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Watson, ADN, racismo, aborto

Y ha precisado lo que quiere decir, al añadir: "No hay una razón firme que nos permita anticipar que las capacidades intelectuales de los pueblos que han sido separados geográficamente en su evolución hayan de probarse idénticas."

Vivimos una sociedad de mezquinos intelectuales y, sobre todo, morales. Prácticamente todo el mundo ha reaccionado acusando a Watson de racista. Pero resulta que aquí los racistas son, precisamente, quienes le acusan de serlo. Porque sólo lo pueden hacer desde la presunción de que tiene algún valor moral el hecho de que una media de coeficiente intelectual sea mayor en una raza que en otra. Esa idea, que es el núcleo del pensamiento racista, está tan asumida por quienes han saltado como fieras sobre sus palabras, que ni siquiera se plantean que pueda ser un error. No. Pasan del juicio moral a la cuestión de hecho y niegan de antemano que la realidad pueda ser como la ha descrito James Watson. Es decir, que no sólo son racistas sino que prefieren negar una cuestión de hecho sin saber si es verdad o no a renunciar a asignar un valor moral a una media fisiológica. Si una persona está dispuesta a negar una cuestión de hecho por las implicaciones morales que cree que tendría, la que falla es su moral, no la realidad.

¿Son más inteligentes los blancos que los negros? Ni lo sé ni me interesa. Lo que sí sé, lo que sabemos quienes de verdad no somos racistas, es que, aunque fuera cierto, para mí jamás podría ser un argumento para considerar que una raza es moralmente superior a otra. Yo no me indigno porque tengo las ideas claras. Es más, yo no comparto ese colectivismo moral tan extendido. Soy individualista y creo en la igual dignidad del individuo, con independencia de su raza, sexo, creencia o condición. Vamos, que no he pasado por Educación para la Ciudadanía.

Curiosamente sus palabras más escandalosas han pasado desapercibidas. Según este hombre, "una mujer debería tener derecho a abortar si un test le demostrara que su futuro hijo va a ser homosexual". Aunque, claro, habrá quien se escandalice porque según Watson se le puede negar el derecho a la vida a un homosexual y le parezca bien que se le niegue ese mismo derecho a cualquier otro tipo de persona. El que piense así es peor que el propio Watson.

¡Viva Kaka de Luxe!

Hace unos meses, Alaska dejó claro que la crisis de la industria del disco "no tiene nada que ver con la creatividad ni con nada, música va a seguir habiendo" y que los artistas tendrán que buscarse nuevos canales de distribución. También señalaba que las redes de intercambio "lo único que hacen es difundir más mi música, hacer que le llegue a gente a la que nunca le llegaría" y que "de cinco años para acá en España se vive un momento de oro en cuanto a conciertos".

La claridad de ideas de Alaska contrasta con el discurso prepotente y cargado de insultos de ese totalitario admirador de Fidel Castro llamado Pau Donés, el victimismo barato del "triunfito" que habla sin saber David Bisbal o la defensa del vivir del cuento a consta de los ciudadanos que hace el ex Mecano José María Cano. Por cierto que, con la excepción de este último, los señalados tienen bastante menos experiencia y calidad (por mucho éxito que acumulen) que la citada Alaska o su compañero de Kaka de Luxe Enrique Sierra. Este último, que también fue miembro del mítico Radio Futura y es el padre de una interesante iniciativa de descargas gratuitas por Internet, ha hablado con claridad meridiana.

Sierra sabe lo que se dice. Asegura que la industria del disco está "anquilosada", considera que "mete la pata" quien tiene la idea de llamar pirata a quien se compra un CD y le cobra por ello "un impuesto añadido" que además beneficia "a una gente que no tiene nada que ver con tu asunto". Más acertadas no pueden ser sus palabras. Es necesario que haya más artistas como él. Personas dispuestas a romper el discurso dominante en el sector (unas ideas que además tan sólo benefician a unos pocos chupópteros y cuya aplicación perjudica al conjunto de los ciudadanos y a la mayoría de los artistas) y llevar la contraria a la SGAE, a la "titiritera del PP" (que no se entera de que defiende a sus enemigos) y al ministro de Cultura, ese amigo de las entidades de gestión llamado César Molina.

