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El retorno del hambre

Antes que nada conviene aclarar qué es el Euribor, para no cometer errores como los que comete nuestro presidente del Gobierno. Como ya hemos explicado en alguna ocasión, la causa última de la actual crisis económica es esa mala práctica bancaria consistente en endeudarse a corto plazo y prestar a largo.

Veamos un ejemplo: un ciudadano abre un depósito a la vista en el banco y éste lo presta en forma de crédito hipotecario. En teoría, mediante el depósito a la vista el banco comercial garantiza al cliente la total e inmediata disponibilidad de sus fondos. Pero ¿cómo es posible que el banco garantice unos fondos que en última instancia se han utilizado para comprar una vivienda? Aquí entra (torpemente) en juego lo que se llama gestión de tesorería: el banco cree que no todos sus clientes acudirán en tropel a retirar sus fondos, así que bastará con poder atender a quienes sí lo hagan. Para ello, guarda en caja un pequeño porcentaje (alrededor del 2%) de los fondos que sus clientes le han confiado (coeficiente de caja). Con este diminuto saldo, los bancos confían en poder atender a sus clientes.

Ahora bien, en ocasiones habrá bancos que tendrán más reservas de las que necesiten y bancos con poco dinero en la caja. Para corregir estos desajustes surgen los mercados interbancarios, donde los bancos se prestan dinero entre sí. El tipo de interés medio de los préstamos en euros entre los bancos europeos es el Euribor.

Cuando el BCE modifica sus tipos de intervención (actualmente en el 4%), lo que trata de hacer es influir en el Euribor. Y es que si los bancos pueden pedir prestado más cantidad de dinero y a un mejor precio del BCE, es previsible que también se presten más dinero y a un mejor precio entre sí. Normalmente, esto es lo que sucede. Cuando no se espera que el BCE suba o baje tipos (como ahora), los bancos comerciales se prestan dinero entre sí a un tipo de interés (Euribor) ligeramente superior al tipo de intervención del BCE.

Sin embargo, a partir del mes de agosto se ha producido un fenómeno extraño para algunos. El Euribor se ha distanciado mucho del tipo de intervención del BCE. Por ejemplo, en mayo de 2004, momento en que los tipos del BCE estaban estabilizados en el 2%, el Euribor a 12 meses alcanzó el 2,3% (un 14% por encima del 2%). Hoy, con los tipos estabilizados en el 4%, el Euribor a 12 meses se sitúa en el 5% (un 25% por encima del 4%) y creciendo.

La explicación más común a este fenómeno es que las altas tasas de inflación eliminan cualquier margen del BCE para que reduzca sus tipos de intervención y, por tanto, los bancos comerciales se tienen que prestar a tipos altos. Sin embargo, esto no explica por qué se está produciendo una ampliación entre el Euribor y el tipo de intervención del BCE. Ampliación que, por cierto, no se circunscribe al ámbito europeo. En EEUU, el Libor (el equivalente a nuestro Euribor) a 12 meses se sitúa en alrededor del 3%, frente a los tipos de intervención de la Reserva Federal, en el 2% (un 50% más), y en Inglaterra en el 6%, frente a unos tipos de intervención del 5% (un 20% más).

¿Por qué los bancos no se prestan dinero entre sí, cuando se pueden endeudar en sus bancos centrales a tipos más reducidos? La respuesta es doble: por un lado, la mayoría está haciendo acopio de liquidez para afrontar las contingencias futuras (como el previsible aumento de la morosidad de sus préstamos); por otro, no se fían unos de otros. Existe la posibilidad de que, si un banco presta dinero a otro, no llegue a recuperarlo (debido a los activos basura que poseen); de ahí que el Euribor y el Libor recojan una gran prima de riesgo con respecto a los tipos de intervención.

