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¡Acabemos con iTunes!

La peculiar coalición está formada por unos productores musicales sedientos de mayores regalías en Estados Unidos y el Defensor del Consumidor noruego (un tipo nombrado por el rey del país escadinavo para, según dicen, defender a los consumidores de esa nación).

La Asociación Nacional de Editores Musicales (NMPA) ha reclamado que la cantidad que tiene que pagar Apple a sus miembros por cada canción vendida aumente en un 66 por ciento, de 9 a 15 centavos de dólar. Si esto ocurriera, la venta de canciones a 99 centavos dejaría de ser rentable, por lo que la compañía de la manzana ya ha amenazado con cerrar su tienda de música si las autoridades deciden dar la razón a la NMPA. Y es de temer que el poder político actúe como quieren los editores. Quien debe decidir sobre la cuestión es la Copyright Royalty Board (CRB), que anteriormente ya ha demostrado tener poco cariño por internet. Esta institución, adscrita a la Biblioteca del Congreso y formada por tres jueces, decidió el año pasado que a partir de 2010 las tasas que pagan las radios online por derechos de autor se tripliquen, con lo que desembolsarán mucho más que las emisoras tradicionales.

La NMPA argumenta que el beneficio de Apple está en la venta del iPod, por la que ellos no ingresan un céntimo, y que los editores musicales necesitan ganar más ahora. No se plantean que es mejor ganar algo (que dado el volumen de ventas de iTunes no es una cifra pequeña) que no ganar nada debido al cierre de iTunes o a que esta pierda su clientela por subir los precios para que siga siendo rentable, lo que también conduciría a su clausura.

Y es precisamente el iPod lo que abre el frente noruego para iTunes. El Defensor del Consumidor pretende obligar a Apple a que las canciones vendidas a través de su tienda puedan ser escuchadas con reproductores diferentes a los suyos. Si el gigante informático no cede a sus presiones, amenaza con llevarle ante los tribunales. Por supuesto, si esto ocurre y los juzgados dan la razón a ese tipo nombrado por el rey de Noruega, puede haber una reacción en cascada en todos los países de la Unión Europea y no es descartable que las autoridades comunitarias, tan intervencionistas como son, se sacaran de la manga una sanción contra la compañía fundada por Steve Jobs y Stephen Wozniak.

Si una buena parte del negocio de iTunes está en que favorece la venta del iPod, obligar a abrir sus canciones a otros reproductores haría de la venta de música un negocio nada rentable para la compañía, con lo que el cierre en Europa sería algo factible. Algo que no parece plantearse el noruego en cuestión. Un señor que además no da la impresión de haberse enterado de que existen otras tiendas que también venden canciones sueltas, por lo que nadie tiene la necesidad de comprar el producto de Apple.

Tan sólo falta que un grupo de editores musicales y supuestos defensores del consumidor asalten con antorchas la sede de Apple al grito de ¡acabemos con iTunes! Los efectos no serían peores.

Menos rescates y más quiebras

El pasado 19 de septiembre la SEC (Securities and Exchange Commission), equivalente a la CNMV española, prohibió tomar posiciones cortas en 799 compañías, esto es, no permitió que nadie pudiese vender y luego comprar esas empresas. Con esta acción querían evitar más caídas en la bolsa. Ni siquiera dos semanas después, el Dow Jones registró la mayor caída en puntos de su historia, casi 800, equivalentes a un 7%. Los grandes traders se dedicaron a vender futuros, comprar opciones put (opciones de venta) y adquirieron ETFs bajistas. La razón que les llevó a actuar así es bastante clara. El regulador americano, con la prohibición, admitió un serio peligro en el mercado a corto plazo por lo que muchos hicieron lo que pudieron para empezar a salir o encontrar herramientas que les permitiesen estar bajistas durante un tiempo. De hecho, pocos días después del prohibición, muchos confidenciales americanos, publicados por hedges funds, recomendaron abrir cortos del S&P 500 hasta los 1.000 puntos. En los días siguientes el S&P 500 bajó un 12% llegando a tocar los 1.100.

