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¡Socorro, que nos regulan!

Tampoco debemos culpar en exceso a los culos que calientan las sillas del CAC; toda agencia gubernamental está hecha para servir a su amo y no a los fines, siempre prístinos y ejemplares, que declara perseguir.

La excusa más habitual para justificar que el Estado se dedique a regular, es decir, restringir, un derecho tan esencial como es el de la libertad de expresión se encuentra en que es él quien otorga las licencias de emisión y, por tanto, debe cuidar que sean usadas con respeto para el "bien común". El espectro radioeléctrico es un bien escaso y, por tanto, ha de ser el Estado quien lo reparta y cuide de que se use adecuadamente. Sin embargo, es precisamente la escasez de un recurso lo que hace necesaria la propiedad privada para un uso adecuado y beneficioso para la sociedad del mismo. El espacio radioeléctrico debiera haberse otorgado por usufructo, limitándose el Estado a registrar la propiedad de las frecuencias y garantizar que se respeten, por ejemplo, persiguiendo a quienes provoquen interferencias. Pero aún sabiendo que no se ha hecho así, no existe razón para justificar que el Estado vigile el buen uso de las frecuencias después de concederlas al modo arbitrario tradicional. Atenta contra la libre expresión de ideas, algo mucho más importante para la existencia de democracia que la introducción de papeles en una urna.

Además, el poder político tiene una regla que conviene que los ciudadanos, a la hora de apoyar o rechazar cualquier medida legislativa o de Gobierno, debieran grabar a fuego en sus mentes: toda intromisión estatal tiende a aumentar con el tiempo. Así está sucediendo en la Unión Europea con la regulación televisiva, la famosa directiva de "Televisión sin fronteras", que extiende la definición de televisión a servicios como los fragmentos de vídeo para móviles o el vídeo bajo demanda como puede ser el disponible en la web en páginas como YouTube, Google Video, Daily Motion y tantas otras. ¿Existe en este caso la excusa de las licencias y la escasez del espacio radioeléctrico? Por supuesto que no. Pero si con esa excusa regularon las emisiones televisivas tradicionales, ahora ya hemos asumido todos (políticos y ciudadanos) que la autoridad tiene potestad para intervenir en la televisión y se asume como algo natural que regulen todas sus formas, incluyendo aquellas que incumplen las excusas que se dieron en un primer momento para justificar la regulación.

Se prevé así un escenario dantesco en el que poner un vídeo en tu web personal con algún anuncio de Google te obligaría a registrarte como emisor de televisión y tener que cumplir con una costosísima regulación. Esa es la aportación euroburócrata a Internet. Y no sólo eso, claro. Como denuncia el ministro del ramo en el Reino Unido, "el verdadero riesgo es si impide la aparición del próximo MySpace debido al coste de cumplir con regulaciones innecesarias. Estas empresas pueden operar sin trabas fuera de la Unión Europea".

¿Cuántos productos de la libre iniciativa y la libre empresa han sido ahogados antes de su nacimiento por culpa de la bota del Estado? Como diría Bastiat, esa es la parte que "no se ve" de la acción del Estado. Pero deberíamos tenerla siempre en cuenta cuando una nueva propuesta nace de las zahúrdas del poder.

Pobreza a todo gas

Sin embargo, al observar las propuestas concretas de los manifestantes podemos darnos cuenta de que en realidad la campaña por la "Pobreza Cero" tiene más que ver con el deliberado enriquecimiento de las oligarquías dictatoriales y las burocracias internacionales que con permitir el progreso y desarrollo de los africanos.

Las tres propuestas estrella para finiquitar la miseria del mundo son el incremento de la ayuda externa, la cancelación de la deuda y la regulación del comercio internacional. Si nos fijamos, en todas ellas adquiere un papel preponderante el Estado y el dirigismo económico; en ninguna se defiende el incremento de la libertad de los individuos para gestionar sus vidas y propiedades.

Muy al contrario, el remedio pasa siempre por que el Estado regule, controle y redistribuya mucho más que ahora. Queda claro que el altermundismo, junto con el ecologismo, ha sido una de las válvulas de escape del socialismo tras la caída del Muro. Si antes la excusa totalizadora era la liberación de los trabajadores, hoy pasa por la redención del pobre africano y la conservación del chinche verde.

La ayuda externa no es más que un invento para sablear con más contumacia a las clases medias de Occidente y volver a colonizar África, a través del pasteleo entre sus tiranos y los funcionarios de la ONU. La causa de la pobreza no puede encontrarse en la falta de riqueza, por cuanto la pobreza es esta falta de riqueza. Si la mayoría de los africanos son incapaces de prosperar debemos buscar la explicación, más bien, en la represión contra la propiedad privada que practican sus gobiernos.

