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Al final tendremos que apoyar a Telefónica

Bueno, lo cierto es que en esta ocasión no ha sido la SGAE sino Promusicae, pero para el caso es lo mismo, para qué engañarnos. Al fin y al cabo, SGAE es Sociedad General de Autores y Editores, y los de Promusicae son los Editores, es decir, las discográficas. La única diferencia es que la foto para tirar dardos no sería la de Teddy Bautista sino la de Antonio Guisasola.

Así pues, los internautas rezamos para que Telefónica gane el pleito. Sí, la Telefónica contra la que montamos la antediluviana Plataforma Tarifa Plana, germen de la futura Asociación de Internautas, el operador dominante, el Mal, en suma. En realidad, una empresa que fue monopolio público y que al liberalizar no se dividió para evitar que se convirtiera en una empresa con precios controlados por la CMT y con la obligación de vender su servicio mayorista a terceros. Eso sí, ahora podemos tener el orgullo de que una empresa española tenga negocios por todo el mundo y sea una de las más grandes del sector. Es la teoría del "campeón nacional" que nos quisieron vender desde el Gobierno en el caso Endesa hasta que contrataron a la italiana Enel para hacer el trabajo sucio con E.On y se pusieran a silbar y mirar hacia otra parte cuando se les recordaba aquello.

En principio, lo lógico es que Bruselas se niegue a las pretensiones de Promusicae, en cuyo caso veremos como Guisasola abandona el juzgado indignado, como ya hiciera cuando el Gobierno rechazó incluir el artículo 17bis por la puerta de atrás. La Comisión Europea ya ha establecido que los operadores deben negarse a dar esa información salvo en procedimientos penales o en los casos en que esté en riesgo la defensa nacional. Y no, por mucho que se enfaden, dar de comer a Teddy no tiene nada que ver con la seguridad de España, ni "defensa nacional" significa subvención garantizada para los cantautores patrios. Sin embargo, siempre cabe el riesgo de que el Tribunal de Justicia de la UE opine algo distinto, lo cual abriría el camino al peor de los mundos: un canon digital entre los más caros de Europa y pleitos por doquier como en Estados Unidos.

Aunque en principio los internautas que se descargan ficheros no deberían temer la Ley, los jueces en nuestro país no son en general especialmente duchos en nuevos tecnologías. Es más, aquellos que tengan interés en reciclarse recibirán unos cursos muy completos organizados… por la SGAE. Hay razones para temerse lo peor. Sin embargo, eso no detendrá ni probablemente reducirá el volumen de descargas P2P.

El problema de Promusicae es el de las discográficas de todo el mundo. No hacen caso de las sabias palabras de George Gilder: "Cuando un ladrón te roba tu producto, tienes un problema policial. Cuando lo roban millones de consumidores honestos, lo que tienes es un problema de marketing". Lo demostró su propio presidente en un artículo en el que elogió el acuerdo entre Apple y EMI para ofrecer canciones sin DRM a un precio aún más alto que el ya carísimo que ofrece iTunes, calificándolo de "francamente módico". Guisasola, convenza a los suyos de que bajen los precios de una puñetera vez; cuánto más tarden, menos probabilidades tendrán de sobrevivir.

Llegó la goremanía

Al Gore, que después de servir en la Administración Clinton y pegarse el batacazo en las presidenciales de 2000 ha roto en documentalista de éxito, se ha propuesto acojonar a medio planeta. Pero no por hacerse rico y famoso, que eso es de derechas, sino para salvar a la Humanidad entera, aunque para eso tenga que pasar el apuro de reñirnos un poco.

Primero recorrió el mundo afirmando que él solito había creado internet. Después le dio por estudiar un asunto apasionante, la televisión "interactiva", y a punto estuvo de crear Youtube (un par de neuronazas más y también lo hubiera inventado él). Pero finalmente, y gracias a sus apasionantes descubrimientos en materia de física de fluidos, ha encontrado en la salvación de la Humanidad su verdadera vocación.

