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¡La Iglesia católica no es socialista!

Cuando mandan ellos, en cambio, la única legitimidad es la que emana de las urnas y las decisiones del parlamento han de ser acatada sin rechistar. En definitiva, la democracia sólo vale si mandan "los nuestros" o, como dice Peces Barba, cuando lo hacen "los buenos".

Es un buen síntoma que los líderes del PSOE, encabezados por Pepiño, se hayan cabreado de esa manera ante el encuentro de familias cristianas organizado por la archidiócesis de Madrid. Si hubieran emitido una nota de prensa agradeciendo a la Iglesia el detalle, como católico que soy me hubiera empezado a preocupar en serio.

El berrinche del secretario de organización del PSOE le ha llevado a plantearse seriamente la posibilidad de borrarse de la religión católica. El tío está dispuesto a buscar en su cartera el carné de católico (seguramente con cuota mensual) y romperlo públicamente en señal de desagravio a Z, su líder espiritual. En el cielo la noticia ha provocado un terremoto y no es descartable que Dios mismo se aparezca en mitad del telediario de Lorenzo Milá para pedirle disculpas al insigne gallego y suplicarle que no abandone el rebaño. Es lo mínimo que merece alguien cuya devoción cristiana le ha llevado a afirmar públicamente que las medidas sociales del Gobierno socialista están inspiradas en las Sagradas Escrituras. No he encontrado todavía el versículo en que Dios revela a su pueblo que asesinar a bebés no nacidos es una actividad recomendable de cara a la salvación, pero si lo dice el señor Blanco tiene que estar ahí por alguna parte. Sólo es cuestión de buscar con cuidado.

No obstante, si la política de los socialistas sigue el mandato divino, el hecho de que el Papa se dirigiera al millón de heresiarcas como muestra de apoyo tiene que tener alguna consecuencia. No es descartable que Bermejinsky solicite al Estado Vaticano la extradición de su jefe para procesarlo por antidemócrata, mera posibilidad ante la que nuestro juez estrella habrá experimentado una sublime erección intelectual.

El problema de los socialistas con la Iglesia católica es que el sector de la curia que les apoya tiene una capacidad de convocatoria perfectamente descriptible. Los curitas cañón de San Carlos Borromeo, por ejemplo, no pasan de concentrar a unas pocas docenas de ateos rodeando a Bono y Zerolo, para abrevar en un cesto de bizcochos y meterse un lingotazo de kalimocho a modo de comunión. Rouco, en cambio, pega un sotanazo y mete a un millón de personas en el centro de Madrid. Ahí les duele. O sea que bien.e

Libertad para Fouad y Kareem

El saudí Fuad al-Farhan también ha sido arrestado, aunque todavía está pendiente de juicio, esta vez por escribir sobre presos políticos y la necesidad de reformas en el mayor de los países de la Península Arábiga. También en este caso se ha puesto en marcha una acción online para pedir su libertad.

No olvido, por supuesto, a las docenas de periodistas online y ciberdisidentes detenidos en varios países más. También a ellos les dedico este primer artículo que escribo en 2008. Según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras, 2007 se cerró con un total de 61 en prisión. El listado de RSF no recoge a Fouad al-Fahran, tal vez debido a lo cercano en el tiempo de su detención. China es, una vez más, la mayor cárcel del mundo para quienes se oponen a través de Internet a los sistemas dictatoriales, con un total de 51 encarcelados. Este es el dato más llamativo, pero hay otro que debería llamar la atención.

Con la excepción de Bielorrusia, todos los países que mantienen a ciberdisidentes en prisión son comunistas o musulmanes. En el primer grupo, además de China –que siempre tiene el dudoso honor de encabezar esta lista–, está Vietnam. Su régimen es el segundo en el que hay más personas en la cárcel debido a sus actividades en Internet, un total de ocho. El resto son Irán (con dos), Egipto, Jordania, Libia y Siria (un encarcelado en cada uno de estos países). El motivo por el cual en estos lugares se encarcela a quienes se atreven a criticar al Gobierno a través de la Red no es la religión, sino la naturaleza autoritaria o totalitaria de sus sistemas políticos.

