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Algunas cuestiones disputadas del anarcocapitalismo (XCI): la corrupción y el Estado

Se discute mucho en España acerca del último escándalo de corrupción. Está referido a la compra de mascarillas sanitarias en el contexto de la epidemia del COVID. Como son materia sub judice, no me voy a pronunciar si las acusaciones de la UCO de la Guardia civil  tienen o no fundamento. Sólo dispongo de la información publicada en los medios. Tampoco quiero especular si responden a algún tipo de luchas por el poder dentro del partido socialista o entre los distintos poderes del estado, enfrentados entre sí por la cuestión de la amnistía a los delitos derivados del proceso independentista catalán.

Sólo quisiera hacer un análisis del caso que, como siempre se reduce a un caso concreto, se señala a los culpables como una especie de ovejas negras dentro del partido afectado y se ataca al partido rival diciendo que ellos son aún peores. Nada nuevo. Este análisis algo más detallado y no circunscrito al estado español nos haría ver que es precisamente en tiempos de crisis cuando este tipo de conductas se hace más frecuente por la mayor laxitud en los controles en estas circunstancias.

Corrupción en la guerra

Analícese con cierto detenimiento el comportamiento de los políticos en tiempos de guerra. Ya  desde los romanos (Lauro Martines en su Tiempo de guerra  es un excelente ejemplo histórico, centrado en los  tiempos del renacimiento y el barroco) se observa cómo se aprovechan por todo tipo de desaprensivos, obviamente vinculados al poder político, para hacer negocio con los suministros necesarios para la guerra. E incluso en el comercio de tales insumos con los enemigos.

Hay abundantes historias al respecto relativas a prominentes y muy conocidas dinastías norteamericanas que relatan este tipo de comercios y corruptelas en tiempos de las dos grandes guerras mundiales. No sería de extrañar, por tanto, que pudiese abundar la corrupción en los tiempos del COVID, y no creo que tal fenómeno se hubiese circunscrito a España, en el caso claro está  de que  pudiese probardse que este fenómeno se hubiese dado en el seno de nuestro estado.

La corrupción, instrumento del Estado

Pero me interesa más en este artículo destacar la funcionalidad que para un estado, cualquiera de ellos puede tener la corrupción como instrumento para facilitar la coordinación de los individuos que componen el mismo. No discutiremos aquí, lo dejaremos para algún artículo posterior, si la corrupción tiene o no su origen en la intervención estatal en la vida económica o social, aunque es obvio que algún tipo de relación existe. Me interesa más la funcionalidad de las prácticas denominadas habitualmente como corruptas. En puridad no todas lo son. Podríamos hablar también de una corrupción activa y otra de carácter defensivo, algo que también dejaremos para algún análisis ulterior.

En artículos antiguos enfatizamos en el carácter anárquico que opera en el  interior de los estados y afirmamos que esta coordinación se basa bien en compartir ideas comunes, en ideologías, bien en intereses económicos compartidos por sus miembros, o por ambos a la vez. Cuando analizamos estos factores de coordinación podemos encontrar también aspectos más siniestros, como el chantaje. Éste también merecería un capítulo aparte. Pero en puridad no lo considero como uso de la fuerza, o el uso de prácticas corruptas, que si bien emparentado también con el chantaje creo que merecería también un análisis aparte. De lo que se trata es pues de determinar si la corrupción puede ser en determinados casos o en determinados páises ser funcional para la coordinación de los distintos grupos que conforman un estado.

La corrupción “necesaria”

Un estado podría funcionar sin corrupción. De hecho, en algunos de ellos, si bien no se ha erradicado del todo, sí que se ha minimizado mucho. Y se circunscribe sólo a espacios muy limitados del aparato estatal, como la venta de armas o de infraestructuras a otros países. Países que aún funcionan con elevados grados de corrupción, y pudieran por tanto exigirla a la hora de contratar, o están excluidos por alguna razón del comercio normal. Es el caso de estados en guerra o estados sancionados internacionalmente.

En estos casos, el comercio honrado es imposible. Y por “razones de estado” o de interés económico se produce este tipo de intercambio. Puede generar grandes cantidades de “dinero negro”. También se establecen relaciones personales con gente dedicada a la intermediación en este opaco mundo. Esa gente puede después comprometer a los políticos encargados de estos menesteres.

Son frecuentes los escándalos de este tipo que vinculan en ocasiones a jefes de estado o miembros de la realeza, en estados en los que aparentemente la corrupción es muy baja. Los viejos escándalos de la Lockeed, o de los diamantes de Bokassa que afectaron al estado francés son buenos ejemplos. Me temo que siguen ocurriendo. Y que cuando, con el tiempo, se estudien las guerras actuales, como las de Ucrania, se descubrirá algún escándalo de este tipo. Pasará rápidamente al olvido, salvo que se use como munición en alguna batalla interna dentro de la clase política.

Mantener a los políticos y a sus organizaciones

Puede que este tipo de corrupción se acepte en mayor o menor medida por la población y no despierte excesivo escándalo. Pero ello no obsta para que se reconozca que los estados, incluso los más aparentemente ejemplares, hacen uso de ella. Lo hacen porque facilita sus objetivos de obtener fondos para sus empresas, sean públicas o “estratégicas” o para obtener ventajas en el tablero geopolítico mundial. Sin contar, claro está, que el dinero obtenido por esos medios alimenta intermediarios bien conectados o incluso políticos. Es dinero que no puede declararse legalmente y es de entender que reclamen algún tipo de compensación por los riesgos asumidos.

Peor vista, en cambio, la corrupción más frecuente en nuestro entorno cultural. Esto es, la que afecta a la financiación de los partidos políticos o a la remuneración de sus dirigentes. Una consideración que les afecta mientras están en ejercicio de sus cargos, pero también cuando los abandonan. Los partidos son organizaciones anárquicas en las que son frecuentes los abandonos y las traiciones. Al tiempo son estructuras caras de mantener, no sólo para pagar a sus funcionarios sino por los cada vez más elevados costes de las campañas electorales.

Incentivos para la colaboración en la corrupción

Además, para llevar a cabo ciertas actividades corruptas, es necesaria cierta coordinación entre los actores que la lleven a cabo; desde el que se encarga del cobro al cargo político con responsabilidades en el gobierno que efectivamente hace la compra o la concesión. Esto no quiere decir que todos los partidos políticos sean necesariamente corruptos. Ni que todos sus cargos lo sean. Sólo que en un momento dado esta división del trabajo favorecida por la existencia de una organización podría serles funcional a líderes carentes de escrúpulos.

Es un fenómeno también extendido por todo el mundo. Se puede contrastar en series políticas como Baron Noir, con usos semejantes en muchos países. Quizás sea porque este tipo de prácticas, como muchas otras, las aprenden unos de otros. Y las adaptan a las circunstancias y características de cada lugar. El problema añadido es que, por lo que se conoce, en las distintas causas judiciales de financiación de partidos no todos los fondos obtenidos se dedican a la organización. Los intermediarios y cargos se reparten parte de él.

A efectos de los que estamos analizando aquí, estos recursos extra obtenidos por cargos y líderes corruptos sirven como una suerte de “incentivo selectivo” por usar la terminología de Mancur Olson. El incentivo garantiza la lealtad de estos miembros del partido a sus líderes. Primero, porque están contentos con los rendimientos que obtienen. Y segundo, porque temen que en caso de cambiar de bando, sus corruptelas se denunciarán por quien mejor las conoce y que normalmente las tiene documentadas. De esta forma, temerá perder no sólo su carrera dentro de la clase política sino también el verse inmerso en procedimientos penales.

El grave problema de contar con miembros honrados

La corrupción, de esta forma, garantiza la fidelidad de algunos miembros clave del partido. Y evita tentaciones de cambio de alianza o de partido. Ello garantiza la estabilidad de liderazgos o incluso de gobiernos. Las denuncias de corrupción, de hecho, se usan muchas veces para desembarazarse de rivales políticos o como forma de venganza por algún agravio o incumplimiento. El miembro honrado de la clase política es en una situación anárquica como la política un individuo incontrolable. De ahí que la corrupción pueda verse como una forma efectiva de control.

La corrupción refuerza los tradicionales cementos de la clase política: la ideología y los medios económicos. Y los combina, para reforzar la cohesión de la clase política. Pero bajo ningún concepto puede ser considerada en sentido estricto como el uso de la fuerza, pues se entra en ella de forma voluntaria. Se parte de la expectativa de una ganancia por parte del corrupto. En ocasiones no se piensa quedar atado a ella, muchas veces de por vida.

Fidelidad y efectividad del mando político

Y cuando se hace uso de ella, no sólo se usa en el interior de los partidos, sino  también en las relaciones entre los distintos grupos que conforman el estado. Por ejemplo, las puertas giratorias no son conideradas legalmente como corrupción, pero podrían perfectamente ajustarse a la definición. Son, en ocasiones, pagos en diferido entre los distintos grupos que constituyen el estado. Y sirven para cohesionarlo.

También sería funcional la tolerancia con la corrupción con determinados colectivos; burocratas o fuerzas de seguridad especialmente. Los mantendría satisfechos, y permite que no interpongan resistencia a las directrices de los poderes. Así lo afirma Andreski en su reeditado libro Parasitismo y subversión en América Latina. Como vemos, la corrupción tiene muchas aristas y es un tema muy espinoso de analizar. Pero ntiendo que este tipo de análisis que, cómo no, puede ser dsicutido, es necesario a la hora de entender no sólo el funcionamiento sino también su enorme capacidad de acción y su coherencia interna. Si la corrupción no deja de estar de actualidad, me temo que tendré que volver a analizar más aspectos del tema.

Ver también

¿Libertad o corrupción? (Jorge Valín).

Socialismo y corrupción, dos caras de la misma moneda. (Pablo Martínez Bernal).

Pero, ¿qué es la corrupción? (José Carlos Rodríguez).

La rebelión de la Abogacía

Comencemos por el contexto. Un gobierno que apabulla a quiénes se oponen a sus designios, lleva varios años forjando una viscosa tiranía, en un proceso que muchos hemos definido como autogolpe. No en vano, se apoya en una exigua mayoría absoluta de diputados – basada a su vez en un tráfico de impunidades penales que, de no detenerse, supondrá una autoamnistía de los delincuentes – que formaliza acuerdos en reuniones clandestinas fuera de las Cortes, bajo la supervisión de un “mediador internacional” grotesco. De hecho, se está aboliendo la Constitución de 1978[1], cuando no desmantelando y avasallando instituciones básicas de lo que parecía un Estado de Derecho.  

Para cumplir con ese objetivo, desde los primeros compases tras la moción de censura de 2018, el gobierno ha colocado a adláteres suyos en los puestos de control y revisión constitucional y, hasta ahora, ha limado casi todos los elementos que podrían resistirse a su poder intimidatorio. Para mayor desgracia de los españoles que lo padecen, la pandemia del Covid 19 ofreció una ocasión pintiparada para cometer los abusos y atropellos más descarnados sin suscitar la alarma generalizada.

Precisamente, por ese olímpico desprecio al Derecho, lejos de acatar las consecuencias lógicas de la anulación de los decretos de estado de alarma por parte del Tribunal Constitucional, el gobierno conmemoró el cuarto aniversario de la declaración del primero de ellos la semana pasada.

La advertencia de Lord Acton

Desde el Tribunal Constitucional, pasando por el propio Congreso de los Diputados[2], la Fiscalía General del Estado, el Tribunal de Cuentas, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, altos cargos públicos de la Administración del Estado así como empresas públicas o semi públicas; el nepotismo se ha convertido en el santo y seña no solo para seleccionar a los titulares de puestos de mando en la estructura del Estado, sino también de una telaraña de cargos en un renacido sector público empresarial que empequeñece al INI franquista[3].

