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A vueltas con el positivismo jurídico (IX): La fundamentación del liberalismo desde el derecho natural

En la entrega anterior concluíamos con una cita de Kukathas de la que se deducía que existen diversas formas de defender los puntos comunes que tienen entre sí los liberales. Y es que ni todos los liberales defienden exactamente los mismos principios, ni todos fundamentan esa defensa de la misma manera. Existe, eso sí, creemos, un núcleo con una serie de principios que defienden casi todos los liberales: libertad, propiedad, paz y la mejora en la condición humana. Pero las bases de su defensa, y la forma en la que dichos principios se articulan entre sí, varía.

En este artículo pretendemos presentar, por contraposición con las posturas liberales clásicas vinculadas con las teorías del “estado de naturaleza”. Un enfoque del liberalismo muy distinto. El cual, recuperando la ética aristotélica, pretende dar un nuevo fundamento al liberalismo, con el que salir, además, al paso de las críticas que este ha venido recibiendo en las últimas décadas desde diversas posturas.

Críticas de Rasmussen y Den Uyl

En efecto, si bien en la anterior entrega vinculamos las posturas inicialmente liberales -en referencia a Hobbes y Locke- con las teorías del estado de naturaleza, es lo cierto que no todos los liberales se suman a dicha vinculación. Algunos, como Rasmussen y Den Uyl, -en cuya fundamentación del liberalismo nos centraremos hoy-, la impugnan. Consideran que son pocos los beneficios heurísticos que de dicha supuesta base teórica pueden obtenerse, en comparación con los problemas que crea.

El motivo es que deja flancos importantes por los que los críticos pueden atacar. Entiende que vincula al liberalismo, como consecuencia de la relación anterior, con posturas relativistas, emotivistas, escépticas, atomistas, materialistas, universalistas, o minimalistas. Además, resaltan las consecuencias indeseables, para la sociedad, que se deriva de un liberalismo así fundamentado. Se pierden la comunidad o la virtud. Y tiene problemas de incoherencia, y un carácter autodestructivo de los propios principios liberales así entendidos.

En efecto, como señalan Rasmussen y Den Uyl, “el escenario mismo del estado de naturaleza es atomístico, relativista y no comunal[1]”. Y en él, los individuos no están sujetos a un bien independiente de los deseos de los actores principales de este estado de naturaleza. Así, difícilmente puede hablarse de un patrón o fundamento de la moralidad que pueda servir para valorar los citados deseos. Un mundo, en definitiva, en el que distinguir entre lo político y lo moral se hace muy difícil.

Minimalismo moral

Así, el liberalismo clásico, que centró sus esfuerzos en defender el valor de la libertad individual, tendió hacia un minimalismo moral como el mejor remedio para propiciar y defender la diversidad de los individuos. Y ello cuando no cayó en un individualismo excesivo, o incluso en el subjetivismo o en el escepticismo. Subjetivismo desde el momento en el que el individuo aparece como el único determinante del valor. Y escepticismo porque no parece posible decir qué es lo bueno para todos o el bien común.

Frente a esta postura surgió un “nuevo liberalismo”[2] que, convencido de que con dicho minimalismo moral se permitían todo tipo de abusos, trató de recuperar la ética, atribuyendo a la justicia un papel más amplio e importante, de forma que ésta -la justicia- sustituyese a la prudencia como la suprema virtud cardinal[3].

¿Bien o derecho?

Pero esa tendencia a reducir la ética a la justicia mantiene el problema de la inclinación hacia la minimización moral:

Si, en otras palabras, tienden a definirse las obligaciones morales centrales de una persona en términos de lo que debe a los demás, y si también se le debe dejar libertad para perseguir sus intereses personales de la forma que le parezca oportuna y hasta el máximo grado posible, entonces, conciliar estos extremos parece exigir un número mínimo de deberes interpersonales restrictivos[4].

Douglas E. Rasmussen,. Douglas J. Den Uyl. Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista.

Además de que, como ponen de manifiesto los comunitaristas[5], el problema básico de ética liberal, tras ese proceso, acaba siendo, casi exclusivamente, el justificar y especificar derechos básicos.

Y es que el problema que tradicionalmente ha tenido el liberalismo, tal y como nuestros autores destacan, ha sido el de conciliar “el bien” (perteneciente a la esfera individual, entendido como interés propio o lo que uno considera adecuado para uno, y por tanto parcial, interesado y, por tanto, amoral) con “el derecho” (como perteneciente a la esfera universal y con el que se capta la moral, al ser desinteresado e imparcial). De esta forma, los teóricos morales liberales han tendido a gravitar hacia el derecho, en una tendencia a despreciar la naturaleza moral del bien y realzar aquél[6]. Las teorías del contrato social están. como puede entenderse, más impulsadas por el derecho que por el bien.

Condiciones para un comportamiento moral

Pues bien, nuestros autores de hoy -Rasmussen y Den Uyl-, ahondando en el problema de conciliación entre el bien y el derecho, articulan el fundamento del liberalismo reaccionando frente a las críticas que este liberalismo ha recibido desde uno y otro flanco. Por un lado, desde aquéllos que lo critican por tener los mismos fallos de la Ilustración, de la que supuestamente se deriva. Por otro lado, por quienes lo hacen desde posturas “comunitaristas”, que lo consideran como inadecuado para formar comunidades (o directamente como un cáncer que las va minando). Y, por otro, hasta llegar a ciertos conservadores, algunos de los cuales son teóricos del derecho natural.

Así, nuestros autores parten de que, como diría Spinoza, el ámbito de la moralidad es más amplio y profundo que el de la política y de que la política no es apropiada para la producción de la virtud. Acaban afirmando que el liberalismo no es una “filosofía política normativa”, sino, más bien, una filosofía política de “meta-normas”. No trata de guiar la conducta individual dentro de la actividad moral, sino de regular la conducta, de forma que puedan obtenerse condiciones en las que sea posible que tenga lugar la acción moral. Así, como expresamente señalan:

Un principio meta-normativo debe ser aplicable tanto a lo particular como a lo general, de la misma forma y en relación con el mismo aspecto, o retrocederemos a una promoción a priori de algunas formas de florecimiento humano en detrimento de otras[7].

Douglas E. Rasmussen,. Douglas J. Den Uyl. Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista.

Principios meta normativos

Para estos autores, por tanto, la necesidad de los principios meta-normativos a los que arriba nos referíamos se basan en un rasgo de su ética, que, partiendo de los planteamientos aristotélicos, ellos denominan “perfeccionamiento individualista” (perfeccionismo en ética, pero no en política). Consiste en que cada persona desarrolle las capacidades, hábitos, juicios y virtudes a través de sus propios esfuerzos, sin que pueda ser resultado de factores que se encuentren fuera de su control.

Por tanto el citado florecimiento humano “es algo real, pero, al mismo tiempo, altamente individualizado, relativo al agente, inclusivo, autodirigido y profundamente social[8]”. Otros teóricos del derecho natural no están de acuerdo con esos rasgos. Esa autodirección es una característica singular cuya protección por parte del orden político–legal es congruente con las diversas formas de florecimiento. Un florecimiento humano que se fundamenta en dos postulados básicos: (1) supone que la naturaleza humana es teleológica (los seres humanos poseen un fin natural, “aquello para lo que algo existe”, sea o no un propósito consciente) y (2) supone que esa función natural tiene relevancia moral[9].

De esta forma es la naturaleza humana la que proporciona el marco y los parámetros generales del florecimiento humano. Ello no significa que el patrón para ponderar los bienes y/o las virtudes sea exclusivamente la naturaleza humana, pero sí que existen muchos bienes objetivos valiosos por sí mismos. No tiene que haber entre ellos incompatibilidad entre ellos. Se debe resolver la cuestión de su compatibilidad a la luz del nexo de cada individuo, por lo que no puede decidirse a priori.

Normas para vivir, normas para convivir

Por todo ello nuestros autores distinguen dos tipos de “normas”: aquéllas que nos dicen cómo vivir, y las que definen los escenarios de dichas interacciones:

Las normas y obligaciones que especifican cómo vivir, tanto con respecto a conseguir los propios objetivos, como a vivir entre los demás, son una cosa; las normas que definen los escenarios de estas interacciones y obligaciones son otra completamente distinta.

Las obligaciones que el individuo tiene para con todos los demás en este último caso, se deben a una necesidad compartida de actuar en un contexto socio–político pacífico y ordenado, o sea, son metanormas. Las obligaciones que el individuo tiene en el primer caso son una función de lo que es necesario para vivir bien y no resultan aparte de las acciones específicas, del contexto, cultura, tradiciones, intenciones y prácticas a la luz de las cuales o con base en las cuales actúa.

Esas acciones y contextos piden normas evaluativas a través de las cuales el éxito, la adecuación y mérito puedan medirse y juzgarse en los casos particulares. Los derechos individuales son metanormas pero no vienen exigidos por el progreso de una cultura o individuo, sino que ese progreso depende de ellos. Como tales, los derechos individuales son políticamente primarios[10].

Douglas E. Rasmussen,. Douglas J. Den Uyl. Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista.

El papel de los derechos individuales

Unos derechos individuales que reconocen como “herencia histórica del liberalismo”, y que “no quieren abandonar[11]”. Pero que deben ser concebidos como principios meta-normativos. Por lo que no se remiten a preocupaciones estándar de la ética normativa, sino más bien al problema de cómo encontrar una base ética para la estructura político-legal de la sociedad. Por ello los derechos individuales, continúan nuestros autores, no son normas en el sentido de que nos guíen hacia la consecución de la excelencia moral o del florecimiento humano. Y, al contrario de lo que podría parecer, tampoco son principios normativos interpersonales comunes, sino

Un tipo de principio moral que debe prevalecer si queremos conciliar nuestra sociabilidad natural con las diversas formas de florecimiento. En otras palabras, necesitamos una vida social sólida, pero también tener éxito en cuanto individuos volcados hacia una forma particular de florecimiento[12].

Douglas E. Rasmussen,. Douglas J. Den Uyl. Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista.

Recordemos que para los teóricos clásicos de las corrientes de derecho natural lo que preexiste, o debe preexistir, al derecho positivo no es la justicia, sino el derecho natural. Presuponen la virtud de la justicia el derecho. El acto primero el acto primero -el que instituye el derecho- es no un acto de virtud, sino de dominio. Es un acto de poder a partir del cual, una vez constituido, opera la justicia, dando a cada uno lo suyo. A partir de estos presupuestos, se ve que la fundamentación iusnaturalista que del liberalismo hacen nuestros autores es, cuando menos, particular. Y a su crítica desde posturas clásicas tanto de derecho natural, como positivistas, dedicaremos próximos artículos, para contraponerla con otras fundamentaciones iusnaturalistas del liberalismo como la de Rothbard.

Una ética del fin natural

No queremos acabar, sin embargo, sin antes citar la forma en que ellos mismos confrontan su iusnaturalismo con el de otros autores:

Nuestra teoría del individualismo perfeccionista es una teoría del derecho natural, si se entiende por este término una teoría ética para la que la naturaleza de los seres humanos es crucial para una comprensión, tanto de la bondad humana, como de las obligaciones morales.

Además, nuestra teoría es una ética del fin natural, porque consideramos la perfección o realización de la naturaleza humana como el telos de la conducta humana. Como hemos señalado en el capítulo 6, respaldamos una teleología natural cuando se trata de comprender la naturaleza de los seres vivos; sin embargo, no creemos que sea necesario extender la teleología ni a todos los seres ni al universo como un todo.

Además, no vemos que un compromiso con la teleología exija una dimensión supernatural. Y mientras que nuestra visión de la teleología pueda diferenciarnos de algunos teóricos del derecho natural cuando se trate de la metaética, es nuestra visión del florecimiento humano lo que nos diferencia de la mayor parte de estos. La diferencia fundamental en la ética normativa entre nosotros y la mayor parte de los seguidores de la ética del derecho natural es nuestra afirmación de que el florecimiento humano es esencialmente una actividad individualizada, relativa al agente y autodirigida (o elegida)[13].

Douglas E. Rasmussen,. Douglas J. Den Uyl. Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista.

Notas

[1] Rasmussen, Douglas E.; Den Uyl, Douglas J.. Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista Unión Editorial, S.A., Madrid, 2017, pág. 46

[2] Ibid, pág. 54

[3] Den Uyl, Douglas J, “The Virtue of Prudence”, Peter Lang, Nueva York, 1991.

[4] Rasmussen, Douglas E.; Den Uyl, Douglas J.. Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista Unión Editorial, S.A., Madrid, 2017, pág. 59

[5] En este grupo incluyen Rasmussen y Den Uyl no sólo a autores como John Gray, Charles Taylor y Alasdair MacIntyre, que critican al liberalismo como una consecuencia de la Ilustración a la que le atribuyen los mismos fallos o problemas que a ésta, sino también otros como Michael Sandel y Roberto Unger. Se trata de un conjunto de pensadores que atacan la orientación del liberalismo que se basa en los derechos individuales en favor de los procedimientos comunitarios, de ahí la denominación de comunitaristas.

[6] Rasmussen, Douglas E.; Den Uyl, Douglas J.. Las normas de la Libertad: Una base perfeccionista para una política no perfeccionista Unión Editorial, S.A., Madrid, 2017, pág. 47

[7] Ibid, pág. 116

[8] Ibid, pág. 16

[9] Ibid, pág. 154

[10] Ibid, pág. 125

[11] Ibid, pág. 23

[12] Ibid, pág. 124

[13] Ibid, pág. 231-232

Serie ‘A vueltas con el positivismo jurídico

Historia de Aragón (II): Los orígenes del Reino de Aragón

En el primer artículo de esta serie, explicamos cuáles eran los pilares fundamentales del Reino de Aragón. Pero Aragón no siempre fue reino. Comencemos por el origen. Aragón se ha constituido a lo largo de su historia mediante guerras de conquista. Los reinos medievales se construyeron a partir de criterios muy diversos. Eran construcciones muy complejas en las que intervenían multitud de factores a lo largo del tiempo.

