Crítica a Contra la renta básica, de Juan Ramón Rallo (y II)
Continúo con mi crítica a ciertos detalles del libro Contra la renta básica, de Juan Ramón Rallo.
Continúo con mi crítica a ciertos detalles del libro Contra la renta básica, de Juan Ramón Rallo.
Martin Shkreli y su avaricioso maltrato a los usuarios del Daraprim es un producto del estatismo, no del capitalismo liberal.
Un acceso libre a esas drogas nos permitiría, con mucho más control, ser dueños y señores del destino de nuestro propio cuerpo.
Ya conocía al profesor Capella. Nunca había oído hablar de Michael Shermer hasta que él lo calificó de imprescindible para comprender el nexo economía y evolución.
Si renuncian a la ciudadanía política ya saben lo que hay: no hay beneficios ni obligaciones con la UE. Pónganse a la cola y cumplan con los requisitos del recién llegado
El ahorro, en efecto, es la decisión libre de las personas, con sus propios recursos y con vistas a su propio futuro y el de sus familias. Y don Carlos Sánchez Mato propugna arrebatar esa libertad crucial al pueblo.
Lo irónico es que la Iglesia Católica se nutre de las exitosas sociedades capitalistas mientras no deja de condenarlas. Sin los excedentes que ellas producen y entregan –en el pasado fue el diezmo– no sería posible sostener una estructura parcialmente improductiva como es la jerarquía eclesiástica.
Francisco Capella en esta conferencia en la sede del IJM (26/09/2015) nos plantea un análisis crítico de la relación entre la religión y la libertad. Dilucida si las creencias religiosas, por lo general colectivistas, son compatibles o incompatibles con el liberalismo individualista.
Las fiestas políticas o días nacionales (o locales) son utilizados para crear una mítica colectiva que permita tratar a una población como un todo y crear sentimientos de pertenencia.
La civilización tiene un coste medioambiental, esto es así desde que nuestros antepasados se hicieron sedentarios allá por el neolítico.