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El verdadero poder de mercado

Sin embargo, no voy a hablar de Microsoft. Porque voy a hablar de poder de mercado, y Microsoft, si lo tiene, es exclusivamente debido a la voluntad libre de cada una de las personas que adquiere su producto. A ninguna de ellas Microsoft le impone la compra de sus sistemas operativos. Este poder de mercado depende de la libre voluntad de la gente, que se lo puede retirar en el momento que quiera, por lo que no es poder.

De hecho, ninguna empresa puede tener poder en un mercado libre, en el que la gente puede comprar o no comprar, y vender o no vender. Un ejemplo muy claro es el de la televisión digital terrestre (TDT). Con esta tecnología, se pueden ver bastantes más canales de TV e incluso acceder a otro tipo de servicios e informaciones; el único obstáculo es que hay que comprar un pequeño aparatito, el descodificador, para poder verla en la pantalla de toda la vida.

Desde hace ya bastantes años llevan los distintos medios de comunicación intentando convencernos de las bondades de la TDT y de que nos hagamos con el cacharro. ¿Quién puede afirmar que, juntas, Antena 3, Tele 5, Sogecable, TVE… no tienen poder de mercado? Y, sin embargo, la penetración apenas supera el 30% de los hogares. Es claro que el consumidor es soberano, y si no le convence el producto, poco pueden hacer las fuerzas combinadas de estos agentes para imponerlo. Su única vía es mejorarlo, sea por el lado de poner más y mejores servicios y contenidos, o por el de subvencionar los descodificadores.

En cambio, sí hay un agente que tiene el poder suficiente para conseguir que la gente se vea obligada a migrar a la TDT. ¿Quién detenta tamaño poder de mercado que ni los grandes conglomerados audiovisuales pueden compararse con él? Por supuesto, el Gobierno. El Gobierno decidió hace un tiempo que la TDT era mejor que la TV tradicional (y probablemente lo sea desde un punto de vista técnico). Y el Gobierno decidió, unos años más tarde, que el 3 de marzo de 2010 se produciría el "apagón analógico" y los ciudadanos solo podrían ver la tele si se compraban el aparatito necesario para la TDT.

¿Para qué esforzarse en hacer un mejor producto, más atractivo para los televidentes que el actual, aprovechando el potencial de la nueva tecnología, si se tiene la seguridad de que el Gobierno va a forzar la decisión?

Lo mismo que en la TDT el Gobierno impondrá sus gustos a los de los individuos por la fuerza de la desconexión, puede hacer lo mismo y lo hace en otros muchos ámbitos. Porque, en realidad, es la única fuente del poder de mercado.

Tiene tanto, tanto poder de mercado, que incluso puede convencer al mundo de que empresas como Microsoft tienen posición dominante.

Sarkozy nos confunde con ladrillos

Este lunes, un día antes de que Francia asuma la presidencia de la Unión Europea, Sarko se ha desparramado encima todo el frasco de grandeur française que regalan por arrobas con el muy republicano aposento de los Campos Elíseos y ha dicho que “Hace falta cambiar profundamente nuestra forma de construir Europa”.

¿Qué Europa es esa que es necesario construir? Uno, que es algo ingenuo, pensaba que Europa ya existía. Pero nuestro viejo continente, está claro, no está a la altura de los ideales de este y otros grandes “constructores”. Una casa, un chalet, una auténtica construcción, posee líneas rectas y perfectas; acaso curvas buscadas y armoniosas. Guarda una proporción entre cada uno de los elementos y los fines a los que sirven. Todo está colocado a propósito, erigido según diseño, construido, sí, por decenas de obreros al servicio de un único plan director. Ninguno de los elementos de esa construcción tiene vida propia, sino que es pieza sin más voluntad que la que le preste el obrero, que a su vez se somete al designio del arquitecto; del gran arquitecto.