Aragón tiene una forma desde el punto de vista territorial totalmente aleatoria. Los accidentes geográficos en la época medieval condicionaban tremendamente el espacio. Pero Aragón no tiene ningún elemento geográfico que delimite el territorio. Durante mucho tiempo, los Pirineos no fueron una barrera geográfica tan decisiva como el río Ebro, algo que se verá cuando Carlomagno establezca su Marca Hispánica.

No había una unidad política antes del condado de Aragón. Hasta la época romana, el valle del Ebro y las montañas ibéricas junto a los Pirineos formaban parte de ese conglomerado de pueblos ibéricos a los que los romanos dieron nombre (no sabemos cómo se llamaban así mismos). Cuando el Imperio Romano desaparece en el siglo V, ese vacío de poder fue rápidamente ocupado. Se empezaron a perder infraestructuras que se habían mantenido gracias al Imperio Romano como los anfiteatros o teatros. De hecho, la población local comenzó a aprovechar esos materiales para construir sus casas.

Dos ciudades

En Aragón se instalaron poblaciones visigodas que habían recorrido el Imperio Romano hasta instalarse en el sur de Francia y la Península Ibérica. Los visigodos, instalados en Toledo desde el siglo VI, intentaron reconstruir el territorio a partir de lo que había sido el Imperio. Aplicaron criterios romanos, pero con instituciones jurídicas de carácter godo y con el cristianismo como factor importantísimo para la cohesión política tras el III Concilio de Toledo con Recaredo. Utilizaron las diócesis tardorromanas para vertebrar el territorio y los obispos pasaron a ocupar un papel muy importante en el mapa político.

En lo que hoy es Aragón sólo quedaban dos grandes ciudades romanas a la llegada de los visigodos. Tarazona, que había tenido obispos desde el siglo V, y Zaragoza, que tenía obispos documentados también desde el siglo V. Reconstruyeron el mapa político y religioso a partir de estos centros con una vida urbana más o menos activa. El resto era territorio rural, donde la explotación del medio hasta el siglo IV se había basado en grandes villas con campesinos dependientes y siervos, como la Villa Fortunatus. Esas grandes villas se empiezan a abandonar a partir del siglo IV, cuando la crisis es más importante.

Un centro cultural

La ciudad de Zaragoza va tomando cada vez más relevancia. Las fuentes escritas para el Aragón visigodo son escuetas y de carácter religioso. En Zaragoza había un importante episcopado y hubo un obispo en el siglo VII, Braulio, que dejó escritas varias cartas que enviaba a otros obispos como Isidoro de Sevilla, el gran referente cultural de la época. Braulio iba dando noticias de que Zaragoza tenía un gran centro cultural, pero no sabemos dónde se ubicaba.

Por analogías se ha dicho que debería estar donde se encuentra la actual Catedral de La Seo. Pero han aparecido muy pocos restos y ninguno concluyente. También hay dudas de si la mezquita sucedió a la catedral visigoda, porque debajo de la mezquita se han encontrado restos del templo romano.

Recapitulando, nos encontramos con un territorio con unas fronteras geográficas poco definidas, una ruralización de la población tras la caída del imperio romano, y muy pocos centros urbanos. Destaca la ciudad de Zaragoza. En el próximo capítulo hablaremos sobre el pasado musulmán de Aragón y la Marca Hispánica.

Serie ‘Historia de Aragón’

(I) Los pilares del Reino de Aragón

Los orígenes socialistas del Día Internacional de la Mujer

Por Reem Ibrahim. Este artículo fue publicado originalmente en el IEA.

El lema del Día Internacional de la Mujer de este año fue #InspirarInclusión, una de esas frases tópicas que no hacen más que señalar la adhesión a la ortodoxia progresista woke de nuestro tiempo. El feminismo, un movimiento que en sus orígenes era fácilmente compatible con el liberalismo clásico, ha sido asumido desde hace tiempo por la izquierda progresista, que a menudo achaca incorrectamente “problemas” como la brecha salarial entre hombres y mujeres a la discriminación sexista. Pero, ¿alguna vez fue así? ¿Es el Día Internacional de la Mujer un día de celebración, de protesta… o una hábil estratagema de marketing?

Día Internacional de la Mujer

El Día Internacional de la Mujer nació en 1909, después de que Theresa Malkiel, refugiada rusa y organizadora sindical, liderara una huelga en Manhattan (Nueva York). Malkiel formaba parte del comité de mujeres del Partido Socialista de Estados Unidos e intentaba animar a más mujeres a participar activamente en el movimiento socialista. El 28 de febrero de 1909, tras una declaración del Partido Socialista de América, miles de mujeres se manifestaron en Nueva York. La fecha fue elegida para conmemorar el aniversario de la huelga de la industria de la confección liderada el año anterior por el Sindicato Internacional de Trabajadoras de la Confección. Tres años después, la activista socialista Meta L. Stern reflexionó sobre la reunión:

La primera observación de nuestro Día de la Mujer nacional tuvo tanto éxito que el Día de la Mujer pasó a ser generalmente aceptado como una fiesta socialista anual.

Propaganda de los regímenes comunistas

La celebración del Día Internacional de la Mujer se convirtió más tarde en una oportunidad para que los regímenes comunistas del siglo XX lanzaran propaganda estatal centrada en la mujer. Por ejemplo, en la República Socialista Popular de Albania y en la República Socialista Soviética de Letonia se regalaban flores a las mujeres para celebrar su emancipación laboral. Pero, según Monika Vrzgula, de la Academia Eslovaca de Ciencias, se trataba de una falsa representación populista de su verdadera posición:

Se alababa a las mujeres como emancipadas, capaces de ser excelentes en el trabajo y en el hogar. Esto era falso y estaba muy alejado de la vida real de las mujeres y de su posición real en la sociedad.

En lo que sólo puede describirse como un trágico periodo histórico para esos países, en el que millones de personas perdieron la vida a manos de una ideología peligrosa, el Día Internacional de la Mujer fue la oportunidad perfecta de marketing populista dirigido a las ciudadanas.

“Conmemoración lenta”

Es probable que la mayoría de los que celebran hoy el Día Internacional de la Mujer desconozcan los orígenes socialistas de la festividad y, obviamente, no hay nada inherentemente “socialista” en ella. Pero el Día Internacional de la Mujer sigue estando fuertemente “codificado por la izquierda”. Podría decirse que no se ha alejado tanto de sus orígenes.

Es cierto que no he conocido la historia del DIM hasta este año. La confusión en torno a su origen es, en muchos sentidos, lo que lo convierte en la estratagema de marketing moderna perfecta: permite que un amplio abanico de empresas y activistas por igual hablen de lo que deseen. El Día Internacional de la Mujer es lo que la profesora Sarah Jones describe como “conmemoración lenta”. Es una fecha de nuestro calendario que parece celebrar algo concreto, pero su significado es “escurridizo”, es decir, se vincula a múltiples historias y múltiples significados. El DIM puede contener contenidos “para persuadirte de que luches por algo, votes por algo o simplemente compres algo”.

La libertad económica

Sin duda es una fecha para la que se preparan las feministas de todo el espectro político, aprovechando la oportunidad (como suelen hacer) para debatir cuestiones específicas de la mujer. Por desgracia, la mayor parte del debate actual sobre la igualdad de género opera a través del prisma de las ideologías de izquierda, que sostienen que el capitalismo oprime a las mujeres y que la solución a muchos de los problemas a los que se enfrentan las mujeres es más gobierno. Los izquierdistas han dominado el feminismo durante demasiado tiempo, perpetuando peligrosas narrativas victimistas que enseñan a las mujeres que no podemos competir con nuestros homólogos masculinos y que, en su lugar, debemos depender de medidas de discriminación positiva genuinamente discriminatorias.

Esto no podría estar más lejos de la realidad. La libertad económica ha permitido a las mujeres poseer sus propios bienes y ganar su propio dinero. Los esfuerzos capitalistas, desde el lavavajillas hasta la píldora anticonceptiva, dieron a las mujeres la autonomía y la libertad de perseguir su propio destino, en lugar de que se lo dictaran los hombres.

Todavía hay muchas mujeres en el mundo que no gozan de estas libertades. En Irán, las mujeres deben obtener permiso de los hombres para estudiar, trabajar o viajar, y las niñas pueden ser obligadas a casarse a los diez años. En Yemen, una mujer se considera media persona en el ámbito jurídico, lo que significa que su testimonio vale la mitad que el de un hombre. Y en todo el mundo se sigue obligando a las mujeres a contraer matrimonios infantiles, y muchas pierden la vida a causa de crímenes de honor.

Tal vez deberían ser el centro de atención del Día Internacional de la Mujer.

Ver también

La Suecia ‘laissez faire’ tuvo la menor mortalidad de Europa de 2020 a 2022

Por John Miltimore. Este artículo fue publicado originalmente en FEE.

Gore Vidal dijo una vez que “os lo dije” son las cuatro palabras más bellas de la lengua inglesa. Quizá por eso es difícil resistirse a compartir nuevos datos que demuestran que la tan denostada respuesta sueca a la pandemia fue acertada después de todo.

El miedo a la libertad

Para aquellos que lo hayan olvidado, Suecia fue criticada por los medios de comunicación corporativos y los políticos estadounidenses por su estrategia Covid-19, más liberal. Muchos se mostraron francamente hostiles con los suecos por negarse a cerrar escuelas, clausurar empresas y reforzar la policía para hacer cumplir los mandatos.

He aquí una muestra de titulares:

  • Why the Swedish Model for Fighting COVID-19 Is a Disaster” (Time, octubre de 2020).
  • The Inside Story of How Sweden Botched Its Coronavirus Response” (Foreign Policy, diciembre de 2020).
  • “Sweden Stayed Open And More People Died Of Covid-19, But The Real Reason May Be Something Darker” (Forbes, 2020).
  • “Sweden Has Become the World’s Cautionary Tale” (New York Times, julio de 2020).
  • “Acabo de llegar a Suecia. I’m Horrified by the Coronavirus Response Here” (Slate, abril de 2020).

Esto es sólo una muestra de las reacciones contra Suecia en 2020. Al optar por permitir que sus 10 millones de ciudadanos siguieran viviendo vidas relativamente normales, Suecia estaba, en palabras de The Guardian, llevando no solo a los suecos, sino al mundo entero “a la catástrofe.”

Incluso el entonces presidente Trump entró en la acción de abofetear a Suecia. “Suecia está pagando muy cara su decisión de no bloquear”, advirtió el presidente en Twitter.

Laissez-faire

A pesar de la retórica premonitoria, las peores predicciones para Suecia nunca se materializaron. De hecho, ni siquiera se acercaron. En marzo de 2021, era evidente que Suecia tenía una tasa de mortalidad más baja que la mayoría de las naciones europeas. Al año siguiente, Suecia ostentaba una de las tasas de mortalidad más bajas de Europa.

En marzo de 2023, Suecia tenía la tasa de mortalidad excesiva más baja de toda Europa, según algunos conjuntos de datos. Y aunque algunos no estaban dispuestos a admitir que Suecia tenía el menor exceso de mortalidad de toda Europa, incluso el New York Times, que se había burlado de la estrategia sueca contra la pandemia, admitió que el enfoque de laissez-faire del país no era el desastre que muchos habían predicho.

Más recientemente, el economista danés Bjørn Lomborg compartió un análisis estadístico basado en datos gubernamentales de todos los países europeos desde enero de 2020 hasta agosto de 2022. El estudio demostró que Suecia tuvo la tasa de mortalidad acumulada estandarizada por edad más baja de toda Europa en ese período.

“En toda Europa, Suecia fue el país con menos muertes totales durante y después de Covid”, afirmó Lomborg en X (antes Twitter).

Una falacia económica para gobernarlos a todos

Algunos dirán: “¿Cómo íbamos a saberlo?”. La cruda verdad es que algunos sí lo sabíamos. En marzo de 2020, advertí de que las “curas” gubernamentales para el Covid-19 probablemente serían peores que la propia enfermedad. Al mes siguiente, sostuve que la política sueca de laissez-faire era probablemente más eficaz que el enfoque de línea dura favorecido por otras naciones.

Escribí estas cosas no porque sea un profeta, sino porque he leído un poco de historia y entiendo de economía básica. La historia demuestra que las respuestas colectivas durante los pánicos no suelen acabar bien, y el economista Antony Davies y el politólogo James Harrigan explicaron por qué cerca del comienzo de la pandemia. “En tiempos de crisis, la gente quiere que alguien haga algo y no quiere oír hablar de compromisos”, señalaron los autores. “Éste es el caldo de cultivo de las grandes políticas impulsadas por el mantra ‘si con ello se salva una sola vida'”.

La cuestión es que las compensaciones son reales. De hecho, la economía es en gran medida un estudio de ellas. Cuando elegimos una cosa, renunciamos a otra, y evaluamos los resultados en función de lo que obtenemos frente a lo que dejamos. A esto lo llamamos coste de oportunidad. Sin embargo, durante la mayor parte de la pandemia, hubo quienes no quisieron prestar ninguna atención a los costes de oportunidad o a las consecuencias imprevistas de los bloqueos gubernamentales, y fueron legión. Esta es la gran falacia económica de la que Henry Hazlitt advirtió hace décadas.

La advertencia de Henry Hazlitt

Hazlitt, autor de La economía en una lección, afirmaba que pasar por alto las consecuencias secundarias de las políticas suponía “nueve décimas partes” de las falacias económicas del mundo.

