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Etiqueta: Pensamiento liberal

10 mitos sobre Murray Rothbard

"Al escribir sobre él parece que estás hablando sobre cuatro o cinco de las más grandes mentes que jamás hayas conocido, con la única salvedad que se trata de una sola persona". Así definía David Gordon a una de las mentes más preclaras de las ciencias sociales: Murray Rothbard. No en vano, la polémica que suscitaba no le iba a la zaga de su relevancia. Y, con ello, muchas acusaciones infundadas. Valgan estos 10 mitos sobre Murray Rothbard condensados de su biografía The Enemy of the State, de Justin Raimondo, una apología sobre este gigante intelectual.

1- Rothbard no fue original.

Él nunca fue completamente original. Su teoría económica proviene de Menger y Ludwig von Mises, su visión ética de la tradición tomista-jeffersoniana, su política exterior de la Vieja Derecha americana y su anarquismo de la tradición americana individualista de Benjamin Tucker y de Albert Nock. Lo que Rothbard hizo fue obtener a partir de todas estas corrientes una construcción intelectual completamente nueva, sistemática y coherente para una integrada teoría de la libertad y los derechos de propiedad. Puede que Rothbard se subestimara a sí mismo.

2- Su left-libertarianism le convirtió en un izquierdista en los años 60.

Rothbard nunca fue izquierdista ni cambió sus puntos de vista fundamentales. Su período de ‘acercamiento’ a la Nueva Izquierda fue para conseguir reclutar personas a la causa libertaria contra el Estado policial, el sentimiento contra la guerra y la conscripción, y por la desobediencia civil. En general, no tuvo demasiado éxito en este empeño.

3- Rothbard abandonó el libertarismo por la Derecha Cristiana.

Rothbard escribió en publicaciones conservadores cristianas en los primeros 50 y llegó a ver el Cristianismo como una devoción por la ley alejada de un origen estatal. En escritos suyos podemos observar su querencia por el catolicismo como proclive a un anarquismo universal frente al protestantismo nacionalista-estatista. Intentó demostrar que las demandas de la Derecha cristiana tenían en gran parte un componente libertario: mantener al Gobierno fuera de nuestras familias, nuestras escuelas, nuestras iglesias…

4- Rothbard partió el libertarismo durante su época paleo-conservadora.

Rothbard nunca fue libertario de izquierdas. Abandonó el Libertarian Party en 1989. Por ejemplo, en la convención del Libertarian Party de aquel año la gente llegó a abuchearle por defender a un candidato burgués de clase media-alta, a pesar de su radicalismo político.

5- En sus últimos años combatió a la Derecha.

Esta idea está basada en los ataques del mainstream neoconservador americano a favor del Estado de Bienestar y guerra. Hay que entender que la política exterior tenía una importancia fundamental para Rothbard. Es más, tras la Guerra Fría asistió a la asunción por parte de toda la izquierda americana del "humanitarismo bélico", mientras en los 90 muchos derechistas se vieron atraídos por el pensamiento aislacionista en política exterior que Rothbard intentó avivar.

6- Rothbard no tuvo una influencia duradera.

Su influencia se extendió a todo el liberalismo clásico. Fundó el Center for Libertarian Studies, fue editor fundador del Journal of Libertarian Studies, creó la primera revista sobre economía de la Escuela Austriaca, inspiró la creación del Mises Institute, lideró divisiones en la organización conservadora juvenil más importante de EEUU, la Young Americans for Freedom, e incluso fue quien sugirió el nombre para el famoso Cato Institute.

7- Le encataba Khrushchev y fue objetivamente pro comunista.

Este mito circuló durante los 60 y fue avivado por el conservador William Buckley, quien escribió "Rothbard aplaudió al paso de la limusina de Khrushchev a su paso". Esta campaña difamatoria de la revista conservadora National Review se debió a que Rothbard se opuso al deseo de la revista de boicotear e impedir la visita del mandatario soviético a EEUU. Rothbard no podía sino combatir el deseo de Buckley de "una burocracia totalitaria en nuestro país" para luchar en la Guerra Fría.

8- Rothbard rompió con antiguos amigos.

Famosas son las rupturas y discrepancias que tuvo con Ayn Rand, el Libertarian Party, la Derecha de Buckley o Cato Institute. Básicamente hubo dos causas de rupturas: las que se debieron a simple envidia por el éxito intelectual de Rothbard y las traiciones personales.

9- Rothbard abandonó el libertarismo radical a partir de los 70.

Absurdo puesto que en 1978 publicó "Society without a State", "Ética de la Libertad" en 1982 o uno de sus escritos más radicales, "World War I as Fulfillment" en 1989. Además durante los 80 criticó severamente la política exterior de Reagan y su política económica.

10- Rothbard fue simplemente un ideólogo.

Rothbard escribió volúmenes y volúmenes de teoría económica e histórica que nada tenían que ver con la estrategia política. Sus críticos dicen que se convirtió a la Escuela Austriaca porque no sabía matemáticas, lo cual es absurdo teniendo en cuenta su título superior en matemáticas con los más altos honores por la Universidad de Columbia.

Nunca será suficientemente vindicado Murray Newton Rothbard, como nunca lo es ni será la libertad.

@AdolfoDLozano

 

El futuro era exactamente esto

Hace casi quince años la dirección de la Inteligencia Central de Estados Unidos, dependiente de la Casa Blanca, publicó un informe sobre tendencias globales para el entonces lejano año 2015 (el informe puede leerse aquí). Los expertos estuvieron muy acertados en las predicciones. Preveían, por ejemplo, tensiones migratorias crecientes en la frontera con México, problemas demográficos en Oriente Medio que devendrían en descontento social y extremismo religioso, el surgimiento de China como gigante económico o continuos ciberataques que podrían al mundo entero en jaque. Para otras cosas no atinaron, pero, claro, ¿quién iba a imaginar algo tan inimaginable como el 11-S  tan solo un día antes? 

Quince años no es demasiado tiempo. Con buena información, sentido común y conocimientos de historia pueden hacerse pronósticos bastante fiables para 2030 e incluso para 2050. Muchos de los eventos actuales no son más que parte de tendencias globales que se desarrollan durante años. Simplemente hay que detectarlas y a partir de ahí seguirles el curso. Hay, de hecho, gente que se dedica a eso y cobra por ello. Bastante bien, por cierto. 

Llegados a este punto cabría preguntarse lo siguiente: ¿hace tres lustros hubiésemos visto con claridad la España actual, que, aunque comenzó el siglo con una euforia desmedida, ahora se encuentra presa de la frustración y el desánimo?Probablemente no… o quizá sí, pero sólo si el augur se hubiese preocupado de mirar por debajo de la siempre finísima epidermis de las vacas gordas.

Ninguno de los males que afligen a la patria es nuevo. Ninguno. La crisis económica, sin irnos muy lejos, se larvó precisamente durante esos años de lujo y fantasía en los que el crédito fácil y las recaudaciones fiscales extraordinarias inflaron varias burbujas que son en primera y última instancia las causantes de nuestras calamidades de hoy. Fue en el año 2001 cuando al gobernador del BCE le dio por bajar los tipos de interés hasta niveles ridículamente bajos. De aquellos polvos, esas promociones en la costa y aquellas urbanizaciones en el extrarradio, esos créditos consumo sin garantías y aquellos préstamos ruinosos a empresas con ideas todavía más ruinosas.