Entre ellos están dos estados vistos con malos ojos por la mayor parte de la comunidad internacional, como el sirio o el iraní. Pero hay otros que cuentan con el visto bueno de casi todo el mundo. El caso de la Libia de Gadafi (cuya extravagante gira europea tras su "rehabilitación" ante los gobiernos democráticos ha sido un éxito) o aliados de Occidente como Egipto y Jordania (cuyos sistemas son dictaduras disfrazadas de algo parecido a democracias formales). Si hay que presionar a los primeros para que avancen hacia el respeto a los derechos de las personas, con estos últimos es especialmente urgente. El silencio ante lo que ocurre en estos países no sólo es inmoral sino que, además, ayuda al crecimiento de un integrismo islámico que acusa a los "cruzados" de apoyar a las dictaduras.

Occidente debe reaccionar ante las violaciones de los derechos más fundamentales de cada persona, como es la libertad de expresión, en internet y fuera de ella. No debe guardar un silencio que lo convierte en cómplice. La denuncia debe ser clara. En internet y fuera de ella. ¡Libertad para Fouad, Kareem y los otros 60 ciberdisidentes detenidos!

Balance económico de Z

De las declaraciones realizadas choca que España, según el presidente, haya "evolucionado hacia un modelo más productivo" cuando el propio Trichet (presidente del Banco Central Europeo) calificó la productividad española de "muy insatisfactoria" en comparación el resto de miembros de la UE. Llegó a decir que no era representativa "de una economía industrializada". Palabras muy duras y poco usuales en un alto burócrata. De hecho, la productividad española crece a la mitad que la europea y está en cotas de hace 30 años.

También impactan los sesgados números de Zapatero cuando afirma que nuestro poder adquisitivo ha aumentado. Todo cuadra sabiendo que los estadistas del Gobierno no están incluyendo el precio de la vivienda y que muchos de los productos contabilizados en su IPC tienen un peso totalmente arbitrario en la ponderación. Desde la entrada del euro, nuestro poder adquisitivo no ha parado de decrecer. Gran parte de culpa ha sido de las autoridades monetarias, pero el Gobierno ha sido incapaz de paliar el problema.

En su discurso, es casi un chiste de mal gusto que Zapatero marque como un hito la reducción en la tasa de temporalidad laboral cuando España tiene la tasa de temporalidad más alta de toda Europa, casi el doble de la europea. Los últimos datos de diciembre publicados nos indican que casi el 90% de los contratos han sido temporales, cifra muy similar a la de noviembre. Efectivamente, la ley Caldera ha significado uno de los grandes fracasos de esta legislatura. Afirmaba el ministro, en una entrevista realizada en El País en el año 2004, que "bajar la temporalidad al 25% sería un éxito". A duras penas se ha reducido un 2,5% y se debe al propio crecimiento de la economía. Si la ley Caldera ha sido incapaz de conseguir ni su más mínimo objetivo en pleno crecimiento económico, ¿qué cree que ocurrirá ahora que la economía se está enfriando de forma significativa?

En algo tiene razón Zapatero. Es innegable el crecimiento económico que ha tenido España en estos años. Gran parte de éste es debido a la política monetaria expansiva del BCE, hacia la que España estaba altamente receptiva para impulsar su sector estrella, la construcción. Los indicadores macroeconómicos, sin embargo, no son un fin en sí mismos, sino un medio para llegar a fines reales como el de bienestar. En este país, casi el 20% del PIB se lo lleva el sector de la construcción, del que la vivienda es sólo una parte. Aunque en agregados la economía está en buena forma, no ocurre lo mismo con sus componentes aislados, especialmente el referido a la economía del ciudadano, que año tras año ha visto disminuir significativamente su poder adquisitivo debido a este artificial crecimiento levantado sobre la ilusión de la inflación crediticia. No es de extrañar que la situación económica esté preocupando más a los ciudadanos.

El año 2008 parece que se va a cebar, al menos hasta el primer semestre, en los precios; perderemos más poder adquisitivo. El IPC adelantado del 2007 ha sido el más alto de la última década. Uno de los principales problemas para el nuevo año podría ser el desempleo debido al enfriamiento del sector de la construcción, algo que se acaba de confirmar con más de 100.000 parados más que el año pasado. En este tiempo Zapatero ha perdido una oportunidad de oro para adoptar medidas que nos librasen de esta situación que ahora se avecina. En su lugar, se ha dedicado a hacer regalos con nuestro dinero y ahora este comportamiento irresponsable va a pasar factura. Si los ciudadanos apenas hemos notado este crecimiento en nuestros bolsillos, ¿qué pasará ahora que las cosas se ponen feas?

