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Etiqueta: Escuela Austriaca

La escuela austriaca ante el actual escenario económico global

Abordar el complicado y polifácetico escenario economico mundial signado por los conflictos de orden geoeconomicos y geopoliticos entre los EEUU y sus paises aliados del mundo occidental, frente a China y Rusia principalmente. Sumado esto al resurgimiento de corrientes políticas y económicas defensoras del proteccionismo económico y por consiguiente de una mayor intervención estatal en la actividad económica en el seno mismo de los principales Estados-naciones que han sido el pilar fundamental del Orden Liberal Internacional (OLI). Requiere en parte para su mejor compresión un enfoque teórico metodologico heterodoxo como lo es el de la Escuela Autriaca de Economia.  

En nuestro anterior artículo titulado La visión austríaca de los sistemas complejos y el estatismo económico global Instituto Juan de Mariana, abordamos desde la perspectiva de los sistemas complejos de la ya mencionada escuela, el creciente intervencionismo a escala global de los Estados-naciones en especial el de las grandes potencias economicas tanto las emergente como las ya tradicionales, en el actual contexto economico internacional. 

En el presente ensayo analizaremos la problemática antes planteada desde la perspectiva teórica de los ciclos económicos de la Escuela Austriaca de economía. (TACE). No obstante, debemos dejar en claro que algunas de las herramientas ofrecida por este enfoque, tienen un alcance limitado para entender o abordar directamente dentro de su ecuacion, aspectos exogenos a los ciclos económicos, como lo son los conflictos de carácter geoeconómico y geopoliticos antes mencionado, No obstante, en nuestro analisis los tomaremos como factores que han servido como impulsores de las fuerzas políticas que han estado promoviendo una mayor intervención estatal, a través, de un conjunto de políticas económicas y públicas en los ordenes monetarios, comerciales y fiscales no solo en el ámbito interno de sus respectivos países, sino a nivel internacional. 

Los principales exponente y fundamentos de la Escuela Austriaca de Economia

No pretendemos, realizar un abordaje profundo desde el punto de vista teorico-metodologico sobre los principales exponentes y fundamentos de la escuela austriaca, sino a titulo enunciativo los mencionaremos.  A grandes rasgos nos referiremos a los tres principales representantes y funadmentos sobre los que se ha cimentado el pensamiento de la escuela austriaca destacando a: Friedrich Hayek, el cual aporto una visión sobre el funcionamiento epistemológico de los mercados, en que  sostuvo  que los precios en un mercado libre actúan como un mecanismo para la comunicación de información vital para la asignación eficiente de recursos. Donde el mercado es concebido como un proceso continuo en el cual la información es constantemente descubierta, compartida y actualizada, argumentando que el problema principal de la economía es cómo ordenar el uso de la información dispersa entre diferentes individuos.

En segudo lugar destacaremos a Ludwig von Mises, el cual mantuvo que el mercado es un proceso dinámico impulsado por la acción humana, destacando la necesidad de entender la economía desde la perspectiva del individuo y de los procesos dinámicos individuales, donde los precios son el producto de la acción humana fundamentados en el sistema de propiedad privada, y no de un esquema de planificacion central como sostenian los socialistas.  Y por ultimo mencionaremos a Carl Menger, con su teoría del valor subjetivo, en la que argumenta que el valor de los bienes y servicios depende de la percepción individual y la necesidad de satisfacer deseos específicos de cada ser humano.

Es importante destacar que el pensamiento de la Escuela Austriaca de Economía ha estado caracterizado por dos elementos de relevancia singular: por un lado, el carácter subjetivo tanto de las valorizaciones como de las expectativas; y por el otro, la naturaleza individualista de su metodología. 

La teoría austriaca del ciclo económico (TACE)

 A diferencia de la sabiduria tradicional del resto de las Escuela Economicas ortodoxas. La Escuela Económica Austriaca, en especial los trabajos de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, ya referidos, sostienen que la actividad económica no debiera presentar necesariamente las fluctuaciones de expansion y recesión como algo natural. Pues para los citados autores, estas fluctuaciones, son el resultado de una intervención de tipo estatal en la actividad empresarial, más que una consecuencia sine qua non de ella bajo condiciones de libertad (Von Mises, 1912; Hayek, 1931) 

Siguiendo con este orden de ideas Mises sostuvo que la ciencia económica debe, por ello, enfocarse más que en una descripción de los ciclos economicos, en un análisis de las causas que han producido las anomalías en la conducta empresarial, que originan las mencionadas crisis (Von Mises, 1949).

La manipulación del mercado de dinero

No pretendemos entrar a realizar un análisis profundo y más detallado de los componentes de la (TACE) como lo es el de la manipulacion del mercado de dinero, la cual explica la relación entre el crédito bancario, el crecimiento económico y los grandes errores de inversión que se acumulan en la fase alcista del ciclo, explotando con la burbuja y destruyendo valor de los activos tangibles como intangibles. Donde la expansion artificial de crédito motivada por:  factores políticos conyunturales, por teorias o posturas económicas de corte estatista, intervencionistas, regulatorias, o como el resultado de factores exogenos al entorno macroeconomico de los paises, como los conflictos geoeconomicos y geopoliticos entre otros.

Suelen distorsionar y alterar lo que debería ser el comportamiento normal y natural de los ciclos economicos. La Escuela Austriaca culpa al sistema bancario de reserva fraccionaria —bajo la dirección y tutela de los bancos centrales— de crear burbujas monetarias y crediticias que conducen a la formación de ciclos económicos expansivo-recesivos que se autoperpetúan. Creando asi a mediano y largo plazo periodos de alta incertidumbre economica y volatilidad de los mercados. 

De igual forma los austriacos sostienen que expansión del crédito sin respaldo previo de ahorro real sitúa al tipo de interés del mercado de crédito a corto plazo por debajo de su tasa natural, lo que produce   malas decisiones de inversión en las primeras etapas del proceso productivo, lo que genera distorsiones en la estructura productiva de las economías.

La frontera de posibilidades de produccion. (FPP)

Toda esta intervencíon que comienza con la manipulacion de las expansion artificial del crédito, tiene como principal secuela negativa la alteracion del mercado de fondos prestables, y su consiguiente   secuela negativa en la frontera de posibilidades de producción de una nacion. (FPP) Esta distorsion según los austriacos incide negativamente   en principio, en la decision de inversión de los agente económicos cuando tienen que decidir entre las  alternativas del  consumo e inversión; es decir, en destinar sus recursos disponibles a fin de satisfacer necesidades inmediatas o a incrementar los medios por los cuales obtiene mayores recursos en el futuro para satisfacerlas. 

Es imperioso indicar, asimismo, que la manipulacion del mercado de fondos prestables termina   desencadenado una expansión no sostenible de la economía por el uso ineficiente de los factores de producción, generando asi mayores ciclos de votalidad y incertidumbre economica. 

La estructura intertemporal de producción

Esta estructura de producción de bienes es el componente distintivo del análisis austriaco de los ciclos económicos, pues según esta los factores originales de producción son transformados en sucesivas etapas en bienes intermedios hasta su transformación final en bienes de consumo. Al igual que la FPP la estructura intertemporal de produccion se ve afectada por la manipulacion e intervencion de las tasas de interes por parte de las autoridades monetarias. 

Esta visión austriaca del proceso productivo va más allá de aquella en la que se concibe el capital como si fuese un bien homogéneo; aquí se considera que no existe un simple agregado de bienes de capital, sino que hay diversos bienes intermedios y complementarios en una economía en determinado momento, donde destaca el papel de coordinación que tiene la tasa de interés, puesto que estas afectan la manera como el mercado asigna recursos a la producción de bienes en sus diversas etapas.

La estructura intertemporal de producción permite identificar las diferencias esenciales entre los escenarios de crecimiento sostenible y geninuamente sustentados en la acumulación previa de ahorro real— y los episodios de crecimiento insostenible o inducidos monetariamente por la intervención de las autoridades monetarias. 

El reacomodo del sistema económico global

El actual proceso de reacomodo global de la economía implicará un profundo cambio en el mecanismo de formación de expectativas de los diversos agentes económicos.

Es importante señalar que la utilización de todos los mecanismos de políticas económicas, sean (monetarias, fiscales y comerciales), más los esquemas regulatorios concebidos dentro de ciertas políticas públicas, delinearan un proceso de reconfiguración a escala global, el cual estará signado por fuertes intervenciones y regulaciones gubernamentales en todo el espectro de producción de bienes. Lo que tendrán como secuela, la estrucutracion de un nuevo orden economico mas volatil, menos predecible y más vulnerables a imperativos de orden geopoliticos y geoeconomicos. 

En este escenario los mecanismos de expansión monetaria y crediticia orquestados por los bancos centrales de los principales bloques geopoliticos y geoeconomicos en ciernes, generaran  mas  divergencias entre la tasa de interés natural y los tipos de interes vigentes, sumado a los incentivos de indole fiscal, que buscan reordenar toda la cadena de producción y suministro mundial en base a los intereses y conflictos ya señalados, presagian un escenario económico global, donde los procesos de inversión estaran sometidos al estrés y los vaivenes de los juegos politicos internacionales.

Conclusión final

Finalmente, es importante destacar en base al escenario arriba descrito, que los objetivos finales del conductor de los factores de producción –léase, el empresario–, no guíara sus decisiones basado exclusivamente en el juego de las expectativas e información sobre datos relevantes de los mercados (tendencia de precios, salarios y tasa de interés) dirigidos por las leyes del libre juego de la oferta y la demanda con una minima intervencion estatal. Sino por la complejidad de los entornos en los que se desenvolveran las diversas variables referidas a estos ciclos económicos recurrentes de (confianza empresarial, políticas macroeconómicas, monetarias, mercados laborales, politicas comerciales etc) signados por las diversas intervenciones gubernamentales de los mercados. 

Y es aquí donde la Escuela Austriaca de Economía ofrece una sólida teoría capaz de explicar, sino todas al menos las principales, causas o sus determinantes, como los efectos o consecuencias de este fenómeno global de mayor intervencion gubernamental en el delineamiento de un nuevo orden economico global. El autor es abogado y politólogo mención Relaciones Internacionales (UCV) cuenta con postgrados en: Negociaciones Económicas Internacionales del Instituto de altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, y es MBA y Máster en Finanzas FEN U. de Chile.

Don Jesús Huerta de Soto: Un Faro de Libertad en el Pensamiento Económico

Introducción

En el mundo de la economía y el pensamiento liberal, pocas figuras brillan con tanta intensidad como Don Jesús Huerta de Soto. Este post se dedica a explorar su vasta contribución a las ideas de la libertad, destacando su pensamiento innovador y su influencia en la teoría económica y política.

Una Vida Dedicada a la Libertad Económica

Don Jesús Huerta de Soto es más que un economista; es un filósofo de la libertad. Su trayectoria académica y profesional está impregnada de un compromiso inquebrantable con las ideas del liberalismo clásico. Graduado de la Universidad Complutense de Madrid y Doctor por la Universidad Rey Juan Carlos, Huerta de Soto ha combinado la teoría con la práctica, llevando sus ideas más allá de las aulas universitarias.

El Austriacismo y la Escuela Austriaca de Economía

Una de las principales contribuciones de Huerta de Soto ha sido su firme defensa y expansión de la Escuela Austriaca de Economía. Abogando por una economía de mercado libre y una mínima intervención gubernamental, ha enriquecido el debate económico con obras fundamentales como “Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial”. Su enfoque en la importancia del empresario y la función empresarial en el mercado es un pilar en su pensamiento.

Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos

En su obra “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos”, Huerta de Soto ofrece un análisis profundo de cómo las políticas monetarias y bancarias influyen en los ciclos económicos. Critica la expansión del crédito bancario no respaldado por ahorro real y cómo esto conduce a ciclos de auge y caída. Su análisis no solo es teórico; también ofrece soluciones prácticas para estabilizar la economía y promover un crecimiento sostenible.

Educación y Promoción de la Libertad

Además de su trabajo académico, Huerta de Soto se ha dedicado a la educación y promoción de la libertad económica. Como profesor, ha inspirado a generaciones de estudiantes a explorar y defender los principios del liberalismo. Su influencia trasciende las fronteras, siendo un conferenciante solicitado internacionalmente y un mentor para muchos jóvenes economistas.

La Libertad Más Allá de la Economía

El interés de Huerta de Soto no se limita a la economía. Ve la libertad como un principio que debe permear todos los aspectos de la sociedad. Desde la política hasta la cultura, aboga por un enfoque basado en la libertad individual, la propiedad privada, y la autonomía personal. Su visión de una sociedad libre es integral y abarca mucho más que la economía.

El Futuro de la Libertad Económica

En un mundo cada vez más globalizado y enfrentado a desafíos económicos complejos, las ideas de Huerta de Soto sobre la libertad y la economía son más relevantes que nunca. Su enfoque en la importancia de una política monetaria sólida, la necesidad de reformas bancarias y la promoción de un mercado libre son fundamentales para enfrentar los retos actuales.

Conclusión

Don Jesús Huerta de Soto es un verdadero campeón de la libertad. Su pasión por el liberalismo clásico, su defensa de la Escuela Austriaca de Economía, y su análisis profundo de la relación entre dinero, crédito y ciclos económicos lo convierten en una figura esencial en el pensamiento económico contemporáneo. Más allá de su legado académico, su compromiso con la enseñanza y la promoción de las ideas de libertad lo establece como un faro de inspiración para futuras generaciones. Su trabajo y su vida son un claro ejemplo del poder transformador de las ideas en la búsqueda de una sociedad más libre y próspera.

Viva la Hispanidad, carajo

Este domingo, muchos esperábamos que ganase las elecciones Javier Milei sin tener que ir a la segunda vuelta. No fue así. El resultado fue muy bueno, indudablemente, pero habrá que esperar a noviembre para saber el resultado definitivo. Sin embargo, e independientemente del resultado electoral, la campaña y las redes sociales demuestran otra tendencia: la vuelta del hispanismo a la Hispanidad. Ya comenté en otro artículo que las ideas que defiende Milei se basan en la Escuela de Salamanca y que fueron las que propiciaron tanto que Argentina fuera el país con mayor renta per cápita del mundo como el milagro económico español.

El domingo, Benjamín Santamaría publicaba un artículo en OKDiario en el que afirmaba que las ideas de Javier Milei vienen de Huerta de Soto y de la Escuela Austríaca. Algo incuestionable, que siempre ha hecho público Milei. Sin embargo, termina el artículo diciendo que “ahora, estas ideas cruzan el Atlántico y se presentan como alternativa en las elecciones de Argentina”.

Una tradición de pensamiento

No se entienda este texto como un ataque a Benjamín Santamaría, ni a su artículo, sino que quiero reafirmar y expandir mi postura de que esas ideas no tienen que cruzar el Atlántico, sino que llevan ahí desde el Descubrimiento. Porque esas ideas, son las ideas de la hispanidad, como bien afirman el propio Huerta de Soto y Murray Rothbard, uno de los máximos exponentes de la Escuela Austríaca.

Las mismas ideas que propiciaron el imperio generador por antonomasia y una paz de tres siglos en todo el Imperio. Unas ideas que no fueron pensadas por los escolásticos, sino que estaban ahí, que formaban parte de pensamiento hispánico y que los estudiosos salamantinos se limitaron a recoger. Y esa es, precisamente, la grandeza de la hispanidad y de la Escuela de Salamanca: trabajar con los rescursos disponibles, observar y estudiar la realidad existente para hacerse compatible con ella. Compatibilizar el individuo con el entorno partiendo de la materia existente.

El mestizaje como clave de la hispanidad

De ahí que la universalización del concepto de «persona» se dé en un marco donde el mestizaje fue siempre una práctica habitual entre árabes, judíos y cristianos. El derecho de gentes moderno no podría haberse dado fuera de un entorno de mestizaje. El mismo mestizaje que se extendió por ultramar prácticamente desde el momento del Descubrimiento. El mestizaje que permitió que todos los habitantes de España fueran iguales en dignidad, independientemente de su pigmentación.

Que el primer negro del mundo que estudió en una universidad fuera en España o que el primer negro del mundo que impartió clases en una universidad fuera en España no fue fruto de una lucha política contra un «racismo institucional»  como ocurre en otras zonas geográficas. No, porque no puede haber lucha contra el racismo cuando no hay racismo.No puede haber racismo cuando el mestizaje es un hecho habitual.

Competencia entre idiomas

El mestizaje no es la homogeneización de la sociedad, sino la riqueza de la diversidad. Y ese marco de competencia y colaboración es lo que lleva a la riqueza y la prosperidad. A una riqueza cultural que es lo que lleva la competencia entre idiomas, que llevó a la creación de la primera gramática del mundo, pero a la vez, la supervivencia de los distintos idiomas que todavía existen en la Hispanidad.

Tal como ocurrió con Juan Latino, el Concilio de Méjico de 1555 no fue una lucha contra ninguna opresión, sino una evolución natural de exportar a ultramar lo que era bueno en la península. Del mismo modo que la coexistencia de distintos idiomas era enriquecedor en la península se exportó a ultramar. Sin esa competencia no podría haberse dado el Siglo de Oro.

Competencia entre idiomas, entre tecnologías de pensamiento, pero también entre autores. Competencia y colaboración no sólo en el ámbito literario, sino también en las ciencias, en la filosofía, en la teología… sin disputas como la polémica de auxiliis no hubiera sido posible la Escuela de Salamanca. A la vez, sin la Escuela de Salamanca no podría haber habido disputas como la polémica de auxiliis.

Ciencia hispana

Y ese mismo marco de colaboración y competencia fue el que propició el gran desarrollo científico e ingenieril español. No hubiera sido posible la talasocracia hispana sin la colaboración egoísta y descentralizada de miles de personas que hicieron posible los barcos que permitieron el descubrimiento de América o la circunvalación del mundo.

Como ocurrió en la literatura, que surgió de forma espontánea sin intervención política y gracias a que no existían las leyes de propiedad intelecutal, el desarrollo ingenieril y científico surgió de forma espontánea sin intervención política y gracias a que no existían las patentes.

Y es que, para circunvalar el mundo, no sólo hacía falta unos barcos que lo permitieran, sino una cartografía, unos aparatos de medición y, sobre todo, un gran conocimiento que permitiera acumular y criar alimentos y conservar bebida para poder alimentar a todos los que subían a esos barcos.

Sin injerencias políticas y con un marco de competencia y colaboración, la innata empresarialidad humana florece. Si, además, le acompaña una tecnología de pensamiento como es el español, con su carga memética arraigada en la materia, la innata empresarialidad humana se desarrolla para satisfacer las demandas del prójimo.

La materia y el prójimo

Una de las lecturas más claras que podemos hacer del mestizaje es que se produce porque la mujer hispana siempre ha decidido libremente con quién relacionarse. No es de la tribu. Es ella. Además, la gestión de la casa tradicionalmente ha recaido en la mujer, con lo que ello conlleva: educar a los hijos, enseñarles a leer, escribir, hacer cuentas… y llevar las cuentas de la casa. Por lo que, necesariamente, la mujer española ha tenido que ser una persona culta.

Culta y libre. Y, además, la que manda en casa. Esto, tan arraigado en el imaginario popular es lo que lleva a que todos los hitos y mitos fundacionales del hispanismo sean mujeres: la Virgen en general, pero la Virgen del Pilar, en particular, como patrona de la Hispanidad. La Reina Isabel, como la gran protectora de los judíos primero, y de los indios después. La que vuelve a unificar la España oriental e impulsa la España occidental junto a su maestra, amiga y consejera Beatriz Galindo. Doña Marina, como la madre del mestizaje hispanoamericano…

Argentina: amor y odio a España

La historia de Argentina es un contínuo vaivén de amor y odio a la hispanidad. Coincidiendo siempre sus épocas de amor con las de prosperidad y las de odio con las de pobreza. Todavía sobreviven muchos edificios de la época en la que la actual Argentina formaba parte de la Corona Española. De hecho, la Iglesia de San Ignacio de Loyola, es la construcción más antigua de Buenos Aires. Y la segunda construcción más antigua de la ciudad es la Iglesia del Pilar, donde se venera a la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad y que fue construida gracias al mecenas aragonés Juan de Narbona.

Para darse este hecho, no sólo es necesaria la voluntad de Juan de Narbona y las gestiones de Alonso Juan de Valdés Inclán para que en Buenos Aires haya una basílica del Pilar, sino que hace falta unas condiciones económicas para financiar la obra, una labor arquitectónica, una mano de obra con la suficiente calidad para que esos edificios perduren y una voluntad posterior para mantener las edificaciones.

Idea y materia

También nos encontramos épocas oscuras antihispánicas que llevaron a las matanzas de indios en la Conquista del Desierto (1878-1885), con Nicolás Avellaneda y Julio Argentino Roca al frente. Recordemos que quien precedió a Nicolás Avellaneda y quien le nombró ministro de Justicia e Instrucción Pública fue Domingo Faustino Sarmiento, autor de “Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas”.

A esta oscura época le siguió otra de influencia salamantina con Luis Sáenz Peña y José Evaristo Uriburu que llevaron a que sólo diez años después del fin de la Conquista del Desierto fuera el país con más renta per cápita del mundo.

Después llegó el gobierno de Hipólito Yrigoyen (Unión Cívica Radical) y, con él, la Semana Trágica de Buenos Aires, con el único pogromo que ha habido en la Hispanidad y poco después, con Marcelo Torcuato de Alvear como presidente de la República Argentina, una nueva matanza de indígenas en la Masacre de Napalpí. Pensar contra España no es sólo pensar contra el libre comercio. Pensar contra España es pretender imponer violentamente la idea contra la materia. Y eso, irremediablemente, lleva a la masacre, como demostró Perón en la Masacre de Rincón Bomba.

Argentinos, más salamantinos que austríacos

Actualmente, si queremos leer sobre la Escuela de Salamanca, nos vamos a encontrar con multitud de autores argentinos: Carlos Rodríguez Braum, Alejandro A. Chafuen, Gabriel Zanotti, Juan Carlos Cachanosky… todos ellos autores argentinos que estudian a los escolásticos.

Pero, sin duda, la mayor defensa de la Escuela de Salamanca es Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina, de Juan Bautista Alberdi. No sólo por su defensa de la Escuela de Salamanca, sino porque ese libro fue la base sobre la que se objetivó la constitución que permitió a Argentina ser el país con mayor renta per cápita del mundo.

Incluso el propio Milei basa gran parte de su obra en los escolásticos. Dicho de otra manera: esas ideas no han tenido que cruzar el Atlántico, sino que siempre estuvieron ahí. Milei no inventa nada. Milei sólo estudia, observa y ve lo que funciona y lo que no. Es la grandeza de Milei. Es la grandeza de los escolásticos. Si el discurso de Milei ha calado es porque había una predisposición, un campo abonado en Argentina. Milei sólo ha regado el campo. Que no es poco.

Aunque no ganase las elecciones, aunque continuase la inflación y la pobreza cuatro años más en Argentina, el efecto Milei es la demostración de que una parte importante de la población argentina quiere volver a ser una potencia económica mundial, lejos de la intervención estatal, volver a producir, volver a inventar, volver a escribir… y, sobre todo, volver a ser útiles al prójimo.

