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Crítica al patrón interés

Dediqué mi primer artículo a una de las propuestas de Pedro Gómez Martín-Romo, la “competencia institucional normativa”. Su otra propuesta, el llamado “patrón interés”, es el objeto de este artículo. Comenzaré resumiendo la idea. Pero, para quien tenga interés, puede escuchar la presentación del autor en una charla TED:

Al igual que en el artículo anterior, debo informar que mis críticas al patrón interés son a lo expuesto en las conferencias, y no en los libros, los cuales no he leído. Existe la posibilidad de que se trate alguna de ellas en los libros y por eso yo no lo tenga en cuenta, pero dudo que sea el caso para las críticas principales porque eso implicaría contradecir categóricamente casi todo lo dicho en las conferencias.

Monopolio

Los lectores habituales del IJM serán de sobra conocedores del problema monetario. Actualmente, existe un monopolio de la emisión de dinero por parte de los bancos centrales, los cuales, pese a ser supuestamente independientes, a menudo se ven influenciados por presiones de distinto tipo y acaban causando gran diversidad de problemas y distorsiones en la economía. Los liberales acusamos al monopolio de los bancos centrales de dos problemas. El posible abuso del monopolio de la emisión, generando inflación, y su control de los tipos de interés, que es responsable de los ciclos económicos financieros.

Recordemos que el buen dinero incluye entre sus cualidades básicas el ser un invariante de valor. Es decir, que mantenga su poder adquisitivo en el tiempo, sin inflación ni deflación. Para permitir esto, deberá emitirse nuevo dinero en proporción al aumento en la producción de bienes y servicios.

Patrón oro

Antiguamente, los billetes emitidos estaban respaldados por oro, lo cual limitaba la capacidad de emisión de estos bancos, imponiendo también la disciplina fiscal. Era el llamado patrón oro. Sin embargo, este modelo fue abandonado definitivamente en 1971. Desde entonces, el único respaldo de las monedas ha sido la confianza en los bancos centrales emisores y en las economías de sus países.

El autor no entra en detalle en las conferencias sobre su crítica al patrón oro, pero dado lo expuesto por Milton Friedman, estoy de acuerdo con la conclusión de que el patrón oro no es ideal. Friedman argumenta que la minería de oro necesaria para mantener el sistema podría costar varios puntos del PIB, lo cual es un problema muy significativo.

El patrón interés

La propuesta consiste en obligar a los bancos centrales a aumentar la masa monetaria de forma proporcional al tipo de interés (entiendo que igualando el aumento de la masa monetaria al tipo de interés). En concreto, llevar esto a cabo de forma mensual. De este modo, supuestamente, se llega a esa coordinación que permite mantener el valor del dinero sin corromper a los bancos centrales y frenando la inflación. Cita de las palabras del autor: “El tipo de interés es la única herramienta que nos da un valor matemático y real de la cantidad de dinero que necesita la economía para que el dinero mantenga su poder adquisitivo.”

Un problema que tiene el patrón interés, para empezar, es que requiere que los bancos centrales lo adopten. El problema del sistema actual no es que los bancos centrales no sepan cómo mantener estable la moneda. Saben hacerlo, y podrían hacerlo con bastante precisión a medio plazo si ese fuera su único objetivo. El problema es que son monopolios con incentivos a tener otras prioridades. Otro es que no tiene mecanismo para contrarrestar la deflación. Un tercero es que se declara defensor del coeficiente de caja del 100%, para lo cual me limito a remitirle a esta conferencia de Juan Ramón Rallo sobre el tema.

El concepto de interés

En primer lugar, es necesario refutar la definición que el autor da del tipo de interés. Y es que cae en el error común de definir al tipo de interés como el precio del dinero. Esto no es correcto, y este error es probablemente del que se derivan los errores posteriores. El precio de una mercancía se mide en la cantidad de otros bienes que se pueden comprar intercambiando el bien original. Para evitar los problemas del trueque y facilitar la situación, se inventó el dinero. Al tratar de ser un invariante de valor comúnmente aceptado para el intercambio, lo utilizamos como intermediario y expresamos todos los demás precios en unidades monetarias.

Sin embargo, esto no se puede hacer con el dinero. O, al menos, carece de sentido. ¿Cuánto valen 50€? La respuesta es 50€. La única forma de medir el precio del dinero es observando la cantidad de otros bienes y servicios que se pueden comprar con él. El tipo de interés no es el precio del dinero, sino el precio del ahorro (y, en cada caso, se añaden el precio del riesgo y las expectativas de inflación). Para pedir prestados 100€ a devolver a un año, hay alguien que los tiene ahora y renuncia a su uso durante un año, por lo cual requiere una compensación (aún más si el prestamista considera que hay riesgo de que no le puedas pagar). Esa compensación, ese precio de ahorrar y retrasar su consumo un año, es el tipo de interés. Por eso es distinto, dependiendo del período, de cuánto haga esperar al prestamista. No es el mismo tipo de interés a un mes, que a tres, a un año o a diez. Esto solo tiene sentido con la explicación de que el tipo de interés es el precio del ahorro.

Interés e inflación

El autor menciona que, cuando la cantidad de dinero en circulación es excesiva, el tipo de interés baja. Pone el ejemplo de 2015. Esta afirmación es errónea. De hecho, es al revés. Cuando hay inflación, los prestamistas incorporan las expectativas de inflación al tipo de interés para mantener igual el tipo de interés real. De modo que el tipo nominal aumenta. Por ejemplo, este es el caso actualmente de Argentina, que tiene unos tipos de interés del 97% dado que tiene una inflación que ronda esa cifra.

El autor llega a este error por considerar al tipo de interés como el precio del dinero. Con la definición errónea de tipo de interés, se llega a que, al haber exceso monetario, baja su precio (el tipo de interés). Cuando hay exceso de oferta, el precio baja. Y en efecto es así, pero con la definición correcta de tipo de interés. La inflación es la pérdida de poder adquisitivo del dinero en términos de otros bienes, de modo que sí baja al haber exceso de emisión monetaria. El tipo de interés, que es otra cosa, tiende a subir.

¿Qué ocurrió en 2015?

En los países desarrollados, los bancos centrales controlan el tipo de interés a base de ofrecer préstamos a un tipo más bajo que el de mercado. En condiciones normales, esto conduciría a la quiebra del banco central. Sin embargo, como puede imprimir dinero a voluntad, esto no puede ocurrir. De este modo, permite que los bancos comerciales presten gran cantidad de dinero a un tipo similar, estableciendo así el tipo de interés en la economía. Nadie pediría un préstamo a un tipo mayor estando disponible uno con un tipo menor.

La cantidad de dinero que hace falta imprimir para mantener este modelo no es excesiva. Los problemas que tiene son frecuentemente criticados por los liberales, pero no voy a entrar en ellos aquí. La cuestión es que, siguiendo este modelo, cuando la cantidad impresa es relativamente pequeña y no genera apenas inflación, esto permite forzar los tipos de interés a la baja. Esto es lo que ocurrió en 2015 y sigue ocurriendo. De hecho, en cuanto la inflación comienza a subir, los bancos centrales se ven obligados a subir el tipo de interés.

Interés y evolución de la masa monetaria

Ahora llega la crítica fundamental. Y es que el tipo de interés no es la medida correcta del ritmo al que sería necesario aumentar la masa monetaria. La aplicación del patrón interés llevaría en la práctica a inflaciones galopantes.

Sospecho que el autor estaba intentando llegar a algo similar al patrón PIB. Si la cantidad producida de bienes y servicios (PIB) aumenta, que la masa monetaria aumente en igual proporción. El tipo de interés, cuando es controlado por los bancos centrales, es lo que a los bancos centrales les parezca oportuno, dentro de lo posible. Cuando no está controlado por ellos (como consideraré en adelante), es el precio de mercado del ahorro y el riesgo.

Sociedades anticomerciales

Tradicionalmente, las sociedades comerciales y libres tenían tipos de interés enormemente inferiores a las reprimidas y anticomerciales. Como se imaginarán, las primeras crecían casi siempre más que las segundas en producción de bienes y servicios, necesitando mayor creación de moneda para estabilizar precios. Esta paradoja desmonta el patrón interés.

En los países reprimidos, dada la inseguridad jurídica y el enorme riesgo de las inversiones, los tipos de interés exigidos suelen ser muy altos. Hay muy pocos agentes con capacidad de ahorro y dispuestos a prestarlo, lo que eleva enormemente el tipo de interés. Cuenta Escohotado que, en ciertos momentos del Imperio Romano, el tipo de interés rondaba el 8% mensual. Cuando hay escasez de ahorro prestable, hay poca inversión, y por tanto poco crecimiento. Solo las inversiones más rentables podrían acometerse, y de esas hay relativamente pocas.

Sociedades ahorradoras

Por el contrario, cuando hay más ahorro prestable, más oferta de inversión, el tipo de interés tiende a bajar, permitiendo acometer no solo las inversiones más rentables sino también aquellas que lo sean, pero no tanto. Estas sociedades ahorradoras, que sacrifican el consumo actual para aumentar el futuro (aumentando así la estructura de capital) son las que más crecen.

De modo que el patrón interés llevaría a la creación de relativamente poco dinero en las sociedades ahorradoras que más crecen (que podría quedar por encima o por debajo del crecimiento). Pero en las sociedades con poco ahorro (y, por tanto, altos tipos de interés) llevaría a la creación de cantidades ingentes de dinero. Imaginen una sociedad muy pobre y poco ahorradora, en la que solo unos pocos se atreven a prestar, y consecuentemente con poco crecimiento y un tipo de interés muy alto (digamos de nuevo 8% mensual). Y ahora imaginen aumentar la masa monetaria un 8% mensual.

¿Por qué fracasan las empresas públicas?

Las empresas públicas son las que crea un gobierno con fondos del erario, con un administrador nombrado por el presidente de la república, con trabajadores integrados a la nómina gubernamental y que produce bajo la filosofía de no ser negocios lucrativos que generan ganancias. Es decir, no son empresas capitalistas, sino “de servicio al pueblo”. Pueden ser empresas que administran el agua de un país, que producen fertilizantes, electricidad, libros, telefonía, pero también hospitales y escuelas.

Sin dueño

El primer problema que tienen estas empresas es que no tienen dueño, no son propiedad de nadie, no hay accionistas. Los directivos son colocados allí por políticos y algunas veces pueden ser personajes caídos en desgracia, castigados por disentir, pero también pueden ser oportunistas o que están preocupados por escalar puestos políticos que les rindan mejores ingresos personales.

Al no existir dueños, nadie se preocupa por el funcionamiento de la empresa. El director durará dos, tres o cuatro años hasta que surja una mejor oportunidad o sea llamado a ocupar otro puesto de un superior que aspira a niveles superiores. Pero hay que mencionar que quien dirige en el momento a esa empresa estatal se percata que es una buena oportunidad para obtener beneficios extras, ya sea refacturando a precios alzados, colocando a familiares, amigos o compadres que le cubrirán la extracción de recursos. No pocas veces esa extracción de recursos es ordenada por los niveles superiores a fin de promover su propia movilidad política.

Salarios desligados de la productividad

El segundo problema de estas empresas públicas es que todo su personal está anclado a la nómina gubernamental, es decir, recibe cheques seguros del gobierno. No importa si la empresa produce poco o muchos fertilizantes, poco o mucha electricidad, pocas o muchas consultas médicas. Los trabajadores se sienten seguros, inamovibles y protegidos por sus sindicatos. Los salarios del personal administrativo y trabajadores en general son impuestos burocráticamente desde las oficinas de Hacienda del gobierno y cambian cada año mediante negociación falsa con el sindicato.

Como los trabajadores de base nada pueden hacer para negociar mejores salarios, optan por trabajar menos; sin antes limpiaba diez salones, luego limpiará 9 y ven que su salario nominal no baja; luego limpiará ocho, 7, 6, 5, y a veces ninguno, pues es una forma natural de hacer lo mínimo, que es equivalente a ganar más por lo que hace. Si es profesor faltará a sus clases; si es médico dará cada vez menos consultas, etc. Es una respuesta natural bajo es sistema de empresas o instituciones del gobierno.

Al margen de los beneficios y de las pérdidas

El tercer problema de las empresas públicas es que la variable “ganancia” no les importa. Es más, ven como natural que trabajen con números rojos, es decir, con pérdidas. Su discurso es que mientras rindan “beneficios sociales”, no importan las pérdidas. Así, la producción está regida no por la demanda del mercado, sino por los objetivos políticos del líder; es decir, del gobierno en turno.

Puede ser que ordene entregar toneladas gratis de fertilizantes a los campesinos, ordenar que los hospitales estatales den consultas y medicinas gratis, llevar electricidad a poblaciones muy alejadas sin importar el costo; ordenar que se otorgue matrícula a todos los que quieran entrar a una universidad pública, etc.

Al no preocuparse por los costos y los beneficios, nunca se sabe si se está actuando bien o no, pero más bien, se abre la puerta a la corrupción en todos los niveles. Se desvían los fertilizantes para los mejores amigos; las medicinas se esfuman porque los mismos médicos se la llevan a sus consultorios privados; los edificios se deterioran porque a nadie le interesa darles mantenimiento.

Destrucción del capital

El cuarto problema de esas empresas del gobierno consiste en la destrucción de capital. Nadie quiere poner una fábrica de fertilizante pues el gobierno ya puso una y lo regala. Nadie se anima al negocio educativo pues el gobierno ya puso escuelas y universidades  “gratuitas”, nadie pagará en la universidad privada si el gobierno da “educación regalada”; nadie pondrá un hospital privado pues el gobierno ya se arrogó esa actividad. Y así, la gente, el sector privado se ve desplazado, inhibido a producir, a invertir, a innovar o arriesgarse ante la apabullante actividad infructuosa, abusiva y deficiente del Estado. Es competencia desleal y abusiva.

Si una empresa privada fracasa, el propietario la cierra de inmediato para no seguir perdiendo. Una empresa pública puede tener desfalcos, pérdidas, corrupción y seguir como si nada ocurriera, puede durar años, décadas. Pero solo está malgastando los recursos de la sociedad y generando más pobreza. Es el caso manifiesto de las universidades y hospitales públicos. Es tarea casi imposible clausurar estas empresas depredadoras pues se generan mafias sindicales o paramilitares que se oponen a todo cambio.

Ir más allá de la seguridad y la justicia

¿Era necesario que el gobierno se desviara de sus funciones de dar seguridad e impartir justicia? ¿Acaso era necesario que el gobierno construyera escuelas, universidades, hospitales, aeropuertos, etc.? ¿Acaso el Estado estaba seguro de que nadie se interesa en fundar escuelas? Bien pudo haber incentivado a la gente que estaba interesado en abrir una escuela.