¿Hay que construir Europa? Su geografía y orografía son de lo más irregular y probablemente inconveniente para un racionalismo tan consciente como el francés, pero con esa naturaleza hasta el momento no ha podido. ¿Y con la naturaleza humana? ¿Y con las personas de carne y hueso? ¿Somos tejas y ladrillos al albur de los designios de los políticos? Si se diese el caso de que las preferencias de los ciudadanos, de los europeos, no fueran las mismas de quienes hablan de “construir Europa”, ¿Quién tiene que resignarse a ceder ante el otro?

Lo sabemos perfectamente y Sarkozy lo ha dicho este caluroso día último de junio de 2008: el “no” que los irlandeses han dicho al Tratado de Lisboa “es una vuelta atrás”, lo cual querrá decir que centralizar más el poder político en Bruselas es un paso adelante. Con lo amantes que somos del progreso, claro está que no nos podemos permitir que nada entorpezca… la “construcción de Europa”. Preguntar a la gente es un estorbo; un incordio. Una cosa antigua, reaccionaria; algo del pasado. “Ha habido un error en el modo de construir Europa”, sigue nuestro hombre, que en un esfuerzo diplomático que está sólo al alcance de unos pocos grandes hombres, forzará a todos los Estados restantes a aprobar Lisboa volis nolis. Y cuando Irlanda quede aislada, se la lleva a votar una y otra vez hasta que el resultado concuerde con el designio de los constructores.

Si esa es la Europa que Sarkozy quiere construir, yo no la quiero.

El déficit exterior resume nuestra crisis

La cuenta corriente nos dice si está entrando o saliendo dinero del país. Si exportamos un kilo de arroz por 10 euros e importamos dos kilos de tomates por 20, el saldo neto es que han salido 10 euros. Para obtener estos 10 euros netos tendremos que echar mano de nuestros ahorros o bien pedírselos prestados a los extranjeros.

Este hecho no es problemático si destinamos las importaciones a la inversión para ser más productivos (por ejemplo, si importamos maquinaria), de modo que en el futuro incrementemos nuestras exportaciones y generemos un saldo exterior favorable, o bien si, en caso de destinarlo al consumo (por ejemplo, si importamos tabaco), ahorramos en el futuro para compensar el exceso de consumo anterior.

Desde el año 2002 hasta mediados de 2007, la economía española fue acumulando un creciente déficit exterior. La economía interna fue concentrándose en el sector de la construcción, de modo que no se producían los bienes que deseaban los extranjeros. Es como si usted redujera las horas diarias de trabajo y dedicara todo ese tiempo al bricolaje; la consecuencia lógica debería ser que su salario disminuyera y que, por consiguiente, pudiera comprar menos bienes.

Sin embargo, la economía española no se ajustó de este modo. Cada vez vendía menos (en términos relativos) al extranjero y compraba más, con lo cual su endeudamiento exterior se acumulaba. Ahora bien, ¿cómo pueden los extranjeros seguir prestando dinero a un país que cada vez está más endeudado? Si usted deja de trabajar y vive del dinero que le presta el banco, es probable que en breve le cierren el grifo y se vea obligado a volver a trabajar… o a morirse de hambre.

La economía española pudo seguir endeudándose casi sin límites gracias a la venta de cédulas hipotecarias. Una cédula hipotecaria no es más que el derecho a percibir las cuotas hipotecarias de los españoles. Dicho de otra manera, un banco alemán compraba las hipotecas a las cajas españolas. La pujanza del mercado inmobiliario español convertía a las cédulas en una inversión prácticamente sin riesgo. En el extraño caso de que el hipotecado dejase de pagar, siempre cabía ejecutar la hipoteca y vender la casa. Dado que hasta mediados de 2007 el precio de la vivienda no dejaba de subir, la recuperación de la inversión estaba asegurada. Por consiguiente, existía una enorme demanda de cédulas hipotecarias españolas en el extranjero, lo que nos proporcionaba dinero contante y sonante para financiar el déficit corriente.

