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Derecho a ver a Mahoma

Y la experiencia enseña como se las gastan muchos integristas islámicos cuando no se les obedece, pues obediencia es lo que buscan. Pero si preocupante es la petición, alentadora es la reacción de los responsables de la enciclopedia libre.

Es cierto que la negativa a retirar esas imágenes, que no son para nada ofensivas con la figura de Mahoma y que además en muchos casos son de autores musulmanes, puede llegar generar una oleada de violencia anti occidental en el mundo islámico. Pero también lo es que se trata de la única respuesta que no supone un nuevo paso de claudicación ante el totalitarismo. Y eso es lo importante. Una nueva rendición tan sólo generaría más casos similares y cada vez más radicalizados. La experiencia histórica demuestra el coste en vidas de las políticas contemporizadoras con los enemigos de la libertad.

Wikipedia se define como libre, y precisamente para poder mantener ese carácter no podía rendirse a la extorsión totalitaria. Al negarse al ceder, defiende la libertad de internet en general. Si cediera a la petición, el mensaje que se enviaría a los integristas es que Occidente es débil y está dispuesto a que sus ciudadanos actúen en la red como dhimmis sometidos a las normas islámicas en su versión más rigorista. De aceptar la retirada de las imágenes de Mahoma, los integristas (desde gobiernos como el iraní o el saudí hasta organizaciones tanto abiertamente terroristas como cercanas a estos) exigirían normas que prohibieran la representación de Mahoma en cualquier sitio web y otras muchas acordes con las creencias que dicen defender.

Por fortuna, en la sociedad civil todavía queda más valor a la hora de defender la libertad de expresión que en muchos gobiernos y partidos políticos. Al proteger su derecho a ser libre, Wikipedia defiende el del resto de los internautas de todo el mundo. En caso de haber sido un Estado, tal vez el resultado hubiera sido otro mucho peor. Cuando la libertad está en juego no cabe contemporizar; el precio final que se paga termina resultado mucho más alto.

Sólo los payasos viven de sonrisas

En estas últimas semanas el presidente del Gobierno y su corte han tildado, con toda la mala baba de la que han sido capaces, de antipatriotas, irresponsables, "cenizos" y pesimistas a todo aquel que se niegue a profesar el mensaje oficial de triunfalismo económico del Gobierno.

Talante, sonrisas y buen rollo son la solución mágica a todos los males de la sociedad civil española según Zapatero. Nadie espera de un político, y menos del Gobierno, que sea profundo, meticuloso o cauto en sus acciones, decisiones ni discursos, pero el presidente del Gobierno ha llevado su enfoque electoral a una situación grotesca y kafkiana. A estas alturas, donde los datos de empleo, confianza del consumidor, producción industrial, inflación, consumo y endeudamiento de las familias se han descontrolado y auguran un futuro nada esperanzador, no tiene sentido seguir pintando un mundo que no existe y que nadie se cree.

Cuando empezaron los primeros indicios de crisis, el Gobierno apostó a la carta de que tales datos no eran más que un bache dentro de una tendencia alcista de la economía y siguieron con su habitual mensaje optimista, pero ahora ya se le ha ido de las manos. Esto es algo que suelen hacer todos los gobiernos del mundo. Por ejemplo, Estados Unidos también actuó de la misma forma ante la crisis subprime.

Todo y así, dentro de todas las barbaridades económicas que ha llevado a cabo el Gobierno Bush, algo positivo se le ha de reconocer, y es que al menos ha aceptado que están pasando por una mala situación económica y que podrían toparse con una recesión. El mensaje ya es oficial. El presidente americano, aliándose con la Reserva Federal, ha presentado un programa de choque de tipo keynesiano, que como demuestra la historia de poco les va a servir y sólo les traerá más inflación. Hemos de tener en cuenta que con la última bajada de tipos oficiales, han dejado los tipos reales en aproximadamente el -1%, el endeudamiento del país es superior al 130% del PIB y la inflación oficial ya duplica el objetivo de la propia Reserva Federal. Expresado de otra forma, se han vuelto más locos de lo que ya estaban, pero al menos son sinceros.

