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Vuelven los 70. ¿Otra vez estanflación?

El primer síntoma importante, que ha sido el primer detonante de las bajas bursátiles europeas de esta semana, fue el índice ZEW, indicador que mide la confianza de los inversores alemanes principalmente. Según la publicación del instituto alemán, el índice ha llegado a cotas que no veíamos desde 1993. Dato pésimo. Un día después, la Reserva Federal publicaba el libro Beige, que da a conocer algunas de las condiciones económicas de los Estados Unidos. Los datos eran del mes de diciembre y no pintaban demasiado bien, ya que mostraban cierta contracción de la demanda y tensiones en la inflación subyacente, esto es, la relativa a la alimentación y la energía. El 24 de este mes se publica el índice IFO que intenta medir el “clima empresarial” alemán y no da la impresión que vaya a salir muy bien tampoco, principalmente debido a la debilidad del dólar que también nos afecta.

A todo esto, tenemos al BCE, presidido por Jean-Claude Trichet, que no sabe si mantener los tipos de interés, subirlos o bajarlos. Ahora está esperando a las subidas salariales en Alemania. Ya ve, la cuota de nuestra hipoteca depende de lo que los empresarios alemanes hagan con el sueldo de sus trabajadores.

Los ciclos se parecen a las modas, van y vienen. La gran diferencia es que las modas nos pueden gustar o no, pero no por eso nos van a arruinar. Los ciclos económicos, cuando son gestionados por los burócratas de los bancos centrales, sí. Parece que vamos de cabeza a la misma situación que ya tuvimos en los años 70, estancamiento más inflación. ¿Es que en estos 40 años los altos funcionarios del Gobierno, de los bancos centrales y entes reguladores no han aprendido nada? Evidentemente, no. Sólo han sustituido la imprenta de billetes por las subastas e inyecciones de liquidez. Constantemente, el presidente del BCE amenaza con subir tipos y lleva más de cinco meses, ¡casi medio año ya!, inyectando toneladas de dinero al merado. ¿Pero cómo se entiende tal contradicción? ¿Cómo se entiende también que la M3 aún esté creciendo a ritmo de dos dígitos y el BCE no haga absolutamente nada salvo amenazar a los empresarios para que no suban los sueldos? No se puede ser más cínico.

Entretanto, en España somos la caricatura de la crisis. Si las bolsas europeas bajan, aquí bajamos más, el número de sociedades mercantiles creadas, se desploma; la producción industrial también se hunde según los últimos datos del INE, las afiliaciones a la Seguridad Social está a niveles de 1996, los precios amenazan con dispararse aún más y la prensa internacional, con razón, nos da un hachazo día sí, día también; lo que no va muy bien para atraer inversores extranjeros.

Pero un punto de lucidez al menos. Esta semana hemos visto rejuvenecer a Alan Greenspan, antiguo presidente de la FED que vuelve a sus orígenes y ahora, que ya no depende de la gracia ni sueldo de los políticos, vuelve a defender la mejor medida anti-inflación, anti-recesión y anti-burócratas: el patrón oro. Lástima que se haya dado cuenta ahora. Demasiado tarde.

Que no hay crisis…

Como ha quedado claro en su entrevista con Pedro J. Ramírez, Zeta prosigue con su estrategia negacionista y afirma que "en absoluto" estamos inmersos en una crisis. De hecho, para 2009 espera retomar la senda de crecimiento de la que nos apartaremos en 2008. Este último ejercicio quedará como un pequeño bache sin importancia en la trayectoria meteórica de nuestra economía.

Uno sigue sorprendiéndose con la arrogancia de unos políticos que, si hace unos años reconocían en privado ser unos completos ignorantes en economía, hoy se permiten el lujo de hacer predicciones a dos años vista en medio de un clima internacional absolutamente turbulento que ni siquiera las casas de análisis fueron capaces de anticipar (en realidad, sólo quienes tenían un mínimo conocimiento de la teoría austriaca del ciclo económico, como Mike Shedlock o Christopher Mayer, previeron las desastrosas consecuencias de la política crediticia de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo. Por cierto, esta misma gente no comparte la idea de que los años venideros vayan a ser una suerte de Arcadia feliz, y perdón por la redundancia).

