «financiero» de la economía. Los desequilibrios en esa relación, causados por la introducción de derechos «falsos», explican la inflación y otros casos en los que las expectativas de tener un crédito contra el gobierno honrado a un determinado poder adquisitivo se ven parcial o totalmente frustradas.

En definitiva, aunque la causa inmediata de la inflación es siempre monetaria, la causa última es fiscal. El gobierno infla los medios de circulación para crear «falsos» derechos sobre los bienes y servicios existentes, que se utilizarán con fines políticos, ya sea para hacer la guerra, pagar a los pensionistas, a los funcionarios o a cualquier otro beneficiario de la generosidad gubernamental.

Milei utiliza el término «señoreaje» para describir los ingresos obtenidos por el gobierno nacional de los abusos de sus prerrogativas monetarias. Sin embargo, la transferencia al gobierno de bienes reales mediante la manipulación de la oferta monetaria es lo mismo que los «falsos derechos» de Rueff. Darse cuenta de esa verdad fundamental llevó a Milei y Caputo a confiar en la austeridad fiscal para restaurar el orden en Argentina.

Ese marco ayuda a explicar la insensatez de tratar de «dolarizar» la economía a un tipo de cambio que no sea el tipo de cambio de «indiferencia» (entre tener pesos o dólares). También ayuda a explicar por qué, muy probablemente, alcanzar un tipo de cambio de indiferencia desencadenaría un proceso hiperinflacionario.

Dolarización y competencia entre monedas

Como en cualquier otro mercado, existe un precio de «equilibrio» para el tipo de cambio. Dado que los bienes que se intercambian en este mercado son dinero, si el mercado funciona a un tipo de cambio distinto del tipo de indiferencia, observamos un desequilibrio monetario. Permitir que el mercado encuentre el tipo de equilibrio provocaría un cambio significativo en los precios relativos; el gobierno perdería ingresos a corto plazo, y los gastos aumentarían significativamente.

Es dudoso que el gobierno nacional pueda hacer frente a sus obligaciones sin imprimir dinero. Además, es dudoso que la inercia inflacionista pueda eliminarse sin un plan como el Plano Real brasileño de 1994. Por supuesto, consideramos que la «dolarización» es «competencia en dinero» y que el gobierno argentino no dejará de emitir pesos. Argentina sólo puede adoptar una «dolarización» eliminando el peso si tiene los dólares para comprar todo el M1, si no más, cosa que no tiene. En Hong Kong, por ejemplo, la junta monetaria tiene reservas de más de cinco veces el dinero en circulación.

Por último, aunque la hiperinflación pudiera evitarse mediante una combinación de tipos de interés elevados, apoyo del FMI y represión financiera, sin equilibrio fiscal sería sólo cuestión de tiempo que el país volviera a quebrar, como a finales de los noventa, y la camisa de fuerza monetaria sería abandonada en desgracia.

Mecánica de extracción de la riqueza

Rueff vio con sus propios ojos, basándose en su aguda comprensión de los fenómenos fiscales y monetarios, cómo los nazis fueron capaces de recaudar, directa e indirectamente a través de sus regímenes títere como Vichy, recursos reales de Francia y otros países ocupados para alimentar su maquinaria de guerra. Esto provenía de una población -podemos suponer- que no estaba dispuesta a pagarles impuestos. La Alemania nazi, al no poder contar con la colaboración de (la mayoría de) la población de los países que invadía, se vio obligada a emitir «falsas» reclamaciones sobre los bienes existentes para arrancárselos a quienes los producían.

No estamos insinuando que exista un nivel de ilegitimidad comparable de un régimen meramente «peronista» con la Alemania nazi. El punto es simplemente que Rueff, en Vichy, Francia, fue capaz de ver la mecánica de la extracción de riqueza real de la población por medios monetarios en su forma más cruda. La teoría que desarrolló en este contexto ayuda a explicar por qué, con las limitadas opciones a su disposición, Milei ha empezado a reconstruir una economía liberal en Argentina sobre una base de austeridad fiscal.

Diferencias con la posición de Rueff

Supongamos que consigue llevar la inflación a cero manteniendo un presupuesto equilibrado sin financiación monetaria. En ese caso, podría alcanzarse un tipo de cambio neutro sin desencadenar la hiperinflación y permitiendo la competencia monetaria.

Sin embargo, como muchos, dudamos de la sensatez de la actual política «deflacionista» de represión financiera mediante un tipo de cambio fijo y controles de capital. En eso, Milei y Caputo divergen de la lección más famosa del «conservador monetario» Jacques Rueff. Un tipo de cambio realista (el precio del dinero nacional comparado con el precio de todos los demás dineros) y el tipo de interés (el precio pagado por tener dinero ahora dada nuestra preferencia temporal) son los dos precios más importantes de la economía.

Éstas, si son manipuladas por el gobierno, son las que producen más distorsiones. Véanse los diferentes resultados obtenidos por Francia en 1926, que volvió al patrón oro tras una devaluación del 80%, y los obtenidos por el Reino Unido, que volvió al patrón oro en 1925 a la misma paridad que antes de la Primera Guerra Mundial a pesar de la inflación del 100% durante la guerra.

¿Una segunda ronda de devaluación?

Al igual que los franceses, Milei puede verse obligado a una segunda ronda de devaluación antes de alcanzar un precio de indiferencia para el tipo de cambio y permitir la dolarización «endógena» poniendo fin a los controles de capital. Puede que tenga ante sí un estrecho camino para justificar todo el dolor económico impuesto a los argentinos hasta ahora sin desperdiciar los resultados positivos ya conseguidos. ¿Es eso lo que Milei quería hacer cuando llegó al poder? Lo dudamos.