Aquí en España, la CNMV no prohibió las ventas al descubierto, pero sí que obligó al sector financiero a publicar los títulos en que se encontraban a la baja. Las principales posiciones cortas de los grandes hedge funds salieron en toda la prensa económica, confidenciales de Internet, foros… lo que generó de inmediato el miedo entre los accionistas y clientes de las entidades que salieron en el informe de la CNMV. ¿Algún regulador se preguntó antes de adoptar esta medida si sería más perjudicial que beneficiosa? No importaba demasiado, era una cuestión de imagen y propaganda.

A todo esto, desde ya hace una semana que se palpa en los mercados y mundo financiero de España el temor a una corrida bancaria —retirada masiva de fondos en los bancos por parte de sus clientes. En reacción, ya han salido todos los burócratas y lobbies financieros a tranquilizar a la gente, algo que también puede generar más desconfianza que seguridad.

Sigamos. Otra de las ya recurrentes acciones de salvamento son las inyecciones de liquidez, que se han vuelto a disparar en las últimas semanas dejando el mercado loco. Por ejemplo, el tipo overnight expresado en dólares —el prestado a un día para el otro— llegó a primera hora del martes de esta semana a superar el 9% cuando su nivel tendría que estar entorno al 2%. Esto ya muestra lo inestable que está el mercado en el corto plazo. Las inyecciones de liquidez fueron tan brutales ese mismo día que por la noche la rentabilidad bajó al 0,75%. Al día siguiente, miércoles, se volvió a disparar superando el 4%. ¿A esto llaman los bancos centrales estabilización de precios?

El Gobierno Zapatero hace lo mismo pero con otro sector estratégico, el inmobiliario. De momento ZP se ha lanzado a conceder financiación barata para los promotores inmobiliarios mediante préstamos del ICO. Los principales beneficiados no serán los ciudadanos, sino los propios promotores (los bancos) debido a que algunos préstamos del ICO tienen buenos márgenes bancarios, y además el propio ICO, que en el primer trimestre de 2008 tuvo un beneficio superior a los 26 millones de euros. ¿Y cómo se pagan todos estos regalos? Se calcula que para el año que viene el Gobierno tendrá que subir los impuestos del IRPF 400 euros más al hombre de la calle.

Arreglando así las cosas, más nos vale que los políticos y burócratas monetarios no hagan nada excepto dejar quebrar a las malas empresas en lugar de tener que redistribuir las pérdidas hacia el contribuyente o incluso sus hijos (recuerde: deuda pública). Señores políticos, menos rescates y más quiebras.

Búsqueda local y móvil

Pero como pasa casi siempre, una cosa es lo que ocurre al otro lado del Atlántico y lo que ocurre en nuestro país. Los hábitos de consumo de los usuarios son distintos y sobre todo el volumen de mercado, que marca la diferencia.

La búsqueda local trata de trasladar las tradicionales páginas amarillas a Internet para que la información pueda ser encontrada fácilmente, además de añadir otras características que la completan, como situar esa información en un mapa, lo que se denomina geo-localización. Parece muy útil ¿no?, ¿quién no cree que es más fácil buscar a través del móvil o del ordenador que en un papel ordenado alfabéticamente? Pues en nuestro país todavía muchas personas esto no lo ven muy útil (por lo menos de momento) sólo tenemos que ver las actuales estadísticas de conexión a Internet, ya sea por ordenador o por móvil.

