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El Medicamentazo

Otro buen ejemplo es la “Ley del Medicamento” promovida por el gobierno socialista, aprobada el pasado jueves en el Congreso y pendiente de ser tramitada en el Senado. Esta ley amenaza con estrangular buena parte de la inversión en I+D del sector más intensivo en este campo y que es responsable de cerca del 20% del total de la investigación realizada por la industria española.

El gobierno dice ser consciente del problema de nuestra baja inversión en investigación y desarrollo, situada en torno al 1% del PIB, y afirma tener un plan para elevar esa cifra hasta el 2% en el que se sitúa la media comunitaria. Sin embargo, la ley recoge, confirma y refuerza la alta traición de los parlamentarios europeos contra los ciudadanos aboliendo el derecho de información y publicidad al paciente por parte de las empresas que crean o comercializan las medicinas. Esta medida contraria a toda carta de derechos en occidente y a cualquier principio ético no sólo tiene importantes consecuencias perversas sobre la salud pública sino que además daña la inversión en Investigación y Desarrollo al alargar artificialmente los plazos de recuperación de la inversión y ralentizar la llegada de nuevos fármacos al mercado.

La rebaja forzosa de precios en el marco del sistema de control de precios impuesto unido al nuevo descuento automático cuando los fármacos cumplan 10 años desde su incorporación al sistema público de salud, son una vuelta de tuerca más en el intento de compensar el desastre financiero de la seguridad social con el estrujamiento de los márgenes de beneficios de este innovador sector. Por si todo esto no fuera suficiente para espantar a todo inversor en innovación, la nueva ley fija un nuevo impuesto (“aportación” según la eufemística intervencionista) sobre el volumen total de las ventas realizadas a través de receta oficial del Sistema Nacional de Salud. Una nueva ocurrencia que anima sobremanera a deslocalizar la investigación y llevarla a países donde esta actividad es más querida y respetada.

Todas estas tropelías se ponen en marcha a sabiendas de sus efectos perniciosos sobre la investigación, la salud pública y la cartera del ciudadano. ¿Aparecerá en el Senado algún político que denuncie tanta hipocresía? Por la salud de nuestra sociedad, confiemos en que así sea.

Formación del Espíritu Progresista

¿Recuerda cuando salió elegido Zapatero? Dijo que quería "un gobierno que no intervenga en la economía". Desde entonces España ha sido uno de los países más intervencionistas de la Unión Europea. ¿Y cuando acusaban al PP (que menudo otro también) del excesivo control y amiguismo que ejercía sobre las grandes empresas? Llegaron los socialistas y lo primero que intentaron fue destituir al presidente del BBVA, Francisco González. Hacen una reforma del IRPF, según ellos para aliviar al sufrido y maltratado pagador de impuestos, y luego resulta que en conjunto salimos perdiendo. Cuánta razón tenía el escritor y periodista H. L. Mencken hace ya setenta años: todo hombre decente debe avergonzarse del gobierno bajo el que vive.

Apreciados políticos de todos los partidos, menos palabras contradictorias, menos humor sarcástico y más hechos. Déjense de tanto hablar, de tanta maniobra política, amiguismos y pragmatismo "social". España y Europa, ante la imparable globalización, necesitan de medidas radicales y valientes. Ahora competimos con niños que están creciendo (India y China principalmente), y miren los problemas que dan; pero en unos años estos niños van a volverse gigantes que nos van a poder despedazar con una sola mano. ¿Esto es lo que significa la "Europa social"? Y mientras otros países avanzan hacia el libre mercado y poco a poco van despojándose del socialismo, ustedes toman el camino contrario. Están pensando en crear campeones nacionales y europeos, hacen ridículas bajadas de impuestos que no nos van a servir de nada, crean artimañas para satisfacer a los amigos que les han facilitado el poder, piensan en cómo privatizar tal o cual sector pero manteniendo el poder estatal sobre él, conservan una economía gobernada por la burocracia y el dirigismo. Efectivamente, como han dejado intuir en la reunión del Ecofin, el problema son ustedes, no la globalización.