Si obviamos que el ahorro, el crédito, la inversión, el capital y la función empresarial son imposibles allí donde no se respeta la liberad y la propiedad privada, inundar de ayuda externa a los africanos sólo parcheará los síntomas en lugar de remediar la enfermedad. De hecho, en tanto la ayuda externa conceda más poder y medios a los dictadores, agravará el proceso de pauperización y corrupción masiva del Tercer Mundo.

La cancelación de la deuda, por su parte, está basada en una idea bastante acertada: los individuos no pueden ser compelidos a saldar los compromisos crediticios que sus gobernantes les han impuesto sin su consentimiento. Sin embargo, uno no puede dejar de preguntarse de qué servirá sacar de la resaca a un beodo cuando está empecinado en seguir bebiendo cuando se recupere.

Las mismas burocracias que aumentaron hace décadas los montantes de deuda actuales subsisten, mutatis mutandis, hoy en día. Perdonarles la deuda sólo conseguirá que obtengan mayores facilidades de crédito, para que vuelvan a gastar en incrementar su pompa y, probablemente, su poderío militar.

El primer paso que hay que dar con respecto a la deuda externa es lograr que los propios tiranos la paguen total o parcialmente con cargo a sus fortunas personales. Cancelar la deuda supondría convalidar una situación de hecho inaceptable: el latrocinio de la clase política africana, sin lograr que ésta abandone el poder y deje de coaccionar a sus ciudadanos.

En todo caso, alegar que la deuda externa genera la pobreza en África supone confundir las consecuencias con las causas. Los africanos no pueden devolver hoy su deuda porque son pobres: no son pobres porque no puedan devolverla. Si la creación de riqueza no estuviera perseguida en el Tercer Mundo, el afluyente capital occidental generaría réditos suficientes para devolverla.

Por último, la regulación del comercio internacional (o, como suelen decir los movimientos antiglobalizacion: la transición desde un comercio libre a un comercio justo) consiste en una amalgama de propuestas de impronta mayoritariamente socialista. Por un lado se defiende la reducción o eliminación de los aranceles occidentales al Tercer Mundo, lo que sin duda permitiría unas mayores exportaciones africanas en aquellos sectores (como el alimenticio o los intensivos en trabajo) donde tienen ventajas comparativas; pero por otro se adopta una posición critica con respecto a la eliminación de los aranceles que los países africanos imponen a los productos occidentales. Parece que el altermundismo cree posible desarrollar la industria africana a través de la protección comercial.

Ahora bien, dentro de este esquema puramente neomercantilista (favorecer las exportaciones y restringir las importaciones para enriquecernos con el mayor numerario) destaca la propuesta de establecer la Tasa Tobin sobre los movimientos internacionales de capital, en concreto sobre los intercambios de divisas.

La enorme magnitud de este mercado (baste decir que los bancos suelen conformarse con unas rentabilidades del 0’0001%) dotaría de un enorme poder recaudatorio a la Tasa Tobin, que transferiría riqueza desde los sectores económicos a los políticos. Este incremento del dirigismo redundaría en una expansión de las burocracias y de la reglamentación del libre mercado. Los capitalistas occidentales que quieren invertir en África verán minorado su capital cuando paguen salarios o compren mercancías en la divisa local; esto es, el atractivo de la inversión extranjera se reduce con la tasa Tobin. Justamente lo contrario de lo que necesita África.

Por si fuera poco, la tasa Tobin es un impuesto regresivo que perjudica especialmente a los africanos. Si un europeo compra un ordenador japonés y paga en euros, al japonés le basta con comprar yenes con los euros obtenidos. En cambio, si un europeo compra tomates a un ghanés y le paga en euros, éste tendrá que comprar dólares con los euros y nuevos cedis con los dólares. Dada la debilidad de los nuevos cedis y las demás monedas africanas en los mercados de divisas, sólo se venden a cambio de dólares. Por tanto, el agricultor ghanés pagará dos veces la Tasa Tobin, debido a que hará un mayor número de transacciones que el japonés.

Sólo hay un camino para terminar con la pobreza, y es el capitalismo. Decenas de millones de asiáticos lo comprobaron durante los últimos 30 años, mientras África sólo se hundía más y más en la miseria del socialismo.

Si el colectivo Pobreza Cero quiere terminar realmente con esta lacra mejor sería que brindara por el libre mercado, en lugar de arremeter contra él en sus congregaciones. Mientras tanto, sus prescripciones colonialistas y paternalistas sólo servirán para perpetuar, extender y profundizar la miseria de los africanos, agasajar a sus tiranos y aumentar las redes de corrupción de la ONU. O dicho de un modo que a buen seguro entenderán: con su discurso "los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres".