Como no me gusta ser pesimista quiero mostrar en las siguientes líneas las iniciativas que se están desarrollando en nuestro país en lo referente a la búsqueda local, que deben ser las que lideren este mercado. En primer lugar nos encontramos con sitios que intentan ir un paso más allá de las páginas amarillas, tratando de incorporar elementos que completan la información. Hablamos de sitios como: Google Maps, donde se pueden encontrar información local y ubicarla en una mapa; 11870, un sitio donde los usuarios son los que incorporan el contenido de los sitios que ven interesantes y pueden añadir una serie de etiquetas que sirven para identificarlo; Salir.com, un sitio donde el usuario se encuentra con una guía de ocio por ciudad y donde el contenido es aportado por sus editores. Otro tipo de información, como es el de los eventos, que también tiene un fuerte componente local, se recoge en sitios como Kedin o Nvivo,que están teniendo un tráfico muy relevante y además, en el caso de Kedin, están teniendo bastante éxito en su versión móvil.

Menos Google Maps, todas estas iniciativas han nacido en nuestro país y como podemos ver en Google Trends, su tráfico es exponencial, por lo que podemos tener esperanzas en que la búsqueda local y móvil en España acabe incentivando, con el tiempo, a muchas más personas a conectarse a Internet.

El canon y las tiendas de informática

En el número de octubre de PC Actual, la gerente en España de Alternate, una conocida tienda de ordenadores y componentes que está presente en varios países de Europa y que en España tiene su sede en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes, explica cómo ha afectado el canon a sus ventas: "Hasta el pasado mes de julio se venía facturando una media de 250.000 euros netos mensuales por la venta de discos duros. Pero esta cantidad ha bajado un 28% desde la entrada en vigor del canon digital y apenas llegamos ahora a los 180.000 euros mensuales".

Gila Feriduni protesta porque se haga pagar a los consumidores un impuesto más ahora que sufrimos un "periodo de dificultades objetivas", que diría Zapatero. Especialmente porque se pagan cantidades en muchos casos excesivas. Por ejemplo, 13,92 euros por un disco duro, tenga el tamaño que tenga. "Algo desproporcionado si pensamos que un disco duro de 80 Gbytes tiene un precio, por ejemplo, de 29 euros, IVA incluido. En este caso se grava el precio un 48%". Pese a que afecte negativamente a su negocio, a la gerente de Alternate no le extraña que los españoles se busquen alternativas, como comprar por internet en tiendas andorranas o en otras donde directamente se incumpla la ley o se etiqueten los discos duros como "maestro" para evitar el pago del canon, por más que esa distinción sea absurda en términos tecnológicos.

El problema, claro, es que las tiendas que cumplen con la legalidad vigente se están viendo en muchos casos en un periodo de dificultades objetivas cuyo fin no se vislumbra a simple vista. Es probable que en parte sea debida a que los españoles nos estemos retrayendo del consumo. Pero si las diferencias entre los productos gravados y los que no lo están son notables, no cabe duda de que una parte considerable de los problemas de las tiendas de informática son debidos al canon, ese impuesto con que el Estado sufraga a una industria ineficiente que ha sido incapaz de adaptarse a los tiempos castigando a las compañías que venden productos de alta tecnología (claves para incrementar la productividad de las empresas). Sin duda, una medida que nos ayudará mucho durante esta crisis. Perdón, sí, lo he dicho. Me refería a las dificultades transitorias, ya saben ustedes.

Habrá muchas tiendas, seguramente la mayoría, que con mayores o menores problemas logrará sobrevivir. Pero entre las que tengan que echar el cierre, habría un número –incalculable– que sin canon habría podido pasar el mal trago.

Así las cosas, espero que me entiendan si no rompo a llorar cuando me entero de que los jueces han declarado legales los sitios web con enlaces a ficheros compartidos en redes P2P, a pesar de las mediáticas redadas de los policías de Rubalcaba. O que han elevado a los tribunales europeos una consulta para saber si es acorde con la legislación comunitaria el cobro del canon a empresas y administraciones públicas, lo que podría secar durante un par de años el dinero que recaudan las entidades de gestión de esas fuentes.

