Cuatro y La Sexta dedicaron ayer su celebración dominical a los recientes escándalos que han socavado nuestro sistema financiero, "el mejor del mundo" según aseguraron en su día Solbes y ZP. El programa de Risto Mejide en Cuatro contó con la presencia del juez Elpidio Silva, suspendido del cargo por su intervención en el caso Bankia, mientras que en La Sexta fue Ana Pastor la encargada de dar la réplica sacando a la palestra el escándalo de las participaciones preferentes con un invitado de excepción. Mejor dicho, dos: el ciudadano Isidoro, preferentista jubilado, y el exdirector de la sucursal de Cajamadrid en Linares, Antonio Gómez, que también tenía cosas que decir.
Isidoro es un pensionista con un capital acumulado a lo largo de su vida laboral de unos 120.000 euros que, en lugar de dedicarlo a montar un negocio con fines sociales o repartirlo directamente entre las ONG de máximo progreso, decidió invertir en productos financieros para optimizar al máximo su rentabilidad. Es lo que los progres, antes del escándalo de las Cajas de Ahorro, llamaban un "especulador". Ahora, en cambio, las personas en la situación de Isidoro son "ancianos estafados por los bancos gracias a la derecha", a pesar de que el culpable de que este producto tóxico se comercializara fue el gobernador del Banco de España nombrado por un gobierno de izquierdas, las cajas que lo colocaron (no los bancos) eran de todos los colores del espectro político y la derecha llegó al poder cuando el escándalo ya estaba en todo su esplendor. Tres detalles que los medios de comunicación progresistas olvidan metódicamente cuando tratan este asunto y que ayer Ana Pastor no consideró tampoco necesario aclarar.
Pero más allá de la caprichosa manera de adjetivar de los progres según sus prejuicios ideológicos y las circunstancias de cada momento, pocas dudas caben de que el invitado de Ana Pastor, Isidoro, fue sorprendido en su buena fe al confiar en lo que le contaban en la sucursal en la que tenía sus ahorros depositados. Los riesgos de las participaciones preferentes eran excesivos para ese perfil inversor, está claro, pero es que los propios directores de las sucursales tampoco parece que tuvieran una idea cabal de lo que estaban vendiendo a tenor de lo que contó el segundo invitado de Pastor. Antonio, director de una sucursal de Cajamadrid, explicó que los directores se limitaban a repetir a los clientes el rollazo que los jefes de zona les endilgaban en reuniones periódicas, con lo que queda claro que la mala costumbre de no leer lo que se firma en España tiene un carácter transversal.
El ciudadano Isidoro está muy cabreado y con razón, aunque probablemente no tanto como Ana Pastor, a la que estas injusticias irritan especialmente. Tanto que a veces se le pasa explicar que la ruina de las Cajas de Ahorro, el escándalo de las preferentes y los desahucios de morosos hipotecarios surgieron cuando nuestro gobierno no era reaccionario como ahora, sino de mucho progreso. O lo aclara en futuros programas o algunos de sus más fieles seguidores podríamos comenzar a cuestionarnos su imparcialidad.
"Curiosamente", estas marchas por la "dignidad" sólo acontecen cuando gobierna la derecha. En España sigue existiendo una extrema izquierda dogmática y tirana que busca imponer a la mayoría los mantras que comparte sólo una minoría.
Es suficiente con ver el arsenal simbólico desplegado por estos manifestantes para extraer la conclusión de que bajo un hipotético gobierno suyo, la libertad sería una entelequia. Así, banderas de la extinta Unión Soviética o imágenes del Che Guevara formaron parte del atrezzo. Los cánticos suponían un regreso al pasado. En medio de este panorama, calles cortadas para que la "dignidad" circulara a sus anchas.
En efecto, las "columnas" que fueron llegando desde diferentes partes de la nación, poco o nada apelaron a la "dignidad" cuando quien guiaba los destinos de España era el PSOE de Rodríguez Zapatero. No obstante, ya antes habían avisado de su modus operandi con ocasión del Prestige y de Irak. El entonces Secretario General de los socialistas se sumó sin vacilar al pancarterismo reinante, enarbolando cualquier lema que tuviera como fin desgastar al gobierno de José María Aznar.
En consecuencia, el socialismo se vinculó con el radicalismo visceral, replicando sus modos y formas, tesis que tiene en el antiamericanismo uno de sus grandes exponentes, aunque no el único. El otro gran ejemplo es el sectarismo en función del cual la izquierda juzga como bueno o malo al sujeto de la oración, nunca el predicado.
En mayo de 2011, cuando se vislumbraba un cambio de gobierno, "repentinamente" la ultra-izquierda entendió que su "dignidad" estaba siendo mancillada. Llegó el 15-M en Sol, que dio una imagen pésima de España en el exterior por mucho que al movimiento se le quiera adornar con una mística libertaria que recurría al sempiterno espíritu asambleario, fenómeno que sus ideólogos venden como democracia en estado puro.
Además, este movimiento de ocupas espantó a turistas y provocó ingentes pérdidas económicas entre los comerciantes de la mítica plaza madrileña. Como sucediera en 2003, el PSOE trató de rentabilizar estos acontecimientos y algunas de las exigencias del 15-M las incorporó a diferentes manifiestos electorales. Curioso, o por mejor decir paradójico, que el socialismo español quisiera llevar a la práctica, "casualmente" cuando estaba en la oposición, medidas para las que dispuso de siete años de gobierno. Sin embargo, el ejecutivo de Zapatero optó por practicar un cordón sanitario al PP, formación a la que estigmatizó, subestimando de este modo a sus votantes.
Durante esos días de hace casi tres años, también observamos cómo la autoridad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad era menospreciada por los "manifestantes demócratas". Peligroso precedente que ha tenido continuación en las sucesivas algaradas que estos grupos han efectuado periódicamente desde entonces.