Hay una tendencia persistente de los hombres a ver sólo los efectos inmediatos de una determinada política y a descuidar la indagación de cuáles serán los efectos a largo plazo de esa política.

Este fue el defecto fatal -bastante literal- del Estado de Covid. Sus ingenieros no se daban cuenta de que no estaban salvando vidas, sino comerciando con ellas (tomando prestada una frase de Harrigan y Davies).

Los bloqueos no eran científicos y resultaron ineficaces para frenar la propagación del Covid, pero incluso si hubieran funcionado, trajeron consigo graves daños colaterales: cayeron en picado las pruebas de detección del cáncer, se disparó el consumo de drogas, se perdió el aprendizaje y estalló la pobreza mundial. La depresión y el desempleo se dispararon, las empresas quebraron y llegó la alta inflación. A los bebés se les negó la cirugía cardíaca debido a las restricciones de viaje, aumentaron los suicidios juveniles… la lista es interminable.

La oscura verdad es que los encierros no se basaban en la ciencia y tuvieron un efecto secundario bastante desafortunado: mataron a gente.

Un gigantesco experimento

Las consecuencias secundarias de los encierros y otras intervenciones no farmacológicas (NPI) causaron daños irreparables a los seres humanos que se experimentarán durante décadas. En palabras de la New York Review, los encierros fueron “un gigantesco experimento” que fracasó. El principal experto sueco en enfermedades infecciosas, Anders Tegnell, fue una de las pocas personas que comprendió que los encierros probablemente no funcionarían. Y aunque Tegnell no es economista profesional, parecía entender la lección de las consecuencias secundarias mejor que muchos economistas.

“Los efectos de las diferentes estrategias, cierres y otras medidas, son mucho más complejos de lo que entendemos hoy”, dijo a Reuters en 2020, cuando su estrategia estaba en el punto de mira. Al comprender este principio económico básico y tener el valor de mantenerse firme en sus convicciones, Tegnell pudo evitar los efectos perniciosos de los bloqueos, una política que sedujo a tantos planificadores centrales. Hoy, muchas más personas viven en Suecia gracias a él. Y Anders Tegnell no debería tener reparos en decir: “Os lo dije”.

Ver también

¡Quién sufriera una dictadura de Javier Milei!

El recientemente elegido presidente de Argentina, Javier Milei, quería liberalizar la economía de su país a marchas forzadas para posibilitar el crecimiento de la riqueza desde el primer momento. Que eliminar regulación facilita la creación de riqueza por los emprendedores, creo que necesita poca argumentación. Y, en todo caso, yo tampoco podría mejorar la que dio el presidente argentino en la alocución con que presentó sus medidas, a la que remito al lector. Consecuentemente, Milei planeaba derogar un montón de normas que regulaban aspectos diversos de la actividad empresarial en su país, algunas de ridiculez apabullante.

La sorpresa viene cuando vemos que dichas normas liberalizadoras, que no hacen más que devolver la libertad a los individuos al eliminar restricciones administrativas para su actividad, sufren obstáculos en el Congreso argentino causados por los representantes de los mismos individuos a los que se va a dar más libertad. Obstáculos que llevaron al presidente a retirar su ley del debate parlamentario hasta nueva orden.

La cuestión que se suscita es a mi entender peliaguda: ¿pueden los representantes del pueblo oponerse a que se le devuelva al pueblo la libertad? Y es peliaguda porque, en el fondo, la discusión va de democracia y libertad, algo que amplias capas de la sociedad ven como idénticos.

¿Permiso para restituir la libertad?

El sentido común te dice que, si vas a poner obligaciones a alguien, le tendrías que pedir permiso y, posiblemente, explicar por qué dichas obligaciones, limitaciones de su libertad, son buenas para él. En cambio, si le vas a quitar las obligaciones que le estaban coartando, ¿necesitas su permiso? Es absurdo: se las podrás quitar y, si él quiere seguir teniéndolas, que se sujete a ellas voluntariamente.

Es por ello que los reyes de Castilla convocaban las Cortes cuando querían fijar un impuesto, pero no hay registros de que las convocaran para quitarlo. Nadie necesita permiso para quitar un impuesto, pero sí es necesario dicho permiso para ponerlo. De la misma forma, los Estados Generales que convoca Luis XVI, sin saber que supondrán su perdición, no eran para levantar los impuestos a los ciudadanos, sino para imponerles unos nuevos.

Con este análisis, es claro que Milei no debería necesitar ningún permiso para derogar aquellas normas que en la actualidad suponen mermas a la libertad de los argentinos. Lo podría hacer mediante lo que solemos llamar “decretazo”, sin tener en cuenta los organismos establecidos democráticamente.

Evidentemente, si hiciera esto, se le calificaría de tirano y antidemócrata. Pero, ¿cómo puede ser que un tirano reduzca voluntariamente su poder devolviendo la libertad a los oprimidos? Hay una clara contradicción in terminis. ¿Sería un tirano Milei por no aprobar sus decretos de liberalización mediante un procedimiento democrático? ¿No lo es, en cambio, quien aprueba medidas contrarias a la libertad, eso sí, por cauces democráticos (como, por cierto, hacen las instituciones europeas)? ¿Qué es más importante, vivir en libertad o vivir en democracia?

Libertad-democracia

Esa es la pregunta que tenemos que responder para determinar si Milei es un tirano o no. Desde un punto de vista económico, la respuesta no ofrece dudas: la libertad, el mercado libre, es el motor que permite el crecimiento de la riqueza y la mejor satisfacción de las necesidades de los individuos. Desde el punto de vista moral, para muchos tampoco ofrece dudas que la libertad es el valor superior, pero aquí ya no se puede soportar la respuesta científicamente. Empíricamente, todos recordamos o conocemos países “democráticos” de los que la gente huía o huiría si pudiera, empezando por la antigua República Democrática de Alemania, y alcanzando la República Popular Democrática de Corea (la del Norte).

A mí no me cabe duda de que tener libertad es mucho mejor que tener una democracia, y que la libertad es compatible con regímenes dictatoriales (entendidos como aquellos en que el pueblo no elige al jefe de Gobierno). En todo caso, lo que se observa en Argentina, y padece Milei, es que la democracia puede ser un obstáculo para la libertad, por extraño e increíble que suene.

Ánimo, Milei

¿En qué condiciones ocurre esta oposición libertad-democracia? Una de las razones evidentes tiene que ser la existencia de los privilegios a que hacía referencia en el artículo anterior: solo los privilegiados que están beneficiándose de la ausencia de libertad de la sociedad se pueden oponer a que ésta recupere aquella. De ello se deduce que la abolición de derechos-privilegios y la recuperación de la libertad son situaciones equiparables, la una va con la otra.

Solo queda animar a Milei a que siga por el camino que ha emprendido, de eliminar privilegios y devolver libertades a los argentinos, aunque ello le suponga la calificación de dictador (que no tirano) y antidemócrata. No tardarán en verse los resultados, y todos desearemos “sufrir” una dictadura como la de Milei. Tanto la deseamos que le acabamos de otorgar el premio 2024 del Instituto Juan de Mariana.

Ver también

Los desiguales efectos de la inflación

Siempre me ha parecido muy interesante estudiar los efectos de ciertos fenómenos o políticas económicas sobre la desigualdad, con el afán de analizar cómo, en multitud de ocasiones, algunas políticas públicas logran un efecto inverso al inicialmente planeado. De hecho, mi TFG, titulado A double-edged sword? The impact of quantitative easing on inequality in the Eurozone trataba precisamente de analizar los efectos que la política monetaria del BCE había tenido sobre la desigualdad en la Eurozona.

En esta línea, durante los últimos dos años aproximadamente, debido a los elevados niveles de inflación que se han vivido en gran parte del mundo, muchos economistas nos hemos preguntado sobre cómo la inflación afectaría de manera heterogénea a las distintas capas de la población. En este caso, recurrir a la literatura académica al respecto y especialmente a la teórica ha servido para plantear al menos un marco analítico que nos sirva para estudiar este fenómeno en detalle. Para ello, cabe plantear al menos tres canales a través de los cuales la inflación tiene efectos redistributivos sobre la riqueza: el canal de ingresos, el canal de riqueza o canal de Fisher y, por último, el canal de consumo real o inflación personal.

El canal de los ingresos

El primer canal suele ser el más comentado en medios de comunicación y prensa generalista cuando se estudian los efectos de la inflación, ya que es el más “tangible” y observable en el día a día por el efecto de la inflación sobre las principales fuentes de ingresos del grueso de la población: salarios y pensiones. La inflación, entendida como el aumento de precios de bienes y servicio y calculada a través de una cesta de consumo de bienes representativa de un hogar medio (IPC), devalúa los salarios reales siempre que el precio de dichos bienes y servicios crezca a un ritmo mayor que los salarios nominales. Esto, a su vez, disminuye nuestra capacidad de ahorro e inversión, ya que si debemos destinar una mayor parte de nuestro salario a bienes y servicios básicos, el monto restante para ahorro e inversión se verá disminuido.

El canal de la riqueza

El segundo canal, el canal de riqueza, procede de las teorías de Irving Fisher. La idea general se basa en que la inflación redistribuye riqueza de ahorradores a deudores a través de activos nominales, es decir, activos cuyo valor no se actualiza con la inflación, como un depósito bancario. Es decir, las deudas, en términos reales, se reducen con la inflación, incrementando la riqueza neta de los deudores, mientras el ahorro se devalúa con la inflación (pensemos en dinero metido en un depósito bancario), reduciendo la riqueza neta del ahorrador ceteris paribus (sin contemplar el efecto sobre activos bursátiles, valores de vivienda, etc.).

En este marco -quizás simplista, pero útil para una primera aproximación-, al aumentar la inflación y disminuir el valor de un activo nominal, la inflación reduce el valor de lo ahorrado, ya que el ahorro mantiene su valor expresado en una unidad monetaria, mientras el precio de los bienes y servicios aumenta, a la par que se reduce el valor nominal de las ya mencionadas deudas. Cabe destacar que este canal tiene efectos en ambas direcciones, empobreciendo y enriqueciendo a unos y otros dependiendo de nuestra posición ahorradora/deudora en activos nominales.

El canal del consumo

El tercer canal, de consumo personal, se basa en el hecho de que, aunque exista una cesta promedio de consumo basándose en la cual se calcula el IPC, la realidad es que cada uno de nosotros tiene una cesta de consumo distinta. Esto hace que, al no ser la tasa de inflación la misma sobre todos los productos, dependiendo de qué consumamos y en qué proporciones, la inflación nos afectará de manera heterogénea. Por lo tanto, cada consumidor experimentaremos una tasa de inflación personal distinta.

Si la diferencia entre la tasa de inflación general y nuestra tasa de inflación personal es positiva (la inflación general es mayor que la inflación personal), nuestra capacidad de ahorro incrementará en términos reales, ya que nuestro gasto será menor que el de la media de la población en proporción sobre ingresos, y lo contrario ocurrirá si nuestra inflación personal es mayor que la inflación general.

Estudio del Banco de España

Al analizar estos tres canales en conjunto surge la duda de cuál sería el efecto total de la inflación al combinarlos en un solo análisis, quedando claro que todo ello dependerá de la posición ahorradora/deudora, la evolución de los ingresos y su diferencial con la tasa de inflación y la cesta de consumo personal. Aunque todo ello es muy difícil de cuantificar y puede incluso resultar algo inexacto, pero un paper reciente, el Banco de España (2024) ha realizado una estimación bastante buena a partir de microdatos bancarios de los clientes de BBVA, a pesar de lo pequeño de la muestra. El trabajo se centra exclusivamente  en el año 2021 y combina información de activos y pasivos, ingresos y consumo desagregado con frecuencia mensual.

Los resultados del estudio muestran que las personas de entre 36 y 45 años, de media, no se vieron muy afectadas por la inflación, y algunas con elevadas deudas llegaron incluso a beneficiarse en neto de la inflación. La razón para esto es que, de media, este rango poblacional suele hallarse muy endeudada, especialmente con deudas nominales constituidas como hipotecas. Por lo tanto, aunque estos pierdan capacidad adquisitiva por el canal de ingresos (inflación mayor al crecimiento de los salarios nominales), estas perdidas se ven compensadas por el canal de riqueza al aumentar el patrimonio neto por la disminución del valor real de la deuda por la erosión generada por la inflación.

Los jubilados, los más perjudicados

Por otro lado, los jubilados, considerados estos como la capa poblacional de personas mayores de 65 años resultan ser los más perjudicados por la inflación, ya que la mayor parte de los ahorros de esta capa poblacional suelen hallarse en activos nominales como depósitos y cuentas corrientes. Sufren severas devaluaciones a causa de la inflación. Dentro de este grupo, además, el cuartil de ingresos menor fue el que más sufrió, con pérdidas reales de ingresos de más del 10%. Lo que sorprende, además, es que el cuartil menor de renta solo fue el que más sufrió en el caso de los rangos poblacionales de 56-65 años y más de 65, mientras en los demás rangos de edad aquellos cuartiles de mayores ingresos registraron una mayor pérdida de ingresos reales.

Por lo tanto, tal y como se puede observar, la inflación afecta a los individuos a través de varios y canales y de formas muy diferentes. Al contrario de lo que se piensa de manera generalizada entre la población, los efectos de la misma no son homogéneos, sino dependientes de la distribución de la riqueza, los activos en tenencia, la revalorización de los ingresos y las preferencias de consumo individuales.

Hemos tratado de dar una visión general de los efectos de la inflación por capas poblacionales para el caso de España combinando los tres canales. Pero dicho análisis aún encuentra muchas limitaciones y falta de matices. Haría falta una mayor granularidad de datos que el informe del Banco de España (2024) no presenta, a pesar de sus importantes aportaciones. Independientemente de ello, si algo queda claro es que los efectos de la inflación son heterogéneos sobre la población y sobre ello debemos centrar el análisis para mitigarla.