Aquí el presidente del Gobierno no llega ni a eso. Nos dice que todo va a pedir de boca y, a la vez, se contradice prometiendo 400 euros para aliviarnos del mal momento económico, que según él, no existe. Además, aún no sabemos si el dinero prometido será de esa cantidad ni quien lo recibirá. Al final pasará como la renta básica de emancipación, que sólo la percibirá poco más del 5% de las personas que la solicitaron.

El presidente del Gobierno tendría que darse cuenta que el único que vive de sonrisas es el payaso de McDonald’s, y que éste no es el más indicado para gobernar un país. Su estrategia electoral de sonrisas, alegría y descalificaciones para quienes no piensan como él podría tener sentido si todos nadásemos en la abundancia, pero los ciudadanos, ahora mismo, estamos en la situación completamente opuesta. El elector puede aguantar muchas cosas, pero suele castigar las mentiras descaradas. El PSOE tendría que saberlo. Una de las causas por la cual ahora gobierna fue el lema: "No nos merecemos un Gobierno que nos mienta". Aplíquenselo.

Microsoft, Yahoo y el santo temor a Google

Vamos, que si todos los españoles nos pusiéramos de acuerdo en comprar Yahoo por ese precio, nos saldría a unos 666 euros por cabeza. Por favor, guárdense todos los chistes que sé que se les acaban de ocurrir con Bill Gates como protagonista. Son ustedes muy malos.

Segundo, porque aunque todo saliera como desea Microsoft, antes de final de año no habría acabado el proceso de compra, y a partir de ahí tendríamos el follón de la integración entre ambas empresas para que pudieran tener lugar las sinergias que asegura la empresa de Redmond que les ahorrarían 1.000 millones de dólares al año. Habría que ver qué sucede con los servicios equivalentes de ambas empresas, desde el correo electrónico a la mensajería instantánea. De hecho, precisamente en estos dos ámbitos las autoridades estadounidenses antimonopolio igual deciden que tienen algo que decir, pues tienen la fea costumbre de considerar monopolio a quien tiene mucho éxito, por más que lo que ofrezcan sea gratis, las alternativas de sus competidores también y cualquiera pueda cambiarse de proveedor con un simple click.

Además, mientras que Yahoo es una empresa de internet, Microsoft no. Toda su cultura empresarial y toda su directiva está moldeada bajo el esquema que le ha procurado éxito y fortuna: la venta de software. Algo bastante incompatible con internet, que funciona en general regalando servicios y ganando dinero con publicidad. Que tengan éxito en su empeño, que no es otro que desafiar la primacía de Google ("El mercado de la publicidad online está cada vez más dominado por un solo jugador. Juntos, Microsoft y Yahoo pueden ofrecer una alternativa competitiva", decía la carta de Ballmer anunciando la oferta), depende no sólo de que tengan éxito integrando los servicios integrables y respetando a los usuarios tanto de una empresa como de la otra. Depende, sobre todo, de que Microsoft no se limite a comprar Yahoo sino que adopte la filosofía de ésta, al menos en lo que a internet se refiere. Una buena manera de evaluar este punto, si la operación llega a buen puerto, será ver si Yahoo es obligado a abandonar el software libre que emplea en sus servidores para sustituirlo por el de Microsoft.

Por otro lado, tenemos la posibilidad de que otros compradores quieran meterse en la subasta. Se habla de Murdoch y de AOL-Time Warner. Pero el sobreprecio del 60%, y la gran reserva de dinero en efectivo de Microsoft (21.000 millones de dólares al cierre de 2007), casi garantiza que aun en el supuesto de que entraran, lo único que conseguirán será elevar el precio. Lo cual, por cierto, sería una muy buena razón para hacer una oferta, pues debilitarían financieramente a un importante competidor.

