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Drogatas de las descargas

El buen hombre ha defendido, como era de esperar, que se desconecte a aquellos internautas que utilizan sistemas de intercambio de archivos. Hasta ahí, nada de especial. Lo increíble es que, para defender esta propuesta, ha dicho que así se exonera a los usuarios "al igual que se hace con los consumidores en la lucha contra la droga".

Reconozcamos que Olcese ha demostrado ser muy inteligente. A diferencia de Ramoncín, Pau Donés, Teddy Bautista, José Luis Borau y muchos otros, él no insulta directamente a los internautas que no se comportan como ellos quieren. Él puede argumentar que no llamó a nadie ladrón, puesto que no lo hizo, ni tampoco drogadicto. Sin embargo, esto último es lo que ha insinuado. Al igual que se considera que el drogadicto no es responsable de su adicción, con su equiparación pretende que el usuario de redes de pares no tiene sus facultades mentales plenas y, por tanto, hay que perseguir a su "camello".

La idea que trata de transmitir es que las redes de pares son algo parecido al mercado de las drogas. A un lado se encontrarían los consumidores, indefensos y faltos de inteligencia o voluntad, y en el otro unos delincuentes que se lucran con el mal ajeno. Como estrategia de comunicación es brillante. No pretende mostrar odio o rechazo por los internautas. Trata de transmitir que siente piedad por esas mentes débiles que se hacen daño a sí mismas y al resto de la sociedad. En realidad, esta postura es en el fondo mucho más ofensiva que la otra.

No tiene en cuenta, además, otra cuestión que también es cierta. Las descargas que los "creadores" denominan "ilegales" no dañan a quienes las consumen. No tienen ningún efecto nocivo sobre estos "drogatas del P2P". Es más, tampoco dañan a los músicos; está suficientemente demostrado que las únicas perjudicadas son unas compañías discográficas que no quieren o no saben adaptarse a los cambios producidos los últimos años. Quédese tranquilo por tanto el señor Olcese. Descargarse música de internet no es malo para las facultades mentales. Lo que sí tiene efectos de este tipo es tomarse en serio los argumentos de la Coalición de Creadores, la SGAE y similares.

Pregunten a Rubalcaba

Rubalcaba lo sabe, y María Teresa Fernández de la Vega sabe que lo sabe, lo que resulta bastante más divertido. Porque si alguien piensa que una herramienta de espionaje tan avanzada en manos de nuestro ministro del Interior va a ser utilizada solamente para realizar escuchas a la oposición, es que no conoce las nuevas tecnologías ni la capacidad para la intriga de D. Alfredo.

Controlar los movimientos y las conversaciones del adversario siempre es útil para un Gobierno sin escrúpulos, pero mucho más lo es hacerlo con los verdaderos enemigos: los compañeros de Gabinete. Los rumores apuntan a que Rubalcaba no soporta a De la Vega, la cual no puede ver ni en pintura a la Chacón, que a su vez quiere dimitir como ministra para que Zapatero, al que le importan un pimiento los problemas de sus ministros y menos aún los de España, la nombre candidata a la Generalidad de Cataluña en lugar de Montilla. Demasiados odios cruzados para que el gerente de SITEL no saque el correspondiente provecho tocando las teclas adecuadas, nunca mejor dicho.

De la Vega, confiando ingenuamente en la discreción de los organismos implicados, afirma que España no ha sido la responsable de la inflación de puterío que se vive en cierto pueblo somalí gracias al dinero recibido por la liberación del atunero. La vicepresidenta ha fiado su palabra para desmentir algo que la lógica y los hechos contravienen frontalmente y esa es una herramienta que en manos de Rubalcaba puede llegar a ser letal.

Para saber de verdad lo que ha ocurrido con el rescate del Alakrana sólo hay que preguntarle al ministro del Interior en su próxima rueda de prensa. Con lo nervioso que anda últimamente es capaz de soltarlo todo a poco que se le presione. Es sólo cuestión de insistir.