Según Gore, de cuyos saberes en materia climatológica nadie osa dudar, la Tierra se está calentando por culpa del elevado consumo energético de los seres humanos. Y como el hecho de que el planeta se caliente algunas décimas de grado en el lapso de un siglo es, según los goremaníacos, una amenaza catastrófica que acabará con la especie Homo sapiens, el nuevo líder ecologista se ha impuesto como tarea/cruzada personal convencer al mundo de la necesidad de una actuación combinada de los distintos Gobiernos para evitar que nos hagamos pupita nosotros mismos.

Pero lo emocionante de la labor de Gore es que no se limita a reñir verbalmente a la Humanidad por su comportamiento contaminador, sino que con, su comportamiento, nos enseña el camino correcto para preservar la vida sobre la Tierra. Y para que el efecto tenga un impacto mucho más directo, el flamante premio Príncipe de Asturias ha decidido que, en lugar de convertirse en un anacoreta y limitar su consumo y el de los suyos al mínimo vital, lo pedagógico es hacer exactamente lo contrario, para que todos veamos claramente lo que no se debe hacer.

Y el bueno de Gore se sacrifica (y seguramente lo seguirá haciendo durante largos años) y se obliga a vivir en una casa con veinte habitaciones y piscina climatizada, a consumir veinte veces más energía que cualquier ciudadano medio estadounidense y a invertir en minas de zinc, que no envían a la atmósfera gloria bendita, precisamente. Salvar al mundo exige un precio y, por suerte para la Humanidad, hay héroes como Gore dispuestos a pagarlo.

En su calvario personal por defender el planeta, qué coño el planeta, ¡el Sistema Solar!, Al Gore se ha sometido incluso a la tortura de recibir un óscar de Hollywood, que acudió a recoger en una especie seiscientos tuneao con motorcito a pilas para quedar bien entre el artisteo de Malibú, cuyo tren de vida, como es sabido, oscila entre el de los eremitas medievales y el de los rigurosos ascetas tibetanos.

En general, la comunidad científica seria se ha descojonado con el documental gore de Gore, pero ha habido casos de estudiosos (no los climatólogos, que siguen aferrados al fascismo de los hechos comprobables) que han aplaudido entusiasmados ante la opera prima de este amigo que nada tiene de primo, quizás por los efectos especiales, que son una chulada, las cosas como son.

Mas el hecho de que el documental de Gore sea una obra de ficción fundamentada en datos sesgados, erróneos o directamente falsos, es lo de menos. Lo importante es que sirva a la estrategia global del progresismo, destinada a acabar de una puñetera vez con el sistema capitalista, que es de lo que se trata. Bajo esas coordenadas ideológicas, la obrita de Gore tiene una importancia capital.

Nada más apropiado, por tanto, que se le otorgue a Mr. Gore, en nombre de todos los españoles, el premio que lleva la denominación del Príncipe de Asturias, que, como es también conocido, acude a sus actos oficiales en bicicleta, con Leticia montada en el asiento de atrás, y vive en una solución habitacional tan diminuta que su capacidad de contaminar es virtualmente cero patatero.

Sirvan estas pobres letras, en consecuencia, para honrar como se merece al Premio Príncipe de Asturias 2007 de Contaminación Internacional. ¿O era de Cooperación?

Riñones, trasplantes y libertad

Los estatistas colectivistas agravan el problema al negar la libertad individual y el derecho de propiedad de cada persona sobre su propio cuerpo, impidiendo un mercado libre de órganos que incentive la oferta y la ajuste a la demanda. La libertad consiste en oponerse a las agresiones violentas y respetar las decisiones ajenas, no en prohibir lo que a algunos les parece repugnante.

Recientemente se anunció en Holanda un programa de televisión escandaloso y muy criticado, el Gran Show del Donante: una donante a quien le quedaba poco tiempo de vida quería tener un gesto altruista (afirmaba que recientemente un amigo suyo murió por no recibir un riñón a tiempo) e iba a ofrecer un riñón sano al ganador del concurso entre tres enfermos renales; el mejor candidato sería elegido por la donante ayudada por el público. Resultó ser un montaje para sensibilizar a la población para que done sus órganos.