Por ejemplo, a quienes ya se habían atrevido a abrir una universidad privada les pudo ofrecer créditos bancarios para que pusieran una, dos o más sucursales. O mejor aún, el presupuesto educativo se coloca en un banco comercial para que cualquier persona interesada en abrir escuelas o universidades pudieran contratar créditos a largo plazo.

El otro sendero

Estos agentes privados naturalmente tendrían que preocuparse por hacer que la escuela funcionara muy bien para que los padres de familia estuvieran dispuestos a pagar la colegiatura. De esos ingresos pagarían al personal docente, administrativo y de apoyo para dar un excelente servicio. Obtendrían ganancias y pagarían la deuda para seguir creciendo.

Lo mismo se podría hacer con las empresas de fertilizantes, telefonía u hospitales. Por ejemplo, se invita a que se formen grupos de médicos para abrir un negocio de hospital privado. Se les facilita que cuenten con créditos bancarios para que compren un terreno o alquilen una casa grande para dar servicios de medicina. Ellos, los médicos, ponen el costo de las consultas, operaciones, cirugías, etc. Y así obtienen ingresos para sus sueldos y pagar los créditos. Si son capaces de ofrecer excelentes servicios y atención al público, obtendrán buenas ganancias para crecer, modernizarse, abrir sucursales y sostenerse en el mercado competitivo.

Gobiernos insensatos

Por supuesto, un gobierno con filosofía liberal nunca trataría de desplazar a la iniciativa privada. Al contrario, buscaría que los agentes privados se apropiaran de la economía, sin obstáculos estatales y promoviendo la libre competencia. Pero no se ha hecho así. No hemos tenido gobiernos liberales cuya función fundamental es la de proteger al individuo y que nadie mate a nadie, nadie robe a nadie y nadie cometa fraudes a nadie.

Más bien, hemos tenido gobiernos que tienen la creencia de que pueden hacerlo mejor que los agentes privados. Pero, la realidad es cruda y demuestra que ningún gobierno, ningún político o burócrata del Estado puede manejar mejor una empresa, porque todas, irremediablemente, fracasan. La explicación es que no arriesgan sus propios recursos.

Un apartado en la Constitución

Luego, deberíamos tener en nuestras constituciones políticas la prohibición expresa de que el gobierno tenga empresas, ni de salud, ni educativas, ni de transporte, ni de calzado, ni de armamento o satelitales. Dejar que un gobierno penetre en el campo empresarial termina por dañar toda la economía de un país. Los casos más extremos de gobiernos que invaden y se apropian de la economía lo vemos en la vieja Unión de Repúblicas Soviéticas, en la Alemania de Hitler, en la Albania del Dictador Enver Halil Hoxha o en la Cuba de Fidel Castro. Todos esos países fracasaron. Sin embargo, los Estados Unidos de América de 1796 hasta 1912 florecieron por la casi nula intervención del Estado, u Hong Kong, con una economía 99% libre y sin intervención estatal, crecieron como hongos en primavera.

Ahora bien, se sabe que fundar una empresa privada no es garantía de éxito. De hecho, el 65% de las nuevas empresas privadas fracasan y terminan por cerrar. Fundar, sostener y llevar al éxito a un negocio no es como coser y cantar.

En resumen, las empresas privadas pueden tener éxito o fracaso; pero las empresas gubernamentales, invariablemente fracasan. Si la empresa privada fracasa, es el dueño el principal afectado; pero el fracaso de una empresa estatal, daña a toda la población que son los que aportaron los recursos vía impuestos.

La lección es clara: Es un error permitir que el gobierno funde y administre empresas. Tenemos que decirles a los gobernantes: “no te metas donde no te corresponde”.

El lenguaje económico (XXIX): gasolineras

Las gasolineras, como cualquier otro negocio, aprovechan las innovaciones tecnológicas para incrementar productividad y beneficios. Hoy veremos como se emplea un lenguaje falaz para atacar dos innovaciones: el autoservicio y las máquinas de aire para el inflado de neumáticos.

Capitalismo de amiguetes

Los sistemas de autoservicio —cajeros automáticos, supermercados, máquinas expendedoras, máquinas de lavado, facturación de equipaje, alquiler de vehículos, aparcamientos, etc.— han supuesto importantes mejoras en la productividad de las empresas; por su parte, los consumidores se han beneficiado de una reducción de los precios y una ampliación del horario comercial. El incremento de la calidad de vida depende de una mayor capitalización de la economía; a pesar de ello, todo automatismo tiene detractores. ¿Quiénes se oponen a las gasolineras automáticas?

Primero, aquellos cuyos intereses se ven directamente afectados; por ejemplo, hay empresarios que no pueden o no quieren deshacerse de la maquinaria existente (surtidores antiguos) y, en lugar de encajar la reducción de sus ventas, acuden a los políticos para que prohíban o limiten la competencia. Esto se llama capitalismo de amiguetes. Al igual que sus cómplices en el gobierno, estos lobbistas son una lacra social que se lucra a expensas de los consumidores y de otros empresarios más audaces.

Facua, y otros, contra los consumidores

Segundo, por extraño que parezca, la organización de consumidores Facua pide que haya al menos un empleado por turno para garantizar los «derechos» (espurios) de los consumidores. La OCU,[1] con mejor criterio, defiende las estaciones automáticas porque ofrecen mejores precios y amplían el horario de servicio al público.

Tercero, las asociaciones de discapacitados creen que esta innovación es discriminatoria; sin embargo, aun en el improbable caso de que desaparecieran absolutamente todos los empleados de las gasolineras, el mercado proporcionará combustible a quienes por conveniencia o incapacitad no quieran o no puedan repostar. Recordemos que ya existen servicios a domicilio para lavado, ITV, sustitución de baterías, etc.

Y cuarto, los sindicatos, con su habitual ludismo, afirman que estas máquinas «destruyen» empleo; sin embargo, «Las máquinas y las herramientas no son primariamente dispositivos para economizar mano de obra, sino medios que aumentan la producción por unidad de gasto» (Mises, 2011: 914). Una gasolinera que instala un surtidor automático no tiene por qué reducir plantilla; pero, si así fuera, no hay nada malo en ello: por un lado, quien mantiene su puesto de trabajo ve aumentada su productividad y su salario; por otro lado, el automatismo permite al consumidor la realización de las tareas más fáciles y menos productivas (i.e. suministrar, pagar), liberando mano de obra necesaria en otros trabajos más difíciles y productivos.

Gasolineras “desatendidas”

Es falsa la afirmación que estas nuevas gasolineras están «desatendidas» o «desasistidas». Todas las máquinas expendedoras —dinero, alimentos, bebidas, revistas— están perfectamente abastecidas y mantenidas por la cuenta que le trae a su dueño. Tampoco están «desatendidos» los aviones cuando usan el piloto automático o los trenes sin conductor (shuttle) que conectan las terminales de un aeropuerto.

La crítica del «desatendimiento» es aún más absurda desde la óptica del consumidor; por ejemplo, en las zonas poco pobladas son precisamente las gasolineras automáticas las que atienden a sus clientes durante la noche o en días festivos. En definitiva, el autoservicio mejora la calidad de vida de la población: reduce el precio del combustible, amplía el horario de la oferta e incrementa la productividad del trabajo en el conjunto de la economía.

Es indignante que las gasolineras cobren por el aire

Recientemente, las gasolineras han empezado a cobrar por el inflado de neumáticos, un servicio que antes ofrecían gratis. Algunos han puesto el grito en el cielo: “En estos tiempos de drama humanitario […] ¡Cobrar por el aire! ¡Insoportable e indignante! ¡Cobrar 1€ por el aire es inmoral!” Analicemos esta falacia. La gasolinera no cobra por el “aire”, sino por el servicio que presta una máquina que inyecta aire a presión. El aire que respiramos no es un bien económico, abunda y por eso es gratis; sin embargo, para producir aire comprimido necesitamos bienes escasos: máquina, electricidad, un espacio habilitado, etc.

Las empresas, por lo general, no exigen a sus clientes el pago de determinados servicios: aseos, aparcamientos, transporte, etc.; pero eso no significa que sean gratis. Tan justo es cobrar por la emisión de aire a presión (inflado) como por la de agua y jabón (máquina de lavado); incluso sería lícito cobrar por el uso de los aseos. Quienes se escandalizan porque las empresas cobren lo que antes ofrecían “gratis” cometen un doble error.

Doble error

a) Económico: no entienden que todo aquello se consume debe ser pagado de alguna manera por alguien; por ejemplo, las bolsas de plástico que los supermercados ofrecían «gratis» era un gasto colectivizado: los clientes que acopiaban bolsas en la caja se beneficiaban a expensas del resto que cogía las necesarias o que llevaba sus propias bolsas. Este abuso se eliminó al cobrar 5 céntimos por unidad. Vincular pago y consumo incentiva la conducta económica y reduce las externalidades.

b) Ético: no es justo exigir la gratuidad de un servicio. Si cobrar 1€ por el aire a presión nos parece indignante, ¿qué podemos hacer al respecto? Hay dos posturas que llamaremos «estatista» y «liberal». El hombre estatista apela a la violencia: acude al político para forzar, por ley, la gratuidad del servicio o para imponer precios máximos. El hombre liberal entiende que el «aire a presión» no es gratis y reconoce el derecho del propietario a cobrarlo. Si no desea pagar, buscará otra gasolinera o incluso comprará un pequeño compresor doméstico, pero no acudirá a los políticos para obtener privilegios.

Bibliografía

Mises, L. (2011). La acción humana. Madrid: Unión Editorial.


[1] Organización de Consumidores y Usuarios.

Serie ‘El lenguaje económico’

(XXVIII) Dad al César lo que es del César

(XXVII) Humanismo

(XXVI) Publicidad (II)

(XXV) Publicidad (I)

(XXIV) El juego

(XXIII) Los fenómenos naturales

(XXII) El turismo

(XXI) Sobre el consumo local

(XX) Sobre el poder

(XIX) El principio de Peter

(XVIII) Economía doméstica

(XVII) Producción

(XVI) Inflación

(XV) Empleo y desempleo

(XIV) Nacionalismo

(XIII) Política

(XII) Riqueza y pobreza

(XI) El comercio

(X) Capitalismo

(IX) Fiscalidad

(VIII) Sobre lo público

(VII) La falacia de la inversión pública

(VI) La sanidad

(V) La biología

(IV) La física

(III) La retórica bélica

(II) Las matemáticas

(I) Dinero, precio y valor

Lo que revela MrBeast de la tiranía de la mayoría

Jess Gill. Este artículo ha sido publicado originalmente en FEE.

En un vídeo reciente, MrBeast, el creador más popular de YouTube, invitaba a personas de entre 1 y 100 años a participar en una serie de juegos y actividades. Cada edad tenía un representante que debía permanecer en una caja de cristal para seguir en el juego. El objetivo era, a través de diversas tareas, eliminar progresivamente a los participantes hasta que sólo quedara una persona, que ganaría un glorioso premio de 500.000 dólares.

De la justicia al beneficio a corto plazo

En una de estas tareas, todos los participantes tenían que votar para eliminar a diez de los jugadores. Esta parte del juego ofrecía una sugerente analogía de cómo actúan los votantes en una democracia; reflejaba cómo la gente vota por sus propios intereses y forma alianzas estratégicas para hacerlo. Al principio, el voto de eliminación estaba casi dividido entre dos de los jugadores, 54 y 74. Ambos habían mentido o mostrado crueldad hacia otros jugadores en la primera ronda. Setenta y cuatro fue el que recibió la patada esa vez.

En la segunda ronda, el concursante de diez años fue expulsado. Sin embargo, el razonamiento general para su eliminación fue mucho menos noble y mucho más cínico. Un jugador dijo: “Si no voto por diez, me expulsarán a mí”; y otro comentó que “si se mantuviera todo el tiempo, podría ganar”. En sólo dos rondas, la motivación general pasó de la justicia al beneficio a corto plazo.

Una coalición de electores cincuentones

Durante el resto de la partida, los cincuentones formaron un grupo de interés que votaba al unísono para eliminar las amenazas percibidas y mantenerse a salvo unos a otros. “Los cincuentones estaban decididos a eliminar gente y eran, con diferencia, los que tenían más poder de voto”. Uniéndose, los cincuentones consiguieron eliminar sin piedad del juego a todos los septuagenarios.

Esto refleja la democracia de la vida real, en la que se da prioridad a los intereses del grupo a expensas del individuo y de la justicia universal. Como dijo Thomas Jefferson: “Una democracia no es más que el gobierno de la turba, donde el cincuenta y uno por ciento del pueblo puede quitar los derechos al otro cuarenta y nueve”.

Una guerra intergeneracional

En el vídeo de MrBeast, aunque los jugadores habían tenido la oportunidad de expulsar a quienes habían sido deshonestos o crueles, no triunfó la justicia. A pesar de su comportamiento antisocial en las partidas anteriores, 54 consiguió sobrevivir a la ronda al aliarse con los otros cincuentones. Con el fin de favorecer sus propios intereses, el grupo de los 50 estaba dispuesto a pasar por alto esto para salvar su propio pellejo. Mientras tanto, los que no hicieron nada malo fueron sacrificados, como el número 10, cuyo amigo le traicionó.

Esta guerra intergeneracional también puede producirse en democracia, especialmente cuando el gobierno puede convertirse en un arma para promover los intereses de un grupo de edad a expensas de los demás. Por ejemplo, en el Reino Unido, los jóvenes sufren políticas que favorecen los intereses a corto plazo de la generación de los “boomer”, como verse obligados a pagar impuestos elevados para sufragar la sanidad pública, las pensiones y otras prestaciones que reciben los mayores en el Reino Unido. Mientras los jóvenes tienen que hacer frente a la mayor presión fiscal que Gran Bretaña ha visto en 70 años, las pensiones estatales han aumentado un 7%.

Expolio legal

Del mismo modo, en los Estados Unidos se ha impulsado la condonación de los préstamos estudiantiles y la gratuidad de la matrícula universitaria. Se trataría de una nueva prestación masiva para los jóvenes que tendría que salir de los bolsillos de las generaciones mayores, que pagan más impuestos.