Pero si estamos todos excitados y nerviosos ante esta compra es porque se trata de un movimiento que potencialmente podría cambiar la faz de internet a la que nos hemos acostumbrado estos últimos años. Un Microsoft que no llega a tirar hacia adelante, un Yahoo en lento declive y un Google dispuesto a comerse el mundo. Es evidente que la empresa de Redmond ha visto que buena parte de su futuro depende de estar bien situado en internet y ser capaz de desafiar la primacía de Google. Se ha dado cuenta también de que por sí sola no es capaz de competir; en este sentido, la compra podría considerarse similar a la de YouTube, producto del reconocimiento del fracaso de Google Video.

De tener éxito, en todos los sentidos apuntados, este movimiento podría crear un jugador capaz de competir con Google. Pero si la compra resulta ser un fracaso, convirtiéndose Yahoo en una subsidiaria más de Microsoft sin capacidad alguna de influir en la filosofía empresarial de su propietaria, eliminará del tablero al único suficientemente bien situado aún para poder hablarle de tú a tú al gigante de las búsquedas. Habrá que sentarse, esperar y ver.

El socialismo en eslóganes

Motivos para creer. Esto puede referirse a que el socialismo es una cuestión de fe irracional que hay que asumir sin rechistar; o a confiar en algún político que presume de sinceridad cuando se le ha pillado confesando alguna que otra grave mentira.

Por todo lo que merece la pena. No concreta nada: típico mensaje utilizado por los embaucadores que todos los incautos interpretan de forma positiva sin darse cuenta de que cada uno hace una interpretación diferente, de modo que lo que para unos es bueno, para otros es malo. Además como en la realidad los medios son escasos, no puede intentarse todo lo valioso, siempre hay que renunciar a algo, asumir algún coste: pero recordar esto no te hace popular.

Comprometidos con la igualdad. Y radicalmente en contra de la libertad. Discriminando, olvidando la igualdad ante la ley para imponer coactivamente la igualdad mediante la ley (y como esto no se consigue nunca del todo, es una excusa infinita). Si todo es igual, todo da igual, no hay diferencias valiosas y útiles. No se trata de eliminar la pobreza sino de fomentar la envidia contra los ricos.

No es lo mismo. ¿Pero no habíamos quedado que estamos comprometidos con la igualdad? Es inteligente notar las diferencias, y efectivamente el socialismo no es lo mismo que sus alternativas: es mucho peor.

Vivimos juntos, decidimos juntos. ¿Quiénes somos ese "nosotros" que no se menciona? ¿Es un concepto discutido y discutible? ¿Y si me siento más próximo a alguien que no forma parte del colectivo oficial? ¿La unión hace la fuerza o se consigue mediante la fuerza? Muchos votantes no se sienten en absoluto identificados políticamente con otros a quienes consideran indeseables, y lamentan tener que compartir nada con ellos. Aunque todos nos lleváramos bien y tuviéramos buena voluntad comunitaria, la limitada capacidad cognitiva y comunicativa de los seres humanos no da para decidir todo juntos, por eso los ámbitos de control intentan separarse y hacerse locales (derechos de propiedad) para evitar los conflictos. Si decidimos juntos, ¿por qué al final sólo deciden los políticos, también en nombre de quienes no han votado por ninguno?

Somos más. Esto es una advertencia, así que cuidadito los que no son de los nuestros, que os podemos (por si nuestra pobreza argumental no consiguiera confundiros). Igual se refiere al crecimiento de la población, pero resulta raro que presuman de ello quienes suelen estar preocupados por los daños que los seres humanos provocan al planeta. Obviamente el socialismo no es para exquisitos individualistas independientes, sino para miembros de grandes rebaños mayoritarios.

Por todo lo logrado. El pasado. ¿A costa de qué y de quiénes? ¿Y el coste de oportunidad, todo lo que podría haberse logrado sin ustedes de por medio?

Porque lo estamos consiguiendo. El presente. ¿Quiénes y qué? ¿Liquidar la libertad? ¿Exterminar al enemigo?