Pero desde agosto del año pasado los mercados financieros internacionales dejaron de funcionar, y el mercado inmobiliario español entró en crisis. La inversión en cédulas hipotecarias dejó de ser atractiva y perdimos nuestra principal fuente de financiación. Así, entre enero y abril de 2007 recibimos entradas de capital en concepto de "inversiones en cartera" (lo que incluye la venta de cédulas hipotecarias) por valor de 81.941,6 millones, mientras que en el mismo período de este año se han desinvertido 31.197.

El resultado lógico debería haber sido que nuestras importaciones se redujeran. Si nadie nos financia en el extranjero, ¿cómo vamos a seguir consumiendo más de lo que producimos? Pero hete aquí que, lejos de disminuir, ha seguido aumentando, a un ritmo galopante.

Y es que buena parte de nuestro déficit corriente se debe a nuestra enorme dependencia del petróleo y, en general, de las fuentes externas de energía. El déficit no puede reducirse por este lado, ya que implicaría una paralización de la actividad productiva.

Pero ¿cómo se ha logrado financiar el déficit corriente desde agosto de 2007? Por un lado, España ha reducido drásticamente su inversión directa en el extranjero. Entre enero y abril de 2007 se habían invertido 21.167,8 millones, por sólo 8.903 en el mismo periodo de 2008. Por otro lado, nos hemos vuelto mucho más dependientes de los préstamos que nos conceden a corto plazo. Entre enero y abril de 2007 los bancos españoles recibieron 13.707 millones de euros en forma de préstamos extranjeros a corto plazo; este año la cifra se ha disparado hasta los 73.658.

El problema de los préstamos a corto plazo es que vuelven a los bancos españoles muy vulnerables frente al sistema financiero internacional y no sirven para que la concesión de nuevas hipotecas o préstamos empresariales. En marzo, en plena quiebra de Bear Stearns, los bancos extranjeros nos retiraron 3.080 millones de financiación, y los bancos españoles se vieron forzados a repatriar 37.911 millones. Del mismo modo, en 2008 el crédito bancario ha crecido a tasas que rara vez han superado el 5%, cuando la media de los años anteriores se situaba claramente por encima del 10%.

En definitiva, las empresas invierten menos y los bancos prestan menos (de hecho, incluso desinvierten) para poder financiar la dependencia energética de España. Hasta mediados de 2007 este problema se había enmascarado con la venta de cédulas hipotecarias; de hecho, todo el petróleo consumido en España desde el año 2000 hasta mediados de 2007 había sido financiado con deuda gracias a su venta. Desde entonces, sin embargo, no sólo hay que financiar el petróleo de otra forma, sino que hay que comenzar a pagar la deuda del que hemos consumido desde el año 2000.

Y esta forma alternativa de financiación es la restricción del crédito (credit crunch) y de la inversión interna, principal motivo de la acelerada crisis que estamos padeciendo. Como ya expliqué, la crisis actual se debe a que los bajos tipos de interés de los bancos centrales fomentaron una estructura productiva concentrada en la construcción y en la importación de bienes de consumo asiáticos sin expandir correlativamente la producción de materias primas. En España esta tragedia es evidente: hemos dejado de invertir para mantener lo que ya tenemos.

En este contexto, tanto la retórica ecologista como el sesgo favorable a la obra pública del presidente del Gobierno es suicida. En un momento en que la dependencia energética estrangula el crecimiento y el empleo, Zapatero sigue despilfarrando recursos en métodos de generación de electricidad que, al menos hoy, no son en absoluto rentables, así como en expandir un sector de la construcción totalmente hipertrofiado. Difícilmente se puede hacer peor.

Si es que somos unos pervertidos

Gracias a nuestra "perversión" y "mentiras insistentes", los ciudadanos, pobres, han quedado convencidos de que el canon es malo cuando resulta que es lo mejor que se ha hecho desde su papel estelar como Judas en el musical Jesucristo Superstar.

Así pues, quienes pagamos más por los productos tecnológicos en realidad no pagamos más, pues según las verdades insistentes de Judas, el canon "no los encarece". No, si va a resultar que estamos ante el primer caso en la historia en que un impuesto hace bajar los precios en lugar de subirlos. Teníamos que pagar ya los costes de fabricación y distribución, pero mágicamente, gracias al canon, estos costes se reducen exactamente en la misma cifra en que el Gobierno ha decidido tasar el pecado de poder ser empleados para copiar los grandes éxitos de Los Canarios.