Devuelvan a la gente y al mercado su libertad. La libertad de escoger en una economía no intervenida, libertad para que cada individuo se pueda volver un empresario sin dejar la salud y su dinero, desregulen el mercado laboral para crear la libertad de cambiar y encontrar trabajo cuando a cada uno le plazca, libertad para invertir en cualquier parte y mercado sin que el inversor se sienta apuñalado por Hacienda al retirar su dinero, dejen crecer el ahorro que es el principal factor para la innovación y progreso, den libertad a la entrada de capital extranjero derogando leyes y barreras… En definitiva, dejen de defendernos porque nos están matando. Con libertad, nosotros nos protegeremos mucho mejor de lo que ustedes hayan hecho nunca.

¡Hipócritas!

¿Recuerda cuando salió elegido Zapatero? Dijo que quería "un gobierno que no intervenga en la economía". Desde entonces España ha sido uno de los países más intervencionistas de la Unión Europea. ¿Y cuando acusaban al PP (que menudo otro también) del excesivo control y amiguismo que ejercía sobre las grandes empresas? Llegaron los socialistas y lo primero que intentaron fue destituir al presidente del BBVA, Francisco González. Hacen una reforma del IRPF, según ellos para aliviar al sufrido y maltratado pagador de impuestos, y luego resulta que en conjunto salimos perdiendo. Cuánta razón tenía el escritor y periodista H. L. Mencken hace ya setenta años: todo hombre decente debe avergonzarse del gobierno bajo el que vive.

Apreciados políticos de todos los partidos, menos palabras contradictorias, menos humor sarcástico y más hechos. Déjense de tanto hablar, de tanta maniobra política, amiguismos y pragmatismo "social". España y Europa, ante la imparable globalización, necesitan de medidas radicales y valientes. Ahora competimos con niños que están creciendo (India y China principalmente), y miren los problemas que dan; pero en unos años estos niños van a volverse gigantes que nos van a poder despedazar con una sola mano. ¿Esto es lo que significa la "Europa social"? Y mientras otros países avanzan hacia el libre mercado y poco a poco van despojándose del socialismo, ustedes toman el camino contrario. Están pensando en crear campeones nacionales y europeos, hacen ridículas bajadas de impuestos que no nos van a servir de nada, crean artimañas para satisfacer a los amigos que les han facilitado el poder, piensan en cómo privatizar tal o cual sector pero manteniendo el poder estatal sobre él, conservan una economía gobernada por la burocracia y el dirigismo. Efectivamente, como han dejado intuir en la reunión del Ecofin, el problema son ustedes, no la globalización.

Devuelvan a la gente y al mercado su libertad. La libertad de escoger en una economía no intervenida, libertad para que cada individuo se pueda volver un empresario sin dejar la salud y su dinero, desregulen el mercado laboral para crear la libertad de cambiar y encontrar trabajo cuando a cada uno le plazca, libertad para invertir en cualquier parte y mercado sin que el inversor se sienta apuñalado por Hacienda al retirar su dinero, dejen crecer el ahorro que es el principal factor para la innovación y progreso, den libertad a la entrada de capital extranjero derogando leyes y barreras… En definitiva, dejen de defendernos porque nos están matando. Con libertad, nosotros nos protegeremos mucho mejor de lo que ustedes hayan hecho nunca.

El borrelillo que se muerde la cola

Es la construcción del "nuevo hombre socialista" que se intentó el pasado siglo, llevándose de por medio, nada, a decenas de millones de seres humanos. Los socialistas de todo pelaje guardan todavía esta ensoñación totalitaria, que en España ha tomado la forma de una nueva Ley de Educación: la LOE. El texto habla literalmente de "construcción de ciudadanos", siempre desde los valores de la izquierda.

Siguen la estela del gran teórico de la pedagogía progresista, John Dewey, para quien "la gente debería ser considerada por sus asociaciones, no por sus logros personales". No, nada de logros personales, responsabilidad personal, esfuerzo, superación, auto exigencia. La LOE dice que "la responsabilidad del éxito escolar de todo el alumnado no sólo recae sobre los alumnos y las alumnas individualmente considerados, sino también sobre sus familias, el profesorado, los centros docentes, las Administraciones educativas y, en última instancia, sobre la sociedad en su conjunto".