Macropremio a los microcréditos

La capacidad de ser empresario (empresarialidad) es una característica de todos nosotros, que tenemos más o menos desarrollada y de la que sacamos mayor o menor partido. No consiste ni siquiera en poner en marcha una empresa, sino en estar alerta ante las posibilidades de mejorar tu situación, de sacar un beneficio (que no tiene porqué ser monetario). Por ejemplo, hacemos uso de nuestra empresarialidad cuando nos cambiamos de un empleo a otro. Es cierto, nos movemos entre nubes de incertidumbre, pero nos hacemos una idea de cómo puede ser nuestro futuro si seguimos un camino u otro, y tomamos el que pensamos que más nos va a beneficiar. Somos, en fin, empresarios.

Si es una capacidad que tenemos todos, si es parte de nuestra forma de actuar, ¿No estará al alcance de quien no tiene prácticamente nada, aparte de a sí mismo? Peter Bauer, que estudió in situ la industria del caucho en Malasia y la del cacao y el cacahuete en el África Occidental, vio que había numerosos pequeños empresarios en el tercer mundo, que con poco capital eran capaces de seguir las señales que envía el mercado (los precios), hacer una gestión racional de los recursos, y crear riqueza. Hernando de Soto ha mostrado en sus libros que si el sistema legal diera cobertura a los activos de los más pobres, si eliminara las barreras a su empresarialidad, tendrían mucho que aportar, enriqueciéndose a sí mismos y de paso a los demás.

Yunus ha seguido el mismo camino que Bauer y De Soto, pero en la práctica. Su país, Bangladesh, no es un ejemplo de definición y protección legal de la propiedad. Pero él ha dado con una fórmula para suplir esa carencia institucional, aprovechándose de las solidaridades interpersonales. Quienes soliciten los créditos han de hacerlo en grupos de cinco, de tal modo que cuando uno de ellos falle, sean los otros cuatro quienes se hagan responsables de la deuda. El resultado es que apenas un dos por ciento de los créditos quedan sin pagar.

Con lo que reciben, los deudores hacen de sus casas un lugar más habitable, o ponen en marcha negocios, empresas, que les permite entrar en la red de división del trabajo con gran provecho para ellos y la sociedad en la que viven. Yunus quiere superar la idea de que hay que dar ayudas a los más pobres. Hay que darles los medios para que se valgan por sí mismos. Y lo hacen.

El ejemplo del banco de Mohammad Yunus, Grameen, ha sido tan exitoso, que otros empresarios han querido sacar también beneficio de la capacidad de los pobres de crear riqueza. Es el caso de Spandana, en la India, que emplea a 2.000 personas y una cartera de clientes de 800.000 pobres. Los buenos deudores, que cumplen con sus obligaciones, ganan crédito ante el banco y pueden acceder a cantidades mayores. Una de las ventajas del microcrédito es que permite descubrir a nuevos empresarios donde más necesarios son. Los pobres pueden acabar con su situación.

Libertad de enseñanza

El artículo comienza con una cita del preámbulo del Plan de Instrucción Pública redactado en 1836, escrito por el Duque de Rivas, que dice así:

El pensamiento es de suyo lo más libre entre las facultades del hombre; y por lo mismo han tratado algunos gobiernos de esclavizarlo de mil modos; y como ningún medio hay más seguro para conseguirlo que el de apoderarse del origen de donde emana, es decir, de la educación, de aquí sus afanes por dirigirla siempre a su arbitrio, a fin de que los hombres salgan amoldados conforme conviene a sus miras e intereses. Mas si esto puede convenir a los gobiernos opresores, no es de manera alguna lo que exige el bien de la humanidad ni los progresos de la civilización. Para alcanzar estos fines es fuerza que la educación quede emancipada; en una palabra, es fuerza proclamar la libertad de enseñanza.

La libertad de enseñanza. ¿Existe hoy en España? El dueño de un colegio privado ¿De qué es dueño, aparte de las paredes que contienen las aulas, de las instalaciones, del material escolar? Pues lo que en ellas se enseñe no depende de su criterio, de su vocación educativa o de su deseo de cumplir con los deseos de los padres, sino de un programa oficial. En una sociedad libre, los colegios podrían elegir el suyo propio. Incluso habría programas elaborados por Reales Academias o por otras instituciones, a las que los colegios podrían adherirse, a voluntad. No habría limitaciones para la elección, en competencia, de nuevos y viejos métodos educativos. Los padres recuperarían en la práctica un derecho que solo a ellos pertenece, y es elegir lo que consideran más adecuado para la formación de sus hijos. Lo que entienden que les conviene para desarrollar su persona, para situarle en la sociedad, en el país y la cultura que les ha tocado.