Porque no todo está hecho. El futuro. Dados sus planes, afortunadamente.

Soñar con los pies en la tierra. Mejor tumbado en la cama. Parte de sus sueños son pesadillas, y casi todo el resto fantasías irrealizables.

Por el pleno empleo. No se trata de tener más riqueza con mínimo esfuerzo, sino de hacer como que todo el mundo está muy ocupado. Todos funcionarios.

La octava potencia económica, los primeros en derechos sociales. Con el bofetón que estamos dándonos (y lo peor está por venir), pronto sólo quedarán desechos sociales. El socialista cuando dice derechos quiere decir exigencias, reclamaciones ante los demás.

Podemos llegar tan lejos como queramos. ¡Ánimo campeones! Hasta el infinito y más allá. Basta con voluntad para obtener resultados. La acción inteligente es innecesaria.

Ahora que avanzamos, por qué retroceder. Un poco más y habremos sobrepasado el borde del abismo. A partir de ahí, caída libre.

Microhoo!

Pero el ordenador se ha convertido más en una terminal de una red mundial de información que en un conjunto de herramientas sin más conexión que la que tenga con el usuario. Es, para el usuario medio, la ventana a Internet. Incluso las aplicaciones migran de los intestinos del ordenador a la mágica red, que parece engullirlo todo para poder ofrecérselo a los usuarios en cualquier conexión a Internet.

Para cada nueva tecnología hay algún empresario que tiene una visión que supera la de los demás y Google, con su sencillez y eficacia, ha entendido Internet a la perfección, y nos acerca sus contenidos sin límites en un breve intercambio con el teclado. Su preeminencia deja poco espacio a los competidores, de los cuales Yahoo es el más importante.

En el mercado de buscadores el tamaño es parte del atractivo del producto y, para Microsoft, Yahoo es la oportunidad de hacerle sombra de verdad a la creación de Page y Brin. Ha aprovechado un momento de debilidad de la compañía para lanzar a sus dueños una oferta sustanciosa, aunque notablemente menor de lo que estuvo dispuesta a pagar hace sólo un año. Se abre una negociación que podría dejar los 31 dólares por acción que ofrece ahora hasta los 43 que, según recogía The Financial Times, estuvo dispuesta a pagar Microsoft.

El tamaño cuenta, sí, pero no le servirá de mucho a la empresa de Gates si no va acompañado de una verdadera transformación de la empresa y del producto. Su posición privilegiada en el mercado de las aplicaciones le ha permitido caer en ciertos hábitos malos que tendrá que dejar atrás si quiere ganarse el favor de los usuarios. O incluso si no quiere perder los que ya tiene Yahoo.

Entender al usuario, identificarse con él y adelantarse a sus deseos. No hay camino alternativo al éxito en el mercado.

La maldición de ser bendecido por la UNESCO

Al parecer, muchos lugareños no ven con buenos ojos la intromisión de los políticos en cuestiones tales como el color que le dan a las fachadas de las casas o la necesidad de obtener complicadas autorizaciones para llevar a cabo pequeñas reformas. Ampliar una casa se ha vuelto virtualmente imposible desde que en 1979 la ciudad fuera declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Desde entonces, la escalada regulatoria no ha dado tregua y ha llegado al ridículo de obligar a numerosos empresarios a cambiar el nombre de sus establecimientos por el equivalente en castellano.

Nadie niega que la conservación de la ciudad sea de gran importancia para atraer turistas. Sin embargo, la planificación centralizada de la estética, del urbanismo y de sus "atractivos" no satisface a todos. Las formas de aprovechar el encanto de una ciudad son, como diría Hayek, múltiples, subjetivas y están diseminadas entre todos los habitantes y propietarios del lugar. La planificación estética y cultural impide que ese conocimiento diseminado sirva para ayudar al progreso de la primera capital del país. La experimentación mediante prueba y error de las acciones más acertadas de los propietarios ha sido sustituida por la decisión de un grupo de "sabios". La diversidad y el riesgo han desaparecido bajo la losa planificadora. Ahora todos viven según los gustos y valores de los reguladores.

