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Más socialistas que la madre que nos parió

La encuesta que la Fundación BBVA ha realizado en diez países europeos sobre percepciones, actitudes y valores de sus ciudadanos, nos coloca en la cima de la clasificación de aprovechados vocacionales, firmemente dispuestos a vivir mejor incluso en tiempo de crisis pero siempre que sea a costa de los demás. Como menores de edad, la gran mayoría de los españoles prefiere, qué coño prefiere, ¡exige! al gobierno que se encargue de proporcionarle todos los servicios esenciales comenzando por una vivienda ("digna", por supuesto) y un buen puesto de trabajo. Quieren incluso aumentar las prestaciones que actualmente reciben, pero no mediante la contratación personal de servicios adicionales, sino a través de una subida fiscal para que sean otros los que financien la mejora. Es ese mantra tan socorrido del "que los ricos paguen más", la mayor estafa intelectual patrocinada por la socialdemocracia, puesto que sólo un retrasado mental puede desconocer que los ricos, sencillamente, no pagan impuestos. Ni aquí ni en ningún otro lugar.

Somos muy socialistas y además a mucha honra. La inmensa mayoría de medios nacionales celebra tan lustrosa circunstancia, enfatizando que los españoles somos los más dispuestos a organizar algaradas callejeras en defensa de ese trinque al prójimo llamado "Estado del Bienestar". Ningún otro país aclama, o como mínimo "entiende", el acoso a los políticos fascistas tanto como España si exceptuamos a Kirchnerlandia, patria fundadora del escrache organizado. Porque la culpa de todo lo que nos pasa es del capitalismo. ¿El robo de los ERE andaluces, dice usted? Culpa del neoliberalismo salvaje, por supuesto ¿O es que va a dudarlo, pedazo de fascista? Es normal por tanto que la encuesta revele la oposición de la mayoría de españoles a la economía de mercado, un sistema que hace que unos ganen más dinero que otros en una afrenta incalificable al sacrosanto principio de igualdad que todo gobierno debe garantizar en primera instancia "redistribuyendo" la riqueza generada por los individuos más industriosos.

La Televisión Española, que cuando gobierna el PP emite básicamente basura progre, programó el pasado jueves un bonito documental para explicar a la audiencia por qué las empresas internacionales perjudican gravemente a la sociedad. Y para acabar de celebrar que somos más socialistas que la madre que nos parió, va el gobierno y realiza en su Consejo de Ministros del día siguiente un nuevo alarde de austeridad anunciando un plan de gasto de 2.500 millones para crear puestos de trabajo en la construcción como en los mejores tiempos de ZP. Unos resultados tan brillantes en la encuesta europea merecen eso y mucho más. Y porque estamos en crisis, que si no…

Bachelet, la versión chilensis de Mr. Gardiner

 Michelle Bachelet se ha revelado como la versión chilensis de Mr. Gardiner, el personaje de la novela de Jerzy Kosinski (Desde el jardín), que encarnó Peter Sellers en el cine (Bienvenido Mr. Chance). Sí. Porque con una impavidez similar y haciéndose pasar como la mujer que no tiene ideas propias, arroja a la cara de sus oyentes lugares comunes, generalidades banales e invocaciones a la buena voluntad que, según parece, en los aletargados cerebros de sus oyentes toman la forma de verdades reveladas, fórmulas mágicas por su simplicidad e ingenuidad, capaces de resolver cualquier problema.

De Mr. Gardiner todo lo que se podía esperar eran sus genuinos conocimientos de jardinería y él era honesto. Bachelet es una simulación, se hace pasar como la mujer que solo expresa lo que otros quieren, que es simplemente la voz del pueblo y así juega conscientemente con la gente haciéndola creer que ella es pura empatía.

De esa forma su engaño se convierte en habilitante: ella está allí para que, sobre su aparente vacío, todos puedan proyectar lo que quieran. Y les dice a los cándidos que no tiene programa, para que lo llenen a su gusto con todos sus deseos y toda su esperanza. Así, la lógica y el sentido común son invertidos por la calidez de su cercanía, por la magia de los abrazos y las sonrisas que reparte por doquier. En suma, es la populista perfecta. Aquella que lleva el truco de "yo no soy yo sino el pueblo" a la perfección. Todos escuchan en sus palabras lo que quieren oír, como ecos de su propia voz. Y Televisión Nacional de Chile se hace eco de cada movimiento que hace Ella, la Salvadora por sobre los partidos, por sobre la desconcertada Concertación, por sobre todos.

En el curioso personaje de Kosinski del jardinero convertido en estadista, desde expertos hasta presidentes, ministros, diputados y periodistas aguardan expectantes las palabras y la bendición de Mr. Gardiner. Están pendientes de la más mínima de sus muecas y cuándo dice banalidades, por ejemplo, que después del otoño viene el invierno, todos se lanzan a interpretar esa sabiduría recóndita. Pero no es un truco y por ello Mr. Gardiner perdura gracias a su autenticidad.

La Mr. Gardiner chilena sabe, por el contrario, que está embaucando a su público y puede terminar haciéndole mucho daño a todos. De su boca comienzan ya a emanar promesas populistas, "lo que la gente quiere oír". Por ejemplo, prometió acabar con el lucro en educación y más de alguno se preguntará ¿por qué no fiscalizó las universidades que se lucraban cuando gobernó el país?

¿Qué dirá mañana? ¿Cuándo aceptará preguntas de los periodistas o tratará, como su colega trasandina, de hacerse inalcanzable a toda pregunta, a todo cuestionamiento? No lo sabemos, pero del Mr. Gardiner chileno podemos esperar una lluvia de promesas, como lo hizo su colega español, el socialista Rodríguez Zapatero que dejó a España embargada, endeudada y desacreditada. Ojalá que Chile no pase por ello y que Michelle Gardiner nunca más abandone su jardín.

ideasyanalisis.wordpress.com

España: incumpliendo desde 2008

Se acostumbraron nuestros políticos a gastar a lomos de la recaudación fiscal extraordinaria que proporcionaba la burbuja inmobiliaria (el gasto público per cápita en 2007 era un 60% superior al del año 2001) y cuando se detuvo el sobreendeudamiento privado promovido por nuestro privilegiado sistema financiero comenzaron los problemas: incapaces de meter en vereda nuestro también ‘burbujístico’ sector público, el déficit y el endeudamiento estatales se han disparado sin tregua. Desde comienzos de 2008, nuestros manirrotos gobernantes han emitido más de 500.000 millones de euros en ‘nueva’ deuda pública: tocamos a más de 10.000 euros por español (o casi 30.000 euros por persona ocupada). Una factura que, pese a esa intensísima austeridad que supuestamente estamos aplicando, sigue creciendo sin parar.

