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Hazañas de la CNMV, excluyendo las que ustedes saben

El pasado viernes la CNMV presentaba su memoria. En ella informa que durante el año 2006 el regulador impuso 30 sanciones, un 46% menos que en el año 2005, pero la cuantía de las multas aumentó un 45%. Menos trabajo, más dinero. Una de las multadas fue la peligrosa empleada de una empresa financiera por filtrar información "privilegiada" a un familiar. Más de 30.000 euros tuvo que pagar.

Si se compara la sanción con las que se imponen en el mundo no financiero se puede ver lo absurdo que es el sentido de la justicia de la CNMV y de la Justicia de este país en general. Por ejemplo, un ladrón en Barcelona fue detenido esta semana por robar aparatos GPS de los coches. El delito parece más grave que filtrar "información" a un familiar, ¿no? De hecho, esto sí que es un crimen. Pero es que además el caco ha sido detenido nada más y nada menos que en doce ocasiones en los últimos cuatro meses. Está claro que este hombre vive del robo. Aún así, el juez lo dejó en libertad el mismo día en que fue detenido.

¿No parece claro que en todo esto hay un poco de desequilibrio y falta de objetividad? Robar a alguien es un delito; tener información, no. Es un caso típico de la justicia de hoy día. Es incapaz de castigar el crimen –atentado contra la vida, propiedad o libertad– pero es especialmente duro con aquellos que ni comenten acciones criminales, ni viven de ellas. La cuestión es sacar dinero al que no se queja, al ciudadano honrado.

Sigamos. Viene el martes y sale otra noticia. La CNMV archiva definitivamente el caso Vetusta. Esta empresa era una gestora que fue suspendida por el regulador. ¿Las causas? Nadie las sabe. Se hablaba de blanqueo de dinero, estafa, falsedad de documentos. Bien, la suspensión obligó a la gestora a desvincularse de un gran acuerdo que tenía con Banesto por cuestiones de imagen. El resultado fue que tuvo que cerrar y despedir a toda su plantilla, compuesta por 50 empleados. Pasados cinco meses, la CNMV se ha pronunciado. No habrá multa para Vetusta, esto es, era inocente, pero el regulador ha provocado su cierre.

Comparémoslo con el mundo que todos conocemos. Un día vienen unos policías a su casa, se la precintan y le detienen. No le informan de nada. Al cabo de casi cinco meses alguien decreta que no es culpable de delito alguno, pero usted en este tiempo no ha podido pagar la hipoteca porque no ha trabajado y el banco se ha quedado su casa. Nadie se responsabiliza de tal error ni le dan explicaciones. Estado policial, fascismo, totalitarismo, represión… llámalo como quiera, pero así ha actuado la CNMV con Vetusta. El resultado ha sido el cierre de una empresa honrada, 50 empleados despedidos y los clientes de la gestora "con el culo al aire", pero aquí no ha pasado nada.

La semana avanza y a la CNMV le cae otra acusación grave. Ahora una empresa privada denuncia al policía financiero por prevaricación (delito de los funcionarios públicos por faltar a las obligaciones y deberes de su cargo). Entre los acusados están Manuel Conthe y el vicepresidente Carlos Arenillas (el de la cena de los 1.400 euros). Todo empezó cuando una pequeña SICAV, una Sociedad de Inversión de Capital Variable, interpuso una denuncia contra una gran entidad financiera ante la CNMV. Pasado un tiempo, el regulador decidió archivar el caso sin más. Ni siquiera se había puesto en contacto con la empresa demandada. Ahora que la SICAV ha denunciada a la CNMV, dice ésta que "siguió el procedimiento habitual, estándar y reglado". Menudo defensor de los indefensos.

Comparemos otra vez el caso con aquellos que nos son más familiares. Usted denuncia a una gran empresa porque cree que ha cometido irregularidades contra usted. Al cabo de un tiempo, la Policía o la Justicia le dicen que se vaya a paseo y que ni siquiera se han molestado en contactar con la empresa denunciada. Para colmo, le dicen que es el procedimiento habitual. Siéntase afortunado de que la administración no le multe por hacerle perder el tiempo.

