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Etiqueta: Libertades propiedad y estado de derecho

Podemos o el lado oscuro de la política

Probablemente han visto ustedes la primera película de la saga de La Guerra de las GalaxiasLa amenaza fantasma, escrita, dirigida y coproducida por George Lucas en 1999. En una escena que seguramente recordarán si han visto el filme, un joven Anakin Skywalker es presentado ante el Consejo Jedi, una suerte de tabla redonda formada por una mezcla entre caballeros y monjes galácticos. Durante el examen al que es sometido, el maestro jedi más anciano y, por tanto, más sabio, pronuncia a modo de advertencia una de las frases más célebres de la película: "El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento" (clip de vídeo aquí). Pues bien, en estos tiempos donde el que no está asustado por la incertidumbre política y económica, está indignado con la corrupción, o está cabreado con los políticos, quizás convenga hacer caso del viejo Yoda y mantener la cabeza libre de emociones.

Y es que, cuando se habla del panorama político y económico nacional en tertulias improvisadas con familiares y amigos en el bar o en las redes sociales, es frecuente escuchar a quienes, en su ingenuidad, reclaman una oportunidad para Podemos, de forma que se remuevan las estructuras de un sistema que una gran parte de la población considera agotado. Como si fuera un experimento inocuo que no implicara consecuencias graves para la sociedad. Cabe recordar que una oportunidad similar fue la que le concedió el pueblo alemán al NSDAP de Hitler en 1933 cuando, agotados por una depresión económica interminable, profundamente desmoralizados por la hiperinflación de los años 20 y enrabietados con las deudas de las reparaciones de la I Guerra Mundial, consideró que la República de Weimar ya no daba más de sí.

Antes de que me llamen exagerado por aludir al nazismo para comentar el ascenso de Podemos en las últimas elecciones europeas y en las encuestas recientes, sepan que es su propio líder, Pablo Iglesias, quien suele utilizar la misma referencia. Así lo hizo, por ejemplo, en diciembre de 2012, cuando dejó publicada en Twitter la siguiente frase:"Estamos en tiempos de Weimar en los que ganará quien agregue un amplio sentimiento popular".

Y es que no hay más que repasar la historia de estos movimientos salvadores en general, y del grupo encabezado por Iglesias en particular, para darse cuenta de que el montaje de las asambleas, los círculos, el lenguaje utilizado y el resto de la puesta en escena parecen pura fachada diseñada cuidadosamente para engatusar a la gente normal, que está harta de crisis, de políticos mentirosos y de corrupción. Recuerden, si vieron la película que les comentaba al principio, cómo acaba el parlamento de la República cuando cae en manos del senador Palpatine, supuesto salvador que iba a acabar con la corrupción. Se trata de la búsqueda del poder a toda costa.

Como afirma en su libro recién publicado Asis Tímermans"Si algo destacaba en la carrera de Pablo Iglesias era la obsesión por ganar. Y tenía claro qué era ganar: gobernar con las manos libres. Obtener un 51%, o controlar un 51%. La Facultad, Izquierda Anticapitalista, La Tuerka, Fort Apache, Intereconomía, La Cuatro, las Elecciones Europeas, los Círculos … Nada de esto tenía como objetivo renovar la política, «empoderar» a la gente o mejorar la calidad de vida de la clase trabajadora. Se trataba de ganar".¹

No se lleven a engaño con el mantra de que las propuestas de Podemos son deseables socialmente pero irrealizables en la práctica. El programa económico de los seguidores de Pablo Iglesias no es malo porque no sea realista –que no lo es–, sino porque la única forma de llevarlo a cabo implica cambiar desde la raíz nuestro modelo de libertad individual que tanto ha hecho mejorar las condiciones de vida de la gente, para sustituirlo por otro sustentado en la coacción, la anulación del individuo y la eliminación del auténtico motor del progreso, que es la iniciativa empresarial. Las reformas económicas de Monedero no deben criticarse tanto porque no le salgan las cuentas, sino porque su plan es cuadrarlas a base de coacción para igualarnos a todos en la miseria.

O ESTÁS CONMIGO O FORMAS PARTE DE LA CASTA

No hay más que darse una vuelta por las redes sociales para percibir que se ha instalado en muchas mentes una especie de maniqueísmo, según el cual ser detractor de unos implica apoyar sin fisuras a los otros. Por ejemplo, para el seguidor tipo de Podemos supone un signo inequívoco de pertenencia a eso que ellos llaman casta el que alguien critique la inviabilidad de las disparatadas propuestas económicas que propone Juan Carlos Monedero, alerte de las consecuencias para nuestro país del modelo bolivariano, que ha vaciado los lineales de los supermercados venezolanos y llenado las calles de Caracas de violencia, o rechace los experimentos de ingeniería social que creíamos felizmente abandonados en Europa desde que derribamos el Muro de Berlín hace veinticinco años.

Por otro lado, para quienes aún apoyan a los partidos tradicionales, que históricamente vienen alternando las posiciones de gobierno y de principal partido de la oposición, votar cualesquiera siglas que no sean las suyas supone hacerle el caldo gordo a los que consideran unos "frikis". Y es que nunca terminamos de librarnos del fatal concepto del voto útil ni del voto del miedo.

Pero nadie dice que sea cosa de dos. Rechazar el comunismo disfrazado de los promotores de Podemos no implica abrazar el modelo actual. Hay otras opciones razonables entre lo de ahora y lo que proponen. Entre el totalitarismo radical de izquierdas y el socialcapitalismo de amiguetes del PP y PSOE existe todo un rango de opciones democráticas que también proponen la regeneración de la política –junto con la defensa de la unidad de España– y que perfectamente podrían ser consideradas razonables para el elector medio, tengan un fondo de armario ideológico de corte socialdemócrata, como es el caso de C’s o UPyD, o una combinación entre conservador y liberal, como es VOX.

Tristemente, esos partidos, UPyD, C’s y, especialmente VOX al que sólo parece quedarle la vía judicial para lograr algo de notoriedad en los medios, parecen estar silenciados, cuando no abiertamente vetados, por eso que los fanboys y fangirls de Pablo Iglesias llaman casta. Y no son pocos los que consideran que ha sido el arriolismo suicida del PP quien le ha dado alas al líder supremo de Podemos, abriéndole la puerta a los grandes medios de comunicación de este país.

Es legítimo y moralmente necesario rechazar la corrupción del PP, del PSOE y del partido del que se trate. Pero es igualmente legítimo oponerse a modelos que está demostrado que, lejos de ayudar a los más desfavorecidos, sólo cercenan la libertad y generalizan la miseria y la pobreza, como es el comunismo, de corte soviético, maoísta o bolivariano, disfrazado o no de populismo transversal.

O ESTÁS CONMIGO O TIENES MIEDO A LA DEMOCRACIA

Una de las respuestas comunes que suelen recibirse cuando uno se opone públicamente en las redes sociales a las propuestas de Podemos es la de que la crítica responde al miedo, cuando no al rechazo a la democracia. No sé qué pensarán ustedes, pero resulta sintomático que simplemente opinar contra un partido sea considerado por sus seguidores como oponerse al voto ciudadano. Esto nos ofrece una pista de la auténtica calidad democrática que transpira dicha organización. No es la democracia lo que asusta, lo que preocupan son los iluminados que muestran una sed infinita de poder y que no tienen reparos en engañar a la gente con un discurso demagógico, ocultando sus verdaderas ideas.