Así, con tal de acreditar que, pese a las apariencias, no vamos a caer en la suspensión de pagos, nuestro Gobierno socialista (ora Zapatero, ora Rajoy) acordó con Bruselas un calendario para reducir el déficit hasta dejarlo en el 3% este 2013. Obvia decir que, tras las múltiples renegociaciones, el objetivo del ejercicio en curso ya no es el 3%, sino el 4,5%. Pero lo más grave del asunto es que, con renegociaciones o sin ellas, España no ha cumplido ni un solo año desde 2008 su compromiso de déficit. Ni uno. 2008 y 2009 debieron cerrar en el 3% y alcanzamos el 4,1% y el 11,2%; en 2010 nos comprometimos a bajar al 9% y terminamos en el 9,3%; en 2011 concluimos en el 9% debiendo haberlo hecho en el 6%; y en 2012, pese al maquillaje ‘montoriano’ y a la exclusión de las ayudas bancaria, nos quedamos en el 7% cuando lo debimos hacer en el 6,3%.

También incumpliremos en 2013

¿Será 2013 distinto? En absoluto: el Gobierno cocinó unos Presupuestos Generales del Estado para el año en curso que no sólo incrementaban el gasto, sino que contenían una previsión de crecimiento (y, por tanto, de ingresos y de gastos) absolutamente irreal. Fuimos muchos los que advertimos contra tan irresponsable práctica: no tanto porque seamos capaces de predecir el futuro, sino por un criterio de elemental prudencia. Si queríamos cumplir el déficit con garantías, no podíamos ponernos en uno de los mejores escenarios posibles, sino en uno de los peores: se llama margen de seguridad. ¿Cómo creen que elaboró una familia española sus presupuestos para 2013? ¿Asumiendo que las cosas pasarían a marcharle fantásticamente o poniéndose en un escenario más bien conservador tirando a pesimista? Pues así mismo debería haberse comportado el PP: haciendo los deberes necesarios para cuadrar las cuentas aun en el caso de que la situación económica se deteriorara a pasos agigantados.

Montoro, sin embargo, prefirió optar por recurrir a esa ‘zapaterina’ treta consistente en falsear los presupuestos para ahorrarse rebajar el gasto. Tal como él mismo reconocía entre llantos desconsolados ante aquellos periodistas y economistas que quisieran escucharle, su previsión de crecimiento estaba cocinada para evitarse tener que recortar su reverenciado gasto público. El ministro de Hacienda, así como el resto del Gobierno, llevan en su ADN la obsesión por mantener un Estado hipertrofiado, y a tal propósito subordinan toda su errática labor de gobierno… aun cuando para ello hipotequen, como ya lo hiciera Zapatero, el futuro del país. Y ahora, cuando ya el propio mendaz Ejecutivo popular reconoce que la recesión será mucho mayor de lo que nos vendieron, descubrimos que el déficit de 2013 también está condenado a serlo.

Lo estamos viendo ya: en apenas dos meses, el déficit de la Administración central del Estado –dejemos de lado Seguridad Social, autonomías y ayuntamientos– asciende al 2,22%, cuando el objetivo para el conjunto del año de todas las administraciones públicas es el 4,5%. Dicho de otra manera, sólo en dos meses y sólo con las cuentas del Gobierno central, ya hemos llegado al ecuador de todo este año en materia de desfase de ingresos y gastos. Y ello pese a la brutal rapiña fiscal a la que sigue sometiendo este liberticida gobierno a los españoles; mas de poco les está sirviendo machacar a un debilitado sector privado para mantener su endiosado ‘hiperEstado’: la recaudación se le está hundiendo (IRPF cae un 3,5% y Sociedades un 12%), dejando bien claro que nos han engañado pretendiendo solventar este problema aumentando los ingresos y reduciendo los gastos. Un auténtico desastre.

En definitiva, no hemos cumplido el déficit ni un solo año y, pese a ello, el autocomplaciente Mariano Rajoy se pavonea por Europa exigiendo una renegociación de los objetivos de déficit debido a que España “ha demostrado ser un país cumplidor”. Somos tan cumplidores que no sólo no hemos cumplido jamás sino que exigimos nuestro derecho natural a incumplir porque, aunque nos lo denieguen, tampoco vamos a mover un dedo en esforzarnos en cumplir recortando los gastos. La parodia nacional de un déficit fuera de control. Pero lo peor de todo es que, según parece, la suicida Europa está decidida a darnos más tiempo, a ver si en un par de añitos superamos ampliamente el 100% de deuda sobre PIB y o nos despeñamos por el default o nos consolidamos como infierno fiscal por las décadas de las décadas. Todo, menos meterle seriamente mano al gasto público.

No a los vuelos subvencionados

Hace unas semanas, según publicó ABC, Michael O’Leary, presidente de Ryanair, solicitó al Gobierno de España que eliminara las subvenciones para los vuelos a Canarias. Palabras que podrían ser tachadas como «boberías económicas» pero que, sin embargo, son muy sensatas.

Muchos piensan que los beneficiarios de estas ayudas públicas son los canarios, pero se equivocan. Los únicos beneficiados son las empresas aéreas que operan en las Islas, como Binter o Iberia, y los políticos que implementan este tipo de políticas populistas y dañinas a cambio de votos.

El precio en un mercado libre viene determinado por las valoraciones subjetivas de los distintos agentes que intervienen intercambiando bienes y servicios. Sin embargo, cuando se introducen las subvenciones se distorsionan los precios y los beneficiados no son los consumidores, sino las empresas, que ven garantizados sus ingresos sin necesidad de satisfacer a sus usuarios.