Referencias

Cardoso, M., Ferreira, C., Leiva, J. M., Nuño, G., Ortiz, Á., Rodrigo, T., & Vazquez, S. (2022). The heterogeneous impact of inflation on households balance sheets. Red Nacional de Investigadores en Economıa Working Paper, 176.

Nuño, G. (2024). Perdedores ¿y ganadores? de la inflación. Nada Es Gratis.

Ver también

El impacto de la inflación en las familias españolas. (Informe del Instituto Juan de Mariana).

El lenguaje económico (XVI): inflación. (José Hernández Cabrera).

Étienne de la Boétie y la tiranía

Étienne de la Boétie (1530-1563), magistrado, fue un escritor, poeta y teórico político francés, amigo de Michel de Montaigne (1533-1592). Su Discurso sobre la Servidumbre Voluntaria (1549), escrito muy tempranamente, puede que sólo con 18 años, sería publicado póstumamente por los hugonotes (protestantes calvinistas franceses), en 1576. El Discurso se considera un texto precursor de las tesis de la “desobediencia civil” y del “antiestatismo”.

El problema de la tiranía

La idea de poner límites al poder del Estado y el reconocimiento del derecho de rebelión contra el gobernante que abusaba de su poder y se convertía en tirano, abundaron en el Renacimiento, ante los avances del absolutismo en casi toda Europa, especialmente en la Europa protestante, y nunca se olvidaron. No fueron los clásicos españoles de la Escuela de Salamanca los únicos que estudiaron el poder y sus límites, aunque sí serían los más destacados. No puede dejar de apuntarse que La Boétie, al igual que Montaigne, representó en Francia la reacción crítica al maquiavelismo político y, al igual que los autores españoles, sostuvo que la política debía estar subordinada a la ética, por lo que fue también contrario al realismo político de Maquiavelo.

Bajo la influencia de las renovadas tendencias humanistas de la filosofía política renacentista, muchos de los pensadores de la época profundizaron en el estudio de la tiranía desde distintos puntos de vista, dejando al descubierto sus raíces y sus bases. La Boétie fue uno de los que más sobresalieron. Escribió su ensayo en el contexto de las contiendas religiosas en Francia, que asolaron el país durante el siglo XVI, especialmente en su segunda mitad. La obra de La Boétie desempeñó un papel importante en la resistencia frente al absolutismo en Francia. Luego fue olvidado, pero el hecho de que se renovase el interés por su obra en la época de la Gran Revolución (1789) y después, acredita su trascendencia.

Religión y violencia

Indiferente a las luchas entre protestantes (hugonotes) y católicos que padeció Francia durante el siglo XVI, con prolongaciones en los siglos XVII y XVIII, postuló un republicanismo decidido. Para él, no eran problema las disputas teológicas, sino las guerras civiles religiosas en la Francia del siglo XVI. Entre 1547 y 1598, Francia se vio desgarrada por las luchas religiosas. Desde el inicio de la Reforma Protestante, hacia 1530, se sucedieron violencias en las zonas donde los hugonotes tenían más fuerza. En 1547 iniciaron ataques a monasterios, abadías y propiedades, por toda Francia, con el pretexto de destruir las imágenes religiosas que, para ellos, eran signos de idolatría. Las violencias se incrementaron y condujeron a la guerra abierta sostenida entre 1562 y 1598, con algunas treguas. Se suelen contabilizar ocho (¡8!) guerras civiles consecutivas.

El Discurso sobre la Servidumbre Voluntaria es una reivindicación de la libertad natural, derivada de la igualdad de condición natural de los hombres, contra la tiranía. La servidumbre designa al gobierno tiránico que tiende a satisfacer sólo los deseos de la persona o grupo gobernante, los tiranos. Y si existe, se debe sobre todo a la abdicación voluntaria de aquellos que la padecen, pues sólo depende de ellos mismos que acabe la tiranía, si se oponen a ella desobedeciendo al tirano y mediante modos de resistencia pasiva.   

Espíritu de subordinación

Su obra es un análisis crítico del absolutismo, sorprendentemente profundo, que plantea la cuestión de la legitimidad de cualquier autoridad sobre una población, y que intenta descubrir las razones del sometimiento. Para él, el gran misterio de la política era la obediencia a los gobernantes, pese a ser despóticos: ¿por qué la gente acepta ser saqueada y oprimida por los gobernantes? No es sólo por el miedo, explicará La Boetie en su Discurso, pues el gobierno del tirano necesita del consentimiento de sus súbditos. Su tesis principal es que toda servidumbre es voluntaria y deriva exclusivamente del consentimiento de los que la padecen.

La Boétie descubrió con demoledora claridad que la tiranía se sustenta menos en un poder brutal, que en el sentimiento profundamente arraigado de subordinación de los hombres, en su miedo a la libertad. Los hombres, dice, dan sus fuerzas y poderes a un fantoche, en principio vacío. Luego, deslumbrados por el poder que le han dado, se le someten ciegamente. Este espíritu de “servidumbre voluntaria” es el baluarte más fuerte e inexpugnable de toda tiranía que debe derribarse, pues, si los hombres reconocieran lo que se esconde detrás de la tiranía y negaran obediencia al ídolo creado por ellos mismos, la tiranía colapsaría impotente.

Razones para someterse a un tirano

Las razones por las que los hombres se someten a un tirano, para La Boétie, se reducen sobre todo a tres:

– La primera: hay quienes nunca han conocido la libertad y están “acostumbrados a la sujeción”.

– La segunda: bajo los tiranos la gente se vuelve “cobarde y débil”. Los sumisos no tienen ni ardor ni combatividad para la lucha. Los tiranos intentan estimular esta pusilanimidad y mantener a los hombres estúpidos y mansos, dándoles “pan y circo”.

– La última y más importante razón, pues revela la fuente y el secreto de la dominación y “el sustento y fundamento de toda tiranía”, es que el tirano cuenta con el apoyo de unos pocos leales que le ayudan a someter todo el país. Y estos fieles tienen, a su vez, hombres que les obedecen y a quienes se entrega el gobierno de las provincias o “el manejo de los fondos”. Se mantienen bajo su sombra, pues sólo pueden eximirse de leyes y penas por su protección.

Son los propios pueblos los que se dejan oprimir, es el pueblo el que se somete, y quien, pudiendo elegir entre ser siervo o libre, rechaza su libertad y se unce al yugo, lo acepta y casi parece que lo busca. Lo que, apoyado luego en la costumbre, consigue hacer tragar a todos, sin repugnancia, el amargo veneno de la servidumbre.

Como se ha dicho, La Boétie aportó una innovación que ha hecho perdurar su pensamiento hasta hoy. Propuso que, para liberarse de la tiranía, no era necesario ni imprescindible utilizar la fuerza contra el tirano. A su juicio, el tirano caerá en cuanto el país se canse de él.

Dejad de actuar como esclavos

Los súbditos esclavizados no tienen que sublevarse o matar al tirano, como propusieron los maestros españoles de la Escuela de Salamanca. Para ser libre, sólo se requiere la voluntad de sacudirse el yugo: ¡Resolvéos firmemente a no ser más esclavos y seréis libres! Si se niega todo apoyo al tirano, este se derrumbará y se hará pedazos como un coloso al que le quitan el pedestal.

Pocos han sido los pensadores que, como La Boétie, se han atrevido a indagar en las raíces ocultas del poder. El camino hacia las concepciones libertarias discurrió por distintas fases del concepto de derechos naturales. Sus partidarios siempre se esforzaron por oponer al poder ilimitado del gobernante, “los derechos naturales e inalienables del pueblo”, esperando lograr así un equilibrio social favorable al desarrollo tranquilo de las condiciones de vida social. Esfuerzos que luego llevaron a las conocidas exigencias del liberalismo que, no satisfecho con la limitación del poder personal del gobernante, se esforzó por limitar el poder del Estado, en general, por considerar que la tutela continua del Estado era tan perjudicial para el desarrollo de las fuerzas creativas de la sociedad, como lo fue la tutela de las iglesias en siglos anteriores.

La posteridad ha enjuiciado a La Boétie de modo diverso. Se le ha considerado precursor de la desobediencia civil, de la no violencia y de la resistencia pasiva. Y también, un inspirador de los modernos idearios libertarios, tanto del socialismo anarquista, como del libertarianismo liberal o anarco-liberalismo. Pero, en cualquier caso, no hay duda de que ha sido uno de los más trascendentes analistas críticos de la tiranía.

Ver también

La enseñanza sin Estado. (Félix Moreno).

La mentira como arma política. (Juan Ramón Rallo).

Las formas del Estado. (León Gómez Rivas).

¿Es nuestra culpa? ¡Por supuesto que lo es!

La última semana de febrero inició con el conocimiento a la luz pública de un personaje llamado Koldo García, y unos supuestos pagos y comisiones ilegales por la compra de material sanitario durante la pandemia provocada por el COVID-19. A fecha de redacción de este artículo, la trama ya incluye supuestos rescates de una aerolínea, cuentas off-shore para guardar comisiones y hasta el nombre de la señora del presidente Sánchez ha sido parte de la cobertura sobre esta trama. Una vez más, la sociedad española, como todas las sociedades occidentales, se mueve entre la rabia, la apatía y la indiferencia. Nuevamente, somos todos partícipes y, como no, voces en el coro creciente que canta “todos son iguales”, “vamos fatal”, “es culpa de X”, etc.

Pareciese que todo escándalo público es culpa de alguien más. En algún momento se nos olvidó que vivimos en lo que todavía son democracias liberales, a pesar de las fuertes arremetidas internas y externas que vivimos a diario. Es, por lo tanto, ilógico y absolutamente irresponsable desentendernos de las situaciones que se viven en la palestra política y enconcharnos en nuestro pequeño caparazón social y familiar. Cada vez que hay un nuevo escándalo en nuestras sociedades, llámese Caso Koldo en España, Russiagate en Estados Unidos, Covid parties en el Reino Unido o Bunga Bungas en Italia, surgen dos reacciones extremas y peligrosas. La primera es de apatía “todos son iguales, de nada sirve votar o involucrarse en la vida pública”, la segunda es de rencor “no todo el mundo debería poder votar”, cual Savonarola moderno que se sabe poseedor de la verdad absoluta.

El papel de las instituciones

Estas reacciones se vuelven particularmente bochornosas cuando se toma en cuenta que las democracias liberales han sido el régimen de mayor bienestar para cualquier sociedad que haya habitado este planeta, o parafraseando a Churchill, un pésimo sistema solamente superado por todos los demás que hemos inventado. Bajo las consignas de apatía y desesperación hay algo más peligroso aún: un ciclo vicioso.

Culpamos a los demás, nos desentendemos de la vida pública y hasta de votar, cuando esporádicamente nos toca, decimos que la sociedad está cada vez peor (nosotros no por supuesto, todos somos excepciones a lo que es una “regla universal”) y cuando nos damos cuenta, llega cada vez peor gente al poder y estamos ante una verdadera deriva totalitaria. Pues, ahora el llamado de que viene el lobo es cierto y ya estamos metidos en un problema gigantesco. ¿Estamos ahí ahora? No. ¿Podemos llegar a estarlo? Por supuesto.

Cuando en una sociedad libre, y por ende liberal, la gente se va desentendiendo y no se toma en conjunto la responsabilidad colectiva de hacernos cargo del futuro de nuestras sociedades, las instituciones se van debilitando y prostituyendo al mejor postor. Ello acarrea consecuencias socioeconómicas gravísimas, pues son las instituciones, entendidas como constructos sociales que cumplen con una función determinada, elementos fundamentales para el progreso social y económico. Léase si no Institutions and Economic Development editado por el profesor Jakob de Haan, o cualquier artículo académico que demuestra que una sociedad libre y exitosa depende en una medida no menor del compromiso cívico y social de sus individuos, expresado a través de la acción institucional.

No son otros; somos nosotros

Por consiguiente, al planteamiento de que, en sociedades liberales, “lo que pasa es nuestra culpa” y “cada pueblo tiene lo que se merece”, la respuesta responsable ha de ser un rotundo SÍ. No es sano ni para un niño adicto a los móviles seguir mirando pantallas sin control, ni tampoco para una sociedad a la deriva seguirse haciendo de la vista gorda y culpando a elementos externos, siempre ajenos a su control. Ello no es solamente un suicidio colectivo, sino además una forma muy mal agradecida de vivir con relación a los sacrificios y penurias que padecieron las generaciones anteriores para construir las sociedades de progreso y bienestar, de las cuales aún disfrutamos.

Podemos seguir “pintando la mona” como se dice coloquialmente, o ver de qué manera se puede ser útil a la sociedad, más allá de nuestro diario quehacer. Es tiempo de juzgar los escándalos y disgustos de nuestras autoridades y líderes desde un prisma autocrítico, uno que conlleve responsabilidad y proactividad personal, sólo así, y aunando voluntades de consciencias despiertas, podremos transformar y cambiar, aquello que actualmente aborrecemos en cada telediario o portada de periódico.

Ver también

¿Libertad o corrupción? (Jorge Valín).

Socialismo y corrupción, dos caras de la misma moneda. (Pablo Martínez Bernal).

Pero, ¿qué es la corrupción? (José Carlos Rodríguez).

El problema del campo no es la regulación, es la política

En España aún quedan algunos empresarios dignos de ese nombre. Amancio Ortega y Juan Roig son los más conocidos por la opinión pública, pero a mí me gusta resaltar a Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties, por el sacrificio que asume cada vez que concede largas entrevistas donde baja al barro del debate social, cuando lo cómodo sería imitar al resto de sus homólogos del IBEX.

