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Ulrich Beck y la crisis financiera

Según él, ante los riesgos financieros globales "entran en escena los neoliberales del núcleo duro, quienes ante el peligro se han convertido de repente desde la fe en el mercado a la fe en el Estado. Ahora rezan, mendigan y suplican para ganarse la misericordia de aquellas intervenciones del Estado y de las donaciones multimillonarias de los contribuyentes que, mientras brotaban los beneficios, consideraban obra del diablo".

El uso de la etiqueta "neoliberal" ya hace sospechar de la falta de rigor intelectual de su mensaje, que adereza con sus patéticas menciones a la fe, los rezos y la misericordia, como si estas cuestiones no pudieran conocerse sino que sólo pudiera creerse o no en ellas de forma arbitraria. Beck continúa metiendo la pata al identificar a "quienes reclaman la intervención del Estado para salvar a la economía de sí misma: son los jefes de bancos y los altos directivos de la economía mundial". ¡Estos son el núcleo duro del liberalismo! O sea que el liberalismo enseña que la economía no puede planificarse de forma centralizada (¿habrá quedado algo de Hayek en la London School of Economics?) y tenemos que tragarnos que los liberales más radicales son quienes dirigen la economía mundial: "John Lipsky, uno de los dirigentes del Fondo Monetario Internacional y reconocido fundamentalista del libre mercado" y "Josef Ackermann, jefe del Deutsche Bank". ¿Burócratas de altos vuelos de las instituciones financieras como fundamentalistas del libre mercado? ¿Qué está fumando este hombre?

No hay que ser una lumbrera para entender que a los jefes de los bancos les encantan las intervenciones del Estado que perpetúan sus privilegios en el ámbito de las finanzas, como poder cobrar intereses por préstamos creados de la nada o disfrutar de garantías institucionales frente al fracaso masivo de sus malas inversiones; y las donaciones multimillonarias rara vez son demonizadas por quienes las reciben, haya crisis o bonanza.

Según Beck, si un economista "fuera sincero, tendría que admitir dos cosas: que la historia de esta crisis es una historia del fracaso del mercado, y que en todas partes gobierna el desconcierto, o más bien la brillante ignorancia". Obviamente está proyectando psicológicamente con mucha sinceridad su propio desconcierto y su nada brillante ignorancia.

Acierta parcialmente al mencionar que la diversificación de riesgos crediticios para intentar reducirlos ha terminado ocultándolos y extendiéndolos, dañando gravemente la confianza. Y conoce el problema del riesgo moral, que "el convencimiento certero de que, en una crisis, el Estado al final acabará salvándoles, permite a los bancos y a las empresas financieras hacer negocios en los tiempos de bonanza sin una excesiva conciencia de los riesgos". Pero aún así sigue creyendo que el problema es el mercado libre (que en este caso claramente no existe porque la libertad y la responsabilidad son inseparables) y no hace ninguna mención a las distorsiones de los tipos de interés por los bancos centrales como causantes de los ciclos económicos. "Ahora se sabe en todas partes que ya nada funciona sin el Estado". Beck es omnipresente y sabe lo que todos saben: nada funciona sin el Estado, fascismo puro.

Se sorprende de que se hayan disuelto sistemáticamente las instituciones de Bretton-Woods. Extraña sorpresa ante lo que no ha sucedido: el FMI y el Banco Mundial siguen allí. Pero él se refiere a que "los mercados están más liberalizados y globalizados que antes, pero las instituciones globales, que controlan su actuación, tienen que aceptar drásticas pérdidas de poder". Pobrecitas las instituciones globales en vías de extinción: nosotros sin saberlo y estamos a un paso del patrón oro, de que se cierren los bancos centrales y de que la banca respete los principios fundamentales del derecho.

Como de economía y finanzas está pez, trata de ir hacia su terreno: "las crisis financieras globales tienden a generar convulsiones sociales y a desencadenar riesgos o colapsos políticos". Parece que "lo que era todavía impensable hace pocos años se perfila ahora como una posibilidad real: la ley de hierro de la globalización del libre mercado amenaza con desintegrarse, y su ideología con colapsarse"; "los políticos dan pasos en contra de la globalización"; "se ha redescubierto el proteccionismo"; "algunos reclaman nuevas instituciones supranacionales para controlar los flujos financieros globales, mientras otros abogan por sistemas de seguros supranacionales o por una renovación de las instituciones y regímenes internacionales"; "la ideología del libre mercado es un recuerdo marchito y que lo opuesto se ha hecho realidad: la politización de la economía global de libre mercado"; "se pone de manifiesto el potencial destructivo en lo social y político de los riesgos que entraña el mercado global".