Estamos tan acostumbrados al monopolio de la instrucción por el Estado y a la sustitución de ésta por la pura propaganda, al margen e incluso en contra de los deseos de los padres, que nos cuesta hacernos a la idea de que la educación fue libre en origen y que puede volver a serlo de nuevo, si hacemos algo para recuperar ese derecho robado, que es la libertad de enseñanza que reclamaba el Duque de Rivas.

Dar a los padres la oportunidad de otorgar a sus hijos una buena educación. Este es el objetivo de cualquier política de educación que merezca ese nombre. Pero quienes guardan en su alma sueños totalitarios, deseos de transformación social, de construcción nacional, han contaminado la educación con otros objetivos: la igualdad, el olvido de España, el odio a nuestra herencia cultural occidental… La única objeción seria que se ha pronunciado contra la libre educación es que los más pobres no podrían pagársela. Hoy sabemos que la iniciativa privada llega a los pobres de entre los pobres. Sabemos, además, que el Estado podría pagar la educación de quienes menos tienen sin necesidad de entrometerse en su gestión, gracias al cheque escolar.

No queda ninguna razón para que el Estado siga imponiéndonos la educación. Que yo sepa, el PP no está por levantar de la sociedad ese yugo. Pero es hora de exigírselo, a él como a los partidos que tengan algún interés en la libertad de los ciudadanos. Es nuestro deber hacerlo.

Euskaldunización y educación pública

No cabía esperar que este Foro pariese otra conclusión. Y no por su carácter independentista, sino por su adoración del estatismo y su alergia al autogobierno del individuo. El adoctrinamiento y la exterminación de lenguas han estado íntimamente relacionados con el origen de la educación pública obligatoria y no iba a ser una excepción el modelo que pariese un Foro de partidos estatistas hasta la médula.

Desde que en 1717 el estado totalitario prusiano legislara, por voluntad de Federico Guillermo I, la asistencia obligatoria de todos los niños a colegios estatales, el modelo se ha extendido por todo el continente y no ha habido político que se resistiese a la tentación de usar ese fabulosa arma de dominación política. "Educación del Estado, para el Estado y por el Estado"; así definió el modelo de público y obligatorio uno de los más destacados defensores prusianos de este esquema para abducir cerebros juveniles y disciplinarles para mayor gloria de la nación. La imposición del servicio militar obligatorio avanzó de la mano de la educación estatal y sería difícil imaginar que hubiese podido ponerse en práctica de otro modo. La Revolución Francesa es un buen botón de muestra. El caso francés es interesante porque los políticos revolucionarios franceses no sólo establecieron la educación obligatoria en 1793 sino que impusieron la lengua francesa como el único idioma de esa "República, una e indivisible".

Desde entonces y hasta ahora el sistema público de educación ha sido utilizado en todos los puntos del viejo continente, como bien explicó Murray Rothbard, "como una terrible arma en manos de los gobiernos para imponer ciertas lenguas y destruir las lenguas de diversos grupos lingüísticos y nacionales dentro de sus fronteras". Este fenómeno tampoco se le escapó a Ludwig von Mises para quien la educación pública es un "instrumento de opresión y tiranía lingüística que en los territorios europeos lingüísticamente mezclados se convirtió en un arma temible en manos de los gobiernos resueltos a cambiar la fidelidad lingüística de sus súbditos".

Durante años la educación coactiva estatal fue usada en nuestro país para aplastar las minorías lingüísticas. Ahora son las minorías nacional-socialistas las que tratan de someter al resto. Hoy son ellos y mañana serán otros los que traten de implantar en las mentes de los jóvenes sus sueños de dominación política y lingüística a través de la educación pública. Lo cierto es que a día de hoy no hay político que ame lo suficiente la libertad como para erradicar la fuente de este cáncer social que no es otro que la educación pública obligatoria. Y mucho menos se vislumbra una personalidad del mundo político que defienda permitir que la educación sea libre y voluntaria. Así nos va.

Urbanismo decente a la socialista

Si se trata de operaciones de tráfico mercantil no hay mayor dificultad para documentar las entregas. El problema es cuando el dinero procede de comisiones ilegales.

Pero este es un problema sólo para alcaldes y concejales de urbanismo con escrúpulos. En Ciempozuelos las cosas se hacen con orden y todo se registra de forma meticulosa a través de los correspondientes contratos. De esta forma, cuando el banquero andorrano pidió informes sobre la procedencia del capitalazo que los dos ex alcaldes socialistas, Tejeiro y Torrejón, pretendían ingresar en su entidad, no tuvieron el menor reparo en exhibir el documento por el que se aseguraban la percepción de cincuenta y ocho millones de euros –que traducido a "pellones", recuerden, la unidad monetaria para estos casos durante el felipismo, debe ser una burrada– en concepto de comisión por la recalificación de unos terrenos de la localidad.