El canon no se ha impuesto porque se haya considerado justo, sino por la influencia y la capacidad de lobby que han demostrado las entidades de gestión de derechos de autor. En España, desgraciadamente, no sólo no podemos tumbar un plan de rescate de 700.000 millones de dólares, como han hecho los electores estadounidenses presionando a sus congresistas para que votaran en contra, sino que ni siquiera hemos sido capaces de frenar este atropello pese a que los ciudadanos se declaran mayoritariamente en contra del canon. Quizá nos merezcamos lo que nos pase.

Obama, el iluminado

Ambos líderes coincidieron en apoyar el mega-rescate financiero anunciado por el Gobierno de EEUU y, en particular, por el secretario del Tesoro, Henry Paulson. Demócratas y republicanos alcanzaron durante este fin de semana un acuerdo para poner en marcha un plan que por el momento no ha obtenido la luz verde del Congreso. Sin embargo, con independencia de que dicho rescate financiero sea o no aprobado, el próximo ocupante de la Casa Blanca se enfrentará a una de las peores crisis económicas que sufre EEUU desde la Gran Depresión de los años 30.

En este ámbito, las diferencias entre ambos candidatos no pueden ser más distantes. Desde luego, no se equivocó McCain al afirmar que resultaba difícil mantener una postura más a la izquierda que la representada por el senador demócrata. Y es que, en líneas generales, la política económica defendida por Obama se centra en incrementar el gasto público y elevar la presión fiscal a las grandes empresas norteamericanas.

Su discurso giró en torno a la necesidad de aumentar la inversión pública en educación, sanidad e infraestructuras. Además, insistió en poner en práctica un ambicioso y costoso programa para impulsar la producción de energía renovable en el país, con el objetivo de reducir la dependencia del petróleo extranjero.

Es decir, más dinero procedente del bolsillo de los contribuyentes mediante un mayor endeudamiento público. Y ello, con independencia del elevadísimo coste que supondrá el plan de rescate gubernamental en caso de ponerse en práctica. De este modo, Obama apuesta por medidas económicas plenamente opuestas a lo que precisa, en realidad, la economía norteamericana para paliar del mejor modo posible los efectos de la intensa y larga recesión que está en ciernes.  

En momentos como el actual, en el que la raíz del problema radica en un exceso de crédito (deuda) y, por lo tanto, una ingente cantidad de inversiones improductivas y carentes de rentabilidad, la reestructuración de la economía no es sólo es necesaria sino imprescindible. Más que nunca hay que apretarse el cinturón y volver a empezar.

Los ciudadanos deben disponer al máximo de sus recursos y, en este sentido, tan sólo las rebajas fiscales, la flexibilidad laboral y las políticas enfocadas hacia la productividad son capaces de aportar el oxígeno necesario a una economía ahogada por las deudas de familias, empresas y organismos gubernamentales.

Así pues, McCain acertó de lleno al insistir en la urgencia de recortar los impuestos y el gasto público. De hecho, abogó por reducir la carga fiscal a las empresas estadounidenses para evitar su deslocalización y generar más desempleo. Por otro lado, ambos candidatos coincidieron en el elevado coste que supone para las arcas públicas el mantenimiento de la Guerra de Irak.

Sin embargo, en este ámbito, me sorprendió notablemente la postura defendida por el líder demócrata. Y es que, en ningún caso, su intervención dejó entrever una postura antimilitarista o aislacionista. Ni mucho menos. Obama tan sólo abogó por establecer un plazo límite para salir de Irak (unos 16 meses). Pero lo más curioso de todo es que, al mismo tiempo, defendió la necesidad de incrementar el número de tropas destinadas en Afganistán. Un país que carece de todo interés estratégico, a diferencia de Irak, para lograr una cierta estabilidad en una zona clave del mapa geopolítico mundial.