Ver también

¿Qué tipo de liberalismo defendería la Escuela de Salamanca? (León Gómez Rivas).

Pedro Schwartz y la Escuela de Salamanca. (León Gómez Rivas).

Reflexiones ante la carta de 200 economistas que se oponen a la dolarización. (Adrián Ravier).

Dolarizar Argentina es posible y deseable. (Adrián Ravier).

Dolarizar la Argentina es posible e imprescindible. (Adrián Ravier).

Dolarización en Argentina. (Santos Mercado).

Una propuesta para dolarizar la Argentina sin devaluación ni aumentar la deuda. (Adrián Ravier).

Respuesta a tres grupos críticos de la dolarización argentina. (Adrián Ravier).

La dolarización como herramienta de cambio: lecciones del milagro ecuatoriano. (Adrián Ravier).

Algunas cuestiones disputadas del anarcocapitalismo (LXXXIII): lecturas para el verano de 2023

Como decía el viejo reaccionario Marcelino Menéndez Pelayo en el prólogo a su monumental Historia de las ideas estéticas en España, vamos a adentrarnos en áridas lecturas para el verano, para que los días de ocio del verano tengan un uso lo más productivo posible. Como siempre, manifiesto que son precisamente estas fechas, en las que las preocupaciones por el trabajo disminuyen y tenemos más tiempo de ocio, las más adecuadas para confrontar libros de cierta enjundia intelectual. Libros que precisan de tiempo y reflexión. Pero con mi selección trato de garantizar que el esfuerzo merezca la pena. Por ello propongo una serie de libros que han llamado mi interés en los últimos años y que entiendo no son aún muy conocidos entre los lectores de la página del Instituto Juan de Mariana.

La virtud del nacionalismo

En primer lugar, propongo un libro que sin duda se convertirá en un clásico con el paso del tiempo. La virtud del nacionalismo de Yoram Hazony editado en castellano por Homo Legens, en 2021. Es un libro que podría resultar extraño a los liberales acostumbrados a ver las naciones como un atavismo y como algo opuesto a la popperiana sociedad abierta. Que las ve como algo asimilable a un supuesto espíritu de la tribu. Pero es en su esencia un libro profundamente liberal, pues entiende como una de las principales amenazas a la libertad la posibilidad de un gobierno mundial. Y ve a las naciones como una de las principales barreras a la configuración de tan indeseable, por lo menos para mí, de tal forma política.

En efecto, si algo frena la centralización del poder es la existencia de fuertes sistemas de valores como las tradiciones, idiomas o costumbres compartidas que conforman las naciones y que impiden que los macroproyectos de unificación política tengan éxito. Pues la lealtad a estos valores nacionales es mayor que la artificial creencia en etéreos valores cosmopolitas. Es un libro que sorprenderá a muchos y que va contra lo que se entiende como mainstream en muchos liberales hispanos, pero es sólido y bien razonado. Un auténtico descubrimiento.

España, proyecto inacabado

Nunca he dejado de señalar la importancia del cultivo académico de la escuela partiendo de los principios económicos de la escuela austríaca. Los marxistas han entendido muy bien la importancia de contar con un discurso histórico solvente partiendo de los principios del materialismo histórico. Y han desarrollado una historiografía de gran calidad. Una obra que después permear el discurso político o económico, incluso entre teóricos que no comparten el paradigma marxista, al tener que hacer uso de los estudios que existen que son en su gran mayoría próximos a esta escuela de pensamiento. Por eso son de agradecer estudios como los del historiador, por desgracia fallecido hace unos días, Antonio Miguel Bernal. Destaco especialmente su libro España, proyecto inacabado: Costes y beneficios del imperio, editado por Marcial Pons en 2007. 

El profesor Bernal fue un gran especialista en la historia económica del imperio español, como se puede constatar en este magnífico y premiado libro. Descubriremos cómo el imperio, como bien enseñan los austríacos, no trajo ventajas al pueblo español. Sí las reportó, en cambio, a sus gobernantes. Muestra cómo la financiación de la conquista de Indias se llevó a cabo con financiación mayoritariamente privada o las causas de las sucesivas bancarrotas que azotaron a Felipe II ya desde su llegada al trono español.

Monarquía e imperio

También nos señala que buena parte de la inflación que azotó a España en aquellos tiempos no fue debida tanto al oro o la plata americanos como al curso forzoso de la deuda pública hispana, los famosos juros, emitida en grandes cantidades para financiar las aventuras bélicas del emperador Carlos V. Un hombre que sólo en parte puede ser considerado español.

En otro de sus libros, Monarquía e imperio, nuestro autor explica la alegría de buena parte de la nobleza flamenca al saber que Carlos, uno de los suyos, accedería al trono de Castilla y de Aragón. Vieron una magnífica oportunidad de obtener cargos y saquear fiscalmente los territorios de los reinos ibéricos. En su lectura parece más que fueron los hispanos los que fueron dominados por los flamencos y no al revés. Luego es lo contrario de lo que solemos entender por aquí.

No estoy cualificado para responder a esa cuestión, pero todo parece apuntar a que nuestro profesor tiene razón y que por lo menos al comienzo de su reinado así fue. En cualquier caso, merece la pena leer a unos de los pocos historiadores que he leído que citan a Rothbard y a otros austríacos entre sus fuentes. El resultado desde luego es magnífico, y espero que abra la puerta a que otros historiadores de otras tierras u otros tiempos sigan su camino.

El colapso de las naciones

Otro libro que me gustaría destacar es el de un autor al que creo que ya me he referido en alguna otra ocasión Leopold Kohr. Esta vez destacaré su libro El colapso de las naciones, editorial Virus, 2018. Kohr no es exactamente un anarquista. Ni siquiera un defensor del mercado o el capitalismo. Pero sí es un pensador que elabora ideas que pueden ser muy interesantes para reforzar nuestra postura.

El libro ilustra de forma muy convincente las ventajas de la desunión política y de las ventajas de la competencia entre estados para favorecer la libertad, sea esta económica o civil. Su receta, expresada también en libros como El Superdesarrollo, es la de favorecer la pluralidad de unidades política. Es justa su reivindicación del pasado político de Europa, caracterizado por su asombrosa, para los días de hoy, fragmentación.

También nos advierte de los peligros de la centralización y de la creación de estados de grandes dimensiones. El ejemplo de la unificación de Alemania es uno de ellos. El autor lo achaca a los desvaríos jacobinos de la revolución francesa y de su célebre continuador, Napoleón. Éstos pretendieron unificar a Europa bajo los principios supuestamente ilustrados de los revolucionarios en armas. Desde la unificación de Alemania, para nuestro autor, todo fueron desgracias, concretadas en dos grandes guerras. Es interesante al respecto el matiz que hace el autor de que la primera guerra mundial fue una guerra no de pequeñas naciones sino de imperios, alguno de ellos a escala mundial como el británico. Una gran y desmitificadora lectura para este verano.

La amenaza de huelga

Cambiando de tema, me gustaría mencionar en esta lista un clásico de la economía laboral austríaca, La amenaza de huelga, W.H. Hutt, editado por Unión editorial en 2016. Siempre he comentado que uno de los principales límites de la escuela austríaca es su énfasis casi exclusivo en el dinero, la banca y la economía financiera. Y su relativa desatención de otros ámbitos de la vida económica, como el que se refiere a las cuestiones laborales. De hecho, si queremos estudiar el tema, tenemos casi siempre que recurrir al estudio de clásicos como el citado aquí. Carecemos de estudios recientes. Esto se hizo evidente hace poco con el Nobel otorgado a Card y Krueger, dos economistas defensores de la regulación laboral y partidarios de los salarios mínimos.

El economista sudafricano William Harold Hutt ha dedicado buena parte de su obra la estudio de políticas públicas, pero muy en especial las laborales. De hecho, dedicó dos grandes estudios a esta área de políticas, La contratación colectiva y el que estamos estudiando, que es para mí, sin duda, el mejor de los dos. Sigue siendo un libro que resiste muy bien el paso del tiempo. En él se analizan las consecuencias económicas del ejercicio del derecho de huelga en una sociedad industrial moderna.

Conflilcto y descapitalización

Su principal conclusión, entre otras muchas, es la de que las inversiones y, por tanto, la formación de capital, se reducen mucho en aquellos sectores económicos más propensos a padecer huelgas. En conclusión, los sectores más sindicalizados o en los que las huelgas son más fáciles de llevar a cabo, estarán infra dotados de capital. Se desarrollarán menos de lo que lo harían en una situación de paz laboral, mientras que los capitales se desplazarán a sectores menos propensos al conflicto.

En cualquier caso, la amenaza de huelga a la que se refiere el autor tiene como consecuencia distorsionar la estructura de producción. Ello dificulta una correcta asignación de los factores. En definitiva, es un gran y olvidado libro, con el que no estoy de acuerdo en todo, pero que por lo menos contribuye a la apertura de la economía austríaca a otros sectores de la vida económica.

La utopía nazi

Otro libro que tuvo poca fortuna entre nosotros, o por lo menos percibo que no es muy conocido, es el de Götz Aly, La utopía nazi, Crítica, 2006. En principio es un interesante estudio de historia económica centrando en el análisis de las relaciones económicas entre la Alemania nazi y los estados europeos conquistados por ella en el curso de la segunda guerra mundial. Pero para al lector de esta página le será de mucho interés los ingeniosos sistemas de expolio y predación que se usaron para extraer riquezas de los pueblos sometidos. Aparte de una máquina de guerra criminal, el estado nazi fue una organización muy eficaz a la hora de extraer rentas para sus jerarcas y en menor medida para sus tropas. A ellas las quería mantener leales, permitiéndoles pequeños expolios por su cuenta. Este mecanismo lo explica muy bien S. Andreski en su genial Parasitismo y subversion en América latina.

Aparte de los tradicionales saqueos y requisas propios de toda guerra de conquista, desde el comienzo de los tiempos, los nazis usaron sofisticadas estrategias de guerra económica para hacerse con las riquezas de los países derrotados. En el libro se describen varias, pero no me resisto a citar uno. El uso de una tasa de cambio forzoso artificialmente alto a favor del marco frente a las divisas de los sometidos. El objetivo es extraerles su riqueza aparentemente a través del pacífico comercio. La segunda guerra mundial dio lugar a muchos fenómenos monetarios que no han recibido toda la tención que se merecerían. Como se puede constatar en el libro, no se hicieron precisamente para atender a las necesidades del comercio.

El libro del hombre de bien

Por último, y muy brevemente, no me resisto a citar una pequeña joya, El libro del hombre de bien, de Benjamin Franklin. Está editado en los años 40 por Austral, aunque hay ediciones más recientes. En nuestros tiempos no es frecuente ofrecer libros que enseñen buenos principios económicos y morales a los niños, como el ahorro y el trabajo. Este viejo libro, aún vigente, sigue siendo ameno y sigue siendo una buena lectura para crear hombres y mujeres probos y ahorrativos. A pesar de ser escrito en el siglo XVIII, la mayoría de sus principios y valores siguen siendo vigentes. Hay ideas de ayer que valen y deben seguir valiendo para hoy.

Tengan un feliz verano.

Serie lecturas veraniegas con el profesor Bastos

2017

2018

2019

2020

2021

2022

La Escuela Austriaca y sus críticos

Entre los méritos de la Escuela Austriaca está el haber conseguido un número igual o incluso mayor de críticos y detractores que de seguidores. La metodología y la teoría austriaca han sido duramente criticadas tanto por economistas académicos e investigadores como en discusiones cotidianas, y para esta última basta ir a Twitter a comprobarlo. Tanto es así, que el economista Bruce Caldwell escribió un artículo titulado Praxeology and its critics: an appraisal (1984), donde el autor recopiló las principales críticas que se le habían realizado a la praxeología hasta el momento.