Claro que Bautista tiene una solución que, como buen izquierdista que es, es Magia Borrás propia de quien desconoce que la economía tiene leyes tan inamovibles como la de la gravedad. Con reducir el margen de beneficio de fabricantes e importadores bastaría, pues es lo "suficientemente grande" como para no tener que elevar el precio. Pasemos un momento por alto el hecho de que se pueden encontrar DVD en el mercado de color por un precio menor a los 44 céntimos de euro del canon que se les impone, lo que supondría que los costes de fabricación y distribución deberían ser negativos para que la teoría de Judas se sostuviera. Aunque eso no fuera así, ¿quién se iba a dedicar a un negocio con unos márgenes de beneficio tan exiguos como los que quedarían tras descontar el canon? Bautista no sólo quiere cobrar, quiere el desabastecimiento general, que no podamos comprar productos informáticos ni gadgets porque nadie quiera vendérnoslos. Es decir, como en la Cuba castrista de sus amores.

Supongo que lo que en realidad le molesta a Bautista es que los periodistas hagamos nuestro trabajo, que es informar sobre los costes del canon y los productos sobre los que se aplica. Le fastidia que recordemos que, pese a las promesas del Ejecutivo de Zapatero, el canon se aplicará sobre los discos duros e incluso sobre dispositivos como el Asus Eee PC o el Macbook Air. Supongo que a Judas lo que le fastidia, como a su admirado Fidel Castro, es que se cuente la verdad. De ahí sus insultos y las demandas que ha puesto la organización que preside contra la libertad de expresión de ciudadanos cabreados con toda la razón. Porque ya sería raro que "mintiéramos insistentemente" todos los medios de todas las tendencias ideológicas, unidos en la crítica a la SGAE, al canon y a sus prácticas.

La peor crisis desde los años 70

El avance del PIB en el primer trimestre (0,3 por ciento) constituye el menor crecimiento económico intertrimestral desde 1995. A su vez, la inflación, situada ya en el 5,1 por ciento, retrocede hasta 1997, año en el que se inició la serie histórica por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE). El ritmo de afiliación de la Seguridad Social se ha reducido hasta niveles no vistos desde 1994, tras experimentar un exiguo avance del 0,7 por ciento.

De hecho, tanto la producción como el consumo se encuentran ya en recesión técnica. Es decir, crecimiento negativo durante dos trimestres consecutivos. Sin ir más lejos, las ventas de coches se han desplomado un 17,6 por ciento en el primer semestre. El peor dato desde 1993. Y eso que tan sólo estamos al comienzo de la crisis.

En la actualidad, se ciernen sobre España tres fenómenos interconectados, cuyas consecuencias agravarán, en gran medida, los principales indicadores macroeconómicos del país a corto y medio plazo. En primer lugar, el frenazo en seco del sector inmobiliario que, hasta el momento, lideraba el crecimiento económico nacional. En este sentido, España sufre ahora los temibles efectos del estallido de una burbuja inmobiliaria, cuyo tamaño supera, incluso, a la de Estados Unidos.

A ello se suma el excesivo endeudamiento de la economía. Y es que, a lo largo de los últimos años, España ha crecido a crédito: la deuda privada nacional ha pasado de representar el 212 por ciento del PIB en 2002 al 344 por ciento en 2007. Todo ello como consecuencia del éxtasis que ha vivido el mercado de la vivienda.

No es de extrañar, pues, que el déficit por cuenta corriente, que representa la necesidad de financiación externa del país, siga aumentando mes a mes, y amenace ya con representar casi el 12 por ciento del PIB español a finales de año, duplicando el déficit de EEUU (5 por ciento del PIB) y multiplicando casi por diez el de la eurozona.