Esta situación ha hecho que muchos habitantes de Antigua vean en los funcionarios de la UNESCO el origen de una pesadilla centralizadora que ha supuesto la expropiación de la toma de decisiones en múltiples actividades particulares de cada día; y posiblemente no les falte razón. Por eso no resulta sorprendente escuchar que los coches de los empleados de Naciones Unidas llevan tiempo soportando la indignación vecinal. A falta de una justicia más perfecta, quienes han perdido parte de sus propiedades en el altar del dirigismo estético han decidido aplicar la justicia conmutativa.

La cultura es más, y el PP menos

Da igual, es todo lo mismo; si al final consiste en justificarse para imponer al lector una tasa por todo bicho que guarde información, para que el botín se lo repartan los de la SGAE. Literalmente, es decir.

Un anuncio de la ONCE habla de que hay formas fáciles de ganar dinero: soltar prenda en un programa de cotilleo, hacer el memo con una túnica y decir que adivinas el futuro… Pero nada como decir que lo que tú haces es "cultura". Eso lo justifica todo. Incluso un atraco garfio en mano como es el canon digital. No, está claro que la cultura es algo más que el mercado. Mucho más.

El mercado es la sociedad basada en lo que uno ofrece. Tú te esfuerzas por dar lo que mejor pueda servir a los demás a cambio de lo que los demás puedan ofrecerte. "La cultura", en boca de un político, es la excusa para el reparto: de todos a unos pocos, pero poderosos. "La cultura" es más que el mercado, porque ese plus que sacan del juego político, y que no ganan de lo que el público esté dispuesto a pagar por su trabajo. A usted eso no le pasa porque es una persona honrada y le incomodaría vivir a costa de lo ajeno, pero hay "gentes de la cultura" que reconocen no ser como usted y yo. "La cultura" es la excepción, el privilegio, el reparto. "La cultura" es más.

La lucha contra el canon digital, una revuelta que ha llevado dos millones de firmas a la Moncloa, es una de las causas más importantes del momento. El PP se ha sumado al clamor de los españoles contra la tasa y quienes quieren vivir de ella. Pero tarde y mal. No acaba de hacer suya la idea de la libertad y de los derechos del ciudadano medio frente a los intereses de los grupos especiales, una concepción de la sociedad que le es ajena a la Rodríguez Salmones, a sólo 9 puestos de Rajoy. Ellos verán.

Un nuevo privilegio de la SGAE

Al contrario de lo que parecen creer ellos y el ministro de Cultura, la culpa de la mala reputación de la SGAE, DAMA, CEDRO y similares no está en que los españoles seamos malos y poco comprensivos con ellos. Radica en sus prácticas y en sus formas.

Alguien que consigue que los poderes públicos le otorgue unos privilegios que suponen una substracción tan legal (pues está reconocida por la legislación vigente) como ilegítima en forma de canon digital, que se inventa cosas como la "presunción de culpabilidad" para justificar dichos privilegios o que no para de presentar propuestas totalitarias, no puede esperar tener buena imagen. Si a eso se añade una gestión en la que, según denuncian incluso muchos de sus socios, no existe una mínima transparencia, su reputación no puede ser otra que la que se merecen.

En vez de reflexionar sobre todo eso, las entidades de gestión españolas han decidido ir a llorar al ministro de Cultura (que es un excelente amigo de todas ellas) y obtener de Cesar Antonio Molina el compromiso de una campaña para lavar su imagen. Algo a lo que esto se ha comprometido, eso sí sin hacer una sola auditoria de las cuentas de esas organizaciones. Que la SGAE y compañía quieran emprender acciones de comunicación en este sentido es una muestra de caradura perfectamente legítima. Donde no existe legitimidad alguna es que se encargue de hacerlo, o al menos colabore, un ministerio. Por mucho que la antecesora de Molina, Carmen Calvo, dijera que el dinero público no es de nadie, esto no es cierto. Procede de los millones de españoles que pagan impuestos y es de ellos.