Pero a lo mejor es que Zapatero piensa que España puede seguir creciendo y desarrollándose en medio de una crisis económica internacional gracias a la diligente gestión de su Gobierno. En cualquier caso, Z, como de costumbre, se equivoca o miente. Y no sé cuál de las dos opciones resulta más preocupante: si se equivoca, vamos a darnos de bruces con una crisis que el Ejecutivo ni ha previsto ni tratado de remediar, y si miente para ganar las elecciones es que no sabe cómo gestionar la mala coyuntura que se le viene encima, por lo que las imprescindibles reformas se quedarían en el tintero.

Los últimos datos económicos no son, desde luego, para tirar cohetes. El sector de la construcción se contrae cada vez más (en un año ha visto crecer un 20% su número de parados); los precios de las viviendas residenciales dejaron de crecer en el segundo semestre del año pasado (y Standard and Poor’s estima, de manera bastante realista, una sobrevaloración del 30%); la inflación se ha disparado hasta el 4,3% en diciembre (si bien probablemente sea muy superior); la tasa de ahorro de las familias sigue cayendo, por los altos impuestos y la subida de los tipos de interés y de los precios; la renta disponible de las empresas se redujo un 69% en el tercer trimestre de 2007; la confianza de los consumidores lleva más de seis meses consecutivos registrado mínimos históricos, uno tras otro; la tasa de morosidad de los efectos comerciales de las empresas creció en noviembre un 32% (hasta los 1.100 millones de euros, alrededor del 1% del PIB); la creación de empresas se desplomó un 16%, y el número de las que se disolvieron creció un 66%.

Lo peor, sin embargo, está por llegar. A ver cómo hacen las entidades de crédito para soportar en 2008 el continuo aumento de la morosidad (que se trasladará al ámbito hipotecario y al crédito al consumo), los mayores tipos de interés de la refinanciación de sus depósitos y la caída del valor de las garantías hipotecarias. A ver cómo hacemos para financiar uno de los déficits exteriores más elevados del mundo, cuando, además, no tenemos posibilidad de devaluar la moneda. A ver cómo hace ZP para sufragar el enorme gasto público al que se ha comprometido en esta legislatura (lo ha aumentado más en cuatro años que el PP en ocho, tanto en términos relativos como absolutos), cuando la recaudación fiscal comience a menguar y los gastos en prestaciones de desempleo a subir (UBS espera que incurramos en déficit público en 2009).

Y todo ello en un contexto poco favorable, en que las pérdidas de los bancos se verán corregidas y aumentadas y las materias primas seguirán subiendo (oro, petróleo y platinio ya están en máximos históricos en términos nominales).

Por supuesto, nada de esto parece preocupar a ZP. Lo único que le preocupa es echar balones fuera. Después de negar que hubiera crisis, la consigna del PSOE parece ser atribuirla a factores exógenos al Gobierno, como la crisis de las subprime, obra de los malvados especuladores yanquis, y el incremento de precios del petróleo y los cereales, consecuencia de la mayor demanda de chinos e indios.

Pese al sesgo simplista y demagógico del análisis de los miembros del PSOE, lo cierto es que el actual ciclo económico no resulta directamente imputable al Gobierno. El principal responsable es el Banco Central Europeo, con su política crediticia, sobre el cual Zapatero puede influir bien poco. Sin embargo, sí es responsable de una política económica destinada a prolongar y agravar la crisis.

Como ya hemos dicho, el PSOE ha emprendido un brutal incremento del gasto público que obviamente se ha traducido en un sustancial aumento de la presión fiscal. En unos momentos en que la renta disponible de los individuos no es capaz de seguir el ritmo de los repuntes de los tipos de interés, la reducción de la renta disponible sólo nos acerca al colapso financiero y a la mala asignación generalizada de recursos. El INE informa de que en el tercer trimestre de 2007 la recaudación por los impuestos sobre la renta y el patrimonio, en el caso de los hogares, y del de sociedades, en el de las empresas, aumentó un 21,4% y un 44%, respectivamente. He aquí uno de los principales responsables del ahogo financiero.