Contra los defensores de ese canon que supone más del 60% del precio que se paga por un CD o un DVD se enfrenta la inteligencia de Alaska y Sierra. Frente a Bisbal, Donés, Cano, Molina, Rodríguez-Salmones y otros personajes del mundillo musical o de la SGAE como el "Teddy Bautista Boy" Pedro Farré, el propio Bautista (condecorado por Fidel Castro, por cierto), el autor de derecho-ficción José Luis Borau, el malintencionado Luis Cobos, la portadora de una falsa solidaridad Pilar Bardem (curioso, otra defensora del dictador cubano) y otros tantos, se alza la inteligencia y la honestidad de Alaska y Enrique Sierra. Seguro que no son los únicos artistas cuyo pensamiento se sale de la tónica dominante en su mundillo. Pero sí son de los pocos que tienen valor para hacerlo. Por eso mismo: ¡viva Kaka de Luxe!

La hipoteca más cara de España

En el discurso, el asesor Zapatero olvida que no es la banca comercial la que establece los tipos de interés, sino el Banco Central Europeo (BCE). Zapatero también olvida que la banca no tiene como función salvar los excesos de un mercado burocratizado hasta la médula ni ayudar a cumplir el programa electoral del partido del Gobierno. Zapatero olvida que la misión de cualquier empresa, la banca incluida, es obtener los máximos beneficios para recompensar a sus accionistas y consumidores. Son éstos los únicos miembros de la sociedad a los que debe satisfacer sin condiciones si pretende permanecer viva y evitar que cualquier otra entidad se la coma.

La banca no tiene la clave ni el poder de abaratar la vivienda en España por más baratas que sean sus hipotecas. Tampoco los políticos. El encarecimiento del precio de la vivienda se ha debido a la obsesión del BCE en aumentar continuamente la oferta monetaria y el dinero barato, así como la consolidación de un mercado inmobiliario burocratizado donde una sola persona tiene el poder de recalificar cualquier terreno a su antojo hasta convertir el sector en sinónimo de corrupción.

El presidente tendría que dejarse de consejos populistas y carentes de sentido para reaccionar ante datos como los que aportó el profesor Barea. Las familias tienen una deuda superior al 130% y las empresas pasan del 160%. Como la banca se dedique a ofrecer más dinero barato, no sólo entrará en pérdidas sino que pondrá en jaque toda la sociedad ante una contracción de la demanda aún más dura. Por alguna extraña razón, ZP cree que cualquiera puede endeudarse hasta el infinito sin que nunca ocurra nada. Nadie sensato puede defender este tipo de política suicida. Ese fue el planteamiento de Lord Keynes hace más de setenta años y sus consecuencias aún las estamos sufriendo.

¿Quiere ZP ayudar a la gente con acciones de verdad y no quedarse en las palabras? Elimine el salario mínimo que sólo desemplea a los jóvenes, inmigrantes y personas laboralmente poco cualificadas. Elimine la burocracia para la creación de empresas. Deje de subvencionar sectores que nadie necesita como el de la agricultura nacional y que además limitan recursos y creatividad empresarial en otras ramas productivas, o que incluso mantienen posiciones contradictorias como la del tabaco, que por una parte lo prohíben y por la otra el Gobierno se dedica a subvencionar sus plantaciones. Reduzca el gasto estatal drásticamente y luego elimine impuestos. Deje de comprar los DVD de Al Gore para las escuelas por encima del precio de mercado y cárguese a su séquito de 682 asesores. Déjese de engaños.

La hipoteca más cara de los españoles no es la que tenemos con los bancos, sino aquella a la que no podemos renunciar por ley, la que nos ata a la extorsión del Gobierno.

Los rumores sobre gPhone cobran fuerza

Posiblemente la única empresa que pueda competir de tú a tú con Apple en cuestión de rumorología es Google, y fíjate tú por dónde, lo que se lleva diciendo desde hace meses es que está en proceso de entrar en el mercado de la telefonía móvil con su propio "gPhone".

Hay un problema antes esta hipótesis, claro, y es que quitando las máquinas que ofrece a empresas e instituciones que quieren incorporar en sus webs su tecnología de búsqueda, unos ingresos marginales dentro de su cuenta de resultados, Google nunca ha vendido aparatos de ningún tipo. Y a personas normales y corrientes, como usted o como yo, jamás les ha vendido ningún gadget. ¿Qué razón habría, por tanto, para entrar en un mercado que les es tan ajeno? Probablemente necesitarían de la ayuda de una compañía del gremio con la que compartir beneficios y, suponiendo que tuviera éxito –que posiblemente lo tuviera gracias a la fuerza de su marca, a no ser que el móvil en cuestión fuese una auténtica porquería–, sería otra línea de ingresos marginales dentro de su cuenta de resultados.