Entre toda la sabiduría que transmite Clemente, siempre me he quedado con su decisión de evitar el mercado de viviendas para alejarse del brazo demagogo del regulador. En oficinas, logística y centros comerciales hay que cumplir con muchas leyes y reglamentos, pero al menos sabes que no te van a cambiar las reglas del juego de la noche a la mañana, y que, si tu contraparte tiene un CIF, en vez de un DNI, el campo de juego está equilibrado.

Y es que en España cuando se habla de nuestro exceso de regulación no se consigue transmitir la verdadera entidad del problema. No es que haya muchas leyes, que las hay, es que en muchos ámbitos mutan a voluntad de la política. Y eso en el mejor de los casos, porque en el peor directamente la ley es la voluntad del político.

El ejemplo del Ayuntamiento de Madrid

Seguramente la mejor forma de explicarlo es por medio de un ejemplo: hace pocos días el pleno del ayuntamiento de Madrid aprobó que, en un edificio privado, una parte del mismo cambiara su uso de terciario a residencial. La historia la explicó muy bien un concejal del PSOE en su cuenta de X. Para resumirlo, un edificio singular de la capital fue dotado, por esas ocurrencias de los arquitectos de prestigio, de un espacio comunal en la última planta. Como esas ideas nunca funcionan, el espacio fue aprovechado para montar un restaurante y, una vez que este dejó de ser viable, no ha tenido uso durante años.

Lo lógico en cualquier país donde los ciudadanos sean dueños de su propiedad, es que una vez constatado que los usos comercial y comunal no eran viables, se hubiera reconvertido esos metros cuadrados en viviendas. El edificio está en una buena zona y sus viviendas son muy cotizadas, así que no existe problema económico a la realización de esta idea. ¿Por qué no se ha hecho hasta ahora?

Cambiar el uso de un inmueble es algo costoso a nivel regulatorio. Pese al problema de acceso a la vivienda que existe en las grandes ciudades, los ayuntamientos tienden a no facilitar la gestión, más bien a entorpecer. Pero es que en este caso cumplir con la regulación no era suficiente. Al ser un edificio singular, cualquier cambio tiene que pasar por un pleno del ayuntamiento que dé su visto bueno. O, dicho de otra forma, necesitan del visto bueno de la política, no de la ley.

Lobbies y regulación

Los propietarios han tenido suerte, o contactos, y el cambio ha salido adelante. Pero, como se constata por el hilo del concejal socialista, la cosa podría haber sido distinta. Con el cambio, la propiedad gana, la comunidad de vecinos gana y el ayuntamiento gana, pero para el PSOE tocar el patrimonio de todos no era aceptable ni reconociendo que el proyecto era bueno para todos. Admitiendo así que la política tiene sus propios intereses, que no son los de todos.

Y este es el problema que está sacudiendo al sector primario español. La regulación es un impedimento para todos los sectores productivos. Pero el primario tiene la desgracia de ser un foco de la política. Especialmente de aquella que más alejada está de incentivos sanos: la política que se cuece en Bruselas. Nuestro campo es como un edificio singular. Formalmente, es propiedad privada. Pero en realidad la política es la que decide sobre su explotación.

Juan Ramón Rallo hizo tres vídeos donde se analiza el problema de nuestro sector primario. En ellos se dan las claves de la situación que ha llevado a las movilizaciones del sector el pasado mes, pero muchas personas del sector no lo entendieron así. En mi opinión, el principal punto de fricción es entender que cuando Rallo habla de problemas de mercado o externalidades negativas, no se está trasmitiendo que no es algo que a 2024 esté tasado y los profesionales del sector puedan incorporar al cálculo económico de su actividad. Al contrario, va mutando según la voluntad política y la acción de lobbies en Bruselas.

El caso de Pencho

Vamos a verlo con otro ejemplo. En el mundo real, los cultivos sufren un problema de daños por la acción de la fauna silvestre. Los animales que no nos comemos compiten con nosotros por los recursos agrícolas. Para evitar estos daños, los agricultores pueden recurrir a empresas cinegéticas, siempre y cuando cumplan con los requisitos que la consejería de medio ambiente determine. Estas empresas colocan trampas y capturan a los animales, bien para su sacrificio o bien para su reubicación en zonas forestales que precisen de repoblación.

La manipulación de animales silvestres vivos y su traslado es algo que se ha regulado de forma muy severa en las últimas décadas. El trabajo del trampero, que siempre ha sido artesanal, ahora requiere de permisos, licencias, instalaciones y veterinarios. Muchas personas han hecho un esfuerzo bastante importante para adaptarse a esto. Una de estas personas es un youtuber murciano conocido como Pencho. En sus vídeos muestra su día a día poniendo jaulas para capturar conejos y jabalíes en el campo murciano.

El negocio de Pencho es simple, cobra a los agricultores por capturar la fauna que les produce daños, y revende a los animales a cotos de caza u otras parcelas interesadas en repoblar. Por lo que muestra, es un trabajo duro, y él lo encara con un ánimo digno de admiración.

Pero un día Pencho recibió una notificación de la consejería. A los jabalíes capturados ya no los iba a poder trasladar. Le ordenaban sacrificarlos en la misma jaula donde los capturará. ¿Explicación? Órdenes de Bruselas sobre la peste porcina.

Regulación de Bruselas

En España no se ha detectado ningún caso de peste porcina. Y, de hecho, la única forma de detectarlo en fauna silvestre sería analizar a tantos animales como fuera posible, tarea que estas empresas podrían realizar al estar obligadas a analizar a los animales capturados antes de reubicarlos. Por tanto, estamos ante una orden política sin más base que la comodidad de seguir los dictados de Bruselas o, lo que sería peor, un intento de la administración española por evitar que se detecte ningún caso de esta enfermedad en España.

Sea como fuere, el hecho es que un negocio viable recién regulado pasa a estar seriamente dañado por una orden política. Y eso es el pan de todos los días para el sector primario.

La demagogia como guía

A veces son órdenes locales y otras, como la semana pasada, legislaciones enormes como la ley de Restauración de la Naturaleza. Un nombre muy bonito que no sabemos muy bien qué va a suponer en realidad, pero que todo el sector primario asume que va a recaer en sus espaldas. Y ese es el problema. La regulación actual es mala. Pero el daño lo produce la certeza de que esa regulación se substituirá en poco tiempo por otra peor.

Al final, los incentivos para salir de un sector que está sometido a la demagogia política son enormes. Nadie quiere invertir tiempo y dinero en un negocio que mañana puede dejar de ser viable por una de los miles de razones que los políticos tienen para intervenir en el medio ambiente y la alimentación.

Como dice Clemente, lo racional es evitar los sectores donde se mueve la política. Las consecuencias de que los mejores empresarios no hayan querido invertir en viviendas desde 2010 las tenemos delante todos. Ahora toca descubrir qué va a pasar con un sector primario que se abandona en masa por aquellos que saben explotarlo.

Ver también

Agricultura y política. (Francisco Capella).

El drama de la agricultura española. (Domingo Soriano).

Discurso de Javier Milei ante el Congreso: diez políticas de Estado

Discurso del presidente de Argentina, Javier Milei, ante el Congreso. 1 de marzo de 2024.

Diputados y senadores del Congreso de la nación, gobernadores, ministros de la Corte Suprema de Justicia, Embajadores y quienes nos acompañan hoy en este recinto, nos reunimos aquí como marca la Constitución nacional para comunicar el estado de nuestra nación a todo el pueblo argentino que nos está mirando a lo largo y a lo ancho de todo el país.

En el día de hoy se cumplen exactamente 82 días desde que asumimos el desafío de conducir la nación en lo que es posiblemente el momento económico más crítico de su historia. Luego de más de 100 años de insistir con un modelo empobrecedor y habiendo olvidado casi por completo las ideas que hicieron grande en nuestro país, los últimos 20 años han sido particularmente un desastre económico, una orgía de gasto público, emisión descontrolada que tuvo como resultado la peor herencia que ningún gobierno en la historia Argentina haya recibido jamás.

La situación al comienzo de la presidencia de Javier Milei

De hecho los déficits gemelos que heredamos alcanzaron los 17 puntos porcentuales del PBI, muchos de los datos económicos de la herencia que recibimos son públicos desde el día 1 en que tomamos el mando del país: cinco puntos de producto de déficit fiscal en el tesoro y 10 puntos de déficit fiscal generado por el Banco Central, sumando un total de 15 puntos de déficit consolidado. Una deuda descomunal con importadores y organismos multilaterales de crédito que nos dejaban al borde del default.

Reservas netas negativas en el Banco Central por 11,200 millones de dólares; precios de energía y transporte reprimidos en algunos casos hasta un quinto de su valor real y el dólar con una brecha del 200% entre el oficial y el Paralelo. Una emisión desenfrenada en los últimos años de gobierno por 13 puntos del PBI, sumados a los más de 15 puntos del PBI que se habían emitido.

Durante los primeros tres años de gobierno a su vez durante la primera semana de diciembre la inflación minorista corría un ritmo del 3700 por ciento anual durante la segunda se aceleró al 7500% anual. Mientras que para aquellos que consideran que estos números son una fantasía la inflación del 52% mensual en mayorista implicaba una inflación anual del 17,000%.

Números que cuadraban de modo perfecto con el sobrante monetario y el potencial de emisión derivado de los pasivos remunerados del BCRA. Entiendo que algunos políticos suman con dificultad, salvo que se trate de la propia. Por lo que pedirles que computen una función de crecimiento geométrico es un oxímoron para aquellos que no la han visto, no la ven y no la verán.

Pobreza en Argentina

Nada de todo esto es nuevo. Sin embargo el desastre no termina ahí, en la medida que auditamos la administración pública nacional y se van metalizando algunos síntomas rezagados del caos económicos que nos dejaron, vamos conociendo en mayor profundidad el tamaño de la crisis que heredamos. Una crisis que está presente en todas las dimensiones de la vida de la sociedad.

Tal vez el indicador más descarnado de la herencia que hemos recibido lo conocimos recientemente al haberse hecho público el dato de que cerca el 60% de los argentinos se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Sin embargo para algunos pareciera que la pobreza apareció de un día para el otro. Les comento que el salario real resulta de la productividad marginal del trabajo y que la misma viene dada por la acumulación del capital. Por eso la tan mentada frase de combatiendo al capital atenta contra la inversión, reduce el stock de capital por habitante y como consecuencia de ellos los salarios reales.

Esta locura la que nos ha llevado el populismo ha hecho que el salario promedio en dólares al tipo de cambio paralelo -porque el precio es al que hay- sea de $300 cuando la década de los 90 había llegado a los 1800 dólares, en moneda de hoy serían $3000. Esto es el populismo nos quitó el 90% de nuestros ingresos, llegando a un nivel de locura tal donde un tercio de los trabajadores formales son pobres.

Peronismo: una ideología para un Estado depredador

Esto es un dato desgarrador que revela crudamente la brutalidad de la herencia que hemos recibido y los estragos que ha producido el famoso modelo del estado presente. De ser el país más rico del mundo cuando abrazamos las idead de la libertad a ser un país donde seis de cada diez argentinos son pobres, mientras la mayoría de los políticos como muchos de ustedes son ricos.

A esta tragedia de la pobreza que se ha multiplicado por 10 en los últimos 50 años se le suman como problemas adicionales deudas sociales y problemas profundos en todas las dimensiones de la vida argentina. Una sociedad con cifras récord de indigencia y que al mismo tiempo nunca en su historia repartió tanta asistencia social como ahora. Donde buena parte es asistencia funciona como botín de guerra para organizaciones de izquierda que le roban la plata a quienes dicen defender y atenta contra aquellos que la producen.

El sistema de pensiones

Una sociedad con un mercado laboral donde el sector privado formal se encuentra congelado, que producto de la rigidez y sus altos costos laborales hace 12 años no produce un solo puesto de trabajo nuevo. Mientras, el empleo público y el trabajo informal son lo único que crecen. Y como si fuera poco un sistema previsional quebrado que cuenta cada día en menos ingresos en proporción a sus gastos y que en los últimos 10 años incorporó casi cuatro millones de beneficiarios sin aportes a través de moratorias que son una afrenta moral para todos aquellos que durante toda su vida cumplieron con su responsabilidad.

Los jubilados, víctimas de esta herencia continúa atados a una fórmula que quisimos cambiar porque pulveriza sus ingresos en un régimen de alta inflación a causa del gobierno pasado, y que si no fuera por la recomposición discrecional de los bonos que estamos llevando adelante hubiera redundado en una pérdida de hasta 40% de su poder adquisitivo. De hecho el uso recurrente de bonos compensatorios es una clara muestra de lo mal diseñada que está la fórmula y que la misma requiere ser modificada de manera urgente de modo tal que los jubilados no sean víctimas de los desaguisados de la política.

El crimen se enseñorea en las calles argentinas

En materia de seguridad nos encontramos con una sociedad abandonada a su suerte, ciudades enteras reales del narcotráfico, las calles tomadas por el cabo y el desorden. Ambos generados por las organizaciones de izquierda en su afán de extorsionar constantemente a los distintos gobiernos, un caos que la política alimentó durante los últimos 20 años para beneficio propio. Frente a ellos una fuerzas de seguridad maltratadas y pisoteadas por los gobiernos anteriores que los ataron de manos y les impidieron cumplir con su trabajo, poniéndose del lado de los delincuentes. Ejemplificado en el absurdo de soltar presos durante la pandemia.

En lo que respecta a la educación una crisis que ya arrastra décadas que es cada vez más profunda y que ha redundado en que hoy la mitad de los chicos de tercer grado no entiende que leen en Argentina y el 70% no puede resolver un problema de matemática básica. Esta es la realidad actual del país con más premios Nobel de la región, que supo ser en su pasado un faro de calidad educativa. El analfabetismo incipiente es a nuestra educación lo que la inflación es a nuestra economía.