Además, Zapatero tampoco ha aprovechado la legislatura para flexibilizar el mercado laboral y facilitar un rápido reajuste entre los sectores productivos. Incluso el Ministerio de Trabajo reconoce ahora que el 44% de los parados de la construcción tiene nulas opciones de recolocarse (a buen seguro, la tasa real es muy superior).

El optimismo de ZP, cuyo peor escenario es un crecimiento del 2,8% para 2008 y uno superior para 2009, contrasta con el de algunas casas de análisis de prestigio que, tras basar sus estimaciones en la situación actual (que sin duda se agravará en los próximos meses), prevén una expansión mucho menor. La OCDE y Standard and Poor’s hablan del 2,5% para 2008, y algunos economistas de Merrill Lynch hablan del 2,2%. Eso sí, para 2009 todos coinciden en un empeoramiento significativo de la situación: la Comisión Europea estima un 2,25%, Standard and Poor’s un 2% y Merrill Lynch unl 1,6%.

En todo caso, el futuro parece depender más de una preocupante evolución de las economías internacionales que de la islita española. Como decía Mises, "el Gobierno no puede enriquecer a la gente, pero sí puede empobrecerla". En el caso de ZP es exactamente así: poco puede hacer para evitar la crisis, pero está haciendo mucho por agravarla.

Para dominarlos a todos

Quizá por esta incomprensión, un asunto como es el affaire Network Solutions ha pasado más bien desapercibido. Para quien no la conozca, esta compañía es una de las cinco principales empresas en el negocio del registro de dominios. Ya estamos otra vez con las palabras incomprensibles, pensará usted. Bueno, esta es más bien fácil de definir: un dominio es un nombre en internet; nosotros, para poder utilizar libertaddigital.com, tenemos que pagar cierto dinero al año a una de estas empresas registradoras, no sé cuál. La fama de Network Solutions se debe a que, en su día, fue la única a la que se podía acudir para adquirir los dominios .com, .org y .net. Costaban 100 dólares por dos años y fueron esos altos precios los que provocaron el nacimiento del sistema actual, en la que es una organización llamada ICANN la que otorga a empresas u organizaciones la gestión de cada uno de los dominios de primer nivel (Verisign, por ejemplo, se encarga de los .com), además de conceder licencias a otras muchas empresas para vender dominios al público. Con este sistema, el precio ha bajado en algunos casos a unos 8 dólares al año.

El caso es que hace unos años se creó un periodo de gracia de cinco días durante el cual se puede devolver un dominio sin tener que pagar nada, como si fuera El Corte Inglés. El problema es que hubo gente que empezó a realizar una práctica llamada domain tasting, que consiste en comprar un dominio, poner una página con anuncios y ver si en esos cinco días hay gente que entra, bien porque es el nombre de una antigua web ya desaparecida o porque sea muy parecido a otro y la gente entra cuando se equivoca al teclear… lo que sea. Si reciben visitas, se quedan con el dominio; si no, lo devuelven. Para que vean lo extendida que está esta práctica, el director ejecutivo de GoDaddy, la primera empresa registradora del mundo, afirmó el año pasado que de 55,1 millones de dominios que registraba su empresa, 51,5 millones eran cancelados antes de que pasara el periodo de cinco días.

Pues bien, si ha tenido usted paciencia para llegar hasta aquí, vamos a hablar al fin de Network Solutions. Lo que se ha descubierto que hace esta empresa es que, en el momento en que alguien comprueba usando sus servicios si un dominio está libre, lo registran y se lo quedan durante cuatro días. Durante ese tiempo sólo se puede comprar a través suya. Y cobran como 4 veces más que la competencia. Así que se ha armado bastante revuelo, como es lógico, y están recibiendo mucha publicidad negativa, aunque no parece que la ICANN les vaya a sancionar. Eso sí, están estudiando imponer una penalización de 5 centavos de dólar por borrar un registro de dominio dentro del periodo de gracia, algo que hicieron el año pasado los encargados de gestionar los .org, pasando de tener 2,4 millones de casos a 152.700 al mes siguiente.

