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No podemos mejorar la movilidad social sin libertad económica

Por Vincent Geloso. No podemos mejorar la movilidad social sin libertad económica fue publicado originalmente en CapX.

La movilidad social en el Reino Unido viene experimentando un declive desde los años setenta. Esto, unido al estancamiento del nivel de vida en los últimos años, ha reavivado la preocupación por la desigualdad y la equidad. ¿Cómo puede la sociedad justificar una riqueza extrema mientras se niegan oportunidades económicas a los menos favorecidos?

Una sociedad desigual corre el riesgo de desarrollar diferencias sostenidas en los resultados de una generación a otra. Esto se debe, se argumenta, a las disparidades en el acceso a las oportunidades. Las familias más ricas pueden permitirse una mejor escolarización de sus hijos que las más pobres. Estos niños también tienen conexiones sociales mayores y más influyentes, lo que conduce a una desigualdad persistente en el estatus socioeconómico. Por consiguiente, aunque la sociedad se haya enriquecido, la posición relativa de todos puede seguir siendo la misma. Los que nacen en la cima se quedan allí. Los que nacen en la parte baja, trágicamente, a menudo se quedan encerrados.

Impuestos y regulación contra la movilidad

El remedio más citado contra la desigualdad es la subida de impuestos y una mayor redistribución a través del bienestar y los servicios públicos. Estas políticas bienintencionadas pretenden crear más oportunidades de movilidad socioeconómica ascendente.

Pero si queremos impulsar eficazmente la movilidad, como analizo en un artículo reciente, debemos reconsiderar esta estrategia. Aunque unos impuestos elevados pueden financiar programas que ayuden a las personas de rentas más bajas a acceder a nuevas oportunidades, crean incentivos débiles para la creación de riqueza y un menor crecimiento económico; dos factores que repelen activamente la movilidad.

Los llamamientos a una mayor intervención estatal tampoco tienen en cuenta cómo las normativas existentes empeoran la movilidad social. Tomemos el ejemplo de nuestro sistema de planificación, que inhibe la oferta de viviendas y, a su vez, aumenta los precios de la vivienda. Éstos han sido la principal causa de la crisis inmobiliaria británica, que ha hecho que las ciudades sean inaccesibles para las personas con bajos ingresos.

Esto es obviamente problemático por muchas razones, pero lo es especialmente porque las ciudades han sido durante mucho tiempo grandes centros de oportunidades. Su densidad, dinamismo y diversidad las hacen altamente productivas, lo que se traduce en salarios e ingresos más elevados para los trabajadores. Los elevados precios de la vivienda dificultan el acceso a los empleos urbanos. Las familias con rentas más bajas, al estar geográficamente excluidas de estas oportunidades, también se ven atrapadas en sus clases sociales.

Licencias y planificación

Otro ejemplo son las licencias profesionales. A menudo pensamos que los empleos altamente cualificados, como médicos y abogados, son los más afectados por estas normativas. Esto es incorrecto. En los países occidentales, sobre todo en Gran Bretaña y Estados Unidos, la concesión de licencias ocupacionales ha crecido en alcance y escala hasta afectar a numerosas ocupaciones de ingresos bajos y medios.

Por ejemplo, trabajar en la construcción o la seguridad y, en algunos lugares, incluso pasear perros. En algunos sectores en los que la concesión de licencias tiene más sentido, como la abogacía y la medicina, los regímenes reguladores son extremadamente estrictos, y a menudo se limita el número de personas que pueden obtener las cualificaciones necesarias. El resultado es que una serie de ocupaciones que podrían permitir a la gente ascender en la escala social son inaccesibles para todos, salvo para unos pocos.

Estos son sólo dos ejemplos, aunque de gran envergadura. En ambos casos, un planteamiento de “primero, no hacer daño” mejoraría las cosas. La liberalización del sistema de planificación y concesión de licencias profesionales fomentaría la movilidad social al ampliar el abanico de oportunidades económicas a las que puede aspirar la gente.

Finalmente, la libertad

Podemos ampliar estos ejemplos examinando los datos internacionales sobre la movilidad intergeneracional de los ingresos de las personas nacidas en las décadas de 1970 y 1980 en más de 100 países. Cuando se combinan con datos relativos a los niveles de libertades económicas (libertad para comerciar, regulación limitada, derechos de propiedad, seguros, etc.), podemos ver que estos últimos están fuertemente asociados con los primeros. Incluso dentro del grupo de las democracias liberales, los países con mayores niveles de libertad económica disfrutan de una mayor movilidad social.

Tipos de datos similares muestran lo mismo a nivel local. Por ejemplo, en Estados Unidos, alguien nacido en el cuartil económicamente más libre de todas las áreas metropolitanas experimentará entre un 5 y un 12% más de movilidad de ingresos (en relación con sus padres) que alguien nacido en el cuartil económicamente menos libre.

De manera crucial, en toda la literatura sobre libertad económica y movilidad social, encontramos que la libertad económica mitiga los efectos de la desigualdad. De hecho, en los lugares económicamente más libres, los efectos adversos de la desigualdad de ingresos sobre la movilidad social se anulan.

Estos resultados son cruciales para informarnos sobre las formas más eficaces de impulsar la movilidad social. A veces, menos es más. En este caso, más libertad económica es mejor que menos. Antes de plantearse nuevos injertos en el disfuncional Estado del bienestar británico, quizá sea hora de considerar el planteamiento de “primero, no hacer daño”.

Ver también

Desigualdad a largo plazo. (Carlos Rodríguez Braun).

Mitos y realidades de la desigualdad en España. (Informe).

Contra el antiproductivismo

Por Kristian Niemietz. Este artículo fue publicado originalmente por el IEA.

Toda transacción económica implica al menos a dos partes.

Cualquier medida que desincentive las transacciones económicas afecta necesariamente a ambas partes. No se puede reprimir una actividad económica voluntaria de forma que sólo perjudique a una de las partes. No se puede dificultar la venta de X sin dificultar también la compra de X. Tampoco se puede dificultar la producción de Y sin dificultar también el consumo de Y. Por cada comprador/consumidor frustrado, debe haber al menos un vendedor/productor frustrado, y por cada vendedor/productor frustrado, debe haber al menos un comprador/consumidor frustrado.

Me siento un poco tonto por explicar esto, porque, dicho así, es una afirmación obvia y evidente. (Probablemente ahora estés pensando: “¡Vaya, qué innovador, Niemietz! No puedo creer que nunca te hayan propuesto para el Premio Nobel de Economía”). Y, sin embargo, una gran parte de nuestro discurso político se basa en negar este hecho evidente. Una gran parte de nuestro discurso político se basa en la suposición tácita de que se pueden frustrar fácilmente las transacciones económicas voluntarias, y sólo perjudicar a una de las partes en el proceso. Pondré algunos ejemplos.

Empecemos por mi bestia negra favorita, los responsables de la mayoría de los problemas de este país: los NIMBY. Los NIMBY son personas con una buena vivienda que utilizan su poder político para negar oportunidades de vivienda a los demás. Solía preguntarme si esta gente tiene alguna vez un momento en que se preguntan “¿Somos nosotros los malos?”.

NIMBYismo

Pero ahora sé la respuesta: no. No, no lo tienen. Los NIMBY sí sienten que tienen la conciencia limpia; incluso están convencidos de que ocupan el terreno moral más elevado. ¿Cómo lo consiguen?

Lo hacen contándose a sí mismos una historia en la que la construcción de viviendas es una actividad que sólo enriquece a los promotores, pero que no sirve para nada por lo demás. La retórica NIMBY gira en torno a los promotores. Los posibles ocupantes de las nuevas viviendas, es decir, las personas que vivirían en ellas si se construyeran, han recibido el tratamiento de Nikolai Yezhov: han sido eliminados de la historia. El mercado de la vivienda sólo tiene oferta. Sólo existe para que los promotores puedan ganar dinero.

¿Cómo lo consiguen? Pues bien, imponen viviendas no deseadas a una comunidad reacia, destruyendo nuestro hermoso paisaje en el proceso, y luego, al final, de alguna manera tienen dinero. Construyen las casas y, de alguna manera, el dinero se materializa.

En esta historia, las campañas NIMBY sólo perjudican los márgenes de beneficio de los grandes promotores. ¿Y por qué habría de sentirse alguien culpable por ello? De hecho, ¿por qué se opondría alguien a ello, a menos que sea un cómplice a sueldo al servicio de los grandes promotores?

Lo sorprendente no es que los NIMBY hayan conseguido convencerse a sí mismos de este enfoque, digamos, heterodoxo de la economía, sino que hayan conseguido convencer también a la mayor parte del resto del país.

Ecologismo socialista

O tomemos el nuevo ecologismo socialista, representado por grupos como Just Stop Oil, Extinction Rebellion y el movimiento Greta.

Hubo un tiempo, no muy lejano, en que el ecologismo era inseparable del anticonsumismo, en el sentido de que era muy crítico con las elecciones de consumo de la gente. El ecologismo exigía una reducción drástica del nivel de vida. Este anticonsumismo ha sido sustituido por lo que podríamos llamar un antiproductivismo (contra la producción). Los ecologistas socialistas tratan el uso de combustibles fósiles como una actividad que sólo beneficia a los productores, no a los consumidores.

Su mejor expresión es la afirmación -de moda pero totalmente carente de sentido- de que “100 empresas son responsables del 71% de las emisiones mundiales”. ¿Cómo ganan dinero estas empresas? Pues bien, extraen o bombean combustibles fósiles del suelo, los queman y luego, de alguna manera, tienen dinero. Y ya está.

Esto nos da una versión del ecologismo sin contrapartidas, según la cual podríamos eliminar fácilmente la mayor parte de las emisiones de carbono del mundo simplemente reprimiendo a un pequeño número de contaminadores, y el resto de nosotros apenas notaríamos la diferencia. Unos cuantos multimillonarios dejarían de serlo, pero el nivel de vida de la inmensa mayoría de la población no se vería afectado.

Si esto es tan fácil, ¿por qué no lo hemos hecho ya? Porque tenemos un sistema económico orientado a los intereses lucrativos de la clase capitalista, no a los intereses de las personas y del planeta. La solución, por tanto, es derrocar ese sistema y establecer uno en el que ya no exista la “clase capitalista”. De ahí viene el eslogan de moda “cambio de sistema, no cambio climático”.

Estado-niñera

O tomemos el estatismo niñero, la bête noire de mi colega Chris Snowdon. Existe una versión paternalista del Estado-niñera, a veces vinculada a la Economía del Comportamiento, que se centra principalmente en las debilidades del consumidor. Los paternalistas ven al consumidor como ignorante, débil de voluntad, impulsivo y cortoplacista.

Ya se ve por qué esta versión del Estado-niñera tiene sus límites. Inevitablemente resulta un tanto elitista, por lo que no encaja fácilmente en nuestra cultura igualitaria. Por eso, la mayoría de los Estatistas-niñera han desplazado el énfasis de su retórica del consumo a la producción, presentándose no como paternalistas, sino como antiindustriales. En términos de las políticas que defienden, esto no supone ninguna diferencia. Desde el punto de vista retórico, la diferencia es enorme.

Para ver por qué, imaginemos una encuesta de YouGov en la que se preguntara:

¿Cree que los políticos tienen derecho a decirnos lo que somos y lo que no podemos comer y beber? ¿O cree que debemos ser libres de tomar nuestras propias decisiones, aunque esto signifique que algunos de nosotros tomemos decisiones perjudiciales para nuestra salud?

Niveles norcoreanos de aprobación

Incluso hoy en día, con el liberalismo clásico relegado a la categoría de opinión marginal impopular, sospecho que la mayoría de la gente respondería a esta pregunta de forma “Snowdonita”. Sustituyámosla por:

¿Cree que debería permitirse a las multinacionales de la alimentación y las bebidas obtener beneficios ilimitados mediante la comercialización agresiva de productos poco saludables, alimentando una crisis de obesidad y llevando a la quiebra a nuestro Servicio Nacional de Salud? ¿O cree que los gobiernos deberían priorizar a veces la salud y el bienestar de la nación por encima de los intereses lucrativos privados?

Sospecho que una encuesta que utilizara esta última frase produciría niveles de acuerdo norcoreanos.

Y eso, en pocas palabras, explica el atractivo del antiproductivismo: hace que causas que de otro modo serían polémicas y discutibles parezcan casi universalmente populares. No todo el mundo está de acuerdo en que el Estado dicte el estilo de vida personal, empobrezca el país en nombre del “Net Zero” o prohíba la construcción de viviendas. Pero hoy en día casi todo el mundo odia a los capitalistas.

La derecha política también lo hace

Una última reflexión: debido a su naturaleza anticapitalista, el antiproductivismo es un fenómeno predominantemente de izquierdas. Pero también se pueden encontrar ejemplos de derechas. Las personas que se preocupan por el paso del Canal de la Mancha a veces actúan como si su verdadero problema no fueran los inmigrantes ilegales, sino los traficantes de personas que ganan dinero trayéndolos aquí y sus prácticas comerciales sin escrúpulos. No estoy sugiriendo que el contrabando de personas sea un negocio como cualquier otro. Pero es un negocio que no existiría si no hubiera demanda, por lo que presentarlo como un fenómeno impulsado exclusivamente por la oferta no es una forma honesta de enmarcar el argumento.