Son casos de lo que el economista francés del siglo XIX Frederic Bastiat denominó expolio legal. El Estado se ha apoderado de la riqueza de la juventud productiva y la ha redistribuido entre los mayores (y viceversa). Ambos grupos demográficos están utilizando el Estado para saquear y ambos están siendo saqueados a su vez. Los jóvenes y los mayores están extrayendo beneficios para sí mismos que el otro tendrá que pagar.

Como escribió Bastiat: “El delirio actual es un intento de enriquecer a todos a expensas de todos los demás; de universalizar el saqueo bajo la pretensión de organizarlo”.

Estado del Bienestar y guerra económica

Con el juego de suma cero de un Estado democrático del bienestar, al igual que en el juego de suma cero del MrBeast, la gente está incentivada para priorizar el interés del grupo sobre la justicia. En el juego de MrBeast, todo es por diversión, y al final todos “ganan” jugando, especialmente porque el MrBeast dio premios de consolación en metálico a muchos de los “perdedores”, si no a todos. Pero en un Estado del bienestar democrático, es más parecido a una guerra económica que a un juego.

El vídeo de MrBeast sirve como poderoso recordatorio de las trampas potenciales de la democracia cuando los prejuicios individuales, la búsqueda del beneficio personal y los intereses de grupo, y las hostilidades entre grupos suplantan los derechos del individuo.

En la vida real, deberíamos evitar los juegos de suma cero, como el Estado del bienestar, en favor de los juegos de suma positiva que fomentan, no el conflicto, sino la cooperación: como los mercados libres y las sociedades libres. La forma más justa de que los individuos promuevan sus propios intereses debería ser a través de su propio trabajo duro, no votando políticas que prioricen sus necesidades por encima de las de los demás.

Por qué el bloqueo de la cuenta bancaria de Nigel Farage nos debería preocupar a todos

Jordan Tyldesley. Este artículo ha sido publicado originalmente en CapX.

Nigel Farage está contemplando dejar Gran Bretaña después de que se hayan cerrado sus cuentas bancarias. La noticia ha sido recibida con una mezcla de alarma, alegría e indiferencia, dependiendo de cómo te sientas acerca del señor Brexit. Para aquellos de nosotros cuyos cerebros no han sido completamente derretidos por el referéndum de la UE en 2016, la historia requiere una inspección más cercana. Los bancos están rechazando de manera abrupta atender a miembros del público, ya sea Joe Bloggs o el último ganador del Mejor Presentador de Noticias en los Premios TRIC. Y eso es un asunto serio que debería preocuparnos a todos.

Expulsado del sistema bancario

Nigel Farage recurrió a Twitter la semana pasada para revelar que su banco lo llamó para decirle que estaban cerrando sus cuentas, sin recibir ninguna explicación. Después de quejarse ante el Presidente, le dijeron que era “una decisión comercial” por parte de un “subordinado”. Dijo que se le ha negado una cuenta personal o empresarial por parte de otros seis o siete bancos. Y que tres miembros de su familia también han visto cómo se cerraban sus cuentas.

Por supuesto, sin revisar con un peine de dientes finos, la cuenta bancaria de Nigel Farage (que, no está confirmado, pero se asume comúnmente que pertenece a la prestigiosa Coutts, propiedad de NatWest), y sin estar al tanto de todas las formas de comunicación entre las dos partes implicadas, uno debería ser cauteloso a la hora de llegar a una conclusión definitiva. Se están barajando todo tipo de razones en este juego de Cluedo sobre por qué se ha cerrado la cuenta bancaria de Nigel. “Creo que fue Chris Bryant en la sala de billar con privilegios parlamentarios” (…) “No, fue una empresa woke, en la cocina, con una bandera del orgullo”, etcétera.

“Persona políticamente expuesta”

La explicación más probable es que Nigel Farage haya sido identificado como una “persona políticamente expuesta” (PEP, por sus siglas en inglés). Siguen los Reglamentos Obligatorios de Lavado de Dinero de 2017. Los bancos ahora están obligados a realizar una “diligencia debida mejorada del cliente”, con la riqueza y la fuente de los fondos de las PEP. Por razones obvias, las figuras políticas son influyentes. Y, por lo tanto, podrían ser vulnerables a personajes sin escrúpulos que ofrecen sobornos o buscan corromper el sistema. Sin duda, esto es un dolor de cabeza para los bancos. La regulación es costosa de implementar, y se ha teorizado que están optando por cerrar cuentas en lugar de asumir los costos de cumplimiento.

Esto plantea una serie de preguntas inquietantes. ¿Quién decide si una persona está “políticamente expuesta”? Y ¿qué impide que esta regulación se use para silenciar la disidencia? Y ¿qué impacto tiene esto en el futuro de la política británica, una carrera que cada vez resulta menos atractiva día tras día? No sólo nuestros parlamentarios electos y potenciales deben tener en cuenta su seguridad para poder servir. Ahora se enfrentan a perder la capacidad de adquirir una cuenta bancaria. Además, sus propios miembros de familia están en riesgo.

Varios casos

De hecho, Farage no es la única víctima de esta regulación hipervigilante. Dominic Lawson ha escrito que a su hija se le denegó inicialmente una cuenta bancaria en Barclays porque su abuelo, el difunto Nigel Lawson, era un PEP. Además, HSBC rechazó la solicitud de su esposa Rosa de abrir una cuenta para su organización benéfica, Team Domenica, porque su hermano es vizconde. En un debate parlamentario presidido por Sir Charles Walker en 2016, la diputada conservadora Heather Wheeler dijo que ella también se había visto afectada cuando le cerraron dos de sus cuentas bancarias “sin explicación alguna”.

El exdiputado laborista Simon Danczuk tuiteó: una empresa de transferencia de dinero se negó recientemente a permitirme utilizar sus servicios, y finalmente descubrí que era porque estoy identificado como PEP”. Hay muchos más.

No podemos saber con certeza cuántos diputados y familiares directos se han visto afectados. Como es natural, las finanzas personales son un tema delicado. Quizá algunos hayan mantenido en privado sus estresantes experiencias por vergüenza, asumiendo, erróneamente, que sus cuentas no han estado en buena forma.

Como criminales

Pero si indagamos un poco más, nos damos cuenta de que hay otra capa siniestra en esta historia. No es sólo un problema de los PEP. Miles de clientes se quejan de que NatWest -del que el público sigue siendo propietario de una participación del 38,6%- les trata como delincuentes sin motivo aparente. Un grupo de Facebook llamado “NatWest cerró mi cuenta” tiene más de 5.000 miembros, muchos de ellos asustados, confusos y exasperados por la mano dura del banco. A algunos les han cerrado la cuenta sin dar explicaciones, les han congelado el acceso al dinero y a veces no han podido encontrar después otro proveedor.

En una época de crisis del coste de la vida, que el banco te bloquee el dinero de repente no es algo que se pueda pensar. Estaría bien que el autodenominado “hombre del pueblo” Nigel Farage llamara la atención sobre su difícil situación, pero en el mundo de la política tribal de las redes sociales quizá sus testimonios políticamente neutrales no sean tan “clickbaity”.

Justin Trudeau

Sin embargo, sería erróneo sugerir que los bancos no se han utilizado como arma contra quienes no se ajustan a las opiniones “aceptables”. Ni que no decidan utilizar su poder de fuego cuando les conviene. Basta con mirar a Canadá en 2022, cuando Justin Trudeau introdujo medidas de emergencia para congelar las finanzas de los manifestantes contra el mandato antivacunas. Y en los últimos días un líder de la iglesia anglicana ha acusado a la Yorkshire Building Society de cerrarle la cuenta cuando protestó porque supuestamente impulsaba la “ideología” trans.

Una cosa es segura: en 2023 no es razonable esperar que nadie se quede sin cuenta bancaria. Tanto si los cierres bruscos se deben a una aversión extrema al riesgo como a un conflicto de valores, restringir la capacidad de alguien para desenvolverse en una sociedad cada vez más carente de efectivo es inmoral y peligroso. Por una vez, tanto la izquierda como la derecha deberían condenar unánimemente esta medida.

Polavieja no comprendió a Mises; tampoco a Menger (IV)

Sobre la idea de bien en Menger

En mi réplica al artículo de Polavieja decía que, de acuerdo a las condiciones que establecía Menger para poder considerar que una cosa era un bien, Bitcoin se podía considerar un bien desde el momento de su “nacimiento”. Y citaba un caso particular para demostrarlo, como era que al surgir el genesis block Satoshi Nakamoto daba satisfacción a esa necesidad intelectual que le llevó a trabajar en un proyecto tan complejo. Sólo por ese motivo, ya era posible considerar a Bitcoin como un bien.

Según Menger, para que una cosa sea considerada un bien, debe darse, en primer lugar, la existencia (o anticipación) de una necesidad humana; en segundo lugar, que la cosa tenga cualidades que la capaciten para mantener una relación causal con la satisfacción de dicha necesidad; en tercer lugar, que se conozca esta última posibilidad; y, en cuarto lugar, que el ser humano tenga poder de disposición sobre la cosa y la pueda utilizar para satisfacer su necesidad.[1]

No obstante, no se trataba de decidir si Bitcoin era un bien, sino de decidir si era un bien monetario (si tenía utilidad monetaria en el momento de su “nacimiento”). Y, en ese sentido, en mi réplica a Polavieja decía que se incumplía la segunda parte de la cuarta condición de Menger. Es decir, que aun teniendo poder de disposición sobre sus bitcoins, Satoshi no los podía utilizar para satisfacer sus necesidades mediante el intercambio indirecto. Por tanto, concluía que “en ese momento inicial, Bitcoin no se ajustaba a todas las exigencias de Menger para que pudiera ser considerado un bien de tipo monetario (un medio de intercambio)”.[2] En referencia a esto, dice Polavieja:

Es curioso que Serrano parece utilizar el texto de la segunda edición de Principios de Economía Política donde Menger añade la palabra “anticipación” en la primera condición, pero no parece utilizar esta segunda edición para citar la cuarta condición donde Menger añade: “aunque sea una necesidad futura y solo con la ayuda de otros bienes”.[3]

Anticiparte a las necesidades futuras

En su respuesta, Polavieja desvía la atención hacia la palabra anticipación. Pero la necesidad que detectaba Satoshi Nakamoto estaba bien presente, no necesitaba anticiparla. Y, precisamente, Satoshi trató de satisfacerla mediante la creación de Bitcoin. Por tanto, dado que la necesidad estaba ya presente en él, la palabra anticipación no aporta nada. De hecho, cuando cité las condiciones que establece Menger para que una cosa sea considerada un bien, añadí la palabra anticipación (de la segunda edición de Principios de Economía Política) precisamente para tratar de evitar que Polavieja recurriera a ese ardid, algo que hace habitualmente y que, en realidad, es irrelevante para la discusión.

Sin embargo, esto no ha sido suficiente para lograr que Polavieja abandonara ese asunto. Como se ha podido comprobar, decidió añadir la frase de Menger: “aunque sea una necesidad futura y solo con la ayuda de otros bienes”, y lo hizo señalando en negrita la palabra futura como si aportara algo novedoso. Pero es obvio que referirse a una necesidad futura es volver a insistir en la anticipación de una necesidad, que como he dicho es irrelevante en la discusión.

Posteriormente, Polavieja todavía vuelve a insistir en que “la necesidad puede ser futura, no tiene que ser presente”.[4] Dado que esto yo no lo he negado, no es más que un intento continuado de desviar la atención del asunto principal. Enseguida hablaremos sobre lo que quiere decir realmente Menger cuando se refiere a anticipar una necesidad o, también, cuando se refiere a “una necesidad futura y solo con la ayuda de otros bienes”, pero ya adelanto que nada tiene que ver con lo que da a entender Polavieja.

Crusoe naufraga y llega a una isla desierta

Lo dicho hasta ahora se podrá entender mejor a través de unos ejemplos. Imaginemos a Robinson Crusoe tras el naufragio de su barco. Completamente solo en una isla. La desgraciada circunstancia que vive le lleva a agudizar el ingenio para tratar de satisfacer de la mejor forma posible sus necesidades más básicas. Con esa intención, fabrica un sortricultor, utensilio que le facilita mucho la vida.

Evidentemente, Crusoe considera ese utensilio como un bien desde el mismo momento de su fabricación. Menger estaría de acuerdo con él, pues cumple todas las condiciones para que un objeto pueda ser considerado un bien: Crusoe tiene una necesidad; el utensilio tiene cualidades para satisfacer su necesidad; conoce esas cualidades; tiene poder de disposición sobre el utensilio que ha creado, y puede utilizarlo para satisfacer su necesidad. Es decir, el sortricultor sería un bien para Crusoe, y no importaría si nadie más en el mundo apreciara su utilidad, seguiría siendo un bien para Crusoe. Vemos que en este caso no hace falta que Crusoe anticipara la necesidad, pues la necesidad estaba ya presente. Es esa necesidad la que motivó que Crusoe fabricara el utensilio.

Imaginemos ahora que unos monos con muy mala intención se llevan el sortricultor y lo cuelgan en el árbol más alto de la isla, de forma que es inalcanzable para Crusoe. En esta situación dejaría de ser un bien para Crusoe (en el sentido de Menger), pues ya no tendría poder de disposición sobre el utensilio.[5] Vemos que en tal caso sería irrelevante cualquier referencia a la anticipación de la necesidad o a una necesidad futura de Crusoe.

Conchas, plata y dinero

Pasado el tiempo, Crusoe se encuentra ya en unas circunstancias muy diferentes. Tiene cubiertas las necesidades más básicas y su imaginación se dirige hacia otro tipo de cosas. Añora su país natal y piensa en el porqué de que se utilizara la plata como dinero. Se acuerda de la libra esterlina y, al mismo tiempo, recuerda haber leído que a lo largo de la historia muchos bienes habían sido utilizados como dinero antes de que se empezaran a utilizar las monedas metálicas. De repente, se pone a recoger conchas marinas, convencido de que algún día se convertirían en el dinero de su isla. Tras unos días de intensa recolección, Crusoe da por terminada esa actividad y guarda celosamente su colección de conchas marinas en una cueva. Está muy satisfecho. Las conchas son, sin duda, su tesoro más preciado.

En esa situación, ¿se podría considerar que las conchas marinas eran un bien para Crusoe? Según los criterios de Menger, Crusoe tiene una necesidad; las conchas marinas tienen cualidades para satisfacer su necesidad; conoce esas cualidades; tiene poder de disposición sobre las conchas marinas, y puede utilizarlas para satisfacer su necesidad. Por tanto, es evidente que las conchas marinas son un bien para Crusoe.