El sábado pasado estos radicales dieron un paso más y, ante la barra libre instaurada, procedieron a agredir a la policía y a destrozar el mobiliario urbano. El resultado es que decenas de agentes que deben de velar por la seguridad de los españoles resultaron heridos, algunos de gravedad.
Aun así, los alborotadores no se han conformado con esto y además de acudir a los juzgados de Plaza de Castilla a reclamar justicia para sus camaradas detenidos, también exigen que los miembros de la policía sean expedientados. Ver para creer… pero así es. Hoy en día, desafiar a los cuerpos de seguridad forma parte de lo políticamente correcto; por el contrario, la loa y alabanza de su actividad te convierte directamente en un "fascista", el adjetivo más empleado por los defensores de dictaduras como la cubana.
El resultado de toda esta concatenación de acontecimientos es que si la policía no está protegida, difícilmente los estaremos el resto de ciudadanos y ya sabemos que sin seguridad, la libertad es simplemente una utopía.
Vladimir Putin está experimentando la gloria del héroe victorioso. Ésa es una sensación muy poderosa que genera cierta adicción y tiende a repetirse. Más del 70% de los rusos apoyan la reconquista de Crimea. Retrospectivamente, juzgan con benevolencia la sujeción por la fuerza de Chechenia y el zarpazo dado a Georgia en el 2008 por los territorios de Osetia del Sur y Abjasia.
¿Renace la Guerra Fría? En modo alguno. La Guerra Fría fue un episodio del siglo XX impulsado por una ideología universal de conquista, el marxismo-leninismo, que no era nacionalista sino internacionalista, utopía basada en la superstición de la lucha de clases y en el supuesto parentesco que vinculaba a todos los trabajadores del planeta frente a los capitalistas opresores que poseían los medios de producción.
El marxismo-leninismo, sustento de la URSS, era una disparatada construcción artificial, intensamente racional que, tras arruinar a medio planeta y dejar cien millones de cadáveres sobre el terreno, acabó por implosionar como consecuencia de sus propias deficiencias y contradicciones cuando Gorbachov intentó rectificar los errores. No eran errores en la ejecución del proyecto. La teoría completa carecía de sentido. No se podía rectificar. Había que sustituirla. Esa fue la ingrata y gloriosa tarea que le tocó a Boris Yeltsin.
Esto que hoy ocurre es más emocional y ancla en unas actitudes anteriores al marxismo-leninismo. Dicho en un lenguaje metafórico: el marxismo-leninismo congregaba a las personas tras ideas equivocadas. Era un mal de la cabeza. El nacionalismo las junta tras emociones compartidas. Es un mal del corazón.
(En realidad el nacionalismo también es un mal de la cabeza, en la medida en que la sensación física de amar a la patria, ese estremecimiento que provocan los himnos y las banderas, es la consecuencia de la acción de ciertos neurotransmisores encaminados a unificar a las tribus para fortalecerlas y lograr su supervivencia, pero esta aseveración, probablemente cierta, mas nunca confirmada, nos llevaría a un debate diferente que merece otra columna).
En fin, los rusos, con Putin en el puente de mando, tratan de reeditar la gloria del viejo imperio construido por los zares. ¿Hay que tratar de frenar este espasmo imperial? Yo creo que sí. El nacionalismo, en pequeñas dosis, además de ser inevitable contribuye al mejoramiento colectivo, pero, cuando se exacerba, como demostró Hitler, puede ser letal.
En Rusia, la mayor nación del planeta, que duplica el tamaño de Estados Unidos, Canadá, China o Brasil, los otros gigantes del mundo, vuelven a oírse los peligrosos argumentos del espacio vitalo del supuesto derecho que tienen los Estados a proteger a las personas pertenecientes a la misma etnia radicadas en diferentes países. (Argumento que en nuestros días muy bien pudiera esgrimir México para invadir el sur de Estados Unidos ante los atropellos contra mexicanos indocumentados de personajes como Joe Arpaio, alguacil de Maricopa en Arizona).
¿Qué puede hacer Estados Unidos ante la actitud de Rusia? Primero, entender que el Moscú poscomunista no es, por definición, antioccidental. Ya no busca el dominio del mundo sino restablecer la grandeza de Rusia y su rol de potencia internacional. Algo así sucedía en el siglo XIX, cuando Rusia unas veces se aliaba a algunas potencias europeas y otras reñía con ellas.
Segundo, mantener afilada y creíble a la OTAN. El razonamiento de Stalin tras la Segunda Guerra vuelve a tener vigencia en Rusia. Entonces el padrecito Stalin pensaba que la seguridad de la URSS dependía del establecimiento de una zona de protección en el este de Europa que comenzaba en los países Bálticos y no concluía hasta Bulgaria. Hoy casi toda esa zona pertenece a la Unión Europea y está protegida por la OTAN. Para el sostenimiento de la paz es vital que se mantenga esa protección.
La OTAN fue un instrumento militar surgido durante la Guerra Fría que impidió el estallido de un tercer conflicto contra la URSS. Ahora servirá de elemento disuasorio ante la nueva-vieja Rusia. Por el bien de todos es muy útil mantenerlo aceitado. Los romanos tenían razón: si quieres la paz debes prepararte para la guerra. Si vis pacem, para bellum.
“Any society that would give up a little liberty to gain a little security will deserve neither and lose both” – Benjamin Franklin
Recuerdo que hace unos años en Italia, en medio de un escándalo de corrupción, le preguntaron a un político local sobre un apartamento en Roma que le habían regalado ilegalmente, y contestó: “Como me entere de quién ha sido el que me ha pagado el piso, le denuncio”. Visto desde el extranjero, los escándalos que leemos en la prensa española, y sus justificaciones por parte de unos y otros, me recuerdan aquel episodio.