Si el Euribor sigue subiendo, la carga financiera que soportarán las familias españolas aumentará, lo que, junto con el creciente desempleo, disparará la morosidad y pondrá en graves dificultades a las entidades bancarias. Es la temida dinámica del credit crunch o de la contracción crediticia, que tantos quieren evitar.

La cuestión es qué puede hacerse para detenerla. Los intervencionistas monetarios están clamando por que el BCE reduzca los tipos de interés y, así, el Euribor baje. El problema es que una reducción drástica de los tipos de intervención provocará una fuerte depreciación del euro frente al dólar y al resto de materias primas. Dicho de otra manera, el petróleo y los alimentos subirán mucho más de precio. Y es que si en un año el precio en dólares del petróleo ha aumentado casi un 100%, en euros sólo lo ha hecho un 60%. Si el euro se deprecia (y una política monetaria expansiva del BCE es una garantía de depreciación), los costes de las empresas y los precios de los bienes de consumo se dispararán.

¿Resultado? Las empresas reducirán sus márgenes de beneficio, lo que hara subir aún más el paro, y las familias verán disminuir su renta disponible como consecuencia del desempleo y del encarecimiento de los productos básicos. Al final, lo que se ahorrarán en cuota de hipotecas lo perderán, corregido y aumentado, por otro lado.

Y es que, como decía el mejor economista del siglo XX, Ludwig von Mises, "no hay manera de evitar el colapso de un boom artificial generado por la expansión crediticia". "La única alternativa es si la crisis debe presentarse más pronto (como resultado del abandono voluntario de la expansión crediticia) o más tarde (como resultado del derrumbe total del sistema monetario)".

Sería bueno que los intervencionistas dejaran la política monetaria en paz y se centraran en atacar la auténtica causa del problema: la insuficiencia de ahorros para respaldar el enorme monto de deuda vivo y la existencia de una organización monetaria corrupta de principio a fin. Para lo primero el camino es muy claro: reducir el peso del Estado y mejorar la tributación del ahorro (plusvalías, reinversión empresarial…); para lo segundo, la solución se conoce de sobra, pero los estatistas fanáticos se niegan a reconocerla: regresar al patrón oro.

Visualizando los apoyos a Rajoy

El objetivo, al parecer, era "visualizar los apoyos" a Rajoy. Es algo que sin duda han conseguido aún antes de inaugurar la web, pues los únicos con los que puede contar el gallego dentro del partido son precisamente ellos. Bueno, ellos y los medios de comunicación que siempre han sido contrarios a la derecha y que se frotan las manos ante la decisión de abandonar los principios.

El caso es que no parece que el grupo de fieles a Rajoy entienda muy bien en qué consiste esto de internet. Es normal, tratándose de hombres de partido, y partido español encima. Las iniciativas que funcionan en la red son las que parten de abajo a arriba, y no al revés. Son los votantes y afiliados populares que apoyan al todavía presidente del PP, que digo yo que alguno habrá entre quienes no tienen cargo que defender o al que aspirar, quienes podrían preparar una web de este tipo que pudiera interesar y congregar a quienes comparten con ellos ese interés común.

Eso hacía, por ejemplo, BlogsProRajoy, que recientemente anunció que cerraba "por lo evidente". Era una web en la que participaban decenas de personas voluntariamente, ya fuera agregando sus blogs o participando en la elaboración de alguna de sus secciones. Su objetivo era apoyar a Rajoy mientras fuera el candidato que mejor representaba los principios de la derecha social, y funcionaba bien de acuerdo con ese objetivo.

Sin embargo, los mandamenos del PP han decidido que internet funciona como los partidos españoles, de arriba abajo, de ahí que estén pergeñando una web a su medida, al estilo –supongo– del mitin de Valladolid, organizado también para intentar "visualizar los apoyos" a Rajoy, pero del que han destacado más las ausencias que las presencias, especialmente cuando poco menos que se obligaba a acudir a los altos cargos populares, y las incitaciones a "moverse" del aún presidente del PP a su énfasis en afirmar que "no ha cambiado".