Con necios actuando como profesores universitarios no es extraño que la gente culpe al mercado libre y pida ayuda a los auténticos responsables, los políticos estatistas. "En los tiempos que corren, los banqueros actúan como los abogados defensores del libre mercado. Si el castillo de naipes de la especulación amenaza con desmoronarse, los bancos centrales y los contribuyentes deben salvarlo. Al Estado sólo le queda hacer por el interés común lo que siempre le reprocharon quienes ahora lo reclaman: poner fin al fracaso del mercado mediante una regulación supranacional".

Si la gente común sabe poco de economía, aún sabe menos de finanzas. Así se explica que un sistema financiero éticamente ilegítimo basado en dinero fiduciario sin respaldo real de curso legal impuesto coactivamente por el Estado y manipulado por un Banco Central se considere un mercado libre.

Peligro, el Gobierno nos quiere ayudar

¿Es que los políticos han de intervenir más aún en el sector privado rescatando empresas deficitarias que han sido incapaces de valorar sus riesgos? ¿Desde cuándo los gobiernos resuelven las crisis?

Las medidas de Solbes, además de no ser precisamente escasas, nada tienen que ver con la reactivación económica que supuestamente es lo que pretenden propulsar los socialistas. Los famosos 400 euros, que en realidad no lo serán porque hasta que los recibamos íntegramente se les tiene que descontar la imparable inflación, no son más que migajas comparado con la expropiación forzosa que realiza el Gobierno a nuestra capacidad productiva. El Gobierno nos arrebata cada mes la mitad de lo que producimos. Si usted cobra 20.000 euros brutos, que en realidad son más de 26.000 pero que no verá jamás en la nómina, el Estado se queda con más del 50% de todo el desembolso que la empresa realiza por su trabajo, en nuestro caso, más de 12.200 euros. Si quiere saber qué cantidad de dinero le expropia el Estado haga las pruebas en la web ¿Cuántos impuestos pago?

Otras medidas como la de alargar el plazo de las hipotecas gratuitamente, pueden convertirse en un severo riesgo para el deudor. ¿No han pensado que esto generará un plus de intereses para el deudor que, a la larga, lo puede dejar ahogado si siguen aflorando riesgos como la inflación? ¿Qué tipo de solución es esta cuando el Euribor está en máximos y hay muchas probabilidades de que Banco Central Europeo suba los tipos? A propósito, ¿recuerdan cuando el Gobierno dijo que el Euribor había alcanzado sus máximos? Otra mentira electoralista.

¿Qué nos hace pensar que el Gobierno será juicioso y justo cuando lo único que hace siempre es satisfacer sus propios intereses y jamás responde de sus negligencias? Por ejemplo, la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) acaba de anunciar que regalará 60 millones de euros a otros países. ¿Va hacer esto que lleguemos más desahogados a final de mes? Esto no paga nuestras facturas. La inútil institución, que pertenece Ministro de Asuntos Exteriores, tenía un presupuesto de 270 millones de euros en 2002 que ahora, en 2008, supera ya los 942 millones. Muy probablemente, usted ni sabía de la existencia de esta agencia gubernamental que, lejos de ayudarle en sus cuentas domésticas, le está empobreciendo, porque es usted quien paga ese dinero.

Lo realmente preocupante es que organizaciones absurdas como la AECI, que no han ayudado a mejorar la vida de nadie excepto de los burócratas que trabajan en ella, las hay a toneladas. Por ejemplo, la Generalitat de Cataluña, que en esto de saquear al ciudadano también son auténticos profesionales, se gastó medio millón de euros en una web que, según los políticos catalanes, "impulsará la lectura". ¿Es realmente necesario que en plena crisis se gasten el dinero del ciudadano en algo así? En este país han fomentado más la lectura las revistas del corazón, los diarios deportivos y los periódicos gratuitos, que son privados, que cualquier biblioteca o iniciativa pública, por más cibernética que pretenda ser.

Nuestra economía no necesita más ayudas del Gobierno. Todo lo contrario. Lo que necesita es expulsar a los políticos de nuestras vidas. La economía española sufre de un exceso de regulación empresarial tal y como demuestran los datos de diferentes organizaciones internacionales. Tenemos un mercado laboral que es la desgracia de Europa. Estamos entre los países de la UE con mayor desempleo juvenil, a la cola de Europa en productividad y a la cabeza en absentismo laboral, lo que supone un gasto del 1,22% del PIB. La única forma de salir rápido de la crisis es otorgar a particulares y empresas más libertad de comercio. Que la sociedad civil pueda innovar por ella misma, invertir y crear riqueza con sus ideas y bajo su riesgo. Sólo la libre iniciativa de la sociedad civil crea riqueza, prosperidad, diversidad e innovación. El Estado es el único freno a nuestro bienestar.