De nuevo John Dewey: "Cualquiera que haya comenzado a pensar, pone una parte del mundo en peligro". Es más, "la gente independiente y que actúa por sí misma eran un anacronismo para la sociedad colectivista del futuro". Para evitarlo, para "construir ciudadanos" progresistas, la nueva ley prevé una "Educación para la ciudadanía" desde la misma infancia hasta el bachillerato. Por un lado se expulsa en lo posible todo lo que pueda suponer la transmisión de nuestra civilización, con la Religión como primera candidata. Se empequeñece la geografía como se quieren empequeñecer el alma y la perspectiva vital. Y se sustituye por un programa de adoctrinamiento, "Educación para la ciudadanía", al margen y con desprecio de los valores de los padres.

Todo ello es más fácil si la elección de centro está severamente condicionada por el lugar en que vives, y si limitas el número de colegios privados concertados, que se acercarían más a lo que desean los padres. Así se les resta la capacidad de elección. Atados al colegio más cercano, les resulta más difícil escapar a una educación que no es la que quieren.

El problema viene de haber cedido al Estado la gestión de un derecho que pertenece en exclusiva a los ciudadanos. Son ellos quienes tienen el derecho a elegir. Y pueden hacerlo basándose en el "derecho a ignorar el Estado", del que habla Herbert Spencer, y en la "desobediencia civil" de Henry David Thoureau. El derecho es nuestro, y el deber de ejercerlo, también.

El lince cagón

El lince ibérico, como animal territorial, señala su territorio con deshechos orgánicos, pero este lince narbónico (Linx narbonus) que merodea por Madrid ha dado un gran salto en el proceso evolutivo, pues amojona los terrenos no en función de sus necesidades de caza, sino con una fuerte conciencia social para impedir el desarrollo desordenado típico del capitalismo salvaje. Lo que no han conseguido las brigadas ecologistas con sus presiones a los políticos madrileños, paralizar la construcción de la carretera M-501, lo ha conseguido este lince rojazo con un par de apretones. La Madre Naturaleza no sólo es sabia; también es socialista. Y eso que Esperanza Aguirre, una señora amable, cariñosa y limpia (como la Trini pero en inteligente), es una persona que con toda seguridad ama a los animales, pero ante un lince con principios el argumento sentimental no causa ningún efecto.

Aunque las costumbres migratorias no son habituales en la especie, un ejemplar progresista como al que nos enfrentamos es muy capaz de desplazar su campo de acción hacia Valencia y Murcia, como un cruzado gatuno en defensa del desarrollo sostenible amenazado por los políticos del PP. Lo más probable es que los expertos en caca felina del Ministerio de Medio Ambiente estén rastreando ya, a través de sofisticados sistemas por satélite o incluso directamente sobre el terreno, toda la costa levantina en busca de pruebas fecales que justifiquen la necesidad de acabar con la economía de la zona. De ahí a suspender todas las corporaciones locales desde Castellón hasta Murcia solo hay un paso.

El bicho es tan inteligente que no pasa de la línea de Despeñaperros hacia abajo para hacer caca, gracias a lo cual, en Andalucía surgen los campos de golf como champiñones, con sus correspondientes urbanizaciones adosadas, sin que Natura produzca este tipo de alarmas. Si hacemos caso a la web de la Federación Española de Golf, la Andalucía de Chaves, la región más seca de Europa, cuenta con ochenta y tres campos, por seis en Murcia o veintitrés en toda la Comunidad Valenciana.

Si yo fuera presidente de una comunidad autónoma desafecta buscaría al puñetero lince para darle una subvención. O eso o una perdigonada en el trasero, para que aprenda a hacer sus cosas en el sitio apropiado. Ya sé que es una especie en peligro de extinción, pero también lo es la Constitución del 78 y miren cómo la tratan el gobierno y sus socios.

Microsoft, Franziskaner y Mariah Carey

Al parecer, la tremenda angustia que sufren los burócratas de Bruselas –que ni los ansiolíticos parecen capaces de frenar– tiene su base en que "fabricantes de ordenadores y consumidores no elegirán realmente su software".