ESTÁS ANUNCIANDO EL APOCALIPSIS

Otro de los ataques que se reciben consistentemente cuando se critican las referencias ideológicas genuinamente radicales de Pablo Iglesias es responder que se está anunciando el apocalipsis –y, además, porque uno quiere alentar el voto del miedo para favorecer al PP–. Al que alerta de que estos activistas de izquierda quieren para España los nefastos modelos de Venezuela, Cuba o Corea del Norte suelen acusarle de querer asustar a la población avisando que viene el lobo. Pues bien, si alguien les dice, como manifestó el líder de Podemos en una entrevista concedida a la TV del régimen chavista en marzo del año pasado (min. 28:30), que envidia a los venezolanos y a los españoles que viven allí, y que el régimen bolivariano es el ejemplo, no hay otra que pensar que quiere aquello para España, ¿no creen?

No hace falta tener, pues, una inteligencia fuera de lo común ni poseer una bola de cristal para vislumbrar el escenario que nos espera con esta gente si llevan a cabo sus planes: basta ver la ruina que han sembrado sus doctrinas allí donde se han puesto en práctica. Y es que el descontento, la rabia y la indignación no nos deben conducir a darnos un tiro en el pie. No nos dejemos llevar por el lado oscuro de la política.

1: Asís Tímermans, ¿Podemos? Editorial Última Línea

¿Podamos? ¡Podemos!

Algunas hojas del árbol social están cayendo o están siendo cortadas por podridas o corruptas. Estamos soltando lastre, librándonos de parásitos y sanguijuelas que nos chupan la sangre. Conviene continuar: no esperar a que caigan por sí solas, sino eliminar activamente las ramas muertas, viejas o secas que dificultan el crecimiento y el desarrollo.

Sin embargo mucha gente parece estar fijándose de forma parcial e incompleta en casos llamativos y se niega a ver el elefante en la habitación. El problema social no está solamente en unos pocos políticos o altos mandos corruptos o incompetentes, en una casta elitista que presuntamente lo controla todo y se reparte los despojos del poder. El problema más grave y fundamental está en el poder estatal en sí mismo y en todos aquellos, que son muchos, que prosperan gracias a él y viven impunemente a costa de los demás.

Podemos todas las castas depredadoras: las elitistas al mando y las populares que contribuyen al sostenimiento de las elitistas. Estas castas masivas también necesitan una profunda depuración. Conviene podarlas o reformarlas de forma radical para conseguir que de forma efectiva se pongan al servicio de los demás en una economía de mercado libre. No nos creamos sus muy repetidos e hipócritas eslóganes según los cuales ellos se sacrifican por el bien común: obliguémosles a hacerlo de verdad. Denunciemos a aquellos que denuncian a sus superiores políticos y les tachan de casta casi exclusivamente para despistar, para distraer la atención sobre su propia naturaleza de grupos de interés y presión.

Cuanto más importantes sean los servicios que prestan (como en la sanidad o en la educación) más importante es corregir sus múltiples ineficiencias y abusos. Privaticemos la sanidad y la educación, y si es necesario utilicemos cheques sanitarios o escolares para permitir que los receptores de los servicios actúen como consumidores soberanos capaces de controlar y disciplinar a los productores o proveedores.

Podemos el escaqueo sistemático de múltiples colectivos. Podemos la administración a todos los niveles de funcionarios apoltronados, pegados y apegados a su plaza en propiedad. Vigilemos y midamos con rigor su productividad y no nos dejemos engañar por sus posibles trampas para aparentar que están trabajando duro y bien. Exijamos transparencia, que actúen públicamente como auténticos servidores públicos.

Podemos los entes públicos que existen en beneficio de los allí atrincherados. Eliminemos las televisiones públicas.

Podemos los impuestos, el presupuesto, los gastos y la hacienda pública. Dejemos la renta y la riqueza en manos de sus legítimos propietarios, sus productores.

Podemos las subvenciones, los subsidios y las protecciones a los productores ineficientes. Podemos a los incompetentes o poco competitivos.

Podemos el corporativismo de todos los gremios que sólo buscan evitar la competencia y tapar sus vergüenzas.

Podemos las regulaciones que asfixian la libertad y matan la iniciativa empresarial innovadora y creativa.

Podemos la picaresca. Arranquemos de cuajo a todos aquellos que viven del cuento, del lloriqueo, del victimismo, de exagerar sus necesidades. Podemos a los sinvergüenzas y a los vagos.

Podemos la envidia y el igualitarismo coactivo.

Podemos la chapuza.

No añadamos más lastre al peso muerto que ya sufrimos. No institucionalicemos el derecho a vivir por la cara, simplemente por estar ahí, por existir, sin necesidad de ofrecer nada de valor a cambio de lo que se recibe.

Podemos las ideas disparatadas y falaces que se difunden desde tribunas universitarias fanáticamente politizadas e ideologizadas.

¿Podemos podar? ¡Podemos!

Los muros de las ciudades invisibles

Uno de mis libros favoritos de todos los tiempos es Las Ciudades Invisibles de Italo Calvino. En él, el autor nos descubre uno a uno un manojo de lugares fantásticos e imposibles que no me canso de recorrer y por eso releo el libro cada cierto tiempo.

Ayer, vigesimoquinto aniversario de la caída del muro de Berlín, o de su derrumbamiento, no pude evitar recordar estas ciudades y pensar en los muros invisibles, tan fantásticos y eternos como las ciudades de Calvino, pero mucho más siniestros, que tenemos todos en el entrecejo.

La caída o el derrumbamiento

Porque dicen unos que se cayó y otros que "lo cayeron". Unos destacan las vidas perdidas tratando de salir del encierro comunista y otros, por el contrario, subrayan el cúmulo de casualidades que se dieron para que aquel milagro sucediera. Unos encumbran a líderes políticos y religiosos y otros, sin embargo, te cuentan que un funcionario ruso de la KGB, decidió que el sistema estaba ya acabado y que era el momento de dar paso a algo nuevo y entregó una lista de agentes de la KGB en el extranjero a la embajada francesa en Moscú.

¿Y entonces? Los altares a los presidentes, al Papa, los discursos y todo lo demás ¿son por nada? Pues sí, por nada. Porque la celebración no me parece que sea un homenaje tanto a quienes se liberaron del yugo comunista, sino a quienes no lo lograron, a quienes cayeron, a los reprimidos, a los que lucharon en la clandestinidad y no tuvieron éxito.

Quienes aprovecharon el momento y tiraron con sus manos el muro material, esos a los que se les humedecen los ojos recordando esos días mágicos e inigualables, saben que quedan mucho otros muros en otros tantos  puntos de la tierra: CubaVenezuelaCorea del Norte… por nombrar los más conocidos, pero sabiendo lamentablemente que no son los únicos. Muros aceptados por los presidentes del llamado "mundo libre", denunciados, es cierto, por los grandes organismos internacionales, esos que hacen declaraciones gratuitas y que no obligan a nada. Pero no hay presidente que se precie que se niegue a estrechar la mano de un tirano. Problemas diplomáticos, alegan. Lo que sea, pero ahí estamos, con nuestra diplomacia y nuestras sonrisas manteniendo estos otros muros, tantos que casi conforman una ciudad invisible a los ojos, pero que encierra miles de víctimas de los regímenes liberticidas.

He visto color, sin querer

Y ahí están LeopoldoYoani y tantos otros que sufren perseguidos por defender su libertad y la de los suyos mientras nosotros, expectantes, miramos a nuestros líderes celebrar la "caída" del muro de Berlín.