Ya veremos en qué queda todo esto, o si finalmente deciden envainarse el proyecto de la web. Tras la noticia dada por El Mundo el sábado 24 de mayo, se sustituyó la portada en pruebas por un mensaje que explicaba que abrirían el lunes. El lunes decidieron retrasarlo al martes, además de impedir el acceso a la web en pruebas, cuya dirección había publicado Libertad Digital. Lleva desde el martes asegurándonos que "próximamente nos conocerás a todos". Ya será menos.

Habrá que ver, si finalmente deciden abrir un foro como parecía era su intención cuando la web estaba en pruebas, cuánto tardan en cerrarlo cuando vean que lo que prima no son precisamente adhesiones inquebrantables. Claro que puede que opten por una web que no sea participativa para evitar esos problemas, lo que dejaría claro que, efectivamente, "visualizar los apoyos de Rajoy" sólo se puede hacer en plan ordeno y mando desde arriba, porque las bases no están por la labor. Poco futuro parece tener el invento.

El Pangloss antropológico

El IPC se dispara cinco décimas en mayo y los precios de los bienes que compramos habitualmente, los que de verdad entran en la cesta de la compra, crecen casi el doble. No hay problema. No se preocupe, hombre, que hay que ser optimista; como Zapatero, el optimista antropológico, el Pangloss impenitente, el alucinado, el friki.

Ya puede hundirse el sector inmobiliario, multiplicarse el precio del depósito de combustible o venirse abajo la confianza de los consumidores a simas jamás vistas. El optimismo de Zapatero lo puede todo. Él rompe con los viejos prejuicios de mirar a la realidad tal como es. ¿Que se tuerce? Una sonrisa estereotipada, un dedo en la ceja, un gesto, un lugar común dicho a tiempo y todo arreglado. Mienten las estadísticas, mienten los despidos y los precios, mienten los carteles de "se vende" y las cuentas de resultados de los grandes almacenes. La realidad es la mentira y la ilusión es la verdad.

Esa idea de que los ciudadanos somos medio lelos y estamos a la espera de que nos guíe el presidente con sus palabras está bien para caudillos y liderzuelos tropicales, no de un político de talla. Es esa vieja idea protofascista de que hay que robarle al pueblo cierta información porque el vulgo, ya se sabe, es incapaz de digerirla. Nada que ver con la concepción liberal del ciudadano como una persona responsable y que es buen juez de sus propios asuntos; especialmente, aunque no sólo, los que le tocan el bolsillo.

Zapatero nos está llamando tontos a cada ocasión. Lo peor no es que además nos pida el voto, sino que son legión los que se lo dan. Ni el pesimismo ni el optimismo determinan los avatares del ciclo económico, y la alucinación de Zapatero con nuestras expectativas sólo le aleja de la realidad de nuestra economía. Ha anunciado nuevas medidas, pero no sabemos si están escritas en las crónicas de Narnia, para el Señor de los Anillos o desde los Mundos de Yupi. La economía de los lunnis es lo único que nos ofrece el presidente. ¡Qué cuatro años nos esperan!

Un chiste de belgas

Estos chistes son muy injustos con la población objeto de mofa (al contrario de lo afirmado por cierto amigo porteño, en los vuelos de Iberia no dejaron de poner películas a causa de que los "gallegos se salían a fumar cuando estas terminaban"), pero no dejan de ser perfectamente aplicables a un cierto subconjunto de la misma.

Sin duda alguna, los belgas no son los tontos que presentan los franceses en sus chistes, pero sus editores de periódicos en francés y alemán sí lo son. Además de unos caraduras increíbles. Estos señores no han tenido una idea más brillante que demandar por segunda vez a Google, a la que reclaman una indemnización de 49 millones de euros, por llevarles tráfico a sus ediciones digitales. Bien es cierto que los demandantes no lo expresan de ese mero, sino que acusan a la compañía estadounidense de publicar contenidos suyos tanto en su buscador general como en Google News. Dichos contenidos no son otros que titulares, pequeños sumarios y fotos con el tamaño reducido; en todos los casos enlazando con la fuente en la que se puede leer la noticia o el artículo completos.