El canon y los errores de Aguirre y Rajoy

Si ustedes recuerdan, todo comenzó cuando el grupo popular en el Senado votó a favor de una enmienda a la LISI, la ley de internet del PSOE, en la que se eliminaba el canon digital aprobado anteriormente por todos los grupos, incluyendo el popular. La diputada del PP más querida por los titiriteros progres patrios, valga la redundancia, se dedicó entonces a despreciar a sus compañeros de la Cámara Alta indicando que habían votado sin saber lo que hacían. Pero el PP en el Senado siempre ha sido contrario al canon y a todo lo que supusiera poner trabas a internet y nuevas tecnologías, desde los tiempos en que Esteban González Pons, uno de los pocos políticos españoles que sabe distinguir un portátil de una patata, dirigió la Comisión de Redes Informáticas de la cámara, allá por el 98.

El debate de ideas, que llevaba años produciéndose en la sociedad, aunque no entre los políticos, se intensificó durante los días en que, primero, el grupo popular en el Congreso decidió pedirle a Rajoy que se definiera para votar en consecuencia y, segundo, el propio líder del PP decidió que su partido estaba contra el canon. Había muchas y buenas razones para adoptar esa posición, y sin Rajoy decidió hacerlo fue en buena parte porque estos motivos se habían debatido intensamente.

Así pues, parece claro que el debate de ideas que pidió Esperanza Aguirre es bueno y necesario. Sin embargo, no es lo único. El PP tuvo un serio problema de credibilidad tras cambiar su postura oficial respecto a este tema. Al fin y al cabo, aprobó el canon digital cuando votó a favor de la Ley de Propiedad Intelectual y las posturas públicas de su portavoz de Cultura, Beatriz Rodríguez Salmones, habían sido a menudo mucho más radicales y favorables a los intereses de nuestros amables culturetas que las de los propios representantes del PSOE. Así pues, ¿cómo podía el PP convencer a los votantes de que realmente había cambiado de postura y no estaba intentando conseguir votos para luego olvidar sus promesas?

La respuesta, de tan sencilla, casi da vergüenza tener que dejarla negro sobre blanco. Bastaba con que la titiritera del PP, la diputada que más a favor había estado del canon digital, la que insultó a sus compañeros del Senado por adoptar la posición correcta, no fuera reelegida. Pero don Mariano decidió que formara parte del comité que elaboró el programa del partido y fuera de número 10 por Madrid, es decir, en un puesto en que todo el mundo sabía que volvería a la Carrera de San Jerónimo. De modo que así, tontamente, perdió la oportunidad de ganarse el voto de un buen número de jóvenes.

Lo que nos lleva a otra conclusión: señora Aguirre, las personas también cuentan, y mucho. Después de Elche, dudo que Rajoy pueda volver a ganarse a un buen número de votantes del PP. Yo, por de pronto, que entré en el partido el día en que volviendo a casa vi la sede apedreada, en aquellos días en que los pacifistas del no a la guerra que es muy perra atacaban las sedes del PP, me daré de baja inmediatamente después del Congreso si el gallego es reelegido, como parece inevitable que lo será. Y votaré a UPyD en las próximas elecciones si sigue al frente, porque ya no me creo nada de lo que me pueda decir.

Hitler, líder de la izquierda

Resulta bastante chocante que un movimiento llamado nacional socialismo se haya atribuido a la derecha, pero eso sólo es debido a que el comunismo reclamaba para sí el título de ser la verdadera izquierda y porque los planes expansionistas de Hitler le llevaron a romper el pacto de no agresión con Rusia, que meses antes le había servido a las dos partes para repartirse Polonia.

Hitler fue modelando su ideología con los años. Pero no la llegó a cambiar del todo desde que, en su juventud, mostraba una sincera simpatía por las organizaciones de trabajadores y esa mezcla de indignación y odio hacia productores y empleadores que es distinción de tantos en la izquierda. Hitler explicaría, ya como líder del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores que “nosotros somos socialistas; somos enemigos del actual sistema económico capitalista por su explotación de quien es económicamente débil, con sus salarios injustos, con su indecorosa evaluación del ser humano según su riqueza y propiedad en lugar de su responsabilidad y sus logros. Y estamos todos dispuestos a destruir este sistema bajo cualquier circunstancia”.