Según el Banco Mundial, la corrupción puede recortar hasta un 0,5% del PIB de un país. Estudios de la misma entidad valoran el IMPACTO DE DICHA CORRUPCIÓN –en todas sus escalas- HASTA EN UN 2% DEL PIB DE LOS PAÍSES DE LA OCDE, incluido el nuestro. En un encuentro organizado por Transparency International en Lisboa, en junio de 2013, comentaban que:
– En la Unión Europea, entre un 10% y hasta un 20% del total de los contratos públicos se pierde en corrupción
– El cinco por ciento del presupuesto anual de la UE no se justifica
– Tres de cada cuatro ciudadanos europeos perciben que la corrupción se ha disparado en los últimos cuatro años
– Pero, sobre todo, SUPONE UNA PÉRDIDA DE CASI UN BILLÓN DE INVERSIÓN Y CAPITAL ANUAL
– A escala global, el 55% de los ciudadanos de 107 países encuestados percibe una influencia excesiva de los gobiernos en la economía
No es de extrañar que ante semejante situación, el capital se escape.
DEMASIADO GOBIERNO, DEMASIADO PODER, DEMASIADA CORRUPCIÓN. Por ello hace falta transparencia absoluta, anteponer los principios a cualquier consenso, liderazgo y cercenar el acceso desproporcionado del Estado a la caja como parte de la solución. Precisamente porque ESA ES LA ÚNICA MANERA DE GARANTIZAR LOS SERVICIOS ESENCIALES QUE LA GENTE VALORA. Si no, con la quiebra se hundirá todo, lo superfluo y lo necesario.
Tengamos en cuenta que un colapso institucional, cuando la deuda se ha disparado a casi un 90% del PIB, supondría una quiebra en cadena, que se llevaría por delante a la Seguridad Social y las pensiones, que están invertidas hasta un 90% en deuda soberana, a los bancos que acumulan 241.000 millones de bonos y créditos públicos… Y con ellos a las pymes y familias.
¿Es casualidad que esa percepción de corrupción creciente coincida con la crisis? No. ¿Y que se genere con el aumento del intervencionismo y el gasto público, a niveles el 49% del PIB de la UE, que se supone que es precisamente para combatir dicha crisis? Tampoco. Tras gastar cientos de miles de millones, la población sufre las consecuencias de lo que parecía un sistema muy atractivo, el ASISTENCIALISMO CLIENTELISTA, hasta que hay que pagarlo. “El socialismo es una idea estupenda hasta que se acaba el dinero de los demás” decía MARGARET THATCHER.
El helicóptero travieso ha dejado de repartir dinero entre todos, por poco que fuera, y solo se genera deuda. Hemos entregado libertad a cambio de seguridad y ahora no tenemos ni libertad ni seguridad.
La corrupción se tolera –incluso se incentiva- mientras a la mayoría le cae algo de la misma. PERO CUANDO SE ACABA EL SOBRE DE LA BASE DE LA PIRÁMIDE –PER, subvenciones, ayudas, primas, enchufes, contratos, amiguismo- NOS ENTRA LA INDIGNACIÓN. Por eso hay que recuperar los principios de austeridad, meritocracia y esfuerzo y DEJAR DE PENSAR QUE VOLVERÁ 2005 Y LA FIESTA.
Porque nunca hemos vivido periodos de mayor prosperidad que cuando la libertad económica estaba en máximos y el intervencionismo en mínimos. En las economías más intervenidas, la renta media es hasta 8 veces menor que en las economías con alta libertad económica. Desde que el intervencionismo y las políticas de gasto público se han instalado en las grandes economías, la desigualdad, que se había conseguido reducir a mínimos históricos gracias a la mejora de la libertad económica, no sólo no se ha reducido, sino que se ha disparado a los niveles más altos de la democracia (índice Gini).
EL DINERO DONDE ESTÁ MEJOR ES EN EL BOLSILLO DE LOS CIUDADANOS.
Sin embargo, nos llevamos las manos a la cabeza cuando algunos proponen reducir gasto y bajar impuestos, que han sido las políticas que han creado riqueza y prosperidad. COMO SI EL DINERO QUE SE DESPILFARRA NO FUERA NUESTRO. Es el chocolate del loro. Hasta que se convierte en el chocolatón. Creer que un problema de mala gestión se va a solucionar con más dinero público, no solo es ingenuo. Es peligroso. Y creer que un problema de corrupción que parte de una sociedad acostumbrada al paternalismo asistencial se soluciona con “otros políticos”, cuyos incentivos son los mismos, es suicida.
Hay que DESPRENDERSE DE LAS MANZANAS PODRIDAS para que no ocurra lo que pasó con la banca, que al esconder a los malos entre los buenos y pretender salvar a todos, se acaba igualando a la baja y todos, los eficientes y los insolventes, sufren el estigma.
Lo que genera la corrupción, y su impunidad, es incertidumbre y miedo. Aumenta la inseguridad jurídica para alimentar al Leviatán del estado depredador que sostiene esa corrupción, que siempre nos parece “bajísima” e “irrelevante” o peor “pasa en todos lados”… Y el inversor simplemente desaparece. La palabra más usada en el mercado es uninvestable –imposible de invertir-. Por eso ante estos casos es donde hay que poner por encima de todo los principios de libertad y honestidad, demostrar que no “ocurre igual en todos casos”. LIDERAZGO Y CONTUNDENCIA, NO CONSENSO Y POLÍTICA DE AVESTRUZ. APROVECHAR QUE AHORA EL RIESGO PERCIBIDO ES BAJO PARA UNA CATARSIS REAL.