La Comisión Europea lo calificó "de muy mal gusto". La presidenta de la Asociación para la Lucha Contra las Enfermedades de Riñón de Madrid, Iluminada Martín Crespo, lo calificó de "barbaridad", insistiendo en que donación es "regalo" y cualquier cosa diferente es "absurda y muy perjudicial para las campañas de sensibilización". "En España tenemos la mejor ley de trasplantes del mundo y no debemos dejarnos influenciar por este tipo de programas y perder algo tan bonito como es el regalo de la vida". Las personas que muestran no saber pensar bien podrían tener algo más de cuidado al calificar ciertas ideas como absurdas: la vida es bonita, y regalarla aún más, pero legalizar la compraventa de órganos (o al menos poder elegir a quién donas el tuyo) no implica prohibir su regalo sino permitir que las personas escojan libremente; los adultos ya son mayorcitos para decidir qué influencias reciben. La valoración de nuestra intervencionista ley de trasplantes (bien engrasada con mucho dinero) es como poco subjetiva y muy particular, y quizás sólo sea la menos mala entre las muy malas de los demás países. Las campañas de sensibilización tranquilizan conciencias pero no resuelven problemas y pueden agravarlos, así que merecen ser criticadas cuando están equivocadas.

Según la ministra de Sanidad, Elena Salgado, este programa "sobrepasa todos los límites éticos"; "si esta situación se diera en España no cabe ninguna duda de que el Ministerio de Sanidad hubiera actuado para impedir la emisión. Mediante los medios judiciales necesarios seguro que conseguiríamos que el programa no saliera en antena". Adiós a la libertad de expresión, censura sin tapujos propia de su talante totalitario e intolerante. Para la ministra "la consideración de la medicina como espectáculo debe llevarnos a una reflexión profunda", de la cual ella es obviamente incapaz.

Ronald Plasterk, ministro socialdemócrata holandés de Enseñanza, Cultura y Medios de Comunicación lo calificó de "indeseable y poco ético", pero al menos reconoció que la constitución holandesa no le facultaba para censurar contenidos audiovisuales. Según él, el elemento competitivo del programa (que los posibles receptores tengan que ganarse los favores del público) es indeseable y convierte casi en una rifa lo que debería ser un gesto altruista. Lo que es realmente aberrante es que los políticos nos digan lo que podemos querer o valorar (indeseable: que no se puede desear), y lo que las cosas deben ser. El altruismo no es tan estupendo cuando se hace obligatorio y se prohíben las alternativas.

Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes, expresó su rechazo, calificándolo de "compra-venta de órganos" y "comercialización aberrante". Respecto al turismo del trasplante, una de las mayores preocupaciones de la Organización Mundial de la Salud, Matesanz declara rotundo que "en cualquier caso, es inmoral"; "es una forma de esclavitud, cuerpo humano a cambio de dinero". Y advierte de los riesgos al comprador occidental: "El donador altruista descubre su salud. Si ha tenido cualquier enfermedad, lo declara. Al que vende un órgano, le da igual no declarar que ha tenido una infección". "Hay bases para criminalizar estas actividades", afirma Luc Noel, coordinador de trasplantes de la OMS, organización que defiende que los órganos son un bien de la comunidad, no un objeto de negocio.

Matesanz parece ser un gran nefrólogo y poco más. No parece entender muy bien los conceptos económicos y éticos de compra-venta y comercialización, no aplicables a este programa televisivo. No pierde la ocasión de demonizar un mercado libre de órganos, sobre todo porque él es uno de los principales burócratas estatales encargados de impedirlo. Muestra su indigencia intelectual al comparar la venta voluntaria de un órgano a la esclavitud (denigrando así a los auténticos esclavos) y su intolerancia personal al intentar imponer criterios morales que otros no comparten en absoluto. Es típico de los liberticidas utilizar referencias inconcretas a la moral y la ética para descalificar lo que no les gusta e insistir en que les parece inaceptable que otros opinen de forma diferente. Olvida mencionar que los riesgos potenciales de contagio se deben a que la ilegalización hace que surjan mercados negros sin información transparente ni controles de calidad. La OMS deja muy claro que el comunismo sigue vivo en lo más personal, el propio cuerpo.