Sin embargo, como se entiende desde la época de los romanos, «Sator Arepo Tenet Opera Rotas» (el agricultor Arepo necesita arar con el arado que tiene). En una economía cerrada como la argentina, la restricción es de recursos reales, y este problema se manifiesta en desequilibrios fiscales que son la verdadera causa de la irracionalidad monetaria. Si las dificultades actuales abren el camino a un reconocimiento más amplio de que los desequilibrios fiscales son la causa fundamental de la inflación, pueden ser una herramienta providencial para ayudarle a triunfar.

Ver también

Propiedad privada individual y colectiva: un apunte a Elinor Ostrom

Elinor Ostrom es una economista galardonada con el premio Nobel, cuya investigación se centró fundamentalmente en la gestión de los recursos comunes, como pueden ser bosques, pesquerías o el agua en sistemas de regadío. Sus estudios sobre cómo se organizaban dichos recursos le permitieron acumular una valiosa experiencia en el análisis de las instituciones (entiéndase, reglas que afectan a las acciones de los individuos) que posteriormente concretaría en una metodología para su análisis. Dicha metodología la podrá encontrar el lector interesado en su obra Understanding Institutional Diversity, que recomiendo encarecidamente.

Uno de los aspectos que más chocarán al economista, y no solo al austriaco, de la posición de Ostrom es su escepticismo y crítica a la privatización como forma de resolver el problema de la gestión de recursos comunes. Por ejemplo, cuando dice:

Algunos analistas tienden a recomendar la propiedad privada para resolver todos y cada uno de los problemas relacionados con el uso excesivo de un recurso. Si bien la propiedad privada funciona eficazmente en algunos entornos, es ingenuo suponer que funcionará bien en todos.[1]

Elinor Ostrom. Comprender la diversidad institucional.

Ningún economista discutirá que la propiedad privada es necesaria para el correcto funcionamiento de los mercados y que estos generen todo el valor que la teoría sostiene que producirán. De ahí la preocupación de grandes economistas como Ronald Coase, por la correcta definición de la misma, algo que no es fácil ni pacífico, y a lo que Ostrom también se refiere. De hecho, los derechos de propiedad no dejan de ser un tipo de las instituciones que podríamos someter al método que ella propone.

El “egoísta racional”, y sus limitaciones

En primera aproximación, si no se definen derechos de propiedad para los recursos comunes, la teoría económica, que asume al individuo como egoísta racional, anticipa que dichos recursos se agotarán. Esto es así porque cualquiera de los propietarios comunes anticipa que si no se hace él con los recursos, lo hará otro de los copropietarios, y por la misma razón nadie tiene interés en su cuidado. Esto es lo que se llama la tragedia de los comunes.

Ostrom dedica un capítulo entero de la obra citada[2] a explicar por qué en muchas situaciones es erróneo usar el modelo del “egoísta racional” para el comportamiento del individuo. Esto es indiscutible, y coherente con la perspectiva del economista austriaco, que se puede refugiar en el beneficio psíquico para introducir en su modelo consideraciones más allá de las puramente económicas.

Pero, a mi entender, el problema que aborda Ostrom no precisa de modelados más realistas del individuo, si no que basta con una reflexión más profunda sobre el concepto de propiedad privada, y la distinción entre propiedad privada individual y propiedad privada colectiva.

Desde la perspectiva del economista, la propiedad privada es una especie de “caja negra” en que se hace abstracción del propietario. No nos importa cómo el propietario decide qué hacer con su propiedad, sino lo que hace, con la sencilla asunción de que hará lo que le convenga.

Introducirse en esa caja negra queda en manos de los psicólogos cuando el propietario es un solo individuo, y poco más podemos decir desde un punto de vista de análisis económico o social.

Varios propietarios

Pero la cosa cambia cuando son varios los propietarios. El caso más sencillo, al menos desde el punto de vista numérico, es la propiedad privada de las parejas, sean matrimonios, de hecho, hetero u homosexuales. ¿Qué significa que una pareja maximizará el valor de sus bienes conyugales? El economista no se preocupa de cómo se toman las decisiones sobre la propiedad conyugal, pero es obvio que no es un tema baladí y que da lugar a numerosas discusiones. Cada uno de los dos co-propietarios puede tener, y de hecho tienen visiones distintas sobre qué hacer con la propiedad. Se precisa algún tipo de norma o regla, institución siguiendo la nomenclatura de Ostrom, que permita resolver estas diferencias, y habrá que preguntarse si dicha regla da resultados óptimos para el uso del recurso visto en la perspectiva económica más amplia.

Si escalamos un poco el problema, tenemos las comunidades de vecinos. Al ser una comunidad más compleja, las reglas suelen estar explícitas, sea en los estatutos que se hayan dado los propios co-propietarios, o en normas de carácter legal y positivo. Una vez más, el economista asumiría que la comunidad de vecinos hará un uso óptimo del recurso sin pararse a pensar cómo se consigue tal resultado en su dinámica social.

Y en la cúspide de la complejidad tendríamos las empresas con forma de sociedad anónima, en que miles o millones de propietarios comparten la propiedad de unos recursos. Las formas de gestión que se observan en estas organizaciones son extremadamente complejas, soportándose en numerosos mecanismos que básicamente tratan de evitar problemas de agencia.

Propiedad y tecnología

Como vemos, la propiedad privada en común es algo muy, valga la redundancia, común. La situación que trata de resolver Ostrom con sus instituciones para bienes comunales no es tanto la privatización de dichos bienes comunales, como de las reglas que sigue la comunidad para maximizar su valor. En otras palabras, la privatización que rechaza Ostrom no es la privatización del bien común, esto es, reconocer que el bien es propiedad de un colectivo (frente a ser un bien público o del Estado), sino la división del bien colectivo en propiedades individuales como solución para los conflictos entre los copropietarios.