Añádase a los mimbres anteriores la constatación de que la advertencia de Lord Acton sobre la naturaleza del Poder es una radiografía de la banda que asaltó el PSOE en las elecciones primarias del 21 de mayo de 2017[4]. De ahí que dos órganos con capacidad de infundir terror en la situación actual, esto es, una Ministra de Hacienda que abusa de su poder en la Agencia Tributaria y un Fiscal General del Estado claramente sesgado e inidóneo para su función[5] emprendieran otra más de las campañas de persecución contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

El objetivo, por disparatado que pueda ser, parece doble: Por un lado, distraer la atención del piélago de corrupción que muy probablemente ha cundido en el PSOE actual, tanto entre altas instancias del gobierno central, como entre prebostes regionales. Y, por otro lado, reforzar la propia identidad y la de potenciales votantes con los mensajes de descalificación y odio goebbelsianos contra una enemiga política peligrosa para sus intereses y su ideología.

Orden de filtrar la comunicación con el abogado

De este modo, en una exhibición de alucinante estulticia ante un grupo de periodistas en los pasillos del Senado – si el sistema judicial reaccionara de manera efectiva en España – la Ministra de Hacienda confesó sin saberlo ser la fuente de la filtración de unos datos reservados de índole tributaria (Art. 95 LGT) que afectaban a la pareja de la presidenta madrileña. El problema para la ministra estribó en que la supuesta información que trasladaba ante las cámaras, glosando medios de comunicación sin nombre, no sería publicada sino cuatro horas después en dos diarios amigos a su gobierno. Los indicios de haber cometido un delito de revelación de secretos o informaciones de los que tuvo conocimiento por razón de su cargo y que no deben ser divulgados (Art. 417 CP ) se agolparon en dos vídeos para solaz de los denunciantes ante el Tribunal Supremo.

Secundando la vía abierta por la superiora del Fisco, sujetos por determinar en la Fiscalía, que podrían comprender a su jefatura máxima[6] dieron instrucciones para que el gabinete de prensa en Madrid filtrara los detalles de las comunicaciones del abogado de Alberto González Amador con el encargado del caso para negociar una hipotética sentencia de conformidad con la petición de condena a una pena menor. En dicha nota de prensa de 14 de marzo y un email de 2 de febrero se recogían datos concretos de unas diligencias de investigación, detallando fechas y contenido de conversaciones y reuniones mantenidas por el letrado y un fiscal.

El chalaneo

Conviene subrayar que las conformidades son mecanismos de autocomposición entre acusaciones (especialmente las dirigidas por el Fiscal) y defensas, que adoptan distintas modalidades en la Ley de Enjuiciamiento Criminal española. Precisan para ser efectivas que el juez o tribunal competente para juzgar definitivamente –o incluso el juez instructor en el procedimiento abreviado– dicten la sentencia de condena de acuerdo a lo pactado, siempre que concurra el doble consentimiento del denunciado, imputado o procesado y su abogado defensor, dependiendo del momento procesal en que se alcance el trato.

Se trata de un trasunto del controvertido “plea bargaining” (traducido como chalaneo por el gran procesalista Victor Fairén Guillén y difundido gracias a innumerables películas y series norteamericanas) que se presenta como un atajo para ahorrar costes y trabajo a la sobrecargada Administración de Justicia. Obviando otras consideraciones que excederían el objeto de este análisis, esta institución presupone el respeto de una serie de principios sagrados en Derecho, que, en efecto, también se contemplan en la legislación española.

A saber, tal como ha recordado la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid, que se respete (Art. 22 del Estatuto de la Abogacía)[7] el deber y el derecho de los abogados a mantener en secreto todas las comunicaciones y propuestas relacionadas con el ejercicio de su profesión, garantizando así la confianza y la protección de los derechos de sus defendidos.

El derecho de defensa

En un nivel superior, el derecho de defensa, reconocido como fundamental por el artículo 24 CE, garantiza, entre otros aspectos, el derecho de toda persona a la confidencialidad y al secreto de su abogado, tanto en sus relaciones directas, como en las relaciones con terceros en las que el abogado ejerza el derecho de defensa.

Es por esto por lo que la presentación por parte del ICAM de sendas denuncias, una por vía penal (delito de revelación de secretos del art 417.2 CP[8]) y otra por vía administrativa sancionadora, para esclarecer los hechos y acotar las responsabilidades a que haya lugar dentro de la Fiscalía, enaltece la labor de una Corporación a la que los abogados se ven obligados a pertenecer (Art. 36 CE)[9].

Elogio aparte merece la decisión de esa Junta de Gobierno de desvincularse del “Protocolo de actuación para juicios de conformidad”, suscrito el 1 de abril de 2009, entre los entonces Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido Tourón, y presidente del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) Carlos Carnicer Díez. Al mismo tiempo, el ICAM encarece al CGAE a revisar dicho Protocolo con el fin de establecer mecanismos reforzados de confidencialidad.

En efecto, vistos los hechos denunciados, el secreto de las comunicaciones de los abogados no parece estar garantizado por este Protocolo. En mi opinión, además, condiciona a los abogados a asumir marcos mentales incompatibles con el ejercicio libre la profesión.


Notas

[1] La expresión “reforma encubierta” no deja de ser un eufemismo porque la llamada “proposición de Ley de amnistía” no destila ningún tipo de sutileza jurídica. Está redactada para adaptarse a las infinitas necesidades de infractores conocidos que perpetraron toda suerte de actos ilícitos sujetos a responsabilidades penales, administrativas y contables (económicas) según las leyes comunes españolas “entre los días 1 de noviembre de 2011 y 13 de noviembre de 2023” (Art. 1.1 de la Proposición de ley) Es decir, doce años de impunidad para delincuentes e infractores que aduzcan que conculcaron leyes diversas con la intención de seccionar Cataluña, así como la negociación con ellos del mismo fin poco a poco y a cuenta de los contribuyentes. Todo ello por el módico precio de votar a favor de la investidura como presidente del gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

[2] El golpe de mano de la presidenta Francina Armengol con el nombramiento del Letrado mayor del Congreso, Fernando Galindo Elola-Olaso, después de la extraña dimisión del anterior, Carlos Gutiérrez Vicent, es un episodio ejemplar para entender como la pusilanimidad de algunos funcionarios de alto nivel conscientes del deber de cumplir las leyes y la Constitución se sustituye de inmediato por la docilidad de arribistas dispuestos a obedecer las instrucciones de quiénes les nombran. Sin más.

[3] Instituto Nacional de Industria que sirvió para dirigir la economía con los planteamientos intervencionistas y mercantilistas que dominaron el franquismo, más allá de la liberalización ensayada con el Plan de Estabilización de 1959. El gobierno pretende seguir esa estela con la SEPI (Sociedad Estatal de Participación Industriales) y todo tipo de autorizaciones y cortapisas contra la libertad de empresa.

[4]Power tends to corrupt and absolute power corrupts absolutely”. Correspondencia con el obispo Creighton.

[5] El nombramiento de Álvaro García Ortiz ha sido impugnado en vía contencioso administrativa por las 2 principales asociaciones de fiscales. En su preceptivo informe de noviembre de 2023, una mayoría del CGPJ consideró que adolecía de falta de idoneidad, por su actuación previa, calificada en un caso como abuso de poder por el Tribunal Supremo.

[6] Muy al contrario que los jueces y tribunales, los fiscales gozan de un asombroso régimen jurídico que les permite difuminar sus responsabilidades individuales. La CE (Art. 124.2) y su Estatuto proclaman que ejercen sus funciones conforme a los principios de “unidad de actuación y dependencia jerárquica” y con sujeción, en todo caso, a los de legalidad e imparcialidad. Tradicionalmente, por ejemplo, muchos escritos forenses presentados por los fiscales se rubrican con un simple garabato sobre un pie de firma genérico: El/la Fiscal. La generalización del uso de la firma electrónica podría liquidar esa práctica viciosa, aunque la dificultad para acotar responsabilidades persistirá si no se reforma el régimen jurídico de los fiscales.

[7] Aprobado en su última versión por Real Decreto 135/2021 de anterior gobierno de Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

[8] El cual sanciona el quebrantamiento por parte de una autoridad o funcionario público – en el caso que nos ocupa, del representante del Ministerio Fiscal-, del deber de sigilo y discreción que impone el Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal.

[9] El TC ha dicho que esa colegiación obligatoria para ciertas profesiones no vulnera la libertad de asociación (art. 22 CE) y de sindicación (art. 28 CE) en cuanto que no resulta incompatible con ellas.

Los 100 primeros días de Javier Milei

Hace 100 días Argentina amaneció debajo de los escombros del populismo. Un edificio de ilusiones que se desmoronó arriba de la gente. Se quitaron algunos ladrillos, pero todavía falta mucho. Hay heridos por todas partes, pero el rescate está en proceso.

Herencia

Argentina cerró el gobierno de Alberto Fernández con más de 200 % de inflación y riesgo de hiperinflación. El déficit fiscal alcanzó el 6 % del PIB, pero además habría que sumar un déficit cuasi-fiscal del 10 % del PIB, totalizando un desequilibrio del 16 % del PIB. El cepo cambiario se había cerrado tanto, que los importadores acumularon deuda, mientras un fallo obliga a la Argentina a pagar 15.000 millones de dólares por la mala praxis del gobernador Kicillof en su expropiación de YPF. Salarios de estatales y jubilaciones de miseria; violencia en las calles; altos niveles de riesgo-país, de pobreza e indigencia, describen una Argentina gris que denota la necesidad de un cambio de época.

Nuevo gobierno

Javier Milei asume con la esperanza de un tercio del país, las dudas de un segundo tercio, y el rechazo del tercero. Pero convencido de un plan liberal, inicia una transformación nunca vista en la historia mundial reciente.

Milei llegó al poder en soledad, lo que implica que no tiene que devolver favores al partido, ni a pseudo empresarios que financiaron su campaña, ni tampoco militantes que lo acompañaron en todo el país, o gobernadores que esperan transferencias discrecionales. Eso le permitió achicar el gasto estructural, reduciendo a la mitad la cantidad de ministerios, secretarías, subsecretarías y direcciones nacionales. Ya el primer día había muchos menos funcionarios con asesores y choferes a quienes financiar. También recortó la obra pública, la que se espera que sea reemplazada con inversión privada. Se terminaron las transferencias discrecionales, y eso permitió presionar a las provincias para que también ajusten sus excesos.

Por el lado energético, había que reconocer tarifazos, para poder reducir el gasto en subsidios, pero también para justificar niveles de inversión que permitan recuperar la infraestructura energética.

Tal como prometió en campaña, los planes sociales se mantuvieron, excepto aquellos que estaban manchados de una gestión corrupta.

Resultados

La Argentina está cambiando. Ya en enero y febrero pudo verse el superávit fiscal, lo que permite dejar de monetizar y con ello bajar la inflación. Las tasas de los pases bajaron de 130 a 100, y luego a 80, y seguirán bajando, para terminar con la bicicleta financiera que hoy enreda al sector bancario. Cuánto necesita la Argentina, la estabilidad monetaria y el crédito para volver a crecer.

El Banco Central mejora su hoja de balance, mientras acumula reservas para permitirse levantar el cepo.

Superávit gemelos (fiscal y comercial), ordenamiento monetario y reducción del riesgo hiperinflacionario, superávit energético, reducción del riesgo país a la mitad, suba de los activos financieros son los primeros logros en estos 100 días. Vendrá el fin del cepo cambiario a mediados de año, y allí recuperaremos la actividad, el crecimiento y el empleo.

Todo podría acelerarse si el DNU fuera Ley, y si la Ley Bases y el Pacto de mayo se aprobaran en estos próximos 100 días. Pero quizás ya estamos pidiendo demasiado.

