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2009, un año importante para internet

Han sido meses apasionantes para internet y todo lo que la rodea y ha sido un placer contarlo en estas páginas. El 2008 ha quedado atrás y ahora que nos encontramos a principios de 2009 toca jugar a predecir qué acontecerá en este nuevo año, aquí van mis predicciones:

  1. Un año importante para la publicidad online: La publicidad en internet durante 2008 no ha llegado a representar el porcentaje que se había marcado a principios del ejercicio (y el último trimestre de 2008 ha tenido mucho que ver en eso). 2009 deberá ser el año en que la inversión en la red, además de crecer, deba hacerlo a costa de los demás medios. A finales de 2008, hemos escuchado muchos cantos de sirena sobre que internet le quitaría publicidad a la televisión, pero eso todavía no se ha producido. La red sólo le "robará" inversión a otros canales si demuestra que es más eficiente.
  2. Las redes y medios sociales ante la dependencia publicitaria: Las redes y medios sociales tienen un dependencia total de la inversión publicitaria y en años de bonanza económica eso les ha valido para tener un crecimiento espectacular en muy poco tiempo. Facebook y YouTube son buenos ejemplos de liderazgo en sus respectivos ámbitos, pero incluso ellos se enfrentarán a un año duro al tener que atraerse a unos anunciantes que les siguen viendo como medios marginales y que en este año querrán ser conservadores en cuanto a inversión. No será raro que redes y medios sociales traten de monetizar sus audiencias más allá de la publicidad en 2009: Facebook ya ha anunciado iniciativas en cuanto a la compra de música en su red y sitios como YouTube coquetearán tarde o temprano con la compra y/o suscripción de vídeos premium.
  3. El año de consolidación del monopolio de las búsquedas: En 2008, ningún buscador ha sabido o ha podido hacer competencia a Google. La fusión de Microsoft y Yahoo! ha quedado en nada y se ha perdido un tiempo muy valioso para hacer competencia al gigante de Mountain View. Por eso, el 2009 no presenta a la vista ningún competidor para Google, que seguirá innovando y sorprendiéndonos con nuevas propuestas, pero en solitario. Como simpáticamente dice David Berkowitz en Advertising Age, a empresas como Yahoo! sólo le queda sobrevivir ya que algunos le seguimos teniendo cariño y sabemos que su tiempo ha pasado.
  4. Transformación en la prensa, ¿será este el año?: Mucho se ha hablado sobre la transformación de la prensa de papel a los medios digitales; el blog 233 grados está haciendo una fantástica crónica de este cambio. Está claro que la transformación viene de atrás, pero quizás este año se materialice en hechos importantes. Por ejemplo, en los Estados Unidos uno de los periódicos relevantes, el Christian Science Monitor, se publicará solamente en la red a partir de mediados de 2009. ¿Veremos más casos? ¿Alguno en España?
  5. El móvil y el reparto de los ingresos: En el sector de la telefonía móvil la "tarta" de ingresos se sigue repartiendo entre fabricantes y operadoras. En 2009 hemos visto como el sistema operativo empieza a cobrar protagonismo, de modo que Apple y Google jugarán una gran batalla durante este año y los siguientes. En cuanto a ingresos que no deriven de la fabricación, la comunicación o el sistema operativo, la luz al final de túnel se ve más en la venta de aplicaciones para los teléfonos que en la inversión publicitaria. Apple ha demostrado en 2008 que existe un gran mercado en la comercialización de aplicaciones.
  6. Compras de startups: Hay toda una lista de empresas que iban a ser adquiridas por las grandes del sector en 2008. Al final, compañías como Digg o Twitter no han sido compradas, pero todo apunta a que 2009 será el año en que muchas startups sean tomadas por empresas grandes y a un precio más barato gracias a la bendita crisis.

Estos son sólo unos apuntes, pero espero que seamos participes de más y mejoras noticias durante el 2009, y lo más importante, que lo veamos juntos.

El aguinaldo motorizado del PP

El pasado viernes, el PP anunció que presentaría una iniciativa parlamentaria donde se contemplaran ayudas de 1.000 euros para adquirir nuevos vehículos y, de esta manera, suavizar la crisis del sector automovilístico nacional.

Parece que está de moda, tanto en Estados Unidos como en España, rescatar a aquellos empresarios que han fracasado. La crisis se asimila a una especie de maldición divina que no es responsabilidad de nadie y donde todos, por tanto, merecen un aguinaldo estatal.