Un amigo argentino invitado a los eventos del 25 aniversario este pasado fin de semana, me contaba, justo de paso por Madrid camino de Berlín, lo emocionante que es recorrer esos lugares que otros pisaron en peores circunstancias. Y sabiendo que mi amigo es de Rosario (Argentina) me preguntaba qué tienen las piedras y los adoquines que transmiten sentimiento, no solamente a los protagonistas alemanes sino a cualquier humano con sangre en las venas, rosarinos, madrileños, o de cualquier otro sitio. Es la vibración del aire que se percibe cuando se visitan determinados lugares emblemáticos donde muchas voluntades con el mismo objetivo, incluso si lucharon y perdieron, incluso separadas por años en el tiempo, se reúnen metafóricamente y derriban no solamente el muro físico, sino otros muros más temibles, como el de la desidia, el conformismo, la desesperanza, la cobardía, la egolatría. Esos muros invisibles son los que impiden que caigan todos los demás, los que nos llevan a mirar desde el tendido cómo otros se baten el cobre, dan testimonio anónimo, la mayoría de las veces, consiguiendo una medicina en Caracas, enseñando a usar Facebook en Santiago de Cuba, padeciendo la masacre como en el caso de muchos cristianos por el mundo, y sin esperar que se aparezcan ni un Reagan, ni una Thatcher, ni nadie. Sabiendo que para ver color y que se vaya el muermo, como cantaba Martirio en sus sevillanas, es necesario saberse solo y seguir a pesar de todo. Y luego, de repente, un funcionario, va y se despista.

Iglesias, Monedero y el capitalismo: la ideología de Podemos en 10 frases

Hace 25 años la población de Alemania del Este derribaba el Muro de Berlín. Terminaba así, convertido en un infierno, el experimento de la utopía comunista. Durante medio siglo, Europa había estado dividida por un Telón de Acero que había separado pueblos, países y regiones. Y el resultado no podía ser más trágico.

La ruina del sistema comunista se llevó consigo a muchos de sus defensores en Occidente. Los intelectuales que llevaban décadas sosteniendo la superioridad del sistema soviético corrieron a esconderse, avergonzados por la evidencia de su fracaso. Incluso los partidos políticos comunistas se disolvieron, cambiando de discurso o, al menos, de símbolos, con el convencimiento de que el público no toleraría más la apelación a esta ideología.

Precisamente esta semana, coincidiendo con la efeméride, Podemos daba el salto definitivo a la primera línea de la política española, tras confirmarse por el CIS que la formación de Pablo Iglesias tiene opciones reales de ganar las próximas Elecciones Generales.

Muchos se han preguntado en los últimos meses cuál es la ideología que se esconde tras el círculo blanco sobre fondo morado. Desde que obtuvieron sus primeros cinco escaños en el Parlamento Europeo, Iglesias y Juan Carlos Monedero, las dos caras más visibles del partido, han intentado articular un discurso sin apelar a etiquetas ideológicas clásicas. Su lenguaje es de ellos (la casta) contra nosotros (el pueblo) y son constantes sus apelaciones a todos los ciudadanos, sean de derechas o de izquierdas, para echar a los partidos del régimen.

La cuestión es si es cierto este mensaje. ¿Es de verdad Podemos un partido alejado de las ideologías tradicionales o es el viejo comunismo de siempre con disfraz? Para responder a esta pregunta, quizás lo más sencillo sea recurrir a sus propias palabras. Iglesias y Monedero tienen cientos de vídeos en internet: en La Tuerka, en Fort Apache, en entrevistas o mítines. Es verdad, en los últimos dos meses hay palabras (comunismo, capitalismo, lucha de clases, proletariado,…) que prácticamente han desaparecido de su discurso. Aunque hace apenas un año, no les daba tanto reparo pronunciarlas. Éstos son diez fragmentos de sus intervenciones públicas:

– Ya me gustaría a mí… acabar con el capitalismoPablo Iglesias (26 de octubre de 2014): "[La necesidad de que haya consumo para salir de la crisis] es terrible y tiene que ver con la economía de mercado y la lógica del crecimiento. Si decimos que el capitalismo es un sistema criminal que nos lleva a la destrucción ecológica del mundo, seguramente tengamos toda la razón. Pero mañana hay que dar de comer a la gente. No podemos lanzar una enmienda a la totalidad. Hasta que podamos lanzar esa enmienda a la totalidad al capitalismo hay que garantizar el nivel de vida de la gente. Un Gobierno no puede decir: ‘Voy a abolir la economía de mercado en mi país’. Ya me gustaría a mí. Somos muy pequeños para cargarnos el capitalismo nosotros solos".

– Para acabar con la crisis, hay que salir del euro. Pablo Iglesias, Pablo Iglesias (27 de octubre de 2013): "¿Qué debería hacer una fuerza política democrática que ganara unas elecciones en el Sur de Europa? Yo no tengo dudas. Debería retomar el control de la política monetaria, saliendo del euro e inmediatamente devaluar para favorecer las exportaciones, debería decretar la suspensión del pago de la deuda y nacionalizar la banca (…), debería establecer sistemas de control para evitar la fuga de capitales, debería ampliar la titularidad pública a las áreas clave de la economía (energía, transporte, telecomunicaciones,…) y todos los demás sectores estratégicos (…). ¿Sería todo esto posible en el marco de un solo Estado del Sur de Europa? Ni de coña. Europeos del sur, uníos".

– Cómo sustituir el capitalismo. Juan Carlos Monedero (20 de agosto de 2011): "Cuando los problemas son estructurales, las soluciones son estructurales. Si quieres descansar, vete pensado cómo sustituyes al capitalismo. No sabemos si en otra iglesia hay salvación, pero en ésta, la condena es segura".

– La crisis del capitalismo y su solución marxista. Juan Carlos Monedero (12 de febrero de 2013, minuto 15): "Marx era un moderno. Su concepción del tiempo era lineal. Siempre avanzamos: esclavos contra amos, siervos contra señores, burgueses contra propietarios,… Esa concepción lineal del tiempo llevó a muchos a pensar que la siguiente crisis del capitalismo sería la última. Eso es un error. Pero de cada crisis el capitalismo sale con un abanico de respuestas más estrecho, eso no significa que la siguiente crisis sea la definitiva, pero sí que cada vez tiene menos herramientas para solventar las contradicciones que tiene el propio sistema. Tenemos que recuperar a los marxistas heterodoxos".

– Cómo se echa de menos al fantasma del ¿comunismo? Pablo Iglesias (16 de noviembre de 2013): "Cómo decía Warren Buffet: ‘Claro que hay lucha de clases, lo que pasa es que vamos ganando nosotros’. Ay, ay, ay… cómo se echa de menos a ese viejo fantasma que metía miedo a los ricos".