Por si fuera poco, toda esta debacle ha coincidido con el cierre del mercado interbancario mundial a raíz del estallido de la crisis subprime en EEUU. El grifo de la financiación crediticia española se ha cerrado, y sus efectos se notarán de un modo dramático tanto en familias como en empresas. Además, el exceso de liquidez generado de forma artificial durante los últimos años afluye ahora con intensidad hacia el mercado de materias primas, empujando al alza el precio del petróleo y de los alimentos. Es decir, inflación.

Por último, la previsible subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE), que sin duda no será la última, encarecerá aún más el coste de los créditos y, por lo tanto, el repago de la elevada deuda que acumulan las familias. La puntilla que corona o de la que, más bien, surge la tormenta es la depreciación del dólar y el consiguiente repunte del euro. La fortaleza de la moneda europea en nada beneficia a la ya de por sí deteriorada competitividad española. Sin un motor económico lo suficientemente fuerte como para sustituir al ladrillo, España se verá abocada a un mínimo de dos o tres ejercicios de crecientes dificultades.

Una particular travesía por el desierto que, lejos de terminar, acaba de iniciar su andadura. Si los primeros meses de la actual tormenta se asemejan ya a la recesión vivida en 1993, la crisis del petróleo de los años 70 será el espejo en el que, a partir de ahora, se verá reflejada la economía nacional.

Centrismo regional

Recuerdo los congresos regionales que le siguieron. Región por región, fue descabezando el partido de los abigarrados dirigentes de cierta edad y colocando en cada sitio a gente más joven y que se pudiese comprometer con un proyecto de carácter liberal y españolista. Galicia, con Fraga al frente, quedó como territorio inexpugnable. ¿Para qué? Al fin y al cabo, Fraga es el último troskista que queda en España, siempre en "renovación permanente". Madrid, con Gallardón, quedó también intacto.

Ahora empieza la ristra de congresos regionales post-congreso para que, como en la España del XIX, los resultados democráticos se ajusten a las decisiones tomadas en otro sitio. Las próximas se celebran en dos regiones muy importantes para las aspiraciones del Partido Popular: Cataluña y País Vasco. La diferencia de escaños que le sacaron los socialistas en Cataluña es mayor que la que le sacaron en el conjunto de España; y el PP tiene el riesgo de desaparecer prácticamente del País Vasco, del cual María San Gil no será ya la líder. Y, por lo que respecta a Cataluña, Rajoy quiere una candidatura única donde se habían presentado tres pretendientes. Adiós al discurso liberal que, según parece, tenía preparado Sirera.

Esta renovación regional se cerrará, como el XVI Congreso del PP, en falso. Tres elecciones le esperan a los populares en el corto plazo: vascas, europeas y gallegas, y todo hace pensar que cosecharán tres rotundos fracasos. En las europeas, además, como son vistas por los españoles como votos "sin coste", tendrán el efecto de hacer de UPyD el tercer gran partido que no tenía España desde el desplome del CDS. Rajoy, entonces, no tendrá más remedio que convocar un congreso adelantado al 2010 para que el candidato saliente tenga al menos dos años para erigirse como líder. Y entonces sí que habrá al menos dos candidatos.

Si no, al tiempo.

Interior quiere censurar

A la absurda petición de cinco años de prisión por enlazar a una página que enlaza a otra con contenidos de pornografía infantil, se suma ahora la pretensión del Ministerio del Interior de que la policía pueda bloquear el acceso a sitios web de esa naturaleza.

El sistema en sí es relativamente simple. Se establece una lista negra de sitios web de pornografía infantil y los proveedores de Internet no sólo bloquean el acceso a los mismos; además redirigen al usuario a una página de la Policía en la que se le informa de que los contenidos que iba a visitar son ilegales. La complicación llega del terreno legal y de las libertades. Quienes establecen qué sitios web deben ser sometidos a esta medida son las fuerzas de seguridad. No suena muy prudente eso de dar a unos funcionarios policiales, ni de cualquier otro tipo, esa capacidad censora.