Esa voluntad de crear un nuevo orden, de erigirlo con todo el poder del Estado, de transformar la sociedad, son señas de identidad de la izquierda. También ese antiindividualismo expresado por Hitler en sus palabras así: “El interés común frente al propio; ese es el espíritu del programa. Romper la servidumbre de los intereses, ese es el corazón del nacional socialismo”. En su programa exigían “la abolición de todos los ingresos no ganados por el trabajo”, esto es, “la ruptura del esclavismo del interés”.

Sus políticas fueron pioneras de varias obsesiones de la izquierda. Especialmente el control de armas, pero también la legislación antitabaco, a favor del aborto y de la eutanasia, la discriminación positiva y su obsesión por los derechos de los animales. Otro rasgo esencial del nacional socialismo que comparte con otros izquierdismos es su odio inextinguible por el cristianismo. El hecho de que los nazis coquetearan con el neopaganismo y el gnosticismo tampoco es circunstancial.

Por otro lado muchos pensadores y políticos de izquierda han adoptado posiciones que, aunque se pueden rechazar desde la izquierda, son en verdad propias de esa ideología y rasgos claramente identificables del nacional socialismo. La obsesión por la relación entre la población y los recursos, que llevó a los nazis a acuñar el concepto del espacio vital o lebensraum. En nombre de esas ideas, la izquierda internacional promovió la esterilización masiva de poblaciones enteras en el tercer mundo, décadas después de vencido el nazismo en la guerra, aunque no en las ideas. En Suecia, el matrimonio Gunnar y Alva Myrdal, premios Nobel de Economía y de la Paz respectivamente, escribió en 1934 Crisis en la Cuestión de la Población. Al año siguiente, y hasta los 70, el Gobierno sueco esterilizó a decenas de miles de mujeres con razones como su incapacidad económica para mantener a los hijos, o el ser de una “raza mezclada” o “gitana” o “imbécil”.

¿Denigra a la izquierda contar con Hitler entre sus líderes? No más o menos que los Lenin, Pol Pot o Stalin. Quizás no despierten ahora las pasiones de antes, pero un par de hombres de progreso como Willy Toledo, aquél que se presentó en una gala de los Goya con una camiseta de Ho Chi Minh, y no habrá totalitario que quede en el olvido de cierta izquierda.

El machismo de la cadena de los terroristas suicidas

Desde hace algunas semanas la orientación general de la cadena radiofónica tiende más a lo artístico y a lo literario. Las fotos trucadas de Aznar con George Bush y Blair o el artículo de su director con graves insultos a unos cuantos columnistas de la competencia son la confirmación de este cambio de rumbo.

El último texto del descubridor de los terroristas suicidas "confirmado por tres fuentes distintas" acusa a quienes han criticado la idoneidad de personajes como Carmen Chacón para convertirse en ministras de cosas muy feas, incluida cierta afición a realizar groseras actividades privadas que reblandecen la columna y te dejan ciego como efecto colateral. Y todo porque para el pijoprogresismo a las mujeres no se les debe criticar aunque sean tan incompetentes como sus colegas varones. Si las mujeres de izquierdas se respetaran a sí mismas un poquito más denunciarían esa actitud como ejemplo de machismo, pues la igualdad supone que todos, hombres y mujeres, también están sujetos a la crítica en la misma medida.

El rechazo del nombramiento de Carmen Chacón como ministra de Defensa no tienen nada que ver con su condición de mujer, y mucho menos de mujer saludablemente embarazada, Dios la bendiga. Se trata simplemente de que alguien que se declara pacifista, antimilitarista y "verde por fuera y roja por dentro" no es la mejor elección posible para dirigir el ejército de un país integrado en la OTAN. Es como si designaran a Brigitte Bardot o a cualquier otra militante antitaurina para presidir las corridas de la Feria de San Isidro en Las Ventas. Un despropósito.

Los jaleadores de Zapatero exaltan su figura como el personaje histórico que ha dignificado la figura de la mujer gracias a sus recientes nombramientos. Sin embargo, las mujeres han estado perfectamente preparadas para asumir estas y mayores responsabilidades mucho antes de que ZP iniciara su cruzada feminista a través del establecimiento de cuotas. En todo caso el argumento se les vuelve en su contra, pues si hasta que llegó Zapo la mujer no podía acceder en igualdad de condiciones a las altas magistraturas de la política, resultaría que las ministras y presidentas de las cámaras nombradas en su día por Aznar y González tuvieron que serlo necesariamente en función de su preparación y solvencia, no de su sexo, lo que situaría a estas pioneras muy por encima de sus colegas actuales en términos de mérito personal.