Convendría recordar, sin embargo, que la crisis se inicia porque hay empresas que han dejado de ser rentables ante el cambio de condiciones (léase, cuando los bancos centrales han perdido su capacidad para seguir expandiendo el crédito a costa de crear inflación). La crisis es un período de tiempo durante el cual esas malas inversiones deben liquidarse y reestructurarse. No sé, se me ocurre que, tal vez, los españoles no necesiten comprar 1.614.835 de vehículos nuevos cada año y que en estos momentos de penuria puedan prolongar, un poco más, la vida útil de sus turismos.

Si al dejar de chupar del bote del crédito fácil nos hemos dado cuenta súbitamente de que somos más pobres de lo que creíamos, quizá haya llegado el momento de reciclar el parque de automóviles actual y desmotorizar a los chavales de 18 años que estrenan vehículo y carné de conducir el mismo día de su cumpleaños.

No digo que esto sea una "política pública" a seguir por todos los españoles; de hecho, considero que el coche supone un gran avance para la el progreso. Y, desde luego, si una familia de tres miembros desea tener cinco automóviles, está en su pleno derecho. Trabajan y ahorran para lograr ese objetivo, tan legítimo como cualquier otro. Ahora bien, que los políticos no deban considerar ese gasto un despilfarro no equivale a decir que deban ascenderlo a la categoría de desembolso esencial para la supervivencia de nuestra economía. Sí, si la familia de tres miembros quiere y puede comprarse cinco automóviles, que lo haga, pero no con el dinero de los demás. 

En caso de que la medida que proponen Rajoy y los suyos se aplicara, con las ventas de 2008 en la mano, supondría un coste de más de 1.000 millones de euros. No me cabe duda de que el PP puede pensar en mejores usos para ese dinero. Por ejemplo, en reducir, aunque sea de manera liviana, la salvaje tributación de las plusvalías en España; o, si es que quiere realmente favorecer la adquisición de vehículos, suprimir el impuesto de matriculación.

El problema, con todo, es la filosofía de fondo de esta y otras políticas que está presentando el principal partido de la oposición para superar la crisis. Detrás de su retórica, cada vez más escasa, de reducir el tamaño del Estado y de bajar impuestos no hay nada. Sólo un rol asumido para el cartel electoral que permita una ligera diferenciación de marca con respecto al PSOE; unos más socialistas, los otros un poquito menos.

La crisis económica es, sobre todo, una crisis política e ideológica. Una crisis del intervencionismo monetario que la causó y del intervencionismo fiscal que está siendo (y va a ser) incapaz de paliarla. En el PP todavía no se han enterado; siguen actuando bajo la inocente pero peligrosa idea de que si existe un problema económico sólo es necesario meter al Estado en el asunto. Puede que Zapatero esté fracasando en todas y cada una de sus medidas, pero el PP fracasa y además hace el ridículo ideológico. Se está mostrando como lo que siempre ha sido: un aparato burocrático sin más recursos para los problemas de los ciudadanos que el estatismo más primario. Liberalismo simpático, lo llaman.

Cuando la prensa mata

Lo cierto es que la realidad es en parte modelada por los medios de comunicación, cuando no creada por ellos, mientras que en otras ocasiones los medios sí desprecian lo que ocurre, por muy relevante que sea.

Tomen como ejemplo el conflicto entre Israel, rompeolas de la civilización, y el Medievo con Kalashnikov a que se enfrenta. En cuanto el segundero apura los últimos instantes de la tregua entre Israel y Palestina, Hamas redobló el lanzamiento de misiles contra Israel desde Gaza, que nunca se detuvieron. Lograron unos cuantos objetivos. Varios judíos muertos. Niños rotos en mil pedazos. Familias destrozadas para siempre. ¿Y los medios de comunicación? Mirando para otro lado.

Israel, que conoce bien a sus enemigos, llevaba meses preparándose para la respuesta a este ataque de los terroristas palestinos. De nuevo los niños y las familias saltando por los aires, solo que ahora los medios de comunicación, los mismos que despreciaron los ataques que causaron la respuesta israelí, muestran las duras imágenes de la guerra y titulan con sensiblería, apuntando a un único causante. No, no es Hamas, sino Israel.