El gran develador

El dinero-oro es uno de esos mecanismos con que cuenta la sociedad para defenderse. Y ha sido siempre objeto de manipulación por parte de príncipes, tiranos y gobiernos. Finalmente, gracias a la labor coordinada de los bancos centrales se ha logrado desvincular en gran medida la moneda del oro. Pero nunca del todo.

De hecho el oro es el gran develador; es el niño del cuento que señala al Rey y dice que está en bolas. Cuando el envilecimiento de la moneda es notorio, cuando la gente ya no se deja engañar, el oro reaparece. Y cuando se levanta es siempre para anunciar una crisis. En 1980 rozó los 860 dólares, unos 2.000 de los de hoy. Lleva más de un año rondando los 700, pero las ventas de oro de los bancos centrales impiden, sólo temporalmente, que se rompa esa barrera. El oro vuelve a hacer de chivato y los bancos centrales lo acallan. Pero sólo compran tiempo, a cambio de vaciar sus reservas.

¿Será esta la razón por la que el Banco de España ha lanzado al mercado nada menos que el 26 por ciento de sus reservas en tres meses? Los bancos europeos tienen un acuerdo desde 1999 por el que, en conjunto, pueden vender hasta una cierta cantidad de oro. ¿Está el Banco de España cumpliendo su parte? Lo único que tenemos son las palabras del ministro de Economía, Pedro Solbes, diciendo que "el oro no es ya rentable". ¿Ni aunque pase de 700 a 2.000 dólares, como en 1980?

Pero ya hay quien escucha al oro y se está protegiendo para lo que pueda venir. Por el momento tenemos a la Reserva Federal moderando sus ventas y al Banco Central de Rusia comprando toda la producción nacional de oro, y es el quinto productor mundial. Hay reyes que están volviendo a vestirse.

Manteniendo la estafa piramidal del Gobierno

Ante esta situación caben dos tipos de políticas. Por un lado podemos taparnos la nariz, decir que todo va de maravilla y tratar de alargar la agonía del sistema social de pensiones. En este caso las medidas concretas consisten en ampliar el periodo de cálculo de las pensiones hasta llegar a toda la vida laboral, elevar el número mínimo de años que hay que cotizar para acceder a la pensión, retrasar la edad de jubilación y poner el fondo de reserva a generar algún tipo de renta. Esto es lo que pretende hacer el Gobierno socialista y lo que proponen quienes no tienen las agallas suficientes como para decirles a los ciudadanos que les han estado estafando durante años, es decir, todos los políticos. La idea sería retrasar temporalmente las consecuencias del fraude con un nuevo timo. En los países donde se ha seguido esta senda sólo se ha conseguido alejar unos años la fecha de la quiebra. Eso sí, a base de una reducción media en torno al 24% de la promesa de remuneración.

Por el otro lado existe la opción de pasar a un sistema de capitalización individual. Se trata de abandonar el sistema piramidal de reparto y adentrarnos en un sistema en el que una parte de las rentas del trabajo de cada uno se ahorran e invierten a largo plazo para generar un fondo del que poder tirar cuando uno no pueda o no quiera seguir trabajando. Este modelo es sostenible, no precisa aumentar obligatoriamente la edad de trabajo, ayuda al crecimiento económico general y es éticamente sólido. Y usted se preguntará, con toda la buena fe del mundo: "Si el sistema de capitalización es tan bueno, ¿por qué demonios no se lleva a cabo?" La respuesta es bien sencilla. La propaganda estatal lleva décadas bombardeándonos para hacernos creer que el timo obligatorio en el que nos han metido los políticos es un maravilloso avance social y un paradigma de solidaridad. El mensaje ha calado de tal forma en la sociedad que ahora el político que se desmarque de la mentira oficial tendría que asumir un gran coste en términos electorales.

Sin embargo, no hay que descartar que algún día surja un político honesto que arriesgue su carrera política por decir la verdad. En 1992 algunos políticos australianos decidieron contar lo que realmente pasaba y proponer un cambio de modelo. En la actualidad más del 90% de los australianos disfrutan de la capitalización de un mínimo del 9% de su salario. En apenas 15 años la mejoría es tan evidente que las prestaciones de las pensiones públicas subsidiarias parecen de chiste.