Educación, Sanidad y Defensa

En el plano de la educación superior la creación de universidades se ha convertido en un negocio más de la política y en los profesorados e institutos de formación docente proliferan currículas educativas de izquierda, abiertamente anticapitalistas y antiliberales en un país en el cual lo que se necesita en más capitalismo y más libertad.

En materia de salud un sistema empujado hacia una crisis de desabastecimiento causada por la política comercial irresponsable del gobierno anterior que dejó a médicos pacientes y familias sin stock de insumos médicos de todo tipo y en particular de medicamentos especiales como los oncológicos. Todo esto en el medio de la farsa el estado te cuida durante la pandemia, donde si hubiéramos hecho las cosas como un país mediocre hubiéramos tenido 30.000 muertos de verdad, mientras que tuvimos 130,000 con el dolor enorme que eso significa.

Nos vendieron la idea de que el Estado trabaja como un seguro, pero en la vida real, cuando el siniestro ocurre, defaultea. En términos técnicos, eso ocurre cuando se roban la prima, tal como se puede inferir de un Estado que todo lo hace muy mal.

En el plano de la Defensa heredamos un ejército desfinanciado y hasta desprestigiado por el propio Estado, sin los recursos ni la preparación para hacer frente a los desafíos de un mundo en constante cambio y cada vez más alejado de la Paz. Como si fuera poco, esta debacle nacional nos está llevando cada vez más a la irrelevancia en el concierto de las naciones; volviéndonos incapaces de proteger nuestro propio territorio y obligándolos a arrastrarnos ante los países más cuestionados del mundo.

Milton Friedman

Esta es la realidad que nos dejaron a nosotros que somos por derecho e historia uno de los países más importantes del mundo. Un país que hace 120 años tenía uno de los tres PBI per cápita más alto del mundo y recibía inmigrante de todos los confines del planeta. Detrás de todos estos males nos encontramos con un Estado nacional inoperante, quebrado y que no puede ni siquiera cumplir con sus funciones básicas. Un Estado que hace todo y todo lo hace mal, generando perjuicio en cada aspecto de la vida social en que se entromete.

Tal como señalara Milton Friedman, nada bueno del estado se puede esperar. Según el padre el monetarismo existen cuatro formas de gastar. Uno puede gastar el dinero propio en uno o en terceros, mientras que lo mismo se puede hacer con el dinero de otros. Así la mejor manera de gastar es el dinero propio en uno mismo, ya que uno sabe lo que quiere y cuánto le costó ganarlo. Es decir se maximiza el beneficio.

Por otra parte, cuando se gasta el dinero propio en otras personas se minimiza el costo, mientras que cuando se gasta el dinero de otros en uno mismo se cae en el despilfarro. Por ende, esto se deriva que no hay forma peor de gastar que gastar el dinero de otros en otros. Justamente lo que hace el Estado. Es por ello que a mayor Estado presente, mayor despilfarro y menor bienestar para los argentinos de bien.

Una Administración fallida

El informe de situación de las 114 dependencias de la Administración Pública Nacional realizado por la SIGEN y la Secretaría de Transformación del Estado ha arrojado información alarmante, entre las que destaca una deuda consolidada de cerca de 3.000 millones de dólares en bienes y servicios impagos. Un Estado que no solo no controla sino que lo que controla, lo controla mal. Diseñado no para cumplir sus funciones básicas, sino para generar un kiosco en cada lugar donde sea posible para beneficio del burócrata de turno.

Tal vez el caso de los seguros que hemos visto recientemente los medios sea el mejor ejemplo de esto. Un sistema diseñado para generar un intermediario entre los distintos organismos del Estado de manera de poder cobrar retornos de cada operación. Un sistema corrupto que ha generado cientos de millones de dólares de retorno que terminaron en los bolsillos de los políticos. Es esa tal vez la mejor definición que podemos dar de la situación en la que hemos encontrado el estado: una organización criminal, diseñada para que en cada permiso, en cada regulación, en cada trámite y en cada operación haya una coima para el político de turno.

Una corrupción a todos los niveles

Este esquema putrefacto está extendido a todos los poderes del Estado: tanto el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial; y en todos sus niveles, nacional, provincial y municipal. Sustentados por medio de comunicación que viven de la pauta oficial y formadores de opinión ensobrados que miran para el otro lado o que eligen cuidadosamente a quien acusar y a quién no. Sustentado también por empresarios prebendarios que apoyan este modelo porque el retorno de pagar una coima es más tentador que el desafío de competir en el mercado. También por sindicalistas que entregan a sus trabajadores, engañándolos con supuestos beneficios mientras promueven un régimen laboral que solo los beneficia a ellos.

Es decir un sistema en absoluta bancarrota moral e intrínsecamente injusto. Un sistema que solo puede generar pobres y a costa de ellos produce una casta privilegiada que vive como si fueran Monarcas, que llega absurdos obscenos de impunidad como por ejemplo el que vivimos esta semana cuando nos enteramos de que un ex gobernador metió tras las rejas sin debido proceso a un ciudadano por 50 días, meramente por el crimen de hablar mal de la corona en un chat privado. Ofende el silencio de aquellos que se dicen republicanos

Por si no se escuchó por los aplausos: ofende el silencio de aquellos que se dicen republicanos.

Gasto público, despilfarro y casta parasitaria

Tras haber visto con mis propios ojos y en detalle la vulgaridad del despilfarro con el que la política se acostumbró a vivir, ratifico una vez más que no se trata de impericia. Que un sistema que haga tanto daño a tanta gente no es casualidad el desastre en lo que nos han sumergido. Se trata de un esquema consciente y planificado se trata de lo que yo llamo el modelo de la casta. Es que hay una relación íntima entre los privilegios de la política y el malestar del común de los argentinos.

Es precisamente el modelo económico del Estado presente, un régimen de gasto público alto, déficit fiscal, deuda y emisión monetaria. El sistema del que la casta política se sirve para expropiar riqueza de los argentinos de bien y dárselos a sus clientes y amigos. En este sistema, lo que está en la base del deterioro es generalizado en los últimos 100 años, la construcción de una fachada, un negocio amparado en la mentira. Este es el lamentable estado material y espiritual de nuestra Nación.

Hace muchos años que denunciamos este modelo ante la sociedad. Y hace poco más de tres meses, después de 100 años de paulatina decadencia y más de una década de caída libre a la miseria, una mayoría silenciosa levantó la voz. Esa mayoría silenciosa que se compone de los que trabajan, de los que producen, de los peones rurales que se levantan a las cuatro de la mañana, del que atiende un negocio, del cuentapropista, del trabajador informal, del joven que no encuentra trabajo y de las amas de casas que tienen la enorme tarea de educar a nuestras generaciones futuras.

Ciudadanos desprotegidos del Leviatán

Una mayoría silenciosa de aquellos ciudadanos argentinos desprotegidos, que no los invitaron a sentarse en la mesa del poder, en la que siempre se definió el rumbo del país. Esa Argentina despertó, asistió a las urnas y puso en la Presidencia a un hombre recién llegado a la vida política, que conduce una fuerza política nueva, que puede no tener mayorías parlamentarias, ni intendentes, ni gobernadores, pero que sabe lo que tiene que hacer, sabe cómo hacerlo y tiene la convicción para hacerlo.

Un Presidente que puede no tener el poder de la política, pero que tiene el poder de la convicción y el apoyo de los millones de argentinos que quieren un cambio de verdad. Porque como dicen las sagradas escrituras en el libro de Macabeos y que se conmemora en la fiesta de janucá: la victoria en la guerra no depende de la cantidad de soldados sino de las fuerzas que vienen del cielo.

Hace 35 años en su primer discurso acerca del estado de la nación el presidente Carlos Saúl Menem dijo que el coraje de un pueblo no se comprueba únicamente en el campo de batalla o al enfrentar desgracias sino que también se comprueba por la cantidad de verdades que es capaz de soportar.

Un duro ajuste

Él le hablaba al pueblo argentino en un contexto con algunas similitudes económicas al contexto actual, que lo instaban a tomar decisiones difíciles similares a las que me toca tomar a mí hoy. Durante la campaña electoral le hablamos al pueblo argentino con la verdad por primera vez en décadas y el pueblo lo comprendió, lo aceptó y nos eligió. A pesar de que había otros candidatos que prometían las mismas soluciones de siempre, repitiendo el mismo discurso conciliador y engañoso de siempre, por primera vez en mucho tiempo la sociedad eligió al candidato que prefería decir una verdad incómoda que una mentira confortable.

Nosotros le planteamos a la sociedad que la única forma de evitar una catástrofe económica peor sería con un ajuste del gasto público brutal y rápido. Le planteamos a la sociedad también que la corrección de los precios reprimidos y la inflación rezagada producto de la emisión monetaria generarían meses de inflación muy alta y también que sanear la economía destrozada que heredábamos implicaría sacrificio y dolor y tardaríamos en salir del pozo. Firmamos un contrato electoral de esfuerzo y sacrificio porque 100 años de decadencia no se dan vuelta de un día para el otro.

Pero al mismo tiempo, asumimos un compromiso con los argentinos de que el esfuerzo iba a valer la pena, porque hacerlo nos iba a permitir cumplir dos objetivos: primero nos permitiría terminar con la inflación para siempre y avanzar en las reformas estructurales para que la Argentina vuelva a ser un país próspero y pujante; segundo, nos permitiría terminar con el régimen de apartheid político que hay en la Argentina desde hace décadas. Un régimen en que los políticos y sus amigos son ciudadanos de primera y los argentinos de bien son ciudadanos de segunda.

La reducción del gasto público más profunda de la historia

Por eso, por el mandato de cambio que nos dio la gente y con el aval de haber dicho la verdad y nada más que la verdad en campaña, durante nuestros primeros 82 días en funciones hemos llevado adelante el programa de gobierno más ambicioso del cual se tenga memoria. En el plano económico, comenzamos por destruir el huevo de la serpiente: el déficit fiscal.

Hemos avanzado en la reducción del gasto público más profunda de nuestra historia, haciendo un recorte de cinco puntos del PBI en tan solo un mes redujimos el gasto primario del Estado Nacional en 40% en términos reales, donde dicho resultado surgió de eliminar la obra pública, reducir el 98% de las transferencias a las provincias, reducir los ministerios a la mitad, echar empleados públicos fantasmas, eliminar planes sociales a personas que no lo necesitaban, terminar con los intermediarios de la pobreza y reducir al mínimo la flota de autos, asesores y teléfonos celulares. Es decir, si bien ha habido licuación, ha habido mucho más de motosierra, todo para la política.

Déficit fiscal en 112 de los 123 últimos años

En definitiva es un ajuste que ha sido realizado mayormente sobre el sector público nacional y no como se hizo siempre aumentando impuestos y cargando todo el peso sobre el sector privado. Como ya no se habrán escuchado decir en los últimos 123 años la Argentina tuvo déficit fiscal en 112 de ellos. El déficit fiscal y la lucha contra la alta presión fiscal son para nosotros la madre de todas las batallas, son la causa de la pobreza y del estancamiento de los últimos 100 años. Luego de décadas de gobierno que despilfarraron el dinero de los pagadores de impuestos, la Argentina vuelve a contar con un gobierno que va a cuidar cada uno de los pesos que con trabajo y sudor los argentinos pagan.

Segundo: evitamos el default con el FMI y otros organismos multilaterales en el que íbamos a caer a 11 días de haber asumido. Tercero: cortamos con la emisión monetaria que es la única y probada causa de la inflación. Y a través de un ambicioso programa financiero avanzamos con el saneamiento del balance del Banco Central. De hecho, desde que llegamos al gobierno hemos comprado en el mercado cerca de 9 mil millones de dólares, donde pese a esta emisión, la ejecución de puts contra el BCRA y el pago de intereses a los pasivos remunerados, la contracción por BOPREAL y por el ajuste fiscal, ha logrado mantener la base monetaria constante. Esto es, para la misma base monetaria en pesos, hoy tenemos 9.000 millones de reservas adicionales que cubren más del 90% de la misma.

Los logros de los primeros días

No solo eso, la base monetaria que durante el siglo XXI se ha ubicado en torno al 9% del PBI. Hoy solo representa el 3%, mientras que si consideran la versión amplia algo sólo factible en una crisis de confianza furiosa, la misma está en línea con el promedio histórico. Por ello, en el último mes se ha desplomado el precio del dólar paralelo.

La brecha con el dólar de importación corregido por impuesto país ha desaparecido y los futuros del dólar se han alineado con las pautas establecidas por el BCRA, en un contexto en el cual el precio de los bonos sube, el riesgo país baja y las acciones vuelan por las nubes, pese a los intentos de algunos degenerados Fiscales por sabotear el futuro de los argentinos de bien. Por lo tanto en este contexto, pese a que aún quedan algunos meses de alta inflación, la misma seguirá cayendo fuertemente y la salida del cepo estará cada vez más cerca.

Cuarto: hemos podido resolver el problema de la deuda de los importadores, que era una espada de Damocles de 42 mil millones de dólares que colgaba sobre la cabeza de todos los argentinos. Como consecuencia de todas estas medidas económicas, llegamos al superávit tanto primario como financiero en nuestro primer mes de gobierno, lo cual constituye un récord global en la historia del capitalismo moderno. Y como si fuera poco hemos tomado todas estas medidas únicamente con los resortes del Poder Ejecutivo sin apoyo de ningún tipo del resto del arco político salvo honrosas excepciones.

