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Etiqueta: Libertades propiedad y estado de derecho

Los dos raseros

No obstante, esta vuelta de tuerca, que a todas luces debería abrir un nuevo proceso constituyente, intensificará en el futuro la insostenibilidad de las cuentas regionales y el consiguiente despilfarro autonómico, tal y como ya hemos analizado. Sin embargo, el actual sistema arropa un tercer problema estructural aún más importante: la indeseada fragmentación del mercado nacional.

La amalgama de competencias que aglutinan en sus manos las respectivas comunidades autónomas han desembocado en un intenso intervencionismo público generalizado sobre diversas y amplias materias que, a modo de compartimentos burocráticos diferenciados, dificultan el desarrollo libre y natural de la actividad económica y, por tanto, del crecimiento. El caso de los fabricantes de tragaperras es tan sólo uno de los múltiples ejemplos que sirven para evidenciar el galimatías regulatorio que existe actualmente en España. Este sector ha de destinar un volumen sustancial de recursos para sortear con éxito el sinfín de trámites, licencias y regulaciones a los que están sometidos sus máquinas. Pero lo mismo sucede en el comercio (véase la obligación de rotular en catalán), las cadenas de distribución, el sector inmobiliario, las grandes superficies, sector servicios, industria, etc.

El empresario ha de enfrentarse constantemente a una compleja y voluminosa red de procesos burocráticos, tanto a nivel regional como nacional, para desarrollar su actividad, lo cual, como es lógico, desincentiva, y mucho, el fundamental espíritu emprendedor. No es casualidad que la mayoría de los jóvenes aspiren a ser funcionarios. En España es muy difícil hacer negocios gracias a nuestros queridos políticos. Crear una empresa se convierte aquí en un proceso arduo, caro y tedioso, al igual que en muchos países del Tercer Mundo, mientras que en Singapur o Hong Kong, por ejemplo, legalizar una sociedad no lleva más de un día y, además, a coste cero.

Así, resulta evidente que, más allá de la ineficiencia estática (redistribución y gestión de recursos disponibles), el principal problema que sufre la estructura estatal española radica en su falta de eficiencia dinámica. ¿Y esto qué significa? Pues que lo importante en Economía no es tanto administrar con diligencia una casa o empresa (eficiencia estática) sino saber cómo incrementar la hacienda actuando empresarialmente y comerciando con ella (eficiencia dinámica).

Y es que la función empresarial (acción humana), tal y como enfatizaba Ludwig von Mises en su Tratado de Economía, no consiste en asignar de forma óptima unos determinados recursos disponibles sino en buscar, descubrir y darse cuenta de nuevas oportunidades de negocio capaces de generar beneficio. Es decir, la clave radica en propiciar las condiciones socioeconómicas adecuadas para incentivar con fuerza la creatividad empresarial.

Pare un momento y pregúntense lo siguiente: ¿Quién ha hecho grande a Estados Unidos en el último siglo? Sin duda, un inmenso ejército de empresarios dispuestos a satisfacer necesidades ajenas (oportunidades de negocio) con el fin de lograr beneficios (crecimiento económico); ¿a qué se debe el espectacular desarrollo chino en los últimos años? A la relativa apertura económica que ha experimentado su régimen al permitir, aunque de forma aún muy limitada, el disfrute de la propiedad privada a sus ciudadanos; ¿por qué no ha surgido durante décadas ningún Bill Gates en Cuba o Corea del Norte? Supongo que ya sabrán la respuesta.

De este modo, para lograr una creciente eficiencia dinámica es necesario orientar la política económica hacia la configuración de un marco institucional que respete al cien por cien la propiedad privada, potencie los intercambios comerciales de carácter voluntario, garantice el cumplimiento de los contratos y, en resumen, favorezca la actividad empresarial en toda su variedad y riqueza de matices.

En este sentido, el levantamiento de barreras administrativas entre regiones impide y dificulta el intercambio comercial, de ahí la importancia de la unidad de mercado. Además, el intenso intervencionismo que ejercen los poderes públicos, a todos los niveles, tan sólo tiende a generar pobreza y miseria. Da igual que éste sea impuesto a nivel central (régimen chino o cubano) o regional, ya que la clave no es quién detenta el poder sino cómo se detenta. Por ello, en el actual sistema autonómico, los gobiernos regionales que apuesten por una mayor eficiencia dinámica tenderán, sin duda, a registrar mayores tasas de crecimiento y menor paro (Madrid), mientras que las menos eficientes tan sólo generarán pobreza y estancamiento… ¿Adivinan cuáles?

