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¿Para qué sirve el derecho de propiedad?

Comenzaremos con unas definiciones básicas de lo que se entiende en el mundo jurídico universal como derecho de propiedad, para después adentrarnos a considerar su importancia e impacto en el desarrollo socioeconómico de las sociedades contemporáneas. Nos basaremos en un recién estudio publicado bajo el título International Property Rights Index (IPRI) 2023, editado por la Property Rights Alliance, (ARP). Este fue sucinta y excelentemente expuesto en días recientes por la profesora venezolana Dr. Sary Levy-Carciente, en el marco de una conferencia organizada por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE) de Venezuela.

El derecho de propiedad

El derecho de propiedad o dominio de propiedad, ha sido definido grosso modo, en cuanto a su ámbito material, como la capacidad jurídica, directa e inmediata que tiene una persona respecto a un objeto o una propiedad determinada. Ese derecho le da la potestad de disponer de ellos libremente dentro del marco establecido por el régimen jurídico en el cual se desarrolla el mismo. En palabras más comunes, se trata del poder que los sujetos, sean naturales o jurídicos, tienen respecto a los objetos. Sobre ellos se ejerce el derecho de propiedad, para hacer lo que quieran, sin violentar la ley ni causar daños a terceros.

En lo referente al alcance de las facultades que los sujetos jurídicos tienen respecto al ejercicio de su derecho de propiedad. El mismo le da la potestad al poseedor de tres facultades sobre el objeto o propiedad en cuestión, siendo la primera el del ius utendi, potestad esta que le da el derecho a los propietarios de usar la cosa como le plazca, conforme a sus intereses y a la función social que posea. La segunda, es la referente al concepto del ius fruendi, la cual le da al propietario el derecho de aprovecharse de la cosa, de los frutos que ésta genere directa o indirectamente, o que permanezca luego de su uso.

Y por último, se encuentra, en la teoría del ius abutendi según el cual, le da la facultad al propietario de libre disposición de la cosa poseída, ya sea para destruirla, enajenarla, abandonarla, alquilarla. Potestades estas, que sólo se encuentran limitadas por el orden jurídico regulatorio en el cual se desempeñen.

Propiedad e ideología

El derecho de propiedad ha sido objeto de debates políticos-ideológicos, con sus consiguientes trasfondos socioeconómicos a lo largo de la historia moderna. En muchas de estas controversias sobre la importancia y alcance socioeconómico del derecho en cuestión, numerosas han sido las opiniones vertidas sobre la relevancia para el desarrollo de las naciones de esa institución. Hay diferencias según sea la perspectiva político-ideológica desde donde se le vea. Entre las más relevantes podemos mencionar el liberalismo y el marxismo, y otras vertientes ideológicas descendientes de estas últimas. No obstante, sea cualquiera de las dos vertientes antes mencionadas, el derecho de propiedad conforma el pilar fundamental de las mismas.

Pues para el Liberalismo económico-político la propiedad privada es la base fundamental sobre la cual se erige toda la propuesta en materia económica. En el marxismo lo es la propiedad estatal, que conforma su principal postulado económico. Propone la abolición del derecho de propiedad privada. No obstante, a esto nos encontramos que más allá de las tendencias de transformación global que las sociedades han experimentado, a lo largo de la historia moderna, la relevancia del derecho de propiedad ha trascendido el tiempo. Y ha demostrado su impacto determinante en el desarrollo económico y social, alcanzado por las sociedades contemporáneas. Lo demuestra el citado estudio arriba mencionado. Incluye 125 países, que representan el 93,4% de la población mundial y el 97,5% del PIB global; lo vamos a analizar.

Índice Internacional de Derechos de Propiedad

El Índice de propiedad se compone de tres grandes subíndices. El primero hace referencia al entorno legal y político de los países, donde se destacan componentes como la independencia del poder judicial, el estado de derecho o rule of law, el control de la corrupción y la estabilidad política. En el segundo es el referente al subíndice de la percepción, protección de la propiedad física, en la protección física de las propiedades, en el registro de la propiedad, y el acceso al financiamiento para las empresas. El último subíndice hace referencia a los derechos de propiedad intelectual, el cual se descompone: en la protección de patentes y de marcas, y derechos de autor, principalmente.

El Índice de Derechos de Propiedad del año 2023, los 10 países que lideran la citada lista en los siguientes lugares son: 1) Finlandia, 2) Singapur, 3) Países Bajos, 4) Dinamarca, 5) Nueva Zelanda, 6) Noruega, 7) Suecia, 8) Luxemburgo, 9) Alemania y 10) Australia, todos ellos economías de mercado a grandes rasgos. En América del Norte, cabria destacar los tres países miembros del T-MEC los Estados Unidos ocupa el lugar 14, Canadá el 16, y México el 77. En los últimos lugares, están Nicaragua en el puesto 110, Bolivia en el 118 y de última Venezuela en el lugar: 125 (Cuba no fue evaluado). Los mejores en Hispanoamérica son Uruguay en el lugar 29, Chile en el 38 y Costa Rica en el 40.

Propiedad y otros factores

Cabria destacar entre todos los datos estadísticos levantados por este estudio, y expuestos por la Dra Sary Levy en su recién, y ya citada conferencia. Entre ellos, que el 60% del PIB mundial está concentrado en 41 países, en los cuales se encuentra el 16% de la población mundial. Pues bien, esos países presentan altos niveles de protección al derecho de propiedad.

Otro de los datos analizados es el referente al impacto negativo que tienen los altos niveles de impuestos en los derechos de propiedad. La profesora Levy hizo hincapié en el caso de algunos de los países que conforma la OCDE. En términos generales, presentan elevados estándares de derechos de propiedad. Naciones como Canadá, EEUU, Israel, Korea del Sur, y el Reino Unido, presentan restricciones al derecho de propiedad que superan el 10%, como resultado de altos impuestos específicos a la misma.

Hay otros elementos importante, como la correlación entre los derechos de propiedad y otros aspectos. El índice de emprendimiento arrojó una correlación de 0.90 en una escala del 0 al 1. En términos estadísticos, se entiende como un alto nivel de relación. En lo referente a la dinámica sociopolítica de las naciones, cabria destacar la correlación negativa entre el índice de propiedad y el de impunidad jurídica. La cifra es de -0.8711. Esto nos indica que a mayor nivel de impunidad por corrupción, entre otros factores, menor es el índice de propiedad. Ello suele afectar las inversiones, entre otras variables económicas. De igual forma, sería pertinente resaltar la relación entre el índice de propiedad y la movilidad social, factor este central en el desarrollo económico y estabilidad política de las naciones. Y esa correlación es alta: del 0.87.

Propiedad y desarrollo

Y en lo concerniente a las tendencias futuras, donde se consideraron variables como la apertura de los países a la tecnología de la información. Aquí, presentó una correlación de 0.89. En lo referente a la capacidad de innovación, arrojo como resultado una correlación 0.87. En la apertura hacia la inteligencia atificial fue, de 0.85. Respecto del desempeño energético, arrojó como resultado un 0,84. Otros ámbitos relevantes son la gestión medioambiental (correlación de 0,76), o la capacidad de enfrentar los riesgos, (-0,79).

Todas estas relaciones estadísticamente corroboradas, más allá de las diatribas políticas e ideológicas a la cual ha sido sometido el tema de la protección de los derechos de propiedad, nos demuestra irrefutablemente hablando en términos científicos, que el derecho de propiedad ha sido un factor determinante en la generación de riqueza económica y social. Ello ha servido para que muchas sociedades logren alcanzar mejores estándares de vida. Queda claro que cuanto mejor definidos y más eficientemente garantizados y protegidos estén los derechos de propiedad, mayor tenderá a ser el nivel de desarrollo alcanzado por los países.

Ver también

Derecho de propiedad y libertad de empresa. (Ángel Fernández).

Bitcoin y el derecho de propiedad. (Manuel Polavieja).

La acumulación capitalista

La izquierda marxista ha acuñado palabras y frases que han servido a su propósito de destruir la libertad económica y promover, como única alternativa, el poder concentrado en un líder para que organice “científicamente” la producción y distribución. Como en las viejas tribus, como en el socialismo, fascismo o comunismo.

A la palabra “capitalista” los marxistas le dieron un sentido peyorativo que da la idea de que aquellos individuos que buscan ganancias dedicándose al comercio comprando barato y vendiendo caro son unos delincuentes. Peor aún: aquellos individuos, sean empresarios o comerciantes, que acumulan enormes riquezas, deben ser sacrificados. Y se deben repartir sus ganancias, para evitar que sigan nadando en albercas llenas de monedas de oro, tal como daba la idea el Rico Mac Pato de las caricaturas de Walt Disney. Tales ideas introducidas en la mentalidad de un pueblo son las que garantizan la pobreza, marginación, miseria y violencia.

Es tarea liberal dar la batalla contra esa cultura depredadora que se enseña a diario en las escuelas y universidades públicas. No es fácil, dado que llevamos más de un siglo de prédica marxista, pero hay que dar la batalla, de otra manera, no tenemos futuro.

En la tierra sin beneficios

Supongamos, sin conceder, que aceptamos como práctica indebida comprar barato y vender caro, es decir, obtener una ganancia mediante el acto de comerciar. Condenando dicha práctica armamos una ley que prohíba comprar barato y vender caro, quien rompa la Ley, le cortamos la cabeza. Solo queda la posibilidad de comprar, digamos, una bicicleta en cien euros y venderla en cien euros para no cometer delito; o comprar una botella de vino en 20 dólares y venderla en 20 dólares, allí no hay pecado.