En diversos foros de internet se está llamando al boicot a Network Solutions. Pero no creo que eso les vaya a hacer mucho daño. Y es que lo que habría que preguntarse es cómo es posible que pese a ser tan cara, siga siendo una de las principales empresas de este sector. La respuesta está, creo yo, en la costumbre. Para muchos, los dominios son suficientemente baratos como para que no les merezca la pena la molestia de trasladarlos a otra parte, y hay mucha gente que los tiene en Network Solutions porque es el único lugar donde se podían tener. De modo que, o la ICANN les pone firmes, o seguirán quedándose con los dominios que usted busque con todo el morro.

Retrato de Jon Sistiaga

La cinta es un verdadero documental, mucho más cierto de lo que jamás pensó Sistiaga que lo fuera; pero no sobre Estados Unidos, o las armas, o la libertad, sino sobre él mismo y las ideas que tienen él y muchos, no sólo dentro de la profesión periodística, del papel de los medios de comunicación. Son vehículos al servicio de su ideología, no al servicio de la realidad. Y el involuntario objeto de este documental, el propio Sistiaga, aparece con su retrato más auténtico y más despreciable.

Comienza por mentir ya desde el título. “¡Papi, cómprame un Kalashnikov!”, se llama, y el único que aparece es de juguete. Por error o por servicio a la causa confunde la pronunciación en inglés de “M-60” con “M-16” e insiste en viejas mentiras, ya vertidas por su maestro Michael Moore. Intenta hacer pensar al ignorante que el hecho de que los ciudadanos puedan tener armas es un rasgo más de la excepcionalidad estadounidense, “muy lejos de cualquier parámetro europeo”, dice, cuando los británicos estaban en esa situación hasta 1997 (desde entonces se ha multiplicado el crimen, por cierto) o en Suiza la mayoría de los ciudadanos tiene al menos una.

Confunde las armas, que son un objeto, con la libertad de armas, que es un derecho, artilugio que le es muy útil para atizar el último con el primero. Menciona las matanzas de Columbine o Virginia, pero no dice que en esos sitios se daba la situación que él defiende, ya que allí (como en Omaha), estaba prohibida la tenencia de armas. Probablemente ni sepa, porque no lo habrá ni mirado, que según el estudio más profundo sobre la incidencia de la libertad de armas en el crimen, ésta salva más de 1.000 vidas al año, cuatro veces más violaciones o 60.000 asaltos violentos. Un aumento del 1 por ciento en la tenencia de armas provoca una caída del 4 por ciento en los crímenes violentos.

La razón es sencilla: no son las armas las que matan sino las personas. Los criminales, que hacen del actuar fuera de la ley su profesión, no tienen problema en saltarse una prohibición de armas si con esta nueva violación de las leyes consiguen su instrumento de trabajo. El ciudadano normal, el que sólo las utilizaría para defenderse de los criminales, es quien queda sin ellas. Si se le permite hacerlo aumentan los usos defensivos de las armas y baja el crimen.

Pero lo mejor del documental de y sobre Sistiaga es su construcción del hombre de paja. Todas las encuestas muestran que los dueños de armas en Estados Unidos no son más demócratas o republicanos que la media, ni tienen tendencia a unas ideas que sobresalga sobre el conjunto de la población. Acaso tienen un nivel económico y educativo ligeramente superior, pero muy poco. Qué más da. Él tiene recursos para identificar al ciudadano estadounidense con armas con la ultraderecha, el nacional socialismo, el segregacionismo, el KKK o lo el brazo incorrupto de Santa Teresa. No importa que la segunda enmienda fuera redactada por quienes dieron lugar a la más antigua de las democracias del mundo. Da igual que quienes primero quisieron, como él mismo dice, “regular mejor las armas”, es decir, controlarlas, fueran precisamente los racistas y el KKK. Es lo de menos que fuera Hitler quien pronunciase en 1935 una frase revolucionaria: “Este año marcará un hito en la historia. Por primera vez una nación civilizada tiene un completo registro de las armas. Nuestras calles serán seguras, nuestra policía más eficiente y el mundo seguirá nuestro liderazgo en el futuro”. Oh, sí. Un liderazgo lleno de Sistiagas.

