Ir al contenido principal

De neocones y liberales

La palabra "neoconservador" o "neocón" está de moda. Muchos izquierdistas la utilizan en un sentido peyorativo para calificar más o menos a todo aquél que no comulga con sus postulados. En la derecha los más impulsivos asumen orgullosos el término pensando que si para la izquierda es un insulto, pues tendrá que ser un piropo. Al final del día, sin embargo, ni unos ni otros saben definir lo que es el neoconservadurismo o qué es lo que caracteriza a un neoconservador. No hace falta calentarse la cabeza, dirán algunos, se trata de un neologismo inventado con el solo propósito de atacar al contrario. Si es así, parece irrelevante hacerse llamar a sí mismo neocón, pues no tiene más repercusión que la que queramos darle.

Pero el que se utilice como arma arrojadiza y sin conocimiento de causa no implica que no tenga, en realidad, un significado muy concreto. Lo tiene y nos remite a una corriente de pensamiento que está en buena medida en las antípodas del liberalismo y cuyos adherentes con conocimiento de causa gozan de influencia en los medios, en el Partido Republicano y en la Administración Bush. En este contexto el hecho de que un liberal asuma el apelativo de neocón sí puede tener repercusiones, ideológicas y estratégicas.

En otra ocasión me referí al anti-izquierdismo instintivo de los liberales de ascendencia conservadora, que demasiado a menudo les lleva a posicionarse mecánicamente como reacción a la izquierda, interiorizando así sus errores y rechazando sus aciertos sin detenerse a reflexionar. Como el enemigo de mi enemigo es mi amigo, algunos liberales ven en el gobierno de Bush, en el ejército de los USA… y en los neoconservadores (tan vilipendiados todos ellos por la izquierda) un aliado. No obstante vale la pena plantearse que a lo mejor son enemigos de la izquierda por las razones equivocadas desde un punto de vista liberal, y que por tanto deberían ser criticados desde el liberalismo por las buenas razones. Si escogemos nuestros compañeros de trinchera en función de a quién ataque la izquierda, entonces es en última instancia la izquierda la que escoge nuestros compañeros de trinchera (solo tiene que seleccionar bien su próxima diana). El resultado puede ser una jaula de grillos más que un frente unido contra algo. Tiene tanto sentido como aliarse en su momento con fascistas y nacionalsocialistas solo porque los comunistas les consideraban sus más mortales enemigos (o viceversa).

En mi opinión ser neocón a fuer de liberal plantea serias incompatibilidades. ¿Qué es el neoconservadurismo? El neoconservadurismo nace de la mano de progresistas desencantados con la candidez del Partido Demócrata durante la Guerra Fría, y junto a su anticomunismo militante (que se traduce en la exigencia de un mayor gasto en defensa y una política exterior más agresiva) encontramos una notable complacencia con el Estado del Bienestar. Puestos en relación con los conservadores tradicionales, los neocones se caracterizan por defender una política exterior más ambiciosa e idealista (ataques preventivos, exportación de democracia a golpe de bayoneta y nation-building), unas políticas sociales menos tradicionalistas (aunque eso no les impide coaligarse con la derecha religiosa) y un Estado del Bienestar a lo sumo más eficiente, pero sin excesivos cambios. El propio Irving Kristol, uno de los padres del movimiento, señalaba en su libro Reflections of a Neoconservative que "un Estado del Bienestar, adecuadamente concebido, puede ser una parte integral de una sociedad conservadora". A los neoconservadores, dice Kristol, el crecimiento del Estado en el pasado siglo no les produce alarma ni ansiedad, es visto como algo natural e inevitable. "Los ideales decimonónicos tan nítidamente expresados por Herbert Spencer en su The Man Versus the State son una excentricidad histórica".

El "neo" aplicado a "conservador" da a entender que se trata de nuevos conservadores, pero con una facilidad similar podríamos añadir el "neo" a "progresista" para definirlos. Al fin y al cabo la política exterior idealista neocón tiene sus raíces en el progresismo de la era Wilson, cuando, en palabras del historiador William Leuchtenburg, "pocas personas veían un conflicto entre las reformas sociales y democráticas en casa y la nueva misión imperialista. (…) Los progresistas creían (…) en un gobierno nacional que dirigiera los destinos de la nación en casa y en el exterior." En cuanto a su conformismo con el Estado del Bienestar, es sintomático de sus orígenes.

Al final, en lo único que sustancialmente se distinguen de sus antiguos compañeros del Partido Demócrata es en su defensa de una política exterior más agresiva y utópica, pero eso precisamente no les acerca sino que les aleja del liberalismo. El Estado es ineficiente y actúa movido por grupos de presión, lo mismo en política interior que en política exterior. La guerra es el programa estatal de mayor magnitud y un liberal no puede sino mostrarse, como mínimo, escéptico y cauto ante las promesas de traer seguridad, paz y democracia al mundo manu militari.