Para calcular la cifra de las supuestas "pérdidas" han contado todos sus contenidos enlazadas en el motor de búsqueda general desde 2001 y en el agregador de noticias desde febrero de 2006. El motivo que aluden es que Google se ha negado a negociar con ellos la cantidad que debe pagar después de que la empresa fuera condenada en 2007 por un juez belga ("¿cuántos jueces belgas hacen falta para cambiar una bombilla?") y esta empresa recurriera la sentencia. Tal vez se crean muy listos, puesto que si ganan sacarán un buen pellizco gracias a unas absurdas leyes de propiedad intelectual y el analfabetismo digital de algún togado. Pero no lo son.

Se arriesgan a que Google decida dejar de enlazar con los periódicos miembros de la asociación demandante. Y el precio podría ser muy alto para ellos. En unos años dejarían de recibir una cantidad de visitas nada despreciable, seguramente muy superior a la de los enlaces contados por ellos para presentar la demanda, con las consiguientes pérdidas de ingresos a través de la publicidad. Tal vez sea que cometer excesos en el consumo de mejillones al vapor con patatas fritas tiene como efecto secundario no conocido hasta ahora una disminución de la capacidad de razonar. De otra manera no se explica que no se den cuenta de ello.

¿Por qué los editores belgas de periódicos hacen un hoyo profundo y se meten dentro? Porque en el fondo no son tan tontos.

Pero mira que son pesados

Vaya por delante que a mí los coches deportivos me parecen una horterada (excepto los Ferrari) y los todo-terreno para conducir en ciudad una cosa incomodísima, pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría insultar a sus propietarios por ejercer su derecho a gastarse su dinero en el coche que les plazca. A los ecologistas sí.

No basta con que los impuestos que gravan la adquisición de un coche penalicen al alza a quien osa comprar un vehículo de gran cilindrada. Ahora también tendrá que soportar las broncas callejeras de los calentólogos, empeñados en salvar al mundo aunque para eso haya que abofetear a algún conductor insolidario.

Del jet privado de Al Gore, en cambio, no tienen nada que opinar, y eso que el asustaviejas por antonomasia lo utiliza hasta para ir a la farmacia de la esquina a comprar su dosis mensual de botox. Como escuché decir a uno de sus fieles, a Él se lo perdonamos porque está luchando por salvar a la humanidad. Son las prebendas lógicas del líder de cualquier secta. En unas el gurú se acuesta con las jovencitas adeptas y en esta de la calentología el macho alfa contamina más que dos millones de fieles juntos, pero como lo hacen por la salvación del mundo no sólo se les recrimina su actitud sino que encima se lo agradecen.

Los ecologistas de la rama calentóloga, preponderante dentro del movimiento a escala mundial, se han constituido en "árbitros del clima". No lo digo yo, lo dicen ellos. Y añaden, para los más despistados, que su poder interventor emana de "la autoridad moral que confiere la salud de las personas y las desastrosas consecuencias del cambio climático".

Supongo que cuando no queden conductores que amonestar se dedicarán a disparar a las vacas, cuyas deposiciones expulsan a la atmósfera toneladas de metano, un gas mucho más peligroso que el ingenuo CO2. De hecho una vaca contamina al año lo mismo que un coche que recorra diez mil kilómetros. Tengan cuidado los ganaderos si ven a parecer por la alquería algún grupúsculo de cuarentones con trenzas rastafari y camisetas alternativas. Después de la epidemia de las vacas locas probablemente empiece la de las vacas insolidarias, a las que habrá que sacrificar aunque los propietarios se queden sin sustento. Todo sea por cuidar el planeta. Y la chequera de Al Gore.