Pero, ¿cuál es la necesidad que puede satisfacer Crusoe con sus conchas marinas? Esa necesidad es meramente psicológica, en su difícil situación seguramente necesitaba alguna esperanza que le proporcionara ánimo para seguir adelante. Y en su mente delirante, las conchas marinas le llevaban a imaginar que poseía el equivalente a muchas libras esterlinas de buena plata y le permitían soñar que era inmensamente rico.

No hay dinero sin intercambio

Ahora bien, la cruda realidad nos dice que las conchas de Crusoe no eran dinero, tampoco eran un medio de intercambio, ni siquiera había gente en la isla con la que pudiera utilizarlas en el intercambio. Así las cosas, ¿se podría considerar que las conchas marinas eran un bien de tipo monetario para Crusoe? Según los criterios de Menger, Crusoe tiene una necesidad monetaria; las conchas marinas tienen cualidades para satisfacer esa necesidad (ya lo han hecho en otros períodos de la historia); conoce esas cualidades; y tiene poder de disposición sobre las conchas marinas, pero ¿puede utilizarlas para satisfacer su supuesta necesidad monetaria?

Como ya he dicho, en tales circunstancias las conchas no son dinero. ¿Podrían llegar a serlo? Sí, pero no lo son. Tampoco son medios de intercambio. ¿Podrían llegar a serlo? Sí, pero no lo son. En la isla no hay habitantes que puedan intercambiar las conchas. ¿Podrían llegar nuevos habitantes a la isla? Sin duda, pero de momento no han llegado. Y, además, ¿qué garantías existen de que esos nuevos habitantes acepten las conchas como medio de intercambio? Evidentemente, ninguna. Por tanto, ¿se puede decir que las conchas marinas tenían utilidad como medio de intercambio indirecto para Crusoe? De ningún modo. Las conchas marinas no eran un bien de tipo monetario para Crusoe y, de nuevo, sería totalmente irrelevante cualquier referencia a la anticipación de una necesidad o a una necesidad futura.

Martes, Miércoles, Jueves y Viernes

Tiempo después llega Viernes a la isla. Crusoe piensa inmediatamente en su tesoro más preciado, piensa en utilizar sus conchas marinas como medio de intercambio indirecto con su nuevo vecino. Pero Viernes enseguida le devuelve a la realidad. Siendo solo dos personas, no tiene demasiado sentido usar medios de intercambio. El cambio puede ser directo. Viernes le dice a Crusoe que para utilizar las conchas marinas como medio de intercambio sería preferible que hubiera más habitantes en la isla. Ante semejante golpe de realidad, Crusoe cae en depresión.

Meses más tarde llegan a la isla Martes, Miércoles y Jueves. Esto anima mucho a Crusoe. De hecho, está eufórico, piensa que por fin podrá usar su preciado tesoro. Enseguida entabla relación con ellos y trata de comprarles unos relucientes cuchillos que llevaban colgados del cinturón. Les ofrece a cambio un buen número de conchas marinas. Pero una vez más se lleva una decepción. Martes, Miércoles y Jueves rechazan las conchas. Crusoe les explica que no son unas meras conchas, sino un medio de intercambio indirecto muy valioso. Pero los tres personajes, entre risas, le contestan que si las conchas son tan valiosas se las puede quedar todas. Crusoe cae de nuevo en la depresión.

Pan y cuchillos

Un buen día, la lucidez hizo aparición en la mente de Crusoe. Había encontrado una forma de satisfacer la imperiosa necesidad que sentía de poseer aquellos relucientes cuchillos. Decidió hacer pan. El olor a pan recién hecho se extendió inmediatamente por toda la isla y llegó al resto de habitantes, que acudieron como las moscas a la miel. Finalmente, tras una intensa negociación, Crusoe consiguió sus deseados cuchillos a cambio de un buen número de panes.

Se podría pensar que Crusoe logró satisfacer sus necesidades mediante un simple trueque y en parte es cierto, pero esto se puede ver también desde otro punto de vista. ¿Cómo logró realmente Crusoe sus cuchillos? En primer lugar, anticipando una necesidad. La que sentirían los habitantes de la isla al oler sus panes. Es decir, intuyendo que, en algún momento de su vida, todos ellos habrían comido pan recién hecho y lo apreciarían mucho, máxime en la situación de penuria en la que se encontraban en la isla. Y, en segundo lugar, anticipando que esa necesidad futura se podía satisfacer con la ayuda de otros bienes, en este caso, con las plantas de maíz y la harina de maíz que previamente hubo de procurarse Crusoe.

La planta crecía por sí sola en una parte remota de la isla y la harina la obtuvo Crusoe moliendo con piedras los granos de maíz maduros que había dejado secar. De ese modo, el maíz, que hasta ese momento no era un bien para Crusoe, pues desconocía su existencia en la isla, se convirtió en un bien de producción o bien de orden superior (esto es así, independientemente de que el pan fuera para consumo propio o para destinar a la venta).

Conclusiones obtenidas a partir de los ejemplos

Menger reconoce dos formas indirectas de satisfacer las necesidades. La primera de ellas es a través del valor de cambio de los bienes (aquellos bienes que son apreciados por muchas personas pueden tener valor de cambio para su poseedor). La principal consecuencia histórica del hecho de que mucha gente reconociera valor de cambio en un bien y de que aumentara mucho la negociabilidad de ese bien fue el descubrimiento del intercambio indirecto. En la actualidad, sigue sucediendo algo similar. Determinados bienes muy comercializables se convierten en medios de intercambio. Y algunos llegan a convertirse en dinero (medios de intercambio común o generalmente aceptados).

La segunda forma indirecta de satisfacer las necesidades es la que se va a analizar en estos momentos. Antes de comenzar con las peripecias de Crusoe en la isla, dejé pendiente de explicar qué quería decir realmente Menger cuando se refería a la anticipación de necesidades o, específicamente, a “una necesidad futura y solo con la ayuda de otros bienes”. Pues bien, el ejemplo del maíz indica claramente a qué se refería. Menger tenía en mente los bienes de producción.

Los bienes de un orden superior piden y afirman su cualidad de bienes no con referencia a necesidades del presente inmediato, sino únicamente respecto a necesidades que, a tenor de las expectativas humanas, sólo aparecerán en unos momentos en los que ya habrá llegado a su fin el proceso de producción…[6]

Menger, Carl (1871) Principios de Economía Política. Madrid:Unión Editorial, 2019, p. 121.

Bienes de orden superior

Por ese motivo, las condiciones que establecía Menger para que una cosa se pudiera considerar un bien debían incluir las especificidades de estos bienes de orden superior. Y eso es precisamente lo que hace cuando se refiere a la anticipación de una necesidad, cuando habla de necesidades futuras y cuando añade solo con la ayuda de otros bienes.

Los bienes de producción se emplean para dar satisfacción a necesidades en el futuro, puesto que estos bienes se transforman en bienes de consumo tras un periodo más o menos largo de producción (i. e., son usados para producir bienes de consumo en un proceso que conlleva tiempo). Por tanto, esas necesidades deben ser anticipadas necesariamente.

Estos bienes de producción son apreciados como bienes porque, como diría Menger, tienen cualidades que los capacitan para mantener una relación causal con la satisfacción de una necesidad (la harina es indispensable para ese bien de consumo que es el pan, las ruedas son indispensables para ese bien de consumo que es un coche). En líneas generales, esto es de lo que habla Menger y, como se ve, nada tiene que ver con lo que da a entender Polavieja cuando cita sus palabras.

Una utilidad desconocida

Algunos lectores podrán pensar que, al igual que Crusoe anticipó la necesidad de pan que sentirían los habitantes de la isla, Satoshi Nakamoto también podría haber anticipado la necesidad futura de bitcoins (como medio de intercambio) por parte de otras personas. Y, a partir de esta idea, estos lectores tal vez deducen que los bitcoins serían un bien monetario desde su “nacimiento”, como el sortricultor era un bien desde el momento en que lo creó Crusoe, o el pan desde el momento en que estaba listo para comerse, o la harina desde el momento en que podía ser utilizada para hacer pan. Evidentemente, esto es un error. Veamos el porqué y las diferencias entre estos casos.

En primer lugar, nadie en el mundo sabe qué es ni para qué sirve un sortricultor, por tanto, solo podía ser un bien para Crusoe. Y lo mismo pudo suceder en el caso del primer pan de la historia. En ese momento, ese pan solo era un bien para aquel que lo cocinó. Esta persona era la única que conocía de qué estaba hecho el pan, es decir, era la única que sabía que era un alimento. Esto no era conocido por el resto del mundo, el resto del mundo necesitó conocerlo y probarlo, antes de considerarlo como un bien.

Valor de cambio

El caso de Bitcoin tiene algunas similitudes con el primer pan de la historia, al igual que ese pan Bitcoin también era un bien para su creador desde el momento de su “nacimiento” (ya se ha hablado de los valores de uso que se podían otorgar a Bitcoin en los momentos iniciales). Sin embargo, si se considera desde el punto de vista de un bien monetario, tiene algunas diferencias insalvables.

Ni siquiera su creador (que conocía perfectamente el sistema Bitcoin) podía considerarlo como un bien monetario desde sus inicios, pues un bien monetario depende de otras personas, es una institución social (Viernes enseguida se dio cuenta de eso y se lo hizo ver a Crusoe, lo que le produjo una gran depresión).

El hecho de que Satoshi especulara con la posibilidad de que en el futuro Bitcoin fuera aceptado y usado como medio de intercambio era un valor de uso[7] similar al que Crusoe otorgaba a sus conchas marinas (el valor de uso otorgado por ambos personajes existe y es completamente independiente de la verosimilitud que cualquiera de nosotros podamos otorgar a la idea de Satoshi o a la de Crusoe).

En todo caso, en aquellos momentos iniciales ni Satoshi ni Crusoe podían otorgar valor de cambio[8] a sus bienes. Antes de poder hacerlo, era necesario que se estableciera un precio de esos bienes en el mercado como consecuencia de la utilidad apreciada en ellos (del tipo que fuera).

Hal Finney

Eso tal vez es lo que intentaba provocar “Hal” Finney tan solo ocho días después del genesis block. El 11 de enero de 2009, Finney imagina a Bitcoin convertido en el sistema de pagos dominante en el mundo, y calcula que en ese caso su valor sería aproximadamente de 10 millones de dólares por bitcoin. A continuación dice lo siguiente: “Entonces, la posibilidad de generar monedas hoy con unos pocos centavos de tiempo de cómputo puede ser una buena apuesta, ¡con una rentabilidad de algo así como 100 millones a 1!”[9] Es decir, Finney incitaba a que se apreciara una utilidad especulativa en Bitcoin, buscando sin duda hash rate, pero también buscando un primer precio.

En el caso de Bitcoin, la aparición de un precio de mercado se demoró más de lo que es habitual en cualquier bien novedoso que aparece en el mercado. Esto fue debido a que Bitcoin no era un bien al uso, un bien del que se pudiera valorar fácilmente su utilidad. Era necesario un trabajo de “investigación” previo. Transcurridos varios meses, casi un año, surgió ya un precio de Bitcoin en el mercado. A partir de la existencia de ese precio, podía darse el caso de que Bitcoin alcanzara una buena comerciabilidad (como le puede suceder a cualquier otro bien) y a partir de esa situación era igualmente susceptible de convertirse en medio de intercambio (i. e., la gente podía decidir usarlo como intermediario de los intercambios).

Bitcoin, medio de intercambio

Bitcoin se convirtió en medio de intercambio muy rápidamente, solo fue necesario el transcurso de varios años, todo un hito histórico. Evidentemente, puede haber personas que anticiparan esta circunstancia, de hecho, la propia hipótesis de trabajo de Satoshi Nakamoto pasaba necesariamente por anticipar que Bitcoin se convertiría en medio de intercambio. Lo contrario no tendría sentido.

Sin embargo, esa anticipación intelectual e hipotética, esa anticipación esperanzada, expectante y especulativa de Satoshi Nakamoto no se debe confundir con la anticipación de Menger, que se refiere al empleo de un bien de producción. Por definición, un bien de producción sirve para dar satisfacción a una necesidad futura. Esta necesidad debe ser necesariamente anticipada por aquel que use un bien de producción para tratar de satisfacerla.

Menger sobre los bienes

Veamos cómo se aplicarían las condiciones establecidas por Menger a la harina de Crusoe. Para que la harina pueda ser considerada un bien, debe darse, en primer lugar, la existencia (o anticipación) de una necesidad humana (Crusoe anticipa que en el futuro los habitantes de la isla tendrán hambre, es decir, anticipa una necesidad futura sobre la base de una necesidad presente y constante en el ser humano). En segundo lugar, que la harina tenga cualidades que la capaciten para mantener una relación causal con la satisfacción de dicha necesidad (con la harina se puede hacer pan y el pan sacia el hambre).

En tercer lugar, que se conozca esta última posibilidad (Crusoe sabe que con la harina se puede hacer pan y que el pan sacia el hambre). Y, en cuarto lugar, que el ser humano tenga poder de disposición sobre la harina (Crusoe tiene ese poder de disposición sobre la harina que ha elaborado) y la pueda utilizar para satisfacer su necesidad (no hay duda de que Crusoe puede saciar el hambre con el pan hecho con harina).

Por tanto, la harina es un bien. Pero la harina es un bien, no porque permita satisfacer directamente las necesidades alimenticias, sino porque se puede emplear para hacer pan. Es decir, se anticipa que usando la harina en el presente como bien de producción se podrá satisfacer una necesidad futura cuando el pan esté listo para el consumo (bien de consumo). Ese y no otro es el sentido de la anticipación de Menger.

Los primeros bitcoin

¿Sucede lo mismo en el caso de los primeros bitcoins? El hecho de que Bitcoin pudiera ser considerado un bien está fuera de toda duda, lo que nos interesa aquí es si los bitcoins surgidos en el primer bloque efectivo[10] podían ser considerados desde un inicio bienes de tipo monetario. Veamos. A este respecto, tendríamos que, según Menger, para que los bitcoins surgidos en el primer bloque efectivo puedan ser considerados un bien de tipo monetario, debe darse, en primer lugar, la existencia (o anticipación) de una necesidad humana (Satoshi sentía la necesidad de una moneda digital que se pudiera intercambiar sin necesitar terceros de confianza y, además, podía anticipar que otras personas sentirían esa misma necesidad).