La pregunta es: ¿Quién se atreve a obedecer dicha Ley? Supongamos, sin conceder, que hay un pueblo muy obediente y aplica esa ley de “cero ganancias”. Pensemos en ese comerciante que fue al pueblo vecino a comprar cien pares de zapatos a $300.00 y los vende en $300.00. No sacó ganancia alguna, pero gastó su tiempo, sus propios zapatos, alimentos, energía, transporte. En otras palabras, después de vender todo y ganar nada, quedó más pobre que antes. Lo mismo ocurre en cada miembro de esa sociedad, quedan cada día, más cerca de la miseria. Por tal motivo debe ser desechada una economía donde se prohíba la ganancia. En Cuba y Corea del Norte de plano prohibieron el comercio entre particulares y por eso los vemos hoy día en la miseria.

Un juego que suma más que cero

La respuesta automática es permitir la ganancia capitalista, dejar que los individuos compren barato y vendan caro. Los marxistas le llamarían “explotación al consumidor”. Llamarle así da la idea de cometer un delito de imposición, de coacción, pero no lo hay. Mientras el vendedor no use la fuerza para que el cliente compre al precio que dice el vendedor, no hay delito qué perseguir.

En el comercio libre nadie amenaza ni impone a nadie, son operaciones libres y voluntarias, las partes acuerdan un precio y hacen el Quid pro quo “yo te doy, tú me das”. Hecha la operación, se dan la vuelta y les verás una sonrisa en los labios porque llevan el sentir de que mejoraron después de la transacción. Técnicamente, se le llama ”Juego de Suma Positiva”, porque los dos ganan, por eso se van felices y nadie se siente “explotado”.

El argumento de que el comercio libre implica explotación cae por su propio peso. Luego quieren controlar el nivel de ganancia: que sí se gane, pero que no sea una ganancia exagerada para que no se vea una gran diferencia entre los que tienen mucho y los que tienen poco. Es otra idea absurda que se debe combatir y permitir que haya gente que se haga extremadamente rica, obscenamente millonaria. Veamos por qué.

Un panadero

Pensemos en el panadero que empieza con un horno pequeño para hacer cien piezas. Se da cuenta de que todas las vende y muchos se quedan sin comprar porque la demanda es mayor que la oferta. Se le ocurre hacer un horno más grande para elaborar 500 piezas y todo lo vende más caro, así que abre otra panadería y otra más con mejores productos, mejores camionetas repartidoras, etc. La gente percibe que ese panadero se ha hecho millonario, muy diferente al resto, pero no le ha robado a nadie. Al contrario, ha hecho felices a cientos o miles de compradores. Hace que fluya la economía, se generen empleos.

Para hacer pan se compra harina, significa que los trabajadores del molino ganan para alimentar a sus familias; y los que transportan, y los que siembran trigo, y los tractoristas, etc. Gracias a la iniciativa de nuestro personaje panadero, mucha gente sale beneficiada. No hay delito qué perseguir. Y mientras más rico se hace nuestro personaje, más felices son los ciudadanos. Razón suficiente para aplaudir y felicitar a aquellos que logran una fenomenal “acumulación capitalista”.

Sin perjuicio para nadie

La buena política consiste en impulsar, para que haya más, muchos millonarios. Después de todo, ningún supermillonario puede comer sus ganancias y tampoco se las lleva al infierno al morir. Cuando estaba pobre se comía un pollito y ahora que gana millones de dólares diarios, sigue comiendo un pollito al día. En otras palabras, la curva de consumo del millonario es horizontal. ¿Qué hace con las ganancias que no consume? Normalmente, las invierte, genera nuevos negocios, contrata más personal, produce más bienes y todo eso es para bien de la sociedad.

Pero aún cuando nuestro próspero panadero se construyera un palacio en cada provincia o en cada país, no está perjudicando a nadie, da empleo a ingenieros, arquitectos, albañiles, etc. Luego, a nadie está perjudicando, está beneficiando a miles, millones de personas. Toda sociedad debería querer muchos ricos, pues estos, aún sin proponérselo, irremediablemente benefician a la sociedad.

Los principios del capitalismo

Hay quien piensa que el capitalismo es malo porque produce a pocos ricos basándose en empobrecer a miles de personas. Eso es imposible. Si algo no puede hacer el capitalismo es empobrecer a personas. Está fuera de toda lógica, porque se fundamenta en acuerdos libres y voluntarios entre dos individuos soberanos.

El capitalismo se basa en tres principios fundamentales: No debes matar a nadie; no debes robar a nadie y no debes engañar a nadie. En pocas palabras:debes respetar la propiedad privada. El individuo tiene, por tanto, la libertad de hacer cualquier cosa que se le ocurra, poner en juego la iniciativa personal, perseguir sus sueños, realizar proyectos sin que nadie tenga el derecho de obstaculizarle.

Los signos de la rapiña

Sin embargo, vemos en nuestras economías reales que hay hombres muy ricos, que nada tienen que ver con la “acumulación capitalista”. Son hombres que se han hecho millonarios robando al erario, dando permisos gubernamentales para abrir negocios a cambio de un dinero por debajo de la mesa, o adjudicando contratos estatales mediante actos corruptos. A esto le podríamos llamar “acumulación corrupta” y ésta no es defendible en absoluto: “Que les corten la cabeza”.  Por cierto, de esta acumulación corrupta poco habló Carlos Marx, quizás porque comprendía que esa acumulación abona en la destrucción del sistema capitalista, que era el gran objetivo de Marx.

En resumen: bienvenido el capitalismo y bienvenida la acumulación capitalista. Es la hora de cambiar nuestra cultura y formar a nuestros niños y jóvenes con otra visión y mejores perspectivas. “Ser rico no es malo”; lo dijo Deng Xiaoping, quien fue el líder chino que abrió a China al mundo capitalista y hoy son sorprendentemente ricos. En tal caso, hay más pecado en ser pobre, pues significa que no has satisfecho las necesidades, gustos o preferencias de nadie. Quizás por eso estás pobre, pero en un mundo capitalista todo puede cambiar: quien estaba pobre se puede convertir en millonario y al revés también es posible.

Ver también

Países pobres, países ricos y acumulación de capital. (Juan Morillo).

Adam Smith, los austríacos y el crecimiento económico. (José Carlos Rodríguez).

La economía de generación de crecimiento. (Fernando Herrera).

Por qué no estoy de acuerdo con el manifiesto de Unabomber

Por Cody Cook. Este artículo ha sido publicado originalmente en FEE.

Ted Kaczynski murió en prisión el 10 de junio de 2023, en un aparente suicidio. Le recordará como “Unabomber”, un terrorista que se hizo famoso enviando bombas por correo a personas que consideraba cómplices del avance de nuestra moderna “sociedad tecnológica”. La opinión de que dicha sociedad es destructiva para la libertad y el sentido humanos suele denominarse anarco-primitivismo, aunque Kaczynski rechazó esta etiqueta para sí mismo.

La sociedad industrial y su futuro

No hace mucho leí su manifiesto La sociedad industrial y su futuro. Como libertario del libre mercado, en general considero que la capacidad de nuestra sociedad tecnológica para satisfacer nuestras necesidades básicas y objetivos de supervivencia es uno de los mayores logros del capitalismo moderno. Ted Kaczynski lo veía como un gran problema a superar.

¿Por qué? Porque perseguir el objetivo de la supervivencia -cazar, buscar comida, luchar contra osos, etc.- da a los humanos una sensación de plenitud. Cuando las complejas estructuras sociales se encargan de alcanzar ese objetivo, nos vemos obligados a perseguir objetivos “sustitutos” que son artificiales y menos satisfactorios (¿quizás objetivos como escribir manifiestos anarco-primitivistas y enviar bombas de tubo a desconocidos?) Citando a Ted Kaczynski, es “degradante satisfacer la propia necesidad del proceso de poder a través de actividades sustitutas o mediante la identificación con una organización en lugar de perseguir objetivos reales”.

Tomar el control de nuestras propias vidas

Además de sentirnos menos realizados, argumentó que también nos sentimos menos libres. El hecho de que nuestros deseos primarios se satisfagan con la condición de que obedezcamos y nos socialicemos adecuadamente -como entrar diligentemente en un edificio de oficinas cada mañana- significa que el control de nuestras vidas está en manos de otros: jefes, tecnócratas y otros organizadores de la sociedad. En otras palabras, los individuos tienen menos control sobre sus propias vidas en una sociedad tecnológica altamente organizada y deben depender de otros. Para Kaczynski, la libertad es la “oportunidad de pasar por el proceso de poder” tomar el mando de nuestras propias vidas sin control ni manipulación.

La solución de Ted Kaczynski a toda esta falta de propósito e impotencia era destruir la sociedad tecnológica -todas las cosas que requieren un conocimiento especializado y una división del trabajo- y volver a la sociedad preindustrial, donde los seres humanos pueden pasar por el “proceso de poder” para alcanzar sus objetivos naturales y así sentirse más realizados. Piensa en Wendell Berry mezclado con Friedrich Nietzsche.

El sueño de los sentimientos produce monstruos

Sus reflexiones recuerdan las críticas de teóricos como Joseph Schumpeter, que sostenía que el capitalismo llevaba en sí mismo la semilla de su propia desaparición; y Jonah Goldberg, cuyo libro Suicide of the west, sostiene que el capitalismo y la tradición liberal han sido tan eficaces a la hora de satisfacer nuestras necesidades que debemos inventar nuevos enemigos, lo que conduce a una política de identidad divisiva e inútil. Goldberg llama a la alienación que tanto reaccionarios como progresistas sienten hacia el “capitalismo democrático liberal” una forma de romanticismo, que es “la primacía de los sentimientos”. Continúa describiendo este romanticismo como:

El sentimiento de que el mundo en el que vivimos no está bien, de que es insatisfactorio y carente de autenticidad y significado (o simplemente exige demasiado de nosotros y debe haber un camino más fácil). En segundo lugar, como nuestros sentimientos nos dicen que el mundo está desequilibrado, amañado, es artificial, injusto o -muy a menudo- opresivo y explotador, nuestro cableado natural nos lleva a creer que alguien debe ser responsable.