El crecimiento desmesurado del Leviatán estatal en sus distintos escalones administrativos también procede de la misma época. El Gobierno central, los autonómicos y las corporaciones locales dispararon el gasto al calorcito de la expansión crediticia y la sensación de sempiterna bonanza. No nos engañemos, la España de aquel entonces era lo más parecido al país de nunca jamás, tal vez por eso la guerra de Irak o el calentamiento global dieron tanto que hablar. En estos momentos con la que está cayendo asuntillos tan banales seguramente los hubiésemos ignorado. 

Los excesos crediticios e inmobiliarios se han ido digiriendo mediante un ajuste de caballo que ha puesto a seis millones de personas en la calle, al tiempo que ha consumido la carrera profesional de una generación de españoles y las esperanzas de encontrar un empleo de otra. En cambio, los excesos en los que hocicaba –y sigue hocicando– el politiquerío y su recrecida cohorte funcionarial se han dado por buenos e inevitables. El futuro era este, convendría un fino observador desde el pasado. El futuro era que una menguante minoría pagase los impuestos de Alemania del este para mantener a una mayoría que no hace sino acrecentarse. Desconozco hasta donde aguantará la cuerda sin romperse. Lo que sí sé es que todo apunta a que lo que tenemos nos parece poco. Queremos más, más políticos, más funcionarios, más Gobierno, más Estado, más miseria, más atraso. Que no se diga en 2030 que no lo hemos visto venir.

Por otra década de libertad

En 2015, el Instituto Juan de Mariana cumple 10 años. Una década de continuada, comprometida e independiente defensa de la libertad frente a todos aquellos que han pretendido cercenarla, ya sea para meterse en nuestra cama o para arrebatarnos nuestra cartera. Frente a las comunas socialistas y a las comunas distributistas, el liberalismo promueve el ideal de una sociedad abierta donde convivan en recíproca tolerancia concepciones de la vida plurales y heterogéneas: vive y deja vivir (libertad), haz el amor y no la guerra (paz y ausencia de coacción), mi casa es mi castillo (propiedad).

Atendiendo, sin embargo, al estado de nuestra sociedad, parecería que en diez años hemos avanzado más bien poco o que, incluso, hemos retrocedido. Reaccionarios de izquierda y de derechas se han instalado en el gobierno o aspiran a hacerlo a corto plazo, garantizando una sostenida merma en nuestras libertades. ¿Acaso han caído en saco roto los millares de artículos, los centenares de conferencias o las decenas de intervenciones televisivas y radiofónicas de los miembros del Instituto Juan de Mariana a lo largo de estos últimos diez años? Sinceramente no lo creo: si el precio de la libertad es la vigilancia permanente, no nos queda otra que continuar vigilantes aun en medio de un continuado retroceso de nuestras libertades. Acaso en mayor medida cuando la coyuntura es especialmente adversa.

Por eso en 2015 seguiremos desplegando las actividades que han venido caracterizando al Instituto durante su primera década de existencia: nuestras charlas semanales, nuestros artículos diarios, nuestros seminarios de formación intensiva, nuestra Universidad de Verano, nuestra Cena de la Libertad, nuestro Congreso de Economía Austriaca, nuestra Feria de Libros liberales o nuestros informes de investigación. Continuaremos haciendo aquello por lo que nos hemos caracterizado durante una década y, en la medida de nuestras posibilidades, trataremos de hacerlo mejor.

Pero tras diez años de actividad probablemente no baste con un “más de lo mismo aunque mejor”. Los nuevos retos para nuestras libertades representan nuevas demandas que atender y el desarrollo de las nuevas tecnologías proporciona nuevas modalidades de oferta con las que atenderlas. Ya lo alertó Mises cuando nos exhortó a no ceder jamás ante el mal y a combatirlo con mayor audacia: audacia, astucia y perseverancia. Así, 2015 será un año de cambios y de novedades para el Instituto: cambios y novedades que esperamos sean de vuestro agrado y, sobre todo, que os proporcionen nuevas herramientas para librar la muy esencial batalla de las ideas, en particular durante esta etapa crepuscular para las libertades.

Mas, justamente por ello, este 2015 también necesitaremos de vuestro más activo y entusiasta apoyo. Pese a ser regados con decenas de millones de euros por las omnipotentes oligarquías globales e intergalácticas, el Instituto es un centro de pensamiento humilde y austero que sobrevive merced a las microaportaciones de sus varios centenares de comprometidos miembros. A todos ellos: muchas gracias por habernos permitido nacer y crecer durante estos diez años; sin vosotros no existiríamos. A todos los demás: gracias por visitarnos, por nutrirnos con vuestros comentarios y con vuestras críticas; ojalá este 2015, a la luz de las novedades que os presentaremos próximamente, os decidáis a ayudarnos para así contribuir a sostener y amplificar el escaso número de altavoces con los que hoy cuenta el liberalismo en nuestro país.

De ahí que, a pesar de las más que evidentes amenazas que se ciernen sobre nuestras sociedades, me gustaría brindar por un esperanzador 2015: brindemos por esta conclusa década de vida del Instituto en defensa de la libertad y brindemos, también, por esta incipiente nueva década de lucha infatigable por la libertad. Por todos vosotros: gracias por estar ahí durante estos diez años. Os emplazamos a que nos sigáis acompañando en los próximos diez. 

Premios frente a chantajes

El binomio Mas-Junqueras, a lo suyo. Ambos se han auto-ungido de la función mesiánica consistente en conducir a Cataluña a la tierra prometida, una suerte de paraíso terrenal donde abundará la paz, la prosperidad y la ausencia de cadenas impuestas por los cerriles españoles.

En pleno siglo XXI, el nacionalismo separador sigue creyendo en utopías y apostando por ellas no sólo de manera retórica sino económica también. Mientras tanto, los problemas de la ciudadanía catalana, los mismos que tiene la española, no se resuelven, sino que aumentan.

La gravedad del asunto no debe pasar por alto las manipulaciones que del sistema democrático ha hecho este mesianismo de barretina. La más importante, la chapuza del 9 de noviembre, una mezcla entre lo absurdo y lo despótico. El rauxa borró de un plumazo el seny, nada nuevo por otro lado, pues las pataletas del nacionalismo catalán cada vez son más frecuentes en nuestro paisaje político.

De cara al corto y medio plazo, los escenarios y previsiones no son halagüeños. ¿Hacia unas elecciones (a las que se pondrán calificativos del tipo "plebiscitarias")? Es probable. Las terceras en cinco años, todo un récord que muestra a las claras el nulo respeto que el nacionalismo (en todas partes) tiene por la democracia: si sale en las urnas lo que exige, perfecto; en caso contrario, se hace una nueva llamada hasta que se obtenga el resultado deseado.

Se trata ésta, como decimos, de una característica distintiva de cualquier partido secesionista. A modo de ejemplo, en Escocia el Scottish National Party (SNP) perdió el referendo in-out del pasado 18 de septiembre, pese a lo cual, reivindica vías alternativas para la consecución de la independencia, al mismo tiempo que contradictoriamente habla de influir en Westminster tras las próximas elecciones de mayo. Paradójico, como sinónimo de surrealista, que una formación que perseguía la implosión de Reino Unido ahora se postule como su salvador.