Otra posibilidad de cambio es que la sociedad civil vaya dándose cuenta de la engañifa y los políticos no tengan más remedio que cambiar de discurso. Si la gente supiera que cerca del 30% de su sueldo va destinado a pagar una pensión de miseria hay posibilidades de que, ante un parche como el que ahora anuncia el Gobierno, se produjera una rebelión pacífica que pusiera fin a la demagogia política sobre las pensiones. De ese modo lo que saldría a bolsa serían nuestros ahorros y no las sobras del reparto político de nuestros salarios.

Ni libertad ni seguridad

La ley más importante de las últimas décadas de los Estados Unidos se ha aprobado sin más: una simple directiva firmada por el presidente del país, en un lenguaje incomprensible para el ciudadano medio. Los grandes medios lo han ignorado. Desnuda de cualquier bienvenida oficial, un reciente 9 de mayo aparecía en la web de la Casa Blanca la National Security and Homeland Security Presidential Directive; o al menos la parte desclasificada, porque todavía hay una parte sobre la que aún hay más secretismo.

¿Qué prevé este decreto que lo hace tan importante y tan peligroso? Nada menos que dar poderes cuasidictatoriales al presidente de los Estados Unidos en caso de emergencia. Una declaración presidencial de que su país está ante un inminente ataque exterior, una catástrofe natural en un momento propicio, y pondrá bajo su mando "los gobiernos de los estados, locales, territoriales y tribales y los propietarios privados y operadores de las infraestructuras críticas" para "permitir una respuesta y una recuperación más rápida y efectiva de una emergencia nacional".

Si algo caracteriza al totalitarismo es la costumbre, denunciada por Orwell, de trastocar el significado de las palabras y dar a las cosas nombres opuestos. Como el Ministerio de la Verdad o el de la Paz de 1984, este decreto se aprueba para "defender al Gobierno constitucional". ¿Qué gobierno omnipotente está previsto en la Constitución de los Estados Unidos? ¿Quién defenderá a la Constitución de un Gobierno con tales poderes?

Robert Higgs explica que el Estado crece a base de buenas crisis en las que erigirse como salvador. Muchas de ellas (guerras, crisis económicas…) las crea él mismo. Cuando todo el país parece amenazado, cuando la naturaleza se produce con una violencia sobrehumana, cuando la economía no ofrece ninguna esperanza y sí muchas inseguridades, ¿cómo nos vamos a negar si quien tiene el poder nos viene con un plan para defendernos, para salvarnos, para sacarnos del hoyo? Eso sí, todos los poderes excepcionales, especiales, provisionales, llegan para quedarse. Y no son necesarios. Soy de los pocos que creen que la libertad es lo más seguro.

Quienes admiramos aquél país y le defendemos de tantas invectivas es porque aún mantiene, bien que mermada y en permanente amenaza, la libertad con que nació. Porque en su concepción está lo mejor de los ideales liberales concebidos en Europa y porque vemos en Estados Unidos una esperanza para el mundo. Chavezazos como éste nos deben hacer temer lo peor.

La caña de España.es

No, no ha leído mal. El registrador polaco comenzó a admitir direcciones con esta letra el 11 de septiembre de 2003. Y no es el único. Además de los internacionales .com, .biz y .net, son varios los países que permiten utilizar dicho carácter en direcciones de Internet con sus sufijos nacionales. Es el caso, entre otros, de Chile y Perú. Pero también de otros cuya lengua no es la española, como Belice y Portugal.

Pero claro, aquí se va despacio debido a que las cosas se quieren hacer bien. En primer lugar hay que encontrar el problema y después al encargado de solucionarlo. Y quién mejor que la siempre sorprendente ministra de Cultura, Carmen Calvo. Dando muestras de su gran conocimiento de la Red, anunció que pediría a Bill Gates "el dominio de la eñe en Internet". Nuestra "cocinera antes que fraila" preferida ha resultado ser toda una maestra, también en esto. No tuvo en cuenta, primero, que direcciones como España.com o Eñe.com ya estaban disponibles cuando dijo aquello, y segundo, que el nuevo doctor honoris causa por Harvard no tiene autoridad en estos asuntos.