Es como decir que el pack en el que Franziskaner vende su cerveza con un vaso a juego no me permite elegir realmente cualquier otro recipiente en el que arrojar ese líquido delicioso antes de trasegármelo como merece. Windows Vista, como sus antecesores, incluirá diversas aplicaciones para las que existen numerosas alternativas, sin que impida que éstas puedan instalarse. Firefox, RealPlayer, Google Desktop o Winamp seguramente seguirán en los discos duros de los futuros usuarios de Windows Vista, si es que Microsoft logra terminar su nuevo sistema operativo algún día.

No está claro qué es lo que molesta a la Comisión de Windows Vista. Según algunos, la posibilidad de buscar en Internet desde Internet Explorer 7 en una caja dispuesta a tal efecto (y equivalente a la de Firefox incluso en el lugar donde está ubicada) impediría la competencia entre buscadores. Para otros, el problema estaría en la inclusión de Windows Defender, un sistema para evitar el spyware, ese incordio que envía información confidencial, nos cambia la página de inicio y hace saltar innumerables ventanas llenas de tetas y culos –en sus versiones más suaves–, con la desfachatez añadida de no estar traducidas al catalán, la nueva lengua del imperio de la pornografia subvencionada.

Pretender que incluir estas cosas limita la capacidad de elegir de los consumidores es bastante ridículo; yo seguiré empleando previsiblemente Firefox y Google, aunque también Windows Defender, por la simple razón de que me parecen mejores que sus competidores. Pero es que nada irrita más a un burócrata que el que empresas y particulares decidan elegir por sí mismos, ignorando sus sabios consejos. Ejemplos aún más ridículos los hay a montones. Las autoridades antimonopolio estadounidenses, por ejemplo, quieren obligar a Mariah Carey a incluir en sus discos una canción de un artista local de cada distrito en el que los venda. Parece ser que "el dominio de Carey en su mercado –mujeres de entre 12 y 32 años– presenta una barrera casi imposible de superar por cualquier aspirante en ese relevante mercado". De acuerdo, es una broma. Pero no dejaría de ser una aplicación estricta de la doctrina.

No me extrañaría que la elección de tarros de cristal para envasar Nocilla, que al menos en mi casa se han convertido en vasos de uso diario, sería considerada seguramente por la Unión Europea como una inadmisible competencia desleal. Son así de raros.

Inmigrantes políticamente correctos

En realidad, como ya apuntara Walter Block, quienes así opinan están confundiendo liberalismo con libertinismo. El liberal sólo afirma que ningún prejuicio tiene suficiente entidad como para justificar la iniciación de la fuerza, pero, a diferencia del libertino, no pretende que el individuo se ajuste a ningún patrón moral.

La diferencia es importante, porque permite que nos demos cuenta inmediatamente de que pueden existir liberales libertinos, pero también liberales no libertinos y, sobre todo, libertinos no liberales.

El Gobierno holandés nos ofreció en estos últimos días un clamoroso ejemplo de cómo se puede ser libertino y antiliberal, esto es, de cómo utilizar el pretexto de la demolición de los prejuicios puede utilizarse para maniatar la libertad. En concreto, los extranjeros que pretendan establecerse en el país tendrán que superar un "test de tolerancia"; se pretende comprobar que los inmigrantes están preparados para interiorizar las "actitudes liberales" (sic) del pueblo holandés.

El examen pretende medir la reacción del espectador ante diversas imágenes, como una mujer en topless o dos hombres besándose; si el individuo no es capaz de soportar el video, o simplemente le desagrada, no podrá residir en Holanda.

El Estado aprovecha cualquier resorte para expandir su poder tiránico. En este caso, el estandarte de la tolerancia y el libertinismo se emplea para implantar supervisiones ideológicas en las fronteras que impermeabilicen a la sociedad holandesa de individuos que piensen por sí mismos y no por delegación regia.

¿Por qué un individuo no puede abochornarse al ver a una mujer desnuda o a dos hombres besándose? ¿Acaso una mente tan "cerrada" atenta contra la libertad o la integridad de los holandeses? No. Todos los individuos tienen su cabida en una sociedad libre mientras no inicien la agresión contra el prójimo, esto es, mientras no violen su libertad y su propiedad.