En efecto, al nacionalismo le gusta decir de sí mismo que representa la centralidad, concepto tan polisémico como vacuo. Durante la década de los noventa, CIU también afirmaba simbolizar la centralidad gracias a la cual era el mejor representante de los intereses de Cataluña y la única fuerza capacitada para modernizar España. De nuevo el mesianismo en estado puro.

Mientras todo esto ocurre, la sociedad catalana contraria a la asfixia nacionalista se ha ido articulando, con pocos recursos pero con abundante imaginación y capacidad de movilización. Plataformas como Sociedad Civil Catalana es un buen ejemplo pero en el resto de España han surgido algunas otras, de corte igualmente transversal, como Libres e Iguales.

Ambas, asimismo, comparten un rasgo común y es que no gozan de la cobertura que merecerían, lo cual les resta opciones para ganar el combate de las ideas frente a aquellas otras, como la Asamblea Nacional de Cataluña o el Omnium Cultural, que hacen proselitismo de la causa de la independencia y que gracias al empleo de mantras como "el derecho a decidir" han logrado la simpatía de sectores excesivamente buenistas en el resto de España.

La pugna es desigual en cuanto a herramientas (y dinero procedente de las subvenciones). A pesar de todo ello, están empezando a recoger réditos, como por ejemplo el premio Ciudadano Europeo concedido (y no suficientemente ponderado/valorado) por el Parlamento Europeo a Sociedad Civil Catalana. Sin duda, un dato que alienta a la esperanza al mismo tiempo que pone de manifiesto que la UE no está por la ruptura de los Estados Nación que la integran.

Este último fenómeno tampoco debe subestimarse porque el nacionalismo reitera que la secesión no será obstáculo para que Cataluña siga formando de la UE. Una independencia a la carta. Lo dicho, la utopía llevada hasta sus extremos o hasta el delirio.

Respuestas de un economista austriaco a preguntas que nada tienen que ver con la economía

Hace un par de semanas, Francisco Capella (en adelante, el preguntante), conocido miembro de este instituto, dedicó un comentario a formular preguntas a economistas austriacos, supongo que con la "intención" de que se le respondiera. Hasta el momento de escribir estas líneas, nadie ha picado en ese cebo, así que como modestamente me considero economista austriaco, trataré de responder a aquellas de sus cuestiones que me parecen relevantes desde el punto de vista de teoría económica.

Porque una de las primeras cosas que hay que plantearse, y que quizá explique la ausencia de respuesta por parte de economistas austriacos a los interrogantes planteados, es hasta qué punto son relevantes las cuestiones para un economista. De hecho, creo que tal listado de preguntas se puede plantear por igual a un astrofísico, a un ingeniero de Minas o a un músico profesional.

Lo primero que debería entender el preguntante es hasta dónde llega el ámbito de la teoría económica. Los teóricos economistas nos conformamos con entender y explicar los fenómenos económicos: valor, precio, salario, tipo de interés… No es nuestra ambición explicar las conductas de los seres humanos, ni lo que les mueve a hacer una cosa u otra. Por ello, que la acción sea intencional es irrelevante para el economista, y corresponde al preguntante explicar de qué forma quedaría alterada la teoría económica si la acción fuera no intencional en vez de intencional. El preguntante asume que los economistas austriacos asumen que la acción humana es intencional, cuando tal asunción no es necesaria; así que es su asunción la errónea.

No me resisto a referirme a la preocupación del preguntante por los animales: hasta donde alcanzo, la evidencia empírica es abrumadora al respecto de la ausencia de fenómenos económicos visibles en el ámbito animal. Así que no sé muy bien que tendría que explicar la teoría económica al respecto.

En todo caso, hay una serie de preguntas que sí me parecen relevantes para la teoría económica, y a las que trataré de dar respuesta.

¿Los hechos de las ciencias sociales son exclusivamente lo que la gente cree o piensa? ¿Las ciencias sociales sólo tratan con el interior de la mente humana y no con hechos externos objetivos?

Como se ha dicho, la teoría económica trata de explicar los fenómenos económicos. Ello parte necesariamente de la observación de la realidad. El economista observa la existencia de precios o de salarios, o la quiebra de una empresa, y trata de explicarlos, para lo que utiliza y desarrolla la teoría económica. Por tanto, las ciencias sociales no tratan solo de lo que la gente cree o piensa, sino principalmente de hechos objetivos.

¿Cómo sabes que en el ámbito de la acción humana no hay constancias? ¿Es algo a priori o ex ante? ¿Es una afirmación apodíctica o hipotética? ¿Lo has observado o tal vez medido de algún modo? (…)

Como es sabido, la razón por la que no se puede aplicar el método científico en las ciencias sociales, en particular en la teoría económica, es que no se puede asumir la constancia en el tiempo de las relaciones entre las variables independientes y las explicativas. Por tanto, lo relevante no es si hay o no constancias en el ámbito de la acción humana; lo relevante es preguntarse si se puede asumir tal constancia.

El economista no discute la existencia o no de constancias, ni se lo plantea. Ahora bien, dado que el individuo es la causa única de los fenómenos económicos, y que las preferencias del individuo varían en el tiempo (como también afirma el preguntante en otra parte del cuestionario), no se puede asumir la constancia en las relaciones ni en las variables. Esto es todo lo que se necesita saber para descartar el método científico. El que dichas constancias puedan existir en algún caso específico, no habilita la viabilidad del método científico para el desarrollo de la teoría económica.

¿El conocimiento científico en economía no sirve para predecir nada en absoluto con ningún nivel de precisión y seguridad? ¿Y si los individuos son impredecibles individualmente pero predecibles estadísticamente? ¿Es lo mismo afirmar la no existencia de regularidades que reconocer que puede ser muy difícil conocer esas regularidades? ¿Hay constancias en otras ciencias humanas como la medicina? Si ciertas industrias, como la del seguro, utilizan de forma fiable estadísticas sobre cosas que a la gente le pasan, ¿no será posible emplear también datos estadísticos sobre lo que la gente hace? Cuanto más conozcamos de un individuo y sus circunstancias, ¿no podremos predecir y controlar mejor su conducta?

En primer lugar, el preguntante no debería confundir ciencias sociales con ciencias "humanas" o lo que considere que es la medicina. La medicina es una disciplina sujeta al método científico, en que se pueden asumir la constancia en las relaciones, aun admitiendo que éstas puedan ser complejas. La causa de la medicina no es la acción humana, sino más bien el cuerpo humano, que es esencialmente inanimado y cuyo funcionamiento responde a leyes físicas, químicas y biológicas, no económicas. Es por ello que las estadísticas constituyen una herramienta útil para esta disciplina, lo mismo que para la actividad del seguro. No creo que al preguntante haya que explicarle la diferencia entre sucesos de clase y sucesos singulares.

En todo caso, hay que insistir en que la explicación (y eventual predicción) del comportamiento del individuo no es el objeto de la teoría económica, cuyo ámbito es mucho más modesto y reducido: explicar los fenómenos económicos.

¿Puede predecir algo la teoría económica? Sí, pero con una asunción muy fuerte y que no se va a cumplir: que nada más cambie. Por eso, los teoremas económicos añaden la coletilla "que al contrario" o "ceteris paribus". Ni siquiera una reducción de precios asegura un incremento de la demanda, como bien saben y sufren muchos empresarios.