Afortunadamente para Calvo, la conversación no tuvo lugar. Un bochorno más que se ahorró la señora ministra. Además, por fortuna para ellos, la titular de Cultura no debe de ser asesora de Red.es. Así que en esta entidad se olvidaron de ese señor al que la Calvo tanto parece venerar y se pusieron manos a la obra. Y qué mejor que consultar a unas entidades que saben mucho del idioma español y nada o casi nada de tecnología, como son la Real Academia Española y sus equivalentes del otro lado del Atlántico. Además, también pidieron consejo a algunas autoridades nacionales registradoras de dominios, como la alemana. En esto último acertaron; imagino que los germanos les explicarían que lo que se debe hacer es adaptarse al sistema de Internacionalización de Nombres de Dominio en Aplicaciones (IDNA).

Aunque todavía este sistema presenta algunos problemas, como la falta de compatibilidad con algunos navegadores y muchos gestores de correo electrónico, es la solución aceptada en el resto del mundo. Claro que para saberlo no hacía falta molestar a tanta gente.

Una vez que se consigue lo que aquellos que no usan la eñe lograron cuatro años antes, llegará el turno para que los ciudadanos registren sus flamantes .es con eñes incorporadas. ¿Y qué mejor modo de conseguir que cada vez más españoles utilicen el sufijo patrio que complicando las gestiones? Pobre de usted si pretende adquirir, por ejemplo, montañeros.es y no tiene ningún dominio español registrado antes. A esperar, que quienes ya poseen alguno tienen prioridad. Y claro, ¿para qué va a perder la Administración pública la oportunidad de ganar dinero a costa de los ciudadanos? A igualdad de prioridad, subasta al canto. Sería mucho más simple que el primero en pedir un dominio pudiera llevárselo sin más, pero burocracia y simplificación casi nunca van unidas.

Ahora sí podemos decir de Red.es que es la xn--caa-8ma de xn--espaa-rta.

Los españoles no nos dejamos robar

Aunque nos suene grotesco, es algo que vemos y leemos cada día. El Gobierno, a diferencia de otros grupos alternativos, nos dice que sus impuestos no son revolucionarios, sino sociales. En realidad son dos formas de ver lo mismo. El robo se puede justificar de muchas formas, pero sigue siendo robo. La única razón por la cual los impuestos son pagados es por el miedo a las represalias, ya sea de organizaciones ilegales o legalizadas (Hacienda).

Los impuestos, como toda expropiación, son una gran injusticia. La presión fiscal en España supera el 36% según fuentes oficiales aunque dependiendo de cómo se contemple podría estar en un 40%. Para ver lo que esto significa, simplifiquemos la situación. De las 40 horas semanales que usted trabaja, 16 horas, o lo que es lo mismo, dos jornadas, son propiedad del Estado. También lo podemos expresar en el llamado Tax Freedom Day (día de liberación fiscal). Si tomamos todo el año, nos pasamos pagando impuestos casi 150 días ininterrumpidamente. Esto significa que si empezamos a pagar el uno de enero, el día de la liberación fiscal lo pasamos hace poco más de un mes. Mirémoslo en un plazo más dilatado. Si empezamos a contar desde que somos laborablemente activos (16 años) hasta que nos jubilamos (65 años), dedicamos 20 años de nuestra vida, única y exclusivamente a trabajar para el Estado.

Cuando una persona trabaja para otra contra su voluntad y sin ninguna remuneración, a eso se le llama esclavitud. La confiscación por la fuerza de nuestro trabajo (impuestos) se puede calificar de muchas maneras pero no tiene ninguna justificación social tal y como claman los amantes del totalitarismo económico.

Todo y así, aún hay gente que cree que lo ricos pagan más. Un estudio realizado en 2005 dio un dato curioso aunque nada sorprendente. Cada año, entre 350 y 370 ricos abandonan Francia debido a los impuestos. En España, un escaso 0,2% de declarantes asegura a Hacienda percibir unos ingresos anuales de 200.000 euros. Si esto fuera cierto, muchas entidades financieras destinadas a la gestión de fortunas no existirían. Si bajamos el listón, vemos que entre los empresarios ocurre algo similar. Según datos de la Agencia Tributaria, los asalariados declaran el doble de renta que los empresarios. ¿Cree que tal barbaridad es cierta?