Sin embargo, durante los últimos días está cobrando fuerza otra hipótesis: que gPhone sea en realidad un proyecto de sistema operativo para móviles, basado en Linux, con todas las aplicaciones de Google incluidas –Gmail, Picasa, Maps, Calendar, Docs, el buscador, en fin, ya saben, el equipo completo–, que competiría con Symbian y el exitoso producto de Microsoft en ese campo, Windows Mobile. Incluiría todo tipo de facilidades para que los desarrolladores pudieran crear sus aplicaciones para la plataforma, que en principio estaría abierta a todo tipo de dispositivos, fabricantes y empresas de telefonía, que no tendrían que pagar por él ni un duro. Y a Google le permitiría hincar el diente publicitario al sabrosísimo mercado que formamos las personas que vamos por ahí buscando un restaurante para cenar cerca de donde nos encontramos o un cine donde echen la última de la Zeta Jones.

Existen varios indicios que apuntan en esa dirección. El primero es la adquisición en 2005 de la empresa de software para móviles Android, cuyo equipo sería el responsable del desarrollo de gPhone. Otro es el repentino silencio de muchas compañías del sector en todo lo que se refiere a Google, un extraño mutismo que podría ser debido a sus posibles acuerdos con el gigante de Internet para incorporar sus servicios y aplicaciones en la nueva plataforma. Y hay que recordar que Eric Schmidt, el "otro" de Google, ya declaró que la telefonía móvil es el mercado que ofrece mayores perspectivas de crecimiento para la empresa y que han invertido mucho en él. Y, sobre todo, es un camino que tendría mucho sentido y estaría dentro de la filosofía habitual de la compañía.

Claro que puede ser que, precisamente porque es un tan lógico, lo que haya sucedido es que, tras haberlo dicho alguien por primera vez, haya provocado una bola de nieve de rumores fundados no a partir de información real sino de razonamientos y especulaciones. Pero no creo que sea el caso, aunque sin duda podría estar metiendo la pata hasta el fondo con esta predicción. Espero en ese caso haber acertado al menos en el nombre.

La apoteosis de Al Gore

En realidad es un Nobel extraño. Claro es que no le podían conceder ninguno de los premios científicos, pues las alusiones a la ciencia, en el mensaje de Gore, son un nuevo abracadabra. Tampoco el de literatura, porque sus desempeños literarios no llegan para tal merecimiento. Sólo queda el de la Paz. Habrá quien diga que la consecución de la paz nada tiene que ver con los devenires del clima, pero lejos de ser motivo para negárselo casi diría que es todo un alivio. Porque en materia de derechos humanos, guerras y tiranías, el Nobel se ha lucido en el pasado premiando a ex-dictadores y terroristas.

Aún así, sigue siendo un premio estupefaciente. Cuando vi Una verdad incómoda se me encogió el corazón. Gore desplegaba sobre una pantalla de grandes dimensiones dos gráficos, uno encima de otro, que representan el nivel de CO2 y la temperatura de la Tierra. Comparten el eje horizontal en que se representan los últimos 10.000 años. Se corresponden perfectamente. Luego estira un poco, apenas 200 años, el gráfico de CO2, que se dispara hasta salirse de la pantalla. La conclusión es inmediata y sólo puede producir terror.

Ahora bien, Gore tuvo el cuidado de no presentar ante los azorados espectadores los dos gráficos juntos. Pues, de tal guisa, siguen mostrando que suben y bajan en perfecta correspondencia. Pero que la temperatura de la Tierra se adelanta a los niveles de CO2 en un intervalo de unos 800 años de media. Vamos, que es la temperatura la que causa los niveles de CO2 y no al revés. Gore se encontró con una verdad incómoda para su mensaje y con sus artes de mago logró transformarla, como por ensalmo, en el principal argumento de su mensaje. Ahora alerta en un libro del ataque contra la razón. Él sabrá.

El faro de la libertad individual

Han pasado muchas cosas desde que, en 1982, Lew Rockwell le pidiera permiso a Margrit von Mises para ponerle el nombre de su marido al Instituto y esta le contestara que le daba su consentimiento con una única condición: que dedicara todos los días que le quedaran de vida a ese Instituto que Rockwell quería dedicar al estudio y difusión del legado del que había dejado el que posiblemente sea el economista más importante del siglo XX.