Ver también

Salimos más fuertes (patrimonialmente)

El lunes 25 de mayo de 2020 la prensa nacional terminó de abdicar de sus funciones controladoras del poder político (el cuarto poder), regalándonos una coordinada y asquerosa portada conjunta en la que ninguno de ellos realizaba la menor crítica al gobierno socialista por su gestión de la pandemia. Aquel estado de alarma, y el que vino después, sirvieron no únicamente para secuestrar a millones de españoles en sus casas (algo posteriormente declarado inconstitucional por el Tribunal Constitucional), sino para algo mucho más macabro: el saqueo de fondos públicos con la excusa de la pandemia.

Así, un estado de alarma supone que las Administraciones Públicas pueden, entre otras cosas, adquirir material que consideren oportuno sin el necesario procedimiento de publicidad. No es que el sistema hasta la fecha se haya desenvuelto en euros una perfección supina. Ahí tenemos de forma recurrente condenas a alcaldes, consejeros o presidentes de comunidad autónoma por trocear contratos, entregarlos a dedo o filtrar el baremo de puntuación a los amiguetes para obtener prebendas. Pero esta vez se ha ido un paso más lejos: con la excusa de adquirir material sanitario al precio que fuera. Por ejemplo, Salvador Illa, ministro de sanidad por aquel entonces, pagó un 600% más a dos proveedores. Ahora bien, la causa ha sido sobreseída porque se ajustaba totalmente a la legalidad.

La “empresarialidad” de los dirigentes socialistas

En el ámbito autonómico, la cuestión no se queda atrás. Se premió a Francina Barmengol con la presidencia del Congreso; no sabemos si por el caso de la prostitución de menores tuteladas por la Administración que dirigía, y por el que ya hay condenas en firme, o por pasarse por el forro sus propias limitaciones horarias durante la pandemia con el fin de arruinar a los pequeños hosteleros, aunque ahora nos llore con cara compungida que estaba luchando contra el virus. En Canarias, Ángel Víctor Torres, ahora ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, pero que ya no recuerda nada, compró mascarillas a cierta trama supuestamente corrupta a través de ese mágico “Comité de Expertos” inexistente que ha transmutado en expertos en comisiones.

Aquí hemos llegado al meollo del asunto. Nada más declarase la pandemia, sociedades mercantiles con domicilio social en un trastero y sin actividad, comenzaron a vender material sanitario a las Administraciones Públicas. No existían procedimientos de control (que no es que sean muy buenos). Y no hay nada que no se pueda amnistiar o indultar si hace falta. Así, los ministerios o conserjerías pudieron, entre otras cosas, comprar mascarillas diez veces más caras, pagar 16 euros por unas batas que costaban 0,30 euros, pagar contratos a empresas que no habían sido constituidas o comprar gafas a 5,20 euros a un proveedor de nuestro pueblo y luego comprarlas en otro sitio al día siguiente por 2,37 euros. Ya se sabe, los políticos estaban luchando contra una pandemia desconocida y eso les obligó a comprar el material sanitario mucho más caro, pese a tener otras ofertas.

La Koldosfera

En medio de esta conjura de necios surgió, entre otros, el escolta de José Luis Álbalos, Koldo García. Con un pasado en la seguridad privada y en locales liberales (no me refiero a nuestra sede), este personaje aparece en las memorias de Pedro Sánchez, Manual de resistencia, aunque ahora parezca que no le conozca (“Ese señor del que Vd. me habla”). Por ejemplo, la trama vendió mascarillas a Puertos del Estado o a Correos muy por encima del precio ofrecido por otros proveedores, pero, como el estado de alarma esto lo permite (gracias a todos los partidos que votaron a favor del saqueo), es muy difícil que se les pueda imputar algún ilícito penal. Como mucho, y aquí es por donde se les puede pillar, se les podría perseguir por delito fiscal o blanqueo de capitales, como comprar pisos utilizando la cuenta de la hija menor de edad.

Tras todo ello, Sánchez respondió con mejores cargos, aumentos de sueldo y prebendas a todos. A todo menos a uno: a José Luis Ábalos. A ese se lo han llevado por delante, aunque manteniendo el escaño (aforamiento). La lucha contra la corrupción es un poco como la lucha contra el virus. Es algo novedoso a lo que no se había enfrentado nunca. De ahí que las personas que compraron a sus amiguetes sin ningún control se hayan premiado con mejores cargos, como ascender a ministro o presidente del Congreso.

El fraude Karl Marx (II): el secreto de ‘El capital’

En el primer artículo de esta serie hemos postulado, que El Capital de Karl Marx es una operación fraudulenta. En este articuló vamos a examinar porque solo fue publicado solo el primer libro de El Capital.

Las ideas revolucionarias de la Ilustración y la Revolución francesa y mentalidad milenarista estaban profundamente arraigadas en la constitución psicológica de Marx. Durante sus estudios universitarios en Berlín se unió al grupo de jóvenes filósofos radicales que seguían a Hegel. La dialéctica hegeliana le proporcionó las herramientas “científicas” para crear su teoría, que tenía como fin buscar una solución de carácter milenarista y apocalíptica que acabase con los problemas de la humanidad.

El joven Marx

Al terminar la universidad, el joven Karl Marx, como periodista, profesaba ideas liberales radicales, revolucionarias, y luchaba contra las tendencias conservadoras de Reino Prusiano. La visión prusiana de lo que significaba ser alemán era diametralmente opuesta a la visión liberal alemana, que estaba inspirada por las ideas de Ilustración francesa.

Marx apoyaba dicha visión que estaba fuertemente presente en la parte occidental de Alemania. Más adelante, a principios de los años cuarenta se interesó cada vez más por la cuestión social. En 1843 emigró a París, donde se convirtió en un socialista radical. En 1844 entabló amistad con Friedrich Engels, vástago de una familia de fabricantes de textiles. Engels, dos años más joven, ya estaba versado en la literatura socialista ricardiana y owenista. Karl Marx, por su parte, era un filósofo, que había profundizado en la literatura socialista francesa. Rápidamente se hicieron compañeros.

La explotación del obrero y el conflicto de clases y la idea de que el trabajo es la fuente de toda la riqueza, eran conceptos conocidos en la literatura socialista mucho antes de que Marx se uniera al movimiento.

Plusvalía y explotación, la aportación de Karl Marx

En cambio, la vinculación de la creación de la plusvalía al concepto de la explotación fue la aportación clave e innovadora de Marx. Engels remonta este descubrimiento a finales de los años cuarenta. Probablemente, Karl Marx desarrolló su idea mientras escribía su libro, La miseria de la filosofía, en el que criticaba a Proudhon, quien era uno de los principales socialistas franceses. En este libro, Marx analizaba las aportaciones de los socialistas ricardianos ingleses. Y durante este análisis dio la idea de cómo se produce la explotación en el capitalismo a través de la expropiación de la plusvalía.

Tras las revoluciones de 1848, Karl Marx y Friedrich Engels se trasladaron a Inglaterra. Engels vivió la lujosa e intensa vida de un director de fábrica en Manchester, mientras que Marx se dedicaba a desarrollar el proyecto común de ambos a analizar científicamente el capitalismo. Engels se convirtió en el financiero de la vida de Marx, lo que le permitió a Marx a dedicar sus energías a desarrollar su visión sobre el mecanismo de explotación en el capitalismo y sus consecuencias en un importante tratado a partir de finales de la década de 1850.

Reforma o revolución

Desarrollar su concepto de explotación se convirtió en una necesidad acuciante en los años sesenta, cuando Karl Marx libró una batalla campal por el liderazgo y la dirección del movimiento socialista en la Primera Internacional. Sus principales adversarios eran los sindicalistas británicos reformistas y los proudhonistas franceses, que sostenían que la mejora moral y las reformas podían superar las peores características del capitalismo.

Karl Marx, por su parte, pensaba que las reformas no podían resolver el problema de la explotación y la pobreza de los trabajadores porque el capitalismo es un sistema de carácter explotador de forma inherente. Por esta misma razón opinaba que el colapso del capitalismo y la revolución de la clase obrera eran inevitables. La revolución crearía una nueva sociedad, libre de la explotación y permitiría por fin al ser humano no ser un engranaje en una maquinaria alienada.

El Capital fue escrito para demostrar la validez de su teoría de explotación. La clave conceptual de El Capital es la teoría de la explotación de Marx. La expropiación de la plusvalía. Engels en sus críticas sobre El Capital también argumentó que el logro supremo de Karl Marx fue explicar el origen de la ganancia, utilizando las categorías de plusvalía, plustrabajo y compra de fuerza de trabajo. Engels comparó su importancia científica con la de Darwin. Sin embargo, había un problema.

Con Smith, contra Smith

La idea original de Karl Marx, concebida a finales de la década de 1840, muy probablemente fue vista por él y Engels como un descubrimiento extraordinario. Parecía ser un golpe de genio, que daba solución a un problema que ni Adam Smith ni David Ricardo pudieron resolver, mientras que fundamentaba al socialismo revolucionario.

Tanto Adam Smith como David Ricardo emplearon la teoría del valor-trabajo para analizar el intercambio en una economía precapitalista y simple, en un estado temprano y rudo de la sociedad. Según sus argumentos pseudohistóricos, en aquella época remota, en la que la inversión de capital era casi inexistente, la gente contabilizaba el valor de sus bienes en función del trabajo que tenían que realizar para adquirirlos o producirlos.

Marx, con buen ojo, también detectó varias frases en La Riqueza de las Naciones en las que Smith sugería que el beneficio y el salario de los trabajadores están en relación inversa entre sí.

Al mismo tiempo, Marx rechazó el cambio teórico de Smith, en el que, se descartó la posibilidad de que la teoría del valor del trabajo sea aplicable al sistema económico capitalista, y que los capitalistas desempeñan un papel clave en la organización de la producción y asumen riesgos, por lo que, tienen derecho legítimo a obtener ganancias.

La base es la teoría del valor-trabajo

Marx apostó por desarrollar la teoría del valor-trabajo a través del concepto de plusvalía para poder aplicarla a las condiciones del capitalismo industrial.  De esta manera podría demostrar que la explotación es una característica inherente al capitalismo industrial y que los capitalistas son vampiros que chupan la sangre de los trabajadores.

Su construcción teórica parecía útil para demostrar que existe un choque antagónico de intereses entre el proletariado industrial moderno y los capitalistas. Esta idea tiene como consecuencia en su narrativa, que la explotación sólo podía terminar con el derrocamiento del sistema capitalista, con el establecimiento del socialismo basado en la expropiación de los propietarios y la sustitución de los mercados por la planificación central.

Su idea fue respaldada con dos experiencias históricas muy importantes. Por una parte, las cosas de la naturaleza adquieren valor a través del trabajo de los humanos. Los humanos trabajan porque esperan que su trabajo productivo cree más valor del necesario para la mera recuperación de la energía y el esfuerzo invertidos. Por otra parte, la experiencia histórica era que, desde tiempos inmemoriales, los señores, sean esclavistas o feudales, se enriquecieron explotando por la fuerza bruta a los esclavos y productores.

El problema irresoluble de la transformación

Sin embargo, se encontró con el mismo problema que Adam Smith y David Ricardo. En la era del capitalismo industrial, la teoría de valor-trabajo ya no era útil para explicar el proceso de creación de valor. Smith y Ricardo se dieron cuenta y la descartaron. Marx tuvo que enfrentarse al mismo problema cien años más tarde, cuando el capitalismo industrial se hizo aún más dependiente de los desembolsos de capital para construir grandes fábricas o comprar las costosas máquinas. Al mismo tiempo, el papel de los capitalistas, como organizadores de los procesos de producción era más que evidente.