Ministerio de la propaganda sindical

El título del libro lo dice todo: Smart Girls Marry Money: How Women Have Been Duped Into the Romantic Dream–And How They’re Paying For It. [Las chicas listas se casan por dinero: Cómo se han dejado engañar las mujeres con el sueño romántico – y cuánto están pagando por ello]. El libro defiende que los matrimonios basados en el amor no triunfan, todo es efímero. Hay que ser práctico y egoísta. A la larga el dinero es el que une a las parejas. Ellas dan una ilusión de amor y el marido una cuenta corriente llena hasta los bordes.

¿Se imagina que extrapoláramos esta visión al surrealista mundo político? Las ideas son desplazadas por los intereses económicos. Los favores son la moneda de cambio entre los poderosos. Dame sumisión y respeto, y te doy dinero. ¿Les suena? Es el matrimonio de conveniencia que están viviendo Gobierno y sindicatos.

Los sindicatos quieren una una manifestación el 12 de diciembre para denunciar la crisis. ¿Contra el Gobierno? ¡No, por Dios! Contra los empresarios. Según los sindicatos, los emprendedores van a aprovechar la mala situación económica para hacerse ricos despidiendo a gente a mansalva. Cada día cierran 500 empresas en España, pero para los sindicatos son los beneficiados de la crisis. El proceso de abrir una empresa en España tiene más obstáculos que en Zimbabue o Venezuela. Sí, hasta Chávez tiene leyes más abiertas que España para la constitución de empresas. Según el Banco Mundial, España cuenta con uno de los sistemas laborales más rígidos de la OCDE. ¿La culpa, según los sindicatos? De los empresarios. No se han dado cuenta de que las leyes las hace el Gobierno y no las empresas.

¿Pero tan ciegos y fanatizados están los sindicatos con sus ideas que no ven la realidad? No, simplemente han leído el libro de Drake y Ford para quemar los de Marx. Ahora se han aplicado el cuento. Primero, el dinero. Con esto, se montan las ideas que haga falta y justifican lo injustificable. Los 20 millones de euros que el Gobierno paga a los sindicatos les dan suficiente confianza como para que estos ofrezcan a Zapatero todo el amor que se merece.

El Ejecutivo no disimula. El PSOE apoya la movilización de los sindicatos mayoritarios. El sindicato USO lo ha dicho claro, "el Gobierno lleva unido con los sindicatos en un hermoso abrazo toda la crisis". Los de USO están que saltan. Ellos sólo se quieren casar por amor, no por dinero. Siguen fieles a sus ideas. Drake y Ford están en lo cierto, el amor no es un buen negocio. El dinero ha de mandar.

CCOO y UGT se han superado a sí mismos. Han convertido el parasitismo no sólo en una forma de subsistir, sino de hacerse ricos. Miles de insensatos se dejarán embaucar por la palabrería de Ignacio Fernández Toxo (el secretario general de CCOO) y de Cándido Méndez (secretario general de UGT). Por sus bocas no habla la izquierda. Por sus bocas no hablan los defensores de los trabajadores. Por la boca de los sindicalistas habla el Gobierno, y como siempre, nosotros les pagamos. Da igual que usted no esté afiliado a un sindicato, el Gobierno roba parte de su dinero para mantener y enriquecer al nuevo Ministerio Sindical.

El Ministerio Sindical es un órgano de propaganda independiente que sólo se dedica a promocionar las acciones del Gobierno. Bienvenidos al Nuevo Orden Mundial, a lo que siempre se ha llamado Capitalismo de Estado o corporativista. No leerá de su creación en el BOE, pero sí verá cada día sus consecuencias en la prensa y televisión: satanización de los empresarios, de los trabajadores inmigrantes y de todo aquel que apuesta por vivir de su esfuerzo en lugar de entregarse a las subvenciones estatales y al parasitismo.

¿Será un éxito la manifestación? En este país hay mucho rentista estatal. Aquí cualquier prefiere parecerse a Joaquín Sabina que a Bill Gates. Probablemente arrasen. Así va el país. Por este tipo de cosas vamos a ser la última economía de la UE en salir de la crisis.