El anterior tiene que ser el ejemplo menos exitoso de antiproductivismo, porque dudo que nadie se lo crea, en este caso. Pero si funcionara, sería una forma inteligente de convertir un sentimiento antiinmigración (anticuado, de bajo estatus, Daily Mail) en un sentimiento antiempresarial (de moda, de alto estatus, Guardian).

Ver también

Producción, preservación e intercambio de valor: los intermediarios. (Francisco Capella).

El conocimiento en la producción. (Adrià Pérez Martí).

Capital: producción y finanzas. (Francisco Capella).

El lenguaje económico (XVIII): producción. (José Hernández Cabrera).

El lenguaje económico (XXXVII): salario

El salario es un precio (información) y también la cantidad de dinero (y otros beneficios no monetarios) que se percibe por realizar un específico trabajo. El trabajo no es una mercancía, pero su precio “se determina en el mercado del mismo modo que se fijan los precios de las mercancías” (Mises, 2011: 701). Frecuentemente, los prejuicios y la ideología son la causa principal para adjetivar el salario, pero la economía no dice cómo «debe ser» el salario, sino cómo se forma realmente.

Brecha salarial y discriminación salarial

El término «brecha» ha adquirido connotaciones negativas y reivindicativas. Es una artimaña agrupar a los empleados en categorías para luego comparar el ingreso medio y concluir que existe una injusta «brecha salarial». La diferencia retributiva entre individuos es inevitable porque cada empleado contribuye desigualmente al ingreso económico de la empresa. Cualquier comparación —regiones, sectores económicos, edades, sexos, etc.— entre medias retributivas dará forzosamente una brecha o diferencia salarial. Las regiones o sectores económicos con mayores tasas de capitalización pagan salarios más altos; los empleados veteranos cobran más que los novatos y los varones cobran más que las mujeres. La estadística, per se, no es un criterio de justicia.

A igual trabajo, igual salario” es una de las falacias más perversas del igualitarismo. El ardid está en la premisa «igual trabajo» porque no hay dos empleados que sean igualmente productivos, ni siquiera un mismo individuo tiene igual rendimiento en el transcurso del tiempo. Paradójicamente, lo realmente justo es la desigualdad salarial, tal y como ocurre en el deporte profesional: cada jugador percibe un específico salario en función de su rendimiento. La discriminación salarial no solo es impecable desde una óptica económica (sistema de precios), sino desde la teoría ulpiana de la justicia: dar a cada uno lo suyo.

Salario “digno” y “justo”

“Proteger los salarios” es una expresión confusa porque nadie “ataca” los salarios. En el libre mercado, los salarios suben y bajan como sucede con cualquier otro precio de los factores de producción —insumos, energía, seguros, alquileres, etc.— o de los bienes de consumo. Impedir legalmente que los salarios bajen o subirlos por encima de la productividad marginal del trabajo provoca desempleo institucional.

“Salario digno”. Según los predicadores —sindicalistas, políticos, demagogos— de la justicia social, todo empleado «debería» tener un salario suficiente para vivir con dignidad, es decir, que le permita cubrir sus necesidades y las de su familia. Esta idea se enfrenta a tres problemas. El primero es intelectual: los deseos no pueden reemplazar a la realidad científica; el segundo es práctico: la dignidad es un concepto subjetivo y no puede medirse un salario mínimo; y el tercero es ético: la intervención del mercado laboral es una agresión a la libertad contractual de las partes.

“Salario justo”. La economía se limita a describir cómo se forman los precios, sin entrar en cuestiones morales o jurídicas. Éticamente, un salario es justo cuando ha sido acordado libremente por las partes. Jurídicamente, es justo cuando las partes cumplen lo pactado. Cualquier otra apreciación —ideológica, emotiva o sentimental— es arbitraria.

Salario “mínimo” y “precario”

“Salario mínimo”. A pesar de su popularidad, es un grave error económico y ético. Sus partidarios son ignorantes o malvados. Los primeros creen que, por decreto, se puede mejorar el nivel de vida del empleado a expensas del empresario. Los segundos —políticos— saben que el salario mínimo provoca desempleo (en los trabajadores marginales), pero proporciona réditos electorales dada la ignorancia económica de los votantes. El empresario no puede pagar a un empleado más de lo que produce, por lo que, en última instancia, el salario mínimo es cero euros: el despido.

“Salarios nominal y real”. El primero es la cantidad de dinero (unidades monetarias) que percibe el empleado por su trabajo. El segundo es el conjunto de bienes que pueden ser adquiridos con aquél. La capacidad adquisitiva del dinero es lo que determina nuestra prosperidad material, que siempre está amenazada por la inflación institucional (gobiernos y bancos). Ambos términos —nominal y real— son claros y no inducen a confusión.

“Salario precario”. Precario es sinónimo de bajo. Quejarse de un salario precario significa: “desearía cobrar más”. Sin embargo, estar “mal pagado” es una apreciación subjetiva: si ésta fuera acertada, el empleado no debería tener problemas para encontrar algo mejor; en caso contrario, cabe suponer que el trabajador se equivoca respecto de su valía o que se conforma con lo presente.

Bibliografía

Mises, L. (2011). La acción humana. Madrid: Unión Editorial.

Serie ‘El lenguaje económico’

Ayn Rand, y los síntomas de las sociedades condenadas

El estatismo sobrevive saqueando; un país libre sobrevive produciendo (Ayn Rand)

Ante todo haremos un breve reseña bibliográfica de quien fue Alisa Zinóvievna Rosenbaum, la cual fue conocida bajo el seudónimo de Ayn Rand, esta nació en Rusia en la ciudad de San Petersburgo, el 2 de febrero de 1905 y murió en Nueva York, el 6 de marzo de 1982, Rand fue una filósofa y escritora rusa, nacionalizada estadounidense.  Destacando entre sus principales obras novelas, como El manantial y La rebelión de Atlas, de igual manera desarrolló un sistema filosófico conocido como objetivismo.

Ayn Rand fue una filósofa controvertida y objeto de grandes críticas como de elogios procedentes de diferentes corrientes ideológicas, inclusive del propio liberalismo, línea de pensamiento que adoptó como su referente ideológico tanto económico como político.  Aunque no pretendemos hacer un análisis profundo de las líneas de pensamiento y obras de Rand, ni de los aspectos más controvertidos de sus posturas filosóficas y políticas, pues escapa del objetivo de este breve artículo, es importante mencionar ciertos postulados básicos por los cuales abogo esta filósofa.

Postulados básicos del Pensamiento de Ayn Rand

Ayn Rand defendió el capitalismo laissez faire, el egoísmo racional, y el individualismo, argumentando que es el único sistema económico que le permite al ser humano vivir como tal, es decir, haciendo uso de su facultad de razonar. Por lo tanto, esta rechazaba absolutamente el socialismo, el altruismo​ y la religión. Entre sus principios sostenía que el hombre debe elegir sus valores y sus acciones solo mediante la razón; que cada individuo tiene derecho a existir por sí mismo, sin inmolarse por los demás ni sacrificando a otros para sí.

De igual forma, ella consideraba que nadie tiene derecho a obtener valores procedentes de otros recurriendo a la fuerza física. Cabría destacar que esta última reflexión a nuestro juicio es de suma importancia a la luz de muchos procesos de transformación sociopolíticos que se han estado asentando en esta época de reconfiguraciones geoeconómicas y políticas a nivel global.

Objetivismo

La base filosófica del objetivismo defendido por Ayn Rand, el cual ha sido objeto de diversas críticas y observaciones, se sustenta en la concepción de que la realidad existe objetivamente, independientemente de los deseos, temores o esperanzas de los hombres. Siendo esta una cosmovisión basada en la realidad objetiva desde una óptica filosófica, por un lado, y sustentada en la razón desde la óptica de la teoría de los fundamentos y métodos del conocimiento científico, por el otro.

En lo relativo al tema del bienestar individual, Rand lo aborda desde la perspectiva de la ética, y lo concerniente a la libertad, desde la visión del liberalismo económico. Cabe destacar que la filosofía política de Ayn Rand se nutre de igual forma de las ideas de John Locke, Ludwig von Mises y Frédéric Bastiat. En especial de este último pues, toma su visión respecto al Estado y el derecho, derivando de allí una concepción liberal como un sistema de derechos individuales, donde los aparentes derechos de un hombre que estén basados en la violación de los derechos de otros terminarán conduciéndonos al totalitarismo.

Prácticas y políticas que condenan a las sociedades.

Ayn Rand dejó como uno de sus tantos legados una serie de reflexiones que a la luz de los procesos de transformación estructural que están determinando el nacimiento de un nuevo orden mundial. Esos procesos siguen teniendo una vigencia y pertinencia proféticamente sorprendente. Nos sirven para entender y explicar la relación causa-efecto de muchos de los procesos políticos que actualmente están determinando el futuro de una gran cantidad de países en el mundo. Entre algunas de estas reflexiones valdría la pena destacar citar las siguientes

Cuando te das cuenta de que, para producir, necesitas obtener autorización de quien no produce nada.  Cuando compruebas que el dinero es para quien negocia, no con bienes sino con favores. Cuando te das cuenta de que muchos son ricos por sobornos e influencias, más que por el trabajo, y que las leyes no nos protegen de ellos, más, por el contrario, son ellos los que están protegidos. Cuando te das cuenta de que la corrupción es recompensada y la honestidad se convierte en autosacrificio. Entonces podría afirmar, sin temor a equivocarme, que tu sociedad está condenada.

Ayn Rand.

La vigencia de estas reflexiones, objetivamente irrefutables desde el punto de vista científico, son el ejemplo de lo que a lo largo de su historia han padecido y siguen padeciendo muchos países en el mundo. Vicios estos que han estado presentes en un espectro político que ha ido desde los regímenes inspirados en los fundamentos del comunismo marxista-leninista totalitario, pasando por los sistemas de gobierno populista sean de derecha o de izquierda, con sistemas económicos proteccionistas mercantilistas, e intervencionistas principalmente, hasta los autoritarismos etiquetados de derecha, maliciosa e incorrectamente relacionados e identificados con la corriente de pensamiento liberal.

Muchos son los ejemplos y casos emblemáticos que en mayor o menor medida representan síntomas como los arriba descritos en la cita de Rand, y que se pueden encontrar principalmente en la América Latina.  Como ha sido el caso de la “revolución bolivariana” o el de grupos políticos que han llegado al ejercicio del poder bajo la consigna de nuevas etiquetas como la lucha de los pueblos entre otros lemas pseudo ideológicos, así como los patrocinados por foros, como el de Foro de São Paulo principalmente, entre otros.

Verdaderas motivaciones

¿Cuál ha sido las verdaderas motivaciones que ha estado detrás de todas estas prácticas ya mencionadas? Tal vez las siguientes reflexiones de Ayn Rand nos las pueden explicar claramente, y las cuales citaremos “La ambición de poder es una mala hierba que sólo crece en el solar abandonado de una mente vacía”. Ayn Rand. En esta reflexión, Rand pone en evidencia la condición de aquellos que tal vez por razones educativas y socioeconómicas se dejan cautivar por este tipo de propuestas. Posteriormente, caerán en el engaño y la esclavitud bajo esquemas autoritarios y totalitarios. 

“El comunismo propone esclavizar a los hombres por la fuerza; y el socialismo por el voto.”  Ayn Rand. Más premonitoria y acertada no pudo ser esta consideración por parte de Rand, pues la misma nos explica como el llamado socialismo del siglo XX y otras propuestas políticas ya mencionadas anteriormente han logrado llegar al poder y mantenerse en él a toda costa. Y como meditación final valdría la pena citar la siguiente reflexión “Una sociedad que roba a un individuo el producto de su esfuerzo… No es estrictamente hablando una sociedad, sino una revuelta mantenida por violencia institucionalizada” Ayn Rand.

Reflexiones y conclusiones finales.

La irrefutabilidad, objetiva y científicamente hablando, del conjunto de reflexiones antes citadas de Ayn Rand han puesto en evidencia que tales síntomas han sido la causa principal de una serie de distorsiones de índole económica, política y social. Esas prácticas se han institucionalizado tanto formal como informalmente, a través de prácticas sociales ampliamente aceptadas como conducta normal y cotidiana.

Ello ha terminado por crear unas condiciones estructurales de miseria y desigualdad social en las sociedades que se han sometido a prácticas de esta naturaleza. Las ha condenado a vivir en un espectro socioeconómico y político, que ha ido desde una profunda miseria de desigualdad económica, por un lado, una degradación moral indescriptible por el otro, hasta el ejercicio del poder por parte de los grupos que lo ejercen de una manera atroz sin respetar los principios de derechos humanos más elementales establecidos en la Carta Universal de Derechos Humanos. Condenándolas a vivir en un círculo vicioso de injusticias de toda índole. 