En aquellos días, la obra de Mises parecía condenada a perderse irremediablemente a pesar del Premio Nobel de Economía concedido a su discípulo, Friedrich Hayek, en 1974, un año después de la muerte del maestro. El capital humano dedicado a estudiar y hacer avanzar la escuela fundada por Carl Menger era tan escaso que todos los profesores austriacos se conocían personalmente. En 25 años, el Instituto creado por Rockwell con la colaboración de Hayek, Hazlitt, Rothbard y Margrit von Mises, ha logrado un verdadero renacimiento de la escuela y ha impulsado espectacularmente el movimiento liberal en los 5 continentes.

Hoy en día la obra de Mises no sólo es más conocida que hace dos o tres décadas sino que ha logrado entrar con fuerza en el mundo académico. La estrategia del Instituto, centrada en el trabajo a largo plazo con la organización de cursos y seminarios y la puesta a disposición de todo el que tenga acceso a Internet la obra de Mises y de decenas de autores austriacos, ha sido crucial.

Miles de alumnos han pasado por el campus del Mises en Auburn (Alabama) y un buen número de los institutos liberales creados en los últimos años en Europa no hubiesen visto la luz sin los conocimientos y el entusiasmo que sus fundadores adquirieron allí.

El mundo académico, dominado por las escuelas neoclásicas de economía, ha tenido que ir abriendo sus puertas ante el empuje de los miles de estudiosos que trabajan en la tradición de Menger y Mises. Uno de los hitos más importantes en este sentido ha sido la reciente creación en España de un Master Oficial en Economía Austriaca en la Universidad Rey Juan Carlos bajo la dirección de Jesús Huerta de Soto.

Otro de los éxitos que se celebró en Nueva York es el de la página web del instituto que con el gancho de los cientos de libros y conferencias de libre acceso han convertido este sitio en el de mayor tráfico del mundo de una página sobre economía, superando con creces al Fondo Monetario Internacional o la Reserva Federal.

El éxito cosechado por Lew Rockwell y su reducida plantilla de colaboradores son la muestra viva cómo y hasta qué punto un reducido grupo de individuos pueden cambiar el mundo para mejor. Al mismo tiempo, su esfuerzo y su éxito es un ejemplo a seguir por todos aquellos que quieren hacer algo por avanzar hacia una sociedad más libre. Estoy seguro de que en los próximos 25 años, gracias al trabajo de quienes fundaron, quienes han dirigido y quienes apoyan el proyecto, el Mises Institute seguirá siendo ese faro que brilla en medio de la niebla del intervencionismo estatal.

Los arbitristas

¿Qué asesor no querría presentarle al presidente un plan "para tener gran suma de millones, en que los que han de pagar no lo han de sentir; antes han de creer que se los dan". Quevedo sabía de qué hablaba y lo cierto es que la política es poco más que eso: hacer que la gente entregue toda la renta que gana hasta el mes de mayo o junio, pero hacerle creer que en realidad está viviendo gracias a la generosidad del político.

¿Cómo convertir una farsa como esta en una función diaria, con todos como espectadores sin entrada, manteniendo permanentemente el engaño? ¿Cómo desmentir todos los días a Lincoln, que dijo que puedes engañar todo el tiempo a uno o un momento a todos, pero no todo el tiempo a todo el mundo? A eso se dedican los asesores. A susurrar estrategias políticas en las que pase lo que pase el político quede flotando sobre la superficie y quede como último salvador.

Ahora están de actualidad porque Zapatero necesita toda una convención nacional de asesores para encajar su política. Nada menos que 682 para este año y un par de docenas menos para el año que viene. A 42.000 euros por arbitrista y año, lo que no está nada mal. Lo peor es que el Gobierno lo ve como un gesto de austeridad. Quizá acabemos teniendo 42.000 asesores a los que habrá que pagar, eso sí, 682 euros al año por todos sus servicios. Zapatero no va a necesitar menos, con su intento de negociar nuestras instituciones con los terroristas saltando por los aires, con los buenos datos económicos huyendo en estampida y con una cumbre de 4 segundos con George W. Bush como mayor éxito de la diplomacia española desde la llegada de Moratinos.

No es que los gobernantes no necesiten asesores, pero me da que cuantos más se necesitan peores son las tareas que tienen que salvar. Si un presidente de Gobierno se ha marcado como objetivos cumplir y hacer cumplir la ley, ajustar los gastos públicos a lo que sea más provechoso y menos dañino, no manosear la economía ni, para el caso, la cultura o la vida ciudadana, ¿necesitará legiones de arbitristas para cumplirlos?