Si bien es cierto que la Escuela Austriaca no escapa a errores y limitaciones, como cualquier otra escuela de pensamiento, las objeciones que habitualmente se suelen presentar ante ella son desproporcionadas y no hacen justicia a lo que verdaderamente plantea la escuela. De hecho, el trabajo de Caldwell reúne varios ejemplos de cómo desde la propia ciencia económica se vierten acusaciones exageradas sobre la metodología de la Escuela Austriaca, que normalmente se fundamentan en un malentendido o una lectura superficial de las posiciones de esta corriente.

Aun así, más allá de las críticas y las respuestas que los propios austriacos hayan podido dar a todos los ataques, uno puede encontrar varios autores no austriacos, incluso influyentes dentro del mainstream u otras escuelas de pensamiento, que han cambiado su posición con respecto a la Escuela Austriaca a lo largo de su vida. Veamos unos cuantos de ellos.

El primer autor que cabe mencionar es John Hicks. Este economista recibió el Premio Nobel de Economía en el año 1972, junto a Kenneth Arrow, por sus contribuciones a la teoría del equilibrio general y a la teoría del bienestar. Hicks es ampliamente conocido por impulsar la llamada síntesis neoclásica, que constituye una integración de la perspectiva macroeconómica keynesiana en el pensamiento neoclásico. En palabras más comunes, se suele decir que Hicks fue el que matematizó a Keynes y adaptó su trabajo al enfoque neoclásico. Gracias a toda esta producción científica, el británico es considerado uno de los grandes economistas convencionales del siglo XX, como también lo fueron Samuelson o Arrow.

En este sentido, siendo Hicks uno de los economistas neoclásicos más importantes, defensor del equilibrio y de la matematización de la economía, cabría esperar significativas diferencias y oposición con respecto a la economía de la Escuela Austriaca. Sorprendentemente, este no fue el caso, sino, precisamente, todo lo contrario. Hicks era un economista ecléctico, keynesiano y neoclásico, pero también abierto a otras perspectivas como efectivamente fue el pensamiento austriaco. De hecho, en una de sus últimas obras sobre teoría del capital, Hicks quiso redescubrir la teoría del capital austriaca, tal y como había sido desarrollada por Böhm-Bawerk y mantenida por F.A. Hayek, titulando incluso su libro como Capital and Time: A Neo-Austrian Analysis (1973). Es justamente en esta obra donde el autor hace unas consideraciones y elogios muy significativos sobre la Escuela Austriaca, que dejan bien clara su posición con respecto a esta corriente de pensamiento:

Tanto en mi subtítulo como en el texto del capítulo 1, he proclamado la afiliación “austriaca” de mis ideas; el tributo a Böhm-Bawerk, y a sus seguidores, es un tributo que estoy orgulloso de hacer. Escribo dentro de su tradición; aunque me he dado cuenta, a medida que mi trabajo continuaba, que es una tradición más amplia y grande de lo que en un principio pareció. Los “austriacos” no fueron una secta peculiar, fuera de la corriente principal; en realidad, ellos siempre pertenecieron a la corriente principal o mainstream; fueron los otros [Pigou, Marshall] los que estaban fuera de esta.

John Hicks es, probablemente, el caso más llamativo que comentaremos en este artículo. El propio autor declara que los austriacos son parte del mainstream y que su obra se encuadra en la tradición austriaca. Más claro no puede estar. No obstante, si bien Hicks es el ejemplo más sorprendente de todos, no solo tenemos su caso, sino que también podemos contar el de Mark Blaug o algunas declaraciones del propio Paul Samuelson. Empecemos por Blaug.

Mark Blaug fue un economista que destacó por sus trabajos sobre historia del pensamiento económico y sobre metodología de la economía. Completó su doctorado en la Universidad de Columbia, bajo la supervisión de George Stigler, un importante economista convencional perteneciente a la Escuela de Chicago. En cierto sentido, Blaug permaneció fiel al paradigma neoclásico, aunque su principal interés fuera más bien un análisis de las doctrinas económicas y de la filosofía de la economía. Por ello, dedicó muchas de sus obras a tratar la economía desde la perspectiva de la filosofía de la ciencia en el siglo XX, desde las contribuciones de autores como Karl Popper, Thomas Kuhn o Imre Lakatos.

Esto le llevó a criticar duramente a la metodología austriaca, especialmente, a una parte de ella: la praxeología. En uno de sus libros más conocidos, The methodology of economics (1980), Blaug tilda la metodología apriorista y el lenguaje empleado por Ludwig von Mises de dogmático e idiosincrático, y se alegra de que estos no se hayan extendido en la economía. Esta acusación de dogmatismo también la realizó Terence Hutchinson, otro economista especializado en metodología e historia del pensamiento. Justamente, Caldwell responde a Hutchinson en el artículo que citamos al comienzo de esta pieza, argumentando que calificar algo de dogmático puede ser problemático y conducir a autocontradicciones.

No obstante, más allá de estas duras objeciones a la metodología austriaca, Mark Blaug reconoció años más tarde que los austriacos habían tenido razón en términos de teoría, oponiéndose al equilibrio general y defendiendo una visión dinámica: “He llegado lentamente y de forma extremadamente reticente a ver que ellos (los austriacos) están en lo correcto y que todos nosotros hemos estado equivocados”. Aquí vemos otro famoso economista dentro de la corriente principal, que incluso habiendo sido un claro oponente de la metodología austriaca, acabó reconociendo los méritos de la teoría de la Escuela Austriaca. Algo parecido pasó con Paul Samuelson, uno de los padres del paradigma neoclásico.

En línea con Blaug, Paul Samuelson también tildó de exageradas las defensas de la capacidad de la deducción y del apriorismo de austriacos como Menger, el joven Robbins y Mises. De hecho, afirmó sentir preocupación por la disciplina económica por culpa de estos autores aprioristas y se complació de saber que la economía había avanzado dejando estas perspectivas atrás. Aun así, el hecho de criticar tan duramente a la metodología austriaca no impidió que reconociera la relevancia de las aportaciones de los economistas de dicha escuela.

En un artículo de 1981 en honor a Bertil Ohlin, Samuelson incorporó una hipotética lista personal de autores que probablemente hubieran recibido el Nobel de Economía si este se hubiera establecido en 1901. En esta lista aparecen importantes austriacos como Böhm-Bawerk, Menger o el propio Mises, a quien tanto criticó en alguna ocasión como la mencionada previamente. Esto es porque, como dice el propio Blaug, Mises hizo importantes aportaciones a la teoría monetaria, la teoría del ciclo y a la teoría económica sobre el socialismo, distintas a su contribución metodológica, que merecen igualmente un claro reconocimiento.

Si nos fijamos detalladamente, en los tres economistas que hemos mencionado podemos encontrar un reconocimiento a la teoría austriaca, pero no de igual manera hacia la metodología. Es decir, con esto se puede ver que lo que siempre se ha criticado y se sigue criticando de la Escuela Austriaca es su metodología, concretamente, la praxeología, como rechazo de lo empírico, y la oposición al uso de matemáticas para formalizar teoría económica. Empero, estos problemas metodológicos, a ojos del paradigma neoclásico, no han impedido a los austriacos elaborar buena teoría económica, alternativa al modelo convencional, ante la que finalmente volcaron elogios estos economistas que tan duros habían sido contra el método austriaco.

Es más, en vista de la posible evolución de la economía desde un paradigma de equilibrio a un paradigma basado en la complejidad, el famoso economista de la complejidad, Brian Arthur, ha hecho varias declaraciones en relación a la Escuela Austriaca. En una entrevista en el año 1996, Arthur afirmó: “Justo después de que publicáramos nuestros primeros hallazgos, empezamos a recibir cartas de todo el país diciendo: ‘Lo más que habéis conseguido es redescubrir la Escuela Austriaca’… Admito que en aquel momento no conocía las obras de Hayek y von Mises. Pero ahora que los he leído, puedo decir que eso es esencialmente cierto”. Más de veinte años después de esas declaraciones, en un reciente trabajo donde Arthur critica el uso de matemáticas algebraicas en economía, este se refiere a la economía austriaca de la siguiente manera:

La economía austriaca está basada en la idea de proceso. (…) Como consecuencia de esta base en el proceso, esta no se presta a la matemática algebraica sino que se expresa mayoritariamente en prosa narrativa. Pero esto le protege de muchas distorsiones que acabo de señalar. Le permite capturar ideas como el no equilibrio, la no racionalidad, las acciones, y le da una riqueza que no encontramos en la teoría estándar. Creo que el enfoque austriaco merece un lugar más central en la teoría económica.

La teoría de la Escuela Austriaca se reconoce como importante e incluso precursora del posible nuevo paradigma de la complejidad en economía, desde fuera de la propia escuela, por importantes investigadores como Brian Arthur. De confirmarse la evolución de la ciencia económica hacia la complejidad, la teoría austriaca podría incluso convertirse en una parte de la perspectiva principal, junto a otra ramas que hoy día son heterodoxas.

Después de todos estos ejemplos, la conclusión a la que podemos llegar es que, antes de criticar a la Escuela Austriaca o incluso mofarse de ella, haciendo alusión a su metodología apriorista, conviene recordar que otros muchos reconocidos economistas, aun a pesar de oponerse a la metodología, han sabido valorar positivamente las aportaciones teóricas de los austriacos. Más todavía, incluso cuando se habla de un método austriaco como es la praxeología deben presentarse criticas fundadas y razonables, más allá de descalificaciones superficiales. Como ya hemos dicho anteriormente, ni la teoría ni la metodología de la Escuela Austriaca son infalibles, pero tampoco es correcto que sean tratadas como si fueran completamente infundadas e inservibles.

Por qué la Escuela Austríaca tiene las respuestas técnicas que necesita la economía argentina

Los economistas que hagan un diagnóstico objetivo de la problemática social argentina diagramarán una realidad con fuertes desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios, lo que a su turno dará lugar a palabras como renegociación de la deuda, inflacionismo, cepo cambiario, controles de precios, bajos niveles de actividad y empleo, pobreza e indigencia.

El gobierno responde a la escalada de precios con controles y persecuciones; responde a los bajos salarios con legislación e incrementos del salario mínimo; responde a la escasez de divisas fortaleciendo el cepo y con más impuestos y retenciones a quienes las generan; responden a la pobreza e indigencia con una redistribución de los recursos que cargue con más impuestos a los que más tienen para tratar de ayudar a los que menos tienen. Más allá de las buenas intenciones, la Escuela Austriaca demuestra que estas políticas siempre generan resultados opuestos a los buscados. Después de todo la economía austriaca es contraintuitiva y comprender la lógica económica permite advertir mitos frecuentes en el saber popular.

¿Por qué si el gobierno controla precios se produce desabastecimiento?

La Escuela Austriaca explica que los precios no son arbitrarios, ni caprichosos. Los precios se forman en cada intercambio cuando las personas intercambian voluntariamente derechos de propiedad. Ceteris paribus, si un recurso es escaso será más caro y si es abundante será más barato. Si el gobierno exige a los vendedores de carne que su precio sea bajo, el incentivo para producir carne se reduce, y en consecuencia habrá menos de este recurso, y con ello más escasez y mayor precio futuro. De un período a otro, el gobierno tendrá que ir incrementando los niveles de intervención, lo cual sólo agravará la problemática de precios. La máxima expresión hoy la vemos en Venezuela, recorriendo las góndolas de supermercados vacías, mientras se fomentan los mercados informales para vender los productos por fuera de lo que la legislación exige. El problema no radica en el actuar de los empresarios, sino en la legislación suicida que fomenta el desabastecimiento. La solución de la Escuela Austriaca sería un desmantelamiento total de los controles de precios, pues en un mercado libre la regulación de los precios se genera por la propia competencia dentro de cada uno de los mercados. Terminar con los controles de precios animará incentivos en favor de la producción, lo que a su turno terminará con el desabastecimiento.