Marx, por supuesto, se dio cuenta de que se topaba con un problema irresoluble. Probablemente se dio cuenta de esta imposibilidad, cuando empezó a escribir su gran tratado sobre el mecanismo de explotación en el capitalismo industrial en 1857. Después de escribir cientos de páginas, abandonó el manuscrito sin terminar en 1859. Este primera versión de su libro solo fue publicado con el nombre de Grundrisse, mucho después de su muerte, entre 1939 y 1941. 

En 1861 se embarcó de nuevo en la redacción de su gran tratado. Uno de sus problemas clave, que se conoce gracias a una de sus cartas dedicada a Engels en 1862, era, encontrar solución al llamado problema de la transformación. Es decir, cómo aplicar la teoría del valor-trabajo en el capitalismo industrial, teniendo en cuenta, los grandes desembolsos de capital. Por supuesto, no pudo encontrar una solución y en 1863, abandonó de nuevo este manuscrito sin terminar y publicar. Una parte de este largo manuscrito se publicó entre 1905-10 bajo el título de Teorías sobra la plusvalía.

La tortuosa escritura de El Capital

Entre 1864 y 1865 comenzó a escribir la tercera versión de su tratado. Su proyecto consistía en escribir una serie de libros en tres volúmenes.

Al mismo tiempo, Engels le presionaba cada vez más para terminar el trabajo y publicar los tres volúmenes. Marx, sin embargo, en varias cartas se quejaba de que, todavía no era capaz de resolver algunos de los problemas, y por lo tanto el manuscrito aún no estaba listo para publicar. Por supuesto, su trabajo, estaba lleno de contradicciones internas, causadas por el hecho de que quería emplear una teoría no adecuada para explicar el capitalismo industrial. 

Engels, sin embargo, estaba cada vez más impaciente e insistía a Marx para que acabase su gran obra de tres tomos.

Finalmente, Engels consiguió que Marx se pusiese a escribir por lo menos el primero libro de la planeada serie de tres libros. El libro primero era crucial, ya que este tomo iba a revelar el origen de la ganancia y el mecanismo de explotación en el capitalismo, que era el mensaje clave de Marx. Este libro estaba basado en los manuscritos que ya había escrito.

Marx no se podía permitir dar marcha atrás, pero tampoco podía retrasar más la publicación de su obra prometida debido a las presiones de Engels.

El Capital como bomba de relojería

Karl Marx se embarcó en una tarea imposible. Escribir un libro de forma científica sobre la naturaleza explotadora inherente al capitalismo, a pesar de que no podía demostrar su visión utilizando una metodología científicamente correcta y sólida. Muy posiblemente, también creía firmemente que era el guardián de una verdad más profunda, aunque no pudiera demostrarla. Al fin y al cabo, era un ardiente revolucionario, que odiaba de todo corazón el mundo existente y creía en la posibilidad de una redención milenaria. El odio y la visión, dos sentimientos humanos extremadamente fuertes, impulsaron su pluma al escribir el primer libro de El Capital, y relegaron a un segundo plano todas las demás consideraciones.

Así pues, el primer libro, publicado en 1867, trataba a dar la impresión de ser una propuesta científicamente sólida a sus lectores, mientras que trataba de ocultar la imposibilidad de su argumento.

Para tener éxito a convencer sus lectores, Marx tuvo que manipular las condiciones del capitalismo para justificar tu teoría, porque sólo a través de manipulación de la realidad pudo llegar a la conclusión de que la ganancia de los capitalistas es solo consecuencia del explotación de los trabajadores, y que no existe ninguna otra fuente de ganancia.

Esto explica por qué abandonó la terminación y publicación de los libros II y III de El Capital, a pesar del hecho de que los manuscritos de estos libros estaban ya, casi listos, escritos entre 1864-65, dos años antes de publicar el libro I.

Kark Marx, el socialista, prometió la solución de los problemas, que nunca llegó

Marx tuvo que suprimir su publicación, para evitar el colapso de su marco teórico presentado en el primer libro. La ocultación de los manuscritos fue esencial para Marx, porque en el libro I prometió varias veces que las contradicciones de su teoría se resolverían en el libro III. Pero él, que ya había escrito el libro III, sabía que no había solución alguna en el mismo.No es de extrañar, que la publicación del manuscrito del libro III, después de la muerte de Marx, provocara el ataque de Böhm-Bawerk. La publicación por Engels de lo que Marx suprimió dejó claro que Marx era consciente del hecho de que su teoría clave era inaplicable a las condiciones del capitalismo industrial.  

Karl Marx llegó a la misma conclusión que Smith y Ricardo; Se pasó a la teoría del valor del coste de producción y no pudo evitar otorgarle cierto papel a los capitalistas. Las contradicciones son tan obvias, que incluso los marxistas más devotos, como David Harvey admitió que los tres volúmenes de Da Kapital se contradicen entre sí.

Los manuscritos abandonados e inéditos son las pruebas de que Marx sabía que había creado un retrato artificial e inexistente del capitalismo en el tomo I.

En el próximo artículo, se analizará cómo Karl Marx manipuló, distorsionó y suprimió rasgos del capitalismo para crear un mundo artificial, en el que pudo argumentar de forma creíble y convincente que la explotación es una característica inherente del capitalismo y que la fuente de la ganancia es el plustrabajo de los trabajadores.

Serie ‘El fraude Karl Marx’

(I) Un revolucionario revestido de científico

Cuando Bitcoin sube

Bitcoin ha alcanzado nuevos máximos históricos y cuando Bitcoin sube también sube la tesis liberal. Cada ciclo es diferente a los anteriores, ya sea por el tipo de comprador, el apalancamiento, las noticias o fundamentales, etc. Sin embargo, siempre ocurre lo mismo a nivel ideológico y propagandístico. Cuando Bitcoin cae, los detractores, que suelen ser inversores tradicionales que no lo entienden, chartalistas, socialistas, keynesianos, entre otros, aprovechan para criticarlo y profesar su final.

En esas caídas, lamentablemente, buena parte de quienes habían comprado lo venden y se sienten estafados y desilusionados, dejan de consumir contenido vinculado a la moneda virtual porque ya no quieren saber más de él.  Esperemos que las recientes caídas no tengan ese efecto sobre las «manos débiles».

Pero cuando sube, y lo hace con fuerza, y genera ganancias enormes en quienes lo atesoraban, entonces, ¿ahí quiénes se benefician ideológicamente?

El relato

El relato sobre Bitcoin ha experimentado diversas etapas a lo largo del tiempo:

  • En ciertos momentos, Bitcoin ha estado principalmente vinculado a la deep web y proyectos como Silkroad, así como al lavado de dinero, entre otros.
  • En otros periodos, se promocionaba como el pionero de una serie de disrupciones tecnológicas, representadas por empresas basadas en criptomonedas y NFT. Se sugería una inversión de alrededor del 25% en Bitcoin y el 75% restante en diversos proyectos alternativos (altcoins). Se argumentaba que la moneda de Nakamoto tenía valor por ser el primero, pero que gradualmente lo perdería frente a altcoins más eficaces y eficientes.
  • En otras ocasiones, el enfoque estaba en considerarla como una competencia principal para las monedas fiat como medio de intercambio. Aunque esta tesis podría fundamentarse en las ideas originales de Satoshi Nakamoto, no ha sido la trayectoria principal de Bitcoin. Incluso en países como Venezuela, donde la moneda nacional ha sufrido pérdidas significativas de valor, Bitcoin no se haya utilizado como medio de intercambio. Puede que en países en crisis Bitcoin se popularice más rápido, pero no pasa a ocupar esa función.
  • Gradualmente, Bitcoin se ha asociado con un relato que se ajusta mejor a su naturaleza. Se le percibe como el «oro digital», una tecnología disruptiva por razones conceptuales más que técnicas. Se considera un depósito de valor, un activo real diseñado para almacenarse, intercambiarse en casos específicos, transmitirse como herencia y protegerse de las decisiones políticas y sus consecuencias.

Atravesar distintas etapas han permitido a Bitcoin captar la atención de usuarios con fines muy diversos. Además, le ha permitido demostrar lo que no es: un método de pago, una moneda anónima o una nueva tecnología que será tendencia como la inteligencia artificial o la realidad virtual.

¿Con qué se asocia a Bitcoin?

La estrategia de asociarla con la derecha política, especialmente el liberalismo, ha sido un tiro en el pie por parte de la izquierda.

Ya sea su adopción o su precio, en cualquier caso, la izquierda tiene todas las de perder en esta lucha. Bitcoin va a ser cada vez más conocido, cada vez más respetado y su precio seguirá siendo alcista por mucho más tiempo.

No quiero decir con esto que Bitcoin no tenga relación con el liberalismo y que haya sido la izquierda la que se la haya otorgado. Se concibió para resolver problemas vinculados a la centralización y los terceros de confianza. Por ello, de alguna manera, adquiere valor si los Estados y bancos centrales lo hacen mal. Si ambos actores dejan de ser seguros para los ciudadanos y para otros Estados, o si aumentan su recaudación, intervención y control, o si la tesis de la banca central independiente continúa fallando, la popularidad y el valor de Bitcoin seguirán en aumento.

De este modo, al igual que un patrón monetario, sirve de contención al poder político. Tener Bitcoin es una vía para la independencia política. Por lo tanto, los políticos e ideólogos de izquierda han debido buscar que fuese cualquier otra cosa menos un símbolo de libertad económica y política. Pero la soberbia les ganó y cuando lo vieron caer o ser volátil, no se resistieron a utilizarlo en nuestra contra, con lo que, repito, se dispararon al pie.

El efecto-derrame de la subida

La subida de Bitcoin atrae a nuevos inversores que deben informarse sobre sus tendencias, así como sobre sus fundamentales y su custodia.

Idealmente, el nuevo inversor aprende que esta moneda es alcista y que la mejor estrategia es comprarlo y simplemente esperar. Esta es una tesis de inversión que compatibiliza al actor con el valor del ahorro y le enseña a pensar a largo plazo. Además, Bitcoin ayuda a entender la diferencia entre volatilidad y riesgo. Dos elementos que se han buscado asociar y que solo ha servido para engañar a inversores vendiéndoles como «lo seguro» o «libre de riesgo» la deuda pública o la moneda fiat.

Cuando un nuevo inversor aprende sobre los fundamentos de Bitcoin, también aprende sobre los fundamentos del liberalismo. Es posible que el inversor busque estudiar antes de invertir. Pero otra vía es que invierta y luego estudie; en cualquier caso, si aprende sobre esta moneda, es más probable que se vuelva liberal.

Altcoins

El precio de Bitcoin puede ayudar de otra manera a que el inversor lo entienda mejor. Por ejemplo, en ciclos anteriores, Bitcoin ha subido, pero las altcoins lo han hecho porcentualmente más. Esto ha incentivado a los inversores pequeños a preferir invertir en altcoins que en Bitcoin. Y como el inversor estudia donde tiene su dinero, esto lo ha alejado de entender a Bitcoin y posiblemente hacerlo más liberal.

Sin embargo, cuando hubo la caída en 2021-2022, las altcoins cayeron más que Bitcoin y muchas aún no han subido, a pesar de que Bitcoin ya ha alcanzado nuevos máximos. Parece asentarse la tendencia de que Bitcoin es una mejor inversión, ya sea porque suba más o porque retroceda menos. Si se mantiene, lo cual suponemos que hará si entendemos que el mercado tiende a una mejor comprensión del activo, entonces los relatos equivocados sobre Bitcoin tenderán a presentarse menos en los nuevos inversores.

