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Los metomentodo de FACUA, contra Gmail

No, los de la asociación de consumidores por la prohibición del consumo de lo que no les gusta vuelven al ataque, y esta vez contra Google. En concreto, contra Gmail, al que califican de "correo espía" y al que quieren ilegalizar.

Veamos qué definen como espionaje estas histéricas: que el software de Google examine los mensajes que llegan a un usuario en busca de palabras clave que pueda emplear para mostrar anuncios personalizados a la vera del correo que estamos leyendo, para "olvidarse" inmediatamente de ese contenido. Preocuparse por esto y calificarlo además de "espionaje" demuestra una ignorancia abismal sobre el funcionamiento de la tecnología de internet. Google ya tiene que "leer" el correo (espiarlo, en jerga facuense) para poder mostrárnoslo; buscar palabras en él para mostrar anuncios, siempre y cuando no almacene los resultados de esa búsqueda, no añade ni quita nada a ese hecho. Pero no sólo Google, claro; todos los correos web tienen que hacer lo mismo.

En todo caso, aunque Google averiguara hasta la talla de calzoncillos que uso por medio de mis mensajes, eso no es de la incumbencia ni de FACUA ni de nadie si yo les he dado permiso al abrirme una cuenta en Gmail. Al parecer, para ellos "no es lícito que un usuario que recibe un mensaje sobre, por ejemplo, la muerte de un familiar o la devolución de recibos en su banco por falta de saldo, sea invadido por los anuncios funerarias o empresas que le ofertan créditos para saldar sus deudas". Traducido del progre al castellano: algo ilícito es algo que no nos gusta. Pues no te abras una cuenta en Gmail, pero déjanos a los demás.

Pero bueno, lo que pueda opinar una asociación de defensa del consumidor, de esas que afirman que defenderte consiste en prohibirte hacer lo que estimes oportuno, no debería ser tan importante. Al fin y al cabo, llevan años quejándose por lo mismo. No, el problema es que han encontrado apoyo en una declaración de la Agencia de Protección de Datos, que afirma que de acuerdo con un dictamen de un grupo de trabajo de la Unión Europa a partir de ciertos artículos de una directiva sobre protección de datos, a su vez traspuesta en la ley española sobre la materia, Google no puede examinar el correo para poner anuncios personalizados. Vamos, que han pedido ayuda al primo de Zumosol y éste ha acudido raudo y veloz.

El problema es que los artículos que cita el organismo español no permiten deducir nada, ni a favor ni en contra. Es más, el dictamen al que hacen referencia, aparte de llamar "buzonfia" al spam, que ya les vale a los traductores de la Unión Europea, no dice absolutamente nada sobre el análisis de los correos con fines publicitarios. Y los artículos de las directivas europeas que cita no prohíben dicha operación, salvo que se haga "sin el consentimiento de los usuarios interesados", que no es el caso, porque tú das permiso al abrirte una cuenta en Gmail.

Desgraciadamente, tenga o no tenga sentido lo que dice la Agencia de Protección de Datos, son el Estado, y como tal disponen de la coacción legítima para hacer avanzar sus intereses. De modo que discúlpenme si me empiezo a preocupar. Es que uso Gmail y me lo quieren cerrar.

El oro del Banco de España

Solbes lo justificaba en el Senado diciendo que el oro "ya no es rentable", porque no proporciona ninguna renta. Y Solbes es ministro ¡de Economía! El oro es dinero por excelencia, y el dinero no produce renta, pero su valor varía con el tiempo; vaya que si lo hace.

Desde entonces el oro se ha revaluado un 27,4% en euros, y de haber mantenido su stock el BdE, según los cálculos del Instituto Juan de Mariana, el valor de sus reservas sería hoy de 10.098 millones de euros, un 86% superior a los 5.430. Teniendo en cuenta el valor de los ingresos por sus ventas (reconocidos en 3.500 millones de euros) y el balance de su revalorización hasta el momento, (4.668 millones de euros). Unos 1.200 millones de pérdidas, que serían 1.000 si suponemos que hubiese invertido lo ingresado en bonos públicos, con una rentabilidad media del 4%.