En segundo lugar, que los bitcoins surgidos en el primer bloque efectivo tengan cualidades que los capaciten para mantener una relación causal con la satisfacción de dicha necesidad (no hay duda de que los bitcoins tenían esas cualidades). Tres: que se conozca esta última posibilidad (nadie más indicado que Satoshi Nakamoto para conocerlo). Y, en cuarto lugar, que Satoshi tenga poder de disposición sobre los bitcoins surgidos en el primer bloque efectivo (aceptemos que desde el primer momento Satoshi tenía ya ese poder de disposición sobre sus bitcoins)[11] y que pueda utilizar esos bitcoins para satisfacer su necesidad (aquí es donde se incumplen las condiciones de Menger, pues en aquel momento los bitcoins no se podían utilizar para tal fin).

Por tanto, aquellos bitcoins eran un bien, pero no eran un bien monetario (pues no era posible usar ese bien como dinero o como medio de intercambio cuando todavía no existía un precio de mercado de ese bien). Y, además, nadie podía saber si algún día llegarían a ser un bien monetario.

Producción y premonición

Ciertamente, es posible inventar algo y que ese algo en el futuro se convierta en dinero/MoE, e incluso es posible inventarlo específicamente con esa intención (aunque la intención no sea relevante a la hora de que se logre el objetivo), pero no es posible utilizarlo como medio de intercambio sin la referencia de precios de intercambio pasados[12] y tampoco es posible adivinar si un bien se convertirá en medio de intercambio en el futuro.

Desde el punto de vista de Menger, se puede anticipar razonablemente una necesidad futura (e. g., el hambre), pero no es posible adivinar el futuro (en el caso del surgimiento de Bitcoin, no era posible adivinar lo que le depararía el futuro). Este tipo de anticipación premonitoria no es, de ninguna manera, el tipo de anticipación que contemplaba Menger a la hora de aceptar que un objeto pudiera ser considerado un bien.

Una vez más, Polavieja juega con el significado de las palabras para forzar las conclusiones en el sentido que le conviene, pero lo que dice es completamente ajeno a Menger. Pensar que un bien es un bien monetario (i. e., que tiene utilidad monetaria) antes de que sea posible utilizar ese bien para satisfacer las necesidades a través del intercambio indirecto es autoengañarse. Polavieja afirma:

Si Bitcoin no cumpliera la segunda parte de la cuarta condición de Menger por razón de no poder ser utilizada en el presente de forma inmediata a voluntad de su propietario, entonces ninguna otra mercancía sería un bien económico.[13]

Manuel Polavieja. Bitcoin es una mercancía II.

Pero, cuando dice esto, Polavieja está tergiversando los argumentos, pues nadie ha puesto en duda que Bitcoin se pudiera considerar un bien económico. Lo que se afirma es que, en sus inicios, no se podía considerar un bien monetario. Pretender tal cosa es como pretender que las conchas marinas de Crusoe tenían utilidad monetaria debido a algún tipo de anticipación trascendental de este personaje.

Contingentes, especulativos, inciertos

En el mismo párrafo que acabo de citar, afirma Polavieja que “tanto el valor de uso como el valor de cambio, son contingentes, especulativos y más o menos inciertos”.[14] Evidentemente, hace esta afirmación con la intención de reforzar sus argumentos. Pero no estoy de acuerdo con él en absoluto. De hecho, voy a rechazar los tres atributos que Polavieja adjudica al valor de uso y al valor de cambio.

En primer lugar, estos valores no son contingentes (lo que es contingente es el resultado perseguido por la acción, pero no el valor que le otorgamos al llevarla a cabo). Ese valor que le otorgamos subjetivamente es lo contrario de contingente, es cierto y seguro, pues los valores se manifiestan a través de la acción y si hemos actuado en cierto sentido esto demuestra la existencia de determinada valoración en el momento de nuestra actuación.

En segundo lugar, el valor de uso y el valor de cambio no son especulativos en ningún sentido. El hecho de que, en un momento dado, otorguemos a un bien determinado valor de uso o de cambio solo quiere decir que en nuestra escala de valoración lo situamos en determinada posición en relación con otros bienes y que actuamos en consecuencia para satisfacer de la mejor manera posible nuestras necesidades. En relación con estos valores, no existe especulación ninguna, puesto que la acción es la demostración de nuestra valoración en un momento determinado, es decir, solo atañe al presente, no al futuro (en el futuro podemos cambiar de valoración y actuar de un modo distinto).

Y en tercer lugar, el valor de uso y el valor de cambio tampoco son inciertos. Se aplica aquí lo mismo que se ha dicho en el primer caso, lo único incierto son los resultados perseguidos con la acción, pero no el valor que le otorgamos al llevarla a cabo.

Diez razones

Esto es, los ejemplos utilizados con Robinson Crusoe, así como el resto de cuestiones que he relacionado con estos ejemplos, sirven para mostrar lo siguiente.

En primer lugar, que el sortricultor es un bien para Crusoe, pero no es un bien para nadie más, porque nadie sabe qué es un sortricultor ni para qué sirve. En segundo lugar, que el pan es un bien para Crusoe. También lo es para cualquier otra persona (al menos en potencia), quien lo niegue que se quede un mes a pan y agua y veremos si lo considera o no un bien. En tercer lugar, que la harina de maíz es un bien de producción que permite obtener pan (un bien de consumo). Por tanto, de forma indirecta, se aplica igualmente el dilema del mes a pan y agua.

En cuarto lugar, que las conchas marinas eran consideradas un bien por Crusoe y también podrían ser consideradas un bien por otros habitantes de la isla (e. g., para hacer adornos, sonajeros, carrillones de viento, etc.) En quinto lugar, que los primeros bitcoins eran considerados un bien por Satoshi Nakamoto. También podían ser vistos como un bien por todos aquellos que en el momento de su surgimiento ya se hubieran formado una idea de qué era Bitcoin (acertada o equivocada, no importa) y consideraran que para ellos cierta cantidad de bitcoins tenía valor de uso (del tipo que fuera).

Utilidad monetaria

En sexto lugar, que el sortricultor de Crusoe no tenía utilidad monetaria, ni podía tenerla en las circunstancias descritas. Siete: que los panes de Crusoe no tenían utilidad monetaria, pero no era posible descartar que se pudieran convertir en un medio de intercambio en la isla (a pesar de que, siendo perecederos, difícilmente serían un buen medio de intercambio). En octavo lugar, que la harina de maíz de Crusoe no tenía utilidad monetaria, pero no era posible descartar que se pudiera convertir en un medio de intercambio en la isla (a pesar de que, siendo perecedera, difícilmente sería un buen medio de intercambio).

En noveno lugar, que las conchas marinas no tenían utilidad monetaria, pero no era posible descartar que se pudieran convertir en medio de intercambio en la isla (a pesar de que, siendo tan abundantes y fáciles de conseguir, difícilmente serían un buen medio de intercambio). Y, en décimo lugar, que los primeros bitcoins no tenían utilidad monetaria, pero no era posible descartar que se pudieran convertir en un medio de intercambio utilizado en todo el mundo. Para ello deberían alcanzar previamente un precio de mercado (sin precio de mercado no podrían convertirse en medio de intercambio); luego deberían alcanzar una gran comerciabilidad, pues solo así podrían competir con las alternativas existentes (esta gran comerciabilidad, en caso de alcanzarse, implica que se aprecian sus características); y, por fin, la gente debería empezar a utilizarlos en el intercambio indirecto.

Como conclusión, es evidente que Polavieja no puede alegar la anticipación de una necesidad futura para defender que el sortricultor de Crusoe, sus panes, la harina de maíz, las conchas marinas o los bitcoins en sus inicios tuvieran utilidad monetaria. Sin embargo, a todos estos bienes se les apreciaba una utilidad de otro tipo (no monetaria), por tanto, antes de que cualquiera de ellos pudiera convertirse, hipotéticamente, en medio de intercambio (como así ha sucedido en el caso de Bitcoin) ya eran valorados previamente por otros usos, tal y como establece el teorema de la regresión de Mises.[15]


Notas

[1] Véase “Polavieja no comprendió a Mises, tampoco a Menger

[2] Ídem

[3] Véase “Bitcoin es una mercancía II

[4] Ídem

[5] “Un bien pierde esta su cualidad [cualidad de bien] cuando el hombre carece del poder de disposición sobre ella, de modo que o no puede utilizarla para la satisfacción inmediata de sus necesidades o no dispone de los medios necesarios para volver a ponerla bajo su dominio”. Menger, Carl (1871) Principios de Economía Política. Madrid:Unión Editorial, 2019, p. 105 Vemos que esta idea de Menger, además de aplicarse al ejemplo citado, también se aplica perfectamente a lo que sucede cuando un bitcoiner pierde la semilla que da acceso a sus bitcoins.

[6] Menger, Carl (1871) Principios de Economía Política. Madrid:Unión Editorial, 2019, p. 121

[7] Se ha explicado ese valor de uso en “Polavieja no comprendió a Mises, tampoco a Menger (III)”

[8] Se ha explicado ese valor de cambio en “Polavieja no comprendió a Mises, tampoco a Menger (III)”.

[9] Véase https://www.mail-archive.com/cryptography@metzdowd.com/msg10152.html

[10] Recordemos que los bitcoins surgidos en el genesis block (3 de enero de 2009) no se pueden gastar y que el primer bloque efectivo tuvo lugar seis días después, el 9 de enero de 2009.

[11] En realidad, la primera transferencia de bitcoins no tuvo lugar hasta tres días más tarde y a modo de prueba. Se produjo el día 12 de enero de 2009 entre Satoshi Nakamoto y “Hal” Finney, un desarrollador y activista de la criptografía que recibió 10 bitcoins. Finney había publicado en 1993 dos estudios, uno acerca del doble gasto “Detecting Double Spend” y otro sobre el dinero digital y la privacidad “Digital Cash and privacy”, y apoyó el proyecto Bitcoin desde un inicio. Esta transferencia de bitcoins recibida por Finney fue solo una prueba de funcionamiento del sistema. https://bitcointalk.org/index.php?topic=155054.0 En palabras de Finney: “I mined block 70-something, and I was the recipient of the first bitcoin transaction, when Satoshi sent ten coins to me as a test. I carried on an email conversation with Satoshi over the next few days, mostly me reporting bugs and him fixing them.”

[12] En el caso de Bitcoin, como en el de cualquier otro bien, la existencia de precios de intercambio anteriores es un requisito necesario para poder convertirse en medio de intercambio. Ahora bien, no es suficiente, como lo demuestra el hecho de que una vez que existieron precios de intercambio de Bitcoin en el mercado, todavía tardó algunos años en convertirse de hecho en medio de intercambio.

[13] Véase “Bitcoin es una mercancía II

[14] Ídem

[15] Aprovecho para decir que en esta serie de artículos no daré respuesta a lo alegado por Polavieja en referencia al teorema de la regresión de Mises. Ello es debido a que Polavieja suscribe la refutación de Bondone y Rallo del teorema de la regresión y ya he expuesto mi posición en el artículo “La liquidez frente al teorema de la regresión del dinero: una crítica a J. R. Rallo”. Revista Procesos de Mercado, vol. 19, no. 1, Aug. 2022, pp. 63-96.  Los argumentos utilizados por Rallo contra el teorema de la regresión son igualmente rebatidos aquí:

Bagus & Serrano (2023): “Anexo: Por qué el teorema regresivo del dinero no es lógicamente defectuoso”, en Bagus, Philipp (2023): Anti-Rallo: Una crítica a la teoría monetaria de Juan Ramón Rallo. Madrid: Unión Editorial, pp. 155-179. https://www.unioneditorial.net/libro/anti-rallo/ 

El debate sobre las mercancías

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La liquidez frente al teorema de la liquidez del dinero: una crítica a J. R. Rallo

Manuel Polavieja

Mises no comprendió a Menger (I)

Mises no comprendió a Menger (II)

Mises no comprendió a Menger (III)

Bitcoin, dinero y mercancías

Bitcoin es una mercancía (I)

Mises no comprendió a Menger (IV)

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Refutación del teorema regresivo de Mises

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Mercancías y economía de mercado

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Manuel Polavieja no entendió a Mises; tampoco a Menger (IV)

Carlos Alberto Montaner, 1943-2023

Ha muerto Carlos Alberto Montaner sin que haya tenido la ocasión de ver una Cuba libre. Para los cubanos, la libertad sólo se puede ejercer en el exilio. Pero hay una libertad esencial, que es la de vivir en tu país, con tu gente, en los lugares de tu familia y ancestros, que le fue arrebatada hasta su último aliento.

El último día de 1959 cayó el régimen de Batista, y una ola de simpatía por los barbudos que seguían a Fidel Castro recorrió el país, y la comunidad internacional. Carlos Alberto, que ese día tenía 16 años, apoyó el régimen desde la primera hora. Ese apoyo duró muy poco; lo que tardó Fidel Castro en mostrar la verdadera faz de su régimen. Cuando el derecho se sustituyó por el ejercicio arbitrario del poder, la libertad por el sometimiento y la democracia por la dictadura y el mercado libre por la miseria, Castro encontró en Montaner a un formidable adversario. Fidel lo encarceló en 1961. Pudo escapar a la embajada de Honduras, y finalmente exiliarse a los Estados Unidos, donde le esperaba su familia. 

Desde entonces, ha estado muy vinculado a Miami y Madrid. Su compromiso ético con la libertad le robó el tiempo que le habría dedicado a su pasión, que era la literatura. Pero ese empeño por que su bienhumorado grito contra la opresión resonase con fuerza le llevó a escribir alguno de los ensayos más lúcidos. Las raíces torcidas de América Latina, Fidel Castro y la revolución cubana, o el Manual del perfecto idiota latinoamericano, escrito junto con Plinio Apuleyo Mendoza y Álvaro Vargas Llosa son sólo tres ejemplos señeros.

Ha ejercido el periodismo, que combinó con una intensa labor política, siempre del lado de la libertad. En 1990 fundó la Unión Liberal Cubana con la esperanza de aprovechar la caída del castrismo, que consideraba inminente tras la caída del muro de Berlín y el histórico desplome del socialismo. 

Ha acabado sus días en Madrid, ciudad acogedora, en la compañía de su familia. En una escueta nota que la familia ha hecho pública, se dice: “En su nombre, su esposa Linda, sus hijos Gina y Carlos, y sus nietas Paola, Gabriela y Claudia dan las gracias a los profesionales de la sanidad pública española, a la Asociación Derecho a Morir Dignamente y a todos los familiares y amigos que le han manifestado tanto afecto en el tramo final de una prolífica vida marcada por la defensa de las libertades individuales”.