Como apuntaba al principio, autodenominarse neoconservador a fuer de liberal tiene repercusiones ideológicas y estratégicas. Si se hace sin conocimiento de causa como simple pasatiempo provocador o como muestra de una actitud reactiva, los principios liberales que uno originariamente sostiene no tienen por qué verse alterados. Pero se corre el riesgo de incorporar elementos de los supuestos compañeros de viaje si uno acaba creyendo que realmente son compañeros de viaje.

Por otro lado, al asumir la etiqueta de neocón uno se expone a que los demás lo vinculen con el neoconservadurismo de carne y hueso, sus autores, los gobiernos y las políticas que se inspiran en esta corriente. Conforme uno se hace llamar neocón con conocimiento de causa, más real es esta asociación con el neoconservadurismo y sus promotores, más extensa y deliberada es la influencia que recibe de sus ideas, y más contradicciones aparecen entre la identidad liberal y la identidad neocón. Antes de abrazar alegremente este término porque la izquierda lo pone de moda, deberíamos preguntarnos por su verdadero significado y sus implicaciones. O estaremos haciéndole el juego a los progres y un flaco favor a la causa liberal.

Una historia de la que aprender

La primera es que los liberales siempre hemos tenido razón abogando por la abolición de cualquier institución que pretenda regular la economía. La tiranía de las buenas intenciones sólo es la supremacía de la oligarquía política a expensas de las acciones descentralizas del hombre libre. Una sociedad que pretende encontrar su bienestar por medio de la imposición de la ley es una sociedad que jamás podrá funcionar bien ni conforme al principio de libertad y prosperidad.

La segunda, que las acciones humanas son infinitamente más complejas de lo que parecen y que los grandes salvadores de nuestras penas no son más que charlatanes y oportunistas que no hacen más que vendernos sueños que jamás van a cumplir ni tienen intención de convertirlos en realidad.

La CNMV, con casi 20 años a sus espaldas, jamás ha evitado un escándalo, ni ha mejorado la trasparencia del mercado, ni ha hecho tal cosa abstracta como velar por la buena formación de los precios. Lo cierto es que ha sido más bien al revés; la CNMV siempre se ha visto envuelta en un profundo obscurantismo, ha sido protagonista de venganzas políticas, decisiones partidistas y ha hecho cerrar a muchas empresas honestas con leyes que sólo tenían por misión aumentar los costes a las pequeñas firmas, los famosos "chiringuitos financieros", para reducir la competencia a las grandes compañías financieras. Corporativismo de libro. En los noventa a esto se le llamó "capitalismo de amiguetes", pero cuando esta forma de gestión política nació en la Italia de los años veinte se le llamaba economía del fascismo, esto es, el mantenimiento y organización de un mercado controlado por el Estado y sus instituciones.

A esto hemos de sumar los beneficios de la rentable extorsión al libre mercado, auténtica razón de la existencia de estas instituciones de control que a los políticos siempre se les olvida mencionar. En el año 2005, la CNMV obtuvo unos resultados positivos de 24,5 millones de euros, de los que la mitad terminó en las arcas del Estado. No está nada mal para una organización que no produce absolutamente nada.

Si algo deberíamos haber aprendido de la lección de Endesa es que la unión entre el Gobierno omnipotente y sus instituciones de fiscalización a la libertad sólo conducen al despotismo de la oligarquía política y al beneficio económico de sus grandes aliados. En el caso de Endesa, éstos han sido la eléctrica semipública Enel y la privada Acciona, muy próxima al entramado PSOE-PRISA y que ya acumula unos beneficios superiores a los mil millones de euros con esta operación. ¿Aún cree que si la CNMV u órganos como la Comisión Nacional de Energía (CNE) no hubiesen existido la situación habría sido peor? El Gobierno ya es de por sí suficiente molesto para la economía; no deberíamos permitir que monte organismos extra para crearnos más dificultades y problemas.

El sueño americano sigue vivo

"… Que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad". La Declaración de Independencia de los Estados Unidos dice, nada menos, que estas verdades son evidentes. La sonoridad de la frase ha retumbado en las mentes y en los corazones de los estadounidenses durante generaciones, y han hecho suyas esas palabras. Pero como son un pueblo práctico, las han llevado a cabo con denuedo. Han buscado su propia felicidad, han labrado su prosperidad en una sociedad que, por libre, les ofrecía todas las oportunidades de conseguir lo que querían. Cualquier persona con la suficiente iniciativa y perspicacia, con trabajo duro y contención en el consumo, podía convertirse en una persona adinerada. Es el sueño americano.

Desde una perspectiva socialista, el sueño americano resulta una amenaza. Si, en principio, cualquier persona puede labrarse un buen futuro para sí y su familia sin más que someterse a las normas del sistema capitalista (perspicacia empresarial, trabajo, ahorro, cumplimiento de los contratos y de la palabra dada, etc.), ¿para qué queremos el socialismo? Si sólo tenemos que mirar a nuestro entorno para ver que ese sueño se cumple a diario, ¿por qué contentarnos con el socialismo, que al fin y al cabo es una eterna promesa de un esplendoroso futuro que nunca llega? Si todos podemos burlar a la diosa Fortuna y coger por nuestra mano, por nuestra voluntad y nuestro empeño, al menos retazos de nuestros sueños, ¿dónde está la injusticia de las sociedades libres?