La única misión de la CNMV, como demuestran sus acciones, es mantener la seguridad, pero no la del pequeño inversor, sino la de las grandes empresas y la del Estado, además de sacarle dinero a todo aquel que se le ponga a tiro. De hecho, la CNMV obtuvo el año pasado un botín (ellos le llaman beneficio cuando en realidad todo ha sido producto de la confiscación) superior a los 24 millones de euros que se repartió a partes iguales con el Estado. La CNMV contribuye día a día a mantener el mercado más opaco, ensuciar nuestra reputación ante los inversores extranjeros y cerrar las pequeñas y honestas empresas financieras con trámites, exigencias, continuos aumentos de costes y falsas acusaciones. El objetivo es mantener los actuales monopolios financieros y, por supuesto, servir como arma del Gobierno de turno para facilitarle el trabajo sucio de una forma legal. El caso Endesa lo deja claro.

Si esto ha ocurrido en menos de una semana sin contar el escándalo Conthe, Arenillas y Endesa, ¿se hace una idea de cuantos tomos se podrían escribir de la nefasta, partidista y dañina gestión de la CNMV en estos 20 años?

Torrent y eMule, líderes del P2P

Ambos funcionan bien, o al menos suficientemente bien, y son descentralizados e inmunes a los ataques legales de las sociedades de derechos de autor.

El primero en aparecer fue eMule, o la mula, que a su vez era el sucesor del burro, o eDonkey 2000, que siendo software propietario acabó cerrando ante la amenaza de demandas. Su modelo es el de compartir bibliotecas de ficheros, como fue el de Napster en su día, y es el mejor entre los que siguieron la estela del sistema de Shawn Fanning. Los usuarios se conectan y comparten una lista de archivos. Cuando quieres bajarte uno, te añades a la cola de quien lo tenga y, cuando te toque el turno, te bajas o bien un fragmento o bien todo, si es pequeño. Es el que más ficheros distintos tiene, y dónde se pueden encontrar más rarezas. A cambio, requiere muchas veces armarse de paciencia pues las descargas pueden tardar mucho tiempo en realizarse.

En cambio, BitTorrent sigue un paradigma distinto. El elemento base no es la biblioteca de cada cliente sino cada fichero concreto y los usuarios que lo comparten o lo están descargando en ese momento. Funciona descargando de la web un pequeño fichero llamado torrent (o torrente, en versión castiza) que contiene datos sobre el fichero y sobre el servidor que sirve de tracker, es decir, tiene la información sobre quién se lo está bajando y de dónde lo podemos descargar. Este sistema es extremadamente rápido y eficiente para las descargas más populares, mucho más que eMule, pero reduce la cantidad de cosas que pueden encontrarse disponibles a través de él. Los mejores programas que usan este protocolo son µTorrent, pequeño y sólo para Windows, y Azareus, que es multiplataforma y más completo y pesado.

Una aplicación cuya base de usuarios está creciendo mucho últimamente es Lphant, que pese a ser comercial y estar plagada de anuncios, y en tiempos hasta de spyware, permite conectarse a ambas redes de forma sencilla y hasta compartir el mismo fichero tanto vía Torrent como eMule. Posiblemente sea la mejor opción para quien no desee romperse la cabeza escogiendo entre ambos sistemas y no quiere tener más que un programa para compartir ficheros.

Las empresas discográficas y las sociedades de gestión de derechos de autor, visto que no pueden cerrar estas redes, lo que están haciendo es atacar a las páginas web donde se pueden encontrar elinks (enlaces que inician directamente una descarga en eMule) y torrentes de música, películas y series. En España, la LSSI no está en principio de parte de la SGAE, aunque la nueva LISI sí lo estaría, en los casos en que esos sitios web tengan control directo sobre los contenidos a los que dan acceso. Es decir, un buscador no tendría riesgos, pero un directorio mantenido a mano, seguramente sí. No obstante, esto no hará más que poner las cosas difíciles a quienes comparten ficheros en la red, especialmente a quienes emplean BitTorrent para ello, pero no lo podrá impedir. Deberían empezar a pensar en adaptarse, o morir.

Los abandonados

Aún sabiendo del amor sin límites de nuestros productores por el Arte, así, con mayúsculas, ¿No resulta extraño que se sigan haciendo películas en España? Nada menos que 150 en 2006. Un empresario, ¿no debería tener en cuenta los beneficios, aparte de hacer grandes contribuciones al legado cultural español?

No la he visto, pero es seguro que la película Los abandonados (imagino que dedicada a los cinco espectadores que la vieron el año pasado y que juntaron 25 euros de recaudación) es una gran película; de aquellas de las que presume nuestra incomparable ministra de Cultura, Carmen Calvo. Pero ¿merece la pena dedicar tantos recursos para cinco abandonados?