¿SUBE LA PRIMA DE RIESGO POR UN CASO U OTRO DE CORRUPCIÓN? No en la OCDE, aunque sí en los mercados emergentes. La razón es que en los países emergentes no se parte de la base de una estabilidad institucional que se da por garantizada en la OCDE. POR TANTO, LA PRIMA DE RIESGO SÓLO SE VE AFECTADA CUANDO SE PONE EN PELIGRO EL ESTADO QUE LA HA TOLERADO. Es decir, no se dispara el riesgo crediticio por los escándalos. Son solo síntomas, pero muy relevantes porque son causa directa del gasto inútil, la falta de responsabilidad presupuestaria y el resultado final, el sobreendeudamiento, la debilidad y la posible quiebra.
El problema de la corrupción -y sus consecuencias- es que SE CONVIERTE EN UN GRAVÍSIMO PROBLEMA FINANCIERO. Cuesta dinero cuando se pierde la confianza institucional y entonces, como en un país emergente, afecta a las primas de riesgo, que la Universidad de Cornell estima puede costar entre 300 y 350 puntos básicos de coste adicional de deuda. También cuesta por la huida de capital y caída de la inversión financiera directa, dos elementos que nuestro país necesita como el agua.
Y no es un problema causado por unos políticos, como si fueran extraterrestres que han caído de Ganímedes. SON EL REFLEJO DE UNA SOCIEDAD, NO UNA CASUALIDAD. Es un problema de un sistema económico que tolera e incentiva el clientelismo como modo de evitar el libre mercado, la meritocracia y la competencia.
Hace unos meses el periodista John Müller dio una excelente charla en Madrid en Cunef y mostraba las portadas de su periódico desde finales de los 80. Dos cosas me sorprendieron:
– Desde Roldán (2,6 millones de euros más o menos) a los últimos casos (ciento treinta y seis millones de ERE, que podrían ser hasta setecientos millones, y cuarenta y siete, hasta ahora, de Bárcenas) las cantidades se han multiplicado de manera exponencial . De hecho, SON LAS CANTIDADES ASTRONÓMICAS LAS QUE DIFERENCIAN A NUESTRO PAÍS DE MUCHOS OTROS DONDE TAMBIÉN SE DAN ESAS CORRUPTELAS. En Reino Unido el escándalo de las dietas de los parlamentarios le costó no volver a poder presentarse a las elecciones a un 30% de ellos, por una cantidad acumulada de un millón cien mil libras (1.320.000 euros).
Solo el caso Edu + ERE, los mayores casos de corrupción de la UE, suponen un coste acumulado cercano al 0,4% del PIB.
– LA FALTA DE IMPACTO POLÍTICO. El propio Roldán decía: “Tengo dos alternativas: pegarme un tiro o tirar de la manta”. Y claro, mejor que no hable. Los nombres se repiten y apenas hay encarcelados, condenados… Hay más encausados pero por una cosa o por otra, no son condenados. Nuestra tendencia maniquea a analizar la corrupción desde el “y tú más” nos lleva a justificar lo que en otros países –donde también hay corrupción- sería inimaginable. Y nos lleva a equiparar a todos, dudar y acusar a todos, buenos y malos.
Es curioso, sin embargo que algunos se indignen con la corrupción en España en el puesto 40 de 177 del ranking mundial (cuanto mayor el puesto, más corrupto) y sin embargo alaben o asesoren a los regímenes más corruptos del mundo (Venezuela, el 160 de 177, etc…) . Gráfico cortesía de Transparency International.
Me dirán que es una exageración y que no es para tanto, que España se financia y no hay riesgos. IMAGINEN CÓMO MEJORARÍA LA FINANCIACIÓN, Y LAS CUENTAS PÚBLICAS, DE NO EXISTIR ESTE CÁNCER. Piensen que el impacto de un shock institucional es enorme y tiene efecto dominó, sobre Estado, bancos, empresas y familias. Y que ocurren, como hemos visto en países vecinos.
JUSTICIA, DIMISIONES Y MANO DURA. Los no corruptos deben saber que están empañando su prestigio tolerando el destrozo, que todos estamos financiando a los malos gestores, que además están expulsándonos del crédito, de la toma de decisiones, y apartando a los buenos de las instituciones. Eso no puede ser. Que la imagen de España no sea donde no se puede invertir.
El abandono de los principios, pensando que escondiendo el problema todo se olvida, ha funcionado a veces, no lo neguemos. Pero se acabó el dinero gratis. AHORA TOCA DEMOSTRAR LIDERAZGO, FORTALEZA Y CONTUNDENCIA. Por el bien de todos.
En el décimo aniversario de los asesinatos de lesa humanidad cometidos el 11 de marzo de 2014, los gerifaltes del régimen político actual quisieron explicitar que su existencia se basa en el mantenimiento de una gigantesca mentira, un secreto acerca del cual nadie tiene su autorización para escarbar.
Y, sin embargo, como nos ha recordado Luis del Pino en un excelente análisis, cada vez resultan más evidentes las inconsistencias de las sentencias que condenaron a Emilio Suárez Trashorras como supuesto suministrador de los explosivos, Jamal Zougam como colocador de una de las diez bombas y Othman El Gnaoui como participante en actos preparativos de los atentados. Porque los demás acusados, especialmente tras la faena de aliño asumida por la sentencia dictada en casación por el Tribunal Supremo, solo pueden calificarse como meros figurantes a los que se condenó por unos delitos sin relación con los atentados, aprovechando que todos se encontraban ya en la pecera instalada al modo de banquillo en la sala de vistas de la Audiencia Nacional.