Orgullo (gay) herido

Claro, que es lo menos vistoso de este desfile. Los alardes tienen honda tradición en España, pero ninguno se ha parecido ni remotamente a este, autodenominado marcha del orgullo gay. Desnudez y sexualidad a la vista, adornadas no precisamente para pasar desapercibidos en El Corte Inglés. Hay algo de autoafirmación en todo ello, de reivindicación e incluso de imposición. Decir que tienen todo el derecho a mostrarse tan llamativos como deseen, a provocar toda la atención e incluso el escándalo de que sean capaces es una obviedad innecesaria.

Tienen derecho a todo ello, claro es. Lo que no pueden pretender es controlar lo que los demás piensen de su comportamiento. No le tiene por qué gustar a todos. No pueden prohibir a los demás que consideren que lo que hemos visto desfilar por la centenaria Gran Vía no es lo normal, lo ordinario, lo convencional. ¿Cuántos de quienes han realizado la marcha del orgullo gay consideran el espectáculo normal? Intereconomía hizo el año pasado una campaña de autompromoción con esa idea. En un spot se comparaba el día del orgullo gay con "364 días de orgullo de la gente normal y corriente".

El Ministerio de Industria, el departamento de Miguel Sebastián, se ha erigido en policía del pensamiento en España. Y no tolera esa contraposición entre las desnudeces aladas en la calle y la normalidad del ciudadano medio, por lo que ha multado a Intereconomía con 100.000 euros. La piel de Sebastián, que es así de fina. Tanto derecho tienen los participantes de la marcha a hacer lo que desean como los demás a pensar de ellos lo que les dé la gana. Pero este Gobierno no piensa así en absoluto. Le hace un traje a medida a la sociedad, y si una extremidad no entra por sus mangas, se amputa y santas pascuas. Han convertido a los homosexuales en un colectivo definido y condicionado por su condición sexual e hiperprotegido frente a cualquier consideración que no se adapte a sus propios esquemas. Los comportamientos más normales se convierten, a los ojos del Gobierno, en una perversión punible, y a los alardes más estrafalarios no se les puede contrastar con la normalidad sin castigo.

Esto de que Industria pueda multar a un medio de comunicación por no ajustarse a sus criterios es propio de la experiencia democrática venezolana, pero no de un país miembro de la Unión Europea. La cabra de Zapatero, que tira a los montes de Perijá. ¿Cómo hemos llegado a aceptar que Industria imponga multas a los medios de comunicación sin escándalo? Sin menoscabo de otros motivos más festivos, este sí que es motivo para salir a la calle.

La Unesco da asco

Hasta aquí nada digno de destacar. Sin embargo, hay algo en todo esto que debiera producir un profundo asco a cualquier persona que tenga aprecio a la libertad humana. El galardón está financiado por el dictador de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, y lleva su nombre.

Ante las protestas de organizaciones de derechos humanos y destacados periodistas reprimidos por otros dictadores de todo el mundo, la UNESCO decidió retrasar la entrega del premio. Por lo tanto, sigue en espera. Esto no es suficiente, pues debería ser directamente anulado. El galardón, oficialmente, está destinado a reconocer "los logros científicos que mejoran la calidad de la vida humana", por lo que no resulta aceptable que se haya bautizado con el nombre de tan siniestro dictador. Obiang ha sumido a las tres cuartas partes de la población de su país en la más absoluta pobreza y reprime las libertades más básicas que necesita un ser humano para poder considerar que vive dignamente.

La UNESCO da asco por el simple motivo de instituir el premio, que otorga al dictador de Guinea Ecuatorial una dignidad que no se merece. Y esta organización se ensucia todavía más cuando se limita a retrasar su entrega en vez de anularlo de forma definitiva. El organismo de Naciones Unidas para la cultura no escucha ni tan siquiera a aquellos a los que concedió un galardón, en esta ocasión sí, digno. Siete receptores del Premio Mundial a la Libertad de Prensa UNESCO / Guillermo Cano han escrito los últimos días una carta en la que recuerdan "la grave represión en Guinea Ecuatorial" y expresan su rechazo a un reconocimiento que lleva por nombre el del dictador Obiang.

Este organismo internacional nunca ha destacado por su defensa de la libertad. Ya durante la Guerra Fría hizo suyas las posturas soviéticas contra el libre flujo de información, y poco ha cambiado desde entonces. En 2008, tras anunciar que participaría en el Día por la Libertad de Internet, dio marcha atrás para no molestar a los países que aplican la censura online. Por tanto, que la UNESCO no se decida a cancelar un premio con el nombre de un tirano no tiene nada de sorprendente. Es coherente con una trayectoria que tan sólo puede y debe asquear a quienes creen que hay que oponerse a las dictaduras.

