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Crisis en el estatismo

El estatismo es una filosofía política muy vieja, aunque el término es relativamente nuevo. Se puede decir que esta filosofía nació con las primeras tribus, hace unos cien mil años. En efecto, eran tribus que crecían, y de alguna manera aprendieron a agruparse en diez, cincuenta o cien miembros. De esa manera podían defenderse mejor de las bestias, conseguir frutos silvestres y todo lo que necesitaban para sobrevivir, les funcionaba el estatismo.

Lo que nos importa aquí es pensar en la estructura política de esas tribus, el tema del mando y la obediencia. Es natural que hubiera un jefe que se encargaba de ordenar las tareas, repartir los quehaceres y tomar las decisiones: quiénes van a cazar al búfalo, quiénes a pescar, etc. Podemos ver dos tipos de individuos: Uno que ordena y los demás obedecen. Nadie podía desafiar las decisiones del jefe, pues corría el riesgo de perder la cabeza. Los súbditos solo tenían que guardar obediencia, no pensar, no cuestionar ni proponer alternativas, la disidencia era riesgosa. A las mujeres se les condenaba a quedarse a cuidar a los niños y ancianos.

Creced y multiplicaos, tribus

Por efectos del crecimiento de la tribu, algún individuo se atreve a pensar en una mejor solución que la del jefe. Sabe que si contradice al patriarca le pueden azotar o quitar la vida, así que mejor huye a la sombra de la noche y se lleva a dos o tres mujeres y niños. Tienen que correr toda la noche para estar fuera del alcance del jefe. Ya lejos del alcance del patriarca, descansa y luego forma otra tribu, pero con la misma estructura política. Ahora hay un nuevo jefe y los demás obedecen.

El ejemplo se replica y así se forman nuevas tribus que se desparraman por el globo terráqueo. Aquí podemos decir que se da la primera crisis del estatismo. El jefe, que juega el papel del jefe de Estado, ya no puede controlar a su gente, ya no le obedecen y prefieren huir y dejar solo al jefe. Pasan cientos y miles de años y cada tribu inventa sus formas de comunicarse, sus costumbres y desarrollan sus habilidades. Y en cada tribu, llegado el momento, se dan crisis del Estado.

Es importante destacar la rivalidad entre las tribus así formadas. Nada tiene que ver el origen común de miles de años antes. Todas son enemigas entre sí. Se ven con recelo, se sienten ofendidas si se acerca una tribu a otra. Piensan que van a perder fauna y flora para el alimento. La inteligencia, la observación, la experimentación, la práctica y el desafío hace que unas tribus descubran la agricultura, la ganadería, la piscicultura y otras. Logran así domesticar animales silvestres, plantar y cosechar, cosa que permite los asentamientos en determinados lugares.

Los intercambios involuntarios

Era perfectamente normal que una tribu se diera cuenta de que otra tribu tenía animales domesticados, o quizás semillas. Lo más natural era planear un ataque nocturno, asesinar a toda la tribu y llevarse los bienes deseados, incluyendo mujeres y niños, era el botín de guerra. Una práctica normal, pues todavía no se descubría otro sistema de intercambio.

Pasado unos ochenta mil años, es decir, hace 20 mil años, por fin se descubre el intercambio voluntario. Un individuo de una tribu logra negociar con otro individuo de una tribu enemiga. Intercambian un pedazo de tiburón por una porción de frijol, digamos. Es un hecho de gran trascendencia, un cambio de paradigma. Tratar civilizadamente al enemigo, al desconocido era algo inusual. Después del intercambio, cada uno se va feliz a sus respectivas tribus. Los guerreros, tan preparados para matar, asesinar y masacrar enemigos, se sintieron desilusionados.

La entrada del intercambio voluntario rompía usos y costumbres, de hecho, ponían en crisis al estatismo imperante hasta esos tiempos.  Por supuesto, esa práctica nueva, la del intercambio voluntario, no se generalizó a todas las tribus, unas aprendieron y se desarrollaron significativamente, otras siguieron aplicando violencia, saqueo, asesinatos y masacres (Atila, vikingos, nazis, putines, etc.)

Fernando

Eliminar el estatismo no es fácil. La creencia de tener jefes benévolos, data de miles de años. El niño de hoy en día, aprende que tener un papá que vela por su salud, alimentación y vestido es maravilloso, pero es estatismo familiar y no está mal mientras dure solo lo suficiente, después tiene que liberarse para volar y tomar sus propias decisiones, pues de otra manera se convierte en tragedia.

Se ve estatismo en el director de orquesta. No puede ser de otra manera pues solo así puede ejecutarse maravillosamente la novena sinfonía de Beethoven. Es inadmisible que cada músico se tome la libertad de hacer lo que le venga en gana. Igual podemos aceptar el control centralizado de una armadora de autos: todos tienen que hacer la tarea que les corresponde, como si fueran esclavos o robots, pues de otra manera no saldría automóviles hermosos.

También es admisible aplicar estatismo; es decir, control centralizado en el ejército. Cada soldado, teniente o general debe cumplir el papel planeado, no puede tener la libertad de hacer lo que le venga en gana. En estos ámbitos funciona bien la centralización. Pero no faltó un zoquete que se creyó muy brillante para postular la posibilidad de tener un centro de planificación “para organizar perfectamente a la sociedad”.

Vicente

En efecto, así surgieron los Saint-Simon, Carlos Marx, Vladímir Ilich Lenin y otros deschavetados o locos. No pudieron entender que todo centro de planificación, sea jefe de tribu o buró político, le impone una camisa de fuerza a los ciudadanos al darles tareas específicas y obligatorias. Los individuos ya no necesitan pensar, sino solo obedecer. Aquél que se atreve a pensar diferente puede entrar en contradicción con el poder central y gana lugar en la guillotina famosa, o lo mandan a Siberia acusado de loco peligroso.

En todo sistema de planificación centralizada se pierde el talento, la inteligencia y creatividad de los individuos. La producción y la distribución terminan por caer en crisis porque nadie tiene el poder de centralmente planificar todos los gustos, necesidades y caprichos de la sociedad. Se llegó a pensar que seleccionando un superequipo, hombres sabios, buenos, honestos e incorruptibles, ya se le podía cubrir a cada ciudadano todas sus necesidades, pero solo quedó en sueños. Luego, los comunistas modernos pensaron que con las nuevas tecnologías de la información ya podían hacer realidad la sociedad bien organizada, es decir, la sociedad comunista, pero también resultó un fracaso. Todos estos intentos solo provocaron escasez, desperdicio, hambre y muertes. Es la crisis del estatismo.

Fernando

Sin embargo, estos fracasos del estatismo no son suficientes para cambiar de rumbo. Surgen nuevos socialistas que critican a los anteriores y prometen que ellos sí sabrán organizar bien a la sociedad, recuperan así la bandera del estatismo, el espíritu de tribu. Pero vuelven a fracasar, una y otra vez. ¿Por qué no cambian de canción? Porque la canción opuesta es muy reciente. Pocos saben la tonada, pocos saben la teoría. En efecto, Adam Smith aportó algunos elementos, luego fue Carl Menger, Böhm von Bawerk, Ludwig von Mises, Friedrich von Hayek, Milton Friedman, Hans Herman Hoppe; Jesús Huerta de Soto, Murray Rothbard y otros que forman lo que se conoce como Escuela Austriaca de Economía.

Son autores recientes que todavía no entran a la matrícula de las escuelas de economía tradicionales. Donde sus teorías se han incorporado ya se ven los frutos de prosperidad. Y no puede ser de otra forma, pues a diferencia de la filosofía tribal, ellos abogan por liberar la mente y el espíritu de los individuos. Dejar que los hombres piensen, hablen y escriban sin restricción, experimenten, inventen, innoven, compren, vendan, importen, exporten sin que un gobierno les imponga requisitos ni les amenace con despojarles de sus propiedades o ganancias.

Vicente

Es muy simple: contra el espíritu de tribu, es decir, contra el estatismo, se le contrapone la libertad. No se acepta una autoridad central y todos pueden tomar decisiones, bajo su propio riesgo. Cuando entra esta filosofía, liberal, neoliberal o libertaria y la abraza la gente, es cuando entra en crisis el viejo estatismo y se sustituye por un ambiente donde impera el respeto a la vida del prójimo, nadie roba y nadie comete fraudes. Y si alguien rompe estos principios, allí es donde entra un gobierno que tiene las funciones limitadas de impartir justicia y dar seguridad a todos los ciudadanos. Es una filosofía nueva que necesita entrar a las escuelas y universidades que hoy están secuestradas por el estatismo.

¿Cómo le dejamos entrar?

Hoy nos preguntamos cómo fue que dejamos entrar el estatismo en nuestras sociedades. Los que llegaron al poder nos convencieron de que hacían falta escuelas y universidades y que ellos, el Estado o gobierno se preocuparían por resolverlo, a la gente le pareció muy bien y los dejamos. Luego el gobierno se arrogó el derecho de hacer hospitales, y lo vimos muy bien; luego nos convencieron de que hacían falta carreteras y los dejamos hacer; y ya tenían argumentos para subirnos más y más los impuestos, y lo vimos bien. No teníamos elementos para ver que estaban dando estructura al estatismo. Siguieron construyendo socialismo, que es estatismo puro, sin mencionarlo.

Para terminar, convencieron a la población de la necesidad de “Programas sociales”. Darle dinero del erario a los ancianos, madres solteras, estudiantes, discapacitados, etc. Y todo con el beneplácito de la población. No contentos con esto, desplazan a la iniciativa privada para construir trenes, refinerías, aeropuertos, megafarmacias, etc. Nada de eso tendrá éxito, porque es estatismo puro. Entrarán en crisis y solo espero que haya suficientes liberales que puedan dar mejores respuestas. No hay que desesperarse, la tarea es fundar nuevas escuelas y universidades liberales o transformar a las instituciones educativas para que la cultura libertaria penetre en la población y la puedan defender contra el estatismo.

Ver también

La batalla ideológica contra el estatismo mutante. (Alejandro Sala).

El circo del estatismo europeo. (Juan Ramón Rallo).

El estatismo necesita un muro. (Albert Esplugas).

Un nuevo auge del estatismo. (José Carlos Rodríguez).

El Estado y el libre mercado en los ‘milagros económicos’

La expresión “milagro económico” se ha definido por la ciencia económica, como aquel escenario en el cual el desarrollo económico de un país determinado experimenta altísimas y sostenidas tasas de crecimiento económico por un tiempo prolongado, en términos de su producto interno bruto (PIB). Permitiéndole esto, una nación experimentar en pocos años un elevado progreso socioeconómico. Pasa de un nivel de bajo desarrollo a uno elevado de avance material y humano.

Valdría la pena hacer una breve mención del significado conceptual del término milagro el cual antecede como adjetivo calificativo en este caso, al de económico, con un fin netamente, aclarativo. Pues a pesar de la ya referenciada explicación antes expuesta en el parágrafo precedente, cabe destacar que, en el imaginario sociocultural de las sociedades a lo largo de la historia de la humanidad la palabra milagro ha tenido una connotación de origen divino. Según la Real Academia Española (RAE) el vocablo ‘milagro’ se define como un “hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino”.

Las implicaciones para los efectos del presente artículo de esta definición son a título ilustrativo y aclarativo, pues en el consiguiente análisis haremos referencia a coyunturas económicas, estructuras económicas y a políticas económicas, con la distinción y definición de las mismas. Asi como la incidencia que estos términos han tenido en el éxito o fracaso de lo que se concibe por milagro económico en la práctica, pues ninguno de los que se han definido como milagro económico es explicado o producido por hechos sobre naturales, sino por políticas económicas a veces a acompañadas de coyunturas económicas favorables o desfavorables a las mismas.

Referentes de milagros económicos en la historia mundial moderna y contemporánea

Lo que hoy en día se entiende por “milagro” económico no es nada nuevo en la historia moderna y contemporánea de la humanidad. Pues a pesar de que el término se utilizó originariamente en el año 1950 por la revista inglesa The times, para referirse a la espectacular recuperación económica que vivió Alemania en 1950, etiquetándolo como «el milagro alemán» existieron casos precedentes en la historia moderna. Entre ellos podemos mencionar el milagro neerlandés, que es el primer milagro económico registrado en la historia del mundo moderno.  El cual duró desde el año 1602 hasta el año 1673, siendo el crecimiento económico registrado más extenso a lo largo de la historia.

Durante este lapso histórico los Países Bajos controlaron a través del Banco de Ámsterdam y las compañías de las Indias casi la totalidad del manejo de la industria mercantil y financiera en todo occidente, lo que les permitió crear unos entornos de rápido crecimiento económico para los mismos.

Otros casos y tal vez los más pertinentes e ilustrativos a ser señalados para los efectos del presente ensayo son los milagros económicos de: China, Costa Rica, el milagro chileno, etiquetado así por Milton Friedman, Premio Novel de Economía (1976), el de Japón, los milagros de los denominados Tigres Asiáticos”: (Hong Kong, Singapur, Taiwán y Corea del Sur Corea), el de Dubái, y el irlandés, entre algunos casos que han sido señalados como milagros económicos en la historia mundial reciente.

Coyuntura y estructura económica

Es importante para los efectos de entender la sustentabilidad y viabilidad de lo que se ha entendido como milagro económico, el manejo conceptual y distintivo de los siguientes conceptos: coyuntura económica, estructuras económicas y el de políticas económicas.

La coyuntura económica se ha definido, en sentido general, como la situación económica de una economía determinada en un momento concreto. En síntesis, es el contexto que atraviesa la economía de una nación, una empresa o un sector económico específico en un momento determinado, además de las expectativas futuras que los actores económicos tienen respecto a la situación económica en cuestión en un momento determinado.