Las condenas a esos individuos se sustentan en pruebas falsas que fueron introducidas de matute. Así, la aparición del explosivo y el teléfono móvil Trium T110 de la mochila hallada en la comisaría de Puente de Vallecas permitió relacionar, en primer lugar, las bombas utilizadas en los atentados y la dinamita GOMA 2ECO supuestamente sustraída por el ex minero (y confidente policial) Suárez Trashorras de Mina Conchita en Asturias. En segundo lugar, condujo el día 13 de marzo de 2004 a la extraña detención de Jamal Zougam, junto a otras personas, incluidos dos hindúes, titular del locutorio del barrio madrileño de Lavapiés donde se vendió la tarjeta SIM del teléfono. La ignominia para apuntar, juzgar y condenar a este hombre como el único asesino directo del 11M causa estupefacción, vergüenza, ira y espanto. Dado que establecer una conexión terrorista entre un vendedor de tarjetas y sus compradores solo podía colar por el estado de aturdimiento colectivo en que se encontraban los españoles después de los atentados, a este hombre se le buscaron testigos para encontrarle en algún vagón de los trenes, como así se encontró con la declaración de dos testigos protegidas sobre las que pesa una seria imputación por falso testimonio. Su condecoración con la medalla al mérito civil por el Ministro del Interior revela hasta que punto el gobierno actual asume no tiene ningún interés en que se descubra la verdad.
Por su parte, el descubrimiento en las inmediaciones de la estación de Alcalá de Henares de una furgoneta Renault Kangoo el mismo día de los atentados, que no contuvo restos de cartuchos de dinamita hasta que no fue trasladada al Cuartel de la Policía, cumplía con la función de dejar asentada la idea de que unos terroristas transportaron las 12 bombas en vehículo y cogieron el tren para colocarlas antes de llegar a su destino. Alguién debió darse cuenta de que parecía poco creíble que ese número de personas cargadas con explosivos pudiera trasladarse en una furgoneta, por lo que tres meses después apareció el célebre Skoda Fabia repleto de ropas y enseres de presuntos islamistas, a poca distancia de la anterior. Desechado del particular acervo probatorio del juicio, sin la pertinente deducción de testimonio para investigar esa prueba tan groseramente falsificada, la versión judicial se mostraba incapaz de presentar la dinámica de unos atentados en los que se daba por supuesto ese desplazamiento. ¿En un solo vehículo se metieron 12 terroristas cargados de explosivos y detonadores, entonces?
Al mismo tiempo que surgían las anteriores pruebas falsas, se ocultaron la mayoría de los vestigios recogidos en los escenarios del crimen por policías de la Unidad Central TEDAX bajo el mando del Comisario Juan Jesús Sánchez Manzano y se destruyeron los propios vagones explotados sin que esté claro por orden de quién, lo cual impidió realizar un análisis químico de los explosivos indubitado.
Con respecto a este escándalo la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M formuló una querella contra Sánchez Manzano, la cual, tras sufrir las clásicas trapacerías de los leguleyos al servicio del estado, se instruye en el Juzgado de Instrucción nº 6 de Madrid, que ya había archivado una denuncia contra el mismo sujeto.
Ahora bien, como digo, frente a la búsqueda de la verdad sobre el caso, un observador atento se habrá percatado de la redacción de "un relato" – como los idólatras posmodernos de la razón de estado gustan en llamar a la vulgar intoxicación o propaganda – que cuenta con varias capas precocinadas para los distintos sectores de la población. Destacó en este trágico aniversario la virulencia con la que prebostes de los medios de comunicación privilegiados por el régimen político llamaron a rebato para defender la ortodoxia en peligro. Su arma favorita fue la falacia del hombre de paja para descalificar a todos los que no se creen las mentiras tejidas durante estos años.
Otros conspicuos artífices de la llamada verdad judicial, como el magistrado Gómez Bermúdez, ponente de la primera sentencia del caso, o el fiscal jefe de la Audiencia Nacional Javier Zaragoza avergonzaron a propios y extraños con sus "diferencias" acerca de un punto que saben que llama la atención incluso de los más crédulos. Así, mientras que para el primero el "cerebro" de los atentados fue"probablemente" algún yihadista que no llegó a ser enjuiciado, el todo poderoso representante del Ministerio Público apuntó a que "a lo mejor" (vaya usted a saber) tal papel correspondió a Serham El Tunecino, uno de los supuestos suicidados en un piso de Leganés.
A despecho de todos estos censores, una investigación seria de lo ocurrido tendría que desechar las pruebas falsas introducidas en el juicio y extraer conclusiones de la actividad destructora de los vestigios y restos dejados en los escenarios de los crímenes.
En pocos casos reales viene más al caso la teoría de los memes de Dawkins para explicar el rechazo o, en el mejor de los casos, la inhibición de la inmensa mayoría de los españoles frente al asunto del 11-M. Son rehenes de una delirante serie de fantasías difundidas por el estamento político y sus pregoneros para apuntalar una increíble conspiración islamista. Han creado unos vínculos emocionales con esas ideas, interiorizando el terror que inspira todo lo relacionado con aquella historia. Atemorizados por lo que pueda contrariar a este tabú oficial en sus vidas, se muestran impermeables a las pruebas y a las razones que les harían conveniente rebelarse contra ese estado de cosas.
Si leemos el encabezamiento del acto nos podría parecer que la señora Hernández iba a participar en un acontecimiento noble, pues no se defiende otra cosa que la libertad y la igualdad. Sin embargo, si analizamos con detenimiento el nombre de la jornada, nos daremos cuenta de que no defiende la igualdad, pues se habla de igualitarismo,es decir, igualdad por la fuerza, y, por ende, si hay coacción tampoco puede haber una sociedad de personas libres.