El socialismo tiene la ventaja de que la realidad no le importa, porque quiere sustituirla por otra cosa, de modo que no ve ningún problema en negarla. Y se ha esforzado en negar que el sueño americano se cumple. Pero la realidad es tozuda, y quienes no tengan miedo de encontrarse con ella podrán ver que, aún hoy, el derecho de todo hombre de procurarse su felicidad tiene en los Estados Unidos un refrendo permanente.

¿Estamos atados a nuestra condición económica como los siervos de la gleba a la tierra que cultivan? ¿Los ricos son ricos porque una vez instalados en la abundancia no hay quien les mueva? Una encuesta elaborada por la consultora TNS Financial Services revela que el 80% de los millonarios estadounidenses (quienes tienen un patrimonio de un millón de dólares o más) han conseguido su fortuna en una sola generación. Es decir, que la han creado ellos mismos; no la ha heredado. Tampoco es un fenómeno nuevo. Los mayores expertos en Estados Unidos sobre los millonarios, Thomas Stanley y William Danko, se refieren a un estudio de 1892 que encuentra que el 84% de los millonarios de entonces han alcanzado su fortuna sin herencia previa.

Tampoco es necesario alcanzar una fortuna de un millón de dólares para ser feliz, ni cualquier progreso es vano si no se alcanzan tales cotas. Un estudio que abarcaba la evolución de las rentas en Estados Unidos tomando una muestra de 1975 a 1991 revelaba que si se dividía a la gente por grupos de niveles de renta, lo que se obtenía era aproximadamente la misma división por grupos de edad. Es decir, que las rentas más bajas corresponden a las edades más tempranas y las mayores a las más avanzadas. Y simplemente para evitar la pobreza (teniendo en cuenta que la pobreza de verdad apenas si existe en Estados Unidos) hay que seguir normas muy sencillas, como "terminar el instituto, no tener niños hasta haberse casado y esperar al menos hasta los 20 para casarse".

Sí, en Estados Unidos no sólo tienen el derecho de buscar su propia felicidad, sino que aún cuentan con una sociedad que lo permite.

Las Damas de Castro

A Fidel Castro le salieron rana las mujeres. Obviando su historia personal, ausente casi por completo de féminas (madre tiene), al dictador le han salido protestonas sus mujeres. No suyas por propiedad y aún menos por afecto, suyas porque se dirigen contra él y la maquinaria represora que orquesta y perpetúa. Son las Damas de Blanco, que siguen, después de cuatro años, reclamando que les devuelvan a sus hombres, a Los 75, detenidos en la primavera del 2003 por discrepar, encarcelados bajo cargos falseados, supuestas conspiraciones y delitos inexistentes.

A ellas dedica Juan Ramón Rallo una entrada en su bitácora. A través del relato de un cubano que firma como Timmy, el lector se ve transportado a un mundo alejado de las historias de película sobre la resistencia, un mundo real, en el que el protagonista es un tipo del montón, que se siente culpable por sobrevivir como puede. Para Timmy, la diferencia entre ellos, víctimas durante demasiado tiempo de una dictadura comunista, y nosotros, víctimas de un Estado que nos seduce para dominarnos, a golpe de subvención y tráfico de influencias, es clara cuando habla de los periodistas extranjeros:

Sólo los protege un frágil mandamiento de los gobiernos "No dañarás al vasallo de otro". Y su propio gobierno, por torpe y que repugnante que pueda verse, suscribe el mandamiento: "Cuidarás de tus vasallos". A diferencia del ¿nuestro? que sigue una variante distinta y más simple: "Harás daño".

Mucho daño. No solamente miseria económica, sino también aniquilamiento de la justicia y la libertad. Como se explica en la página web de las Damas, las sentencias de veinte años de privación de la libertad son dignas de ser leídas para calibrar el atropello. Los delitos son una nube de humo: "Según el gobierno, los opositores participaban en las ‘provocaciones’ y actividades ‘subversivas’ lideradas por el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, James Cason. Sin embargo, la mayoría de los encarcelados no habían visitado nunca esa delegación diplomática, ni mucho menos conocido al señor Cason."

La cosa se agrava porque los presos de conciencia, por rechazar visitas de todo tipo y parte de su comida son represaliados dentro de las propias cárceles, donde la vida es ya un infierno: "las condiciones son –para todos los presos, no sólo para los presos de conciencia– infrahumanas: falta de higiene, escasos y malos alimentos, falta de espacio, abusos e incomunicación. Esta situación es difícil de combatir dado que, además, la observación de la situación de los derechos humanos en las cárceles cubanas no está permitida como actividad legítima, sino que es considerada ‘traición a la patria’ o un ‘atentado a la soberanía cubana’."

Timmy, quien publica sus reflexiones tras entrevistar a Laura Pollán, una de las Damas de Blanco, no es uno de Los 75. Es otra víctima de Castro, como cada cubano, incluidos los que no son tan conscientes de los abusos y tropelías del dictador y sus secuaces. Su seudónimo corresponde a un personaje de South Park, inválido, que sólo es capaz de pronunciar su nombre y el de su mascota. Refleja la realidad: la impotencia, la parálisis colectiva ante el abuso de la cúpula de poder y quienes tienen su favor.