Es bastante posible que la propiedad privada individual resulte en un funcionamiento más eficiente de los mercados y facilite así la creación de riqueza, ya que elimina la complejidad de las decisiones que requiere la propiedad colectiva (aunque eso no las hará menos propensas al error). De ser así, sí tendría sentido demandar la división de los bienes comunes en individuales, algo que en algunos casos se puede o se podría resolver con la tecnología.

En estos casos, habrá que plantearse si el coste de implantar la tecnología que permita tal individualización será o no superior a los beneficios que se obtendrían de la misma. Me explico con un ejemplo: posiblemente sería posible parcelar el bosque y dividir así su propiedad entre los miembros del colectivo. Pero, ¿sería viable así su explotación, o superarían los costes de tal parcelado a los beneficios de la supuesta mejora en la gestión? Otro ejemplo: ¿tiene sentido dividir la propiedad de las zonas comunes en los edificios multi-vivienda?

El origen de las reglas cuando la propiedad es común

Por tanto, mi interpretación es que Ostrom prefiere que los bienes sean privados que públicos, en línea con cualquier economista, pero considera que hay una categoría de bienes, los comunales, en que la propiedad privada tiene que ser colectiva y no individual. En estos casos, cobran importancia fundamental las reglas con las que se gestiona el bien común.

Aceptado esto, es lógico que Ostrom defienda que dichas reglas sean definidas por la comunidad de propietarios en lugar de por organismos externos como pueda ser el Estado o un analista bien intencionado, que no conocen las especificidades del recurso. Esto es exactamente lo mismo que se predica en relación con la propiedad privada individual y la interferencia de los Estados, por supuesto.

En suma, el problema que detecta Ostrom para la gestión de los comunes es exactamente el mismo que detecta un economista en relación con el respeto a los derechos de propiedad. Su queja no es tanto que el Estado defina derechos de propiedad para los bienes comunes, como que interfiera en las reglas que los co-propietarios se dan para la gestión del bien. Algo que, en realidad, quedaría solucionado si ese bien común se privatizara a favor de la comunidad que lo ha gestionado y utilizado históricamente. Aunque, pensándolo bien, si hay que privatizarlo es solo porque en algún momento o de alguna manera el Estado usurpó dicha propiedad. Nada nuevo bajo el sol, por tanto.

Notas

[1]Some policy analysts tend to recommend private property as a way of solving any and all problems involving overuse of a resource. While private property works effectively in some environments, it is naive to presume it will work well in all” (“Understanding Institutional Diversity”, pág. 29, traducción propia). Hay edición en español del libro de Ostrom, editada por KRK Ediciones.

[2] El capítulo 4: “Animating institutional analysis”.

Ver también

Capital social, acción colectiva, e intervención estatal. (Ángel Martín Oro).

La utilidad, asesina del valor

Creo que en mi artículo sobre si la utilidad es requisito previo al valor no fui suficientemente claro en mi intento de explicar que la escasez económica es condición suficiente para que exista el valor. Y que la utilidad, tal y como la define Carl Menger en el sentido de utilidad técnica o funcional, no es requisito previo necesario, sino que es una consecuencia del valor.  Es más, me redoblo en mi posición y afirmo con contundencia que la utilidad, una vez que existe como consecuencia del valor, mitiga la necesidad y, por tanto, “asesina” al valor. 

Si padezco dos necesidades insatisfechas “comer” y “escuchar música”, y satisfacer la necesidad de comer tiene más valor para mí que satisfacer la necesidad de oír música, entonces  daré prioridad a comer. Los dos valores que atribuyo a la satisfacción de cada una de estas dos necesidades ya existen en mi mente, independientemente de que acabe encontrando, o no, objetos que las satisfagan. El valor es lo primero de todo.

También necesitaré respirar, pero la utilidad que me proporciona la abundante cantidad disponible de aire satisface de tal manera esta necesidad, que elimina completamente el valor de satisfacerla.  Así, buscar aire no formará parte de mi actividad previsora.

Por tanto, daré mayor prioridad a buscar las cosas que me faltan para satisfacer mi hambre,  menor prioridad a las que me faltan para escuchar música, y ninguna prioridad a las que me faltan para respirar, porque no me faltan.  Se convertirán en objetos útiles, en bienes, aquellos objetos que ya existen y concluyo que pueden mitigar mi necesidad, por ejemplo, frutos que pueda encontrar en el bosque. O porque no existen, pero consigo crearlos expresamente para que mitiguen esa necesidad, por ejemplo, invento un gramófono.

El valor es previo a la utilidad

Puedo concretar los objetos previamente gracias a mis experiencias anteriores, o pueden ser totalmente indeterminados a la espera de que logre identificar, descubrir o inventar aquellos que pueden mitigar la necesidad.  Los pueda concretar de antemano o no, existan o no, o estén aún por idear, el valor de satisfacer la necesidad ya existe en mi mente.

Es la necesidad insatisfecha, la escasez, el valor, la causa que nos impulsa a sobrevivir descubriendo y estableciendo relaciones causales “objeto satisface necesidad”, y la fuerza que impulsa a los pioneros e inventores a descubrir o a crear utilidad, a crear tecnología.

No cabe duda de que una cosa valiosa tiene que ser sí o sí útil, pero las cosas pasarán a ser cosas útiles (bienes), como ¡consecuencia!, de padecer una necesidad insatisfecha y estimamos que satisfacerla tiene valor. Y ese valor existe, aunque no encontremos o no existan aún los objetos para cubrir esa necesidad cuya satisfacción tiene valor para nosotros. Por tanto, la necesidad insatisfecha, la escasez, el valor, es previo a establecer la relación “objeto satisface necesidad”, es decir, a la utilidad.