La “gracia” de Bill Gates

Bill Gates no tuvo mejor idea que rodar un vídeo en tono supuestamente humorístico mostrando como será su último día de trabajo. Menos gracia no puede tener. En él vemos como este personaje se dedica a llamar a sus amigos para pedirles un nuevo trabajo, y como uno tras otro van dando larga a sus propuestas debido a su falta de aptitudes para el empleo solicitado. Suponemos que a cualquier persona que haya sido empleada de Microsoft y le hayan despedido, ya sea en Estados Unidos, España o La India, la película de marras le habrá hecho todo menos gracia.

El hombre más rico del mundo, o el segundo según que listados y en que año, se puede permitir la gracieta precisamente gracias a su inmensa fortuna y por ser un retiro voluntario. Debe resultarle muy difícil comprender no sólo las dificultades económicas por las que pasa alguien que se queda desempleado, tampoco debe de llegar a imaginar lo frustrante a nivel personal que resulta la situación para muchos. Sin embargo, él queda a salvo de la Inquisición de lo políticamente correcto y su video no es objeto de protestas por lo más granado de la progresía mundial.

El motivo es simple. Este multimillonario es uno de ellos (recordemos como se ciñó a un discurso multiculturalista para justificar la falta de libertad de expresión en el régimen comunista chino) y son algunos de los más destacados izquierdistas del mundo anglosajón quienes salen en el vídeo. Las amigos a los que Gates pide ayuda no son otros que el director de cine Steven Spielberg, el actor George Clooney, el cantante Bono, el eco-catastrofista y frustrado aspirante a presidente de Estado Unidos Al Gore y dos aspirantes demócratas a la candidatura para llegar a ser inquilino de la Casa Blanca: Barack Obama y Hillary Clinton. Una panda de lo que en España llamamos pijo-progres y en Francia definen con el divertido apelativo de bo-bo.

Todos los participantes en el video se definen claramente con su participación en el "humorístico" cortometraje. Dicen preocuparse por los más pobres, pero no dudan en reírse de la difícil situación por la que pasan quienes no tienen fortunas y contactos como las suyos y se quedan en paro. Como buenos pijo-progres les gusta demostrarnos que son solidarios y no dudan en recriminarnos por no actuar como a ellos les gustaría que hiciéramos (no suelen destacar por su respeto a la libertad individual) pero, como buenos bo-bos, desprecian a las personas.

Pepiño el bárbaro

¿Es que usted está en contra de que los jubilados perciban sus pensiones, que los jóvenes tengan un mejor nivel de vida o de que puedan estudiar? Es la clásica pregunta retórica que durante años han formulado los socialistas a sus adversarios para deslegitimarlos moralmente. ¿Quién podría ser tan vil como para estar en contra de los desfavorecidos? Efectivamente, sólo alguien de derechas. A propósito, si es por esto, el PP no hace falta que se dé por aludido ya que en el arco ideológico está al ladito mismo, por no decir encima, del PSOE.

Pero ah, qué perversas se vuelven las ideologías cuando, como hace José Blanco en su nota, nos da por supuesto que los fines justifican los medios. El teleologismo (moral de los fines) es la piedra angular del socialismo. Se justifica por ella misma independientemente de cómo llegue a esos fines. ¿A nadie se le ocurre preguntar qué medios usará el jerarca para establecer el paraíso terrenal? El Gobierno no es una ONG que se financie con contribuciones voluntarias, es el monopolio de la fuerza, el Gobierno ordena y el resto obedecemos. La moral del socialista y Gobierno se apoyan en la solidaridad a punta de pistola. En su razonamiento, como la gente es mala y egoísta, la oligarquía política ha de impartir justicia de todo tipo: social, moral, cívica y económica.