El asunto resulta menos misterioso cuando vemos que en 2006 Cultura otorgó 62.437 millones de pesetas en ayudas de los cuales 50.912 se destinan a "amortización a largo plazo" de largometrajes. A ello hay que sumar el dinero que destinan las televisiones, bien en concepto de derechos de emisión, bien como coproductoras.

El caso es que a los productores de cine les llega dinero a izquierda y derecha en el propio proceso de producción de las películas, antes de llegar a las pantallas. Si, además del amor al Arte, la producción en España busca ganar dinero, todos los incentivos están alojados en los despachos del Ministerio, en ganarse el favor de quienes deciden el destino final de las ayudas.

Sólo tenemos que ir a cualquier industria o rama de los servicios que no viva de las subvenciones para ver que todo el esfuerzo de los empresarios está dirigido a ganarse el favor del público. No aquí. En el cine español, los espectadores son los abandonados. El desencuentro es mutuo, como cabe esperar.

Muerte en Virginia

Ellos se tendrán que plantear lo siguiente: en caso de que, en contra de lo que piensan, la libertad de armas salvara vidas y el control favoreciera los asesinatos, ¿están dispuestos a cambiar su opinión? ¿No les importará mantener una idea que está favoreciendo que haya más muertes? Si su indignación es tan fuerte, ¿no será que el asunto es lo suficientemente importante como para hacer el ejercicio de plantearse su posición con honestidad? Yo lo hice, lo que me obligó a cambiar de idea.

Vayamos al caso de Virginia. Dicha universidad prohibió el uso de armas a profesores y alumnos. ¿De qué sirvió esa prohibición? Si una persona planea ejecutar una masacre, ¿se detendrá porque en la Virginia Tech no le permiten llevar armas? Quizá pueda parecer chocante para algún incapaz, pero resulta que los criminales no cumplen las leyes. ¿De verdad es sorprendente que tampoco sigan las leyes de control de armas, especialmente si las necesitan para sus planes?

Quienes sí cumplen la ley son las personas que las hubieran utilizado para defenderse. Vean, sino, el caso de una universidad cercana, la Appalachan School of Law. El 16 de enero de 2002 otro joven entró con la intención de acabar con cuantas vidas pudiera. Dos alumnos, que reconocieron a qué correspondía el estruendo que estaba causando el arma de Peter Odighizuwa, fueron a sus coches a coger sus armas. Le redujeron y le desarmaron. Odighizuwa sólo pudo matar tres personas, gracias a que dos personas pudieron defenderse y defender a sus compañeros con un arma. Uno de los alumnos de la Virginia Tech, que tiene licencia de armas y que la hubiera llevado habitualmente de no habérselo prohibido la universidad, se ha lamentado de que se le negara su derecho a defenderse y a hacer lo mismo con sus compañeros. ¿Cuántas muertes se hubieran evitado si alumnos y profesores hubieran tenido el derecho a llevar armas para su defensa?

En enero del año pasado, la corte de Virginia rechazó una ley que proponía permitir a empleados llevar armas para defenderse ante cualquier eventualidad. El portavoz de la Virginia Tech, Larry Hincker, declaró entonces: "Estoy seguro de que la comunidad universitaria apreciará la decisión de la Asamblea General, porque ésta ayudará a los padres, a los estudiantes, a la facultad y a los visitantes a sentirse seguros en nuestros campus". Treinta y tres muertes después, ¿qué pensará ahora Larry Hincker?

Las matanzas públicas en colegios y universidades en Estados Unidos, que son muy excepcionales como lo son en otros sitios, ocurren prácticamente todas en "áreas libres de armas" como la Virginia Tech. Allí los asesinos se saben poderosos, porque los demás estarán indefensos. Esto ocurre también con el crimen en general. Se dice que "cuando las armas están fuera de la ley, sólo los fuera de la ley tienen armas". Si los criminales las necesitan para sus planes y la gente que sigue las leyes las utilizaría sólo para defenderse, ¿no será razonable que, como demuestran los datos, el control de armas cause más crímenes y la libertad de poseer éstas los reduzca?