Podría terminar el artículo aquí, pues ya he expuesto mi argumento. En el desarrollo que viene a continuación voy a demostrar que este argumento sobre la precedencia causal del valor está en Menger. Y en un siguiente artículo, aplicaré este razonamiento a los objetos “raros” en general, aquellos cuya cantidad es materialmente limitada, y finalmente a los casos particulares de Bitcoin y Bitgold.

Que no existan bienes para satisfacer una necesidad, no debe implicar en absoluto que el análisis del valor que supondría satisfacer esa necesidad deba quedar fuera del estudio de la economía. Pues el valor de la eventual satisfacción es causa muy habitual de intercambios económicos reales, aunque sean “fallidos”. 

Necesidades insatisfechas

Véase el enorme esfuerzo del personaje que interpretaba Tom Hanks al comienzo de la película Náufrago para descubrir objetos que mitigaran su necesidad insatisfecha de encender fuego. La vida de cualquier inventor es, de hecho, una retahíla de prueba y error, una larga serie de intercambios intrapersonales inicialmente prometedores, pero que acaban por resultar “fallidos” (permítase la expresión en el sentido de no acabar resultando como inicialmente se esperaba).

Insisto en la idea de que una necesidad insatisfecha sólo puede existir cuando la cantidad que necesitamos de una cosa es superior a la cantidad disponible, es decir, el valor surge de la escasez. Si la cantidad existente es cero porque la cosa no existe aún, no la hemos identificado o encontrado, o porque no podemos disponer en absoluto de ella, cualquier cantidad necesitada implica sí o sí escasez.  

Por ejemplo, para padecer la necesidad de comunicarse remotamente y percibir su valor no es necesario concebir la noción concreta de teléfono ni ningún otro aparato concreto. Simplemente, padecemos esa necesidad e imaginamos que podría haber algo, aún no sabemos el qué, que la satisfaga.  Esto es lo que nos impulsa a inventar y crear.

La escasez económica es un análogo opuesto al valor si entendemos la escasez como una “magnitud negativa” para nosotros y el valor como “magnitud positiva”, Pero la magnitud del valor no solo vendría determinada por ser la inversa del grado de escasez, sino también por el grado de importancia de la necesidad.  Podemos tener una escasez absoluta de bienes para escuchar música, pero la importancia que le damos a esa necesidad puede ser muy baja. 

Demanda y necesidad

La escasez, igual que el valor, no está en los objetos ni es una cualidad intrínseca de estos. La escasez es una relación entre nuestra estimación de la cantidad necesitada y de la cantidad disponible. Y lo más determinante es, sobre todo, la importancia de la necesidad, la “demanda”. Por eso Menger afirmaba que si desapareciera la costumbre de fumar, todos los objetos que solo sirven para fumar automáticamente pasan a ser inútiles, por mucho que técnicamente sigan sirviendo para fumar (siguen cumpliendo la condición dos en caso de que alguien necesitara fumar). 

Quiero hacer notar que Menger no se pilla los dedos con términos del tipo “demanda” de tabaco, por eso escribe la “costumbre” o “necesidad” de fumar. “Necesidad de fumar” es mucho más expresivo de la causa que “demanda de tabaco” porque “demanda” expresa más bien la consecuencia de la necesidad, que es querer disponer o apropiarse de tabaco, omitiendo y dando por supuesto el porqué.  Tampoco se pilla los dedos con el término “escasez”, como imprudentemente hago yo, pues este término se confunde fácilmente con los objetos materialmente exiguos, poco comunes o raros. Terminologías aparte, veamos por fin cómo define Menger el valor:  

Así pues, el valor no es algo inherente a los bienes, no es una propiedad intrínseca de los mismos, sino sólo la significación que concedemos en primer término a la satisfacción de necesidades o, lo que es lo mismo, a nuestra vida y nuestro bienestar y que luego, con lógica consecuencia, trasladamos a los bienes económicos, como causas exclusivas de aquella satisfacción.

Carl Menger

La tabla de Menger

Si después de esta definición aún quedara alguna duda, por ser abstracta, sobre si la magnitud que llamamos “valor” es la importancia de la satisfacción de necesidades, creo que con el ejemplo de su famosa tabla toda duda queda despejada:

Para facilitar la comprensión de las siguientes y difíciles investigaciones, vamos a intentar dar una expresión numérica a las distintas magnitudes de que hemos venido hablando. Señalaremos con un 10 la importancia de la satisfacción de aquellas necesidades de que depende nuestra vida y luego, en numeración decreciente, con un 9, un 8, un 7, un 6 y así sucesivamente, las siguientes necesidades. Obtendremos una escala de significaciones de las distintas satisfacciones de necesidades que comienza con el 10 y termina con el 1.

Carl Menger

En la tabla, Menger asigna valores a las necesidades insatisfechas. El valor es una idea vinculada a la necesidad, no a los bienes. Lo trasladamos luego a los bienes, una vez identificamos bienes que satisfagan esas necesidades.

Por último, creo importante destacar de forma específica que los 4 requisitos que establece Menger para que una cosa adquiera el carácter de bien, no son los requisitos para que exista el valor.  El valor es la importancia que concedemos a satisfacer necesidades, y esto es así, independientemente de que existan bienes o no y de que en la secuencia expositiva de su libro Menger exponga la teoría del bien antes que la teoría del valor.

Ver también

La relación entre la escasez y el valor de los bienes. (Juan Morillo).

¿Cómo afectan las instituciones al desarrollo económico? Acemoglu, Robinson y Johnson

Hace un par de semanas conocíamos que los ganadores del Nobel de Economía 2024 eran Daron Acemoglu, Simon Johnson y James A. Robinson, un pronóstico que se venía dando desde hace multitud de años, pero que, hasta ahora, no había llegado a consumarse. Como bien sabrán los lectores de esta columna, la investigación llevada a cabo de manera conjunta por Acemoglu y Johnson, por un lado, y, por Acemoglu y Robinson, por otro, ha tratado -en resumidas cuentas- de la relación entre las instituciones y la prosperidad económica.