No solamente están los muertos de Castro a sus espaldas, más de 100.000, también es responsable de las denigrantes acciones de quienes desprestigian la autoridad y la ley. La Policía viola niñas cubanas en los registros, algunas de las cuales terminan de jineteras, los hombres y mujeres de bien son represaliados y apartados de su puesto de trabajo, los estudiantes son expulsados de la universidad para impedirles el acceso a la formación y que sólo puedan conseguir trabajos sin cualificación. Mantener desarmado y mísero al pueblo es la mejor manera de alargar la barbarie. No hay más mercado que el ilegal. En esas condiciones la libre expresión implica el encarcelamiento, pero no como preso político, lo cual salvaría la honra del detenido, sino como un vulgar delincuente; te acusan de fraude y robo a tus compatriotas. Nadie habla de eso. Ellos no pueden. Nosotros miramos al techo. Terrible.

Tan terrible como la actitud del gobierno español de gira por la isla de la libertad. La semana pasada dos senadoras españolas recibieron a mujeres pro-régimen, que viajan por el mundo para denunciar el encarcelamiento de sus familiares (nuevos héroes de la revolución castrista) como terroristas en Estados Unidos. Tanto la vicepresidenta primera de la Comisión para Asuntos Iberoamericanos, Rafaela Fuentes, como la presidenta de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales del Senado, y vocal de la Comisión de Asuntos Exteriores, Lentxu Rubial, hija del primer lehendakari pre-autonómico y vicepresidenta de la fundación Ramón Rubial que, entre otras cosas, atiende a presos españoles en el mundo, han sido las amables anfitrionas de las castristas. A diferencia de los familiares de las Damas de Blanco o de Timmy, que no han hecho nada, los héroes castristas se habían infiltrado en organizaciones "terroristas" asentadas en Miami que supuestamente ejecutan acciones criminales contra Cuba, incluida la colocación de bombas. ¿Le suena a chino? A mí también. Tiene tanto sabor a mentira como la información aparecida en el diario oficial castrista en la que se acusa a fundaciones benéficas y ONG’s de ser una plataforma terrorista a sueldo de los Estados Unidos, o como la propaganda que eventualmente aparece en la Agencia Cubana de Noticias atacando a la actual oposición, uno de cuyos miembros, Jorge Moragas ya no puede volver a Cuba. Organizaciones tan "peligrosas" como Reporteros Sin Fronteras, desde cuya página web alientan a agencias de todo el mundo para que apadrinen un periodista cubano encarcelado y no caiga en el olvido.

Terrible y vergonzoso. Tan vergonzoso como el acuerdo al que han llegado Joseba Azkarraga, consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social del País Vasco y María Esther Reus, ministra de Justicia de la nación caribeña. Según EFE, la agenda de la visita a Cuba de los representantes vascos con nuestro dinero, incluye varias sesiones de trabajo con el Tribunal Supremo Popular, con el cual esa Comunidad Autónoma tiene suscrito un acuerdo de colaboración. Las Damas de Blanco deben estar muy contentas al saber que el órgano represor que ha encarcelado a sus familiares va a funcionar asesorado por el Gobierno del País Vasco, lo que dará una mayor agilidad y eficiencia en su funcionamiento. ¿Se condenará ahora más rápidamente a inocentes, para celebrar el cuarto aniversario de la Primavera Negra de La Habana? Mientras tanto, ellas piden a Miguel Ángel Moratinos que no mire a otro lado, que las reciba.

Lo que denuncian Timmy y las Damas de Blanco con su día a día, con su persistencia silenciosa, es tan denigrante como el artículo de Carlos Carnicero a raíz de la visita de nuestro Ministro de Asuntos Exteriores a Cuba, pagado con los impuestos de todos los españoles. El periodista, conocido "experto en Latinoamérica, nacionalismo vasco, terrorismo de ETA o la cuestión palestina" declara sin pudor alguno: "En Cuba oigo el himno nacional y veo izar la bandera y no siento amenaza sino proximidad porque tengo la certeza de que dentro de veinte años seguirán las cosas igual si el enemigo, que siempre es exterior, no progresa."

Timmy no se "siente" amenazado en Cuba, vive amenazado, él y su familia, tanto como para ocultar su identidad. Las Damas de Blanco están amenazadas, y Los 75 padecen en sus carnes las amenazas del régimen del dictador Castro. Las palabras del periodista español me hacen enrojecer de vergüenza. Si Carnicero siente tanta proximidad con Cuba, debería irse a vivir allí; probablemente él disfrute de los mismos gustos que Castro y tenga tanta facilidad para acceder a esos placeres como el animal que rige los destinos de los cubanos que son, en su propia tierra, sospechosos en libertad condicional, como dice Timmy.

No se lo he contado, pero el personaje de South Park a veces es capaz de balbucear una frase: A World of Lies.