¿Eres consciente de que quizás en tu teoría praxeológica faltan las nociones de intensidad y relevancia? ¿Qué pasa si lo que dices es verdadero pero impreciso? ¿Y si se trata de verdades irrelevantes?

La crítica de la intensidad y la irrelevancia se puede extender a cualquier disciplina científica imaginable. Al respecto de la irrelevancia, es un concepto subjetivo: las nociones que son relevantes para una persona pueden ser completamente irrelevantes para otra. Este artículo y el cuestionario del preguntante son una prueba obvia de tal subjetividad. La mayor parte de las cuestiones que parecen relevantes al preguntante en el ámbito de la teoría económica, son irrelevantes desde mi punto de vista.

Las eternas discusiones teóricas sobre la viabilidad y legalidad de la banca de reserva fraccionaria en un mercado libre, que tan relevantes parecen a muchos miembros del IJM, resultan irrelevantes para la mayor parte de la sociedad, pero no por ello dejan de tener interés para el científico económico. No creo que a Newton le preocupará mucho el número de manzanas que iban a caer en el mundo cuando decidió investigar la razón por la que caía al suelo.

Así pues, el papel del teórico económico no consiste en preguntarse si sus teorías son relevantes o no, o con qué intensidad aplican en un momento dado. Lo único que pretende es, una vez más, explicar un fenómeno económico observado. Es más bien el historiador el que, a la hora de buscar las causas de algún suceso, deba analizar cuáles de las teorías económicas disponibles son relevantes para dicho suceso, y con qué intensidad le afectan.

Algo parecido ocurre con la investigación básica y la investigación aplicada, con las que asumo familiarizado al preguntante. La investigación básica busca respuestas verdaderas con independencia de que la cuestión sea relevante o no en otros ámbitos. Lógicamente, el científico que sistemáticamente se pregunte por aspectos irrelevantes para el resto de la sociedad, debería terminar sin trabajo (o, alternativamente, con una subvención de algún organismo público).

Y aquí lo voy a dejar. Confieso que las preguntas de mi querido Paco Capella, el preguntante, ni me han incomodado ni, desgraciadamente, me han sacado de mi zona de confort. Cuando empecé la lectura de su cuestionario, esperaba cuestiones verdaderamente incisivas, pero sobre todo relacionadas con el ámbito que interesa al economista austriaco. No he encontrado muchas, y la mayoría de ellas ya estaban resueltas.

Ahora bien, sigo sin saber "si las partículas fundamentales entienden a otras partículas fundamentales porque son partículas fundamentales", aunque también desconozco por qué Paco le pregunta esto a los economistas austriacos.

¡Felices Navidades y próspero año 2015 a todos!

Nathan Branden, 1930-2014

Ha muerto recientemente Nathan Branden. Tenía 84 años, y el parkinson que sufría le produjo un último deterioro. Pocas veces la fama de una persona de debe tanto a su relación con otra persona. En su caso, claro está, se trata de su relación con la novelista y filósofa Ayn Rand.

Leyó El manantial cuando tenía 14 años. Hace de esto 70. Rand no había iniciado la escritura de La rebelión de Atlas cuando Nathaniel empezó a cartearse con ella, y empezaron a trabar una amistad muy fructífera. De la mano de Nathaniel se adhirieron al círculo de Rand Weidman Barbara y su primo Leonard Peinkoff. La relación entre ellos es tan cercana que deciden moverse juntos de Los Ángeles a Nueva York cuando Barbara va a completar su grado en filosofía en la NYU. Ya en la gran manzana, él se cambia el nombre por Nathan Branden, con cuyas letras se puede formar el sintagma ben Rand, “hijo de Rand” en hebreo. En Nueva York se casa con Bárbara, en una ceremonia en la que Ayn Rand y su marido, el actor Frank O’Connor, hacen de padrinos.

La poderosa filosofía de Ayn Rand cubre la relación del individuo con la realidad, con otros individuos y con el conjunto de la sociedad, por lo que comprende varios aspectos del hombre. Tiene perfiles morales muy acusados, lo que unido a su carácter idealista y redentor también lo hace atractivo. Y tiene la complejidad suficiente como para suponer un reto, sin resultar un esfuerzo insuperable o desesperante. No es de extrañar que se convirtiese en un culto. El objetivismo ofrece al neófito un sistema de pensamiento armado y coherente que es capaz de dar respuestas sobre la ética, la economía, las artes, la moral… Rand era manantial de ese nuevo saber que Branden canalizaba de forma eficaz.

Los Branden ampliaban el círculo en torno a Rand, que explicaba sus ideas sobre la filosofía mientras compartía con sus alucinados discípulos los fragmentos de su nueva novela, a medida que ella los escribía. Nathan Branden se convirtió en un empresario de las ideas de su maestra. Creó las Lecciones de Nathaniel Branden, luego convertido en el Instituto Nathaniel Branden, y más tarde The Objectivist Newsletter y la revista The Objectivist. Él hizo lo que Ayn Rand no habría podido: una labor de proselitismo que convirtió la pequeña secta randiana en un movimiento. Eran ideas rompedoras, y Branden logró que se infiltrasen por las universidades.

El propio Branden participaba de ese carácter sectario que imponía la personalidad de Rand, como cuando acusó a Murray N. Rothbard de plagiar a Rand en su gran ensayo The mantle of science, y le sometió a un juicio in absentia ante un tribunal randiano. En un estilo muy soviético, Nathan condenaba a los herejes achacándoles vicios psicológicos que explicarían su desviación ideológica.

Nathan y Barbara Branden reconocieron y repudiaron con los años los alucinados extremos del culto a Ayn Rand, pero no llevaron ese repudio a las ideas que recibieron de ellas y contribuyeron a extender.

Es conocido que en 1954 Nathan y Ayn convocaron a sus respectivos cónyuges para exponerles que habían iniciado una relación sentimental entre ellos. Esta actitud era plenamente coherente con la forma de pensar de la autora de origen ruso, pues para ella el amor pasa por la conquista de aquella persona que encarna los valores con los que te identificas. Y, pese a que había 24 años de diferencia entre ambos, para cada uno de ellos el otro era esa persona. También es conocido que en 1968 Nathan dejó a Ayn Rand por otra mujer que podría encajar menos en ese patrón randiano, pero que era una modelo muy guapa y mucho más joven. Y en una reacción que queda lejos de los estrictos estándares racionales y morales que ella predicaba, identificó esa preferencia por Patricia Wynard como una traición a su persona y, en consecuencia, a sus ideas. Y se produjo el objeticisma, la expulsión del Lucifer Branden del reino del randismo. Natham, no obstante, siguió por su cuenta, y no dejó que estas diferencias echaran al traste lo que, en el fondo, era también su pensamiento y el fruto de su trabajo.

Ayn Rand desprecia lo que llama ideas de segunda mano, ese conocimiento compartido, heredado y no racionalizado que nos permite, sencillamente, vivir. “Revisa tus premisas”, era el dictum preferido de Rand, que contiene la pretensión de que todo conocimiento es susceptible de ser juzgado por una razón independiente y clara.

Branden hizo de la autoestima el principal tema de su pensamiento en psicología. Siguiendo la estructura de pensamiento de Rand, Branden vio la autoestima como un logro de la razón, y que consiste en seguir la vida según los propios valores. La genética es una realidad incómoda en este entender al hombre como un ser puramente racional, y que debe utilizar esa facultad, pura, libre de interferencias, para limpiar el pensamiento de prejuicios y alcanzar la verdad. Una verdad que, por otro lado, ya ha expuesto la propia Rand.