El gobierno global experimenta con España

Cada vez parece más probable que España entre en default a corto plazo y los políticos de aquí son incapaces de hacer nada.

La ciudadanía está dividida. No saben si se han de celebrar elecciones anticipadas, cambiar el Gobierno o sólo al presidente. La mayoría están de acuerdo en lo mismo: al Gobierno actual le viene grande la situación y algo ha de cambiar. Pero la pregunta es, ¿por qué cambiar? La situación ha escapado de las manos del Gobierno nacional.

El destino de nuestras vidas se ha visto afectado por un gobierno global que no tiene sede en ninguna parte, nadie conoce, apenas disfruta de estructura, que se ha ido construyendo sin intención expresa ni plan alguno. Los intereses políticos y buenas intenciones que vinieron después de la II Guerra Mundial han llevado a la situación actual casi por accidente.

No me confunda con ningún paranoico del Club Bilderberg. No hay una agenda global, ni un plan detallado para planificar el Nuevo Orden Mundial (NOM). De igual forma que el nacimiento de la moneda o el sistema capitalista no fueron diseñados por una persona ni grupo, sino que surgieron de las circunstancias que condicionaron tales épocas, la dominación política mundial (el NOM) ha germinado igual. Ha sido fruto de las casualidades y avance del "socialismo moderado".

España es el ejemplo más palpable del NOM. Zapatero ha pasado de una política de subvenciones y dinero para todos, a reducir el sueldo a funcionarios y crear una "economía de guerra" –lo que llaman "neoliberalismo" que no deja de ser socialismo y colectivismo– de un día para otro y sin estar en una situación de quiebra oficial. Eso es lo alucinante.

Tras varias llamadas de atención, el "Gobierno Mundial" ha actuado. En marzo Obama llamó a Zapatero para que pusiera orden a sus balances y todo cambió. Un mes después, el FMI se da una vuelta por España para examinar la situación del país. Después, representantes de la Reserva Federal y del Tesoro americano se vinieron aquí a dar instrucciones al Ejecutivo. La canciller alemana Ángela Merkel también ha dicho cómo ha de ser el plan de austeridad y reducción del déficit en el menor tiempo posible. Incluso la UE ya tiene un fondo para salvar a España de 750 mil millones de euros (aunque digan que se ha hecho para Europa, es para nosotros). Y el Banco Central Europeo, como siempre, dejando dinero y retirándolo según le da la gana y de forma arbitraria.

Esta malgama es lo que crea un Gobierno Mundial. Macroinstituciones heredadas y un policía del mundo (Estados Unidos) con un gran poder que sólo cuidan de sus intereses. La lucha por el bien común sólo parece ser posible con la sumisión y esclavitud del individuo. Somos el rebaño de los políticos. Ya de paso, vea este video que lo ilustra bastante bien: La historia de vuestra esclavitud.

Si cambian el Gobierno en bloque o a su cabecilla o si el pelele de la oposición pasa a gobernar, ¿cree que va a cambiar algo? Keynes no sólo mató la economía, sino que plantó la semilla del totalitarismo –de las buenas intenciones– que con los años ha liquidado la democracia y libertad individual. ¿Podemos votar al líder del FMI, al presidente de Estados Unidos, de la UE o del Banco Central Europeo? Los oligarcas del poder y dictadores de la producción han subido un peldaño y ahora mangonean a nivel global. Demasiado tarde para hacer absurdas manifestaciones, demasiado temprano para una revolución.

PD: Sabe que en la presidencia española de la Unión Europea, aquella que fue un éxito según Zapatero, se aprobó el documento 8570/10 que permite espiar a los "radicales". Dicho en roman paladino, a los que no se consideran establishment-borregos-del-sistema, ya sean de derechas o de izquierdas. Vigile lo que escribe en su blog, Twitter o Facebook. El gobierno global le vigila bajo el amparo de la ley.

Ladrones de plasma

Bonito título. Perfecto para una película de ciencia ficción con vampiros mutantes o para un artículo en Quo sobre nebulosas intergalácticas en colisión. Pero no van por ahí los tiros. Van por un terreno (de juego) totalmente distinto. Acabo de ver a España imponerse a Chile y pasar a la segunda fase del Mundial ( ¡¡Vamos!! ) ,   y es un buen momento para repasar la fascinante personalidad de Marcelo Bielsa, seleccionador chileno, argentino de origen y ferviente partidario del robo de televisores de plasma.

Con una gran sensibilidad “social”, admirador de la ex presidenta chilena Bachelet, el seleccionador chileno cultiva una imagen de  persona enigmática, no concediendo entrevistas a los medios, viviendo y trabajando aislado. Aunque, por otro lado, ha sabido transcender del deporte a la empresa, siendo un conferenciante de éxito, cuyas charlas sobre liderazgo y trabajo en equipo son un referente en el mundo empresarial chileno.