Hace unos días, Carlos Alberto Montaner escribió su último artículo, titulado Hice lo que pude. Y bien que lo hizo. Por eso, el Instituto Juan de Mariana le reconoció en 2010 con el premio a una trayectoria ejemplar en defensa de la libertad. Se ha ido uno de los nuestros. Que en paz descanse.

El negocio del software libre (III): sólo crecen las redes sociales que liberan código

Existen redes sociales libres que se basan en software libre y que, en ocasiones, no tienen una finalidad puramente comercial. Suelen ser autogestionadas por la propia comunidad, como Diaspora, Mastodon, Friendica o PixelFed, que priman la privacidad, la identidad y la portabilidad de los datos de sus usuarios al lucro. Son casos interesantes de estudio, pero en este artículo nos vamos a centrar en ver si hay una relación directa entre las redes sociales con más usuarios y las redes sociales que liberan código.

Redes sociales con más usuarios

Según el informe Digital 2023 de We Are Social, las redes sociales con más usuarios del mundo son las siguientes:

  1. Facebook: 2.958 millones de usuarios activos mensuales.
  2. YouTube: 2.514 millones de usuarios activos mensuales.
  3. WhatsApp: 2.000 millones de usuarios activos mensuales.
  4. Instagram: 2.000 millones de usuarios activos mensuales.
  5. TikTok: 1.000 millones de usuarios activos mensuales

Y Twitter ocupa la décima posición. Pero si nos centramos en España, las redes sociales con más usuarios son:

  1. WhatsApp: 36,4 millones de usuarios en España.
  2. YouTube: 36,3 millones de usuarios en España.
  3. Facebook: 32,2 millones de usuarios en España.
  4. Instagram: 28,1 millones de usuarios en España.
  5. Twitter: 21,4 millones de usuarios en España.
  6. Facebook Messenger: 18,4 millones de usuarios en España.
  7. LinkedIn: 14,7 millones de usuarios en España.
  8. Pinterest: 13,7 millones de usuarios en España.
  9. Skype: 12,9 millones de usuarios en España.
  10. TikTok: 11,1 millones de usuarios en España.

Según ese mismo ranking, Twitter ocupa la décima posición entre las redes sociales con más usuarios del mundo, con 556 millones de usuarios activos mensuales. Es decir, que la red social que en mundo ocupa la quinta posición, en España ocupa la décima. Y la que en el mundo ocupa la décima posición, en España, ocupa la quinta. Curioso… o no.

Cambios de posición en el ranking

La red social que ha crecido más en el último año en España es TikTok, que ha pasado de tener 8,8 millones de usuarios en 2022 a 11,1 millones en 2023, lo que supone un aumento del 26,1%. La siguiente red que más ha crecido es LinkedIn, que ha crecido 2,4 millones de usuarios, es decir, a aumentado  un 19,5% su número de usuarios. Y en tercer lugar nos encontramos a Instagram, que también han experimentado un crecimiento significativo en España, ya que ha ganado 2,9 millones de usuarios, lo que supone un aumento de un 11,5%.

A nivel mundial, según el ranking de SimilarWeb, las páginas más visitadas son:

  1. Google.com, que recibe una media de 86.400 millones de visitas al mes.
  2. Youtube.com (también de Google), que recibe una media de 75.000 millones de visitas al mes.
  3. Facebook.com (de Meta), que recibe una media de 63.000 millones de visitas al mes.
  4. Twitter.com, que recibe una media de 46.000 millones de visitas al mes.
  5. Instagram.com (también de Meta), que recibe una media de 38.000 millones de visitas al mes.

También según SimilarWeb, en España, las páginas más visitadas son:

  1. Google.com
  2. Youtube.com
  3. Facebook.com
  4. Marca.com
  5. Twitter.com

La página más visitada a nivel mundial no es una red social, sino Google. Twitter, aunque a nivel mundial sea la décima red social con más usuarios, a nivel de visitas es el cuarto sitio web más visitado del mundo y el quinto en España. Tiktok no aparece hasta el puesto 15 en el mundo y el 29 en España.

Por lo que vemos que, aunque ser una red social ayuda a captar visitas, no es necesario. Ni siquiera tener una enorme cantidad de usuarios, ya que no hay una relación directa entre visitas a la página web y número de usuarios. Entre otros motivos, porque muchos usuarios acceden por aplicación móvil. Por ejemplo, Google, YouTube, Twitter, Facebook, Instagram y WhatsApp son algunas de las páginas web más visitadas en el mundo y también algunas de las aplicaciones móviles más usadas.

Algunas de estas aplicaciones requieren de registro para usarlas, por lo que también se distorsiona este dato. Hecha esta aclaración, continuemos viendo si la cantidad de visitas y usuarios tiene relación con los beneficios de las empresas que gestionan estas redes sociales.

Uso de las redes sociales según dispositivos

Siguiendo con el informe de Hootsuite y We are social, nos encontramos datos interesantes que hay que estudiar, como que el 80% de los usuarios de redes sociales accede a ellas desde el móvil, mientras que el 9% lo hace desde el ordenador y el 11% desde otros dispositivos. También vemos que el 95% de la población española usa redes sociales diariamente. Si en España hay 47,6 millones de habitantes, estamos hablando de unos 45,2 millones de usuarios diarios de redes sociales en España. Y que las redes sociales más usadas desde el móvil son WhatsApp, con un 96% de usuarios, seguida por Instagram, con un 76%, y Twitter, con un 69%. De nuevo, volvemos a ver que si bien Twitter es la décima red social en número de usuarios, vuelve a estar, al igual que en visitas a su web, entre las primeras en accesos desde el móvil.

Sin embargo, si miramos la diferencia entre el número de usuarios de TikTok (unos 1.000 millones) y el número de generadores de contenido en TikTok que, según Statista es de unos 100 millones, vemos que sólo el 10% de los usuarios comparte contenido. Si nos vamos a los datos de Twitter, donde el 20% de los usuarios generan contenido, vemos el motivo por el que Twitter triunfa más en España que TikTok. Tiktok es una red de consumo, Twitter es una red social para generadores.

Comunidades y Software Libre

Las redes sociales se basan en interacciones entre personas que comparten ideas, ocurrencias, conocimientos o contenidos. Básicamente, los mismos principios que cualquier otra comunidad. También las comunidades de Software Libre.

Por eso, los desarrolladores que forman parte de la comunidad del Software Libre tiene una gran ventaja competitiva a la hora de desarrollar una red social. Y es que tienen claro el concepto de comunidad: un conjunto de personas donde ni todos los usuarios forman un bloque homogéneo ni los usuarios son elementos atómicos aislados del resto de la comunidad.

Veamos si ese conocimiento de las comunidades se rentabiliza económicamente.

Empresas de redes sociales

Retomemos tanto las páginas como las redes sociales con más usuarios y visitas y agrupémoslas en empresas: Alphabet, Inc. es la propietaria de Google, LLC, que, a su vez, es propietaria del buscador Google y YouTube, entre otros muchos productos. Meta Platforms, Inc. es la propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, entre otros productos. X Corp. es la propietaria de Twitter. ByteDance es la propietaria de Toutiao, TikTok, Douyin y Feishu. Y veamos qué proyectos de Software Libre han desarrollado:

Alphabet, Inc.

Alphabet, Inc. ha desarrollado, entre otros proyectos: TensorFlow, Chromium, Kubernetes, Flutter y Angular. Meta Platforms, Inc. ha liberado React, PyTorch, GraphQL, Docusaurus y Relay. Y ahora, veamos los ingresos y beneficios de estas empresas:

Alphabet, Inc. tuvo unos ingresos el año pasado (2022) de 282.836 millones y unos beneficios de 59.972 millones. Unas cuentas que pueden llamar la atención, pero mucho peores que las del año anterior, en el que ingresó 257.0637 millones de dólares y unos beneficios netos de 76.033 millones de dólares, que supuso un aumento de un 88,8% y un 40% respectivamente respecto a los de 2020. Alphabet, Inc. liberó el código de Kubernetes el 21 de julio de 2015 y creó la Cloud Native Computing Foundation para que mantuviera el proyecto. El 11 de mayo liberó Flutter y en junio de 2020 se alió con Canonical (la empresa que desarrolla y mantiene Ubuntu) para continuar su desarrollo.

En el momento de escribir este artículo (29 de junio de 2023), la última versión de AngularJS es del 17 de enero de 2019 y tuvo una discontinuación el 7 de abril de 2022, la última versión de TensorFlow es del 1 de octubre de 2019 y la última versión de Chromium es del 28 de abril de 2022.

Dicho de otra manera, los proyectos libres de Alphabet, Inc. que siguen actualizándose son los que ha externalizado. Los que continúa con su mantenimiento, llevan tiempo sin actualizarse. Y los beneficios han caído desde entonces. Quizá sea una casualidad.

Meta Platforms, Inc.

Meta Platforms, Inc. generó unos ingresos totales de 116.609 millones de dólares en 2022, con unos beneficios de 23.200 millones de dólares. También, aunque aparentemente sean unas buenas cifras, ha bajado los ingresos y los beneficios respecto a 2021 (117.929 y 39.370 millones de dólares, respectivamente). Veamos la evolución de sus proyectos de Software Libre:

GraphQL, originalmente fue desarrollado por Facebook, pero fue transferido a la Fundación GraphQL el 7 de noviembre de 2018. Del mantenimiento de PyTorch se encarga el Meta AI, el antiguo FAIR (Laboratorio de Investigación de Inteligencia Artificial de Facebook) que depende de Meta Platforms, Inc. pero es un órgano independiente. Meta Platforms, Inc. mantiene React, cuya última versión se liberó el 26 de abril de 2022; Docusaurus ha recibido 14.969 dólares desde julio de 2018.  Relay fue desarrollado por Facebook en 2014 y liberado en 2015. La última versión de Relay es la v12.0.0, que se publicó el 9 de diciembre de 2021.

Si bien React es una maravilla de framework, vemos que hace tiempo que no se actualiza y, al igual que los proyectos libres de Alphabet, Inc. los proyectos libres de Meta Platforms, Inc. que siguen actualizándose son los que ha externalizado. Algunos de ellos con datos casi chistosos, como los menos de 15 mil dólares aportados a Docusaurus. Y, como le pasa a Alphabet, Inc, sus beneficios han disminuido respecto a otros años. Quizá, como Alphabet, Inc., también sea una casualidad.

Twitter, Inc.

Los datos te Twitter, Inc. hasta la compra por parte de X Corp en 2022, fecha desde la cual los ingresos propios de la plataforma son más difíciles de localizar, ya que forma parte de un todo mayor, siempre han ido en aumento:

2018: 3042,36 millones de dólares de ingresos y 2077,36 millones de beneficios.

2019: 3459,33 millones de dólares de ingresos y 2322,29 millones de beneficios.

2020: 3716,35 millones de dólares de ingresos y 2349,96 millones de beneficios.

2021: 5077,48 millones de dólares de ingresos y 3279,97 millones de beneficios.

Y, ahora veamos sus proyectos libres:

Bootstrap, el framework estrella de Twitter, cuya última versión fue liberada el 22 de noviembre de 2022 y que en 2021, año del mayor aumento de ingresos y beneficios, liberó la versión 5, sin depender de jQuery, por lo que mejoró su rendimiento de una forma espectacular. La última versión de Twemoji, los emoticonos libres de Twitter, vio la luz el 13 de junio de 2023. El framework Finagle, que fue liberada su última versión el 23 de diciembre de 2022. Y Diffy, que visitando su GitHub podemos ver que su última versión es del 16 de junio de 2023.

Por lo que vemos que la implicación de Twitter en sus proyectos libres es mucho mayor que la de otras redes sociales. Y que sus ingresos y beneficios no dejan de crecer. Quizá estemos ante otra casualidad.

ByteDance

Veamos ahora la evolución económica de ByteDance, que en 2020 obtuvo unos ingresos totales de unos 34,300 millones de dólares en 2020, un 111% más que en 2019, y unas ganancias brutas de unos 19,000 millones de dólares, un 93% más que en 2019, según Business Insider. Datos que mejoró el año siguiente, que creció un 70% con unos ingresos de unos 58,000 millones de dólares y un beneficio neto de unos 7,000 millones de dólares, el doble que en 2020, según El Economista.

Y sus proyectos libres, que no son tan famosos como React o Bootstrap, pero existen:

El editor de MarkDown ByteMD, actualizado el 30 de marzo de 2023, el reproductor XGPlayer cuyo último commit es del 26 de junio de 2023 o la biblioteca Sonic, cuya última versión es del 24 de junio de 2023, nos dan una idea de la implicación que tiene ByteDance con el Software Libre.

De las empresas gestoras de redes sociales es la que más actualizados tiene sus proyectos de Software Libre. Y la que más crece tanto en ingresos como en beneficios.

De las empresas gestoras de redes sociales es la que más actualizados tiene sus proyectos de Software Libre. Y la que más crece tanto en ingresos como en beneficios.

Quizá también sea otra casualidad. Pero son muchas. La primera es que todas las páginas más visitadas a nivel mundial, sean o no sean redes sociales, desarrollen Software Libre. La segunda es que las dos empresas que más crecen son las que tienen un compromiso activo con el Software Libre. Y en tercer lugar, las otras dos empresas, en su época de mayor crecimiento, fue cuando desarrollaron proyectos de Software Libre y dejaron de crecer cuando abandonan sus proyectos abiertos.

Puede que el usuario no perciba mayor credibilidad en una red social que desarrolla Software Libre y que eso no afecte a su crecimiento. Pero parece que la implicación con la comunidad del Software Libre sea lo que lleva a entender mejor las comunidades de personas y la acción humana y eso es lo que hace crecer a las empresas que gestionan redes sociales.

Veremos cómo influye la pertenencia a la comunidad del Software Libre en las habilidades blandas, o soft skills, de los desarrolladores en el siguiente artículo.

Serie El negocio del software libre

(I) Las instituciones

(II) El caso de Wikipedia

Copyleft Fernando Vicente. Puede copiar este texto. Escrito originalmente en Markdown con vi sobre Ubuntu GNU/Linux, usando sólo Software Libre.

Posibles soluciones a la inmigración descontrolada

En este artículo me gustaría analizar varias posiciones sobre la inmigración en la tradición libertaria e intentar trazar nexos entre ellas. Me voy a centrar en las ideas de Hans-Hermann Hoppe, Walter Block y Jesús Huerta de Soto, aunque hay muchos más autores que hablan del tema. Para empezar, quiero recalcar que estas posturas pueden ser usadas por individuos de otras ideologías, pero no correctamente entendidas sin partir desde la teoría política libertaria, basada en el derecho de propiedad privada y, extrapolando la lógica de la propiedad privada, en el principio de no agresión.