El establecimiento de cuotas, sean las que sean, son un insulto a quienes no necesitan estos favores amañados para labrarse un lugar preeminente en el mundo de la política, la empresa o la sociedad. Los más brillantes rechazan este juego sucio, aunque sea en su favor. En cambio, las agraciadas por la pedrea ministerial del Feministo se declaran encantadas de "hacer Historia" gracias al macho alfa del Consejo de Ministros. Pueden estar seguras de algo: ninguna mujer consciente de sus capacidades va a sentir jamás envidia de ellas.

Las y los idiotas

Que una o un particular quiere comprárselo es problema de quien decide utilizar su dinero así. Lo mismo si se trata de una empresa, tras la correspondiente decisión de la directiva o el directivo correspondiente.

Pero la cosa cambia cuando quien compra el programa informático es una administración pública. Y más si se tiene en cuenta que cada licencia de la herramienta en cuestión cuesta 1.950 más un mantenimiento anual de otros 320 (hay rebajas en caso de comprar varias de golpe). Pues ya ha habido quien ha decido malgastar el dinero de las y los contribuyentes en algo destinado a ser políticamente correcto e incorrecto lingüísticamente. Las y los responsables del Ayuntamiento de Getafe, puede que aconsejados por alguna funcionaria o algún funcionario, han decidido que dicha corporación municipal adquiera la aplicación en cuestión.

Las y los habitantes de la localidad madrileña no sólo van a tener que aguantar como los textos escritos por las y los funcionarios del Ayuntamiento, o por las o los altos cargos municipales, sean tan engorrosos como difíciles de leer. También tendrán que sufragar el feminismo irracional (no he encontrado a mujer u hombre alguna o alguno capaz de argumentar racionalmente que este ataque al idioma propicie la igualdad entre las personas) de sus políticas y políticos. El dinero con el que estas y estos idiotas metidos en la cosa pública van a pagar el programa ha salido de las y los contribuyentes.

Este tipo de absurdo no es nuevo. El autor (que no autora) del presente artículo todavía recuerda un cartel en un departamento de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense de Madrid: "Todas y todos las alumnas y alumnos y profesoras y profesores están invitadas e invitados a la reunión". La diferencia con el asunto (o la cuestión, no vaya alguna o alguno a acusarme de sexista por utilizar una palabra terminada en o existiendo otra que lo hace en a y que podría emplear de igual manera) de Getafe radica en que la chica o el chico que escribió aquello lo hizo ella o él solita o solito y sin ayuda de un carísimo programa pagado con los impuestos de las españolas y los españoles.

Aquellas y aquellos que quieran caer en la estupidez de escribir o hablar como está redactado este artículo están en su perfecto derecho de hacerlo. Lo que en ningún caso resulta legítimo es imponerlo desde la Administración y gastar el dinero de las y los ciudadanos en ello. Eso sí, tras escribir este texto comprendo que las funcionarias y funcionarios necesiten una ayuda para hacerlo; resulta agotador redactar así de mal.

Los gobiernos crearán 100 millones de pobres

La especulación, a diferencia de lo que cree la radio de Prisa, no es una causa en sí misma, sino el efecto, la consecuencia. Uno de estos biocombustibles es el etanol, el cual proviene básicamente del maíz, la soja y caña de azúcar. Estas tres materias primas, según The Economist y a junio del 2007, son las que más han subido. Más incluso que los metales.

Fíjese en estos datos. La cantidad de maíz cultivado para la producción de etanol en Estados Unidos se triplicó desde 2001 a 2006. Estados como Dakota del Sur o Iowa ya dedican el 50% de su producción de maíz al etanol. Este mismo país se ha propuesto multiplicar por doce la producción de biocombustible hasta el 2022, lo que supone un sacrificio de recursos desorbitado. En Brasil, otro gran productor mundial de etanol, la soja ya ocupa un territorio mayor que cualquier otro cultivo, más de un 20% de todo el área empleada en la agricultura, lo que ha causado una deforestación de 21 millones de hectáreas.