Mas lo preocupante de las ventas de oro por el Banco de España no es sólo las pérdidas del valor de sus reservas, con ser ello importante. Una pérdida, además, que es mayor con cada día que pasa, pues hay una crisis de liquidez, un momento en el que el oro recupera plenamente todo su valor. Los expertos lo sitúan en los 1.000 dólares en breve plazo, hay quien piensa que podemos volver a los niveles de 1980 (2.200 dólares de hoy). Acaso sea más inquietante que la institución reguladora ha renunciado en gran parte a un activo esencial para afrontar crisis financieras como esta a que estamos abocados.

El oro ha sido denostado tradicionalmente por el inflacionismo; razón no le falta para temerlo. La adoración a Keynes, falso ídolo como ningún otro, ha hecho olvidar a dos generaciones de economistas qué es en verdad el amarillo metal y su función económica. En momentos de dificultad, de inflación, de crisis, reaparece con toda su fuerza; una oportunidad para redescubrirlo.

El espectro de Keynes

Algo parecido llevó a Keynes a llamar "general" a su teoría, concebida en un momento de crisis y con recetas del tipo en-cien-años-todos-muertos. Ha necesitado gran parte de las mejores mentes dedicadas a la economía para redimirle de su visión cortoplacista y crear un modelo para cualquier situación. La estanflación de los 70 se encargó de hacer añicos aquel keynesianismo.

Curiosamente, a las puertas de una nueva estanflación (horrísona palabra utilizada para llamar a la convivencia de inflación y recesión), el keynesianismo, ya no en nombre del de Cambridge, vuelve a aparecer, volviendo a dejar claro una vez más que la suya no es una teoría "general", sino para las urgencias.

A George W. Bush no va a venir nadie a darle lecciones de vulgokeynes, porque para eso es el presidente de los Estados Unidos que más ha aumentado el gasto público, después de Lyndon Johnson. El último en sumarse es el secretario general del Fondo Monetario Internacional, socialista. Y francés, para más señas. Dominique Strauss-Kahn ha llamado a los gobiernos a caer en el déficit para salir del paso. "La política monetaria no basta; hay que preparar medidas temporales presupuestarias". Será que Estados Unidos no va a entrar jamás en crisis, ya que lleva años siguiendo la "política presupuestaria activa" que exige el francés.

Está claro que las malas ideas no mueren nunca, especialmente si le placen al poder. Aunque sea gastar el dinero público como si no hubiera mañana, o como si no fuera de nadie, según la ministra Calvo. ¿Es necesario ese gasto? ¿Es el mejor uso que se puede hacer de esos recursos? Quitarle dinero y recursos a los particulares, que se cuidan muy mucho de no despilfarrarlos y utilizarlos eficazmente, ¿nos hace de verdad más ricos?

A nosotros no, pero a los políticos los hace más poderosos.

En defensa del anonimato

Irritada por los contenidos de dos bitácoras centradas en este pueblo y en el cercano de Cambados, la edil ha anunciado que tratará de conseguir de su partido una "propuesta de regulación normativa en la que se obligue a los editores de blogs a constituir un registro con su DNI, mediante el que se hagan responsables de sus contenidos y facilitar que estos delitos no queden impunes y que aquellos que se dedican a insultar y a coaccionar en los blogs puedan ser denunciados por las víctimas".

Ha de quedar claro que es la propuesta de Diana Otero o, en todo caso del PP de su localidad, pero no del conjunto de la formación presidida por Mariano Rajoy. Esperemos que en la madrileña Calle Génova a nadie, ni tan siquiera a Beatriz Rodríguez-Salmones, se le ocurra hacer caso a la peculiar propuesta de la edil pontevedresa. La existencia del anonimato en Internet, a pesar de los problemas que en algunos casos pueda acarrear, es una condición muchas veces necesaria para que muchas personas puedan expresarse libremente a través de bitácoras, foros y otras vías.

Tampoco es algo nuevo esta propuesta. Desde el ámbito del PSOE, el ex blogger Enrique Castro insistió en diversas ocasiones en que había que terminar con él. Y, hablando en nombre de la SGAE (esa organización tan mimada por los socialistas), el para tantas personas irritante Pedro Farré fue incluso más allá. Propuso la totalitaria idea de implantar un carné obligatorio para quienes quisieran conectarse a la red. Todos ellos (Otero, Castro y Farré) parecen envidiar algunas de las características del control sobre internet que impone la dictadura china.