De hecho, Obama habló de cambiar de estrategia para derrotar a Al Qaeda, pero no de poner fin a la guerra emprendida contra el terrorismo internacional. De hecho, me entró un escalofrío cuando el senador demócrata apuntó directamente al régimen de Pakistán, acusándole de auspiciar bases y actividades terroristas en su territorio.

"Yo no hablo de atacar Pakistán, pero si no quiere actuar contra Al Qaeda algo habrá que hacer", espetó durante su intervención. El mantenimiento de una guerra tan costosa y larga como la que viene desarrollando EEUU desde 2003 influirá, sin duda, en el futuro desarrollo económico del país. Sin embargo, pese a que los progresistas de medio mundo hayan depositado sus esperanzas de paz sobre el senador Obama, mucho me temo que sus deseos se verán frustrados por las aspiraciones políticas del líder demócrata en caso de que resulte vencedor en las elecciones presidenciales de EEUU. Ojalá me equivoque.

La libertad, en crisis

El plan original preveía un presupuesto que superaría el de los Departamentos de Defensa, Educación y Sanidad juntos. El nuevo acuerdo fija el límite en los 0,7 billones de dólares originales, pero como ese límite lo pondrá el Congreso, en cualquier momento puede cambiarlo para ampliar la socialización del sistema financiero hasta donde deseen. Abierta la veda, no habrá libertad financiera que no sea automáticamente sospechosa y merezca el asfixiante abrazo del Congreso.

Pero hay un aspecto del plan original que resulta especialmente preocupante y es el que describe los poderes del Secretario del Teroso:

Las decisiones del Secretario tomadas bajo la autoridad de esta Ley no son revisables y no podrán ser revisadas por ningún tribunal ni por agencia administrativa alguna.

Es decir, que se coloca como un dictador, sin ley ni tribunal que se pueda interponer en su camino. Podría incluso decidir sobre sus propios poderes y ampliarlos sin más límite que la conveniencia política. El nuevo acuerdo devuelve los poderes del secretario del Tesoro al control del ordenamiento jurídico. Y así seguirá hasta que se produzca una nueva crisis y se decida que su actuación es tan urgente que no puede verse frenada por pequeñeces formales, como aquello del respeto al Derecho.

Hay una ley histórica que, a diferencia de casi cualquier otra, se cumple. Y lo hace con singular regularidad. Es la que observa que cuando hay una crisis de cualquier tipo, los políticos deciden ampliar el poder del Estado, aún a costa de las libertades de los ciudadanos, aduciendo que la medida es pasajera, temporal, aplicable sólo a las presentes circunstancias, para las que no valen los viejos instrumentos, cercenados por el respeto al Estado de Derecho.

Luego, cuando la crisis ya ha pasado, esos nuevos poderes no sólo no desaparecen, sino que se amplían para aplicarse a ámbitos de la sociedad para los que no estaban pensados originalmente. No mueren jamás. Lo transitorio, lo pasajero, se hace eterno. Y el respeto a las libertades y a los derechos del ciudadano, eso que debiera permanecer sin cambios, sí es un estado transitorio hasta la llegada de la nueva crisis.

Valga como ejemplo el Impuesto sobre la Renta, que se justificó en los Estados Unidos como medida transitoria para afrontar los gastos de la I Guerra Mundial, y son hoy el principal sustento de aquel Estado.

Las consecuencias políticas y económicas del último acto de fascismo por parte de la Administración Bush tienen largo alcance… al tiempo.

Gobernados por inútiles

Aún en otoño del año pasado Bernanke se desgañitaba tratando de explicar que la crisis no sería importante. Pero dejemos a los norteamericanos con sus problemas y veamos qué clase de dirigentes económicos y financieros tenemos a este lado del Atlántico.