Ver también

Los arquitectos de Ayn Rand. (Antonio Nogueira).

El ajedrez y la libertad. (Alejandro de León).

Ayn Rand, la gran conversora. (Bernardo Sagastume).

¿Es Ayn Rand la intelectual del momento? (José Carlos Rodríguez).

La moneda fíat como problema, y la banca libre como solución

El crecimiento está en la esencia del Estado, pues todos tratan de ocupar e intervenir –en mayor o menor medida– distintas áreas de la vida social y privada de los individuos. Entre estos, destaca especialmente cómo el ámbito monetario ha quedado inundado por regulaciones, privilegios y monopolios estatales. Históricamente, hemos pasado de un patrón monetario fundamentado en una combinación entre activos reales y financieros a la moneda fiat, lo cual nos ha abocado a una pérdida incesante de poder adquisitivo y a ciclos económicos cada vez más pronunciados. Se trata de un patrón cuya esencia estriba en la coacción del Estado, que fracasa en ofrecer los servicios de liquidez óptimos propios del dinero ideal (Menger, 2013), tal y como ilustra la historia reciente desde la creación de la Reserva Federal en 1913 y, en menor medida, desde la caída del sistema de Bretton Woods en 1971.

Sin embargo, gran parte del dinero que empleamos no es creado por los Estados, sino por los distintos bancos comerciales que, mediante el crédito circulatorio (Mises, 2012), crean nuevos medios fiduciarios –activos financieros pagaderos a la vista como los depósitos y billetes de banco– de forma autónoma, que actúan como medios de pago en nuestras economías. Por tanto, el Banco Central controla, pero no planifica centralizadamente toda la oferta monetaria que los agentes económicos emplean. Desde la óptica de los gobernantes, es lógico que los Estados traten de controlar este ámbito, y las nuevas tecnologías les ofrecen nuevas oportunidades para nuevos usos de la prerrogativa gubernamental sobre la emisión de base monetaria a través de las Central Bank Digital Currencies (CBDC).

Dinero y velo de la ignorancia de Rawls

En muchas ocasiones, se argumenta que el dinero debería manejarse centralizadamente porque es un bien que afecta a toda la economía, a la estructura productiva y a la preferencia temporal de los agentes económicos, por lo que este no debería depender de agentes privados como bancos y cámaras de compensación, pues emitir más o menos medios fiduciarios distorsionaría el tipo de interés y el proceso de mercado.

Sin embargo, la evidencia empírica demuestra que los períodos de mayor depreciación de la moneda en Estados Unidos y Gran Bretaña han sido –excluyendo la Guerra Civil Americana y otros acontecimientos bélicos– en el siglo XX, cuando el gobierno ya se había arrogado la autoridad del monopolio de la moneda. Cabe mencionar, empero, que ambos sistemas no estaban exentos de problemas en el sistema de pagos y en la estabilidad de precios. Por ello, los teóricos de la banca libre han centrado su análisis histórico en la banca escocesa del siglo XIX como una aproximación más apropiada al modelo que proponen.

La prerrogativa gubernamental sobre la emisión monetaria ha pervertido la neutralidad del dinero, subvirtiéndolo a fines bélicos y fiscales –véanse las compras masivas de deuda pública, verbigracia. El dinero debería seguir el principio de justicia al que Rawls (1999) designó velo de la ignorancia, bajo el cual ninguna persona aceptaría ninguna norma manifiestamente injusta ni privilegios hacia ciertos grupos.

En este sentido, el dinero ideal no debería otorgar privilegio alguno a ningún individuo, ya sea mediante la revalorización de los saldos de tesorería o el incremento del precio de los bienes de consumo. De lo contrario, el dinero podría utilizarse para redistribuir la riqueza a discreción entre diferentes grupos de interés.

La función del dinero

La función del dinero es antagónica a esta pretensión. Ello se debe a que es una institución social cuya función es maximizar los intercambios en el espacio y en el tiempo. Para ello, su valor ha de ser estable, porque de lo contrario este dinero se convertiría en un medio de cambio imperfecto, pues ejercería de forma subóptima su función como depósito de valor, al ser un dinero con una liquidez oscilante. Además, tampoco serviría adecuadamente como instrumento de intercambio, ya que perturba el mecanismo coordinador que dentro del mercado ejercen los precios como trasmisores de información.

En efecto, la evidencia empírica señala que la moneda fiat se aproxima más a la definición de medio de cambio imperfecto que al dinero ideal (Nash, 2015). Concretamente, el dólar –que es la moneda de reserva internacional de referencia– ha sacrificado su liquidez en aras de unos objetivos macroeconómicos que acaban abocando a las economías al estancamiento y socavan la eficiencia dinámica del sistema, que es necesaria para ampliar y profundizar la estructura productiva mediante la canalización del ahorro real (Huerta de Soto, 2020).

Historia de la manipulación monetaria

Bajo esta retórica heredada de la Teoría General, el dólar perdió entre 1970 y 2020 el 85% de su poder adquisitivo, lo que equivale a una tasa de depreciación media de un 3,7% anual. Se ignora, por tanto, que el dinero no es un instrumento para aumentar la demanda agregada, sino un bien cuyos servicios de liquidez son esenciales para el cálculo económico y los procesos de mercado. En caso opuesto, tendrían lugar distorsiones económicas como la ilusión monetaria, bajo la cual los empresarios confunden precios nominales con precios reales. En suma, toda teoría macroeconómica que defienda la manipulación monetaria carece de una premisa elemental, a saber, que el dinero no puede estar sujeto a manipulaciones, sino que debe mantener su liquidez.

Tal y como señala Hayek (1976) refiriéndose a la historia de la prerrogativa gubernamental sobre la emisión de la moneda,

Cuando uno estudia la historia del dinero uno no puede evitar preguntarse por qué las personas han aguantado durante tanto tiempo a los gobiernos ejerciendo un poder exclusivo durante más de 2000 años que era usado regularmente para explotar y defraudarles (traducción propia).

Friedrich A. Hayek. La desnacionalización del dinero.

Las CBDC suponen precisamente la perpetuación de este marco monetario, que únicamente atraerá una mayor inestabilidad a nuestras economías. Este sistema no solo facilita más aún la expansión artificial del crédito, sino que reducirá la liquidez agregada del sistema. Además, no podrá planificar la oferta monetaria adecuada para mantener la liquidez del dinero fiat.

La propuesta de las CBDC

La implementación –por el momento hipotética– de las CBDC sustituiría tanto a los depósitos a la vista de los bancos como a los depósitos de los bancos comerciales contra el Banco Central, aunque existen otras propuestas como la del token descentralizado. Sobre los depósitos de los bancos comerciales en el Banco Central, esto no supondría ningún cambio a priori, ya que actualmente estas operaciones ya se dan en la ventana de descuento y en la remuneración de las reservas, por lo que las CBDC no supondrían cambio alguno.

En contraposición, la sustitución de los depósitos de los ciudadanos acarrearía un cambio de paradigma en el sistema bancario, ya que los bancos comerciales perderían la mayor parte de su financiación, al proceder esta fundamentalmente de los depósitos de los clientes. Esta sería la propuesta del sovereign money, que colocaría al Banco Central en el centro de la jerarquía de las instituciones financieras, relegando a todas las demás a un plano subsidiario.

Problemas de cálculo económico y desintermediación financiera

Aunque pueda aparentar que esta medida tratará de estabilizar el sistema de pagos, resulta una justificación un tanto inocua. En primer lugar, porque las leyes de curso forzoso, que impiden que los depósitos a la vista coticen con descuento, impiden que esto pueda suceder, lo cual elimina este límite exógeno a la expansión crediticia y engendra el riesgo moral en la banca. En segundo lugar, porque un sistema de banca libre sin privilegios ni intervención estatal posee un mecanismo coordinador bajo el que ningún banco está dispuesto a sobreemitir medios fiduciarios. De lo contrario, estos acabarán siendo condonados y devueltos al propio banco, debilitando su posición financiera, tal y como describe la Ley del Reflujo de Fullarton.

La desintermediación financiera inherente a las CBDC es, por contraste, harto preocupante. Bajo este nuevo sistema, los bancos dejarán de generar la mayoría de los medios de pago de la economía, centralizando la emisión del dinero y el crédito, tal y como sugería la célebre propuesta revolucionaria del Manifiesto Comunista de Karl Marx. Aunque resulta difícil pensar que el crédito circulatorio dejará de existir, no es descabellado afirmar que este tendrá un papel subsidiario.

Los límites a la planificación

Por esta razón, esta propuesta centralizadora adolecerá de todos los problemas descritos por Mises y Hayek en el debate sobre el cálculo económico en el socialismo. Incluso si el objetivo de los burócratas fuera generar estabilidad en el nivel de precios, esto sería imposible. Ningún comité planificador posee la información como para determinar cuál es la oferta monetaria óptima en cada momento. Sólo se puede alcanzar por medio de un proceso de descubrimiento y competencia que conduce constantemente al sistema al equilibrio monetario.

Dicho de otra manera, la intermediación financiera coordinada temporalmente y descentralizada es esencial para sostener la actividad productiva y atender la demanda monetaria de los agentes económicos, bien sea de transacción, especulación o precaución. Por esta razón, es imposible teóricamente que los medios de pago se ajusten óptimamente a la demanda de los mismos bajo un sistema planificado como el del sovereign money.

Ciclo económico

Se ha argumentado, en un artículo autorizado por el Banco Central Europeo (Bindseil, 2020), que una de las magníficas posibilidades que ofrecen las CBDC consiste en la política de tipos de interés negativos. Esta falsa esperanza se debe, en parte, a la consideración de que el tipo de interés es un instrumento de manipulación macroeconómica y no una expresión de la preferencia temporal de los agentes económicos. Es la valoración subjetiva que se le concede a los bienes futuros sobre los presentes. En el momento en que se genera esta bifurcación entre el ahorro real y la política monetaria, se da pie a las políticas monetarias laxas que, a través del mecanismo de transmisión entre el Banco Central, los bancos comerciales y, en última instancia, la economía real, dan lugar al ciclo económico.

En gran parte, la mentalidad de las autoridades monetarias no es tratar de evitar la recesión económica. Es la de proveerse de todo tipo de instrumentos –como los programas de estímulo o de flexibilización cuantitativa– para llevar a cabo políticas contracíclicas que mantengan el gasto agregado. Más preocupante aún es, incluso, el abandono de la teoría del capital y del ciclo económico. Esa teoría pone de manifiesto la necesidad de la coordinación temporal del ahorro y de la estructura productiva.

Banca libre

Con todo, hay una alternativa compatible con la libertad bancaria y la estabilidad monetaria, a saber, la banca libre y descentralizada. Todos los problemas de los que adolece la moneda fiat y que se exacerban con las CBDC, desde el abuso de la prerrogativa estatal hasta la imposibilidad del cálculo económico, se resolverían aplicando los principios del proceso de mercado a la banca. La evidencia empírica recopilada por White y Selgin arroja pocas dudas sobre la capacidad del mercado y de sus procesos coordinadores para otorgar un patrón monetario compatible con los principios de la economía de mercado.

Esta propuesta no está ni mucho menos siendo considerada por los Estados –más bien hemos visto que todo lo contrario–. Pero podríamos dividir a los teóricos de la banca libre en dos sectores. El primero es el de aquellos que defienden la existencia de la reserva fraccionaria, como White, Selgin, Hayek (nótese que a este respecto sigue habiendo polémica) y Glasner. Los segundos son los teóricos que abogan por el coeficiente de caja del cien por cien, entre los que hallamos a Rothbard, Mises, Hoppe, Huerta de Soto, Fisher, Simons etc.

Estas posturas se remontan a las discusiones que ya mantuvieron la Escuela Bancaria y la Escuela Monetaria. En las últimas décadas han traspasado los límites de la Ciencia Económica hacia posturas incluso jurídicas y filosóficas. La premisa fundamental de estos teóricos es que la emisión monetaria no constituye ninguna excepción al mecanismo coordinador del mercado. Por ello, la gestión descentralizada de la misma poseería numerosas ventajas comparativas respecto a patrones intervenidos por organismos burocráticos y gobiernos. Es evidente, por tanto, que existe una alternativa a la evolución monetaria actual.

Bibliografía

Bindseil, U. (2020) Tiered CBDC and the Financial System.

Hayek, F.A. (1976). The Denationalisation of Money. Institute of Economic Affairs.

Huerta de Soto (2020). Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos. Unión Editorial.

Menger, C. (2013). El Dinero. Unión Editorial.

Mises, L.v. (2012). La Teoría del Dinero y el Crédito. Unión Editorial.

Nash, J. F. (2015). Ideal Money. Southern Economic Journal, 82(1), 5–12.

Rawls, J. (1999). A Theory of Justice. Harvard University Press.