El anonimato es la única posibilidad con la que cuentan numerosas personas para poder expresarse libremente sin peligro a represalias de todo tipo. Ha sido el vehículo del que han dispuesto profesores de secundaria para hablar la situación de los centros educativos sin ser represaliados por las autoridades. Es la única opción para funcionarios o empleados de empresas que buscan denunciar abusos en sus centros de trabajo sin sufrir castigos (reconocidos o no) por ello. Y también lo es para personas que buscan dar a conocer la situación, por ejemplo, de lugares en los que organizaciones criminales actúan con total impunidad.

La existencia de abusos en el uso del anonimato no justifica que se les quite a muchas personas la única vía de la que disponen para expresarse libremente sin poner en juego su trabajo o incluso su salud o su vida. Si se prohibiera el esconder la identidad en Internet, el mal causado sería inmensamente mayor que aquel que se pretende combatir. Es lo que siempre ocurre cuando se recorta la libertad.

El crack de 2008

La mayoría de analistas apuntan a una caída puntal del mercado para después recuperar la tendencia alcista (la iniciada en 2003 ya se ha perdido). Los pesimistas, por llamarles de alguna forma, afirman que esta bajada sólo es la punta del iceberg, que nos esperan unos cuantos años de bolsa bajista. Será algo similar a lo que ocurrió en el periodo 2000–2003. El principal argumento de los "pesimistas" se basa en la situación económica: el hundimiento inmobiliario, la crisis crediticia, las malas perspectivas sobre la inflación o la fuerte alza en los primeros escenarios productivos, como el de las materias primas, que suelen avecinar crisis.

Hay unos cuantos puntos que chocan fuertemente con la visión de los pesimistas. Si observamos los fundamentales de la bolsa española nos llama la atención que el Ibex, por ejemplo, tenga un PER estimado para el 2008 de 10. El de 2007 es casi de 12. Si nos miramos la banca por ejemplo, el PER estimado aún es más bajo, del 8,3 (el PER, cuanto más bajo, mejor). El yield del sector bancario es muy positivo, está al 6,1%. ¿Tiene sentido un declive bursátil duradero con esta alta rentabilidad? Si sucediera, creo que sería la primera vez. Aún estamos en época de resultados empresariales en Estados Unidos y, exceptuando los bancos, las empresas están sacando buenos datos. En España se empiezan a publicar ahora y es muy pronto para decir nada, pero los resultados de las pocas compañías que los han presentado ya son positivos.

Hagamos una mirada atrás, concretamente, a las crisis del 87 y 98. Ambas crisis tienen el mismo patrón de actuación que el crack del lunes. Fuertes desplomes bursátiles y carrerones alcistas en los meses siguientes. Siguiendo a Dow, las fases alcistas tiene tienen tres fases. Una, la de inicio de tendencia alcista. Segunda, la de consolidación y la tercera, la que podríamos llamar coloquialmente especulativa, donde todo sube independientemente de la situación económica o estado financiero de las empresas. Todo sea dicho de paso, estas teorías predictivas, que no son más que meros pasatiempos para economistas curiosos, se cumplen desde que se emite papel moneda respaldado por "fino aire", principal causa de estos violentos ciclos.

Volviendo al tema. Mirándonos detalladamente la situación, no parece que hayamos llegado aún a esta tercera fase de Dow. Normalmente, en las últimas fases alcistas hay una brusca interrupción a la baja que indica el inicio de otro subciclo. El fin del ciclo alcista suele ocurrir dos años después de estas abruptas bajadas que identificamos como cracks. Podríamos estar muy bien en esta situación ahora mismo. Si es así, y a juzgar por los anteriores cracks, exceptuando el del 2001 que tiene otros tintes y ya se produjo en plena fase bajista del mercado bursátil, la bolsa española a finales de este año recuperaría los máximos y dentro de un par de años más alcanzaría nuevos máximos. A partir de entonces empezaría el ciclo bajista, algo que también viene a coincidir con la teoría de Benner (que sólo ha fallado dos veces en los últimos 100 años). ¿Significa esto que la economía para los particulares mejorará? No tiene por qué. Esta es otra guerra.