– El ejemplo de Lenin y cómo ‘ocultar’ tus símbolos. Pablo Iglesias (vídeo sin fecha): "La clave para entender la historia está en la formación de unas categorías sociales llamadas clases. (…) La política no tiene que ver con tener razón, sino con tener éxito. Puedes llegar a casa y saber que el materialismo histórico es clave para entender el desarrollo de los procesos sociales. Puedes llevar una bandera con la hoz y el martillo de metros y metros y volverte a casa con tu bandera mientras el enemigo se ríe de ti, porque los trabajadores le prefieren a él. (…) ¿Tú crees que yo tengo alguna contradicción con una huelga de 48 o 72 horas salvaje? Ninguna. (…) El enemigo nos quiere refugiados en nuestros símbolos de siempre, está encantado. (…) Había un compañero que hablaba de los soviets en 1905 y aquel calvo [Lenin] con aquella mancha en la cabeza que era una mente prodigiosa, entendió el análisis concreto de la situación concreta. Les dijo una cosa muy sencilla a todos los rusos: "Paz y pan". Y cuando dijo "Paz y pan", un montón de rusos que no tenían ni idea de si eran de izquierdas o de derechas dijeron ‘Pues va a tener razón el calvo éste’. Y al calvo le fue muy bien. No les dijo ‘Materialismo dialéctico’. Ésa es una de las principales lecciones del siglo XX".

– Cuba como referencia. Pablo Iglesias (12 de junio de 2013): "Cuba se enfrenta a muchísimos desafíos, en lo económico, en lo político, en sus relaciones internacionales. Para que siga siendo una referencia de emancipación, una referencia para toda América Latina y para la izquierda mundial, seguramente hay cosas que deberán cambiar. Esto no lo planteo como una crítica eurocéntrica –porque es fácil decirle a los cubanos, desde Europa: ‘Uds. deben cambiar para gustarnos más a nosotros’–, sino desde el apoyo y la preocupación que la izquierda tiene porque los países como Cuba, que han sido una referencia para todos nosotros, sigan siéndolo en el futuro".

– Chávez, inmortal. Pablo Iglesias (11 de marzo de 2013): "Hay figuras políticas cuyo peso y transcendencia van mucho más allá de la biología. Hugo Chávez Frías ha dejado de existir, pero Chávez hace mucho tiempo que dejo de ser él mismo para convertirse en uno de los principales motores del cambio en América Latina. (…) Chávez es mucho más que el ciudadano que los venezolanos eligieron para que fuera su presidente. Chávez es ya Bolivar y cabalga como estandarte y referencia de su patria grande. Los seres humanos nacen y mueren tarde o temprano. Pero los mitos, cuando se encarnan en un pueblo, se hacen inmortales. Ya lo dijo un venezolano llamado Hugo Chávez Frías: ‘Chávez no soy yo, Chávez es el pueblo".

– Militancia. Pablo Iglesias (22 de mayo de 2013): Jornadas "Organizando la resistencia" de las Juventudes Comunistas de Aragón: "Me hace bastante ilusión participar en actos con la Juventud Comunista porque cuando era más imberbe milité en la Juventud Comunista de los 14 a los 19 años".

– ¿Comunistas? Juan Carlos Monedero (7 de octubre de 2014): "Las etiquetas tradicionales ya no sirven. No es sencillo definirse sólo con un adjetivo". Pablo Iglesias (25 de octubre de 2013): "Yo soy comunista".

El Titanic hundió la libertad económica de EEUU

Que el Titanic, la mayor catástrofe en la navegación civil de la humanidad, esconde tras de sí numerosos misterios es de sobra conocido. Aún hoy se especulan sobre muchos aspectos que, sumados cual casualidades, llevaron fatalmente al naufragio de aquel coloso. El Titanic hundió la libertad económica de EEUU.

Por desgracia, muy poco o apenas nada conocida es la relación del Titanic con una de las mayores pérdidas de libertad de los estadounidenses. A comienzos del siglo pasado, eran tres las sagas de banqueros que más aguerridamente lucharon por establecer una banca central, particularmente en EEUU. Por un lado, JP Morgan y por otro los Rothschild y los Rockefeller.

La construcción del Titanic

De hecho, juntos acabaron formando una suerte de cartel llamado Sistema de Reserva Federal. Sin embargo, había una serie de influyentes personas frontalmente opuestas a la creación de una banca central. Benjamin Guggenheim, un magnate de la minería y la metalurgia, era uno de ellos. Isidor Strauss, un muy importante empresario judío nacionalizado en EEUU propietario de lo que hoy son los grandes almacenes Macy’s, el segundo gran nombre en oponerse. Y por último, John Jacob Astor IV, bisnieto del considerado primer millonario de EEUU, militar y dedicado con éxito al negocio inmobiliario familiar. Los tres estaban entre los hombres más ricos del mundo, pero, a diferencia de las tres primeras sagas mencionadas, eran un obstáculo para la creación de la banca central.

Titanic
Titanic

Curioso o no, fue idea de JP Morgan la construcción del Titanic. Sin embargo, nadie de los Morgan viajó en el Titanic. Sí lo hizo toda la mayor oposición al establecimiento de la Reserva Federal: Isidor Strauss, Guggenheim y John Jacob Astor IV. Y los tres fallecieron en el naufragio. También estaban además en contra de la I Guerra Mundial, lo que denota su inclinación contra el estatismo.

El hundimiento del Titanic

El 12 de abril de 1912, el Titanic se hundía en el Atlántico Norte. Poco después de un año, en 1913, surgió la Reserva Federal que sepultó la libertad bancaria y monetaria como nunca antes. Con ello, se consiguió uno de los logros mayores de la plutocracia dirigista del mundo actual. Un hecho que supuso un avance del socialismo bancario y que es desde 1929 y su crack hasta hoy la raíz última generadora de nuestras crisis y recesiones económicas.

El Titanic parece que fue una gran conspiración, otra más, para la imposición de un Nuevo Orden Mundial de socialismo de ricos destructores del Capitalismo liberal-libertario. Pues de eso trata el socialismo de todos los partidos y facciones, de grandes monopolios (el Estado es el epítome de los monopolios), que nos adoctrinan sobre su necesidad a la vez que maldicen los valores e instituciones de la libertad.

El socialismo es para las élites

Y su estrategia es confundir a la sociedad hecha rebaño con etiquetas que quieren resultar distintas: socialdemócratas, neofascistas, populistas, neocomunistas… Pero todos ellos son variantes de una misma ideología que demuele al individuo y su libertad. Es el mismo socialismo y estatismo inspirador de los planes de tantas sociedades secretas que son y han sido.

Esa es la lucha de los liberales libertarios, la denuncia y socavación del Nuevo Orden Mundial de plutócratas colectivistas de izquierda y derecha. Gritemos la verdad: que el socialismo es para élites y privilegiados y que el liberalismo libertario es la única alternativa para el ciudadano común. Porque un mundo de justicia, libertad y prosperidad es posible. Actuemos.

Inmigración (XVI): Apátridas dominicanos

"La nacionalidad haitiana originaria por ius sanguinis ha sido tradicionalmente reconocida en la mayor parte de las Constituciones de la República de Haití desde hace casi un siglo". Extracto de la Sentencia TC/0168/13 del Tribunal Constitucional dominicano.

"La ley no dispone sino para lo porvenir. No tiene efecto retroactivo sino cuando sea favorable al que esté subjúdice o cumpliendo condena. En ningún caso los poderes públicos o la ley podrán afectar o alterar la seguridad jurídica derivada de situaciones establecidas conforme a una legislación anterior". Art. 110 de la Constitución dominicana de 2010.

"Afortunadamente hay en la sociedad civil dominicana muchas voces valientes y democráticas —de intelectuales, asociaciones de derechos humanos, periodistas— que, al igual que las dos jueces disidentes del Tribunal Constitucional, han denunciado la medida y se movilizan contra ella". Mario Vargas Llosa.