Energía sin cables

Por ejemplo, la demanda de la Fundación Mozilla contra Microsoft por violar en el Explorer 7 su patente sobre la navegación con pestañas, el bug en las últimas tarjetas de nVIDIA al que podíamos echar la culpa cuando falláramos un tiro o el sistema de banda ancha gratuita de Google a través de la red de alcantarillado, el proyecto Dark Porcelain.

En definitiva, que cuando supe de que una pequeña empresa había creado un sistema para enviar energía a pequeñas distancias vía radiofrecuencia, me pensé que era otra bromita. Pero resulta que no, Powercast presentó su tecnología en la última edición del CES, la feria tecnológica de Las Vegas, que tuvo lugar a primeros de enero. El ingenio, como cabe imaginarse, consta de dos módulos: el emisor y el receptor. El primero no tiene grandes misterios: emite a frecuencias muy bajas y emplea, según dicen, un algoritmo propio que le permite aumentar el alcance, que es de un metro, más o menos, sin requerir más energía.

Es en el receptor donde esta empresa ha solucionado el obstáculo con el que los investigadores habían chocado al intentar desarrollar esta tecnología. Las ondas de radio chocan con obstáculos y paredes y cambian levemente de frecuencia. El receptor, del tamaño de una moneda de 5 céntimos, es capaz de captar la frecuencia principal de emisión y las que tiene alrededor, recuperando hasta un 70% de la energía emitida. Su pequeño tamaño, además, garantiza que se pueda incorporar a los dispositivos actuales sin excesivos cambios de diseño.

Imagine que lleva usted su móvil en el bolsillo y, al sentarse delante del ordenador, o acercarse a una lámpara, o donde quiera que tenga el emisor, el teléfono se empiece a recargar. Con mil millones de terminales vendidas el año pasado, sin duda Powercast va a hacer negocio a poco que algunos fabricantes lo integren. Es decir, se va a enriquecer dando un servicio útil a los consumidores, que es la base del capitalismo. Y eso es sólo una de sus múltiples aplicaciones. La empresa ha firmado acuerdos también con fabricantes de MP3, audífonos, periféricos de ordenador como ratones y teclados o implantes médicos. Un marcapasos equipado con un receptor permitiría alargar su vida útil, algo especialmente valioso, dado que sustituirlo porque se le está acabando la batería requiere cirugía. Los primeros productos que incorporan esta tecnología los está desarrollando Phillips y verán la luz a finales de este año.

Pero mientras el capitalismo nos ofrece un nuevo invento, los burócratas siguen poniendo trabas a los de siempre. Como las cámaras digitales cada vez tienen más capacidad para grabar vídeo, la Unión Europea está pensando en clasificarlas como tales, lo que obligaría a que pagaran un arancel del 4,9%, del que estaban exentas hasta ahora. ¿Y por qué no clasificar las cámaras de video como cámaras de foto, si también pueden hacerlo? El avance de la tecnología va haciendo que cada vez más aparatos tengan más funciones. No tengan duda de que nos cobrarán a los consumidores el arancel más alto que puedan.

Contra el zeitgeist

Su conferencia fue más espectacular aún que su chaqueta y desde luego no dejó indiferente a nadie. Recibió, eso sí, más entusiasmo entre el público que entre los periodistas que, como suelen ser gente convencional y de orden, abrazan el zeitgeist y creen en su mayoría que los males del mundo tienen como causa la globalización. Pues no. "La globalización es buena, y punto", sentenció Sala i Martín.

Ese periodista convencional está tan habituado a manejar los hechos que ya no se impresiona por ellos, e incluso los supera; él es más listo y corre más rápido, y habrá salido indemne de la charla del economista. Este, como prueba de su sentencia, ofreció un dato y una reflexión.

El primero pasó fue dividir el mundo en tres tercios y coger el que más se ha abierto al libre mercado en las últimas dos décadas, y el que más se ha cerrado. Mientras que en el último ha aumentado el número de pobres (quienes viven con un dólar o menos al día) en cien millones de personas, en el primer tercio, el que ha abrazado la globalización, ha visto un descenso de 300 millones de pobres. Si ponemos el baremo en los dos dólares al día, vemos que la globalización ha arrancado de la pobreza a 500 millones de personas, es decir, como la población de la Unión Europea.

La otra consideración es la siguiente. Ha descendido la pobreza en todo el mundo, menos en el África subsahariana. Si la globalización es la causa del hambre, habrá que concluir que este continente ha sido poco menos que arrasado por la llegada de capitales, está anegado de nuevas tecnologías y abarrota nuestros comercios con los numerosísimos y muy variados bienes que se producen en esa parte del mundo. Pero lo que vemos es exactamente lo contrario. ¿No será que lo que necesita es más y no menos libre mercado?

Bové, Bono y Antonio Banderas

Pues bien, este hipócrita "defensor de los pobres" ha logrado inscribir su nombre entre los candidatos a la presidencia de Francia. Lo cierto es que, en el improbable caso de que saliera elegido, no creo que notáramos mucho la diferencia de su política con respecto a la de sus predecesores. La única defensa seria de los pobres es el libre comercio y eso no lo defiende ningún dirigente francés desde los tiempos de Jacques Rueff.