Una doctrina del orden público

Pero nuestro trabajo no se limita únicamente a lo económico. En seguridad hemos inaugurado una nueva doctrina del orden público que nadie se animó a implementar, a pesar de que era inequívocamente el único camino correcto. En primer lugar, empezamos a hacer cumplir la ley sin excepciones. Por eso liberamos la calle del flagelo de los paros constantes a través de nuestro protocolo de orden público. En todas y cada una de las manifestaciones que se convocaron en estos casi tres meses de gobierno y que comenzaron inmediatamente apenas asumimos, rompiendo un récord en la historia democrática, en todas ellas mantuvimos el orden y evitamos el corte indiscriminado de calles mediante un despliegue controlado de las fuerzas de seguridad.

Además, estamos intimando a las organizaciones que convocan a manifestarse para que se hagan cargo del costo de los operativos policiales. Segundo, cuidamos a las víctimas y a quienes nos cuidan. Se terminó con nosotros la cultura vil del despreciar a las fuerzas del orden y a las víctimas del delito y el enaltecer a los delincuentes. Por eso, estamos impulsando una ampliación del marco de legítima defensa y de cumplimiento del deber, para que no termine entre las rejas los ciudadanos que se protegen a sí mismos o los policías que protegen a los ciudadanos, mientras los delincuentes pasean libres por nuestras calles.

Asistencia social

Tercero: somos inclementes en el combate contra el crimen organizado. Por eso a través del Operativo Bandera desplegamos efectivos nuevos de las fuerzas federales en Rosario. Y gracias al trabajo de prevención se logró disminuir en estos dos meses casi un 60% el homicidio doloso en la vía pública en las zonas controladas por las fuerzas federales. Por eso, también creamos un sistema de gestión especial para presos de alto riesgo de nuestro sistema penitenciario. De ahora en más estarán controlados por un grupo de élite para evitar que sigan cometiendo delitos desde el encierro, práctica que lamentablemente se volvió moneda corriente en el último tiempo.

Respecto a la asistencia social, nos comprometimos a terminar de una vez y para siempre con el negocio de los gerentes de la pobreza, que usan la intermediación de planes como mecanismo recaudatorio y como recurso extorsivo para manipular a los que menos tienen. Por eso llevamos adelante un proceso de auditoría de los planes sociales que arrojó, como sospechábamos, que al menos 52.000 planes Potenciar Trabajo estaban asignados de forma indebida a beneficiarios que no cumplían las condiciones. Planeros VIP que cobraban fraudulentamente sin necesitarlo, muchos de ellos mientras viajaban en avión al exterior, muchos con conexiones espúreas en la política, muchos empleados públicos y cuya eliminación del padrón redundó en un ahorro anual de 43.000 millones de pesos.

Adiós a la extorsión de grupos político-criminales

Por eso también implementamos la línea 134 del Ministerio de Seguridad, que nos ayudó a poner al descubierto el mecanismo perverso que las organizaciones piqueteras usan para llevar gente contra su voluntad a la manifestaciones, bajo amenaza de quitarles el plan. Recibimos cerca de 80.000 llamados que decantaron en más de 1300 denuncias judicializadas y llegamos a descubrir, gracias a este sistema de denuncias, a la cara más oscura de este fenómeno: una banda política en Chaco que explotaba sexualmente a mujeres y arbitraba sus planes sociales.

Estamos terminando con la extorsión de las organizaciones sociales hacia los beneficiarios. Y gracias al protocolo de seguridad, instrumentado por la ministra Patricia Bullrich, estamos terminando también con la extorsión cotidiana que las organizaciones sociales le imponen a la sociedad cada vez que cortan una calle. Siempre lo dijimos: en nuestro gobierno el que corta no cobra.

Pero nosotros tenemos la vocación de proteger lo más posible a las víctimas del sistema empobrecedor que estamos intentando cambiar. Ningún argentino tiene la culpa de que la inoperancia y avaricia de los políticos hayan destruido sus ingresos y menos los más vulnerables. Por eso decidimos terminar con el sistema de intermediación de la asistencia y fortalecer los mecanismos de asistencia directa.

Ayudas

En esa línea, hemos duplicado los montos de la Asignación Universal por Hijo, la asignación por embarazo y la tarjeta Alimentar. Hemos también compatibilizado percibir asistencia social con tener un salario de hasta un millón de pesos, para que quienes perciban un plan social puedan reintegrarse, con el tiempo, al mundo del trabajo. También absorbimos funciones que realizaban en forma no auditada sin registro y sin control las organizaciones sociales como es la entrega de alimentos. Ahora sabemos exactamente qué pasa con cada bolso de comida que se reparte.

En materia educativa multiplicamos por cuatro la ayuda escolar para que las familias que se vieron afectadas por aumentos drásticos en este nuevo inicio de clases puedan comprar los útiles y materiales escolares que sus chicos necesitan. Esta medida va a beneficiar a las familias de 7.300.000 chicos, desde nivel inicial hasta el secundario.

En una Argentina donde los chicos no saben leer y escribir, no podemos permitir más que Baradel y sus amigos usen a los estudiantes como rehenes para negociar paritarias con los gobiernos provinciales

Por eso, incluimos en el decreto de necesidad y urgencia a la educación como servicio esencial, lo cual le sacará el arma de la mano a los sindicatos y los obligará a prestar al menos un 70% del servicio educativo durante cualquier huelga.

Estado mínimo, corrupción mínima

Siempre dijimos que le pedimos el voto a la gente, no para que nos dé el poder a nosotros, sino para devolvérselo a los argentinos. Esa cruzada empieza por reducir el tamaño del Estado a su mínimo indispensable y purgarlo de privilegios para los políticos y sus amigos. Por eso pasamos de 18 a 8 ministerios y de 106 a 54 secretarías, reduciendo los cargos públicos jerárquicos en más de un 50%. Eso sí es motosierra.

Por eso, también cancelamos la publicidad oficial en medios de comunicación por un año, lo que va a redundar en un ahorro de más de 100 mil millones de pesos, si tomamos como parámetro lo que se gastó el año pasado. Es una inmoralidad que en un país pobre como el nuestro, los gobiernos gasten el dinero de la gente para comprar voluntades de periodistas.

Además, eliminamos agencias de gobierno como el INADI, que además de cumplir el rol de policía del pensamiento, contaba con un presupuesto anual de 2.800 millones de pesos para mantener militantes rentados.

En esta misma línea, vamos a cerrar la agencia Télam que ha sido utilizada durante las últimas décadas como agencia de propaganda kirchnerista.

Más recortes de gastos para los políticos

Redujimos las transferencias discrecionales a las provincias al mínimo, recursos que históricamente se usaron como moneda de cambio para comprar apoyos políticos. Para que dimensionen de qué se trata: si lo actualizamos al valor de hoy el año pasado el estado nacional gastó 5,4 billones de pesos en transferencia discrecionales a las provincias. Tanto yo como en mis funcionarios, viajamos en vuelos comerciales y no en aviones privados, como están acostumbrados a hacer los políticos que tienen una concepción laxa de Para qué sirve un avión sanitario.

Por eso en los próximos días la Administración Nacional de Aviación civil establecerá un nuevo criterio regulatorio para que ningún político ni familiares de políticos puedan usar aviones privados, salvo para cuestiones estrictamente oficiales.

También desde el primero de marzo ningún funcionario que viaje con un pasaje pagado por un organismo público puede acumular millas para viajes personales, un privilegio sin sentido que grafica la perfección el modelo de la casta.

Terminamos también con el festival de los vehículos oficiales que los usaba cualquiera para cualquier cosa, como si un director de recursos humanos necesitara chofer. Todos los ministerios han cumplido con el mandato de decomisar al menos el 30% de su flota.

También eliminamos las SIRAS y licencias no automáticas para las importaciones, de modo tal que le hemos puesto un punto final a la discrecionalidad y al amiguismo. Ahora el que quiere importar lo puede hacer sin preguntarle a nadie. Se acabó la era de las coimas a cambio de permisos de importación.

Decreto de necesidad y urgencia

Por último, firmamos también un mega decreto de necesidad y urgencia para, por primera vez en tres décadas, devolverle la libertad a los argentinos, en vez de cercenarla. En ese decreto estaban incluidos 366 artículos que eliminan o modifican regulaciones que entorpecían la economía, le complicaban la vida a la gente para proteger algún privilegio o agravaban los problemas que pretendían solucionar. Dentro de estas cosas quiero resaltar: liberamos la elección de las obras sociales para que los trabajadores ya no estén presos del sindicato de su actividad y puedan elegir cuál prestador de servicio prefieren.

Derogamos la nefasta ley de alquileres y pasó exactamente lo que dijimos: la oferta de bienes en el mercado se duplicó de diciembre a febrero y en consecuencia el valor en términos reales de los alquileres bajó. Derogamos también la nefasta ley de abastecimiento, que era una herramienta que los políticos utilizaban para extorsionar a las empresas y prohibimos la potestad de la política de prohibir exportaciones. Modernizamos la legislación laboral para facilitar la contratación del empleo registrado, algo que fue combatido por los sindicatos.

Sin embargo, todos estos logros primerizos representan únicamente la superficie de los grandes cambios que venimos a implementar en la Argentina. Para profundizar en nuestra misión de terminar con los privilegios de la política y sus amigos estamos enviando al Congreso un paquete de leyes anti casta del cual quiero compartir con ustedes alguno de sus componentes.

Que los partidos políticos los financien sus militantes

Eliminaremos las jubilaciones de privilegios para Presidente y Vicepresidente. Obligaremos a los sindicatos a elegir sus autoridades a través de elecciones periódicas, libres y supervisadas por la Justicia Electoral, que limitará los mandatos de esas autoridades a cuatro años y establecerá un tope de una sola reelección posible.

Los convenios colectivos específicos que realizan en asociación libre los trabajadores de una empresa o grupo de empresas primarán sobre los convenios colectivos del sector. Vamos a terminar con esa locura de imponerle a la gente las condiciones laborales que define atrás de un escritorio un señor que no trabaja hace 30 años.

Las personas condenadas por corrupción en segunda instancia no podrán presentarse como candidatos en elecciones nacionales. Además, todo ex funcionario público con condena firme en segunda instancia por delitos de corrupción perderá automáticamente cualquier beneficio que tenga por haber sido funcionario.

Reduciremos drásticamente la cantidad de contratos para asesores de los diputados y senadores de la Nación. Ha sido una práctica común de la política que los representantes del pueblo armen pymes de 30 o 40 asesores cada uno, dilapidando los recursos de los argentinos.

Se descontará la jornada del sueldo a los empleados del Estado que no vayan a trabajar por motivo de paro. Y a su vez, eliminaremos el financiamiento público de los partidos políticos: cada partido tendrá que financiarse con aportes voluntarios de donantes o afiliados propios.

Fin a la era de la inflación

Todos los economistas serios del mundo, salvo algunos perros falderos de la política Argentina, coinciden que financiar el tesoro con dinero emitido por el Banco Central genera inflación. Esto no es opinable: financiar el tesoro con emisión está simplemente mal, técnica y moralmente mal. Esto es así porque genera inflación y porque licúa la capacidad de compra de todos los argentinos ¿y para qué? Para poner plata en la mano de la política que no la usan para otra cosa que su provecho personal. Sin embargo en Argentina lo hemos hecho una y otra vez y como resultado somos uno de los países que más inflación ha tenido en la historia moderna.

Con nosotros se acaba: vamos a enviar un proyecto al Congreso para penalizar por ley al Presidente de la Nación, al ministro de Economía, a los funcionarios del Banco Central y a los diputados y senadores que aprueben un presupuesto que contemple financiar déficit fiscal con emisión monetaria, para terminar de una vez por todas y para siempre con estas prácticas insostenible moralmente y criminal. Y además propondremos que dicho delito esté a la altura de un delito de lesa humanidad de manera tal que sea imprescriptible, para que tarde o temprano paguen el costo de sus acciones.

Estas son solo algunas de las reformas que vamos a implementar. Avanzaremos ya sea a través de proyecto de ley, de decretos o modificando regulaciones, en el proceso de regulación económica más ambiciosa de nuestra historia; porque si no cambiamos este modelo económico de raíz, la Argentina no tiene futuro.

Intereses creados y resistencia al cambio

Sin embargo, todas estas medidas que hemos implementado como también los proyectos de reforma que hemos promovido han sido recibidos con recelo y desconfianza por buena parte de la dirigencia política argentina, por no decir con abierto rechazo. Lo que pasó con el capítulo laboral del DNU y con la ley de Bases y Punto de partida para la libertad de los argentinos, que reflejaban algunos de los cambios los que queremos avanzar, demuestra cabalmente este punto. Una ley que tiene como Norte volver a abrazar el modelo de la Libertad inspirados en las ideas de alberdi de la generación del 37 que viene a liberar las fuerzas productivas de los argentinos, a devolver libertades, a terminar con privilegios y negocios de la casta, fue manoseada y rechazada por una parte de la clase política que se resiste a cambiar.

Porque no debemos engañarnos hay un sector importante en la vigencia política que no quiere abandonar los privilegios del antiguo régimen. Los vimos en las violentas manifestaciones frente al congreso, en las declaraciones de los sindicalistas que se resisten a entender que la Argentina de los privilegios se terminó, en el accionar de diputados que pidieron el voto apoyando el cambio, pero que pretendieron traicionar su mandato mientras nadie veía. Lo vimos también en la reaparición de los jinetes del fracaso como Sergio Massa, Pablo Moyano, Juan Grabois y Máximo Kirchner. Incluso con la reaparición de la expresidente Cristina Fernández de Kirchner que ha sido responsable de uno de los peores gobiernos de la historia.

Los periodistas también

Pero también lo vimos con periodistas, que frente a la decisión de terminar con la pauta oficial han decidido salir a defender sus privilegios de manera descarnada, llegando a caer en delitos de calumnia e injurias y mentir de manera depravada. Lo vimos también en gobernadores a los que sólo les importa asegurarse la caja para poder seguir con la fiesta del gasto público, la pauta oficial, los recitales de artista con alto cachet y dudosa calidad, los aviones privados y tantos otros vicios a los que nos tienen acostumbrados los políticos hace décadas.