China ha pasado de ser un exportador de soja y maíz a ser un importador. ¿Es que la oferta de alimentos no cubre la demanda? No, China es el segundo productor del mundo de alimentos. La economía alimenticia china es totalmente sostenible gracias a la cadena de privatizaciones que ha ido realizando el Gobierno. Lo curioso es que China usa casi el 50% del maíz para uso industrial, es decir, para la fabricación de etanol, sector en el que ocupa una de las primeras posiciones en el mundo. No sólo eso, sino que el Gobierno chino pretende seguir aumentando la producción hasta 2010. Ante estos datos, la conclusión tendría que ser que los biocombustibles son muy rentables. Pues resulta que no, que su producción es muy costosa. ¿Es que empresas, productores y especuladores se han vuelto locos? Si no es rentable, ¿de dónde sale el dinero? De las subvenciones de los gobiernos, que a la vez se nutren de nuestros impuestos.

Uno de los países que más subvenciones otorga a este tipo de energía es Estados Unidos, hasta el punto que hay barcos europeos que cruzan todo el Atlántico cargados de biodiesel para hacer allí una mezcla ecológica, que cumpla los requisitos norteamericanos para subvencionar su exportación, cobrar, volver aquí otra vez, volver a cobrar otra subvención y venderlo después.

Las consecuencias son obvias. Si los gobiernos del mundo se dedican a incentivar la energía ecológica a expensas de los alimentos, la consecuencia inevitable es que el maíz, la soja y la caña de azúcar, como alimentos, aumentarán de precio (porque disminuye su oferta) en toda su estructura productiva ya que éste, está menos subvencionado que el mismo cereal usado para combustible. Esto a la vez crea un mercado irreal, ficticio. Sólo en el año 2007 y en Estados Unidos, la industria del biodiesel desvió 4.000 millones de dólares y más de 20.000 empleos a este sector energético según la National Biodiesel Board. Las subvenciones del Gobierno han alterado el mercado hasta tal punto que es más rentable producir gasolina que alimentos.

Los gobiernos occidentales, con su enorme hipocresía, están matando de hambre a la gente y empobreciéndonos a todos. Encima, lo han nutrido todo con nuestros impuestos, lo que ha permitido hacer ricas a empresas que no sirven a nuestros designios sino a los del Gobierno. Cree como los periodistas de la SER, que tiene sentido esperar que los políticos sean los que arreglen esta calamidad cuando están siendo ellos los causantes.

El verdadero bloqueo de Cuba

Dejemos de lado, por el momento, el hecho de que gracias a la destrucción del libre mercado, la propiedad privada y, con ellos, la prosperidad, para un cubano medio adquirir un ordenador supone un esfuerzo similar a comprarse una casa en España en el cenit de la burbuja. Obviemos el hecho de que, pese a todo, algunos cubanos ya tenían ordenador, obtenido al margen del régimen. ¿Qué podrán hacer con él cuando lo tengan? Desde luego, conectarse a internet, no. Al menos, no a la red universal a la que todos nosotros accedemos. Si quieren cumplir la ley, claro.

Los cubanos, en principio, no pueden acceder a internet, sino a una intranet controlada por el Gobierno en la que pueden enviarse correos electrónicos, leer el Granma y poco más. Sin embargo, el férreo control sobre la información ejercido por la dictadura se va resquebrajando poco a poco. La gente se intercambia información por medio de pendrives. Además, existen conexiones ilegales a la internet de verdad vía satélite. Los pocos que tienen permiso del Gobierno para acceder a la red, aun con cierta censura, a menudo venden su usuario y contraseña para que otros los usen fuera de su horario laboral. Noticias, música y películas circulan por un mercado negro de la información.

Evidentemente, estos accesos no pueden compararse con una conexión a internet como la que disfrutamos usted y yo. Yoani Sánchez, recientemente galardonada con el premio Ortega y Gasset por su blog Generación Y, escribe en su casa, copia sus textos a una memoria USB y los sube al blog en los pocos minutos en que puede conectarse cada día. Su blog, en el que critica constantemente al régimen empleando ejemplos cotidianos, es el más leído de Cuba, pese a que oficialmente ya no se pueda acceder a él por medio de las conexiones "oficiales", que evidentemente pueden sortearse con algunos conocimientos técnicos. Eso, y la distribución vía pendrives, claro.

En esta lucha desigual entre un Estado omnipotente y censor y todo un movimiento digital que lucha por la libertad de información existe un héroe, Guillermo Fariñas, que estuvo cuatro meses de huelga de hambre para reclamar al Gobierno cubano, sin éxito, la libertad de acceder a internet. El suyo fue un sacrificio no sólo por el pueblo cubano, sino por todos los internautas del planeta, cuya vida es más pobre por el hecho de no poder contar con la voz de los cubanos en esa conversación global que es la red de redes. Este jueves 17, a las 15:30, ustedes y yo podremos charlar con él. Evidentemente, no estará en su casa, ni en ningún otro lugar donde los tiranos pudieran impedirle hablar con nosotros. Eso sí, la culpa de que tenga que esconderse, ya lo saben, es del "bloqueo".