Hamas se mezcla con la población civil porque sabe que a Israel esos “escudos humanos” no le detienen en sus respuestas. Pero lo hace también por otro motivo. Sabe bien cuál es el comportamiento de la prensa occidental. Sabe que mostrará los cadáveres de los niños palestinos y que acusará a Israel. Si los medios denunciasen el uso criminal que Hamas hace de su propio pueblo, renunciaría a llevarle a la muerte para utilizar sus cadáveres como propaganda. Es decir, que Hamas lleva a esas familias a morir, y los medios de comunicación son cómplices. Es más, cooperadores necesarios de esas muertes.

Pero la prensa es eficaz en eso de quitarse muertos de encima.

¿Por qué crece tanto el paro en España?

En Estados Unidos, por ejemplo, los analistas y los poderes públicos tiemblan con sólo pensar que el desempleo pueda alcanzar el 10%. Por desgracia, España ya ha superado con creces dicha barrera, y se encamina sin remedio a tasas próximas del 20% en 2010, en caso de que se mantenga el actual ritmo de destrucción de empleo.

¿Cómo es posible que el paro aumente tanto en España si la recesión afecta por igual a la mayoría de países? Más allá de las deficiencias que presenta la estructura productiva nacional, caracterizada por un sector inmobiliario sobredimensionado y un elevadísimo déficit exterior, el aumento del desempleo se debe, sobre todo, a la excesiva rigidez del mercado laboral. Es decir, a las enormes dificultades que tienen los empresarios para contratar y despedir libremente a los trabajadores. Ésta y no otra es la causa de nuestros problemas… Pasados, presentes y futuros.

En primer lugar, hay que tener muy en cuenta que tan sólo el sector privado –en forma de autónomos, pymes, empresas o grandes multinacionales– es capaz de generar trabajo. Los funcionarios y toda actividad desarrollada por la Administración Pública quedan excluidos por completo de este ámbito. El poder político jamás podrá crear empleo en términos reales, ya que se nutre y sobrevive gracias a la captación coactiva de recursos ajenos. Es decir, no crea riqueza sino que la destruye, perjudicando a los demás (ciudadanos y empresas).

Por otro lado, la rigidez laboral, causa y razón del paro en España, se define como el conjunto de normas, leyes y regulaciones que dificultan, de uno u otro modo, la ocupación de trabajadores y la creación de empresas. Así, es el sector público, en ningún caso el privado, el único responsable de la falta de flexibilidad laboral.

Dicho esto, volvamos a la pregunta inicial. ¿Por qué crece tanto el paro en España en comparación con otros países? Por desgracia, el mercado laboral español es uno de los más rígidos del mundo. En concreto, España ocupa el puesto 160 del ranking mundial en este ámbito, según el último informe Doing Business, índice que mide la facilidad para hacer negocios en un total de 181 países. Es decir, ocupamos los puestos de cola, superando por un escaso margen a economías tan desarrolladas como Bolivia, Paraguay, Panamá, Congo o Sierra Leona. Estados Unidos está el puesto número uno, mientras que Venezuela cierra la lista, en el 181, como el país con mayores trabas a la hora de contratar y despedir personal.

Aissa es una diseñadora exitosa, titular de una empresa que exporta telas tradicionales tejidas a mano a exclusivas marcas internacionales. La demanda va en aumento, hasta el punto en que Aissa necesitaría cuadruplicar la producción para cumplirla. Eso implicaría contratar a más trabajadores, lo que parece muy arriesgado. ¿Qué ocurriría si cae la demanda? Sería muy difícil reducir la plantilla de nuevo. "Los trabajadores me pueden demandar y decir que los he despedido ilegalmente", explica Aissa. "Hay que darles una carta y ahí empieza un largo proceso".

Es posible que muchos empresarios españoles se identifiquen a la perfección con Aissa. Y no andan desencaminados. Sin embargo, este caso, recogido en el informe, hace alusión a una empresaria senagalesa. Senegal ocupa el puesto 165 del ranking de flexibilidad laboral, España el 160, lo cual demuestra que nuestro mercado de trabajo está a la altura de países subdesarrollados. Los más pobres del planeta. No por casualidad, la región del África subsahariana es la que presenta las mayores trabas del mundo para hacer negocios.