El desempeño tanto en sentido positivo como negativo de las coyunturas económicas han estado supeditados al rol circunstancial de los agentes socioeconómicos que operan en los mercados y en la economía de un país determinado, así como de los factores económicos eventuales que inciden en gran medida en una economía, como la oferta, la demanda, los tipos de interés, la tasa de empleo, entre otras variables económicas y financieras.

La estructura económica se ha definido conceptualmente como el estudio de las conexiones entre los sectores que componen una economía.  Fundamentándose básicamente en el análisis de las interacciones que se dan entre los sectores primario (agricultura), secundario (manufactura) y terciario (servicios) de una economía.

Política económica

De igual forma, el análisis estructural económico de un país nos permite comprender cómo se desempeñan las partes de una economía de una nación determinada; sus niveles de competitividad respecto a sus contrapartes globales, las composiciones de sus principales mercados en términos de su conformación, sean estos de competencia perfecta, oligopólicos o monopólicos, así como todos aquellos elementos que pueden influir en las relaciones que se producen en una economía. En este sentido, cabría destacar factores, como la demografía, el entorno físico, nivel educativo y competitividad de su mano de obra, así como los propios marcos institucionales e ideológicos sobre los que opera una determinada economía, y por ende el nivel de intervención y regulación estatal sobre la misma.

En lo concerniente a lo que se entiende como política económica, la misma se ha definido como el instrumento a través del cual se manejan y modifican tanto la coyuntura como la estructura económica de una nación. Esto se articula por medio de la respectiva acción gubernamental, como de las elites políticas, económicas y demás grupos de presión gobernantes en un país determinado dentro del marco de sus respectivas competencias.

Las políticas de intervención estatal y el libre mercado en la sustentabilidad de los milagros económicos

Mucho se ha debatido tanto en el ámbito académico, como en el político, sobre cuáles han sido las políticas económicas determinantes en el éxito de los milagros económicos en los últimos 75 años: las de libre mercado o las de intervención estatal.

En algunos milagros económicos, es posible encontrar, por un lado y en diferente grado, políticas calificadas generalmente de “libre mercado”, como lo son: la protección de los derechos de propiedad, las bajas tasas impositivas, la desregulación de los mercados, la privatización, la apertura comercial al exterior y a la inversión extranjera directa, y reformas educativas entre otras medidas. Y por el otro, se puede observar en varios de los países que han experimentado un milagro económico, como los gobiernos han tenido una intervención estatal significativa en la mecánica del desarrollo y sustentabilidad inicial de estos, mediante el otorgamiento de subsidio a industrias específicas, y el apoyo a la consolidación de conglomerados empresariales, cuyas intervenciones continúan siendo materia de debate.

El milagro alemán

Para los efectos del este debate valdría la pena mencionar cuales fueron los principales impulsores del ya mencionado milagro alemán. Siendo este, principalmente el resultado del programa del Plan Marshall, por un lado, el cual consistió en una ayuda internacional proveniente de los EEUU hacia Europa occidental.

Sin embargo, otros países europeos habían recibido dicha asistencia, y no alcanzaron a experimentar un milagro similar al alemán. Lo que indica que el milagro germano, tuvo como principal nota distintiva la ejecución de políticas económicas de libre mercado, implementadas por Ludwig Erhard, el entonces ministro de Economía de la Alemania occidental durante el gobierno del Canciller germano Konrad Adenauer.

El milagro chileno

Otro referente histórico que sería pertinente mencionar, es el caso chileno catalogado como un “milagro del libre mercado” por el antes mencionado y laureado premio Novel de Economía Milton Friedman. No obstante, el caso chileno no ha escapado de la presente discusión, pues según Amir Lebdioui “Chile no fue el resultado de las políticas de libre mercado, sino de intervenciones gubernamentales cuidadosamente diseñadas”.

La puesta en discusión sobre la concepción de Chile como un “milagro del libre mercado”, planteada por primera vez por Milton Friedman, es según el citado autor, “uno de los mitos más duraderos de la historia reciente del desarrollo económico”. Amir Lebdioui, 10 October 2019, Chile’s Export Diversification since 1960: A Free Market Miracle or Mirage?, Development and Change, Volume 50, Issue 6 November 2019 Pages 1624-1663.

No podemos, dejar de reconocer que  la evidencia empírica presentada por el citado autor en su mencionado trabajo, en la cual él expone como el Estado chileno tuvo una fuerte presencia en el desarrollo de ciertos sectores de exportación como el salmonífero, el forestal, y frutícola, no se sustentó únicamente en factores determinados por la dinámica natural del libre mercado. Contribuyeron la acumulación de capital humano, el control de calidad de las exportaciones, las mejoras tecnológicas, y los incentivos financieros; es decir, a través, de intervenciones por parte del Estado chileno.

No obstante estas argumentaciones, no hay que dejar de reconocer que las políticas de intervención llevadas a cabo por el estado chileno para el desarrollo exitoso de sus nuevos sectores de exportación en el marco de su milagro económico, siempre tuvieron como fundamento básico ciertos principios del libre mercado como guía para el desarrollo y mejora de la competitividad de los mismos, frente a los mercados internacionales.

El milagro económico japonés

El milagro japonés experimentado durante el periodo de 1945-1973 fue el producto de multiplicidad de factores tanto internos como externos al mismo, a pesar del estado desastroso en el cual quedo la economía nipona al final de la Segunda Guerra Mundial.  

En lo que respecta a los factores exógenos, Japón disfrutó de un contexto internacional favorable gracias al acuerdo de Bretón Woods. Éstos hicieron que aumentase sus negocios internacionales, aprovechando la oportunidad que dicho acuerdo le ofreció a la nación nipona para acceder a los mercados internacionales. De igual forma es relevante señalar que gracias al inicio de la guerra fría, Estados Unidos busco que Japón fuese la gran fábrica de Asia. Se abrió a las exportaciones industriales japonesas, y amplió así los mercados internacionales para Japón.

Factores económicos y culturales

Pero los factores endógenos fueron mucho más cruciales. Lograron marcar el modelo del milagro japonés. Éste se determinó por cuatro elementos. 1) el rol protagónico de los grandes conglomerados empresariales de carácter multisectorial dentro de un esquema de competencia imperfecta pero enfocado a los mercados mundiales. 2) La duplicidad en la estructura empresarial y los mercados laborales. 3) La unificación organizativa de la mano de obra que trabaja para tales conglomerados. Y 4) el rol de un Estado intervencionista en la búsqueda de externalidades que proporcionar a la actividad privada. Es relevante destacar que el objetivo de la intervención del Estado nipón no era el de reemplazar al mercado, ni de regularlo para entorpecer la actividad privada, sino acelerar la transformación económica y competitividad del sector privado nipón a mediano plazo de cara a conquistar los mercados internacionales.  

Es importante señalar el elemento cultural de carácter endógeno que jugó en este proceso la antigua tradición de ahorro de la sociedad japonesa. Lo que le permitió al sector privado japonés contar con una fuente barata y abundantes de capitales para invertir en sus proyectos de expansión y consolidación industrial, convirtiéndose esto en una ventaja competitiva subyacente para la economía nipona.

El milagro de los dragones asiáticos

En el continente asiáticos aparte de Japón, luego de la segunda guerra mundial algunos países y territorios crecieron económicamente de una manera acelerada, como lo fueron los casos de los dragones asiáticos (Taiwán, Singapur, Hong Kong, y Corea del Sur).

Los factores endógenos que permitieron el desarrollo de estos milagros económicos en estos países y territorios, obedecieron a políticas similares a las de Japón ha hecho. Con respecto al comercio. se impusieron estrategias de sustitución de importaciones, la promoción de las exportaciones para introducir productos en mercados extranjeros, e incentivos a industrias básicas y tecnológicas, entre otras medidas. También se produjo una regulación corporativista del mercado laboral encaminada a contener los niveles salariales, con objeto de mantener la competitividad de las exportaciones industriales. Todas estas políticas tuvieron una intervención estatal al igual que en el milagro japonés, no obstante, nunca tuvo como fin sustituir al mercado ni ejercer un control ineficiente sobre el sector privado de estos países.

En lo que respecta al contexto internacional del milagro de los dragones asiáticos, en la década de 1980, este les permitió estar en una situación impensable, para aprovechar no sólo una coyuntura favorable de los mercados internacionales, sino para convertirse en los principales inversores extranjeros de sus países vecinos (Filipinas, Indonesia, Malasia, Tailandia, y Brunéi) y consolidar así una red internacional de sus cadenas de producción industrial.  

Conclusiones

Por un lado, no podemos encontrar en el presente debate una validación generalmente aceptada sobre la relación causa efecto referente a la mayor preponderancia que tuvieron las políticas pro libre mercado, o las de intervenciones gubernamentales en el éxito de los milagros económicos arriba mencionados. Y por el otro, la dificultad para elaborar una interpretación general de los milagros económicos tomando en cuenta los entornos y ciertos elementos institucionales y culturales subyacentes en los mismos.

Existe suficiente evidencia empírica sobre la cual se puede sostener que las políticas de libre mercado tuvieron un rol fundamental en todos los milagros económicos antes señalados, con diferentes grados de determinación sobre el éxito de los mismos. Pues al margen de las intervenciones estatales jugada por los respectivos gobiernos en cada uno estos casos, las mismas siempre apuntaron a crear relaciones de amistad entre el mercado y el Estado. Se priorizaban los objetivos a medio y largo plazo. Y donde el crecimiento económico sostenido dependiera más de la intensidad y la calidad de los factores productivos, sea el capital físico y humano, así como de la productividad de éstos y de la capacidad competitiva y de adaptación de los mismos frente a sus entornos cambiantes, que de las coyunturas circunstanciales favorables a los mismos.

Otro elemento que hay que destacar como conclusión final es que tanto los factores endógenos como el contexto internacional no se pueden desasociar cuando buscamos comprender los milagros económicos. Pues el hábil y pertinente manejo de las coyunturas favorables a los mismos, por parte de sus élites gobernantes y actores económicos que los lideraron, fueron un factor determinante en el éxito de estos.

Ver también

Portugal durante la primera legislatura de Antonio Costa. (Marcos Alfaro).

Irlanda sigue siendo un milagro económico. (Juan Ramón Rallo).

El plan de estabilización de 1959. (José Carlos Rodríguez).

‘Road to freedom’: Stiglitz contra Hayek y Friedman

Por Celto Veljanovski. El artículo ‘Road to freedom’: Stiglitz contra Hayek y Friedman fue publicado originalmente en el IEA.

El nuevo libro de Joseph Stiglitz, The road to freedom, se suma a la cola que sostiene que el capitalismo se basa en explotar a los débiles y causar estragos en los trabajadores, el medio ambiente y nuestro sistema ético. Sorprendentemente, se dice que los problemas de las «democracias liberales occidentales» provienen de las ideas de F.A. Hayek y Milton Friedman, “los más notables defensores a mediados del siglo XX del capitalismo sin trabas […] sin normas ni regulaciones”.

Su ideología progre se agrupa con los denominados “derechistas”, neoliberales, fundamentalistas del mercado, libertarios y conservadores. Según Stiglitz, todos ellos afirman que los mercados se autorregulan, ofrecen la mejor protección a consumidores y trabajadores y maximizan el crecimiento económico per cápita. La realidad, dice Stiglitz, es lo contrario. Su ideología ha legitimado la libertad para unos pocos a expensas de la mayoría, basándose en mitos que Stiglitz ha demostrado matemáticamente, a través de sus artículos académicos, que son “sencillamente erróneos”. La mayoría de los mercados son ineficientes, explotan a trabajadores y clientes, y se basan en leyes de propiedad que favorecen a las grandes empresas.

Stiglitz no ha leído a Hayek

A pesar del reconocimiento de Stiglitz como economista, su ataque al liberalismo es exagerado y está mal informado. Y su propuesta de una nueva era de “capitalismo progresista” es poco original y poco convincente.

Permítanme comenzar refiriéndome a las afirmaciones de Stiglitz de que F.A. Hayek es el culpable de los males del capitalismo. El título del libro de Stiglitz The road to freedom rinde homenaje al influyente libro de Hayek, Camino de servidumbre, publicado hace 80 años, justo antes de que naciera Stiglitz. Stiglitz afirma que la afirmación “ideológica” de Hayek de que los mercados sin trabas preservan las libertades políticas y económicas es un engaño: socavan esas libertades, y esto “nos pone en el camino hacia el fascismo del siglo XXI”. Para quienes conozcan algo a Hayek, se trata de un escandaloso insulto personal e intelectual en el libro salpicado de una retórica similar, poco agraciada.

Resulta vergonzosamente claro que Stiglitz no ha leído mucho a Hayek. La afirmación de que Hayek basó su economía política en la competencia perfecta entre seres humanos racionales que se supone que lo saben todo sobre cualquier cosa es un disparate. Hayek ganó el Premio Nobel de Economía por demostrar lo contrario: que los mercados funcionaban mejor cuando estos supuestos no se cumplían. El liberalismo de Hayek se basa en la «ignorancia irremediable» de los individuos y en su limitada capacidad cognitiva para enfrentarse a un mundo complejo. Incluso la referencia de moda de Stiglitz a la economía del comportamiento como crítica al liberalismo de Hayek no tiene en cuenta que Hayek llegó allí primero haciendo tempranas contribuciones originales a la teoría de la mente (ciencia cognitiva).

Dice que Hayek defendía los mercados ¡sin leyes!

Luego viene la afirmación de Stiglitz de que Hayek defendía los mercados sin ley y un gobierno pequeño. Esto es ridículamente absurdo. El liberalismo de Hayek se distingue por centrarse en el marco legal necesario para garantizar que los mercados competitivos funcionen bien. Contrariamente a las afirmaciones de Stiglitz, Hayek dedicó los últimos cuarenta años de su vida a establecer los fundamentos jurídicos de una sociedad liberal. No crees en mercados sin ley si te pasas una década escribiendo una obra importante con el título Derecho, Legislación y Libertad, como hizo Hayek. El “liberalismo competitivo” de Hayek surgió, entre otras cosas, de una crítica al capitalismo del laissez faire. La ironía es que muchas de las críticas que Stiglitz hace al capitalismo del laissez faire son las que Hayek hizo con más elegancia hace décadas.