Sin embargo, el Estado holandés no se contenta con el monopolio policial y judicial: está dispuesto a enjuiciar incluso las ideas mediante la instauración de un control político de los pensamientos y los valores. Lo cierto es que la sola imagen de un individuo sometido a una sucesión de videos por parte del Gobierno debería evocarnos la imagen del más deplorable adoctrinamiento totalitario.

En este caso, pues, el libertinismo se utiliza como ariete contra el liberalismo; en manos del Estado, las actitudes "abiertas" y libertinas se convierten en una apisonadora moral, en un absolutismo fascistoide.

Una cosa es no perseguir las opiniones, y otra muy distinta imponerlas. La libertad no consiste en determinar la elección, sino en permitirla. De hecho, cuando se determina la elección se elimina la libertad. Cuando se imponen ciertas actitudes morales se elimina la libertad, por muy dignas y respetables que esas actitudes pudieran parecernos.

Pero no deberíamos olvidar que la confusión entre liberalismo y libertinismo sirve al Estado holandés no sólo para buscar una homogeneidad moral interna que le permita controlar a las masas con mayor facilidad, también, y especialmente, para establecer nuevas restricciones a la libertad de movimientos.

Desde siempre, la inmigración ha representado un problema insalvable para el imperium estatal. La teoría constitucional edifica la legitimidad del Estado sobre un trípode compuesto por el territorio, la población y la soberanía. En principio, estos tres conceptos están fuertemente interrelacionados: el territorio limita el concepto de población (británico es aquel individuo que vive en las Islas Británicas), la población es el origen último de la soberanía, y ésta se extiende sobre todo el territorio. El problema surge cuando las poblaciones dejan de estar quietas y se desplazan por todo el mundo, esto es, cuando la globalización entra escena.

Cuando la población deja de estar ligada a un territorio, el trípode se tambalea. Ya no puede hablarse en puridad de una masa ciudadana asentada de por vida en un territorio ni, por tanto, de una soberanía estatal que brota de esa masa; la colectividad inmanente deja de ser el punto de referencia y su lugar lo ocupa el individuo, y la sociedad como fruto de los contratos y acuerdos voluntarios. La ubicación de las partes pasa a ser un elemento secundario en las relaciones de poder; el imperium del poder político se difumina, sustituido por la soberanía del propietario.

No es casualidad que el siglo XIX se caracterizase por un intenso progreso económico, una notable libertad individual y una libertad migratoria y comercial sin precedentes. Tampoco es casualidad que el XX se haya definido por el totalitarismo, el militarismo y el proteccionismo.

El Estado sabe que su omnipotencia peligra cuando no puede controlar quién entra y quién sale de "sus" fronteras, esto es, cuando no controla qué ideas entran y salen.

Las ideas peligrosas, los individuos incómodos no pueden tener cabida en el seno de una estructura política que pretenda perpetuar su coacción. De ahí que, aparte de restringir la libertad de movimientos, los Estados nacionalizaran en su momento los servicios postales y hoy traten por todos los medios de regular internet.

Es necesario profundizar en la globalización para que las relaciones voluntarias, el orden espontáneo internacional y el capitalismo superen a los Estados y demuestren su absoluta inutilidad. La globalización es el principal adversario del intervencionismo y del socialismo.

El Gobierno holandés lo sabe, por eso está implantando un Estado policial que vigila las ideas de sus ciudadanos; el objetivo: instaurar una moral única en nombre del libertinismo. Primero han llegado los controles del "enemigo exterior", luego vendrán las purgas internas. Una vez el talibanismo estatista se ha desbocado, sólo su colapso puede detenerlo.

La sociedad no necesita de más controles ni de un adoctrinamiento más intenso. Demos una oportunidad a la libertad, esto es, a la elección pacífica de los individuos; también cuando su moral no nos agrade.

La Europa incompetente

Microsoft, por su parte, en vez de decir que está en su derecho de intentar hacer un producto más completo responde que su "prioridad es mantener informadas a las autoridades reguladoras y al sector", y que "está creando Windows Vista para ofrecer oportunidades sin precedentes a otras compañías del sector", es decir, a la competencia.