Como los medios no son más que un formalismo sin importancia, el burócrata se ve obligado a robar a la gente honrada financiándose con impuestos. Recuerde que los impuestos se pagan por la amenaza real del Gobierno, de lo contrario nadie los pagaría. Algo que jamás ocurre en el libre mercado, si usted compra o vende algo, es porque quiere. Si usted trabaja en una empresa, es porque quiere, nadie le obliga a que se dedique a otra cosa. Si la precariedad laboral es alta en España, el socialista no dudará en afirmar que se han de aprobar leyes obligando al empresario a hacer los trabajos perennes. No cae en la cuenta el bienintencionado que no hay trabajo más precario que el de empresario y que si carga costes adicionales a su labor, lo único que conseguirá es que acabe cerrando dejando una estela de desempleados por el camino.

En el terreno social, el socialista también apuesta por el uso de la fuerza contra el hombre libre. La moral del socialista dicta que si algún niño es enseñado por sus padres, esquivando así la ideología que impone el Gobierno en los colegios, esta familia ha de ser denunciada, investigada y desposeída de sus niños si es necesario por no obrar conforme al “bien común”. Otro de los principales dogmas de la religión socialista. El caso más reciente se produjo esta misma semana, cuando unos guardias civiles a las diez de la noche se presentaron en casa de una familia por practicar la “escuela en casa” (caso similar al de la familia Branson-Sánchez). Ni se molestaron en informar a la desdichada familia de qué se les acusa.

Pero es que ni con el uso constante de la fuerza y “brutalidad”, el socialista consigue sus fines. Señor Blanco, cuatro años de su Gobierno socialista han dado uno de los índices más altos de desempleo juvenil comparados con Europa. Salario mínimo significa que menos jóvenes serán contratados, y más ante una economía incierta como la que se nos avecina. Ahora también el Gobierno quiere convertir a los jóvenes en rentistas para que adquieran una vivienda. No son rentistas a la vieja usanza, es decir, aquellos que obtienen beneficios de sus inversiones exponiendo su dinero al riesgo, sino que Blanco en su blog habla de rentas obtenidas mediante el robo que el Gobierno practica sobre todos los individuos de la sociedad. Quién iba a decir que el socialismo apoyase el “rentismo”.

Señor Blanco, ni su Gobierno ni ningún otro que pueda haber va a garantizar las pensiones de nadie. El fondo que acumulan no da ni para ocho meses y tendría que cubrir la vida de cada uno de los trabajadores que por la fuerza han visto marchar su dinero a las arcas del Estado. ¿Dónde está ese dinero nuestro, en qué se lo gastaron ustedes los políticos?

Señor Blanco, no hay nada más absurdo que un político nos dé lecciones de moralidad. La principal amenaza para el ciudadano en este país es el Gobierno y toda su corte de burócratas y vividores que incapaces de defender sus intereses personales con hechos, siempre han de recurrir a falsos tópicos socialistas y “humanitarios”.

Las búsquedas siguen sin moverse

Pero es quizá tecnológicamente donde más estancada parece la cosa. Google marcó la pauta y todos la han seguido, pero hace ya años que en cuestión de búsquedas parece todo inventado; la única novedad es la incorporación de mapas y búsquedas locales, algo que, la verdad, tampoco parece para tanto.

Este año vamos a contemplar varios intentos de atacar la fortaleza del gigante de las búsquedas. Y no me refiero a la compra de FAST, la veterana compañía noruega especializada en este campo, por parte de Microsoft, que parece más enfocada al desarrollo de soluciones de búsqueda para empresas. Existen dos novedades principales a tener en cuenta.

La primera es Wikia, el proyecto del creador de la Wikipedia, Jimmy Wales. Su idea es extender la filosofía participativa de la enciclopedia online a las búsquedas, algo que ya tiene Mahalo en funcionamiento. Está movido por herramientas de código abierto y se supone que los usuarios serán la clave para que los resultados vayan afinándose con el tiempo mediante herramientas como votaciones o la inclusión de "mini-artículos" en los resultados de las búsquedas, textos que cualquiera puede editar. Por ahora, sin embargo, todo el mundo está de acuerdo en concluir que los resultados que ofrece son una porquería, incluyendo a los propios responsables del proyecto. No tengo claro que el modelo vaya a funcionar, pues en el supuesto de que tuviera éxito habría incentivos aún mayores para alterar los resultados que los que existen en Wikipedia para modificar las definiciones.