Los malvados que mueven los hilos adoptan diferentes formas según el tipo de tribalismo. Pero los más comunes son: los judíos, los capitalistas y -hoy en día en la derecha- los globalistas y los marxistas culturales.

Jonah Goldberg.

O en el caso de Ted Kaczynski, los tecnólogos.

La división del trabajo

En resumen, la gente de extrema derecha y de extrema izquierda se opone a la libertad porque les da derecho a la búsqueda de la felicidad, pero en realidad no les da la felicidad. Eso requiere algo intencionado por su parte. El argumento de algunos integristas católicos posliberales y nacionalistas cristianos de que el liberalismo clásico ha fracasado. Porque, aunque casi hemos erradicado la pobreza extrema y el hambre, todavía tenemos la hora del cuento de la drag queen. Es un argumento de miserables quisquillosos.

Volviendo a uno de los argumentos centrales de Kaczynski, ¿nos hace realmente miserables la división del trabajo? Muchos de nosotros, como los artistas, los matemáticos y las personas que escriben artículos sobre el libre mercado, prosperamos en la sociedad tecnológica, pero quizá no lo hubiéramos hecho en etapas anteriores del desarrollo humano. Puede que a algunas personas les guste de verdad entender cómo funcionan los ordenadores, estudiar los virus o leer escritos antiguos como actividades valiosas por sí mismas y no se dediquen tan miserablemente a “actividades sustitutas”. Ésta es una de las cosas bonitas de la división del trabajo, ¿no? Yo puedo centrarme en lo que hago bien, tú puedes centrarte en lo que haces bien, y ambos nos enriquecemos doblemente gracias al comercio.

Tecnología y alienación

Otra crítica a la tesis de Ted Kaczynski es que achaca nuestra versión contemporánea de la alienación a un solo aspecto de la vida occidental moderna -nuestra tecnología- cuando otros factores pueden ser más relevantes para el problema. Por ejemplo, nuestro individualismo filosófico y nuestra creencia en la responsabilidad personal conllevan muchos beneficios, pero pueden hacer más difícil encontrar un sentido de pertenencia a una comunidad, al igual que un Estado del bienestar que da recursos sin las relaciones que marcaban esas dependencias en nuestro pasado.

Ted Kaczynski veía la dependencia de los demás como un problema; pero el problema moderno es que dependemos de los demás pero sin una conexión genuina. Por ejemplo, técnicamente puedo estar conectado con las personas que cultivan y procesan mis alimentos, pero en realidad no las conozco. Si a esto añadimos todas las demás relaciones transaccionales e impersonales de mi vida, me queda una necesidad que el comercio no puede satisfacer: la necesidad de intimidad y pertenencia.

Nuestro deseo fundamental no es labrar la tierra, sino ser aceptados y encontrar un propósito. Nuestra sociedad tecnológica moderna contribuye sin duda a esta pérdida al satisfacer necesidades básicas que antes sólo podían satisfacerse dentro de la comunidad y en vínculos comunitarios como la religión. Sin embargo, la solución no es abandonar la sociedad, sino aprender a encontrar una comunidad real no como un mero accidente de supervivencia comunitaria, sino como resultado de una intención deliberada, y no meramente en grupos en línea centrados en “fandoms”, modas y fetiches.

Hacer volar los televisores

Tampoco hay nada malo en preguntarse si, como sociedad, estamos llegando a nuestros límites en algunas áreas. El ser humano es adaptable, aunque no infinitamente. Tal vez, por ejemplo, vivir nuestras vidas en las redes sociales para conseguir “me gusta” podría estar estirando nuestra flexibilidad elástica hasta el punto de romperse.

Tal vez nuestra dependencia de la división del trabajo y de la cadena de suministro, como hemos aprendido después de COVID, puede empezar a ser un lastre si se rompen demasiados eslabones de esa cadena y nos quedamos sin poder cuidar de nosotros mismos y de nuestros vecinos. Y puede que nuestra dependencia del sistema financiero sea también un arma de doble filo, como nos han demostrado los esfuerzos por congelar los activos de los manifestantes camioneros canadienses y de los rusos de a pie en los primeros meses de 2022.

Tal vez más de nosotros deberíamos, como sugirió John Prine en su canción Spanish Pipedream, hacer estallar nuestros televisores, tirar nuestros papeles y construir casas en el campo.

Pero, desde luego, no deberíamos volar por los aires a otras personas.

Ver también

Las élites integristas posliberales. (James Dominic Rooney)

¿Puede colapsar el capitalismo? (I). (Miguel Anxo Bastos).

¿Puede colapsar el capitalismo? (II). (Miguel Anxo Bastos).

Necedades contra el capitalismo. (Francisco Capella).

Una nueva cabeza de playa para la civilización occidental

Por Joseph Loconte. Este artículo ha sido publicado originalmente en Law & Liberty.

Este otoño me incorporé a la facultad del New College de Florida, donde los educadores están embarcados en un experimento radical: transmitir la historia de la civilización occidental -tanto sus logros como sus fracasos- como requisito esencial de la ciudadanía. Que esta propuesta se considere radical habla de la podredumbre moral de nuestra vida nacional.

New College, la universidad de honores del estado, ha recibido atención internacional por el papel del gobernador Ron DeSantis en el nombramiento de conservadores para su consejo de administración. A principios de este año, el consejo votó a favor de cerrar la oficina de Diversidad, Equidad e Inclusión y eliminar los cursos de estudios de género, la primera universidad pública del país en hacerlo.

La naturaleza partidista del debate sobre las reformas previstas en el New College oscurece una cuestión profundamente importante: ¿Merece la pena defender la democracia liberal y la civilización de la que surgió? Irónicamente, muchos conservadores están tan desesperadamente confundidos sobre la respuesta a esta pregunta como lo está la izquierda progresista.

Vieja izquierda y nueva derecha contra la tradición liberal

La narrativa histórica de la izquierda es que la civilización occidental es un engreimiento. Ha producido una mezcla tóxica de imperialismo, militarismo y racismo. Nuestros ideales e instituciones democráticas, nos dicen, son herramientas del opresor contra el oprimido. Estados Unidos, como nación líder de Occidente, es en gran medida una fuerza del mal en el mundo.

El argumento de la nueva derecha, sin embargo, puede ser igualmente condenatorio de nuestra tradición liberal y democrática. Una cohorte cada vez mayor se ha desilusionado con la fundación estadounidense. Para ellos, Estados Unidos fue concebido en un estado de pecado, no principalmente el pecado de la esclavitud, sino más bien las diabólicas ideas de la Ilustración sobre la libertad humana, la igualdad y los derechos naturales. El resultado inevitable fue una sociedad inundada de materialismo e individualismo radical.

Ambas tribus ideológicas comparten el mismo vicio: la visión cínica. Ignorantes en gran medida de la historia de nuestra civilización, se aferran a nociones distorsionadas de nuestro pasado y, por tanto, trazan visiones utópicas para nuestro futuro, ya sean militantemente laicas o semiteocráticas. Pero una educación en artes liberales, firmemente cimentada en las humanidades, ofrece un camino mejor.

Un pasado ambivalente

Comienza con el conocimiento de que la civilización occidental es la interacción secular de la cultura griega y romana, adoptada y transformada por las tradiciones judía y cristiana, y transformada de nuevo por las revoluciones científicas, democráticas e intelectuales de los siglos XVII y XVIII en Europa y Estados Unidos. En el transcurso del siglo XX, a través de dos guerras mundiales y una Guerra Fría, nuestra civilización -de hecho, toda la civilización humana- apenas sobrevivió a la perspectiva de la extinción.

Esto debería hacernos reflexionar. Lo que llamamos tradición occidental es una historia de explotación, esclavitud, inquisiciones y guerras, así como una historia de exploración, libertad, ilustración y redención. Nuestra civilización es algo mucho menos que el paraíso terrenal, pero mucho mejor que la mayoría de las alternativas históricas.

Fue en nuestra civilización

¿Por qué dedicar atención a Occidente? ¿Qué hay de Asia, África y la civilización del Islam? Todas ellas han influido en la civilización occidental. Pensemos en algunas de las características de la vida moderna que damos por sentadas: la educación universal; el acceso a una atención sanitaria de calidad; la abundancia de agua corriente y limpia; la aplicación de la ciencia para aprovechar recursos que enriquecen nuestras vidas de innumerables maneras; los sistemas económicos que hacen posible un trabajo creativo y significativo; y las sociedades políticas basadas en los conceptos de gobierno por consentimiento, libertad de expresión, de reunión y la libertad de adorar a Dios, o a ningún Dios, según la conciencia individual.

Todos estos logros, aunque adoptados en muchas partes del mundo, fueron promovidos por inventores y pensadores de Occidente. Son los frutos de una civilización, en concreto, la nuestra.

El gran enigma

En su libro Civilización: Occidente y el resto, el historiador británico Niall Ferguson observa que el dominio de la cultura occidental durante los últimos 500 años es un hecho histórico asombroso que exige una explicación. “Es el relato central de la historia moderna”, escribe Ferguson. “Es quizá el enigma más difícil de resolver para los historiadores”.

En un entorno académico sano, se animará a las mentes jóvenes a lidiar con este enigma. En lugar de discutir sobre los méritos de los programas de apoyo a la diversidad, la equidad y la inclusión, un enfoque más sensato sería comprender cómo y por qué Occidente ha concedido un valor tan supremo al pluralismo, la equidad y la igualdad ante la ley. Como ninguna otra civilización a lo largo de la historia, Occidente ha intentado -con dificultad, sin duda- aplicar la Regla de Oro a su cultura política.