Si Jerónimo Castillo de Bobadilla levantara la cabeza le daría un soponcio mayúsculo. El escolástico español del siglo XVI fue la primera persona que definió competencia económica tal y como sólo es posible en un mercado libre y dinámico. Lo hizo en 1585 al afirmar que competencia consiste en emular al competidor. Además, estableció uno de los principales beneficios de la competencia: que los precios de los productos bajan con la emulación y con la concurrencia de vendedores así como con la abundancia.

Este concepto dinámico de la competencia empezó a ser torpedeado a finales del siglo XIX con las primeras legislaciones antitrust de los EE.UU. La Ley Sherman de 1890 surge en los estados centrales como resultado de la concesión de privilegios al lobby de los ineficientes agricultores y ganaderos de estos estados frente a los modernos y competitivos centros de producción que florecían cerca de Chicago. Desde entonces la legislación antimonopolio se ha convertido en el arma arrojadiza de los productores ineficientes frente a aquellos competidores que han servido mejor a los consumidores.

En Europa las leyes antitrust llegaron a mediados del siglo XX y en un principio se introdujeron por los recelos que los gobiernos de la Comunidad Europea tenían de los monopolios públicos de los otros países miembros. Sin embargo, no tardaron mucho en ser utilizadas por los empresarios que no conseguían el favor del consumidor y por los políticos empeñados en imponer sus visiones de lo que deberían ser los productos y los modelos empresariales del futuro. Desde entonces y hasta ahora los bruselócratas han ido combinando una idea de competencia estática en la que las empresas tienen que actuar en un mercado exento de competencia real donde tienen que vender el mismo producto que la competencia y al mismo precio, con leyes antitrust que les otorgan un poder arbitrario a la hora de penalizar o prohibir operaciones empresariales.

Microsoft se ha convertido en el rehén estrella de los políticos europeos. Primero fue acusada de haber conseguido una gran proporción del mercado, luego de integrar Media Player en su plataforma Windows y por último de no contar todos sus secretos a la competencia. Vamos, que los comisarios de competencia le persiguen por competir. Las nuevas amenazas contra el próximo sistema operativo de Microsoft muestran que son los políticos, y no los consumidores, quienes deciden cómo han de ser los productos en esta República Socialista Europea donde competir se ha convertido en un delito y la incompetencia política se ha erigido en freno del avance socio-económico.

La alternativa nuclear

Como los profetillas milenaristas y los líderes de sectas que asustan a la gente con previsiones del fin del mundo, los ecologistas nos atizan intentando hacernos sentir culpables por lo que mejor hacemos, progresar y hacer este mundo un poco mejor y más habitable.

La polución, el gran tema de hace años, no hace más que descender en los países desarrollados, lo que les deja escaso margen para la crítica. Últimamente se dirigen a lo que consideran el corazón, el motor de la sociedades libres: la energía. Los hidrocarburos contaminan. Y tienen la esperanza de que en algún momento se agotarán, lo que no está en absoluto claro. La energía que ven como un auténtico peligro es la nuclear, porque para obtenerla solo hace falta un combustible que no es caro y resulta relativamente abundante, el Uranio 235, y capital. Las sociedades libres solo tienen que dedicar parte del capital que generan y tendrán toda la electricidad que necesiten. La energía nuclear es el peor sueño ecologista hecho realidad.

En 1979 la central de Three Mile Island sufrió un colapso. Los sistemas de seguridad funcionaron y salió muy poca radiación al exterior. Greenpeace organizó manifestaciones ante las embajadas estadounidenses de todo el mundo. En 1986, la central nuclear de Chernobyl colapsó, con el resultado de 56 muertes. Greenpeace perdió cuatro años más tarde la oportunidad de manifestarse ante las embajadas de la URSS, algo que de todos modos no hubiera hecho ni en cien años. La central rusa se vino abajo porque el socialismo no se ha destacado por poner la vida de los ciudadanos entre sus prioridades.