Si profundizamos en los datos relativos a España, el panorama resulta desolador. Nuestra economía presenta un índice de dificultad de contratación de 78 puntos, siendo 0 el mínimo (Estados Unidos) y 100 el máximo (Venezuela, por ejemplo), triplicando el índice medio de la OCDE (25,7 puntos). La inflexibilidad de horarios se eleva a 60 puntos, mientras que en Estados Unidos es nuevamente 0 y en la OCDE 42,2 puntos de media. La dificultad del despido se eleva a 30 puntos, frente a los 26,3 de las primeras potencias económicas. El índice de rigidez laboral es de 56 puntos (0 en Estados Unidos), mientras que el coste del despido se eleva a 56 salarios semanales, el doble que la OCDE (25,8).

Como consecuencia, España ocupa, además, el puesto 140 del ranking mundial en el índice de facilidad para abrir nuevos negocios. Nuevamente, a la cola del planeta. Y es que, tal y como demuestra el informe, las economías con regulaciones laborales más rígidas presentan menos aperturas de empresas. Aissa, al igual que cualquier empresario español, se lo pensará muy mucho a la hora de contratar más trabajadores o abrir un nuevo negocio debido a las voluminosas cargas administrativas que tendrá que soportar.

Por ello, el paro en España supera ya el 13%, y seguirá en aumento. Esta tasa casi duplica la media de la UE, al tiempo que en Estados Unidos apenas roza el 7%, la más alta desde 1994. Ojalá los españoles disfrutaran de un desempleo similar. Las alarmas ya han saltado en la primera potencia mundial ante la posibilidad de que el paro se dispare hasta el 10%. Por el contrario, hasta el momento, todo indica que la luz roja no se activará en España hasta que superemos el umbral mágico del 20%. ¡Qué poca vergüenza la de nuestra clase política!

EasyJet no existe

Para ellos, nada puede sustituir el tener a alguien delante con el que hablar y a quien preguntar, la confianza de saber que hay una persona de carne y hueso que se está ocupando de ti.

Creo que ese sentimiento se irá desvaneciendo poco a poco y todos iremos confiando más y más en internet para hacer cada vez más cosas. Sin embargo, sí es cierto que en momentos determinados se echa en falta poder hablar con una persona cara a cara; en concreto cuando hay un problema.

Se lo explico con un ejemplo, sucedido hace unos meses. El vuelo de regreso de un viaje a Londres con EasyJet, compañía aérea pionera en el uso de internet para la venta de billetes, fue cancelado, y los empleados del aeropuerto nos aseguraron que, de acuerdo con la normativa europea, la compañía nos pagaría 250 euros. Teníamos la opción de comprar otro billete de otra compañía para volver ese día o regresar al día siguiente con ellos.

Desgraciadamente, al día siguiente nos enteramos por otro pasajero de que no nos iban a pagar nada. Resulta que en la letra pequeña de la normativa se indica que cuando la cancelación es por cierto tipo de causas la compañía no tiene obligación de indemnizar; los mismos empleados que el día anterior nos aseguraban que EasyJet nos pagaría, ahora nos decían no saber nada: eran de una subcontrata y repetían lo que les comunicaban "desde arriba". Ningún poder de decisión, ninguna responsabilidad; EasyJey no existía ni daba la cara, la reclamación que pudiéramos hacer debía realizarse "a través de la web".

No sé si el problema es porque los españoles somos así o es algo más general, pero creo que por aquí a nadie le satisface eso de protestar a una compañía vía web. Es probable que el resultado de una queja, cualquiera que sea el canal, fuera exactamente el mismo –en nuestro caso, no nos dieron casi ni la hora–, pero la cara de tonto que se te queda cuando ni siquiera puedes protestarle a alguien real es mucho más, digamos, expresiva.

Habrá mucha gente que nunca tenga un problema contratando servicios y comprando bienes por internet a empresas con sede en la Conchinchina, pero creo que lo más habitual es que según empleemos más esta vía, más probable resulte que nos pase alguna vez a todos. Y si llega ese momento y no podemos hablar con nadie cara a cara, nos sentiremos frustrados y nos lo pensaremos dos veces la próxima ocasión. Sin duda, lo más frecuente será simplemente escoger otra empresa, a ver si tenemos más suerte, como corresponde a un sistema de competencia y libre mercado. Pero si un buen número de compañías hace lo mismo, los usuarios se sentirán desengañados con todo lo que tenga que ver con internet. Y no creo que queramos eso.

¿Necesitamos a este PP?

El PP. Su todavía jefa de comunicación. Carmen Martínez Castro. Ella se ha querellado contra Víctor Gago porque él ha contado lo que le dijeron sus fuentes: que ella se sirvió de los medios de comunicación para minar la imagen de José María Aznar, ya saben, ese apestado de Génova.