Aunque esta premisa es excesivamente amplia el foco de estos investigadores ha estado principalmente en hallar las raíces históricas de carácter institucional de la diferencia de riqueza y prosperidad entre países, llevando el origen de la explicación a la disparidad de instituciones coloniales establecidas por los europeos. Realmente, como veremos más adelante en este artículo, la gran innovación de estos investigadores se produce en lo referido a las variables instrumentales implementadas y como estas se relacionan con el desarrollo institucional y el desarrollo económico a largo plazo. 

Tal y como explicaba en su nota de prensa el comité sancionador del Premio Nobel de Economía, en la actualidad el 20% de los países más ricos del mundo poseen una riqueza agregada que es 30 veces superior a la del 20% de los países más pobres, habiéndose mantenido esta dinámica a lo largo de la historia a pesar de la inmensa reducción de la pobreza en todo el mundo a lo largo de los últimos siglos.

Instituciones y desarrollo

Aquí es donde Acemoglu, Johnson y Robinson (AJR, en adelante) achacan dicha peristente disparidad a la diferencia en tipo de instituciones entre países, diferenciando entre instituciones inclusivas (aquellas que garantizan el derecho de propiedad de manera extendidad y unos amplios derechos políticos, reinando el rule of law) y extractivas (sistemas diseñados para beneficiar a una pequeña elite que sobrevive a base de la extracción de recursos al resto de la población, siendo un sistema sin rule of law).

Basándose en todo ello, de manera muy resumida se podría decir que la investigación de AJR se ha basado en mostrar cómo aquellos países que históricamente han disfrutado de instituciones inclusivas han tenido unos niveles de desarrollo socieconómico mucho mayores que los de los países con instituciones extractivas.

Uno de los puntos más importantes de la investigación de AJR es lo que han calificado como la tendencia de reversal of fortune. Con este término el trio de investigadores muestra como previamente a la colonización europea de América, muchos de los países o regiones que eran las más prósperas hoy en día son, sin embargo, las más pauperizadas, mientras que aquellas que mostraban en el siglo XV mayores signos de pobreza son hoy en día los más ricos del continente. 

Nogales

La principal explicación para ello surge de una variable instrumental crucial en la investigación de AJR: la tasa de mortalidad de los colonos al llegar a cada territorio americano, ya que esta afectaría directamente al desarrollo institucional y al tipo de instituciones que se instaurarían en cada uno de los territorios. En aquellos territorios con una mayor tasa de mortalidad de colonos se instauraron unas instituciones de carácter extractivo que aún persisten a día de hoy, mientras en aquellos con menor mortalidad se desarrollaron instituciones inclusivas que contribuyeron a promover el crecimiento económico y llevaron a una mayor divergencia en niveles de riqueza respecto a los territorios con instituciones extractivas.

Más allá de las instituciones coloniales, uno de los casos prácticos que AJR pone sobre la mesa para mostrar la validez de su teoría es el de la ciudad de Nogales, que se encuentra dividida en el borde de la frontera entre EE.UU. y México. Aunque, como es obvio, a ambos lados de la frontera la ciudad comparte las mismas condiciones geográficas, climáticas y prácticamente culturales, la parte de Nogales, situada en Arizona posee un nivel de renta per cápita mucho mayor que la parte situada en Sonora (México).

Los autores, tras un detallado estudio empírico muestran como las diferencias en desarrollo económico y riqueza se deben principalmente a las diferentes estructuras institucionales: mientras el Nogales norteamericano se beneficia de unas instituciones políticas y económicas inclusivas, el Nogales mexicano se encuentra lastrado por unas instituciones que históricamente se han caracterizado por ser mucho más extractivas.

Instituciones extractivas

Como podemos ver, el caso de Nogales, ejemplifica cómo las instituciones pueden determinar el destino económico de sociedades similares. En este sentido, como he explicado con anterioridad, las instituciones extractivas favorecen a una élite reducida a expensas de la mayoría, lo que genera un conflicto político constante y dificulta las reformas hacia sistemas inclusivos, incluso cuando estas serían beneficiosas a largo plazo para el conjunto de la población.

A pesar de esto, AJR también muestran que el cambio es posible. Cuando las masas se movilizan y representan una amenaza creíble para la élite, pueden forzar transiciones hacia instituciones más inclusivas y democráticas, como sería necesario en la parte mexicana de Nogales, para igualar las condiciones de su contraparte estadounidense. Estos cambios, aunque desafiantes, pueden allanar el camino hacia un crecimiento económico sostenible y la reducción de la pobreza, como se ha demostrado en otros contextos históricos.

Por lo tanto, tal y como he tratado de mostrar a lo largo de este artículo, la investigación de AJR tiene importantes implicaciones para los responsables políticos y las organizaciones de desarrollo. Debemos enfatizar la necesidad de centrar los esfuerzos de los gobiernos en llevar a cabo reformas institucionales como una pieza clave para desarrollar instituciones inclusivas y, con ello, fomentar el desarrollo económico y reducir la pobreza. Como muestra el caso de los colonizadores europeos o el de la ciudad de Nogales, apoyar el desarrollo de sistemas políticos y económicos inclusivos es fundamental para lograr un crecimiento mayor y más sostenible a largo plazo. Sin estas reformas, las sociedades permanecen atrapadas en la pobreza, limitadas por las instituciones extractivas que perpetúan la desigualdad estructural.

Ver también

¿Por qué unos países son ricos y otros son pobres? (Ignacio Moncada).

El largo plazo por un plato de lentejas. (Ángel Martín Oro).

El positivismo jurídico y la tiranía. (José Antonio Baonza Díez).

