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La escuela austriaca ante el actual escenario económico global

Abordar el complicado y polifácetico escenario economico mundial signado por los conflictos de orden geoeconomicos y geopoliticos entre los EEUU y sus paises aliados del mundo occidental, frente a China y Rusia principalmente. Sumado esto al resurgimiento de corrientes políticas y económicas defensoras del proteccionismo económico y por consiguiente de una mayor intervención estatal en la actividad económica en el seno mismo de los principales Estados-naciones que han sido el pilar fundamental del Orden Liberal Internacional (OLI). Requiere en parte para su mejor compresión un enfoque teórico metodologico heterodoxo como lo es el de la Escuela Autriaca de Economia.  

En nuestro anterior artículo titulado La visión austríaca de los sistemas complejos y el estatismo económico global Instituto Juan de Mariana, abordamos desde la perspectiva de los sistemas complejos de la ya mencionada escuela, el creciente intervencionismo a escala global de los Estados-naciones en especial el de las grandes potencias economicas tanto las emergente como las ya tradicionales, en el actual contexto economico internacional. 

En el presente ensayo analizaremos la problemática antes planteada desde la perspectiva teórica de los ciclos económicos de la Escuela Austriaca de economía. (TACE). No obstante, debemos dejar en claro que algunas de las herramientas ofrecida por este enfoque, tienen un alcance limitado para entender o abordar directamente dentro de su ecuacion, aspectos exogenos a los ciclos económicos, como lo son los conflictos de carácter geoeconómico y geopoliticos antes mencionado, No obstante, en nuestro analisis los tomaremos como factores que han servido como impulsores de las fuerzas políticas que han estado promoviendo una mayor intervención estatal, a través, de un conjunto de políticas económicas y públicas en los ordenes monetarios, comerciales y fiscales no solo en el ámbito interno de sus respectivos países, sino a nivel internacional. 

Los principales exponente y fundamentos de la Escuela Austriaca de Economia

No pretendemos, realizar un abordaje profundo desde el punto de vista teorico-metodologico sobre los principales exponentes y fundamentos de la escuela austriaca, sino a titulo enunciativo los mencionaremos.  A grandes rasgos nos referiremos a los tres principales representantes y funadmentos sobre los que se ha cimentado el pensamiento de la escuela austriaca destacando a: Friedrich Hayek, el cual aporto una visión sobre el funcionamiento epistemológico de los mercados, en que  sostuvo  que los precios en un mercado libre actúan como un mecanismo para la comunicación de información vital para la asignación eficiente de recursos. Donde el mercado es concebido como un proceso continuo en el cual la información es constantemente descubierta, compartida y actualizada, argumentando que el problema principal de la economía es cómo ordenar el uso de la información dispersa entre diferentes individuos.

En segudo lugar destacaremos a Ludwig von Mises, el cual mantuvo que el mercado es un proceso dinámico impulsado por la acción humana, destacando la necesidad de entender la economía desde la perspectiva del individuo y de los procesos dinámicos individuales, donde los precios son el producto de la acción humana fundamentados en el sistema de propiedad privada, y no de un esquema de planificacion central como sostenian los socialistas.  Y por ultimo mencionaremos a Carl Menger, con su teoría del valor subjetivo, en la que argumenta que el valor de los bienes y servicios depende de la percepción individual y la necesidad de satisfacer deseos específicos de cada ser humano.

Es importante destacar que el pensamiento de la Escuela Austriaca de Economía ha estado caracterizado por dos elementos de relevancia singular: por un lado, el carácter subjetivo tanto de las valorizaciones como de las expectativas; y por el otro, la naturaleza individualista de su metodología. 

La teoría austriaca del ciclo económico (TACE)

 A diferencia de la sabiduria tradicional del resto de las Escuela Economicas ortodoxas. La Escuela Económica Austriaca, en especial los trabajos de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, ya referidos, sostienen que la actividad económica no debiera presentar necesariamente las fluctuaciones de expansion y recesión como algo natural. Pues para los citados autores, estas fluctuaciones, son el resultado de una intervención de tipo estatal en la actividad empresarial, más que una consecuencia sine qua non de ella bajo condiciones de libertad (Von Mises, 1912; Hayek, 1931) 

Siguiendo con este orden de ideas Mises sostuvo que la ciencia económica debe, por ello, enfocarse más que en una descripción de los ciclos economicos, en un análisis de las causas que han producido las anomalías en la conducta empresarial, que originan las mencionadas crisis (Von Mises, 1949).

La manipulación del mercado de dinero

No pretendemos entrar a realizar un análisis profundo y más detallado de los componentes de la (TACE) como lo es el de la manipulacion del mercado de dinero, la cual explica la relación entre el crédito bancario, el crecimiento económico y los grandes errores de inversión que se acumulan en la fase alcista del ciclo, explotando con la burbuja y destruyendo valor de los activos tangibles como intangibles. Donde la expansion artificial de crédito motivada por:  factores políticos conyunturales, por teorias o posturas económicas de corte estatista, intervencionistas, regulatorias, o como el resultado de factores exogenos al entorno macroeconomico de los paises, como los conflictos geoeconomicos y geopoliticos entre otros.

Suelen distorsionar y alterar lo que debería ser el comportamiento normal y natural de los ciclos economicos. La Escuela Austriaca culpa al sistema bancario de reserva fraccionaria —bajo la dirección y tutela de los bancos centrales— de crear burbujas monetarias y crediticias que conducen a la formación de ciclos económicos expansivo-recesivos que se autoperpetúan. Creando asi a mediano y largo plazo periodos de alta incertidumbre economica y volatilidad de los mercados. 

De igual forma los austriacos sostienen que expansión del crédito sin respaldo previo de ahorro real sitúa al tipo de interés del mercado de crédito a corto plazo por debajo de su tasa natural, lo que produce   malas decisiones de inversión en las primeras etapas del proceso productivo, lo que genera distorsiones en la estructura productiva de las economías.

La frontera de posibilidades de produccion. (FPP)

Toda esta intervencíon que comienza con la manipulacion de las expansion artificial del crédito, tiene como principal secuela negativa la alteracion del mercado de fondos prestables, y su consiguiente   secuela negativa en la frontera de posibilidades de producción de una nacion. (FPP) Esta distorsion según los austriacos incide negativamente   en principio, en la decision de inversión de los agente económicos cuando tienen que decidir entre las  alternativas del  consumo e inversión; es decir, en destinar sus recursos disponibles a fin de satisfacer necesidades inmediatas o a incrementar los medios por los cuales obtiene mayores recursos en el futuro para satisfacerlas. 

Es imperioso indicar, asimismo, que la manipulacion del mercado de fondos prestables termina   desencadenado una expansión no sostenible de la economía por el uso ineficiente de los factores de producción, generando asi mayores ciclos de votalidad y incertidumbre economica. 

La estructura intertemporal de producción

Esta estructura de producción de bienes es el componente distintivo del análisis austriaco de los ciclos económicos, pues según esta los factores originales de producción son transformados en sucesivas etapas en bienes intermedios hasta su transformación final en bienes de consumo. Al igual que la FPP la estructura intertemporal de produccion se ve afectada por la manipulacion e intervencion de las tasas de interes por parte de las autoridades monetarias. 

Esta visión austriaca del proceso productivo va más allá de aquella en la que se concibe el capital como si fuese un bien homogéneo; aquí se considera que no existe un simple agregado de bienes de capital, sino que hay diversos bienes intermedios y complementarios en una economía en determinado momento, donde destaca el papel de coordinación que tiene la tasa de interés, puesto que estas afectan la manera como el mercado asigna recursos a la producción de bienes en sus diversas etapas.

La estructura intertemporal de producción permite identificar las diferencias esenciales entre los escenarios de crecimiento sostenible y geninuamente sustentados en la acumulación previa de ahorro real— y los episodios de crecimiento insostenible o inducidos monetariamente por la intervención de las autoridades monetarias. 

El reacomodo del sistema económico global

El actual proceso de reacomodo global de la economía implicará un profundo cambio en el mecanismo de formación de expectativas de los diversos agentes económicos.

Es importante señalar que la utilización de todos los mecanismos de políticas económicas, sean (monetarias, fiscales y comerciales), más los esquemas regulatorios concebidos dentro de ciertas políticas públicas, delinearan un proceso de reconfiguración a escala global, el cual estará signado por fuertes intervenciones y regulaciones gubernamentales en todo el espectro de producción de bienes. Lo que tendrán como secuela, la estrucutracion de un nuevo orden economico mas volatil, menos predecible y más vulnerables a imperativos de orden geopoliticos y geoeconomicos. 

En este escenario los mecanismos de expansión monetaria y crediticia orquestados por los bancos centrales de los principales bloques geopoliticos y geoeconomicos en ciernes, generaran  mas  divergencias entre la tasa de interés natural y los tipos de interes vigentes, sumado a los incentivos de indole fiscal, que buscan reordenar toda la cadena de producción y suministro mundial en base a los intereses y conflictos ya señalados, presagian un escenario económico global, donde los procesos de inversión estaran sometidos al estrés y los vaivenes de los juegos politicos internacionales.

Conclusión final

Finalmente, es importante destacar en base al escenario arriba descrito, que los objetivos finales del conductor de los factores de producción –léase, el empresario–, no guíara sus decisiones basado exclusivamente en el juego de las expectativas e información sobre datos relevantes de los mercados (tendencia de precios, salarios y tasa de interés) dirigidos por las leyes del libre juego de la oferta y la demanda con una minima intervencion estatal. Sino por la complejidad de los entornos en los que se desenvolveran las diversas variables referidas a estos ciclos económicos recurrentes de (confianza empresarial, políticas macroeconómicas, monetarias, mercados laborales, politicas comerciales etc) signados por las diversas intervenciones gubernamentales de los mercados. 