Precisamente, en una de esas charlas, celebrada en el Casino Viña del Mar bajo el tema “Creando lideres positivos” ante más de mil asistentes, muchos de ellos jóvenes estudiantes, fue donde, ante las preguntas del auditorio sobre su opinión acerca de los saqueos que siguieron al terremoto de Chile, con los televisores de plasma como producto estrella, el seleccionador reveló su lado más cleptómano: "No hay que justificar ni satanizar", dijo; "sólo hay que tomar conciencia para implementar un cambio. Lo que es un robo es que te digan que eres un tarado si no lo tienes y que te ofrezcan pagarlo en 100 cuotas. Así, yo también robaba un plasma".

¡Toma “lideres positivos”!

Está claro. Si te encoñas con un televisor de plasma que, dado la cercanía del Mundial y que Chile se haya clasificado, se convierte en un objeto de primera necesidad, y te parece caro, pues nada, ¡lo robas!  Porque en el fondo ¿Quién es el dueño del establecimiento para decidir a que precio vende sus televisores? ¿Para ofrecer facilidades de pago en 100 cuotas? No es nadie.

Es el pueblo el que debe dar un paso al frente, rebelarse contra la alineación… perdón, alienación (en que estaría yo pensando…) de la sociedad de consumo que le dice “que eres un tarado si no lo tienes” y hacerse con los ansiados televisores. En las palabras de Marcelo Bielsa resuenan los ecos del pensamiento de izquierdas latinoamericano, el espíritu del Che, las venas abiertas de América Latina, el conflicto  Norte-Sur.

Pues el televisor de plasma es un derecho inalienable, es la nueva conquista social, la nueva revolución: así, el “hombre nuevo” recorrerá las amplias alamedas llevando sobre sus espaldas no la carga de siglos de opresión, sino un Panasonic, a ser posible de 65 pulgadas.

Como cantaría Quilapayún: “El pueblo unido jamás será vencido…y verá los Mundiales en una tele de plasma por la cara”.

G. K. Chesterton

Les voy a hablar sobre un gobernante de un país europeo, que decide cambiar radicalmente los fundamentos culturales y ciertas leyes tradicionales de su país.

En esa historia, todo comenzaría por los discursos de un peculiar santón turco, que supuestamente demostraba cómo lo que pensábamos como típico de nuestra civilización en realidad provenía del Oriente Próximo. Además, este predicador habría convencido a las autoridades para establecer (a golpe de Decreto) la ley seca, el vegetarianismo y, en general, corregir muchas de las costumbres ancestrales de aquella nación.

Me imagino que ustedes lo estarán asociando con alguien conocido… pero no; no es él. De quien hablo es de Lord Ivywood, un personaje inventado por Chesterton en su genial novela La taberna errante, que ha sido reeditada hace poco y que les recomiendo que disfruten con su lectura. La acción se sitúa en Gran Bretaña y llama la atención ese parecido con algunas conductas de gobiernos y otros grupos de nuestra actual sociedad que -desde Europa-, de repente, quedan fascinados por cualquier otro modo de vida diferente del que ellos conocen y se ha vivido en su entorno durante siglos… Pero deciden que no les gusta y quieren cambiarlo. No importa que hayan sido años de pruebas y error, ajustes, búsqueda de las mejores soluciones: hay que cambiarlo todo porque sospechan que misteriosos poderes ocultos (particularmente les disgusta la religión cristiana) controlan las conciencias de la gente.

Y la solución, como decía, estará en la "moderna" propuesta de un islamismo bienpensante que aparece descrito con humor en la novela (no se olviden que les hablo de un libro de ficción); cosa que seguramente disguste a los políticamente correctos defensores de las alianzas de civilizaciones, acercamientos de las culturas y todo eso.

El segundo elemento de la trama es algo más simple e históricamente conocido: la decisión de proscribir el consumo de alcohol por razones de salud cívica (aunque enlaza también con un orientalismo bastante fundamentalista). El caso es que Chesterton nos entretiene con las andanzas de un rebelde militar irlandés y un práctico tabernero del pueblo pesquero de Pebblewick que burlan esa prohibición amparándose en los resquicios de una ley precipitada que permitiría la bebida siempre que se ofreciera bajo un letrero (los cuales habían sido, por cierto, convenientemente retirados).

La taberna errante fue escrita en el año 1914, y me llama la atención lo clarividente de su ironía. Seguro que el propio Chesterton estaría notablemente sorprendido al constatar hoy el parecido de sus historias con la realidad.