El espacio vital

Su situación de privilegio y ese amor a la vida que le quemaba le llevaron a conocer a muchas de las personas más relevantes del siglo pasado. Entre ellas topó, en un viaje a la India, con Karl Haushofer. Le arroga, por error, la acuñación del término Lebensraum; “espacio vital”, en nuestro idioma.

Ludwig von Mises comienza su obra sobre el nacional socialismo “Gobierno omnipotente” diciendo que “El elemento esencial del partido Nacional Socialista de los Trabajadores es la conquista del Lebensraum para los alemanes, es decir, a un territorio tan largo y rico en recursos naturales que les permitiese vivir en autosuficiencia con un nivel no menor que el de cualquier otra nación”. Es más, “lo que caracteriza a los Nazis es su especial tipo de nacionalismo, su deseo de un Lebensraum”.

El Lebensraum es axial en el nacional socialismo. Hoy prácticamente nadie diría de sí mismo que es nacional socialista, pero la concepción del “espacio vital” tiene muchos elementos que son dogma de fe para innumerables personas que, por otro lado, y esto es lo sorprendente, tienen de sí misma la imagen de tener ideas avanzadas. Hacia dónde avanzan o retroceden esas ideas es algo que parecen no comprender del todo.

Por un lado está la sobrevaloración de los recursos naturales. Evo Morales, líder racista (indigenista prefieren llamarle algunos) y socialista basa su programa en el control sobre los recursos naturales. No entiende, ni él ni la pléyade de hombres y mujeres “de progreso” que el valor de esos bienes sin transformar es muy poco a no ser que se pongan al servicio de procesos productivos complejos y muy capitalistas, propios de las sociedades libres que sincera y abiertamente desprecian.

Esa atención desmedida por el medio natural no es ajena a que fuera el socialismo alemán el primero en abrazar filosófica y políticamente el ecologismo. Ya en 1933 Alemania aprobó una Ley de Protección de los Animales. Sin desmerecer lo positivo del buen cuidado de los animales, esta actitud hacia la naturaleza, con una cierta idea de subordinación del hombre, encaja bien con la ética nacional socialista.

Pero, volviendo al espacio vital, el problema que intenta resolver, el del abastecimiento de la población, hay un camino indirecto, sutil y maravilloso, que es el alma y el cuerpo de la civilización, y que poco tiene que ver con esa apropiación torpe y brutal del terreno. Se trata, sí, del comercio. La Alemania actual podría no producir un solo gramo de comida y no por ello quedaría hambrienta. Produce muchas otras cosas de enorme valor con las que puede comprar, en el mercado, toda la comida o todos los recursos primarios que necesite.

Ah, pero eso es manchesterismo, al parecer la quintaesencia de todos los males del universo. Así nos fue en el XX.

¿Hacia la nacionalización de la banca?

Si hasta diciembre la Fed sólo extendía el crédito contra activos bancarios de calidad (como letras del Tesoro), desde entonces lo está prestando contra casi cualquier basura que los bancos le presenten (por ejemplo, hipotecas subprime que ni siquiera cotizan en el mercado). Por supuesto, este programa de expansión crediticia masiva tiene una consecuencia muy clara: el envilecimiento del dólar y la consecuente inflación de los precios.

¿Meterían dinero en un banco que prestara a cualquier persona, incluso a morosos recurrentes y a inversores sin solvencia alguna? Probablemente no. Todo el mundo puede entender que ese banco estaría abocado a la quiebra. Lo mismo le sucede a la Reserva Federal, cuyos activos han sufrido un enorme deterioro desde agosto de 2007, cuando estalló oficialmente la crisis financiera.

Éste es el motivo por el que la Fed, según el WSJ, tiene pensado pedir al Tesoro que emita deuda en su propio beneficio. Sí, es una subvención encubierta que recapitalizaría al banco central y, a través de él, a los bancos comerciales. Ayer mismo, el Banco de Inglaterra adoptó una medida similar: prometió canjear durante tres años sus letras del Tesoro (activos de calidad) por las hipotecas (basura) europeas de los bancos comerciales. O sea, que se comerá durante ese tiempo la deuda de mala calidad de los bancos británicos.