Hay quien achaca esta masacre a la cultura americana. Será que Cho Seung Hui quería descargar su odio a los "niños ricos" ¡con lo acompañado que se hubiera sentido en Europa, ya que no en Estados Unidos! Hay quien dice que si fuera más difícil acceder a un arma no habría podido matar a sus compañeros. Pero hemos podido ver que planeó muy bien su masacre, y no le costaría nada comprar un arma ilegal.

¿No es como para pensárselo, esto del control de armas?

Porque ella lo vale

Dado que los cineastas muestran un entusiasmo perfectamente descriptible hacia las ideas que defiende la derecha y que la mayoría de kolektivos tienen cubierta su necesidad de succionar dinero público, a la candidata del PP le debe haber costado bastante encontrar un sector agraviado históricamente para redistribuir la riqueza que generamos los demás. Sin embargo, ¡albricias!, finalmente ha localizado un grupo social al que rescatar de su injusto olvido presupuestario: Las amas de casa.

Dejando a un lado la inmoralidad de que Cospedal le quite el dinero a unos para entregarlo a los integrantes de un kolektivo que a su juicio debe ser subvencionado, la candidata del PP a la junta manchega, sin duda obnubilada por los réditos electorales que sueña conseguir con esa propuesta demagógica, olvida que esta medida, de llevarse a cabo, supondría un grave retroceso en la larga marcha hacia el igualitarismo, objetivo primordial de los progresistas de todos los partidos.

Si se concede una pensión a todas las amas de casa jubiladas sólo por el hecho de reunir ambas condiciones, habrá mujeres trabajadoras con cuatro hijos y graves problemas para llegar a fin de mes que estarán pagando su pensión a la esposa de un notario, que ha pasado toda su vida viendo en la tele programas "de testimonio" y maltratando al servicio, y además no necesita esa paga para vivir. Eso por no mencionar a los solidarios a tiempo completo y a los luchadores por un mundo más justo, que tampoco tienen la menor intención de trabajar jamás y se ven injustamente excluidos de esta novedosa política de "pensiones para todos". En lugar de reducir las distancias entre los ricos y los pobres como pretende el progresismo, este "pensionazo doméstico" agrandará la brecha entre la rica burguesía y las clases proletarias, por usar la terminología clásica de la secta. Reflexione la candidata acerca de ello si le sobra un minuto durante esta campaña.

Pero es que además, como el sistema público de previsión social está basado en el reparto y no en la capitalización individual, el dinero que las mujeres en activo paguen indiscriminadamente a las amas de casa ya jubiladas no es garantía de que las actuales contribuyentes vayan a disfrutar de ese chollo en el momento de su retiro. Lo harán sólo si hay un número suficiente de cotizantes en activo y eso siempre que no aparezca otro político decidido a cambiar las condiciones para recibir esta pensión o a suprimirla para destinarla a otros kolectivos más de su gusto.

Estoy seguro de que en el gran corazón de Dolores de Cospedal no anida ningún afán intervencionista y de que su propuesta está hecha con la voluntad de "cambiar la sociedad" a mejor. Su problema, como el de muchos otros compañeros suyos de partido, es simplemente que ella también es socialista, pero no lo sabe.

Populismo casero

La candidata del PP a la presidencia de Castilla la Mancha, María Dolores de Cospedal, se ha comprometido a conceder pensión de jubilación no contributiva para las amas de casa de su comunidad, porque son "el sostén de la economía y la familia española" y "son las grandes olvidadas de la actuación política".

Es típico del colectivismo redistribuir riqueza de forma coactiva e ilegítima. Se consigue mediante concentración de beneficios y difusión de costes: los miembros de un colectivo reciben algo y el resto de individuos pagan por ello sin aceptarlo explícitamente porque les resulta muy difícil influir en los procesos políticos para evitarlo. En ocasiones algunas personas interesadas se organizan en grupos de presión que persiguen vivir a costa de los demás (los no organizados) mediante las regulaciones intervencionistas y el asalto a los presupuestos públicos. Pero a veces los miembros de algún colectivo afortunado no necesitan organizarse, son los propios políticos los que se acuerdan de ellos y les guiñan el ojo con alguna promesa.