El Gobierno fomenta la delincuencia y la xenofobia

En su primera comparecencia en el Congreso de los Diputados, el ministro anunció "un endurecimiento de las sanciones a empresarios y empleadores que contraten a extranjeros que no se hallen en situación legal en España". Este país tiene más de un millón de inmigrantes ilegales. Estas personas no copan precisamente el segmento de rentas más alto de la sociedad. Sus oficios son ocasionales, rápidos y precarios. Algunos de ellos no conocen nuestro idioma, por lo que han de hacer trabajos muy básicos alejados del sector servicios.

Las labores de los inmigrantes ilegales se agrupan principalmente en el primer motor económico de nuestro país, la construcción. Según el INE, la venta de viviendas ha descendido un 38,6 % en marzo. A estas alturas, todo el mundo sabe cómo está la crisis del ladrillo y lo desfavorablemente que está evolucionando la economía. La inflación se desmadra y está afectando a las empresas, concretamente a las pequeñas, esto es, a la más susceptibles de contratar inmigrantes ilegales debido a sus bajos costes.

Como si esto no fuera suficiente, el ministro Corbacho ha decidido hacer las cosas más difíciles a los más precarios de la sociedad: no sólo prohibirles trabajar por ley, sino también de hecho. ¿Hará la medida de los socialistas que el millón de inmigrantes ilegales vuelvan a sus países de origen? No es nada probable. ¿Tal vez piense el ministro que la "bondad" de la ley hará que se evaporen estas personas? Tampoco es razonable. Póngale imaginación a la situación y piense qué opciones les quedan a estos estigmatizados del Gobierno: la indigencia y el crimen.

No es cuestión tampoco que el Gobierno empiece a regalar nuestro dinero a los inmigrantes; eso sería robar a unos para dar una pequeña parte a otros estimulando la ociosidad y parasitismo. La experiencia nos enseña que este tipo de medidas nunca han funcionado. Lo único que debería hacer el Gobierno es dejar en paz a los inmigrantes y permitir que se ganen la vida honradamente; de ese modo, con el tiempo, aprenderán el idioma, ahorrarán, prosperarán y medrarán. Al Gobierno no tendría que importarle que estos inmigrantes no le paguen nada en concepto de impuestos. Si el Gobierno deja de criminalizar al inmigrante, éste podrá hacer valer su propia capacidad productiva, ayudará al tejido económico del país y sumará progreso para toda la sociedad.

Esta medida también es una muestra de la doble moral de nuestra sociedad. Cuando un empresario veta el trabajo a un negro, a un hispano o alguien proveniente del norte de África le llamamos racista; pero cuando el ministro de Trabajo prohíbe trabajar de iure y de facto a un millón de inmigrantes, al establishment político y mediático sólo se le ocurre decir que es una medida sabia y de progreso. Si Corbacho no deja más salida al inmigrante ilegal que la delincuencia, ¿qué pasará en estos años de crisis? ¿Qué imagen tendrán el ciudadano medio de los inmigrantes cuando aumente aún más la proporción de delincuentes extranjeros respecto a los nacionales? Hace tres años vimos con estupor las revueltas que se produjeron en los barrios inmigrantes de Francia. El Gobierno español, con esta intransigente postura, está importando ese odio racial a nuestro país.

No es el clásico artículo sobre política e internet

Y la mayoría no están alejados de la realidad, porque la red, como en otros ámbitos de la sociedad, tiene una gran importancia a la hora de hacer política en los Estados Unidos. Sí, en los EEUU, pero no tanto en España. Porque, como bien saben los lectores de Libertad Digital, su sistema de partidos dista mucho del nuestro.