Hayek nunca dijo que el mercado lo resolviera todo. En Camino de servidumbre (1944), expuso los argumentos liberales a favor del Estado de derecho (algo que Stiglitz no menciona) y de un gobierno fuerte y activo que pudiera imponer impuestos legítimamente para financiar una amplia gama de bienes públicos, ingresos mínimos garantizados y regímenes de seguridad social, regulación sanitaria y de seguridad, gestión de crisis y mucho más. Hayek, al igual que Stiglitz, atacó el sistema de patentes y el derecho de sociedades por fomentar los monopolios. Por lo tanto, la afirmación de que Hayek era un anarco-libertario, que asumía que los mercados existen sin leyes y era ajeno a la necesidad de hacer frente a las desigualdades es simplemente una tergiversación atroz que no debería haber cometido un académico de la reputación de Stiglitz.

La crítica al sistema estadounidense no es la crítica al liberalismo

No se trata de estar en desacuerdo con algunas, quizá muchas, de las críticas de Stiglitz al capitalismo. Sin embargo, la crítica al capitalismo estadounidense no es una crítica al liberalismo. Ni la frase «mercados sin trabas» se acerca lo más mínimo a la descripción de los sistemas capitalistas actuales. Todas las democracias occidentales tienen gobiernos grandes, impuestos elevados, grandes deudas públicas y una amplia regulación. Y se han ido apartando de los mercados adoptando políticas industriales, proteccionistas, de cambio climático y sociales.

Podemos estar de acuerdo en que el mercado tiene defectos, pero el análisis y las críticas de Stiglitz son unilaterales aunque válidas. Se pueden hacer muchas de las mismas críticas, e incluso más duras, a otros sistemas económicos y gobiernos. Stiglitz dice que no es ingenuo, y que sabe que los gobiernos fracasan y pueden hacer mucho daño. Pero no dice casi nada sobre la contribución de los gobiernos a los supuestos males del capitalismo o cuánto costarían sus políticas de Gran Gobierno. Desde un punto de vista crítico, Stiglitz no establece ningún contrafactual que pueda servir como punto de referencia práctico con el que comparar y evaluar las políticas actuales o las alternativas que propone.

¿Cuál es entonces la alternativa de Stiglitz? Se llama «capitalismo progresista». Sería más justo, protegería a los pobres, fomentaría las libertades económicas positivas y controlaría el poder empresarial. Se basaría en un nuevo “contrato social” inspirado en la Teoría de la Justicia de John Rawls (1971). La justicia económica vendría determinada por lo que la gente acordaría bajo el «velo de la ignorancia», donde se supone que no tienen pasado ni idea de lo que les depara el futuro. Stiglitz supone que optarían por algún tipo de igualdad.

Un John Rawls también ausente

Sin embargo, la moralidad y la viabilidad de este enfoque rawlsiano, que sólo se discute en varios párrafos, queda en el aire sin explicación ni aplicación a las políticas propuestas por Stiglitz. Es pura fachada. No obstante, no puedo resistirme a señalar que mientras la ignorancia en el mercado socava el capitalismo, parece esencial en el mercado político de Stiglitz.

Cuando Stiglitz no está atacando a “la derecha” y a las empresas, establece una agenda para su capitalismo progresista. Éste abordaría los males del neoliberalismo. Quiere más acción colectiva, cooperación y descentralización, una política de competencia eficaz, un mejor sistema de patentes, políticas que aborden los costes sociales de externalidades como el cambio climático, más políticas industriales y mejores políticas públicas. Es decir, más gobierno y regulación. Stiglitz dice que todas las acciones tienen compensaciones, pero dice poco sobre los costes de las compensaciones que su capitalismo progresista tendría que hacer.

Stiglitz está enfadado por el mundo en el que vive. Su propuesta central de que unos pocos economistas políticos ya muertos han causado el caos que ve a su alrededor es tan improbable como fantástica. Sí, se creó un orden liberal a partir del caos de la Segunda Guerra Mundial. Y sí, el liberalismo ha decaído, pero estos ciclos son reacciones políticas a los fracasos económicos y políticos percibidos que tienen orígenes más complejos. Para mí, el diagnóstico que hace Camino de la libertad de estos acontecimientos y las soluciones que propone son poco convincentes.

Ver también

Stiglitz, un Nobel polemista. (Samuel Gregg).

¡Menos mal que tenemos a Stiglitz! (María Blanco).

Paradojas stiglitzianas. (José Carlos Rodríguez).

Stiglitz. (Carlos Rodríguez Braun).

Microescuelas en Montana: opciones educativas, creativas y centradas en el alumno

Por Kerry McDonald. El artículo Microescuelas en Montana: opciones educativas, creativas y centradas en el alumno fue publicado por el FEE.

“Mi vida es ahora mucho más feliz y rica”, me dijo Christa Hayes, aclarando rápidamente que se refiere a más rica en el sentido filosófico, no financiero. Dirigir una pequeña escuela no suele ser un camino hacia la riqueza, ni tampoco era ese su objetivo cuando lanzó oficialmente Peak Academy en 2021 en Bozeman, Montana.

Como muchos de los fundadores de microescuelas que visito en Estados Unidos y entrevisto en mi podcast quincenal LiberatED, Hayes nunca esperó dirigir una escuela. Había sido profesora de matemáticas en la Universidad Estatal de Montana durante más de una década, con la intención de seguir en ese puesto hasta su jubilación. “No podía imaginarme haciendo otra cosa”, dice Hayes.

Covid fue el catalizador. Cuando las escuelas de sus hijos cerraron en la primavera de 2020 y sus clases universitarias pasaron a impartirse en línea, Hayes empezó a recibir noticias de padres que querían servicios de tutoría. También quería ayudar a sus tres hijos a mantenerse en el buen camino académico y encontrar una forma de que tuvieran pequeñas interacciones sociales seguras.

En otoño de 2020, Hayes alquiló un gimnasio en el centro de la ciudad con grandes puertas de garaje que se abrían de par en par, lo que permitía la máxima ventilación. Espaciaba a los niños a dos metros de distancia, lo que les permitía conocerse en persona mientras trabajaban en su remoto plan de estudios de la escuela pública. Además, Hayes ofrecía todo tipo de actividades de enriquecimiento, centradas en el aprendizaje basado en proyectos y frecuentes expediciones al exterior.

Microescuelas de Montana

A los padres y alumnos les encantó. También a Hayes, que se puso en contacto con algunos educadores experimentados a los que también les apasionaba el aprendizaje al aire libre y basado en la experiencia, mezclado con los aspectos académicos básicos. “Covid me ofreció un momento para reflexionar sobre lo que era importante para mí y cómo pasaba mis días”, dijo Hayes, que se dio cuenta de que el abundante tiempo al aire libre en la naturaleza trabajando en proyectos educativos significativos era tan importante para ella como educadora como lo era para los niños de su programa, incluidos sus propios hijos.

A principios de 2021, varios padres se acercaron a Hayes y le dijeron que si creaba una escuela a tiempo completo, sacarían a sus hijos de la escuela pública y los enviarían allí. Hayes aceptó. Renunció a la universidad y fundó Peak Academy como escuela privada sin ánimo de lucro.

“Enseñar en la universidad fue una gran experiencia, pero mi mundo se abrió cuando fundé esta escuela”, me dijo Hayes cuando visité Peak Academy a principios de esta semana como parte de mi viaje para estudiar el crecimiento de las microescuelas de Montana, o pequeñas escuelas y espacios que suelen ser menos caros y más individualizados que las escuelas privadas tradicionales.

Peak Academy

Situada en una casa pintada de verde pastel en una tranquila esquina residencial a un par de manzanas del pintoresco centro de Bozeman, Peak Academy atiende actualmente a 16 alumnos de secundaria que pasan sus días aprendiendo materias académicas, realizando proyectos y disfrutando de frecuentes estudios de campo con dos profesores a tiempo completo, además de Hayes y otros instructores a tiempo parcial de la comunidad.

Para la escuela secundaria, muchos de los estudiantes de Peak asisten a la cercana Bozeman Field School, una de las primeras escuelas de la zona en centrarse en el aprendizaje experimental externo basado en proyectos junto con una instrucción académica de alta calidad. Se puso en marcha en 2017 y se ha convertido en una inspiración para los nuevos fundadores de microescuelas del área de Bozeman que comparten una visión educativa similar.

En la cercana ciudad de Belgrado, Lindsey Vose también planea recomendar la Bozeman Field School como una opción de escuela secundaria para sus estudiantes de microescuelas. Vose trabajó como maestra de escuela pública en California durante ocho años antes de dejar ese trabajo en 2018 para ser instructora de un programa híbrido secular de educación en el hogar. Fue su primer contacto con la educación en el hogar y la educación alternativa, así como con el modelo híbrido de educación en el hogar en el que los niños educados en el hogar asisten a un programa de día completo, sin cita previa, varios días a la semana para lo académico y el enriquecimiento, mientras trabajan en el plan de estudios del programa en casa con sus familias los días restantes.

Wild Wonders

Sacó a su hija de preescolar de la escuela primaria pública y la matriculó también en el programa híbrido de educación en casa, porque apreciaba su modelo de aprendizaje más pequeño y personalizado. Su hija de preescolar también se apuntó.

Durante Covid, la familia Vose se trasladó a Montana en busca de un estilo de vida diferente, más basado en la granja. Su marido trabajaba a distancia para su empresa de ingeniería en California, y Vose empezó a buscar programas híbridos de educación en casa. “Cuando llegamos aquí, sabía que no íbamos a ir a la escuela pública, y aquí no había escuelas en casa híbridas, seculares, al aire libre, basadas en la naturaleza y centradas en lo académico. No existía, así que tuve que hacerlo”, dice Vose, que empezó a dirigir su programa, Wild Wonders, en el garaje de su casa en 2022, con cuatro niños, incluidos sus dos hijos.

En la actualidad, Wild Wonders se encuentra en una finca de dos hectáreas arrendada cerca de la casa de Vose. Tiene 22 alumnos de preescolar a sexto grado que asisten al programa mixto de lunes a jueves, de 9.00 a 14.00 horas. Vose emplea actualmente a dos profesores a tiempo completo, pero con 35 alumnos inscritos para este otoño, y una futura ampliación de la escuela media en preparación, contratará personal adicional. Vose afirma que la demanda local de su programa ha sido enorme.

“Recibo solicitudes todos los días. No doy abasto”, dice, y añade que piensa mantener el aspecto “micro” de su microescuela. “Seguir siendo pequeña es muy importante para mí. Valoro las clases pequeñas y el fuerte sentido de comunidad que hay aquí. Todo el mundo se conoce. No estoy dispuesta a renunciar a eso”, afirma.

Rusty Bowers

Otro antiguo profesor de escuela pública, Rusty Bowers, también se sintió atraído por el modelo de las microescuelas y su enfoque en el aprendizaje individualizado. Bowers, profesor de matemáticas de secundaria y director de escuelas públicas de Montana durante más de 10 años, puso en marcha Bozeman Innovation Academy, una filial de Acton Academy K-8, en otoño de 2023. Acton Academy es una red de microescuelas de rápido crecimiento centrada en la educación orientada al alumno.

Fundada en 2009, la red Acton cuenta ahora con más de 300 escuelas independientes que atienden a miles de alumnos. “Fundé una Academia Acton porque dejé el sector de la educación pública como educador desanimado. Después de estar fuera, no dejaba de preguntarme cómo sería el mejor entorno educativo si realmente pudiera inspirar a cada alumno para que se convirtiera en lo mejor que pudiera ser. En esa búsqueda, encontré Acton y me enamoré de su modelo y de sus altos estándares de excelencia”, dijo Bowers, cuyos dos hijos, de 10 y 5 años, asisten a su escuela.

Educatio

Al este de Bozeman, Emily Post tiene un compromiso similar con los altos estándares y el aprendizaje impulsado por los estudiantes. Ella lanzó Educatio como una escuela privada reconocida K-8 en el otoño de 2020 en una ubicación de escaparate en el centro de Livingston. Actualmente, inscribe a unos 20 estudiantes, incluidos los dos hijos de Post. El acceso es una prioridad clave para Post, que me dijo que la matrícula anual de 10.000 dólares de la escuela está económicamente fuera del alcance de muchas familias locales. Utilizó parte de la subvención que recibió de VELA, una red educativa filantrópica sin ánimo de lucro y de emprendedores, para financiar becas para los estudiantes, y también es socia de ACE Scholarships, que ofrece becas parciales para que estudiantes con bajos ingresos puedan asistir al colegio privado que elijan.

Estas becas ayudan, pero no bastan para satisfacer la demanda general de padres de la zona que desean opciones educativas nuevas y diferentes. El año pasado, Post presentó una solicitud para abrir una escuela pública concertada gratuita, Yellowstone Experiential School, al amparo de la nueva legislación sobre escuelas concertadas de Montana. De 26 solicitantes, fue la única que no pertenecía a un distrito escolar público y la única que fue rechazada porque no recibió el permiso del distrito escolar local antes de solicitar al Estado ser proveedor, como exige la ley de escuelas concertadas. “Intenté obtener primero la aprobación local, pero nunca pude entrar en la agenda del consejo escolar local”, explica Post, frustrada por las barreras burocráticas.