Ver también

La banca Simmons y la estabilidad monetaria y económica. (César Táboas).

La banca con reserva fraccionaria. (Francisco Capella).

Dinero, deuda, banca, y reserva fraccionaria. (Francisco Capella).

La necesidad de un banco central. (Eduardo Blasco).

El Suffolk Bank. (José Carlos Rodríguez).

Críticas infundadas a la banca libre y al coeficiente de caja del 100 por ciento. (José Carlos Rodríguez).

El negocio del Software Libre (VII): el intérprete o transductor

A veces escucho a alumnos o a otros nuevos programadores decir que es más fácil encontrar la solución a problemas o cómo cubrir una necesidad con GNU/Linux que con otros sistemas operativos.

A otros desarrolladores, más experimentados, esto no sorprende. Todos dan por hecho que la comunidad del Software Libre es más activa a la hora de escribir en blogs y responder en foros como StackOverflow.

¿Y por qué hay tantos artículos sobre vi, Emacs o GNU/Linux? ¿Qué lleva a una persona a leer la documentación de un comando, una función o un paquete y volver a escribir sobre ese tema, si ya existe una documentación oficial?

El intérprete o transductor en la programación

Una de las grandes aportaciones de Jesús G. Maestro a la crítica literaria es volver a poner en el foco de estudio al ser humano, al sujeto operatorio. A través de su canal de Youtube y de sus libros, no sólo difunde su interpretación de la literatura, sino que difunde la metodología desarrollada para hacerlo.

Cualquier persona que se identifica con la Escuela Austríaca sabe que más importante que el análisis es la metodología. Sin metodología, realizar un el análisis es equivalente al burro que toca la flauta. Si acierta, es por casualidad. Y una de las grandes aportaciones de Jesús G. Maestro es la división de los cuatro materiales de la literatura:

  • El autor
  • La obra
  • El lector
  • El intérprete o transductor

Como vemos, de los cuatro materiales de estudio, tres son seres humanos. Cuando estudiábamos literatura en la escuela, generalmente nos hablaban de la obra, algo menos del autor, pero, al menos, yo, nunca había escuchado como objeto de estudio ni al lector, que interpreta para sí mismo, ni al intérprete o transductor, que interpreta para los demás, como objeto de estudio. Siendo de vital importancia. ¿Para qué escribe un autor una obra si no es para que haya otros seres humanos que la lean y la interpreten?

Los materiales de la documentación técnica

En la documentación técnica, mutatis mutandis, podríamos decir que también nos encontramos con esos cuatro materiales:

  • El autor que escribe la documentación
  • La documentación
  • El usuario que lee la documentación
  • El intérprete o transductor que interpreta para los demás esa documentación

Cualquier lenguaje, programa o sistema, sea libre o no, tiene documentación y autor o autores que la han escrito. Un proyecto de software que no tiene documentación no es un proyecto completo y está condenado al fracaso.

Los usuarios pueden ser más o menos, pero cuando se comprueba que un proyecto ha triunfado es cuando tiene intérpretes, traductores y transductores.

Desbordando la documentación

Si en un blog o un canal de Youtube se hacen eco de un proyecto, lo explican y explican su uso a otros usuarios, significa que ese youtuber o blogger lo ha considerado lo suficientemente bueno como para dedicarle varias horas de su vida a usarlo, estudiarlo, interpretarlo y exponerlo al público. Y, no menos importante, ha considerado que ese proyecto es interesante para su cliente, el lector de su blog o el suscriptor de su canal.

Y, quizá, para otro cliente, el posible contratador.

Pero, además, ese generador de contenidos para poder competir con la documentación oficial, debe aportar valor añadido. Y es ahí, cuando se convierte en intérprete, ya que no sólo debe leer la documentación e interpretarla para sí mismo, sino para los demás. Y proyectarla aportando valor para captar usuarios.

Muchas veces, el escribir un blog se limita a tomar unas notas que un usuario usa, en principio, para sí mismo. Usa determinadas funcionalidades de un sistema o un lenguaje y las apunta para tenerlas todas juntas y poder encontrarlas más fácilmente cuando las necesite.

Pero esto lo podría hacer anotándoselas en ficheros en su propio equipo. O haciendo snippets para su editor de texto. Pero si lo comparte, está ofreciendo la oportunidad a otros usuarios de aprovechar ese esfuerzo. La comunidad del Software Libre tiene tan interiorizado que, al buscar una necesidad, encuentra la solución que, de forma espontánea, cuando hace un trabajo para si, lo comparte al procomún. Aunque no sea buscando un lucro directo.

La profesionalización del intérprete

Pero también puede que busque un lucro. Porque está muy bien compartir el trabajo propio, pero si el autor de ese blog obtiene, o puede obtener, algún tipo de beneficio, aumentan sus motivaciones para realizar un mejor trabajo.

Con un blog es muy difícil ganar dinero. Hacen falta muchísimas visitas y los pagos son realmente bajos. Algo más fácil es ganar dinero con un canal de Youtube, pero también requiere muchos más conocimientos, no sólo sobre el tema a tratar en el canal, sino sobre edición de imágenes, vídeo, audio… además, la mayoría de los canales de Youtube no monetizan, por lo que sus autores no cobran nada.

Pese a todo, la producción de contenidos, tanto de texto como de vídeo, es enorme. Y muchos blogs y canales de Youtube con una calidad extraordinaria, con un ímprobo trabajo detrás. ¿Y por qué ocurre esto?

Aquí no hay una única respuesta, cada autor tiene sus motivaciones subjetivas, pero llevo tiempo observando tres patrones de conducta que se repiten continuamente:

Primero, el usuario empieza a compartir contenidos por la inercia de ver cómo otros usuarios más experimentados que él, comparten sus conocimientos.

Después, al formar parte de la comunidad, y recibir comentarios, apoyo y reconocimiento de la comunidad, le hace desarrollar más y mejores contenidos, no sólo aportando anotaciones sino conjugándolas con otras experiencias, como es el uso combinado de distintas tecnologías.

Por último, porque recibe mejores ofertas de trabajo.

El intérprete como profesional

Una empresa sólo funciona si tiene buenos profesionales. Trabajadores que ofrecen a los clientes lo que estos demandan. Cualquier persona que tiene vocación de servir a los demás, es un trabajador mucho más rentable, independientemente de sus conocimientos, que un ser humano cuya fatal arrogancia le lleva a ofrecer únicamente lo que él considera válido, por muchos conocimientos que tenga.

Si combinamos que una persona tiene altos conocimientos y los demuestra en cada uno de sus contenidos y, además, tiene la humildad de escuchar a su público para ofrecerles lo que le están pidiendo, y realiza el esfuerzo necesario para satisfacer las demandas de su público, es una combinación excepcional para ofrecer en el mercado laboral.

Y, mejor aún, en un sector como es el tecnológico, donde hay una altísima demanda de trabajadores, no tiene que ofrecerse a las empresas, sino que son los reclutadores de esas empresas las que van a contactar con él. Obligando al reclutador a que la oferta que realice sea lo suficientemente jugosa como para que ese intérprete o transductor, que ya ha demostrado previamente su valía, le haga caso.

Una oferta que, por muy alta que sea, es una apuesta con muchas mayores garantías de éxito que cualquier diploma exhibido en Linkedin.

Serie ‘El negocio del software libre’

(I) Las instituciones

(II) El caso de Wikipedia

(III) Sólo crecen las redes sociales que liberan código

(IV) Hackers frente a académicos

(V) Evan You, un hacker empresario no emprendedor

(VI) La generalización de los hackatones

El difícil camino hacia la autonomía universitaria 

Cualquier universidad pública que carezca de autonomía se convierte en una burocracia; sin cerebro, sin interés por innovar, ni tomar decisiones propias. El personal que la conforma no necesita pensar, sino solamente cumplir las órdenes del jefe o cumplir los programas diseñados por alguna oficina gubernamental. Se le denomina “universidad pública” a las instituciones educativas creadas por el gobierno con recursos del erario. El gobierno determina el lugar, expropia o compra los terrenos, decide la arquitectura de los edificios, contrata al personal docente, decide los sueldos y salarios y diseña los planes y programas de estudio. Es una práctica estatal impulsada por el dictador austriaco Otto von Bismarck desde mediados del siglo XIX con el fin de tener el control del pensamiento de los individuos. 

Las universidades públicas, creadas de esta manera, naturalmente se transforman en instituciones burocráticas propicias para el despilfarro de recursos, robo y saqueo donde los más beneficiados son los que alcanzan los altos puestos directivos y las mafias sindicales; florece el nepotismo, pues hay la facilidad de colocar a los parientes, amantes, amigos, etc.

Los recursos que recibe la autoridad universitaria se desperdician en gastos inútiles o innecesarios. Los alumnos se convierten en el pretexto para seguir recibiendo recursos “ad infinitum”; los sindicatos aprovechan la oportunidad de inflar la plantilla con personal innecesario.  

La rentabilidad, que la trabajen otros

Las universidades públicas no sienten la necesidad de preocuparse por la rentabilidad, pues se jactan de no ser negocios, y, por tanto, no se preocupan por las pérdidas. Otro fenómeno notable es que se convierten en nido propicio para las corrientes de izquierda. Se difunde extensamente la línea marxista como pensamiento único, rechazando u hostilizando al pensamiento liberal, casi nadie conoce a los pensadores de la Escuela Austriaca de Economía, a pesar de tener grandes académicos de Premio Nobel.

También se puede observar los altos niveles de deserción. De cada 100 alumnos que ingresan, solo llegan a titularse el 10 o 15% a pesar de que en varias se ha abolido el requisito de hacer una tesis y se les otorga el título con solo aprobar todas sus asignaturas.

Si estos fenómenos solo se observaran en una determinada universidad pública, bastaría, quizás, cambiar a los directivos, despedir a algunos o a todos los profesores, aumentarles el salario al doble para que se preocuparan por hacer bien su trabajo, pero nada de esto funciona. Además, el fenómeno es bastante generalizado. De hecho, no se conoce de una sola universidad pública que esté “libre de pecado”.

¿Autonomía?

Ante esta realidad, las universidades prometen cumplir bien si se les da la autonomía para autogobernarse. De hecho, a varias se les ha concedido el privilegio de la autonomía. Pueden elegir a sus autoridades, seleccionar a sus docentes, establecer sus sueldos, determinar prestaciones y servicios, etc. Pero el gobierno las sigue subsidiando. Les entrega su presupuesto anual y prácticamente sin supervisión ni entrega de cuentas, pero tampoco ha servido, y quizás ha sido peor. 

Realmente se necesita analizar a fondo el modelo de universidad pública que se aplica desde décadas atrás. 

Hace 200 años o más, el gobierno no se metía en el campo educativo. Eran los particulares, es decir, los que no pertenecían al aparato estatal, quienes educaban a los niños y jóvenes. El comerciante contrataba a un letrado para educar a sus hijos, o bien, alguna orden religiosa se disponía a fundar escuelas y universidades. 

La idea de Bismarck: el control de la educación

Si el canciller Otto von Bismarck realmente se hubiera preocupado por construir un buen sistema educativo, solo tenía que invitar a los agentes privados a fundar escuelas y universidades. Y a la banca u otros organismos con recursos podría incentivarlos para que otorgaran créditos a largo plazo para personas o asociaciones que tuvieran interés en crear instituciones educativas de todo tipo. Así se habría formado un mercado competitivo de educación en todos los niveles. Las instituciones capaces de satisfacer los gustos, necesidades o anhelos de los alumnos sobrevivirían y desaparecerían las incompetentes.

Bismarck pudo haber influido para la creación de instituciones que otorgarán financiamiento a todo joven o ciudadano que quisiera instruirse. Así es como nadie tendría la excusa de no estudiar por falta de recursos. El banco le prestaría lo suficiente para pagar la colegiatura, sus gastos de alimentación, viajes, habitación, etc. Y cuando ya estuviera ejerciendo su profesión, empezaría a regresar el crédito. 

Pero Bismarck estaba más preocupado por construir un gobierno estatista que tuviera el control total de la sociedad. Ni por asomo pensaba el dictador que el mercado podía resolver el tema educativo.

No solo Bismarck adoptó el modelo de control estatal de la educación. También lo hicieron Adolfo Hitler, Lenin, Stalin, Fidel Castro. E hicieron desaparecer las escuelas privadas. Pero, aun en la Alemania de hoy día, casi todas las escuelas y universidades están en manos del Estado, con directivos de izquierda, como en los viejos tiempos del Führer. La tarea es transformar el sistema estatista de educación en un sistema educativo liberal. 

Cambiar la financiación

El primer paso es cambiar su sistema de financiamiento. En lugar de que el gobierno le envíe los recursos monetarios a la institución, eso se debe cortar de tajo. En su lugar, la idea es que el subsidio se envíe a la demanda, es decir, al alumno. Se hace mediante un cheque o voucher a nombre del alumno, intransferible y que únicamente sirve para pagar la colegiatura en la escuela o universidad que el alumno elija para recibir instrucción. No se estaría gastando más dinero. El presupuesto que está destinado a una escuela se divide entre el número de alumnos y luego entre doce. Así se determina el monto de cada voucher que el alumno recibe cada mes. Es importante que sea la mano del alumno quien coloca el cheque en la escuela donde está matriculado. Y debe ser con periodicidad mensual, pues de otra manera no funciona. 