La explicación es simple. Imaginemos que el precio de mercado de un vuelo Gran Canaria-Madrid está en 80 € y que la mayoría de usuarios son residentes en las Islas. Esto significaría que los canarios estarían dispuestos a viajar por ese precio y que existirían compañías aéreas dispuestas a realizar el servicio.

Sin embargo, el panorama cambia cuando introducimos una ayuda del 50%. El precio va a seguir siendo 80€ para los residentes en las Islas, pues era el de mercado, pero lo que cobrarán las empresas será 160€. De esta forma, las compañías aéreas que operan con residentes se olvidarán de satisfacer a sus consumidores con buenos precios y servicios, dado que pueden incrementar sus ganancias a costa de los contribuyentes.

Esto fue lo que ocurrió hace unos años cuando se pasó del 33% al 50% de subvención. Los precios no sólo no bajaron, sino que subieron en un 15% aproximadamente. Esto supuso un beneficio importante para la empresas aéreas, pero no para los usuarios.

Tenemos que preguntarnos cómo es posible que Binter vuele entre Gran Canaria y Tenerife por 70€ para residentes y 140€ para turistas cuando Ryanair consigue volar de Londres a Dublín, con una distancia casi cinco veces mayor, por menos de 50€.

Si se eliminaran estas mal llamadas ayudas ahorraríamos más de 200 millones de los contribuyentes al año. Además, los canarios podríamos disfrutar de vuelos más baratos y esto favorecería al turismo de las Islas.

Eso sí, las empresas como Binter e Iberia tendrían que rivalizar con compañías más competitivas, que tienen unos costes por pasajeros inferiores, menos trabas administrativas y que pagan menos impuestos en sus países. Y claro, esto a los políticos a lo mejor no les interesa.

Chipre es el modelo

Tras años de irresponsabilidad y graves equivocaciones, las autoridades comunitarias parecen al fin enmendar el despropósito que se esconde bajo lemas tales como "demasiado grande para caer" (too big to fail) o "no había más remedio", frases manidas que, a modo de excusa, han empleado políticos de todos los colores y países para defender el rescate de la banca con el dinero de los contribuyentes, como si otra opción no fuera posible.

Hasta ahora, Europa se ha enfrentado a la crisis financiera socializando las pérdidas de bancos y cajas entre toda la población mediante los injustos, inmorales y contraproducentes rescates públicos (bail-out). Sin embargo, dado el monumental fiasco que está causando esta práctica en las finanzas de los estados afectados, el Eurogrupo y la propia Comisión Europea pretenden imprimir un giro radical a esta estrategia, permitiendo que los futuros saneamientos financieros se efectúen a través de rescates privados (bail-in). Este método, en el que los acreedores –no los contribuyentes– son los encargados de recapitalizar la entidad quebrada mediante la conversión de deuda en acciones, fue aplicado en Dinamarca en 2011 y, más recientemente, en España y enChipre.

La novedad en el caso de Chipre radica en que, por primera vez en la historia del euro, los tenedores de deuda sénior y los depositantes no garantizados (con cuentas de más de 100.000 euros) han sufrido quitas, lo que ha evitado que los contribuyentes europeos, incluidos los españoles, pierdan dinero a pesar de no tener responsabilidad alguna en la insolvencia de los grandes bancos chipriotas. Lo mejor de todo, si cabe, es que Bruselas no concibe dicho rescate privado como un caso único y excepcional, sino que está dispuesto a emplearlo como referente. El presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, no lo pudo decir más claro:

Si hay algún riesgo para un banco, nuestra primera pregunta debería ser: OK, ¿qué van a hacer al respecto los que están en el banco? ¿Qué pueden hacer para recapitalizarse? Si el banco no puede hacerlo, entonces hablaremos con los accionistas y los tenedores de bonos y les pediremos que contribuyan para recapitalizar la entidad; y, de ser necesario, se lo pediremos a los depositantes de fondos no asegurados.

La idea, por tanto, consiste en descargar la factura de los rescates bancarios de los hombros del sufrido contribuyente para trasladarla a sus auténticos y únicos responsables, los accionistas y acreedores de las entidades en problemas, según el orden de prelación establecido, tal y como acontece con el resto de sociedades mercantiles cuando se inicia un concurso de acreedores. Si se hubiera apostado por la conversión de deuda en acciones desde el estallido de la crisis financiera, las arcas públicas europeas se habrían ahorrado cerca de 1,4 billones de euros entre recapitalizaciones directas y compra de activos tóxicos, con lo que la colosal crisis de deuda que registra hoy la Zona Euro sería mucho menor. De hecho, la aplicación del bail-in habría evitado la caída de Lehman Brothers e incluso la necesidad de que España pidiera dinero a la UE para salvar a las cajas nacionalizadas.

Muchos dirán que aplicar quitas a los depósitos es un robo. Sin embargo, quienes argumentan de tal modo desconocen cómo funciona el sistema financiero contemporáneo, ya que no comprenden que los depósitos –y las cuentas corrientes– son, en realidad, una deuda del banco, lo cual convierte al depositante en un acreedor de facto de la entidad. Esto no significa que todos los depósitos estén en riesgo a partir de ahora, ni mucho menos, ni que el bail-in parcial y arbitrario que está aplicando la troika sea la fórmula idónea, sino que el rescate privado, correctamente entendido, es la solución justa y moral a la crisis financiera porque privatiza las pérdidas. No en vano el capitalismo consiste, precisamente, en la privatización de pérdidas y ganancias, no en la socialización de ambas. De hecho, el bail-in implica despojar a la banca de uno de sus numerosos privilegios estatales, el del rescate indiscriminado con dinero público. Si a esto se añadiera, además, el cambio del actual modelo por un sistema financiero y monetario completamente libres, los graves problemas estructurales que presenta la banca desde hace décadas y los recurrentes ciclos económicos de auge y depresión empezarían a formar parte del pasado.

Chipre se hace un islandés

Tanto reclamó la izquierda que la solución para Chipre era dejar quebrar a los bancos, como supuestamente se hizo en Islandia, que al final la Troika parece haberle hecho caso. Así, en el acuerdo de no rescate cerrado ayer por la noche, se pactó que los accionistas de los bancos lo pierdan todo, los bonistas también, y que finalmente los depositantes de más de 100.000 euros sufran una quita cercana al 40%, que les será compensada con nuevas acciones de las entidades financieras (con lo que se convirtirán en los dueños de los bancos chipriotas).