También creo que se extrañaría ante algún prólogo de este libro, como el que trata de buscar una explicación del argumento en torno a la “destrucción del tejido social que opera hoy el capitalismo”… ¡Menuda forma de entender las cosas! El que suscribe no es ningún experto literario, pero desde luego que no me imagino al Chesterton de La taberna errante como un oculto defensor de la lucha de clases. Bastaría echarle un vistazo al último número de Renacimiento (que me pasa un buen amigo; gracias, Juan) para comprobar que las opiniones del escritor inglés no eran precisamente cercanas al socialismo. Aunque podríamos hablar largo y tendido sobre su propuesta distributista; pero eso lo dejo para otro momento.

Quiero terminar copiándoles algunas frases de Chesterton sobre la propiedad privada que seguro les gustarán: “La propiedad es un derecho natural fundamental: es el medio necesario para hacer real la libertad. La propiedad es la condición material necesaria para que la persona pueda desarrollar su propia creatividad y libertad. La propiedad, efectivamente, garantiza la libertad del hombre y posibilita que pueda cumplir sus aspiraciones”.

Interviú y los abogados de Ramoncín

…además de mostrar en pantalla la portada de estos rotativos. A ningún directivo del Grupo Zeta se le ocurriría dejarse convencer de que la aparición de El Periódico de Catalunya en estos resúmenes de prensa televisados supone un atentado contra su propiedad intelectual. Tampoco, es de suponer, se le podría persuadir de lo mismo en el caso de que lo incluido en un "repaso" a los medios impresos fuera la revista Interviú.

Resulta por tanto sorprendente que desde Zeta se optara por mantener, para el caso de los periódicos digitales y bitácoras, justo lo contrario que para las televisiones. No deja de llamar la atención que se pretendiera hacer desaparecer de la red todas las portadas de Interviú que se mostraran en páginas ajenas a las del propio grupo de medios. Afortunadamente, para ellos y para la libertad de expresión, han decidido dar marcha atrás en tan absurda y costosa cruzada. Los únicos que han salido perdiendo con la rectificación han sido los abogados de la Asesoría Jurídica de las Artes, puesto que ha quedado en entredicho el valor de sus servicios.

Sin embargo, el daño ya estaba hecho para Interviú. La campaña lanzada por el despacho de abogados en nombre de Zeta ha supuesto un fuerte coste en términos de imagen y prestigio para Interviú como revista y para su empresa editora como grupo de medios. De otra manera, seguramente no hubieran dado marcha atrás.

Tal vez deberían, suponemos que ya lo han hecho, pedir explicaciones a los abogados que han contratado. No deja de resultar irónico que entre los servicios de la Asesoría Jurídica de las Artes esté el del "control de reputación", que busca garantizar la buena imagen en la red de sus clientes y cuyo eslogan lo dice todo: "No es necesario crear nuevos contenidos. Es más rápido eliminarlos sin más". Hasta el momento, en los dos casos más conocidos de los protagonizados por estos juristas los efectos han sido demoledores.

Es cierto que han logrado que se eliminen ciertos contenidos. Pero el coste para sus clientes ha sido altísimo. En el caso de Interviú ha sido tan evidente que el propio Grupo Zeta se ha dado prisa en dar marcha atrás. El otro es el de Ramoncín. Si el prestigio del cantante entre gran parte de los ciudadanos era más bien bajo por sus pasadas defensas de la SGAE y el canon, su imagen pública resultó todavía más deteriorada tras contratar a estos abogados y emprenderla contra prácticamente todo aquel que le criticaba o se burlaba de él por internet.

Si algún día decidiéramos preocuparnos por nuestra reputación online, tenemos muy claro a quién no contrataríamos para encargarse de ello.

Qué no es el derecho

El Derecho puede definirse de diversas maneras, pero sólo una de esas vías de aproximación permite distinguir entre el carácter institucional de los enunciados que se le atribuyen, y el contenido complejo y abstracto que guardan dichos preceptos. No se trata de hacer una relación de conceptos que ignoren la verdadera naturaleza del Derecho, sino de purgar entre las distintas teorías al respecto, con la idea de componer una nueva conceptualización que no derive en desarrollos explicativos sin sentido.