La lucha contra las desigualdades en el pasado tenía como objetivo defender la justicia y por lo tanto la igualdad ante la ley. Sin embargo, los socialistas, mal llamados progresistas, que falsamente defienden la libertad, como la diputada Hernández, han quitado la venda de los ojos a la dama de la justicia al cambiar la preposición ante por mediante, para así perseguir y apoyar la igualdad mediante la ley, que forzosamente viola y elimina la libertad.
La igualdad mediante la ley o igualitaria, eje fundamental de la política actual y motivada principalmente en uno de los grandes males de nuestra sociedad, la envidia, está basada en la táctica de Procusto, como siempre recuerda el doctor Carlos Rodríguez Braun. El gigante griego tenía como método ofrecer cobijo en su casa a los viajeros, para una vez acostados en la cama serrar la cabeza, brazos y piernas al que era demasiado largo, pues sobresalía de su cama, y descoyuntar a martillazos hasta estirarlo al que era excesivamente corto.
Por ello, ese igualitarismo que persiguen los socialistas de todos los partidos elimina la libertad y derechos de las personas, de todas, hombres y mujeres, pues persigue la igualdad a expensas de la libertad de todos. Con esta igualdad políticamente correcta, y esencialmente antiliberal, la política ha conseguido avanzar en el intervencionismo y en el recorte de derechos y libertades, para así acabar con la justicia en términos tradicionales.
Además, este igualitarismo tiene consecuencias económicas claras. Pues en todas aquellas sociedades como Venezuela, Corea del Norte o Cuba, donde la coerción ha avanzado en busca de la igualdad, las consecuencias son claras: todos, excepto el Gobierno, son iguales, iguales de pobres. Sin embargo, en otros países, como la India o China, donde se ha dejado paso a la libertad económica, la pobreza y la desigualdad han disminuido a pasos agigantados. En conclusión, no puede haber mujeres ni hombres libres en una sociedad igualitaria.
La invasión militar rusa de Crimea, acompañada de la amenaza de extenderla a otras partes de Ucrania, y el referéndum farsa –se ha celebrado bajo ocupación, con la población opuesta a la anexión huida a otros lugares o en silencio por el miedo, con papeletas que ni tan siquiera iban en sobres y con grupos paramilitares actuando en todo el territorio en cuestión– en la Península, marca en buena medida la actualidad internacional. Al menos en Europa. Este asunto ha vuelto a poner en primera fila la cuestión de las denominadas minorías nacionales en Europa central y oriental.
Actuando como lo hacían determinados políticos europeos de hace varias décadas, incluso casi un siglo, se arroga el derecho y el deber de "proteger" a los rusos de Ucrania. Con tal fin, no duda en enviar tropas (por mucho que no usen distintivos, a nadie se le escapa de que son soldados de la Federación Rusa), armar y apoyar a grupos paramilitares favorables a la integración en Rusia, instaurar un Gobierno títere… El inquilino del Kremlin no hace nada que no hayan hecho en el pasado todo tipo de tiranos para hacerse con el control de un territorio aduciendo que en él vive una minoría nacional identificada con su propio país.
A Putin no le importa la libertad de los rusos de Ucrania. De hecho, viola a diario la de los rusos de Rusia. Heredero directo de los secretarios generales del PCUS y ex alto cargo de la KGB, no contempla que su poder pueda tener cualquier cortapisas más allá de su voluntad. No concibe ciudadanos, él dispone de súbditos. Por poner un ejemplo, tiene la potestad legal de cerrar un medio de comunicación privado si considera que difunde rumores o mentiras.
Al margen de Putin, cuando un gobernante invade un territorio (o interfiere en él mediante otra vía) con la excusa de proteger a la minoría nacional a la que considera propia en un Estado ajeno, nunca le interesa la libertad. De lo que se habla es de un sujeto colectivo, nunca de personas concretas. Prueba de ello es quiénes han actuado así en el pasado. El propio Putin ya lo ha hecho en otros países escindidos de la felizmente extinta Unión Soviética, pero antes lo hicieron personajes como Hitler o Milosevic.
Con la excusa de que la nación (se defina como se defina) entera, o gran parte de ella esté bajo el mismo gobierno, se impone el imperialismo y el autoritarismo.
No hemos de olvidar que toda medida tomada en nombre de un derecho o libertad colectiva conculca siempre los derechos y la libertad individuales. Y estos últimos son los únicos reales.
En las últimas semanas estamos siendo testigos de una situación muy peculiar en el orden territorial europeo. Resulta que Ucrania quiere ser Europa, Crimea quiere ser Rusia, y tanto Rusia como los Estados Unidos y Europa están mostrando su parecer al respecto, de cara a la galería y habida cuenta de lo que acontece en sus territorios. El telón de fondo, en mi opinión, es la escasez de recursos, como siempre.
Los países espejo y las barbas de tu vecino
De la misma forma que existen neuronas espejo que nos impulsan a imitar el comportamiento de un congénere, también hay países espejo que sirven, no de manera tan espontánea, a otros países a avanzar en un sentido o en otro en el universo político. En nuestros días, hay varios países espejo que van dibujando caminos alternativos a los nacionalistas de nuestra Vieja Europa. Así, Irlanda y Escocia aparecen como ejemplos de lo que los nacionalistas catalanes y vascos pueden demandar. Porque, aunque como padres no nos vale el argumento de "Me han suspendido pero a Fulanita también", como ciudadanos y como políticos, sí nos parece un argumento razonable eso de "Pues lo hacen en este sitio y les va muy bien". Y así proponemos importar modelos económicos, modelos políticos, culturas… lo que sea menester, en el caso de los políticos, no tanto por razones nobles como por un tema de votos.