¿Pero es que nadie va a pensar en los niños?

El informe que ha publicado hace unos días se centra en buscar las razones para exigir que no se vendan juegos inadecuados a menores; se agradece que al menos nos dejen a los mayores seguir disfrutando de ellos.

El estudio es un ejemplo de cómo poner el carro antes de los bueyes, es decir, cómo decidir las conclusiones antes de tener evidencia que las soporte. Así, afirman que es necesario que el Estado prohíba la venta de videojuegos inapropiados a menores, pero ellos mismos reconocen en sus pruebas (consistentes en enviar a niños de 9 o 10 años a comprar Scarface, juego de hampones basado en los personajes de la película de Brian de Palma y, claro, violento) que el hecho de que las comunidades autónomas ya hayan legislado al respecto no parece que sirva de nada, pues los críos podían comprarlo igualmente en aquellas en que ya está prohibido.

Del mismo modo, protestan porque el PEGI, que es el estándar de clasificación de juegos que se emplea en Europa y al que se someten de forma voluntaria las empresas de videojuegos, no está bien hecho, y sugieren que el Gobierno de España, como gusta ahora en llamarse, se dedique en Europa a cabildear para "mejorarlo". Como únicos ejemplos, ponen dos juegos… de coches, que según su real saber y entender deberían tener una clasificación más dura que la que pusieron los fabricantes, que era recomendarlos para mayores de 7 y 12 años respectivamente. Y es que aunque PEGI naciera con sus fallos, ha ido mejorando hasta convertirse en una guía bastante fiable para los padres de lo que verán sus hijos si les compran un videojuego.

Este estudio, como todos los anteriores, parte de una presunción que jamás se preocupa por demostrar o respaldar por datos: que para los niños es malo acceder a juegos que "violen los derechos humanos" porque de mayores reproducirán esos comportamientos. Eso es algo que cualquier crío de ocho años sería capaz de ver que es una estupidez. Pero si no dispone de ninguno a mano, créase los consejos del Gobierno británico. Después de años y años de triunfo de lo políticamente correcto en la educación de los niños, ahora ha recomendado que se les deje jugar a cosas violentas porque es bueno para su desarrollo.

Pero bueno, quizá los de Amnesia Internacional consideren que aunque pueda ser bueno para los niños, para las niñas es malísimo. Por eso debieron escoger a una niña de 9 años para que comprara Scarface; para eso y para crear alarma entre los padres y así volver a vender un año más su defectuosa mercancía. El caso es que dudo mucho que ninguna niña de 9 años quisiera no ya comprar sino jugar al Scarface. Suelen tener otras aficiones, como Los Sims, que a mí me aburren tremendamente. Ya, ya sé que insinuar que hombres y mujeres, o niños y niñas, son distintos y juegan a cosas distintas es un pecado de lesa progresía, pero es que es verdad, qué demonios.

Lo único bueno de este informe es que llega dos años después de que publicaran el anterior. Antes los hacían todos los años. Eso que salimos ganando.

Vuelve el átomo

Ahora bien, si necesitamos energía y que no haya emisiones de CO2, cuando se menciona la energía nuclear, entonces el calentamiento no es ya tan importante como para permitir (no digamos favorecer) la energía del átomo.

Pero no se puede exigir una cosa y la contraria a la vez durante mucho tiempo. La gente lo nota. Y nosotros podemos ser contradictorios, pero la realidad no; y ésta nos está diciendo que necesitamos más energía con control de emisiones de CO2. Es decir, que necesitamos más energía nuclear.

El mundo está tomando exactamente ese camino. Los países nórdicos tienen planes para nuevas centrales. Estados Unidos, que ha reducido el peso de la energía nuclear en los últimos años, está apostando de nuevo por ella. Lo que era un rumor reprimido por la corrección política comienza a ser un clamor.

Nuestro diario informó este domingo de que Unesa, la patronal española de la electricidad, ya pide vía libre para nuevas centrales. La actitud de Unesa al respecto ha sido siempre muy pacata, por no decir algo peor. Es lo que tiene que ciertas empresas tengan una dependencia excesiva del Gobierno. Pero están más respaldados que nunca por la razón y por las crecientes demandas de los ciudadanos, que quieren más y mejor energía, y a un menor coste. Todo ello se puede extraer del uranio. Pero hay que explicarlo. En nuestra sociedad es necesario comunicarse con el público, y Unesa podría hacer mucho más al respecto.