Sea cuál sea el camino que tome la bolsa, una cosa parece muy probable. Empíricamente, estas fuertes bajadas dejan al mercado tocado y le cuesta mucho recuperar la normalidad. El mes de febrero parece que se va a caracterizar por fuertes subidas y bajadas. Puede que ni siquiera hayamos visto los mínimos de la bolsa. El mes crucial será marzo. Para entonces ya veremos claro si la debacle se nos viene encima o aún podemos arañar un par de añitos más. Mientras tanto sigamos el dicho bursátil que suelen repetir los day traders en situaciones como la actual: "si no sabes qué hacer, vete a pescar".

Amazon contra el proteccionismo francés

La razón es la llamada Ley Lang, que impone un precio fijo de los libros e impide descuentos mayores al 5%. Vamos, una ley tan absurda y contraria a la libertad como la española. Esta normativa es una de tantas razones por las que sería un desastre que Sarkozy recuperara a Jack Lang como ministro de Cultura, posibilidad que apunta, temeroso, Carlos Semprún.

No obstante, Amazon respeta –qué remedio– el precio fijo del libro. Pero es que esa ley no acaba ahí. También prohíbe vender a pérdida y asociar un servicio gratuito con la venta, que son las razones por las que ha sido condenado, por el momento, a pagar 100.000 euros al Sindicato de la Librería Francesa, el demandante, y otros 1.000 al día mientras no suspenda el servicio de envío gratuito. Y aquí viene lo sorprendente. En lugar de agachar la cabeza, murmurar un "sí, señor" y obedecer al tribunal, Amazon ha decidido pagar la multa y organizar una protesta online contra la decisión, que por el momento ha sido suscrita por 120.000 personas.

"Francia podría ser el único país del mundo donde el envío gratuito de Amazon sea declarado ilegal", aseguró Bezos en un e-mail enviado a sus clientes franceses. El desafío, no obstante, podría salirle caro. Tras un mes, el tribunal deberá decidir si suspende la multa, la mantiene o la aumenta. Y me da que a los jueces no les va a hacer mucha gracia encontrarse con una petición de más de cien mil franceses contra su decisión de condenar a una empresa norteamericana. Quién sabe si será contraproducente.

Si a usted le parece absurdo que la ley prohíba dar un servicio más barato a los clientes, bienvenido al club. Sin embargo, hay muchísimas personas que encuentran toda clase de excusas que ofrecer para justificar estas restricciones a la libertad de comercio. La principal es que, sin esta ley, desaparecían las pequeñas librerías y con ellas el placer de pasear entre sus estantes y la ventaja de poder ser aconsejado por un experto, el librero tradicional. El problema, claro, es que evalúan esas ventajas como si no tuvieran más coste que fastidiar a unas pocas grandes empresas, y no es así.

El panorama más previsible después de abolirse estas restricciones sería que los libros más comprados estarían mucho más baratos en grandes superficies y en internet, y muchas pequeñas librerías, al no poder competir en precio en esas ventas, se verían abocadas a desaparecer; los libros menos comunes acabarían siendo comprados, en muchos casos, a través de la red. La gente se ahorraría un dinero que podría emplear en otras cosas, generando empleo en otros sectores, o se decidiría por comprar algún libro porque al precio más reducido le conviene.

O puede que no. Es posible que un número suficiente de consumidores valorase el servicio que prestan esas pequeñas tiendas por encima del ahorro en dinero que le supondría comprar en otra parte. Pero, en todo caso, no es una decisión que le competa a los libreros, los jueces y los políticos. Somos los consumidores los que debemos tomarla haciendo uso de nuestra libertad de elegir.

La envidia, base del pensamiento socialista

El socialismo desconfía del éxito individual producto del esfuerzo porque una sociedad basada en la jerarquía, el mérito, el riesgo personal y la empresarialidad (que así es como los economistas austríacos llaman a la capacidad de todo ser humano para encontrar la forma de satisfacer necesidades ajenas y obtener un beneficio) jamás sería socialista. Para implantar su modelo de sociedad, la izquierda necesita corromper a quienes tienen éxito fuera del cotarro estatal o, si no se dejan, anularlos civilmente a base de declararlos enemigos de "lo colectivo".