Y es aquí donde la Escuela Austriaca de Economía ofrece una sólida teoría capaz de explicar, sino todas al menos las principales, causas o sus determinantes, como los efectos o consecuencias de este fenómeno global de mayor intervencion gubernamental en el delineamiento de un nuevo orden economico global. El autor es abogado y politólogo mención Relaciones Internacionales (UCV) cuenta con postgrados en: Negociaciones Económicas Internacionales del Instituto de altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, y es MBA y Máster en Finanzas FEN U. de Chile.

El proyecto de Javier Milei para la DOGE: Una motosierra para la burocracia

«¿Cuál es la diferencia entre un loco y un genio? El éxito». Esa frase inicial marcó el tono de la entrevista de dos horas de Javier Milei con Lex Fridman. En ella, el presidente libertario de Argentina reflexionó sobre los primeros meses de su gobierno tras su histórica victoria electoral del 19 de noviembre de 2023.

A Milei se le han llamado muchas cosas, pero sus métodos y su filosofía prosperan bajo escrutinio. En una sociedad libre, ser cuestionado es a la vez un reto y una oportunidad. Lo que distingue a Milei es su capacidad para responder a preguntas difíciles con lógica, pruebas y, lo que es más importante, resultados.

Su retórica anarquista está -como él dice- enraizada en un libertarismo que tiene un «respeto irrestricto por el proyecto de vida de los demás basado en el principio de no agresión y en la defensa de los derechos a la vida, la libertad y la propiedad», una definición defendida por Alberto Benegas Lynch, Jr. y que sigue las ideas de John Locke.

Un modelo exportado

Las reformas de Milei no han pasado desapercibidas en Estados Unidos, especialmente tras el anuncio del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que dirigirán Elon Musk y Vivek Ramaswamy. En la entrevista, Milei destacó cómo el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado de Argentina, dirigido por Federico Sturzenegger, está desmantelando sistemáticamente el proteccionismo y los privilegios, eliminando de 1 a 5 restricciones económicas diarias.

Este enfoque está llamando la atención en todo el mundo, ya que Musk y Ramaswamy han insinuado la posibilidad de adaptar esta estrategia de «motosierra». Ramaswamy publicó recientemente en X: «Una fórmula razonable para arreglar el gobierno estadounidense: Recortes al estilo Milei, con esteroides».

Una fórmula razonable para arreglar el gobierno estadounidense: Recortes al estilo Milei, con esteroides.

Cuando Milei asumió el cargo, la inflación estaba fuera de control y subía casi un 1% diario. Arreglar el déficit fiscal se convirtió en su principal prioridad, sabiendo que nada más funcionaría sin una solución en ese frente. En sólo unos meses, introdujo cambios drásticos: suprimió más de 50.000 empleos públicos, cerró más de la mitad de los ministerios, recortó las normativas y eliminó las subvenciones.

¿Los resultados? La inflación bajó del 211% interanual en diciembre de 2023 al 107,4% en noviembre de 2024, según los últimos datos de inflación del INDEC. Según Daniel Fernández, de UFM Reform Watch, el gobierno de Javier Milei ha logrado 10 meses consecutivos de superávit fiscal primario: «Entre enero y octubre de 2024, el gobierno argentino acumuló un superávit fiscal primario equivalente a casi el 1,7% del PIB», un cambio notable.

Milei: un ex académico

Como antiguo profesor de economía, Milei destaca en el desglose de conceptos económicos complejos. Al principio de la entrevista, proporcionó una hoja de ruta para los interesados en comprender la economía austriaca con grandes referencias: La acción humana de Ludwig von Mises y Principios de economía de Carl Menger, dos puntos de partida para él. También mencionó a otros pensadores, como Murray Rothbard, Friedrich Hayek, Hans-Hermann Hoppe, Jesús Huerta de Soto, Juan Ramón Rallo, Philipp Bagus y Walter Block, una guía rápida de las perspectivas anglosajonas e hispanas del pensamiento libertario.

Cuando Fridman profundizó y le preguntó por su filosofía económica, Milei respondió: «Idealmente, anarcocapitalista; en realidad, minarquista». Esto resume su enfoque pragmático para reducir el tamaño del Estado a través de lo que él llama «la mayor reforma estructural de la historia de Argentina», siendo realista sobre lo que es posible. Aquí Milei también abordó las críticas de algunos libertarios, diciendo que a menudo caen en la «falacia del nirvana», esperando soluciones perfectas en un mundo imperfecto.

Principales conclusiones

De la entrevista de Milei con Fridman se pueden extraer dos conclusiones principales. En primer lugar, Milei sabe de lo que habla. Demasiados políticos no entienden realmente de economía, pero Milei claramente sí. No se limita a memorizar cifras; explica el razonamiento que subyace a sus decisiones, y tiene sentido. En segundo lugar, las reformas impulsadas por el mercado pueden dar resultados. Contrariamente a la creencia popular o a los consejos de los expertos, estos cambios no necesitan décadas para mostrar su impacto.

¿Llegarán estas reformas hasta la Casa Blanca? Sólo el tiempo lo dirá. Pero por ahora, está claro que el planteamiento de Milei está llamando la atención en todo el mundo. Recomiendo encarecidamente ver o escuchar la conversación completa. Es un debate increíblemente estimulante, especialmente para los entusiastas de la economía deseosos de ver cómo la teoría se traduce en acciones políticas en el mundo real.

Ver también

Adam Smith entendió que tener más niños es una bendición

Por Nicholas Swanson. El artículo Adam Smith entendió que tener más niños es una bendición, fue publicado en CapX.

En una columna de 2022, Ezra Klein, de The New York Times, escribió sobre las innumerables personas que conoce y que rumian si tener hijos «dada la crisis climática a la que se enfrentarán… [y] sabiendo que contribuirán a la crisis climática». Los conocidos de Klein no son una anomalía. Cita datos de encuestas que sugieren que una cuarta parte de los adultos sin hijos creen que el cambio climático es una razón para evitar reproducirse. Un informe de la BBC de 2021 corrobora esta afirmación, destacando los datos de una encuesta mundial que indica que la «ansiedad climática» es una de las razones más comunes para no tener hijos.

Las personas que describe Klein me recuerdan al clérigo inglés de principios del siglo XIX Thomas R. Malthus. Malthus es famoso por dar la voz de alarma sobre la superpoblación. Aunque sus opiniones se suavizaron y matizaron con el tiempo, se le recuerda sobre todo por su primer modelo de crecimiento demográfico. Malthus afirmaba que la población aumenta geométricamente, pero las «necesidades vitales», como los alimentos, sólo aumentan aritméticamente. El resultado: el nivel de población tiende a superar el sustento material, lo que provoca hambrunas, inanición y declive demográfico. Al igual que Malthus, los antinatalistas contemporáneos creen que los seres humanos adicionales suponen una amenaza para el medio ambiente y para los seres humanos ya existentes.

Lo que estas opiniones suelen pasar por alto es una idea que el padre de la economía moderna, Adam Smith, ya comprendió en el siglo XVIII: el potencial de la innovación para superar el crecimiento de la población.

Smith y la población

Smith era optimista sobre las perspectivas de mejora tecnológica e innovación. Era partidario de la liberalización económica y parecía considerar el crecimiento demográfico como un indicador de éxito. Como ha argumentado Maria Pia Paganelli, Smith utilizó la población en «La riqueza de las naciones» como indicador de la mejora material, de forma análoga a como utilizamos ahora el producto interior bruto. Cuando Smith expuso los efectos negativos de las restricciones comerciales, señaló su tendencia a reducir la población.

Los antinatalistas del pasado y del presente han tendido a hablar como si los recursos fueran relativamente fijos. Al hacerlo, pasan por alto la posibilidad de nuevos descubrimientos y rendimientos crecientes a escala. Malthus, por ejemplo, creía que el tamaño de la población superaría la oferta de alimentos porque la tierra es limitada y la agricultura experimenta rendimientos decrecientes a escala.

Smith, por el contrario, parece haber sido de la opinión de que la productividad no se enfrentaba a un límite superior duradero, sino que podía ampliarse hacia arriba a través de la innovación y el crecimiento económico.

Era especialmente optimista sobre las perspectivas de la innovación agrícola. Smith reflexionó sobre la llegada de la patata a Europa. En comparación con el trigo, el cultivo de la patata significaba que «la misma cantidad de tierra cultivada mantendría a un número mucho mayor de personas». Smith predijo asimismo que «la población aumentaría» si el cultivo de la patata llegaba a ser al menos tan común como el del trigo. En 2011, los economistas Nathan Nunn y Nancy Qian estimaron que ‘la introducción de la patata explica entre el 25% y el 26% del aumento de la población del Viejo Mundo entre 1700 y 1900’.

La riqueza de las naciones

En La riqueza de las naciones, Smith sostenía que «la división del trabajo está limitada por la extensión del mercado» y que «la extensión del mercado [de un país]… debe ser durante mucho tiempo proporcional a la población de ese país». En otras palabras, una mayor población permite una mayor división del trabajo. Una mayor división del trabajo produce una mayor especialización junto con nuevas máquinas y nuevos métodos. La productividad aumenta. Para Smith, el ser humano no es sólo una consecuencia del crecimiento económico, sino una causa potencial.