Imagino que a estas alturas todos los indignados patrios estarán aplaudiendo a Alemania por, finalmente, aplicar la medicina islandesa en Chipre. ¿O qué otra cosa pensábamos que significaba aquello de "¡Dejemos quebrar a los bancos!"? Pues simplemente que las pérdidas de sus carteras de inversiones y préstamos (el activo) se trasladan íntegras, y según los órdenes de prelación preestablecidos, a sus financiadores: accionistas, bonistas júnior, bonistas sénior y depositantes. Acaso algunos descubran hoy que "dejar quebrar a los bancos" no es un procedimiento que le salga gratis al ciudadano de a pie.

En cualquier economía, los principales agentes que proporcionan financiación a los bancos son gente como usted, estimado lector; como sus vecinos, sus familiares y sus amigos. Es decir, los depositantes. En el caso de Chipre, los depositantes no es que fueran los principales inversores en la banca, es que eran prácticamente los únicos. Motivo por el cual una vez el Gobierno griego impagó su deuda pública (tal como los syrizófilos nacionales y extranjeros le imploraban) los bancos chipriotas, que la habían adquirido en grandes cantidades, se toparon con un monumental agujero que trasladaron a sus acreedores, entre ellos y de manera destacada los depositantes.

Claro que tal vez a estas alturas de la película los mismos que habían tomado las calles protestando contra la socialización de pérdidas intrínseca al rescate de la banca española sacralicen una análoga socialización de pérdidas para la isla mediterránea: a saber, que el parado soriano o malagueño paguen, a través de ese monstruoso 21% de IVA, las pérdidas de los oligarcas rusos con depósitos en Chipre. Desde luego, no parecería lo más coherente, pero cuando se trata deprotestar indignadamente tanto valen una privatización o una socialización de pérdidas.

Es verdad que a nadie le gustaría estar en la posición de los depositantes chipriotas con más de 100.000 euros. De hecho, a nadie debería gustarle vivir en un sistema bancario tan poco respetuoso con la propiedad privada como el actual. Pero una privatización de las pérdidas derivadas de ese perverso esquema financiero siempre será más justa que una socialización de las mismas. Mejor Chipre que Irlanda, por mucho que ello deje al ciudadano con una fuerte sensación de incertidumbre. Y es que la única forma de proteger nuestros ahorros no pasa por confiar nuestra hacienda y nuestra libertad a los políticos: la principal responsabilidad sobre cómo manejar nuestro patrimonio es nuestra. Chipre nos ha mostrado que los supervisores no son infalibles (a decir verdad, esto ya lo habíamos descubierto con nuestro Banco de España) y que el Estado no va a ser capaz siempre de cubrir nuestros errores con dinero ajeno. Quien tiene un patrimonio no puede aspirar a que el Estado se lo blinde frente a cualquier contingencia; y si lo espera, si hace dejación de sus responsabilidades y abraza una fe ciega en los gobernantes de turno, que luego no proteste cuando los descubiertos en cuenta hagan su aparición. La integridad personal se demuestra asumiendo los errores propios, no cargando el muerto a los demás.

En suma, si hay alguna lección que asimilar en el caso de Chipre es ésta: aprenda a cuidar sus ahorros y no encomiende su protección ni a rescates estatales ("pagará el contribuyente") ni a quiebras a lo islandés ("pagarán los capitalistas extranjeros"). La demagogia sale gratis; las malas inversiones personales, no.

Chipre y el circo europeo: ¿otro caso “excepcional”?

"Para una economía pequeña y dinámica como Chipre, incorporarse al euro supone protegerse de las crisis financieras internacionales", Jean Claude Trichet (2008).

"Si la cosa se pone seria, hay que mentir", Jean Claude Juncker (Abril 2011).

Irlanda era un caso excepcional. ¿Portugal?, ¿Grecia?, ¿Bélgica y Dexia? Incidentes aislados. ¿La banca española? Único e irrepetible. ¿Chipre? Pues eso.

Como siempre digo, la política de “esconder y extender” como un avestruz esperando a que escampe tiene ya a un 30% de los miembros de la Unión Europea con algún tipo de rescate. Un éxito sin precedentes de un sistema económico masivamente endeudado, donde los activos de la banca superan el 320% del PIB de la eurozona -comparado con un 87% en EEUU en el pico de la crisis-, y donde nos intentan convencer de que debemos aceptar nuevos atropellos a los pilares fundamentales de la seguridad jurídica.

Tras las cláusulas de acción colectiva, viene ahora el ataque a la prioridad de los depósitos porque “es un caso excepcional que no nos va a pasar a nosotros”.

Mientras tanto, Eslovenia se prepara a pedir un rescate estimado de 4.000 millones, que podría alcanzar a un 10-15% de su PIB, disparando su deuda sobre PIB a un 70% desde el envidiable 48% actual. Y muchos analistas independientes alertan de nuevos problemas en Bélgica, con estimaciones de otros 10.000 millones para tapar agujeros.

Es la manía de rescatar bancos y no recapitalizarlos con medidas de mercado, porque luego todos pagamos de igual manera con más impuestos y más represión financiera.

Siempre comento que igual que hoy nos arrepentimos de haber rescatado a la minería y a la siderurgia hace décadas, nos arrepentiremos de haber sostenido los malos bancos.

Los malvados chipriotas y el caballo de Troya

"Nosotros decidimos algo, lo presentamos al público y esperamos un poco, a ver lo que pasa. Y si no hay sublevación, entonces seguimos, paso a paso, hasta que no haya marcha atrás", Jean Claude Juncker, 1999 a Der Spiegel.

Oh, sorpresa. El pueblo se lleva las manos a la cabeza ante las noticias sobre la banca chipriota. “El 40% de los depósitos era de extranjeros”… “los rusos mafiosos y los ingleses de la City”.

Curioso lo que hace la propaganda. En una semana ya nos han convencido para aceptar una “excepción” que robe los depósitos… que, por supuesto, “no nos va a pasar” a nosotros. Pero ¿es que en la UE y el BCE no conocían perfectamente la situación de los bancos chipriotas? La hemeroteca, de nuevo, molesta a los objetivos propagandísticos.