Los nacionalistas españoles (españolistas, catalanistas, vasquistas… lo que sea) se apresuran a señalar los ejemplos de otros casos en los que hay una separación (o una negación de la separación) como si eso les diera la razón. Y Escocia no es Cataluña, ni Irlanda es el País Vasco, ni Crimea es ninguno de ellos. Porque el estallido del conflicto ucraniano y posterior reclamación de los habitantes de la Península de Crimea ha servido de situación-espejo para que todos los nacionalistas europeos reclamen, aprovechando la ola, su independencia. Pero no es lo mismo.
Crimea tiene un color especial
Todo empezó cuando Ucrania pretende ser miembro de la Unión Europea. Rusia, aún mandona, al fin y al cabo, la Unión Soviética cayó antes de ayer, no está de acuerdo con esa decisión por las consecuencias que la incorporación de Ucrania a la Unión Europea podría tener. Y la clave para todos era, justamente, Crimea. Igual que Italia tiene forma de bota, geográficamente, Crimea parece ir de la mano de Ucrania y Rusia, aunque el único nexo que la mantiene físicamente unida a la masa continental sea el ucraniano. Crimea, la de la población tártara, era rusa desde el siglo XVIII. No fue sino al acabar la Segunda Guerra Mundial cuando la URSS decide castigarla por colaborar con los nazis. Y, directamente vacía Crimea de tártaros, y ese hueco es llenado, de algún modo por rusos. Desde entonces, a pesar de ser cedida a la República de Ucrania en 1954, Crimea ha mantenido un estatus de independencia que no se puede comparar al de Cataluña o el País Vasco. No solamente porque se hable ruso y la población sea rusa, es que tenía su propia Constitución y alberga la sede de la flota rusa en el Mar Negro en la ciudad de Sebastopol.
¿Y tú de quién eres?
Pero lo terrible de la situación actual es que mientras la minoría tártara no quiere oír hablar de Rusia, que fue quien les deportó, una enorme mayoría de habitantes de Crimea son, efectivamente, rusos y quieren pertenecer a Rusia. Ucrania, por su parte, haciendo valer las decisiones legítimas de los políticos rusos-soviéticos, su independencia de Rusia, y las elecciones legítimas, no quiere que nadie decida sobre su destino (su pertenencia a la UE) ni sobre su territorio, sea como fuere que éste ha sido conseguido. Rusia tiene un ojo en Occidente y otro en China, y la Unión Europea no quiere una guerra en sus fronteras, pero quiere a Crimea entre sus miembros. Así las cosas, Crimea convoca un referéndum legítimo para ellos y Rusia, ilegítimo para los demás, en el que votan más del 95% de la población, y gana la anexión a Rusia. Y con las mismas, ni Estados Unidos ni la Unión Europea reconocen ni el referéndum ni el resultado. ¿Por qué? Los países espejo es una explicación. No vaya a ser que el referéndum ilegal de Cataluña sea reconocido por alguien más que por ellos.
Y mi duda en estos momentos es qué es la soberanía y en quién reside, en este caso: la mayoría de crimeos, los políticos ucranianos, los ucranianos, o quién. No sé si la legitimidad puede someter a un 96,77% de la población de un territorio. Me lo expliquen.
Oficialmente, Salvador Sánchez Cerén, el candidato del FMLN, ganó las recientes elecciones salvadoreñas. Así lo declaró el Tribunal Supremo Electoral del país frente a las impugnaciones de Arena. La diferencia entre los dos partidos apenas excedió de seis mil votos. Una increíble minucia cuando se sabe que votaron casi tres millones de personas.
Arena pidió el recuento de todas las boletas y no se lo concedieron. La ley no estaba de su parte. Norman Quijano tuvo que conformarse con una victoria moral. Nadie esperaba un resultado de esa naturaleza, especialmente porque el FMLN le había sacado más de diez puntos en la primera vuelta. Parece que el cruel matadero venezolano de estos días recordó a los salvadoreños que el radicalismo revolucionario puede acabar en un baño de sangre.
Ahora Sánchez Cerén, comunista, exguerrillero, se enfrenta a un amargo dilema. A partir de junio, cuando asuma oficialmente la presidencia, ¿se dedica a hacer la revolución que le pide su corazoncito marxista-leninista? ¿O acepta que el suyo es un país muy pobre, dolarizado, abatido por los mareros, dividido en mitades hostiles, y cuya principal fuente de ingresos son las remesas de los emigrantes, panorama que desaconseja agregar una peligrosa fricción política que puede, otra vez, desencadenar la violencia?
Sería el cuarto de los hijos de Fidel Castro colocado en esa tesitura. Los otros tres optaron por abrazarse a la realidad y abandonar la utopía.
El uruguayo José (Pepe) Mujica es uno de ellos. La revolución cubana le sorbió el seso, como a D. Quijote los libros de caballería, y cuando era joven acabó embarcado en la sangrienta aventura de los tupamaros, grandes culpables del descalabro de la ejemplar democracia uruguaya. Mujica, que participó en hechos violentos, pasó 15 años en la cárcel. Cuando terminó la dictadura militar se integró en la vida política del país y se colocó bajo la autoridad de la Constitución. Una vez instalado en la presidencia ha respetado las reglas del juego y ha tenido un manejo ortodoxo de la economía. Por eso Uruguay, en el 2013, fue la nación latinoamericana que recibió más inversión extranjera per cápita. Mujica había aprendido la lección. Fidel Castro y su tiranía eran antiguallas de un pasado remoto.
Otro es la brasilera Dilma Rousseff. Fue una chiquilla comunista vinculada a la Vanguardia Armada Revolucionaria (VAR-Palmarés), un grupo marxista-leninista que asaltó bancos, mató y secuestró aviones. Era hija de un comunista búlgaro, Pedro Rousseff, emigrado a Brasil. A los 23 años de edad, los militares brasileros, que secuestraban y asesinaban a sus enemigos, encarcelaron a Dilma y probablemente la torturaron. Salió de la cárcel tres años más tarde, terminó sus estudios de economía y en su momento se incorporó al Partido de los Trabajadores de Lula da Silva. Cuando la eligieron presidente también optó por olvidarse de sus fantasías castro-guevaristas de la juventud. La realidad brasilera, inserta en el mundo del poscomunismo, no le permitía apostar en la ruleta revolucionaria. No se alejó mucho del modelo dejado por Fernando Henrique Cardoso, luego continuado por Lula da Silva.