Pero es que si bajamos más el listón de rentas nos encontramos que todos, en mayor o menor medida, no le decimos al ladrón cuándo no estamos en casa. Según la asociación de Técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda (Gestha), los españoles "ocultamos" 1.800 millones de euros en alquileres al fisco, lo que significa casi un millón de arrendamientos. Esos "evasores de impuestos" ya no son gente rica. El alquiler de viviendas por parte de particulares está muy extendido en España entre las clases medias. Cualquiera en su vida cotidiana intenta no pagar el IVA al lampista, al mecánico o a cualquiera que pueda. Es totalmente lógico que la economía sumergida española esté en una horquilla del 20 al 25 por ciento del PIB, unos 10 puntos por encima a la media europea.

Es indiscutible que los españoles, viendo las cifras y a pesar de las duras penas que hay por no ceder económicamente al Estado, percibimos los impuestos como un robo y somos unos campeones en nuestra defensa fiscal, eso que el Estado llama fraude. Si los políticos quisieran servir de verdad a la gente, esto es un mensaje claro de cuáles son nuestras preferencias. Mientras el cambio no llegue, no lo dude: usted sabe manejar mucho mejor su dinero que cualquier político que se lo quiera expropiar.

La llamada del populismo barato

El "precio justo" que sus señorías se han sacado de la manga es de 49 céntimos el minuto para las llamadas realizadas y 24 para las recibidas en otro país. Por desgracia, estamos acostumbrados a que nuestros políticos traten de suplantar, siempre "por nuestro bien", al libre mercado, pero en esta ocasión se han superado.

La justificación de tamaña intervención en los precios es, en palabras del secretario de Estado de Economía de Alemania, que existía "un fallo de mercado". En la misma línea los ministros de Telecomunicaciones concluían después de reunirse en Hannover que "la competencia no ha bajado los precios y no lo logrará". ¡Qué curioso! Eso mismo observamos muchos europeos sobre los impuestos pero ningún político parece dispuesto a bajarlos y ponerles un techo máximo por ley.

La función de los precios de mercado no es servir los deseos de los eurodiputados. Ni siquiera consiste en servir los deseos de todos los consumidores. Su importancia radica precisamente en que refleja la escasez relativa de los recursos con los que se produce un bien o servicio ayudando a economizarlos evitando el despilfarro. A veces esa escasez es creada artificialmente por barreras políticas de entrada que, en combinación con precios máximos, erosionan la calidad del servicio. Está claro que liberalizar un mercado y eliminar barreras de entrada se vende mucho peor que anunciar solemnemente que han "logrado [gracias a los precios máximos] que los europeos puedan tener unas buenas vacaciones de verano", como afirmó la comisaria europea de Telecomunicaciones. Quizá por eso los políticos han dado rienda suelta al populismo más barato.

Lo cierto es que el precio del servicio de roaming varía muchísimo según las compañías y países que consideremos. En la Unión Europea nos encontramos tarifas que van desde 22,2 céntimos hasta 3 euros el minuto. ¿En qué consiste entonces el fallo de mercado? ¿Por qué los políticos no dejan que el consumidor decida qué estrategia de negocio le parece mejor al contratar con unos e ignorar las ofertas de otros? Seguramente piensan que no tenemos suficiente capacidad mental o que si se limitaran a profundizar en la liberalización del sector todo el mundo entendería que no son los políticos sino la interacción de proveedores y clientes en un mercado abierto lo que reduce los precios al menor nivel posible.

Una cena y tres discursos

Sin duda, la más emotiva y esperada fue la de Luis Reig Albiol, a quien se otorgó el premio a "una trayectoria ejemplar en defensa de la libertad". El profesor Jesús Huerta de Soto, a quien cupo el honor de presentarlo, recordó las tribulaciones de la familia de Reig desde la II República hasta los últimos compases del franquismo, y cómo incluso en las circunstancias más oscuras y minoritarias había tratado de defender y divulgar el mensaje liberal, ya fuera mediante la Fundación Ignacio Villalonga, el sello Unión Editorial o la organización de seminarios informales en la casa del propio Luis.