El estatismo necesita un muro

Del mismo modo que el antiguo régimen imponía el servicio militar a todos los adultos, el gobierno socialista de Richter impone trabajo forzoso para la comunidad. Es la lógica de los derechos sociales: si Pedro tiene un "derecho a la salud", un "derecho a la vivienda", un "derecho a una renta mínima" es que Juan tiene la obligación de proveerlos, y en consecuencia no puede trabajar exclusivamente para sí mismo o marcharse del país.

Bryan Caplan se pregunta cómo pudo Richter anticipar de forma tan clarividente el muro de Berlín. Sugiere que Richet planteó a los idealistas socialistas las hipótesis adecuadas, "¿qué sucede si a un trabajador no le gusta tu ‘paraíso socialista’?", y observó que reaccionaban histéricos o con evasivas. Si esa es la respuesta a preguntas críticas antes de que tomen el poder, ¿cómo van a responder a los hechos críticos depués de alcanzarlo?

Lo cierto es que el estatismo en general no puede sobrevivir sin muro. El Estado intervencionista se impone a toda la sociedad, da igual que haya gente que no lo apruebe o que hayamos o no votado la Constitución. El Estado nos obliga a obedecer todos sus mandatos y a pagar impuestos por el mero hecho de vivir en una región. Igual que el mafioso de barrio, pero a escala nacional y con ínfulas de legitimidad. Luego los teóricos dicen que somos miembros de un imaginario "contrato social" y santas pascuas.

El muro físico de Berlín cayó y los socialistas contemporáneos lo repudian por grotesco. Pero si les planteamos la pregunta difícil que sugiere Caplan nos daremos cuenta de que en el fondo no pueden negar su necesidad. Quizás no hace falta alzarlo de hormigón, pero de un modo u otro hay que impedir que la gente que no está de acuerdo con el sistema se escinda y se rija por otras normas. Por su naturaleza, el estatismo (y aquí incluyo el intervencionismo de los Estados del Bienestar) no puede tolerar que la gente se emancipe y deje de contribuir al mismo, porque de lo contrario se les vacía "el paraíso" y su Estado se convierte en una comuna con pocos socios.

Tomemos, por ejemplo, el movimiento del Seasteading, que aspira a fundar comunidades voluntarias (liberales y de toda clase) en alta mar, donde no llega la jurisdicción de los Estados, haciendo uso de embarcaciones y plataformas. ¿Tolerarían los intervencionistas la creación de estas comunidades? En algunas de ellas el capitalismo se practicaría impunemente, no se pagarían impuestos y se aceptarían nuevos miembros que compartieran esos valores. Si en efecto están dispuestos a tolerar esas comunidades, ¿por qué se han reprimido todos los intentos de crear comunidades de este tipo en tierra firme desocupada? ¿Por qué ningún Estado vende una parcela de su geografía a promotores que quieren fundar una comunidad de este tipo (y que ya han mostrado su interés en varias ocasiones)? Tomando un ejemplo más común, ¿por qué se reprime a los "refugios fiscales"? Son países pequeños independientes que se rigen por otras normas y cobran pocos impuestos a quienes quieren trasladar allí su residencia, su empresa o su capital (no son llamados refugios en vano). ¿Por qué los grandes Estados y sus acólitos quieren pisotearlos? Por la misma razón que apuntaba Richter: los individuos están obligados a trabajar para los demás (léase el Estado).

Propongo una cláusula "opt out" para la secesión interna de individuos: aquellos que la firmemos recibimos un recorte drástico de impuestos y, al mismo tiempo, tenemos la entrada vedada a los hospitales públicos, a la escuela pública etc. En los ámbitos en los que el Estado permita la iniciativa privada y la libre entrada al mercado, los firmanes no podemos acudir al sector público. ¿Lo tolerarían los intervencionistas? Uno de ellos me replicó: "¿No es más lógico que impere el sistema político que la mayoría quiere y no el de la minoría?". Pero yo no estoy pidiendo que imperen mis normas, sino que me permitan separarme de las suyas. ¿Acaso aceptaría el socialista que una mayoría católica practicante le impusiera ir a misa siendo él ateo? ¿Aceptaría que los carnívoros impusieran su dieta a los vegetarianos? ¿No es mejor dejar que cada uno haga lo que quiera mientras no agreda al otro?