La migración es un fenómeno ubicuo. No solo se da hacia países desarrollados sino también hacia países menos desarrollados. En todos los casos, los representantes de los Estados imponen su buena dosis de racionamiento. En ocasiones hacen pifias aún peores.

La República Dominicana se encuentra en una isla que comparte con Haití. Ambos países son culturalmente diferentes. Tienen aproximadamente el mismo numero de habitantes (unos 10 millones). La renta per cápita en Republica Dominicana es de unos 12.000 USD y la de Haití es de unos 1.700 por lo que es fácil averiguar hacia dónde se dirigen los flujos migratorios. Los haitianos han buscado desde siempre trabajo en su país vecino y el cruce de fronteras se ha llevado a cabo históricamente sin demasiados percances.

Temores de los dirigentes dominicanos

Existe un bloqueo en la psique de las autoridades dominicanas en lo que se refiere a Haití y a los haitianos. Son víctimas de la ignorancia y del prejuicio. La sombra trujillista anti haitiana es aún alargada. Pese a que necesitan mano de obra barata, tienen temores a ser inundados por ellos. Hay miedo a un imaginario complot de gobiernos y ONGs extranjeros para unificar la isla y hacer de la República Dominicana la principal fuente de la solución a la pobreza haitiana. Pese a la irracionalidad de estas ideas, gozan de amplia credibilidad y están arraigadas en actitudes resistentes al cambio y en el intento de detener la inmigración procedente de Haití.

Por el contrario, la sociedad civil de ambos lados de la frontera ha convivido pacíficamente y sus pueblos han cooperado siempre entre sí y se han caracterizado por la buena vecindad. Por décadas, la República Dominicana ha acogido a miles de inmigrantes haitianos que han buscado mejores condiciones de vida. Han hecho por lo general los trabajos más duros e ingratos en suelo dominicano (industria azucarera, construcción, autopistas, etc.) por lo que han contribuido a la prosperidad de dicho país. Se estima que la mano de obra haitiana aporta hoy el 7.5% al Producto Interno Bruto local.

Desde la reforma de 20 de junio 1929, el régimen constitucional dominicano ha venido concediendo nacionalidad a toda persona nacida en su territorio (criterio de ius solis), exceptuando a los hijos nacidos de diplomáticos o de personas "en tránsito" (es decir, que no estuvieran en el país más que un corto periodo de tiempo, hasta diez días, según Reglamento de migración de mayo de 1939). Consecuentemente, el ordenamiento jurídico dominicano reconoció durante muchos años de manera generosa la nacionalidad a miles de hijos nacidos en suelo dominicano de migrantes haitianos, mayormente jornaleros, que fueron creando comunidades rurales en torno a las plantaciones azucareras conocidas como bayetes.

Acción administrativa dilatoria con graves consecuencias

A partir de la Ley de Migración de 2004, se consideraron también a las personas en tránsito a aquéllas en situación irregular sin importar la duración de su estancia en el país. Así, se les vino a denegar desde entonces la nacionalidad a sus hijos nacidos en dicho país, contraviniendo el derecho constitucional dominicano que mantenía por entonces aún el criterio laxo de ius solis.

Además, la Junta Central Electoral dominicana desde al menos 2007 estuvo llevando a cabo prácticas irregulares muy graves en el despacho de la documentación a ciertos nacionales. Dilataba sine die la entrega de copias de documentos censales (i.e. actas de nacimiento) a toda persona dominicana de origen haitiano. Con ello se impedía la posterior regularización de su documento de identidad. Carecer de él afectaba al ejercicio de muchos derechos fundamentales para cualquier individuo: no podía transitar libremente dentro y fuera del país, encontrar un trabajo legal, comprar o vender propiedades, alquilar, ni casarse entre otros derechos civiles básicos. Tampoco podía uno acceder a la seguridad social, a la educación y sanidad públicas.

Lo peor de todo es que se estaba expuesto a sufrir deportación o se le vedaba a uno el inscribir a sus descendientes como dominicanos al arrebatársele la nacionalidad.

Fue un intento de los representantes del Estado dominicano de desnacionalizar por las bravas a ciertos connacionales de origen haitiano nacidos allí desde 1929 y convertirlos en extranjeros dentro de su propio país por obra y gracia de una deshonesta estrategia administrativa.

Aprobación de nueva Constitución en 2010

Sólo desde la nueva Constitución de Leonel Fernández de 2010 el criterio del ius solis quedó delimitado en el art. 18,3 del texto de la Carta Magna para excluir a aquellos hijos nacidos de extranjeros que se hallasen en tránsito o (se añadió) residiesen ilegalmente en territorio dominicano.

A partir de entonces, el criterio laxo del ius solis que había prevalecido en la Republica Dominicana desde 1929 quedó sin efecto. En lo sucesivo, ya no podrá adquirir nacionalidad dominicana el hijo de extranjeros por el mero hecho de nacer allí, a no ser que sus progenitores residan legalmente.

Una sentencia posterior del Constitucional infumable

Fruto de repetidas irregularidades administrativas, una ciudadana -Juliana Deguis Pierre, de ascendencia haitiana- interpuso un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional dominicano (TCD) al denegársele reiteradamente por parte de la administración una copia de su acta de nacimiento, lo que le impedía registrar a sus hijos y llevarlos a la escuela de su localidad. El TCD, en su Sentencia TC/0168/13 del 23 de sept. de 2013, mandó que se le diera a la recurrente la documentación solicitada pero al mismo tiempo dictaminó que se le privase automáticamente de su nacionalidad dominicana. Juliana Deguis Pierre quedó apátrida.

El TCD dictaminó que los hijos de inmigrantes extranjeros (es decir, haitianos) sin residencia legal nacidos después de 1929 no eran dominicanos, porque las leyes desde esa fecha excluían a los hijos de "extranjeros en tránsito". Para la mayoría de los jueces, "tránsito" equivalía no sólo a los extranjeros desplazados allí temporalmente (i.e. diplomáticos, turistas u hombres de negocio) sino también a no tener en regla los documentos de residencia de inmigración, sin importar el tiempo de permanencia en el país y sin importar que sus descendientes fueran ya dominicanos por el hecho de haber nacido allá y haber residido no sólo más de 10 días sino a veces más de tres generaciones. 

Lo que hizo esta sentencia fue darle una pátina de legalidad (que no de legitimidad) al plan de desregularización que la Junta Central Electoral dominicana había ideado desde 2007 contra ciertos dominicanos de origen haitiano que ya habían adquirido su nacionalidad desde hacía mucho tiempo.

Esta sentencia fue un instrumento de segregación de la población nacional dominicana. Contenía, además, aberraciones jurídicas y procesales. Mencionemos dos de las más groseras:

Uno: la ciudadana Juliana Deguis fue en busca de amparo de su derecho a recibir el acta de nacimiento por parte de la administración y lo que obtuvo de rondón fue un dictamen sobre una materia que ella no fue a buscar amparo (acerca de su nacionalidad). Pidió justicia para que no hubiera malas prácticas administrativas y salió desnacionalizada por parte del TCD. No sólo eso, además de ella, quedaban apátridas todos aquellos dominicanos que hubiesen nacido desde 1929 de padres haitianos en situación de irregularidad. Se dictaminó sobre una materia que no estaba en juego y afectó a personas que no eran parte del proceso.