Así las cosas, uno sólo puede sorprenderse de que la mayoría de la profesión económica siga saludando un proceso que avanza indefectiblemente hacia la nacionalización completa del sistema bancario. Los canjes de deuda entre los bancos centrales y los comerciales son, de momento, de carácter temporal. ¿Pero es que acaso no se vislumbra en el horizonte la perennidad? De hecho, mucho me temo que, cuando la crisis se recrudezca, la nacionalización recibirá la bendición tanto de los socialistas como de los liberales de opereta que pueblan las universidades.

Al fin y al cabo, los socialistas ya se han volcado en criticar las intervenciones de la Reserva Federal sobre la sabe de que se van a socializar las pérdidas pero no los beneficios. Sin duda, están en lo cierto; y, por cierto, aquí reside la razón de que se creara la Fed: había que disponer de un prestamista de última instancia que rescatase a los bancos privados cuando éstos se desmadraran.

Ahora bien, la consigna socialista de "beneficios privados y pérdidas públicas" no aboga por que, como defendemos los liberales, los bancos sean responsables de sus obligaciones contractuales y, llegado el caso, quiebren, sino por que tanto sus pérdidas como sus ganancias sean públicas.

Hace dos semanas, Ulrich Beck escribía esto en El País:

Muchos problemas no se pueden resolver sin una acción colectiva en la que participen muchos países y grupos. Ni la más liberal de todas las economías funciona sin coordenadas macroeconómicas.

Pero que nadie piense que estas coordenadas supuestamente estabilizadoras (pero que en realidad sólo terminarán por emponzoñar la economía) les saldrán gratis a los individuos. El propio Beck recuerda que no resulta permisible que en los años de bonanza los banqueros y especuladores acumulen las ganancias y en los de vacas sea el Estado quien les saque las castañas del fuego:

Al Estado sólo le queda hacer por el interés común lo que siempre le reprocharon quienes ahora lo reclaman: poner fin al fracaso del mercado mediante una regulación supranacional.

El Gobierno, pobrecito, no tiene otra salida que salvarnos de la bancarrota. Si pudiera hablar, diría, como el Franco de Vizcaíno Casas: "No se os puede dejar solos".

Sin embargo, tampoco espero que los liberales de boquilla (los monetaristas, por ejemplo), que se pasan el día diciendo que creen en el libre mercado… supervisado por un banco central, se opongan a la nacionalización de la banca. Al fin y al cabo, existe un paso muy pequeño entre pedir que el dinero sea un monopolio público y pedir que lo sea también el crédito (sobre todo, cuando también favorecen que los bancos centrales manipulen los tipos de interés para expandir o restringir el crédito).

Esa gansada teórica suya de que la estabilidad bancaria es un "bien público" que sólo un supervisor puede manejar les abocará a clamar por la nacionalización de la deuda basura de los bancos, así como la de las propias entidades de crédito. ¿O es que acaso no han aplaudido casi sin discrepancia alguna la nacionalización del Northern Rock y de Bear Stearns? (Y sí, hablo de nacionalización, ya que la Fed es la encargada de gestionar y en su caso liquidar los activos de este último).

La conclusión lógica del monetarismo, de su adoración por el dinero fiduciario público y los bancos centrales monopolísticos, es el sometimiento total de la inversión y del crédito al Estado, esto es, el socialismo. Si los bancos centrales tienen que proteger a la banca, deberán regularla para que no cometa excesos; y si aun así los comete, deberán abortar, dirigir o racionalizar sus inversiones.

Puede que por ahora la idea de nacionalizar la banca suene a un catastrofismo sin fundamento. Sin embargo, economistas muy destacados han comenzado a reclamarla sin tapujos. Véase, por ejemplo, Nouriel Roubini, el gurú de la teoría de la contracción crediticia en EEUU, un tipo que, por lo general, realiza análisis muy correctos, sensatos y cabales:

Sólo una actuación mucho más radical del Gobierno podrá limitar el alcance del colapso financiero (…) Este plan incluye la nacionalización efectiva de las hipotecas, la nacionalización de FannieMae y Freddie Mac y el cierre o la nacionalización de los bancos y de otras instituciones financieras significativas que van a quebrar durante la actual crisis financiera (si bien se las puede volver a privatizar cuando hayan sido restructuradas).

El camino hacia la nacionalización de la banca está siendo adoquinado poco a poco desde los ambientes políticos y académicos. Se trata del ataque definitivo a nuestra libertad y de la garantía de una miseria económica estructural.