La semana pasada el cantante Bono, a quien el gobierno francés concedió la Legión de Honor en 2003, recibió el título de Caballero Honorario del Imperio Británico en reconocimiento a sus servicios a la industria de la música y su trabajo humanitario. En lo primero no me meto, pero lo segundo debe ser cosa del humor británico de Su Majestad la Reina. Bono seguramente es el ser más globalizado y que más debe a la globalización de entre las legiones de cruzados anti-globalizadores.

Que un militante anti-globalización diga una idiotez no es noticia porque no es un suceso que destaque por su escasez; es asfixiantemente abundante. Pero todo cambia si quien pronuncia la bobada del día es un actor tan conocido como Antonio Banderas. El malagueño dijo el pasado domingo que era un placer participar en una procesión de la Semana Santa porque "esto es una fiesta anti-globalización". Y una vez puesta en marcha la máquina de soltar chorradas, también explicó en una entrevista con la agencia Efe que considera a las cofradías como "una ONG".

Es para partirse de risa. Jesucristo olvidó comentar a los apóstoles que no moría por todos los seres humanos, sino por un grupo particular a quienes pretendía privilegiar frente al resto, que es justo lo que reclaman los activistas anti-globalización. Además, el descubrimiento español de América, uno de los mayores eventos globalizadores previos a la revolución industrial, contó con la activa participación de la Iglesia Católica. En las décadas siguientes a la llegada de los españoles al nuevo continente surgió un interesante debate acerca de los derechos de los indios y, como no podía ser de otro modo, los pensadores escolásticos defendieron el respeto hacia la vida y la propiedad privada así como la libertad económica de los habitantes del nuevo mundo. Vamos, que de anti-globalizadores tenían poco.

Bové, Bono y Banderas ignoran que en los últimos doscientos años el porcentaje de la población mundial sumida en la pobreza absoluta ha pasado de algo más del 85% a menos del 20% en la actualidad. El proceso de expansión del capitalismo ha permitido que los esfuerzos de cientos de millones de seres humanos para salir de la miseria hayan tenido éxito. Sin embargo, estos paladines de la "solidaridad coactiva" no creen que los pobres puedan labrarse un futuro mejor por sí mismos. Deben considerar a los pobres seres tontos que no pueden prosperar en libertad. Por eso se apresuran a pedir medidas de corte socialista, aquellas con las que los dirigentes políticos tratan de crear "mundo perfecto" esclavizando a la población.

La descentralización como estrategia

Los nacionalistas substituyen la palabra España por la de "Estado", acaso como ejercicio de "memoria histórica", ya que era una forma en que al régimen de Franco gustaba referirse a nuestra nación. "Estado". Qué duda cabe que forma parte de España, pero no es ni de lejos lo más importante. De hecho lo único que importa son los españoles y su sentimiento de pertenencia a un mismo pueblo. Y con ellos, las instituciones que han recibido y que son fruto del avatar histórico de otros que también se sentían parte integrante de la misma realidad histórica, que también lo es social. España es eso. No es ni la Renfe ni el Ministerio de Educación.

Los nacionalistas construyen un discurso colectivista, con un alma totalitaria, construyendo una historia y una mitología plañidera con un único objetivo: el poder; el poder absoluto. Y utilizan el armazón nostálgico nacionalista (mucho decir sería que es ideológico) para saciar ese deseo y para engañar a los ciudadanos. Se les dice que quitan el poder al gobierno central, cuando los robados en realidad son ellos. Así las cosas, ¿no debiéramos replantearnos esta descentralización? ¿No sería buena idea echar marcha atrás?

Yo no lo creo. Antes al contrario lo conveniente sería dejar para el Estado central poco más que aquello que represente al país y lo defienda: la Corona, las relaciones exteriores, la defensa… Todo lo que sea posible ha de cederse a las comunidades autónomas o, mejor aún, a los ayuntamientos. Lejos de aumentar el poder de los nacionalistas, lo que tendría lugar es una competencia institucional entre regiones españolas que daría al traste con sus pretensiones más totalitarias.

La decisión política de Esperanza Aguirre de reducir o eliminar los impuestos sobre el patrimonio y de sucesiones y donaciones ha llevado incluso al tripartito a seguir el mismo camino. ¿Adivinan a quién acudieron para evitar tener que tomar esa medida? Al Estado central, como me hizo ver recientemente Manuel Llamas. Como las competencias estaban cedidas y el Estado central no pudo acudir en su ayuda, al final tuvieron que ceder. Los españoles de todos los sitios, si ven que la presión que ejerce su gobierno regional es muy asfixiante, huirán a otras regiones españolas a trabajar o implantarán allí sus negocios e invertirán allí sus capitales.