Consecuencias de una reforma institucional radical: la Revolución Francesa. (Ángel Martín Oro).

El número y el tamaño de los Estados. (Miguel Anxo Bastos).

Don Juan Valera, en su bicentenario (1824-2024)

El pasado 18 de octubre de 2024, se conmemoró el 200 aniversario del nacimiento de D. Juan Valera y Alcalá-Galiano (1824-1905). El Ateneo de Madrid, del que fue socio ilustre que figura en su famosa Galería de Retratos, celebró dos actos, en 11 y el 18 de noviembre, para conmemorarlo. No faltaban buenas razones para hacerlo allí.

Valera ateneísta

Y es que, la figura de D. Juan Valera, por derecho propio, se constituye seguramente en la de uno de los mejores arquetipos de ateneísta. No se interesó por ser directivo del Ateneo, pero tampoco dejó por ello de ser un socio muy activo. Nunca formó parte de la Junta de Gobierno del Ateneo, pero sí que participó activamente en la Sección de Literatura, que presidió dos cursos, y en la de Ciencias Morales y Políticas (actualmente de Ciencias Jurídicas y Políticas), en las que hizo notar su presencia. Sin duda que D. Juan Valera es una de las figuras más representativas del espíritu del Ateneo de Madrid, en todas sus épocas y el humanista español más destacado del siglo XIX.

Acotación temporal ésa de transcendencia, pues con el romanticismo España inició, en la primera mitad del siglo XIX, una recuperación de su peso cultural en el mundo, que se prolongaría hasta bien entrado el siglo XX en lo que se ha denominado segundo Siglo de Oro o Siglo de Plata de las artes, las ciencias, las letras y el pensamiento hispánicos. Una recuperación de la que el mismo Valera fue también protagonista, a la par que destacado estudioso del espíritu nacional y que también reflexionó sobre ese restablecimiento cultural de España y sobre la cultura y la historia hispanas en aquel tiempo de renovado esplendor.

Pepita Jiménez

Valera obtuvo su mayor celebridad literaria con dos novelas de éxito, Pepita Jiménez (1874) y Juanita la Larga (1895). Sin embargo, se conoce menos su faceta de crítico literario y, sobre todo, la de ensayista. Para muchos, como el hispanista británico Gerald Brenan (1894-1987), fue el más destacado crítico literario español, después de Menéndez Pelayo, con el que le unió una profunda amistad. Ambos, junto con Manuel de la Revilla, configuran el más destacado trío de críticos literarios españoles de la segunda mitad del siglo XIX.

Pero se recuerda poco su obra como historiador. Fue él quien dirigió la confección y redacción de la edición definitiva de la Historia General de España, de Modesto Lafuente (1806-1866). Esa edición, fechada en 1877, continuó la historia inicialmente redactada por Lafuente, que llegaba hasta el final del reinado de Fernando VII. Valera continuó la narración de la Historia General de España, con la colaboración de Antonio Pirala (1824-1903) y Andrés Borrego (1802-1891). Con ellos, Valera dirigió la elaboración del Volumen VI, es decir, añadió las guerras carlistas, el reinado de Isabel II y el de Amadeo de Saboya y la Primera República, y terminó la obra con la Restauración de Alfonso XII.

Historiador… y ensayista

Y hay incluso hay una faceta de Valera mucho menos conocida aún, la de ensayista. Como ensayista y autor de Discursos Académicos, especialmente en la Real Academia Española, alcanzó probablemente la más penetrante y clarificadora mirada sobre España, los españoles y sus principales problemas. Una mirada tan profunda y larga sobre nuestra historia, que sigue vigente en gran medida hoy. Fue en los discursos de contestación a los de recepción de nuevos académicos, donde desarrolló algunas de sus más brillantes ideas sobre la cultura española, sus letras, sus artes, sus ciencias y su historia. De especial interés son sus discursos de contestación a la recepción en la Real Academia de D. Gaspar Núñez de Arce, D. Marcelino Menéndez Pelayo o D. Antonio Cánovas del Castillo, con los que le unió además una profunda amistad.

Ingresó temprano en la Real Academia Española, el 16 de marzo de 1862, con menos de 40 años, donde ocupó el Asiento I Mayúscula. Su discurso de recepción llevó como tituló el de Observaciones sobre la idea vulgar que hoy se tiene acerca del habla castellana y la que debe tener la Academia, y sobre la poesía popular.

Valera diplomático

A lo largo de su vida, Valera simultaneó su vocación literaria con la carrera diplomática, lo que le permitió viajar por numerosos países de Europa y América, en sus sucesivas misiones internacionales, que le deparó la oportunidad de desarrollar una vida de personaje romántico, en la que abundaron los amores y numerosos proyectos frustrados de matrimonio. Su primer destino diplomático fue, en 1847, en el Reino de Nápoles, donde colaboró con el entonces Embajador de España, D. Ángel Saavedra, el Duque de Rivas (1791-1865). Tuvo luego muchos destinos, en Europa y América -Lisboa (Portugal) y Río de Janeiro (Brasil), Frankfurt y Dresde (Alemania), San Petersburgo (Rusia), hasta en Washington (USA)-.

El inicio de Valera en la diplomacia le facilitó una amplia y variada red de relaciones sociales. También el inicio de una carrera política que, siempre desde un liberalismo más templado que exaltado, le llevaría pronto a sostener algunas célebres polémicas públicas. También participó en casi todas las grandes polémicas de su época, varias de ellas lanzadas por Menéndez Pelayo en el último tercio del siglo XIX, como las polémicas de la ciencia, la filosofía y la literatura españolas. De hecho, Valera mantuvo una estrecha relación intelectual con Menéndez Pelayo, hasta el punto de que, como señala Agapito Maestre, quizá la figura del polígrafo santanderino no hubiese alcanzado todo su esplendor sin la influencia de Valera.        