Esta es la diferencia entre el liberalismo y el estatismo: el liberalismo permite la libertad de salida, la competencia, los nichos de mercado. El Estado intervencionista no. Como decía Robert Nozick, el liberalismo es un marco para las utopías (en plural). El socialismo es una utopía concreta, y sus seguidores suelen querer imponerla a todos (hay excepciones). En una sociedad libre pueden convivir, prosigue Nozick, maníacos y santos, monjes y libertinos, socialistas voluntarios y capitalistas, comunidades tipo Fourier, Flora Tristan, Owen, Proudhon o Josiah Warren, kibbutz, Bruderhof…. Nadie sería obligado a formar parte de un club. El derecho de salida y la competencia harían que unos experimentos fracasaran y otros florecieran. Pero hoy existe un muro a esta competencia institucional. En el marco del Estado del Bienestar actual, los liberales no podemos tener nuestra Quebrada de Galt.

Sitel, o el paraíso de Rubalcaba

En un mes tiene previsto el juez Pedraz solventar este penoso asunto, para estupor de los procesados que llevan varios años esperando un juicio, pero como dice el ministro Caamaño, con las leyes, incluidas las procesales, no conviene generalizar.

Los gobiernos de los países civilizados tienen a gala no negociar con delincuentes, pero los españoles, muy nuestros, preferimos "morir antes que matar" (Bono dixit) y pagar a tocateja antes de realizar cualquier acción enérgica, no sea que nos acusen de belicistas.

Sea como fuere, la discreción proverbial de Zapatero, la leal colaboración de Rajoy, la facilidad expresiva de Moratinos y los buenos oficios a distancia de de la Vega, han hecho posible el que este penoso asunto se haya solucionado escasas horas antes de que venciera el ultimátum lanzado por las familias de los pescadores, hartas de la inactividad activa, pero discreta, de Rodríguez Zapatero.

Sólo queda "liberar a Willy" y su colega de apellido impronunciable, que con toda seguridad es una de las condiciones fijadas en las negociaciones del rescate. Rubalcaba podría organizarlo todo también de forma muy discreta, pero reciente como está el caso del bar Faisán no parece oportuno recurrir al chivatazo salvador. Además, los dos bucaneros están en la cárcel y esa es una complicación estratégica nada desdeñable. Por tanto, lo más fácil, como dice Anasagasti, es dar un volapié rápido en la Audiencia Nacional y preparar, también por la vía de urgencia, el correspondiente indulto.

Con estos antecedentes, no es seguro que los piratas vayan a respetar demasiado de ahora en adelante a los pesqueros españoles que faenan en la zona, pero para tranquilizar a todas las familias de los que tienen que ir a ganarse el sueldo a la costa de Somalia está el Bloque Nacionalista Gallego, que por boca de su diputada en el congreso Olaia Fernández Dávila, ya ha garantizado que su formación política está trabajando para asegurar la protección de nuestros barcos en el Índico. Y por si fuera poco aval, también el partido Eusko Alkartasuna se muestra firmemente dispuesto a acabar con los secuestros de pesqueros. Si yo fuera pirata somalí, emigraba inmediatamente al Caribe.

Y ahora, a indultar a Willy

Tanto es así que, no por casualidad, el prestigioso diario británico Financial Times sitúa a Salgado como uno de los responsables de Economía peor valorados de la Unión Europea, tan sólo por delante de su homólogo húngaro Peter Oszkó, el griego George Papaconstantinou y el irlandés Brian Lenihan.

Sin duda, se podrá decir que Solbes era una farsante, un ministro sin vergüenza que engañó a la opinión pública a sabiendas, negando la crisis durante meses con el único objetivo de conseguir réditos electorales. También se puede afirmar que fue un pésimo gestor por eludir su responsabilidad a la hora de implementar reformas de calado con el fin de salir de la recesión en el menor tiempo posible.

Pese a ello, cabe reconocer que su labor al frente de Economía durante casi legislatura y media fue prudente durante los años de bonanza y, al menos, no fue suicida durante el inicio de la tormenta. De hecho, en numerosas ocasiones ejerció de apagafuegos del Gobierno, ya que logró frenar o, al menos, adelgazar algunas de las ocurrencias lanzadas por Zapatero y sus ministros.