Que la financiación siga a los estudiantes

Piensa volver a intentarlo, pero también espera que Montana amplíe su nuevo programa de cuentas de ahorro educativo (ESA) para incluir a más estudiantes. Actualmente, este programa limitado de elección de escuela solo se aplica a estudiantes con necesidades especiales en el estado. Desde 2021, 11 estados han aprobado políticas de elección de educación universales o casi universales que permiten a todos o la mayoría de los estudiantes de K-12 acceder a una parte de los fondos educativos asignados por el estado para usar en una variedad de opciones de aprendizaje aprobadas, incluidas escuelas innovadoras como Educatio.

“Es absolutamente lógico que la financiación siga a los estudiantes”, afirma Post.

Ver también

Liberalismo y derecho a la educación: réplica a José Antonio Marina. (Juan Ramón Rallo).

Algunas cuestiones disputadas del anarcocapitalismo (XCII): Javier Milei y la anarquía política

La llegada a la presidencia de un estado de relativamente grandes dimensiones, como es la Argentina, por un declarado seguidor de la doctrina anarcocapitalista, como Javier Milei, es desde luego una oportunidad de oro para contrastar primero cómo funciona un estado, y segundo, los problemas que puedan existir para implantar, no ya el anarcocapitalismo, sino un programa liberal clásico.

Ni siquiera minarquista, pues el programa político de este ideario reduce el alcance del estado sólo a ámbitos seguridad y la justicia, y aún estas funciones en una escala lo más reducida posible, y de momento las reformas previstas en el decreto ommnibus de Javier Milei, no son tan ambiciosas y dudo mucho de que vayan mucho más allá de ese decreto, no por que él no quiera sino porque muchos de los suyos aparentemente no.  Con que sea capaz de llevar a cabo sólo una parte de lo que en el se propone ya sería un un gran éxito. Y creo que ello, menos en el ámbito legislativo, se va a conseguir. Otra cosa es su implementación, pero eso quedaría para mas adelante.

La anarquía política

Y  esto no es porque el presidente Milei reniegue de sus principios, que de momento parece que no lo hace. Es más, su discurso público sigue siendo más o menos el mismo que antes de asumir el cargo. Sino porque Javier Milei se ha encontrado con otra anarquía; no la del mercado sino la que impera en el mundo político. Antes de comenzar a analizarlo es también pertinente hacer una advertencia que tiene que ver con el alcance del poder.

En economía han sido bastante bien estudiadas las economías de escala, pero despiertan bastante menos interés las economías de alcance. Esto es, aquellas que miden la capacidad de control que tiene un dirigente sobre la actuación de sus subordinados, sea en el espacio público o en el privado. Algo de esto se apunta en el debate del cálculo económico sobre el socialismo, cuando se habla de capacidad de procesamiento de información. Pero no se aplica al interior de las organizaciones.

Límites al control de las organizaciones

Los manuales clásicos de administración, como el clásico de Kast y Rosenzweig, se detienen algo en este tema. Y tampoco está de más consultar sobre estos temas a Henry Mintzberg, uno de los principales estudiosos de la organización contemporánea en su poco conocido (en nuestros ambientes) La estructuración de las organizaciones.

Este debate, por desgracia, no se ha incorporado al maistream austríaco, a pesar de que este concepto podría ser muy útil a nuestros debates. En especial los referidos al cálculo económico dentro de empresas y gobiernos. 

Esta es bastante estable, pues las capacidades humanas de control efectivo son relativamente reducidas. Se calcula que entre seis y diez personas es el control directo máximo que puede alcanzar un líder, ya partir de entonces debe delegar en otros. Ni siquiera los medios informáticos permiten incrementar el alcance porque también las actividades que llevan a cabo los subalternos que usen estos medios se hará mucho más compleja y difícil de controlar.

Un viejo libro de unos de los  grandes genios del estudio de la administración pública, Christopher Hood, titulado en español Los alcances de la administración pública, nos da cuenta de cuales son estos problemas. También de los medios imperfectos que se usan para intentar hacerlos manejables y dar la apariencia de control. El uso de  controles aleatorios es uno de ellos, por ejemplo.

Estructura en árbol del control de los subalternos

Esta breve alusión a la teoría de la organización tiene como fin recordar que el presidente Javier Milei sólo puede controlar una parte muy reducida de la actuación de sus ministros. Y sólo aquellas actuaciones que despierten el interés de los medios o que lo comprometan muy seriamente serán objeto de su atención. No por vagancia o desinterés, sino porque su capacidad de control está muy limitada. Y más siendo una persona que, como es normal, gasta buena parte de su tiempo en reuniones, viajes al extranjero o cumbres mundiales, sin contar todas las ceremonias y actos a los que se ve obligado a asistir por cuestiones de representación de la nación.

Esto es, la mayoría de los detalles de las medidas que toma el gobierno no llegan al conocimiento de presidente. Y es por esto por lo que existen gobiernos colegiados y no mandatos de una sola persona. La delegación es, pues, imprescindible. Y a estos niveles debe hacerse con personas de la más absoluta confianza, si es que esto existe en el mundo político. Lo mismo acontece a otros niveles con los ministros, que tampoco son capaces de controlar todo su ámbito de administración. Y de ahí para abajo, hasta llegar a los llamados burócratas de ventanilla, que también son casi siempre dificiles de controlar, aunque no tanto como en los niveles superiores. Hay otro libro muy interesante: el de Michael Lipsky, Street-level Bureaucracy que ilustra muy bien este punto.

De ahí la importancia que tiene la cohesión ideológica a la hora de organizar un gobierno que va a confrontar con otros actores estatales muy poderosos y bien organizados, como policías, profesores, jueces o altos cargos técnicos de la administración.

Anarquía interna del Estado

Cuando en artículos anteriores nos referimos a la anarquía interna en los estados explicamos que la coordinación de estos depende bien de medios económicos, esto es, sueldos y prebendas, (incluyendo a veces la tolerancia con prácticas corruptas), bien de medios ideológicos, como un sentimiento claro de misión inspirado por algún ideario fuerte compartido por los miembros. Esto incluye también a veces el chantaje referido a la revelación pública de información delicada que fuerce la renuncia del elemento díscolo. O también el medio más común, que es el de combinar ambas formas de cohesión. Lo único excluido dentro del estado es el uso de la fuerza en el interior del estado, pues entonces esta cohesión tan fuerte no se podría dar.

Pero  lo primero y principal que hay que cohesionar es el propio partido o grupo político, pues si esta no se da es muy difícil competir con los otros grupos de poder dentro de un estado. Visto desde fuera no parece que el presidente Milei haya enfatizado mucho en la cohesión ideológica de su gabinete o de su partido, La Libertad Avanza, coalición que respalda al presidente. Parece que combina elementos libertarios con conservadores clásicos argentinos, en el que los primeros, representados en el Partido Libertario, no parecen estar en mayoría.

La cuestión de las coaliciones

Al ser una coalición de fuerzas, no tiene un ideario definido; sólo el que cada uno de sus partidos establece. Han llegado a acuerdos para presentar un programa común que todos puedan respaldar. Una coalición es por definición anárquica. Esto es, cada una de las fuerzas en las que descansa la coalición es formalmente soberana para abandonar el acuerdo, y por lo tanto tiene que contar con algún tipo de incentivo para permanecer en ella.

Cuando se negocia algún tipo de medida con otras fuerzas dentro de la coalición de gobierno, que incluye fuerzas de la derecha tradicional y del viejo radicalismo argentino, cada una de las fuerzas debe ratificarla, normalmente de forma tácita, para que esta se ejecute. Lo mismo ocurre cuando se negocia con fuerzas ajenas al gobierno, que pueden ser fuerzas de la oposición, gobiernos provinciales o locales. Lo mismo acontece con las relaciones con la administración pública, las policías, el ejército y la magistratura, sin contar, claro está, con los grupos de presión económica asociados al estado argentino.

Esto, es el proceso legislativo y de gobierno, al no contar con máquinas de partido bien engrasadas organizativa o ideológicamente, se convierte en una constante negociación entre fuerzas. Por definición, al ser la postura del presidente Javier Milei la más radical en el sentido de libertaria, sólo podrán resultar cesiones en su ideario de máximos. Si bien las otras fuerzas por su parte también tendrán que aceptar cesiones en su conservadurismo o intervencionismo para seguir manteniendo la coalición. Y este quizás sea suprincipal logro político a medio y largo plazo, el de cambiar aunque sea parcialmente el discurso de la derecha argentina.

Implantar un programa libertario sin libertarios

A esto se suma que en su gabinete hay poca presencia libertaria, por lo menos no consta que ninguno de los principales libertarios argentinos, que acostumbran a ser consistentes y muy biens formados, quizás por el entorno en que han desarrollado sus carreras. Pero no es lo mismo un gobierno en el que sus miembros interiorizan las ideas que uno en el que hay que explicarles las razones de porque se toman unas o otras decisiones. Y dejados a su propio impulso, tienen que tomar ellos decisiones por su cuenta. Al no poder el presidente fiscalizarlas todas, se dejarán llevar por sus propias ideas o intereses. Y harán lo que entiendan pertinente de acuerdo a ellas, no a los principios defendidos por el líder. 

No es de extrañar que muchos partidos, en especial los que aspiran a hacer transformaciones sociales profundas, hagan mucho uso de la pureza ideológica, aunque sea como simple señal, para disuadir a los arribistas. También lo hacen para garantizar una cohesión mínima que permita avanzar en los programas. Descuidar esto puede llevar a muchas disfuncionalidades y a descoordinación dentro de la coalición dominante, por usar un término de Mintzberg,

Decisiones contradictorias

Así, por ejemplo, podemos ver cómo en medio de un ajuste económico a gran escala, con resultados evidentes, se compran aviones militares de caza a Dinamarca. No entro a discutir si son o no necesarios. lo que cabría discutir es si el momento es o no oportuno. Esto se hace seguramente por presiones del sector militar del estado, o para mantener su lealtad. Por otro lado, podemos ver cómo se establecen controles de precios en las aseguradoras, tras haberlos retirado hace poco tiempo, en flagrante contradicción con el ideario del señor Milei. Y sabiendo este, como sabe, (y lo sabe bien) las consecuencias de tal tipo de intervención.

Muy probablemente la medida se tomase por algún ministro. Haría lo que se entiende como normal hacer en la política argentina (y del resto del mundo) para mantener el apoyo del electorado de mayor edad o para satisfacer a la opinión pública. También se ven ciertas disputas entre el presidente y la vicepresidenta a la hora de enfrentar votaciones, que resultó en el rechazo del Senado (presidido por la vicepresidenta). No quiero pensar mal del nuevo gobierno, pero si fuera en otro país diría que incluso hay un punto de mala fé. No sería extraño. Las tensiones entre presidentes y sus subordinados, y más si estos tienen partidos propios, son habituales en todos los gobiernos del mundo.

Mi compañero enemigo

Los enemigos son siempre los nuestros, los de enfrente son meros adversarios. También se dio algún conato de rebeldía dentro del propio partido a la hora de asignar portavoces, aprovechando que Milei estaba de viaje en el extranjero. No son graves estos problemas, de momento, pero es necesario ser consciente de ellos y afrontarlos. No basta con ganar unas elecciones para gobernar.

El problema es que Javier Milei se encontró con la anarquía, peor no con la económica sino con la política. Coordinar una organización como el estado, que es anárquico de partida, requiere entender bien su funcionamiento interno y conocer los medios, como la ideología, para poder cohesionarlo y llevar adelante programas bien dirigidos. Los politólogos acostumbran a saber poco de economía y los economistas poco de política. Es hora de integrar ambos conocimientos y sacar conclusiones. De momento el balance es positivo en muchos aspectos. Yo, de hecho, nunca había visto nada parecido. Y el premio que le otorga el Instituto es, por tanto, bien merecido. Pero se trata también de que siga siéndolo en el futuro.

Ver también

Begoña Gómez: crimen y castigo

Entre las arteras marrullerías para emborronar los vehementes indicios de criminalidad que se desprenden de las investigaciones judiciales en marcha sobre la tramas de corrupción que afectan al gobierno, al PSOE y, específicamente, a las actividades de Begoña Gómez Fernández, esposa del presidente de gobierno, se han ensayado varias líneas de defensa.

La prensa y las instituciones educativas callan

Vista en retrospectiva la ascensión profesional de Begoña Gómez Fernández, siempre en paralelo al potencial o al poder político acumulado de su marido, las informaciones sobre los puestos que le crearon, a pesar de una patente falta de cualificación académica y experiencia[1], solo merecieron la callada por respuesta en un primer momento.

En este sentido, harto elocuente fue la escasa o nula intensidad de las críticas de los partidos de la oposición frente a la sospechosa obsequiosidad mostrada por la Escuela de Gobierno de la Universidad Complutense de Madrid[2] y por la Fundación IE del Instituto de Empresa que contrató sus servicios para dirigir su Africa Center[3], según su esposo ganaba parcelas de poder en España. En un primer paso sobre su partido, con un polémico golpe de mano y, más tarde, gracias a una extraña moción de censura, sobre la jefatura del gobierno. No menos estruendoso fue el silencio dedicado por la mayoría de los medios de comunicación, asociaciones de estudiantes, profesores, catedráticos, académicos, instituciones con y sin ánimo de lucro. Con razón el periodista Carlos Cuesta Arce se lamentaba de clamar en el desierto marroquí.

Los cánones éticos en España y en otros países

En una sociedad con unos cánones éticos medianamente asentados, el mero conocimiento de nombramientos tan risibles habría desatado críticas insalvables. Los implicados habrían cancelado apresuradamente la colaboración y habrían atribuido a un malentendido la negociación. El debate se habría centrado en la hipocresía del pretexto aducido para truncar “la cooperación” con la consorte del primer ministro. Por desgracia, no es el caso de la sociedad española en su conjunto. Al fin y al cabo, las malas artes que permitieron a Pedro Sánchez Pérez-Castejón obtener un título de doctorado en el ámbito “pseudo académico” tampoco le habían desterrado de la vida política.