Que uno o varios policías puedan incluir en un listado de ese tipo a las páginas que consideren que se lo merecen sin requerir un mandato judicial previo (que por lo que se ha informado parece que no es necesario) es bastante imprudente. Cuando se otorga a unas personas un poder excesivo, el riesgo de que alguno abuse de él siempre está presente y casi siempre el abuso terminará teniendo lugar. Con este sistema, el peligro de que páginas que no tienen contenidos ilegales terminen siendo bloqueadas –bien por un exceso de celo al considerar que es pornografía infantil algo que está cerca pero no lo es, bien debido a que alguien caiga en la tentación de usar el sistema contra contenidos que no tienen nada que ver con la pedofilia– es muy alto.

Existen además riesgos añadidos. Si se acepta que se elimine la intervención judicial para declarar ilegales unos contenidos en un determinado supuesto, en este caso la presunta presencia de pornografía infantil, antes o después se aceptará en otros casos. De esta manera, la libertad se iría viendo progresivamente recortada al disminuir las garantías ante posibles abusos de las fuerzas de seguridad o el Ministerio del Interior. Y cuando se entra en una espiral de este tipo resulta cada vez más complicado pararla.

Sólo con estos más que evidentes riesgos para la libertad debería ser suficiente para rechazar una medida de este tipo. Pero es que, además, esta no resultaría muy efectiva. Al depender del acuerdo de los proveedores, quienes quieran acceder a pornografía infantil tan sólo tendrán que contratar los servicios de alguno que no haya pactado con la Policía su inclusión en el sistema. Y en el caso de que todos lo hicieran, siempre existen formas de engañar al servicio de acceso a internet para que no detecte las páginas que uno visita, con lo que el mecanismo resultaría inútil.

Dejó dicho Benjamín Franklin que "quienes pueden renunciar a su libertad esencial para obtener una pequeña seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad". El problema es que con la nueva propuesta del Ministerio del Interior quienes perdemos una y otra somos el conjunto de los ciudadanos.

Pertrechados contra la crisis

Sepan los compañeros proletarios que Zapatero sabe cómo resolver este pequeño contratiempo. De hecho, todas sus decisiones políticas tras el pasado nueve de marzo están encaminadas a solventar con éxito los efectos del huracán que se cierne sobre la economía española, cuyo punto álgido Perico Solbes sitúa a mediados del año que viene.

De momento ha creado un Ministerio de Igualdad, receta infalible para salir de cualquier crisis económica recomendada por todos los economistas desde el padre Juan de Mariana. Al frente del ministerio ha colocado a una avezada gestora, que ya ha empezado a hacer honor a la confianza depositada en ella. Sus propuestas, desde incluir la entrada miembra en el diccionario de la lengua española en igualdad de condiciones con el término fistro hasta acabar con el drama de la mujer "inferiorizada" (sic) a través de la creación de bibliotecas sólo para chicas, tranquilizan mucho a los votantes del PSOE que acaban de quedarse sin curro por culpa de la "ligera desaceleración".

El cambio climático, por otra parte, es una de las graves cuestiones que más preocupan a quienes están a punto de experimentar una "transferencia puntual" desde el mercado laboral a las listas del paro. Y es que entre poder pagar cada mes la hipoteca del adosado o luchar contra la subida de 0’5 grados de la temperatura media terrestre dentro de cien años, el albañil prefiere, sin duda, que su Gobierno solucione esto último con carácter prioritario.

Porque todo se reduce a una cuestión de prioridades y en eso forzoso es reconocer que Zapatero está muy fino. La ciudadanía de otros países, infectada por el virus del consumismo neoliberal, exige a sus gobiernos que mantengan una economía saneada para crear más empleo y más bienestar. Los votantes socialistas españoles, en cambio, prefieren resolver otras cuestiones mucho más importantes a medio y largo plazo, como "crecer en derechos" (¿?), acabar con la preponderancia moral de la Iglesia Católica o llenar las cuentas bancarias de Al Gore adquiriendo su merchandising.