Recuerdo cuando a finales de noviembre de 2005 Daniel Ureña, de Mas Consulting, me invitó al seminario internacional de comunicación política y electoral que contaba con interesantes ponentes internacionales, como Alastair Campbell, ex director de comunicación de Tony Blair, o Nicco Melle, webmaster de la campaña de Howard Dean de 2004, entre otros. En el seminario expusieron sus respectivos casos de estudio que se basaban en los sistemas políticos de sus países. En 2005 el nombre de Howard Dean tenía mucha prensa en nuestro país, y Melle explicó ante un público interesado cómo había sido posible que una persona tan poco conocida como Dean hubiera tenido tanta relevancia en las primarias demócratas.

Me resultó muy interesante el seminario y valoro que haya en nuestro país personas como Daniel, que se preocupan por traer personas interesantes que comparten sus experiencias. Pero aparte de lo aprendido, me quedé con un poso amargo: "sería imposible hacerlo en España", no porque no existan profesionales de internet o de la comunicación preparados, sino porque el sistema de partidos políticos lo hace imposible. Un medio como internet, basado en la participación, no puede aportar nada a unas organizaciones que parecen más cortijos de las castas dirigentes que partidos políticos democráticos.

En la crisis que vive actualmente el PP, es posible que las diferentes opiniones y las nuevas plataformas que se han creado en internet puedan llegar a tener influencia, pero lamentablemente muy limitada. Y no influyen como en otros países porque, aunque el éxito de un político dependa del voto de los ciudadanos, su puesto en el partido político no; ni siquiera depende de los afiliados, lo que debería considerarse síntoma de que algo no va bien.

En las pasadas elecciones generales los principales partidos llevaron a sus candidatos a la web 2.0, pero sirvió para muy poco, salvo para que los gabinetes de prensa justificaran su respectiva producción de notas de prensa. Cuando leemos hoy artículos que hablan de Barack Obama, y se habla de internet como uno de sus grandes apoyos, ningún periodista refleja que si los ciudadanos pueden influir a través de internet es porque el sistema es democrático desde la base, y un sistema de libertades siempre se entenderá a la perfección con internet.

Muso on my mind

Cuando el pasado viernes un amigo suyo recordó esta anécdota, le tembló la barbilla. Se levantó por la mañana. Miró por la ventana, se volvió hacia su amigo y le preguntó: "¿No es éste un buen día para morir?" El día anterior habían recibido una amenaza de muerte del gobierno marxista leninista que regía Guatemala, su tierra.

Manuel Ayau, por suerte, salió de aquella, y de muchas más. Inexplicablemente, además de fundar y dirigir la Bolsa de Guatemala (lejos de la garra estatal), creó en los años setenta una universidad liberal y privada: la Francisco Marroquín, un punto de referencia en el mundo de la enseñanza liberal hispanohablante de nuestros días. No dijo el profesor Ayau que entre 1954 y 1982 se sucedieron una serie de gobiernos militares liberticidas en Guatemala que se cobraron unas 80.000 vidas, y que bajo el Gobierno de Ríos Montt, en un solo año, el de 1982, 15.000 guatemaltecos fueron asesinados, unos 70.000 huyeron del país y unos 500.000 ciudadanos se tiraron al monte, huyendo de la represión. Así que tenía motivos para formularse esa pregunta retórica (al fin y al cabo, cualquier día es bueno para morir) ante una amenaza de un Gobierno como el que regía su país.

A pesar de los malos momentos, de las persecuciones y del desánimo, siempre creyó en sus principios liberales. Liberales sin apellidos. Simplemente la defensa de la libertad de cada cual. Muso, como le llaman sus amigos, explicaba con una sencillez aplastante que la solución a la pobreza es la defensa de la vida, de la propiedad privada y de los contratos. Y que para asegurar una buena enseñanza a nuestros niños lo que hay que hacer es defender la vida, la propiedad privada y los contratos. Y para sacar a un país de las garras del marxismo leninismo sin pasar por una dictadura lo que hay que hacer es… efectivamente, defender la vida, la propiedad privada y los contratos. Cuando un hombre con su valor, con su experiencia y su sabiduría lo repite tantas veces, a lo mejor es que hay que hacerle caso.