Eso es lo que han hecho con el ex presidente de Endesa, y eso es lo que harán cada vez que un ciudadano demuestre con su ejemplo que sólo lejos de las gabelas estatales es moralmente aceptable prosperar. No se trata tanto de que los líderes del PSOE tengan algo personal contra Pizarro (probablemente también), sino de una cuestión de supervivencia política: con medio millón de Pizarros, el socialismo sería inviable en España.

El socialismo es el gobierno de los mediocres y los resentidos. La mezquindad de los Caldera, Blanco, De la Vega y Zapatero no es por tanto cosa de poca importancia, sino la condición moral inevitable de todo el que quiera medrar con éxito en el cotarro de la izquierda. El hombre que se hace a sí mismo, que lucha por superar las adversidades de la vida sin apelar a una supuesta injusticia social sino empleando a fondo su talento, que hace del esfuerzo y la disciplina los ejes de su conducta, que utiliza su cerebro de forma creativa para buscar oportunidades de negocio y tiene el arrojo de comprometer su patrimonio para llevar a cabo sus ideas, jamás tendrá encaje en una sociedad regida por los cánones ideológicos de la izquierda.

El socialismo verá siempre a estos individuos como una amenaza por su capacidad de convertirse en modelos para los demás. De ahí que cuando aparece un triunfador que todo lo ha ganado por sí mismo la principal preocupación de los dirigentes de la izquierda sea neutralizarlo civilmente acusándole de los más graves delitos antisociales. En su obcecada empresa, ni siquiera reparan en que su alegato contra ese victorioso representante de la libertad individual revela los vicios sobre los que se sustenta su propia mentalidad.

A Manuel Pizarro le machacan por decir que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos y por haber ganado en su empresa, una de las más importantes de Europa, lo que mil novecientos esclavos de la beneficencia estatal en un año. Sin saberlo, en vez de vilipendiarle lo ensalzan. Con su actitud, los dirigentes socialistas revelan que su proyecto político consiste en incautarse de una cantidad cada vez mayor de la riqueza ajena para subvencionar a los lobbies organizados que les apoyan y a una sociedad conformada por zombis morales que prefieren las migajas que les arroja el Estado antes que tener la posibilidad alcanzar el éxito mediante el talento y el esfuerzo.

El socialismo apela a las pasiones más bajas del ser humano para legitimar su proyecto político. Así ha sido a lo largo de la historia y así continua siendo para los partidos vagamente socialdemócratas. La envidia es la base del igualitarismo pregonado por la izquierda. Si no se ceba a aquélla, éste no arraiga.

A los envidiosos se les ensalza como personas de elevada moralidad que quieren acabar con la desigualdad, que es precisamente lo que nos distingue como seres humanos libres, pues el único modelo social igualitario es el basado en la esclavitud, donde todos los individuos aspiran únicamente a sobrevivir en perfecta situación de igualdad con el prójimo. En cambio, los que defendemos la libertad del ser humano para labrar nuestro propio futuro somos tachados de peligrosos individualistas e insolidarios. El ideólogo del PSOE encargado de diseñar la asignatura de adoctrinamiento colectivo ha hecho hincapié en alguna entrevista radiofónica en que el individualismo es un peligro para la democracia (la socialdemocracia), con lo que no hace sino expresar la idea ampliamente compartida por sus compañeros de secta, partidarios del igualitarismo impuesto de forma coactiva por el poder políticos.

Sin embargo, la única igualdad exigible es la de todos los ciudadanos ante la ley. Ahora bien, éste es precisamente el único igualitarismo que rechazan los socialistas. Sólo hay que echar un vistazo a su trayectoria reciente para constatarlo. Con el caso GAL, las instituciones del Estado intentaron por todos los medios que no se "estigmatizara" a los políticos implicados, como si éstos no tuvieran que responder de sus delitos igual que cualquier otro ciudadano. La imagen de la entrada en prisión de los condenados por este caso, con los dirigentes del PSOE jugando al corro en abierta rebelión jurídico-política, esmalta suficientemente su rechazo a este principio básico del Estado de Derecho. El asesinato civil y profesional del juez Liaño en el caso Sogecable o los continuos intentos de eliminar la independencia de las instituciones judiciales en la era Zapatero no hacen sino abundar en la evidencia.