¿Por qué subir salarios genera desempleo e informalidad?

En el mercado laboral la lógica es similar. Un análisis económico de este mercado muestra que los salarios no son arbitrarios, sino la resultante de una evaluación de los niveles de productividad, que a su turno dependen del nivel de formación y acumulación de capital. Si el gobierno pretende incrementar los salarios vía legislación, los generadores de empleo que necesitan recuperar esos niveles de salario con la venta del producto final no podrán contratar a estas personas generando desempleo, o lo harán por fuera de la legislación a salarios inferiores a los que se exige provocando informalidad. Para la Escuela Austriaca nada es más efectivo para generar empleo y reducir la informalidad que la total desregulación del mercado laboral. De nuevo, la competencia en una economía que recupera los incentivos para la producción constituye el mejor regulador de los salarios, los que dependerán de la productividad que se pueda alcanzar en cada industria, y dentro de cada una de ellas, en cada puesto de trabajo.

¿Por qué imprimir dinero nos deja sin dinero?

El dinero también es un mercado, y como tal también se lo estudia desde su oferta y su demanda. En este caso, el precio de este mercado es el poder adquisitivo. Si el Banco Central de la República Argentina incrementar la oferta de dinero a un ritmo mayor que el que se incrementa la demanda de dinero, entonces surge inflación, lo que significa una pérdida de poder adquisitivo. Es por ello que los teóricos de la Escuela Austriaca coinciden con el monetarismo de Chicago en afirmar que la inflación es siempre un fenómeno monetario. Si la Reserva Federal de Estados Unidos o el Banco Central Europeo incrementan la oferta monetaria y esto no genera altos niveles de inflación, esto obedece a que en el mundo hay demanda por muchos de esos dólares y en Europa hay demanda por muchos de esos euros. En Argentina, por el contrario, se emisión de pesos no es acompañada con un mayor demanda. Por el contrario, como la gente observa que los pesos se derriten en sus manos, reducen la demanda de pesos en búsqueda de múltiples activos financieros o reales. Al bajar la demanda de pesos al tiempo que se incrementa la oferta, el desequilibrio lleva a la inflación y la reducción del poder adquisitivo del peso se acelera. Seguir incrementando la oferta de pesos, al contrario de lo que dicta la teoría monetaria moderna, sólo puede conducir a destruir la moneda.

En este campo, la Escuela Austriaca propone numerosas recetas para detener la destrucción de la moneda, promoviendo primero la desnacionalización del dinero, lo que significa terminar con el curso forzoso y el monopolio del Banco Central. Abrir la competencia para que cada persona demanda la moneda que desee, abre un espacio para que ocurra la Ley de Gresham, donde la moneda buena siempre desplaza a la moneda mala. Si en una economía bimonetaria como la nuestra, los argentinos tienen que decidir entre deshacerse de los pesos o los dólares, la lógica de racionalidad indica que usarán los pesos para sus gastos, y guardarán los dólares para ahorro. Esta dolarización espontánea de la economía argentina está ocurriendo lo que agrava el desequilibrio monetario donde la oferta sigue creciendo, mientras que la demanda de pesos sigue bajando.

¿Por qué bajar la tasa de interés genera escasez de ahorro y una mayor tasa de interés futura?

Decíamos que los salarios dependen de la productividad, y ésta depende de la formación y acumulación de capital. Para formar capital se requiere ahorro, el que se canaliza a través del sistema financiero a inversores que los convierten en producción real. De nuevo, el mercado de créditos también se lo estudia a través de sus curvas de oferta y demanda. En este mercado el precio es la tasa de interés. Si se incrementara el ahorro entonces la abundancia de recursos podría permitir a los bancos bajar las tasas de interés, y con ello mejoraría la situación de la actividad y el empleo.

Esto, sin embargo, ha llevado a las autoridades monetarias a creer que bajando las tasas de interés podría también fomentarse el crédito y la inversión. Pero no funciona así. La lógica de la Escuela Austriaca muestra que no es lo mismo fomentar el ahorro para bajar las tasas de interés que bajar las tasas de interés (a través de los créditos blandos del Banco Central) para fomentar el ahorro. Esto último es un error. Si el Banco Central baja las tasas de interés, el ahorro lejos de fomentarse, se lo desincentiva. Si los bancos obtienen dinero del banco central a través de la ventanilla de descuentos, y entregan crédito a las empresas, es cierto que estas podrán invertir esos medios fiduciarios y generar actividad y empleo en el corto plazo, pero tarde o temprano, el haber quebrado la identidad entre ahorro e inversión, dejará en claro que la situación no es sostenible y emergerán niveles de inflación crecientes. Cuando el Banco Central deba subir las tasas de interés para contener la inflación, los proyectos de inversión que se generaron tendrán que interrumpirse, dejando a la economía en una situación de crisis y depresión. La Escuela Austriaca demuestra que los ciclos económicos son las consecuencia lógica de intervenir en el mercado de créditos con tasas de interés más bajas que aquellas que surgen naturalmente en el mercado de ahorros.

¿Por qué los controles o cepos al dólar generan mayor escasez de divisas?

La cotización del dólar resulta también del análisis de la oferta y demanda de esta divisa. Céteris paribus, cuando abundan los dólares, el tipo de cambio está bajo. Cuando escasean los dólares, el tipo de cambio está alto. La poca confianza que tienen los argentinos en el gobierno, ha hecho que tras el resultado de las PASO de 2019, los ahorristas retiraran sus dólares del sistema financiero. Los dólares están debajo del colchón, en cajas fuertes, cajas de seguridad, o incluso en Uruguay, Madrid, Suiza o Miami, pero muy lejos de las reservas brutas del Banco Central. Con baja oferta de dólares no puede sostenerse un nivel adecuado de demanda, lo que ha conducido al gobierno a imponer un cepo cambiario sobre los demandantes de divisas. Esto por supuesto complica a los fabricantes de bienes en Argentina, pues enfrentan cuellos de botella al no poder importar los insumos que necesitan para la producción. El gobierno fomenta entonces una política de sustitución de importaciones pretendiendo reemplazar la importación con producción de la industria nacional, dando lugar a un nacionalismo económico que es consistente con más proteccionismo y aislamiento.

La Escuela Austriaca, por el contrario, sugiere abandonar todos los controles y retirar el cepo. Al hacerlo, claro que el tipo de cambio subirá como consecuencia del incremento en la demanda, pero esto a la vez promoverá un retorno de los dólares al sistema financiero, que se equilibrarán en un nuevo tipo de cambio nominal, consistente con la oferta y demanda de dólares. Pronosticar cuál es el tipo de cambio nominal al cual tendería este nuevo mercado cambiario desregulado es imposible para cualquier analista, pues no se puede anticipar el nivel de confianza del mercado en la nueva política y su sostenibilidad. Pero al menos se eliminaría la brecha entre el dólar oficial y el blue, y dejaría de haber privilegiados que acceden a importar bajo el dólar oficial, y el resto del pueblo que no puede acceder a ese beneficio.

En este sentido, algunos economistas de la Escuela Austriaca promovemos una propuesta de dolarización flexible de la economía argentina, pues queremos ofrecerle a los argentinos la posibilidad de elegir el dinero con el que quieren operar, al tiempo que entendemos que es vital que Argentina termina con el Banco Central como una institución que promueve la alta inflación. Dolarizar la economía tiene efectos inmediatos positivos: bajar la inflación a un dígito y también bajar las tasas de interés reales y nominales, pues se elimina el riesgo de nuevas devaluaciones.

La economía es contraintuitiva

Lo intuitivo para la lógica popular es perseguir a quienes suben los precios o bajan los salarios; poner dinero en los bolsillos de la gente y ofrecer créditos blandos para que haya inversión; si no hay dólares limitar su demanda con controles y cepo, y si hay pobreza grabar a los que más tienen para repartir donde falta. Pero los mercados no funcionan de ese modo. Los mercados funcionan con incentivos, y los precios resultan ser sintetizadores (aunque imperfectos) de información y conocimiento disperso. Para coordinar los mercados necesitan precios libres, y cuando me refiero a esto, hablo también de salarios, tasas de interés y tipo de cambio. La Escuela Austriaca ofrece una lógica que puede ser la mejor vacuna para la enfermedad del populismo que hoy nos condena

Cinco etapas en la historia de la Escuela Austríaca

La Escuela Austriaca de Economía parece estar ganando espacio en la opinión pública. Esta nota ofrece un repaso histórico para conocer sus etapas, identificar a los personajes más importantes de su historia, y conocer algunas de sus contribuciones al pensamiento económico. Cierre con una reflexión sobre el presente de esta tradición.

Primera etapa: La fundación (1871-1911)

La Escuela Austriaca se funda en 1871 con los Principios de Economía de Carl Menger, quien tuvo un importante debate con los historicistas alemanes pidiendo abandonar la búsqueda de regularidades y más bien buscando desarrollar leyes económicas de aplicación universal. También Menger fue crítico de la teoría del valor trabajo en la que se fundaba el pensamiento clásico, siendo parte de la revolución marginal.

Eugen Böhm Bawerk, por su parte, fue un estudioso de los aportes de Menger, pero llevó sus investigaciones más lejos, las que se pueden ver en su libro en tres tomos Capital e interés. Böhm Bawerk comprendió rápidamente que estas ideas podían utilizarse para mostrar las contradicciones del marxismo.

Segunda etapa: La consolidación (1912-1945)

En 1912 la Escuela Austriaca ingresa en su segunda etapa, la de consolidación. Allí aparecen los aportes de Ludwig von Mises, primero con su Teoría del dinero y del crédito, y luego con la conformación de un seminario privado donde forma importantes alumnos. En 1922 Mises publica Socialismo, un libro que anticipa el fracaso de este sistema alternativo.

Su más brillante discípulo, Friedrich Hayek es quien extiende las investigaciones de Mises. Sobre el socialismo, Hayek desarrolla su teoría del conocimiento; en la macroeconomía, agrega a la teoría austriaca del ciclo económico, una mayor profundización de la teoría del capital. Estas ideas resultan centrales en el debate de aquellos años sobre el cálculo económico frente a socialistas como Taylor y Lange, mientras que en el área macro, Hayek viaja a Londres para debatir con John Maynard Keynes y la Escuela de Cambridge.

Tercera etapa: El aislamiento (1945-1973)

Una sucesión de hechos rompe con el predominio de la Escuela Austriaca. 1. Los nazis atacan Viena y los miembros de la Escuela Austriaca deben dispersarse. Mises se establece aislado en Ginebra, mientras que Hayek lo hace en Londres. Poco tiempo después Mises tiene que abandonar Europa y toma un barco a Nueva York. Hayek poco tiempo después se establece en la Escuela de Chicago. 2. La economía se vuelve anglo-parlante en un momento en que todas las publicaciones austriacas estaban escritas en alemán. Mises y Hayek recién entonces empiezan a publicar sus contribuciones en inglés. 3. La economía también abandona la lógica verbal para fundarse en modelos matemáticos y de equilibrio que estaban muy lejos de la metodología austriaca. Destacados economistas mencionan lo difícil que era modelizar las ideas austriacas. 4. La revolución keynesiana genera un cambio ideológico que choca con ciertas ideas liberales austriacas.