Branden no se salió ni de la grandeza y ni del desenfoque de Ayn Rand. Por ejemplo, al hablar de las relaciones personales, dijo: “Bajo el capitalismo, los hombres son libres de elegir sus lazos sociales. Lo que quiere decir que pueden elegir con quién se asocian. Los hombres no están atrapados en la prisión de su familia, tribu, casta, clase o vecindad. Pueden elegir a quién valoran, con quién quieren mantener una amistad, con quién tratan, y qué tipo de relación establecen. Esto implica y exige la responsabilidad de los hombres de formarse juicios independientes. Implica y exige, también, que un hombre tiene que ganarse las relaciones sociales que desea”.

Es decir, que echa por la borda los lazos sociales preexistentes, convenidos, heredados, reales. Cree que es propio del capitalismo su sustitución por cálculos racionales de seres randianológicos. No es que no haya mucho de cierto en eso, pues en una sociedad libre cualquier individuo tiene el derecho de saltarse esta u otra convención, para elegir otro camino, por más que ese otro sea muy probablemente otra convención. Pero hay mucho más, muchísimo más, de falso. Pues las personas son políticas en el sentido que le dio Aristóteles, pertenecientes a una polis, o una comunidad. Y su persona se llena del conjunto de saberes y usos que la caracterizan. Hay una gran contradicción en erigirse en defensor de una civilización y proclamar que se puede disolver sin más que pasarse la vida revisando premisas.

Con todo, creo que debemos este recuerdo a Nathan Branden. Dice de él Brian Doherty en Radicals for capitalism, una expresión por cierto de Ayn Rand: “La segunda carrera de Rand como filósofa y activista habría sido improbable si no hubiera conocido y entablado amistad con un joven admirador llamado Nathan Blumenthal y la mujer que luego sería su esposa, Barbara Weidman”. Nathan llevó al objetivismo “de una cuestión de interés meramente literaria al eje de un movimiento filosófico y político”. Y por esa vía ha contribuido al ideal de libertad.

El uso de las matemáticas en la ciencia económica

Los economistas austriacos han sido muy recelosos del uso del lenguaje matemático en la ciencia económica, dada la influencia de Menger, que no utilizó matemáticas en su análisis marginal, y sobre todo, de Mises, quien rechaza firmemente su utilización. Y es que ya desde sus orígenes, el fundador de la Escuela Austriaca, Carl Menger, se cuidó de señalar que la ventaja del lenguaje verbal es que puede recoger la esencia (das Wesen) de los fenómenos económicos, cosa que no permite efectuar el lenguaje matemático. En efecto, en una carta de 1884 que escribió a Walras, Menger se preguntaba: "¿Cómo se podrá alcanzar el conocimiento de la esencia, por ejemplo, del valor, de la renta de la tierra, del beneficio empresarial, de la división del trabajo, del bimetalismo, etc., mediante métodos matemáticos?"

Las dificultades que presenta el uso del análisis matemático en la ciencia económica son varios. Para los economistas austriacos, las matemáticas sólo pueden utilizarse en los modelos neoclásicos de equilibrio sumándose a ello los modelos de competencia perfecta e imperfecta. Y es que el formalismo matemático es especialmente adecuado para recoger los estados de equilibrio que estudian los economistas neoclásicos, pero no permite incorporar la realidad subjetiva del tiempo ni mucho menos la creatividad empresarial, que son características esenciales del discurso analítico de los austriacos (Huerta de Soto). Así, por ejemplo, el propio Pareto se pone en evidencia y delata este grave inconveniente del formalismo matemático cuando reconoce que todo su enfoque se efectúa de espaldas al verdadero protagonista del proceso social (el ser humano) y que, a efectos de su análisis de economía matemática, "el individuo puede desaparecer, siempre y cuando nos deje una fotografía de sus gustos". Hans Meyer resume las insuficiencias del formalismo matemático: "In essence there is an immanent, more or less disguised, fiction at the heart of mathematical equilibrium theories: that is, they bind together in simultaneous equations, non-simultaneous magnitudes operative in genetic-causal sequence as if these existed together at the same time. A state of affairs is synchronized in the ‘static’ approach, whereas in reality we are dealing with a process. But one simply cannot consider a generative process ‘statically’ as a state of rest, without eliminating precisely that which makes it what it is."

Para los economistas austriacos el uso del formalismo matemático consiste en un lenguaje simbólico que se ha venido construyendo a instancias de las exigencias del mundo de las ciencias naturales, de la ingeniería y de la lógica, en todos los cuales el tiempo subjetivo y la creatividad empresarial brillan por su ausencia, por lo que tiende a ignorar las características más esenciales de la naturaleza del ser humano, que es el protagonista de los procesos sociales que los economistas deberían estudiar. En palabras de Mises: "La matemática descripción de diversos estados de equilibrio constituye simple juego; o que interesa es el examen y la comprensión del proceso de mercado […] en lo referente a la economía matemática, la cosa es distinta. Las ecuaciones y fórmulas que ésta maneja limítanse a describir estados de equilibrio e inacción. Mientras no abandonan el terreno matemático, dichos investigadores nada pueden decirnos acerca de la génesis de tales situaciones y de cómo las mismas pueden evolucionar y dar lugar a distintos planteamientos. Por lo que atañe a la economía matemática, el reclamar una teoría dinámica está, pues, plenamente justificado. La economía matemática, sin embargo, carece de medios para satisfacer tal exigencia. Los problemas que el análisis del proceso de mercado suscita, es decir, os únicos problemas económicos que de verdad importan, resultan imposibles de abordar por medios matemáticos. La introducción de parámetros temporales en las correspondientes ecuaciones de nada sirve. Ni siquiera se rozan con ellos las deficiencias fundamentales del método matemático. El proclamar que todo cambio requiere siempre cierto lapso de tiempo y que la mutación implica secuencia temporal no es más que otro modo de decir que, donde hay rigidez e inmutabilidad absoluta, el factor tiempo desaparece. El defecto principal de la economía matemática no estriba en ignorar la sucesión temporal, sino en que vuelve la espalda al funcionamiento del proceso de mercado." Así mismo, el uso de las matemáticas está íntimamente relacionado y lleva a la utilización del método hipotético-deductivo, es decir, una metodología empírica fuertemente rechazada por Mises.

Finalmente, como señala Zanotti, "sería imposible matematizar la utilidad marginal tal cual la escuela austríaca la concibe, donde los fines prioritarios serían establecidos en una escala valorativa expresada en números ordinales y no en cardinales, lo cual no permite sumar ni restar las unidades marginales. En la medida en que la marginalidad así concebida sea una premisa general del análisis económico austríaco, el uso de las matemáticas presentará dificultades en cuanto a su posibilidad de aplicación".

Cuestiones para economistas austriacos

¿Acción humana es sinónimo de acción intencional? ¿Crees que acción debe significar acción intencional? ¿El ser humano sólo actúa intencionalmente? ¿No tiene reacciones o hábitos no intencionales, sin propósito deliberado, sin planificación? ¿Cómo de importante es la acción intencional en comparación con la no intencional? Si la acción intencional tiene resultados accidentales no previstos o no deseados, ¿cómo de importantes son estos en comparación con los objetivos previstos conseguidos?