Aun con todo, a pesar de que el gobierno pretenda encerrar en un zulo cognitivo a quiénes considera súbditos, los españoles del siglo XXI tienen a su disposición ricas experiencias dadas por la globalización vivida en los últimos cuarenta años. Así, hace un par de semanas Miriam González Durántez, la esposa del ex viceprimer ministro británico liberal demócrata Nicholas (Nick) Clegg, en coalición con los conservadores dirigidos por David Cameron (2010-15) realizó unas ilustrativas declaraciones a una televisión tradicional, en las que ofreció jugosos detalles sobre la rutinaria – si bien meticulosa- entrevista con los funcionarios que les interrogaron y dieron estrictas recomendaciones, a ella y su marido, antes de que éste ejerciera su puesto en el gobierno británico. Todo ello para evitar que ambos sufrieran la tentación de aprovechar la posición de Clegg para favorecer a sus allegados anteriores y posteriores a desempeñar el cargo[4].

Comportamiento corrupto

En efecto, el funcionamiento de estos resortes habría evitado males mayores. No una ridícula Oficina de conflicto de intereses, cuyo director nombra el Consejo de Ministros al que supuestamente debe fiscalizar[5]. Por lo demás, partiera de quién fuera la iniciativa, tanto los responsables de las universidades (la pública y la privada) concernidas, como la agraciada y su marido se comportaron de forma corrupta. Sin que la espasmódica cónyuge desplegase ninguna actividad concreta, tales acuerdos merecían inicialmente el calificativo de artimañas para eludir los procedimientos de selección de personal de una institución de enseñanza respetable.

Para calificar a alguien como corrupto no hace falta que haya sido condenado por un delito de corrupción de los previstos en el Código Penal, una infracción administrativa o un acto ilícito. Admitiendo que Ética y Derecho configuran sistemas normativos que mantienen cierta línea de continuidad, un acto inmoral o indigno no requiere un conocimiento exhaustivo de sus detalles para merecer tal cualificación. Establecida su veracidad, su sanción queda dispersa en un rechazo social generalizado. De nuevo no así en el caso de España, donde el temor reverencial al poder y la adhesión sentimental contra los enemigos condiciona el juicio de amplios segmentos de la población.

En otro plano los conceptos jurídicos de acto ilícito, infracción o delito apuntan a una  gravedad ascendente de la conducta concreta que, además, conlleva un castigo[6] prestablecido en el sistema legal. Dicho de otra manera, si bien todo delito lleva generalmente aparejada una conducta infame desde el punto de vista ético, no todo acto inmoral se convierte en un acto ilegal.

Desprecio a la ética y al Derecho

Ahora bien, para consternación de quiénes observamos y denunciamos con estupor la desfachatez, el desprecio total a la Ética y al Derecho y la mendacidad compulsiva del gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón y sus adláteres, la cometa surcó los cielos con una ruta de vuelo más que previsible. Y no solamente como pasajera de los aviones Dassault Falcon 900 al servicio semi secreto del gobierno.

Es evidente que durante la pandemia, las prioridades y la limitada capacidad de trabajo de los medios críticos y la oposición en las Cortes menoscabaron un control más efectivo. Los confinamientos y el clima de psicosis, auspiciado en parte por la incompetencia del mismo gobierno que decretaba los estados de alarma y dictaba decretos leyes inconstitucionales para hacer y deshacer a su antojo, desconectaron las tempranas denuncias sobre la opacidad de las subvenciones a Duro Felguera, Air Europa y la línea aérea hispano venezolana Plus Ultra con hechos que estaban ocurriendo al mismo tiempo.

Incluso una denuncia del entonces eurodiputado Luis Garicano Gabilondo ante la Comisaria de competencia y las informaciones del diario Vozpopuli que arrojaban indicios claros de prevaricación administrativa en la concesión, quedarán como pruebas indelebles de la ineficiente labor de fiscalización de la Comisión Europea.

Los modos de la autocracia cleptocrática

De cualquier modo, cuando a comienzos de este año aparecieron las primeras noticias sobre la instrucción en la Audiencia Nacional del macroproceso por el presunto cobro de mordidas en las compras de material sanitario[7], que produjo el insólito pase al grupo mixto del diputado y exministro socialista Jose Luís Ábalos Meco[8], afloró por enésima vez un clásico en los cortafuegos socialistas para disimular sus recurrentes escándalos de corrupción: El otrora todopoderoso secretario de organización del PSOE y exministro de Transportes asumía su responsabilidad política abandonando el grupo parlamentario en el Congreso. Aunque no se le investigaba por las actividades de su ayudante Koldo García Izaguirre, su decisión le honraba y liberaba a la organización que dirigió a dar ningún tipo de explicación. Tal cual.

Sin embargo, al desplegarse el organigrama de la autocracia cleptocrática española se destaparon también las actividades de Begoña Gómez Fernández. Medios de comunicación como El Confidencial, El Debate, The Objective, Vozpopuli, Libertad Digital o ESdiario no solamente han informado pormenorizadamente de hechos escandalosos, sino que los han apoyado con documentos[9], expedientes administrativos y concienzudos análisis y cotejos de datos.

Se puede ampliar la investigación judicial

De ellos se deducen, a simple vista, indicios racionales de criminalidad de diversos delitos. No solamente de tráfico de influencias (Art. 429 CP) o corrupción entre particulares (Art. 286 bis CP) de los que indiciariamente podría presumirse la participación de la esposa del presidente del gobierno como autora. En mi opinión la compleja dinámica de hechos relatados en los artículos periodísticos publicados hasta ahora permitiría, asimismo, ampliar la investigación a otras personas por delitos como el cohecho activo (Art. 424 CP) en el caso de Juan Carlos Barrabés Cónsul o el presidente de Globalia, Javier Hidalgo Gutiérrez[10], y por la comisión de otros delitos como alguna de las malversaciones tipificadas en los artículo 432 a 435 bis del Código Penal.

En cualquier caso, tal como se desprende de las diligencias acordadas por el juez de instrucción, al que se turnó la denuncia formulada inicialmente por el sindicato Manos Limpias[11], en ejercicio de la acción popular reconocida a todas las personas físicas y jurídicas en el artículo 125 CE y el art. 270 LECr, la instrucción se encuentra en una fase muy preliminar para aventurar un desenlace claro.

En su comparecencia de este miércoles, el presidente del gobierno manifestó que se siente interpelado por el caso, ya que entiende que los dirigentes de la oposición le acusan a él y a su esposa Begoña Gómez de tráfico de influencias. Dadas las implicaciones de esa afirmación y el previsible alcance de estos procedimientos penales, continuaré el seguimiento sobre las cuestiones jurídicas y políticas que planteen.

Notas

[1] A pesar de la opacidad al respecto, parece que tiene unos estudios de marketing en un centro no universitario.

[2] Antes conocido como Centro Superior de Estudios de gestión, donde “dirige” una cátedra e imparte un máster de Dirección de “Fundraising” Público y Privado para ONLs

[3] Al menos entre agosto de 2018 y junio de 2022.

[4] “Si yo hubiera hecho lo mismo que Begoña Gómez cuando mi marido era vicepresidente del Gobierno británico, me habrían quemado en Trafalgar Square”.

[5] Art. 19 de la Ley 3/2015, de 30 de marzo, reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado.

[6] Derivando una responsabilidad civil, una sanción administrativa o una pena.

[7] Debe recordarse que el artículo 13 del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declaró el primer estado de alarma, permitió al Ministro de Sanidad imponer un monopolio estatal en las adquisiciones de material sanitario, una intervención de industrias y un sistema de requisas temporales de todo tipo de bienes para el fin de combatir la pandemia.

[8] Artero político que, obviamente, sabe que el aforamiento de diputados y senadores, recogido en el artículo 71.2 y 3 CE impide su inculpación o procesamiento sin la previa autorización de la Cámara respectiva (suplicatorio) a petición de un juez de instrucción de Sala del Tribunal Supremo. Dadas las dimensiones del sumario, mientras el juez de instrucción de la Audiencia Nacional se piensa si debe elevar la causa al tribunal superior, el cómputo de los plazos de prescripción puede ser uno de los principales entretenimientos del exministro.

[9] La carta de recomendación firmada por la esposa del presidente del gobierno para apoyar ante la empresa pública RED.ES la adjudicación al proyecto de “Barrabés y The Valley” de determinados cursos de formación digital para jóvenes, la cual abriría el camino para sus sociedades a otros contratos con distintas administraciones públicas por más de 15 millones de euros en total. La cuestión capital estriba en este caso en que se podría entender perfectamente que el apoyo prestado por Juan Carlos Barrabés Cónsul a Begoña Gómez Fernández, en tanto que esposa del presidente del gobierno, constituyó un cohecho.

[10] Por esa razón supongo que la citación como testigos de estas personas deberían acompañarse de una recomendación de ir asistido de Letrado para el caso de que su declaración pudiera cambiar a la de investigado. De esta manera, llegada esa eventualidad, se garantizarían sus derechos a no declarar o a no decir la verdad, reconocidos en el artículo 24.2 CE y 118 LECr.

[11] Según sus propias manifestaciones, en las diligencias previas de procedimiento abreviado incoadas en el Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid, parece que se han personado también la asociación Hazte Oír y el partido político VOX, formulando querella criminal contra, al menos, Begoña Gómez Fernández.

Ver también

La final del mundial. (Cristóbal Matarán).

La final del mundial

Este fin de semana hemos vivido una especie de partido entre selecciones entre España y Argentina. Lo más granado a uno y otro lado del Atlántico, dos países hermanos, enfrentados en un duelo sin igual por la cuestión política. En esta ocasión, los contendientes no son por España Casillas, Xavi o Vicente del Bosque contra Messi, Tévez o Agüero por Argentina. Aquí la cosa ha ido de buscarse las cosquillas.

La cuestión se remonta al momento en el que Óscar Puente, ministro de transportes o de paseos por las vías, según convenga, acusó a Milei de tomar drogas. Asimismo, hasta el propio Sánchez se refirió a Milei, y no precisamente en benignos términos, desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados.

Yolanda Díaz, ministra de trabajo en la economía, líder en desempleo, desempleo juvenil y desempleo femenino de la Eurozona, con unos salarios en caída libre desde hace dos años, ha encontrado en Milei (y Garamendi) su enemigo preferido. Tal vez, la ministra de trabajo no ha terminado de entender que los empresarios quieren ganar dinero, no sermonear a la gente (aunque hay excepciones, claro está), y que ahora mismo Argentina va camino de convertirse en un sitio donde el clima empresarial sea más benigno para los negocios (no hablamos de vender mascarillas). Díaz ya había tachado a Milei de “mala persona” desde la tribuna del Congreso.

El Estado es ella (Begoña)

Irene Montero, ministra en la pasada legislatura y con récord en excarcelación de violadores, calificó a Milei de “persona siniestro que no cree en la justicia social”. Que Milei no cree en la justicia social es algo bastante obvio viniendo de un país que la ha practicado con profusión las dos últimas décadas. Diecinueve millones de argentinos, el 41,7% del país, son pobres, pero eso es culpa de no haber practicado la justicia social lo suficiente.

Alejandra Jacinto, que no es ni diputada en la Asamblea de Madrid porque Podemos no sacó ni un solo escaño el pasado mes de mayo, nos deleitó con un eslogan más propio de una asamblea universitaria, las únicas a las que Jacinto podría asistir ahora: “Patriarcado y capital, alianza criminal”. Aquí Jacinto hace referencia a la reunión de Milei con empresarios españoles, donde la paridad brilló por su ausencia. Tal vez Begoña Gómez hubiese sido un buen fichaje para cumplir la cuota de género en la reunión.

Ernst Urtasum, ministro de cultura del gobierno español, afirmó que “El insulto del ultraderechista Milei es contra el gobierno y contra España”. ¡Albricias! Llevamos una legislatura en la que el gobierno ha pactado su poltrona con un prófugo de la justicia que vive de insultar a España desde que se levanta hasta que se acuesta, pero al ministro de cultura ahora le interesan los insultos a España. Porque, claro, Begoña Gómez ha transmutado en España entera. Una persona sin ninguna función constitucional (de conseguidora habrá que verlo) que ni siquiera es funcionaria, representa ahora esa entelequia que es toda España.

Castillo y Petro

Cabe preguntarse si realmente ha habido ofensas a España en algún momento del pasado con el fin de comparar la reacción del gobierno español. Así a bote pronto, Pedro Castillo, al que la Fiscalía le pide treinta y cuatro años de prisión por su intento de golpe de Estado, nos recordó el pasado “imperialista” (sic) de Castilla y cómo los conquistadores se dedicaron a cometer un genocidio permanente contra los indígenas desde el s.XVI, cuyo descendiente se autoproclama el reo peruano. Aunque ya verás el disgusto cuando Pedro descubra su apellido.

Pero tuvimos ración de insultos en la propia Villa y Corte, cuando Gustavo Petro, presidente colombiano, cargó contra “el yugo español” en su visita oficial. Se refirió al Imperio Español como “régimen productivo de esclavista”. Claro, la mayoría de los indígenas se aliaron encantados con el Imperio para acabar, entre otras cosas, con el esclavismo de los aztecas, pero Petro anda más ocupado buscando un enemigo del que culpar su desastre económico. Exactamente igual que Inca-Castillo.

Papell, Fallarás

En el ámbito de los medios de comunicación, profesión moralmente un paso por detrás de la política, la situación ha sido lo esperable. Gente que se juega jugosas participaciones en medios de comunicación que no ve nadie, ha tenido que esforzarse en pleno domingo para soltar su homilía progre. Así, Cristina Fallarás, nos ha contado que “los fascistas se reúnen en Madrid y es urgente señalarlos”.