Hombre, es un paso hacia delante. Si se impone este nuevo modelo de "urbanismo decente", en lugar de depositar las mordidas en bolsas del carrefour o en mochilas de deportes, las inmobiliarias podrán pagar los sobornos de forma convencional, con factura desglosada, y de paso deducirse el IVA en la declaración trimestral, con lo que también las arcas públicas saldrán beneficiadas.

Por supuesto, la corrupción urbanística no es cosa de un solo partido. Por el contrario, es una práctica interiorizada en todas las siglas como una segunda naturaleza. De ahí que en la confección de las listas electorales haya navajazos, no por la Alcaldía, sino por la concejalía de urbanismo Y ello hasta en el municipio más diminuto de la provincia más pequeña.

Por eso sorprende que haya dirigentes políticos, como Simancas, capaces de dar cursillos acelerados de moral pública mientras los maletines vuelan por los pasillos en todas las direcciones. Pero es que los socialistas son muy osados. Como son de izquierdas y se preocupan mucho por los pobres, reclaman que todo les sea perdonado, incluido el expolio a los que, precisamente, tanto afirman defender. La cuestión es que, en efecto, todo se les perdona. En el llamado "cinturón rojo" de Madrid, por ejemplo, no bajan ni un solo voto, así caigan tamayazos de punta. Una prueba más de lo acertado del refranero popular. Ya saben, "palos con gusto…"

Año 2002, comienza el caos

En realidad, sólo es la aceleración de una tendencia que ya existía; por ejemplo, según indicadores del INE y gobierno, la vivienda ha subido 17 veces más que los salarios en diez años.

Para algunos este increíble aumento fue debido al redondeo del euro. Esto equivale a afirmar que todos nosotros somos unos auténticos irresponsables y suicidas en el manejo de nuestra economía doméstica. El redondeo nos podría haber engañado el primer mes, el segundo a lo sumo, pero no durante más de cuatro años. Si así hubiera sido se habría producido una contracción de la demanda que hubiese provocado la bajada de los precios para igualarlos a las rentas: está claro que si no llegásemos a final de mes, nos desapuntaríamos del gimnasio, no iríamos al cine, no realizaríamos viajes, no nos hipotecaríamos ni nos permitiríamos ningún tipo de lujo. Pero no ha sido así, hemos mantenido el mismo tren de vida.

¿Cómo es que no se ha producido la contracción? Por el aumento del crédito. Nos hemos endeudado más porque el "dinero barato" nos lo ha permitido. De esta situación no son responsables las constructoras, ni los especuladores inmobiliarios, ni los banqueros, ni el malvado charcutero que sube el jamón, sino las autoridades monetarias que se han dedicado a crear "inflación crediticia" que, a propósito, no tiene nada que ver con el IPC que sólo mide una pequeña cesta de productos y servicios y es calculado arbitrariamente por unos números índice. ¿Aparte de los "expertos" del estado, hay alguien que aún se crea los numeritos del IPC? ¿No le indigna que aparezca Solbes diciendo que vamos bien porque la inflación ha subido un tres por ciento? ¿La inflación de qué planeta está midiendo este hombre?

Sólo en el primer año del euro, el número de billetes en circulación se elevó un 21,7% según el Banco de España. Desde entonces, los agregados monetarios han seguido teniendo un fuerte aumento. De hecho, el mismo Banco de España nos lo confirma en su boletín de octubre: "los préstamos concedidos al sector privado registran todavía tasas de dos dígitos en términos interanuales".

Mirémoslo de otra forma. Desde el año 2002 el Ibex 35 ha doblado su volumen y su cotización se ha revalorizado más de 140%. El precio de la vivienda sigue aumentando a un ritmo fuerte aunque ha empezado a disminuir recientemente. ¿Pero no le extraña que haya tantísimo dinero como para encarecer el precio de todo, a la vez, y tanto? Efectivamente tenemos un exceso de liquidez, una inflación crediticia o "dinero barato" que han creado los bancos centrales y sólo nos sirve para ir perdiendo poder adquisitivo mes a mes. Además, bancos, constructoras y eléctricas están teniendo unos elevadísimos beneficios continuados que no son nada normales, y es que también han sido inflados por las nuevas Normas Internacionales de Contabilidad (NIC). Una parte de estos resultados se deben a la productividad real, otra a las NIC, y el resto no es más que inflación, humo, una ilusión de beneficios.