“Excelentes resultados que disipan cualquier duda de intervención estatal en los bancos”, comentaba el gobernador del Banco Central de Chipre tras publicarse los resultados del “examen” -estrés test a la banca en 2011, que todos los bancos chipriotas aprobaron con nota -igual, por otro lado, que nuestras cajas quebradas-.

Un análisis exhaustivo de los balances que llevaron a cabo los expertos de nuestros reguladores comunitarios. Los técnicos, como siempre, hicieron un trabajo detallado cuyo resultado era políticamente inaceptable. Casi todos suspendían. Por ello se aplicó lo que yo llamo “la solución LOGSE” y se pasó a aprobar a casi todos.

No solo se conocía en la UE y el BCE la estructura de la banca de Chipre -y de todas- sino que, como modelo de prudencia inversora, se resaltaba que los depósitos de los bancos chipriotas “están invertidos de manera conservadora en bonos soberanos” (diciembre 2011).

Recordemos que la banca española acumula más del 32% de la deuda del estado en sus balances. Muy conservador. Y que la media de exposición a deuda soberana de la banca europea es del 23% de su balance. Muy alentador.

Llega la quita a Grecia… y agujero a la banca chipriota… que debe esconderse

Cuando se llevó a cabo la quita de la deuda griega, las inversiones en esos bonos de la banca chipriota se desplomaron. El BCE, la UE y todo el mundo eran conscientes y los datos no han cambiado significativamente en dos años… Pero se utilizó el sistema favorito de Bruselas: “esperar a que escampe”. Hasta que en 2013, antes de un enorme vencimiento de bonos de la banca de Chipre (en junio), se decide que todo salte.

No estoy de acuerdo con ningún rescate, como saben, pero no olvidemos, por otro lado, que Chipre participó en los rescates de Irlanda, Grecia, Portugal y el de nuestra banca. No olvidemos que, puestos a hablar de gasto inútil, el coste adicional del rescate a Chipre es similar al coste del nuevo edificio del BCE y de los empleados que ha contratado en 2011-13. Inversión esencial, dónde va a parar.

Consistencia en la Unión Europea: de todas las opciones posibles, la peor. Para variar

Uno de los grandes problemas que tiene el proceso de “reestructuración bancaria” europeo, como nos recuerda Lior Jassur, de HSBC, es que se ha abandonado el principio de prioridad en el derrame. Es decir, quienes tienen prioridad para cobrar ante un problema como éste: bonistas, accionistas y depósitos. En cada caso, el BCE y la UE parecen buscar “dónde está la mayor cantidad de pasta” y cambiar las reglas para sacar el dinero de donde haya más cantidad, no de donde proceda legalmente.

En el caso de Chipre, la pasta estaba en los depósitos. Aprovechemos la ocasión y empecemos a decir que era un paraíso fiscal, que el dinero es de rusos mafiosos y ya hemos sentado el precedente. 

 

En Chipre, no se quiso reconocer el agujero de la deuda pública griega en la debilidad de sus bancos, que se podría haber solucionado comprándolos entre los deudores a corto plazo. Pero no era “negocio”.

Y ahora se presentaban tres opciones fundamentales.

– Dejar caer a los bancos y liquidarlos repartiendo sus activos entre los bancos griegos, alemanes y franceses más expuestos, en un proceso de liquidación similar al de Lehman, garantizando los depósitos de 100.000 euros o menos.

– Prestarle los 17.000 millones a fondo perdido y fusionar a la banca convirtiendo deuda en acciones.

– Prestarle parte del dinero para preservar a los prestamistas bancarios e intentar que el juego de “esconder y extender” siga. Efectivamente, en Chipre había pocos tenedores de deuda senior, pero muchos deudores a través de repos (operación con pacto de recompra garantizada por deuda pública usada para captar liquidez a corto plazo). Curiosamente, la mayoría de los financiadores eran griegos (12.000 millones), alemanes (5.500) y franceses (2.000). Por supuesto, en esta opción el resto del dinero lo pagan los depósitos. ¡Brillante! Ante el riesgo contagio de que esos préstamos asegurados se elevasen a pérdidas en los bancos griegos -otro rescate-, alemanes y franceses…

Corralito y una semana con los bancos cerrados. Al final tendrán que tomar una decisión intermedia e insatisfactoria. Patada hacia delante.

Nuestra solución es la excusa “del mafioso ruso” (que supone menos de 22.000 millones de los casi 70.000 millones de euros de depósitos de los bancos chipriotas). 59.000 británicos jubilados y 4.000 soldados metidos en el saco de “mafioso” junto a los rusos -que no sé por qué asumimos que son ahorradores ilícitos- en 24 horas.

Todos esos depósitos, además, estaban auditados, supervisados y analizados… pero la UE de repente se sorprende diciendo que Chipre es un “paraíso fiscal” -en contraposición al “infierno fiscal” que vivimos, imagino-. ¿Ahora?

¿De dónde sacamos esas afirmaciones? ¿Y si un día deciden que los depósitos en España están acaparados por economía sumergida o en Francia por “oligarcas africanos del petróleo”? ¿Y Luxemburgo, etc?

La demonización del ahorrador, el que sea, de la Unión Europea confiscadora.

Pero algo salió mal. La amenaza de “no aceptar y salir del euro significa devaluación del 60% y pérdidas aún mayores” se encuentra con la contra-amenaza de este pequeño país, de importancia estratégica, militar y energética nada despreciable, de entregarse a los rusos y convertir su moneda en rublos. No tan sencillo… para ninguno.

Ahorradores buenos y ahorradores malos

Los depósitos de menos de 100.000 euros están garantizados en toda la UE, decía el ministro de finanzas alemán, excepto en esta circunstancia “única”. Menos mal que nos quedamos tranquilos.

Pero, además, hacer esta distinción es peligroso por una razón fundamental. Han sido precisamente los depósitos de más de 100.000 euros los que han parado la fuga de capitales que se generó hasta septiembre de 2012 en los bancos periféricos. Y esa tendencia positiva puede revertirse ante la duda de posibles acciones confiscatorias. Den un repaso a los artículos 63 a 66 del tratado de la Unión (y sus apéndices).