Dos: esta sentencia viola la propia Constitución dominicana que prohíbe la retroactividad de las leyes cuando es en perjuicio del afectado. Once de los trece jueces del alto tribunal interpretaron de forma extensiva el término "en tránsito" para incluir en él a todo dominicano de ascendencia haitiana cuyos progenitores carecieran de documentación reglamentaria, o sin importar que hubiera nacido en suelo dominicano desde 1929 y se hubiera ya nacionalizado de forma completamente legal por el criterio válido hasta 2010 del ius solis. Es un despojo grosero de un derecho adquirido y todo Estado de Derecho que se precie debería respetar.

En contraste con esos 11 magistrados, los dos votos discrepantes de las magistradas Isabel Bonilla Hernández y Katia Miguelina Jiménez Martínez son sendos ejemplos de la buena fundamentación jurídica que desmontan todas y cada una de las inconsistencias de la referida sentencia. Su coherencia, precisión y elegancia en el razonamiento de ambas magistradas ha debido hacer sonrojar a más de un miembro "honorable" de dicho tribunal político.

Amenaza de ser deportado a un país extraño

Según la última encuesta de descendientes de haitianos realizada en 2012 habría unos 250.000 dominicanos afectados. Desde 2007 la mayoría no han podido renovar su status legal dentro de su propio país. Su único delito ha sido el ser de ascendencia haitiana en un país donde la gran mayoría de la población tiene ascendencia extranjera, sea americana, caribeña o europea.

La gran amenaza que se cernía sobre ellos es si el gobierno de la República Dominicana iba a tener estómago suficiente para expulsar a los dominico-haitianos que quedaran sin documentos legales. Ciudadanos que sufrirían una curiosa paradoja: podrían ser deportados a Haití, un país que jamás habían pisado, cuyo idioma y cultura desconocían y con el que no les unía más vinculo que el que tuvo algún antepasado suyo de anteriores generaciones y que huyó de Haití hacía mucho tiempo.

Por fin el sentido común

Ante este atropello, miles de personas, organizaciones, juristas y otros profesionales rechazaron ese desatino de las autoridades dominicanas. Como consecuencia de ello, se formó la plataforma de Dominicanos x Derecho (que agrupaba diversas organizaciones y a las personas dominicanas afectadas por la referida sentencia inconstitucional del TCD).

Afortunadamente la promulgación al fin en mayo del 2014 de la Ley 169-14 estableció un régimen especial de validación de documentos para dominicanos hijos/as de extranjeros en situación migratoria irregular, inscritos en el registro civil y sobre naturalización para los no inscritos, es decir, los que nunca han tenido acta de nacimiento. El sentido común parece que empieza a regresar a las mentes de los dirigentes dominicanos.

A pesar de que considero que la inmigración moderna en primera generación debe separarse lo más posible de la adquisición de la nacionalidad, precisamente para favorecer el flujo de la propia inmigración, eso no quita para denunciar la aberración jurídica que supone en cualquier lugar cambiar las reglas de juego a mitad del partido por parte de las autoridades públicas.


Este comentario es parte de una serie acerca de los beneficios de la libertad de inmigración. Para una lectura completa de la serie, ver también I,  IIIIIIVVVIVIIVIIIIXXXIXIIXIIIXIV y XV.

Rosa Díez y sus 10.000 incorruptibles

En las últimas semanas, las pérdidas en la cartera de Warren Buffetthan estado en boca de todos. A ello, habían contribuido tres noticias. La primera, fue el estallido del escándalo de Tesco. La cadena de supermercados británicos, en la que Buffett había invertido en los últimos años a través de Berkshire Hathaway, reconocía públicamente que había inflado significativamente sus cuentas.

La empresa reconocía que había sobrevalorado -fruto de errores de contabilidad- su beneficio semestral en 250 millones de libras, unos 320 millones de euros. Tesco se vio obligada a anunciar un profit warning que hizo que su cotización se desplomase. La inversión de Berkshire Hathaway en Tesco sufrió las consecuencias y su cerca del 3,7% de la compañía perdía en unos pocos días más de 700 millones de dólares.

La segunda noticia que sacudía a la cartera de Berkshire Hathaway, el conglomerado de Warren Buffett, era el desplome en la cotización de IBM, una de sus participaciones más importantes. IBM anunciaba unos decepcionantes resultados y el valor de la participación de Berkshire Hathaway descendía la cifra de 494 millones de dólares, al dejarse IBM un 7% en un mismo día.

La reacción de pánico venía motivada por el anuncio de unos resultados peores que los que esperaba el consenso del mercado y por reconocer que no iba a poder cumplir con los objetivos de beneficio que había establecido dentro de su plan quinquenal, que precisamente acaba en 2015.

La tercera y última noticia apenas tardaba un día en producirse. La mayor posición de Berkshire Hathaway desde hace décadas, Coca-Cola, anunciaba también un resultado que se quedaba corto frente a las expectativas del mercado, además de advertir de los problemas a los que se estaba enfrentando la compañía a raíz del efecto divisa.

Las 400 millones de acciones que tiene Berkshire Hathaway de Coca-Cola caían el pasado martes en Bolsa y suponían una caída en la valoración de esa participación de nada menos que 1.090 millones de dólares.

¿Una semana negra para Buffett?

Los titulares de los medios de comunicación tras anunciarse los resultados de IBM y Coca-Cola eran terriblemente duros. Parecía que Buffett había cometido tres errores de inversión, cuando en realidad tan sólo Tesco es un claro fallo.

Tanto las inversiones de IBM como la de Coca-Cola son inversiones de la categoría que Buffett llama buy and hold, y cuyo horizonte de inversión es para siempre. Ligeras oscilaciones en la cotización de este tipo de participaciones no afectan a largo plazo en absoluto a la marcha de los negocios.

Buffett ya ha triunfado con estas inversiones, ya que invirtió en magníficos negocios a precios muy atractivos. Sin ir más lejos, su participación en Coca-Cola se ha multiplicado por quince en estas décadas. Una variación temporal de 1.000 millones no deja de ser anecdótico. Lo mismo sucede con la noticia de IBM.

Buffett confía plenamente en el modelo de negocio de IBM, que en los últimos año ha mutado de una empresa tecnológica a una empresa que presta servicios con base tecnológica y con especial énfasis a todo lo relacionado con el cloud computing. Lo único que le preocupa a Warren Buffett como value investor es que sus negocios vean erosionadas sus ventajas competitivas. Eso y sólo eso es lo que le puede preocupar a Buffett.

El error de Tesco

Y una pérdida de ventaja competitiva, junto con el descubrimiento de un equipo gestor sin la más mínima integridad es precisamente lo que ha sucedido en su inversión en Tesco. Buffett ha reconocido abiertamente que su inversión en Tesco ha sido "un tremendo error". Una cosa que, precisamente, honra a Buffett es su sinceridad y transparencia a la hora de reconocer sus errores de inversión. Lo ha hecho en numerosas ocasiones, con inversiones como Energy Future Holdings, Dexter Shoes o la propia Berkshire Hathaway.

Las pérdidas inicialmente anunciadas por Tesco resultaron ser superiores (263 millones frente a 250), lo que obligó a su presidente, Richard Broadbent, a renunciar a su cargo la semana pasada. Al margen de la manipulación contable, el negocio no atraviesa su mejor momento. Las acciones cotizan en mínimos de once años, tras caer más de un 50% en los últimos meses.

Tras el estallido de la crisis subprime, Tesco se lanzó a la aventura en Estados Unidos con las convinience stores Fresh & Easy, que resultaron ser un fracaso. Dicha inversión acarreó pérdidas por valor de 3.000 millones de dólares.