Fronteras en una comunidad libre

Lo primero, creo que las fronteras son totalmente legítimas en una comunidad o sociedad libre (que no afirmo que sean necesariamente útiles, eso es otro debate, ya que al final la utilidad es subjetiva) siempre que las fronteras sean el deseo de los miembros de esa comunidad. Por el contrario, las fronteras estatales son y serán siempre ilegítimas, a no ser que se cumpla la voluntariedad en el arreglo de los derechos de propiedad privada del ejemplo anterior. Aunque esto tiene matices, los defensores libertarios de una inmigración controlada quieren decirnos que, dadas las circunstancias actuales, no es anti-libertario, es decir, no va en contra de la teoría política fundamentada en el derecho de propiedad privada, proponer la inmigración controlada.

No se defiende en realidad al Estado ni a las fronteras en sí, sino que se defiende a los contribuyentes de los usos que puede o no hacer el Estado en su condición de monopolista de los servicios de seguridad y defensa. Es más, cabe añadir que se centran en el tema de la secesión para conseguir descentralizar las decisiones estatales hasta el nivel del individuo o de la comunidad, entendida como un conjunto de propietarios, consiguiendo eliminar ese poder estatal. Lo que yo quiero añadir posteriormente son dos conceptos que, a mi gusto, deben ser matizados.

La lógica de la propiedad privada

La tesis de Hans-Hermann Hoppe se basa en seguir la lógica de la propiedad privada respecto a la inmigración. Es coherente decir que tú, como propietario, tienes libertad absoluta para discriminar en tu propiedad, por lo que en una sociedad libre el debate sobre la inmigración estaría zanjado. En caso de que así lo quisieran los propietarios en esa sociedad privada o libre, la única inmigración existente (se podría extrapolar al turismo) sería mediante invitación o mediante la compra o alquiler de alguna propiedad. Cabe añadir que los propietarios podrían decidir abrir las fronteras de sus propiedades y decidir voluntariamente que ningún propietario pudiese discriminar (en sentido prohibitivo) en esa propiedad comunal, lo que sería totalmente legítimo.

Estado como usurpador

El problema viene cuando el Estado es propietario legal (que no real ni justo) de vastos territorios, vías de transporte, y de distintos bienes y servicios habiendo impuesto normas muchas veces completamente arbitrarias en ellos. No quiero decir que todas las normas sean realmente arbitrarias, muchas de ellas responden a razones técnicas y coherentes del objetivo mismo de las cosas en sí, por ejemplo, no puedes tener un mismo carril para ambos sentidos en una ruta para vehículos. Realmente la propiedad estatal es propiedad expropiada o financiada a costa de los propietarios legítimos. Entonces, ¿podría el Estado limitar la inmigración o, en su contrario, incentivarla? Vamos a analizarlo.

Ilegitimidad de las actuaciones del Estado

Moviéndonos a la situación actual, tenemos la postura de Walter Block, que defiende la ilegitimidad absoluta de las actuaciones del gobierno, cito: «(en una piscina pública) a cualquiera se le debería “permitir” llevarse el agua de la piscina, incluso los ladrillos que la componen». Respecto a la inmigración, Block da a entender que no podemos limitar la entrada a inmigrantes en nuestras calles ya que la propiedad pública está indefinida.

Para mí, esta es una postura incoherente. ¿Puede ser legítima la postura de Block siguiendo la lógica del derecho de propiedad? No creo, ya que la propiedad pública realmente pertenece —aunque sea imperfectamente— a los contribuyentes, y si la dañas, los contribuyentes tienen un mejor derecho para reclamar el daño que cualquier otro que no sea un contribuyente respecto a esa propiedad pública; ¿es adecuada en el contexto actual?

Rotundamente no. Podría argumentar que la existencia de policía estatal es ilegítima y no por ello estaríamos actuando éticamente, bien al impedir que detuviesen a un violador y se hiciese justicia entre actores privados, ni al impedir que el Metro de Madrid funcionase y los contribuyentes recibiesen una contraprestación mínimamente compensatoria y útil en sus vidas, ni al quemar los libros de la biblioteca pública que usasen los mismos contribuyentes que la financiasen, etc. Afirmar que todo esto es legítimo por la simple contaminación del Estado en nuestras vidas, es una receta para el colapso social donde los ciudadanos (muchas veces poco familiarizados con el derecho de propiedad aplicado consistentemente) estarían sufriendo mayores abusos que antes, lo que empeoraría la situación revictimizando a las ya víctimas de la institución estatal.

El Estado no debe causar un mal mayor

Contrariamente, encontramos la afirmación de que el gobierno, ya que existe y no se puede renunciar a él, es el encargado de “proteger” las propiedades de la gente. ¿Protege? No tanto, es más, las decisiones centralizadas a gran escala suelen proteger más bien poco. Pero lo que sí está claro es que mientras exista Estado (y más de “bienestar”, aunque he decidido no meterme en ese tema) se deberían seguir (o no va necesariamente contra el libertarismo que se sigan) políticas restrictivas a la inmigración que evitasen una situación peor de la que ya tenemos.

Liechtenstein

Me gustaría explicar con un ejemplo tanto por qué se podría evitar una situación peor como por qué una política restrictiva a la inmigración no es necesariamente algo dañino (promover y lograr un mayor respeto al derecho de propiedad que uno menor): ¿qué pasaría si de repente entrasen 20.000 socialistas en un próspero país como Liechtenstein? Allí, sus 38.000 habitantes, mayoritariamente son católicos y tienen unos valores tradicionales, con los que gracias a ellos valoran la vida, libertad y propiedad como valores fundamentales. Este mayor respeto del derecho de propiedad en comparación a otros países de la región y, por ende, del libre mercado, les ha hecho ser uno de los lugares más prósperos de Europa.

Si en un tiempo relativamente corto entrasen a Liechtenstein 20.000 socialistas que no se adhiriesen al catolicismo ni respetasen la propiedad privada, al igual que los ciudadanos de Liechtenstein, y pudieran imponerse social y paulatinamente mediante mecanismos democráticos para regular e invadir el libre mercado y la propiedad privada respectivamente, entonces, expulsarían al príncipe eliminando su poder de veto, expropiarían propiedades de los ciudadanos locales y destruirían mediante decretos sus tradiciones y creencias por considerarlas retrógradas (o lo que fuese) y opuestas al “bien común” que ellos consideran. Por lo tanto, se llegaría a una situación peor (al menos para los antiguos ciudadanos) debido a la entrada masiva de individuos que no respetasen de manera similar el derecho de propiedad ni los valores que han favorecido llegar a unos niveles de riqueza y prosperidad jamás vistos en la historia de la humanidad.

No es racismo, son valores

Por lo anterior, a Hoppe le han tachado de racista cuando él especifica que se trata de valores y no de arbitrariedades como el color de la piel, cito textualmente: «todos los inmigrantes potenciales deben ser examinados y probados no sólo por su productividad, sino también por su afinidad cultural… Cualquier comunista o socialista conocido, de cualquier color, denominación o país de origen, debe ser excluido de un asentamiento permanente». Me gustaría mencionar brevemente al filósofo Karl Popper al respecto. Él dice en su paradoja sobre la tolerancia que si se tolera a los intolerantes (a los que él considera personas dispuestas a utilizar la violencia para conseguir sus fines), ellos acabarán destruyendo a los tolerantes y, con ellos, la tolerancia. Esta paradoja coincidiría con el supuesto mencionado antes.

Chovinismo del bienestar

Jesús Huerta de Soto muestra también dos soluciones a este problema: el chovinismo del bienestar y la eliminación del derecho a voto para inmigrantes. Según el profesor Huerta de Soto:

Los seres humanos que emigren deben hacerlo a su propio riesgo. Esto significa que en ningún caso la inmigración debe verse subsidiada por el Estado del bienestar… Estas prestaciones no sólo son las que tradicionalmente proporciona el Estado del bienestar en el ámbito de la educación, la sanidad, la seguridad social, etc., sino que además incluyen las que surgen de la posibilidad de usar gratis las diferentes parcelas de tierra que hoy se consideran bienes públicos.

Jesús Huerta de Soto

Es más, la contratación de seguros privados, realizada por empresarios cuyo deseo es invitar inmigrantes para tener una mayor mano de obra reduciría drásticamente el poder de los organismos públicos y acabaría con el efecto llamada que provoca la asistencia social totalmente gratuita (para los inmigrantes) que en sus países de origen no tienen. Después está el derecho a voto para inmigrantes, ¿por qué es contraproducente y causa más daños aún que el sistema democrático universal dentro para los ciudadanos locales? Según Huerta de Soto: «la concesión automática de derechos políticos a los emigrantes puede convertirse en una verdadera bomba de relojería que, utilizada demagógicamente por las mayorías políticas que preponderen en cada circunstancia, puede llegar a destruir no sólo el mercado sino también la cultura y lengua diferencial de cada país». Esto enlaza perfectamente con el ejemplo anteriormente mencionado sobre la emigración repentina de 20.000 socialistas a Liechtenstein.

No intervención militar

No obstante, hay que admitir que muchos inmigrantes no emigran para beneficiarse de los sistemas de seguridad social occidentales, sino que son refugiados de guerra o solo buscan un futuro mejor, así que se pueden aportar otras soluciones como acabar con las intervenciones militares que destrozan sus hogares, finalizar con la ayuda al desarrollo que solo sirve para financiar a dictadores sin escrúpulos cuyo único objetivo es perpetuar la pobreza para mantener sus regímenes, enseñarles los beneficios del libre mercado y comerciar con ellos, mandarles ayuda económica y medicinas mediante organizaciones privadas, apoyar a los misioneros católicos que desinteresadamente van a ayudarles… Y muchas otras opciones más.

Restringir fronteras

Eso sí, tengo que añadir que las restricciones principales deberían corresponder a las comunidades acogedoras, que generalmente suelen ser las fronterizas las que sufren primero, pero el Estado acostumbra a redistribuir el problema en todas las comunidades mediante un sistema de cuotas de inmigrantes totalmente arbitrario, y no al gobierno central, ya que serán esas comunidades las que asimilen la inmigración. Restringiendo, no eliminando, la movilidad entre fronteras, realmente no se dañaría ningún derecho de ningún inmigrante en mayor medida que cuando, por ejemplo, te dicen que no puedes circular en dirección contraria por la autovía. Y así tampoco se dañarían o arriesgarían los derechos de propiedad de los vecinos sobre las calles, ni los derechos de propiedad de los vecinos que quisiesen invitar a un determinado número de inmigrantes.

Los libertarios partidarios de la inmigración controlada estamos únicamente hablando de que la inmigración debería ser por invitación o responder a los intereses más particulares que sean posibles en favor de los contribuyentes, de aquí la importancia de la descentralización política; no estamos ni mucho menos justificando un etno-Estado autárquico completamente cerrado al exterior como Corea del Norte. Una vez ya invitados los inmigrantes, si fuesen buenos vecinos (con buenos me refiero a que no dañen derechos de propiedad ajenos ni promuevan la falta de respeto a los mismos), se pudiesen quedar.

Naturalización de inmigrantes

Hoppe plantea una solución posible al problema de la «naturalización de inmigrantes» siguiendo de alguna manera el modelo suizo, en el que las asambleas locales, no el gobierno central, determinan quién puede convertirse en ciudadano suizo y quién no. Este modelo es bastante mejor que otros por su descentralización en la toma de decisiones, que es necesaria para evitar una mayor represión.

Es decir, se debería favorecer la descentralización política porque esto acercaría la presión de los ciudadanos hacia sus autoridades responsables y se conseguiría una probabilidad mayor de que las decisiones de estas no fuesen tan contraproducentes para los intereses locales en general. Es más fácil imaginar que como ciudadanos locales nos “gobernaríamos” aún más y mejor a nosotros mismos, si pudiésemos esperar de nuestras autoridades, respuestas y acciones concretas más conectadas a nuestros reclamos y no a miles de kilómetros de distancia y con un montón de intermediaciones diluyentes por medio.

Vigilancia de fronteras

Extrapolando lo dicho a la vigilancia de las fronteras, sería inadecuado para los intereses de los ciudadanos que el gobierno central controlase lo que ocurriese en esa frontera, pero sí sería bastante adecuado que un ejército local (como una milicia) vigilase esa frontera. Terminando con la tesis, sería legítimo que un empresario asumiese los costes de un inmigrante para su negocio mediante una invitación, pero ilegítimo que los asumiese toda la sociedad. Por último, sería lógico que una asociación de vecinos decidiese a qué inmigrantes quieren tolerar y a qué inmigrantes no. Es un análisis sencillo que realmente saca significativamente de la ecuación al Estado y da mayor autonomía a la comunidad privada y a los individuos.

Ahora, quiero analizar dos críticas que se le han planteado al razonamiento del control fronterizo de los países. La primera es que, si esta lógica se aplica a las fronteras nacionales, entonces, ¿por qué no se aplica también a las fronteras entre comarcas o provincias? Citando a Block:

La inmigración a través de fronteras nacionales debería analizarse de una forma idéntica a la emigración que tiene lugar dentro de un país… Si la emigración a través de fronteras nacionales es de alguna manera ilegítima, eso también debería aplicarse a la variedad interior.

Walter Block

Comarcas dentro del mismo Estado

Esta analogía es incorrecta porque las comarcas o provincias se refieren a un mismo monopolio territorial final que es el Estado al que pertenecen; en cambio, la relación entre fronteras estatales responde a la relación entre dos monopolios distintos (soberanías nacionales independientes entre sí). Pero, si las provincias o comarcas se independizaran, podrían de nuevo aplicar fronteras tales como las fronteras nacionales a las que pertenecían anteriormente. Por supuesto, los Estados pueden ser todavía más perjudiciales para la convivencia social en una determinada situación en la que un monopolio se haya apropiado de más de una nación cultural totalmente diferenciada. Si se descartasen las fronteras entre diferentes naciones por pertenecer al mismo monopolio, estaríamos hablando de la misma integración forzosa de antes. Aquí el profesor Jesús Huerta de Soto muestra las diferencias:

Los principios anteriores deberían aplicarse a los flujos migratorios tanto intranacionales como internacionales. Aunque es cierto que dentro de las fronteras de los actuales Estados-naciones, al estar dotados de una mayor uniformidad cultural y económica, los problemas que plantean los flujos migratorios no son tan serios, muchos efectos externos negativos se resolverían si se aplicaran de forma sistemática los principios indicados en el texto principal. Es, sin embargo, en relación con los flujos migratorios internacionales cuando más importante y vital es aplicar los principios que hemos indicado en este artículo.