Lo decía, además, en el homenaje que el Instituto Juan de Mariana le ofreció el pasado viernes en la II Cena de la Libertad. Ese fue el mensaje que nos dejó. Ese, y su nuevo proyecto, la reforma constitucional como instrumento para avanzar hacia una sociedad más libre. Hablaba de él con la ilusión de un principiante, que sabe que tal vez no salga adelante pero, como decimos por aquí, "que nos quiten lo bailao", que algo aprenderá la gente, alguna lección quedará en la mente de alguien.

De todos los amigos guatemaltecos a los que he conocido la pasada semana con ocasión de este merecido homenaje a Manuel Ayau, me quedo con la sonrisa amable, las ganas, la disponibilidad, la predisposición a recibir ideas, mentes, formas de trabajar…. Y la libertad sin apellidos que desprenden todos ellos. Sin apellidos tiránicos que atan a una definición sesgada. Libertad a secas, sin pegatina electoralista, sin número de votos detrás, sin oportunismo ni consigna de partido… simple libertad de pensamiento, expresión, reunión y acción.

Mi reflexión a posteriori es, precisamente, qué nos impide a nosotros, españoles, tan europeos, modernos y demócratas, entender ese concepto de libertad individual, que no admite sectas, ni etiquetas, ni pureza de sangre. Y creo que, probablemente, es la falta de humildad. En algún momento de la conversación con Giancarlo Ibargüen, actual rector de la Universidad Francisco Marroquín, o con el propio Manuel Ayau, pensaba qué pasaría si tratara de explicarles la cantidad de sectas, grupos, grupúsculos, secciones, ramales, caminos de cabras y demás variantes del liberalismo patrio. Imposible. Me sentía completamente incapaz, y la tarea en sí, profundamente ridícula. Como lo es el empeño en ser el auténtico liberal, el más liberal, el liberal de pata negra… ¿defiende usted la vida, la propiedad y los contratos, no como entelequia distante que se aprende en los libros, sino como forma de vida? Entonces podemos hablar.

"Muso no es un milagro. Es la prueba de que la libertad individual funciona." Así lo expresó Carlos Rodríguez Braun en su breve pero intensa y emocionada presentación del Premio Juan de Mariana 2008. La ovación larga y cerrada, con los 170 que compartíamos el Salón Real del Casino de Madrid en pie, sirve como una mínima muestra del respeto y la admiración que merece este hombre. Un ejemplo para cualquier liberal de bien.

Un fraude impuesto desde el Gobierno

Los ahorradores acuden atraídos por la promesa de altos intereses. Los fondos que entran se destinan, no a la creación de riqueza, sino a pagar los intereses que se van debiendo a los afiliados. A medida que hay más y más clientes, crece también la cifra de salidas, de pagos que tiene que hacer la compañía.

Este dinero no se puede pagar con los réditos de las inversiones, que no existen, sino con las entradas de nuevos incautos. La bola sólo sigue rodando a medida que se hace más grande; Pero no puede crecer indefinidamente. Cuando flaquea el crecimiento de nuevos clientes, cuando los que ya están se huelen el pastel y no quieren perderlo todo y prefieren salir a tiempo, entonces ya no hay dinero fresco para seguir simulando ser una compañía exitosa y todo se viene abajo. Es lo que le ha ocurrido tanto a Afinsa como a Fórum.

Puede uno mirar a los clientes de estas dos pseudoempresas con esa mezcla de compasión y suficiencia de quien se dice a sí mismo "yo no caería en tales engañifas". Perdonen que me ría, porque usted es víctima precisamente de ese mismo esquema. Claro está que no lo ha elegido, sino que ese sistema fraudulento le ha sido impuesto. Y no por la mafia calabresa, sino por el mismo Estado. Su nombre es Seguridad Social.