Es cierto que un mayor número de personas incrementa la demanda de bienes y servicios, aumentando así la escasez y provocando subidas de precios. Pero Smith parece haber creído que la curva de la oferta a largo plazo se inclina hacia abajo. En presencia de la libertad y del afán de lucro, más gente crea un incentivo para nuevos descubrimientos. Veamos lo que dice Smith en La riqueza de las naciones:

El aumento de la demanda, además, aunque al principio pueda a veces elevar el precio de las mercancías, nunca deja de bajarlo a largo plazo. Estimula la producción y, por consiguiente, aumenta la competencia entre los productores, quienes, para venderse mejor unos a otros, recurren a nuevas divisiones del trabajo y a nuevas mejoras artísticas que, de otro modo, nunca se les habrían ocurrido.

Adam Smith. La riqueza de las naciones.

La fecundidad está disminuyendo

Encontrar sustitutos más eficaces y utilizar unidades cada vez más pequeñas de un recurso dado para producir mayores niveles de producción son algunos de los avances que definen los últimos 300 años. En 1700, la población mundial era de unos 600 millones de personas. Hoy somos más de diez veces esa cifra, unos 8.000 millones. Mientras tanto, disponemos de alimentos en mayor cantidad y calidad que nunca. Y, contrariamente a la creencia popular, en muchos aspectos el planeta está más limpio que nunca (por ejemplo, el saneamiento).

Adam Smith previó la capacidad dinámica de las personas libres y de los mercados libres. Y más concretamente, previó el poder del ingenio humano dentro de unos mercados liberalizados para abastecer a una población en aumento. Más seres humanos no son meros comensales, sino a la vez una invitación y un medio para elevar el nivel de vida de todos.

En un mundo en el que la fecundidad disminuye, es sorprendente que muchos sigan preocupándose por la superpoblación. Pero, como sugiere la historia de los últimos 250 años, Smith siempre tuvo razón. No tenemos por qué temer que haya demasiados seres humanos. Podemos encontrar formas de innovar, y lo hemos hecho, cuando nos enfrentamos a desafíos. Lejos de ser una maldición, «la multiplicación de las especies», como dijo Smith, es una bendición.

Ver también

Adam Smith, los austríacos y el crecimiento económico. (José Carlos Rodríguez).

300 millones. (José Carlos Rodríguez).

Algunas cuestiones disputadas sobre el anarcocapitalismo (XCVIII): sobre las catástrofes

Un amable lector, el señor César Alonso, me consulta sobre la posible gestión de catástrofes, como las inundaciones recientes en la Comunidad Valencia, en una hipotética sociedad sin estado. Es cierto que existen algunos estudios como los de Rebeca Solnit, Paraíso en el infierno o los de Emily Chamlee-Wright y Virgil Storr. The Political Economy of Hurricane Katrina and Community Rebound se han centrado en la situación de las comunidades tras las catástrofes. Demuestran que, en una situación de crisis grave, la tendencia de la población es a cooperar entre sí y no a disolverse en el caos, como presumiblemente debería ser.

Es algo que, a falta de estudios, puede comprobarse que aconteció durante los días más duros de la catástrofe. Al contrario de lo que los imaginarios tipo Mad Max parecen sugerir, la población no tiende a una violencia caótica por la supervivencia, sino a ayudarse mutuamente y a poner en común lo que quedó tras el desastre.

Falta hacer un buen análisis

Pero lo que no se encuentra fácilmente, y menos en nuestros medios, es un análisis de cómo gestionar un acontecimiento de estas características. Tanto desde la prevención de la misma como a su tratamiento en los primeros momentos. Son, quizás, los más importantes a la hora de salvar vidas o prevenir daños mayores. Sobre todo se echa de menos la discusión, aunque sea sólo teóricamente, sobre cómo se podría afrontar catástrofes de este estilo en un entorno de carencia de organización estatal.

Conviene de antemano hacer algunas advertencias. La primera es que una catástrofe fuera de lo común no es fácil de anticipar, precisamente porque no puede ser predecida ni su intensidad ni la forma que esta adoptará, ni cuáles son las zonas del territorio en que su incidencia puede ser mayor. De ahí que ni el más eficaz de los estados convencionales ni la sociedad anarcocapitalista más perfecta que pudiésemos imaginar estarían libres de catástrofes graves. Puede ocurrir perfectamente en el socialismo, en el capitalismo, en un estado centralista o en uno federal, y ninguno de ellos podrá evitarlo. El mejor modelo sólo puede reducir los daños o reducir su prevalencia. Pero no puede evitarlo por completo si la catástrofe viene con una intensidad o una forma inusuales.

Alerta y atención temprana

El debate en España se centra en buena parte en el fracaso del mecanismo de alerta, que puede ser simple negligencia, y de esto nadie puede estar del todo libre, ni en un sistema anárquico ni en cualquier otro. Lo único que cabría recomendar aquí es no delegar en exclusiva en los canales públicos de información, sino que existan varias formas de informarse. Desde los medios de comunicación, con sus propias alertas e informaciones a varias fuentes de alerta, sean de origen público o privado. Así se podría contrastar, de tal forma, que el rigor en sus predicciones sirva como referente a la hora de predecir conductas.

Lo que se pretende en este artículo es discutir cómo se podría actuar después de producido el daño. Y es ahí donde cabría discutir cuáles podrían ser  los modelos concretos de actuación y cómo se establecerían los medios necesarios para poder una vez esta ha sucedido.

Entiendo que lo primero debe ser la inmediatez en la ayuda. Es entonces cuando se pueden salvar más vidas. Entiendo que los modelos descentralizados de toma de decisiones son los más aptos, pues no sólo conocen mejor el terreno, sino que la cercanía al espacio en el que aconteció la desgracia es mucho mayor y, por tanto, más rápida.

Formarse para lo peor

Lo ideal es que los vecinos contasen con alguna formación, que puede ser perfectamente difundida por internet o medios de comunicación social, sobre cómo afrontar este tipo de catástrofes. Esto es lo ideal es que cada vecino supiese qué lugares de refugio cercanos existen, para cada tipo de contingencia,  que contasen con algunos utensilios como palas o rastrillos o que supiesen dónde puede haberlos, para comenzar las tareas de ayuda en cuanto se den las condiciones para hacerlo, hasta que lleguen los medios pesados, o el personal especializado, que por lógica y muy eficaz que sea su distribución, tardarán siempre algún tiempo, que puede ser vital.

La labor del vecino o del voluntario es crucial en estos momentos, pues no precisa de órdenes o directrices y cada cual podrá ayudar en su zona más próxima. La lógica de la distribución de medios implica también por lógica cierta priorización, esto es se atenderá por fuerza a unos sitios antes que a otros lo que necesariamente implicará que existan personas que por el lógico retraso puedan perder su vida o verse seriamente dañadas, de ahí que sea imprescindible una ayuda lo más rápida posible. Y esa solo la pueden prestar los voluntarios y vecinos que se desplazan inmediatamente.

Un valioso testimonio

El señor Artur Rodríguez, voluntario en la catástrofe de Valencia, lo describe mucho mejor de lo que podría hacer yo en una comunicación personal, que cito casi íntegramente con su permiso:

Descoordinación coordinada: Quizá lo más comentado tanto en los medios de comunicación como a pie de calle era la obvia falta de coordinación. Esto exige matices. Empezaré narrando ciertas anécdotas personales que son lo que me llevan a ciertas conclusiones. La primera ocurrió nada más llegar a la población de Algemesí. Al preguntar a un policía cómo llegar al centro polivalente donde se descargaba la ayuda, su respuesta fue concisa: ‘si no lo sabes tú’.

La segunda fue al llegar al centro polivalente, el cual era un caos de barro, gente, camiones, furgonetas, voluntarios, todos descargando sin orden aparente tanto dentro como fuera del recinto, porque ya ese día estaban saturados. Encontré un sitio en la puerta donde había dos policías nacionales y al preguntar si se podía aparcar para descargar, no pudieron más que encogerse de hombros, mostrando que ellos poco sabían de lo que se podía o no se podía hacer.

Una vez dentro, no encontré entre tal muchedumbre (organizados en cadenas humanas, catalogando los productos y trasladándolos a la cola de afectados que venían en busca de ellos) una sola persona a la que dirigirme. Con las mismas cogí sin permiso alguno un cepillo donde estaban almacenados y eché a andar. Al preguntar a una pareja de voluntarios dónde podía dirigirme a prestar ayuda, me contestaron que donde quiera, donde viera, donde yo considerara. Mi criterio era la única autoridad.

A partir de aquí y en días posteriores las anécdotas se iban acumulando, militares perdidos buscando a sus compañeros, bomberos cuya única herramienta eran las mismas que las mías, policías locales de otras comunidades preguntando a los voluntarios como llegar a tal o cual calle, centros de almacenaje a modo de grandes superficies donde paseando con carritos cogía a placer lo que me viniera en gana y distribuía donde me pareciera más oportuno, una concejal de Picanya que me pidió que corriera la voz de que por favor no trajesen más ayuda a su centro porque estaban desbordados entre otras cosas porque allí derivaban todos los camiones y furgonetas que no dejaban entrar en otras poblaciones, y un sinfín de anécdotas más que daban fé de una auténtica desorganización.