Muy probablemente gran parte de esta inflación o extrema liquidez se desvíe hacia la bolsa, como ya está ocurriendo, durante unos años más. Asistiremos a más benéficos y alzas, en algún momento oiremos los gritos de los "expertos" diciendo que esto no se aguanta. Cuando empecemos a escuchar sus griteríos es que aún quedan un par de años más de "bonanza" y subidas. Lo nefasto de esta situación es que al final la contracción vendrá, y cuanto más tarde, más fuerte será. La principal causa de tal calamidad se llama euro y "estabilidad de precios", eufemismo de los burócratas que sólo significa desequilibrio y pérdida de poder adquisitivo continuo. Esto es lo que ocurre cuando una panda de funcionarios manejan nuestro dinero como si fuera suyo y bajo ninguna responsabilidad. Evidentemente, después, nos culparán a nosotros por habernos endeudado demasiado. Impresentables.

Zapatero se hace el sueco

El modelo del estado del malestar sueco desapareció hace años y Suecia es hoy uno de los países más liberales y dinámicos de la esclerotizada Europa. El país aparece en el índice de libertad económica de la Fundación Heritage justo detrás de Suiza y Estados Unidos. El dato no es sorprendente si tenemos en cuenta que el 60% de su PIB viene del comercio y que es el país con el mayor índice de multinacionales per cápita. Los horarios comerciales están completamente liberalizados y el número de horas y días que abre una empresa depende de la voluntad de los propietarios y, en última instancia, del consumidor.

El gobierno socialdemócrata saliente, que rigió en minoría con el apoyo de ex comunistas y verdes, abolió el impuesto de sucesiones y donaciones. Por otro lado, el impuesto de sociedades es de los más bajos de Europa. Además, Suecia ha estado a la cabeza de los procesos de liberalización en Europa. La banca, las telecomunicaciones, la electricidad o el transporte son hoy mercados donde brillan la competencia y sus favorables efectos. Incluso se han llevado a cabo procesos de privatizaciones en áreas como la defensa nacional. Los trenes se privatizaron, y ocurrió antes que en Inglaterra. El metro de la capital está en manos de una empresa francesa y uno de los mayores productores y proveedores de energía eléctrica del país es una empresa alemana que ostenta la mitad de la estratégica producción nuclear de la nación.

El gobierno también trabajó en la privatización de la sanidad pero la oposición frontal de los sindicatos complicó la aplicación del proyecto. Aún así, uno de los mayores hospitales de Estocolmo fue privatizado hace un par de años y es parte de una sociedad con ánimo de lucro que cotiza en la bolsa. El fraudulento sistema de pensiones de reparto ha sido sustituido por uno más cercano al de capitalización en el que el contribuyente puede elegir entre distintas formas de inversión.

Por último, el paro dejó de ser la lacra de lo más desfavorecidos desde que se suprimió el salario mínimo y el típico esquema de adoctrinamiento propio de los sistemas educativos europeos ha sido eliminado gracias a implantación del cheque escolar. Este es el modelo sueco de la actualidad a cuya creación ha contribuido decisivamente la izquierda en la última década y en el que previsiblemente profundizará el nuevo gobierno liberal-conservador. Si Zapatero fuese todo lo liberal que cuenta a la prensa extranjera seguiría el modelo sueco.

Windows “State” Vista

Pese a que la versión final deberá ser completada el 25 de octubre, según las fechas a las que se ha obligado el gigante de Redmond, la semana pasada Microsoft ha accedido a hacer algunos cambios para complacer a la Unión Europea o, para ser más exactos, a las compañías de software que se han quejado a la Unión Europea.

Es un hecho frecuentemente olvidado que, pese a la retórica sobre la defensa de los consumidores con que se suelen defender, las leyes de regulación de la competencia nacieron históricamente debido a la presión que empresarios poco eficientes ejercieron sobre políticos como el estadounidense John Sherman. Algo parecido sucede aquí. Empresas creadoras de software como Adobe, McAfee y Symantec han protestado por diversas tecnologías que Microsoft planea incorporar tanto a Vista como al próximo Office porque les dificultan la vida. Adobe, principalmente, porque el próximo Office permitirá guardar los documentos como PDF directamente, algo que los usuarios agradecerán. Pues no, al final Office no incorporará esa capacidad gracias a la labor de cabildeo en Bruselas. Sin duda, los usuarios estarán enormemente agradecidos a la Comisión de que les haya librado de esa característica tan molesta.