En esta etapa de aislamiento, sin embargo, la Escuela Austriaca logra reconstruirse, de nuevo, sobre la base de los esfuerzos de Mises y Hayek. Mises publica en 1949 La Acción Humana, su Tratado de Economía, además de formar un nuevo seminario privado en la Universidad de Nueva York donde forma nuevos alumnos.

Cuarta etapa: El resurgimiento (1974-2000)

Con la estanflación de los años 1970, y siendo evidente el desenlace de la revolución keynesiana, la Escuela Austriaca logra su resurgimiento en paralelo con la contrarrevolución monetarista. La Academia Sueca advierte que Hayek había anticipado en los años 1930 los problemas de las políticas keynesianas y le otorga el Premio Nobel en 1974 por sus aportes a la teoría del capital y los ciclos económicos, y también por ofrecer un estudio multidisciplinar que enriquece los estudios económicos.

Un año antes, en 1973, el Institute for Human Studies organiza un seminario con la presencia de tres destacados autores austriacos: 1. Israel Kirzner, quien se doctoró bajo la tutela de Mises en Nueva York y desarrolló contribuciones a la empresarialidad; 2. Murray Rothbard, quien desarrolló un nuevo tratado de economía, una moderna explicación de lo ocurrido en la crisis del treinta y sus contribuciones a la ética de la libertad; 3. Ludwig Lachmann, quien amplió el estudio macro de Hayek conectando la teoría del capital con las expectativas subjetivas y nuevos aportes a los ciclos económicos.

Quinta etapa: Las oportunidades de la especialización (2000-hoy)

En el año 2000 la Escuela Austriaca entra en su quinta etapa, con oportunidades para la especialización. Fritz Machlup, o en Argentina Gabriel Zanotti ofrecen contribuciones con una nueva metodología para la economía política; Peter Klein y Nicolai Foss ofrecen aportes a la microeconomía que extienden los aportes de Kirzner sobre el proceso de mercado y desarrollan una nueva teoría austriaca de la empresa. Juan Sebastián Landoni es en Argentina el especialista en la materia; Peter Lewin amplía los aportes de Hayek sobre la teoría austriaca del capital, ofreciendo sus aportes a una teoría del capital en desequilibrio. El economista argentino Nicolás Cachanosky ha escrito trabajos en coautoría con Lewin en esta materia. Steven Horwitz ofrece contribuciones a los microfundamentos de la macroeconomía. Roger Garrison desarrolló aportes a la macroeconomía basada en el capital, la que se enfrenta a los modelos keynesianos, monetaristas e incluso a la nueva macroeconomía clásica. Aun en el área de pobreza y desigualdad, pueden verse los trabajos de William Easterly, consistentes con la línea austriaca, colocando a Hayek como un experto. Lo cierto es que cualquiera sea el área en la que los austriacos se introducen sus aportes parecen ser novedosos y reciben espacio en las revistas especializadas.

La Escuela Austriaca, sus compañeros de camino, y el ‘mainline economics’

La Escuela Austriaca, sin embargo, parece haber muerto, al menos en la forma en que existía décadas atrás. Ya no existe como un movimiento independiente en el que han contribuido Mises y Hayek y se enfrenta al resto de la profesión. Más bien, a partir del aporte de Peter Boettke, profesor en la George Mason University, los austriacos modernos comprendieron que pueden dialogar con otros teóricos de la economía y presentar un todo coherente para enfrentar a la economía neoclásica y sus modelos de estáticos de equilibrio.

¿Quiénes serían entonces estos compañeros de camino? Varios premios Nobel que por sus aportes multidisciplinares consistentes con la línea Hayek han ampliado los conocimientos de la nueva economía. Nos referimos a James M. Buchanan y la Escuela de la Elección Pública, quien junto a Gorgon Tullock y Jeffrey Brennan, entre otros, estudian la conexión entre la economía y la política; Ronald Coase y el análisis económico del derecho; Douglass North y la Nueva Economía Institucional; Elinor Ostrom y la Escuela de Bloomington; Vernon Smith y la economía experimental, que integra la economía con la psicología.

El ‘mainline economics’ es entonces la nueva economía de la que participa la Escuela Austriaca y que se propone hoy como un nuevo paradigma para dar respuestas a los problemas de siempre.

Es en este marco que la Argentina parece estar siguiendo un patrón a nivel mundial en defensa de la propiedad privada, la libertad individual, la economía de libre mercado y el gobierno limitado. Esta nueva manera de ver la economía enfrentará en lo que viene a las distintas formas de la economía dirigida, tanto socialista como intervencionista y populista.

Nobel de Economía 2021: Una perspectiva austriaca sobre los experimentos naturales

El pasado 11 de octubre se dieron a conocer los galardonados con el Premio Nobel de Economía 2021. En este caso, fueron tres los economistas reconocidos con este título. Sobre uno de ellos, David Card, se ha generado bastante debate por su trabajo sobre los efectos del salario mínimo en Nueva Jersey y Pensilvania. Esta excesiva atención ha hecho que los otros dos ganadores del Nobel, Joshua Angrist y Guido Imbens, y sus contribuciones, hayan pasado casi desapercibidos; al menos, para el público no tan académico. Sin embargo, todos los galardonados, los tres, han sido premiados por demostrar que los experimentos naturales pueden ser empleados en economía y ciencias sociales para responder problemas centrales para la sociedad; cuestiones como el salario mínimo, la inmigración o la educación. Es decir, el premio Nobel de Economía en el año 2021 ha sido otorgado por las contribuciones a la metodología de la economía. Como bien han indicado desde la Real Academia de Ciencias de Suecia, los trabajos de Card, Angrist e Imbens permiten extraer conclusiones sobre las causas y efectos de los fenómenos económicos, acercando la economía al plano más empírico, revolucionando también otras disciplinas. 

Dado que el Nobel se ha otorgado por cuestiones metodológicas, y conociendo mi interés por la metodología de la economía, no podía dejar pasar la oportunidad de hacer unos comentarios breves sobre la idea de los experimentos naturales en economía. Concretamente, me gustaría revisar la idoneidad de los experimentos naturales para descubrir la causa y efecto de los fenómenos económicos desde la perspectiva metodológica de la Escuela Austriaca, que suele caracterizarse como más alejada del empirismo y los experimentos. 

Experimentos naturales 

Tradicionalmente, se ha entendido que una de las cosas que diferenciaba a las ciencias naturales de la economía es que, mientras en la primera se podían verificar leyes universales mediante experimentos de laboratorio, en la última esto no era posible, pues falla un presupuesto fundamental: la constancia de las variables. Es decir, en la economía puede haber muchas variables influyendo un fenómeno, a la vez que cambian constantemente, lo que hace que estas no puedan controlarse por el investigador. Así lo afirmaban, por ejemplo, Samuelson y Nordhaus en la duodécima edición de Economía: 

El mundo económico es extremadamente complicado. Hay millones de personas y empresas, miles de precios e industrias. Una forma de construir leyes económicas en este entorno es mediante experimentos controlados. Un experimento controlado tiene lugar cuando todo lo que se investiga se mantiene constante excepto una variable (…).

Los economistas no pueden permitirse ese lujo cuando testean leyes económicas. No pueden desarrollar los mismos experimentos controlados que hacen químicos o biólogos porque no pueden controlar fácilmente otros factores importantes. Como los astrónomos o los meteorólogos, los economistas deben contentarse por lo general con observar (Samuelson and Nordhaus 1985). 

No obstante, en los últimos años, los métodos experimentales han cobrado fuerza en economía. Desde el premio Nobel otorgado en 2002 a Vernon Smith por establecer los experimentos de laboratorio como una herramienta para el análisis económico, especialmente en el estudio de mecanismos alternativos de mercado, los experimentos son cada vez más comunes entre investigadores económicos. Esto plantea nuevos interrogantes para la ciencia económica, como por ejemplo, si los resultados obtenidos en un experimento pueden generalizarse a entornos fuera de laboratorio, o la utilidad de distintos tipos de experimentos en función del entorno o el grado de consciencia de los agentes que participan en el experimento. Por tanto, permítanme hacer una clasificación de tipos de experimentos (List 2011): 

  • Experimentos de laboratorio: son experimentos que se realizan en pequeños entornos controlados, cuyos participantes suelen ser estudiantes que conocen la naturaleza del experimento. 
  • Experimentos artefactuales: experimentos que replican a los de laboratorio pero con sujetos no estándar, es decir, no son estudiantes que conocen el experimento.
  • Experimentos de campo: son experimentos que se realizan con sujetos seleccionados para tal pero en su entorno natural, para evitar que el ambiente del laboratorio los condicione. 
  • Experimentos naturales: se realizan con sujetos realizando tareas habituales en su entorno natural, y no son conscientes de que son participantes de un experimento ni tampoco pueden controlar el evento o situación. 

De entre los cuatro tipos, los experimentos naturales son los que destacan ahora en economía, puesto que combinan lo mejor de los métodos experimentales: aleatoriedad y realismo, lo que permite al investigador evitar muchos sesgos muy comunes en otros métodos experimentales, como puede ser el de selección. 

De la mano de los experimentos naturales en economía, se han hecho también famosos en la disciplina métodos como los RCT (randomized controlled trials), que son pruebas controladas que permiten distinguir el impacto de determinados inputs o fenómenos sobre una población que ha sido dividida de forma aleatoria en grupos de tratamiento, a los que se aplica el input, y de control, a los que no. De esta manera, se puede estudiar el impacto de una variable sobre un mismo grupo de población, de forma clara, en el mismo espacio temporal y las mismas condiciones. Esto permite identificar mucho mejor la causa y efecto de los fenómenos económicos. Los ganadores del Nobel en Economía en 2019, Banerjee, Duflo y Kremer, destacaron por haber realizado una aplicación de los RCT a experimentos relacionados con la pobreza y el desarrollo económico. Entonces, ahora, cabe preguntarnos: ¿por qué se supone que estos métodos experimentales son mejores que los métodos formales tradicionales que se han usado en economía? Para responder a esa pregunta, me gustaría rescatar algunas ideas de Dani Rodrik, que menciona en su libro Economic Rules (hice una revisión del libro aquí). 

Según Rodrik (2015), la economía política tradicional, así como la ciencia económica más moderna, se ha obsesionado siempre con descubrir leyes universales que apliquen a cualquiera de los múltiples casos que se puedan dar en la realidad. Empero, esto no es posible en economía, puesto que la realidad es tan compleja y cambiante que solo pueden desarrollarse teorías aplicadas y concretas a determinados contextos, o lo que comúnmente llamamos modelos. Este razonamiento explica por qué las teorías universales tradicionales han fallado en pronosticar y comprender realidades económicas recientes como la Gran Recesión. En consecuencia, la ciencia económica actual pretende un cambio de paradigma hacia una ciencia más humilde y realista, alejada de leyes universales y concentrada en circunstancias concretas. En ese objetivo, métodos experimentales como los experimentos naturales o los RCT son de gran utilidad. 

Una perspectiva austriaca

Desde la metodología austriaca pueden decirse muchas cosas sobre los experimentos naturales y técnicas como los RCT. En primer lugar, y en línea con lo que comenté en mi revisión sobre el libro de Rodrik, es un error negar la existencia de leyes universales en economía o procurar tomarlas como inútiles. Como ya afirmamos, las leyes universales existen y son necesarias, aunque no suficientes. Su negación implica su confirmación y, además, son las que presentan los fundamentos básicos que debe respetar todo modelo o teoría contingente. Si este nuevo paradigma en economía basado en unos métodos más aplicados y experimentales implica el rechazo de las leyes universales (que no digo que así sea, solo planteo la posibilidad), podrá presentar severos problemas de fundamentación. 