Molina va a poner a disposición de las entidades de gestión de derechos de autor el dinero de todos los contribuyentes para que emprendan una campaña que no dejará de molestar a muchos de ellos. A todos esos que se sienten agredidos por ellas en sus cuentas corrientes cada vez que compran un CD o un DVD, por ejemplo, esto les tiene que molestar. Cada ciudadano que Bautista o Borau han insultado al llamarles "pendejos electrónicos" o aplicarles la presunción de culpabilidad debe de sentirse disgustado.

Pero aunque no fuera así, el dinero de los ciudadanos, a los que se les ha sustraído vía impuestos, se va a utilizar para defender los intereses de una serie de grupos particulares que tan sólo se representan a sí mismos y resultan beneficiosos nada más que para una pequeña parte de sus miembros. Otro privilegio más que el Gobierno suma a los que ya tienen la SGAE y similares.

Devuélveme mi dinero

Hay una enorme verdad en esto que no parece haber asimilado este país, y es que el dinero que posee el Gobierno no es suyo, sino nuestro. Nadie se salva de la extorsión gubernamental en su afán descontrolado de recaudar más y más. Ni los rateros no gubernamentales. Usando la incultura económica de la gente, ahora el presidente del Gobierno nos quiere "regalar" 400 euros.

Una de las justificaciones ha sido, que de esta forma, el Estado demuestra que ahorra por nosotros ya que, según el presidente, "ahorrar es muy bueno" y al parecer él es más sensato que nosotros en esta labor. No puede decir lo mismo en otros temas de mayor calado como el de las pensiones, cuya estabilidad tiembla continuamente ante un futuro verdaderamente negro.

El ahorro obtenido a punta de pistola, no es ahorro. De hecho, entre impuestos directos, indirectos, tasas, multas, etc. el Estado nos expropia casi la mitad de nuestros ingresos brutos, con lo que esos 400 euros son migajas si los comparamos con los cuatro años de este Gobierno socialista o de cualquier otro. El ahorro tiene varias funciones para el actor económico. Una de ellas es hacer frente a los imprevistos individuales. Los socialistas, atendiendo a la curiosa concepción de ahorro que tiene el Gobierno, han llegado al extremo absurdo de creer que tal cosa no existe y que las malas épocas no son fenómenos circunstanciales de cada individuo o familia, sino agregados socioeconómicos que él controla y puede resolver. Es algo que recuerda bastante a la concepción económica que tenía la Unión Soviética.

Por otra parte, tendremos que ver qué consecuencias tiene tal medida sobre el efecto riqueza. Si todos somos 400 euros más ricos, ¿qué pasa? Que los precios de los productos donde vaya a parar esa subvención se encarecerán en la misma proporción. Teniendo en cuenta que el nivel de ahorro de las familias está en uno de sus peores momentos y que la deuda familiar está en uno de los más altos; muy probablemente este dinero será gastado en bienes de consumo casi de forma inmediata. Lo que significa que perjudicará a aquellos que no reciban esa subvención, esto es, a aquellos que no realizan la declaración de la renta, que, cosas de la vida, son los que tienen los ingresos más bajos de la sociedad. Como bien ha apuntado el presidente del Gobierno, "no hay impuesto negativo". Bueno, corregiremos a nuestro económicamente ignorante presidente porque en realidad sí que existe. Uno de los inventores de tal aberración fue Milton Friedman.