O quizás no tanta. En apariencia era un caos, un sálvese quien pueda, pero en la práctica todo funcionaba. Los alimentos llegaban a su destino donde eran depositados, catalogados, separados y repartidos a la gente que guardaba pacientemente la cola. Al mismo tiempo, centenares de voluntarios cargaban bolsas y carros y calle tras calle repartían en persona los productos a vecinos que, en su mayoría, no podían bajar a la calle por edad o falta de movilidad. Muchos guiados por una página web creada por los propios voluntarios, donde a través de chinchetas en un mapa y un código de colores, alcanzaban a saber el nombre, la calle y qué necesidades tenía tal o cual vecino. Los productos llegaban, los locales y las calles se limpiaban, el cometido se realizaba.

Incluso asistí maravillado a cómo, ante la necesidad urgente de un médico y lo complicado de encontrar uno, se iban sucediendo gritos en cadena. ¡Un médico! Que fue trasladándose calle a calle hasta que de vuelta recibimos con gran alivio otro no menos enérgico: ¡En camino! Para segundos después ver correr a toda velocidad la ayuda reclamada delante de nosotros hasta el punto donde se les necesitaba y minutos después llegar una ambulancia haciendo gala de sus deslumbrantes luces y ensordecedoras sirenas.

Las calles albergaban infinidad de puestos ambulantes de productos de higiene, de limpieza, herramientas, ropa, café, comida tanto fría como caliente, guantes, mascarillas, etc. Todo era gratis, todo a disposición de vecinos, voluntarios, bomberos, protección civil, todo a disposición de cualquiera que lo necesitara. A estas alturas es obvio que desorganización no había, todo lo comentado requiere de una organización concienzuda, espontánea, quizás precaria, pero organización al fin y al cabo.

Presten atención a lo siguiente: Imaginen una población de 20 mil, 30 mil, 40 mil o 50 mil habitantes, sin un solo comercio funcionando, sin farmacias ni panaderías, sin ferreterías ni supermercados, sin tiendas de ropa ni bares donde parar a tomar un café. Nada, literalmente nada, literalmente el comercio, el mercado no existía. Sustituir todo el mercado de una población tal en cuestión de tres días requiere de mucha organización, muchísima. Adivinen quiénes eran los responsables de tal proeza, exactamente, los voluntarios, ese ‘cuerpo de emergencias espontáneo de acción rápida’. De desorganización, nada de nada.

Entonces, ¿dónde residía la desorganización? En los cuerpos de seguridad estatales dependientes de la administración. Aquí cabe distinguir a los cuerpos civiles y  militares. El ejército es un cuerpo completamente autosuficiente, es en esencia un ‘estado ambulante’ con capacidad para limpiar, crear hospitales, albergues y comedores de campaña  (nada de esto se desplegó, al menos que yo viera) con capacidad para crear infraestructuras provisionales tales como trincheras o puentes por ejemplo. Dicho ejército opera a través de una jerarquía vertical claramente definida y no dependiente de mandos civiles.

Ahí radica la diferencia: el ejército es organizado por militares, los bomberos y demás ayuda estatal dependen de una estructura jerárquica cuya organización depende de políticos. La ineficacia a la hora de organizar se palpaba en cada esquina, no por los propios bomberos o la propia policía, estos ante tal ineficacia de las administraciones salían adelante perfectamente, con sus más y sus menos supongo, aún a pesar de que los primeros al mando ni estaban sobre el terreno ni se les esperaba. En este punto, poco más puedo aportar y seguro que los distintos equipos de emergencia puedan mejor que nadie afirmar o contradecir mis percepciones.

Con la poca información al respecto que pueda tener un individuo aislado en medio de un escenario de guerra (camiones, ambulancias, helicópteros, escombros, llantos, abrazos todo al mismo tiempo) y la percepción sesgada de dicho individuo llego a la siguiente conclusión: no, no existía desorganización en el voluntariado, todo lo contrario, lo que existe es un sector que cree que hay desorganización porque su concepto de organización es otro muy distinto, un mando único, un teléfono donde informarse, una coordinación perfecta entre arriba y abajo. Esta organización es distinta, es horizontal, sin mandos y funciona. Es caos aparente, pero solo eso, aparente. ¿Podía ser más efectiva?

Yo creo que no se puede ser más efectivo. Es cierto que los estados cuentan con medios materiales y personal especializado y de gran profesionalidad y cualificación, pero están sometidos a criterios burocráticos de funcionamiento. Esto es, actúan siguiendo órdenes y directrices políticas, que en el mejor de los casos son más lentas que la acción de la sociedad civil y en el peor se ven sometidos a dilaciones, muchas veces por el temor político a cometer errores de los que después tengan que responder.

Elército y sociedad civil

Nuestra historia reciente de catástrofes nos muestra que quien toma decisiones rápidas, pero que por cualquier razón se equivoca, es sometido al durísimo juicio de la opinión pública. Y en demasiadas ocasiones se les somete a juicios de verdad, esta vez por la vía penal. Esto, desde luego, no favorece la operatividad de los medios del estado, que aun con la mejor de las intenciones no pueden librarse de sus formas de operar. Esto incluye a la UME, a la cual no puedo dejar de alabar por su esfuerzo. Pero introducir una lógica de comando en un entorno en el que la mayoría de los que operan son civiles, puede dificultar su tarea.

El soldado hará, como no puede ser menos, lo que le ordene su mando natural, que normalmente no conoce bien el lugar afectado. Y no obedecerá a ningún civil, por conocedor que sea de la situación, o por experto que sea. En situaciones como esta, sobre todo al principio, es más rápido y eficaz confiar en la sociedad civil espontánea, que es capaz de batir el terreno con más efectividad. Otra cuestión es la reconstrucción de infraestructuras o la vuelta a la normalidad de los servicios en que sí harán falta expertos y medios distintos de los voluntarios. La cuestión de cómo podría funcionar esto en una sociedad sin estado queda para algún trabajo posterior.

Ver también

‘Todo depende de los incentivos’. (Jaime Juárez).

Katrina, un año después. (Gabriel Calzada).

Desastres naturales y teorías desastrosas. (Gabriel Calzada).

Catástrofe natural e intelectual. (Francisco Capella).

Catástrofes y anticapitalismo. (Alberto Illán Oviedo).

Trump 2.0: la incertidumbre contraataca

El primer martes de noviembre del presente año, tuvo lugar una vez más la elección presidencial de la primera superpotencia del mundo. Y, por tercera vez, Donald Trump aparecía como nominado republicano. Son ya lejanos aquellos tiempos donde republicanos como John McCain, George Bush o Mitt Romney, debatían junto a los nominados demócratas sobre temas políticos; ahora vivimos en la Era Trump… y eso ha quedado muy lejos de ser así.

Contrario a las previsiones de muchos, el expresidente se pudo imponer sobre la vicepresidenta Kamala Harris de manera solvente, ganando los 7 estados bisagra (“swing states”), y recuperando el control del Senado mientras retenía por la mínima el de la Cámara de Representantes, logrando una trifecta perfecta. Dejaré para los amos del análisis político (una ciencia muchas veces menos fiable que la alquimia) el estudio de por qué ganó Trump y, por consiguiente, la razón de la pérdida demócrata.

Hay, sin embargo, dos cosas evidentes: en primer lugar, los ciudadanos sentían que la economía no les favorecía con Biden y por ende con Kamala y, en segundo, el presidente actual decidió retirarse de manera muy tardía, si su objetivo fundamental era derrotar a su antecesor (aunque ese tema da para otro debate). Lo importante ahora, como en cada nueva administración, es entender lo que se hereda y lo que se piensa hacer en un país que evidentemente está partido por la mitad (por más que algunos se empeñen en decir que Trump arrasó, eso es aritméticamente falso[1]).

¿Qué hereda Trump?

Biden deja la presidencia como un presidente relativamente impopular, al que se le achaca no recuperar la economía tras el COVID-19 de una manera rápida y efectiva. Deja un país totalmente recuperado de la pandemia (lo cual era su principal reto) … con unas inversiones en infraestructura muy grandes (cuyos frutos se verán en los próximos años) y unos números macroeconómicos a nivel de crecimiento de la economía, niveles de desempleo y valor de los índices bursátiles bastante buenos.

Así mismo, el todavía presidente demócrata deja una administración que vio el nacimiento de dos conflictos internacionales en Ucrania y Rusia y una desastrosa salida militar de Afganistán. En resumen: un mundo convulso, una economía pujante y una sociedad dividida en temas que van desde lo racial, hasta lo económico.

¿Qué hará Trump?

Para responder a la segunda cuestión, resulta útil echar mano de la respuesta que el presidente electo dio en un debate contra Hillary Clinton en 2016, cuando el moderador Chris Wallace le preguntó si aceptaría los resultados electorales. Su respuesta fue “no lo sé, te mantendré en suspenso”[2]. Pareciera una frase muy actual, puesto que, a pesar de la cantidad de programas electorales (el suyo propio, Project 2025 e intereses políticos de figuras cercanas como Elon Musk o Robert Kennedy Jr.), no pareciera que el presidente tenga muy claro lo que quiere hacer en distintos campos… es ya conocido su cambiante temperamento y opinión.