Evidentemente hay muchos actores del establishment político y económico del país que no quieren dejar atrás la Argentina del fracaso; algunos por miedo al cambio, otros porque son los beneficiarios de este antiguo régimen. Es importante que la sociedad comprenda que fue la resistencia de gran parte de la política a renunciar a sus privilegios lo que boicoteó la ley, como quedó de manifiesto cuando hubo 142 votos rechazando el artículo de la eliminación de los fondos fiduciarios. Durante todo el proceso de negociación para la sanción de la ley se puso en evidencia un sector de la clase política que no entiende el momento histórico, ni para qué nos eligió la gente.

No hemos venido a participar de un juego corrupto

Nosotros no vinimos a jugar el juego mediocre de la política, no vinimos a prestarnos al toma y daca de siempre, a emular esos políticos que supeditan sus proyectos al intercambio de favores, cargos y negocios. No vinimos a hacer más de lo mismo. Vinimos a cambiar el país en serio. Por eso, antes que aprobar un proyecto vaciado de contenido preferimos retirarlo. No negociamos el cambio y vamos a cumplir la promesa que le hicimos a la sociedad, con o sin el apoyo de la dirigencia política. Lo haremos con las herramientas que nos puedan brindar o lo haremos únicamente con los resortes legales del Poder Ejecutivo, como venimos haciendo hasta ahora. Porque nosotros cuando nos encontramos con un obstáculo, no vamos a dar marcha atrás, vamos a seguir acelerando.

Ahora, la realidad es que hoy nos encontramos frente a un punto de inflexión. La crisis que hemos caracterizado es mucho más profunda que simplemente material: es una crisis de horizonte porque todo lo que hemos probado los argentinos los últimos 100 años ha fracasado. Ya no quedan opciones: la conclusión lógica es que la única alternativa posible es hacer algo diametralmente distinto o lo que se ha hecho en el pasado. Eso es lo que estamos intentando hacer nosotros: volver a las bases volver a las ideas que hicieron grande a este país.

No rehuimos el conflicto

Sin embargo, nos hemos encontrado con una resistencia indeclinable a realizar cualquier cambio. Hemos encontrado una voluntad por construir cualquier reforma. Todo atisbo de cambio que implique un sacrificio para la clase política ha sido rechazado. Algunos porque no lo entienden la gravedad de la situación en la que nos encontramos y se aferran a tradiciones pasadas que solo han producido fracasos y otros que se resisten a perder sus privilegios, sus negocios o su comodidad. Esto nos deja de frente a dos escenarios posibles: el primero es el camino en el que estamos inmersos, el camino de la confrontación, el del conflicto. Ese no es el camino que elegimos y lo hemos demostrado, haciendo el intento de enviar a esta honorable casa un ambicioso proyecto de ley, con la expectativa de que fuera acompañado.

Ahora, si bien no elegimos el camino de la confrontación, tampoco le escapamos. Porque sabemos desde el día que decidimos meternos en política quedar esta pelea no iba a ser fácil. Quiero decirles, sin embargo que si eligen el camino la confrontación, se encontrarán con un animal muy distinto al que están acostumbrados. Porque a diferencia de algunos de los que están acá o de quienes nos miran desde su provincia, la política para nosotros no es un fin en sí mismo. No vivimos por la política, no vivimos de la política, no tenemos ambición de poder. Lejos de todo eso, lo único que tenemos es sed de cambio.

La causa de la libertad

Nosotros no tomamos decisiones pensando en nuestra carrera política. Nosotros vinimos enarbolar las banderas de la libertad, con plena conciencia de que íbamos a tener que pagar los costos de la fiesta obscena que muchos de ustedes realizaron. Porque lo que nos mueve a nosotros no es el poder por el poder mismo, sino nuestra causa sagrada: la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada de los argentinos.

No buscamos ni provocamos la confrontación, no queremos discutir el pasado. Venimos a plantear una agenda de futuro, porque como dice el refrán “El Secreto del cambio es concentrar toda tu energía, no en luchar contra los viejos, sino en construir lo nuevo”.

Nosotros venimos a poner nuestra energía en construir lo nuevo, pero quiero decirles a todos los que están acá y a quienes nos están mirando que si lo que buscan es el conflicto, conflicto tendrán.

Porque a diferencia de algunos de ustedes, que están pensando en su próxima elección o en sus propios intereses, nosotros solo pensamos en defender la causa de la Libertad, en reconstruir nuestra Nación y en brindarle un futuro de prosperidad a nuestros hijos a cualquier precio.

Sin embargo, la confrontación no es el camino que queremos ni el que elegimos hay otro camino posible, un camino distinto, un camino de paz y no de confrontación; un camino de acuerdo y no de conflicto. Acuerdo sí no el consenso contra el cambio

Un océano de corrupción

Debo ser honesto en decirles que no tengo demasiadas esperanzas de que tomen este camino. Creo que la corrupción, la mezquindad y el egoísmo están demasiado extendidos. Pero si bien no tengo demasiadas esperanzas, tampoco las he perdido. Es más, quiero que me demuestren que estoy equivocado, quiero desafiarlos a que demuestren que la política puede ser más que lo que es, que podemos aspirar a ser mejores, que demuestren a que a pesar de nuestras diferencias podemos anteponer los intereses de la nación a los miserables intereses electorales.

Por esta razón y con el deseo de estar equivocado en mi desconfianza hacia muchos de ustedes, es que quiero aprovechar esta ocasión para extenderles una invitación. Hoy, en la primera apertura de sesiones de nuestra administración, quiero convocar tanto a gobernadores como expresidentes y líderes de los principales partidos políticos, a que depongamos nuestros intereses personales y nos encontremos el próximo 25 de mayo en la provincia de Córdoba para la firma de un nuevo contrato social llamado pacto de mayo: un contrato social que establezca los 10 principios del nuevo orden económico argentino.

Diez políticas de Estado

De esta manera, espero que podamos dejar atrás las antinomias del pasado, abandonar las recetas del fracaso y volver, tal como hicieron nuestros padres fundadores hace más de 200 años, a abrazar de una vez y para siempre las ideas de la libertad. Ese pacto de mayo tendrá por fin establecer las 10 políticas de Estado que el país necesita para abandonar la senda del fracaso y comenzar a recorrer el camino de la prosperidad. Esas 10 políticas de Estado son: uno, la inviolabilidad de la propiedad privada. Dos, el equilibrio fiscal innegociable. Tres, la reducción del gasto público a niveles históricos en torno al 25% del PIB. Cuatro, una reforma tributaria que reduzca la presión impositiva, simplifique la vida de los argentinos y promueva el comercio.

Cinco, rediscutir la coparticipación Federal de impuestos y terminar para siempre con el modelo extorsivo actual. Seis, un compromiso de las provincias de avanzar en la explotación de los recursos naturales del país. Siete, una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal. Ocho, una reforma previsional que le dé sustentabilidad al sistema, respete a quienes aportaron y aporten y permita a quienes prefieran suscribirse un sistema privado de jubilación. Nueve, una reforma política estructural que modifique el sistema actual y vuelva a alinear los intereses de los representantes y los representados. Diez, y por último, la apertura de comercio internacional de manera que la Argentina vuelva a ser un protagonista del mercado global.

Estas 10 ideas, que son las bases del progreso de cualquier nación, podrán sentar las condiciones del crecimiento argentino por los próximos 100 años, para que una vez más Argentina sea un faro de luz para occidente.

Están todos convocados

Toda la política está convocada a acompañarnos. No nos importa quienes sean, de donde vengan, ni qué de ideas hayan defendido. Para mostrar el compromiso del gobierno de avanzar en esta dirección, he instrumentado al Jefe de Gabinete, al Ministro de Economía y al Ministro del Interior a que, como primer paso antes de firmar el Pacto de Mayo, convoque a los gobernadores de todas las provincias argentinas a la Casa Rosada para firmar un preacuerdo y sancionar tanto la ley bases como un paquete de alivio fiscal para las provincias.

Sancionadas ambas leyes, como muestra de buena voluntad, podremos empezar a trabajar en un documento común basada en estos 10 principios esbozado previamente, para así el 25 de mayo de este año reunidos en la Docta, podamos dar inicio a una nueva época de gloria para nuestro país.

Esta es la oferta que nosotros ponemos sobre la mesa: quedará en ustedes y en el resto de la dirigencia argentina saber aprovechar la oportunidad de cambiar la historia; o de lo contrario pretender continuar por este camino de decadencia, por el cual nos han traído ese día. Veremos quiénes están sentados en la mesa trabajando por los argentinos y quienes pretenden continuar por este camino de servidumbre.

“Nuestras convicciones son inalterables”

Quiero ser claro acerca de la naturaleza de esta convocatoria: nuestras convicciones son inalterables. Ordenaremos las cuentas Fiscales de la Argentina con o sin la ayuda del resto de la dirigencia política. Pero si el resto de la política acompaña, lo haremos más rápido y mejor, con menor costo social y mayor costo para quienes viven de este sistema. Si el resto de la política acompaña las reformas que implementaremos tendrán un carácter más duradero y en consecuencia, generarán mayor seguridad para los actores económicos locales y extranjeros, lo cual redundará en acelerar el crecimiento económico, la caída de la pobreza y la mejora del bienestar.

Este momento histórico no es para cualquiera. No es para dirigentes que especulan políticamente, no es para quienes piensan que gobernar es un concurso de popularidad, no es para los que quieren mantener sus privilegios a costa de un país quebrado y no es para almas bellas, para los cuales las formas o las comas en un texto pesan más que la voluntad de cambio. Es para hombres o mujeres de Estado, para patriotas, para aquellos que piensan en la historia, que están dispuestos a arriesgarlo todo en beneficio de la Nación, porque arreglar este país requiere de enormes sacrificios.

“No gobernamos para ser populares”

Nosotros no gobernamos para ser populares. La búsqueda de popularidad es un mal consejo para un líder. Es esa brújula la que empujó a los gobiernos de los últimos 20 años a postergar medidas que si bien eran difíciles, eran también necesarias. Nosotros no escuchamos esos cantos de sirena, no gobernamos para ser populares ni hoy ni mañana. Gobernamos para todos los argentinos, incluso para los argentinos que aún no nacieron. Para que algún día, dentro de 30 años, cuando la Argentina sea una potencia mundial, las generaciones futuras miren para atrás y digan “fue ahí, en la Docta, nuestra querida provincia de Córdoba que comenzó el camino a la prosperidad”.

Por eso tenemos la mano firme, porque tenemos el rumbo claro. Por eso, también aceptamos pagar todos los costos políticos para lograr esos cambios, inclusive costos políticos que no nos correspondan. Porque si el precio de arreglar este país es caer al ostracismo, allí me encontrarán con orgullo, porque para nosotros no hay nada más sagrado que la lucha por la libertad. Miro a la Argentina y veo un país con todo por hacer, un país rico en recursos naturales, rico en capital humano y con un espíritu hambriento de prosperidad, pero encerrado, encorsetado y reprimido por un modelo que solo puede conducir al fracaso. Nosotros vinimos a devolverle la libertad a los argentinos, porque solo una sociedad libre puede progresar.

En una bisagra de la historia de Argentina

Solo una sociedad dinámica, que trabaja, que emplea, que comercia, que produce, que importa, que exporta, sin que nadie le diga que ni cómo puede prosperar. Solo siendo una sociedad libre podemos aprovechar como nación los dones naturales que Dios nos ha concedido. Miro a la Argentina hoy, tengo la certeza de que con las ideas de la libertad como faro este país aún tiene todo para retomar el camino de la prosperidad. Para eso gobernamos, para volver a hacer de la Argentina una de las grandes naciones del mundo líder y referencia de la región, una potencia productiva agrícola energética comercial marítima y tecnológica, llena de vida, voraz por poblar los rincones de la patria con el espíritu de frontera que alguna vez nos caracterizó. Ese es el país con el que sueño y para el que gobierno.

Para concluir este mensaje, a los gobernadores, los dirigentes, los distintos partidos del sistema político, y a los diputados y senadores que se encuentran aquí presentes, hoy les digo, están ante un momento bisagra en la historia Argentina. Pueden aferrarse a un sistema injusto del cual la gran mayoría de la sociedad es víctima, o bien pueden dejar sus intereses particulares y prejuicios ideológicos de lado, colaborar con nuestra misión del cambio, ayudarnos a transformar el país y pasar a la posteridad como patriotas. Si eligen estar a la altura de las circunstancias y presentarse en Córdoba para firmar el Pacto de Mayo, tanto yo como el pueblo argentino reconoceremos ese gesto como un acto de humildad y valentía, y una señal clara de que podemos trabajar juntos sin rencores.

Paciencia y confianza

A los argentinos les pido solo una cosa, paciencia y confianza. Falta un tiempo para que podamos percibir el fruto del saneamiento económico y de las reformas que estamos implementando. Es más, todavía no hemos visto todos los efectos del desastre que heredamos, pero estamos convencidos que vamos por el camino correcto porque por primera vez en la historia estamos atacando el problema por su causa, el déficit fiscal, y no por sus síntomas. Por eso les pido paciencia y confianza, porque por más oscura que sea la noche, siempre sale el sol por la mañana.

El rey Salomón le pidió a Dios sabiduría para distinguir el bien del mal, coraje para elegirlo y templanza para mantenerse en ese camino. Yo le pido lo mismo para mí y para todos los aquí presentes. De esta manera quedan inauguradas las sesiones ordinarias número 142 del honorable Congreso de la Nación. Que Dios bendiga a los argentinos y que las fuerzas del cielo nos acompañen. Muchas gracias y viva la libertad, carajo…viva la libertad, carajo…viva la libertad, carajo.

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