Jesús Huerta de Soto

Urbanizaciones privadas

En un sentido, un hecho que cuaja con la crítica de Block es la existencia de urbanizaciones privadas con fronteras propias. Pese a pertenecer al mismo monopolio territorial, ser homogéneas culturalmente hablando y, en muchos casos, considerarse las vías de titularidad pública, los Estados actuales permiten esa existencia de fronteras en esas urbanizaciones. Este sistema funciona de manera similar a como funcionaría en una sociedad privada. Lo que nos deberíamos preguntar todos es por qué se les prohíbe a otras comunidades y se les obliga a integrar forzosamente a cientos y miles de personas, mientras a otros (que suelen ser de las élites) se les permite tener fronteras.

Tierras vírgenes

Un argumento de Walter Block que sí se puede valorar, es decir, que la existencia de fronteras estatales no equivale a lo que haría el propietario privado, ya que el Estado se ha apropiado territorialmente de tierras vírgenes sin trabajar. Aunque sigue sin invalidar a Hoppe ya que él usa el ejemplo del propietario privado como referencia para lo que debería hacer el representante público; que se supone que debe velar por los intereses de los ciudadanos. No es una equivalencia directa, sino una referencia comparativa para sostener el razonamiento del control fronterizo como sensato. Además, la comparación de Hoppe, y su oposición a la inmigración irrestricta, no se basa en el asunto de la apropiación de las tierras vírgenes en sí, sino en analizar las alternativas con las condiciones dadas, y defender tanto la legitimidad del control fronterizo contra la inmigración irrestricta en el interés de los pagadores de impuestos y lo recomendable y la justicia relativa de la política de control basada en la inmigración por invitación. Block dice:

Cuando hay un territorio virgen, no hay razón legítima para que se impida a los inmigrantes hacer que produzca frutos. Rothbard dice: «Todos deberían tener derecho a apropiarse como suyo territorio previamente sin dueño u otros recursos». «Todos» presumiblemente incluye a inmigrantes, así como ciudadanos o residentes del país.

Walter Block

Sigue:

¿Qué pasa con los enormes espacios abiertos en las Montañas Rocosas y Alaska que nadie ha colonizado? ¿Qué aspecto del libertarismo puede violar un inmigrante si llega de alguna forma a este territorio e inicia una agricultura y ganadería de subsistencia?… Al adoptar el análisis de Hoppe, impiden a gente completamente inocente llevar a cabo su actividad legal de ocupar territorio vacío.

Walter Block

Para mí es la mejor crítica que se puede hacer, ya que Block no habla de territorios trabajados por los ciudadanos y expropiados por el Estado, sino de territorios vírgenes apropiados ilegítimamente por el Estado. Para mí, puede estar en lo correcto. Si un grupo de inmigrantes (en el caso de Alaska sería que no fuesen estadounidenses) se asentase en los bosques vírgenes de Alaska saltándose las fronteras estatales, no habría ninguna justificación para expulsarles. Lo mismo pasa en cualquier territorio virgen del que se haya apropiado un Estado sin siquiera trabajar u ocuparlo, aunque puede haber matices con las reservas naturales nacionales cuyos cuidados son financiados con los impuestos y que como tales están simplemente cerradas a los propios ciudadanos del país para ser aprovechadas.

Soluciones temporales

En conclusión, creo que la tesis de Hoppe respecto a la propiedad privada de los vecinos y, por ende, los límites que se pueden poner a la inmigración en la situación actual para evitar violaciones del derecho de propiedad aún mayores, es correcta, pero siempre hay que tener en cuenta que esas decisiones deben estar descentralizadas a favor de la comunidad, lejos del arbitrio de autoridades del Estado que guarden poca o ninguna relación con la comunidad. También hay que añadir que las propuestas de Huerta de Soto sobre el chovinismo del bienestar y la eliminación del «derecho» a voto para inmigrantes pueden ser medidas útiles que solucionen temporalmente el problema y reduzcan el daño que hace la administración estatal.

Creo que Block no acierta en decir que esa lógica se tiene que seguir en los territorios intranacionales ya que estos territorios intranacionales no son independientes, pero es precisamente por esto por lo que hay que buscar la ansiada descentralización política para que sean independientes políticamente. Por último, no existe una correcta justificación para impedir la inmigración en tierras vírgenes apropiadas por el Estado. Siendo el Estado ilegítimo, y no habiendo ocupado ni trabajado la tierra, esa sí que es tierra de nadie.

 Referencias
https://mises.org/es/library/mesa-redonda-sobre-inmigracion-hans-hermann-hoppe
https://mises.org/es/library/mesa-redonda-sobre-inmigracion-walter-block

https://digitalcommons.lmunet.edu/cgi/viewcontent.cgi?referer=&httpsredir=1&article=1071 &context=lmulrev

https://www.lewrockwell.com/2018/07/hans-hermann-hoppe/immigration-and- libertarianism/

https://mises.org/library/case-free-trade-and-restricted-immigration-0
https://www.mises.org.es/2021/09/diez-puntos-de-una-estrategia-libertaria/

http://www.jesushuertadesoto.com/wp-content/uploads/2014/05/9.-TEORIA-LIBERAL-SOBRE-LA-INMIGRACION.pdf

Los negacionistas

Sólo la verdad os hará libres

San Juan

Hace poco, viendo las noticias de la noche, concretamente de Antena 3, que suele presumirse uno de los informativos menos sesgados de los grandes medios, hubo una serie de adjetivos de su presentador Vicente Vallés que me llamaron bastante la atención en su programa y boca en referencia a algunos presidentes de parlamentos autonómicos de Vox. En concreto, se les llamó ‘negacionistas’ con ideas de ‘populismo de extrema derecha’. No me llamaron la atención similares descripciones en prensa de izquierdas. Pero escucharlo por primera vez en un programa que no se presume con ese sesgo sí era otro paso adelante en la inquietante homogeneización de una narrativa impuesta.

¿Por qué se les describía de esta manera en dicho informativo? Como podemos fácilmente imaginar, se trata de políticos y personas escépticas con la narrativa oficial del cambio climático y relativa a la llamada vacuna del covid.

Segunda dosis

Recientemente, algunos medios nacionales como ABC se hacían eco de un caso de indemnización millonaria solicitada al Estado. Un joven de Sevilla de 19 años con una discapacidad del 84% que necesita al menos dos horas diarias de ayuda de otra persona para defecar, secarse las piernas tras la ducha, cortar alimentos duros y sufre alteraciones visuales. Hoy asiste regularmente al Centro de Rehabilitación de Daño Cerebral en Sevilla con tratamientos que tiene costear su familia. Un chico perfectamente sano hasta el 23 de septiembre de 2021.

La segunda dosis de la vacuna del covid le produjo rápidamente parestesias y alteraciones sensitivas. En semanas, estos síntomas derivaron en problemas motores que le acabaron impidiendo la movilidad normal. Tres meses después se le diagnosticó una ‘lesión medular incompleta’. Más tarde, el Servicio de Neurología del Hospital del Rocío en Sevilla emitió un diagnóstico final de ‘mielitis transversa en relación con la segunda vacuna del covid’.

Ojos, brazos, piernas

Su caso no ha salido en ninguna gran televisión. Son víctimas sin rostro, sin nombre, sin voz. No existen. Como por ejemplo en nuestro país el caso de un varón de 42 años sin tampoco patología alguna previa que perdió casi completamente la visión y la movilidad normal en las piernas tras la vacuna del covid. O un adolescente con tan sólo 13 años en Málaga a la que el medicamento le quitó la movilidad en las piernas y mantuvo 4 meses hospitalizado. O un varón de 75 años con movilidad comprometida en brazos y piernas repentinamente tras el mismo producto farmacéutico.

Los casos a nivel mundial reportados y documentados y con informes médicos de efectos secundarios graves y muy graves por este producto farmacéutico (no hablamos de sospechas o rumores sino casos confirmados médicamente) por personas que no padecían patologías previas asociadas se cuentan por cientos y cientos. Y lo más francamente sorprendente es que la mayoría de las versiones de este producto siguen disponibles para el gran público.

Sin consentimiento informado

Productos que además se dispensaron a millones sin ninguna evaluación ni receta médica. Sin consentimiento informado. Sin un debate público. Sólo una repetición de la propaganda del fabricante constantemente en los medios. Se repire mil veces al día la más que engañosa cifra de reducción de riesgo relativo del 90% o más. Este resultado se obtiene a partir de estudios de 2 y 3 meses. Sobre ellos han ido acumulándose dudas acerca de su integridad y fiabilidad.

De hecho, docenas de gobiernos y autoridades coaccionaron masivamente a la población para recibir este producto. Sí, imaginen un producto que millones de personas recibieron bajo coacción de perder empleos y modo de vida y que pocos meses después, esas mismas autoridades que casi obligaron a consumir el producto a la población entera, reconocen por ejemplo en nuestro país al menos más de 500 fallecidos como causa directa de consumirlo. Y esto es sólo la cifra admitida hasta ahora por la autoridad pública; si se solicita un análisis por lotes del producto, la cifra crece de modo importante. Por trágico que parezca, no hace falta imaginar. Es una fiel descripción de la barbaridad que han hecho gobiernos de casi todo signo y lugar.

Retirado del mercado

Nuestra mente es frágil, pero quizás no recordemos que una versión de este producto como la de Astrazeneca fue retirada del mercado a lo largo de 2021 y 2022 en muchos países por las autoridades sanitarias, entre ellos el nuestro. Tenía un nivel de efectos secundarios y fallecimientos demasiado alto para poder ocultarse. ¿Se emitió alguna disculpa? ¿El Estado se prestó a indemnizar a las víctimas? No, se siguió coaccionando largo tiempo para seguir recibieron otras versiones del mismo producto. Es más, en 2023 el gobierno español sigue comprando más vacunas para el covid, pese a tener más de 100 millones de dosis sin usar. ¡No sólo el producto no se pretende sacar del mercado, sino que seguimos pagando millones los contribuyentes a sus fabricantes por más producto!

Hoy, por ejemplo, en España sigue estando disponible la vacuna covid de Janssen. La FDA de EEUU hace semanas que la ha prohibido por razones similares de las de Astrazeneca: un nivel de inseguridad demasiado alto.

Miles de muertos no bastan

Pero, ¿qué es demasiado alto? ¿Cuántos fallecidos y víctimas de un producto farmacéutico se necesitan para sacar el producto del mercado? Si bien en los años 70 en EEUU se retiró una vacuna por unas docenas de fallecidos directos, hoy miles de muertos en el mundo no parecen ser suficiente. Trágicamente, las autoridades han mostrado una tolerancia de inseguridad y mortalidad con la vacuna covid, probablemente nunca vista antes con un fármaco. En parte porque han sido productos aprobados para ‘uso de emergencia’, sin necesidad, por tanto, de los más largos y exigentes procesos de aprobación, cuestión fundamental de la que nunca se informó a la población. Y una población que recibe de tal modo un producto sin información fundamental es sin duda una población engañada y manipulada.

En noviembre de 2021, en plena vorágine de administración del producto, el prestigioso British Medical Journal publicó un artículo de investigación donde revelaba importantes problemas y presuntas manipulaciones de datos en los ensayos rápidos que se hicieron para la aprobación de emergencia de este fármaco. Fue el primero probablemente de otras investigaciones reveladas sobre falta de integridad, o dicho de otro modo: manipular los datos para ocultar los riesgos de un producto. Por desgracia, este nivel de corrupción por parte de la industria farmacéutica que acaba corrompiendo tanto a los reguladores y autoridades como a las revistas científicas no es nuevo.

Otros escándalos

Al final de los 90, dos de las más prestigiosas revistas médicas de EEUU, el JAMA (Journal of American Medical Association) y el NEJM (New England Journal of Medicine) se vieron involucradas en la publicación de estudios manipulados de dos fármacos contra la artritis, el Vioxx y el Celebrex. Vioxx acabó siendo uno de los casos más trágicos de corrupción de la industria farmacéutica. En EEUU sólo acabó prohibiéndose el producto tras permitirse durante años su consumo y prescripción, tiempo en el que Vioxx mató a 38.000 norteamericanos reconocidos por las autoridades como víctimas mortales del fármaco. Multipliquen por 13 todos los muertos en los atentados de las Torres Gemelas y obtendrán las víctimas mortales de Vioxx de Merck en EEUU. Por cierto, aparte de éstos, casi 90.000 norteamericanos sufrieron ataques cardíacos por el mismo fármaco.

¿Pero por qué los médicos no se rebelaron antes y dejaron de recetarlo al ver el gran número de efectos secundarios? Por desolador que parezca, el médico promedio cumple protocolos y receta fármacos protocolizados como lo fue Vioxx durante años. Otra cuestión, incluso más difícil de digerir moralmente, la relación económica que acaban entablando muchos médicos con determinados laboratorios (si bien hay normas para evitar estas prácticas, las farmacéuticas invierten millones en asesoría legal y comercial para sortearlas). Un caso, el de Vioxx revisitado en el gran y reciente libro del Dr John Abramson titulado ‘Sickening’ sobre la responsabilidad de la industria farmacéutica en destruir el sistema sanitario norteamericano.

Víctimas invisibles

Las víctimas de la llamada vacuna covid son invisibles. Mucho menos dignas de minutos de silencio, recordatorios u homenajes que sin embargo han parecido y parecen habituales para otras víctimas. No son mencionadas ni existen en los programas televisivos de los grandes medios. Eso sí, sale constantemente mencionado aquel artículo de Lancet que dejó en todos una idea: la de que las vacunas del covid salvaron hasta incluso a 20 millones. La cifra no es nada modesta. Y si piensas que es realmente exagerada porque fue un estudio cocinado y manipulado hasta la saciedad, diseñado para sustentar la imagen y el marketing de los fabricantes, probablemente acertarás.

En esencia, ese estudio no se trata más que de una modelización de datos más cerca de la propaganda que de la ciencia (aquí más sesgos del estudio para que el resultado se inflara lo más posible en el resultado), comparable a los modelos del Imperial College de Londres del 2020 que predecían que los confinamientos salvarían millones. Modelos que dicen lo que el cocinero de datos de turno desea que salga en la receta que hoy sabemos que fueron una gran estafa.

En relación con la llamada vacuna del covid, el grueso de los grandes medios de comunicación parece embarcado en una obsesión negacionista sin remedio sobre sus graves efectos secundarios y sus víctimas, incluso mortales por docenas. Ellos son los auténticos negacionistas.