Al mismo tiempo, la feroz competencia de rivales como Aldi ponía contra las cuerdas a Tesco en Reino Unido, su mercado predilecto, en donde llegó a gozar de una cuota de mercado del 30% en sus mejores tiempos. El tiempo ha hecho el resto y los números del gigante han comenzado a resentirse, como podemos ver en el siguiente gráfico.

La moraleja

En primer lugar, es muy importante distinguir las variaciones temporales que el mercado hace en el precio de los negocios en los que estamos invertidos de las variaciones permanentes. La diferencia fundamental entre una y otra es que, en el primer caso, las ventajas competitivas de un negocio no sufren cambio alguno, mientras que en el segundo sí lo hacen.

La lección a aprender, por tanto, es que lo importante no es fijarse en la cotización de una acción, sea esta IBM, Tesco o Coca-Cola, sino en qué hacen las ventajas competitivas de esos negocios, aquellas características que poseen las empresas y que les permiten mantener e incluso ampliar su cuota de mercado, pese a una feroz competencia. Todo lo que no sea eso, es ruido. Y si algo ha permitido a Buffett ser tan buen inversor ha sido, precisamente, hacer caso omiso al ruido.

Warren Buffett, en el ojo del huracán

Tras una semana más de escándalos de corrupción, mientras la gente mira a sus propios alcaldes de reojo, no vaya a ser que éste también tenga cajas B, cuentas ilegales, tarjetas negras o Dios sabe qué, mientras parece que Isabel Pantoja va a ir a la cárcel y hasta los periodistas sucedidos y sucesores se dan collejas en las redes sociales, los líderes de la nueva formación política Podemos preparan su desembarco autonómico como preludio de la triunfal victoria nacional. No es fácil el ramillete de decisiones que los mandamases de dicho partido tienen que tomar.

Municipios no, autonomías sí

Esa parece ser la primera gran decisión. Me parece muy acertado. Da la sensación de que son conscientes de que el apoyo de la gente a su propuesta es desproporcionado respecto a la estructura y fortaleza del partido como institución y, dicen, no vaya a ser que se nos cuele uno y la líe. Porque, y tienen razón, creen que la prensa utilizaría al que sacara los pies del tiesto como icono contra el partido. Cierto, como han hecho con cada uno que ha metido la pata en todos los partidos y en todos los ámbitos. Estamos en el país del refrán “Porque maté un gato me llaman Matagatos”. Aunque visto lo visto el gato debería estar en peligro de extinción.

Pero esa alternativa implica que los chicos de Podemos se integren en una plataforma diferente, “Ganemos”, que reúna a la izquierda más radical, separada del PSOE. Ahí cohabitarían presuntamente con Izquierda Unida, que muere por recuperar el liderazgo de la izquierda y no sabe cómo hacer ya para definirse como los rojos de toda la vida de Dios, los de verdad de la buena, rojos, rojos pero como la amapola, pero, eso sí, organizados y con pedigrí. Y también se unirían a todos los partidos menores como EquoICV o Anova en Galicia, así como plataformas sociales como Alternativa Desde Abajo (ADA) o la Plataforma Anti Desahucio (PAH) y alguna más. A todos estos pequeños socios, la unión temporal de partidos les vendría como anillo al dedo para colocar a alguno por aquí y por allá y tener un poquito más de visibilidad. A Podemos la unión con ellos haría la fuerza en muchos ayuntamientos. En el caso de Izquierda Unida, sin embargo, no me queda tan claro que la conveniencia sea bidireccional.

La sombra de la casta es alargada

Porque mirándolo bien, tiene más razón que un santo Pablo Iglesias cuando expresa su temor a que IU trate de repartir cargos, puestos, concejalías y demás, al estilo de la “vieja política”. Y él, dice, no está por la labor. Él quiere que los candidatos de Ganemos se elijan en asamblea, en primarias, entre todos, como manda el Manual del Hombre Nuevo. También es verdad que lo dice con la tranquilidad que dan las encuestas abrumadoramente a su favor.

A pesar de todo ese prurito, si finalmente hay consenso y se da su alianza con IU en determinados municipios ¿no dejaría en la gente más irritada con los políticos una sensación de fraude? Porque IU no tiene las manos limpias. No hay más que tirar de hemeroteca y recordar los sobresueldos en Andalucía, o el diputado por Madrid de dicho partido implicado en el caso de las tarjetas “black”, o Moral Santín y los otros tres consejeros de Caja Madrid… en fin que no son precisamente amistades ejemplares. Y eso a “Pablemos”, como se conoce ya al partido de Pablo Iglesias desde que presentara su perfil personal como logo de la formación, tal vez no le convenga mucho.

Dice otro dicho español que quien se acuesta con niños, mojado se levanta, y con una novia de IU precisamente, Pablo Iglesias corre el peligro de acercarse demasiado a través de Ganemos al precipicio de la casta. Como él mismo ha expresado y con motivos, tres tropezones y la gente no lo perdona.

El hartazgo es tal que, aunque los taxistas en pleno dicen que van a votar a Podemos (o Ganemos) por puro enfado contra todos estos corruptos, una va al Centro Cultural de Valdemoro a ver a Rafael Álvarez “El Brujo” en su espectáculo Cómico, y cuando el artista suelta un rejón a Podemos, la gente aplaude con la misma intensidad que cuando lo suelta contra el PP, el PSOE o quien sea. El Brujo no se casa con nadie pero sabe como pocos reflejar el sentir de la gente sencilla que, sin saber mucho de los entresijos de la realidad, reconoce el olor a podrido a distancia y padece el 21% de IVA al teatro (frente al 4% de IVA del porno), y todos los impuestos que nos quieran subir. “Y eso que son los conservadores” decía Rafael. 

Por qué Podemos puede ganar

Mientras el inepto y ruinoso sociólogo del PP, Pedro Arriola, menospreciaba a los miembros de Podemos tildándolos de "frikis", henchido de soberbia y engreimiento, tras las europeas del pasado mayo, otros advertíamos que Pablo Iglesias barrería del mapa a IU para convertirse en el nuevo referente de la izquierda española. Este fatal diagnóstico no solo se ha cumplido, sino que ha sido superado con creces por la realidad de los hechos debido, sobre todo, a la enorme torpeza que está demostrando el bipartidismo en su vano intento por frenar el ascenso del populismo. En los últimos meses, Podemos ha pasado de la tercera a la primera fuerza política en intención de voto, de modo que si hoy se celebraran elecciones generales recabaría el 27% de las papeletas, superando a PSOE (26,2%) y PP, que, con apenas un 20,7%, habría sufrido un desplome brutal, según la encuesta que publica este domingo El País.

Para entender este histórico vuelco es necesario tener muy presente una serie de factores excepcionales. El primero y más importante de todos es, sin duda, la crisis y, especialmente, la elevadísima tasa de paro (24%). El impacto generalizado de la recesión en todos los estratos de la sociedad y el drama de tener que soportar más de 5 millones de desempleados tras siete agónicos años de crisis es el caldo de cultivo idóneo para el nacimiento y desarrollo de una oleada de indignación, desconfianza y hartazgo entre la opinión pública, cuyo descontento hacia la casta política ha sabido interpretar y recoger a la perfección la cúpula de Podemos. Y lo cierto es que no les falta razón a los de Iglesias cuando cargan sin compasión contra PSOE y PP, culpándoles de la actual situación económica, pero yerran de plano en la solución. Si la crisis continúa no es por el exceso de capitalismo y la ausencia de intervencionismo estatal, tal y como erróneamente pregonan los comunistas de Podemos, sino por todo lo contrario. España es, por desgracia, una de las economías menos libres del mundo desarrollado, al tiempo que registra uno de los mayores déficits públicos de la OCDE e impone una sangrante carga fiscal a familias y empresas.