Los políticos son grandes especialistas en el arte de halagar a la plebe y buscar algo que parezca una justificación de sus regalos con dinero ajeno. En este caso De Cospedal nos dice que cerca de 300.000 amas de casa en su región son personas que sacrifican su salud y su vida personal y profesional diariamente para cuidar a todos los miembros de la familia y la casa sin obtener a cambio un sueldo y sin tener nunca un descanso. Conoce "los sinsabores que han tenido que pasar para que se las reconozca su labor", "personas que nos han cuidado, que han logrado que las familias estén unidas, y han hecho que un sueldo pequeño pareciera una goma elástica". No se puede hacer mejor la pelota, pero conseguir que se nos salte una lagrimilla recordando lo mucho que nuestras madres y abuelas han hecho y hacen por nosotros no justifica las subvenciones estatales.

Las amas de casa han escogido libremente su situación, sin coacción física, asumiendo un papel tradicional o negociándolo con sus maridos, quienes probablemente también han sudado algo para traer un dinero a casa; la especialización del trabajo también se da en la familia, y no todos los esfuerzos han de recibir una compensación monetaria. Además si ahora se les paga (aunque sea de forma diferida) por lo que hacen, ¿dónde queda el mérito de la entrega gratuita y altruista? Cada ama de casa ha cuidado de su hogar y de sus familiares, no de los hogares de otros y de personas extrañas; si tiene alguna reclamación debería resolverla en su propio domicilio. No queda éticamente muy claro por qué se les quiere conceder ahora este regalo a costa de otras personas que no han disfrutado de sus atenciones. Salvo que se busque su voto a cambio.

Las mentiras de Zapatero

Lo que nos hemos de preguntar es, ¿a más crecimiento estamos mejor? No necesariamente. El crecimiento no ha de ser un dogma. La principal razón por la que está aumentado el PIB es debido al aumento de contratos, especialmente de inmigrantes. Este aumento de la fuerza laboral hace que crezcamos, pero sólo a corto plazo. La contrapartida evidente es que el número de habitantes también crece. El problema de basar el crecimiento en la fuerza laboral es que no se puede sostener en el tiempo. Expresado de otra forma, no pueden entrar inmigrantes de forma eterna. En el largo plazo sólo es una ilusión de bonanza. Un engañabobos, como se suele decir.

Para un bienestar sostenido, el crecimiento ha de fundamentarse en otros factores menos contingentes. Uno de ellos es la productividad. Cada año nuestra productividad-hora es más baja, de hecho, ha caído 18 puntos en la última década cuando lo normal habría sido que aumentase. Si observamos la estructura del PIB vemos que hay razones para la preocupación. El actual crecimiento se debe en un 80% al empleo circunstancial (corto plazo) y sólo un 20% a la productividad (largo plazo). El bienestar sostenido lo genera el segundo, no el primero.

Este patrón, de hecho, está haciendo que funcionemos de forma inversa a como evoluciona cualquier país rico que pretenda seguir siéndolo. En lugar de convertirnos en un país capital intensivo (tecnología, I+D, etc.), el Gobierno ha tomado la decisión, porque sí, de convertir el trabajo en el motor principal de nuestro crecimiento. La consecuencia ha sido que tengamos ahora una productividad equivalente respecto a la que había en Europa en los años 70. No en vano el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet, ha calificado el nivel de productividad española de "decepcionante". Para Zapatero esta estrategia es mejor porque muestra resultados estadísticos de forma muy rápida aun siendo muy dañina para la prosperidad futura del país. De hecho, ya lo estamos notando en nuestro poder adquisitivo, que cada vez es menor.

Así, el PIB sube porque somos más, especialmente de fuera, pero no porque seamos capaces de producir más ni mejor. Aquí entramos en el siguiente punto: la calidad de la producción y la innovación.

Un país próspero es aquel capaz de saber competir con sus pares y ofrecer lo que más urgentemente necesita el consumidor, tanto el intermedio, como el final, como el nacional como el extranjero. ¿Y por qué España está en estos niveles tan penosos de calidad e innovación? El Gobierno es el principal responsable.

Si nos comparamos con el resto de países industrializados, los de la OCDE, por ejemplo, vemos la razón de tal deterioro competitivo e innovador. Una misma empresa necesita en España casi el doble de tiempo en ser constituida que en el resto de países ricos, tenemos que recurrir más veces a la administración que nuestros competidores extranjeros, hemos de pagar un sobrecoste superior al 10% en trámites al Gobierno, la rigidez en la contratación de empleados es tres veces superior al de nuestros rivales y el coste de despido dobla la media de los otros países, lo que ahuyenta a cualquier empresa y capital extranjero. No olvidemos además que tenemos una presión fiscal cercana al 40% entre muchos otros datos más. El gobierno aún se extraña que entre el 23 y 25% de la economía esté sumergida. Es que no hay más elección. Eso es lo que ocurre cuando el Gobierno declara la guerra a la prosperidad y la riqueza de sus ciudadanos.