Centrémonos, reduciendo la complejidad de cada una de las versiones que a continuación expondremos, en las clásicas visiones que desde la filosofía y la teoría del Derecho se han elaborado sobre el hecho jurídico:

  • En primer lugar, la que hoy predomina, no sin revisiones y dulcificaciones merced de las otras dos interpretaciones: el positivismo jurídico. Concibe el Derecho como un conjunto de normas que forman parte de un ordenamiento validado dentro de un orden político y social determinado, siendo el elemento primordial la positividad de su contenido, es decir, la plena articulación de enunciados. El positivismo considera que el Derecho puede provenir del acto deliberado y racional de un compositor jurídico cuasi omnicomprensivo. Partiendo de la distinción tomista entre Derecho natural y Derecho positivo, el positivismo, como instrumento teórico del racionalismo estatista, considera accesible al conocimiento humano la capacidad de articular cada uno de los contenidos normativos indispensables para favorecer el ajuste social (la paz –la no violencia- en las relaciones intersubjetivas, que diría Mises). Cada nueva norma atraviesa un proceso de exigencias formales y sustantivas antes de poder ser considerada como parte del ordenamiento jurídico. La validez de una norma depende de la efectividad general del sistema en su conjunto, creyendo haber resuelto de este modo la vinculación entre validez y eficacia del Derecho (Kelsen).
  • En segundo lugar, entre el positivismo normativo y el iusnaturalismo, encontramos una vía intermedia, mucho más explicativa que las restantes, pero insuficiente, ya que en realidad las necesita a ambas para fundamentar ciertos aspectos, evitando así caer en una posición netamente relativista o irracional. El evolucionismo jurídico desliga el aspecto formal de las normas del desarrollo de su contenido y efectividad, advirtiendo que el Derecho, como la moral, poseen un sustrato de reglas de mera conducta cuyo origen y formación se enmarca dentro de un proceso evolutivo, sucesivo o histórico. Dichas reglas arrastran un volumen de conocimiento tal, que no resulta plenamente accesible para la mente del Hombre, siendo éste incapaz de articular con plenitud, dentro de un ordenamiento sistemático, cada aspecto relevante de dicho contenido normativo. Las normas explícitas, con forma de enunciados preceptivos ciertos, pese a aparentar relativa simplicidad, no son sino la manifestación superficial del contenido que, efectivamente, tiende a regular la conducta de un grupo humano específico.

Hay dos tipos de evolucionismo: una versión ingenua, que se complace con analizar el contenido explícito de las normas, cayendo fácilmente en la arrogancia de considerar factible recomponerlo en normas más eficientes; y una versión compleja, que además de percatarse del elemento meramente institucional, profundiza en aspectos de estructura del conocimiento y orden cognitivo de la mente humana, a fin de teorizar sobre ese contenido amplio de reglas que gobiernan la conducta, en su mayor parte, de manera tácita y superconsciente (Hayek).

El iusnaturalismo tiene tantas versiones como seguidores, y tantas críticas como detractores. Posee un fondo de verdad: la conducta, y las reglas que la gobiernan, no son ajenas a la naturaleza del ser humano. Pero son muchas sus carencias teóricas, como por ejemplo, la idea de que dicha naturaleza permite inferir un contenido amplio de normas, e incluso, que se trata de una naturaleza estática, no cambiante, en vez de dinámica y flexible (y en continua evolución). Unos creen haber dado con unos principios o valores éticos universales, de los que cabe derivar fundamentos jurídicos válidos en cualquier situación. La idea tomista de Derecho natural considera a este tipo de Derecho como un reflejo del orden universal natural, pero en el concreto ámbito de la conducta de los hombres. Ignorando que dentro del orden social o cultural, existen otros órdenes distintos al meramente jurídico o moral, esta versión del iusnaturalismo se conforma con tratar de advertir principios tan básicos que, en cada caso concreto, permitan especificar contenidos normativos efectivos y específicos. De hecho, desde este punto de vista, el iusnaturalismo se convertiría en una suerte de programa de investigación ética sin pretensiones positivistas, en cuanto a que su objeto de estudio es el descubrimiento de los elementos que deberían vertebrar cualquier orden de conducta humana, proponiendo sus conclusiones como alternativa o factor correctivo para los sistemas de normas que los desconozcan por completo.

Desgraciadamente, entre la falsa ilusión que provoca la revelación desde un pretendido orden supremo, o la mera intransigencia racionalista, confiando a la razón la tarea de construir un ordenamiento completo y mucho más eficiente en términos estáticos, el iusnaturalismo es también expresión de un grave error intelectual. Aun aceptando que el Derecho es aquel conjunto indeterminado de normas que, de forma efectiva, gobiernan la conducta de los individuos, proporcionándoles una baza institucional desde la que planear con mayor certeza sus expectativas particulares, cuando el iusnaturalismo considera posible sustituir dicho orden jurídico y moral efectivo, y en su lugar proceder  a la mera deducción lógica y estricta de aquellos principios universales, venidos al hombre bien por revelación, por simple introspección o gracias al ejercicio de la razón, se desliza hacia posiciones claramente positivistas.