Todos hemos tenido la ocasión de estudiar en historia contemporánea los planes de privatización de Mussolini, la defensa de la libertad de expresión de Hitler y la construcción del Estado mínimo de la dictadura de Videla, por citar algunos ejemplos. No sólo eso. Fallarás intentó relacionar un triple homicidio en Buenos Aires con Milei, aunque el autor se haya confesado kirchnerista.

Por otro lado, Antonio Papell ya se fue directamente a pedir la ruptura de relaciones diplomáticas entre España y Argentina. No cuando miembros del gobierno español insultaron a un jefe de Estado, sino cuando esté les recibió con la misma moneda. Y es que esta gente no ha entendido que Milei no es Núñez Feijóo, sino que hablamos de un tipo que ha derrotado a los Kirchner (los de Argentina, no los de La Moncloa).

Ver también

Todos moros o todos cristianos. (Cristóbal Matarán).

El fraude Karl Marx (IV): preparación de la escena

Antes de dirigir nuestra atención al modo en que Marx aplicó la teoría del valor-trabajo en el entorno del capitalismo industrial, tenemos que analizar cómo las opciones de diseño de Marx ya configuraron la imagen del mundo hacia una ficción en la que Marx esperaba poder injertar su teoría de la explotación.

I Marx y la teoría del valor-trabajo Marx sabía que Smith había abandonado la teoría de valor-trabajo, que utilizaba para explicar la actuación económica en un entorno precapitalista y optó por la teoría de coste de producción para explicar los procesos del capitalismo. Marx no sólo elogió a Smith por este cambio en su manuscrito de 1861-63 (Vol. 30, p. 393), sino que aplicó la teoría del coste de producción en el Tercer Libro de El Capital (C3), escrito entre 1864 y 1865, que nunca llegó a publicar en su vida.

La teoría del valor-trabajo como instrumento para el engaño

Pero Marx en el primer volumen de El Capital (C1), escrito en 1867, optó por guardar silencio sobre el valor de coste de producción y aplicó la teoría del valor-trabajo puro a las condiciones del capitalismo industrial como una teoría apta. Como somos plenamente conscientes del hecho de que Marx, al menos en 1861, sabía lo que es apto para el capitalismo industrial, y en 1865 utilizó esa teoría del coste de producción para explicar el capitalismo industrial, tenemos que concluir que engañó deliberadamente a sus lectores mediante la aplicación de la teoría valor-trabajo puro para explicar la explotación. Solo la defectuosa teoría del valor-trabajo puro podía servirle para hacer creíble que los trabajadores son explotados inherentemente y que el capitalista no tiene ningún papel en la creación de valor.

II Un mundo sin Estado ni comunidades. Marx creó la teoría del valor-trabajo en un mundo puramente económico. No se concedía ningún papel al Estado o a las comunidades en su gran diseño. Diseñó el mismo mundo económico puro para desarrollar su teoría económica, como hicieron economistas neoclásicos; como Carl Menger. La literatura marxista, no obstante, sólo culpa a los economistas neoclásicos de esta elección de diseño y no menciona que Marx hizo lo mismo en su libro clave.

Un mundo sin escasez, riesgo ni incertidumbre

III Sin escasez ni incertidumbre. En este mundo económico puro, Marx omitió tres características claves que forman parte del mundo económico de Adam Smith y Carl Menger: la escasez, la incertidumbre y el riesgo. Se trata de una importante elección de diseño, ya que permite suprimir el papel de la acción y del cálculo empresarial, que es imprescindible en un entorno siempre cambiante e inseguro.

IV Un mundo estable. En consecuencia, los productores de Marx actúan en un entorno de simple circulación, en un mundo estable, que produce bienes bien establecidos con patrones de producción conocidos. Ello permite que la tradición solidifique los precios. Este mundo está muy lejos del siempre cambiante mundo del capitalismo dinámico, elogiado vivamente por Marx en el Manifiesto Comunista (1848) o en C1 (p.451-470). Este diseño permitió a Marx eliminar el papel de invención e innovación empresarial.

V El Robinson Crusoe de Marx. El agente humano actuante de Marx es un productor individual que no cuenta con inversión de capital. El Robinson Crusoe de Marx sólo calcula con el tiempo de trabajo para dividir su esfuerzo de producción entre varias actividades (p.93-4). Este diseño permitió a Marx legitimar la teoría del valor-trabajo como una reconstrucción pseudohistórica del cálculo económico en la economía simple y quitar la importancia de cálculo con la inversión de capital en la acción económica.

Maximizar la utilidad

VI Un homo economicus que maximiza la utilidad. El lema de productor individual de Marx es la maximización de utilidad. Produce bienes para la mejor satisfacción posible de sus necesidades o para intercambiarlos por otros bienes que satisfagan mejor sus necesidades. Su capitalista solo se mueve por una codicia sin límites. Marx no menciona ni la cultura, ni la comunidad, ni el honor, ni ningún otro motivo non-económico. El agente económico de Marx es afín al agente económico típico del pensamiento económico neoclásico.

VII El hombre-máquina de Marx. Sin embargo, hay un importante contraste entre Marx y Menger al respecto de sus agentes humanos. Los agentes humanos de Menger tienen, por un lado, iniciativa humana, capacidad de inventar, capacidad de ampliar sus conocimientos y aprender de sus propios errores y, por otra parte, necesidades crecientes. Estas dos características son los claves del dinamismo en el mundo económico de Menger. El agente humano de Marx es solo una máquina de maximización de utilidad y no tiene otra característica. Su agente económico en realidad no es un humano. Es un agente representativo de las funciones económicas que actúa predestinado según sus supuestas funciones económicas. Por ejemplo, la figura de capitalista sólo consume, no tiene ninguna función empresarial y solo se interesa en acumular capital.

Una teoría para una economía precapitalista

VIII La competencia no existe. El mundo económico en el que dedujo su teoría del valor-trabajo carecía de competencia y todos los productos de la misma categoría se consideraban como ejemplar medio de su clase (p. 49). Así, a pesar de que la frase inicial de C1 hacía creer que examinaría el capitalismo industrial, en realidad Marx estableció la validez de la teoría valor-trabajo en una economía pseudohistórica y precapitalista carente de invenciones y acciones empresariales hacia la reducción de los costes de producción, y a proporcionar una mejor calidad por el mismo o mejor precio.

IX Erradicar el elemento creativo. Al limitar su teoría del valor a las mercancías producidas con fines de intercambio (p.43), Marx logró dos objetivos:

  • Esta caracterización del capitalismo le permitió reducir el ámbito de su análisis a las mercancías reproducidas y no desarrollar una teoría del valor más amplia que incluya todas las variedades de bienes. Esta limitación es propicia para llegar de forma creíble a la conclusión de que solo el trabajo crea valor porque solo cuenta con los bienes producidos con trabajo.
  • Al hacer hincapié en que su mundo económico consiste en la fabricación de productos ya inventados y diseñados, preparó la erradicación de la creación de valor por el agente económico inventivo-innovativo y empresarial y, creíblemente, podía concentrar su atención en el trabajador que solo reproduce los diseños creados por un mano invisible en el sistema Marxista.

Una economía sin consumidores

X Sustitución de la demanda individual por la necesidad social. Una vez que el producto se vende, el consumidor desaparece en el momento de la compra y es sustituido por la necesidad social y por la sociedad. “Para producir una mercancía, no solo debe producir valor de uso, sino valores de uso para otros, valores de uso sociales.” (p.50) La sustitución de la demanda individual por el uso social le permitió a Marx dejar de preocuparse por la evolución y cambios de las necesidades de los consumidores individuales y diseñar un mundo en que la demanda es dada. Eliminar el consumidor ha preparado el terreno para su concentración unilateral en la producción y la eliminación del papel de los empresarios para ajustar la producción a las cambiantes necesidades de los consumidores.

Marx tenía todos los elementos para forjar una teoría marginal subjetiva del valor

XI Todos los elementos en su mano. Marx finalizó el C1 en 1867, unos años antes de que la teoría marginal del valor subjetivo fuera descubierta por sus contemporáneos, Carl Menger, William Stanley Jevons y Leon Walras, alrededor 1871-1874. La descripción del valor de uso de Marx contiene cinco elementos claves para una teoría de valor marginal subjetivo:

  • La mercancía satisface necesidades humanas y “la utilidad de una cosa hace de ella un valor de uso” (p. 44).
  • Valor de uso de una mercancía aplicable únicamente a una cantidad determinada de mercancía.
  • El valor de uso de una cantidad de mercancía es independiente de la magnitud de esfuerzo de trabajo necesario para producirla (p. 44).
  • Los productores producen mercancías por su valor de cambio, pero para ellos no tiene valor de uso. Los productores esperan que signifiquen un valor de uso para sus futuros consumidores. En consecuencia, el vendedor valora menos la mercancía que piensa vender que la mercancía que podría obtener a cambio de ella (p. 98).
  • Solo con la venta se aclara que una mercancía ya producida tiene valor de uso (p.46).

A Marx sólo le faltó unir estas cinco observaciones en una teoría para ser el descubridor de la teoría del valor marginal subjetivo. Pero descartó el valor subjetivo (p. 45) y optó por la teoría valor-trabajo, ya que esta le permitió desarrollar su teoría de explotación.

Marx: descripción de un capitalismo sin capitalismo

XII Sustitución de la figura del empresario. Marx descartó el impacto de la valoración de los consumidores. También, como hemos visto, eliminó la invención empresarial al hacer hincapié en la reproducción circular de productos ya conocidos. Así mismo, excluyó el impacto de incertidumbre y riesgo. Como consecuencia, erradicó tres características claves que especialmente caracteriza las economías de mercado o capitalistas. Estas erradicaciones fueron hechas creíbles en su retrato pseudohistórico de la economía circular, simple y precapitalista de Robinson Crusoe, en las que los productos y los precios se estabilizaban debido a la existencia de un patrón tradicional de comportamientos.

Pero Marx tenía que abrir puertas al mundo dinámico del capitalismo industrial. Marx optó por abrir una puerta trasera para explicar los cambios de los precios relativos en el capitalismo. Su puerta trasera fue dar una oportunidad para la reevaluación retroactiva del valor del tiempo de trabajo consumido para producir una mercancía. Marx, estipula que el valor del tiempo de trabajo socialmente necesario solo se fija cuando el producto producido se vende. Con esta reevaluación retroactiva dio un papel central a la consecuencia. Porque el éxito de venta según el precio calculado es consecuencia de que el productor ha estimado bien el mercado y que ha tenido en cuenta el posible impacto de innovación empresarial, las mejoras en la eficiencia de producción, o la demanda cambiante de los consumidores. Esta solución ofrecía a Marx la posibilidad de prescindir del papel empresarial.

Bibliografía

Marx, K. and Engels, F. (1861-63) Economic Manuscript of 1861-63. MECW vol. 30. 2010th edn. London: Lawrence & Wishart Electric Book (Marx Engels Collected Works).

Marx, K. (1867) El Capital. Libro I. 2009th edn. Madrid: Siglo XXI.

Serie ‘El fraude Karl Marx’

(I) Un revolucionario revestido de científico

(II) El secreto de ‘El Capital’

(III) Origen del engaño de la teoría de la explotación

El pesimismo de Pareto, y cómo combatir esa fatal enfermedad

Hay cosas que no olvidamos. Una de ellas, para nosotros, es el momento donde el Prof. Hans-Bernd Schäfer separó sus ojos del texto que le habíamos pasado para que comentara, y nos dirigió una mirada determinada, haciéndonos saber que perderíamos nuestro tiempo discutiendo el grado de eficiencia de cualquier cosa si nos referíamos a cualquier otro concepto de eficiencia que no fuera el de Vilfredo Pareto. Pasando por el proceso de un doctorado, los que logramos salir al otro lado, en algún momento aprendemos que el que obedece no se equivoca. Así que, en adelante, procuramos evitar discutir cualquier grado de eficiencia, casi de la misma manera en la que el marino evita una tormenta; y, de no haber sido posible, procuramos discutir breve y superficialmente, de tal manera que no generara un alboroto innecesario, que nos estábamos refiriendo a eficiencia de Pareto.

Interés por la eficiencia económica

Ese fue el punto en nuestras vidas donde se despertó un incesante interés por la noción de eficiencia económica. Puntualmente, de alguna manera nos propusimos estudiarla de ahí en adelante, de tal manera que pudiéramos ganar algún grado de instrucción que nos permitiera hablar de ella sin pedirle permiso a alguien. El esfuerzo que hemos puesto en ello nos ha llevado, entre otras cosas, a conocer nociones de eficiencia concurrentes, que nacen de paradigmas diferentes al Neoclásico, y conocer nociones de eficiencia como la de Israel M. Kirzner o Jesús Huerta de Soto, lo cual será necesariamente tema de discusión de otra columna.

Además, ese también fue el momento a partir del cual nos intrigó profundamente el hombre, Pareto. No hemos sido la excepción, sino que suele ser más común de lo que creeríamos, que nos surge un interés agudo por la persona detrás del nombre. Y ante esto, casi que a manera de chisme, hemos llegado a conocer algunos aspectos de su vida que, entre otras cosas, creemos que nos han ayudado a entender las razones de su renombre.

Pareto, el liberal clásico

Pareto fue un liberal clásico muy importante. Se dedicó a la escritura política, defendiendo con pasión el laissez-faire y oponiéndose a cualquier intervención gubernamental, tanto a los subsidios plutocráticos como a la legislación social y el socialismo proletario. Fue cofundador de la Sociedad Adam Smith en Italia y se postuló sin éxito para el Parlamento dos veces en la década de 1880. Estuvo fuertemente influenciado por otro gran economista, Gustav de Molinari, quien nos inspiró originariamente a explorar la noción de la producción de servicios de seguridad por fuera de la acción del Estado. Molinari invitó a Pareto a enviar artículos al Journal des Economistes.