Lo único que necesitamos para desarrollar la energía nuclear es conocimiento y capital, y contamos con ambos. Nuestra dependencia energética es sencillamente alarmante, tanto por su magnitud como por la inestabilidad de las áreas del mundo en que están nuestras fuentes. Con el modelo francés solventaríamos muchos de nuestros problemas. Nos falta dar el paso.

El PSOE no tiene remedio. ¿Y el PP?

El PP es sólo menos socialista, por lo que la diferencia entrambos no es insalvable, precisamente. Y, llegado el caso, habría antepuesto la conveniencia de que un partido no esté en el poder demasiado tiempo.

Pero la experiencia de Zapatero en el poder me ha hecho ver que incluso el paro permanente y la corrupción de González pueden ser poco al lado de lo que pueden llegar a hacer. Incluso los GAL, ejemplo de esa ética socialista del "todo vale" para conseguir un objetivo, han sido superados por el "como sea" del pacto del Gobierno con la ETA contra nuestras instituciones. El PSOE ha traicionado la democracia en cuanto ha tenido ocasión. Su fundador amenazó de muerte a Maura; luego se opuso a las reformas democratizadoras de éste (los liberales también, por cierto). En cuanto tuvieron oportunidad se aliaron con una dictadura, la de Primo de Rivera. Aceptaron la democracia con la II República porque estaban ellos en el poder, pero en cuanto lo perdieron organizaron un golpe de Estado en toda regla. Ya en plena guerra, Largo Caballero reconoce a Stalin por carta que no queda ningún partidario de la democracia en sus filas, y es el carnicero quien tiene que recomendarle que al menos disimule.

Con Franco no pudieron aliarse, claro está, pero al llegar la democracia vuelven a sabotear el proceso democrático exigiendo una ruptura, frente a la transición. El abrumador apoyo popular a la Ley de Reforma Política les hace pasar por el aro, a regañadientes. Luego llega el pte. González y su alter ego en forma de aspa. Y finalmente Zapatero, con su vuelta a la ruptura y su pacto con la ETA. El PSOE no tiene remedio.

De modo que tendré que poner mis esperanzas bien en una escisión del PSOE, bien en el PP. Pero, por la razón que fuere, los populares, que son los que más aprecio tienen por los derechos y las libertades de los españoles, parecen sentirse en realidad incómodos si se acercan demasiado. Digámoslo claro. No son un partido liberal. Aznar merece todos los elogios… desde que abandonó el poder. Y si Rajoy adopta posturas liberales es sólo porque se opone a los socialistas y éstos se han decidido a imponernos hasta la educación moral de nuestros hijos. Pero, con todas las razones que puedan asistir a los populares para el perfil bajo, si llegan al poder con esa actitud la adoptarán hasta sus últimas consecuencias cuando estén en él.

Y las últimas consecuencias del perfil bajo, ya sabemos cuáles son.

Terrenos neutrales y neutralizantes

Esa misma tarde, el diario de referencia del progresismo radical se dio cuenta del patinazo freudiano de su redactor y cambiaba el texto en su edición digital. No sabemos si la corrección se produjo tras una oportuna llamada telefónica de Lorenzo Milá, a quien no debió sentarle nada bien que se dudara de su exquisita equidistancia. Porque, en efecto, los informativos de TVE son de una neutralidad acojonante. Son tan ecuánimes que un día ponen una foto del líder popular en mitad de un reportaje sobre la muerte de un etarra en la cárcel y al poco tiempo lo compensan haciendo aparecer a Rajoy en medio de una información sobre los abusos de los soldados norteamericanos en Irak.

Errores técnicos, claro, de los que nadie está libre y si no que le pregunten a Enric Sopena, que hubo de padecer severas críticas cuando se le coló un maldito "vota PSOE" en mitad de un gol de Butragueño en el Mundial del 86.

Con estos precedentes, el debate entre Rajoy y Zapatero en la tele pública puede ser algo sensacional. No me refiero sólo al hecho de que el líder del PP tenga que soportar las morisquetas de Lorenzo Milá, esos frunces de labios y esas inspiraciones sonoras que suele interpretar cuando da una noticia que no le gusta, sino a la posible aparición de uno de los errores técnicos que tanto hacen sufrir a los responsables de la casa. Porque los duendes de la tele son tan progres que no creo que desaprovechen una ocasión tan propicia para hacer de las suyas.