Spain is different

Que conste que yo no veo un riesgo inminente de asalto al depósito a la chipriota, a pesar de los “impuestos no recaudatorios” -menudo oxímoron- que nos anunciaron el mismo día del corralito chipriota. Brillante decisión para mejorar nuestra imagen.

España es diferente porque no tiene un volumen tan alto de depósitos de extranjeros. Cierto.

España es diferente porque el balance de la banca supone tres veces el PIB del país y en Chipre es casi siete veces. Cierto. Pero más de tres veces el PIB no es ninguna medalla. Es enorme.

Pero, ¿es España diferente porque su banca no sufriría el destrozo que sufrió la de Chipre con los bonos griegos, si en nuestro país se produjera una quita en la deuda soberana? Ah, vaya. No, eso no es así. La banca española acumula más de 200.000 millones de deuda soberana. Y si se produce algún día una quita, el agujero es un efecto dominó.

Así que prestemos toda la atención a las cuentas públicas, al déficit y al aumento del endeudamiento público, no vayamos a ser otro “caso excepcional”.

La solución

El Boston Consulting Group realizó un informe en 2011 llamado Back To Mesopotamia, The Looming Threat of Debt Restructuring donde ya alertaba del riesgo de corralitos y controles de capital y la tentación de los países europeos de buscar, a través de la confiscación de un 11-15% de los depósitos, los 6,1 billones de euros necesarios para cubrir el riesgo de la deuda excesiva en los balances de las entidades financieras.

Sin embargo, atacar los depósitos, confiscándolos, no es la solución, porque hunde a los bancos durante décadas. Es la contraria. Un entorno regulatorio y jurídico seguro para que invertir sea atractivo. Convertir deuda bancaria en acciones y que sea percibido como una buena inversión, no como un riesgo. Las muy necesarias ampliaciones de capital.

Es duro, las bolsas bajan, no se puede hacer en dos días y no se hace a precios caros. Pero es mucho menos duro que acabar en corralitos, amenazas, y riesgo sistémico. Aunque, ahora que lo pienso, si no hacemos nada luego siempre podemos echar la culpa a los hedge funds. Mmmmm. Buen fin de semana.

Una ciudad libre para Canarias

Nuestras islas han pasado de ser un puerto franco con un prometedor futuro, gracias a su localización geográfica, clima y recursos naturales, a convertirse en una región con abusivos impuestos, ingentes trabas administrativas para las empresas y una economía subvencionada por culpa del discurso victimista de que somos región ultraperiférica que realizan nuestros políticos.

Esta situación está llevando a los canarios a la pobreza, y la prueba de ello es que hoy tenemos un 32,96% de paro, es decir, 370.665 personas que no consiguen trabajo ni lo podrán encontrar por culpa de estas políticas de izquierda que tanto les gustan a los que nos gobiernan.

Estas mismas políticas son las que han llevado a algunas partes de Latinoamérica a ser de las regiones más pobres de nuestro planeta. Sin embargo, un grupo de emprendedores, de esos que cambian el mundo para convertirlo en un lugar mejor, han puesto en marcha una idea disruptiva con el fin de poder sacar de la pobreza al mayor número de personas posible.

Lo que proponen es fundar una ciudad modelo o libre con leyes propias, mínima regulación e impuestos bajos o inexistentes en un lugar de esta región.

La idea no es otra que la de crear las condiciones legales y de seguridad para atraer una gran cantidad de inversores que creen riqueza y una importante cantidad de puestos de trabajo, al estilo de la Hong Kong en China.

Fueron muchos los que pensaron que China aniquilaría a Hong Kong, sin embargo fue al revés, la ex colonia británica consiguió abrir los mercados en el gigante asiático y éste se vio beneficiado con la llegada de capitales extranjeros, la contratación de mano de obra y los desarrollos tecnológicos.

Honduras ha sido el primer país en cambiar su constitución para permitir crear una de estas ciudades libres. Si consiguen llevar a cabo esta noble andadura, podrán convertir a su nación en uno de los lugares más prósperos del planeta. Ya han sido muchas las grandes empresas, como Goldman Sachs o la Fundación Abu Dhabi para el Desarrollo, las que han mostrado su interés por instalarse en la futura ciudad libre de Honduras.

Nuestro archipiélago cuenta con las condiciones ideales y necesarias para convertirse en una potencia económica con una renta per cápita de las más altas del planeta, si se permitiera la instalación de una ciudad libre en alguna de nuestras islas.

En estos momentos somos, por culpa de los que nos gobiernan, una región ultraperiférica de Europa en África, pero podríamos convertirnos en el futuro de ambos continentes si permitimos la instalación de una de estas ciudades.

Cuatro, La Sexta y la apertura de la veda del diputado del PP

Los diputados del Partido Popular están comenzando a experimentar en sus carnes las políticas progresistas que la izquierda callejera suele implementar cuando los suyos no están en el poder. Estos días son los miembros y miembras de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca los que, a imagen y semejanza de los comités de defensa de la revolución de la tiranía cubana, se están dedicando a perseguir a los diputados del PP que, presuntamente, van a votar en contra de la iniciativa legislativa popular contra los desahucios presentada en el Congreso.

En realidad no saben cuál va a ser la decisión final de las Cortes, ni el sentido del voto de los distintos grupos políticos, porque, de hecho, es un asunto sujeto al siempre proceloso devenir parlamentario. Pero eso da igual. La maldad de los peperos es como el valor de los soldados cuando hacíamos la mili, algo que se da por sentado. En realidad son peor que malos; son fascistas, que es como la izquierda sin alfabetizar define a cualquiera que discrepe de sus disparates ideológicos. Y contra un fascista vale todo. Por eso los progresistas deslegitiman el derecho de estos diputados a votar en el Parlamento lo que estimen oportuno. Ya que la izquierda les concede participar en el proceso democrático, al menos que no lo perviertan oponiéndose a los dogmas proclamados por los nuevos clérigos en su lucha por el socialismo. Y como estos superdemócratas son los campeones del humor involuntario, han elaborado incluso un manual para sistematizar la cacería y prevenir disidencias, en el que detallan en qué va a consistir la agresión a los derechos del diputado pepero que pillen por banda. Luego añaden una coda en la que advierten de que ellos rechazan "cualquier agresión verbal o física", para que, si a un integrante de estos piquetes totalitarios se le escapa un día una bofetada, puedan decir que es un caso aislado porque la izquierda callejera, como todo el mundo sabe, es el copón de pacifista.