El fundamento de esta propuesta radica en que se introduce la disciplina del mercado en el sistema educativo. En efecto, desde el momento en que las escuelas viven de las colegiaturas, es decir, del cliente, se empiezan a preocupar por dar un buen servicio con la esperanza de que ese cliente esté dispuesto a seguir pagando, mes a mes. Es decir, se introduce la variable RIESGO, que es el motor que obliga a una empresa o institución a dar un buen servicio al cliente. Además, las otras escuelas también están deseosas de recibir vouchers, luego, tendrán que competir, tratar de dar mejores planes de estudio, tener mejores profesores, etc. Por supuesto, aquellas instituciones que no sean capaces de dar buenos servicios desaparecerán por su propia incompetencia. Lo cual es perfectamente sano para la población estudiantil.

Y cambiar el punto de vista de las instituciones

Nótese que no estamos hablando de eliminar la gratuidad de la educación ni de privatizar las instituciones, temas que deberán discutirse posteriormente. Introducir el sistema de subsidio a la demanda para eliminar el sistema de subsidio a la oferta es el primer paso necesario para lograr la autonomía de escuelas y universidades. 

Los profesores, investigadores, administradores y trabajadores de la institución podrán reunirse para decidir libremente, es decir, sin intervención del gobierno, cómo distribuir el dinero ingresado por los vouchers. Determinarán el salario de cada docente, de cada trabajador, del rector y lo suficiente para mantenimiento o ampliación del plantel. Aprenderán así a administrar su propia institución.

Con toda seguridad, las escuelas empezarán a cambiar su visión de futuro, su filosofía, para volverse más afines a un mundo de libertad donde el individuo sea el centro del universo. En otras palabras, con el subsidio a la demanda es más probable que abandonen esa visión izquierdista que anula el valor del individuo.

Aunque el cambio en el sistema de financiamiento es un gran paso, no es suficiente para lograr la autonomía universitaria tan anhelada. Es necesario un punto más; se requiere sacar las manos del gobierno. Quiere decir que es necesario eliminar todo tipo de control por parte del Estado. Esto incluye evitar el control o supervisión del gobierno mediante alguna institución burocrática. Al final, los títulos o grados académicos deben ser otorgados por la institución educativa y no por el gobierno. 

En resumen, cambiar el flujo de financiamiento es el primer paso para reformar el sistema educativo. No es suficiente, pero es la base para darle verdadera autonomía a las universidades y así quitarles la camisa de fuerza que les impide aplicar y desarrollar el talento de sus académicos e investigadores. FIN. 22 de febrero de 2024.

Ver también

Un modelo diferente (y más justo) de financiar la universidad pública. (Domingo Soriano).

El origen perverso de las universidades públicas. (Santos Mercado).

Discurso de Javier Milei en la CPAC 2024: el fracaso del modelo neoclásico

Hola a todos. Yo soy el león. Yo también los amo. Viva la libertad, carajo. Parece que lo que decían como fenómeno barrial, se agrandó un poco el barrio. En primer lugar, muchas gracias por esta invitación, En cuanto a la conferencia, del día de hoy, dado el impacto de la Conferencia en Davos, en que señalé que Occidente está en peligro, dado el avance de las ideas estatistas, hoy haré foco en los fundamentos técnicos que sostenían dichas apreciaciones políticas, en aquella conferencia. Así, haré foco sobre cómo el modelo neoclásico y su visión de los fallos del mercado son funcionales al avance del socialismo y cómo eso destruye al crecimiento económico poniendo un freno a las mejoras contra el bienestar y la lucha contra la pobreza.

En cuanto a la génesis de este problema, el problema es un problema metodológico entre modelos vs. realidad. Dado que la realidad es siempre muy compleja de analizar se analiza con modelos, pero – en términos generales – cuando el modelo no mapea con la realidad un corrige el modelo, descarta el modelo y el problema con el mundo neoclásico es que frente a este problema, que el modelo no mapea con la realidad se enojan con la realidad, llamándola fallo de mercado.

El óptimo de Pareto

El origen de este problema tiene que ver cuando se pone a estudiar las cualidad normativas del equilibrio competitivo. Es decir que, mientras que el análisis se centraba en la existencia, en la unicidad y en la estabilidad, eso no constituía un problema grave, desde el punto de vista político. Y en rigor, el problema aparece cuando ingresa el análisis normativo de la mano del análisis de Pareto. Básicamente la idea del óptimo de Pareto es que yo no puedo mejorar a alguien sin empeorar a otro. Concretamente, si estoy en una situación, donde puedo mejorar a alguien y hago una mejora para alguien, sin empeorar a otro, eso se llama mejora Paretiana. Y obviamente, cuando esas oportunidades se agotan significa que estamos en el óptimo de Pareto.

Y es ahí, donde aparecen las definiciones de fallos de mercados, que tienen distintos nombres; uno es las no convexidades, es decir la existencia de rendimientos crecientes, o para decirlo más popularmente, estructuras de mercados concentrados y monopolios. Otros casos son las externalidades: los bienes públicos en formación asimétrica y el “Dilema de los Prisioneros”. Y en realidad, todas estas definiciones tan elegantes son todos elementos que habilitan la intervención del Estado y con eso el avance de los estatistas y los socialistas.

El mercado como proceso de cooperación social

Pero para que no quede tan en abstracto voy a hacer un ejemplo aplicado: supongamos que estamos en el momento en que nos alumbrábamos con velas y todavía no había llegado Ericsson; obviamente en el momento en que aparece Ericsson con la lamparita, todos los fabricantes de velas van a la quiebra. Naturalmente si le hubiéramos prestado atención a los intervencionistas, hoy, en lugar de tener esta hermosa conferencia, con todas estas luces, seguiríamos con velas; así es como los socialistas arruinan nuestras vidas. Por suerte descartemos el óptimo de Pareto y avancemos con el progreso tecnológico. (APLAUSOS).

Entonces lo primero que tenemos que entender es qué es el mercado, tener una buena definición de lo qué es el mercado. En este sentido, el mercado es un proceso de cooperación social, donde se intercambian derechos de propiedad, voluntariamente. De hecho – dado que los intercambios son voluntarios – no es posible hablar de fallos de mercado porque nadie estaría haciendo acciones auto flagelantes. Por lo tanto, cuando definimos bien mercado todas las definiciones de intervención se derrumban.

Las instituciones del mercado

Por otra parte, también es muy importante tener bien claro cuáles son las instituciones sobre las que se construye la idea del mercado. Dos instituciones muy importantes son la propiedad privada y los mercados libres de intervención estatal, porque – básicamente – si voy a estar intercambiando derechos de propiedad quiere decir que la propiedad privada es importante. Y si los intercambios no son voluntarios, no hay lugar para la presencia intromisiva y violenta del Estado. (APLAUSOS)

En este sentido, cuando se hace un intercambio y alguien entrega un bien, a cambio de dinero, eso fija un registro histórico, llamado precio. Y ese registro histórico, denominado precio es un mecanismo de transmisión de información, que además se transforma en un mecanismo de coordinación porque hace que – algunas personas –sean oferentes y otros sean demandantes.

Y como no necesariamente la cantidad demanda coincide con la ofrecida, cuando la demanda es mayor que la oferta, los precios suben y en su caso contrario bajan. Es decir, hay un proceso de ajuste. En definitiva, la propiedad privada y los mercados libres determinan el funcionamiento del sistema de precios y eso es lo que permite hacer cálculo económico. Y esto muestra por qué el socialismo en ninguna de sus vertientes puede funcionar, en el caso más extremo porque no hay propiedad privada, por lo tanto no se pueden hacer los intercambios que requiere el mercado. Y en segundo lugar, las versiones más light que permiten la existencia del sector privado, la intromisión del Estado mete ruido en el sistema de precios, y cuanto más Estado hay, más violencia hay, más distorsión hay y peor funciona el sistema.

La libre competencia

Otra de las instituciones importantes para los mercados es lo que se llama la libre competencia, pero no en el sentido neoclásico de la competencia perfecta, sino en términos de entrada y salida. Y por otra parte hay dos instituciones que son muy importantes que son la división del trabajo y la cooperación social. La división del trabajo quién mejor la explicó fue Adam Smith: una persona sola podía producir solamente 20 alfileres, pero si se partía en quince la tarea, cada uno podía producir 5 mil alfileres, estamos hablando de 75 mil alfileres, pero cuál es el problema si no hay demanda para 75 mil alfileres, no va a haber tanta división del trabajo.

Y esto combinado con la idea de combinación social, termina siendo absolutamente destructivo para las ideas socialistas. Una es: Yo podría estar odiando a él, pero necesito que el compre mi producto, por lo tanto, inexorablemente lo tengo que dar bien. Por eso, como decía Bastiat, “Donde entra el comercio, no entran las balas”. Y promover el libre comercio es promover la paz.

Y al mismo tiempo, del mercado como proceso de cooperación social es una tremenda bomba en contra del socialismo, porque si los intercambios son libres, eso significa que las dos partes que intervienen en el intercambio, ganan los dos. Por lo tanto, no hay lugar para la teoría de la explotación, no hay lugar para la plusvalía, no hay lugar para el marxismo y el socialismo.

El empresario como benefactor social

A su vez, es importante señalar, en la lógica del mercado, que un empresario exitoso es un benefactor social. Porque en el capitalismo de libre empresa solamente es posible ser exitoso sirviendo al prójimo con bienes de mejor calidad o de mejor precio. Y si ese empresario no lo está haciendo bien, podrá aparecer otro que pueda brindar el mismo bien a un mejor precio, o el mismo precio, mejor calidad, y eso va a llevar a la quiebra a los ineficientes y va a potenciar el bienestar; Y por ende, los empresarios, son benefactores sociales porque nos brindan bienes de mejor calidad, a un mejor precio, mientras que van creando puestos de trabajo y progreso en toda la sociedad. Por lo tanto, abracemos a los empresarios que son la base de la prosperidad.

Por lo tanto, dada esta introducción, vale la pena enfrentar, ahora, dónde está el dilema neoclásico. Esto dentro de la teoría del crecimiento económico y su evidencia empírica se llama: “El palo de hockey”. Si ustedes miran la historia, desde la era cristiana hacia adelante, el PBI per cápita entre el período en entre el año 0 y el 1800, prácticamente estuvo constante.

Murray N. Rothbard

Sin embargo, desde el año 1800 hasta aquí, se multiplicó por más de 15 veces, y en ese mismo período, la población en el año 1800 era de 800 millones de seres humanos, y hoy se ha multiplicado por 10. Es decir, que aumentó la productividad per cápita y, además, el PBI aumentó cerca de 150 veces, a punto tal que estamos en el mejor momento de la historia de la humanidad. Todo esto, a pesar de la existencia del Estado. Y en este mismo periodo de tan importante crecimiento económico, la pobreza extrema pasó del 95% de la población al 5%. Sin embargo, esta presencia de rendimientos crecientes significa que hay estructuras concentradas, es decir, que hay monopolios. Entonces, la pregunta es: si se generó tanto bienestar ¿Por qué la teoría neoclásica dice que los monopolios son malos, si nos trajo tanto bienestar y tanta caída en la pobreza?

Y en realidad, como diría Murray Newton Rothbard, el inventor del anarco capitalismo, el problema es que el análisis neoclásico está mal. Supongamos que tengo 10 empresas compitiendo por hacer teléfonos celulares, y una de ellas descubre una técnica para hacer un teléfono de mejor calidad a un mejor precio, naturalmente hay 9 empresas que van a quebrar. Sin embargo, ¿Alguno de ustedes se quejaría por tener mejores teléfonos a un mejor precio? Por lo tanto, fuera la teoría neoclásica.

Los errores del análisis neoclásico

Entonces, veamos dónde están esos errores de la teoría neoclásica. En la versión más simple es porque dicen que el precio del monopolio es mayor que el de la competencia y que la cantidad producida es menor que en competencia. Sin embargo, ese análisis es errado porque tiene varios problemas; en primer lugar porque es solamente un análisis de equilibrio parcial, solo considera el equilibrio en un solo mercado, y no considera el resto de la economía. Es decir, yo tengo el monopolio sobre Javier Milei y ustedes tienen el monopolio de ustedes mismos, sobre cada uno de ustedes, y eso no tiene nada de malo, afortunadamente somos todos distintos, gracias a Dios. Es más, festejamos nuestras diferencias porque no nos gusta la uniformidad gris del socialismo.