Mucho me da que no.

Ramoncín, al ataque

Otro ejemplo es la demanda contra la revista literaria Quimera por un artículo que les calificaba de corsarios, por ser piratas que nos roban gracias a que el Reino les ha legalizado el canon como si fuera una patente de corso.

Pero que una jueza madrileña haya dado la razón a Ramoncín es lo más preocupante. Es cierto que lo que se escribió en los foros de esa web era bastante insultante, especialmente la fotografía del rey del pollo frito con la cabeza cortada, que podía considerarse incluso como delito de amenazas. Pero la ley de Internet que aprobó el PP exime de responsabilidad a los propietarios de una página web participativa por lo que en ella puedan decir sus usuarios; se les obliga, eso sí, a que cuando se les sea comunicado por un juez retiren con rapidez los contenidos ofensivos.

En general, en Internet como en todos lados, la gente no quiere líos de juicios, de modo que lo normal es que se retiren contenidos ofensivos al advertir sobre ellos por correo electrónico. Si además se hace por burofax, los que llevan páginas web, sobre todo quienes no perciben ingresos por ellas, suelen darse mucha prisa por borrar todo lo que pueda provocar una demanda. Los que trabajan por amor al arte no están muy dispuestos a tener que pagar abogados por algo que, en definitiva, no deja de ser un hobby.

En este caso, Ramoncín (o sus representantes legales, que para el caso es lo mismo) no se pusieron en contacto con quien lleva la página, pese a que tenía su dirección de correo electrónico bien visible y la consulta con regularidad, algo que sé porque me contestó casi inmediatamente cuando le pregunté por diversos detalles del caso. Ramoncín contrató una agencia de detectives para localizarlo y ponerle la demanda. Es decir, no buscaba reparar el daño supuestamente causado por lo escrito en los foros de alasbarricadas.org, sino hacer un escarmiento que sirviera de advertencia para el resto de insensatos que albergan foros o blogs donde los usuarios escriben libremente.

La jueza le ha dado la razón, obligando al propietario de alasbarricadas.org a pagarle 6.000 euros al rey del pollo frito. Considera que, pese a ser cierto que el artículo 16 de la LSSI exime de responsabilidad al demandado, el artículo 10 de esa misma ley le obliga a incluir en la página web ciertos datos de contacto: nombre completo, teléfono, residencia, email y NIF; por tanto, Ramoncín no podía saber quién estaba detrás de la página, lo que significaba que el demandado incumplió el "deber de diligencia" al que le obliga la ley, lo que conlleva que dejen de tener consideración las protecciones de las que gozaba.

El razonamiento tiene tres puntos débiles. El primero es que la web no tenía publicidad, ni el clásico botón para que la gente le donde dinero ni una tienda que le pudiera otorgar beneficios; en definitiva, no ganaba un duro con ella y, según los términos de la LSSI, no estaba obligado a dar información de contacto ninguna. En segundo lugar, la ley no dice que las protecciones del artículo 16 desaparezcan por no cumplir con una obligación meramente administrativa que conlleva sus propias penas, en forma de multa. Por último, el "deber de diligencia" que impone la LSSI está perfectamente tasado a un caso particular: cuando un juez ordena que se retiren unos contenidos de una web. Alasbarricadas.org fue aún más diligente que eso, pues los quitó en cuanto tuvo conocimiento de la demanda.

El riesgo es que este tipo de decisiones se generalicen en los juzgados y los propietarios de las páginas web empiecen a sufrir las consecuencias en forma de demandas. No hace falta ser un lince para darse cuenta de que eso podría provocar un cierre generalizado de servicios que permitan a los internautas dar su opinión o, lo que es lo mismo, la desaparición en España de eso que se ha dado en llamar Web 2.0. Si eso ocurriera tendríamos que agradecérselo a Ramoncín, a la SGAE y a una jueza de Madrid.

Sin impuestos

Si esta no es permanente se debe a que los demócratas (cada día más parecidos a la izquierda europea) se oponen a ello. La pregunta que plantea un senador republicano, que no comprende por qué los miembros del otro gran partido estadounidense consideran positivas unas conexiones libres de impuestos durante un cuatrienio más pero no de forma permanente, no puede ser más pertinente.