Que nuestro ahorro dependa de la gracia del político o de la proximidad de las elecciones nos indica qué es la política y esta gran mascarada de la democracia, que ha perdido su rumbo y propósitos por completo. El sistema actual se parece más al de un estado señorial del Medievo que a la idílica visión de la soberanía del pueblo. Nuestro dinero, estilo de vida y libertad depende de las decisiones partidistas y subjetivas de un grupo de oligarcas políticos que juegan con nosotros como si fuéramos piezas de un juego sin reglas, donde quien gana acaba gobernando para poder hacer lo que le da la gana. ¿Cómo pretendemos que los políticos nos salven si son ellos el principal problema? Mientras espera a que estos burócratas se preocupen de verdad por su dinero, tome la iniciativa y haga todo lo posible para no alimentar a la bestia. El dinero mejor ahorrado es el que no va al Estado. Está en su derecho de no dejarse robar por nadie.

Vaya tropa

Los bancos centrales son la punta del iceberg de un sistema financiero que, desde hace un siglo, viola sistemáticamente los más elementales principios de prudencia y diligencia. Las entidades de crédito han dejado de preocuparse por su solvencia y su liquidez e intentan suplir sus necesidades estructurales de fondos con los créditos que los bancos centrales van creando casi de la nada.

Nuestra organización monetaria tiene más puntos en común con el socialismo que con un auténtico sistema liberal; por tanto, la crisis económica que nos acecha es una crisis causada por el intervencionismo financiero.

A pesar de ello, existe una especie de adoración por los bancos centrales y sus dirigentes. En buena medida, los operadores del mercado tratan de encontrar en ellos la luz que les conduzca al final del túnel. Sin embargo, quienes están al frente de dichas entidades no son más que personas de carne y hueso, por lo general con unos conocimientos de economía bastante limitados e intereses personales ocultos.

Los últimos meses han servido para que algunos despierten de su letargo y constaten su inutilidad e impericia. Bastará con que nos refiramos a los tres casos más conocidos en nuestro país.

Bernanke: tipos cuesta abajo

Dicen que el actual presidente de la Reserva Federal tuvo que asistir a un cursillo acelerado en el mes de agosto para que le explicaran qué era eso de las "hipotecas subprime" y los "productos financieros estructurados".

Lo único que se le ha ocurrido a Bernanke ha sido recurrir a su famoso helicóptero: desde agosto ha bajado los tipos de interés en cuatro ocasiones, desde el 5,25 al 3,5%. Sin embargo, no parece que estas simplistas y contraproducentes medidas hayan remediado en nada la situación crítica de los mercados inmobiliario y financiero estadounidenses.

La venta de viviendas de segunda mano ha alcanzado su nivel más bajo en nueve años, y los precios están cayendo por primera vez en 40. Por si fuera poco, los resultados de los bancos en 2007 no han podido ser más lamentables: los beneficios de Citigroup cayeron un 83%, los de JP Morgan un 33 y los de Wachovia un 98 en el cuarto trimestre; y Merrill Lynch perdió 7.777 millones de dólares: el peor resultado de su historia.

La última rebaja de tipos, que Bernanke ejecutó por sorpresa el martes pasado, no tenía otra finalidad que servir de propaganda para la comunidad internacional. La Reserva Federal tenía programada una reunión para decidir la rebaja de los tipos una semana más tarde. ¿Alguien cree que recortar los tipos una semana antes o después marca la diferencia? No, el objetivo no era arreglar la economía, sino evitar que la crisis se manifestase tan claramente. En otras palabras: fue una decisión dirigida a calmar los ánimos de los especuladores bursátiles, para que detuvieran sus órdenes masivas de venta.

Pero los fundamentos de la economía siguen tan maltrechos como antes. Aun cuando Bernanke lograra restaurar la burbuja del mercado inmobiliario, sólo lo haría para generar una crisis aún mayor en el futuro. De momento, la bajada de tipos sólo se está traduciendo en una inflación cada vez más desbocada en las materias primas; o, dicho de otro modo, en unos resultados empresariales cada vez más ahogados por los costes.

Greenspan: esquizofrenia áurea

Para muchos, Alan Greenspan, antecesor de Bernanke al frente de la Fed, es el pope de la banca central, el artífice del crecimiento económico de EEUU durante la década de los 90. Para otros, en cambio, es un oportunista al que cabe culpar de la crisis actual.