Pero no solo está mal por ser un análisis de equilibrio parcial que no considera el resto de los mercados, sino que, además, es tan burdo que no considera los efectos futuros, es decir, el impacto en el futuro de estas estructuras de mercado. De hecho, esto me hace recordar un hermoso libro de un economista y pensador americano, Henry Hazlitt, que se llama, La economía en una lección, que decía: “La diferencia entre un buen economista y el mal economista, es que el mal economista solamente mira el mercado en un período, mientras que el buen economista mira todos los mercados y no solo el presente, sino también el futuro”.

El equilibrio general

Por lo tanto, esto estaría mostrando que el análisis tradicional del monopolio y por el cual se los regulan, es parte de un mal análisis económico. Y si, además, tomamos el rol que toman las ganancias como elemento para generar crecimiento económico, además, meterse con los beneficios implica impactar negativamente sobre el crecimiento. Entonces, la pregunta es: ¿Cuál es la verdadera respuesta, o el verdadero fundamento de este análisis? Y en realidad la respuesta no está en el análisis económico, está en la estructura matemática que usa el equilibrio general. Básicamente, tiene que ver con el análisis del óptimo de Pareto y el problema de las no convexidades en el conjunto de producción.

El óptimo de Pareto, para que el equilibrio existente sea óptimo de Pareto, tanto los consumidores como los productores deberían estar maximizando. Y el problema es que cuando tenemos rendimientos crecientes tenemos funciones de producción convexas y el problema con esas funciones es que no se puede encontrar un máximo.

Modelo neoclásico: una visión mecanicista del hombre

Naturalmente, eso es un error matemático también porque si yo tengo rendimientos crecientes puedo encontrar un máximo si utilizo todas las dotaciones de la economía y entonces ahí aparecería otro problema que me quedaría una sola empresa; pero eso que parece algo empíricamente correcto también tiene otro error conceptual porque básicamente implica desconocer la naturaleza de la firma y entre otras cosas, deja de lado el hecho de que las firmas son manejadas por seres humanos y naturalmente cuando ustedes más quieran trabajar para producir más, el costo de oportunidad del tiempo libre crece fenomenalmente.

De qué le serviría un trabajo de que le ofrezcan 12 millones de dólares al año si ustedes tuvieran que trabajar los 7 días de la semana 24 horas. Se van a chocar contra su propia humanidad. Sin embargo, el análisis neoclásico trabaja a las firmas como si fueran máquinas y no como empresas que dependen, son de los seres humanos.

Finalmente, otras de las críticas que se le hacen a los monopolios es que generan menos cantidades producidas en la economía y eso también es falso porque ese dinero que ganan los monopolistas, evidentemente lo pueden volcar al consumo y generar producción y empleo en otros lugares de la economía.

Análisis neoclásico del monopolio

Ahora vamos a hacer un par de casos que irriten más a los keynesianos. ¿Qué sucede si esas grandes ganancias las ahorramos? Ese ahorro se transforma en inversión en otras empresas y eso genera crecimiento del producto y del empleo en otros sectores. No se pierde nada. O supongamos que este monopolista es tan ambicioso que quiere invertir todo en su propia empresa. Tal que todo su ahorro se transforma en inversión. Pero esa inversión significa más capital, más productividad, mayores salarios y al mismo tiempo más producción del bien, por lo tanto baja el precio, por lo tanto mayores salarios y menores precios, por lo tanto, todo ganancia de bienestar.

Es más, entonces como ya no le podemos encontrar más ataques al monopolista, ya que si consume genera bienestar, ya que si ahorra en el sistema financiero genera bienestar y si ahorra e invierte en sí mismo también genera bienestar. Ahora pensemos que pasa si el “maldito empresario” decide enterrar ese dinero. Así nadie puede acceder a ese dinero.

¿Qué es lo que va a ocurrir? Se va reducir la cantidad de dinero en la economía y van a bajar los precios beneficiando a toda la población. Y es más, este empresario tan malo a los que más va a beneficiar son a los que menos tienen porque son lo que se benefician de la deflación. Por lo tanto, todo lo que acabamos de ver es que todos los análisis que justifican la intervención lo único que hace es crear más Estado y mayor daño a la gente.

Intervención y destrucción

Por lo tanto, para cerrar esta presentación, voy a mostrar como la intervención socialista lo que hace es destruir la economía. Y básicamente este ataque que hacen los socialistas es básicamente desde dos puntos de vista. Por un lado está la regulación de los monopolios, que al regular los monopolios quiebra el efecto de los rendimientos crecientes y hacen que las economías se estanquen. Si se regulara bajo el ideal neoclásico la cuasi renta sería cero. Y por lo tanto estaríamos en un mundo de la competencia perfecta donde no hay incentivos a crecer.

En el fondo lo que hace es abortar el proceso de destrucción creativa a la Shumpeter. Porque estos procesos de destrucción creativa parten de la idea de resolver algunos problemas de la sociedad que les permite más dinero y eso es lo que genera el progreso tecnológico y el crecimiento. Por lo tanto, si regulo los beneficios, si regulo la ganancia, el problema que voy a tener es estancamiento. Al margen de que regular precios y cantidades implica destruir el derecho de propiedad.

La situación de Argentina

De hecho, les voy a contar un caso de un país que conozco, llamado Argentina. Un país que entró al siglo XX siendo uno de los países más ricos del mundo y que sin embargo hoy está 140 en el ranking mundial, con más de 50% de pobres y más de 10% de indigentes. Y cuando uno mira la cantidad de regulaciones, uno va a entender por qué.

Dentro de nuestros equipos de gobierno, hemos descubierto, por el momento, 380 mil regulaciones que traban el funcionamiento del sistema económico. Y de hecho, nuestras dos grandes pedidos de medidas, de reformas estructurales, el DNU y la Ley de Bases, propuestas que proponen darle más libertad a los argentinos, ir hacia estructuras de mercado más competitivas y sobre todas las cosas, eliminar la corrupción de la política, nos encontramos con grandes resistencias por parte de los beneficiarios de este sistema decadente, que empobrece a los argentinos de bien en favor de la casta corrupta.

Donde la casta corrupta se compone de políticos ladrones, que ponen sus privilegios por encima del bienestar de los argentinos, por empresarios prebendarios que hacen negocios con los políticos corruptos, por medios de comunicación corruptos que están muy enojados con nosotros porque les eliminamos la pauta oficial, también por los sindicalistas que se ocupan de sus negocios en contra de la gente, y además por aquellos profesionales que son funcionales a la religión del Estado que viven de defender a estos corruptos. Por lo tanto, tomarán conciencia de la gran pelea que estamos dando. Pero no nos vamos a rendir en volver a hacer Argentina grande nuevamente.

La justicia social es violenta e injusta

La otra gran amenaza por donde atacan los socialistas y el estatismo es básicamente la discusión entre eficiencia y distribución, donde ahí se señala al capitalismo como un sistema hiper individualista y se lo compara con el altruismo socialista con el dinero ajeno. Siempre con el dinero ajeno. Y esta aberración se lleva a cabo en nombre de la justicia social, donde Friedrich A. Hayek hablaba de las palabras comadreja. Donde cada vez que le ponían un adjetivo, significaba totalmente lo opuesto. De hecho como dice el gran Jesús Huerta de Soto, la justicia social es violenta e injusta, no es ni justa ni social ni nada, es una aberración.

En primer lugar, es injusta porque implica un trato desigual frente a la ley y la redistribución que implica la justica social es robarle a uno para darle a otro. Lo que hace que la justicia social además de ser violenta sea injusta. En el mismo sentido, esto se agrava con la idea de la democracia ilimitada. Es decir, la democracia originalmente fue diseñada para respetar el derecho de las más pequeñas de las minorías, el individuo. Pero cuando ingresan las ideas socialistas e ingresa la idea de la democracia ilimitada, ingresa el populismo. Pero para que no quede en algo tan abstracto les voy a dar un ejemplo. Supongamos que se juntan cuatro lobos y una gallina. Ahora vamos votar por qué se come hoy a la noche. Se acaban de comer la gallina.

Israel Kirzner

En el fondo eso también es lo que pasa en la economía. La gallina de los huevos de oro es el segmento que genera riqueza, pero por la forma de la distribución del ingreso, el 80% de la población tiene un ingreso menor que el ingreso promedio. Y ahí es cuando aparece el político populista que dice que hay que sacarles a los ricos para darle a los pobres. No solo Venezuela, Argentina y todo el populismo latinoamericano.

Y cuando eso ocurre, se destruye los beneficios y se destruye el crecimiento económico. Si lo quieren en términos prácticos, Argentina es un país que produce alimentos para más de 400 millones de seres humanos y la presión fiscal sobre el sector productor de alimentos es del 70%. Es decir que el Estado se queda con el alimento de 280 millones de seres humanos. A pesar de ello, hay 5 millones de argentinos que no les alcanza para comer gracias al maldito Estado.

Otra parte que también discuten los socialistas y que tiene que ver con la distribución del ingreso, dicen que el sistema es injusto, hay un hermoso libro de Israel Kirzner, que se llama creatividad, capitalismo y justicia distributiva. Y ese libro parte de la hipótesis que Kirzner dice, el sistema capitalista es más productivo pero que si fuera verdaderamente injusto, no habría motivos para defenderlo.

El mercado como un proceso de descubrimiento

En ese sentido, trabaja sobre dos ideas, trabaja con el principio de apropiación de Locke, el que se lo descubre se lo queda. Si ustedes descubren algo, son los dueños de esos. Y la otra idea es la de Hayek, que es la de mercado como proceso de descubrimiento, que implica que no hay una torta para repartir, sino que esa torta se va creando cuando se va produciendo. Por lo tanto, si esa torta se va descubriendo mientras que ustedes van avanzando en el proceso productivo, por lo tanto, lo lógico es que esa torta sea apropiada por aquel que la fue descubriendo. Por lo tanto, ahora el sistema no solo que es más productivo, sino que además es el único sistema que es justo.

Y la verdad es que digamos todo esto a los socialistas los tenemos más que en jaque mate, ya les diría que… por eso les voy a dar una más, les voy a dar bis. Naturalmente cuando uno regula los monopolios, regula las empresas, lo que eran los procesos competitivos y al mismo tiempo introduce en concepto de la justicia social, evidentemente eso conduce al estancamiento.

El aborto

Y ese estancamiento dado el crecimiento de la población lleva al empobrecimiento paulatino de ese país, ¿Y cómo corrigen esto? lo corrigen con la agenda asesina del aborto. Una agenda asesina que podemos encontrar sus orígenes ya con los egipcios intentando exterminar a los judíos o con el caso de Malthus con su tratado sobre la población y la ley de hierro y salarios que promovía en control de la natalidad; o más cercano -a fines de la década del 60- el Club de Roma, donde el Club de Roma decía que como mundo se movía con energía fósiles y como esas energías no son renovables, predecían que en el año 2000 se iban a agotar esos recursos.

Y sin embargo, esa situación lo que iba a generar es que no hubiera alimentos para todos y que nos íbamos a morir y que solamente quedaríamos mil millones de personas en el planeta tierra. Y en base a eso, hoy habiéndose desclasificado los archivos de Nixon y Kissinger sabemos que propusieron esa agenda asesina del aborto; donde, por ejemplo, (INAUDIBLE) tiene más locales que McDonald´s en todo el mundo.

Julian Simon

Pero afortunadamente se equivocaron de nuevo porque hoy en mundo viven 8 mil millones de seres humanos. Sin embargo, no cesan esa agenda asesina, de hecho, el postmarxismo frente a su derrota en lo económico traslado sus batallas de lucha de clases a otros aspectos de la vida, por ejemplo, el ecologismo; donde plantea la lucha del hombre con la naturaleza, donde culpan al ser humano del calentamiento global, cuando esto ya ha pasado cuatros veces en la historia del planeta tierra y no vivía el ser humano, y donde para corregir este problema a los neomarxistas no se le ocurre otra cosa que exterminar a los humanos, si verdaderamente tuviéramos un problemas de recursos deberíamos estar esperando colonizar otros planeta, no condenarnos a la muerte.

De hecho, todos esos análisis en contra del crecimiento de la población son falsos, entonces le quiero dejar el caso de un economista muy optimista que se llamaba Julian Simon, que señalaba que el crecimiento de la población traía más progreso tecnológico, entonces, por ejemplo, señalaba que había crecimiento tecnológico impulsado por la demanda, donde básicamente al haber más personas y haber problemas de escases y demás eso afectaba al sistema de precios y generaba nuevas reformas y nuevos progresos tecnológicos para resolver dichos problemas, y por otra parte señalaba el progreso tecnológico impulsado por el lado de la oferta, donde -por ejemplo- las chances de que tenga Mozart es mucho más grande si vive 1 millón de personas que si viven 10.

Un mensaje optimista

En definitiva, el mensaje es el siguiente: no dejen avanzar al socialismo, no avalen la regulación, no avalen la idea de los fallos del mercado, no permitan el avance de la agenda asesina y no se dejen llevar por los cantos de sirena de la justicia social; yo vengo de un país que compró todas esas ideas estúpidas y de ser un país de los más ricos del mundo está en el lugar 140. Por lo tanto, no entreguen su libertad, peleen por su libertad, porque si no pelean por la libertad los van a llevar a la miseria.