Empecemos con Almunia, quien en octubre de 2007 restó importancia a los pronósticos negativos de los pocos analistas que llevaban la contraria a los servicios de estudio de los bancos centrales, de la Comisión Europea y de los ministerios de economía. A finales de ese mismo mes, Europa Press difundía unas declaraciones del comisario de Asuntos Económicos y Monetarios de la UE en las que "descartó la posibilidad de que se pueda producir una crisis económica" en 2008. Por si no quedaba clara su posición, Almunia puntualizaba que "no se puede hablar de crisis, ya que se va a seguir creciendo" a buen ritmo. Además, profetizó que la zona euro crecería en 2008 entre el 2% y el 2,2% mientras que España lo haría a una tasa muy superior. Para terminar de meter la pata, el político socialista decidió anticipar la evolución de la inflación. Según el dirigente económico y monetario de la Unión Europea, las subidas de precios irían remitiendo en los primero meses de 2008.

Un mes más tarde el comisario Almunia insistía en la solidez de los fundamentos económicos europeos, aunque ahora lo que negaba era que fuésemos a vivir una recesión en los países de la Unión. Es más, fundamentaba sus optimistas previsiones en que disponía de "información sobre los indicadores de actividad económica que no señalan riesgos de recesión". Ahora supongo que habrá que preguntarse cómo se elabora esa información sobre la que nuestros burócratas tratan de predecir el futuro sin ningún éxito.

También a comienzos de este año el vicepresidente segundo del gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, afirmaba que cuando la gente habla de crisis o de recesión "se está exagerando mucho". Pero si rebobinamos hasta septiembre de 2007 nos encontramos con un Solbes vaticinando el final de la escalada del Euribor y descartando una crisis hipotecaria en España. No está mal para quien habla como si estuviera por encima del bien y del mal. Claro que comparado con las idioteces que suelta su presidente en materia económica dentro y fuera de España cualquiera parece un sabio.

Pero no creamos que nuestros políticos y funcionarios son los únicos ineptos. En septiembre de 2007, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, descartaba una crisis inmobiliaria en Europa porque el mercado inmobiliario europeo, según él, no es comparable al de Estados Unidos y porque el BCE ha tomado "las decisiones que hacían falta". También la canciller alemana, Angela Merkel, se aproximó mucho al ridículo que han protagonizado Zapatero y Solbes al asegurar a finales de enero de este año que "no hay indicios ni peligro de una recesión en Alemania".

¿Cómo es posible este nivel de ineptitud en personas que llegan a lo más alto de la gestión de las finanzas públicas? Personalmente no creo que todos estos políticos y altos funcionarios sean tontos de remate, aunque sí tengo el convencimiento de que son inútiles para el desempeño de las tareas que la clase política les ha asignado.

El problema es que manejan teorías totalmente inadecuadas para analizar un sistema financiero cuyo diseño institucional es, para colmo, más que deficiente. Si Trichet, Solbes, Merkel o Almunia salvan el pellejo después de sus desastrosas gestiones y sus pésimos pronósticos, bien harían en obviar los que sus aduladores servicios de estudio les cuentan y prestar más atención a lo que dicen los organismos independientes, como el Observatorio de Coyuntura Económica, que con otras teorías sí advirtieron de la gravedad de la situación y ofrecieron soluciones que no implicaban estafar de nuevo al contribuyente. A lo mejor entonces empiezan a entender dónde está el origen del problema, mejoran sus pronósticos y nos obsequian con una auténtica liberalización del sistema financiero internacional. Quién sabe, la esperanza es lo último que se pierde.

Si yo fuera progre, estaría preocupado

Para el progrerío, tan proclive al análisis de nivel ESO, la actual crisis financiera demuestra la derrota inapelable del liberalismo, promovido por los gobiernos de derechas a uno y otro lado del Atlántico. El Padre Iñaki llegó incluso a comparar, en una de las homilías con que abre su informativo piadoso, los problemas financieros de la bolsa norteamericana con la caída del muro de Berlín. Así como el muro acabó con el comunismo, el derrumbe de Wall Street habría acabado con el liberalismo salvaje. Demos gracias al Señor.