Greenpeace tiene sus propios objetivos. Pero no tienen porqué coincidir con el progreso de las sociedades libres y generalmente no lo hacen. De 2000 a 2030 se calcula que las necesidades de energía mundiales aumentarán un 70 por ciento, y la única forma de atender ese aumento es apostando por las fuentes que conocemos, como la nuclear. Es segura, los residuos que genera tienen un control adecuado y para el que se conocen soluciones definitivas, y es barata. No emite CO2, por lo que tampoco contribuiría al efecto invernadero, la ultima bicha del ecologismo.

China planea crear 20 centrales nucleares en los próximos años. Francia produce el 80 por ciento de su electricidad de la energía encerrada en el átomo, Bélgica el 60 por ciento y Suecia el 50. Hay 434 centrales nucleares en todo el mundo, que son suficientes para surtir de electricidad a cerca de mil millones de personas. España es dependiente de las fuentes exteriores de petróleo y gas que están en países inestables, para seguir funcionando. Para optar por la alternativa nuclear necesita capital y conocimiento, y tiene ambos. ¡Ah! Y voluntad política, claro.

La cobardía política no ayuda a los jóvenes

Como cualquier político, Chirac, ha tomado la peor postura, mostrarse débil y dar más ánimos a los sindicalistas y conservadores izquierdistas (aquellos que quieren conservar un tipo de sociedad herida de muerte y retrógrada) para seguir con sus alborotos en contra del auténtico bien individual y prosperidad.

Las cosas en la vida cambian constantemente, los viajes en avión bajan sus precios, aparecen ordenadores cada vez más baratos, nuevos servicios… y por ello, todos nos alegramos; pero todos estos cambios también implican una remodelación de todos los factores de la estructura productiva y, evidentemente, el trabajo es uno de ellos. La idea de permanecer toda la vida en un mismo puesto de trabajo es incompatible con las necesidades de la sociedad. En una sociedad libre, sin barreras a la competencia y consumista, esto es, en una sociedad enfocada a los gustos y deseos del cliente y consumidor (todos nosotros), las necesidades y el trabajo son ilimitados.

¿Le parece increíble o utópico que siempre haya empleos que ofrecer y nunca se agoten? A principios del siglo XX los políticos de Estados Unidos plantearon disolver la Oficina de Patentes y Marcas (OPM) creyendo que era imposible inventar más cosas o que surgieran más ideas. El mito de la escasez bajo el libre mercado no se sostiene: en los últimos seis años la OPM ha concedido en Estados Unidos más de un millón de patentes. De ellas, más de 151.000 fueron otorgadas en 2005 y 181.000 en 2004. El crecimiento año tras año es francamente espectacular.

Evidentemente el anterior ejemplo sólo es una pequeña muestra de lo que puede significar la innovación empresarial, y por lo tanto, la consiguiente creación de empleo. El secreto es mantener un mercado dinámico, libre y no un mercado rígido como el francés dominado por políticos y sindicatos. Si nos basamos en la desregulación laboral, además, la facilidad de pasarnos de una empresa a otra y mejorar, en sentido monetario o de bienestar familiar, tomará un carácter desconocido hasta ahora.

Los empresarios franceses están tan preparados como los americanos para innovar y crear, pero si el gobierno mantiene barreras a los medios de producción privados y a la prosperidad su destino será cada vez más oscuro y difícil; los últimos veinte años son una muestra evidente. El libre despido, más allá de la tibia medida del CPE francés, es un camino para avanzar y hacer frente a los países con los que competimos.

Los manifestantes franceses pueden refugiarse en el pasado tanto como quieran y seguir soñando con mundos irreales, pero esto no les dará más trabajo ni calidad de vida. Sus propuestas "conservadoras" e ingenuas, sus "logros", sólo significan un tipo de seguridad, la de no tener empleo en el futuro.

¿Qué desea para usted y sus hijos, algo similar a la triste y apagada vida de un funcionario de la antigua URSS donde su puesto, y sus escasos ingresos, siempre estaba asegurado; o un mundo de prosperidad, riqueza, gran oferta de trabajo y opciones ilimitadas donde usted sea el amo y señor de su destino y fortuna?