Yo de Rajoy, por si acaso, me cuidaría mucho de colocarme justo debajo de un foco.

Regalos electorales

En el marco de la Ley de Medidas de Impulso a la Sociedad de la Información (LISI), el Consejo de Ministros aprobó este diciembre el programa "Jóvenes en Red", que incluye el regalo de un dominio .es y otras prestaciones a los menores de 30 años que lo soliciten.

Entre las prestaciones adicionales (que mantendrán su carácter gratuito durante un año) se incluyen el alojamiento de páginas web, correo electrónico, herramientas de edición, espacio para blogs y redes sociales. Vamos, que quitando la dirección web, no hay nada que no ofrezcan sin tener que pagar un duro varias empresas privadas. Los jóvenes cuyos votos se intentan comprar (con el dinero de todos los españoles) lo saben perfectamente, por lo que no es demasiado probable que el número de votantes que consigan gracias a esto sea muy alto.

Además, siempre me han parecido curiosas este tipo de medidas vinculadas a la edad. Si un padre de familia de clase media baja cuyos ingresos apenas le permiten llegar a fin de mes quiere un dominio .es tiene que pagárselo. Si quien lo desea es Marta Ortega (heredera del imperio del textil Inditex), o cualquiera de las hermanas Alcocer Koplowitz, puede obtenerlo sin soltar un duro gracias a los impuestos de, entre otros, aquel señor al que nos referíamos antes. Contradicciones del Estado del Bienestar. O mejor dicho, lógica electoralista con los impuestos de los ciudadanos.

Si el Gobierno de Rodríguez Zapatero quiere impulsar de verdad la sociedad de la información debería dejar a un lado este populismo y cambiar de rumbo en asuntos mucho más serios. En primer lugar, debe eliminar el canon digital que el PSOE y sus aliados han conseguido mantener vivo y que castiga a los usuarios de nuevas tecnologías para engordar la cuentas de la SGAE y similares, así como la de algunos cantantes y personajes del cine ya de por sí millonarios. Además, no debería haber abierto la puerta a la censura online a través de la LISI, esa ley en la que se enmarcan los .es gratis para menores de treinta.

Las intenciones están claras. No les interesa impulsar la sociedad de la información. Quieren rascar unos cuantos votos con electoralismo barato y al mismo tiempo hacer que los ciudadanos paguen a los Bardem, Echanove o Ramoncín los servicios que han prestado al PSOE. Eso, y tratar de recortar libertad en una internet que se escapa a sus ansias de control.

La economía de juguete de Caldera

El ministro ha encontrado en esta medida una forma fantástica para comprar votos con nuestro dinero. Qué casualidad que las nuevas subvenciones al sector juguetero se vayan a cerrar el mes de las elecciones.

Como siempre, la excusa oficial para regalar nuestro dinero a los empresarios ha sido otra. Según el ministro de Trabajo, las ayudas serán para hacer frente a la competencia de los juguetes asiáticos, el cuento que no para de repetirse últimamente. Poco le importa a Caldera que esta medida perjudique directamente el bolsillo del ciudadano español, comprador o no de juguetes. Tampoco le importa a Caldera que esta extorsión al ciudadano lleve al sector del juguete a su tumba definitiva. Los bajos precios de la competencia son una señal del mercado, de la gente que actúa en él, para que el empresario cambie el chip ante las nuevas características de la sociedad.

Cuando la competencia aprieta, el empresario ha de tomar una decisión que no le expulse del mercado o de los deseos del comprador. Generalmente se dividen en tres: reducir costes, cambiar de sector y dedicarse a vender algo que la sociedad demande más urgentemente o  innovar, que es la más difícil de las labores del empresario. En cualquiera de las tres situaciones, y en condiciones de libre mercado, tanto oferente como demandante salen ganando. El primero aumentando ingresos y el demandante, la gente de la calle, en mejores precios o en nuevas líneas de productos o servicios.