Es altamente probable, que se deshaga de cualquier investigación judicial a nivel federal que pese en su contra, y que utilice todo el poder del Estado para debilitar las causas a nivel estatal (las cuales no puede eliminar). También resulta factible ver un alto al fuego en Ucrania (con términos favorables a los rusos) y una arremetida más fuerte por parte de Israel contra Gaza, Cisjordania y Líbano. ¿No son entonces estas predicciones una contradicción contra el planteamiento de imprevisibilidad? No. Porque nada de esto es seguro, podría cambiar mañana o en un mes…

Designaciones

Prueba de lo anterior es el caos en el que el presidente está sumiendo al Senado al nominar a las personas más controvertidas y disímiles que existen en su órbita para puestos clave. Para secretario de Defensa, un antiguo marine transformado en host de un programa los fines de semana y sin ninguna experiencia en dirección militar. Para Seguridad Nacional, una excongresista demócrata, acusada de ser una agente rusa y apologista del régimen sirio de Bashar al-Ásad. Y Para Sanidad, pues… Robert Kennedy Jr… sólo hace falta buscar su nombre en Google y para la fiscalía general, el congresista menos popular de 435 miembros, acusado de violar a una joven menor de edad y de cometer varios actos de corrupción[3].

Incertidumbre a la vista

Con este escenario en mente, lo único intelectualmente sensato que se puede decir, es que no sabemos qué pasará ni por donde soplará el viento. A Trump lo han encumbrado a la presidencia una colación de intereses contrapuestos que oscilan entre cripto Bros, ultraconservadores, magnates multimillonarios y aislacionistas globales. Pero, este es su juego, es su mundo, él es el protagonista.

Alguien que elogia la imprevisibilidad como arma política, todoterreno es movedizo, desde la seguridad nacional hasta la economía. Queda, pues, simplemente ser testigos de los acontecimientos en meses y años venideros. Pero, aun así, algo es destacable: el hombre que acabó su mandato anterior con una crisis de estado por el asalto al Capitolio (a todas luces impulsado por él) y que ha sido condenado con más de 30 cargos en un juicio y encontrado como responsable de violación en otro, ha vuelto, y con él… su espectacular incertidumbre, lo cual muchas veces no ha sido un buen preámbulo para el devenir de los acontecimientos en la humanidad. Para verdades el tiempo.

Notas

[1] Siguiendo los criterios históricos para “arrasar” en una elección norteamericana, se requiere sacar una amplia mayoría del voto popular y volcar estados pertenecientes tradicionalmente al partido contrario. El último en hacerlo, fue Barack Obama en 2008 y antes Bill Clinton en 1996.  Ni las victorias de Trump o Biden se ajustan a esos criterios, prueba de la creciente polarización social.

[2] “Trump: ‘I’ll Keep You in Suspense’ About Accepting Election Outcome”https://abcnews.go.com/Politics/trump-ill-suspense-accepting-election-outcome/story?id=42928015

[3] “Matt Gaetz once faced a sex trafficking investigation by the Justice Department he could now lead” https://apnews.com/article/trump-attorney-general-matt-gaetz-justice-department-9d51501fb6ad5c04b5b4113d3a6a584b (AP News, 2024).

¿Saben los socialistas que están reventando el acceso a la vivienda?

La amalgama de partidos socialistas, neocomunistas y nacionalistas periféricos que sustenta al gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, lleva seis años experimentando unas políticas que constriñen la oferta de vivienda, encarecen los precios para una demanda creciente en algunas zonas y, por ende, imposibilitan una asignación razonable de la propiedad (o el uso/alquiler) de estos bienes a personas que viven o quieren vivir en España. Especialmente aquéllas que quieren afincarse en las principales zonas urbanas del país, donde se concentran las actividades económicas que requieren más empleados, como Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga, Alicante y otras ciudades.

No significa esto que el acceso a la vivienda antes del asalto al poder central del Estado por parte de la banda que atisbó el malogrado Albert Rivera, fuera parangonable al nivel de salarios y precios de otros bienes en España. Lo que ocurre ahora no deja de ser un trasunto de numerosas intervenciones y regulaciones que han ido asentándose a lo largo de un tiempo muy dilatado, más otras impulsadas a partir de 2018 que han menospreciado olímpicamente el conocimiento económico más elemental[1].

Es por esto por lo que dedicaré este primer análisis a repasar la situación previa, mientras que, en otro segundo, abordaré la legislación motorizada y supersónica, con un contenido material confiscatorio y anticonstitucional, que han desplegado el gobierno y la mayoría que lo sustenta.

De esta manera, en lo que podría llamarse la herencia recibida, el gobierno entrante se encontró con una España que comenzaba a salir de la crisis, a principios del año 2018. Como dice Juan Ramón Rallo Julián [después del estallido de la burbuja inmobiliaria y el rescate de las cajas de ahorro  que formaban casi la mitad del sector financiero español ] para ese momento el sector privado español ya se había desapalancado extraordinariamente[2], al contrario que el sector público. Por otro lado, el modelo productivo había conseguido relegar a la construcción y a las actividades financieras a un peso del 5,8 % y 4,1 % del PIB respectivamente, frente a otros sectores que aumentaron su participación en la producción de bienes y servicios.

Pues bien, junto a la influencia que ejercen sobre los precios la expansión crediticia y la inflación subsiguiente – auspiciadas por los bancos centrales y los gobiernos que se endeudan – las inversiones para urbanizar y edificar terrenos (así como la rehabilitación o reconstrucción del parque existente) actúan como primeros catalizadores de la oferta de vivienda, tanto para la transmisión de su propiedad como para su puesta en alquiler ulterior.

El paso por el gobierno del Partido Popular dirigido por Mariano Rajoy Brey, no había supuesto ningún cambio del régimen jurídico aplicable. Antes al contrario, sirvió para consolidar un modelo tan dirigista,  que la economía de mercado[3] apenas mantenía algunos vestigios en el ámbito inmobiliario.

A grandes rasgos, el sistema continuaba el modelo urbanístico perfilado por la Ley del Suelo de 1956, el texto refundido de 1976[4] y sus reglamentos de desarrollo de planeamiento, gestión y disciplina urbanística, aprobados en 1978. Para mayor oprobio, lejos de promover una reforma del urbanismo liberalizadora del mercado de suelo y garantizar un contenido  del derecho de propiedad por directa aplicación de la Ley, el presidente del gobierno mencionado consolidó vueltas de tuerca anteriores de José Luís Rodríguez Zapatero. Mediante la técnica de la refundación de textos se aprobó la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana en 2015[5], blindando por mucho tiempo elementos tan perniciosos como la desvinculación total del derecho de edificación sobre el suelo objeto de propiedad, el agente urbanizador (art. 6 a) o la imposición de una lista exorbitante de deberes y cargas al derecho de propiedad que pueden motivar su privación por expropiación o venta forzosa (arts. 8 y 9).

En cualquier caso, el esquema general de esta legislación urbanística parte de la idea de “ordenación” del territorio, mediante mandatos administrativos (en lugar de orientaciones que permitan para atender necesidades locales) contenidos en instrumentos de planeamiento y de ejecución urbanística de ámbito municipal. Por eso los planes generales de ordenación urbana se aplican por los Ayuntamientos principalmente, después de un complejo procedimiento de aprobación en el que intervienen actualmente las Comunidades Autónomas. Así estos planes clasifican el suelo (urbano, urbanizable o no urbanizable)[6] con un régimen jurídico muy diferenciado a la hora de permitir la urbanización y la subsiguiente edificación; determinan los elementos fundamentales de la estructura general y establecen el programa para su desarrollo y ejecución. Sus previsiones abarcan el reparto de beneficios y cargas entre los propietarios de los terrenos que entraran en el proceso de urbanización, de manera que en cada zona de actuación se les imponen cesiones gratuitas de suelo para las calles, parques y equipamientos públicos muy dispares y para constituir una “reserva de suelo” para que el Ayuntamiento respectivo. A esas cargas se suma la obligación para los promotores de reservar porcentajes de las parcelas resultantes para viviendas de protección oficial.

Así pues en el ámbito inmobiliario concurren competencias legislativas exclusivas del estado ( respecto a la “legislación civil” y la “regulación de las condiciones básicas”, según el art. 149.1.8ª CE) y de las CC.AA ( respecto a la “ordenación del territorio, urbanismo y vivienda”, según el Art. 148.1.3ª CE y los estatutos de autonomía). La ejecución corresponde a las CCAA y sus Ayuntamientos respectivos. La evolución de estas competencias ha propiciado la invasión del derecho administrativo (ahora autonómico) sobre el derecho civil (privado) competencia exclusiva del Estado. No obstante, hasta donde conozco, los derechos administrativos autonómicos comparten las categorías y los conceptos planificadores surgidos en 1956.

Se da la extraña paradoja de que uno de los países de Europa con la densidad de población más baja y mayor abundancia de suelo disponible – bien es cierto que con disparidades extremas- la intervención de los poderes públicos ha provocado artificialmente la escasez del terreno apto para ser urbanizable o edificable.

Expuesta la situación respecto al primer pilar regulatorio que incide en las posibilidades de acceso a la vivienda, conviene repasar cual era la situación del segundo, el alquiler o arrendamiento de vivienda, antes del año 2018. Precisamente en la regulación de este mercado se observa la peor evolución de los dirigentes del PSOE, por no hablar de sus aliados.

En efecto, frente a la Ley de Arrendamientos Urbanos del franquismo, que consagraba una duración del contrato a perpetuidad a opción del inquilino y sus descendientes y unas rentas controladas, bastó que el artículo 9 de Real Decreto-Ley 2/1985, de 30 de abril, sobre medidas de política económica (Decreto Boyer[7]) suprimiera la prórroga forzosa en los contratos que se celebraran a partir de su entrada en vigor para que, de repente, la oferta de viviendas en alquiler se incrementase notablemente en las ciudades españolas. Salvadas las distancias y el tiempo, aquella espita tuvo consecuencias similares al decreto de necesidad de urgencia 70/2023, que dictó el presidente argentino Javier Milei el año pasado.