Mientras tanto, en la vieja Europa en general y en España en particular seguimos aferrados a unos ineficientes modelos basados en el consenso socialdemócrata (impuestos, impuestos, impuestos) y sin querer mirar a la realidad a la cara. La penetración de Internet en la otra orilla del Atlántico es muy superior que en esta. Sin embargo, lejos de querer engordar las arcas públicas cargando de tasas el acceso a la Red, los legisladores son conscientes de que mantener una fiscalidad cero en esta materia beneficia a los ciudadanos y puede hacer que todavía más personas se conecten. Todo lo contrario que aquí.

Pero el consenso socialdemócrata no se queda tan sólo en los políticos. También los afectados por la voracidad impositiva oficial parecen negarse a ver la realidad. Muchos internautas son conscientes de que el 16% de IVA que sufrimos en España para poder conectarnos en muy alto, pero no llegan a plantearse que lo correcto sería la ausencia de este impuesto o de cualquier otro. Bueno, hay quien sí lo ve. La única ocasión en que ha habido cierta movilización referida a esta cuestión la campaña planteaba una reducción del IVA al 7%. A sus promotores ni se les pasó por la cabeza solicitar que dicha carga fiscal desapareciera del todo, o que se limitara al tipo "super reducido" del 4%.

El consenso socialdemócrata del que participan todos los partidos y la mayor parte de la población española, y de casi toda Europa Occidental, es una traba para el desarrollo de Internet en nuestro país (en realidad es una traba para muchas otras cosas, pero en este caso resulta especialmente evidente). Los impuestos encarecen las conexiones a Internet, haciendo que muchas personas decidan que no les compensa contratar una en su casa. Pero da igual, aunque el daño sea evidente, las anteojeras ideológicas son más poderosas que la razón.

Mientras no aprendamos a dejar de discutir sobre "cuánto socialismo" y comencemos a pensar que el Estado no tiene derecho a cobrarnos por el mero hecho de contratar un servicio a una empresa privada no avanzaremos. Si realmente se aspira a una generalización de Internet en España es necesario tomar una serie de medidas. Y entre ellas debe estar el aprender de Estados Unidos y permitir un acceso a la red libre de impuestos.

Helicóptero Ben

Como en los circos romanos, el populacho ha vitoreado al emperador. Los empresarios que habían cometido excesos crediticios endeudándose a corto para invertir a largo plazo o invirtiendo los recursos escasos de la sociedad en bienes y servicios con escasa demanda social  reciben un balón de oxígeno para continuar sus aventuras empresariales, algunas familias medias ven cómo la bolsa vuelve a subir y descansan tranquilas pensando que Bernanke ha salvado sus ahorros y los endeudados contribuyentes piensan que la nueva inyección de liquidez hará subir el valor real de sus bienes inmobiliarios. Parece como si evitar una crisis fuera tan fácil como poner a funcionar la máquina de hacer dinero. Así es cómo Bernanke ha justificado la bajada de tipos y no pocos analistas parecen estar de acuerdo con él. Sin embargo, la idea de que una crisis económica puede evitarse inundando la economía de papelitos verdes sin el respaldo del ahorro o de bienes monetizables totalmente líquidos es como un cuento para bebés.

La nueva pérdida de poder adquisitivo del dólar no se repartirá por igual. Los nuevos billetes llegarán primero a las empresas que han cometido más excesos y les beneficiará. En cambio, a otras y al común de los mortales ese dinero llegará mucho más tarde, empeorando su poder adquisitivo en relación con el resto. Y es que el dinero no es neutral, como afirman algunos economistas, sino que beneficia de manera inmerecida a aquellas personas, empresas y sectores mejor situados ante la maquinaria de emisión de dinero.

El problema económico que padece EEUU y casi todo el mundo occidental es precisamente el de una economía que ha sido regada demasiado tiempo con "dinero barato" y en la que la relación entre inversores, ahorradores y compradores ha sido distorsionada por el intervencionismo político en materia monetaria. Por eso, Greenspan comentaba recientemente que la crisis no se evitará variando los tipos. El Banco Internacional de Pagos ya venía advirtiendo de que Hayek (y no Keynes) tenía razón. De acuerdo con su obra La teoría monetaria y el ciclo económico, las nuevas inyecciones de "liquidez" son como el garrafón matinal que el mal amigo le da al resacoso. Es posible que la acción les permita divertirse unas horas más pero, a cambio, la resaca será mucho mayor. Cuando llegue ese momento, todos deberían recordar que Helicóptero Benfue quien echó más leña al fuego.