Valiente, la todavía jefa de comunicación. ¿Quién coño es ese Víctor Gago? Colaborador de Libertad Digital, el refugio de los neocones, hombre para la prensa de Hazte Oír, ese puñado de meapilas activistas. Una presa fácil. ¿Va a salir la prensa de izquierdas en su defensa? ¿Los actores y artistas? ¿Teddy Bautista? Nah. Le defenderá la propia Libertad Digital, que es un caso perdido, los liberalotes de Red Liberal y cuatro más. Si, total, ya sabemos que la grey centroderechista nos votará. ¿Qué otra cosa puede hacer, ante la avalancha del zapaterismo?

Valiente, la todavía jefa de comunicación, con quien puede serlo. Porque frente a esa prensa que le reconoce el derecho a presentarse a las elecciones, pero le niega el derecho a ganarlas, frente a quienes apuran su ingenio, mucho o poco, para insultarles, ante quienes les insultan y les atacan, ante ellos, todo es centrismo genuflexo. ¿Libertad de expresión? ¡Quiá! La de Víctor Gago, a los tribunales. Es una pulsión censora, pero cobarde.

¿Es el PP de la todavía jefa de comunicación el partido que defenderá nuestras libertades? Esa es la pregunta. Rajoy, el todavía Rajoy, está demasiado ocupado en hacer cábalas con la crisis y en limpiar su partido de cualquier resto de las ideas de Aznar como para hacer suya una defensa de la libertad.

Sí hay una alternativa a Zapatero que es alternativa al PP. Se llama Rosa Díez. Ha creado un discurso con ramas podridas, pero con el tronco enraizado en nuestros derechos y nuestras libertades. Si las cosas siguen como hoy, ¿para qué necesitamos un PP?

Melchor, Gaspar, Baltasar… y Bibiana

Aunque parezca que las tradiciones de una confesión religiosa determinada no son algo sustancial para el proyecto revolucionario de los socialistas posmodernos, el asunto tiene su importancia puesto que la principal misión de los socialistas cuando gobiernan es precisamente ejercer de reyes magos, trayendo regalos a los que se portan bien según el canon marxista y carbón contaminante a los rebeldes irrecuperables.

La ministra de Igualdad, de hecho, ha acabado este año repartiendo subvenciones en función de las aptitudes y vocación de quienes las solicitaron, aunque sea a costa del procedimiento administrativo y de un elemental sentido de la equidad.

En primer lugar hay que destacar la inmoralidad de regalar dinero público a entidades particulares, sea cual sea el objetivo perseguido con ese trasvase de fondos. La socialdemocracia es así un combate permanente entre los grupos organizados contra el común de los contribuyentes, en el que los primeros salen siempre ganando sin que la sociedad en su conjunto reciba ningún beneficio a cambio. ¿Alguien piensa seriamente que regalando subvenciones se va a acabar con el asesinato de mujeres a manos de sus "parejas"? Si es así, sólo tiene que echar un vistazo a las estadísticas de violencia doméstica, cuyas cifras no dejan de aumentar año tras año, casi al mismo ritmo que el montante anual de dinero público dedicado a la materia.

Pero la realidad no es algo que interpele la conciencia de los socialistas, porque lo suyo es la farfolla ideológica en pos de un ideal, tan abstracto que siempre resultará imposible determinar si se ha alcanzado o no. En el caso de la igualdad, el PSOE y sus voceros se limitan a ofrecer a los contribuyentes los datos del dinero invertido en "programas", "acciones" y "campañas" de toda índole, organizadas, eso sí, por la miríada de organizaciones-sanguijuela próximas al partido, expertas en detectar dónde hay una arteria presupuestaria lista para succionar.

Las mujeres siguen muriendo asesinadas, pero ni siquiera a los votantes parece importarles. Lo sustantivo es que tenemos un Gobierno que lucha por ellas y hasta ha creado un ministerio de Igualdad. Y todos contentos, especialmente las asociaciones de mujeres progresistas, que están viviendo unas navidades de dulce gracias a la epifanía laica organizada por la camarada Aído.

Tampoco parece muy disgustado el PP, que en lugar de impugnar en su totalidad la existencia de ese ministerio y el latrocinio constante hacia nuestros bolsillos bajo el chantaje del igualitarismo, se limita a presentar una batería de preguntas parlamentarias para saber por qué a las asociaciones de mujeres conservadoras no les ha dejado la Reina Bibiana la casita de muñecas que pidieron en su carta. Y aún hay quien se extraña de que sigan por debajo de bibianas y pajines en las encuestas de intención de voto.