Esta fue una de las aportaciones más destacadas del filósofo inglés John Locke, considerado el padre del liberalismo político. De forma más convincente que ningún otro pensador, Locke ancló sus argumentos a favor de la libertad y la igualdad en una visión bíblica de la persona humana: el hombre como “hechura de Dios”, como dijo en su Segundo Tratado de Gobierno (1689). Igualmente importante, comprendió que estas ideas debían transmitirse a la siguiente generación. En Some Thoughts Concerning Education (1693), John Locke insistió en que “el bienestar y la prosperidad de la nación” dependían de la educación adecuada de los jóvenes.

El amor y la estima por el conocimiento

En el New College, esta educación implicará un sólido compromiso con un plan de estudios de artes liberales enraizado en las humanidades: las disciplinas de la literatura, la política, la filosofía, la historia y las artes, tal y como se han desarrollado en la tradición occidental. Los estadounidenses están inmersos en una discusión nacional sobre qué tipo de educación es esencial para nuestra democracia moderna. Sin embargo, hay menos debate sobre el terrible déficit de decencia y civismo en nuestra vida política y cívica. El precipitado declive de las artes liberales en la educación es sin duda parte de la razón.

También los contemporáneos de Locke se quejaban amargamente de los niveles degradados tanto de la virtud cívica como de la piedad personal. La tarea del educador en relación con su alumno, escribió Locke, “no es tanto enseñarle todo lo que se puede saber, como suscitar en él el amor y la estima por el conocimiento y ponerle en el buen camino para conocer y mejorarse a sí mismo, cuando se lo proponga”. Cultivar el amor al saber, no sólo por sí mismo, sino para la mejora de nuestras almas: Esta ha sido la contribución definitoria de la tradición liberal clásica en Occidente, una fuente profunda de su salud y vigor culturales.

Puede volver a serlo, si nos lo proponemos.

Ver también

Occidente acabó con la esclavitud. (Daniel Rodríguez Herrera).

Por qué falló el conservadurismo. (Claes G. Ryn).

Algunas cuestiones disputadas del anarcocapitalismo (LXXXVI): ¿puede colapsar el capitalismo? (II)

La cuestión del posible colapso del capitalismo nos lleva necesariamente a tratar de comprender a la inversa las razones históricas de su éxito y a analizar las condiciones en las que este puede operar. Como señalamos en el artículo anterior, el capitalismo solo puede desaparecer si desaparece de la mente humana la forma en que este funciona. Y mientras subsista en la mente de algún humano, este puede persistir.

Socialismo a pequeña escala, capitalismo a gran escala

Aquí se plantea la primera cuestión, la de si el capitalismo precisa de una escala mínima para poder subsitir. Esto es, aplicando al capitalismo una de las preguntas clásicas del marxismo, si puede existir el capitalismo en un sólo país o precisa de operar a nivel global. El socialismo funciona mejor cuanto más reducida es su escala, pues tiene necesariamente que operar con la disciplina de los precios de mercado mundiales a la hora de asignar los suyos. Y necesariamente tendría que aplicarlos a su comercio exterior. En contraste, el capitalismo funciona mejor cuanto más amplios son los mercados y los espacios que operan bajo este sistema.

Y nada mejor para que la escala ecónomica en el capitalismo opere correctamente que la escala política sea a su vez lo más pequeña posible. Si hacemos caso a Jean Baecheler, el capitalismo habría nacido en la anarquía medieval con decenas o centenares de unidades políticas operando en el pequeño espacio geográfico europeo. La escala propia del capitalismo es la del mundo, mientras que la del socialismo es la de la pequeña escala. Y cuanto más pequeña, mejor. Pues el imperativo del cálculo económico se reduce.

La extensión del capitalismo

Un comuna, monasterio o una familia pueden aplicar el socialismo mejor que un estado mundial que quiera planificar a gran escala. En este caso, quedaría sumido en el caos por falta de precios, o ni siquiera referencias de producción de otros países. Aún así, el capitalismo puede funcionar a escala muy reducida, incluyendo al individuo. Nos lo muestra el ejemplo de Robinson creando sus propias herramientas en una isla aislada, aplicando nada más que el ahorro y el cálculo más o menos intuitivo de la duración de los procesos productivos. Es ejemplo que Eugen Bohm-Bawerk desarrolla muy bien en su excelente (y poco valorado) tratado La teoría positiva del capital.

La historia nos muestra que, en sus orígenes, el capitalismo estaba circunscrito a unas pocas regiones europeas. Especilamente en Falndes, o algunas comarcas inglesas. Desde ahí, básicamente por imitación, fue más o menos rápidamente se extendió a otras partes del mundo. No a todas, pues, como comentamos en el artículo anterior, aún existen vastas regiones del orbe que aún no han adoptado de forma significativa esta forma de entender los procesos económicos. Puede ser porque conservan aún formas económicas precapitalistas, o porque aún mantienen gobiernos con ideologías socialistas o estatistas.

Desde luego que la adopción del capitalismo no debe ser obligatoria ni mucho menos planificada. Pero quien no lo adopte de forma consciente debe asumir las consecuencias. Y de hecho es esta la razón de que haya sido adoptado con rapidez en los países vecinos a los que primero lo adoptaron. Quedarse atrás tenía consecuencias no sólo económicas sino también militares (sus ejércitos quedaban rápidamente desfasados). También sociales, al desatarse migraciones masivas de la fuerza de trabajo atraída por las mejores condiciones laborales y sueldos que traía consigo el nuevo sistema económico.

Capitalismo e imperialismo

Soy consciente de que algunos de los países que adoptaron el capitalismo en primer lugar, como el Reino Unido, desarrollaron políticas imperialistas hacia el exterior y llegaron a dominar vastas extensiones de territorio por todo el mundo. Hoppe señaló en alguno de sus escritos que esto pudo ser una consecuencia no intencionada del capitalismo. Los estados basado en territorios en los que el capitalismo tomó forma fueron más ricos que los que los estados en los que este desarrolló no se dio.

Los estados con una base social capitalista pueden extraer más rentas de sus sociedades al ser estas más ricas y pueden, por tanto, disponer de más recursos y medios tecnológicos para poder conquistar otros territorios. Y esto a pesar de que el capitalismo no sólo no necesita de los imperios sino que estos no dejan de ser un lastre para la correcta evolución del mismo. Como decía el viejo Schumpeter en su genial y olvidada Sociología del imperialismo, el impulso de dominación que caracteriza al imperialismo sería un impulso atávico en el ser humano. Y, de momento, el único sistema económico que ha conseguido suavizarlo sustancialmente es el propio del capitalismo de libre mercado.

Imperialismo y extensión de las ideas

No sólo ha mitigado tal impulso, sino que ha conseguido demostrar que se puede funcionar muy bien en una economía de este tipo, sin poseer ningún tipo de colonia o espacio dominado. Funciona aún mejor sin ellas. Pero dejando este argumento, podría decirse que el imperialismo llevó consigo el sistema capitalista a los pueblos dominados por la fuerza. Como apuntamos en el artículo anterior, el capitalismo es más una tecnología mental que un artefacto material. Y, como toda idea, puede expandirse de muchas formas. Una de ellas es el imperio.

No soy partidario del imperalismo, pero este fue un hecho del pasado y sus consecuencias, la mayoría de ellas negativas, no se pueden borrar de la experiencia humana. El imperialismo también llevo consigo el método científico, los idiomas imperiales y las formas de registrar al pueblo colonizado. También pesos y medidas y muchos otos hábitos y costumbres propios de la metrópoli.

El capitalismo sobrevive en las ideas

El capitalismo, al menos tal y como nosotros lo entendemos, fue uno más de otros hábitos mentales, peor que en determinados pueblos de la tierra, como en algunos territorios del sudeste asiático, fue rápidamente adoptado, quizás porque contaban entre sus hábitos culturales formas semejantes, quizás menos desarrolladas. Que haya sido llevado a la fuerza no lo invalida, como no lo hace con otras formas y prácticas culturales, aunque no sea la mejor forma de llevarlo a cabo.

Esta disgresión viene a cuento porque, sea de una forma pacífica o violenta, las técnicas del capitalismo están ahora presenten en la mayor parte de los países de la tierra. Y, salvo que se eliminen de una forma total, algo muy difícil por cierto, seguirán existiendo. Y tendrán capacidad de transmitirse, aunque sean en una única región o en un único país. El que las conserve, aún en un mundo poblado por ideas socialistas o pre o postcapitalistas, contará sin duda con una gran ventaja. Salvo, claro está, que se invente alguna fórmula económica mejor, que de momento no hay indicios de que haya sido ni siquiera teorizada.

Capitalismo con pocos recursos

Queda expuesto que el el capitalismo no necesita desarrollarse a nivel mundial para poder existir, no lo necesitó en el paso ni lo necesitaría en el futuro. Ahora cabe discutir lo que acontecería en el caso de una grave crisis económica o de disponibilidad de recursos económicos necesarios, como apuntan algunos colapsistas. Lo que acontecería entonces sería bien una situación de escasez de capital o bien de los insumos necesarios. Esto conllevaría una menor producción de bienes y servicios. Pero bajo ningún concepto una crisis del capitalismo como idea.

El capitalismo puede funcionar en escalas inferiores a la del mundo entero, así fue y en buen medida sigue siendo. Del mismo modo, el capitalismo puede funcionar perfectamente con menos capital y menos recursos. Simplemente, el nivel de vida sería más bajo y habría que recomenzar, como ocurre despues de una guerra o una catástrofe, a un nivel más bajo que el de antes. Se sufrirán penalidades hasta lograr alcanzar el nivel de vida anterior.