Conoció a liberales franceses y entabló amistad con Yves Guyot, sucesor de Molinari como editor del Journal. Tras la muerte de su madre, Pareto dejó su puesto en la manufactura, se casó y se retiró a su villa en 1890 para dedicarse a la escritura y las ciencias sociales. Libre de sus obligaciones empresariales, emprendió una cruzada contra el estado y el estatismo, y formó una amistad con el economista marginalista Maffeo Pantaleoni, quien lo introdujo en la teoría económica. Pareto sucedió a Leon Walras como profesor de economía política en la Universidad de Lausana, donde enseñó hasta 1907, cuando se enfermó y se retiró a una villa en el Lago de Ginebra, continuando sus estudios y escritos hasta su muerte.

Sucesor de Walras

Que el joven Pareto haya reemplazado a Walras en su cátedra de economía política encuentra explicación relativamente fácil. Walras fue el pionero en el ascenso de la teoría matemática del equilibrio general en la primera mitad del siglo XX. Tal paradigma económico tuvo que haber resultado particularmente interesante a Pareto, quien estudió en el Politécnico de Turín, donde obtuvo un título en ingeniería en 1869 con una tesis sobre el principio fundamental del equilibrio en cuerpos sólidos.

Esta tesis lo llevó a la idea de que el equilibrio en la mecánica es el paradigma adecuado para investigar en economía y ciencias sociales. Pareto contribuyó, entonces, al trabajo de Walras en el fortalecimiento de la idea de que la economía debe ser una ciencia cuya lengua materna serían las matemáticas. Ello hizo necesario hacer del objeto de estudio de la economía algo que pudiera expresarse en términos objetivos, capaces de ser medidos, como la masa de los cuerpos y sus respectivos desplazamientos en el espacio.

Pareto y el liberalismo del siglo XX

El iconoclasta Pareto fue un liberal del siglo XX puro y duro y, como tal, compartió las creencias vigentes dentro de la corriente política. Durante gran parte de la segunda mitad del siglo, los liberales clásicos como Pareto consideraban que la idea socialista era menos una amenaza para la libertad que el sistema existente de estatismo militarista y belicoso, dominado por empresarios y terratenientes privilegiados, al cual Pareto llamó despectivamente “plutodemocracia”. Sin embargo, a finales del siglo, los liberales laissez-faire comenzaron a darse cuenta de que las masas habían sido cautivadas por el socialismo, que planteaba una amenaza aún mayor para la libertad y los mercados libres que el viejo sistema neomercantilista y plutodemocrático.

Al igual que sus contemporáneos liberales, Pareto participaba de un marcado optimismo durante la mayor parte del siglo XIX. Para ellos, era evidente que la libertad proporcionaba el sistema más racional, próspero y acorde con la naturaleza humana, promoviendo la armonía y la paz entre los pueblos y naciones. Creían firmemente que el cambio secular del estatismo a la libertad, del “estatus al contrato” y de lo “militar a lo industrial”, que había provocado la Revolución Industrial y una mejora inmensa para la humanidad, estaba destinado a continuar y expandirse continuamente. Estaban convencidos de que la libertad y el mercado mundial se expandirían para siempre, y que el estado se desvanecería gradualmente.

Desencanto y pesimismo

El resurgimiento del estatismo empresarial agresivo en la década de 1870, seguido por el creciente apoyo masivo al socialismo en la década de 1890, puso fin al optimismo arraigado de los liberales laissez-faire. Estos pensadores percibieron que el siglo XX traería el fin de la gran civilización, el ámbito del progreso y la libertad, producto del liberalismo del siglo XIX. El pesimismo y la desesperación comenzaron a afectar a los cada vez menos numerosos liberales laissez-faire, quienes preveían el crecimiento del estatismo, la tiranía, el colectivismo, guerras masivas y el declive social y económico.

La reacción de Pareto ante la amplia adopción de las ideas socialistas en Occidente fue una muestra más de una de las causas concurrentes que llevó al liberalismo a su declive último: un profundo y rancio pesimismo de corte cínico. Al observar el inexorable declive de las ideas y movimientos libertarios, Pareto concluyó que el mundo no está gobernado por la razón, sino por la irracionalidad. Su papel ahora era analizar y documentar esas irracionalidades. En un artículo de 1901, Pareto señaló que en toda Europa tanto el socialismo como el nacionalismo-imperialismo estaban en aumento, y que el liberalismo clásico estaba siendo aplastado entre ellos: “en toda Europa el partido liberal está desapareciendo, al igual que los partidos moderados… Los extremistas se enfrentan cara a cara: por un lado, el socialismo, la gran religión emergente de nuestra época; por el otro, las viejas religiones, el nacionalismo y el imperialismo.”

Metodología positivista

Esta breve reseña de algunos momentos de la vida de Pareto nos da cuenta de su adopción y defensa de una metodología positivista como herramienta para acercarse al objeto de estudio de la ciencia económica, coherente con su dependencia del modelo de la física y la mecánica. Tal metodología, que para todos los efectos la podemos llamar neoclásica a secas, es el resultado de una especie de mutación de una metodología que buscó inicialmente producir enunciados económicos a partir de las deducciones lógicas de la premisa de que los hombres actúan, a una en donde los enunciados económicos resultan de las inducciones que puedan resultar de la observación y la experiencia.

Al traducir este programa a forma matemática, se hicieron ciertas suposiciones simplificadoras para facilitar la conversión de un conjunto de proposiciones filosóficas/lógicas sobre la elección humana y la interacción social en un sistema determinado de ecuaciones. La economía neoclásica evolucionó hasta poder definirse por la siguiente estrategia de investigación: (a) comportamiento de maximización, (b) preferencias estables y (c) equilibrio de mercado. Esta evolución del programa científico de la economía neoclásica progresó lenta pero constantemente durante un período de cien años, con cada generación sucesiva eliminando el uso del lenguaje natural. Los jóvenes practicantes dentro de la disciplina encontraron que para perseguir este programa de investigación “implacablemente y sin titubeos” y para “dialogar” con sus colegas, debían “hablar” el lenguaje de los modelos matemáticos.

La competencia perfecta…

Podemos decir que esa tendencia es la más popular hoy en día. En todo hay modas y el quehacer de la ciencia económica no iba a ser la excepción. Si sus ideas no podían expresarse en una prueba formal, se entendía que la idea seguía siendo simplemente interesante y no una contribución a la ciencia. La “recomendación” de aquel momento de Schäfer partió, según creemos, de la misma tendencia: o me dice Usted algo en matemáticas -o con la pretensión de ellas, o no se lo acepto en la tesis, que dará eventualmente crédito a su calidad de científico.

La forma en la que se expresa el afán de matematizar los enunciados económicos suele ser a través de versiones más o menos sofisticadas del modelo de competencia perfecta de equilibrio general, a partir de la tradición iniciada por Walras. El modelo se construye a partir de ciertos presupuestos; cualidades de un mundo dentro del cual el modelo va a funcionar y será capaz de cumplir su función.

Sabemos que la función es, por confesión de Milton Friedman, no la comprensión del mundo en términos de la acción humana, sino la predicción, que si la logra con cierto grado de refinamiento, el modelo sería válido. El modelo de competencia perfecta se construye a partir de la noción de que el valor es el objetivo; que, por ende, la información de un gran número de oferentes y de consumidores es perfecta y, por ende, no hay que salir a descubrirla. Ni compradores ni vendedores tienen la potencia para impactar los precios, siendo ambos tomadores de ellos.

… y la función empresarial

La perfección de la información acerca de lo que quieren los individuos y dónde y por parte de quién se ofrece implica, también, que no hay innovación posible, que no hay sorpresa por no ser posible la noción de la incertidumbre en ese mundo. Y, a partir de todo esto, como una especie de peste analítica, se abstrae específicamente de la noción del empresario. La magia de la concepción de la objetividad del valor, hace que se pueda conocer matemáticamente -y no por medio del descubrimiento de la función empresarial. Así, la sociedad, siendo algo con una existencia independiente y autónoma de la de los individuos, experimenta valores propios -valores sociales, que resultan de la suma de los valores individuales.

En este mundo, el mercado está en perfecto equilibrio: el bienestar de la sociedad (la curva de demanda) coincide con el del individuo; mientras que el costo del individuo (curva de oferta) coincide con el de la sociedad. Es en este punto alrededor del cual se llega a la conclusión que se cumple la regla de unanimidad: que todos, individuo y sociedad, comparten el mismo grado de beneficio y sacrificio.

El principio de unanimidad en la eficiencia de Pareto establece que una situación es eficiente en términos de Pareto si no es posible mejorar la situación de una persona sin empeorar la de otra. Un cambio o asignación de recursos es considerado una mejora de Pareto si al menos una persona se beneficia sin que nadie más resulte perjudicado. Si todos los individuos están de acuerdo en que una redistribución de recursos mejora su bienestar o, al menos, no lo empeora, entonces esa redistribución es una mejora en términos de eficiencia de Pareto.

Del modelo neoclásico al pesimismo y al abandono del liberalismo

Una de las explicaciones más usuales detrás del declive del liberalismo a finales del siglo XIX es el pesimismo profundo con el que varios liberales reaccionaron frente al ascenso del socialismo y a desaceleración en la adopción de las ideas de la libertad. Como lo mencionamos anteriormente, esta fue justamente la reacción de Pareto ante el mismo suceso.

Por lo menos a nosotros nos llama mucho la atención el número de víctimas de aquella actitud pesimista y nos hace preguntarnos, a su vez, por la causa del mismo. ¿Cuál es la razón por la cual Pareto, como muchos liberales de la época, se presenta como un incurable optimista, para después caer en el más cínico pesimismo -y así concentrarse más en el reporte de desastres, que en la búsqueda de soluciones? Nuestra posible respuesta es: la adopción del paradigma neoclásico, fundamentado en el modelo de competencia perfecta de equilibrio general -como le pasó a Pareto.

Demasiado bello para ser cierto

La concepción propia del modelo de competencia perfecta del mercado es descriptivamente falsa. Esto es: describe un mundo que no corresponde a la realidad. En este mundo, hay perfección, es decir, no hay nada por hacerse. El significado de que el mercado se encuentra en perfecto equilibrio implica que no hay nada por hacerse; no hay nada que describir en términos de lo que necesitan los consumidores, los productores, los trabajadores y los dueños de porciones de tierra y bienes de capital. Toda esa información está dada y, entonces, al no ser posible la innovación -puesto que nada nuevo se puede producir- no es posible concebir la función de los empresarios.

Estos esencialmente se encargan de innovar en favor de los consumidores y de transmitir la información acerca de sus necesidades a los trabajadores, a los dueños de la tierra y del capital. Solo es posible concebir un mundo en equilibrio, que se ha quedado quieto, por decirlo de alguna manera, si se especifica como ausente la función empresarial. Recordemos que para medir algo, incluso el mercado, tendremos que haber concebido la inmutabilidad de unidad, lo cual sería imposible sin eliminar al empresario del relato.

Del análisis a la normatividad: la agonía diario de frustración y pesimismo

Lo que sucedió con el modelo de competencia perfecta es que pasó de ser una herramienta analítica contra-fáctica muy útil para explicar teoría de precios y del valor, a ser concebida como un deber ser del mercado, como un elemento normativo, al cual el mercado se tiene que ajustar. Al mercado habría que llevarlo al equilibrio cuando quiera que los individuos no actúen de acuerdo a sus “verdaderas” preferencias, porque si no, no será eficiente. Convertido, entonces, en una herramienta para juzgar al mercado, una vez se determine que el mercado ha hecho algo que no corresponde con lo que se esperaba de él, de acuerdo a la teoría, el quehacer del economista se convierte en juzgar lo que termina haciendo el mercado, es decir, los individuos, a la luz de su sofisticado juguete intelectual.

A nosotros se nos antoja que tiene que ser muy frustrante y desesperanzador concluir a diario que el mercado no hace lo que debe, a partir de la teoría acerca de lo que debe hacer el mercado para ser eficiente. Sabemos, si partimos de la premisa de que las preferencias individuales son precisamente eso, subjetivas e individuales, cualquier juicio que adelante el economista acerca de lo que el mercado debería haber hecho no es sino una especie de afán de imponer sus propias preferencias a los demás. Tiene que ser muy frustrante ver constantemente fallas del mercado, llevando incluso a la irritación el hecho de que los individuos no se están comportando “racionalmente,” de acuerdo a valores que solo a ciertos economistas son objetivamente superiores.

Si mi teoría no refleja la realidad, es la realidad la que está mal

A partir de la concepción estática del mercado, se concibe a este en equilibrio, sin cambios, sin capacidad de innovación porque todo es perfecto. Y cuando quiera que la real y efectiva asignación de recursos diste de los resultados del modelo de competencia perfecta, el economista neoclásico llega a la conclusión de que el mercado, los individuos, no han hecho lo que estaban llamados a hacer; han fallado en la asignación de sus recursos.

Como siempre la asignación de recursos que llevan a cabo los individuos que componen el mercado distan, de alguna manera, de los resultados matemáticos del modelo de competencia perfecta, el economista neoclásico se enfrenta, casi que a diario, con la noción de que el mercado ha contradicho la forma racional de asignar recursos; que de haber tenido mayor grado de información, habría hecho lo correcto; y entra en un ejercicio de explicación acerca de por qué la realidad no se ajusta a su teoría.

Un concepto procedente de la física

¿Cómo no caer en el pesimismo, si constantemente se está juzgando al mercado a la luz de algo que no le corresponde? ¿Cómo no caer en pesimismo a diario, cuando se ve una y otra vez que la realidad es terca y que se resiste de una buena vez a adecuarse a lo que debería ser? Y, finalmente, ¿Cómo no caer en pesimismo, cuando constantemente se insiste en que algo está en perfecto equilibrio, y que todo lo que le pertenece se resiste a adecuarse a aquel equilibrio? Nosotros no le vemos salida a esa diaria agonía más que caer en el pesimismo cínico en el que cayó el buen Vilfredo.