Salgado, por el contrario, mantiene la falsedad y el descaro de su antecesor, pero es que además peca de ignorante. Y, por desgracia, no hay nada peor que un ignorante inconsciente. Así, se puede permitir el lujo de prometer que no habrá subidas de impuestos para, apenas dos meses más tarde, aumentar la carga tributaria a la clase media sin el más mínimo rubor.

Pero la última de Salgado, si cabe, aún va más allá. Ni corta ni perezosa, la ministra se atreve ahora a asegurar que España será el primer país en situar su déficit público por debajo del 3% del PIB. Y eso que la cuentas públicas presentan el mayor descuadre de la zona euro, junto con las de Irlanda y Grecia.

De muy poco sirve que el Banco Central Europeo grite a los cuatro vientos que "algunos países están muy cerca de perder la credibilidad" por su abultado déficit, en una clara referencia a España, o que la Comisión Europea insista una y otra vez en que el Gobierno debe flexibilizar el mercado laboral o reformar el sistema público de salud y de pensiones. Salgado, simplemente, hace oídos sordos. Tan sólo se contenta con seguir las necias directrices económicas de su querido presidente.

Es una ministra ideal para perpetuar la depresión económica en España. No obstante, de su cartera ha salido el primer PER nacional, un plan ideado para comprar votos a base de subsidios, al estilo andaluz y extremeño.

Visto lo visto, no tengo más remedio que discrepar del ranking del Financial Times. Pase que esté a la altura del ministro irlandés e, incluso, del griego –pese al reciente tirón de orejas que ha recibido de Bruselas– pero, a la vista de los datos, su homólogo húngaro merece situarse por delante de la ministra española.

No obstante, y esto es un aviso para navegantes, Hungría anunció este martes que debido al éxito de sus reformas renuncia a utilizar la cuarta cuota (1.000 millones de euros) del gran paquete de rescate de 20.000 millones lanzado en 2008 por el FMI y la UE para evitar el colapso económico del país.

Hungría es uno de los países europeos más afectados por la crisis financiera y económica, al igual que España. Su economía sólo pudo ser estabilizada con un crédito de emergencia internacional y, sobre todo, gracias al drástico recorte del gasto público, de las pensiones y de numerosas ayudas sociales aplicadas por su Ejecutivo y, en concreto, por su ministro de Hacienda, Péter Oszkó. Así pues, Salgado debe pasar del puesto 16 al 17. Una medalla más como responsable de la cartera más importante del país. ¡Enhorabuena!

Mucho peor que Solbes

El sabio estadounidense admitía que podían hacerse ciertas concesiones a cambio de la suficiente seguridad; al fin y al cabo, la misma existencia del Estado es una renuncia de libertad que al propio Franklin le parecía bien.

Sitel, en sí mismo, no es malo. Los ordenadores e internet, además de permitirnos hacer cosas que antes no podíamos hacer, nos facilitan enormemente el trabajo de otras. También la tarea de escuchar conversaciones. Anteriormente, interceptar las telecomunicaciones requería una labor de interceptación física; ahora lo que decimos por teléfono se convierte a una serie de bits que circulan por las redes y ordenadores de las operadoras, así que basta con que el Gobierno las obligue a enviarles una copia de eso que circula por ahí. Sitel es el sistema que facilita esa labor; al tenerlo ya instalado en todas las operadoras ni siquiera es necesario pedirles permiso, orden judicial mediante, basta con que la Policía lo active. Cabe suponer que también con orden judicial. O no.

El problema es que Sitel, como buen sistema informático, facilita demasiado la tarea. Y su uso se convierte, por tanto, en un riesgo enorme, y más cuando tenemos en el Gobierno a los mismos que se dedicaron a espiar los teléfonos móviles del Rey, los periodistas y todo aquel que se les puso a tiro. Una aplicación tan poderosa sólo debería ponerse en marcha con un enorme arsenal de leyes y regulaciones que nos aseguren, en la medida de lo posible, que su uso está controlado. El Gobierno del PP compró la aplicación, pero no la puso en marcha precisamente porque los informes que encargó les indicaron que afectaba a derechos fundamentales, y necesitaba de una ley orgánica. ¿Y cómo iba a proponer esa ley un Gobierno de derechas, al que se acusaría inmediatamente de fascista y de montar unas SS digitales?