Porque funciona exactamente igual, con la diferencia, no pequeña, de que nosotros no podemos ni siquiera desembarazarnos del fraudulento esquema; somos clientes a punta de pistola. La única forma de escapar de la Seguridad Social es mediante su quiebra total, que llegará antes que después, en una década de estas. Las pensiones de hoy se pagan con las cotizaciones de hoy. El que ha estado cotizando durante tres o cuatro décadas no ha ahorrado o acumulado nada; sólo tiene la promesa del Estado de que sangrará al resto de sus conciudadanos, como antes lo hizo con él, para que pueda pagar una pensión. Un sistema privado de pensiones, por el contrario, se basa en el principio del ahorro y la inversión, en la creación de riqueza durante años para que, pasado un tiempo, esa riqueza que es nuestra y de nadie más nos sostenga, nos acompañe en nuestros últimos años; nos permita vivir sin trabajar.

Corbacho, el último de los gestores de ese fraude monumental que es la SS, ha declarado, muy ufano, que se han acumulado para el fondo de reserva otros 4.700 millones de euros, de tal modo que el total superará los 56.000 millones. ¿Estamos salvados? No. Hemos comprado unos minutos.

Hagan juego, señores

Si él ganó las elecciones en marzo de 2004, en abril yo ya veía que se había planteado la destransición, la vuelta a la idea de la ruptura, para instaurar una democracia distinta de la de 1978. Poco a poco ha ido desgranando sus planes, que se plasmarán en su máxima expresión en su intento de hacer de cada uno de nosotros un nuevo hombre socialista. Ese temor ha unido a muchos en torno a la alternativa encarnada por Mariano Rajoy.

Pero la derrota en las urnas ha roto esa coalición unida por una idea de carácter negativo: evitar que Zapatero siguiese adelante con su programa. Rajoy ha sido arrastrado por ese movimiento a adoptar una determinada postura frente al Gobierno, lo que le ha valido más de diez millones de votos. Es un refrendo muy importante, aunque haya sido insuficiente para desbancar a Zapatero del poder. Pero él lo ha tomado como un respaldo a su partido y a su persona. Se siente fuerte; lo suficiente como para sacudirse de encima esos apoyos que él, en su fuero interno, siempre vio como una carga. Por eso hizo esa declaración de independencia frente a ciertos medios, como este. Por eso habla de "su equipo", mientras Zaplana, Acebes y otros van cayendo.

Aparece ahora el verdadero Rajoy. Él tiene muy claro, y puede que no le falte razón, que el PP tiene que pactar con los nacionalistas para volver al poder; por eso hablad de "adaptarse a las cambiantes circunstancias". Pero la estrategia de los nacionalistas está indisolublemente unida a la de Zapatero y son muchos los que no están dispuestos a transigir. Él sugiere que hay deslealtades en su partido, pero la defección ha sido suya, no de María San Gil o José Antonio Ortega Lara.

Ahora se está repartiendo de nuevo el juego. Dentro y fuera del gran partido de centro derecha cada uno está midiendo sus fuerzas, tomando posiciones, haciendo y deshaciendo alianzas para estar en una buena posición cuando dentro de cuatro años se forme una nueva coalición contra Zapatero. La primera ronda del juego, el congreso de junio, tiene las cartas marcadas, por lo que nadie se ha atrevido a dar el paso de presentar una candidatura alternativa. Y eso que incluso una derrota sería una victoria, ya que aún queda un nuevo congreso antes de las elecciones de 2012, pero para dar ese paso hacen falta una ambición, audacia y honradez que hasta ahora no se han reunido en ningún afiliado de peso.

Pero habrá más rondas. El juego no ha hecho más que comenzar y de su resultado depende en gran parte nuestro destino más inmediato. Así de frágiles somos.