El segundo son los proyectos de procesamiento de lenguaje natural. Es decir, buscadores a los que puedas hacer preguntas, que las entiendan, y que te respondan con los resultados adecuados. El problema es que esta suerte de Santo Grial de las búsquedas lleva buscándose desde hace años y nada, oiga, que no hay manera. Otra cuestión añadida es que, si lo consiguieran, lo harían en inglés. Hay varias empresas empeñadas en lograrlo, como ChaCha, Hakia o Powerset; también existen proyectos de la propia Google o de IBM. La informática avanza a paso firme en muchos ámbitos, pero la inteligencia artificial no es uno de ellos, así que no apostaría porque este sea el año de su eclosión.

Existen otros proyectos detrás de los cuales hay gente muy válida, en algunos casos salida del propio Google, como Blekko y Cuill, que no está muy claro qué aportarán al mercado y que, en todo caso, hasta 2009 no tendrán nada usable. Y no voy a hablar de Quaero, el proyecto estatal europeo del que no se ha vuelto a saber nada. Posiblemente tenga razón Rick Skrenta, responsable de Cuill y creador del primer virus informático, cuando afirma que tanto Google como sus imitadores están funcionando con tecnología basada en la web de hace diez años y no en la de ahora. Pero no está nada claro que haya nadie capaz de hacer un motor de búsqueda para la web de ahora. No, al menos, durante este año 2008 que acaba de comenzar.

American gangster

No quiere depender de otros proveedores, se modo que se desplaza al sureste asiático a adquirir la mercancía, que transporta a los EEUU gracias al tráfago militar desde Vietnam. Una vez en el Harlem, Frank explica que "yo soy dueño de mi propia empresa y vendo un producto que es mejor que el de la competencia, a un precio más bajo que el de la competencia".

La película ilustra cómo funciona la competencia y el verdadero carácter de quienes quieren controlarla. Frank desplaza del mercado a los otros oferentes, y en nombre de éstos le habla un mafioso italiano, Tosca, que le dice: "sabes que el precio que pagas por un galón de leche no representa su verdadero coste de producción. Está controlado. Fijado". Pero no es así. El precio se descubre en el libre juego del mercado, un proceso abierto y que se desvirtúa si se intenta controlar. Y no está marcado por los costes, sino por la concurrencia de compradores y vendedores en competencia. Por eso Lucas le responde: "fijo el precio que considero justo".

Tosca da entonces en el clavo. "Tus clientes están contentos, pero ¿qué hay de tus colegas? No estás pensando en ellos". Es aquí, de toda la conversación, cuando aparece el verdadero gangster, el que habla de precios justos, de pensar en el resto de oferentes antes que en los clientes, el que considera controlar, fijar el precio de los bienes al margen del libre juego del mercado.

Es posible que sus alegaciones al precio justo no conmuevan el corazón de Frank Lucas, de modo que Tosca le hace una mención a la posible reacción del resto de los productores, con graves consecuencias sobre su integridad. American Gangster, así, con mayúsculas, debiera ser el título de infinidad de historias, y no sólo la de la heroína en el Harlem de la era Woodstock.

Por el pleno empleo en Andalucía

Es seguro que un Gobierno de Rajoy no será tan desastroso como el de Zapatero, por supuesto, y considero razonable que Rajoy se transmute en un centro posibilista y tolerable a la izquierda tolerante (que tampoco hay tanta) por pura necesidad electoral.

No negaré que, como me aseguran, Rajoy sea el Merlín de los tiempos políticos, el gurú de los mensajes electorales, el zahorí del votante español. Yo mismo no me considero muy bueno en la adivinación electoral, y de hecho pensé hasta el último minuto que los españoles votarían mayoritariamente al Gobierno atacado por el terrorismo. Claro, que entonces me tendría que haber dedicado a la necromancia, y no me refiero a los 191 cadáveres calientes, sino al alma de los españoles.