Se quedarán sin trabajo –de hecho muchos de ellos ya lo están–, pero por mal que vayan las cosas, Zapatero no les verá por las calles quemando contenedores al estilo argentino. La única manifestación prevista es la de la cabalgata del orgullo gay, que este año se anuncia grandiosa. Con eso y el subsidio del desempleo, el votante socialista tiene más que suficiente. Y en 2012 a votar de nuevo a ZP para que no gane la derecha franquista. Cuestión de prioridades.

Colegio y problemas familiares

Muchos padres se quejan que los maestros hacen demasiadas vacaciones y que por cada servicio adicional han de pagar una importante cantidad de dinero. A la incómoda situación se añaden lo caras que son ya las escuelas privado-concertadas y la rigidez de sus horarios. Para solventar la situación, profesores y padres reclaman lo mismo: mayor intervención del Estado para que desvíe fondos públicos a las escuelas y que estas puedan contratar más gente, y a la vez, reduzca el desembolso familiar hacia estas empresas.

¿Cree que la falta de plazas y poca flexibilidad de las escuelas es un problema de dinero? No del todo. Cuando empieza el año escolar, salen noticias alarmándonos de la falta de centros. Este mismo año hemos podido leer que hay guarderías donde la lista de espera es de dos años o localidades donde más de la mitad de los solicitantes se quedarán sin plaza. Si tan fuerte es la demanda, ¿cómo es que hay tan poca oferta? La diferencia entre alta demanda y poca oferta genera automáticamente un amplio margen empresarial que se reduce con el tiempo debido a la entrada de competidores, hasta llegar a un punto en el que se estanca. Pero no es el caso de guarderías ni escuelas, donde la oferta es deficiente de forma crónica.

Si usted quiere abrir una escuela necesita un sinfín de licencias que pueden tardar más de un año en llegar, según la desidia del funcionario que le toque. No es de extrañar que aparezcan guarderías y escuelas que carecen de los permisos necesarios a pesar que su calidad sea más que aceptable. El gran número de requisitos oficiales a cumplir, la gran inversión a desembolsar por parte de los empresarios, la enorme paciencia que han de tener con los funcionarios y la continua modificación de normas surgidas de los caprichos de unos políticos que ofrecen subvenciones discrecionalmente hacen que la oferta sea muy inferior a la demanda.

La gran regulación provoca que el sector funcione como un monopolio con grandes barreras de entrada. Cuando a alguien se le ocurre una alternativa, como las ludotecas, el sector entero se lanza contra ella pidiendo que la regulen hasta el extremo. La idea de los lobbies de maestros es cargar de costes administrativos a las nuevas iniciativas para dañarlas en el mayor grado posible. La excusa es la que usan todos los grupos de presión minoritarios para perpetuarse en el tiempo a costa de los demás: la presunta falta de calidad, seguridad y buen servicio de sus competidores. Parece irónico que las guarderías y escuelas hablen de buen servicio cuando tienen el horario que les da la gana sin que les importen ni lo más mínimo las necesidades de su teórico cliente.

Cuando los políticos se ocupan de un asunto que afecta a la sociedad, la repercusión siempre es la misma: colas, ineficiencia y mala calidad. La justicia, por ejemplo, es un monopolio del Estado. Esto ha provocado que actualmente existan dos millones y medio de casos por resolver. La administración ni siquiera puede ofrecerse a sí misma la calidad que exige a los demás. Ahora, por ejemplo, el Ayuntamiento de Barcelona tendrá que indemnizar con más de 40.000 euros a unos trabajadores por intoxicarlos con insecticida. Claro que no se tiene que preocupar por la multa, porque la está pagando usted con el dinero de sus impuestos.