Una España descentralizada no dejará de serlo, por el simple hecho de que su ser no desaparece con el Estado central. Dejemos ese error a los mismos nacionalistas, a quienes llaman "Estado" a España. España es una realidad bimilenaria reconocida y querida por los españoles. Pero esa España descentralizada permitirá que las regiones que más apuesten por la libertad de los suyos sean el freno más eficaz a la voluntad totalitaria de los nacionalismos. Y el partido nacional más favorable a la libertad de los españoles, el Partido Popular, es quien debe liderar ese esfuerzo de descentralización administrativa. No deja de ser significativo que sea la presidenta más reformista del PP, Esperanza Aguirre, quien recupere la idea de que su partido necesita recuperar el diálogo con los nacionalistas. Espero que el PP siga por ese camino.

Libertad y moral religiosa

La norma fundamental de la ética de la libertad es el derecho de propiedad (equivalente al principio de no agresión). E única que puede ser universal, simétrica y funcional. Pero no todas las conductas compatibles con la libertad son igualmente exitosas. Los seres humanos guían su conducta social mediante normas morales (que pueden ser particulares, asimétricas y disfuncionales) sentimientos íntimos o tradiciones compartidas por el grupo (algunas compatibles, otras incompatibles con el derecho de propiedad).

La ciencia (especialmente la psicología evolucionista y la memética) puede explicar qué es la moralidad cómo surge evolutivamente como herramienta cooperativa y por qué tiene ciertos contenidos concretos. La ciencia también puede explicar la religión (la creencia en entidades sobrenaturales imaginarias) como un fenómeno natural para la mente humana.

La religión es un meme exitoso

La religión, en sus múltiples formas, es muy importante en la vida de muchos seres humanos: es un meme exitoso que ha conseguido conectar con los sistemas emocionales de muchos seres humanos que quieren tener fe y que se sienten molestos o incluso muy ofendidos si sus creencias son cuestionadas o atacadas (y entonces los más radicales e intolerantes pueden reaccionar con violencia física).

Las diversas religiones suelen presentarse como fundamentos y garantes de la moralidad, pero la religión no es imprescindible para la moralidad porque no es su base. Un ateo o un agnóstico pueden tener comportamientos perfectamente éticos, y un creyente puede ser violento y deshonesto. La religión no es fuente de sentimientos morales que son preexistentes, sino que se apoya en ellos, y en ocasiones los fortalece o complementa, pero también los distorsiona y puede hacerlos totalmente arbitrarios (la inexistencia de lo sobrenatural como base y la imposibilidad de comprobación permiten casi cualquier cosa).

La moral religiosa pretende ser perfecta, infalible, no acepta crítica (es la verdad absoluta) y no puede evolucionar (al menos en teoría, en la realidad histórica sí que cambia). La moral natural es imperfecta, pero puede existir sin interferencia religiosa, mientras que las religiones no suelen subsistir sin interferir con la moral.

Sumisión

Como el fundamento sobrenatural es inexistente, el contenido de la norma moral religiosa puede en principio ser cualquiera: la voluntad de la divinidad es misteriosa, y el transmisor de la revelación puede haber sufrido alucinaciones, equivocar el mensaje o simplemente inventárselo todo. Recurrir a premios y castigos tras la muerte es un engaño, que tal vez pueda funcionar (para controlar el comportamiento para bien y para mal), pero refleja la debilidad del sistema social de justicia. Fundamentar epistemológicamente mal la moral puede llevar a rechazar erróneamente preceptos morales adecuados si el creyente se da cuenta del engaño de la superstición de lo sobrenatural.

La libertad protege la voluntad individual en el ámbito legítimo de la propiedad; la religión suele insistir en la sumisión (voluntaria o coactiva) a la voluntad divina (expresada directamente de forma mística o a través de representantes terrenales). La libertad se basa en el subjetivismo y el relativismo de las preferencias humanas evolutivas; la religión insiste en la objetividad del bien y el mal absolutos y eternos recibidos mediante la revelación, y sus normas no suelen considerar los deseos humanos particulares.

Colectivismo

La libertad se refiere a individuos y sus derechos, la religión a menudo es colectivista: funciona como cohesionador de grupos y sirve de prueba de pertenencia a la comunidad de fieles o al pueblo elegido; si se opone al socialismo puede ser sólo por su materialismo. La religión puede fomentar la solidaridad y la confianza, pero también el colectivismo y la violencia (guerra contra el infiel o el hereje). Las sociedades pueden cohesionarse mediante principios éticos, humanistas y redes de relaciones voluntarias, sin necesidad de símbolos imaginarios inexistentes. La ausencia de religión no implica una sociedad atomizada sin lazos entre las personas ni entre el presente y el futuro.

El liberalismo se basa en la realidad objetiva, tanto del mundo como del ser humano (resultado de la interacción entre factores genéticos universales e influencias ambientales y culturales variables). El liberalismo es una filosofía racional, crítica, evolucionista, que se construye científicamente a partir de axiomas, hipótesis, deducciones lógicas y contrastaciones empíricas. La religión es un cuerpo de creencias, a menudo irracional, acrítico y creacionista, basado en revelaciones, tradiciones y dogmas arbitrarios y frecuentemente absurdos.