Hemos visto, esbozando entre las tres visiones principales de estudio del Derecho (además de la sociología jurídica, que por su amplia diversidad, planea sobre éstas), cómo en todas ellas acecha la ilusión que considera factible configurar un ordenamiento jurídico más eficiente (diseño inteligente institucional) que aquel que resulta espontáneamente del proceso social. No se trata de plantear meras alternativas. La conceptualización del Derecho exige conocer qué tipo de contenido guardan en su interior las normas de conducta, y cuál es su proceso de descubrimiento, composición, interiorización y transmisión entre individuos. Para ello no puede obviarse el elemento cognitivo: no cabe desligar el estudio de la conducta de aquellos factores sensoriales que la articulan en las mentes de los individuos.

Por ello, en el estudio de las normas, debe distinguirse entre la teoría general de la composición normativa, dentro de la teoría de la evolución de las instituciones, apoyada en la necesaria sistematización positiva de aquellos elementos formales que nos permitan clasificar normas y sistemas de normas, sus elementos básicos y la manera de comprenderlos. Otro ámbito de estudio será el del contenido de las normas, tratando de advertir principios y valores, mecanismos de resolución de conflictos, orígenes históricos o carácter compositivo de las mismas. Y por último, centrados en el estudio de la mente humana, la manera en que ésta se manifiesta en el sentido de ordenar la conducta del individuo; qué conocimiento es innato y cuál se adquiere, así como las vías de asimilación y la manera en que se estructura y altera una vez adquirido.

El Derecho es aquella parte de las normas de conducta que, con un contenido superficial suficiente, permiten ser conocidas mínimamente en su carácter irresistible. Es decir, siendo toda norma exigible, sólo las reglas cuyo contenido pueda explicitarse mínimamente podrán ser apeladas en cuanto a su exigibilidad. Esto implica que sólo una pequeña parte del contenido de estas normas resulta accesible para la conciencia del individuo, operando el resto de contenido a niveles semiinconscientes o súperconscientes, dentro de la propia estructura mental del Hombre. Se dirá que algo es bueno cuando seamos capaces de entreverlo y explicitarlo con suficiencia, y del mismo modo, se dirá que es recta aquella conducta que podamos expresar, aun cuando el conocimiento que encierre dicha conducta siga siendo mucho más amplio. Toda norma, por lo tanto, resulta exigible por definición, es decir, comporta una sanción. Identificar el tipo de sanción nos permite clasificar la norma (pero no el contenido normativo total que representa) dentro de uno u otro orden, bien la Moral, bien el Derecho. Derecho será toda norma que se sepa irresistible, que conlleve la intervención de un poder sancionador capaz de compeler a su infractor invadiendo su esfera de autonomía o voluntad. Dicho poder no tiene porque ser un Poder público. Por tener ese carácter jurisdiccional (señalar lo recto y exigirlo sin que quepa resistencia), acabará delegándose en un tercero imparcial, dedicado a estas cuestiones. La teoría no nos permite ir más allá en la conceptualización, el resto es historia y sistemas de Derecho y Política específicos.

Todo lo demás, no es Derecho. No son Derecho las normas de organización política, incluso cuando parte de su contenido coincida con el que es propio del Derecho. Las normas jurídicas son generales y abstractas, y dentro de un orden social, su contenido, o parte de él, puede ser parte de composiciones normativas que pretendan resultados concretos, o articulen sistemas de organización parcial.

Lecciones eslovacas para el liberalismo hispano

Como otros países de la Unión Europea, Eslovaquia acaba de celebrar elecciones generales. Y como en otros lugares, se ha certificado que en el Viejo Continente la izquierda está en franco retroceso. A pesar de ser la fuerza más votada, el socialdemócrata SMER no podrá repetir la coalición de Gobierno que mantenía con el partido nacionalista y xenófobo SNS y el populista HZDS, que no ha logrado ningún escaño. El primer ministro saliente, Robert Fico, ha dicho que no quiere volver a gobernar junto con el SNS. Pero aunque quisieran, socialistas y nacionalistas juntos no logran conformar una mayoría suficiente como para formar gobierno.

Todo apunta, por tanto, a que se formará una amplia coalición del centro-derecha, en la que entrarán dos partidos democristianos, la formación magiar moderada Most-Hid ("puente" en eslovaco y húngaro) y los liberales de Sloboda a Solidarita (SaS, Libertad y Solidarita), que con un 12% de los apoyos electorales ha resultado la tercera fuerza más votada del país y la segunda dentro de la futura coalición gobernante. Estos últimos tendrán, casi con toda seguridad, el ministerio de Finanzas y otras tres carteras más. Lo sorprendente de SaS es que ha logrado estos resultados cuando ha pasado poco más de un año desde que vio la luz como partido político. Su congreso fundacional se había celebrado en marzo de 2009.