Sin electricidad ni petróleo

En los comienzos del capitalismo la cantidad de capital disponible era raquítica, pues no se había dado aún el proceso de acumulación que nos permite mantener nuestro actual nivel de vida. Tampoco había, ni mucho menos, la cantidad de recursos de los que disponemos hoy. Estos fueron descubriéndose a medida que avanzaba el proceso capitalista. Los primeros capitalistas solo disponía de madera, carbón y algo de viento y agua para los molinos.

Esto es, la revolución capitalista comenzó y se desarrolló sin electricidad ni combustibles derivados del petróleo. Estas fuentes ólo pudieron tener uso industrial casi cien años después desde que comenzó el proceso de capitalización. En aquellos momentos, la cantidad disponible era de cero unidades. No se sabía ni como extraerlo, ni cómo transportarlo, ni mucho menos cómo transformarlo en un combustible útil. Fue el proceso de capitalización el que con el tiempo descubrió como hacer uso de los recursos y los convirtió en baratos y abundantes auxiliares de la industrialización.

La permanencia de la tecnología

Se nos puede afirmar que un futuro capitalista no podría contar con ellos, al estar estos agotados. Y que esa carencia sea una de posibles causas del colapso del capitalismo. Cabría contraargumentar que no está para nada probado el agotamiento de los recursos que hoy en día consumimos. Pero aún siendo así el capitalismo podría perfectamente funcionar como en el siglo XIX. Con un nivel más bajo de producción, pero con toda la tecnología y conocimiento acumulada durante siglos. Ello nos permitiría descubrir nuevos recursos o explotar formas conocidas, pero hoy no usadas, de obtener energías.

Porque ningún escrito colapsista dice que las tecnologías que sustentan el capitalismo tendrían que desaparecer con él, en caso de este implosionase. Es cierto que algunos pueblos o tribus de pequeñas dimensiones perdieron tecnologías por desaparición física de los expertos. Y por la carencia de registros escritos o electrónicos, como le aconteció a los esquimales con la fabricación de algunos aperos de pesca. Pero nada indica que nuestras bibliotecas o archivos tuviesen que colapsar también. Se podría recuperar el saber acumulado. Es más, el colapsismo hace un buen servicio, al advertir de estos peligros para poder tenerlos en cuenta. Favorecería la descentralización de la acumulación de técnicas y conocimientos. Su papel es también impagable a la hora de pensar y analizar el proceso capitalista, por lo que espero que sigan produciendo buenos textos y haciendo preguntas pertinentes.

Ver también

¿Puede colapsar el capitalismo? (I). (Miguel Anxo Bastos).

Marx y el fin del capitalismo. (Raquél Merino).

Los nuevos Moai. (Fernando Herrera)

Necedades contra el capitalismo. (Francisco Capella).

Las altas magistraturas pueden delinquir

En un análisis publicado a finales del año pasado sobre la calificación que merecen las actuaciones dirigidas por el Gobierno (ahora en funciones) y sus aliados, concluía que era una obviedad afirmar que estaban ejecutando un golpe de estado.

Un golpe de Estado

Como se ha comprobado en otros escenarios cercanos – geográfica o culturalmente – no solo se entiende como tal la destitución repentina y por la fuerza bruta de quién ostenta el gobierno para sustituirlo por otro. También el desmantelamiento de las instituciones, sin seguir los cauces establecidos en la constitución, abarca una segunda acepción del término y encajaba con los actos llevados a cabo hasta ese momento por el ejecutivo y sus adláteres. Dado que las maniobras tenían – tienen, mejor dicho – como principal objetivo apuntalar indefinidamente la estancia en el poder de quién lo ostenta, podríamos añadir que se trata de un autogolpe.

Poco antes de la publicación de ese análisis, el presidente del gobierno y sus voceros  descalificaban a los magistrados del Tribunal Constitucional que se habían atrevido a adoptar unas medidas cautelares en un proceso de amparo en diciembre de 2022[1]. A la postre, sin embargo, la suspensión de la tramitación de la proposición de ley tan solo significó un ligero contratiempo en el asalto en curso del CGPJ y el Tribunal Constitucional. Irrelevante dentro de la ristra de aldabonazos desplegados por Pedro Sánchez Pérez-Castejón desde su asalto al poder con la extraña moción de censura de junio de 2018.

Vasallos e insumisos en el Tribunal Constitucional

Una demostración de la avasalladora capacidad de sus presiones y maniobras para doblegar a quiénes deberían estar avisados de sus torvas intenciones se observó a los pocos días. Sin necesidad de que el Tribunal Constitucional resolviera el fondo del recurso de amparo, cuya admisión a trámite motivó la adopción de las medidas cautelares a petición de los recurrentes, la reforma legislativa que pretendía separar en dos el momento de la elección de sendos magistrados por parte del Consejo y del gobierno perdió su urgencia para sus promotores[2].

En efecto, el 27 de diciembre  de 2022 , los vocales del CGPJ que, como se sabe, están supuestamente divididos entre vasallos e insumisos del gobierno, alcanzaron un acuerdo para designar a los dos nuevos magistrados del Tribunal Constitucional.[3] De esta manera, el gobierno encontró el terreno despejado para proceder a la propuesta simultánea de los suyos, de acuerdo a las previsiones del artículo 159.1 CE. Y los agraciados con el premio fueron nada menos que dos subordinados hasta el día anterior, como quien dice: el ex ministro de Justicia Juan Carlos Campo Moreno y la ex directora general de Asuntos Constitucionales y Coordinación Jurídica del Ministerio de la Presidencia, Laura Díez Bueso[4].

Una mayoría parlamentaria para dominarlos a todos (los jueces)

Pero retrotraigámonos en el tiempo para observar la magnitud de las marrullerías golpistas y como la exigua mayoría parlamentaria que va articulando el gobierno manipula hasta unos niveles prevaricadores el proceso legislativo. Previamente, en octubre del año 2020, los grupos parlamentarios que sustentan al gobierno presentaron una proposición de ley para reformar el sistema de elección del CGPJ por mayoría absoluta, en caso de que no fuera posible la cualificada de tres quintos en primera votación. Gracias a las misivas que tres asociaciones de jueces y magistrados enviaron a la vicepresidenta de la Unión Europea y comisaria para Valores y Transparencia, Věra Jourová, y al comisario de Justicia, Didier Reynders, ese intento quedó paralizado ante las advertencias de que la tramitación de esa propuesta vulneraría groseramente los cánones europeos en materia del imperio de la Ley y el Estado de Derecho.

Sin embargo, esta parada táctica en la estrategia del salami diseñada para domesticar al órgano de gobierno del Poder Judicial, tuvo su ley tapada con la tramitación de otra nueva proposición de ley. Esta iniciativa daría lugar a la Ley Orgánica 4/2021, de 29 de marzo de reforma de la LOPJ para suspender competencias del CGPJ en funciones como, por ejemplo, el nombramiento de jueces de alto rango o propuesta de dos de los 12 magistrados del TC que le corresponde por mandato constitucional. El impecable recurso de inconstitucionalidad de Vox ha sido desestimado por la STC 218/2023 de 2 de octubre, con un voto particular que apunta de forma brillante a las razones que deberían haber apoyado la estimación.

Cambio de estrategia

Pero hete aquí que las caprichosas necesidades del gobierno ampliaron su perspectiva. Poco tiempo después cayó en la cuenta de que el asalto al Tribunal Constitucional, institución clave para convalidar sus deposiciones legislativas, se vería entorpecido si la suspensión de atribuciones al CGPJ continuaba. En este caso porque la renovación de la tercera parte de los magistrados, prevista en el artículo 159.1 CE, dos a propuesta del gobierno y otros dos designados por el CGPJ, debe ser simultánea.

Es por esto por lo que, recurriendo a la tramitación fulminante de una proposición de ley que soslayaba el preceptivo dictamen del propio CGPJ concernido, el gobierno y sus socios aprobaron una excepción a la suspensión de la potestad de elección de altas magistraturas por parte de un CGPJ en funciones, articulada en su ley anterior. Así pues la Ley Orgánica 8/2022, de 27 de julio “devolvió” solo una de las competencias suspendidas al CGPJ con el delirante añadido de ordenar a sus vocales hacerlo “en el plazo máximo de tres meses a contar desde el día siguiente al vencimiento del mandato anterior“.

La anticonstitucionalidad de una arbitrariedad de ese calibre no ha impedido que ese remedo de ley surta los efectos generalmente previstos para una norma con ese rango, pese al recurso de inconstitucionalidad, promovido por más de cincuenta diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, admitida a trámite, por el Pleno del Tribunal Constitucional, por providencia de 16 de noviembre de 2022.

Deriva tiránica

Conviene tener una visión de este bosque de maniobras arteras para no perderse entre los árboles aislados que van colocando los estrategas del golpe de estado. Cualquiera que sea el resultado de las negociaciones de grupo social comunista para que el caudillo indiscutido del PSOE obtenga la confianza de una mayoría suficiente de diputados del Congreso, los actos que ya han perpetrado desbordan las consideraciones políticas.

Y, por otro lado, merecen reacciones desde ámbitos muy diversos. Si en un análisis anterior, recordaba que no deben temblar los representantes de los partidos que quieren oponerse al pisoteo del Estado de Derecho y formar una alternativa, a la hora de emprender acciones ante los tribunales internos, esto no deber ser óbice para acudir a otras instancias.

En efecto, por mucho que la propaganda del gobierno en funciones difunda todo tipo de cortinas de humo, su posición en la Unión Europea es de extraordinaria debilidad política. Los comisarios europeos del ramo han sido demasiado condescendientes hasta ahora con los ataques a los principios del Estado de Derecho encabezados por las autoridades que se dicen españolas. Sin embargo, sus informes anuales han recopilado suficientes incumplimientos de las recomendaciones, como para emprender expedientes de infracción o incluso acciones ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea de Luxemburgo. Mas aún, cuando, tras la victoria de la oposición polaca de amplio espectro en las elecciones del pasado 15 de octubre, la deriva tiránica de los gobiernos de Pedro Sánchez Pérez-Castejón va a llamar más la atención a las instituciones europeas.