El único interés que tiene el Gobierno y las administraciones locales en controlar la educación no es ofrecer un mejor servicio, sino adoctrinar a los más jóvenes de la sociedad y ampliar su voto cautivo al sector de los educadores para que dependa de los favores del Gobierno central y local. Las escuelas no nos sirven a nosotros, sino a los políticos, que son quienes realmente les pagan con nuestro dinero mediante subvenciones para los sueldos de profesores, el material informático, la "atención a la diversidad" y todo lo que sea necesario para establecer vínculos firmes con los políticos. Además, no sólo pagamos parte de la educción de nuestros hijos, sino también la de otros que no conocemos. Usted está pagando los profesores de otros niños aunque no tenga hijos, aunque aún teniéndolos ya no estudien o no hayan empezado a hacerlo. Lo va hacer hasta que muera. Y no lo hace por un acto de amor, sino por coacción institucional. Por más que les duela a los socialistas, el amor a punta de pistola no es amor, sino violación. En eso consiste que el Estado se meta en educación.

Los políticos han de salir de la gestión empresarial de las escuelas privado-concertadas porque sólo nos causan problemas sociales y económicos. Una escuela tiene la misma estructura económica que una zapatería, un gran almacén o un concesionario de coches. Todos ofrecen un servicio por el que cobran y donde la demanda es suficiente como para crear una amplia estructura competitiva que, consiguientemente, abarataría costes y reduciría el precio final para el cliente (nosotros); podría ampliar servicios y, en lugar de ser un sector continuamente precario, daría dinero a una gran parte de la sociedad.

Los paletos y Google

No entro en la discusión de si era el candidato idóneo y si había otros candidatos que lo merecían más. Lo que ha sido sorprendente ha sido la reacción de algunas personas del jurado, como el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, que ha asegurado que está decisión denota "cierto paletismo" y considera que había otro candidato más "cercano" como el periodista Manuel Leguineche. No creo, señor Urbaneja, que haya nada más paleto que dar un premio a alguien por ser de aquí. Parece la misma sintonía que inspira conceptos como el de los "campeones nacionales".

Otros miembros, como el presidente de Onda Cero, Javier González Ferrari, refrendó los postulados de Urbaneja: "ya va siendo hora de que un español tenga el Premio Príncipe de Asturias". Hasta llegó a ironizar al renombrar el premio como el de máquina herramienta: "eso es lo que es Google, una máquina herramienta". Uno es presidente de la asociación de periodistas de Madrid y el otro de la tercera radio de España, con suficiene influencia ambos como para echarse a temblar ante sus postulados. Por suerte, fueron una excepción, ya que miembros como Rosa Montero o José Luis Gutiérrez alabaron el galardón. Este último incluso ha publicado un artículo sobre cómo se votó a Google.

Al otro lado de la galaxia, de la que parecen desconectados estos eminentes jurados, Google lanzó ayer dos nuevas herramientas para ser aún más líder en el mercado publicitario online. El primero se trata del actualizado Google Trends, con una versión de análisis de sitios web y que está disponible para cualquier usuario. La herramienta muestra datos de tráfico de sitios web y permite compararlos entre sí. Los datos los saca de varias fuentes, como las cuentas de Google Analytics (eliminando la información que permite identificar al sitio web al que pertenecen), un panel de consumidores, búsquedas en Google y otros más provenientes de terceros.

La otra herramienta se llama Google AdPlanner, una herramienta de planificación publicitaria para profesionales que ayudará a los planificadores de las agencias a identificar los sitios donde se encuentra su público objetivo, cuyo acceso por ahora está limitado a quienes reciban una invitación. Con la penetración que tiene actualmente su programa Google Adwords, la adopción de esta herramienta por las principales agencia de medios y anunciantes será casi inmediata. En el pasado año, Google representó el 28,4% de los ingresos por publicidad online en los EEUU, sólo un 1% menos que la suma del resto de sus competidores juntos: Yahoo, MSN y AOL. Google camina en pos de acaparar todas las fases del proceso publicitario: el análisis a priori, la compra de medios, el soporte, la gestión de los anuncios y el análisis a posteriori.

Es un hecho innegable, y es bueno que sea reconocido, que el buscador que nació en la Universidad de Stanford ha revolucionado y está revolucionando la comunicación humana. Sin embargo, el objetivo que inspiró a sus fundadores, "organizar la información proveniente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal", parece ya desactualizado. En estos momentos, el verbo "controlar" parece estar sustituyendo al de "organizar".