Lo de las empresas de antivirus es aún más escandaloso. Vista incorporará en sus versiones de 64 bits (que previsiblemente no vayan a ser las más vendidas ni mucho menos) una tecnología llamada Patch Guard, cuya misión es impedir que nadie, absolutamente nadie, Microsoft incluida, pueda cambiar el núcleo del sistema operativo mientras éste está funcionando. No creo que haya nadie con mínimos conocimientos de seguridad que piense que es algo perjudicial. Pero perjudica, parece ser, al negocio de estas empresas, de modo que tendrán que diluir esta mejora incorporando sistemas para que las aplicaciones de estas compañías puedan acceder al núcleo; esas empresas y cualquier otro con peores intenciones, claro.

En cuanto al sistema operativo en sí, he estado probando la última versión previa a la final. Lo cierto es que no me han funcionado demasiadas cosas; el Live Messenger de la propia Microsoft se cerraba cada dos por tres y ni siquiera funcionaba el instalador de Flash para Firefox, lo que le hace a uno dudar de la calidad de la versión final, demasiado cercana en el tiempo a ésta. Me ha parecido un sistema más cómodo que XP y mucho más espectacular visualmente, aún sin llegar a los extremos de Mac OS X o Linux empleando XGL/Compiz. Reconoció él sólo todo mi hardware y la configuración de red, lo que hizo mucho más cómoda la instalación comparada con la de XP. Quizá la mayor mejora de productividad sea la inclusión de buscador en prácticamente todos los sitios donde quepa imaginarse uno. Pero quizá sea mejor esperar a la versión final para hacer un juicio completo.

Muchos auguran el fracaso de este nuevo lanzamiento, que ha provocado el escepticismo en buena parte de su clientela natural. Puede ser, aunque también es cierto que con Windows XP sucedió lo mismo y ahora está instalado en la mayoría de los ordenadores personales de los escépticos de entonces, yo incluido. Lo cierto es que se dan algunos cambios con respecto a 2001. Primero, la importancia del sistema operativo es menor que entonces, debido a que casi todo lo hacemos en Internet. Segundo, ahora Microsoft tiene una mucho mayor competencia  por parte de Apple. Y tercero, Vista es mucho más caro e incorpora numerosas restricciones a lo que el usuario puede hacer de las que carecía XP, como las medidas antipiratería o la gestión de derechos digitales (DRM). Pero aún así me da que va a ser un éxito. Eso sí, puede que el último.

Ludwig von Mises, un héroe de la libertad

Aun así, aquel suceso histórico hizo que muchos acabaran reconociendo que se habían equivocado. Entre ellos se contaba uno de los más célebres economistas, Robert Heilbroner: en una entrevista publicada por el New Yorker reconoció que en el debate entre capitalismo y socialismo había un claro vencedor: el libre mercado. Y remachó diciendo que "el socialismo había sido la gran tragedia del siglo XX". Semejante confesión fue más allá de lo que algunos esperaban: y es que incluso se atrevió a manifestar que Ludwig von Mises "tenía razón".

Mises (1881-1973) fue una especie de Casandra de la economía: previó buena parte de los acontecimientos del siglo pasado. Con varios años de anticipación advirtió de la crisis que en 1929 provocaría el famoso crash bursátil. Otro tanto podría decirse de su agudeza al predecir el fracaso de las economías socialistas.

Lo que acabó por hacer quebrar la fe marxista de Heilbroner la tesis de Mises de que el socialismo equivale a la abolición de la economía racional. Al no existir propiedad privada bajo el socialismo, el Estado se erige en supremo gestor de la economía y decide qué se produce, en qué cantidad y cómo se distribuye. Sin precios libremente formados en el mercado, Mises descubrió que no se pueden asignar los factores de producción a la fabricación de uno u otro producto, ni calcular los costes ni, mucho menos, satisfacer la demanda de los consumidores.

Como advirtió nuestro personaje, el socialismo era desastroso porque atentaba contra todos los incentivos que permiten la cooperación social, empezando por la división del trabajo, que quedaba coartada por las decisiones estatales (al ser el Estado el único empresario), o el afán de lucro (no había beneficios, sino pérdidas, que repartir entre la sociedad).

Con una ironía sin par, Mises descubrió que el Edén de la abundancia con que la izquierda llenó miles de páginas se convertía en un "gigantesco servicio de Correos" donde todos, "excepto uno", acababan por ser "empleados subordinados de una oficina". Aunque, en realidad, más que a burocratizar la sociedad, a lo que se dedicaba vehementemente el socialismo era a esclavizar a las personas hasta el punto de dejarles una sola libertad: la de suicidarse.

¿Pero qué se podía esperar de una ideología que, so pretexto de mejorar el destino de las personas, negaba a éstas la libertad de decidir sobre sus vidas? Con la abolición de la propiedad privada se destruía la esencia del individuo, al que se impedía actuar en consonancia con sus ideas.