Pero claro, un Gobierno del PSOE puede hacer lo que le dé la real gana y acusar a quienes ponen el grito en el cielo de perjudicar la lucha antiterrorista y mil cosas más, que siempre contará con la numerosísima prensa adicta para taparle las vergüenzas y hacerse eco de las patéticas excusas de Rubalcaba, dándole la razón. El mero hecho de que la vicepresidenta De la Vega pidiera "discreción" a la comisión interministerial a la que encargaron la regulación del invento debería suponer su dimisión inmediata. Tenemos sentada en la poltrona, poniéndose estupendísima todos los viernes, a alguien que ha destruido derechos fundamentales de los españoles a la chita callando.

Sitel debe desaparecer, o ser regulado por ley orgánica. Una ley que obligue a modificar el sistema, exigiendo que sólo una orden firmada digitalmente por un juez permita activarlo, y que sólo produzca ficheros de sonido y datos relacionados firmados digitalmente, de modo que no puedan ser alterados sin dejar huella. Y que elimine de sus servidores todos los ficheros una vez producida la copia destinada al sumario. Sitel exige, en definitiva, ponerle trabas que no hagan tan sencillo su uso. Que Rubalcaba siempre se ha pasado la verdad y la ley por el forro ya lo sabemos. Lo que no podemos permitirnos es dejárselo tan fácil.

Cobardes

Tiene el aplauso del respetable en el bolsillo. Cuando baja, se le acercan varios empresarios a felicitarle efusivamente por sus palabras. Pero ¿cuál es mensaje que se lanza verdaderamente? Este: "Los empresarios hemos creado siete millones de puestos de trabajo sin que se haya reconocido nuestra labor". Es decir, que no quieren que el Gobierno les siga vistiendo de bruja en el guiñol nacional.

Hasta ahí llegan. Se quejan de que la sociedad no les reconozca su papel, de que el Gobierno les utilice en sus pobres representaciones ideologizadas, y con eso se conforman. El Gobierno, bien lo saben ellos, está hipotecando nuestro futuro por estrategias a corto plazo de supervivencia en el poder; está socavando todo consenso y sentando las bases de nuevos enfrentamientos sociales; está desatendiendo las reformas que nos permitirían seguir formando parte del primer mundo. Y a lo más que llegan es a pedir que les dejen, a ellos, en paz.

Si de verdad quisieran que cambien las cosas, harían algo más que lamentarse en privado y darse palmaditas en la espalda. Por lo que se refiere al debate público, tenemos un empresariado cobarde y adocenado, que levanta la voz lo suficiente como para poder autocomplacerse, pero nunca tanto como para poner en riesgo una subvención o un mal texto en el BOE. El Mundo junta a 100 de esos empresarios y ninguno es capaz de decir que todos los cambios necesarios los deben liderar ellos. Son como el Gobierno que desprecian en privado: se aferran a su pequeña estrategia y no se ven lo suficientemente concernidos por el futuro de España como para enfrentarse a este Gobierno y a su discurso.

Tienen todos los medios necesarios para hacerlo. Hay mil iniciativas sociales en marcha y otras tantas que podrían crearse para ayudar a cambiar la sociedad española. Cuentan con el dinero y con los mejores profesionales a su disposición. Lo que les falta es aprecio por España y los españoles y por ellos mismos. Y valor para luchar por todos.

Golpes contra palabras en el Reino de Dios

Yoani Sánchez también está interesada en las cosas que tienen que cambiar en esa Cuba en la que le tocó nacer y vivir. Pero los intereses de uno y otro son muy diferentes. Al político suramericano los cambios que le interesan son los del sector agrícola; sobre libertad y derechos humanos evita pronunciarse.