Todo y así, Zapatero aún pretende engañarnos con más datos falsos como el de la inflación, que en nada se corresponde con la realidad ya que descuenta la vivienda, que representa el 40% de nuestro gasto, deja de lado numerosos productos importantes y, además, monta distribuciones irreales en la cesta. Ya conocemos cómo mide los precios Zapatero: un café, 80 céntimos.

El optimismo de Zapatero no es más que humo nacido de un cortoplacismo insostenible en el futuro. La economía se aguanta por factores contingentes y económicamente peligrosos, como el de la inmigración o construcción, mientras que las bases del desarrollo brillan por su ausencia. ¿Y cómo afronta el presidente estos graves desequilibrios que le recriminan desde diversos sectores? De ninguna forma. Los omite, sonríe y ya está. Realmente, cualquiera puede gobernar un país.

Cómo hacerse sosteniblemente rico

Es el caso de la compraventa de cuotas de emisión de CO2, comercio nacido al socaire del famoso Protocolo de Kioto y por el que las empresas que emiten por debajo del límite permitido pueden vender sus excedentes a aquéllas que sobrepasan su cuota. Actualmente, la tonelada de "no contaminación" se paga a algo menos de un euro, pero llegó a cotizar a 30 euros en la bolsa Sendeco2, que es donde se negocian estos títulos.

Gracias a esta nueva industria de la "no contaminación", las empresas de cerámica gallega, por ejemplo, ganaron el año pasado vendiendo esas cuotas más que con la venta de los productos que fabrican. Desde el boom bursátil de las "puntocom" no habíamos asistido a un ejemplo más luminoso de cómo vivir vendiendo humo; en este último caso, literalmente.

Esta cuestión demuestra la capacidad innata del ser humano para detectar oportunidades de beneficio, eso que los teóricos llaman "empresarialidad" y que, con la teoría de la sostenibilidad y la amenaza del cambio climático, ofrece sin cesar grandes posibilidades a los más avispados.

Pero déjenme que les cuente un caso concreto de cómo sacar un suculento beneficio de la sostenibilidad. Mi amigo Manolo es el gerente de una empresa familiar dedicada a la producción industrial. Hasta ahora su línea de negocio se limitaba a la fabricación y venta de determinados productos, pero con el fomento de las energías renovables ha entrado en el circuito de las empresas que han encontrado en la sostenibilidad un filón. Sólo se necesita contar con espacio suficiente para instalar paneles solares y una cierta capacidad económica para afrontar los gastos de instalación de esa pequeña central eléctrica.

La clave está en el Real Decreto 436/2004, de 12 de marzo (aún mandaba Aznar), que establece las condiciones económicas y jurídicas para personas físicas y empresas titulares de instalaciones de energía solar. De acuerdo con dicho decreto, el distribuidor de energía eléctrica se obliga a pagar al productor un porcentaje de la tarifa eléctrica aprobada en cada ejercicio por cada kilovatio/hora inyectado a la red, todo ello garantizado mediante un contrato de 25 años. Naturalmente, ese dineral no sale de las arcas de la distribuidora, sino que es repercutido a cada consumidor en el recibo de la luz; pero es lo que tiene salvar al mundo, que resulta muy caro.

Según los cálculos de Manolo, su empresa percibirá en torno a dos millones y medio de euros con una inversión de 600.000, con la ventaja añadida de que este tipo de instalaciones cuenta con numerosas ayudas financieras y subvenciones de la Unión Europea, el Gobierno y las Comunidades Autónomas, lo que le permitirá amortizar la inversión en un plazo aún más breve.

De esta forma, ya tiene asegurados para los próximos veinticinco años unos beneficios de 100.000 euros anuales; eso sí, sin fabricar nada y sin crear un solo puesto de trabajo directo. De hecho, el día menos pensado cierra la fábrica y se dedica a la sostenibilidad, un negocio mucho más lucrativo que la industria fabril y que encima te proporciona la íntima satisfacción de estar contribuyendo a la salvación del planeta. Es bueno luchar por un mundo mejor. Y, sobre todo, muy rentable.