Notas

[1] El Tribunal Constitucional dictó en un primer momento el auto 177 de 19 de diciembre de 2022, adoptando como medida cautelarísima, la suspensión de la tramitación de las enmiendas 61 y 62 del Grupo Socialista y Podemos, conforme al art. 56.6 LOTC, las cuales intentaban modificar la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, para separar la hasta entonces simultánea elección de los 2 magistrados del TC propuestos por el Gobierno y los otros 2 propuestos por el CGPJ en el expediente legislativo abierto con una Proposición de Ley Orgánica para materias diferentes, como, entre otros  puntos, diluir el delito de sedición en otro de desórdenes públicos con penas mucho más tenues y aliviar también las penas por la malversación.

El mismo Pleno del Tribunal Constitucional dictó el 21 de diciembre siguiente el auto 178/2022, por el cual se desestimaron los recursos presentados y se confirmaron las medidas cautelares.

[2] De esta manera, las disposiciones transitorias de la penúltima de las iniciativas legislativas supersónicas para partir el momento de la elección de magistrados del TC que corresponden a gobierno y CGPJ, decayeron del texto definitivo de la Ley Orgánica 14/2022, publicado en el BOE el 23 de diciembre de 2022. https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2022-21800.   

[3] Concretamente a los magistrados César Tolosa Tribiño y María Luisa Segoviano Astaburuaga.

[4] Ambos personajes fueron nombrados mediante sendos reales decretos, a propuesta del gobierno. El abuso de derecho y la arbitrariedad exhibidos por un gobierno capaz de cooptar entre sus miembros a magistrados del Tribunal Constitucional queda en evidencia si observamos que el artículo 22 de la Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre, del Tribunal Constitucional les exige el ejercicio de “su función de acuerdo con los principios de imparcialidad y dignidad inherentes a la misma”.

En la práctica ya se sabía que el postulado del artículo 159.5 CE (“Los magistrados del TC serán independientes e inamovibles en el ejercicio de su mandato”) había quedado bastante rebajado en función de afinidades ideológicas. Sin embargo, el haber compartido responsabilidades de gobierno les convierte en personas contraindicadas por la propia Ley Fundamental y su Ley orgánica. Más allá de los innumerables casos en los que deberán abstenerse o ser recusados por haber sido miembros de un gobierno que es y será parte interesada en la mayoría de los procesos constitucionales que examinará el Tribunal, ambas propuestas ofrecen vehementes indicios de ilegalidad que llegan, incluso, a la relevancia penal: prevaricación.

La independencia o la imparcialidad de estos “juristas” desafiaría todas las reglas de experiencia conocidas sobre la necesaria neutralidad de árbitros y jueces. Simplemente es imposible que sean ni independientes ni imparciales. Hasta el momento no he tenido noticia de que alguna institución, corporación, partido político, sindicato o asociación haya interpuesto recurso contencioso administrativo con ese acto del gobierno y, mucho menos, una querella criminal.

Ver también

¿Está dando el gobierno español un golpe de Estado? (José Antonio Baonza Díaz).

Viva la Hispanidad, carajo

Este domingo, muchos esperábamos que ganase las elecciones Javier Milei sin tener que ir a la segunda vuelta. No fue así. El resultado fue muy bueno, indudablemente, pero habrá que esperar a noviembre para saber el resultado definitivo. Sin embargo, e independientemente del resultado electoral, la campaña y las redes sociales demuestran otra tendencia: la vuelta del hispanismo a la Hispanidad. Ya comenté en otro artículo que las ideas que defiende Milei se basan en la Escuela de Salamanca y que fueron las que propiciaron tanto que Argentina fuera el país con mayor renta per cápita del mundo como el milagro económico español.

El domingo, Benjamín Santamaría publicaba un artículo en OKDiario en el que afirmaba que las ideas de Javier Milei vienen de Huerta de Soto y de la Escuela Austríaca. Algo incuestionable, que siempre ha hecho público Milei. Sin embargo, termina el artículo diciendo que “ahora, estas ideas cruzan el Atlántico y se presentan como alternativa en las elecciones de Argentina”.

Una tradición de pensamiento

No se entienda este texto como un ataque a Benjamín Santamaría, ni a su artículo, sino que quiero reafirmar y expandir mi postura de que esas ideas no tienen que cruzar el Atlántico, sino que llevan ahí desde el Descubrimiento. Porque esas ideas, son las ideas de la hispanidad, como bien afirman el propio Huerta de Soto y Murray Rothbard, uno de los máximos exponentes de la Escuela Austríaca.

Las mismas ideas que propiciaron el imperio generador por antonomasia y una paz de tres siglos en todo el Imperio. Unas ideas que no fueron pensadas por los escolásticos, sino que estaban ahí, que formaban parte de pensamiento hispánico y que los estudiosos salamantinos se limitaron a recoger. Y esa es, precisamente, la grandeza de la hispanidad y de la Escuela de Salamanca: trabajar con los rescursos disponibles, observar y estudiar la realidad existente para hacerse compatible con ella. Compatibilizar el individuo con el entorno partiendo de la materia existente.

El mestizaje como clave de la hispanidad

De ahí que la universalización del concepto de «persona» se dé en un marco donde el mestizaje fue siempre una práctica habitual entre árabes, judíos y cristianos. El derecho de gentes moderno no podría haberse dado fuera de un entorno de mestizaje. El mismo mestizaje que se extendió por ultramar prácticamente desde el momento del Descubrimiento. El mestizaje que permitió que todos los habitantes de España fueran iguales en dignidad, independientemente de su pigmentación.

Que el primer negro del mundo que estudió en una universidad fuera en España o que el primer negro del mundo que impartió clases en una universidad fuera en España no fue fruto de una lucha política contra un «racismo institucional»  como ocurre en otras zonas geográficas. No, porque no puede haber lucha contra el racismo cuando no hay racismo.No puede haber racismo cuando el mestizaje es un hecho habitual.

Competencia entre idiomas

El mestizaje no es la homogeneización de la sociedad, sino la riqueza de la diversidad. Y ese marco de competencia y colaboración es lo que lleva a la riqueza y la prosperidad. A una riqueza cultural que es lo que lleva la competencia entre idiomas, que llevó a la creación de la primera gramática del mundo, pero a la vez, la supervivencia de los distintos idiomas que todavía existen en la Hispanidad.

Tal como ocurrió con Juan Latino, el Concilio de Méjico de 1555 no fue una lucha contra ninguna opresión, sino una evolución natural de exportar a ultramar lo que era bueno en la península. Del mismo modo que la coexistencia de distintos idiomas era enriquecedor en la península se exportó a ultramar. Sin esa competencia no podría haberse dado el Siglo de Oro.

Competencia entre idiomas, entre tecnologías de pensamiento, pero también entre autores. Competencia y colaboración no sólo en el ámbito literario, sino también en las ciencias, en la filosofía, en la teología… sin disputas como la polémica de auxiliis no hubiera sido posible la Escuela de Salamanca. A la vez, sin la Escuela de Salamanca no podría haber habido disputas como la polémica de auxiliis.

Ciencia hispana

Y ese mismo marco de colaboración y competencia fue el que propició el gran desarrollo científico e ingenieril español. No hubiera sido posible la talasocracia hispana sin la colaboración egoísta y descentralizada de miles de personas que hicieron posible los barcos que permitieron el descubrimiento de América o la circunvalación del mundo.

Como ocurrió en la literatura, que surgió de forma espontánea sin intervención política y gracias a que no existían las leyes de propiedad intelecutal, el desarrollo ingenieril y científico surgió de forma espontánea sin intervención política y gracias a que no existían las patentes.

Y es que, para circunvalar el mundo, no sólo hacía falta unos barcos que lo permitieran, sino una cartografía, unos aparatos de medición y, sobre todo, un gran conocimiento que permitiera acumular y criar alimentos y conservar bebida para poder alimentar a todos los que subían a esos barcos.

Sin injerencias políticas y con un marco de competencia y colaboración, la innata empresarialidad humana florece. Si, además, le acompaña una tecnología de pensamiento como es el español, con su carga memética arraigada en la materia, la innata empresarialidad humana se desarrolla para satisfacer las demandas del prójimo.

La materia y el prójimo

Una de las lecturas más claras que podemos hacer del mestizaje es que se produce porque la mujer hispana siempre ha decidido libremente con quién relacionarse. No es de la tribu. Es ella. Además, la gestión de la casa tradicionalmente ha recaido en la mujer, con lo que ello conlleva: educar a los hijos, enseñarles a leer, escribir, hacer cuentas… y llevar las cuentas de la casa. Por lo que, necesariamente, la mujer española ha tenido que ser una persona culta.

Culta y libre. Y, además, la que manda en casa. Esto, tan arraigado en el imaginario popular es lo que lleva a que todos los hitos y mitos fundacionales del hispanismo sean mujeres: la Virgen en general, pero la Virgen del Pilar, en particular, como patrona de la Hispanidad. La Reina Isabel, como la gran protectora de los judíos primero, y de los indios después. La que vuelve a unificar la España oriental e impulsa la España occidental junto a su maestra, amiga y consejera Beatriz Galindo. Doña Marina, como la madre del mestizaje hispanoamericano…

Argentina: amor y odio a España

La historia de Argentina es un contínuo vaivén de amor y odio a la hispanidad. Coincidiendo siempre sus épocas de amor con las de prosperidad y las de odio con las de pobreza. Todavía sobreviven muchos edificios de la época en la que la actual Argentina formaba parte de la Corona Española. De hecho, la Iglesia de San Ignacio de Loyola, es la construcción más antigua de Buenos Aires. Y la segunda construcción más antigua de la ciudad es la Iglesia del Pilar, donde se venera a la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad y que fue construida gracias al mecenas aragonés Juan de Narbona.