La intransigencia de Mises, la convicción con que se opuso al socialismo, le llevaron a proclamar: "Nadie tiene derecho a meterse en la vida ajena para mejorar, contra su voluntad, la suerte del otro; tampoco es lícito alegar farisaicamente que lo que se persigue es el bien ajeno cuando lo que realmente se busca es el interés propio". Así resumía lo que los liberales llevaban siglos defendiendo: el derecho de cada uno a vivir como desee, con el único límite de la propiedad privada.

También consiguió insuflar nuevos bríos al liberalismo con su exposición de los beneficios sociales que genera el interés individual. Pensemos por un momento cómo el aparente egoísmo de un empresario libera a los trabajadores del esfuerzo de tener que ahorrar, abrir una empresa y esperar a que los productos se fabriquen y vendan. Incluso, y en contra de lo que sostenía Marx, podemos apreciar que los trabajadores nunca son los propietarios de los productos que ayudan a fabricar, pues ha sido el capitalista quien ha organizado la producción, asignado las funciones a cada uno, estudiado el mercado, buscado los clientes y, mucho antes de conseguir colocar la mercancía en el mercado, pagado el salario a sus empleados. ¿Cómo es posible, entonces, hablar de explotación capitalista?

Es más, podemos calificar el libre mercado como una democracia económica, en la que los consumidores votan cada día. Ellos deciden lo que se produce. Ellos elevan o hacen caer en desgracia a las empresas. Al contrario de lo que piensan los enemigos del capitalismo, no son las corporaciones quienes colocan los productos mediante la publicidad, porque, aunque quisieran, no podrían ejercer tal dominio en la sociedad. Pensemos en un caso paradigmático, el de Coca-Cola. Nadie duda de que estemos ante una de las marcas mejor asentadas en el mercado. Es más, podríamos atrevernos a decir que cualquier cosa que produzca triunfará, ¿no? Si ganar cuotas de mercado únicamente dependiera de la publicidad, entonces la Cherry Coke seguiría en las estanterías de los supermercados y se encontraría en cualquier bar o restaurante. Sin embargo, no es así. Mises descubrió que el verdadero poder era el del público, lo cual obligaba a los empresarios a satisfacer las necesidades de los consumidores.

Los votos sí que cuentan en el capitalismo. En las democracias actuales, en cambio, apenas valen algo, porque ni podemos controlar a nuestros políticos ni, mucho menos, elegir lo que realmente nos gusta. Aun así, todavía hay quien sigue creyendo que el poder del Estado debe extenderse lo máximo posible, para limitar el poder de las empresas.

Mises, anticipando lo que posteriormente escribieron los economistas de la elección pública, como el Nobel James Buchanan, señaló que el pie invisible del Estado suele trastabillar cuando se ocupa de algo más que defender la propiedad y hacer cumplir la ley.

Afortunadamente, no se limitó a explicar por qué el Estado es ineficiente per se, también nos recordó éste se dedica a legitimar el robo, quitando a unos para dar a otros. Al final, el organismo que, en teoría, tiene como objetivo proteger a los ciudadanos del robo legaliza el saqueo y crea una sociedad en la que, como señaló un célebre francés, "todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de todo el mundo".

Esta es una de las claves del socialismo. Otra sería que defiende la envidia igualitaria, que permite que muchos se sientan felices viendo cómo se esquilma a aquellos a quienes detestan por sus logros. Pero la más convincente es ésta: la izquierda siempre apela al sentimiento, a las emociones, despierta al hombre primitivo que todos llevamos dentro. El liberalismo, por el contrario, tiene que afrontar un notable hándicap, pues no promete paraísos donde los océanos se conviertan en limonada.

Convendría que todos los liberales asumieran el lema de Virgilio que cautivó a Mises: Tu ne cede malis sed contra audentior ito (nunca cedas ante el mal, antes bien, combátelo con mayor audacia")… Sólo así ganaremos la batalla intelectual más importante de todos los tiempos, la que enfrenta a los defensores del capitalismo con quienes se oponen a este sistema bajo cualquier excusa, por peregrina que sea.

Ludwig von Mises sigue siendo, 125 años después de su nacimiento, es uno de los grandes héroes de la libertad. Por buscar la verdad padeció el ostracismo intelectual, aunque con el tiempo acabó siendo elogiado por premios Nobel como Friedman o Maurice Allais; y en España ha llegado a inspirar a la única personalidad política que defiende abiertamente el liberalismo, Esperanza Aguirre. De ellas son, precisamente, estas palabras, tan oportunas: 

Mises advirtió que la supervivencia de nuestra civilización depende en muy gran medida de nuestra capacidad para convencer a la opinión pública de que sólo una auténtica democracia liberal y una verdadera economía de mercado pueden garantizar la libertad, el bienestar y el progreso de la Humanidad.