Cuando artificialmente el Estado interviene en este proceso renovador sólo consigue dejar al sector fuera de las decisiones de las personas, llevándolo a una espiral de pasividad empresarial y elitista. En el ramo juguetero sólo permanecerá el puñado de empresas que viven de la subvención, que se dedicarán a trabajar para los requisitos que el burócrata impone y así poder recibirla. En este caso serán requisitos laborales que nada tienen que ver con mejorar la estructura de producción ni la innovación empresarial. El ciudadano –la demanda– pierde su poder sobre el mercado, que es traspasado a los oligarcas del Gobierno. Con el tiempo, el sector se volverá cada vez más incapaz de adaptarse a las volátiles y exigentes demandas del consumidor y más dependiente de las decisiones políticas, esto es, de la compra de votos y promesas de los políticos. ¿Se imagina que el Gobierno hubiese protegido los discos de vinilo para defenderlo de la competencia del CD? Si tal protección hubiese durado hasta hoy sólo tendríamos un sector que viviría de la caridad del Estado y no se correspondería en nada con los deseos del consumidor. Es caridad a punta de pistola, ya que el Gobierno obtiene el dinero sacándoselo a usted.

Como en tantas ocasiones, el sector del juguete español va perder el tren de la modernidad, quedándose obsoleto y viviendo de una ilusión a la que todos vamos a contribuir nos guste o no. La dura competencia asiática es una ocasión de oro para los empresarios. Han de replantearse sus tradicionales estrategias innovando en nuevos sectores y buscando nuevas oportunidades. Sólo así podrá sobrevivir de forma sostenible y honrada en el tiempo. La nueva compra de votos que ofrece Caldera a los diversos sectores empresariales está dejando la economía española en el pasado. De momento lo pagaremos a corto plazo mediante las transferencias no voluntarias del ciudadano al sector empresarial, pero con el tiempo lo pagará la economía entera cuando vea que es incapaz de hacer frente a cualquier innovación que nos venga de fuera por pequeña que sea.

El principio del fin del canon

Sólo analizando desde esta perspectiva lo que sucedió la semana pasada se entiende que Víctor Domingo, presidente de mi asociación, la de Internautas, haya concluido que la derrota de la enmienda anti-canon en el Congreso ha supuesto el "comienzo del fin" del mismo. Y es que el apoyo del principal grupo de la oposición ha supuesto la confirmación de que los ciudadanos desorganizados han encontrado en la plataforma Todos contra el Canon una forma de enfrentarse de tú a tú con los organizadísimos lobbies de los artistas, empezando por la ZGAE.

Durante años, diversas organizaciones han exigido el fin del canon y han logrado la aprobación completa de la sociedad española a sus posturas. Pero hasta ahora no habían conseguido escalar ese imprescindible Everest que es convencer a uno de los grandes partidos. La postura del PP era la de su portavoz de Cultura en el Congreso, Beatriz Rodríguez Salmones, y pocos lobbies pueden presumir de tener un aliado tan fiel entre los políticos de ambos partidos. Sin embargo, la coherencia de los senadores populares y la metedura de pata de la diputada acusándolos de equivocarse obligaron al PP a tomar una postura definitiva, que la presión de la plataforma y de parte de la prensa ha decantado al lado adecuado. La postura decidida del PP en contra del canon es, por tanto, un éxito de la sociedad civil, y como tal ha de ser celebrado.

Pero mientras tanto tendremos que apoquinar. La decisión que los ministerios de Industria y Cultura llevan posponiendo desde marzo ya está aquí, forzada por la presión contra el canon; tenemos cifras. Incluyen una leve rebaja en los productos que ya pagaban, como los CD y DVD, acompañada de un nuevo rango de productos que antes se libraban y ya no. Las memorias USB pagarán 30 céntimos, los discos duros externos 12 euros, los reproductores portátiles 3,15 y los móviles con capacidad de reproducir música 1,5. Eso sí, será después de las navidades, que sólo quieren perder los votos imprescindibles.

Como ya sucediera con los CDs y DVDs, la imposición del canon supondrá un auge del mercado negro. Habrá tiendas más bien cutres y que jamás se anuncian en prensa que ofrecerán productos sin canon; algunos harán lo propio extendiendo una manta sobre la acera. Habrá consumidores que compren fuera de España para ahorrárselo. No creo que suceda con todos los productos; sólo con aquellos que más merecen la pena. Por las cuantías, el efecto se notará sobre todo en los discos duros externos. Si es usted mínimamente manitas, le recomiendo comprar la carcasa por un lado y el disco duro por otro, y así se ahorrará tener que pagar el diezmo.

En este año electoral, evitar pagar el canon, firmar en la iniciativa si no lo ha hecho ya y alejar su voto de los partidos favorables al mismo es lo mínimo que puede hacer si realmente le importa su existencia.