Pero quiero dejarles también un mensaje de optimismo, Argentina parecía un país de ovejas condenado a la pobreza que nos marcan los socialistas y recuerdo cuando inicié mi carrera política para ser diputado Nacional dije: que yo no venía a guiar corderos, venía a despertar leones. Y fue así que cada día despertamos más leones y el mensaje de la libertad, no solo nos llevó a la presidencia a la Presidencia de la Argentina, sino que además estamos despertando a todo el mundo. Por lo tanto, no cedan frente a la lucha por la libertad, ¡viva la libertad carajo! ¡viva la libertad carajo! Muchas gracias.

Discurso pronunciado por el presidente de Argentina, Javier Milei, el 24 de febrero de 2024 en la CPAC.

Ver también

Javier Milei: la persuasión y la negociación median con el éxito. (George Youkhadar).

Los cien días de Milei (Cristóbal Matarán).

Las corridas de toros y el futuro de Argentina. (Santiago Dussan).

Las ideas importan, y mucho. (Mateo Rosales).

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¿Es Milei el milagro económico que necesita Argentina? (Fernando Vicente).

Milei, la opción liberal. (Mateo Rosales).

Pandemia: el miedo, las falsedades y la fuerza del fracaso

Por Ralph L. Defalco III. Este artículo fue publicado originalmente por Law & Liberty.

En otoño de 2023, los estadounidenses recibieron la desagradable noticia de que una mutación del virus Omicron (JN.1) era responsable de hasta el 50% de los nuevos casos de COVID-19 en Estados Unidos. A mediados de diciembre, los hospitales de todo el país habían reintroducido la obligación de utilizar mascarillas protectoras para pacientes, personal y visitantes. Para muchos, fue un recordatorio de la batalla de más de dos años contra el coronavirus que infectó a más de 100 millones de estadounidenses y se cobró la vida de 1,1 millones de ellos.

The Big Fail

También fue un recordatorio de las sombrías, cuestionables, polémicas y políticamente cargadas medidas adoptadas por las organizaciones sanitarias, los funcionarios de salud pública, las agencias gubernamentales y los funcionarios públicos para frenar la pandemia. En su nuevo libro, The Big Fail: What the Pandemic Revealed about Who America Protects and Who It Leaves Behind, los autores Joe Nocera y Bethany McLean han producido un sólido trabajo de periodismo contemporáneo que explora las facetas políticas, culturales, sociales y económicas de la pandemia de COVID-19 en un relato claro, equilibrado, bien documentado y convincente.

Nocera y McLean fueron coautores del éxito de ventas sobre la crisis financiera de 2008, All the Devils Are Here: La historia oculta de la crisis financiera. McLean, redactora colaboradora de Vanity Fair, también es conocida por su revelación en la revista Fortune de las prácticas empresariales del gigante energético Enron y como coautora de The Smartest Guys in the Room: The Amazing Rise and Scandalous Fall of Enron. Nocera es columnista de The Free Press y periodista de negocios desde hace muchos años, con trabajos que han aparecido en diversas publicaciones como Esquire, Bloomberg y The New York Times.

Demanda y escasez

Dados los antecedentes de Nocera y McLean como periodistas de negocios, no sorprende que gran parte de El gran fracaso aborde cuestiones económicas relacionadas con los esfuerzos para gestionar la pandemia. Lo que sorprende son las revelaciones sobre el fracaso catastrófico de la sanidad corporativa durante la pandemia.

El Gran Fracaso explica cómo la consolidación de pequeños hospitales, clínicas y residencias de ancianos en grandes organizaciones corporativas proveedoras de atención sanitaria redujo el número de camas hospitalarias disponibles para los pacientes gravemente enfermos por el virus. Nocera y McLean escriben: “COVID puso de manifiesto y exacerbó los problemas existentes en nuestro sistema sanitario con ánimo de lucro, desde la escasa dotación de personal hasta la falta de acceso a la atención sanitaria”, entre los que se incluyen las disparidades en los resultados de la atención sanitaria y el tratamiento de los pacientes infectados en zonas urbanas y rurales. La pandemia también puso de manifiesto que diversas clases socioeconómicas -a menudo poblaciones con comorbilidades como cardiopatías, enfermedades renales y diabetes- estaban desatendidas por los sistemas médicos corporativos en expansión, cuyas declaraciones públicas tan a menudo abrazaban la equidad como principio básico.

El fracaso de un sistema

Nocera y McLean señalan que “los hospitales que prestaban atención a pacientes sin seguro o con Medicaid se vieron cada vez más relegados a un segundo plano o a la quiebra, porque tenían dificultades para ganar dinero”. Estos “hospitales de la red de seguridad”, explican los autores, eran los que con más frecuencia se veían desbordados por los pacientes COVID de cuidados críticos. “Tampoco existía ningún incentivo, más allá del moral, para que los hospitales se ayudaran mutuamente, ni ninguna forma de imponer o coordinar esa ayuda”, ni de trasladar a los pacientes a hospitales con camas vacías, ni de compartir los menguantes suministros de equipos de protección individual (EPI).

The Big Fail también describe cómo las empresas sanitarias, los fabricantes y los distribuidores lucharon para hacer frente a la escasez masiva de EPP: “Los responsables políticos y los líderes empresariales que abrazaron la globalización nunca pensaron en cómo la dependencia de Estados Unidos de los fabricantes extranjeros -y la falta de resistencia que provocó- prácticamente garantizaría la escasez de equipos muy necesarios.”

Nocera y McLean pintan un sombrío panorama del fracaso de este sistema de suministro global. China, el mayor fabricante de los respiradores más eficaces -la empresa estadounidense 3M patentó el N95- agotó el suministro. El transporte marítimo internacional y el transporte nacional por carretera se vieron estrangulados por los cierres obligatorios de las instalaciones portuarias y los centros de distribución. Los fabricantes estadounidenses se esforzaron por establecer nuevas fábricas nacionales sin protección contra la futura competencia de la producción subvencionada de EPI en el extranjero. Surgió un mercado negro mundial de EPI que atrajo a vendedores sin escrúpulos y especuladores codiciosos, y los fraudes desenfrenados convulsionaron la cadena de suministro de EPI.

Disidencia y denuncia

El Gran Fracaso también relata cómo durante la pandemia se sofocó, e incluso se censuró, un debate científico sólido. Nocera y McLean describen una especie de mantra social, una estridente exigencia de “seguir la ciencia”, que se utilizó para amordazar a los críticos de la incipiente política gubernamental de vacunación masiva y cierres generalizados para acabar con la pandemia.

El problema de “seguir la ciencia” es que la ciencia, sobre todo en las primeras fases de descubrimiento, no es algo inmutable. Rara vez ofrece certezas. Ofrece teorías, modelos y probabilidades, que luego se supone que deben contrastarse con las pruebas del mundo real. Sin embargo, el fariseísmo no reconoce fácilmente la incertidumbre.

Junto con el mantra llegó la denuncia de los profesionales médicos y científicos que disentían. Los autores, en un ejemplo, exploran la reacción vitriólica a la Declaración de Great Barrington, un llamamiento a centrar las vacunaciones y la atención en las poblaciones más vulnerables y evitar los terribles costes económicos, sociales, mentales y de salud pública de los cierres generalizados. Los científicos que firmaron la declaración fueron castigados como “epidemiólogos marginales” y por defender “una falacia peligrosa no respaldada por pruebas científicas”.

La gran censura

Nocera y McLean también describen cómo los medios de comunicación se apresuraron a atacar y cómo los tecnócratas de Silicon Valley se convirtieron en los guardianes de lo que debería haber sido una investigación rigurosa y un debate abierto. En su lugar, los científicos con opiniones divergentes de la narrativa mediática aceptada y de las políticas gubernamentales emergentes vieron sus ideas etiquetadas de “desinformación” y sus cuentas en las redes sociales inhabilitadas.

The Big Fail también explora cómo las intervenciones no farmacéuticas plantearon cuestiones que fueron rápidamente barridas por los medios de comunicación y las presiones sociales. Los autores señalan que “algunas de las medidas de mitigación que el país estaba utilizando distaban mucho de ser ciencia consolidada”, pero eso no impidió que las autoridades las pusieran en práctica.

Por ejemplo, los CDC afirmaron en un principio que las mascarillas no eran necesarias, pero luego dieron marcha atrás y dijeron que los estadounidenses debían llevar mascarillas de tela. Decenas de millones de personas obedecieron. A los que no lo hacían se les prohibía la entrada en tiendas y lugares públicos, y a menudo se les avergonzaba socialmente. Sin embargo, a mediados de 2022, los CDC reconocieron que las mascarillas de tela no eran eficaces. El uso adecuado de las mascarillas de respiración N-95 no se divulgaba bien; la mayoría de la gente no sabía cómo manejarlas o llevarlas correctamente, ya que debían desecharse después de su uso en un entorno de alto riesgo o si se ensuciaban con cualquier cosa, desde sudor hasta maquillaje.

Arbitrariedad

Los autores muestran cómo algunas intervenciones eran absurdas en sí mismas y otras simplemente hipócritas. Los clientes enmascarados podían entrar en los restaurantes, desenmascararse para comer y ser atendidos únicamente por camareros enmascarados. Quién y qué podía ser declarado “esencial” se convirtió en una cuestión de grupos de presión más que de salud pública:

Cuando un Walmart o un Home Depot conseguían ser etiquetados como “esenciales” mientras que las ferreterías familiares se veían obligadas a cerrar, ¿quién podía sorprenderse de que hubiera tanto resentimiento hacia los cierres patronales en todos esos estados rojos que ya desconfiaban del gobierno?

Ni el gobierno ni los medios de comunicación admitían la disidencia, y no eran infrecuentes las humillaciones en las redes sociales e incluso las arengas públicas.

Vacunas

Sin embargo, Nocera y McLean observan que “a pesar de todas las cosas que el gobierno hizo mal durante la pandemia, el desarrollo de las vacunas trabajando conjuntamente con la industria privada fue algo que hizo muy bien”. Los autores califican de “milagroso” el esfuerzo estadounidense para desarrollar vacunas eficaces contra el COVID-19. El proyecto de creación de vacunas, la Operación Warp Speed, fue el resultado de una colaboración sin precedentes: la biotecnología aportó la ciencia, las grandes farmacéuticas tenían la capacidad de fabricación y distribución, y el gobierno garantizó un mercado de vendedores al comprar todas las vacunas y derribar los silos administrativos y los obstáculos que habrían impedido el desarrollo.

La carrera por desarrollar vacunas descrita en The Big Fail parece una novela de suspense. Nocera y McLean realizaron docenas de entrevistas personales con los líderes de ese esfuerzo, personas en gran parte desconocidas para el público. Estos relatos en primera persona ofrecen una visión extraordinaria del esfuerzo intensamente concentrado para producir las vacunas que salvarían millones de vidas.

Mentiras públicas sobre la eficacia de las vacunas

Warp Speed logró su ambicioso objetivo de crear vacunas viables y fabricar cientos de millones de dosis. Las vacunas hicieron lo que debían hacer: reducir el riesgo de hospitalización y muerte. Pero, como demuestran los autores, los funcionarios del gobierno exageraron la eficacia de las vacunas afirmando que las personas vacunadas no podían transmitir ni contraer el virus. Los estadounidenses que estaban soportando un bloqueo con la promesa de una vacuna que lo curaría todo se enfadaron cuando se demostró que esa no era la realidad.

Entonces, el gobierno de Biden impulsó la vacunación de niños que siempre tuvieron un riesgo bajo, anunció dosis de refuerzo antes de que la FDA hubiera determinado si serían beneficiosas y gastó miles de millones en dosis de vacunas que caducaron antes de que pudieran administrarse. El milagroso desarrollo y fabricación de vacunas se convirtió en “un éxito de la ciencia y un fracaso de la política.”

Las escuelas: El Gran Fracaso

The Big Fail ofrece una evaluación inquebrantable del abyecto fracaso del cierre de escuelas durante la pandemia. “De todas las consecuencias del cierre”, escriben los autores, “la más perjudicial, sin duda, fue el cierre de escuelas públicas en las grandes ciudades de todo el país”. Los hallazgos post-pandémicos relatados por Nocera y McLean son condenatorios. E incluyen no sólo el descenso documentado en el rendimiento académico, sino una serie de males que van desde el aumento de los abusos domésticos hasta problemas de salud mental y bienestar infantil, y especialmente entre los niños desfavorecidos. Mientras que “la mayoría de los hijos de los privilegiados estaban de vuelta en las aulas de sus escuelas privadas” en otoño de 2020, las escuelas públicas seguían cerradas.