Debates políticos

En sus polémicas más propiamente políticas, Valera contendió con algunos de los más célebres políticos de su tiempo. En 1857 tuvo lugar su polémica con Castelar (1832-1899), entonces estrella emergente del Partido Demócrata, que agrupaba al liberalismo más radical. Una polémica reunida por Valera, en 1864, de su ensayo De la Doctrina del Progreso con relación a la Doctrina Cristiana. En ella Valera, a fin de revisar críticamente el anticlericalismo y la irreligiosidad propias del progresismo exaltado, reivindicó -como Michelet- el origen cristiano de las ideas modernas de libertad, igualdad y justicia. En ese mismo año, presentó también su visión crítica sobre la obra de Juan Donoso Cortés (1809-1853), el famoso Ensayo sobre el catolicismo, el Liberalismo y el Socialismo, en el que Valera defendió el liberalismo contra bases y fundamentos del conservadurismo radical del extremeño extremado.

Una de sus más destacados debates fue el suscitada en 1876 sobre la súbita decadencia de la literatura española en el siglo XVII. El 21 de mayo de 1876 tomó posesión como académico el poeta y político liberal Gaspar Núñez de Arce con el discurso Causas de la precipitada decadencia y total ruina de la literatura nacional bajo los últimos reinados de la Casa de Austria, en el que trató sobre el pernicioso influjo en nuestro desarrollo literario de la falta de libertad política y de libertad religiosa. Fue Valera el encargado de darle la contestación, lo que hizo con su discurso Del influjo de la Inquisición y del fanatismo religioso en la decadencia de la literatura española, que constituye una profunda y luminosa reflexión sobre la literatura y la cultura española, desde el Siglo de Oro hasta el siglo XIX.

Diputado en Cortes

En 1858 ganó por primera vez acta para Diputado en Cortes, adentrándose en una carrera política que le llevaría a ser, durante el reinado de Amadeo de Saboya, Subsecretario y hasta efímero Ministro de Instrucción Pública, por unas horas y en funciones, en 1872. En el año 1867 se había casado con Dolores Delavat, veinte años más joven que él, y con la que tuvo tres hijos. Fue cronista de excepción en el turbulento periodo del Sexenio Revolucionario (1868-1874). De las experiencias vividas esos años dejó escritos sus ensayos De la Revolución y la Libertad Religiosa y, especialmente su Sobre el Concepto que hoy se forma de España. En la Restauración, militó en el Partido Liberal de Sagasta.

Después del caótico Sexenio Revolucionario (1868-1874), sin dejar la diplomacia ni la política, se centraría cada vez más en el desarrollo de su obra literaria, sobre todo, a partir del éxito que alcanzó con su novela Pepita Jiménez, en 1874. En sus últimos años se consagró en el Ateneo, en las Reales Academias y en toda España, como el más destacado intelectual hispano de los años finales del siglo XIX. Murió en 1905, mientras preparaba un discurso sobre Cervantes, encargado por la Real Academia Española, conmemorativo del Tercer Centenario de la publicación de El Quijote. Pero aún inspiraría el pensamiento y creatividad de muchos y especialmente de otro ilustre ateneísta, Manuel Azaña Díaz (1880-1940).

Manuel Azaña

Como muchos jóvenes ateneístas en el cambio del siglo XIX al XX, Azaña se sintió atraído por la figura de Juan Valera, que le inspiró una aparente admiración y que también le sirvió para lograr su primer y casi único éxito literario: su Vida de D. Juan Valera, escrita entre 1924 y 1926, ganó el Premio Nacional de Ensayo en ese año de 1926. Vida de D. Juan Valera fue una obra que condensó, a la vez, la fascinación de Azaña por el Ateneo y, más aún, por Juan Valera, en quien casi lo personalizó. Pero también expresaba una amarga crítica, que explicitó tres años después en su discurso Tres Generaciones del Ateneo (1930). No era de extrañar, pues esa misma crítica a Valera y a su época se suscitó también en las jóvenes generaciones que protagonizarían la literatura y la cultura españolas de comienzos del siglo XX.

Aparente fascinación por el personaje que oculta una crítica amarga a su figura política, a su época y a todo el siglo XIX, en general. Crítica que nacía del desconocimiento y sobre todo de la incomprensión. En su interpretación de Valera, Azaña fue incapaz de separar la crítica a las políticas de la Restauración y del liberalismo decimonónico, de la gigantesca obra cultural desarrollada en esa centuria, que protagonizaron, entre otros, Valera y Menéndez Pelayo. Obra cultural difuminada hasta el olvido por quienes les siguieron. Fue la pretensión adanista de “partir de cero” o “empezar de nuevo”, rechazando todo lo anterior, de muchos de los hombres del 98 y de casi todos los de la Generación de 1914 (Azaña, Ortega y Gasset, etc.). Actitud muy equivocada, pero que ha dejado huella profunda en la mentalidad española hasta hoy.

Cicatero bicentenario

Las tres Reales Academias, la de la Historia, la de Ciencias Morales y Políticas y la Española, a las que perteneció Juan Valera, no han aprovechado la efeméride de su bicentenario para destacar su figura y su obra como debieran merecer. Y tampoco se ha hecho ningún esfuerzo institucional en relación con este aniversario por los responsables culturales nacionales, autonómicos o locales. El Ateneo de Madrid, a la que perteneció entre 1844 y 1905, es decir, socio durante más de sesenta años, si lo ha hecho.