Pizarro, que concita el odio más profundo de la casta socialista, ha dicho públicamente, en cambio, que prefiere ser ministro de Justicia antes que de Economía, precisamente porque estima prioritario garantizar la seguridad jurídica de todos los ciudadanos. También en este aspecto sale a relucir la calidad moral de unos y otros.

El enfermizo modelo social que promueve la izquierda penaliza la creatividad del individuo dispuesto a correr riesgos con la esperanza de obtener un beneficio. El triunfador es vituperado, y a los que crean riqueza a fuerza de talento y esfuerzo se les acusa de explotar a los demás. De esta forma, cada vez menos se decidirán a emprender nuevos negocios, que a todos pueden beneficiar. En cambio, aumentará el número de los que buscan enriquecerse al amparo del poder político de turno, utilizando las influencias y el soborno en lugar del ejercicio de la empresarialidad en un entorno de libre competencia, y el de aquellos que prefieren ser corrompidos por el Estado del Bienestar y culpar a los demás de desgracias de las que sólo ellos son responsables.

Lo que se dirime en las próximas elecciones del 9 de marzo no es sólo quién ostentará poder, sino una cuestión más profunda, que atañe al futuro que queremos para nuestro país. A un lado está el modelo Pizarro; al otro, el modelo Pepiño. Ustedes deciden.

Riqueza y complejidad

Voy a hablarle de dos tribus. La primera es la de los Yanomami, una etnia americana que habita una parte del Amazonas, principalmente en Venezuela. La otra tribu es la de Nueva York. Del orden de diez millones de habitantes acogen un constante flujo de inmigrantes y visitantes, ven la llegada de las primeras tecnologías en cuanto nacen, comen en cocinas de todo el mundo y pueden acceder a una variedad de bienes inabarcable, inaprensible a la mente humana. Los neoyorkinos trabajan para empresas que sirven, a su vez, a todo el orbe.

Si, para comparar su riqueza, nos vamos al indicador de su renta media anual, resulta que los neoyorkinos, con 36.000 dólares al año, generan una renta 400 veces mayor a la de los Yanomami (90). Pero ¿reflejan esos cuatro centenares la relación de riqueza que hay entre esos dos mundos?

Los Yanomami, como los cuervos, no distinguen más que entre uno, dos y muchos. Nosotros tenemos un sistema numérico idealmente completo. Pero los de la selva americana tampoco necesitan mayor complicación. Beinhocker explica entonces un concepto que le permite acercarse a la idea de complejidad que quiere transmitir, y que es el número de tipos diferenciados de bienes, SKU, por sus siglas en inglés.

Los Yanomami tendrán, entre los bienes a que pueden acceder, a varios centenares. Probablemente alcancen el millar. ¿Y Nueva York? “Utilizando varias fuentes distintas, yo estimo grosso modo que ronda el orden de 10 elevado a 10”, es decir, diez millones de millones de millones. Unas mil veces más el número de especies sobre la Tierra. La relación de riqueza, así medida, entre las dos tribus, no es ya de uno a cuatrocientos, sino de uno a 10.000 billones, o de ese orden.

En verdad la cifra de SKUs en una sociedad avanzada es inconmensurable, por sus dimensiones. Pero da una idea de la relación entre riqueza y complejidad.

El embrollo intervencionista de Kioto

Esta semana ocurrió lo que tenía que terminar ocurriendo. Los sindicatos europeos, asustados por la deslocalización de empresas producto del racionamiento y mercado de derechos de emisiones, han pedido a Bruselas que se introduzcan aranceles sobre las mercancías de aquellos países que no respeten Kioto. Esta idea, por cierto, ya la había sugerido hace apenas un par de meses el supuesto liberal Nicolás Sarkozy.

No está claro qué quiere decir eso de no respetar Kioto. Si significa no cumplir los compromisos adquiridos, y esta parece la interpretación más sensata, no hay prácticamente país en la tierra que lo haga y, por lo tanto, habrá que elevar aranceles frente a la práctica totalidad de ellos, incluidos casi todos los europeos.