De igual forma, aprender sobre cómo almacenar y cuidar los Bitcoins invita a la pregunta «¿de quién estoy protegiendo mis Bitcoins?». Y aunque pueda parecernos obvio a los liberales, muchas personas no se han percatado de que tienen que protegerse del Estado. Aprender a custodiar Bitcoin abre paso a percatarse de que heredar o mover nuestra riqueza nunca había sido tan vulnerado y tan cuesta arriba. Ello a pesar de que tenemos mayores facilidades tecnológicas. Movernos nosotros o nuestro dinero resulta más complicado cada año, principalmente por razones políticas.

Conclusión

Los próximos años serán aún más interesantes para Bitcoin. Nuevos inversores institucionales, políticos y gobiernos empezarán a comprarlo, si es que no lo han estado haciendo ya. Revelan que, en el fondo, no confían en el sistema monetario, bancario y político imperante. Al entrar en esa moneda, sin quererlo, estos actores dan fuerza a ideas como la descentralización, la escasez, la libertad, la responsabilidad y la independencia del Estado.

Un gobierno que compra Bitcoin envía el mensaje de «no se puede confiar en otros Estados». Si lo compra un fondo de pensiones, invita a cuestionar los sistemas públicos de pensiones. Una legislación amigable a hacia la moneda revela el temor de las demás hacia él, etc. Y así es como con cada subida de Bitcoin, suben las tensiones del sistema fallido y sube su única alternativa real, el liberalismo.

Ver también

La estabilización del valor de bitcoin. (Manuel Polavieja).

¿Es bitcoin irremediablemente volátil? (Manuel Polavieja).

Bitcoin como almacén de valor. (Fernando Herrera).

Una mirada amplia a la inteligencia artificial

Por Rachel Lomasky. Este artículo fue publicado originalmente en Law & Liberty.

En el último año, la inteligencia artificial se ha convertido en un tema de gran interés y preocupación pública. Esto se debe principalmente a los nuevos modelos de IA generativa, como ChatGPT y Bard, que han hecho que la IA reciba una atención y una adopción sin precedentes. Por primera vez, es fácil para el gran público utilizar modelos de aprendizaje automático. El fenómeno es de tal envergadura que Rolling Stone cubrió el despido de Sam Altman, CEO de OpenAI, como si fuera una noticia de famosos. Los capitalistas de riesgo están invirtiendo dinero en Gen AI, a pesar de la debilidad general de las condiciones macroeconómicas.

Mientras tanto, destacados científicos de la IA proclaman: “La IA avanzada podría representar un cambio profundo en la historia de la vida en la Tierra”. Los medios de comunicación están llenos de predicciones contradictorias según las cuales la IA nos quitará el trabajo, destruirá nuestra creatividad, luchará contra nosotros con robots asesinos y abolirá los trabajos trimestrales (esto último podría ser un riesgo menos existencial). Todo esto se suma a la preocupación de que la IA clásica sea sesgada y prejuiciosa.

Los recientes avances en IA son realmente significativos, pero la hipérbole es exagerada. La IA de nueva generación supera la prueba de Turing, de forma relativamente incontrovertible, y también está superando pruebas destinadas a medir el conocimiento humano, como el LSAT y los exámenes AP. Obedece a la Ley de Amara, que afirma: “Tendemos a sobreestimar el efecto de una tecnología a corto plazo y a subestimar su efecto a largo plazo”. La IA seguirá su curso actual, en su mayor parte mundano y algo encantador, pero el ritmo se acelerará.

La trayectoria de la IA Gen es prometedora, pero sería un gran error extrapolar demasiado lejos. No es la primera vez que la gente se preocupa de que la inteligencia artificial de nivel humano pueda estar a la vista. En 1950, Turing creía que faltaban unos 50 años para la llegada de los ordenadores con 5 MB de memoria. Minsky pensaba que la IA Gen surgiría en torno a la década de 1990, para lo que entonces faltaban unos 30 años. Cuando Deep Blue venció a Kasparov, Newsweek lo llamó “La última batalla del cerebro”. A estos pronunciamientos siguieron tiempos de escasos avances, los llamados “inviernos de la IA”. Esta exageración recibe el nombre de “Efecto Eliza”, en el que las capacidades de lenguaje natural de la IA, a menudo meras reglas inteligentes codificadas, provocan un optimismo excesivo sobre la IA en general.

Los medios de comunicación se centran en la IA Generativa, pero la mayoría de las aplicaciones públicas y extendidas son poco más que envoltorios de los modelos fundacionales, como ChatGPT y Bard. En realidad, los modelos menos llamativos, los modelos clásicos de aprendizaje automático, están teniendo un efecto mucho más significativo. Casi toda la IA en producción utiliza algoritmos tradicionales, como la regresión lineal o los árboles de decisión. Están integrados en aplicaciones, productos y servicios que realizan tareas prosaicas como tarificar billetes de avión, detectar transacciones fraudulentas, aumentar la eficiencia de la red energética para reducir las emisiones, recomendar productos similares, elaborar automáticamente listas de reproducción, personalizar anuncios en las redes sociales y proporcionar predicciones meteorológicas mejores y de mayor alcance. En gran medida pasan desapercibidas en segundo plano, entre bastidores.

Por ejemplo, el público no es consciente de los grandes avances, pero en gran medida inobservables, de la IA en la industria manufacturera, como la optimización de los procesos de producción, la mejora del control de calidad, una mejor programación de las líneas de producción y la detección automática de defectos en los productos. Esto ha mejorado la calidad de los productos, ha reducido su precio y ha aumentado su seguridad. Por supuesto, la incorporación de estas tecnologías a las nuevas plantas también ha sustituido mano de obra no cualificada por informáticos e ingenieros altamente cualificados. Las implicaciones sociales son complicadas.

Además, aunque evidentemente no son un sustituto equivalente de los profesionales, las IA ofrecen servicios que antes sólo estaban al alcance de los expertos, por ejemplo, servicios de orientación y asesoramiento financiero, así como Khan Academy, Duolingo y otras herramientas similares. Estas plataformas democratizan estos servicios, aumentando enormemente la disponibilidad y asequibilidad, y a menudo incrementando la personalización. Dado que incorporan mecanismos de crowdsourcing y retroalimentación tácita, se adaptarán automáticamente con la retroalimentación implícita y explícita, y seguirán mejorando.

Los pequeños dispositivos “periféricos”, en lugar de los grandes servidores, también son lo suficientemente potentes para ejecutar algoritmos de IA, como los robots aspiradores, las aplicaciones de mapas de nuestros teléfonos y, por supuesto, el dispensador de jabón con Alexa. El uso de la IA en los bordes, con sensores y cámaras de alta resolución que proporcionan mejores datos a los algoritmos, también permite a los algoritmos de los coches autoconducidos manejar situaciones cada vez más complejas. A medida que el borde se vuelve más potente, también lo hará la capacidad de nuestros dispositivos para personalizar nuestras experiencias con ellos.

El aprendizaje automático ha hecho incursiones en la atención sanitaria, ofreciendo herramientas de diagnóstico impulsadas por IA, el tedioso proceso de concertar citas y gestionar los historiales de los pacientes, así como la personalización de los planes de tratamiento y los medicamentos. La investigación en IA ha acelerado el trabajo que hay detrás del descubrimiento terapéutico, por ejemplo, el descubrimiento de nuevos fármacos y la fabricación de dispositivos médicos.

Tanto en Gen AI como en el aprendizaje automático clásico, los modelos mejoran a medida que incorporan más y mejores datos. Entre los modelos populares de Gen AI, los diversos conjuntos de datos de entrenamiento incluyen libros, sitios web, conversaciones en redes sociales y código informático. Por ejemplo, aunque los detalles de los datos de entrenamiento son confidenciales, OpenAI ha compartido que ChatGPT 3.5 es más conversacional porque se entrenó con aproximadamente un tercio más de datos que 3.0, incluyendo más datos de diálogo. En GPT 4.0 han continuado esta tendencia, incluyendo no sólo 25 veces más datos, sino también una mayor diversidad de fuentes, incluidas imágenes. Así pues, la carrera por mejorar la Gen AI será una carrera por adquirir más datos y nuevas fuentes de datos, como sensores, dispositivos inteligentes, redes sociales y vídeos.

El Aprendizaje por Refuerzo a partir de la Retroalimentación Humana (RLHF) es una parte vital de los modelos de última generación. Los humanos guían los modelos con ejemplos del resultado deseado. Esto es muy superior a los métodos utilizados anteriormente, en los que la IA se retroalimentaba a sí misma, y ha permitido mejorar el rendimiento, la fiabilidad y la seguridad. Sin embargo, también es costoso emplear a los formadores. Se sigue trabajando en las IA genéricas, reduciendo las alucinaciones, aumentando el rendimiento y protegiéndolas contra ataques de adversarios.

Los modelos actuales son de propósito general, diseñados para dar a los usuarios la experiencia de hacer todas sus preguntas a la persona más inteligente de la sala. Se está investigando el desarrollo de modelos especializados, que darían a los usuarios una experiencia equivalente a formular ciertas preguntas a mecánicos y médicos. Varios modelos se están utilizando para hacer avanzar la ciencia. AlphaFold fue una de las primeras Gen AI en ganar fama al predecir la estructura de plegamiento de las proteínas, un paso clave para identificar compuestos interesantes para convertirlos en medicamentos, pesticidas y otros productos químicos. ChemBERT ofrece un servicio similar para predecir qué compuestos podrían servir como dianas útiles para terapias y otros usos. Estos modelos aumentan la eficiencia de la ciencia al empezar a divorciarla de los costosos y lentos experimentos de laboratorio. Los beneficios serán increíbles en los próximos años.

Control de Gen AI

El coste de entrenamiento de un modelo de Gen AI supera ya los 100 millones de dólares y crecerá con la complejidad del modelo. Para entrenar los modelos se necesita un hardware caro y de alta gama. Además, la adquisición de datos es costosa, sobre todo a medida que se procesan fuentes de datos más difíciles. Los costes adicionales incluyen la remuneración de las personas dedicadas al RLHF e incluso la electricidad del hardware de entrenamiento e inferencia. Por lo tanto, el proceso de entrenamiento de la IA Genética sigue estando firmemente en el dominio de las grandes corporaciones y de las organizaciones sin ánimo de lucro extremadamente bien financiadas.

Esto limita enormemente quién puede producir y controlar modelos. Como las respuestas de estos modelos dependen en gran medida de sus datos de entrada, están sesgados por naturaleza, aunque potencialmente de forma accidental. Además, a algunos les preocupa que las empresas puedan obstaculizar el acceso a los modelos, aunque actualmente hay suficiente competencia como para que esto no parezca un riesgo inminente. Del mismo modo, especialmente con la falta de responsabilidad de las Gen AI, preocupa la privacidad y la seguridad de estos modelos.

Los modelos de código abierto compiten con los modelos propietarios. Están preentrenados, por lo que el usuario se ahorra el gasto y el esfuerzo de entrenar un modelo por sí mismo. Generalmente se publican bajo licencias que permiten al público utilizarlos gratuitamente, modificarlos y compartirlos con otros. El uso comercial suele estar restringido, aunque no siempre. El código abierto implica una responsabilidad compartida para ayudar a mantener el modelo sugiriendo mejoras y corrigiendo errores. Sin los modelos de código abierto, unas pocas empresas dominarían el mercado de los modelos fundacionales. Por ello, existe un gran interés en apoyar y mantener la comunidad de código abierto para los LLM, con el fin de garantizar que el acceso se democratice.

La comunidad de código abierto de Gen AI prospera actualmente en Hugging Face, que alberga modelos, puntos de referencia y debates. La comunidad de código abierto seguirá siendo fuerte, pero sigue siendo una incógnita si el rendimiento alcanzará al de los modelos patentados debido al gasto que supone su formación. Las empresas privadas han contribuido mucho menos a los LLM de código abierto. Google, antes famosa por publicar ciencia fundacional en torno a las Gen AI, ha dejado de hacerlo recientemente. Su trabajo anterior, como Attention Is All You Need, fue suficiente para poner en marcha la Gen AI.