Cuba desconectada

Han sido cinco décadas de tiranía comunista, de un régimen totalitario plagado de represión, exilio y propaganda que merece ser contestada. No vamos aquí a hablar sobre el castrismo en general, para eso hay maestros. Pero tan triste aniversario es buena ocasión para repasar cómo la autodenominada Revolución (¿desde cuándo un régimen estancado que se prolonga tanto en el tiempo debería llamarse así?) ha robado a los cubanos otra revolución, que sí es auténtica y liberadora, de la que se disfruta en la mayor parte del resto del mundo: internet.

La aparición de la red ha revolucionado el modo de comunicarse, informarse o incluso de entretenerse, comprar y vender en todo el mundo. Tan sólo hay algunas excepciones y una de ellas es Cuba. Con la excusa de los problemas de infraestructuras, el régimen de los hermanos Castro mantiene desconectados a la inmensa mayoría de los isleños. Internet es un privilegio al alcance de unos pocos que gozan del necesario permiso del Gobierno para poder conectarse, e incluso para la mayor parte de estos se trata de una red capada, con tan sólo una pequeña cantidad de contenidos autorizados a los que poder acceder. Contra esta situación luchó, por desgracia sin éxito, Guillermo Fariñas. Apodado "Coco" por sus amigos, este valiente periodista independiente mantuvo una heroica huelga de hambre para pedir el fin de esta situación. Cuando Luis Margol y yo tuvimos la suerte de conocerlo en La Habana, todavía estaba recuperándose de los estragos que la protesta había causado en su cuerpo.

Es el mundo sin Google. Nada excepcional en un país en el que te miran con asombro cuando, tras preguntarte cuánto tiempo tarda el Estado en autorizarte a poner teléfono en casa, explicas que aquí no hace falta ese trámite para contratar una línea.

El embargo norteamericano es en esta cuestión, como en tantas otras, una excusa del régimen de los hermanos Castro para reprimir la libertad. Por una parte, la conexión a la red no tiene por qué pasar necesariamente a través de Estados Unidos. Por otra, este país ofreció al Gobierno de Cuba tender un cable para asegurarle a la isla un buen acceso a internet. Ofrecimiento que fue rechazado debido a que la Casa Blanca pedía a cambio reformas políticas. Al final, La Habana anunció que se conectará a través de la Venezuela de Hugo Chávez, lo que facilitará el control de los contenidos accesibles desde la mayor de las Antillas.

No quiere el régimen comunista que los cubanos sepan a través de internet cómo es el mundo exterior, pero tampoco quiere que desde la isla nos cuenten por esa vía al resto de la humanidad cómo se vive en ella. Sin embargo, ante esto también hay valientes. Entre ellos está un creciente número de blogueros independientes, que a pesar de las dificultades consigue mantener bitácoras no controladas desde el poder. La más conocida es Generación Y, de Yoani Sánchez, una valerosa habanera que destaca entre las voces de la libertad que desde el interior o desde el exilio tanto molestan al castrismo.

He leído con emoción el bello 1 de enero en La Habana anhelado por Federico Jiménez Losantos. Deseo de corazón que pueda cumplirlo. Yo sueño con uno similar, en el cual aparecen incluso algunos protagonistas compartidos (a pesar de no gozar del privilegio que él tiene de su amistad). Ese día de Año Nuevo estará un poco más cerca cuando Guillermo Fariñas, Yoani Sánchez y tantos otro cubanos puedan leer sin problemas un artículo como éste o escribir al mundo lo que les plazca a través de internet.

Desempleo políticamente correcto

Afortunadamente, en aquella época, el Gobierno no era esclavo de lo políticamente correcto y enmendó su error derogando la ley para ese estado. Según un estudio sobre el impacto de la medida, los Estados Unidos perdieron entre 30.000 y 50.000 puestos de trabajo, aun cuando la ley se dejó de aplicar en 1940. Dicho de otra manera, la FLSA contribuyó activamente a que se prolongara la crisis.

José Luis Rodríguez Zapatero dijo el otro día que el Gobierno se centraría este año en la lucha contra el desempleo. Pero cuando el Estado intenta mejorar algo, termina haciendo el problema mayor. Dicho y hecho, la semana pasada los políticos aumentaron el salario mínimo (SMI) un 4% y todavía siguen pensando en cumplir la promesa electoral del PSOE de acabar la legislatura con un SMI de 800 euros (frente a los 624 actuales).