Por otro lado, se puede reconocer la existencia de leyes universales y, al mismo tiempo, creer que estos experimentos naturales controlados servirán mejor para verificar teorías universales. Aunque esto no es muy común, como Rodrik indica, también puede ocurrir. En este caso, estaríamos tratando directamente con la aplicación de un método inductivo para la economía. Este método no es válido para las ciencias humanas al asumir una distribución de probabilidad conocida o conocible, objetiva, que garantiza que las proposiciones a las que llega el método inductivo son ciertas en determinado grado de probabilidad. No obstante, sabemos que en el mundo de la acción humana, la probabilidad objetiva no tiene cabida y la subjetiva solo puede estimarse a posteriori, por lo que, a priori, lo único que encontramos es incertidumbre, es decir, desconocimiento sobre lo que ocurrirá en un futuro (Hoppe 2007). Entonces, si no conocemos la probabilidad con la que puede ocurrir un fenómeno particular, no podemos transformarlo o usarlo para producir una proposición general. Por ello, el método de la economía es deductivo. 

Un austriaco puede reconocer la utilidad de los métodos experimentales naturales, puesto que se basan en la observación del ambiente real y de personas de carne y hueso, algo que va en línea con el realismo que defiende la Escuela Austriaca y que, sin duda, es preferible a modelos universales simplificados de agentes representativos o condiciones ideales de mercado. Por ello, podrían ser de utilidad para construir teorías contingentes. Aun así, puede haber algunos problemas, como por ejemplo, la aplicación de conceptos como probabilidad objetiva a la economía o el espejismo de que algunos fenómenos micro son simples o están bajo control, cuando puede suceder que hasta la más mínima interacción esté motivada o causada por fenómenos complejos. Por ello, sería importante determinar hasta qué punto o a partir de donde se asume el fenómeno de constancia y control en la economía. ¿En los fenómenos micro sí existe constancia pero los macro son complejos? ¿dónde se encuentra la línea que diferencia un fenómeno micro de uno macro? 

En último lugar, cabe mencionar las consecuencias que esta economía experimental tiene para la política pública. Como resultado del acercamiento al contexto, entorno y sujetos a estudiar, el diseño de políticas públicas también ha adoptado un enfoque más micro, aplicado, experimental y centrado en la evaluación de impacto. Desde un punto de vista austriaco o libertario, esta nueva forma de plantear políticas públicas es más deseable que aquellas previas que tenían un carácter más centralizador. El enfoque más experimental implica un impulso por la toma de decisiones descentralizada, nutriéndose de información que tiene un carácter disperso. De hecho, esto puede ser compatible con el enfoque policéntrico de gobernanza que propone Ostrom (2010). No obstante, el hecho de que estos métodos no sean exactos y no garanticen conocimiento certero sobre los fenómenos económicos hace que la posible intervención pública, por muy pequeña y descentralizada que sea, no alcance un resultado superior en optimalidad o incluso justicia que la propia autoorganización social. En realidad, este es uno de los puntos de Ostrom (2015): la gestión de los recursos comunales, de forma privada y descentralizada. Y, en efecto, Ostrom también empleó un enfoque experimental para demostrarlo (Janssen 2012).

En conclusión, podemos decir que los nuevos métodos experimentales, como los experimentos naturales, aportan una visión más realista del mundo que los modelos tradicionales. Sin embargo, hay que tener en cuenta sus posibles limitaciones (espejismo de control, simplificación de fenómenos complejos), así como advertir de que este enfoque más experimental no puede reemplazar a las leyes universales ni tampoco servir para un método inductivo. Todo esto, por supuesto, también ha de considerarse a la hora de plantear políticas públicas. Ostrom ya nos demostró con estudios de caso que la autoorganización puede resultar más eficiente que la planificación política.

Referencias

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Samuelson, Paul A., and William D. Nordhaus. 1985. Economics. 12th ed. New York: McGraw-Hill.

La Escuela Austriaca puede ser mainstream gracias a la complejidad

En las últimas décadas, lo que se conoce como economía de complejidad o complexity economics, en inglés, ha ganado importancia dentro de la economía. Es más, hace ya varios años, algunos de los principales impulsores de esta corriente empezaron a afirmar que la complejidad se convertiría en el nuevo paradigma económico con los años (Colander, Holt, and Jr. 2004; Holt, Rosser Jr., and Colander 2011). Si bien es cierto que esto aún no ha ocurrido, cada vez más trabajos e investigadores se dedican a la complejidad, en detrimento de la teoría neoclásica imperante. En ese sentido, la complejidad se presenta como paradigma alternativo a la economía mainstream, neoclásica. De hecho, proponen fundamentos y teorías muy distintas, donde la complejidad se presenta como superación de muchas de las hipótesis irrealistas de la teoría neoclásica. 

El fenómeno de la complejidad puede ser una ventana de oportunidad para la economía austriaca de cara posicionarse en el mainstream económico o, al menos, mucho más cerca de lo que se encuentra ahora mismo. El motivo reside en la gran similitud existente entre la teoría austriaca y de complejidad que, en algunos casos, pueden llegar incluso a solaparse (ver otros artículos míos aquí y aquí). Una similitud que no solo se observa en los principios sino, sobre todo, en la común critica a la economía neoclásica. Veámoslo más detalladamente. 

Complejidad

La complejidad no es otra cosa que una característica definitoria de un sistema o modelo. Esta característica indica, de forma general, que no se puede predecir el comportamiento del sistema con solo mirar, afectar o agregar el comportamiento de los objetos o agentes individuales que lo componen, pues las relaciones internas del sistema no son lineales. Dicho esto, hemos de aclarar que no existe tal cosa como una única definición de complejidad; no hay una denominación comúnmente aceptada. Más bien, muchos autores han acuñado definiciones de complejidad propias. Tan es así, que el profesor Seth Lloyd llegó a recopilar hasta 45 definiciones distintas de complejidad (Rosser Jr. 1999).

A pesar de no existir una teoría completa y generalmente compartida de complejidad, podemos tomar como interpretación general la explicación dada por Herbert Simon en su obra The Architecture of Complexity

Aproximadamente, yo entiendo por sistema complejo uno compuesto de un gran número de partes que interactúan de manera no simple. En estos sistemas, el todo es más que la suma de las partes, no en un sentido último o metafísico, sino en el importante sentido pragmático de que, dadas las propiedades de las partes y las leyes de su interacción, inferir las propiedades del conjunto no es una cuestión trivial (Simon 1991, 468)

Es decir, de manera sencilla, podemos ahora definir la complejidad como una característica de un sistema en el que el todo es más que la suma de las partes.

La complejidad como movimiento, esto es, el conjunto de trabajos que se centran en estudiar sistemas como la economía de forma no simple, surge primero en matemáticas y física durante la segunda mitad del siglo XX, como una extensión de la teoría de sistemas. Nicolis y Prigogine, quienes se encuentran entre los primeros autores en formalizar la idea de complejidad, sostienen que, desde finales de siglo XIX, la teoría de complejidad ha cambiado profundamente nuestra visión de la ciencia y del mundo. Más aún, afirman que está revolucionando la ciencia, aunque a un ritmo lento, durante décadas y no de forma repentina.

La mecánica clásica representaba el mundo en equilibrio, como si fuese el mecanismo de un reloj. Este equilibrio se alcanza cuando todas las fuerzas en el sistema o mundo suman cero. Por tanto, no hay movimiento o el movimiento ocurre de tal forma que es reversible en el tiempo. En contraposición, la complejidad representa el mundo como un sistema no mecánico, que es dinámico y complicado. En él, los posibles estados de equilibrio o estables de patrones u órdenes son propiedades macro que no se corresponden con las propiedades de las partes que conforman el sistema. En consecuencia a esta nueva visión del mundo: “todas las ciencias se están volviendo más procesales, más algorítmicas, más Turingistas; y menos basadas en ecuaciones, menos continuas, menos newtonianas, que antes” (Arthur 2015, 25). Esto mismo ha ocurrido en la economía, con un paralelismo asombroso a la evolución de la física.

Antes de nada, hay que tener en cuenta que las revoluciones en la historia de la economía han seguido a las revoluciones en la historia de las matemáticas, tal y como sostiene Roy Weintraub (2002). Así sucedió con la economía neoclásica, que es la que hoy consideramos paradigmática en economía. Esta surgió a finales de siglo XIX como una adaptación metafórica de las matemáticas empleadas en la física mecánica de mediados de ese mismo siglo (Mirowski 1991). En ese sentido, muchos conceptos económicos se definieron por analogía o paralelismo a conceptos de la física mecánica. Como resultado, la ciencia económica se centró en el estudio del equilibrio, de la economía como sistema mecánico donde las relaciones entre variables son funcionales al estar expresadas mediante ecuaciones, mediante matemática algebraica.

La economía de complejidad apareció a finales de los años 80, en el encuentro organizado en el Santa Fe Institute por el físico Philip W. Anderson, premio Nobel de Física, y el economista Keneth Arrow, premio Nobel de Economía. Allí reunieron a diez físicos y diez economistas para estudiar cómo la economía podía beneficiarse de los últimos avances en física, biología y ciencias computacionales, con lo conocido como teoría de complejidad. De este modo, la teoría de complejidad aplicada a la economía venía a superar los supuestos mecanicistas e irrealistas del paradigma neoclásico, por lo que los economistas de Santa Fe decidieron emprender un nuevo programa de investigación titulado “The Economy as an Evolving Complex System”, en español: la Economía como un Sistema Complejo Evolutivo.

Complejidad y economía neoclásica

Las diferencias entre la economía de complejidad y la neoclásica no se limitan a los fundamentos, a saber, que una teoría es no mecanicista y la otra sí, sino que también están presentes en muchas de las suposiciones teóricas de la economía. Brian Arthur las recoge resumidamente en uno de sus últimos artículos (Arthur 2021)

El hecho de procurar la formalización de la teoría económica a través de las matemáticas hizo que los economistas neoclásicos tuvieran que asumir una serie de hipótesis que muchos tachan de irrealistas, con tal de que la economía pudiera representarse de forma elegante. Los supuestos más comunes de la economía neoclásica son, según Brian Arthur: – Racionalidad perfecta: los agentes afrontan siempre problemas bien definidos, a los que aplican una lógica racional. Cuentan con información suficiente que emplean para optimizar utilidad. – Agentes representativos: poca heterogeneidad entre agentes económicos. Se toma un tipo ideal, conocido como homo economicus, o un pequeño número de agentes representativos. – Conocimiento común: en un grupo de agentes, todos tienen conocimiento sobre un evento económico, todos saben que el resto también lo tiene y todos saben que los otros también saben esto último. – Equilibrio: el resultado agregado o macroeconómico es consistente con el comportamiento individual de los agentes. Las variables económicas se encuentran en equilibrio, en mutua determinación.

Al estar influida por la física mecánica, por el paradigma previo al de complejidad en ciencias naturales, la teoría neoclásica también concibe la economía como una máquina exacta, como el funcionamiento de un reloj, cuyas variables se encuentran siempre en equilibrio. Y aunque este enfoque ha funcionado y ha permitido descubrir conocimiento valioso para la ciencia económica, también presenta serias limitaciones. En esencia, la idea de equilibrio deja fuera la creación de nuevos productos, nuevos mercados, instituciones, estrategias o eventos novedosos. La evolución, creatividad, formación, emergencia o cambio caben difícilmente en la economía estándar. Y, como es evidente, no incluir esos conceptos implica alejarse de la realidad, del funcionamiento del mundo. Por esta razón, muchos consideran que la economía neoclásica se fundamenta en supuestos tremendamente irrealistas. 