La Fundación Ignacio Villalonga y Unión Editorial llevan más de 40 años poniendo grandes obras del liberalismo a disposición del lector en español. Tanto Luis Reig como su hermano Joaquín colaboraron incansablemente en las labores de traducción, sabedores de que su labor dejaría una impronta perdurable. En cuanto a los seminarios informales, que tenían lugar las tardes de los jueves, dieron como resultado la formación de eminentes intelectuales, como el propio Huerta de Soto, quien hoy, a su vez, organiza seminarios en la Universidad Rey Juan Carlos y transmite sus conocimientos a los liberales del futuro.

En su discurso de agradecimiento, Reig se describió como una cotorra con bombilla. Cotorra porque, en su opinión, "sólo" ayudó a divulgar en España la obra de otros pensadores; bombilla porque, en cualquier caso, supo seleccionar con acierto. Aunque Reig piense que su labor fue meramente mecánica, me atrevería a decir que se equivoca: buena parte de las generaciones actuales del liberalismo español llevan el sello de los libros que él y su hermano tradujeron. Con su esfuerzo y dedicación, únicos, forjaron en muchos de nosotros las ideas liberales que hoy defendemos.

La bombilla, pues, pesa mucho más que la cotorra: los Reig supieron hacer lo correcto cuando casi nadie más creía en el liberalismo en España. Desde luego, esto no tiene nada de repetitivo.

La siguiente intervención fue la de Albert Esplugas Boter, que recibió el premio al mejor ensayo de fin de carrera. Aunque su intervención fue breve, hizo un alegato en pro de la persuasión de los antiliberales bienintencionados. Esplugas, que en su ensayo defiende la propiedad privada como fundamento de la libertad de expresión, se opone a cualquier tipo de violencia contra los individuos que, haciendo uso de su propiedad, deseen transmitir cualquier opinión.

En las sociedades libres, y en las menos libres pero conserven espacios para la libertad de expresión, hemos de ser capaces de aprovechar las potencialidades que nos brinda la palabra para convencer al mayor número posible de personas del valor del capitalismo, la propiedad privada y la cooperación pacífica.

Por último, Alphonse Crespo, médico suizo y director de Investigación del Instituto Constant de Rebenque, presentó la publicación del primer estudio del Instituto Juan de Mariana sobre la libertad de información al paciente.

Alphonse rechazó la criminalización de una industria que, a diferencia de lo que hacen los políticos, no incentiva la fabricación de armas para iniciar guerras y esclavizar a la gente, sino la elaboración de productos que salvan vidas. Al cercenar la libertad de información sobre los medicamentos se impide que los pacientes conozcan la existencia de posibles curas para sus enfermedades.

La ignorancia y el oscurantismo se imponen como norma preventiva, para así evitar que el gasto socializado en sanidad crezca de forma incontrolable incluso para nuestros planificadores sociales. El coste de todo ello, tal y como refleja el estudio, son tratamientos mucho más deficientes, una menor inversión privada en sanidad y, en definitiva, una peor calidad de vida de los individuos.

No es difícil ver que las tres conferencias giran en torno a la libertad de expresión y su importancia a la hora de crear y transmitir información. Esplugas trató con su trabajo de sentar las bases del derecho, Crespo expuso algunos de los inconvenientes que salían a la luz cuando tal derecho es arbitrariamente atacado y restringido, y Reig dio cuenta de los enormes beneficios que el uso inteligente de la expresión libre puede proporcionar a la sociedad.

Asimismo, las tres conferencias aportaron una triple perspectiva temporal sobre el asunto. Alphonse describió la desagradable situación actual, ante la que el liberalismo se rebela, Esplugas estableció la perspectiva y el referente al que hemos dirigirnos, y Reig nos ayudó a coger fuerzas con su exposición de cómo la libertad de expresión ya rindió sus frutos en el pasado.

Pero la Cena de la Libertad no fue sólo una noche de reflexión teórica sobre la libertad de expresión y su importancia en una sociedad libre. Fue también una velada de puesta en práctica de la misma, con numerosísimas discusiones e intercambios entre los asistentes. Ojalá contemos con usted en la del año que viene. Le esperamos.