¿Crees que lo no intencional es aleatorio? ¿La conducta no intencional no implica algún tipo de procesamiento de información y toma de decisiones? ¿No consume recursos escasos que podrían ser asignados a otras acciones? ¿No tiene costes y riesgos? ¿No tiene consecuencias o resultados en el mundo real? ¿No será que no estudias la acción no intencional porque no sabes cómo hacerlo o porque por algún motivo la desprecias? ¿Estudias la acción intencional como único modelo de la acción humana porque la comprendes fácilmente, igual que quien busca las llaves donde hay luz en lugar de hacerlo donde se han perdido? ¿Es fácil distinguir y clasificar una acción concreta como intencional o no intencional?

¿Sólo actúa el ser humano? ¿Crees que llamando conducta o comportamiento a lo que hacen los animales estás haciendo una distinción relevante? ¿Son sinónimos acción, conducta, comportamiento? ¿Sólo el ser humano actúa intencionalmente? ¿Ningún animal tiene conducta intencional? ¿Los animales no eligen? ¿Cuánto sabes, por estudio o por observación personal, de la conducta animal? ¿Por qué limitar el análisis económico al ser humano y a las acciones intencionales, con propósitos y planes? ¿No hay economía de los seres vivos no humanos? ¿Los organismos no actúan, y sus acciones no tienen consecuencias, costes y riesgos?

¿Todo lo que sabes sobre las preferencias es que son subjetivas? ¿Quizás también que son relativas y dinámicas? ¿Por qué existen las preferencias o valoraciones, de dónde vienen, por qué son las que son y no otras? ¿Son arbitrarias o aleatorias? ¿Son todas igualmente dependientes del sujeto y cambiantes? ¿Lo único interesante para el economista es saber que las preferencias se utilizan para elegir qué hacer? ¿No hay acciones que no sólo se basan en preferencias sino que tienen como objetivo construir o modificar preferencias? ¿La psicología y la economía son ciencias mutuamente excluyentes?

¿Crees que la naturaleza humana queda descrita de forma correcta y completa con la idea de acción intencional? ¿No hay otros rasgos importantes característicos de los seres humanos que los diferencian de otras entidades?

¿Es la intencionalidad una especie de misterio sobrenatural inexplicable? ¿Viola la intencionalidad las leyes de la física porque el futuro causa el presente? ¿Es posible explicar la intencionalidad mediante conceptos de física, biología, cibernética, cognición, psicología y evolución? ¿Son compatibles la intencionalidad y el determinismo? ¿Qué es y cómo funciona el libre albedrío? ¿Sabes qué es y qué implican el determinismo y el indeterminismo? ¿No te interesa investigar y conocer cómo funciona la máquina que realiza las tareas de pensamiento, valoración, elección, planificación, toma de decisiones? ¿Por qué, al hablar de ciencias naturales, algunos pensadores parecen referirse exclusivamente a la física y tal vez a otras ciencias de la naturaleza inerte? ¿No saben que existe la biología?

¿Te gustan las teorías o esquemas de pensamiento en las cuales puedes tener certezas absolutas, o al menos una gran sensación de seguridad? ¿Te incomodan los matices, las dudas, los problemas, los límites de la teoría, la posibilidad de equivocarte? ¿Prefieres decir cosas verdaderas aunque sean muy genéricas y poco concretas y aplicables? ¿Crees que sólo pensando, sin observar ni manipular el mundo, puedes conocer mucho acerca de la realidad? ¿Cuánto? ¿Eres consciente de que quizás en tu teoría praxeológica faltan las nociones de intensidad y relevancia? ¿Qué pasa si lo que dices es verdadero pero impreciso? ¿Y si se trata de verdades irrelevantes?

¿Crees que los seres humanos comprenden cómo actúan los seres humanos porque son seres humanos? ¿Entonces las partículas fundamentales entienden a otras partículas fundamentales porque son partículas fundamentales?

¿Es posible e interesante estudiar científicamente los errores y limitaciones de la acción y la toma de decisiones?

¿Puedes proporcionar alguna cita, referencia o pensador donde se afirme que la intencionalidad o la teleología no existen o no son aplicables a nada? ¿Te conformas con asumir como axioma que existe la acción intencional y te sientes orgulloso de poder demostrarlo lógicamente recurriendo a contradicciones performativas? ¿Intentas interpretar cualquier acción como intencional y si no encaja simplemente la ignoras?

¿Los hechos de las ciencias sociales son exclusivamente lo que la gente cree o piensa? ¿Las ciencias sociales sólo tratan con el interior de la mente humana y no con hechos externos objetivos?

¿Tu rechazo de las matemáticas en la economía tiene algo que ver con que seas de letras y no sepas matemáticas y te sientas incómodo con los números, las fórmulas y las estadísticas? ¿O es un mantra que repites como señal de identificación y pertenencia a un grupo? ¿Conoces los modelos matemáticos que criticas?

¿Tus ideas sobre economía pueden estar distorsionadas por tu ideología política o moral?

¿Cómo sabes que en el ámbito de la acción humana no hay constancias? ¿Es algo a priori o ex ante? ¿Es una afirmación apodíctica o hipotética? ¿Lo has observado o tal vez medido de algún modo? ¿Cómo de importantes, intensos o rápidos son los cambios? ¿Y si las desviaciones de la constancia son tan pequeñas que pueden despreciarse, al menos en una primera aproximación? ¿Estás seguro de que los eventos históricos son esencialmente irrepetibles, de modo que todos sus detalles son relevantes y la historia no puede utilizarse para apoyar o refutar ninguna teoría económica?

¿El conocimiento científico en economía no sirve para predecir nada en absoluto con ningún nivel de precisión y seguridad? ¿Y si los individuos son impredecibles individualmente pero predecibles estadísticamente? ¿Es lo mismo afirmar la no existencia de regularidades que reconocer que puede ser muy difícil conocer esas regularidades? ¿Hay constancias en otras ciencias humanas como la medicina? Si ciertas industrias, como la del seguro, utilizan de forma fiable estadísticas sobre cosas que a la gente le pasan, ¿no será posible emplear también datos estadísticos sobre lo que la gente hace? Cuanto más conozcamos de un individuo y sus circunstancias, ¿no podremos predecir y controlar mejor su conducta?

¿Sólo los individuos escogen y actúan? ¿Qué es un individuo? ¿Dónde y cuándo empieza y acaba un individuo? ¿La noción de individualidad quiere decir indivisibilidad? ¿El ser humano es indivisible? ¿El cerebro, como órgano director de la acción y encargado del procesamiento de la información y de la toma de decisiones, no tiene partes? ¿Y si el cerebro es en realidad un colectivo complejo, una sociedad de agentes que cooperan y compiten de forma parcialmente coordinada? Si una sociedad de agentes como el cerebro humano puede considerarse como un individuo con propósitos, planes, intereses, pensamientos, creencias, preferencias, ¿qué características pueden o deben tener otros colectivos para considerarse como unidades de acción, es decir agentes?

¿Sólo hay procesos de coordinación en las sociedades y mercados humanos? ¿No en los colectivos animales? Si es posible explicar fenómenos de la sociedad humana y el mercado a partir de acciones individuales, ¿no será también posible explicar al individuo a partir de sus constituyentes, su organización interna y sus interacciones con el entorno?