Por supuesto, los modelos fundacionales son sólo eso: cimientos. Aunque sólo unos pocos pueden entrenarlos, son públicamente accesibles a través de interfaces. Un enorme ecosistema de empresas está creando aplicaciones que aprovechan los modelos. Al mismo tiempo, también están construyendo herramientas para afinarlos y para impulsarlos y gestionarlos mejor en producción. Así pues, aunque el código abierto no se ponga al día, un mercado vivo y competitivo para los modelos patentados podría ser suficiente.

IA responsable

La IA irresponsable puede ser profundamente maliciosa, permitiendo la guerra automatizada, la vigilancia, la censura y la propaganda. Pero, por lo general, las IA que se comportan mal son simplemente incompetentes o imbéciles. Los errores que cometen pueden hacer que un sistema de selección de currículos rechace a personas de un determinado grupo demográfico o que un sistema de control de servicios públicos deje de ser fiable. Estos riesgos ubicuos son mucho más frecuentes que los temores existenciales extremistas que acaparan la atención de los medios de comunicación. Los humanos tienen muchos de los mismos problemas que las IA, como la parcialidad y la incompetencia, pero como las IA suelen cometer errores distintos a los de las personas, aportan un elemento adicional de imprevisibilidad.

Con el creciente poder y prevalencia de los sistemas de IA, tanto los gobiernos como los ciudadanos exigen iniciativas de IA Responsable (RAI) para garantizar que se desplieguen de forma segura y ética. Reclaman una serie de cosas, desde directrices a políticas corporativas, pasando por una regulación estricta. Las preocupaciones a menudo se solapan con los problemas de Big Data, por ejemplo, la privacidad y el consentimiento, y también hay preocupación por las decisiones sesgadas, que exigen transparencia y explicabilidad de los modelos. Varias organizaciones, como el NIST y el Instituto del Futuro de la Vida, han formulado directrices sobre la elaboración de modelos éticos, incluidos los procesos de gobierno humano necesarios.

Como ejemplo ilustrativo, las cámaras de tráfico, los sensores y los dispositivos GPS generan cantidades ingentes de datos de la infraestructura de transporte. Esto se aprovecha para medir el tráfico actual y predecir el futuro, lo que a su vez permite a estos dispositivos ayudar a que el tráfico sea más eficiente y seguro optimizando la sincronización de los semáforos, ajustando las velocidades en las señales de límite de velocidad variable y desviando el tráfico (y los vehículos de emergencia) en caso de accidente o congestión. El resultado es una reducción significativa de los tiempos de viaje y del consumo de combustible y, por tanto, de las emisiones. Pero, por supuesto, también hay graves problemas de privacidad derivados de la vigilancia y el seguimiento exhaustivos de la movilidad, incluidos métodos más comprometedores para la privacidad que harían que los coches compartieran su posicionamiento en tiempo real.

Las empresas quieren crear modelos éticos para mantener su reputación, lo que incluye evitar titulares perjudiciales sobre parcialidad. Sin embargo, la aplicación de la RAI es complicada, sobre todo en el caso de los algoritmos más avanzados, que suelen ser los más eficaces y, por tanto, los preferidos. Remediar los sesgos detectados a través de la auditoría de los modelos puede ser difícil porque los modelos perpetúan en su mayoría los prejuicios de los datos sobre los que se han entrenado. Cambiar los datos de entrenamiento subyacentes puede resultar caro y a veces imposible. También suele haber muchas personas implicadas en la implementación de aplicaciones creadas con IA, lo que dificulta la auditoría y la posterior atribución de responsabilidades y culpas. Asimismo, el rápido progreso de la IA dificulta que los marcos y las normativas sigan el ritmo.

Los esfuerzos en IA tenderán a garantizar la responsabilidad, independientemente de los esfuerzos normativos. Las empresas tratarán de crear modelos fiables y justos como una cuestión de buena política corporativa, sobre todo en sectores sensibles como la sanidad, las finanzas y la justicia penal. Los deseos de RAI no serán categóricamente diferentes de los deseos de las empresas de ser justas e imparciales en otros ámbitos. Para evitar el riesgo de pasar vergüenza, las organizaciones buscarán la transparencia en sus algoritmos. Sin embargo, dado que el rendimiento de los modelos suele estar reñido con la explicabilidad, los esfuerzos por implantar la RAI se verán atemperados.

La supervisión humana desempeñará un papel importante a la hora de garantizar la RAI en empresas y gobiernos. Ya hay pánico a que la IA manipule las próximas elecciones estadounidenses, desde las redes sociales hasta los vídeos deepfake. La población se volverá más sofisticada a la hora de detectar estas manipulaciones, del mismo modo que ha aprendido a buscar imágenes manipuladas con Photoshop. Del mismo modo, las organizaciones convergerán en unos pocos estándares aceptados, de forma similar a lo ocurrido con la privacidad de los datos.

Una posible solución para reducir la carga de la supervisión humana es la IA constitucional. Los humanos establecen una “constitución” que contiene un marco de directrices éticas, que luego se codifican en algoritmos y restricciones técnicas. Los modelos se entrenan utilizando conjuntos de datos que se ajustan a los valores constitucionales, al tiempo que se evalúa su adhesión a los principios constitucionales. La supervisión para determinar si han seguido la constitución puede ser evaluada por una IA independiente que es auditada periódicamente por un humano. Por ejemplo, los humanos pueden establecer directrices éticas para la toma de decisiones en materia de justicia penal, y utilizar tanto algoritmos clásicos como LLM para determinar si se han cumplido. Ocasionalmente, habrá un proceso de revisión para garantizar su cumplimiento.

Hay bastante histeria en torno a la inteligencia general, en la que las inteligencias artificiales aprenderían y realizarían todas las tareas intelectuales al nivel de un ser humano. Anteriormente, las estridentes advertencias sobre el riesgo existencial de esto emanaban de los márgenes de la sociedad, pero ahora las están lanzando destacados miembros de la comunidad investigadora. Lo que falta en estas advertencias es una explicación creíble de cómo podría ocurrir, o por qué una IA no podría desconectarse a la primera señal de problemas. Prevalece el principio de precaución, que insta a hacer una pausa o incluso a interrumpir la investigación. Esta histeria distrae del riesgo concreto y actual de que la IA viole la privacidad, tome decisiones prejuiciosas, etc.

Aunque se trata más de un problema de Big Data que de un problema específico de la IA, los tribunales estadounidenses han empezado a conocer casos sobre la aplicación de los derechos de autor en los contenidos generados por la IA Gen. Sin un rastro claro del contenido de origen, lo que es muy difícil en el entrenamiento de la IA Gen, es difícil determinar si las IA Gen están creando “obras derivadas infractoras”. Por supuesto, esta es una zona gris también para los artistas humanos, que se inspiran unos en otros. La Oficina de Derechos de Autor de EE.UU. ha dictaminado que la autoría humana es necesaria para los derechos de autor. En los próximos años, veremos a gente luchando contra los desafíos técnicos y legales, intentando proteger sus contenidos para que no se añadan a los modelos.

Los países tienen diferentes enfoques reguladores de la IA. Australia, Israel, el Reino Unido y la India aplican las leyes de privacidad existentes para regular la IA. Muchos países, como Singapur y los de la UE, están debatiendo una regulación adicional específica de la IA. Algunos países, como Francia y Cuba, prohíben directamente determinados servicios de IA, como los LLM. El gobierno de EE.UU. se limita actualmente a publicar directrices, aunque existe el riesgo de que el país cuente con una colección dispar de leyes estatales, lo que crearía un panorama normativo complicado. Naturalmente, las empresas que desarrollen aplicaciones basadas en IA evitarán desarrollar y vender en zonas con una regulación vaga y confusa, una tendencia que ya se observa en la inversión de capital riesgo en estas regiones.

Preocupación por el empleo

Es comprensible que mucha gente esté preocupada por el efecto de la IA en la mano de obra. Esto a veces establece un falso binario entre los beneficios de la IA y los beneficios del empleo. Pero la pregunta “¿Nos quitará el trabajo la IA?” es más acertada si se plantea como una cuestión de cómo utilizarán los humanos la IA para hacer su trabajo. La IA se encargará de tareas muy repetitivas que no requieren creatividad, pero sólo en contadas ocasiones desaparecerán puestos de trabajo enteros.

Durante la mayor parte de la historia de Estados Unidos, aproximadamente el 5% de los puestos de trabajo han quedado obsoletos cada año. Hay algunas excepciones, como cuando los robots sustituyen a los humanos en tareas peligrosas, o en situaciones en las que son necesarios tiempos de respuesta más rápidos. Estos cambios son la continuación de una tendencia que dura ya más de medio siglo, a medida que los ordenadores se encargan de las tareas rutinarias más complicadas y los humanos de las versiones más complejas. Como el ritmo de la innovación se ha acelerado, la preocupación es que el ritmo de destrucción de empleo también aumente. Es sabido que la innovación es difícil de predecir, pero es probable que se vea contrarrestada por el ritmo más rápido de creación de puestos de trabajo a partir de la IA.

Muchos de los nuevos servicios de IA, desde los chatbots a las cajas automáticas, son estrictamente menos buenos que un humano que preste el mismo servicio. También tenemos prejuicios inherentes que nos llevan a juzgar los errores humanos como menos malos que los de la IA. Preferimos que nos diagnostique un médico humano menos preciso que una IA. También es cierto que la IA puede tener un impacto desproporcionadamente negativo en determinados grupos demográficos o tipos de trabajadores. El ritmo acelerado dificulta el reciclaje y la recualificación de los trabajadores en el momento oportuno. Del mismo modo que la hoja de cálculo sustituyó al empleado de contabilidad pero aumentó la demanda de contables, la IA sustituirá gran parte del trabajo del asistente jurídico, pero menos del abogado.

Para muchos trabajadores, la Gen AI será un copiloto que pondrá en marcha el proceso creativo. Un creador de contenidos, ya sea un agente inmobiliario que redacta un anuncio o un estudiante que escribe un trabajo, puede empezar con material proporcionado por el modelo y luego iterar, como se hacía con una entrada de enciclopedia. Por supuesto, estos modelos siguen teniendo serias limitaciones, sobre todo en lo que se refiere a la diversidad de estilos. El primer “Escribe un poema sobre…” de ChatGPT es increíble. El quinto se parece mucho a los cuatro anteriores.

Las investigaciones preliminares demuestran que la IA aumenta la productividad, como cuando ChatGPT ayuda con la escritura de nivel medio. Una dinámica similar puede observarse en algunos campos STEM. Aunque tiene las capacidades de un ingeniero de nivel básico, GitHub CoPilot también ayuda a escribir código. Así, los LLM pueden depurar código y escribir funciones sencillas, pero estamos lejos de que la máquina sea capaz de reescribir mejor su propio código, la llamada Singularidad.

La perspectiva de que la IA Gen sustituya a artistas y escritores también ha causado una preocupación generalizada. Se puede debatir si el arte de la IA es realmente creativo, pero lo cierto es que ha pasado de la imitación directa a la creación de obras más novedosas. Como resultado, es probable que cambie el tipo de arte que hacen los humanos.

La llegada de la cámara no destruyó la pintura, pero la hizo menos común. También creó el arte completamente nuevo de la fotografía. Para pruebas documentales o imágenes rápidas, gana la fotografía. Para las emociones profundas o el arte abstracto, la pintura sigue dominando. Además, el acto de pintar sigue teniendo valor para el ser humano, independientemente de cómo se compare con el equivalente creado por la máquina. Es probable que en el futuro encontremos pautas similares en el uso de los contenidos creados por la IA y los creados por el ser humano.