Españoles eminentes

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Elecciones en los EE.UU. Pnut la ardilla, Joe Rogan, D.O.G.E y Bitcoin

En España ha pasado desapercibido porque tenemos problemas más importantes de los que ocuparnos, pero en las elecciones de Estados Unidos ha irrumpido un protagonista inesperado: una ardilla llamada Pnut. Este animal vivía tranquilamente con sus dueños, que lo rescataron cuando era una cría. Tenía su propia cuenta de Instagram con millones de seguidores, y cualquiera podía ver en sus miles de publicaciones que vivía bastante feliz. Y digo vivía porque a la ardilla la mataron este fin de semana. No fue un perro o un gato, ni unos desaprensivos, fue el Estado de Nueva York.

Las ardillas son animales silvestres. Parece lógico que no se deba tener en un domicilio un animal silvestre. El Estado legisla en ese sentido. Hasta aquí todo parece ir bien. El problema es que el Estado lo rigen los burócratas, y los burócratas son seres especiales que no se rigen por la lógica del resto de seres humanos. Lo explicó magistralmente Thomas Sowell:

Nunca entenderás las burocracias hasta que comprendas que para los burócratas el procedimiento lo es todo y los resultados no son nada.

Thomas Sowell

A los burócratas a los que llegó la denuncia sobre Pnut nunca se les pudo explicar nada. Ni que fue rescatada después de morir su madre atropellada, ni que era feliz con sus dueños, ni que tenía millones de seguidores a los que hacía feliz con sus vídeos. Dio igual. El procedimiento es claro. La burocracia dictaba que debía morir.

En nombre del medio ambiente

Otro aspecto que está llamando la atención son los recursos que se destinaron a este caso. Jueces y policías dedicaron horas a incautar una simple ardilla. Esto puede ser sorprendente en un Estado como el de Nueva York, con una delincuencia creciente. Pero lo cierto es que no lo es. El Department of Environmental Conservation de Nueva York tiene sus propios recursos, que no tienen nada que ver con los de los departamentos que deben atajar la criminalidad. Así, el Estado puede mantener diligencia sobre casos menores de política medioambiental, mientras que la seguridad ciudadana hace aguas. De hecho, es cada vez más evidente, sobre todo en España en estos aciagos días, que el Estado puede tener cada vez más recursos para invadir aspectos banales de la vida de sus ciudadanos, mientras que los temas urgentes son desatendidos negligentemente.

Pero no caigamos en el pesimismo. Las elecciones nos han traído algo de luz en la oscuridad. Por primera vez tenemos a un candidato a presidente saliendo de los corsés de los medios tradicionales. O como se les llama ahora en Estados Unidos, los legacy media.

Joe Rogan

Joe Rogan es el podcaster más importante del mundo. Es tan importante que su intento de cancelación fue el punto de inflexión del rodillo censor que la izquierda americana pasó durante la pandemia. Joe Rogan Is Too Big to Cancel, tituló el New York Times cuando fue evidente que Spotify no iba a renunciar a la principal estrella de su plataforma por la locura censora que desató la pandemia. Meses más tarde, Elon Musk compró Twitter y empezó el ciclo en el que estamos ahora.

Rogan hace algo que la televisión nunca ha podido hacer. Dejar que sus invitados hablen durante horas. Es un formato revolucionario que ha destrozado cualquier intento por parte de los medios tradicionales por competir por un público mínimamente formado. La mejor definición de su podcast la dio un usuario anónimo en Reddit, y vale la pena echarle un vistazo.

Que Trump se haya sometido a tres horas de podcast con Rogan no es algo menor. De hecho, es un hito sin precedentes. Tres horas de entrevista no guionizada con un político de ese nivel a pocos días de unas elecciones hubiera sido ciencia ficción hace diez años. Y una vez que se abre esa puerta ya es muy difícil volverla a cerrar. Si Trump gana este martes, ningún candidato podrá presentarse sin pasar por formatos similares.

Pero pase lo que pase hay un perdedor claro: la televisión. Es el fin de los formatos de 30 segundos para que alguien explique algo. El público está demandando otra cosa, y es algo que la televisión no puede dar. De hecho, empieza a ser tan evidente lo obsoleto del medio, que ya se empiezan a oír las primeras voces sobre algo que puede parecer chocante, pero que no deja de ser sentido común: la eliminación de la emisión en abierto de las televisiones.

Departamento de Eficiencia Gubernamental

Y hablando de eliminar cosas obsoletas, la victoria de Trump también puede traer un regalo que nadie esperaba hasta que la victoria de Javier Milei puso de moda la motosierra del recorte estatal. La nueva administración de Trump va a suponer la creación del Department Of Government Efficiency (D.O.G.E, no confundir con la altcoin Doge, de la que han cogido prestada las siglas). Este nuevo departamento va a estar liderado por Elon Musk, y podría contar con la colaboración de personajes tan importantes como Ron Paul.

Suena demasiado bien para ser verdad, y el tiempo dirá en qué queda esta promesa. Pero el debate ya existe. Elon lleva toda la campaña hablando de la importancia de reducir la burocracia y el impacto que este mensaje ha tenido es ya una victoria para todos.

Y no es el único tema en que las tesis liberales se están abriendo camino. Bitcoin ha tenido una importancia central en toda la campaña electoral. Con dos candidatos acudiendo a la convención de hace unos meses. Y con Trump felicitando el aniversario de la publicación del white paper de Satoshi.

Pase lo que pase el martes las tendencias son claras: la sobrerregulación estatal como un problema central de nuestras sociedades, los nuevos formatos a través de internet reclamando, al fin, el protagonismo central en el debate político nacional, y un nuevo dinero privado con potencial de cambiar el mundo que conocemos en pocas décadas. A Estado Unidos le esperan cuatro años fascinantes que marcaran su futuro como gran potencia mundial. Nos marcara el futuro a todos.

Ver también

Propuestas de Trump a favor de la libertad. (Daniel Morena Vitón).

Secuencia electoral alterada. (Andrés Ureña Rodríguez).

Trump, el antiliberal por excelencia. (Andrés Ureña Rodríguez).