Aunque los niños fueron la población de menor riesgo (tanto de infección como de transmisión) durante la pandemia, el cierre de las escuelas públicas fue polémico. Se hizo un uso político, lo que los autores atribuyen a tres factores. El primero fue el miedo al virus; nadie quería que un niño se infectara en la escuela, y ningún profesor quería arriesgarse a infectarse. Luego, en segundo lugar, los sindicatos de profesores se oponían a abrir las escuelas, y “con el 75 por ciento del millón y medio de profesores de escuelas públicas urbanas de la nación sindicalizados, tenían una enorme influencia sobre los sistemas escolares de las grandes ciudades.” Por último, estaba el factor Trump.

El factor Trump

El presidente quería que las escuelas reabrieran, pidió a los estados que lo hicieran, y eso fue razón suficiente para que los maestros de tendencia demócrata y sus sindicatos las mantuvieran cerradas.

La lucha por las escuelas fue una señal temprana de lo estúpidamente polarizado que se había vuelto el país, y en este caso, no fueron los estados rojos los que se negaron a seguir la ciencia. Fueron los demócratas de los estados azules quienes valoraron sus afiliaciones políticas por encima del sentido común, e incluso por encima de sus pretensiones prepandémicas de proteger a los desfavorecidos.

Nocera y McLean documentan las extraordinarias medidas adoptadas por los sindicatos para mantener cerradas las escuelas, incluidas las demandas irrazonables de mitigación de riesgos, las campañas en las redes sociales, las protestas públicas y las demandas judiciales. “Demasiada gente era simplemente incapaz, o no estaba dispuesta”, escriben los autores sobre los cierres de escuelas, “a juzgar el riesgo racionalmente”. Esto formaba parte de las consecuencias más amplias de las decisiones políticas y sociales que se tomaron no por malicia sino por arrogancia, y la mayoría de las veces sin pensar realmente en las consecuencias de esas acciones. Fueron decisiones que, por el contrario, constituyeron un “ejemplo de cómo las élites no comprendían los efectos que sus edictos tenían en el conjunto de la población”.

The Big Fail es una mirada aleccionadora a una respuesta mal gestionada a la pandemia. Es el estremecedor reconocimiento de que los proveedores de salud, los medios de comunicación, las agencias gubernamentales y los funcionarios locales, estatales y federales “habían perdido mucha credibilidad con sus tergiversaciones y con una serie de recomendaciones -como el cierre de escuelas- que ahora se aceptaba ampliamente que habían hecho más daño que bien”.

También es el escalofriante relato de cómo el gobierno utilizó el miedo, las falsedades y la fuerza para controlar a sus ciudadanos y dictarles lo que debían pensar, decir y hacer.

Ver también

La libertad en tiempos de pandemia. (Gabriel Calzada).

Cómo y por qué Italia introdujo los confinamientos en Occidente. (Adolfo Lozano).

Cómo los confinamientos, y no el COVID, marcaron a una generación. (Adolfo Lozano).

Lockdown files: no volvamos a dejar que el Gobierno nos dé un susto de muerte. (Laura Dodsworth).

Milei logra el primer superávit en una década, y los medios lo silencian

Por John Miltimore. Este artículo ha sido publicado originalmente en FEE.

Los argentinos fueron testigos de algo asombroso la semana pasada: el primer superávit presupuestario del gobierno en casi una docena de años. El Ministerio de Economía anunció las cifras el viernes, y el Gobierno obtuvo un superávit de 589 millones de dólares.

El superávit de Argentina se produce tras los ambiciosos recortes del gasto federal impulsados por el recién elegido Presidente Javier Milei, que incluían la reducción de la burocracia, la eliminación de las campañas publicitarias del Gobierno, la reducción de los subsidios al transporte, la pausa de todas las transferencias monetarias a los gobiernos locales y la devaluación del peso.

Camino al superávit

Dice Daniel Di Martino:

El ministro de Economía de Javier Milei acaba de anunciar un “paquete de emergencia” de medidas para equilibrar completamente el presupuesto en 2024 equivalente a más del 5% del PIB. Esto equivaldría a un paquete de austeridad de 1,4 billones de dólares en un solo año en la economía estadounidense.

Las medidas incluyen: Despedir a todos los empleados públicos que lleven menos de 1 año contratados. Supresión de toda la publicidad gubernamental y del gasto relacionado con proyectos. Se recortan un 34% los cargos públicos. No más transferencias a los gobiernos locales. Suspensión y cancelación de todas las infraestructuras públicas (sujetas a mucha corrupción en el pasado). Reducción de las subvenciones a la energía y el transporte. Devaluación del peso de 350 a 800 pesos por dólar. Eliminación de las cuotas y licencias de exportación e importación. Aumento temporal de los impuestos no agrarios a las exportaciones e importaciones al mismo nivel que los agrarios para uniformizarlos. Ampliación temporal de las ayudas directas a través del subsidio familiar y la tarjeta de débito de ayuda alimentaria

Discurso en Davos

Las políticas de Milei, que él mismo ha descrito como una especie de “terapia de choque”, llegan en un momento en que Argentina se enfrenta a una crisis económica histórica alimentada por décadas de gasto público, impresión de dinero y peronismo (una mezcla de nacionalsocialismo y fascismo).

Estas políticas han hecho que la tasa de inflación en Argentina, antaño uno de los países más prósperos de América Latina, supere el 200%. Hoy casi el 58% de la población argentina vive en la pobreza, según un estudio reciente.

Y Milei culpa con razón a las retrógradas políticas económicas argentinas de su difícil situación, políticas que, señala, se están extendiendo por todo el mundo. Dijo Milei en un reciente discurso en Davos:

Los principales líderes del mundo occidental han abandonado el modelo de libertad por diferentes versiones de lo que llamamos colectivismo. Estamos aquí para decirles que los experimentos colectivistas nunca son la solución a los problemas que afligen a los ciudadanos del mundo, más bien son la causa fundamental.

El silencio de los medios

La revelación de que Argentina ha hecho algo que el gobierno de Estados Unidos no ha hecho en más de dos décadas -obtener un superávit presupuestario- parece un acontecimiento de interés periodístico. Sin embargo, para mi sorpresa, no pude encontrar ni una palabra al respecto en los principales medios de comunicación estadounidenses, ni en el New York Times, ni en Associated Press, ni en el Washington Post, ni en Reuters. (El New York Sun parece ser la única excepción). Tuve que buscar la noticia en los medios de comunicación australianos. (Para ser justos, la Agence France Presse también se hizo eco de la noticia).

Se podría argumentar que estos medios no están muy interesados en la política y la economía de Argentina, pero eso no es exactamente cierto. Associated Press ha cubierto ampliamente la política argentina y Milei, incluyendo un artículo reciente que informaba de cómo las políticas del nuevo presidente estaban induciendo “ansiedad y resignación” en la población. Lo mismo puede decirse de Reuters y otros periódicos. Un cínico podría sospechar que estos medios simplemente no desean informar sobre buenas noticias de Argentina, ahora que Milei es presidente.

De hecho, a raíz de la noticia de que las reformas de Milei ya habían dado lugar a un superávit presupuestario, tanto Reuters como AP publicaron artículos destacando un nuevo estudio bajo el titular “La pobreza en Argentina alcanza su nivel más alto en 20 años”. Resulta difícil responder a la pregunta de por qué los medios de comunicación estadounidenses optan por ignorar los logros presupuestarios de Milei y destacar el aumento de la pobreza en Argentina, que lleva décadas gestándose.

Captura mediática

La decisión podría deberse al hecho de que estos medios han descrito a Milei como un “libertario de extrema derecha” y una figura “similar a Trump” (aunque Trump, a diferencia de Milei, no es un libertario ni un liberal clásico). Otra posibilidad es que estas instituciones mediáticas estén sufriendo algo conocido como “captura mediática”.

La captura de los medios de comunicación puede adoptar diversas formas y tiene numerosas definiciones, pero el Centro de Asistencia Internacional a los Medios de Comunicación (CIMA) la define como

Una forma de fracaso de la gobernanza que se produce cuando los medios de comunicación promueven los intereses comerciales o políticos de grupos de interés especiales estatales o no estatales que controlan la industria de los medios de comunicación, en lugar de exigir responsabilidades a esos grupos e informar en interés del público.

Los ejemplos más obvios de captura de los medios de comunicación serían los medios que se niegan a cubrir historias debido a amenazas explícitas de represalias por parte de actores poderosos. Tal vez un patrocinador diga que retirará la publicidad si se publica un reportaje sobre los efectos secundarios de su producto, o tal vez un poderoso director de Hollywood amenace con represalias si se informa de sus abusos sexuales. Tal vez una determinada familia real amenace con cortar el acceso a su red si publica una entrevista con una víctima del tráfico sexual que dice haber sido víctima de un miembro de esa familia real.

Murray N. Rothbard

Todos estos son escenarios muy reales de medios capturados, y tales situaciones pueden tener un profundo impacto en el periodismo independiente. “Los medios capturados pueden pasar de vigilantes a desdentados aparatos de relaciones públicas, ignorando las noticias del día”, señala CIMA. Por eso el gobierno se interesa tanto por los medios de comunicación. El economista Murray Rothbard escribió célebremente que, dado que “su dominio es explotador y parasitario”, el Estado tiene un gran incentivo para moldear la opinión y la ideología, que son la fuente del poder.

Pocas herramientas son más eficaces para moldear el pensamiento que los medios de comunicación, razón por la que los mayores tiranos del siglo XX hicieron todo lo posible por controlarlos.

Los sistemas constitucionales, por supuesto, requieren más sutileza. Por eso, como escribió Rothbard, el Estado compra “la alianza de un grupo de ‘Intelectuales de la Corte’, cuya tarea es embaucar al público para que acepte y celebre el gobierno de su Estado particular…”. El Estado dispone de varios métodos para “comprar” la lealtad de los medios de comunicación y otras personas que pueden moldear la opinión, y algunos de ellos son francamente chocantes.

Periodistas al servicio del poder

En 1977, el legendario reportero Carl Bernstein publicó en Rolling Stone una serie de documentos que demostraban que la CIA había pagado durante años a cientos de periodistas estadounidenses para que trabajaran en nombre de la Agencia.

“Algunas de las relaciones de estos periodistas con la Agencia eran tácitas; otras, explícitas. Hubo cooperación, acomodación y solapamiento. Los periodistas prestaron toda una serie de servicios clandestinos”, escribió Bernstein, que junto con Bob Woodward destapó el escándalo Watergate.

Y continuó diciendo:

Algunos de los periodistas eran ganadores del Premio Pulitzer, distinguidos reporteros que se consideraban embajadores sin cartera de su país. La mayoría eran menos exaltados: corresponsales en el extranjero que descubrieron que su asociación con la Agencia ayudaba a su trabajo; colaboradores y freelancers que estaban tan interesados en las hazañas del espionaje como en escribir artículos; y, la categoría más pequeña, empleados de la CIA a tiempo completo que se hacían pasar por periodistas en el extranjero. En muchos casos, según demuestran los documentos de la CIA, se contrató a periodistas para que realizaran tareas para la CIA con el consentimiento de las direcciones de las principales organizaciones de noticias de Estados Unidos.

Carl Bernstein

Otras formas de captura mediática

Para que quede claro, no estoy sugiriendo que la CIA esté pagando a las organizaciones de medios de comunicación mencionadas para que no escriban historias halagadoras sobre Milei. La captura de los medios de comunicación, como ya se ha dicho, adopta diversas formas. Y mi corazonada es que normalmente implica presionar y ofrecer incentivos de forma más sutil que las contrapartidas manifiestas.

Lo que quiero decir es que ninguna institución es más eficaz en la captura de medios de comunicación que el gobierno, que tiene incluso más recursos y poder que los directores de Hollywood y las familias reales. Y la principal de las muchas agendas del Estado es su propia autopreservación. Esto pone al Estado en desacuerdo con los libertarios del libre mercado como Javier Milei, que desean crear una sociedad más próspera reduciendo (o eliminando) la influencia del gobierno en nuestras vidas. Y ésta es la razón por la que un éxito rotundo del libre mercado en Argentina es probablemente una noticia desagradable tanto para el Estado como para los intelectuales de la Corte a su servicio.

El poder del libre mercado

El problema es que la economía de libre mercado es la única fuerza que puede salvar a Argentina de una espiral de muerte económica.Un superávit financiero sólo dos meses después de una presidencia libertaria. Un milagro.

Maggie Anders:

Un superávit financiero sólo dos meses después de una presidencia libertaria. Un milagro. Anteriormente, Argentina registraba déficits fiscales extremos, pasando la factura al argentino medio a través de los impuestos y de una inflación extraordinaria (más del 100% interanual). ¡Bravo, Milei!

Desde países como Hong Kong e Irlanda hasta países del antiguo bloque soviético como Estonia y más allá, los mercados libres han transformado economías en dificultades y empobrecidas con lo que Adam Smith reconoció hace mucho tiempo como la receta sorprendentemente simple para la prosperidad: “paz, impuestos banos y una administración de justicia tolerable”. Lo mismo ocurrirá en Argentina, si se da la oportunidad, lo cubran o no los medios de comunicación.