Sin embargo los progres no deberían empezar a tocar las campanas aún, porque lo que se está viniendo abajo es precisamente el sistema que les permite vivir como burgueses sin dar un palo al agua.

Veamos, si el liberalismo es el error, el socialismo, en tanto filosofía que preconiza lo contrario, es la verdad suprema. Ahora bien, ni en uno ni en otro sistema el progre puede mantener su estatus actual. Con un modelo verdaderamente liberal, porque el Estado no robaría a los ciudadanos para financiar a las clases ociosas, y bajo un régimen socialista porque, sencillamente, no existe riqueza que rapiñar. El progre, por tanto, necesita la existencia de un modelo de libre mercado fuertemente intervenido, que es precisamente lo que está entrando en barrena. El peligro que no parecen percibir nuestros progres es que si la gente decide que el modelo actual no es válido, sea cual fuere su sustituto el negocio del progresismo desaparecería de inmediato. No más subvenciones que trincar, no más regulaciones a favor de los lobbys progresistas, no más administraciones elefantiásicas con miles de funcionarios contratados a dedo. Adiós a la financiación estatal de los partidos políticos, fuera liberados sindicales, hasta siempre cineastas del trinque y el no a la guerra…

Así que más vale que no proclamen tan alto que "el sistema se ha derrumbado", no sea que lo haga con todas sus consecuencias y de la noche a la mañana se les acabe el chollo. En los Estados Unidos, más de un noventa por ciento de ciudadanos no están de acuerdo con las medidas intervencionistas de Bush para, supuestamente, solucionar la crisis. Imaginen que el ejemplo se extiende y las clases medias de Europa se declaran hartas de financiar a tanto parásito. Muchos de los que ahora pontifican sobre la maldad intrínseca de la libertad individual no tendrían más remedio que empezar a ganarse la vida honradamente. Hay quien no lo superaría.

Adoctrinamiento escolar

Con el rimbombante nombre de Educar para crear, el proyecto se ha puesto en marcha en Asturias y pretenden extenderlo al resto de España. Aterra escuchar a una de sus responsables decir que "hemos convertido a los niños en creadores". Si tenemos en cuenta el comportamiento de muchos de los autodenominados "creadores" españoles es para ponerse a temblar. ¿Acaso les están enseñando a insultar a quienes no defienden sus posturas políticas, a criminalizar a todo aquel que no comparta sus puntos de vista sobre propiedad intelectual y a pedir subvenciones sin ton ni son? En realidad no, en lo que les adoctrinan es en el mantenimiento del caduco modelo de negocio que todavía mantiene la industria cultural.

En este lavado de cerebro al que se somete a los estudiantes, no se respeta ni siquiera la copia privada, que está reconocida por la legislación y en la que se justifica el canon digital. Tras las sesiones de adoctrinamiento se les preguntó a los alumnos si les parecen correctas dichas copias, a lo que respondieron que "lo que tendría que ser es todo original" o "cd originales por favor, cd originales". Y todo ello con el apoyo del Gobierno a través del Ministerio de Cultura y en un futuro con el de Educación. Por supuesto, para garantizar el éxito de estas técnicas ideologizadoras, no se conforman con dirigirlas a los adolescentes, sino que ya trabajan también sobre las mentes de los alumnos de primaria.

Cedro, la BSA, NBC, Microsoft y demás entidades privadas implicadas en el proyecto tienen derecho a intentar convencer a todo el mundo de sus planteamientos. Pero lo que resulta escandaloso es que lo hagan con apoyo de una universidad pública y del Gobierno, así como que los colegios ofrezcan a los menores para participar en esas sesiones de adoctrinamiento. Se utilizan los impuestos de los ciudadanos para adoctrinar a los menores y difundir unas ideas que se presentan como verdades absolutas pero que tan sólo responden a unos intereses particulares. La propiedad intelectual dista mucho de ser algo indiscutible. De hecho, los recursos públicos utilizados en este proyecto salen también de las cuentas corrientes de quienes pensamos que la propiedad intelectual es una ficción que supone una restricción de la libertad.