Se ha de ser muy socialista para no ver que España padece un gran problema con la creación de empleo. La situación empieza a ser desesperante. Tenemos aproximadamente el mismo número de desempleados que Alemania con la mitad de su población. Nuestro país encabeza el ranking de desempleo juvenil, con una tasa de paro de casi el 30% (el segundo es Suecia, con un 22%). Y, cómo no, somos el Estado de la UE donde más ha aumentado el desempleo.

Además, los socialistas han convertido los puestos de trabajos en auténticas trincheras. A finales de 2007, cuando España tenía dos millones de parados y las cosas iban relativamente bien, sólo el 50% de los desempleados tenían alguna opción de volver a encontrar trabajo. Ya se podrá imaginar el lector cómo debe de estar ahora el panorama, cuando acabamos de entrar en recesión.

Todas las leyes contra el empleo van siempre en detrimento del más débil. Si usted es un alto directivo de una multinacional que cobra 7.000 euros al mes, no tiene que preocuparse por el salario mínimo. Siempre podrá encontrar otro empleo. Si, en cambio, usted es un joven con poca experiencia y con escasa cualificación, leyes como el SMI son un importante obstáculo a su bienestar material.

Uno puede comenzar cobrando poco, porque su productividad sea baja. Pero con el tiempo, el aprendizaje y el trabajo duro, mejorará sus habilidades y conocimientos, accediendo a salarios más elevados o incluso a crear su propia compañía.

No olvidemos que el sueldo de un empleado es un coste para la empresa que está justificado por su productividad. El problema es que la mitad del salario que le corresponde a un trabajador se la queda el Estado. Haga la prueba con esta calculadora de impuestos. Si usted percibe unos 18.000 euros al año brutos –sueldo aproximado de un mileurista– la empresa ha de desembolsar al Estado el 46% de lo que usted cobraría. Es decir, si aboliesen toda tributación sobre los salarios, podría ganar lo mismo reduciendo a la mitad su jornada o percibir ese 46% de más.

Las leyes contra el empleo que aprueba el Gobierno, y muy especialmente el salario mínimo, no sólo dinamitan el bienestar del más desfavorecido, sino que crean discriminación y más delincuencia. En la época del Apartheid, los lobbies y sindicatos favorables a los blancos abogaban por altos salarios mínimos para dejar sin trabajo a los negros, generalmente más pobres y peor cualificados que los blancos de Sudáfrica. La llamada "basura blanca" (blancos de bajo nivel cultural y bajas rentas) tenían unas habilidades y niveles de renta superiores a sus equivalentes negros, por lo tanto, en determinados trabajos eran más productivos. Los sindicatos supremacistas sabían que si aumentaban el coste para las empresas que suponía el salario de sus trabajadores, los negros quedarían fuera del mercado laboral.

Lo mismo ocurrió en Estados Unidos y el salario mínimo consiguió el propósito de los supremacistas. En 1954 (primer año que se empezó a medir oficialmente el paro por razas) el nivel de desempleo entre blancos y negros iba casi a la par. En 1955, la FLSA de la que antes hemos hablado fue revisada y el salario mínimo se incrementó más de un 30%. Esto provocó que el paro entre los negros se disparase. Entre 1954 y 1980, el ratio de desempleo entre los jóvenes negros aumentó un 40%. Si comparamos entre blancos y negros, la diferencia entre los primeros y los segundos creció más de un 200%.

Y si los menos favorecidos no trabajan, ¿qué pueden hacer? Algunos de ellos, delinquir. En España nos vamos a enfrentar a este problema en un futuro cercano. Cada vez tenemos más inmigrantes poco cualificados. Algunos ni siquiera hablan bien el idioma y no conocen nada del país, lo que les sitúa en el nivel más bajo del mercado laboral. Si su precio de mercado es de 400 euros al mes, por ejemplo, y el Gobierno cumple con su promesa de elevar el salario mínimo hasta los 800, ¿qué empresas los van contratar? ¿Y qué otra opción van a tener esos inmigrantes para seguir sobreviviendo? ¿De verdad queremos que la delincuencia en España alcance los niveles de Estados Unidos? Zapatero con su visión surrealista del mundo está contribuyendo a que esto ocurra. La doctrina de lo políticamente correcto es muy cómoda para el gobernante; le hace ganar votos y alabanzas de los medios de comunicación, pero nos sume en una situación de inestabilidad y miseria. La única política laboral aceptable es que el Gobierno desaparezca del mercado de trabajo para siempre. Sólo así se creará riqueza para todos.