Pero hay cosas que sí sé. Sé que la misión de ganar elecciones para el PP la tiene Mariano Rajoy y no yo. Sé que, como periodista, mi compromiso está con la verdad y, en mi caso, con la libertad. Y sé que todo mi deseo está en hacer a los demás partícipes de mis valores, algo de lo que estoy seguro, pues basta con no desvirtuarlos mucho con la palabra para que sean enormemente atractivos.

Cómo negar que haya políticos cuyo principal ánimo sean los intereses, rectamente entendidos, de los ciudadanos. Pero aunque sólo sea porque para algunos no lo es, aunque sólo fuere porque pueden confundir nuestros intereses con su ejercicio de poder, aunque únicamente fuese porque alguien tiene que hacerlo, los medios de comunicación tienen que mirar a los políticos con el único afán de recordarles, permanentemente, que hay una parte de la sociedad que no se deja atropellar.

Este es el juego de la cuerda. Si ganamos nosotros tendrán que ser los políticos quienes se acerquen a nuestras ideas. Si son nuestras ideas las que ceden, entonces los que no tengan remedio seremos nosotros.

El juego de la cuerda

Puestos a prometer empleos Chaves pensó, como lo haría cualquier político en este país, que lo mejor sería garantizar el pleno empleo para Andalucía. En cualquier otro lugar del mundo el político en cuestión se plantearía el ligero inconveniente que supone haber realizado esa promesa con anterioridad cosechando fracaso tras fracaso. Pero Spain is different y Andalucía más aún.

Hace diez años se cumplió el plazo que dio Chaves para la consecución del pleno empleo en toda España siendo ministro de Trabajo socialista y los habían estado esperando sólo encontraron nuevas promesas. Ahora vuelve a prometer más de lo mismo y nos cuenta que el gran momento ocurrirá entre 2013 y 2015. Asombroso, ¿verdad? Pues habrá muchos que se queden esperando a esa fecha. El mundo imaginario de los politicastros se sustenta en dos pilares fundamentales. Por un lado la nefasta realidad de la educación pública ayuda a difundir los bulos y las falacias económicas que venden quienes quieren aferrarse al poder. Esto, por desgracia, no es un endemismo andaluz ni español. Por otro lado, en nuestro país la esfera de lo estatal y lo subvencionado parece haber succionado el resto de la sociedad civil dejando pocas áreas fuera de la larga mano del Gobierno de turno.

Vayamos por partes. La idea de que los políticos pueden realizar grandes gestas económicas por el bien de la sociedad es tan falsa como antigua es su refutación. Los individuos son los que mejor saben cuáles son sus sueños, la importancia que le dan y la mejor manera de gastar los menguantes euros que han ganado con su trabajo. Ningún político o comité de burrócratas será jamás capaz de superar los resultados que manan de las relaciones libres entre individuos. No es que sean tontos, es que son unos estúpidos arrogantes que creen saber mejor que los propios interesados cómo gobernar sus vidas. Lograr pleno empleo no tiene ningún misterio. Basta con un decreto ministerial. Lo que ya resulta más complicado es lograr que todo el mundo trabaje en la producción de cosas útiles. Las grandes gestas económicas las consiguen los individuos a pesar de quienes les gobiernan. Lo mejor que puede hacer el Gobierno para observar cómo los individuos se procuran empleo y todo tipo de bienes en tiempo record es dejar de estorbar.

Sin embargo, la falacia de la omnipotencia gubernamental cuela una y otra vez en España. No importa que, como en el caso de Chaves, el mismo político haya demostrado una y otra vez su manifiesta incapacidad a la hora de gestionar cualquier cosa que no sea su cuenta corriente. Pero es que cuando más de la mitad de la población acude diariamente al abrevadero del dinero público y los impuestos de quienes se dedican a producir para el resto son gastados en grandes altavoces y pantallas mediáticas, es comprensible que la gente crea en todo tipo promesas delirantes. Andalucía lo que necesita son menos promesas, menos intervencionismo gubernamental y más libertad. Bajo esas circunstancias los andaluces lograrían el pleno empleo. No sé cuándo, pero seguro que mucho antes de 2013.