Para la autora de Generación Y, una mujer lo suficientemente valiente como para fotografiar a quienes la vigilan y mostrarnos en su blog esos rostros de la infamia, la cosa es diferente. Ella conoce bien en qué consiste ese socialismo que Hugo Chávez proclama como el "Reino de Dios aquí en la Tierra". Yoani Sánchez está interesada en unos cambios que den mayor libertad a los cubanos. Mediante la simple vía de contar a través de su web el día a día de una habitante de La Habana se ha convertido en una disidente. El régimen castrista la ha transformado en "enemiga de la Revolución", algo que la ennoblece al tiempo que le dificulta la vida.

Por enfrentarse a la dictadura con la palabra y los bits, por mostrarnos a través de su bitácora la realidad cubana, ha pagado el duro precio de ser golpeada y sometida a terror por la seguridad castrista. Son golpes contra palabras en el "Reino de Dios aquí en la Tierra". Pero, a pesar de la violenta reacción del régimen comunista, Yoani Sánchez no se rinde y nos anuncia que su espíritu bloguero está intacto. Seguirá contándonos la realidad de Cuba al resto de los mortales.

Han pasado veinte años desde que los ciudadanos de Europa Central y Oriental lograran, con la ayuda de unos líderes occidentales que creían que era posible derrotar a la tiranía, derribar el Muro de Berlín y todo el Telón de Acero. Sin embargo, en Cuba el comunismo sigue vivo y castiga a todo aquel que osa mostrar su ansia de libertad. Como vienen haciendo desde hace medio siglo. A las palabras de Yoani Sánchez y otros blogueros responde con golpes sobre sus cuerpos. A las de otros opositores con castigos todavía mayores, como la cárcel.

Entérese el señor Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano, que los cambios que importan en Cuba son aquellos que permitan a Yoani Sánchez y otros once millones de cubanos expresarse con libertad. Respecto al sector agrícola de la isla, lo único que debería importarnos al resto de seres humanos es saber si produce cebollas para que el ex ministro uruguayo las fría a su gusto.

Concilio Valenciano II

Sea como fuere, tres mil miembros del PP se disponen a estudiar en común los grandes asuntos que afectan a los ciudadanos, entre ellos el "calentón global", al que van a dedicar media mesa de trabajo de las nueve previstas. No está confirmado que el primo de Rajoy acuda como experto para asesorar a los integrantes de ese grupo de estudio, así que nos tememos que las conclusiones de ese equipo serán las habituales dentro de los esquemas progresistas, dando por bueno que la Tierra se está calentando por culpa del neoliberalismo salvaje a pesar de que todas las evidencias indican lo contrario.

A falta de estudiar detenidamente los documentos conciliares que surjan de esta convención nacional, se echa en falta en la programación la existencia de un verdadero debate abierto sobre la validez de la nueva doctrina sobre gestión política impuesta por Rajoy, sólo o en compañía de Arriola. Tras el sínodo de Elche y el Concilio Valenciano I, se da por hecho que la línea opositora del PP a escala nacional consiste en heredar lo que deje Zapatero y, sobre todo, no crispar, según el concepto de crispación que tiene la izquierda que, como referente moral de la derecha, es la que establece el significado de las categorías políticas.

Hay una gran preocupación entre los votantes del PP y ciertas dosis de cabreo sobre la forma en que Rajoy y su equipo están gestionando el futuro del partido para llevarlo a ganar las próximas elecciones. Basta con escuchar lo que dicen en la calle para darse cuenta de que la nueva teología marianil no cuenta con demasiados partidarios entre los que pagan la cuota del partido o acuden a las urnas a depositar la correspondiente papeleta. A algunos, además, esta nueva línea ideológica les parece una desviación herética respecto a lo que fue siempre el PP, precisamente el que ganó a Felipe González cuando la hazaña parecía imposible y revalidó el triunfo con mayoría absoluta cuatro años más tarde.

¿Surgirá alguna voz que exija volver a las esencias que siempre caracterizaron al Partido Popular o seguirán todos a pies juntillas las recomendaciones de un fraga otoñal y más travieso que nunca? No avancemos acontecimientos, pero mucho nos tememos que el miedo a decir lo que realmente se piensa pueda ser suficiente para que en Barcelona no surja un balido más alto que otro. ¡Es que te excomulgan en medio de la asamblea de fieles y a ver cómo se lo cuentas a la parienta a la vuelta del concilio!