Y creemos, además, que la agonía pesimista de personajes, liberales clásicos como Pareto, se intensifica por un factor muy particular. La idea, como lo mencionamos anteriormente, es denunciar los efectos adversos de la planificación central, pues es el libre mercado la única salida para que los individuos puedan superar su estado natural de escasez y puedan asignar recursos eficientemente.

Pareto, como sus pares, tomó como punto de apoyo para limitar los estragos del socialismo la noción de equilibrio perfecto, traído de la física. El gran problema es que, a partir de esa herramienta analítica, viendo como surgen fallas del mercado, como zombies en una película apocalíptica, contrario a limitar la asignación centralizada de recursos y sus efectos económicamente adversos, lo que hace es aumentar el espectro de tal intervención y, por ende, de intensificar aquellos efectos.

Ludwig von Mises y su Acción humana: la receta contra el pesimismo

Esto lo entendemos a partir de la enseñanza de Ludwig von Mises y su libro, La acción humana, que justo en este año cumple 75 años de publicación. Von Mises expone una crítica contundente a la intervención estatal en el mercado, argumentando que cualquier intento de regulación estatal conduce inevitablemente al socialismo a través de un ciclo intervencionista.

Según von Mises, cuando el gobierno introduce una intervención para corregir una falla del mercado, esto genera ineficiencias y desequilibrios. Para abordar estos nuevos problemas, se requieren más intervenciones, incrementando el control estatal sobre la economía de mercado. Este proceso distorsiona los precios y destruye el cálculo económico racional, lo que lleva a una mala asignación de recursos y a una mayor ineficiencia.

Además, para implementar y mantener estas regulaciones, el gobierno debe restringir cada vez más las libertades económicas y civiles, erosionando la autonomía individual. Von Mises concluye que este ciclo de intervenciones y su tendencia hacia el socialismo es inherentemente perjudicial para la prosperidad económica y la libertad individual, destacando la necesidad de preservar un mercado libre sin interferencias estatales.

La comprensión de von Mises del proceso de mercado es justamente aquello que le permite hacer esta crítica efectiva. Solo si los precios transmiten la información cerca de las preferencias individuales, puede el empresario adelantar su función de satisfacer aquellas preferencias, coordinando sus acciones con las de los consumidores y dueños de factores de producción.

Receta contra el pesimismo

Además, tal comprensión integra en la teoría justamente la función empresarial. Von Mises la describe como el motor del progreso económico, destacando el carácter creativo y optimista del empresario. Según Mises, el empresario es un visionario que, a través de su capacidad para anticipar las necesidades futuras del mercado, asume riesgos y toma decisiones innovadoras. Esta creatividad no solo impulsa la producción y el empleo, sino que también mejora constantemente la calidad de vida de la sociedad. El empresario, con su espíritu optimista, confía en su habilidad para transformar recursos y oportunidades en beneficios, contribuyendo así al dinamismo y la evolución del mercado libre.

Ahora podemos entender cómo Ludwig von Mises, junto a todos aquellos que tomamos el equilibrio general como lo que es, una herramienta para comprender el mundo y no para gobernarlo, no caemos en ese pesimismo cínico, del que desafortunadamente liberales prolíficos como Pareto -y, también, Herbert Spencer- fueron presa fácil. No hemos considerado al empresario como aquella peste analítica y, por ende, comprendemos que sin él no hay creación, no hay innovación, ni afán de mejora, ni forma de evitar el desperdicio.

Que con los errores -no fallos- y aciertos de los empresarios el mundo se mueve hacia adelante; y que sin ellos sencillamente se estanca. Es con la comprensión de la función social de la función de los empresarios que siempre vemos, así sea lejano, un futuro positivo y es por ellos que no nos dejamos caer en el pesimismo propio de Pareto.

Casi que llegamos a la conclusión de que existe una receta en contra del pesimismo: abstenerse de la ingesta de nociones de equilibrio perfecto. La experiencia nos ha demostrado cómo desviarse de este consejo suele llevarnos a la miseria -como la falta de luz solar lleva eventualmente a la demencia.

Ver también

El fracaso del modelo neoclásico. (Javier Milei).

Homosexualidad, una perspectiva interdisciplinaria

La inclinación sexual por personas del mismo sexo es un fenómeno que presenta algunas particularidades a distintos niveles de análisis. Posiblemente, la homosexualidad no sea un factor diferenciador significativo a nivel psicológico, social o económico, sin embargo, no está de más tener una mayor comprensión sobre este fenómeno que, en menor medida o bajo nuevos argumentos, continúa generando algunas controversias políticas.        

Datos globales

Existe una relación entre el crecimiento y riqueza de un país y el Global Index on Legal Recognition of Homosexual Orientation (GILRHO); aunque esto puede reflejar que las sociedades más ricas tienden a preocuparse más por la inclusión, la relación no es perfecta y no todos los países ricos miestras un alto grado de aceptación, hay patrones culturales e institucionales que influyen sobre el nivel de apoyo y aceptación hacia la homosexualidad.

Analizar los países con mayor y menor grado de aceptación y apoyo hacia la homosexualidad puede ayudar a identificar un patrón: las sociedades más liberales y abiertas, tanto comercial como culturalmente, tienden a mostrar una mayor aceptación. En Europa, los países con mayor grado de aceptación incluyen a España, Francia, Alemania, República Checa, Malta y Dinamarca. En contraste, Rusia y Polonia presentan menores niveles de aceptación. Mientras, en Medio Oriente, Israel y Líbano muestran la mayor aceptación, mientras que Palestina y Jordania tienen los niveles más bajos. De manera similar, en África, Sudáfrica muestra la mayor aceptación, mientras que en Oceanía, Australia y Filipinas son los más aceptantes, con Malasia, Indonesia y Pakistán mostrando los menores niveles. En Sudamérica, Argentina, Chile y Brasil presentan los mayores niveles de aceptación hacia la homosexualidad.

En Estados Unidos las parejas homosexuales son de mayoría blanca y muestran niveles de empleo y educación ligeramente por encima del promedio de parejas heterosexuales. Las parejas de dos hombres sueles ser las más «privilegiadas», algunas estimaciones sugieren que las parejas casadas del mismo género masculino ganan $18,000 más que las parejas casadas de diferente género, y las parejas casadas del mismo género femenino ganan $3,000 menos que las parejas casadas de diferente género.

Matrimonio igualitario

El matrimonio civil es una institución que, aunque paralela al derecho civil de libre asociación, posee una historia y características propias, diferenciándose de otras formas de asociación. Por tanto, es la libre asociación —un contrato entre partes libremente pactado— lo que podría considerarse un derecho en sí mismo, más que el matrimonio per se.

Por otro lado, el matrimonio igualitario, si bien no aborda el problema estructural de fondo, incorpora a parejas más diversas en un sistema que implica costos burocráticos significativos. No obstante, dado que la libre asociación se encuentra restringida en los Estados modernos, el matrimonio civil emerge como una solución práctica. Este ofrece beneficios que deberían estar disponibles para todas las parejas, sin discriminación alguna.

Homosexualidad en la antigüedad

La dificultad de cualquier registro histórico o actual sobre homosexualidad radica en que registrar un acto homosexual no es equivalente a conocer la orientación sexual del sujeto. Los investigadores que estudian la homosexualidad suelen encontrar con frecuencia respuestas que indican que el sujeto tiene preferencias claras por el sexo opuesto, pero durante su adolescencia o en situaciones muy eventuales ha tenido relaciones con personas del mismo sexo, sin embargo, el sujeto no se considera a sí mismo como homosexual, ni acepta que se les registre o etiquete como tal. Esto puede hablar de prejuicios o tendencias en la respuesta, pero también de una genuina experiencia subjetiva de que la orientación no queda definida por las conductas, especialmente cuando son puntuales.

Homosexualidad masculina y femenina

Además, a lo largo de la historia el foco no siempre ha estado sobre el sexo de la pareja, sino en la relación activo-pasivo. Tanto en la antigua Roma, como en ideologías presentes en la ciudad de Nueva York de principios del siglo XX, podemos encontrar una idea que se resume en «Ser activo es ser varón, sea cual sea el sexo de la pareja pasiva.»[1]. En consecuencia, el rol activo es lo que se ha asociado con lo varonil pero también con el poder y el estatus, en muchos casos no había costos reputacionales por ejercer el rol activo, únicamente si se ejercía el pasivo.

La homosexualidad masculina y femenina no han llevado el mismo trato. Por ejemplo, en los libros de medicina de la antigua china se encuentra registro de que la polución nocturna, la homosexualidad masculina y la masturbación se asocian a perder energía vital limitada, mientras que en las contrapartes femeninas no; el lesbianismo se consideraba una costumbre que no se podía evitar (por la forma de vida que llevaban las mujeres) y por lo tanto era más aceptada[2]. Además, la homosexualidad masculina abierta y visible se ha asociado con excesos y debilidades.

Desde el punto de vista biológico o evolucionista

Algunos autores[3] plantean que la homosexualidad no puede comprenderse desde la idea de selección sexual que implica que los hombres y las mujeres se presionan evolutivamente para favorecer ciertos genes que son adaptativos y señalizadores de buenas cualidades. No obstante, ello no implica que los homosexuales no estén influenciados por los mismos patrones de la selección sexual[4], como que las lesbianas puedan mostrar preferencias similares a la de las mujeres heterosexuales y valorar positivamente a las parejas mayores o los hombres homosexuales estén más abiertos o interesados en parejas más jóvenes o de menor estatus.

La homosexualidad es tan natural como la heterosexualidad (ambos se presentan en varias especies). Pero para entender su naturaleza debemos diferenciar apareamiento de reproducción, ya que toda reproducción implica apareamiento, pero no todo apareamiento implica reproducción. Por ello algunos se preguntas, ¿de qué sirve el apareamiento si no es reproductivo? Y la respuesta es: la selección social[5].

Selección social

Los humanos y otras especies emplean el apareamiento para establecer o estrechar vínculos de apoyo o de poder, el sexo entre personas del mismo sexo puede ser lúdico, romántico o terapéutico; así como un medio para marcar el estatus y poder o inclusive sobrevivir, por ejemplo, convirtiéndose en la pareja de una persona más fuerte dentro de una cárcel o haciéndose con un buen mentor o proveedor.

La homosexualidad tiene componentes hereditarios como muchas otras conductas, se encuentra mayor probabilidad de que gemelos criados por separado compartan la misma orientación sexual. La heredabilidad no descarta que ciertos ambientes favorezcan su aparición, especialmente en los últimos años donde ha habido un aumento importante de homosexuales y bisexuales, algo que responde a subidas en la homosexualidad adquirida (socialización) y no en los genes vinculantes.

Los homosexuales pueden favorecer sus propios genes a través de una eventual reproducción[6] natural o por medio de las tecnología o instituciones como la gestación subrogada o bancos de esperma; sin embargo, también pueden hacerlo a través de la selección indirecta al aumentar la aptitud reproductiva de sus parientes y la selección por parentesco apoyando a personas con genes (características fenotípicas) similares a uno mismo.

Conclusión

A pesar de que no siempre ha sido entendido de la misma forma, la homosexualidad ha acompañado a la humanidad desde sus inicios. Las diferencias de sexo también ejercen su influencia, generando diferencias psicológicas y socioeconómicas entre las parejas de hombres y de mujeres. Sus funciones adaptativas no son descartables, y pareciera que bajo ciertos contextos toman mayor protagonismo y aceptación, mientras que bajo otras condiciones tiene a la represión y el castigo. La aceptación de la homosexualidad no muestra linealidad a lo largo de la historia, es decir, la humanidad no ha pasado de menor a mayor tolerancia; en realidad, en un mismo periodo histórico encontramos sociedades con altos y bajos niveles de aceptación.

Actualmente la homosexualidad está inmersa dentro de una agenda política de corte progresista y socialista, pero ello no implica que los altos niveles de aceptación se asocien a este tipo de ideologías. La reacción neoconservadora pasa por considerarlos una amenaza hacia la «familia tradicional», pero si entendemos su naturaleza podemos verlo como un complemento a la «familia tradicional». Una sociedad puede perfectamente ser abierta al capitalismo, el liberalismo, la homosexualidad, a la vez encuentre virtuoso y promueva los valores de la monogamia, la familia unidad y la baja preferencia temporal en parejas del mismo sexo y de diferentes sexos.

Notas

[1] Williams, C. (2010). Chapter 5. Sexual Roles and Identities. Roman Homosexuality.

[2] (p. 66, 115,162, 278) Gulik, R. H. V., & Blanco Facal, R. (2000). La vida sexual en la antigua China.

[3] Roughgarden, J. (2013). Chapter 14: Sexual Orientation. Evolution’s rainbow: Diversity, gender, and sexuality in nature and people. Univ of California Press.

[4] Jankowiak, W. R., Hill, E. M., & Donovan, J. M. (1992). The effects of sex and sexual orientation on attractiveness judgments: An evolutionary interpretation. Ethology and Sociobiology13(2), 73-85.

[5] La selección social es un proceso evolutivo donde la supervivencia y el éxito reproductivo de un individuo dependen de sus interacciones con otros miembros de la sociedad. A diferencia de la selección natural, que se basa en la supervivencia del más apto frente a las condiciones ambientales, y de la selección sexual, que se centra en la capacidad de atraer parejas, la selección social implica habilidades sociales como la cooperación y la formación de alianzas, que pueden influir en la reproducción y la supervivencia dentro de un grupo social.

[6] Las parejas homosexuales presentan mayor proporción de hijos biológicos que adoptados, las parejas de hombres son quienes recurren más a la adopción.

Ver también

Una perspectiva libertaria sobre el movimiento de los derechos de los homosexuales. (Walter Block).

Los reaccionarios culturales. (Fernando Parrilla).

Salir del armario (ideológico). (José Antonio Baonza Díaz).