Contra la solidaridad interterritorial

Sin embargo, el sudoku carece de solución posible y, además, incumple de forma manifiesta los objetivos que, presuntamente, persigue.

El incremento poblacional de los últimos años, debido en gran medida a la llegada masiva de inmigrantes, y el creciente gasto público en materia sanitaria y educativa hacía acuciante la reforma del actual sistema de financiación, vigente desde 2001. No obstante, las arcas autonómicas presentan un desequilibrio entre gastos propios e ingresos algo superior al 33% de los recursos regionales, según los últimos datos de liquidación tributaria correspondientes a 2006. Es decir, la autonomía fiscal de las CCAA no cubre el coste de las competencias asumidas.

Además, tal dependencia financiera se ha visto acentuada gracias a las nuevas demandas que, una por una, han ido reclamando todas las comunidades autónomas a través de la aprobación de sus respectivas reformas estatutarias. La luz verde que otorgó Zapatero al Estatuto catalán permitió que los Gobiernos regionales se embarcaran en un peligroso juego, consistente en exigir "recursos adicionales" al Estado. Y ello, en base a toda una serie de criterios extravagantes, tales como la existencia de lenguas cooficiales, "déficit en infraestructuras", "deudas históricas", masa forestal e, incluso, "competencia desleal" porque algunas autonomías habían decidido eliminar o rebajar impuestos.

El problema es que los cálculos para determinar el nuevo reparto aún están por determinar, y la negociación se prevé difícil debido, precisamente, a las crecientes demandas económicas y los intereses contrapuestos de las distintas autonomías. Una merienda de negros que amenaza con prolongar la aprobación del nuevo modelo y que hace peligrar el consenso existente hasta ahora en esta materia. Además, salvo sorpresa, es de esperar que el sistema acabe beneficiando a las regiones socialistas en detrimento de las populares.

Sin embargo, más allá de los meros aspectos técnicos que propone Solbes, el sistema en sí adolece de un problema mucho mayor. La financiación autonómica se basa en un principio de solidaridad que, con el paso de los años, ha demostrado ser un fracaso absoluto. El Estado cuenta con la potestad de redistribuir la riqueza no sólo entre ciudadanos sino también entre territorios. Para ello, emplea toda su capacidad coactiva para robar a unos y beneficiar de forma arbitraria a otros mediante la recaudación fiscal.

En este sentido, Madrid es la comunidad autónoma que más aporta al conjunto del Estado, con una media de 12.304 millones de euros durante el periodo comprendido entre 1991 y 2005, duplicando la contribución de Cataluña (6.934 millones), segunda autonomía que más aporta al sistema de solidaridad. En concreto, cada madrileño destina al resto de Comunidades Autónomas 2.300 euros más de lo que recibe del Estado, según un estudio sobre balanzas fiscales elaborado por la Fundación BBVA.

Pese a todo, la comunidad que preside Esperanza Aguirre presenta el PIB per capita más elevado de España, junto a los territorios forales del País Vasco y Navarra. En concreto, la riqueza media de los madrileños y vascos supera en un 37% la media comunitaria (UE-27), según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Por el contrario, la comunidades más beneficiadas, en teoría, en el reparto de recursos se mantienen a la cola del ranking. La pretendida solidaridad interterritorial en nada ha mejorado la economía de estas regiones. Así, Extremadura es la única comunidad autónoma que mantiene un índice inferior al 75%. Mientras, Andalucía y Castilla-La Mancha presentan un PIB por habitante por debajo de la media europea en un 18% y un 17%, respectivamente. Dichas regiones, todas ellas socialistas, están a la altura de países tan desarrollados como Estonia, Eslovenia o Eslovaquia, según Eurostat. ¡Todo un logro después de casi 30 años de solidaridad!

El actual sistema autonómico constituye, pues, uno de los ejemplos más evidentes sobre la ineficacia del Estado de Bienestar y la ilegitimidad de la Administración Pública a la hora de redistribuir de forma arbitraria los recursos fiscales procedentes de individuos y empresas. Más allá de los sudokus de Solbes, el espíritu del sistema es el que ha de ser reformado.