En su juventud, Greenspan frecuentó el grupúsculo objetivista que rodeaba a la filósofa y novelista Ayn Rand. De hecho, llegó a publicar dos artículos en un libro editado por ésta: Capitalism, the Unknown Ideal. Uno de ellos se titulaba "Patrón oro y libertad económica", y en él decía cosas como ésta:

En ausencia de patrón oro no hay manera alguna de evitar que los ahorros se confisquen mediante la inflación. No hay un solo depósito de valor seguro (…) La política financiera del Estado del Bienestar requiere que los propietarios no puedan proteger su riqueza. Éste es el mezquino secreto de las diatribas estatistas contra el oro. El déficit público es sólo un esquema para la confiscación de la riqueza. El oro obstaculiza este proceso. Se convierte en un protector de la propiedad privada. Cuando uno ha comprendido esto, ya no tiene ninguna dificultad para entender el antagonismo de los estatistas al patrón oro.

Con el correr del tiempo, el autor de este sorprendente alegato se situaría al frente de ese esquema confiscatorio dedicado a financiar los déficits públicos con el envilecimiento de la moneda. Muchos creyeron que, simplemente, Greenspan había cambiado de ideas, que la madurez lo había llevado por otros derroteros más pragmáticos… y a declarar ante el Congreso lo que sigue:

La cuestión es, ¿existiría algún beneficio, en este momento histórico, si se retomara el patrón oro? La respuesta es: no lo creo, porque estamos actuando como si ya tuviéramos patrón oro.

Si de joven creía que el patrón oro era insustituible, de mayorcito piensa que basta con actuar como si estuviera entre nosotros. Será la fuerza del voluntarismo.

Pero la evolución intelectual de Greenspan parece no terminar aquí. Ahora que ya no dirige la Fed, parece volver a sus raíces ideológicas. Hace unos días dijo, en una entrevista para Fox News:

Debería haber algún mecanismo que restringiera la cantidad de dinero que se puede imprimir, ya sea el patrón oro o algo similar. A menos que tengas eso, la historia sugiere que la inflación tendrá efectos destructivos sobre la actividad económica (…) Muchos economistas creemos a pie juntillas que EEUU tuvo mucho éxito en el período 1870-1914 con un patrón oro internacional.

De nuevo, parece ser que la voluntad no basta para evitar la inflación: sin patrón oro, la confiscación y las crisis económicas no se detienen. Entonces, la cuestión es: ¿a qué se dedicó durante los casi veinte años que estuvo al frente de la Fed?

MAFO: duros a cuatro pesetas

El Banco de España tampoco parece ser muy amigo del oro. Será que en nuestro país la práctica confiscatoria de la inflación agrada mucho a los burócratas: no en vano la divisa española (la peseta, y luego el euro) se ha depreciado más de 23 veces con respecto al oro en los últimos 35 años.

Al Banco de España no se le ha ocurrido mejor idea que vender más del 40% de sus reservas de oro en los últimos tres años. Dicen que en tiempos de tribulación no conviene hacer mudanza; por lo visto, a MAFO lo de la mudanza se le queda corto y prefiere dinamitar la casa.

Y es que las ventas precipitadas de oro han hecho perder al Banco de España, de momento, más de 1.000 millones de euros, según un reciente informe del Instituto Juan de Mariana. No está mal, sobre todo después de que Solbes dijera que el oro ya no era un "activo rentable".

Con todo, no se ve amago de rectificación alguno entre las autoridades monetarias nacionales. Es más, su cultura económica es tan vasta que incluso se muestran satisfechos:

El objetivo [de las ventas de oro] era capitalizar la entidad, que ahora tiene unas reservas en torno a los 2.000 millones de euros, una cifra que era muy inferior antes de estas operaciones.

Pues felicidades: sois tan listos que os habéis descapitalizado en más de 1.000 millones. Y ahora sacad pecho, no sea que la gente se dé cuenta de que en vez de músculos sólo tenéis grasa.