Posteriormente, los mismos socialistas dieron un paso atrás, con la aprobación de una ley de nueva planta del año 1994. Esta regulación retomó la prórroga legal forzosa del contrato de alquiler de vivienda para el arrendador durante un período de cinco años y un régimen transitorio de veinte años para la actualización de las rentas congeladas por los sucesivos decretos dictados durante el franquismo.

Y, finalmente, el gobierno de Mariano Rajoy Brey promovió un pequeño retoque, mediante la Ley 4/2013, que redujo la prórroga forzosa legal a una duración de tres años y bendijo el intervencionismo autonómico en los arrendamientos de vivienda de temporada -so capa de sus competencias en materia turística- que hasta ese entonces todo el mundo entendía sometidos al régimen de libertad de pactos del Código Civil.

En definitiva, antes de la llegada del gobierno despótico de Pedro Sánchez Pérez-Castejón, los empresarios y los particulares podían albergar la magra expectativa de que la propiedad de su vivienda – no así la de bienes intermedios- estaba amparada por el artículo 33 CE y el Código Civil. Si arrendaban la misma a un inquilino, “tan solo” quedaba sujeto a su voluntad de prorrogar el contrato inicial por tres años

Veremos en la segunda parte de este análisis como lo que estaba mal empeoró.

Notas


[1] Contagiados por sus socios o arrebatados por un voluntarismo temerario, los dirigentes del PSOE actual, con su caudillo proto fascista a la cabeza, parecen convencidos de que la realidad se someterá a sus caprichos difundiendo las consignas adecuadas.

[2] A este respecto, Rallo ofrece otros datos muy ilustrativos:  A finales del 2008 “ la deuda de las familias ascendía a 0,908 billones de euros y la de las empresas, a 1,26 billones de euros: en total, casi 2,2 billones de euros que equivalían al 195% del PIB de aquel año. A cierre de 2017, en cambio, la deuda familiar se había reducido hasta los 0,704 billones de euros y la empresarial hasta los 0,888 billones, esto es, se había reducido por debajo de los 1,6 billones de euros, equivalentes al 138% del PIB” (de 2018)

[3] Entendida en el sentido que le dio Friedrich August Hayek como un sistema de procesamiento de la información, caracterizado por un orden espontáneo que adquiere coherencia a través de las acciones independientes de un gran número de individuos, que, con un conocimiento local limitado, resultan coordinados por los precios que surgen de procesos descentralizados de competencia. Por cierto, la alicaída Constitución española de 1978 reconoce entre los derechos y libertades de los ciudadanos “la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado” (Art. 38).

[4] Real Decreto 1346/1976, de 9 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana, “resucitado” por la Sentencia “interpretativa” o deconstructora del Tribunal Constitucional 61/97, de 20 de marzo, que declaró inconstitucional y nulo el apartado primero de la disposición derogatoria única del Real Decreto Legislativo 1/1992, de 26 de junio que pretendió, sin éxito, sustituirlo. En la actualidad sigue vigente como derecho supletorio en las Comunidades Autónomas donde no se legisle, o solo parcialmente, sobre la materia.

[5] Real Decreto Legislativo 7/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana.

[6] La terminología en la legislación autonómica puede variar, pero las ideas y conceptos se repiten y emulan.

[7] Por el ministro de Economía y Hacienda del primer gobierno socialista, Miguel Boyer Salvador, nombrado por Felipe González Márquez.

Juego político en torno a Muface

Muface es el sistema mediante el cual el Estado gestiona las prestaciones sociales para determinados funcionarios. Entre estas prestaciones se encuentra la sanidad, que es la que nos atañe. Esta prestación del servicio sanitario, en el caso de 1,6 millones de funcionarios, se otorga a través de la sanidad privada y de una serie de aseguradoras.

Este último año se ha generado un conflicto entre el gobierno y las aseguradoras, ya que estas últimas solicitaban un aumento del 40% en los pagos del gobierno en el concurso público que se realiza para decidir qué empresas prestan el servicio sanitario. El gobierno se niega a aumentar este presupuesto en los términos solicitados por las aseguradoras y ha aprobado un aumento del 17%, a pesar de que las aseguradoras indicaron que un 25% sería “insuficiente”. Tras la postura del gobierno, las empresas amenazaron con no presentarse al concurso, y por lo tanto, dejarían de dar el servicio. Esta amenaza surge después de años en los que han otorgado el servicio con pérdidas millonarias y ante la oposición del gobierno a aumentar la oferta en la licitación.

En estos días hemos sabido que ni Adeslas, ni Asisa, ni DKV se han presentado al concurso abierto por Muface. Esto provoca que el concurso quede desierto y, por tanto, existen altas probabilidades de que el servicio deje de ser otorgado por Muface. Esta situación llevaría a que los funcionarios que reciben el servicio sanitario a través de aseguradoras privadas (asociadas a Muface) dejen de recibirlo y deban acudir a la sanidad pública.

No voy a analizar la situación que se produciría si los funcionarios empezaran a recurrir a la sanidad pública “de golpe”; en cambio, plantearé la posible jugada política que el gobierno podría estar desarrollando con esta maniobra.

El juego

Si en algo destaca Pedro Sánchez y su gobierno, es en establecer relatos rápidamente. Nada me hace pensar que esta acción, que no es solo económica, no esté destinada a reforzar y crear nuevos relatos. El primer paso que podría seguir el gobierno es afirmar que ha aumentado el presupuesto de Muface y, por tanto, que ha intentado contentar a las aseguradoras, “protegiendo” los intereses de los funcionarios y, al mismo tiempo, sin ceder a los intereses de las aseguradoras.

El segundo paso, tras el rechazo de ese aumento por parte de las aseguradoras, sería decir que lo único que buscan las empresas es obtener mayores beneficios a través de este servicio para los funcionarios. Desde un punto de vista liberal, esto no es algo negativo, ya que los funcionarios acceden voluntariamente a este servicio, que no es más que un beneficio adicional otorgado por su condición. Sin embargo, este segundo paso es perfecto para consolidar aún más el relato anti empresarial promovido desde buena parte de la clase política española.

Tercer paso: se permite que las aseguradoras abandonen el concurso y se fuerza a Muface a dejar de otorgar el servicio, de modo que los funcionarios tendrán que integrarse en la sanidad pública. Este paso podría incrementar la presión sobre el sistema sanitario, al sumar prácticamente un millón y medio de pacientes. La sanidad es competencia de las autonomías y, en la mayoría de España, está en manos del Partido Popular.

Caos en el sistema público

Este sistema sanitario público muestra, en muchos casos, problemas con las listas de espera, un asunto por el que tanto el gobierno como buena parte de sus seguidores claman más recursos destinados a la sanidad. Si los funcionarios dejan de recibir el privilegio, que el estado se ha comprometido a concederles, estos se añadirán a estas listas de espera en los casos que sean necesarios. Pero no solo eso, sino que la demanda por médico aumentará más aún, además de todo el equipamiento necesario, y, por tanto, un posible aumento del caos en los centros sanitarios públicos.

Este paso del gobierno, crearía el caldo de cultivo perfecto para acusar a las autonomías (y, por tanto, al PP) de no invertir lo suficiente en sanidad, tener a los funcionarios descontentos con el sistema sanitario y empeorar aún más la opinión de la población en general en cuanto a la gestión de este. Por supuesto, en ningún caso el relato implicaría al gobierno, sino que sería del PP por “no invertir en la sanidad pública”.

Cuarto y quinto paso

Cuarto paso: una vez han aumentado la presión y comienzan a aumentar las listas de espera y desperfectos del sistema, se comienzan a utilizar organizaciones y sindicatos afines al gobierno para reclamar más inversión en la sanidad pública. De forma más que posible, regresarían las manifestaciones por la sanidad, quizá con más afluencia aún, pues sería mayor el número de damnificados. Estas manifestaciones podrían ser perfectamente utilizadas para hacer olvidar el recorte del servicio a los funcionarios que otorgaba Muface (recordemos que la memoria democrática suele ser a corto plazo), y de esta manera poder utilizar las manifestaciones para ocultar otros escándalos que surgieran.

Quinto paso: podría resumirlo en, de nuevo, la ‘heroicidad’ del gobierno de la nación. Visto que el Partido Popular no podría hacer frente a tal impacto en tan poco tiempo, el gobierno renegocia con las aseguradoras la vuelta de la sanidad privada a Muface. Bastante alta sería la posibilidad de que esta negociación se realizaría de forma que el gobierno saliera beneficiado y no se supieran grandes detalles de esta. Una vez negociado, el gobierno argumenta que ellos han hecho todo lo posible por los funcionarios, mientras que si fuera por el Partido Popular, seguirían esperando por sus consultas y operaciones. En este último paso, por supuesto, la maquinaria social y comunicativa del gobierno haría olvidar que el origen del problema es del propio gobierno.

Conclusión

Quiero terminar haciendo hincapié en que esto es solo una teoría, que son posibilidades y que nada de esto tiene por qué ocurrir tal como lo cuento. Sin embargo, creo que estaría fundamentado viendo las acciones que realiza este gobierno y como se va desarrollando todo este asunto.