El otro de los hijos realistas (o renegados) de Fidel Castro es el nicaragüense Daniel Ortega. Como Mujica y Rousseff, Ortega formó parte de la violencia sandinista y estuvo preso siete años por asaltar un banco durante la dictadura de Somoza. En la década de los ochenta, tras el triunfo de la insurrección, le tocó presidir por primera vez Nicaragua y aprender sobre la marcha. Fue el curso de gobierno más costoso de la historia. Destrozó el país, pero tal vez aprendió todo lo que no se debe hacer. Cuando volvió al poder en el 2007 (gracias a la asombrosa torpeza de la oposición liberal), Ortega sabía que el 66% de la población estaba en contra de cualquier proyecto revolucionario. No le importó. Más pragmático que fanático, ya no tenía la intención de ser como Fidel Castro. Quería parecerse a Somoza. Perpetuarse en el poder, pero sin romper con el sector empresarial ni con los Estados Unidos, mientras saqueaba meticulosamente a Chávez y daba gritos antiimperialistas.
¿Será Sánchez Cerén el cuarto hijo renegado del castrismo? ¿Se perderá en el trayecto buscando una revolución imposible, o advertirá que ése es el camino de la turbulencia y la muerte, como sucede en la Venezuela de Maduro? Falta poco tiempo para saberlo.
Cuando recuerdo el 11M no puedo dejar de pensar en lo mucho que han cambiado mi opinión sobre un montón de temas desde entonces. No solo sobre el atentado, y todo lo que lo rodeó, sino sobre todo tipo de cosas de la vida. Pero lo que de verdad me sorprende, y en cierto modo entristece, es en lo poco que han cambiado la opinión de las personas de mi entorno en estos diez años.
Mis antiguos compañeros de trabajo que culparon a Aznar de la masacre siguen pensando que los islamistas actuaron en defensa propia por la guerra de Irak. Los amigos que vieron claramente que se trataba de un golpe de Estado contra el PP siguen erre que erre reprochado a Zapatero (ZP) haber llegado al poder de una forma tan sucia. Los que pensaban que la policía era una institución sin tacha, pero con unas cloacas que hacen y deshacen a su antojo no parece que se hayan caído del guindo, y aquellos que opinan que los maderos solo valen para pegar palos enzarpados de perico, pero que en el 11M hicieron un trabajo impecable que no se puede cuestionar, no creo que hayan cambiado de idea.
También es curioso que los que aplaudían con las orejas las indemnizaciones a las víctimas de los atentados ahora se rasguen las vestiduras porque la policía las use para conseguir testigos que apuntalen sus investigaciones. Como también lo es que los que ven la ausencia de armas de destrucción masiva en Irak la evidencia absoluta de las mentiras de Aznar, sean capaces de decir sin despeinarse que una investigación chapucera, con episodios como el análisis de explosivos dignos de un país tercermundista, es la quintaesencia del descubrimiento de la verdad.
Por supuesto la actualidad manda y ahora se lleva más hablar de bancos, burbujas y paro que de Israel, Irak y las Azores. Pero lo cierto es que si hubiéramos cogido al azar a 50 personas el 12 de marzo de 2004 y les hubiéramos encuestado sobre lo que pensaban ese día, diez años después podríamos volver a preguntarles y contestaría en esencia lo mismo.
Seguramente uno de los momentos que más impacto me causó del 11M ocurrió un año o dos después del atentado; estaba comiendo con unos compañeros de trabajo cuando uno de ellos, seguramente intentando sacar un tema de conversación, nos preguntó sobre qué línea ideológica pensábamos que seguía el diario gratuito 20 Minutos. Yo, que siempre he seguido la máxima de no hablar de política ni de religión en el trabajo, me quedé callado escuchando las opiniones de mis compañeros, que como era lógico se decantaron por achacar cierta tendencia progresista al diario dirigido por Arsenio Escolar. En ese momento el compañero que había sacado el peculiar tema de conversación se sintió satisfecho y manifestó que él también pensaba de ese modo, ya que aunque había albergado ciertas dudas sobre el tema, la postura de dicho diario sobre la investigación del 11M (su oposición clara a las teorías de la conspiración) concordaba con su visión del tema, y por tanto debía ser reconocido como un diario progresista.
No es que fuera sorprende que una vez más los españoles hubiéramos dividido un tema entre derecha e izquierda, negro o blanco, Barcelona o Madrid. Ya que no deja de ser nuestro deporte favorito. Lo que me impactó de verdad es la naturalidad con la que se aceptaba que esta era la forma correcta de actuar en un tema como aquel.
Y es que ya es bastante triste vivir en una sociedad que no es capaz de aprender de sus errores, pero lo que es aterrador es convivir con personas que son incapaces de informarse sobre sucesos tan importantes para todos sin cambiar un milímetro su postura inicial.
Gestionar consentimiento
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional
Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferencias
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para la finalidad legítima de almacenar preferencias no solicitadas por el abonado o usuario.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos.El almacenamiento o acceso técnico que se utiliza exclusivamente con fines estadísticos anónimos. Sin un requerimiento, el cumplimiento voluntario por parte de tu Proveedor de servicios de Internet, o los registros adicionales de un tercero, la información almacenada o recuperada sólo para este propósito no se puede utilizar para identificarte.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.