Y en esto que llegan las cadenas de televisión de mucho progreso a dar cuenta de las legítimas protestas del proletariado contra los diputados declarados enemigos del pueblo. Oigan, qué maravilla. Qué dechado de ecuanimidad, ponderación, imparcialidad y mesura en el tratamiento de estas noticias sin tomar partido por unos u otros. Como debe ser. Los noticiarios de Cuatro y La Sexta están dando estos días una clase magistral de equidistancia sobre una polémica ante la que se niegan a tomar partido, porque en una situación en la que de un lado hay una manada de progres coceando la puerta de la vivienda de un diputado y del otro unos niños aterrorizados, vaya usted a saber quién tiene la razón. Hombre, algunos sí tenemos una noción muy clara de a quién hay que defender en situaciones así, pero como estas cadenas son precisamente las preferidas por los diputados acosados, según su propia confesión, ¿quiénes somos nosotros para impedirles este disfrute? 

El socialismo del siglo XXI: un fracaso en todos los órdenes

En 1998 Venezuela era el cuarto país más rico de América Latina por renta per cápita; en 2012, había descendido a la séptima posición pese al pelotazo petrolero que vivió el país y al muy favorable entorno regional. El legado de estos catorce años de aplicación del socialismo del s. XXI se ha saldado con un exiguo crecimiento de la renta media real del 0,8% anual, unas cuatro veces menos que países no bolivarianos como Chile, Colombia, Perú o Uruguay.

Los hay que, aun así, han intentado poner en valor la herencia económica chavista apelando a los grandes logros sociales cosechados por el régimen, como si las mejoras en la calidad de vida de los ciudadanos no fueran consecuencia directa del enriquecimiento de esos ciudadanos, es decir, del crecimiento económico. Si Venezuela prosperó bajo el gobierno de Chávez (y lo hizo, aunque mucho menos que sus vecinos), entonces inexorablemente  nos toparemos con diversos indicadores que mostrarán una cierta mejoría y que los palmeros de turno interpretarán de manera descontextualizada como una reivindicación de la poco razonable y muy liberticida política económica del régimen bolivariano.

Sería como tratar de defender la labor partitocrática y el pelotazo burbujístico de PP y PSOE por el hecho de que entre 1998 y 2012 muchos indicadores de nuestro bienestar hayan mejorado. De nuevo, como tantas otras veces en Economía, nos topamos con el célebre problema de “lo que se ve y lo que no se ve”: lo realmente significativo es la riqueza y la prosperidad que Venezuela habría sido capaz de crear en unas condiciones tan favorables como las que vivió. De ahí que convenga comparar sus presuntos “logros sociales” con los de otros países vecinos que no contaron con unos ingresos anuales derivados de la exportación de petróleo equivalentes al 40% del PIB pero que, al menos, se libraron de imponer muchos dislates socialistoides. Para ello, echaremos mano de la base de datos del Banco Mundial, comparando la evolución de los distintos parámetros analizados desde 1998 hasta el último disponible.

Pobreza, salubridad y esperanza de vida

Por ejemplo, mucho se ha escrito sobre que la tasa de pobrezavenezolana ha caído del 50,4% al 31,9%, pero no convendría olvidar que la de Chile cayó del 21,6% al 15,1%, la de Uruguay del 24,3% al 13,7%, la de Colombia del 49,7% al 34,1% y la de Perú del 58,7% al 27,8%. Ciertamente, la tasa de pobreza relativa es un (mal) medidor de la desigualdad económica, pero en este caso los indicadores de pobreza absoluta –porcentaje de la población que gana menos de dos dólares diarios– nos proporcionan unos resultados bastante similares (en este caso, los datos terminan en 2007): en Venezuela pasa del 20,4% al 12,9%, en Chile del 6,2% al 3,2%, en Colombia del 27,2% al 17,7%, en Perú del 26,3% al 18,2% y en Uruguay permanece en el entorno del 3%. La minoración de la pobreza, por tanto, es algo generalizado en la zona, fruto del crecimiento económico.

Al tiempo, las condiciones de salubridad también han experimentado una cierta mejora durante el chavismo. Los habitantes del campo con acceso a agua corriente pasaron del 74% al 94%; pero en Perú lo hicieron del 53% al 89%, en Chile del 62% al 99%, en Colombia del 70% al 98% y en Uruguay del 85% al 99%. Asimismo, el porcentaje de la población con acceso a instalaciones sanitarias apenas mejoró en Venezuela entre 1998 y 2007 (último dato disponible): subió del 88% al 91%, mientras que en Perú creció del 61% al 69%, en Colombia del 71 al 76%, en Chile del 91% al 96% y en Uruguay del 96% al 100%.

El crecimiento económico, la reducción dela pobreza y la mayo salubridad desembocaron en una menor mortalidad infantil, una menor mortandad de las madres al dar a luz y, en suma, en una mayor esperanza de vida. Los datos de Venezuela no son malos a este respecto (la tasa de mortalidad de los menores de 5 años pasa del 24 por mil al 15 por mil, la tasa de mortandad de las madres se mantiene en el 0,9 por mil y la esperanza de vida aumenta de 73 a 74 años), pero de nuevo son relativamente peores que los de los otros países: la mortalidad infantil se reduce del 45 al 18 por mil en Perú, del 12 al 3 por mil en Chile, del 27 al 18 por mil en Colombia y del 18 al 10 por mil en Uruguay; la mortandad materna cae del 1,3 por mil al 0,9 por mil en Colombia, del 1,2 por mil al 0,67 por mil en Perú, del 0,29 al 0,25 por mil en Chile y del 0,35 al 0,29 por mil en Uruguay; y la esperanza de vida sube de 70 a 74 años en Perú y Colombia, de 74 a 76 años en Uruguay y de 76 a 79 años en Chile.