Como es relativamente evidente, los agentes económicos no son perfectamente racionales u optimizadores, ni tampoco tienen información perfecta y, en la mayoría deocasiones, tampoco completa. Por supuesto, tampoco es realista asumir la existencia de uno o unos pocos agentes representativos como el homo economicus. Ni los individuos son siempre optimizadores, ni tampoco actúan siempre de la misma manera, de forma homogénea. Por ello, la economía de complejidad parte de las ideas de racionalidad limitada (bounded rationality) y heterogeneidad entre los agentes. Del mismo modo, la idea de incertidumbre es retomada por el paradigma de complejidad, en contraposición a la idea de información completa y perfecta del paradigma neoclásico. 

Sin embargo, sobre todos estos fundamentos analizados hasta ahora destaca otra idea que es central a la hora de comparar la economía de complejidad con la economía neoclásica. Hablamos del concepto de equilibrio. Frente a la noción de equilibrio, la economía de complejidad resalta el dinamismo y el elemento temporal en la economía; destaca los procesos emergentes y autoorganizados que se dan día tras día en la sociedad, y que los modelos de equilibrio no son capaces de capturar.

Complejidad y Escuela Austriaca

En anteriores artículos ya mencionamos las similitudes entre la Escuela Austriaca y la teoría de complejidad. Ahora que hemos desarrollado un poco más los pilares de la teoría de complejidad y sus diferencias con la economía neoclásica, vemos con mayor claridad todas las conexiones que la primera puede tener con la Escuela Austriaca. Cualquiera que conozca la teoría austriaca sabrá reconocer que esta también se opone al concepto de equilibrio, apuesta por la microeconomía, resalta nuestra limitada capacidad cognitiva, hace hincapié en la innegable condición de la incertidumbre y rechaza el mecanicismo en economía. Basta con saber que Menger es considerado precursor de la complejidad y Hayek un teórico de complejidad como tal. Las palabras de Brian Arthur lo dicen todo: “nada más publicar las primeras investigaciones sobre complejidad económica desde el Santa Fe Institute, empezamos a recibir cartas de todas partes del país diciendo que lo más que habíamos hecho era simplemente redescubrir la economía austriaca. Y, efectivamente, después de haber leído a Mises y Hayek, puedo decir que eso era esencialmente cierto” (Tucker 1996)

Por tanto, podemos decir que existe una ventana de oportunidad para los austriacos en el caso de que la complejidad se convierta en teoría dominante. No creo que fuese inteligente desaprovechar la oportunidad. ¿Qué implica esto? Estar abiertos a teorías y propuestas que vengan de fuera de la Escuela Austriaca, a otras ideas o métodos, como por ejemplo los agent-based models. Y, cuidado: no es necesario abandonar ningún principio esencial. Al revés, hemos de usar unos fundamentos metodológicos desarrollados y completos para poder analizar y juzgar cualquier innovación que aparezca como potencialmente adoptable. De esta manera, la posibilidad de que la Escuela Austriaca vuelva al mainstream económico se hará mucho más real. 

Referencias

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Weintraub, E. Roy. 2002. How Economics Became a Mathematical Science. Durham: Duke University Press.

La cuestión de las matemáticas en economía II: agent-based models

En el penúltimo artículo que escribí para esta casa abordé la clásica controversia dentro de la Escuela Austriaca sobre el uso de matemáticas para la formalización de teoría económica. Mi tesis se construyó sobre la comprensión de Weintraub (2002) acerca de la relación entre las matemáticas y la economía; a saber, que las revoluciones en la historia de la economía han seguido a las revoluciones en la historia de las matemáticas. De esta manera, cuando hablamos de matemáticas y economía debemos concretar a qué tipo de matemática nos referimos y qué enfoque económico estamos tratando. En ese sentido, puntualicé que las críticas de economistas austriacos al uso de matemáticas en economía son acertadas en tanto que una matemática algebraica resulta limitada para las explicaciones a las que aspira una economía realista y de complejidad. Sin embargo, también planteé la posibilidad, en línea con la propuesta de teóricos de complejidad como Brian Arthur (2021), de que se pueda construir teoría económica mediante otras alternativas matemáticas algorítmicas basadas en la computación. Quedaron sin resolver varias cuestiones al respecto: (1) la compatibilidad de los modelos computacionales con la metodología de la Escuela Austriaca; (2) saber si esta nueva técnica matemática puede descubrir conocimiento para la economía; y (3) si también es capaz de comunicar teoría de forma menos ambigua que el lenguaje verbal. A continuación, resolveremos estos tres puntos.

Agent-based models (ABMs) y economía austriaca

La economía algorítmica o de computación a la que se refiere Arthur (2021) se ha materializado en los agent-based models (ABMs). Como el propio nombre indica, estos son modelos que empiezan con una población de agentes que interactúan entre sí en función de unas reglas de comportamiento especificadas por el modelador. Estas interacciones dan lugar a un comportamiento macro emergente (Axtell and Farmer 2021). Al contrario que los sistemas tradicionales de funciones usados en economía, los ABMs no preespecifican ningún nivel agregado, comportamiento macro o equilibrio. Más bien, el comportamiento del sistema en un nivel macro emerge de la interacción de los agentes (Hoefman 2020)

Los ABMs aparecieron como alternativa a los Dynamic Stochastic General Equilibrium (DSGE) models (Fagiolo and Roventini 2017). Estos fueron criticados por representar el mundo de forma irreal, como si fueran perfectos y estuvieran en equilibrio (Farmer and Foley 2009). A su vez, los ABMs fueron propuestos como alternativa al constituir una forma matemática menos restringida de explorar los fenómenos económicos, dando espacio al estudio de los procesos de mercado y las dinámicas fuera de equilibrio. Desde su origen hace veinticinco años, los ABMs se han aplicado a una gran cantidad de campos en la economía y las finanzas (teoría de juegos, organización industrial, empresas, macroeconomía, economía pública, etc.). Hay que tener en cuenta, tal y como hacen Axtell y Farmer (2021), que pueden existir hasta tres tipos de ABMs: (1) puramente teóricos, siendo modelos abstractos que ilustran algún hecho estilizado; (2) modelos que reproducen datos económicos agregados cuantitativamente; y (3) modelos basados en datos micro que pueden identificar cuantitativamente el comportamiento de individuos. Como bien destacan ambos investigadores, los del primer tipo, los puramente teóricos, son los que abundan en la economía en relación a los otros dos tipos. Esto será de especial relevancia cuando hablemos de la compatibilidad metodológica con la Escuela Austriaca, al referirnos a las pattern predictions.

Aunque los ABMs se usen cada vez más en ciencias sociales, es cierto que aún están lejos de convertirse en herramienta hegemónica o predominante. Esto es, precisamente, porque su uso desafía muchas de las suposiciones y fundamentos de la teoría neoclásica de equilibrio. Esta cuestión, al mismo tiempo, se convierte en un atractivo para corrientes de la economía que pretenden ir más allá del análisis de equilibrio. En este caso, varios autores han encontrado en la economía computacional de modelos basados en agentes una buena herramienta para la Escuela Austriaca (Vriend 2002; Nell 2010; Seagren 2011; Koppl 2006; Lavoie, Baetjer, and Tulloh 1990). De todos ellos, me gustaría centrarme en Seagren (2011).

En primer lugar, Seagren hace hincapié en que las características típicas de los ABMs, definidos por Epstein (2006), se solapan con los tres principios metodológicos fundamentales de la Escuela Austriaca: individualismo metodológico, subjetivismo y la noción de proceso de mercado (Boettke 1994). Además de eso, tanto los ABMs como los austriacos entienden la economía como un sistema complejo adaptativo (CAS, por su siglas en inglés). Por otro lado, Seagren (2011) argumenta que las simulaciones basadas en agentes pueden complementar la idea de orden espontáneo de Hayek e igualar al método compositivo de Menger. Precisamente, los ABMs capturan el proceso causal que va desde las acciones de los agentes a los fenómenos macro. Además, permiten introducir supuestos más realistas en los modelos y teorías. Aun así, parece que no existe tanta compatibilidad con la praxeología, otra de las ramas fundamentales de la metodología austriaca.

Seagren advierte que la praxeología, al estar compuesta de teorías universales y necesarias, puede rechazar el uso de ABMs por ser demasiado arbitrarios y empíricos. No obstante, también es cierto que Mises introduce suposiciones empíricas en sus teorías, como la idea de desutilidad del trabajo o la ley de asociación de Ricardo, para que las teorías correspondan con la realidad y la economía no se convierta en una mera gimnasia mental (Mises 1998). Consecuentemente, al introducir estas suposiciones empíricas, entramos en el terreno de lo que Selgin (1990) llama historia conjetural. Aquí es donde Seagren descubre una similitud con la praxeología. La historia conjetural son teorías económicas que toman la forma de construcciones imaginarias, donde es necesario el principio ceteris paribus. En este sentido, los ABMs pueden ayudar a la elaboración de construcciones imaginarias, puesto que permiten controlar y procesar más variables que la mente humana, relajando así la cláusula ceteris paribus.

En resumidas cuentas, podemos decir que el uso de ABMs es compatible con la metodología de la Escuela Austriaca y puede ser de utilidad en el nivel del método analítico-compositivo, para el estudio de los órdenes espontáneos. No puede remplazar a la praxeología, sino construirse sobre sus leyes universales y necesarias para luego obtener leyes contingentes que describan la causalidad de procesos emergentes complejos en la economía. Además, si es para la teoría económica, los ABMs pueden ayudar a la construcción de pattern predictions o hechos estilizados, es decir, patrones cualitativos. Alternativamente, los modelos que realizan estimaciones cuantitativas micro o macro pueden aplicarse para el estudio de la historia económica. Teniendo claro todo esto, solo queda resolver las otras dos cuestiones.

Nuevo conocimiento y ambigüedad

¿Descubren los ABMs nuevo conocimiento o son solo una traducción de algo que se desarrolla previamente a través de lenguaje verbal? ¿comunican conocimiento de forma más o menos ambigua que el lenguaje verbal?

Con respecto a la primera pregunta, podemos decir que los ABMs sí descubren nuevo conocimiento para la economía. En este caso, como hemos mencionado previamente, facilitan la creación de construcciones imaginarias a través del control de más variables, relajando así la cláusula ceteris paribus. Al contrario que con la matemática algebraica, que es una mera traducción de una lógica verbal previa (Rothbard 1956; 1976; 2009), los ABMs sí permiten alcanzar conocimiento que excede los límites de la capacidad cognitiva humana. De esta forma, la histórica posición austriaca con respecto a las matemáticas cambiaría. Ya sí se admitiría que una técnica matemática puede añadir conocimiento a la economía, por lo que las matemáticas sí podrían ser ahora aceptadas como herramienta de investigación para la ciencia económica.

Bien distinta es la cuestión de la comunicación de conocimiento. Los ABMs no suelen contener ecuaciones, aunque sí puedan ser expresados mediante tales (Epstein 2006). Así, los ABMs hacen gran uso del lenguaje verbal. Es más, una de las principales implicaciones epistemológicas de la complejidad es que es imposible modelar al completo el comportamiento humano en lenguaje físico, por lo que siempre hay lugar para el formalismo verbal en las explicaciones sobre fenómenos sociales y humanos (Koppl 2010). Entonces, los ABMs no desplazarían al formalismo verbal como herramienta de exposición y comunicación del conocimiento, algo que los austriacos han defendido con ahínco (Rothbard 1976). Así, los ABMs podrían ser usados por los austriacos coherentemente con su metodología, manteniendo también la claridad semántica (Boettke 1996; 1997) en la construcción de teoría económica.    

Referencias

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La cuestión de las matemáticas en economía I