¿Dónde radica el secreto de un éxito tan rápido por parte de un partido liberal? Si somos capaces de desentrañarlo, tal vez podamos extraer lecciones útiles para el liberalismo hispano (sobre todo español, pero también de países americanos), con independencia de que se aspire a crear formaciones políticas o no. Una de las claves, y es en ésa en la que nos vamos a centrar, ha sido la comunicación. Esto se aplica tanto a los temas tratados como a la configuración de los mensajes.

El liberalismo español en demasiadas ocasiones resulta críptico y demasiado económico para el gran público, con sesudos análisis sobre política monetaria o fiscal. Por el contrario, y sin abandonar esas cuestiones, desde el eslovaco SaS se ha hablado de cuestiones que cualquier ciudadano puede entender y compartir: se exige el fin de la inmunidad parlamentaria (un privilegio comprensible en el siglo XIX pero totalmente injustificado en la actualidad), poner un límite al precio que se puede pagar por los coches oficiales o ampliar la libertad de prensa (que ha sido restringida durante el mandato social-nacionalista-populista).

Además, se apuesta por una imagen joven (casi todos sus candidatos son menores de 40) y en ocasiones muy gamberra. Muestra de ello es que en algunos de sus logos aparezcan unas figuras que están a medio camino entre unos espermatozoides y unos renacuajos, justificadas en un lema que proclama que se trata del partido "de las futuras generaciones". En las campañas personales de los candidatos hay una aspirante a diputada (que ha logrado su objetivo) que llegó incluso a tratar de convencer de las virtudes de su programa a unas muñecas hinchables con un humor y una irreverencia difícilmente imaginable en el liberalismo de habla española.

El que se presenta como el único partido de Eslovaquia "sin comunistas ni agentes de la Seguridad del Estado" (la KGB de la Checoslovaquia comunista) ha sabido conectar con amplios sectores de la población de su país. En buena medida lo ha hecho gracias a un mensaje claro, con temas de interés inmediato para muchos ciudadanos y lejos del elitismo intelectual (casi siempre inconsciente) que, por desgracia, caracteriza en demasiadas ocasiones al liberalismo de otros lugares. Ésta es tal vez la principal lección que se puede extraer de SaS para aplicar en España (y otros países) para la difusión de las ideas liberales, con independencia de que se trate de formar un partido o no. Esto es un debate para otra ocasión.

Posición Común, fracaso singular

Ambos se habían marcado el ambicioso, difícil e inmoral reto de sustituir la posición común sobre Cuba (que molesta al régimen castrista por incluir el diálogo y el apoyo a los disidentes del interior) por un nuevo marco de cooperación con la dictadura totalitaria de La Habana. Para desgracia del inquilino de La Moncloa y su ministro, el resto de gobiernos europeos han optado por la dignidad democrática y no se cambiará la citada posición común.

En un desesperado intento de minimizar su fracaso y de justificar su posición, Moratinos se agarra a la liberación del muy enfermo preso político Ariel Sigler Amaya. Horas antes de que los ministros europeos de Asuntos Exteriores aprueben mantener la posición común, el jefe de la diplomacia española dice esperar que se inicie una nueva etapa en las relaciones con Cuba tras lo que considera el inicio de un "proceso esperanzador" por parte del Gobierno cubano. Es un gesto felizmente inútil, en Europa son demasiados los gobiernos que no están dispuestos a dejarse embaucar por el portavoz español de la dictadura castrista.

El "proceso esperanzador" del que habla Moratinos no es tal. El único responsable del lamentable estado de salud de Ariel Sigler Amaya (uno de cuyos hermanos, Guido, sigue en prisión) es la dictadura castrista. Fue ese régimen el que le encarceló y le maltrató. Según distintos organismos de Derechos Humanos, en las cárceles cubanas siguen encerrados unos doscientos presos políticos, 26 de los cuales están enfermos en situación de extrema gravedad. Ésa es la auténtica cara del sistema totalitario con el que Moratinos y Zapatero pretenden que colabore la Unión Europea.

En política exterior la presidencia española de la UE se resume en un largo listado de fracasos, pero ninguno tiene la importancia de éste. Sin embargo, el mantenimiento de la posición común hacia Cuba no es una derrota de España, sino de su Gobierno. Numerosos españoles rechazan la amistad del Ejecutivo de Zapatero con el castrismo y la colaboración con la dictadura. Para ellos, como para el resto de demócratas europeos y cubanos, ha sido una victoria.