Así mismo, esta situación no perjudica a las grandes empresas sanitarias. Los grandes damnificados de esto, son las pequeñas clínicas y autónomos a las que las aseguradoras derivan su servicio, haciendo función de intermediarias con estos pacientes que acuden desde Muface. Además, los ciudadanos, usuarios de Muface o no, sufrirán de nuevo las consecuencias de una batalla política al más puro estilo maquiavélico, donde se juega con su salud y su dinero.

Ver también

Ideas sueltas sobre la ‘marea blanca’. (Fernando Parrilla).

Perro no come perro

De todos los descréditos a lo que Pedro Sánchez ha sometido el Estado de derecho, las instituciones o el mero poder estatal con tal de mantenerse en el poder, sin ninguna duda aquel que ha sido llevado al límite es el Tribunal Constitucional. No es que Radio Televisión Espantosa, la Universidad Complutense, Renfe o el Tribunal de Cuentas, por citar algunos, no hayan quedado a los pies de los caballos y vayan a necesitar décadas para empezar a volver a ser algo medio decente. Lo que decimos es que este Tribunal Constitucional ha llegado a un nivel de vileza del que es muy difícil que la institución pueda recobrarse.

En sus orígenes, la propia existencia de un Tribunal Constitucional, o de garantías constitucionales, es algo anómalo. En teoría, dicho tribunal, elegido enteramente por los políticos, tiene la noble causa de garantizar que los tribunales ordinarios no tengan la tentación de no cuidar los derechos constitucionales de los ciudadanos. Vamos: lo que viene siendo poner a la zorra a cuidar de las gallinas. Nos tenemos que creer que, después de tantos recursos, los jueces han dejado de lado los derechos fundamentales de los acusados y tiene que venir un grupo de magistrados muy obedientes al poder político para hacer que las reglas de juego se cumplan.

La suerte de tener una máquina borradora de delitos

Desde la última renovación del Tribunal Constitucional, la cuestión ha llegado, como decimos, a unos límites tan explicables como la propia existencia del tribunal, toda vez que se entiende para qué se creó. Con una ponencia de Inmaculada Montalbán, juez premiada por José Antonio Griñán en su día, el Tribunal Constitucional borró parcialmente los delitos de los expresidentes José Antonio Griñán, Manuel Chaves y Magdalena Álvarez.

El premio no puede ser más goloso: una causa que pasó por las manos de cuarenta jueces y en la que todos vieron prevaricación, los magistrados puestos a dedo por los políticos les exoneran de cualquier responsabilidad en el uso ilegítimo de fondos públicos en el denominado Caso ERE, esto es, el desvío de más de mil millones de euros para comprar una base electoral sólida en la que mantenerse en el poder.

La razón, como abducen los magistrados en la sentencia, estriba en que el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía tenía capacidad legal para cambiar el presupuesto sin tener que volver a pasar por el legislativo autonómico. Esto se desprende de una ley previa que así lo establecía y, dado que la oposición, esto es el PP, que siempre está para echar una mano y no precisamente para hacer el bien, no elevó un recurso de inconstitucionalidad por esta norma, se entiende que la norma es totalmente válida.

Restringir derechos no es suspenderlos, así que muy bien

Pero esto no es nada en comparación con el esperpento vivido recientemente, con un cambio en el criterio que estableció como ilegales los estados de alarma de 2020 y 2021. En una resolución que debería haber hecho caer al gobierno, el Tribunal Constitucional estimó parcialmente un recurso de Vox contra estos decretos que suspendían derechos fundamentales sin el paraguas legal para hacerlo. Pues bien, en otro recurso presentado también por Vox, sólo que esta vez contra una norma autonómica de Núñez Feijóo que obligaba a los no inoculados a permanecer en casa, entre otras situaciones.

El caso es que el Tribunal Constitucional, de forma absolutamente nueva y rompedora, ha creído conveniente cambiar una sentencia previa, pese a que en esta ocasión se tenía que pronunciar sobre otra situación distinta. Ahora dicen Conde-Pumpido y sus acólitos, que algún día recibirán un premio porque no ha habido gente más obediente en este país desde que Cortés tomó el Imperio Azteca en nombre de Carlos I, que restringir los derechos hasta el extremo es eso mismo, restringir, pero no suspenderlos, tal y como había señalado en la sentencia anterior.

Desde luego, con la presidencia de Cándido Conde-Pumpido en el Tribunal Constitucional, la seguridad jurídica en España ha alcanzado su clímax. La cuestión judicial más importante en este momento y que terminará por poner otro clavo en el ya fallecido Régimen del 78, la Ley de Amnistía, tiene una resolución judicial a nivel nacional, ya veremos a nivel europeo, que no admite duda ninguna: constitucional. No se puede negar, en ese sentido, que Conde-Pumpido no realiza más su trabajo. Ya se sabe: perro no come perro.

Ver también

Los planes de un pícaro. (José Antonio Baonza Díaz).

Anatomía del sanchismo. (Cristóbal Matarán).

Cinco casos que confirman que Sánchez gobierna a base de improvisación. (Antonio José Chinchetru).

Rolos care´chimba y la COP16: El cuento de la biodiversidad y los mesías de la moral global

Desde mediados de octubre de 2024, Cali, la capital de departamento del Valle del Cauca, en Colombia, comenzó a llenarse de personajes curiosos. Cruzando la ciudad por la calle Quinta, mientras los caleños corrían a cumplir con sus labores diarias bajo un sol que amenaza con derretir hasta la paciencia más templada, estos extraños caminaban sin rumbo definido, envueltos en uniformes de telas naturales y patrones florales. Los caleños, testigos involuntarios de esta invasión, no podían evitar dirigir miradas curiosas —y a veces de abierta incredulidad— hacia estos grupos, equipados con sus “boho bags” y sus sonrisas que combinaban perfectamente con el desprecio implícito en sus comentarios: “¿Por qué tantas motos?”, “¿Por qué no todos usan bicicleta?”, “¡Qué calor tan insoportable!”

“Rolos care´chimba”, sentenció un taxista, entre quejas sobre el tráfico y lamentos sobre la invasión de esta nueva tribu urbana. Para quienes no estén familiarizados con la jerga local, un “rolo” es un habitante de Bogotá, hogar natural del enorme aparato estatal colombiano y su incalculable número de agencias, conocido por su amor a la formalidad y un peculiar desdén hacia todo lo que no encaje en su clima perennemente frío y nublado. El complemento, “cara de chimba”, es más flexible: puede usarse para admirar un estilo extravagante o, como en este caso, para señalar con ironía una actitud entre insolente y altanera.

Una autoproclamada élite

Resulta que el desfile de personajes por las calles de Cali no era fruto del azar: estaban aquí para la 16ª Conferencia de las Partes (COP16), una reunión global en torno al marco de biodiversidad de Kunming-Montreal. El objetivo declarado: “detener y revertir la pérdida de biodiversidad”. Suena noble, ¿no? Pero tras el maquillaje de palabras como “conservación”, “uso sostenible” y “participación equitativa” subyace una narrativa más inquietante: la arrogancia de una élite que presume saber, mejor que nadie, cómo deben usarse los recursos del planeta.

En el fondo, la lógica es sencilla: los individuos comunes, vulgares agentes del mercado, son demasiado ignorantes para tomar decisiones acertadas sobre recursos naturales. Según esta narrativa, solo los iluminados que desfilan en camisones coloridos y portan mochilas étnicas están calificados para decidir el destino de un lago, un colibrí o una parcela de tierra. Y claro, respaldados por el monopolio del Estado, tienen todo el derecho de imponer estas decisiones, incluso si eso significa pisotear la propiedad privada o las aspiraciones de desarrollo económico de las comunidades locales.

La paradoja del ambientalismo estatal

Aquí entra la deliciosa ironía. Los recursos naturales, entregados al Estado para su “conservación”, terminan siendo gestionados de forma arbitraria e ineficiente. ¿Por qué? Porque el Estado no participa en el mercado. Sin precios que transmitan información sobre costos y beneficios, no hay forma de asignar recursos de manera que realmente satisfagan las necesidades de la gente. En el mejor de los casos, esta gestión estatal conduce al malgasto de recursos. En el peor, al agotamiento acelerado de aquello que se pretendía preservar.

Y hay más. La democracia, con su horizonte de corto plazo —cuatro o cinco años en el poder—, fomenta la explotación inmediata. ¿Qué gobernante va a sacrificar popularidad, dejando de entregar medios en subsidios y de consumir hoy para que su sucesor coseche los beneficios mañana? Así, la COP16 y sus fervorosos seguidores no solo ignoran las leyes económicas básicas, sino que, paradójicamente, socavan sus propios objetivos conservacionistas.

El hombre común frente al mesías ambientalista

En una economía de mercado, los recursos se asignan según la propiedad privada y las señales transmitidas por los precios. Si alguien encuentra un uso mejor para un recurso, puede adquirirlo, generando un sistema dinámico que equilibra oferta y demanda. Pero esto no es suficiente para los autoproclamados salvadores del planeta, que desprecian la acción privada y prefieren imponer su voluntad mediante regulaciones y prohibiciones.

Al final del día, el verdadero rostro del ambientalismo que representan los asistentes de la COP16 no es uno de conservación, sino de control. El control de cómo vivimos, qué comemos, cómo nos desplazamos y qué sueños podemos perseguir. Porque, para ellos, el hombre común no puede ser confiado con algo tan importante como un árbol o un pájaro.