Para darse este hecho, no sólo es necesaria la voluntad de Juan de Narbona y las gestiones de Alonso Juan de Valdés Inclán para que en Buenos Aires haya una basílica del Pilar, sino que hace falta unas condiciones económicas para financiar la obra, una labor arquitectónica, una mano de obra con la suficiente calidad para que esos edificios perduren y una voluntad posterior para mantener las edificaciones.

Idea y materia

También nos encontramos épocas oscuras antihispánicas que llevaron a las matanzas de indios en la Conquista del Desierto (1878-1885), con Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca al frente. Recordemos que quien precedió a Nicolás Avellaneda y quien le nombró ministro de Justicia e Instrucción Pública fue Domingo Faustino Sarmiento, autor de “Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas”.

A esta oscura época le siguió otra de influencia salamantina con Luis Sáenz Peña y José Evaristo Uriburu que llevaron a que sólo diez años después del fin de la Conquista del Desierto fuera el país con más renta per cápita del mundo.

Después llegó el gobierno de Hipólito Yrigoyen (Unión Cívica Radical) y, con él, la Semana Trágica de Buenos Aires, con el único pogromo que ha habido en la Hispanidad y poco después, con Marcelo Torcuato de Alvear como presidente de la República Argentina, una nueva matanza de indígenas en la Masacre de Napalpí. Pensar contra España no es sólo pensar contra el libre comercio. Pensar contra España es pretender imponer violentamente la idea contra la materia. Y eso, irremediablemente, lleva a la masacre, como demostró Perón en la Masacre de Rincón Bomba.

Argentinos, más salamantinos que austríacos

Actualmente, si queremos leer sobre la Escuela de Salamanca, nos vamos a encontrar con multitud de autores argentinos: Carlos Rodríguez Braum, Alejandro A. Chafuen, Gabriel Zanotti, Juan Carlos Cachanosky… todos ellos autores argentinos que estudian a los escolásticos.

Pero, sin duda, la mayor defensa de la Escuela de Salamanca es Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, de Juan Bautista Alberdi. No sólo por su defensa de la Escuela de Salamanca, sino porque ese libro fue la base sobre la que se objetivó la constitución que permitió a Argentina ser el país con mayor renta per cápita del mundo.

Incluso el propio Milei basa gran parte de su obra en los escolásticos. Dicho de otra manera: esas ideas no han tenido que cruzar el Atlántico, sino que siempre estuvieron ahí. Milei no inventa nada. Milei sólo estudia, observa y ve lo que funciona y lo que no. Es la grandeza de Milei. Es la grandeza de los escolásticos. Si el discurso de Milei ha calado es porque había una predisposición, un campo abonado en Argentina. Milei sólo ha regado el campo. Que no es poco.

Aunque no ganase las elecciones, aunque continuase la inflación y la pobreza cuatro años más en Argentina, el efecto Milei es la demostración de que una parte importante de la población argentina quiere volver a ser una potencia económica mundial, lejos de la intervención estatal, volver a producir, volver a inventar, volver a escribir… y, sobre todo, volver a ser útiles al prójimo.

Ver también

¿Qué tipo de liberalismo defendería la Escuela de Salamanca? (León Gómez Rivas).

Pedro Schwartz y la Escuela de Salamanca. (León Gómez Rivas).

Reflexiones ante la carta de 200 economistas que se oponen a la dolarización. (Adrián Ravier).

Dolarizar Argentina es posible y deseable. (Adrián Ravier).

Dolarizar la Argentina es posible e imprescindible. (Adrián Ravier).

Dolarización en Argentina. (Santos Mercado).

Una propuesta para dolarizar la Argentina sin devaluación ni aumentar la deuda. (Adrián Ravier).

Respuesta a tres grupos críticos de la dolarización argentina. (Adrián Ravier).

La dolarización como herramienta de cambio: lecciones del milagro ecuatoriano. (Adrián Ravier).

Milei se enfrenta a un ajustado balotaje

La sorpresa en las elecciones primarias PASO celebradas 13 de agosto de 2023 vino de la mano del candidato liberal-libertario Javier Milei. La nueva formación, conocida como La Libertad Avanza, consiguió ganar las elecciones primarias pintando el mapa argentino de color morado. Todo indicaba una potencial victoria en las elecciones de octubre, pero los acontecimientos no han seguido la ruta prevista. El candidato peronista, Sergio Massa, ha conseguido una enorme remontada, superando a Bullrich y a Milei holgadamente, aunque no le es suficiente para ganar en primera vuelta.

El éxito del peronismo

¿Cómo se explica este sorpasso? En primer lugar, el peronismo (cuya continuidad representa Massa) está muy arraigado en Argentina, es un movimiento político, pero también social, apoyado por millones de personas que confían en él a pesar de sus consecuencias nefastas en el plano económico y político. En segundo lugar, la política del miedo (no voten a Milei si no quieren que el país se hunda) parece haber funcionado bien en ciertos sectores de Argentina, incapaces de identificar que su población ya está pauperizada. Por último, y esto es quizá más importante, la campaña de Massa estuvo fuertemente marcada por un plan de ‘estímulo’ de aproximadamente el 1% del PIB. Compra de votos (legal) en toda regla.

¿Cuál es la situación argentina? En algo más de 100 años Argentina ha pasado de ser uno de los países más ricos del mundo, en términos relativos, a ser un país tremendamente pobre: el nivel de inflación supera ampliamente el 100% (alcanza el 140% en estos momentos), 1 de cada 3 personas es pobre, y en el caso de jóvenes la proporción aumenta a 1 de cada 2 jóvenes, que viven abiertamente en régimen de pobreza. Argentina también tiene un claro problema de deuda pública: durante el último año, si han seguido la política argentina, el riesgo de default ha estado encima de la mesa en varias ocasiones. En último lugar, deben tomar medidas en el ámbito de la delincuencia y la inseguridad.

¿Qué opciones hay en el balotaje? ¿Cuál es la estrategia de Milei?

Con Bullrich fuera de juego, Milei debe aprovechar hasta el último recurso para expulsar al peronismo de la Casa Rosada. Su discurso (el de Milei) nace contra el establishment político argentino y especialmente contra las políticas peronistas, a las que ahora debe enfrentarse directamente.

Parece claro que los votos de Bregman irán al candidato Massa, a pesar de unas recientes declaraciones en las que Bregman afirma que Milei no es el problema de los argentinos pobres, así como que a los más desfavorecidos no les interesa hablar de los ‘’riesgos de la democracia’’, frase repetida por determinados medios de comunicación en contra de la candidatura de Javier Milei. Aun así, la alternativa socialista puede verse representada por las políticas económicas y sociales (de dudosa eficacia) de Massa.

En el caso de Schiaretti la predicción es aún más difícil. Schiaretti es parte de lo que denominaríamos peronismo, pero ha sido tremendamente crítico con el gobierno del cual Massa formaba parte, crítica que le ha valido un muy cuantioso 7% en las elecciones de octubre.  En los debates, Milei y Schiaretti se respetaron, especialmente en el plano económico, donde Schiaretti parece estar más cerca de Milei que del candidato peronista. Es por ello que es difícil estimar donde podría ir este porcentaje de votantes de cara a la segunda vuelta.

Cómo apelar a los votantes de Bullrich

El juego va a estar claramente en los votantes de Patricia Bullrich, de Juntos por el Cambio (Cambiemos). Milei, además, cuenta con una buena relación con el ex candidato de Juntos por el Cambio, Mauricio Macri. El grupo liderado por Bullrich ha basado su discurso tradicionalmente en el anti-peronismo y la seguridad ciudadana (cumplimiento del Estado de Derecho). Y estos son, en mi opinión, los dos puntos fundamentales que Milei debe explotar para convencer a los votantes de Bullrich.

La candidatura de Milei debe reforzar, en primer lugar, su discurso económico claramente anti-peronista. Sabemos que este es uno de los motivos principales por los que el candidato Milei se hizo popular: su posición pro-dolarización, su defensa a ultranza del libre mercado y una feroz crítica a los modelos de estímulo peronistas y kirchneristas le hicieron muy popular antes de que el candidato se planteara entrar en el ámbito político. La dolarización y un plan económico para una nueva Argentina deben ser uno de los puntos fundamentales de esta posible llamada a los votantes de Juntos por el Cambio.

Victoria Villarruel

El segundo punto, quizá incluso más importante entre los votantes de Bullrich es la seguridad jurídica y ciudadana. La candidata a la vicepresidencia de La Libertad Avanza, Victoria Villarruel, es especialista en estos temas: lleva años trabajando en su estudio y proponiendo soluciones para combatir la inseguridad. Desde este punto de vista y buscando un posible acuerdo, Villarruel debería tener una posición esencial durante el próximo mes, explicando cuál es su modelo y tratando de incorporar a él los detalles que puedan convencer a los votantes de Bullrich de apostar por la candidatura libertaria. Villarruel podría representar una conexión entre los intereses de Cambiemos y los del posible gobierno de Javier Milei.

En definitiva, las elecciones que se celebrarán en noviembre están marcadas por la incertidumbre, tanto en el plano político como en el económico, donde el peso continúa devaluándose y la situación de pobreza ya es insostenible. Gane el candidato que gane, Argentina necesita un claro cambio de rumbo y retomar una senda de crecimiento que un día abandonó.

Ver también

Maradona, el asado y la libertad. (Alfredo Reguera).

Javier Milei, un libertario camino de ser presidente de Argentina. (Santiago Dussan).

Javier Milei y la bandera de libertad. (Mateo Rosales).