Echando por tierra los principales argumentos a favor de las leyes antimonopolio

Walter Block. Este artículo fue publicado originalmente en FEE.

No hace falta estar muy arriba para darse cuenta del rechazo de la administración Biden a la fusión JetBlue-Spirit Airlines. Esta última está al borde de la quiebra. Tiene una deuda de 1.100 millones de dólares. Se enfrenta a los vientos en contra de un nuevo convenio laboral que aumenta el sueldo de los pilotos en un 34% y tiene problemas con sus motores Pratt & Whitney. JetBlue ofreció a Spirit una compra de 3.800 millones de dólares. Juntas sumarían una cuota de mercado del 10,5%, la quinta del sector.

Sherman y el origen liberticida de las políticas antimonopolio

Resulta sumamente difícil ver la lógica de esta negativa antimonopolio, a menos que se trate de proteger la cuota de mercado de los “cuatro grandes”: Delta (17,7%), American (17,2%), Southwest (16,9%) y United (16,1%).

La ética de la competencia

No ha sido ésta la única injerencia reciente de la administración Biden en la libre empresa. Otra tuvo lugar con su prohibición de que el gigante de la biotecnología Illumina readquiriera Grail por 7.100 millones de dólares. Estos burócratas también han acabado con los acuerdos entre las compañías aéreas Alaska y Hawaiian, entre las cadenas de supermercados Kroger y Albertsons, y entre los gigantes de los parques de atracciones Six Flags y Cedar Fair. Han sido abejitas ocupadas arruinando la economía estadounidense.

Una consideración más importante es preguntarse por qué necesitamos la ley antimonopolio en primer lugar. Al fin y al cabo, la ética de la competencia consiste en superar a los rivales para ofrecer a los consumidores un producto mejor y más fiable a un precio más bajo. Cuanto mejor lo hagas, mayor será tu base de operaciones… y más probabilidades tendrás de infringir la legislación antimonopolio. He aquí una política pública que explícita, consciente y deliberadamente reprime el espíritu empresarial, los beneficios, las ganancias y la satisfacción del cliente, los mismos ideales del sistema de libre empresa.

Las raíces podridas de la ley antimonopolio

Las justificaciones de este conjunto de leyes son varias. Desde un punto de vista académico, se deriva de un diagrama de microeconomía que se ha machacado en la garganta de los aspirantes a estudiantes de economía durante tantas décadas. A partir de él, han surgido cuatro acusaciones contra el llamado “monopolio”.

En primer lugar, el precio cobrado por el monopolista será más alto que el exigido por la industria perfectamente competitiva. ¿Pero qué hay de malo, necesariamente, en un precio más alto? Se paga más por un Maserati que por un chicle. ¿Deberíamos penalizar legalmente a los proveedores del primero? Por supuesto que no. La eficiencia económica -y también la justicia- requiere precios de libre mercado, que reflejen la escasez y la utilidad; no debemos aspirar únicamente a minimizar los precios a toda costa.

En segundo lugar, el monopolista producirá una cantidad menor que la industria perfectamente competitiva. Pero hay muchos menos automóviles de lujo que trozos de estos palitos masticables. ¿Deberíamos enfadarnos por ello? ¿Rectificar este “problema”? No sea tonto. No hay nada malo en producir menos de algo si eso es lo que se decide hacer.

Beneficios y peso muerto

En tercer lugar, el monopolista obtendrá beneficios en equilibrio, mientras que las empresas del sector perfectamente competitivo no los obtendrán. Pero los beneficios forman parte del sistema de libre empresa. Hacen girar la economía. Indican a los empresarios que inviertan en los rincones de la economía donde más se necesitan. Los beneficios son la llamada de auxilio del mercado. Sofocarlos es como imponer un control de decibelios a los excursionistas perdidos en la naturaleza. Además, si el monopolio se vende a un precio que refleje plenamente el valor actual descontado de este futuro flujo de ingresos por beneficios, los nuevos propietarios obtendrán beneficios nulos.

En cuarto y último lugar, y el más importante en contra del monopolio, está la pérdida de peso muerto. Se afirma que el área bajo la curva de demanda, entre la cantidad suministrada por las dos formas organizativas, es mayor que la que se encuentra bajo la curva de coste marginal. La diferencia es la pérdida de peso muerto. Los consumidores valoran la cantidad adicional más de lo que cuesta a los fabricantes producirla. Esto constituye, horrores, una presunta mala asignación de recursos.

El término “monopolista”

Pero ésta es una forma totalmente falaz de ver el asunto. Comete la falacia de hacer comparaciones interpersonales de utilidad, un gran no-no en cualquier buena economía. Intenta comparar las utilidades de compradores y vendedores, y no puede tener en cuenta el excedente de los productores o de los consumidores, que son meramente psicológicos y, por tanto, no pueden medirse.

He llamado monopolista al agente económico que arruina la economía en este ejemplo. Más correctamente, no es más que el vendedor único. La palabra “monopolista” debería reservarse para las empresas que pueden utilizar la violencia contra sus competidores, como la Oficina de Correos de EE.UU. para la entrega del correo de primera clase, o el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, que no tiene que pujar contra sus competidores por los trabajos y accede a los fondos a través de los impuestos, no de un proceso voluntario. Lo mismo ocurre con los sindicatos, que pueden despedir a sus competidores (esquiroles) mediante la violencia legal.

¿Y los precios abusivos?

Ya está bien de que los economistas engañen al público sobre estas cuestiones mediante argucias académicas. Lo que teme el ciudadano de a pie es que si estas unificaciones de aviones y otras empresas se llevan a cabo, y/o las empresas se convierten en los únicos proveedores de sus respectivos sectores, subirán los precios hasta las nubes y renegarán de promover la satisfacción del cliente que les proporcionó el éxito que las hizo crecer en primer lugar.

Esta aprensión generalizada se debe a una interpretación errónea del caso de la ley Standard Oil de Nueva Jersey de 1911. Se utiliza a John D. Rockefeller como palo con el que golpear el caso para eliminar de raíz la ley antimonopolio. No es muy diferente a sostener una cruz para ahuyentar a un vampiro. John D. tiene fama de haber reducido sus precios muy por debajo de los costes, a escala local. Podía permitírselo, ya que podía financiar estas pérdidas con los beneficios de sus explotaciones de refinerías a escala nacional.

Simplemente, era el mejor

La competencia local estaba en bancarrota. No podían competir con sus precios artificialmente bajos y no tenían fuentes externas para financiarse en esta injusta reducción de precios que él les imponía. A continuación, JDR subía los precios hasta la estratosfera y se dirigía a la siguiente víctima. Con el tiempo, se hizo dueño de casi todo el negocio de las refinerías de petróleo en el país. Gracias a Dios por la ley antimonopolio. De lo contrario, los malvados monopolistas se apoderarían de toda la economía. O al menos eso es lo que suele decirse.

No es así, dice John McGee en un brillante análisis. El verdadero origen del éxito de la Standard Oil no tuvo nada que ver con esas maquinaciones injustas, inventadas, de recorte de precios locales. Más bien, el enorme éxito fue el resultado del hecho de que Rockefeller podía refinar el petróleo de forma mucho más eficaz y barata que sus competidores. Como resultado, pudo bajar los precios y beneficiar a los consumidores.

¿No se impondría una gran empresa?

En segundo lugar, la acusación de que, sin regulación gubernamental, una gran empresa dominaría toda una industria -quizá todo un país, no sólo en el sector del petróleo, sino también en el de la comida rápida, los comestibles, los automóviles, los aviones, etc.- es una tontería. La acusación es que tales empresas aplastarían a todos los competidores más pequeños. Si no trabajas o no eres cliente de uno de estos gigantes, no trabajas y no puedes comprar nada.

No. La única forma de que las empresas tengan éxito bajo las reglas de la libre empresa es haciendo mejores ofertas, no peores, a empleados, clientes y proveedores. En el momento en que se vuelven “arrogantes”, si es que alguna vez lo hacen, y dejan de ofrecer mejores bienes y servicios a precios más bajos, son aplastadas por la lógica del sistema de libre empresa: las supuestas “víctimas” se van a otra parte; surgen nuevos empresarios.

Si la gran empresa se apoderara de toda la economía, se enfrentaría a los mismos problemas que la economía socialista. Es cierto que la primera habría llegado a su estado actual (hipotético) a través de un proceso voluntario, lo permitimos, pero sólo arguendo, mientras que la segunda se hizo con el control a través de la coerción, una gran diferencia moral. Pero económicamente serían indistinguibles. Sin mercados -y no los habría en ninguno de los dos casos-, el cálculo económico sería imposible.

Un gigante lastimoso e indefenso

Los dirigentes de ninguno de los dos sabrían, podrían saber, si construir raíles de tren de acero o de platino; esto último, estipulemos, sería preferible, pero sin precios regidos por el mercado ninguno de los dos sabría que el platino debería reservarse para tareas más importantes. Además, sin un tipo de interés de mercado, no tendrían forma de saber si construir un túnel a través de la montaña o establecer una autopista a su alrededor. Lo primero costaría más ahora, pero ahorraría dinero en el futuro. Lo segundo, todo lo contrario.

No, la Gran Empresa Única sería un “gigante lastimoso e indefenso” sometido a la competencia abrumadora de un montón de liliputienses. Este proceso se produciría mucho antes de que una empresa fuera demasiado grande para sus pantalones, obviando todo este escenario. (Para más información sobre este punto, véase la discusión de Murray Rothbard “Vertical Integration and the Size of the Firm” de Man, Economy, and State).

Es hora de poner fin a la era antimonopolio

En conclusión: hay que permitir por todos los medios que se lleven a cabo todas estas fusiones. Si aportan un producto mejor, más fiable y a menor precio, todo irá bien. Si no, estas empresas perderán beneficios y se declararán en quiebra.

Pero vayamos más allá de estos casos concretos y reformemos el sistema que permite a los burócratas de la planificación central determinar qué fusiones reciben el visto bueno y cuáles no.

La economía a través del tiempo (XIII): jóvenes y estabilidad política para los egipcios

Las instrucciones de Merykara que hemos mencionado anteriormente muestran también la existencia de una correlación entre la estabilidad económica de los jóvenes y la estabilidad política de un país en términos generales. Así, aunque pudiera parecer algo intuitivo, los egipcios describen una serie de conclusiones que coinciden con alguna parte de la academia moderna.

Seguimos las traducciones de Sánchez (2020) que se vienen utilizando para conocer la literatura sapiencial del Antiguo Egipto. Según ellas, uno de los principios que un dirigente debe de tener claro es la necesidad de crear un contexto en el que los jóvenes puedan desarrollarse para que no surjan insurrecciones:

Ensalza a tus jóvenes y la corte te amará. Incrementa tus partidarios con milicias. Mira, tus conciudadanos quedarán complacidos teniendo nuevas adquisiciones. A los 20 años estos jóvenes se habrán sentido bien siguiendo su deseo y los hombres justos saldrán de nuevo. El padre de familia se presentará para ti del mismo modo que los muchachos quienes fueron reclutados en las levas. Fueron los antiguos quienes pudieron combatir por nosotros después de haberlos reclutado en mi coronación (p.72).

Jóvenes en una red clientelar

Es más, el consejo se centra en la importancia de dar a los más fieles. En recompensar a los que se han mantenido cerca del dirigente. Es decir, el manual egipcio redunda en la necesidad que tiene el rey de crear incentivos que fomenten la lealtad hacia su persona. Algo que en la actualidad podría estar relacionado con las conocidas como redes clientelares propias de algunos políticos o sistemas cuestionados y polémicos:

Magnifica a tus grandes y promueve a tus combatientes. Da en abundancia a los jóvenes de tus seguidores, suministra(los) con grandes cantidades, dóta(los) con campos y recompénsa(los) con rebaños.