La caída de un imperio

Aunque esta visión de la larga decadencia del Imperio Romano sigue siendo la más extendida, hubo historiadores y economistas que nos dieron visiones alternativas. Éstos nos dicen que la entrada de bárbaros en las filas romanas fue en todo caso una consecuencia, pero no la razón principal.

Para el economista Ludwig von Mises, la caída del Imperio se debió a la manipulación de la moneda con el objetivo de enriquecer al Estado y un creciente número de leyes que regulaban el mercado. En La acción humana Mises apunta que: "Apelar a la coacción y compulsión para invertir la tendencia hacia la desintegración social era contraproducente ya que la descomposición [del Imperio] precisamente tenía sus orígenes en el recurso a la fuerza y la coacción. Ningún romano fue capaz de comprender que la decadencia del Imperio era consecuencia de la injerencia estatal en los precios y del envilecimiento de la moneda".

Algunas de las medidas esperpénticas que llegaron a usar los emperadores romanos fue el castigo a quien osara abandonar la ciudad, la nacionalización del comercio de grano, la regulación de los precios agrícolas y del sector naviero, el aumento y la creación de nuevos impuestos sobre todo a partir del siglo III d.C. (sobre las herencias, sobre los bienes para sufragar los gastos militares, para la creación de más espectáculos y obras públicas, para la pensión de soldados veteranos…). A esto se sumó un continuo envilecimiento de la moneda para obtener mayores beneficios de "señoraje" (diferencia entre el valor nominal de la moneda y sus costes de fabricación).

La actual crisis financiera tiene su origen en los mismos puntos. La hiperregulación que van sufriendo los países de Occidente desde hace más de 100 años y el total abandono de un sistema monetario sano y transparente como el patrón oro por otro oscuro, manipulado y fraudulento como es el sistema de reserva fraccionaria gubernamental (la privada no tiene por qué ser nociva) está dando sus frutos.

Pasados más de 1.500 años, la historia se vuelve a repetir. No es la única vez, ya ha ocurrido antes. Ahora los dirigentes americanos consideran que la actual crisis no se debe a sus políticas monetarias expansivas, barreras al libre comercio, economía dirigida, cargas impositivas o al continuo envilecimiento de su moneda con inflación crediticia. Para ellos, la solución a la crisis es más de lo mismo. Han construido un plan que si se aprueba tirará el dólar por los suelos y puede crear una inflación impresionante. El rescate se sufragará vía deuda básicamente, que significa más impuestos para el erario americano y sistemas productivos menos eficientes y rentables ya que se desvían al Estado. A esto suman una ola de leyes penalizando las libres transacciones comerciales y financieras y los nuevos soviets reguladores, que necesitarán de más dinero público.

Puede que este sea el fin de Estados Unidos como imperio, o al menos tal y como lo conocemos. Esto no es algo que se vea de forma rápida, pues requiere que pasen muchos años, pero la tendencia que están siguiendo los burócratas americanos es la misma que los emperadores y funcionarios romanos en el siglo III.

De aquí a 1.000 años, tal vez, se atribuya la decadencia del imperio americano, si es que se produce, a la inclusión de soldados extranjeros y mercenarios en su ejército, como por ejemplo los de Blackwater (muchos no son americanos). Es la explicación que ahora se da de la decadencia del Imperio Romano. Si es así, podremos afirmar que el amor del hombre por la represión política y búsqueda de soluciones donde no las hay es preocupantemente patológica. Al menos, nosotros sabremos que la única fuente de las crisis sólo se explica a través del intervencionismo económico, Gobierno omnipotente y el total desprecio hacia la libertad y propiedad privada. En pocas palabras, al triunfo del socialismo y capitalismo de Estado.