Otra opción es que para la Confederación Europea de Sindicatos no respetarlo signifique no racionar gases CO2. Esta es la única interpretación que tendría sentido de cara a evitar las temidas deslocalizaciones. Sin embargo, en este caso habría que imponer barreras comerciales a casi todos los países pobres del planeta, dificultando aún más sus posibilidades de desarrollo. Claro que no creo que a los sindicatos les importe un comino este efecto de su propuesta.

Por último, cabe la posibilidad de que este lobby sindical se esté refiriendo con eso de no respetar el protocolo a no haberlo ratificado. En ese caso la efectividad frente a las deslocalizaciones sería muy limitada porque hay muchas naciones que lo han ratificado por el simple hecho de que no se tenían que comprometer a racionar nada, como ocurre con muchos países pobres en –rápido– desarrollo. Además, la Unión Europea tendría que explicar por qué Kioto es mejor solución frente al cambio climático que la apuesta por la innovación tecnológica o por el desarrollo de sumideros que desarrolla la coalición de países Asia-Pacífico y otros países que no han ratificado Kioto. ¿Por qué los que optan por otras soluciones deben ser castigados? Se da la circunstancia de que la tasa de incremento anual de gases efecto invernadero en Europa desde el año 2000 es tres veces superior a la de Estados Unidos que optó por no ratificar Kioto y seguir esas políticas alternativas. Si lo que hubiese detrás de la propuesta sindical fuera un genuino intento de proteger un clima supuestamente amenazado por las emisiones humanas de CO2, ¿no debería de ser EEUU el que impusiera aranceles a países como España?

El entuerto de Kioto se complica cada día que pasa. Es un ejemplo más de lo que Ludwig von Mises llamó la dinámica del intervencionismo. Cada intervención requiere, si no se elimina, de nuevas intervenciones que traten –infructuosamente– de tapar los efectos perversos e imprevistos de la anterior intervención.

Reeducación para la ciudadanía

Pero es que además el espacio es muy bueno. Si Libertad Digital Televisión es una de las pocas razones que justifican encender el televisor, "Reeducación para la ciudadanía" es motivo suficiente para invertir media hora de tu vida frente a la pantalla.

La elección del Protágoras de Platón para iniciar esta andadura televisiva no pudo ser más acertada. El sabio de Abdera, en el diálogo platónico que lleva su nombre, pretende enseñar una especie de "educación para la ciudadanía" a los hijos del rico Calias (cobrando una pasta, por supuesto), algo ante lo que Platón, por boca de Sócrates, se muestra sorprendido, consciente de que nadie puede enseñar a otro a ser ciudadano ni, mucho menos, cobrar por ello. Siglos más tarde, Santo Tomás repetiría los argumentos para criticar la vulgarización de la fe y el adoctrinamiento catequético con abandono de la teología.

Y en este estado de la cuestión transcurrieron casi veintiséis siglos de Historia… hasta que llegó José Antonio Marina para enmendarle la plana al griego y al aquinaetense, ese par de metomentodos. Para Marina, uno de los principales ideólogos de la asignatura zapaterista, es imprescindible que el estado enseñe a los niños la virtud ciudadana, como Protágoras pretendía hacer con los hijos de Calias. La justificación para esta manipulación de las conciencias infantiles es terrible. Dice Marina: "¿Tienen razón los padres que reclaman su derecho a educar moralmente a sus hijos? Sin duda. Y si todos los hicieran con una maravillosa eficacia, la escuela podría dedicarse a otra cosa".

Cualquier persona con un mínimo apego a su libertad y a su derecho a formar a sus hijos debería espantarse ante semejante panorama. De hecho así está ocurriendo, a tenor de la negativa de muchos padres a que sus hijos sean sometidos a estas sesiones de adoctrinamiento preparadas por el gobierno. Pero nos faltaba un Platón que explicara a los protágoras contemporáneos que lo suyo no es educación, sino tiranía. Ahora ya lo tenemos. No tiene las espaldas tan anchas como el ateniense y su melena difícilmente podría calificarse de leonina, pero nadie es perfecto. Es una lástima que Albiac no tenga televisor en casa. Le gustaría mucho el programa.