Desde 2007, socialistas y populares han disfrutado de una oportunidad histórica para hacer reformas estructurales con el fin de ganar competitividad económica y eficiencia administrativa y hacer de la española una economía mucho más atractiva para los negocios y la inversión exterior, tal y como hizo el Reino Unido durante los años 80, el norte de Europa a principios de los 90, Irlanda poco después, Alemania a inicios de la pasada década y los países del este de Europa durante la presente Gran Recesión. Por desgracia, los políticos patrios no quisieron o no supieron hacerlo. Primero Zapatero y ahora Rajoy se han contentado con hacer lo mínimo e imprescindible para que todo siga más o menos igual.

Los resultados saltan a la vista, y, como es lógico, esta desesperante decadencia económica se ha ido transformando con el paso del tiempo en una creciente desconfianza hacia los partidos tradicionales, ante su evidente incapacidad para resolver el principal problema del país (paro). Podemos ha bebido directamente de este descontento social gracias a su hábil y astuta estrategia de sustituir el tradicional debate izquierda-derecha por el de "casta" (PSOE y PP) versus "pueblo" (Podemos). Una vez identificado claramente el enemigo (ellos), es mucho más fácil aportar la teórica solución (nosotros) a todos los males. Pero es que, además, a la incompetencia manifiesta mostrada por PSOE y PP para solventar la crisis se ha unido un factor adicional que, hasta hace poco, casi carecía de relevancia electoral: la corrupción. El desapego de la población hacia la clase política ha alcanzado máximos históricos tras comprobarse la incapacidad del bipartidismo para reducir el paro, mientras sus cúpulas y estructuras se han llenado los bolsillos de forma ilícita durante décadas mediante el cobro de suculentas comisiones.

La corrupción campa a sus anchas en España desde hace mucho, pero es ahora cuando se percibe como un problema grave. Mientras todo iba bien (crecimiento burbujístico), se toleró, pero cuando las cosas van mal resulta inaceptable que los políticos abusen de su privilegiada posición para enriquecerse. No es casualidad que la corrupción sea, hoy por hoy, el segundo problema más importante (42,7% de los encuestados), tras el paro (75,3%), mientras que en 2007 no superaba el 1%. El salto cualitativo en esta materia se produjo a principios de 2013, cuando estallaron los casos Bárcenas, Nóos y ERE: la percepción de la corrupción como gran problema se disparó desde el 18 hata el 40%. Podemos también ha pescado –y mucho– en este río debido a su virginidad –todavía no han tocado poder y, por tanto, están libres de pecado– y a la sensación de total impunidad de la que gozaban hasta hace poco PP y PSOE. Ambos partidos se han negado a adoptar medidas contundentes y eficaces para limpiar la podredumbre que corroe sus cimientos.

Por último, es necesario tener en cuenta que el ideario de extrema izquierda que propugna Podemos ha encontrado eco en la sociedad gracias al profundo estatismo imperante en España desde hace décadas. Existía ya en la dictadura de Franco, pero se ha refinado y desarrollado durante la democracia. La mayoría de los españoles desconfía del capitalismo, rechaza la austeridad, quiere un Estado grande (Estado del Bienestar) y defiende un elevado grado de intervencionismo público en la economía. Basta observar este gráficopara percatarse de esta triste realidad: España es, junto a Japón, el país avanzado que menos apoya el libre mercado (capitalismo), por delante incluso de Grecia.

El desastroso modelo de planificación educativa que existe en España ha hecho muy bien su trabajo al inculcar las bondades del socialismo en el ideario colectivo. Un nuevo éxito, sin duda, de PSOE y PP. Por ello, no es de extrañar que el reciente populismo español (Podemos), el griego (Syriza) y el francés (Frente Nacional) hayan adoptado ropajes comunistas y fascistas (el principal nexo común de ambas ideologías totalitarias es el anticapitalismo), mientras que la reacción política a la crisis en EEUU (Tea Party), Reino Unido (UKIP) y Alemania (Alternativa para Alemania), donde la defensa del libre mercado es mayoritaria, se ha materializado en movimientos civiles más o menos procapitalistas.

Aún está por ver que Pablo Iglesias consolide su avance, pero lo relevante es que la posibilidad de que gobierne, hasta hace poco impensable, ya existe, tal y como sucede en Grecia con Syriza. Si los comunistas de Podemos llegan al poder, los españoles tendremos, simplemente, el justo castigo a nuestros pecados.

Podemos es peor que la corrupción

España está en medio de una tremenda crisis que puede acabar con una buena parte de sus formaciones políticas y precipitarla en una crisis institucional gravísima.

La mala noticia es que el origen del conflicto se encuentra en la corrupción generalizada, que afecta al Partido Popular, al Partido Socialista, a los sindicatos, a los comunistas de Izquierda Unida, a los jefes históricos de Convergència i Unió, un partido catalán de centroderecha que hoy busca la independencia, y, naturalmente, a unos cuantos empresarios enriquecidos al amparo del poder político.

Surge un escándalo tras otro, al extremo de que es frecuente escuchar que todos los políticos son unos ladrones. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha pedido perdón al país. También lo ha hecho Esperanza Aguirre, líder madrileña del Partido Popular, por haber elegido mal a sus colaboradores. Es correcto pedir perdón.

La buena noticia es que está actuando la justicia y nadie trata de impedirlo. En el país hay más de 600 personas condenadas por delitos relacionados con el peculado, la malversación o el impago de los impuestos. Los últimos detenidos e imputados son más de medio centenar. Se terminó la impunidad.

Las consecuencias de esta pérdida de prestigio de la clase política es la ascensión del grupo político conocido como Podemos, dirigido por un joven profesor llamado Pablo Iglesias. Un sondeo publicado por El País lo sitúa a la cabeza de las preferencias electorales.

El programa político de Podemos es una suma de todos los devastadores disparates que pueden arruinar a la sociedad, pero, ante el descrédito de los partidos políticos, una buena parte de los españoles ha llegado a la conclusión de que hay que castigar en las urnas a las formaciones del establishment, o de "la casta", como les llama Podemos despectivamente, sin advertir que la corrupción es mala, pero mucho más daño puede hacer la entronización en el país de un Gobierno populista de corte chavista que destruya el aparato productivo y crispe, empobrezca y divida aún más a los españoles.

Podemos cree en el control de precios y salarios, en reducir los horarios laborales para que, supuestamente, trabajen más personas. Cree en poner tope a los alquileres, en confiscar las propiedades no habitadas para asignarlas al pueblo, en nacionalizar los servicios públicos que no cobren tarifas adecuadas. En fin, cree en Gobiernos intervencionistas y planificadores, de esos que dictan las políticas públicas que han arruinado a docenas de países en el pasado.

Muchos españoles piensan que esa pesadilla no les puede ocurrir a ellos. Me temo que están minuciosamente equivocados. La imbecilidad está al alcance de cualquier pueblo. Pregúntenles a cubanos y venezolanos. Ellos también pensaban que algo así no podía suceder en sus países. Pero sucedió, y ahí sigue… y sigue.

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