Abstrayéndolo, la academia ha encontrado ejemplos mucho más modernos de la correlación existente entre la (in)estabilidad económica de la juventud y la (des)afección política. Así, García y Fernández (2014) concluyen en un estudio realizado tras la crisis de 2008 en España que los jóvenes tienden hacia la búsqueda de alternativas políticas separadas de lo convencional al encontrarse en una situación económica insegura. Es decir, existe una “inclinación de los jóvenes españoles por la utilización de mecanismos no convencionales como forma de mediación de su voluntad política ante una situación de crisis” (pp. 123-124).

Salirse por la tangente: más allá del bipartidismo

De hecho, aunque el estudio se realizó en España, el resultado es similar en otros países:

(…)a partir de la lectura de los resultados, lo que los jóvenes abandonarían son las soluciones institucionalizadas y la democracia de mayorías como espacio en el que dirimir la política, desplazándose en consecuencia hacia (…) el aumento del interés y atención de la juventud hacia nuevos actores, lo que llevaría el voto joven hacia partidos políticos emergentes. (…)

Dada la apertura de los jóvenes a nuevos enfoques políticos, constituyen el segmento de población más receptivo a la aparición de terceros partidos adicionales al bipartidismo, (…) cuestión que ha sido registrada ya en múltiples países occidentales como Reino Unido, Canadá, Irlanda o Noruega (p. 124).

García, F. J. F., & Fernández, O. A. S. Crisis política y juventud en España: el declive del bipartidismo electoral.

Desafección e insurrección

Es decir, sin un estudio similar al anterior que lo respaldase, la lectura sapiencial egipcia acaba llegando a la misma conclusión. Es posible que la desafección de la juventud desemboque en una insurrección. Esto puede parecer razonable, pues el joven se encuentra en un momento de su vida en el que posee la energía y las aspiraciones necesarias que resultarán en una estabilidad en el momento futuro en el que no pueda permitirse demasiados esfuerzos. El propio ímpetu natural de la persona de corta edad es resolver retos cuya dificultad vaya aumentando mientras se escala social y económicamente. Sobre todo en comparación con su posición en el mundo durante la infancia y la adolescencia.

Coartar este proceso puede producir frustraciones. Algo que a gran escala puede terminar en problemas sociales o la búsqueda de redirigir la desafección hacia el sistema político al que se le responsabiliza del contexto que les ha impedido la realización personal. En este sentido, y dado que las instrucciones de Merykara no buscan más que servir como guía política para el dirigente con un ligero toque maquiavélico (o juandemariano para Felipe II), es lógico que uno de los consejos vaya encaminado a buscar la estabilidad económica de los jóvenes, no tanto por su bienestar sino, más bien, por el bienestar del propio dirigente.

Sin distinciones

Además, la escritura egipcia insiste también en la necesidad de una idea similar a lo que hoy conocemos como igualdad de oportunidades. A saber, que todos reciban el mismo trato desde pequeños, independientemente de su origen (Sánchez, 2020):

No distingas más al hijo de un hombre (bien-nacido) que al de un plebeyo. Recurre a un hombre por sus acciones para que se realicen todos los trabajos artesanales […] para un señor de brazo poderoso (p. 73).

En definitiva, la juventud, su economía y el desarrollo de su trabajo se encontraba en el centro del pensamiento del Antiguo Egipto, siendo considerado como pilar fundamental de la estabilidad de la sociedad en su conjunto y, desde luego, como forma de asegurar la posición del rey y disminuir los riesgos de rebelión.

Bibliografía

García, F. J. F., & Fernández, O. A. S. (2014). Crisis política y juventud en España: el declive del bipartidismo electoral. SocietàMutamentoPolitica, 5(10), 107-128.

Sánchez, A. (2020) La literatura sapiencial egipcia. (Vol. I).

Serie La economía a través del tiempo

Liberalismo, tradición e identidad personal

Muchas veces se siente rechazo hacia el liberalismo por el hecho de no ser tradicionalista. Dicho más claro: un conservador siente que el liberalismo acabaría con todo tipo de tradición instaurada en una determinada región. O si no con toda, no estaría dispuesto a continuar en ella sólo por el hecho de ser tradición.

La distinción entre hombre y persona

Se debería comenzar analizando conceptos desde un punto de vista filosófico, resaltando la diferencia entre el “hombre” y la “persona”. El primero se refiere a aquella definición genérica de la humanidad como elemento de la naturaleza. Representa lo que todos compartimos en común, y que nos hace iguales entre nosotros. Lo que hace que un gato sea idéntico a cualquier otro de su especie.

La persona, sin embargo, se refiere al “yo”. Aquello que te hace diferente a otra persona. Ese autoconocimiento que te hace un ser consciente de aquello que haces. Bajo esta perspectiva, cada acción que realizas es irremplazable. Nadie puede hacer algo de igual forma que otro, porque entonces pasaría a ser parte de aquello que nos hace comunes. El simple hecho de ser, tener consciencia sobre ello y del “yo”, hace tus acciones únicas. Eres irremplazable precisamente por aquello que realizas.

Tradición a través de la lente de la individualidad

Teniendo en cuenta esto, nada que hagamos y que forme parte de una tradición tendría sentido catalogarlo como tal. Si es hecho por un “yo”, es algo irremplazable y, por tanto, no puede considerarse como una tradición. Si, por el contrario, esa tradición equivale o se explica bajo un factor externo, entonces no tiene nada de “persona”. Y por ello parecería algo carente de sentido o atractivo para continuar entre generaciones. Lejos de lo que puedan hacernos entender hoy día, realmente existe poco tejido autoritario tras las tradiciones españolas. Son una elección en la mayoría de las personas, más que actividades de carácter impuesto.

Podemos tomar la tradición desde la perspectiva que adoptó Aristóteles sobre la amistad. El filósofo dedicó un espacio significativo a explorar el concepto de amistad en su filosofía y le otorgó una alta importancia. La consideró una de las mayores virtudes, basada en el bien mutuo y en el reconocimiento del otro. Según Aristóteles, la amistad no implica renunciar al ‘yo’ en favor del otro, sino más bien reconocer y valorar a la otra persona, manteniendo la integridad de uno mismo.

Ética a Nicómaco

En su obra Ética a Nicómaco, Aristóteles distingue entre diferentes tipos de amistad: aquellas basadas en el placer, en la utilidad y en la virtud. Y se podría relacionar con el papel de la tradición en el tejido humano bajo estas definiciones.

A continuación correspondería hacer una exposición sobre la amistad puesto que es una virtud o le acompaña la virtud, y, además, es cosa muy necesaria para la vida, pues sin amigos nadie desearía vivir, aunque poseyera todos los demás bienes. ¿De qué sirve esta abundancia de bienes sin la oportunidad de hacer el bien, que es la más ejercitada y la más laudable hacia los amigos?

Aristóteles. Ética a Nicómaco.

La tradición, al igual que la amistad para Aristóteles, es una forma de trascender el “yo” y conectar con los demás, compartiendo una esencia común que va más allá de nuestra individualidad, aunque partiendo de ella. Así como en la amistad virtuosa ambos amigos se desean el bien el uno al otro por el mero hecho de ser quienes son, en la tradición encontramos un paralelo en el aprecio y la perpetuación de prácticas y valores no por beneficio personal inmediato, sino porque representan lo bueno y lo bello de nuestra cultura y sociedad.

Si bien la amistad podemos considerarla como algo relacionado con la vida íntima de una persona (en el concepto que la filosofía le da a esto), también se podría pensar que lo es la tradición y la forma de expresión que tiene en el ser humano.

Liberalismo y la elección de la tradición basado en la libertad

Por otro lado, cabría destacar también el papel de la filosofía en la definición de la libertad. La libertad es considerada activa, nunca pasiva. De existir una libertad que no se elige, que viene autoimpuesta, dejaría de atribuirse al “yo”, para hacerse algo común al “hombre”. Es por ello por lo que se considera la libertad como algo activo. Si nosotros elegimos la tradición bajo la libertad como individuos, entonces cabe pensar que existe un “yo” tras esa tradición que es común a muchos de nosotros. Visto que la tradición es algo intrínseco a la libertad, habría que pensar qué ocurriría con un sistema instaurado de liberalismo. Si nos centramos entonces en un sistema liberal, podemos considerar cuáles son aquellas de sus medidas que podrían confrontar con la tradición.

En primer lugar, liberales como Hayek reprochan que los conservadores pretenden frenar lo mejor que tiene el hombre, que es su aptitud para la aventura y para el progreso (*1). Continúa Hayek mencionando que “Los instintos éticos que hemos heredado solo responden parcialmente a las exigencias de una Sociedad Abierta (…). Esta Sociedad Abierta es incompatible con los códigos de comportamiento adquiridos en el pasado”. Sin embargo, líneas atrás, así como también lo hace Hayek, hemos afirmado que el orden o el comportamiento se genera a partir de comportamientos individuales. Esto se puede llevar a un punto de vista de comportamiento en sociedad, la formación de leyes, y por supuesto también a la tradición.

El liberalismo en práctica: la apertura de fronteras y la evolución de las tradiciones

Una de las medidas últimas que tiene el liberalismo es la apertura de fronteras y el libre flujo de personas. Digo último, porque puede haber consenso a la hora de decir que, de querer llevar a cabo un sistema libertario fructífero, la primera medida no debería de ser la de abrir fronteras en una hipotética primera legislatura y bajo condiciones que favorezcan el efecto-llamada.

Una vez se puede dar ese último paso, y una vez existe un punto en el que exista un flujo libre de personas, es ahí (y no en otro punto) donde nos deberíamos preguntar si realmente un sistema de estas características podría hacer degenerar las tradiciones de un determinado lugar. Desde luego el único problema vendría dado de las antiguas tradiciones, y no de las nuevas, ya que estas habrían emergido en función de los intereses de los nuevos (o no) habitantes de una determinada región.

Tradición y libertad: herencia y elección

No me gustaría pasar por este punto sin citar a Manuel Pimentel, que dice, románticamente, que las tradiciones y formas de ser de una zona dependen de la región, y no de la cultura. Apuntaba que en época del Al-Ándalus el sur de la península tenía una forma de ser más abierta que la gente del norte. Que de la misma manera ocurrió con sus predecesores, los visigodos, y los romanos. Y que se mantuvo más tarde en la época cristiana.

El alma de una ciudad ni se pesa, ni se mide, ni, mucho menos, se fotografía. Sólo se percibe, sólo se siente, por aquellas personas sensibles que se acercan a ella con humildad, no para pedir, ni tampoco a dar, sino simplemente a comulgar con su esencia inasible.

La clave está en reconocer que, en última instancia, las tradiciones son vividas y llevadas adelante por individuos, cuyas decisiones personales dan forma al tejido colectivo de nuestra cultura.

Entonces, si bien podría existir un momento en el que antiguas tradiciones se enfrenten a las nuevas, estas no dejarían de existir simplemente por existir una forma de organización distinta. Pues la libertad de cada persona, a priori máximo exponente en el nuevo régimen, no debería de ceder tales gustos de no continuar con una tradición que no sólo se elige activa y libremente, sino que se considera esencial, al nivel de la amistad, para la coexistencia de las “personas” más allá de los “hombres”.

(*1) Álvaro Delgado Gal, Conservadurismo y revolución

Ver también

De bruces con el orden espontáneo. (Vicente Moreno Casas).

¿La globalización destruye las culturas locales? (Juan Morillo).

Cómo entienden la cultura la izquierda y la derecha. (Miguél Solís).