¿Son todos los seres humanos creativos, innovadores, empresariales? ¿Cómo es de importante la innovación en comparación con la copia, la imitación y la repetición? ¿Es el emprendedor un héroe, un personaje épico?

El espacio de posibilidades de la cultura es gigantesco, pero ¿son todas las diferencias entre ideas igualmente relevantes?

¿Crees que las palabras tienen significados claros, precisos, objetivos, y que reflejan esencias conceptuales inmutables? ¿Entiendes el lenguaje, su evolución y sus limitaciones?

¿Mencionas a menudo la evolución y la complejidad pero en realidad no sabes muy bien en qué consisten?

¿Sabes diferenciar una necesidad de una posibilidad? ¿Te conformas con decir que las cosas son seguras, imposibles o posibles, o intentas estimar probabilidades?

¿La lógica es solamente deducir teoremas a partir de axiomas o tiene también que vez con la consistencia, la coherencia, la no contradicción?

¿Sólo defiendes tus ideas e intentas confirmarlas o las criticas y atacas para comprobar su solidez y consistencia?

¿Estas preguntas te incomodan? ¿Te refuerzan en tus creencias y prejuicios? ¿O tal vez te incitan a salir de tu zona de confort, cuestionarlo todo, corregir errores y aprender algo nuevo?

25 años del muro

La verdad es que este aniversario ha pasado un poco desapercibido en nuestro país, pienso que debido al pseudo referéndum celebrado en Cataluña ese mismo día. Lo que no deja de ser una ironía de la Historia: levantar muros cuando se está celebrando la caída de otros…

Pero no hablemos de ese tema. Lo que iba a recordarles es cómo el Muro de Berlín ha tenido algo de vergonzante para muchos protagonistas del panorama cultural, académico o político de la vieja Europa, que durante treinta y ocho años estuvieron mirando hacia otro lado hasta que Ronald Reagan le espetó a Gorbachov: "Tear down this Wall". Y ocurrió el Mauerfall, debido a un cúmulo de coincidencias, la presión social y la determinación política de algunos personajes del momento. Vuelvo a citar aquí ese interesante libro de John O’Sullivan sobre el Presidente (Reagan), la Primera Ministra (Thatcher) y el Pontífice (Juan Pablo II), cuya conjunción en el tiempo seguramente fue decisiva para la Caída del Muro.

Por otra parte, todo ese bloque oriental comenzaba a resquebrajarse. Carlos Alberto Montaner ha escrito que fueron días de ira e ilusión: "en Hungría el propio Imre Pozsgay, un reformista decidido a liquidar el sistema, abría sus fronteras para que los alemanes de la RDA pasaran a Austria y de ahí a la fulgurante Alemania Federal, la libre. En Checoslovaquia, Vaclav Havel y un puñado de intelectuales valientes animaban el Foro Cívico como respuesta a la barbarie monocorde de Gustáv Husák. En junio, cinco meses antes del derribo del Muro, los polacos habían participado en unas elecciones maquiavélicamente concebidas para arrinconar a Solidaridad, pero, liderados por Lech Walesa, la oposición democrática ganó 99 de los 100 escaños del senado". Montaner se refiere al Pan-European Picnic promovido por Otto de Habsburgo y Pozsgay ese verano del 89, una excusa festiva en la frontera de Austria y Hungría que permitió el paso a Occidente de muchos alemanes del Este.

Me quejaba de un cierto olvido de este aniversario, aunque también diré que sí se han emitido algunos programas en la televisión recordando la construcción y la caída del Muro (además de esa acelerada película de Willy Wilder con James Cagney: One, two, three). Tengo que reconocer que esas imágenes de la gente subida en el Muro con martillos y cinceles me siguen emocionando, como las de los que saltaban las primeras alambradas, la desolación ciudadana ante los tanques en Praga o el discurso de Kennedy en Berlín ("Ich bin ein Berliner").

Estamos considerando la importancia histórica de los 25 años del Muro; a lo que podemos añadir una pregunta sobre su reconocimiento presente: Alejandro Chafuen (http://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2013/11/06/tear-down-this-wall-celebrating-victories-over-communism-on-world-freedom-day/ ) escribía sobre la poca atención que le prestan los políticos actuales a este aniversario, y creo que tiene razón (¡hay que celebrar ese Día de la Libertad!). Y así, el Presidente del influyente Think Tank Atlas Economic Research citaba, entre las personas que se dirigieron a él para reflexionar sobre la importancia del nueve de noviembre, a Vicente Boceta, director del Centro Covarrubias. Seguramente por este motivo es que se ha elegido esa fecha para la entrega de los Premios Diego de Covarrubias, que anualmente se otorgan a un trabajo en el que se aborde algún aspecto de "la compatibilidad del liberalismo económico con los principios y valores de la civilización judeo-cristiana", según se lee en las Bases de la convocatoria.

Lo que me permite hablarles de la segunda edición, que tuvo lugar el pasado 13 de noviembre en la Fundación Rafael del Pino. Su ganador ha sido José Ramón Ferrandis por un ensayo con el título de Globalización y generación de riqueza. Como explicaba en esa ceremonia, su objetivo era desmontar varios mitos y lugares comunes, a su juicio equivocados, respecto a la realidad económica de nuestro mundo globalizado. Comenzando por una enfermiza fijación de la ONU contra la expansión del comercio internacional y la inversión extranjera directa en los países subdesarrollados. Al contrario, las naciones han crecido económicamente cuando se han integrado en los procesos de intercambio global: esto es algo que se puede demostrar teóricamente, pero es también una evidencia -nos contaba- demostrable empíricamente desde su experiencia profesional en la Administración Pública.

Ferrandis explicó convencido la ineficacia de las transferencias directas a países del Tercer Mundo, que benefician más a todo un lobby de intermediarios (y, desgraciadamente con mucha frecuencia, a los propios gobernantes) que a los ciudadanos. También nos alertaba contra el mito de la "redistribución forzosa": es una utopía confiar en la intervención económica omnisciente de no se sabe qué organismos para que, como alguien señaló con ironía "los pobres de los países ricos transfieran dinero a los ricos de los países pobres". Recordando finalmente que lo propio de la condición humana es la diversidad; se debería partir, es cierto, de una igualdad en el origen: pero no en los resultados. Conocemos bien que la pobreza de una mayoría social no se debe a la riqueza de unos pocos. Porque hay que respetar el esfuerzo personal, que sí genera bienestar siempre que se realice en un entorno de justicia y libertad.

Por supuesto, en las bases de todo progreso económico están, necesariamente, los principios del buen gobierno que el pensamiento occidental ha desarrollado con voluntad, tiempo y no pocas contrariedades: el imperio de la Ley, el respeto a la propiedad privada, la estabilidad institucional, la división de poderes o la seguridad en los contratos. Esto no significa, añado yo, que las democracias europeas cumplan todos estos requisitos: hay mucho que corregir y demasiada corrupción, como nos publicitan los Medios casi a diario. Pero esto no es una consecuencia del liberalismo, sino todo lo contrario: es un resultado de la abusiva injerencia del Estado en la vida privada, y de la cada vez más lamentable educación moral de nuestras sociedades avanzadas. Lo que nos llevaría a hablar de un relativismo ético y filosófico casi idéntico en los políticos de izquierdas o de derechas… cosa que dejo para otra ocasión.