¿Es Milei el milagro económico que necesita Argentina? (Fernando Vicente).

Milei, la opción liberal. (Mateo Rosales).

Culto de Estado

La forma tradicional de relación Iglesia-Estado a lo largo de los siglos ha sido la nula separación entre Iglesia y Estado. Cuando decimos Iglesia, no queremos decir necesariamente la Iglesia Católica, sino que nos referimos al poder religioso visto de forma genérica. Así, desde el antiguo Egipto de los faraones, éstos eran los sumos sacerdotes, únicos capaces de relacionarse con los dioses.

No ha habido civilización en la que el poder religioso se entremezclara con el poder civil, hasta el punto de convertirse recurrentemente en difícil de discernir dónde terminaba uno y empezaba el otro. Piénsese en la civilización, imperio o Estado cualquiera y veremos junto al soberano algún tipo de sacerdote, chamán o como se le quiera llamar con enorme influencia sobre el devenir de dicha sociedad.

La religión actual

Evidentemente, nuestra época no iba a ser menos. Desde la Ilustración, parece que esta separación se ha ido acrecentando. Es más, el Estado parece haber asumido funciones que, en otros tiempos, quedaban reservadas para las iglesias. El Estado del Bienestar es un buen ejemplo. El poder civil, cada vez en mayor medida, ha copiado la asistencia social, la educación o los servicios sanitarios desde hace tres siglos. Antes los habían provisto las organizaciones religiosas durante siglos en el mundo occidental.

Pues bien, en la época actual ha surgido un tipo de culto abrazado por los Estados que no admite disidencia. Nos referimos el feminismo. Fuera de la religión única del Estado, no cabe salvación alguna. Aunque más que religión, habría que llamarlo secta. De hecho, esto se compara injustamente con La Inquisición. Pero esto va más lejos. La Inquisición no tenía poder para juzgar a los no cristianos. Mientras, el feminismo actual, encumbrado por el poder político, tiene potestad para negar la vida civil a cualquier persona que ose oponerse. Y si no, que se lo diga a Alfonso Pérez.

Un jugador metido a economista

Alfonso Pérez ha sido un jugador profesional de fútbol, que ha militado en los dos grandes de nuestra liga, el Real Madrid y el F.C. Barcelona, así como en el Real Betis, el club donde desarrolló sus mejores temporadas. De hecho, fue jugador de la selección absoluta durante la Eurocopa de Bélgica y Países Bajos en el año 2000. Clasificó a España para cuartos de final tras un agónico gol frente a Yugoslavia. Sus éxitos deportivos le valieron que su localidad natal, Getafe, cambiara el nombre de su estadio para denominarlo Coliseum Alfonso Pérez en su honor.

Pero las bondades de Alfonso Pérez en el terreno de juego se vieron truncadas tras atreverse a blasfemar contra la fe única y verdadera. En una entrevista en El Mundo, el jugador se atrevió a decir que el pasto es verde o que el cielo es azul, pero en versión futbolística: las jugadoras no pueden ganar lo mismo que los hombres por la sencilla razón de que no generan lo mismo. No es difícil de entender: La Liga ha vendido los derechos de la liga femenina por 7 millones (aunque la CNMV dice que ha sido ilegalmente), mientras que la liga masculina ha hecho lo propio por 4.950 millones por cinco temporadas. Del coste de las entradas o las camisetas ni hablamos. Y eso que el gobierno socialista les ha regalado 36 millones de euros del dinero de los que madrugamos para intentar igualar un poco el asunto.

Pues bien, la reacción del ayuntamiento de Getafe, gobernado por los socialistas desde que el mundo es mundo, ha sido fulminante. En dos días se reunieron el club y la administración para acordar cambiar el nombre del estadio de tan indolente hereje por semejantes declaraciones machistas.

La ciencia económica y sus verdades

La pregunta que surge a continuación es si continuarán cerrando facultades de economía, cancelando a cualquier economista o sujeto pensante que se atreva a decir la obviedad más palpable. Esto es, en el mercado, cada factor productivo tiende a recibir una remuneración en función de su aportación al proceso de mercado. Ronaldo, Messi o el jugador de primer nivel que nos imaginemos no han ganado millones durante sus carreras “por darle patadas a un balón”, sino porque millones de personas hemos pagado entradas, camisetas o suscripciones televisivas para verlos hacer precisamente eso.

Luego estarán las mentes pensantes que nos tacharán de cavernícolas o de seres indolentes por gastarnos nuestro dinero en eventos deportivos de los que hemos disfrutado (unos días más que otros). Cuando, en realidad, lo que se esconde es una envidia galopante: hay personas que son capaces de generar unos ingresos que la mayoría de los mortales no seríamos capaces de alcanzar ni aunque naciéramos varias veces.

Supliquemos para que los libros y artículos que llenan las bibliotecas de las facultades de economía no ardan en una pira en nombre del dios (perdón, diosa) del feminismo. Que YouTube no borre las conferencias donde se alcance semejante conclusión tan ignominiosa. O que los economistas que hemos llegado a esa conclusión no seamos quedamos en la pira funeraria civil.

Ver también

Irene Montero contra el deporte femenino. (Daniel Rodríguez Herrera).

Liberalismo y feminismo. (Ignacio Moncada).

Murray Rothbard sobre el feminismo. (José Carlos Rodríguez).

La incoherencia liberticida del feminismo radical. (Juan Morillo).

Bitcoin y libertad

Llevo varios años publicando artículos sobre Bitcoin en esta casa, y después de todo este tiempo mi perspectiva sobre este activo ha ido cambiando en algunos aspectos. El cambio más relevante es sobre la posibilidad de que Bitcoin pueda llegar a ser moneda generalmente aceptada, debido a la volatilidad que genera su oferta fija.

He de decir que desde mi punto de vista que fuera o no dinero nunca fue algo que me importase en exceso sobre Bitcoin. Me importaba más por el hecho de que Bitcoin acabase con la moneda fiat. En este sentido, en numerosas ocasiones he “defendido” la moneda fiat frente a los ataques de bitcoiners maximalistas y algunos austriacos. Pero no porque a mí me parezca bien la moneda fiat; todo lo contrario. La he “defendido” porque creo que para derrotarla hay que atacarla con rigor. 

Fortalezas y debilidades de la moneda fiat

En mi opinión, la fortaleza de la moneda fiat está en la parte técnica y su gran debilidad en la parte política. Ruego al lector que me permita realizar momentáneamente esta separación para mi ejercicio de análisis, pues soy plenamente consciente de que la interferencia política tiene su origen en que la naturaleza técnica de la moneda fiat permite que tal interferencia exista. 

Con la fortaleza de la parte técnica me refiero a que en un supuesto entorno de banca libre sin intervención estatal, donde los agentes privados en libre competencia monetizasen activos privados, reales o financieros, creo que tendríamos monedas muy estables con una pérdida de poder adquisitivo a largo plazo mucho más controlada.

El gran problema es que esto es imposible en la era de los grandes Estados Nación. La naturaleza de crédito de este tipo de moneda requiere de emisores de confianza. Y un emisor de confianza, aunque sea privado, ha de tener nombre y apellidos, una sede, auditarse voluntariamente, etc.  Por tanto, son una presa muy fácil para caer bajo el control de los Estados. Para que los políticos desplieguen estrategias de financiación a través de este tipo de moneda. Dominancia fiscal.

La dominancia fiscal

Es esta dominancia fiscal el gran problema de las monedas fiat. Los políticos las utilizan para financiar sus gastos, o peor aún su déficit fiscal. También hay otras consecuencias muy graves para nuestra libertad. Por ejemplo, la facilidad que tiene el gobierno para embargarnos, la supresión de nuestra privacidad en lo que se refiere al dinero, o el control sobre en qué gastamos o dejamos de gastar.

En este contexto, los políticos pueden deteriorar la calidad de las monedas fiat que controlan, mientras no las empeoren significativamente más que las alternativas. Pues para el ciudadano el coste de cambiar a otra moneda puede ser demasiado elevado comparado con la mejora que podría obtener con el cambio. Solo cuando la moneda es muy mala es cuando los ciudadanos comienzan a abandonarla con contundencia. 

Bitoin, el activo real digital

Nótese, por tanto, que no es la intervención estatal, el curso forzoso, el control de capitales o de precios lo que confiere el valor a la moneda fiat. ¡Todo lo contrario!  Son las cualidades técnicas las que el mercado aprecia, y el control y la coacción lo que el mercado desprecia. Es muy fácil contrastar con ejemplos actuales e históricos que cuanto más coactiva e intervenida está una moneda, menos demanda de atesoramiento tiene. Y al revés, cuanto más se somete el poder político a lo que demanda el mercado, lo que podríamos llamar dominancia monetaria en contraposición a la dominancia fiscal, más demanda tienen estas monedas.

Lo he explicado en uno de mis primeros artículos en esta casa, y lo destaco en mi bio de twitter desde hace años. Lo nuevo y relevante que trae Bitcoin que no existía antes es su naturaleza de activo real digital. Es decir, que es digital y al mismo tiempo no es la deuda, obligación o promesa de nadie. Esta característica hace que sea una forma de poseer riqueza.

A diferencia no sólo de la moneda fiat, sino también de las acciones, los bonos, los fondos de inversión, los inmuebles, queda mucho más lejos del alcance de las garras de los Estados. Esta característica es, en mi opinión, donde está la gran utilidad de Bitcoin. Pero sobre todo y mucho más importante, donde Bitcoin más puede contribuir a mejorar nuestras cotas de libertad. 

Ver también

Liberalismo y bitcoin. (Manuel Polavieja).

Bitcoin: inmutabilidad y libertad. (Manuel Polavieja).

Bitcoin y el derecho de propiedad. (Manuel Polavieja).

Cadena de bloques para la libertad. (Jordi Pàmies Segura).