Alfabetización, comunicaciones y medio ambiente

Aparte de los anteriores, existen otros indicadores que ilustran cómo ha evolucionado el bienestar de los venezolanos bajo la bota del chavismo en comparación con el de sus vecinos, por ejemplo latasa de alfabetización, que mejora no sólo en Venezuela (del 93% al 96%) sino en todos los restantes países fruto de su mayor riqueza (en Colombia pasa del 91% al 93%, en Perú del 87% al 90%, en Uruguay del 97% al 98% y en Chile del 96% al 99%).

La penetración y el uso de las telecomunicaciones es otro ilustrativo parámetro. Los usuarios de internet ascendían al 40,4% de la población venezolana, frente al 40% de Colombia, al 36,5% de Perú, al 53,9% de Chile o al 51,6% de Uruguay; pero las diferencias se vuelven mucho más acusadas cuando analizamos la calidad de la conexión a internet (en Venezuela sólo el 0,87% tienen acceso a la banda ancha, frente al 3,5% de Perú, al 6,9% de Colombia, al 11,6% de Chile o al 13,4% de Uruguay) o la presencia de servidores seguros (sólo ocho en Venezuela, frente a los 19 de Perú, los 21 de Colombia, los 67 de Chile o los 70 de Uruguay). Asimismo, Venezuela también se queda atrás en el número de teléfonos móviles por cada 100 personas: 98 para Venezuela o Colombia, frente a los 110 de Perú, los 130 de Chile o los 141 de Uruguay.

Otro posible indicador es el consumo de electricidad anual per cápita, que en Venezuela apenas ha crecido un 23%, desde los 2.656 kWH por persona a 3.287, frente a la mayor expansión de Perú (de 645 kWH a 1.106), Uruguay (de 1.817 kWH a 2.673) o Perú (de 645 a 1.106); sólo Colombia aumentaba menos este consumo, de 893 KWh a 1106. Y, por cierto, los izquierdo-ecologistas que esperen ver en Chávez un modelo de gestión política respetuosa con el medio ambiente deberían pensárselo dos veces: Venezuela producía el 0% de su electricidad de fuentes renovables, frente al 0,9% de Colombia, al 2% de Perú, al 5,7% de Chile o al 8,8% de Uruguay. También fue el país que más toneladas métricas per cápita de CO2 emitió en 2009 (último año disponible): 6,5 frente a las 3,9 de Chile, a las 2,4 de Uruguay o a las 1,6 de Colombia y Perú. Y, asimismo, también fue el territorio que más vio retroceder su masa forestal: de 2000 a 2010, cayó del 55,7% al 52,5%, mientras que en Perú pasó del 54,1% al 53,1%, en Colombia del 55,4% al 54,5%, en Chie del 21,3% al 21,8% y en Uruguay del 8,1% al 10%.

Seguridad, corrupción, impuestos y regulaciones

Otros indicadores de bienestar son, desde luego, la seguridad, la transparencia y no arbitrariedad de los poderes públicos, la agresividad fiscal o la flexibilidad para gestionar la propia empresa. En todas estas rúbricas, Venezuela aparece muy mal parada frente al resto de países: los homicidios intencionados se dispararon bajo el chavismo, pasando del 0,19 por mil al 0,49, a diferencia de lo que pasó en Chile, Perú o Uruguay (donde se mantuvieron en torno al 0,05 por mil) o de Colombia, donde se hundieron del 0,6 por mil al 0,33. Venezuela es el peor calificado en el Índice de Percepción de la Corrupción (1 indica máxima corrupción), al obtener 19 puntos, frente a los 36 de Colombia, los 38 de Perú o los 72 de Chile y Uruguay. Asimismo, la presión fiscal venezolana no sólo es bastante superior a la de sus vecinos (37%, frente al 31% de Uruguay, al 27% de Colombia, al 23% de Chile, o al 21% de Perú), sino que la variedad de impuestos y las molestias derivadas de su pago también son muy superiores: en Venezuela las empresas han de hacer frente al pago de 71 impuestos, y los individuos han de dedicar 792 horas anuales a gestionar su pago; frente a los 33 impuestos de Uruguay y las 310 horas, los 9 impuestos de Perú y las 293 horas, los 9 impuestos de Colombia y las 203 horas, o los 6 impuestos de Chile y las 291 horas. Todo lo cual, obviamente, también se refleja en la facilidad de gestionar la propia empresa: Venezuela obtiene una puntuación de 180 (siendo 1 la máxima facilidad), Uruguay de 89, Colombia de 45, Perú de 43 y Chile de 37.

Para terminar, han sido muchos quienes han alabado al régimen chavista por su reducción de las desigualdades sociales. Ciertamente, el índice Gini (donde el valor cero expresa la máxima igualdad) cayó de 47,2 a 43,5, pero Chile y Perú lo redujeron a una tasa parecida o superior: Chile pasó de 55,5 a 51,9 y Perú del 56,1 al 47,2. Por su parte, en Colombia se mantuvo estable (en el 56,5) y en Uruguay subió ligeramente hasta 45,3.

Por resumirlo: Chile y Uruguay, que arrancaron 1998 siendo igual de ricos que Venezuela, presentan en estos momentos indicadores social muy superiores en casi todas las rúbricas a Venezuela, mientras que Perú y Colombia, que arrancaron 1998 siendo mucho más pobres, han experimentado una evolución de las mismas mucho más sobresaliente en casi todos los otros indicadores sociales. A diferencia de estos otros países, sin embargo, Venezuela ha construido su ligera mejoría sobre los endebles pies de barro del pelotazo petrolero, de la estatalización de la economía, de la rapiña tributaria de su población y de la destrucción de las clases medias.

En este sentido, un último dato será suficientemente ilustrativo: el del valor bursátil de las compañías cotizadas (uno de los activos por excelencia donde la clase media puede comenzar a construir su patrimonio). Desde la llegada al poder de Chávez, el valor de la bolsa se ha derrumbado desde el 8,3% del PIB al 1,6%: en cambio, en Chile creció del 65,3% al 108,7%, en Colombia del 13,6% al 60,4% y en Perú del 20,5% al 44,8%. Chávez en ningún momento pretendió crear una sociedad de propietarios libres, autosuficientes y autónomos del Estado, sino un territorio repleto de siervos de la gleba dependientes de las dádivas del gobierno. Y eso es ahora mismo Venezuela. Ojalá cambie de rumbo en el futuro.