Microsoft ya no es lo que era

Se ha especializado en la creación de riqueza, tanto en sus ensayos como en su compañía, Y Combinator, dedicada a sufragarles a los hackers (en el buen sentido) los primeros gastos que conlleva la creación de una nueva empresa, antes de que tengan nada que pueda hacerles merecedores de otros tipos de financiación como el capital-riesgo. De su vivero de empresas han salido, por ejemplo, el sistema para localizar físicamente a tus amigos vía móvil Loopt o la web de noticias Reddit.

Su último artículo tiene el sugestivo título Microsoft está muerto. Luego lo lees y la cosa no es para tanto, pero claro, ya ha conseguido que le prestes atención, el muy. Explica que los jóvenes empresarios a los que apadrina no alcanzan a comprender como una empresa puede tener miedo de Microsoft. Y es que los nuevos microempresarios de informática están en la web, y en la web el gigante de Redmond no es gran cosa. El peligro hoy es Google, claro. Y la razón por la que Microsoft haya dejado de ser lo que era son las aplicaciones web y un ancho de banda que no deja de crecer, haciendo cada vez más innecesario el software clásico, de escritorio, para un creciente número de usos.

Evidentemente, sigue siendo la empresa de informática con más pasta. Y seguirán haciendo mucha, vendiendo Windows y Office, y quién sabe si Xbox. Pero ni siquiera sus aplicaciones web decentes, que las tienen, como Virtual Earth, consiguen abrirse demasiado hueco en los navegadores. Y sobre todo, se mueven también en la web con la lentitud de un dinosaurio, reaccionando tarde, y muchas veces mal, a las innovaciones que tienen lugar en ella. Así es difícil provocar pánico entre los emprendedores. De modo que el dinosaurio acaba siendo grande, rentable e irrelevante para el futuro.

Robert Scoble trabajó en Microsoft hasta el verano pasado promoviendo su tecnología por medio de los blogs corporativos de la empresa, pero también criticándola y alabando la de sus competidores cuando eran mejores, lo que le permitió conectar con el público entendido como la empresa más odiada por los informáticos jamás había conseguido. Ahora se ha pasado a Mac, que sin duda duele. Y critica que a su antiguo empleador se le llene la boca diciendo que están en Internet "para ganar", pero sus productos sean perdedores natos. Lo que nos lleva de nuevo las diferencias con Google y las nuevas empresas de la web. No anuncian intenciones grandilocuentes: presentan productos.

Todo lo cual no quiere decir, ni mucho menos, que Microsoft esté muerto ni que vaya a quebrar ni que deban ustedes vender las acciones que tengan. Vale, yo tampoco tengo ninguna. Pero si IBM aún sigue entre nosotros, Microsoft lo estará también, y puede que sobreviva al abuelete azul.

Principio de precaución

¿Por qué la Unión Europea la ha prohibido? Porque el método para juzgar si se permite o no el uso de un químico es distinto al de Estados Unidos. Mientras que allí la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) juzga los beneficios que puede obtenerse de su uso frente a los riesgos (en este caso los primeros superan ampliamente a los segundos), en Europa se utiliza el principio de precaución.

Este principio dice que si un producto o una nueva tecnología puede generar algún tipo de perjuicio, por pequeño que sea, dado que no conocemos plenamente su incidencia futura, se prohíbe; al menos temporalmente.

Les pondré un ejemplo: los ecologistas decían que los pesticidas con que se cultivan las manzanas producen cáncer. Lo que no decían es que para acumular cantidades cancerígenas tendríamos que ingerir un número de kilos de manzana al día que nos causaría cualquier otro problema antes que el cáncer, y que en cualquier caso está muy lejos del consumo normal.

Por otro lado, los estudios científicos muestran que el consumo de manzanas ayuda a prevenir el cáncer. Los beneficios superan a los riesgos, pero la aplicación consistente del principio de precaución llevaría a prohibir o suspender la venta de manzanas con pesticidas.

Mientras que el riesgo es una parte de la experiencia humana, lo tenemos en cuenta cuando actuamos y forma parte del conjunto de normas e intuiciones que llamamos razón, el principio de precaución es el uso de lo razonable llevado hasta el absurdo.

Yo propongo que para los nuevos productos y para las tecnologías que desplazan a las antiguas utilicemos razonablemente los beneficios frente a los riesgos, mientras que para las medidas de los políticos utilicemos el principio de precaución. Es el único uso beneficioso que se puede hacer de él.