Crítica, resentimiento

No se trata de que la razón pueda aprehender, explicar y diseñar intencionalmente todo (constructivismo social, irracionalismo soberbio, disfrazado de racionalidad). Pero la religión revelada no es lo adecuado cuando la razón, siempre limitada, no da más de sí: lo acertado es reconocer los límites del conocimiento y proceder con cautela mediante ensayos (preferiblemente locales y parciales) con errores y aciertos.

Criticar la religión no implica pasión antirreligiosa ni resentimiento. La fe religiosa (la creencia en lo sobrenatural) no es en absoluto equivalente a la confianza crítica, provisional y escéptica en los fundamentos epistemológicos del conocimiento científico. Creer o no en la divinidad no es lo mismo que creer o no en cualquier otra cosa. El conocimiento se entiende como creencia verdadera y fundamentada, la fe religiosa pretende ser verdadera, pero en lo esencial no se refiere a la realidad ni está fundamentada epistemológicamente.

La naturaleza humana

No todos los memes son beneficiosos para sus portadores: algunos memes parásitos pueden ser nocivos. Es posible que un meme o costumbre sea útil y no se sepa por qué, pero también es posible que no se vea la utilidad porque no la tenga y sea conveniente eliminarlo (y tal vez se puede comprender su desutilidad): que hayan sobrevivido mucho tiempo en muchos sitios no implica necesariamente que sean correctos, o verdaderos, o adecuados (puede ser que su éxito reproductivo compense la desutilidad sobre sus portadores, o que sean falsedades usadas por los poderosos para manipular a las masas oprimidas). Algunas religiones pueden ser más adecuadas que otras, actuando como memes domesticados que cooperan para la supervivencia de sus portadores y que protegen de otras creencias religiosas más destructivas.

La naturaleza humana es precisamente natural, no sobrenatural. Preceptos morales religiosos pueden ser adecuados si se basan en la naturaleza humana, pero entonces son filosofía moral y no revelación sobrenatural. Interpretadas de forma sensata, prescindiendo de sobrenaturalidad, son adecuadas por lo humano, no por lo divino. A pesar de sus bases irracionales (y en algunos aspectos incluso debido a ello) la religión puede tener efectos positivos: pero eso no garantiza que su efecto neto sea positivo, o que la selección natural de grupos garantice que las religiones nocivas sean eliminadas.

Religión y ciencia

La religión como solución a los problemas humanos es problemática cuando choca contra el conocimiento científico de la realidad. La religión es parte del problema si la gente no piensa, sino que simplemente cree y se aferra emocionalmente a sus prejuicios recibidos durante la infancia. Algunas sociedades desarrolladas están moralmente empobrecidas (familias rotas, drogadicción, criminalidad, dependencia) y en declive no porque hayan abandonado la religión, sino porque se han colectivizado, por la importancia de la política y el intervencionismo coactivo contra las instituciones éticas espontáneas de una sociedad libre. Muchos creyentes saben poco de economía y ética y promueven el socialismo, fracasando sistemáticamente en sus nobles intentos de erradicar el sufrimiento y la pobreza.

La moral religiosa es legítima si se considera como consejos persuasivos para una vida buena y feliz, pero no lo es si se trata de mandatos coactivos impuestos por organizaciones que monopolizan el poder. Algunas creencias religiosas son liberticidas, mientras que el liberalismo incluye la libertad religiosa, creer lo que se quiera mientras no se agreda a los demás.

Neoliberalismo y fascismo económico en el PSOE

Desde que el PSOE tomó el poder no hemos parado de ver este tipo de prácticas. Aumento de la persecución fiscal, continuos favores a los constructores, aumento de la corrupción política, leyes totalitarias como las de sanidad, cesión total a grupos como la SGAE o Prisa, raudales de nuestros impuestos destinados a los ociosos actores o el caso Endesa, entre muchos más ejemplos.

Los "razonables desplazamientos de las estructuras económicas libres" que mencionaba el profesor Krüsselberg se han vuelto irracionales fenómenos de expulsión del orden espontáneo de la económica privada para convertirse en decretos y órdenes del Gobierno. Las buenas intenciones en manos de los políticos se han convertido en degeneración y manipulación. Como decía José Carlos Rodríguez sobre el caso de Endesa, la política económica del PSOE es fascismo puro y duro.

Y es que la historia se repite. La economía del fascismo es la unión entre grandes grupos privados y el Gobierno para conseguir unos fines "sociales", nunca liberales, donde sólo una élite se beneficia a expensas de la sociedad. La mejor forma de conseguir saquear con facilidad es prometer de todo poniéndole el adjetivo "social" y, con esta excusa, el ciudadano medio se deja manipular y robar.

Ya lo dijo Bernard Baruch, asesor del Gobierno norteamericano en la primera mitad del siglo XX, "vota al que menos prometa; será el menos decepcionante". El Gobierno del PSOE no para de prometer. Y cuando el Gobierno promete algo, se lo quitará a otro mediante la fuerza. En el momento que el Gobierno lo promete todo, el saqueo y caos es absoluto. Demasiadas deudas tiene que pagar este Gobierno. Deudas que estamos pagando nosotros.