Mientras reflexionaba sobre todo esto, no podía evitar recordar al taxista. Su queja, aunque cargada de sarcasmo, contenía una verdad fundamental: estos “rolos care´ chimba”, que para estos efectos no solo cobija a los amigos del estado bogotano, sino también a los alemanes, suecos y angoleses empleados pro el supraestado de la ONU, con su aire de superioridad moral y sus mochilas de diseño artesanal, no solo son un espectáculo pintoresco en las calles de Cali, sino un recordatorio de la constante lucha entre el individuo y las élites que creen saber mejor qué es bueno para todos.

Lo más gracioso —y trágico— de todo esto es que, en su afán por “proteger” el medio ambiente, estas élites terminan perjudicando precisamente aquello que dicen defender. Una prueba más de que, muchas veces, los mayores problemas vienen de aquellos que intentan resolverlos con la soberbia de quien cree tener todas las respuestas.

Ver también

¿Es necesaria la biodiversidad? (Alberto Illán Oviedo).

¿Cómo preservamos la biodiversidad? (I): el modelo público. (Alberto Illán Oviedo).

¿Cómo preservamos la biodiversidad? (II): el modelo privado. (Alberto Illán Oviedo).

El Mar Negro (II): el impacto soviético. (Alberto Illán Oviedo).

Greenpeace tiene razón. (Fernando Parrilla).

Las contradicciones de Trump (y su mejor escenario)

Es evidente que Donald Trump no es un ideólogo ni un hombre de ideas claras y consistentes. Más bien, es un estadounidense promedio con experiencia empresarial que, pese a ello, exhibe una visión política y económica llena de los típicos sesgos antimercado, antiextranjeros y proempleo.

Ya sea por la expectativa de mayores tensiones geopolíticas, un crecimiento económico acelerado o por anticipar las contradicciones inherentes de Donald Trump, el mercado de bonos prevé un repunte de la inflación en los próximos meses, sugiriendo que la actual tendencia de desaceleración no perdurará.

Su principal contradicción: el dólar y la inflación

Si el programa de Trump comienza con reducciones de impuestos, incrementos de aranceles, aislacionismo comercial y políticas antimigratorias que incluyen deportaciones y afectan negativamente a los empleos de baja cualificación y remuneración, entonces la economía estadounidense experimentará una subida de precios y un mayor endeudamiento.

Es difícil, por no decir imposible, que los aumentos de aranceles compensen las reducciones de impuestos, ni siquiera recortando el gasto público superficial o las partidas internacionales. Del mismo modo, es poco probable que una mayor inversión en el mercado nacional y un menor encarecimiento de la energía y el petróleo contrarresten el alza en los costos de los productos importados y de la mano de obra.

Además, debemos sumar la preferencia de Trump por tipos de interés bajos y un dólar débil en un período de temores inflacionarios, donde el mercado está escéptico y preparado para castigar con fuerza cualquier intento de crecimiento engañoso y deterioro del balance.

Otro factor que ha alimentado el engaño es la respuesta del S&P, el Russell, bitcoin y el dólar ante la victoria de Donald Trump. El relato inmediato es: “hay confianza en que Trump lo hará bien y los mercados se anticipan a un nuevo periodo de crecimiento”, y en paralelo, “es evidente que una victoria de Kamala y los demócratas habría castigado al mercado”.

Las reacciones del mercado a la victoria de Trump

Sin embargo, esto no es necesariamente cierto. El fortalecimiento del dólar y de las compañías norteamericanas puede deberse simplemente a un ajuste en las carteras de los inversores, quienes asumen la victoria de Trump como una señal de que es mejor estar invertido en EE. UU. que en el resto del mundo, el cual tendrá que pagar caro los ajustes de Trump.

El alza de bitcoin y el Russell podría ser una respuesta a una rotación temporal hacia activos de riesgo, algo que podría representar tanto el inicio de un nuevo ciclo alcista como los últimos estertores de uno que está por terminar. Esto se debe a que bitcoin parece funcionar en el corto plazo como activo de riesgo y, a largo plazo, como reserva de valor. Estas rotaciones hacia mayor riesgo al final de los ciclos alcistas ocurren también dentro del mercado cripto: cuando bitcoin alcanza nuevos máximos, se produce una rotación hacia las altcoins, que logran sus picos después de bitcoin, para luego caer ambos.

Si finalmente Trump inicia una reserva nacional de bitcoin, esto desencadenaría una competencia global por la acumulación temprana de este nuevo activo de reserva. La rivalidad entre bitcoin y el oro podría intensificarse si los bancos centrales buscan anticipar un ganador, o sus cotizaciones podrían converger si los bancos centrales a nivel global apuestan por ambos. En cualquier caso, el precio de bitcoin se dispararía enormemente. Sin embargo, no debemos descartar que, antes de iniciar una reserva en bitcoin, se orqueste una maniobra para inducir FUD (miedo, incertidumbre y duda) entre los inversores más vulnerables del mercado.        

Donald Trump y la natalidad

Elon Musk está muy interesado en aplicar políticas de desregulación y liberalización, pero ha dejado claro en sus redes sociales que uno de los temas que más le preocupa es el descenso de la natalidad. Sobre esto vale la pena mencionar que la natalidad es una variable particularmente difícil de manipular, especialmente de aumentar. Paradójicamente, el proyecto de Trump podría tener consecuencias negativas no deseadas sobre la natalidad que Musk tanto desea impulsar.

En primer lugar, la migración no solo compensa parcialmente las caídas en la natalidad, sino que los inmigrantes de regiones con altas tasas de natalidad pueden mantener esa tendencia en el corto plazo, lo que podría incentivar una mayor natalidad en la población local. Las razones para especular sobre un efecto de contagio desde los inmigrantes hacia la población autóctona aplican tanto para lo bueno como para lo malo. Si aumentan o mantienen la demanda de servicios para niños, la población local encontrará mayores facilidades y motivación para tener hijos.

En segundo lugar, el retraso de la maternidad, los elevados costos asociados a la crianza y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar podrían verse negativamente afectados por el encarecimiento de los salarios y la escasez de personal de baja remuneración o cualificación, que en Estados Unidos son mayormente inmigrantes. Los inmigrantes, en particular las mujeres, ofrecen servicios esenciales que facilitan la maternidad de la población local, especialmente de las clases medias, haciendo más accesibles los servicios de limpieza del hogar, cuidado de los niños y educación preescolar y básica. Sin este apoyo, las barreras para tener hijos podrían incrementarse aún más.

Las mejores opciones con Donald Trump

Alex Tabarrok, en su artículo, nos comparte cuál podría ser el mejor escenario para Trump: básicamente, que solo ejecute las partes “buenas” o más liberales de todo lo que ha prometido en su campaña. Por ejemplo, fortalecer las fronteras, pero limitar las deportaciones a los inmigrantes llegados en los últimos cuatro años.

Sería muy optimista asumir que Trump va a moderar su discurso o que mantendrá su retórica exagerada—caracterizada por frases como “aranceles a todo”—mientras en la práctica hace una selección estratégica, tanto económica como política, de los aranceles. Esto podría funcionar porque el votante es más manipulable por el discurso que por los hechos, pero requeriría de un político muy sabio y pragmático, un perfil que claramente no encaja con Trump.

Menos es mejor

Los problemas estructurales y reales de la economía estadounidense son el endeudamiento, la pérdida de valor de la moneda, la desaparición de la clase media y las regulaciones que aniquilan las soluciones de mercado en sectores como la salud, la educación, la vivienda o las infraestructuras. Pero entre las propuestas de Donald Trump, lo más cercano a una solución para estos problemas es el famoso Departamento de Desregulación (DOGE), que solo funciona como un departamento asesor en un gobierno que, a diferencia del de Milei, no cuenta con una cabeza que crea genuinamente en las soluciones liberales.

En este sentido, aunque también muy improbable, el mejor de todos los escenarios sería que Trump no pudiera hacer mucho; es decir, que sus acciones quedasen significativamente restringidas y eso mitigara sus políticas que presionarán el dólar a la baja y los precios al alza. Pero esto no es un fenómeno exclusivo del próximo gobierno de Trump; a excepción de gobiernos como el de Milei, lo mejor que podría pasar en la mayoría de los gobiernos actuales alrededor del mundo es que sus políticos no pudiesen aprobar presupuestos, nuevas leyes o hacer reformas radicales, porque la mayoría de los proyectos políticos van en la dirección contraria a la que realmente hace falta.

Conclusión

Donald Trump no es significativamente peor que los políticos del resto de América o Europa; sus contradicciones no son muy diferentes a las de los socialdemócratas europeos, quienes buscan imponer energías y políticas verdes que encarecen los precios, mientras afirman defender a las clases bajas que necesitan energía, productos, transporte y vivienda accesibles. Sin embargo, Trump está teniendo acercamientos con el liberalismo, y es imprescindible que expongamos constantemente que sus planes son inconsistentes y contraproducentes. Podemos apoyar su política exterior por ser relativamente mejor que la de sus aliados u opositores, pero el verdadero trabajo pendiente es superar, con propuestas y resultados concretos, los sesgos antimercado que persisten entre los políticos y los votantes.

Ver también

Es el mundo de Donald Trump y tenemos que vivir en él. (Steve Davies).

Trump: el antiliberal por excelencia. (Andrés Ureña Rodríguez).

Propuestas de Trump en favor de la libertad. (Daniel Morena Vitón).

Las consecuencias económicas de los aranceles de Trump. (Holly Jean Soto).