La gente no es idiota: los liberales tenemos que bajarnos de nuestra atalaya y convencerles

Entre los liberales españoles circula un chiste que asegura que todos los seguidores de Adam Smith, Milton Friedman o Friedrich Hayek entrarían en un taxi. Y que además no se hablarían, porque cada uno pensaría que el otro no tiene la pura raza liberal acreditada.

Para explicar cómo termina esta historia, María Blanco, doctora en Ciencias Económicas y Políticas, profesora de la Universidad San Pablo-CEU y colaboradora habitual de En Casa de Herrero, publica estos días Las tribus liberales. Una deconstrucción de la mitología liberal (Deusto).

Libertarios, anarcocapitalistas, austriacos, minarquistas,… Políticos, pensadores y think-tanks. Clásicos y modernos. Todos tienen su espacio en un relato que intenta acercar al gran público las diferentes corrientes del liberalismo, con una atención especial a las tribus españolas. Esta semana, Libre Mercado hablaba con María Blanco. Su optimismo es desbordante. Incluso en tiempos como éste, se le nota que cree en la fuerza de sus ideas liberales y en que finalmente triunfarán. Para los escépctios, hay que recordar que la Escuela de Salamanca (Juan de Mariana, Domingo de Soto, Francisco de Suárez,…), probablemente el primer foco de liberalismo organizado del mundo, nació en España. No todo está perdido. 

– Su libro se titula ‘Las tribus liberales’. ¿Cómo puede ser que habiendo tan poquitos liberales haya tantos enfrentamientos y tantas etiquetas?

– Una de las características del liberalismo es que no es un movimiento político. En todos los países hay partidos políticos de izquierda, derecha, centro izquierda, izquierda radical,… Pero no existe esa misma tradición en lo que hace referencia a los liberales. Nosotros somos más bien una corriente de pensamiento. Y eso hace que tengamos más libertad, que no tengamos las cadenas ni los peajes de una organización política a la hora de sacarnos los colores. Como no tenemos una fecha de elecciones o tenemos que presentarnos haciendo un frente común, no disimulamos nuestras diferencias, aunque son las mismas que existen en las organizaciones políticas o en

otros grupos. Lo mismo sucede en todos los partidos de dercha e izquierda, pero de forma oculta.

– ¿Y esto pasa sólo en España?

– Sé que hay determinados países en los que también hay estas diferencias. En España es relativamente normal. Es como aquel chiste que dice que si van cinco españoles a un bar a pedir un café cada uno pedirá uno diferente.

– Pero quizás el mensaje que le llegue al público es que discutimos sobre pequeñeces en vez de enfatizar aquello en lo que tenemos en común: que queremos menos intervencionismo público y más libertad.

– Creo que en cierto sentido tienes razón. Aunque sí somos capaces de unirnos frente a la intervención, tenemos que hacer más hincapié en lo que nos une que en lo que nos diferencia. De todas formas, hay cosas que pueden parecer pequeñeces o matices, pero para algunas personas son cuestiones de principio muy relevantes. No me parece mal plantearlo, no tanto para enfrentarnos, sino para que la gente pueda escoger su postura libremente. Me parece muy importante que se delimiten los conceptos. Además, creo que es un orgullo estar en una trinchera en la que nos preocupa poner valientemente las cuestiones intelectuales encima de la mesa, aunque discrepemos. Eso es algo que no hacen muchas otras corrientes intelectuales. Es un acto de valentía.

– De hecho, a los liberales les atacan por ello.

– Para los partidarios de la intervención es mucho más fácil lanzar mensajes muy sonoros, que enganchan a la gente pero son falsos. Y nos señalan a nosotros, que vamos en la búsqueda de la verdad. Dicen: ‘Miran esta panda que son tres y encima discuten entre ellos’. Te atacan y lo que es una virtud aparece como si fuera un fallo.

– La idea de libertad es muy poderosa, ¿cómo puede ser que no hayan logrado hacerla más atractiva? ¿Por qué a los liberales se les asocia con tantas ideas negativas: egoísmo, falta de empatía por el ser humano, desprecio de los pobres,..?

– Es una de las grandes preguntas que siempre me hago y que nos tenemos que hacer todos. Uno de los puntos de partida antes de enfrentarme a esa cuestión ha sido bajarme del pedestal y mirarme los fallos, como cuanto te pones delante de un espejo de gran aumento y te ves todos los poros de la piel y las arrugas. Es necesario y no siempre lo hacemos. Lo primero que habría que hacer es un acto de humildad. Muchas veces nos resulta muy fácil recluirnos en nuestra torre de marfil y empezar a pontificar desde allí.

– El liberalismo tiene mucha teoría y poca práctica…

– Todo el mundo sabe que me meto mucho con los políticos, especialmente con aquellos que se han vestido con el ropaje liberal y luego no han sido consecuentes. Pues bien, el otro día, un amigo de Guatemala me reñía y me apuntaba algo que es completamente cierto. Me decía que es muy injusto que los profesores seamos capaces de señalar todo el tiempo lo que está mal y lo que está bien cuando no tenemos que exponernos con nuestros actos y los políticos sí. Forma parte de la humildad de la que te hablo decir: ‘Vamos a bajarnos de esa atalaya’.

No podemos mantener ese discurso de ‘Es que la gente es idiota’, porque la gente no es idiota. Si decimos ‘Es que la gente se deja convencer’, entonces nos tendremos que preguntar, ‘¿Por qué la gente se deja convencer?’ Pues porque lo necesita y nosotros no estamos ahí para responderles.

– ¿Comunican los liberales muy mal?

– El código de comunicación es muy importante. Para el común de los mortales, para la señora que va a nuestro lado en el metro, algo hemos hecho mal. Estamos comunicando mal. No puede ser que ellos sean idiotas. Es una de las cosas que tenemos que plantearnos.

– De hecho, el liberalismo moderno parece refugiado en el utilitarismo, pero no lucha las batallas de fondo. Le vale con decir que en los países más liberales la calidad de vida es superior, pero deja el campo de las ideas al intervencionismo.

– El utilitarismo es como un boomerang. Puedes utilizarlo hasta que aparece un socialista inteligente, que utiliza el mercado con mucho arte, da un capotazo de mercado y dos de intervención. El utilitarismo debe ser un plus, pero nada más que un plus.

– De hecho, mucha gente asocia liberalismo con economía, como si no existiera nada más dentro de la filosofía liberal.

– Hay que entender que la economía es una de las mayores preocupaciones de la gente de la calle. Pero cuidado, los orígenes del liberalismo están en filósofos que se preocupaban especialmente por temas éticos y jurídicos. Es verdad que lo que nos afecta todos los días es la gestión de los bienes públicos o los impuestos. También es cierto que muchos de los pensadores liberales que más han brillado han hablado fundamentalmente de temas económicos. Pero no se comprende lo que es el liberalismo si se pierde la perspectiva ética. El ser humano tiene un componente ético muy fuerte.

Creo que si nos han ganado en parte la batalla los partidarios de la intervención es porque al no hacerle tanto caso a los aspectos éticos hemos dejado que nos roben palabras clave: social, lucha contra la pobreza, igualdad de oportunidades,… Todos ellos son objetivos tradicionales del liberalismo. Fueron los mercantilistas los que se juntaron con los ricos y los gobiernos. Por eso, la defensa de una economía liberal debería ser acompañada de una ética liberal que consista en no vivir a costa de los demás.